{"id":41372,"date":"2016-10-07T23:30:18","date_gmt":"2016-10-08T04:30:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-2-1-12-jesus-en-galilea-curacion-de-un-paralitico\/"},"modified":"2016-10-07T23:30:18","modified_gmt":"2016-10-08T04:30:18","slug":"mc-2-1-12-jesus-en-galilea-curacion-de-un-paralitico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-2-1-12-jesus-en-galilea-curacion-de-un-paralitico\/","title":{"rendered":"Mc 2, 1-12: Jes\u00fas en Galilea: curaci\u00f3n de un paral\u00edtico"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> Cuando a los pocos d\u00edas volvi\u00f3 Jes\u00fas a Cafarna\u00fan, se supo que estaba en casa. <span class=\"versiculo\">2<\/span> Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les propon\u00eda la palabra. <span class=\"versiculo\">3<\/span> Y vinieron tray\u00e9ndole un paral\u00edtico llevado entre cuatro <span class=\"versiculo\">4<\/span> y, como no pod\u00edan present\u00e1rselo por el gent\u00edo, levantaron la techumbre encima de donde \u00e9l estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yac\u00eda el paral\u00edtico. <span class=\"versiculo\">5<\/span> Viendo Jes\u00fas la fe que ten\u00edan, le dice al paral\u00edtico: \u00abHijo, tus pecados te son perdonados\u00bb. <span class=\"versiculo\">6<\/span> Unos escribas, que estaban all\u00ed sentados, pensaban para sus adentros: <span class=\"versiculo\">7<\/span> \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 habla este as\u00ed? Blasfema. \u00bfQui\u00e9n puede perdonar pecados, sino solo uno, Dios?\u00bb. <span class=\"versiculo\">8<\/span> Jes\u00fas se dio cuenta enseguida de lo que pensaban y les dijo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 pens\u00e1is eso? <span class=\"versiculo\">9<\/span> \u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil, decir al paral\u00edtico: \u201cTus pecados te son perdonados\u201d, o decir: \u201cLev\u00e1ntate, coge la camilla y echa a andar\u201d? <span class=\"versiculo\">10<\/span> Pues, para que ve\u00e1is que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados \u2014dice al paral\u00edtico\u2014: <span class=\"versiculo\">11<\/span> \u201cTe digo: lev\u00e1ntate, coge tu camilla y vete a tu casa\u201d\u00bb. <span class=\"versiculo\">12<\/span> Se levant\u00f3, cogi\u00f3 inmediatamente la camilla y sali\u00f3 a la vista de todos. Se quedaron at\u00f3nitos y daban gloria a Dios, diciendo: \u00abNunca hemos visto una cosa igual\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<p>v. 10. &#8220;Hijo del hombre<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn0\" id=\"_ednref0\">[*]<\/a><\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p class=\"citaB\" align=\"left\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1\" id=\"_edn1\">[*] <\/a>Jes\u00fas ordinariamente habl\u00f3 de s\u00ed mismo como del &#8220;Hijo del hombre&#8221; (por ejemplo Mc 2,10 Mc 2,28 Mc 14,67 Mt 8,20 Mt 16,27 Mt 24,27 Lc 9,22 Lc 11,30 Jn 1,51 Jn 8,28 Jn 13, 31, etc. ). Esta expresi\u00f3n, seg\u00fan la sensibilidad del lenguaje com\u00fan de entonces, pod\u00eda indicar tambi\u00e9n que \u00c9l es verdadero hombre como todos los dem\u00e1s seres humanos y, sin duda, contiene la referencia a su real humanidad.<br \/>\nSin embargo el significado estrictamente b\u00edblico, tambi\u00e9n en este caso, se debe establecer teniendo en cuenta el contexto hist\u00f3rico resultante de la tradici\u00f3n de Israel, expresada e influenciada por la profec\u00eda de Daniel que da origen a esa formulaci\u00f3n de un concepto mesi\u00e1nico (cf. Dn 7,13-14). &#8220;Hijo del hombre&#8221; en este contexto no significa s\u00f3lo un hombre com\u00fan perteneciente al g\u00e9nero humano, sino que se refiere a un personaje que recibir\u00e1 de Dios una dominaci\u00f3n universal y que transciende cada uno de los tiempos hist\u00f3ricos, en la era escatol\u00f3gica.<br \/>\nEn la boca de Jes\u00fas y en los textos de los Evangelistas la f\u00f3rmula est\u00e1 por tanto cargada de un sentido pleno que abarca lo divino y lo humano, cielo y tierra, historia y escatolog\u00eda, como el mismo Jes\u00fas nos hace comprender cuando, testimoniando ante Caif\u00e1s que era Hijo de Dios, predice con fuerza: &#8220;a partir de ahora ver\u00e9is al Hijo del hombre sentado a la diestra del Padre y venir sobre las nubes del cielo&#8221; (Mt 26,64). En el Hijo del hombre est\u00e1 por consiguiente inmanente el poder y la gloria de Dios. Nos hallamos nuevamente ante el \u00fanico Hombre-Dios, verdadero Hombre y verdadero Dios. La catequesis nos lleva continuamente a \u00c9l para que creamos y, creyendo, oremos y adoremos. (Juan Pablo II, Audiencia 17-2-1988)<\/p>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">1. <\/span>Porque la misericordia divina no abandona ni aun a los hombres carnales, antes bien les concede la gracia de visitarlos, para que por ella puedan hacerse espirituales. Desde el desierto vuelve el Se\u00f1or a la ciudad. &#8220;Y entr\u00f3 de nuevo en Cafarna\u00fam, etc.&#8221;<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">2. <\/span>Predicando el Se\u00f1or en la casa, son muchos los que por el gent\u00edo no pueden ni llegar a la puerta, porque ni siquiera pudieron, predicando en Judea, entrar a o\u00edrle los gentiles. A estos, aunque hall\u00e1ndose fuera, dirigi\u00f3 su palabra por medio de predicadores.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">3. <\/span>Son cuatro las virtudes con las que se eleva el hombre confiando en hacerse digno de recobrar la salud y a las que llaman algunos prudencia, fortaleza, templanza y justicia. Desean, pues, presentar al paral\u00edtico a Cristo, pero la turba que se interpone les cierra por todas partes el paso, porque muchas veces el hombre, deseando renovarse por medio de la gracia divina despu\u00e9s de luchar con la enfermedad del cuerpo, se ve detenido por el obst\u00e1culo que le oponen antiguas costumbres. Muchas veces tambi\u00e9n, en medio de las dulzuras de la oraci\u00f3n mental y de un tierno coloquio con el Se\u00f1or, interviniendo una multitud de pensamientos, embotan el entendimiento para que no pueda ver a Cristo. Por tanto, no debemos detenernos en los lugares bajos, en que se agitan las turbas, sino subir al techo de la casa, esto es, desear elevarnos a la sublimidad de la Sagrada Escritura y meditar la ley del Se\u00f1or.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">4.<\/span>\u00a0El enfermo baja por la abertura del techo, porque aclarados los misterios de las Escrituras se llega al conocimiento de Cristo; esto es, se baja a su humildad por una fe piadosa. Que el enfermo sea depositado en tierra con la camilla significa que Cristo debe ser conocido por el hombre, a\u00fan constituido en carne mortal. El levantarse de la camilla es apartarse el hombre de los deseos carnales entre los que yac\u00eda enfermo. El coger la camilla da a entender que la misma carne orientada por el freno de la continencia, se aparta de los deleites terrenos con la esperanza de los premios celestiales. El irse a su casa tomando la camilla es volver al para\u00edso. O bien: el enfermo curado vuelve la camilla a su casa, cuando el esp\u00edritu, despu\u00e9s de recibir la remisi\u00f3n de los pecados, se consagra con su mismo cuerpo a la vigilancia interior.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">5-7a. <\/span>Ciertamente es digno de meditaci\u00f3n cu\u00e1nto debe valer para Dios la propia fe de cada uno, cuando vale tanto la ajena, que por ella se levanta un hombre de repente curado interior y exteriormente, y por el m\u00e9rito de unos se perdonan a otros sus pecados.<\/p>\n<p>Para curar, pues, a aquel hombre de la par\u00e1lisis, el Se\u00f1or empez\u00f3 por desatar los lazos de sus pecados. De este modo le manifest\u00f3 que a causa de ellos estaba sufriendo la inutilizaci\u00f3n de sus miembros, cuyo uso no pod\u00eda recobrar sino desatando aquellos lazos. \u00a1Admirable humildad! Llama hijo a este hombre menospreciado y d\u00e9bil, cuyas fibras todas se hallaban relajadas y a quien los sacerdotes no se dignaban tocar ni ligeramente. Lo llama hijo con verdad, porque le son perdonados sus pecados.<br \/>\n&#8220;Estaban all\u00ed sentados algunos de los escribas, y dec\u00edan en su interior: \u00bfQu\u00e9 es lo que \u00e9ste habla? Este hombre blasfema&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">7b-11. <\/span>El que perdona tambi\u00e9n por medio de aqu\u00e9llos a quienes dio poder de perdonar. Por lo tanto se prueba que Cristo es verdaderamente Dios, porque puede como Dios perdonar los pecados. Se enga\u00f1an los jud\u00edos quienes creyendo que el Cristo es Dios y que puede perdonar los pecados, no creen, sin embargo, que sea Jes\u00fas. Pero se enga\u00f1an a\u00fan m\u00e1s los arrianos que obligados por las palabras del Evangelio, no se atreven a negar que Jes\u00fas es el Cristo, y que puede perdonar los pecados, pero sin embargo no temen negar que es Dios. Mas deseando salvar a estos hombres maliciosos, manifiesta que es Dios por el conocimiento que tiene de las cosas ocultas y por el poder de sus obras. Por esto dice: &#8220;Mas como Jes\u00fas penetrase al momento con su esp\u00edritu esto mismo que interiormente pensaban, d\u00edceles: \u00bfQu\u00e9 and\u00e1is revolviendo esos pensamientos en vuestros corazones?&#8221; En lo cual manifiesta Dios, que es quien puede conocer los secretos del coraz\u00f3n y habla en cierta manera callando: con la misma majestad y poder con que veo vuestros pensamientos, puedo perdonar a los hombres sus delitos.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">12. <\/span>Hace un milagro visible para probar otro invisible, aunque sea obra de igual poder el curar los vicios del cuerpo y los del esp\u00edritu, por lo cual dice: &#8220;Y al instante se puso en pie, y cargando con su camilla, se march\u00f3 a vista de todo el mundo&#8221;.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda entender tambi\u00e9n que el pecado puede ser causa de enfermedades del cuerpo. Tal vez por ello se perdonan antes los pecados<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\"> [1]<\/a>, a fin de restituir la salud plena. Principalmente son cinco las causas de las enfermedades que afligen a los hombres: la de aumentar sus m\u00e9ritos, como aconteci\u00f3 con Job (cap. 1) y los m\u00e1rtires; la de conservar su humildad, de lo que es ejemplo San Pablo combatido por Satan\u00e1s (2Cor, 12); la de que conozcamos nuestros pecados y nos enmendemos, como sucedi\u00f3 a Mar\u00eda, hermana de Mois\u00e9s (N\u00fam 12) y a este paral\u00edtico; la de la mayor gloria de Dios, como ocurri\u00f3 con el ciego de nacimiento (Jn 9) y con L\u00e1zaro (Jn 11); y la que es, en fin, un principio de condenaci\u00f3n, como se demuestra en Herodes (Hch 12) y en Ant\u00edoco (2Mac 9). Digna de admiraci\u00f3n es, pues, la virtud del poder divino, que hace que a la orden del Salvador acompa\u00f1e instant\u00e1neamente la cura. &#8220;De forma que todos estaban pasmados&#8221;, etc.<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p class=\"citaB\" align=\"left\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1\" id=\"_edn1\">[1] <\/a>La idea de buscar en el pecado la causa de las enfermedades corresponde a la mentalidad hebrea de aquel tiempo. El Se\u00f1or Jes\u00fas claramente manifiesta su desacuerdo con ella (ver Jn 9).<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">3-5. <\/span>No es \u00e9ste el paral\u00edtico de cuya cura habla San Juan: a aqu\u00e9l no lo acompa\u00f1aba nadie, en tanto que a \u00e9ste lo llevaban cuatro hombres; el primero fue curado en la piscina prob\u00e1tica<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn1a\" id=\"_ednref1a\"> [1]<\/a>, el \u00faltimo en una casa (Jn 5). Es el mismo pues, cuya cura refieren San Mateo y San Marcos. En sentido m\u00edstico, Cafarna\u00fam, en donde est\u00e1 ahora Cristo, significa casa de consuelo; esto es, en la Iglesia, que es la casa del paral\u00edtico.<\/p>\n<p>Si, pues, relajadas las potencias del esp\u00edritu, voy yo al bien como el pecador paral\u00edtico y soy conducido hasta Cristo por los cuatro Evangelistas, entonces oir\u00e9 las palabras: &#8220;Hijo, tus pecados te son perdonados&#8221;, porque se hace hijo de Dios el que cumple sus mandamientos.<\/p>\n<p>\u00bfMas de qu\u00e9 modo ser\u00e9 llevado a Cristo si no se abre el techo? El techo es el entendimiento, que se sobrepone a todo lo que hay en nosotros. Este tiene mucho de tierra en cuanto a los ladrillos quebradizos, o sea, las cosas terrenas; pero si se levantan \u00e9stas, entonces brilla en nosotros con toda su fuerza la luz del entendimiento. Despu\u00e9s de esto somet\u00e1monos, mejor dicho, seamos humildes, porque conviene que no nos envanezcamos de ver libre a nuestro entendimiento, sino que seamos muy humildes.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">5. <\/span>Vio tambi\u00e9n la fe del mismo paral\u00edtico, puesto que \u00e9l no hubiera dejado que le llevasen si no hubiese tenido fe en la cura.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">6-8. <\/span>Pero aunque fueron revelados sus pensamientos, no obstante permanecen insensibles, no admitiendo que pueda perdonar los pecados el que conoce sus corazones. Por esto el Se\u00f1or certifica la cura del esp\u00edritu por la del cuerpo; demostrando por lo visible lo invisible, lo m\u00e1s dif\u00edcil por lo f\u00e1cil, aunque no lo crean ellos as\u00ed. Porque los fariseos supon\u00edan m\u00e1s dif\u00edcil sanar el cuerpo, como cosa manifiesta que es, y m\u00e1s f\u00e1cil la cura del esp\u00edritu, como invisible que es la medicina. As\u00ed es que discurr\u00edan de este modo: he aqu\u00ed que renuncia a curar el cuerpo y cura el esp\u00edritu invisible. Y es claro que, si hubiese podido, hubiera curado el cuerpo y no se hubiera refugiado en lo invisible. Pero el Salvador, mostrando que puede hacer ambas cosas, dice: &#8220;\u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil?&#8221; Es como si dijera: curando el cuerpo, que aunque os parezca m\u00e1s dif\u00edcil es en realidad m\u00e1s f\u00e1cil, yo os mostrar\u00e9 la curaci\u00f3n del esp\u00edritu, que es la que verdaderamente ofrece dificultad.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">9-12a. <\/span>Y dice: &#8220;Coge tu camilla&#8221; para hacer m\u00e1s evidente el milagro, mostrando que no es cosa que se opere en la fantas\u00eda, sino un hecho positivo y patente. Y para demostrar a la vez que no s\u00f3lo curaba, sino que devolv\u00eda la fuerza al enfermo. As\u00ed, no solamente separa a los hombres del pecado, sino que les da virtud para cumplir los mandamientos.<\/p>\n<p>Importa tambi\u00e9n llevar la camilla, esto es, el cuerpo, a hacer el bien. Entonces podremos llegar a la contemplaci\u00f3n de modo que digamos en nuestro pensamiento: Nunca hemos visto, es decir, nunca hemos entendido como ahora que hemos sido curados de la par\u00e1lisis, porque el que ha sido purificado de sus pecados ve con m\u00e1s claridad.<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p class=\"citaB\" align=\"left\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1a\" id=\"_edn1a\">[1] <\/a>Piscina en Jerusal\u00e9n donde se lavaban los enfermos (Ver Jn 5)<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_homilia_in_Matthaeum_30\">San Juan Cris\u00f3stomo, homilia in Matthaeum, 30<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">1-5. <\/span>O tal vez San Mateo llama a Cafarna\u00fam su ciudad, porque iba all\u00ed con frecuencia y hac\u00eda muchos milagros en ella.<br \/>\n&#8220;Y corriendo la voz de que estaba en la casa, acudieron muchos, etc.&#8221;. El deseo de o\u00edr superaba al trabajo que costaba acercarse. Despu\u00e9s introducen al paral\u00edtico, de quien dicen San Mateo y San Lucas: &#8220;Entonces llegaron unos conduciendo a cierto paral\u00edtico, que llevaban entre cuatro&#8221;. Al encontrar obstruida la puerta por la multitud, no pudieron introducirlo de ning\u00fan modo por ella. Esperando, pues, los que lo llevaban que podr\u00eda merecer la gracia de su cura, descubrieron el techo y, levantando la camilla, la introdujeron con el paral\u00edtico hasta ponerla delante del Salvador. Y a\u00f1ade: &#8220;Y no pudiendo present\u00e1rselo, etc.&#8221;. Viendo Jes\u00fas, contin\u00faa, la fe de aquellos hombres, dijo al paral\u00edtico: &#8220;Hijo, tus pecados te son perdonados&#8221;. Es de notar que no dijo la fe del paral\u00edtico, sino la de los que lo llevaban, pues a veces ocurre que alguno recobra la salud por la fe de otro.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">7-12. <\/span>Primeramente cur\u00f3 perdonando los pecados, que era por lo que hab\u00eda venido, esto es, por el esp\u00edritu. Y para que no dudasen los incr\u00e9dulos, hace un milagro manifiesto para confirmar la palabra con la obra y para demostrar el milagro oculto, o sea la cura del esp\u00edritu por la medicina del cuerpo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_consensu_Evangelistarum_2_25\">San Agust\u00edn, de consensu Evangelistarum, 2, 25<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">1. <\/span>San Mateo (9,2) habla del milagro que sigue como ocurrido en la ciudad del Se\u00f1or y San Marcos en la de Cafarna\u00fam; pero lo que ofrece verdadera dificultad es resolver si San Mateo la llama tambi\u00e9n Nazaret. Mas como la misma Galilea podr\u00eda llamarse la ciudad de Cristo, porque Nazaret estaba en Galilea, \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 dudar que el Se\u00f1or hiciera este milagro en su ciudad, cuando lo hizo en Cafarna\u00fam, ciudad de Galilea? Y sobre todo siendo tan notable Cafarna\u00fam en Galilea, que se la consideraba como su capital. O bien omite San Mateo lo que ocurri\u00f3 desde que lleg\u00f3 a su ciudad hasta que fue a Cafarna\u00fam, y as\u00ed, despu\u00e9s de decir que lleg\u00f3 a su ciudad, a\u00f1ade hablando del paral\u00edtico curado. &#8220;Y he aqu\u00ed que le presentaban un paral\u00edtico&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_de_Alejandria\">San Cirilo de Alejandr\u00eda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">6-7. <\/span>Lo acusan de blasfemia, precipitando as\u00ed su sentencia de muerte, porque mandaba la ley que fuese castigado de muerte cualquiera que blasfemase. Y lanzaban sobre El esta sentencia, porque se atribu\u00eda la potestad divina de perdonar los pecados: &#8220;\u00bfQui\u00e9n puede perdonar los pecados, contin\u00faa, sino s\u00f3lo Dios?&#8221; El que es \u00fanico juez de todos es, pues, el que tiene potestad de perdonar los pecados.<\/p>\n<h2><span id=\"Pseudo-_Crisostomo\">Pseudo- Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">6-12. <\/span>Y porque es m\u00e1s f\u00e1cil decir que hacer, exist\u00eda a\u00fan la oposici\u00f3n, porque todav\u00eda no se hab\u00eda hecho notoria la obra. Por esto dice: &#8220;Pues para que sep\u00e1is&#8221;, etc. Esto es como si dijera: puesto que desconfi\u00e1is de las palabras, consumar\u00e9 la obra que ha de confirmar lo invisible. Dice, pues, expresamente: &#8220;Potestad en la tierra de perdonar los pecados&#8221;, para demostrar que a su potestad divina se ha unido de un modo indivisible la naturaleza humana. Porque, aunque se ha hecho hombre, sigue siendo el Verbo de Dios. Y por m\u00e1s que est\u00e9 en la tierra en trato con los hombres, no deja por eso de hacer milagros y de conceder la remisi\u00f3n de los pecados. La humanidad, pues, no disminuye en nada las propiedades de la Divinidad, ni la Divinidad impide que el Verbo de Dios verdadera e inmutablemente se haga Hijo del hombre, seg\u00fan la carne.<\/p>\n<h2><span id=\"Victor_Antiqueno\">V\u00edctor Antiqueno<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">3. <\/span>No dando importancia a la remisi\u00f3n de los pecados, que era lo m\u00e1s importante, se admiran tan s\u00f3lo de lo que salta a la vista, o sea de la cura del cuerpo.<\/p>\n<h2><span id=\"Pseudo-Jeronimo\">Pseudo-Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">9. <\/span>La par\u00e1lisis es imagen del entorpecimiento por el cual yace el perezoso en las comodidades de la carne, deseando la salud.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia-2\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo\">San Juan Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia\">Homil\u00eda: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00eda Sobre el paral\u00edtico.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abViendo Jes\u00fas la fe de ellos\u00bb (Mc 2,5).<\/p>\n<p>Este paral\u00edtico ten\u00eda fe en Jesucristo. Lo prueba la manera como fue presentado a Jesucristo: lo bajaron abriendo el techo de la casa&#8230; Sab\u00e9is bien que los enfermos se encuentran, a menudo, en un estado de abatimiento, a veces tan grande y de tan mal humor, que a menudo los buenos servicios que se les prestan les encierran a\u00fan m\u00e1s en su cama&#8230; Pero este paral\u00edtico est\u00e1 contento que lo hayan sacado de su lecho y hecho objeto de un espect\u00e1culo p\u00fablico atravesando plazas y calles en su litera&#8230;<\/p>\n<p>Este paral\u00edtico no tiene amor propio. La muchedumbre rodea la casa en la que est\u00e1 el Salvador, todos los lugares para entrar est\u00e1n cerrados, la puerta de entrada obstruida&#8230; \u00a1no importa! Lo har\u00e1n pasar por el techo y \u00e9l se alegra: \u00a1el amor es sumamente h\u00e1bil, la caridad ingeniosa! \u00abEl que busca halla; al que llama se le abre la puerta\u00bb (Mt 7,8). Este enfermo pod\u00eda haber dicho a sus amigos que lo llevan: \u00ab\u00bfPero, qu\u00e9 vais a hacer? \u00bfPor qu\u00e9 tanto trabajo? \u00bfPor qu\u00e9 tanta prisa? Esperemos a que la casa est\u00e9 libre, que todos se hayan marchado. Entonces nos podremos presentar a Jes\u00fas a quien habr\u00e1n dejado casi solo&#8230;\u00bb Pero no; el paral\u00edtico no piensa nada semejante; es una gran gloria para \u00e9l tener tantos testigos de su curaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia-2\">Homil\u00eda: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00eda sobre san Mateo, 29, 1-3.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bfQui\u00e9n puede perdonar pecados fuera de Dios?\u00bb (Mc 2,).<\/p>\n<p>\u201cUnos hombres le llevaron un paral\u00edtico\u201d. Los evangelistas narran que despu\u00e9s de haber levantado unas tejas bajaron al enfermo y lo pusieron delante de Cristo, sin pedir nada, dejando hacer a Jes\u00fas. En los principios de su ministerio por toda la Judea era \u00e9l quien hac\u00eda el primer paso y no exig\u00eda de ellos una gran fe; ahora son ellos quienes vienen hacia \u00e9l y se les exige una fe viva y valiente:  \u201c Viendo Jes\u00fas la fe que ten\u00edan\u201d dice el Evangelio, refiri\u00e9ndose a la fe de los que hab\u00edan llevado al paral\u00edtico&#8230; Tambi\u00e9n el enfermo ten\u00eda una gran fe, porque no se hubiera dejado transportar si no hubiera tenido una gran confianza en Jes\u00fas. <\/p>\n<p>Ante tanta fe, Jes\u00fas muestra su poder y, con autoridad divina, perdona los pecados al enfermo dando as\u00ed prueba de ser igual a su Padre. Hab\u00eda ya demostrado esa igualdad cuando cur\u00f3 al leproso diciendo \u201cQuiero, queda limpio\u201d; cuando calm\u00f3 el mar desatado y cuando ech\u00f3 a los demonios que hab\u00edan reconocido en \u00e9l a su soberano y su juez&#8230;  Aqu\u00ed muestra su poder, pero sin esplendor: no se ha apresurado a curar exteriormente al que le presentan. Ha comenzado por un milagro invisible; primero ha curado el alma de este hombre perdon\u00e1ndole los pecados. Ciertamente, esta curaci\u00f3n era infinitamente m\u00e1s ventajosa para este hombre, pero daba poca gloria a Cristo. Entonces, algunos, movidos por su malicia, han querido perjudicarle, pero, muy a pesar suyo, han hecho que el milagro fuera mucho m\u00e1s esplendoroso.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Hilario_obispo\">San Hilario, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario\">Comentario: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Comentario al evangelio de Mateo, 8,5.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abLev\u00e1ntate, coge tu camilla y anda\u00bb (Mc 2,9).<\/p>\n<p>[En el evangelio de Mateo, Jes\u00fas acaba de curar, en territorio pagano, a dos extranjeros.] En este paral\u00edtico, es la totalidad de los paganos que se presenta ante Cristo para ser curados. Pero incluso las mismas palabras de la curaci\u00f3n deben ser estudiadas: no dice al paral\u00edtico: \u00abQueda sano\u00bb, ni tampoco: \u00abLev\u00e1ntate y anda\u00bb, sino \u00ab\u00a1\u00c1nimo, hijo, tus pecados est\u00e1n perdonados\u00bb (Mt 9,2). Por un solo hombre, Ad\u00e1n, los pecados se transmitieron a todas las naciones. Es por eso que, el que es llamado hijo, es presentado para ser curado&#8230;, porque \u00e9l es la primera obra de Dios&#8230;; ahora recibe la misericordia que viene del perd\u00f3n de la primera desobediencia. En efecto, no vemos que este paral\u00edtico haya cometido alg\u00fan pecado; y en otra parte el Se\u00f1or hab\u00eda dicho que la ceguera de nacimiento no se hab\u00eda contra\u00eddo como consecuencia de un pecado personal o hereditario (Jn 9,3)&#8230; <\/p>\n<p>Nadie que no sea Dios puede perdonar pecados, as\u00ed pues, el que los perdona es Dios&#8230; Y para que se pueda comprender que hab\u00eda tomado nuestra carne para perdonar a las almas sus pecados y para dar la resurrecci\u00f3n a los cuerpos, dice: \u00abPara que ve\u00e1is que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados, dice al paral\u00edtico: &#8216;Lev\u00e1ntate\u00bb, pero&#8230; a\u00f1ade: \u00abCoge tu camilla y vete a tu casa\u00bb. Primero concedi\u00f3 el perd\u00f3n de los pecados, seguidamente mostr\u00f3 el poder de la resurrecci\u00f3n, despu\u00e9s, haci\u00e9ndole coger la camilla, ense\u00f1\u00f3 que la debilidad y el dolor ya no afectar\u00e1n m\u00e1s al cuerpo. Finalmente, mandando al hombre curado que regresara a su casa, ense\u00f1\u00f3 que los creyentes deben encontrar el camino que conduce de nuevo al para\u00edso; \u00e9se camino que Ad\u00e1n, padre de todos los hombres, abandon\u00f3 cuando qued\u00f3 roto por la mancha del pecado.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_Viendo_su_fe_le_perdona\">Comentario: Viendo su fe, le perdona.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Comentario al Evangelio de Lucas V, 11-13: SC 45.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abViendo su fe, dice al paral\u00edtico: &#8216;Tus pecados son perdonados&#8217;\u00bb (Mc 1, 5)\u00bb<\/p>\n<p>&#8220;Viendo su fe\u00bb, Jes\u00fas le dice al paral\u00edtico: \u00abTus pecados son perdonados\u00bb.  El Se\u00f1or es grande: a causa de unos, perdona a otros; acepta la oraci\u00f3n de los primeros y perdona a los segundos sus pecados. Hombres, \u00bfpor qu\u00e9 hoy vuestro compa\u00f1ero de existencia no podr\u00e1 hacer nada por vosotros, cuando cerca del Se\u00f1or, su servidor tiene derecho a pedir y a obtener?<\/p>\n<p>Vosotros que juzg\u00e1is, aprended a perdonar; y vosotros que est\u00e1is enfermos, aprended a suplicar. Si no esper\u00e1is el perd\u00f3n directo de las faltas graves, recurrid a intercesores, recurrid a la Iglesia que rezar\u00e1 por vosotros. Entonces, en consideraci\u00f3n a Ella, el Se\u00f1or os conceder\u00e1 el perd\u00f3n que habr\u00eda podido negaros. No descuidamos la realidad hist\u00f3rica de la curaci\u00f3n del paral\u00edtico; pero reconocemos, ante todo, la curaci\u00f3n en \u00e9l del hombre interior, a quien sus pecados son perdonados&#8230;<\/p>\n<p>El Se\u00f1or quiere salvar a los pecadores; demuestra su divinidad por su conocimiento de los secretos y por los prodigios de sus acciones. &#8220;\u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil decir: \u00ab tus pecados te son perdonados\u00bb o bien: \u00ab\u00bf Lev\u00e1ntate y anda?\u00bb  Aqu\u00ed muestra una imagen completa de la resurrecci\u00f3n, ya que, curando la herida del alma y del cuerpo, el hombre entero es curado.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Pedro_Crisologo_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Pedro Cris\u00f3logo, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 50; CCL 24, 276: PL 52, 339.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abEl Hijo del hombre tiene poder de perdonar los pecados (Mc 1, 10)<\/p>\n<p>\u201cVino a su ciudad; y he aqu\u00ed que le presentaron un paral\u00edtico, acostado en una camilla\u201d (Mt 9,1), Jes\u00fas, dice el evangelio, viendo la fe que ten\u00edan los que le acompa\u00f1aban dice al paral\u00edtico: \u201c\u00a1\u00c1nimo, hijo!, tus pecados est\u00e1n perdonados\u201d. El paral\u00edtico, oye este perd\u00f3n y se queda callado. No lo agradece en absoluto. Deseaba m\u00e1s la curaci\u00f3n de su cuerpo que la de su alma. Deploraba los males pasajeros de su cuerpo enfermo, mucho m\u00e1s que los males eternos de su alma, m\u00e1s enferma a\u00fan que el cuerpo, y no los lloraba. Es porque juzgaba la vida presente m\u00e1s preciosa para \u00e9l que la futura.<\/p>\n<p>Cristo tuvo raz\u00f3n al tener en cuenta la fe de los que le presentaban al enfermo y no tener en cuenta la necedad de \u00e9ste. Por la fe de otros, el alma del paral\u00edtico ser\u00eda curada antes que su cuerpo. \u201cViendo la fe que ten\u00edan\u201d, dice el evangelio. Fijaos bien, hermanos, que Dios no se preocupa de lo que quieren los hombres insensatos, que no espera encontrar fe en los ignorantes, que no analiza los necios deseos de un enfermo. Sino que, por el contrario, no rechaza ayudar a la fe de otros. Esta fe es un regalo de la gracia y est\u00e1 totalmente de acuerdo con la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>&#8220;Hijo m\u00edo, tus pecados te son perdonados&#8221;. Por estas palabras, Cristo quiso ser reconocido como Dios mientras todav\u00eda se escond\u00eda a los ojos humanos bajo el aspecto de un hombre. A causa de las manifestaciones de su poder y sus milagros, se le comparaba con los profetas; y sin embargo era gracias a \u00e9l y gracias a su poder, que ellos tambi\u00e9n hab\u00edan hecho milagros. Conceder el perd\u00f3n de los pecados no est\u00e1 en poder del hombre; es la marca propia de Dios. As\u00ed es como Jes\u00fas comenzaba a descubrir su divinidad en el coraz\u00f3n de los hombres &#8211; y esto provoca la rabia en los fariseos que replican: &#8220;\u00a1Blasfema! \u00bfQui\u00e9n puede borrar los pecados, si no s\u00f3lo Dios?&#8221;<\/p>\n<p>!T\u00fa, fariseo, crees que sabes y eres s\u00f3lo un ignorante! \u00a1Crees que celebras a tu Dios y no lo reconoces! \u00a1Crees que das testimonio, y das golpes! \u00bfSi es Dios quien absuelve los pecados, por qu\u00e9 no admites la divinidad de Cristo? Si pudo conceder el perd\u00f3n de un solo pecado, es pues \u00e9l quien borra los pecados del mundo entero: &#8220;Este es el cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo&#8221; (Jn 1,29). Para que puedas comprender su divinidad, esc\u00fachalo \u2013 ya que \u00e9l penetr\u00f3 el fondo de tu ser. M\u00edralo: \u00e9l alcanz\u00f3 la profundidad de tus pensamientos. Acepta, al que desnuda las intenciones secretas de tu coraz\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_Hipona_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Agust\u00edn de Hipona, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario-2\">Comentario: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Comentario sobre los Salmos, salmo 36.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abUnos hombres trajeron a un paral\u00edtico\u00bb (Lc ,).<\/p>\n<p>A un hombre cuyas fuerzas interiores est\u00e1n debilitadas para todo bien \u00bfno le podemos levantar como al paral\u00edtico del evangelio y abrir el techo de las Escrituras para depositarlo a los pies del Se\u00f1or?<\/p>\n<p>Lo veis bien, un hombre as\u00ed es un paral\u00edtico espiritual. Y yo veo este techo (las Escrituras) y s\u00e9 que Cristo est\u00e1 escondido bajo este techo. Har\u00e9, pues, dentro de mis posibilidades otro tanto que hicieron los hombres del evangelio y que el Se\u00f1or aprobaba: abro el techo de la casa y hago descender al paral\u00edtico a los pies del Se\u00f1or. \u00c9l mismo dice al enfermo: \u201cHijo m\u00edo, ten \u00e1nimo, tus pecados te son perdonados\u201d(cf Lc 5,24). Jes\u00fas cura a este hombre de su par\u00e1lisis interior, le perdona sus pecados y lo confirma en su fe.<\/p>\n<p>Pero hab\u00eda all\u00ed gente que no pod\u00edan ver la curaci\u00f3n de la par\u00e1lisis interior. Acusaron de blasfema al m\u00e9dico que hab\u00eda efectuado la curaci\u00f3n. \u201c\u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste, que dice blasfemias? \u00bfQui\u00e9n puede perdonar pecados sino s\u00f3lo Dios?\u201d (Lc 5,21ss) Pero como este m\u00e9dico era Dios conoc\u00eda los pensamientos de los hombres. Ellos cre\u00edan que Dios ten\u00eda este poder pero no ve\u00edan a Dios presente delante de ellos. Entonces, este m\u00e9dico act\u00faa tambi\u00e9n sobre el cuerpo del paral\u00edtico para curar la par\u00e1lisis interior de aquellos que s\u00f3lo entend\u00edan este lenguaje exterior. Realizaba algo que ellos pudieran ver para creer tambi\u00e9n ellos.<\/p>\n<p>\u00a1\u00c1nimo, pues, t\u00fa tambi\u00e9n tienes el coraz\u00f3n d\u00e9bil, t\u00fa que est\u00e1s enfermo hasta el punto de ser incapaz de todo bien ante lo que pasa en el mundo! \u00a1\u00c1nimo, t\u00fa que interiormente est\u00e1s paralizado! Juntos abramos el techo de las Escrituras para bajar y colocarnos a los pies del Se\u00f1or.<\/p>\n<h2><span id=\"Nicolas_Cabasilas\">Nicol\u00e1s Cabasilas<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escrito\">Escrito: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">\u00abLa vida en Jesucristo\u00bb, libro 6: PG 150, 682-683.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abUn paral\u00edtico fue tra\u00eddo por cuatro hombres\u00bb (Mc 2,3).<\/p>\n<p>Invoquemos a Cristo en todo momento como principio de nuestros pensamientos. Para invocarlo no hace falta una preparaci\u00f3n como para la oraci\u00f3n, ni un lugar especial, ni un grito. En efecto, \u00e9l no est\u00e1 ausente de ninguna parte. Es imposible que no est\u00e9 dentro de nosotros porque est\u00e1 m\u00e1s cerca de nosotros que nosotros mismos. En consecuencia, debemos creer que nos escucha m\u00e1s all\u00e1 de nuestras oraciones, a pesar de nuestros defectos. Tengamos confianza porque \u00e9l es bueno con los ingratos y los pecadores que lo invocan. Lejos de desprecias los ruegos de sus siervos rebeldes, \u00e9l mismo vino a la tierra, el primero para llamar  a los que no le hab\u00edan invocado todav\u00eda y que nunca hab\u00edan pensado en \u00e9l: \u201cHe venido a llamar a los pecadores.\u201d (cf Mt 9,13) Si \u00e9l busc\u00f3 a los que no el buscaban \u00bfqu\u00e9 no har\u00e1 para los que le invocan? Si ha amado a los que lo odiaban \u00bfc\u00f3mo rechazar\u00e1 a los que le aman? \u201cSiendo a\u00fan enemigos del Se\u00f1or, hemos sido reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, con mayor raz\u00f3n todav\u00eda, seremos salvos por su vida.\u201d (cf Rm 5,10)<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_el_mal_mas_peligroso_es_el_pecado\">Homil\u00eda: el mal m\u00e1s peligroso es el pecado<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Visita a la Parroquia Romana de San Gregorio Magno, en el Barrio de la Magliana.<br \/>Domingo 18 de febrero de 1979.<\/p>\n<p>1. En el Evangelio de hoy leemos que en Cafarnaum, en la casa donde viv\u00eda Jes\u00fas \u00abse juntaron tantos\u00bb (Mc 2,2). La casa no pod\u00eda dar cabida a todos, tan grande era el n\u00famero de los que deseaban escuchar \u00abla palabra que El anunciaba\u00bb y ver lo que hac\u00eda.<\/p>\n<p>Y he aqu\u00ed que en medio de esta muchedumbre Jes\u00fas hace una cosa muy significativa, cuando le ponen delante un paral\u00edtico a quien bajaron por una abertura en el tejado, por falta de espacio. Jes\u00fas ante todo dice a este hombre: \u00abHijo, tus pecados te son perdonados\u00bb (Mc 2,5). A estas palabras se levanta un murmullo entre los que han seguido la acci\u00f3n de Cristo con recelo. Estos son los escribas que (por otra parte, justamente) afirman: \u00ab\u00bfQui\u00e9n puede perdonar pecados sino s\u00f3lo Dios?\u00bb (Mc 2,7). Pero era s\u00f3lo la aversi\u00f3n hacia Cristo la que les dictaba esta objeci\u00f3n: \u00ab\u00bfC\u00f3mo habla as\u00ed \u00e9ste? Blasfema\u00bb (Mc 2,7). Jes\u00fas, en cierto sentido, lee sus pensamientos y da una respuesta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil, decir al paral\u00edtico: tus pecados te son perdonados, o decirle: lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete?\u00bb (Mc 2,9). \u00abPues para que ve\u00e1is que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados \u2014se dirige al paral\u00edtico\u2014, yo te digo: lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete a tu casa\u00bb (Mc 2,10-11).<\/p>\n<p>Todo sucede como Jes\u00fas ha ordenado. Jes\u00fas sana a un incurable. Hace un milagro. Con esto prueba que tiene poder en la tierra para perdonar los pecados. Y como los escribas afirmaron que s\u00f3lo Dios tiene tal poder, deber\u00edan sacar ahora la conclusi\u00f3n de lo que ellos mismos han sostenido verbalmente.<\/p>\n<p>Jes\u00fas reafirma la presencia de Dios entre la turba. Jes\u00fas reafirma el poder divino de perdonar pecados que le es propio.<\/p>\n<p>Jes\u00fas demuestra al mismo tiempo que el mal del pecado es m\u00e1s peligroso y preocupante que el mal f\u00edsico (en este caso que la grave enfermedad cr\u00f3nica). El es el Salvador que viene sobre todo para quitar este grave mal.<\/p>\n<p>2. \u00bfQu\u00e9 nos dice este pasaje del Evangelio a nosotros reunidos aqu\u00ed?<\/p>\n<p>\u00abSe juntaron tantos\u00bb entonces. Y tambi\u00e9n hoy aqu\u00ed hay muchos reunidos. Y no pienso s\u00f3lo en las personas presentes ahora en esta iglesia, sino que pienso en todos los habitantes de la zona&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa &#8220;parroquia&#8221;?<\/p>\n<p>Parroquia quiere decir: la presencia de Cristo entre los hombres.Parroquia quiere decir un conjunto de personas, quiere decir una comunidad en la que y con la que Jesucristo reconfirma la presencia de Dios. La parroquia es una parte viva del Pueblo de Dios.<\/p>\n<p>[&#8230;] 3. Jesucristo est\u00e1 presente en medio de todos vosotros para confirmar as\u00ed cotidianamente la presencia salv\u00edfica de Dios. Aqu\u00ed hay sin duda inmensas necesidades materiales, econ\u00f3micas, sociales; pero sobre todo hay la necesidad de esta fuerza salv\u00edfica que est\u00e1 en Dios y que s\u00f3lo Cristo posee. Esta es la fuerza que libera al hombre del pecado y lo dirige hacia el bien, a fin de que lleve una vida verdaderamente digna del hombre: a fin de que los esposos, los padres den a sus ni\u00f1os no s\u00f3lo la vida, sino tambi\u00e9n educaci\u00f3n, buen ejemplo; a fin de que florezca aqu\u00ed la verdadera vida cristiana, a fin de que no saquen ventaja el odio, la destrucci\u00f3n, la deshonestidad, el esc\u00e1ndalo; a fin de que sea respetado el trabajo de los padres y tambi\u00e9n de las madres, y a fin de que este trabajo cree las condiciones indispensables para mantener la familia; a fin de que sean respetadas las exigencias fundamentales de la justicia social; a fin de que se desarrolle la verdadera cultura comenzando por la cultura de la vida cotidiana.<\/p>\n<p>Para realizar todo esto es necesario mucho trabajo humano, mucha iniciativa, habilidad y buena voluntad. Pero sobre todo es necesaria la presencia de Cristo que puede decir \u00abtus pecados te son perdonados\u00bb: esto es, que puede liberar a cada uno del mal interior y encauzar desde el interior la mente y el coraz\u00f3n hacia el bien. El hombre, en efecto, la vida humana y todo lo que es humano, se forma primero desde el interior. Y seg\u00fan aquello que hay &#8220;en el hombre&#8221;, en su conciencia, en su coraz\u00f3n, se modela despu\u00e9s toda su vida exterior y la convivencia con los otros hombres. Si dentro del hombre hay el bien, el sentido de la justicia, el amor, la castidad, la benevolencia hacia los otros, un sano deseo de dignidad, entonces el bien irradia al exterior, forma el rostro de las familias, de los ambientes, de las instituciones.<\/p>\n<p>La parroquia [&#8230;] existe para que este bien se encuentre en cada hombre que habita en este extenso barrio, y para que ese bien se irradie sobre vuestra vida familiar, profesional, social, sobre vuestros puestos de trabajo, sobre las instituciones educativas, sobre los lugares de juego y diversi\u00f3n&#8230;<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_Sacramento_de_la_Penitencia_es_gracia_alegria_paz\">Homil\u00eda:  Sacramento de la Penitencia es gracia, alegr\u00eda, paz<\/span><\/h3>\n<p class='refHomiia'>En la Rep\u00fablica Checa, 26-4-1997<\/p>\n<p>[&#8230;a los j\u00f3venes] 6. Orad al Esp\u00edritu Santo, para que manifieste su presencia en vuestra vida. A m\u00ed, la experiencia de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo me la transmiti\u00f3 de modo especial mi padre, cuando ten\u00eda vuestra edad. Si me encontraba en alguna dificultad, me recomendaba orar al Esp\u00edritu Santo; y esa ense\u00f1anza me marc\u00f3 el camino que he seguido hasta hoy. Os hablo de esto porque vosotros sois j\u00f3venes, como yo lo era entonces. Y os hablo de ello sobre la base de muchos a\u00f1os de vida, transcurridos en tiempos tambi\u00e9n dif\u00edciles.<\/p>\n<p>7. Volvamos al cen\u00e1culo. Jes\u00fas sopla sobre los Ap\u00f3stoles y les dice: \u00abRecibid el Esp\u00edritu Santo; a quienes perdon\u00e9is los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los reteng\u00e1is, les quedan retenidos \u00bb (Jn 20,22-23). Amad\u00edsimos j\u00f3venes, deseo que especialmente estas palabras queden grabadas en vuestra mente y en vuestro coraz\u00f3n. El Esp\u00edritu Santo se da a la Iglesia como manantial de fuerza para vencer el pecado. S\u00f3lo Dios tiene el poder de perdonar los pecados, porque \u00fanicamente \u00e9l escruta hasta el fondo al ser humano y puede valorar plenamente su responsabilidad. El pecado, en su profundidad psicol\u00f3gica, sigue siendo un secreto en el que s\u00f3lo Dios tiene el poder de entrar para decir al hombre con palabras eficaces: \u00abTus pecados te son perdonados; quedas perdonado\u00bb (cf. Mt Mt 9,2 Mt Mt 9,4 Mc 2,5 Mc 2,9 Lc 5,20 Lc 5,23).<\/p>\n<p>Queridos amigos, quiero que lo record\u00e9is. Como sabemos, existen los as\u00ed llamados \u00abpecados sociales\u00bb, pero, en definitiva, todo pecado depende de la responsabilidad de un hombre concreto. Este hombre concreto lucha con el pecado, lo vence o es derrotado. El hombre concreto, si es derrotado por el pecado, sufre. S\u00ed, los remordimientos de conciencia constituyen un sufrimiento. No se pueden eliminar. Antes o despu\u00e9s, es preciso buscar el perd\u00f3n. Si el mal que hemos cometido concierne a otros hombres, hay que pedirles tambi\u00e9n perd\u00f3n a ellos, pero, para que la culpa sea realmente perdonada, siempre es necesario obtener el perd\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>El sacramento de la reconciliaci\u00f3n constituye un gran regalo de Cristo. Si lo sabemos vivir con fidelidad, se transforma en fuente inagotable de vida nueva. No lo olvid\u00e9is. Acudid con confianza a este manantial para obtener la gracia, la curaci\u00f3n, la alegr\u00eda y la paz, a fin de participar en la vida misma de Cristo, que es vida del Padre comunicada en el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_eterna_voluntad_de_amor_y_de_perdon\">Catequesis: eterna voluntad de amor y de perd\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Audiencia general, 7-10-1987<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Jesucristo tiene el poder de perdonar los pecados<\/p>\n<p>1. Unido al poder divino de juzgar que, como vimos en la catequesis anterior, Jesucristo se atribuye y los Evangelistas, especialmente Juan, nos dan a conocer, va el poder de perdonar los pecados. Vimos que el poder divino de juzgar a cada uno y a todos \u2014puesto de relieve especialmente en la descripci\u00f3n apocal\u00edptica del juicio final\u2014 est\u00e1 en profunda conexi\u00f3n con la voluntad divina de salvar al hombre en Cristo y por medio de Cristo. El primer momento de realizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n es el perd\u00f3n de los pecados.<\/p>\n<p>Podemos decir que la verdad revelada sobre el poder de juzgar tiene su continuaci\u00f3n en todo lo que los Evangelios dicen sobre el poder de perdonar los pecados. Este poder pertenece s\u00f3lo a Dios. Si Jesucristo \u2014el Hijo del hombre\u2014 tiene el mismo poder quiere decir que \u00c9l es Dios, conforme a lo que el mismo ha dicho: \u201cYo y el Padre somos una sola cosa\u201d (Jn 10,30). En efecto, Jes\u00fas, desde el principio de su misi\u00f3n mesi\u00e1nica, no se limita a proclamar la necesidad de la conversi\u00f3n (\u201cConvert\u00edos y creed en el Evangelio\u201d: Mc 1,15) y a ense\u00f1ar que el Padre est\u00e1 dispuesto a perdonar a los pecadores arrepentidos, sino que perdona \u00c9l mismo los pecados.<\/p>\n<p>2. Precisamente en esos momentos es cuando brilla con m\u00e1s claridad el poder que Jes\u00fas declara poseer, atribuy\u00e9ndolo a S\u00ed mismo, sin vacilaci\u00f3n alguna. El afirma, por ejemplo: \u201cEl Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados\u201d (cf .Mc 2,10). Lo afirma ante los escribas de Cafarnaum, cuando le llevan a un paral\u00edtico para que lo cure. El Evangelista Marcos escribe que Jes\u00fas, al ver la fe de los que llevaban al paral\u00edtico, quienes hab\u00edan hecho una abertura en el techo para descolgar la camilla del pobre enfermo delante de \u00c9l, dijo al paral\u00edtico: \u201cHijo, tus pecados te son perdonados\u201d (Mc 2,5). Los escribas que estaban all\u00ed, pensaban entre s\u00ed: \u201c\u00bfC\u00f3mo habla \u00e9ste as\u00ed? Blasfema. \u00bfQui\u00e9n puede perdonar pecados sino s\u00f3lo Dios?\u201d (2, 7). Jes\u00fas, que le\u00eda en su interior, parece querer reprenderlos: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 pens\u00e1is as\u00ed en vuestros corazones? \u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil: decir al paral\u00edtico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete? Pues para que ve\u00e1is que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados \u2014se dirige al paral\u00edtico\u2014, yo te digo: Lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete a tu casa\u201d (2, 8-11). La gente que vio el milagro, llena de estupor, glorific\u00f3 a Dios diciendo: \u201cJam\u00e1s hemos visto cosa igual\u201d (2, 12).<\/p>\n<p>Es comprensible la admiraci\u00f3n por esa extraordinaria curaci\u00f3n, y tambi\u00e9n el sentido de temor o reverencia que, seg\u00fan Mateo, sobrecogi\u00f3 a la multitud ante la manifestaci\u00f3n de ese poder de curar que Dios hab\u00eda dado a los hombres (cf. Mt 9,8) o, como escribe Lucas, ante las \u201ccosas incre\u00edbles&#8221; que hab\u00edan visto ese d\u00eda (Lc 5,26). Pero para aquellos que reflexionan sobre el desarrollo de los hechos, el milagro de la curaci\u00f3n aparece como la confirmaci\u00f3n de la verdad proclamada por Jes\u00fas e intuida y contestada por los escribas: \u201cEl Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados\u201d.<\/p>\n<p>3. Hay que notar tambi\u00e9n la puntualizaci\u00f3n de Jes\u00fas sobre su poder de perdonar los pecados en la tierra: es un poder, que \u00c9l ejerce ya en su vida hist\u00f3rica, mientras se mueve como \u201cHijo del hombre\u201d por los pueblos y calles de Palestina, y no s\u00f3lo a la hora del juicio escatol\u00f3gico, despu\u00e9s de la glorificaci\u00f3n de su humanidad. Jes\u00fas es ya en la tierra el \u201cDios con nosotros\u201d, el Dios-hombre que perdona los pecados.<\/p>\n<p>5. Lo que cuenta para todos nosotros en esta econom\u00eda de la salvaci\u00f3n y del perd\u00f3n de los pecados, es que se ame con toda el alma a Aquel que viene a nosotros como eterna Voluntad de amor y de perd\u00f3n.<\/p>\n<p>[&#8230;]Una vez m\u00e1s \u00c9l quiere inculcarnos la verdad de que s\u00f3lo Dios tiene el poder de perdonar los pecados (Mc 2,7). Pero al mismo tiempo Jes\u00fas ejerce este poder divino en virtud de la otra verdad que tambi\u00e9n nos ense\u00f1\u00f3, a saber, que el Padre no s\u00f3lo \u201cha entregado al Hijo todo el poder para juzgar\u201d (Jn 5,22), sino que le ha conferido tambi\u00e9n el poder para perdonar los pecados. Evidentemente, no se trata de un simple \u201cministerio\u201d confiado a un puro hombre que lo desempe\u00f1a por mandato divino: el significado de las palabras con que Jes\u00fas se atribuye a S\u00ed mismo el poder de perdonar los pecados \u2014y quede hecho los perdona en muchos casos que narran los Evangelios\u2014 , es m\u00e1s fuerte y m\u00e1s comprometido para las mentes de los que escuchan a Cristo, los cuales de hecho rebaten su pretensi\u00f3n de hacerse Dios y lo acusan de blasfemia, de modo tan encarnizado, que lo llevan a la muerte de cruz.<\/p>\n<p>7. Sin embargo, el \u201cministerio\u201d del perd\u00f3n de los pecados lo confiar\u00e1 Jes\u00fas a los Ap\u00f3stoles (y a sus sucesores), cuando se les aparezca despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n: \u201cRecibid el Esp\u00edritu Santo, a quienes perdonareis los pecados les ser\u00e1n perdonados\u201d (Jn 20,22-23). Como Hijo del hombre, que se identifica en cuanto a la persona con el Hijo de Dios, Jes\u00fas perdona los pecados por propio poder, que el Padre le ha comunicado en el misterio de la comuni\u00f3n trinitaria y de la uni\u00f3n hipost\u00e1tica; como Hijo del hombre que sufre y muere en su naturaleza humana por nuestra salvaci\u00f3n, Jes\u00fas exp\u00eda nuestros pecados y nos consigue su perd\u00f3n de parte del Dios Uno y Trino; como Hijo del hombre que en su misi\u00f3n mesi\u00e1nica ha de prolongar su acci\u00f3n salv\u00edfica hasta la consumaci\u00f3n de los siglos, Jes\u00fas confiere a los Ap\u00f3stoles el poder de perdonar los pecados para ayudar a los hombres a vivir sintonizados en la fe y en la vida con esta Voluntad eterna del Padre, \u201crico en misericordia\u201d (Ep 2,4)<\/p>\n<p>En esta infinita misericordia del Padre, en el sacrificio de Cristo, Hijo de Dios y del hombre que muri\u00f3 por nosotros, en la obra del Esp\u00edritu Santo que, por medio del ministerio de la Iglesia, realiz\u00f3 continuamente en el mundo \u201cel perd\u00f3n de los pecados\u201d (cf. Enc\u00edclica Dominum et Vivificantem ), se apoya nuestra esperanza de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_La_mision_principal_es_librar_al_hombre_del_mal_espiritual\">Catequesis: La misi\u00f3n principal es librar al hombre del mal espiritual<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Audiencia general, 25-11-1987<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mediante los signos-milagros, Cristo revela su poder de Salvador<\/p>\n<p>1. Un texto de San Agust\u00edn nos ofrece la clave interpretativa de los milagros de Cristo como se\u00f1ales de su poder salv\u00edfico: <span class=\"citaI\">\u201cEl haberse hecho hombre por nosotros ha contribuido m\u00e1s a nuestra salvaci\u00f3n que los milagros que ha realizado en medio de nosotros; el haber curado las enfermedades del alma es m\u00e1s importante que el haber curado las enfermedades del cuerpo destinado a morir\u201d<\/span> (San Agust\u00edn, In Io. Ev. Tr., 17, 1). En orden a esta salvaci\u00f3n del alma y a la redenci\u00f3n del mundo entero Jes\u00fas cumpli\u00f3 tambi\u00e9n milagros de orden corporal. Por tanto, el tema de la presente catequesis es el siguiente: mediante los \u201cmilagros, prodigios y se\u00f1ales\u201d que ha realizado, Jesucristo ha manifestado su poder de salvar al hombre del mal que amenaza al alma inmortal y su vocaci\u00f3n a la uni\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>2. Es lo que se revela en modo particular en la curaci\u00f3n del paral\u00edtico de Cafarnaum. Las personas que lo llevaban, no logrando entrar por la puerta en la casa donde Jes\u00fas estaba ense\u00f1ando, bajaron al enfermo a trav\u00e9s de un agujero abierto en el techo, de manera que el pobrecillo vino a encontrase a los pies del Maestro. \u201cViendo Jes\u00fas la fe de ellos, dijo al paral\u00edtico: \u2019!Hijo, tus pecados te son perdonados!\u2019\u201d. Estas palabras suscitan en algunos de los presentes la sospecha de blasfemia: \u201cBlasfema. \u00bfQui\u00e9n puede perdonar pecados sino s\u00f3lo Dios?\u201d. Casi en respuesta a los que hab\u00edan pensado as\u00ed, Jes\u00fas se dirige a los presentes con estas palabras: \u201c\u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s f\u00e1cil, decir al paral\u00edtico: tus pecados te son perdonados, o decirle: lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete? Pues para que ve\u00e1is que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados \u2014se dirige al paral\u00edtico\u2014 , yo te digo: lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete a tu casa. \u00c9l se levant\u00f3 y, tomando luego la camilla, sali\u00f3 a la vista de todos\u201d (cf. Mc 2,1-12 an\u00e1logamente, Mt 9,1-8 Lc 5,18-26, \u201cSe march\u00f3 casa glorificando Dios\u201d Lc 5,25).<\/p>\n<p>Jes\u00fas mismo explica en este caso que el milagro de la curaci\u00f3n del paral\u00edtico es signo del poder salv\u00edfico por el cual \u00c9l perdona los pecados. Jes\u00fas realiza esta se\u00f1al para manifestar que ha venido como salvador del mundo, que tiene como misi\u00f3n principal librar al hombre del mal espiritual, el mal que separa al hombre de Dios e impide la salvaci\u00f3n en Dios, como es precisamente el pecado.<\/p>\n<p>5. Jes\u00fas da a conocer claramente esta misi\u00f3n suya de librar al hombre del mal y, antes que nada del pecado, mal espiritual. Es una misi\u00f3n que comporta y explica su lucha con el esp\u00edritu maligno que es el primer autor del mal en la historia del hombre. Como leemos en los Evangelios, Jes\u00fas repetidamente declara que tal es el sentido de su obra y de la de sus Ap\u00f3stoles. As\u00ed, en Lucas: \u201cVe\u00eda yo a Satan\u00e1s caer del cielo como un rayo. Yo os he dado poder para andar&#8230; sobre todo poder enemigo y nada os da\u00f1ar\u00e1\u201d (Lc 10,18-19). Y seg\u00fan Marcos, Jes\u00fas, despu\u00e9s de haber constituido a los Doce, les manda \u201ca predicar, con poder de expulsar a los demonios\u201d (Mc 3,14-15). Seg\u00fan Lucas, tambi\u00e9n los setenta y dos disc\u00edpulos, despu\u00e9s de su regreso de la primera misi\u00f3n, refieren a Jes\u00fas: \u201cSe\u00f1or, hasta los demonios se nos somet\u00edan en tu nombre\u201d (Lc 10,17).<\/p>\n<p>As\u00ed se manifiesta el poder del Hijo del hombre sobre el pecado y sobre el autor del pecado. El nombre de Jes\u00fas, que somete tambi\u00e9n a los demonios, significa Salvador. Sin embargo, esta potencia salv\u00edfica alcanzar\u00e1 su cumplimiento definitivo en el sacrificio de la cruz. La cruz sellar\u00e1 la victoria total sobre Satan\u00e1s y sobre el pecado, porque \u00e9ste es el designio del Padre, que su Hijo unig\u00e9nito realiza haci\u00e9ndose hombre: vencer en la debilidad, y alcanzar la gloria de la resurrecci\u00f3n y de la vida a trav\u00e9s de la humillaci\u00f3n de la cruz. Tambi\u00e9n en este hecho parad\u00f3jico resplandece su poder divino, que puede justamente llamarse la \u201cpotencia de la cruz\u201d.<\/p>\n<p>6. Forma parte tambi\u00e9n de esta potencia y pertenece a la misi\u00f3n del Salvador del mundo manifestada en los \u201cmilagros, prodigios y se\u00f1ales\u201d, la victoria sobre la muerte, dram\u00e1tica consecuencia del pecado. La victoria sobre el pecado y sobre la muerte marca el camino de la misi\u00f3n mesi\u00e1nica de Jes\u00fas desde Nazaret hasta el Calvario. Entre las \u201cse\u00f1ales\u201d que indican particularmente el camino hacia la victoria sobre la muerte, est\u00e1n sobre todo las resurrecciones: \u201clos muertos resucitan\u201d (Mt 11,5), responde, en efecto, Jes\u00fas a la pregunta acerca de su mesianidad que le hacen los mensajeros de Juan el Bautista (cf. Mt 11,3). Y entre los varios \u201cmuertos\u201d, resucitados por Jes\u00fas, merece especial atenci\u00f3n L\u00e1zaro de Betania, porque su resurrecci\u00f3n es como un \u201cpreludio\u201d de la cruz y de la resurrecci\u00f3n de Cristo, en el que se cumple la victoria definitiva sobre el pecado y la muerte.<\/p>\n<p>Al final de nuestra catequesis volvemos una vez m\u00e1s al texto de San Agust\u00edn: \u201cSi consideramos ahora los hechos realizados por el Se\u00f1or y Salvador nuestro, Jesucristo, vemos que los ojos de los ciegos, abiertos milagrosamente, fueron cerrados por la muerte, y los miembros de los paral\u00edticos, liberados del maligno, fueron nuevamente inmovilizados por la muerte: todo lo que temporalmente fue sanado en el cuerpo mortal, al final, fue deshecho; pero el alma que crey\u00f3, pas\u00f3 a la vida eterna. Con este enfermo, el Se\u00f1or ha querido dar un gran signo al alma que habr\u00eda cre\u00eddo, para cuya remisi\u00f3n de los pecados hab\u00eda venido, y para sanar sus debilidades \u00c9l se hab\u00eda humillado\u201d (San Agust\u00edn, In Io. Ev. Tr., 17, 1).<\/p>\n<p>S\u00ed, todos los \u201cmilagros, prodigios y se\u00f1ales\u201d de Cristo est\u00e1n en funci\u00f3n de la revelaci\u00f3n de \u00c9l como Mes\u00edas, de El como Hijo de Dios: de \u00c9l, que, solo, tiene el poder de liberar al hombre del pecado y de la muerte, de \u00c9l que verdaderamente es el Salvador del mundo.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_El_milagro_y_la_fe\">Catequesis: El milagro y la fe<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Audiencia general, 16-12-1987<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">El milagro como llamada a la fe<\/p>\n<p>[&#8230;]7. N\u00f3tese c\u00f3mo en la narraci\u00f3n evang\u00e9lica se pone continuamente de relieve el hecho de que Jes\u00fas, cuando \u201cve la fe\u201d, realiza el milagro. Esto se dice expresamente en el caso del paral\u00edtico que pusieron a sus pies desde un agujero abierto en el techo (cf .Mc 2,5 Mt 9,2 Lc 5,20). Pero la observaci\u00f3n se puede hacer en tantos otros casos que los evangelistas nos presentan. El factor fe es indispensable; pero, apenas se verifica, el coraz\u00f3n de Jes\u00fas se proyecta a satisfacer las demandas de los necesitados que se dirigen a \u00c9l para que los socorra con su poder divino.<\/p>\n<p>8. Una vez m\u00e1s constatamos que, como hemos dicho al principio, el milagro es un \u201csigno\u201d del poder y del amor de Dios que salvan al hombre en Cristo. Pero, precisamente por esto es al mismo tiempo una llamada del hombre a la fe. Debe llevar a creer sea al destinatario del milagro sea a los testigos del mismo.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Libertad_verdadera\">Catequesis:  Libertad verdadera<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Audiencia general, 3-8-1988<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Cristo libera al hombre de la esclavitud del pecado para la libertad en la verdad<\/p>\n<p>1. Cristo es el Salvador, en efecto ha venido al mundo para liberar, por el precio de su sacrificio pascual, al hombre de la esclavitud del pecado. Lo hemos visto en la catequesis precedente. Si el concepto de &#8220;liberaci\u00f3n&#8221; se refiere, por un lado, al mal, y liberados de \u00e9l encontramos &#8220;la salvaci\u00f3n&#8221;; por el otro, se refiere al bien, y para conseguir dicho bien hemos sido liberados por Cristo, Redentor del hombre, y del mundo con el hombre y en el hombre. &#8220;Conocer\u00e9is la verdad y la verdad os har\u00e1 libres&#8221; (Jn 8,32). Estas palabras de Jes\u00fas precisan de manera muy concisa el bien, para el que el hombre ha sido liberado por obra del Evangelio en el \u00e1mbito de la redenci\u00f3n de Cristo. Es la libertad en la verdad. Ella constituye el bien esencial de la salvaci\u00f3n, realizada por Cristo. A trav\u00e9s de este bien el reino de Dios realmente &#8220;est\u00e1 cerca&#8221; del hombre y de su historia terrena.<\/p>\n<p>2. La liberaci\u00f3n salv\u00edfica que Cristo realiza respecto al hombre contiene en s\u00ed misma, de cierta manera, las dos dimensiones: liberaci\u00f3n &#8220;del&#8221; (mal) y liberaci\u00f3n &#8220;para el&#8221; (bien), que est\u00e1n \u00edntimamente unidas, se condicionan y se integran rec\u00edprocamente.<\/p>\n<p>Volviendo de nuevo al mal del que Cristo libera al hombre -es decir, al mal del pecado-, es necesario a\u00f1adir que, mediante los &#8220;signos&#8221; extraordinarios de su potencia salv\u00edfica (esto es: los milagros), realizados por \u00c9l curando a los enfermos de diversas dolencias, \u00c9l indicaba siempre, al menos indirectamente, esta esencial liberaci\u00f3n, que es la liberaci\u00f3n del pecado, su remisi\u00f3n. Esto se ve claramente en la curaci\u00f3n del paral\u00edtico, al que Jes\u00fas primero dice: &#8220;Tus pecados te son perdonados&#8221;, y s\u00f3lo despu\u00e9s: &#8220;Lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete a tu casa&#8221; (Mc 2,5 Mc 2,11). Realizando este milagro, Jes\u00fas se dirige a los que le rodeaban (especialmente a los que le acusaban de blasfemia, puesto que solamente Dios puede perdonar los pecados): &#8220;Para que sep\u00e1is que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados&#8221; (Mc 2,10).<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Jesus_responde_a_nuestra_fe\">Catequesis: Jes\u00fas responde a nuestra fe<\/span><\/h3>\n<p class='refHomilia'>Audiencia general, 15-6-1994<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Eficacia apost\u00f3lica de la enfermedad en la perspectiva de la fe y de la salvaci\u00f3n<\/p>\n<p>2. Jes\u00fas manifest\u00f3 su compasi\u00f3n para con los enfermo, revelando la gran bondad y ternura de su coraz\u00f3n, que le llev\u00f3 a socorrer a las personas que sufr\u00edan en su alma y en su cuerpo, tambi\u00e9n con su poder de hacer milagros. Por eso, realizaba numerosas curaciones, hasta el punto de que los enfermos acud\u00edan a \u00c9l para obtener los beneficios de su poder taumat\u00fargico. Como dice el evangelista Lucas, grandes muchedumbres iban no s\u00f3lo para o\u00edrlo, sino tambi\u00e9n para \u00abser curados de sus enfermedades\u00bb (Lc 5,15). Con su empe\u00f1o por librar del peso de la enfermedad a los que se acercaban a \u00c9l, Jes\u00fas nos deja vislumbrar la especial intenci\u00f3n de la misericordia divina con respecto a ellos: Dios no es indiferente ante los sufrimientos de la enfermedad y da su ayuda a los enfermos, en el plan salv\u00edfico que el Verbo encarnado revela y lleva a cabo en el mundo.<\/p>\n<p>3. En efecto, Jes\u00fas considera y trata a los enfermos en la perspectiva de la obra de salvaci\u00f3n que el Padre le mand\u00f3 realizar. Las curaciones corporales forman parte de esa obra de salvaci\u00f3n y, al mismo tiempo, son signos de la gran curaci\u00f3n espiritual que brinda a la humanidad. Unos manifiesta de forma muy clara esa intenci\u00f3n superior cuando a un paral\u00edtico, presentado ante \u00c9l para obtener la curaci\u00f3n, le otorga ante todo el perd\u00f3n de sus pecados; luego, conociendo las objeciones interiores de algunos escribas y fariseos presentes acerca del poder exclusivo de Dios al respecto, declara: \u00abPara que sep\u00e1is que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados; -dice al paral\u00edtico-: &#8220;A ti te digo, lev\u00e1ntate, toma tu camilla y vete a tu casa&#8221;\u00bb (Mc 2,10-11).<\/p>\n<p>En este; como en otros muchos casos, Jes\u00fas con el milagro quiere demostrar su poder de librar al alma humana de sus culpas, purific\u00e1ndola. Cura a los enfermos con miras a ese don superior, que ofrece a todos los hombres, es decir: la salvaci\u00f3n espiritual (cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica CEC 549). Los sufrimientos la enfermedad no pueden hacernos olvidar que para toda persona tiene mucha m\u00e1s importancia la salvaci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>4. En esta perspectiva de salvaci\u00f3n, Jes\u00fas pide, por tanto, la fe en su poder de Salvador. En el caso del paral\u00edtico, que acabamos de recordar, Jes\u00fas responde a la fe de las cuatro personas que le llevaron al enfermo: \u00abViendo la fe de ellos\u00bb, dice san Marcos (Mc 2,5).<\/p>\n<p>[&#8230;]Jes\u00fas quiere inculcar la idea de que la fe en \u00e9l, suscitada por el deseo de la curaci\u00f3n, est\u00e1 destinada a procurar la salvaci\u00f3n que cuenta m\u00e1s: la salvaci\u00f3n espiritual. De los episodios evang\u00e9licos citados se deduce que la enfermedad como un tiempo de fe m\u00e1s intensa y, por consiguiente, como un tiempo de santificaci\u00f3n y de acogida m\u00e1s plena y m\u00e1s consciente de la salvaci\u00f3n que viene de Cristo. Es una gran gracia recibir esa luz sobre la verdad profunda de la enfermedad.<\/p>\n<h3><span id=\"Discurso_Curacion_del_sacramento_de_la_Penitencia\">Discurso: Curaci\u00f3n del sacramento de la Penitencia<\/span><\/h3>\n<p class='refHomilia'>Montevideo, 31-3-1987<\/p>\n<p>Si el bautismo es el momento decisivo de nuestro injerto espiritual en Cristo, la vida nueva que de \u00e9l surge necesitar\u00e1, para poder desarrollarse convenientemente, la savia continua de la gracia sacramental. Ante la posibilidad de una ruptura ulterior por nuestra parte, el Se\u00f1or estableci\u00f3 el sacramento de la penitencia o reconciliaci\u00f3n. Como bien sab\u00e9is, el S\u00ednodo de los Obispos de 1983 estudi\u00f3 esta important\u00edsima materia. En la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Reconciliatio et Paenitentia encontrar\u00e9is las orientaciones pastorales pertinentes. Debemos acercarnos frecuentemente a esta fuente de vida que es el sacramento de la reconciliaci\u00f3n. All\u00ed encontrar\u00e9is siempre los brazos amorosos de Dios nuestro Padre, la paz verdadera que s\u00f3lo Cristo puede dar y la renovaci\u00f3n aut\u00e9ntica seg\u00fan la vida nueva del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>A vosotros sacerdotes, como ministros de la reconciliaci\u00f3n, os exhorto a cobrar un renovado aprecio por la celebraci\u00f3n de este sacramento, en el que Jes\u00fas se vale de vosotros para llegar a lo m\u00e1s \u00edntimo del coraz\u00f3n. No dej\u00e9is de estudiar y orar a fin de estar a la altura del ministerio de la pacificaci\u00f3n del hombre con Dios, facultad tan inaudita, que hizo exclamar con estupor: \u201c\u00bfQui\u00e9n puede perdonar los pecados sino s\u00f3lo Dios?\u201d (Mc 2,7). Por esto, os pido que est\u00e9is siempre disponibles. No escatim\u00e9is el tiempo de vuestra dedicaci\u00f3n a administrar este sacramento y a guiar a los fieles por el camino de la perfecci\u00f3n. Pensad que Dios est\u00e1 siempre a la espera del hijo que vuelve a casa para ser perdonado y reconciliado por medio de vosotros. Y que vuestra misma experiencia de acercaros personalmente a este sacramento sea el mejor est\u00edmulo para vuestra dedicaci\u00f3n pastoral, y un motivo ulterior para vivir continuamente vuestro \u201cgozo pascual\u201d (Presbyterorum Ordinis PO 11).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Cuando a los pocos d\u00edas volvi\u00f3 Jes\u00fas a Cafarna\u00fan, se supo que estaba en casa. 2 Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. 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