{"id":41370,"date":"2016-10-07T23:30:15","date_gmt":"2016-10-08T04:30:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-1-29-39-jesus-en-galilea-curacion-de-la-suegra-de-pedro\/"},"modified":"2016-10-07T23:30:15","modified_gmt":"2016-10-08T04:30:15","slug":"mc-1-29-39-jesus-en-galilea-curacion-de-la-suegra-de-pedro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-1-29-39-jesus-en-galilea-curacion-de-la-suegra-de-pedro\/","title":{"rendered":"Mc 1, 29-39: Jes\u00fas en Galilea: curaci\u00f3n de la suegra de Pedro"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">29<\/span> Y enseguida, al salir ellos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Sim\u00f3n y Andr\u00e9s. <span class=\"versiculo\">30<\/span> La suegra de Sim\u00f3n estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. <span class=\"versiculo\">31<\/span> \u00c9l se acerc\u00f3, la cogi\u00f3 de la mano y la levant\u00f3. Se le pas\u00f3 la fiebre y se puso a servirles. <span class=\"versiculo\">32<\/span> Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. <span class=\"versiculo\">33<\/span> La poblaci\u00f3n entera se agolpaba a la puerta. <span class=\"versiculo\">34<\/span> Cur\u00f3 a muchos enfermos de diversos males y expuls\u00f3 muchos demonios; y como los demonios lo conoc\u00edan, no les permit\u00eda hablar. <span class=\"versiculo\">35<\/span> Se levant\u00f3 de madrugada, cuando todav\u00eda estaba muy oscuro, se march\u00f3 a un lugar solitario y all\u00ed se puso a orar. <span class=\"versiculo\">36<\/span> Sim\u00f3n y sus compa\u00f1eros fueron en su busca y, <span class=\"versiculo\">37<\/span> al encontrarlo, le dijeron: \u00abTodo el mundo te busca\u00bb. <span class=\"versiculo\">38<\/span> \u00c9l les responde: \u00abV\u00e1monos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar tambi\u00e9n all\u00ed; que para eso he salido\u00bb. <span class=\"versiculo\">39<\/span> As\u00ed recorri\u00f3 toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">29-31. <\/span>Primeramente debi\u00f3 cerrar aquella boca de serpiente para que no esparciese m\u00e1s veneno. Despu\u00e9s cur\u00f3 a la mujer, que fue seducida antes, de la fiebre de la concupiscencia carnal. Por esto dice: &#8220;Y luego que salieron de la sinagoga fueron&#8221;, etc.<\/p>\n<p>En el Evangelio de San Lucas se lee que le rogaron por ella (Lc 4,38). Tan pronto como ruegan al Salvador, cura El espont\u00e1neamente a los enfermos. De este modo muestra que las pasiones y los vicios se mitigan siempre con los ruegos de los fieles, y que a veces da a entender a los mismos lo que no entienden absolutamente. O perdona tambi\u00e9n lo no entendido a los que piadosamente le ruegan con insistencia, como pide el salmista (Sal 18,13): &#8220;Purif\u00edcame, Se\u00f1or, de mis yerros ocultos&#8221;. Por esto cura cuando se le ruega. Contin\u00faa, pues: &#8220;Y acerc\u00e1ndose la levant\u00f3 tom\u00e1ndola de la mano&#8221;.<\/p>\n<p>La frecuencia con que reparte sus dones de medicina y doctrina, principalmente los s\u00e1bados, ense\u00f1a que El no est\u00e1 bajo la ley, sino sobre ella, y que no ha elegido el s\u00e1bado jud\u00edo, sino el verdadero s\u00e1bado. El descanso es querido por el Se\u00f1or, si atendiendo a la salvaci\u00f3n de las almas nos abstenemos de obras serviles, esto es, de todas las il\u00edcitas. &#8220;Y en el momento, prosigue, se le quit\u00f3 la calentura&#8221;. La salud que se da por mandato del Se\u00f1or vuelve toda a la vez y acompa\u00f1ada de tanta fuerza, que basta para que pueda ponerse a servir a los que la asist\u00edan. Si dij\u00e9remos que el var\u00f3n librado del demonio significa el \u00e1nimo purificado moralmente de todo pensamiento inmundo, habremos de decir que la mujer curada de la fiebre a la voz del Se\u00f1or significa la carne preservada del fuego de la concupiscencia por los preceptos de la continencia.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">32-34. <\/span>El diablo comprendi\u00f3 (o m\u00e1s bien sospech\u00f3) que era el Hijo de Dios por las se\u00f1ales tan portentosas que realizaba aquel hombre, a quien hab\u00eda visto en el pesado ayuno de cuarenta d\u00edas, pero que ni aun en medio de la tentaci\u00f3n le permiti\u00f3 experimentar que era el Hijo de Dios. Por tanto, indujo a los jud\u00edos a que lo crucificaran, no porque no juzgara que era el Hijo de Dios, sino porque no previ\u00f3 que con su muerte hab\u00eda de ser \u00e9l condenado.<\/p>\n<p>El ocaso del sol significa m\u00edsticamente la pasi\u00f3n y muerte de Aquel que dijo (Jn 9,4): &#8220;En tanto que estoy en el mundo, soy la luz del mundo&#8221;. Es al ocaso del sol cuando es curada la mayor parte de los enfermos y pose\u00eddos, porque Aquel que durante su estancia en este mundo ense\u00f1\u00f3 a unos cuantos jud\u00edos, les transmiti\u00f3 los dones de la fe y de la salvaci\u00f3n a todos los pueblos de la tierra.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">35-39. <\/span>Si la muerte del Salvador se expresa m\u00edsticamente por el ocaso del sol, \u00bfpor qu\u00e9 no ha de expresar la vuelta de la aurora su resurrecci\u00f3n? Y as\u00ed, al rayar la aurora fue al desierto de las gentes donde oraba en sus fieles, porque por la gracia del Esp\u00edritu Santo excitaba sus corazones a la virtud de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">29-31. <\/span>Se retir\u00f3 cerca del anochecer del s\u00e1bado, como era costumbre, para ir a casa de sus disc\u00edpulos. Pero la mujer que deb\u00eda servirles estaba con fiebre. Y sigue: &#8220;Hall\u00e1base con calentura la suegra de Sim\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Esto quiere significar que si alguno enferma, ser\u00e1 curado por Dios si sirviere a los santos por amor de Cristo.<\/p>\n<p>Tiene fiebre el que se irrita, puesto que por la ira muestra desenfrenadamente las manos. Pero si detiene la raz\u00f3n su mano, se levanta y de este modo le sirve.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">32-34. <\/span>Como las gentes consideraban que a nadie era permitido curar en s\u00e1bado, esperaban el ocaso del sol para llevar a Jes\u00fas a los que hab\u00eda de curar. As\u00ed dice: &#8220;Por la tarde, puesto ya el sol, le tra\u00edan todos los enfermos&#8221;, etc. Y despu\u00e9s: &#8220;Y cur\u00f3 a muchas personas afligidas por varias dolencias&#8221;.<\/p>\n<p>O dice muchas, porque hubo algunos que no fueron curados a causa de su incredulidad. Pero cur\u00f3 a todos aquellos que de entre los presentados ten\u00edan fe. &#8220;Y lanz\u00f3, contin\u00faa, a muchos demonios&#8221;.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or no dejaba hablar a los demonios porque as\u00ed nos ense\u00f1aba a no creerles aunque digan la verdad, pues la mezclar\u00e1n con la mentira cuando encuentren alguno que les crea.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">35-39. <\/span>El Se\u00f1or, despu\u00e9s de curar a los enfermos, se retir\u00f3 a un sitio apartado: &#8220;Por la ma\u00f1ana muy de madrugada sali\u00f3 fuera a un lugar solitario&#8221;. Con lo cual nos ense\u00f1\u00f3 a no hacer nada por ostentaci\u00f3n y a no publicar lo bueno que hagamos. Y contin\u00faa: &#8220;Y hac\u00eda all\u00ed oraci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n nos muestra que es a Dios a quien debemos atribuir todo lo bueno que hagamos, y a quien debemos decir: Todo el bien de que gozamos nos viene de Ti desde el cielo (Stgo 1). &#8220;Y le siguieron Sim\u00f3n y los que con \u00e9l estaban&#8221;.<\/p>\n<p>Se dirige a aquellos que m\u00e1s lo necesitan, porque conviene extender por todas partes sus rayos y no circunscribir su doctrina a un solo lugar. Y prosigue: &#8220;Porque para esto he venido&#8221;.<\/p>\n<p>Junt\u00f3 la obra a la palabra, porque despu\u00e9s de predicar ahuyent\u00f3 los demonios conforme a estas palabras: &#8220;Y echaba a los demonios&#8221;. Si Cristo no hubiese hecho milagros, no se hubiera cre\u00eddo su doctrina. Del mismo modo, el que ense\u00f1a debe obrar en consonancia con lo que ense\u00f1a, a fin de que no se pierdan sus palabras.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo\">San Juan Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">29-31. <\/span>Como esperaban que hab\u00edan de obtener por ello alguna utilidad, le rogaban los disc\u00edpulos, sin esperar a la noche, que curase a la suegra de Pedro. Y contin\u00faa: &#8220;Y al punto le hablan de ella&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">32-34. <\/span>En donde dice <em>muchas<\/em> debe entenderse <em>todas,<\/em> seg\u00fan la costumbre de la Escritura.<\/p>\n<p>No se opone lo que se consigna aqu\u00ed a lo que dice San Lucas (Lc 4,41) en cuanto a que sal\u00edan los demonios de muchos clamando y diciendo: &#8220;T\u00fa eres Cristo, Hijo de Dios&#8221;, porque a\u00f1ade: &#8220;Y reprendi\u00e9ndolos no les dejaba hablar&#8221;. Omitiendo muchos detalles para mantener la brevedad, habla San Marcos acerca de la finalidad de dichas palabras.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">35-39. <\/span>Porque obrando de este modo se nos ofrece verdaderamente como modelo con el que debemos configurarnos por nuestras buenas obras.<\/p>\n<p>San Lucas dice que las muchedumbres se acercaron a Cristo y le dijeron lo que San Marcos pone en boca de los ap\u00f3stoles en los siguientes t\u00e9rminos: &#8220;Y cuando llegaron a El, le dijeron: todos te andan buscando&#8221;. Pero no hay contradicci\u00f3n entre ambos evangelistas, pues permiti\u00f3 el Se\u00f1or que la muchedumbre, anhelante por llegar a los pies de Cristo, se juntase a El despu\u00e9s de los ap\u00f3stoles. Y aunque la recibi\u00f3 con gozo, quiso despedirla como si no hubiera de permanecer mucho tiempo en este mundo, para que tambi\u00e9n otros fuesen part\u00edcipes de su doctrina. As\u00ed contin\u00faa: &#8220;Y El les dijo: Vamos a las aldeas y ciudades pr\u00f3ximas para que predique all\u00ed&#8221;.<\/p>\n<p>En lo cual manifiesta el misterio de la encarnaci\u00f3n y el se\u00f1or\u00edo de su divinidad confirmando que hab\u00eda venido al mundo por su voluntad. Y San Lucas dice (Lc 4,43): &#8220;Para esto soy enviado&#8221;, manifestando la buena voluntad de Dios Padre sobre la disposici\u00f3n de la encarnaci\u00f3n del Hijo.<\/p>\n<p>&#8220;Y predicaba en sus sinagogas por toda la Galilea&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Jeronimo\">San Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">29-31. <\/span>La fiebre significa incontinencia, de la cual sanamos los que no somos hijos de la sinagoga por mano de la templanza con la elevaci\u00f3n del deseo, sirviendo a la voluntad del que nos sana.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">32-34. <\/span>En sentido moral, la puerta del reino es la penitencia con la fe, que da la salud en diversas enfermedades, porque son varios los vicios que enferman la ciudad del mundo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin\">San Agust\u00edn<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">32-34. <\/span>Los demonios sab\u00edan que El era el Cristo que hab\u00eda sido prometido por la ley, pues ve\u00edan en El todas las se\u00f1ales que hab\u00edan anunciado los profetas. A\u00fan as\u00ed, tanto ellos como sus pr\u00edncipes, desconoc\u00edan el misterio de su divinidad, ya que si lo hubieran conocido, nunca hubiesen crucificado al Se\u00f1or de la majestad (1Cor 2,8) (De cuest. sobre el antiguo y nuevo Testamento, cap. 66).<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">35-39. <\/span>En esta predicaci\u00f3n que tuvo lugar en toda la Galilea est\u00e1 comprendido tambi\u00e9n el serm\u00f3n que pronunci\u00f3 el Se\u00f1or en el monte, como lo refiere San Mateo. Ni de \u00e9ste ni de alguno semejante hace menci\u00f3n San Marcos, si se except\u00faan algunas sentencias sueltas que dijo el Se\u00f1or en otros lugares y que \u00e9l consign\u00f3 aunque no consecutivamente (De cons. Evang., lib. 2, cap. 19).<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Jeronimo_presbitero\">San Jer\u00f3nimo, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Jesus_nos_toma_de_la_mano\">Homil\u00eda: Jes\u00fas nos toma de la mano<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00eda sobre el evangelio de Marcos<\/p>\n<p><span class=\"st1\">\u00abSe acerc\u00f3 y, tom\u00e1ndola de la mano, la levant\u00f3\u00bb (Mc 1, 31)<\/span><\/p>\n<p>Luego, saliendo de la sinagoga, vinieron a casa de Sim\u00f3n y Andr\u00e9s con Santiago y Juan. Hab\u00eda instruido el Se\u00f1or a su cuadriga \u00a0y era ensalzado por encima de los querubines. Y entra en la casa de Pedro. Digna era su alma para recibir a un hu\u00e9sped tan grande. \u00abVinieron\u2014dice el Evangelio\u2014a casa de Sim\u00f3n y Andr\u00e9s. La suegra de Sim\u00f3n estaba acostada con fiebre\u00bb (Mc 1,29).<\/p>\n<p>\u00a1Ojal\u00e1 venga y entre el Se\u00f1or en nuestra casa y con un mandato suyo cure las fiebres de nuestros pecados! Porque todos nosotros tenemos fiebre. Tengo fiebre, por ejemplo, cuando me dejo llevar por la ira. Existen tantas fiebres como vicios. Por ello, pidamos a los ap\u00f3stoles que intercedan ante Jes\u00fas, para que venga a nosotros y nos tome de la mano, pues si \u00e9l toma nuestra mano, la fiebre huye al instante. El es un m\u00e9dico egregio, el verdadero protom\u00e9dico. M\u00e9dico fue Mois\u00e9s, m\u00e9dico Isa\u00edas, m\u00e9dicos todos los santos, mas \u00e9ste es el protom\u00e9dico. Sabe tocar sabiamente las venas y escrutar los secretos de las enfermedades. No toca el o\u00eddo, no toca la frente, no toca ninguna otra parte del cuerpo, sino la mano. Ten\u00eda la fiebre, porque no pose\u00eda obras buenas. En primer lugar, por tanto, hay que sanar las obras, y luego quitar la fiebre. No puede huir la fiebre, si no son sanadas las obras. Cuando nuestra mano posee obras malas, yacemos en el lecho, sin podernos levantar, sin poder andar, pues estamos sumidos totalmente en la enfermedad.<\/p>\n<p>Y acerc\u00e1ndose \u00a0a aquella, que estaba enferma\u2026 Ella misma no pudo levantarse, pues yac\u00eda en el lecho, y no pudo, por tanto, salirle al encuentro al que ven\u00eda. Mas, este m\u00e9dico misericordioso acude \u00e9l mismo junto al lecho; el que hab\u00eda llevado sobre sus hombros a la ovejita enferma, \u00e9l mismo va junto al lecho. \u00abY acerc\u00e1ndose\u2026 \u00bb Encima se acerca, y lo hace adem\u00e1s para curarla. \u00abY acerc\u00e1ndose\u2026 \u00bb F\u00edjate en lo que dice. Es como decir: hubieras debido salirme al encuentro, llegarte a la puerta, y recibirme, para que tu salud no fuera s\u00f3lo obra de mi misericordia, sino tambi\u00e9n de tu voluntad. Pero, ya que te encuentras oprimida por la magnitud de las fiebres y no puedes levantarte, yo mismo vengo. Y acerc\u00e1ndose, la levant\u00f3. Ya que ella misma no pod\u00eda levantarse, es tomada por el Se\u00f1or. Y la levant\u00f3, tom\u00e1ndola de la mano. La tom\u00f3 precisamente de la mano. Tambi\u00e9n Pedro, cuando peligraba en el mar y se hund\u00eda, fue cogido de la mano y levantado. \u00abY la levant\u00f3 tom\u00e1ndola de la mano\u00bb. Con su mano tom\u00f3 el Se\u00f1or la mano de ella. \u00a1Oh feliz amistad, oh hermosa caricia! La levant\u00f3 tom\u00e1ndola de la mano: con su mano san\u00f3 la mano de ella. Cogi\u00f3 su mano como un m\u00e9dico, le tom\u00f3 el pulso, comprob\u00f3 la magnitud de las fiebres, \u00e9l mismo, que es m\u00e9dico y medicina al mismo tiempo.<\/p>\n<p>La toca Jes\u00fas y huye la fiebre. Que toque tambi\u00e9n nuestra mano, para que sean purificadas nuestras obras, que entre en nuestra casa: levant\u00e9monos por fin del lecho, no permanezcamos tumbados. Est\u00e1 Jes\u00fas de pie ante nuestro lecho, \u00bfy nosotros yacemos? Levant\u00e9monos y estemos de pie: es para nosotros una verg\u00fcenza que estemos acostados ante Jes\u00fas. Alguien podr\u00e1 decir: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 Jes\u00fas? Jes\u00fas est\u00e1 ahora aqu\u00ed. \u00abEn medio de vosotros\u2014dice el Evangelio\u2014est\u00e1 uno a quien no conoc\u00e9is\u00bb. \u00abEl reino de Dios est\u00e1 entre vosotros\u00bb. Creamos y veamos que Jes\u00fas est\u00e1 presente. Si no podemos tocar su mano, postr\u00e9monos a sus pies. Si no podemos llegar a su cabeza, al menos lavemos sus pies con nuestras l\u00e1grimas. Nuestra penitencia es ung\u00fcento del Salvador. Mira cu\u00e1n grande es su misericordia. Nuestros pecados huelen, son podredumbre y, sin embargo, si hacemos penitencia por los pecados, si los lloramos, nuestros p\u00fatridos pecados se convierten en ung\u00fcento del Se\u00f1or. Pidamos, por tanto, al Se\u00f1or que nos tome de la mano.<\/p>\n<p>Y al instante dice la fiebre la dej\u00f3. Apenas la toma de la mano, huye la fiebre. Fijaos en lo que sigue. \u00abAl instante la fiebre la dej\u00f3\u00bb. Ten esperanza, pecador, con tal de que te levantes del lecho. Esto mismo ocurri\u00f3 con el santo David, que hab\u00eda pecado, yaciendo en la cama con Betsab\u00e9, la mujer de Ur\u00edas el hitita y sintiendo la fiebre del adulterio, despu\u00e9s que el Se\u00f1or le san\u00f3, despu\u00e9s que hab\u00eda dicho: \u00abTen piedad de m\u00ed, oh Dios por tu gran misericordia\u00bb, as\u00ed como: \u00abContra ti, contra ti s\u00f3lo he pecado, lo malo a tus ojos comet\u00ed\u00bb. \u00abL\u00edbrame de la sangre, oh Dios, Dios m\u00edo\u2026 \u00bb Pues \u00e9l hab\u00eda derramado la sangre de Ur\u00edas, al haber ordenado derramarla. \u00abL\u00edbrame, dice, de la sangre, oh Dios, Dios m\u00edo, y un esp\u00edritu firme renueva dentro de m\u00ed\u00bb. F\u00edjate en lo que dice: \u00abrenueva\u00bb. Porque en el tiempo en que comet\u00ed el adulterio y perpetr\u00e9 el adulterio y perpetr\u00e9 el homicidio, el Esp\u00edritu Santo envejeci\u00f3 en m\u00ed. \u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s dice? \u00abL\u00e1vame y quedar\u00e9 m\u00e1s blanco que la nieve\u00bb. Porque me has lavado con mis l\u00e1grimas. Mis l\u00e1grimas y mi penitencia han sido para m\u00ed como el bautismo. Fijaos, por tanto, de penitente en qu\u00e9 se convierte. Hizo penitencia y llor\u00f3, por ello fue purificado. \u00bfQu\u00e9 sigue inmediatamente despu\u00e9s? \u00abEnse\u00f1ar\u00e9 a los inicuos tus caminos y los pecadores volver\u00e1n a ti\u00bb\u201d. De penitente se convirti\u00f3 en maestro.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 dije todo esto? Porque aqu\u00ed est\u00e1 escrito: Y al instante la fiebre la dej\u00f3 y se puso a servirles. No basta con que la fiebre la dejase, sino que se levanta para el servicio de Cristo. \u00abY se puso a servirles\u00bb. Les serv\u00eda con los pies, con las manos, corr\u00eda de un sitio a otro, veneraba al que le hab\u00eda curado. Sirvamos tambi\u00e9n nosotros a Jes\u00fas. \u00c9l acoge con gusto nuestro servicio, aunque tengamos las manos manchadas: \u00e9l se digna mirar lo que san\u00f3, porque \u00e9l mismo lo san\u00f3. A \u00e9l la gloria por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Vicente_de_Paul\">San Vicente de Pa\u00fal<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Que_nuestro_Senor_nos_vea\">Carta: Que nuestro Se\u00f1or nos vea<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Carta del 16-08-1656<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abJes\u00fas se acerca y la coge de la mano\u00bb (Mc 1, 31)<\/p>\n<p>Es bello leer lo que le sucede a la suegra de san Pedro en el Evangelio. Esta buena mujer, estando enferma de una fiebre extra\u00f1a, escuch\u00f3 decir que el Se\u00f1or estaba en Cafarna\u00fan, que hac\u00eda grandes milagros, curando a los enfermos, expulsando a los demonios de los pose\u00eddos, y otras maravillas. Sab\u00eda que su yerno estaba con el Hijo de Dios y pod\u00eda decirle a san Pedro: &#8221; Hijo m\u00edo, tu Maestro es poderoso y tiene poder para librarme de esta enfermedad&#8221;. Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, el Se\u00f1or vino a su casa, pero ella no demuestra, en absoluto, impaciencia por su dolor; ni se queja, ni pide nada a su yerno, ni al Se\u00f1or, al que pod\u00eda decirle: &#8221; S\u00e9 que tienes poder de curar todo tipo de enfermedades, Se\u00f1or; ten compasi\u00f3n de m\u00ed&#8221;. Sin embargo no dice nada de todo eso, y nuestro Se\u00f1or, viendo su indiferencia, mand\u00f3 a la fiebre dejarla, y en el mismo instante qued\u00f3 curada.<\/p>\n<p>En todas las cosas lastimosas que nos llegan, no nos entristezcamos, abandon\u00e9moslo todo a la Providencia, y que nos baste que nuestro Se\u00f1or nos vea y sepa lo que aguantamos por su amor y para imitar los bellos ejemplos que nos dio, particularmente en el huerto de los Olivos, cuando acept\u00f3 el c\u00e1liz&#8230; Porque, aunque hubiera pedido que pasara, si pudiera ser, sin beberlo, a\u00f1adi\u00f3 en seguida que se cumpliera la voluntad de su Padre (Mt 26,42).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo\">San Agust\u00edn, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Oracion_continua\">Carta: Oraci\u00f3n continua<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Carta a Proba sobre la oraci\u00f3n, 8-9: CSEL 44,56s.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abSe march\u00f3 al descampado y all\u00ed se puso a orar\u00bb (Mc 1, 35)<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 en la oraci\u00f3n nos preocupamos de tantas cosas y nos preguntamos c\u00f3mo hemos de orar, temiendo que nuestras plegarias no procedan con rectitud? Limit\u00e9monos a decir con el salmo: \u00abUna cosa pido al Se\u00f1or, eso buscar\u00e9: habitar en la casa del Se\u00f1or todos los d\u00edas de mi vida; gozar de la dulzura del Se\u00f1or, contemplando su templo\u00bb (Sl 26,4). En aquella morada los d\u00edas no consisten en el empezar y en el pasar uno despu\u00e9s de otro, ni el comienzo de un d\u00eda significa el fin del anterior; todos los d\u00edas se dan simult\u00e1neamente, y ninguno se termina all\u00ed donde ni la vida ni sus d\u00edas tienen fin.<\/p>\n<p>Para que logr\u00e1ramos esta Vida verdadera y dichosa nos ense\u00f1\u00f3 a orar; pero no quiso que lo hici\u00e9ramos con muchas palabras, como si nos escuchara mejor cuanto m\u00e1s locuaces nos mostr\u00e1ramos, pues, como el mismo Se\u00f1or dijo, oramos a aquel que conoce nuestras necesidades aun antes de que se las expongamos (Mt 6,8)&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfSabe \u00e9l lo que nos es necesario antes de que se lo pidamos? Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 nos exhorta a la oraci\u00f3n continua? (Lc 18,1) Esto nos podr\u00eda resultar extra\u00f1o si no comprendemos que nuestro Dios y Se\u00f1or no pretende que le descubramos nuestros deseos, pues \u00e9l, ciertamente, no puede desconocerlos, sino que pretende que, por la oraci\u00f3n, se acreciente nuestra capacidad de desear, para que as\u00ed nos hagamos m\u00e1s capaces de recibir los dones que nos prepara. Sus dones, en efecto, son muy grandes, y nuestra capacidad de recibir es peque\u00f1a e insignificante. Por eso nos dice: \u00abEnsanchaos; no os unz\u00e1is al mismo yugo con los infieles\u00bb (2C 6,13). Se trata de un don realmente inmenso&#8230;: cuanto m\u00e1s fielmente creemos, m\u00e1s firmemente esperamos y m\u00e1s ardientemente deseamos este don, m\u00e1s capaces somos de recibirlo. As\u00ed, pues, constantemente oramos por medio de la fe, de la esperanza y de la caridad, con un deseo ininterrumpido.<\/p>\n<h3><span id=\"Sermon_Oremos_por_El_y_en_El\">Serm\u00f3n: Oremos por \u00c9l y en \u00c9l.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n sobre el salmo 85: CCL 30, 1176.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abEn un descampado se puso a orar\u00bb (Mc 1,35).<\/p>\n<p>Dios no hubiera podido hacer a los hombres un don m\u00e1s grande que su Verbo, su Palabra, por quien cre\u00f3 todas las cosas. Le hizo el jefe de todos, es decir, su cabeza, e hizo de ellos sus miembros (Ef 5, 23.30), para que sea al mismo tiempo Hijo de Dios e Hijo del hombre: un solo Dios con el Padre, un solo hombre con los hombres. Nos ha hecho este don para que hablando a Dios en la oraci\u00f3n nunca separemos de \u00e9l a su Hijo, y para que el cuerpo del Hijo, al orar, no se separe de su jefe; para que Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Hijo de Dios, sea el \u00fanico salvador de su cuerpo, y al mismo tiempo el que ora por nosotros, ora en nosotros y es orado por nosotros.<\/p>\n<p>Ora por nosotros como sacerdote, ora en nosotros como jefe, la cabeza del cuerpo, es orado por nosotros como a nuestro Dios. Reconozcamos, pues, en \u00e9l nuestras palabras  y sus palabras en nosotros\u2026 No ha dudado en absoluto, unirse con nosotros. Toda la creaci\u00f3n le est\u00e1 sujeta porque toda la creaci\u00f3n fue creada por \u00e9l: \u201cEn el principio ya exist\u00eda la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho\u201d (Jn 1,1s)\u2026 Pero si m\u00e1s adelante, en las Escrituras escuchamos la voz del mismo Cristo gimiendo, orando, reconociendo, no dudemos en atribuirle tambi\u00e9n estas palabras. Que contemplemos a aquel que \u201ca pesar de su condici\u00f3n divina no hizo alarde de su categor\u00eda de Dios\u2026 tom\u00f3 la condici\u00f3n de esclavo\u2026 actuando como un hombre cualquiera, se rebajo hasta someterse a la muerte y una muerte de cruz\u201d (Flp 2,6s). Que, suspendido en la cruz, le escuchemos hacer suya la oraci\u00f3n de un salmo\u2026 Oramos a Cristo en su condici\u00f3n de Dios, y \u00e9l ora en su condici\u00f3n de siervo; por un lado, el Creador, por el otro, un hombre unido a la creaci\u00f3n, formando un solo hombre con nosotros \u2013la cabeza y el cuerpo-. Nosotros le oramos, y oramos por \u00e9l y en \u00e9l.<\/p>\n<h2><span id=\"Guigo_el_Cartujo_prior_de_la_Gran_Cartuja\">Guigo el Cartujo prior de la Gran Cartuja<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escrito_Desgraciado_el_hombre_solo_si_tu_no_estas_solo_con_el\">Escrito: Desgraciado el hombre solo, si t\u00fa no est\u00e1s solo con \u00e9l.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">No hay referencia.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abJes\u00fas se levant\u00f3 antes del amanecer, sali\u00f3 y se fue a un lugar desierto. All\u00ed, oraba\u00bb (Mc 1,35).<\/p>\n<p>Jes\u00fas mismo, Dios y Se\u00f1or, que debido a su propia fuerza no ten\u00eda necesidad de apoyo alguno durante el retiro para orar, ni se ve\u00eda impedido por la sociedad de los hombres, se preocup\u00f3 de dejarnos un ejemplo. Antes de comenzar su ministerio de la predicaci\u00f3n y de los milagros, se fue a la soledad y se someti\u00f3 a la prueba de la tentaci\u00f3n y el ayuno (Mt 4,1s). La Escritura nos relata que dejando a la multitud de los disc\u00edpulos, subi\u00f3 solo a la monta\u00f1a para orar (Mc 6,46). Despu\u00e9s, cuando era ya inminente la hora de su pasi\u00f3n, abandona a sus disc\u00edpulos y se va solo a orar (Mt 26,36): un ejemplo que nos hace ver cu\u00e1n ventajoso es el silencio para la oraci\u00f3n, puesto que \u00e9l mismo no quiere orar estando junto a los compa\u00f1eros, incluidos los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>No debemos dejar pasar en silencio un misterio tan grande y que nos concierne a todos. \u00c9l, el Se\u00f1or, el Salvador del g\u00e9nero humano, en su misma persona nos ofrece un vivo ejemplo. Solo, en el desierto se entrega a la oraci\u00f3n y a los ejercicios de la vida interior \u2013el ayuno, las vigilias y los dem\u00e1s frutos de la penitencia- superando, por las armas del Esp\u00edritu, las tentaciones del Adversario.<\/p>\n<p>Oh Jes\u00fas, acepto que, al exterior, no encuentre a nadie conmigo;  pero que esta situaci\u00f3n sea para que, en el interior, est\u00e9 cada vez m\u00e1s contigo. \u00a1Desgraciado el hombre solo, si t\u00fa no est\u00e1s solo con \u00e9l! Y cu\u00e1ntos son los hombres que permanecen en medio de una muchedumbre, porque no est\u00e1n contigo. Quisiera estar siempre contigo, y as\u00ed no estar jam\u00e1s solo. Porque en este preciso momento no hay nadie conmigo y, sin embargo, no estoy solo: conmigo hay una muchedumbre.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Pedro_Crisologo_obispo\">San Pedro Cris\u00f3logo, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Dios_nos_busca_a_nosotros_no_a_nuestras_cosas\">Serm\u00f3n: Dios nos busca a nosotros, no a nuestras cosas.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm. 18 : PL 52, 246-249 &#8211; Liturgia de las Horas.<\/p>\n<p>La lectura evang\u00e9lica de hoy ense\u00f1a al oyente atento por qu\u00e9 el Se\u00f1or del cielo y restaurador del universo entr\u00f3 en los hogares terrenos de sus siervos. Aunque nada tiene de extra\u00f1o que afablemente se haya mostrado cercano a todos, \u00e9l que clementemente hab\u00eda venido a socorrer a todos.<\/p>\n<p>Conoc\u00e9is ya lo que movi\u00f3 a Cristo a entrar en la casa de Pedro: no ciertamente el placer de recostarse a la mesa, sino la enfermedad de la que estaba en la cama; no la necesidad de comer, sino la oportunidad de curar; la obra del poder divino, no la pompa del banquete humano. En casa de Pedro no se escanciaban vinos, sino que se derramaban l\u00e1grimas. Por eso entr\u00f3 all\u00ed Cristo, no a banquetear, sino a vivificar. Dios busca a los hombres, no las cosas de los hombres; desea dispensar bienes celestiales, no aspira a conseguir los terrenales. En resumen: Cristo vino en busca nuestra, no en busca de nuestras cosas.<\/p>\n<p><i>Al llegar Jes\u00fas a casa de Pedro, encontr\u00f3 a la suegra en cama con fiebre. <\/i>Entrando Cristo en casa de Pedro, vio lo que ven\u00eda buscando. No se fij\u00f3 en la calidad de la casa, ni en la afluencia de gente, ni en los ceremoniosos saludos, ni en la reuni\u00f3n familiar; no par\u00f3 mientes tampoco en el decoro de los preparativos: se fij\u00f3 en los gemidos de la enferma, dirigi\u00f3 su atenci\u00f3n al ardor de la que estaba bajo la acci\u00f3n de la fiebre. Vio el peligro de la que estaba m\u00e1s all\u00e1 de toda esperanza, e inmediatamente pone manos a la obra de su deidad: ni Cristo se sent\u00f3 a tomar el alimento humano, antes de que la mujer que yac\u00eda en cama se levantara a las cosas divinas. <i>La cogi\u00f3 de la mano, y se le pas\u00f3 la fiebre. <\/i>Veis c\u00f3mo abandona la fiebre a quien coge la mano de Cristo. La enfermedad no se resiste, donde el autor de la salud asiste; la muerte no tiene acceso alguno, donde entr\u00f3 el dador de la vida.<\/p>\n<p><i>Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; \u00e9l con su palabra expuls\u00f3 los esp\u00edritus. <\/i>El anochecer se produce al acabarse el d\u00eda del siglo, cuando el mundo bascula hacia la puesta de la luz de los tiempos. Al caer de la tarde viene el restaurador de la luz, para introducirnos en el d\u00eda sin ocaso, a nosotros que venimos de la noche secular del paganismo.<\/p>\n<p>Al anochecer, es decir, en el \u00faltimo momento, la piadosa y solemne devoci\u00f3n de los ap\u00f3stoles nos ofrece a Dios Padre, a nosotros procedentes del paganismo: son expulsados de nosotros los demonios, que nos impon\u00edan el culto a los \u00eddolos. Desconociendo al \u00fanico Dios, serv\u00edamos a innumerables dioses en nefanda y sacr\u00edlega servidumbre.<\/p>\n<p>Como Cristo ya no viene a nosotros en la carne, viene en la palabra: y dondequiera que la fe nace del mensaje, y el mensaje consiste en hablar de Cristo, all\u00ed la fe nos libera de la servidumbre del demonio, mientras que los demonios, de imp\u00edos tiranos, se han convertido en prisioneros. De aqu\u00ed que los demonios, sometidos a nuestro poder, son atormentados a nuestra voluntad. Lo \u00fanico que importa, hermanos, es que la infidelidad no vuelva a reducirnos a su servidumbre: pong\u00e1monos m\u00e1s bien, en nuestro ser y en nuestro hacer, en manos de Dios, entregu\u00e9monos al Padre, confi\u00e9monos a Dios: pues la vida del hombre est\u00e1 en manos de Dios; en consecuencia, como Padre dirige las acciones de sus hijos, y como Se\u00f1or no deja de preocuparse por su familia.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cipriano_de_Cartago_obispo_y_martir\">San Cipriano de Cartago, obispo  y m\u00e1rtir<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_Oraba_por_nuestros_pecados\">Tratado: Oraba por nuestros pecados.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">La oraci\u00f3n del Se\u00f1or, 29-30c.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abAntes que amaneciera, Jes\u00fas se levant\u00f3, sali\u00f3 y fue a un lugar desierto; all\u00ed estuvo orando\u00bb (Mc 1,35).<\/p>\n<p>Jes\u00fas no se limit\u00f3 a ense\u00f1arnos a orar de palabra sino tambi\u00e9n con el ejemplo. Le vemos a menudo en oraci\u00f3n. Nos da ejemplo para que le sigamos. Est\u00e1 escrito: \u201cSe fue a un lugar solitario.\u201d Y en otro lugar: \u201cSe fue a la monta\u00f1a a orar y pas\u00f3 toda la noche en oraci\u00f3n.\u201d (Lc 6,12) Si \u00e9l, que era sin pecado, oraba sin cesar, con m\u00e1s raz\u00f3n los pecadores debemos orar. Si pasaba la noche en oraci\u00f3n, con m\u00e1s raz\u00f3n nosotros debemos velar y orar sin cesar.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or oraba e interced\u00eda no por \u00e9l mismo -\u00bfpor qu\u00e9 falta deber\u00eda implorar el perd\u00f3n aquel que es el inocente?\u2013 sino por nuestros pecados. Lo manifiesta bien a las claras cuando dice a Pedro: \u201c&#8230;Sat\u00e1n ha solicitado el poder cribaros como trigo. Pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca.\u201d (Lc 22,31) M\u00e1s tarde intercedi\u00f3 ante el Padre a favor de todos nosotros, cuando dijo: \u201cNo te pido s\u00f3lo por ellos sino por todos los que, gracias a su palabra, creer\u00e1n en m\u00ed, para que todos sean uno, como t\u00fa, Padre, est\u00e1s en m\u00ed y yo en ti.\u201d (Jn 17,20-21)<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 grande es la bondad y la misericordia de Dios en favor de nuestra salvaci\u00f3n! No se content\u00f3 con rescatarnos del pecado por su sangre, sino que ha querido orar por nosotros. Pero \u00a1prestad atenci\u00f3n al que ora: como el Padre y el Hijo son uno, que nosotros tambi\u00e9n permanezcamos en la uni\u00f3n!<\/p>\n<h2><span id=\"Autor_del_Siglo_V\">Autor del Siglo V<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Alimento_del_alma\">Homil\u00eda: Alimento del alma.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00eda sobre la oraci\u00f3n, err\u00f3neamente atribuida san Juan Cris\u00f3stomo: PG 64, 461.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abSe march\u00f3 al descampado y all\u00ed se puso a orar\u00bb (Mc 1,35).<\/p>\n<p>El sumo bien est\u00e1 en la oraci\u00f3n, en el di\u00e1logo con Dios&#8230; La oraci\u00f3n es luz del alma, verdadero conocimiento de Dios, mediadora entre Dios y los hombres. Hace que el alma se eleve hasta el cielo y abrace a Dios con inefables abrazos, apeteciendo la leche divina, como el ni\u00f1o que, llorando, llama a su madre; por la oraci\u00f3n el alma expone sus propios deseos y recibe dones mejores que toda la naturaleza invisible. Pues la oraci\u00f3n se presenta ante Dios como venerable intermediaria, alegra nuestro esp\u00edritu y pacifica el alma.<\/p>\n<p>Cuando hablo de oraci\u00f3n me refiero a la verdadera, no a las simples palabras: la oraci\u00f3n que es un deseo de Dios, una inefable piedad, no otorgada por los hombres, sino concedida por la gracia divina, de la que tambi\u00e9n dice el Ap\u00f3stol: \u00abNosotros no sabemos  pedir lo que nos conviene, pero el Esp\u00edritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables\u00bb (Rm 8,26). Una oraci\u00f3n as\u00ed, cuando Dios la otorga a alguien, es una riqueza inagotable y un alimento celestial que satura el alma; quien la saborea se enciende en un deseo eterno del Se\u00f1or, como un fuego ardiente que inflama su coraz\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"Isaac_el_Sirio_monje\">Isaac el Sirio, monje<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Orar_y_vigilar\">Serm\u00f3n: Orar y vigilar.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Sermones asc\u00e9ticos.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abJes\u00fas se levant\u00f3 de madrugada, y se march\u00f3 al descampado\u00bb (Mc 1,35).<\/p>\n<p>Nada ayuda tanto a que el alma se vuelva tan pura y gozosa, ni nada la ilumina y la aleja tanto de los malos pensamientos como estar en vela. Por esta raz\u00f3n todos nuestros padres han perseverado en este trabajo de las vigilias y han adoptado como regla, a lo largo de su vida asc\u00e9tica, permanecer vigilantes por la noche. Especialmente lo han hecho porque hab\u00edan o\u00eddo de nuestro Salvador una invitaci\u00f3n constante y en distintos lugares por su Palabra viviente: \u00abEstad siempre despiertos y pedid en toda ocasi\u00f3n\u00bb (Lc 21,36); \u00abVelad y orad para no caer en tentaci\u00f3n\u00bb (Mt 26,41); y tambi\u00e9n: \u00abOrad sin cesar\u00bb (1Tes 5,17). <\/p>\n<p>Y no se content\u00f3 con dec\u00edrnoslo con s\u00f3lo sus palabras. Nos dio tambi\u00e9n ejemplo con su persona poniendo la pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n por encima de toda otra cosa. Es por esto que constantemente se iba a un lugar solitario para orar, y eso no de manera arbitraria, sino escogiendo el tiempo de la noche y en lugar desierto, a fin de que tambi\u00e9n nosotros, evitando las multitudes y el tumulto, seamos capaces de orar en soledad. <\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n nuestros padres han recibido, en lo que se refiere a la oraci\u00f3n, esta alta ense\u00f1anza  como si viniera del mismo Cristo. Escogieron velar en oraci\u00f3n seg\u00fan la orden del ap\u00f3stol Pablo a fin de poder, ante todo, permanecer sin ninguna interrupci\u00f3n junto a Dios a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n continua&#8230; Ninguna cosa que venga desde fuera no les afecta ni altera la pureza de su intelecto, lo cual impedir\u00eda que estas vigilias les llenaran de gozo y fueran la luz del alma.<\/p>\n<h2><span id=\"Juan_Taulero\">Juan Taulero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_Elevar_el_alma_a_Dios\">Comentario: Elevar el alma a Dios<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 15.<\/p>\n<p class=\"st1\">&#8220;Jes\u00fas fue a un lugar solitario, y all\u00ed se puso a hacer oraci\u00f3n (Mc 1, 35)<\/p>\n<p>Cuando el Hijo de Dios levant\u00f3 la mirada al cielo y dijo: \u00abPadre, glorifica a tu Hijo&#8221; (Jn 17,1), nos ense\u00f1\u00f3 con esta acci\u00f3n que debemos elevar muy alto todos nuestros sentidos, nuestras manos, nuestras facultades, nuestra alma, y rezar en \u00e9l, con \u00e9l y por \u00e9l. He aqu\u00ed la obra m\u00e1s amable y m\u00e1s santa que el Hijo de Dios ha hecho aqu\u00ed abajo: adorar a su Padre muy amado. Pero esto sobrepasa en mucho todo raciocinio, y no podemos de ning\u00fan modo alcanzarlo y comprenderlo, si no es en el Esp\u00edritu Santo. San Agust\u00edn y san Anselmo nos dicen sobre la oraci\u00f3n que es &#8220;una elevaci\u00f3n del alma hacia Dios &#8220;&#8230;<\/p>\n<p>S\u00f3lo te digo esto: lib\u00e9rate, de verdad, de ti mismo y de todas las cosas creadas, y levanta tu alma a Dios por encima de todas las criaturas, en el abismo profundo. All\u00ed, sumerge tu esp\u00edritu en el Esp\u00edritu de Dios, en un verdadero abandono&#8230;, en una uni\u00f3n verdadera con Dios&#8230; All\u00ed, pide a Dios todo lo que quiere que se le pida, lo que deseas y lo que los hombres desean de ti. Y ten esto por cierto: lo que es una insignificante moneda frente a cien mil monedas de oro, lo es toda oraci\u00f3n exterior frente a esta oraci\u00f3n que es uni\u00f3n verdadera con Dios, este derroche y esta fusi\u00f3n del esp\u00edritu creado en el Esp\u00edritu increado de Dios&#8230;<\/p>\n<p>Si se te pide una oraci\u00f3n, es bueno que la hagas de modo exterior como se te ha pedido y como lo prometiste. Pero, haciendo esto, conduce tu alma hacia las alturas y a tu desierto interior, empuja all\u00ed todo tu reba\u00f1o como Mois\u00e9s (Ex 3,1)&#8230; &#8220;Los verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre en esp\u00edritu y verdad &#8221; (Jn 4,23). En esta oraci\u00f3n interior se unifican todas las pr\u00e1cticas, todas f\u00f3rmulas y todos los tipos de oraci\u00f3n que desde Ad\u00e1n hasta hoy se han ofrecido y que ser\u00e1n todav\u00eda ofrecidos hasta el \u00faltimo d\u00eda. Llevamos todo esto a su perfecci\u00f3n en un instante, a trav\u00e9s de este recogimiento verdadero y esencial.<\/p>\n<h2><span id=\"Juliana_de_Norwich\">Juliana de Norwich<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Revelaciones_del_amor_divino\">Revelaciones del amor divino<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">cap\u00edtulo 43<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abDe madrugada, cuando todav\u00eda estaba muy oscuro, se levant\u00f3, sali\u00f3 y fue a un lugar solitario y all\u00ed se puso a hacer oraci\u00f3n\u00bb (Mc 1, 35)<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n une al alma con Dios. Aunque nuestra alma sea siempre semejante a Dios por su naturaleza, restaurada por la gracia, de hecho a menudo se distancia de su semejanza a consecuencia del pecado. La oraci\u00f3n nos muestra que el alma debe querer lo que Dios quiere; reconforta la conciencia; la hace apta para recibir la gracia. Dios nos ense\u00f1a as\u00ed a rogar con una confianza firme de que recibiremos aquello por lo que rezamos; porque nos mira con amor y quiere asociarnos con su voluntad y con su acci\u00f3n ben\u00e9ficas. Nos incita pues a rezar por lo que le agrada; Parece decirnos: &#8220;\u00bfQu\u00e9 es lo que podr\u00eda gustarme m\u00e1s que veros rezar con fervor, sabidur\u00eda e insistencia con el fin de cumplir mis deseos?&#8221; Por la oraci\u00f3n pues, el alma se une con Dios.<\/p>\n<p>Pero cuando por su gracia y su cortes\u00eda, nuestro Se\u00f1or se revela a nuestra alma, entonces obtenemos lo que deseamos. En este momento, no vemos otra cosa que debamos pedir. Todo nuestro deseo, toda nuestra fuerza est\u00e1n totalmente fijos en \u00e9l para contemplarlo. Es una oraci\u00f3n elevada, imposible de sondear, me parece. Todo el objeto de nuestra oraci\u00f3n es estar unido, por la visi\u00f3n y por la contemplaci\u00f3n, a aquel al que rogamos, con una alegr\u00eda maravillosa y un temor respetuoso, con una dulzura y deleite tal que no podemos rogar m\u00e1s, en estos momentos, que por done \u00c9l nos conduce.<\/p>\n<p>Lo s\u00e9, cuanto m\u00e1s Dios se revela al alma, m\u00e1s tiene sed de \u00e9l, por su gracia. Pero cuando no lo vemos, entonces sentimos la necesidad y la urgencia de rogar a Jes\u00fas, a causa de nuestra debilidad y de nuestra incapacidad.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Discurso_2009_El_misterio_del_sufrimiento\">Discurso (2009): El misterio del sufrimiento<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Yaund\u00e9 (Camer\u00fan), el 19-03-2009<\/p>\n<p>[&#8230;] Os dirijo un saludo particular a vosotros, hermanos y hermanas que soport\u00e1is el peso de la enfermedad y el sufrimiento. Sab\u00e9is que no est\u00e1is solos en vuestro dolor, porque Cristo mismo es solidario con los que sufren. \u00c9l revela a quienes padecen el lugar que tienen en el coraz\u00f3n de Dios y en la sociedad. El evangelista Marcos nos ofrece como ejemplo la curaci\u00f3n de la suegra de Pedro. Dice que le hablan a Jes\u00fas de la enferma sin m\u00e1s pre\u00e1mbulos, y \u00abJes\u00fas se acerc\u00f3, la cogi\u00f3 de la mano y la levant\u00f3\u00bb (Mc 1,30-31). En este pasaje del Evangelio, vemos a Jes\u00fas pasar un d\u00eda con los enfermos para confortarlos. As\u00ed, con gestos concretos, nos manifiesta su ternura y bondad para con todos los que tienen el coraz\u00f3n roto y el cuerpo herido.<\/p>\n<p>[&#8230;] Ante el sufrimiento, la enfermedad y la muerte, el hombre tiene la tentaci\u00f3n de gritar a causa del dolor, como hizo Job, cuyo nombre significa \u00abel que sufre\u00bb (cf. Gregorio Magno, Moralia in Job, I, 1,15). Jes\u00fas mismo grit\u00f3 poco antes de morir (cf. Mc 15,37 He 5,7). Cuando nuestra condici\u00f3n se deteriora, aumenta la ansiedad; a algunos les viene la tentaci\u00f3n de dudar de la presencia de Dios en su vida. Por el contrario, Job es consciente de que Dios est\u00e1 presente en su existencia; su grito no es de rebeli\u00f3n, sino que, desde lo m\u00e1s hondo de su desventura, hace asomar su confianza (cf. Jb 19 Jb 42,2-6). Sus amigos, como todos nosotros ante el sufrimiento de un ser querido, tratan de consolarlo, pero utilizan palabras vanas.<\/p>\n<p>Ante la presencia de sufrimientos atroces, nos sentimos desarmados y no encontramos las palabras adecuadas. Ante un hermano o hermana sumido en el misterio de la Cruz, el silencio respetuoso y compasivo, nuestra presencia apoyada por la oraci\u00f3n, una mirada, una sonrisa, pueden valer m\u00e1s que tantos razonamientos. Un peque\u00f1o grupo de hombres y mujeres vivi\u00f3 esta experiencia, entre ellos la Virgen Mar\u00eda y el Ap\u00f3stol Juan, que siguieron a Jes\u00fas hasta el culmen de su sufrimiento en su pasi\u00f3n y muerte en la cruz. Entre ellos, nos dice el Evangelio, hab\u00eda un africano, Sim\u00f3n de Cirene. A \u00e9l le encargaron ayudar a Jes\u00fas a llevar su cruz en el camino del G\u00f3lgota. Este hombre, aunque involuntariamente, ha ayudado al Hombre de dolores, abandonado por todos y entregado a una violencia ciega. La historia, pues, nos recuerda que un africano, un hijo de vuestro Continente, particip\u00f3 con su propio sufrimiento en la pena infinita de Aquel que ha redimido a todos los hombres, incluidos sus perseguidores. Sim\u00f3n de Cirene no pod\u00eda saber que ten\u00eda ante s\u00ed a su Salvador. Fue \u00abreclutado\u00bb para ayudar (cf. Mc 15,21); se vio obligado, forzado a hacerlo. Es dif\u00edcil aceptar llevar la cruz de otro. S\u00f3lo despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n pudo entender lo que hab\u00eda hecho. As\u00ed sucede con cada uno de nosotros, hermanos y hermanas: en la c\u00faspide de la desesperaci\u00f3n, de la rebeli\u00f3n, Cristo nos propone su presencia amorosa, aunque cueste entender que \u00c9l est\u00e1 a nuestro lado. S\u00f3lo la victoria final del Se\u00f1or nos revelar\u00e1 el sentido definitivo de nuestras pruebas.<\/p>\n<p>[Cada persona que sufre] ayuda a Cristo a llevar su Cruz y asciende con \u00c9l al G\u00f3lgota para resucitar un d\u00eda con \u00c9l. Al ver la infamia que se le hace a Jes\u00fas, contemplando su rostro en la Cruz y reconociendo la atrocidad de su dolor, podemos vislumbrar, por la fe, el rostro radiante del Resucitado que nos dice que el sufrimiento y la enfermedad no tendr\u00e1n la \u00faltima palabra en nuestra vida humana. Rezo, queridos hermanos y hermanas, para que os sep\u00e1is reconocer en este \u00abSim\u00f3n de Cirene\u00bb. Pido, queridos hermanas y hermanos enfermos, que se acerquen tambi\u00e9n a vuestra cabecera muchos \u00abSim\u00f3n de Cirene\u00bb.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, y hasta hoy, hay muchos testigos que se han dirigido, con fe y esperanza, al Salvador de los hombres, reconociendo su presencia en medio de su prueba. El Padre de toda misericordia acoge siempre con benevolencia la oraci\u00f3n de quien se dirige a \u00c9l. Responde a nuestra invocaci\u00f3n y nuestra plegaria como quiere y cuando quiere, para nuestro bien y no seg\u00fan nuestros deseos. A nosotros nos toca discernir su respuesta y acoger como una gracia los dones que nos ofrece. Fijemos nuestros ojos en el Crucificado, con fe y valor, pues de \u00c9l proviene la Vida, el consuelo, la sanaci\u00f3n. Miremos a Aquel que desea nuestro bien y sabe enjugar las l\u00e1grimas de nuestros ojos; aprendamos a abandonarnos en sus brazos como un ni\u00f1o peque\u00f1o en los brazos de su madre.<\/p>\n<p>Los santos nos han dado un buen ejemplo con su vida totalmente entregada a Dios, nuestro Padre. Santa Teresa de \u00c1vila, que hab\u00eda puesto a su nuevo monasterio bajo el patrocinio de San Jos\u00e9, fue curada de una enfermedad el mismo d\u00eda de su fiesta. Dec\u00eda que nunca le hab\u00eda implorado en vano, y recomendaba a todos los que pensaban que no sab\u00edan rezar: <em>\u00abNo s\u00e9, escrib\u00eda, c\u00f3mo se puede pensar en la Reina de los \u00e1ngeles en el tiempo que tanto pas\u00f3 con el Ni\u00f1o Jes\u00fas, que no le den gracias a San Jos\u00e9 por lo bien que les ayud\u00f3 en ellos. Quien no hallare maestro que le ense\u00f1e oraci\u00f3n, tome este glorioso santo por maestro y no errar\u00e1 en el camino\u00bb<\/em> (Vida, VIE 6). Como intercesor por la salud del cuerpo, la santa ve\u00eda en san Jos\u00e9 un intercesor para la salud del alma, un maestro de oraci\u00f3n, de plegaria.<\/p>\n<p>Escoj\u00e1moslo, tambi\u00e9n nosotros, como maestro de oraci\u00f3n. No s\u00f3lo quienes estamos sanos, sino tambi\u00e9n vosotros, queridos enfermos, y todas las familias. Pienso sobre todo en los que form\u00e1is parte del personal hospitalario, y en todos los que trabajan en el mundo de la sanidad. Al acompa\u00f1ar a los que sufren con vuestra atenci\u00f3n y las curas que les dispens\u00e1is, practic\u00e1is una obra de caridad y amor, que Dios tiene en cuenta: \u00abEstuve enfermo y me visitasteis\u00bb (Mt 25,40). Corresponde a vosotros, m\u00e9dicos e investigadores, llevar a cabo todo lo que sea leg\u00edtimo para aliviar el dolor; os compete, en primer lugar, proteger la vida humana, ser defensores de la vida desde su concepci\u00f3n hasta su t\u00e9rmino natural. Para toda persona, el respeto de la vida es un derecho y, al mismo tiempo, un deber, porque cada vida es un don de Dios. Deseo dar gracias al Se\u00f1or con vosotros por todos los que, de una u otra manera, trabajan al servicio de las personas que sufren. Animo a los sacerdotes y a quienes visitan a los enfermos a comprometerse de forma activa y amable en la pastoral sanitaria en los hospitales o en asegurar una presencia eclesial a domicilio, para consuelo y apoyo espiritual de los enfermos. Seg\u00fan su promesa, Dios os pagar\u00e1 el salario justo y os recompensar\u00e1 en el cielo.<\/p>\n<p>[&#8230;] Que cada uno de vosotros nunca se sienta solo. En efecto, corresponde a cada hombre, creado a imagen de Cristo, convertirse en pr\u00f3jimo de quien tiene cerca. Os encomiendo a todos a la intercesi\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, Madre nuestra, y a la de San Jos\u00e9. Que Dios nos conceda ser unos para otros, mensajeros de la misericordia, la ternura y el amor de nuestro Dios, y que \u00c9l os bendiga.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Uso_liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<ul>\n<li><a href=\"homilias-ciclo-b_semana-05_tiempo-ordinario_dia-01-domingo\"><b>Domingo V Tiempo Ordinario (B)<\/b><\/a><\/li>\n<li>Mi\u00e9rcoles I Tiempo Ordinario<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>29 Y enseguida, al salir ellos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Sim\u00f3n y Andr\u00e9s. 30 La suegra de Sim\u00f3n estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. 31 \u00c9l se acerc\u00f3, la cogi\u00f3 de la mano y la levant\u00f3. 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