{"id":41373,"date":"2016-10-07T23:30:21","date_gmt":"2016-10-08T04:30:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-2-13-17-jesus-en-galilea-vocacion-de-levi-y-comida-con-pecadores\/"},"modified":"2016-10-07T23:30:21","modified_gmt":"2016-10-08T04:30:21","slug":"mc-2-13-17-jesus-en-galilea-vocacion-de-levi-y-comida-con-pecadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-2-13-17-jesus-en-galilea-vocacion-de-levi-y-comida-con-pecadores\/","title":{"rendered":"Mc 2, 13-17: Jes\u00fas en Galilea: vocaci\u00f3n de Lev\u00ed y comida con pecadores"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">13<\/span> Sali\u00f3 de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acud\u00eda a \u00e9l y les ense\u00f1aba. <span class=\"versiculo\">14<\/span> Al pasar vio a Lev\u00ed, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice: \u00abS\u00edgueme\u00bb. Se levant\u00f3 y lo sigui\u00f3. <span class=\"versiculo\">15<\/span> Sucedi\u00f3 que, mientras estaba \u00e9l sentado a la mesa en casa de Lev\u00ed, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos, pues eran ya muchos los que lo segu\u00edan. <span class=\"versiculo\">16<\/span> Los escribas de los fariseos, al ver que com\u00eda con pecadores y publicanos, dec\u00edan a sus disc\u00edpulos: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 come con publicanos y pecadores?\u00bb. <span class=\"versiculo\">17<\/span> Jes\u00fas lo oy\u00f3 y les dijo: \u00abNo necesitan m\u00e9dico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">13. <\/span>Despu\u00e9s que Cristo ense\u00f1\u00f3 en Cafarna\u00fam, sali\u00f3 hacia el mar, a fin de que no solamente los habitantes de las ciudades fueran los instruidos en el Evangelio, sino tambi\u00e9n los del mar, los cuales, habituados a luchar con las olas, deb\u00edan aprender a menospreciar la corriente de las cosas humanas y vencerla con la pureza de la fe. &#8220;Otra vez sali\u00f3 hacia el mar, y todas las gentes se iban en pos de El&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">14. <\/span>As\u00ed que Lev\u00ed es el mismo que Mateo, aunque San Lucas y San Marcos no quieren llamarle Mateo por honra del Evangelista; pero San Mateo, seg\u00fan lo que est\u00e1 escrito: &#8220;El justo es acusador de s\u00ed mismo&#8221; (Prov 18,17), se llama Mateo y publicano, para demostrar a los que lo lean, que ning\u00fan convertido debe desconfiar de la salvaci\u00f3n, puesto que \u00e9l mismo se ve transformado de repente de publicano en Ap\u00f3stol. El dice que est\u00e1 sentado en la oficina del tributo, esto es, teniendo cuidado de la administraci\u00f3n de los tributos, pues la palabra griega telos (teloV ) significa tributo.<\/p>\n<p>Seguir es imitar, y para poder, por tanto, imitando la pobreza de Cristo, seguirlo con el afecto mejor que con el paso, dej\u00f3 lo propio el que sol\u00eda tomar lo ajeno. Pero no s\u00f3lo dej\u00f3 lo que ganaba como sueldo, sino que despreci\u00f3 el peligro a que se expon\u00eda con sus jefes por no haber dejado arregladas sus cuentas. Fue, pues, el Se\u00f1or quien lo inflam\u00f3 interiormente por divina inspiraci\u00f3n para que lo siguiese, a la vez que con su voz natural lo llamaba para que as\u00ed lo hiciese.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">15. <\/span>Se llama publicanos a los que cobran los tributos, o a los que est\u00e1n encargados de la administraci\u00f3n del fisco o de los negocios p\u00fablicos, y el mismo nombre se da a los que se ocupan en asuntos temporales de lucro. Los que hab\u00edan visto, pues, que un publicano convertido del pecado a una vida mejor era admitido a la penitencia, no desesperaban ya de su propia salvaci\u00f3n, ni siguen a Jes\u00fas perseverando en sus antiguos vicios -como murmuran los escribas y los fariseos- sino haciendo penitencia, seg\u00fan las siguientes palabras del Evangelista: &#8220;Eran, pues, muchos los que lo segu\u00edan.&#8221; El Se\u00f1or iba a los banquetes de los pecadores para tener ocasi\u00f3n de ense\u00f1arles, y dar alimento espiritual a los que lo invitaban.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">16-17. <\/span>Si la fe de los gentiles se expresa por la elecci\u00f3n de Mateo y la vocaci\u00f3n de los publicanos, entregados antes a los intereses mundanos, la soberbia de los escribas y fariseos expresa la envidia de aqu\u00e9llos para quienes es un tormento la salud de los gentiles.<br \/>\nProsigue: &#8220;Oyendo esto, les dijo Jes\u00fas: Los sanos no tienen necesidad de m\u00e9dico&#8221;, etc. De este modo averg\u00fcenza a los escribas y fariseos, que, consider\u00e1ndose justos, evitaban el trato con los pecadores. Se llama m\u00e9dico a s\u00ed mismo, porque herido a causa de nuestras iniquidades, nos ha dado una medicina admirable y nos ha curado con su llaga (Is 53). Llama (ir\u00f3nicamente) sanos y justos a los que, queriendo establecer su propia justicia, no se someten a la justicia de Dios (Rom 10). Llama con verdad enfermos y pecadores a los que, convencidos de su fragilidad, y viendo que no pueden justificarse por la ley, bajan su cabeza a Cristo por la penitencia. &#8220;No he venido, dice, por los justos, sino por los pecadores&#8221;, etc.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">13-14. <\/span>O sale al mar despu\u00e9s del milagro, como si deseara estar solo; pero la turba lo sigue de nuevo, para que veamos que cuanto m\u00e1s huimos de la gloria, tanto m\u00e1s \u00e9sta nos persigue. Y por el contrario es ella la que huye de nosotros, cuando somos nosotros los que la perseguimos. Pasando, pues, adelante, llam\u00f3 el Se\u00f1or a Mateo. &#8220;Al paso, contin\u00faa, vio a Lev\u00ed, hijo de Alfeo, sentado al banco&#8221;, etc.<\/p>\n<p>Se sentaba, pues, en dicha oficina y pasaba el tiempo murmurando de las gentes, hablando de noticias, o cosa semejante, seg\u00fan costumbre de los empleados en tales dependencias. El cual fue sacado de este estado, abandon\u00e1ndolo todo por seguir a Cristo. &#8220;Y le dijo: s\u00edgueme&#8221;, etc.<\/p>\n<p>El que antes viv\u00eda a expensas de los dem\u00e1s se hace tan ben\u00e9volo, que invita a muchos a su mesa. Y sigue: &#8220;Aconteci\u00f3 que estando a la mesa&#8221; etc., a saber, Jes\u00fas, con muchos publicanos.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">16. <\/span>Los fariseos critican esto, consider\u00e1ndose ellos puros. Y sigue: &#8220;Y los escribas y los fariseos, viendo que com\u00eda con los publicanos&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">17. <\/span>&#8220;&#8230;no he venido a llamar a justos, sino a pecadores&#8221;. No para que permanezcan pecadores, sino para que se conviertan a la penitencia.\n<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo\">San Juan Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">14. <\/span>El mismo publicano ha sido llamado Mateo por San Mateo (cap. 9); Lev\u00ed simplemente por San Lucas (cap. 5); y Lev\u00ed de Alfeo, pues era hijo de Alfeo, por San Marcos. Otros se hallan en la Escritura con dos nombres, como el suegro de Mois\u00e9s, llamado unas veces Jetro (Ex 3), y otras Raquel (Ex 2).<\/p>\n<h2><span id=\"Pseudo-Jeronimo\">Pseudo-Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">14. <\/span>As\u00ed es como Lev\u00ed, que quiere decir vinculado, dejando los negocios temporales, sigue al Verbo, que dice: &#8220;El que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi disc\u00edpulo&#8221; (Lc 14,33).<\/p>\n<h2><span id=\"Rabano_sobre_San_Mateo_9_cap_9\">R\u00e1bano, sobre San Mateo, 9, cap. 9<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">16. <\/span>&#8220;&#8230;muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa con Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos, pues eran muchos los que le segu\u00edan.&#8221; Lo que se adec\u00faa perfectamente con las figuras de los misterios, porque el que recibe en su interior a Cristo goza los mayores deleites del esp\u00edritu. Por eso el Se\u00f1or entra voluntariamente y reposa en el afecto del que cree en El; y \u00e9ste es el banquete espiritual de las buenas obras, en el cual sufre hambre el rico, y se harta el pobre.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_Hipona_doctor_de_la_Iglesia\">San Agust\u00edn de Hipona, doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario\">Comentario: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Comentario sobre los salmos, salmo 58; CCL 39, 733-734.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abNo necesitan m\u00e9dico los que est\u00e1n sanos, sino los que est\u00e1n mal\u00bb (cf. Lc 5,31).<\/p>\n<p>Hay hombres robustos&#8230;que ponen su confianza en su propia justicia. Pretenden, de hecho, ser justos por ellos mismos y se consideran como gente de bien, han rehusado el remedio e incluso han matado al m\u00e9dico. Ahora bien, el Se\u00f1or no ha venido a llamar a estos hombres robustos, sino a los d\u00e9biles&#8230;. <\/p>\n<p>\u00a1Ah, vosotros, que no necesit\u00e1is de m\u00e9dico! Vuestra fuerza no proviene de la salud sino de la locura&#8230;El Maestro de la humildad que comparte nuestra debilidad y nos hace part\u00edcipes de su divinidad ha bajado del cielo para mostrarnos el camino y ser \u00e9l mismo nuestro camino. Sobre todo ha querido dejarnos el ejemplo de su humildad&#8230; para que aprendamos a confesar nuestros pecados y a ser humildes para llegar a ser fuertes y a hacer nuestra la palabra del ap\u00f3stol Pablo: \u201cCuando soy d\u00e9bil, entonces soy fuerte\u201d (2Cor 12,10)&#8230; <\/p>\n<p>En cuanto a los que presum\u00edan de ser fuertes, que pretend\u00edan ser justos por su propia virtud han \u201ctropezado con la roca de esc\u00e1ndalo\u201d (Rm 9,32)&#8230;Son estos hombres fuertes que se lanzaron contra Cristo vanaglori\u00e1ndose de la justicia&#8230; Se ergu\u00edan por encima de la muchedumbre de los d\u00e9biles que acud\u00edan al m\u00e9dico. \u00bfPor qu\u00e9? Simplemente porque se cre\u00edan fuertes&#8230;Mataron al m\u00e9dico de todos los hombres. Pero \u00e9l, en su muerte, prepar\u00f3 para todos los enfermos un remedio con su sangre.<\/p>\n<h3><span id=\"Confesiones\">Confesiones: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Confesiones, X, 27.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abEl hombre se levant\u00f3 y lo sigui\u00f3\u00bb (Lc ,).<\/p>\n<p>\u00a1Tarde te am\u00e9, oh Hermosura siempre antigua y siempre nueva, tarde te am\u00e9! He aqu\u00ed que t\u00fa estabas dentro de m\u00ed y yo fuera de m\u00ed mismo. Te buscaba afuera, me precipitaba, deforme como era, sobre las cosas hermosas de tu creaci\u00f3n. T\u00fa estabas conmigo, pero yo no estaba contigo; estaba retenido lejos de ti a trav\u00e9s de esas cosas que no existir\u00edan si no estuvieran en ti. Has clamado, y tu grito ha quebrantado mi sordera; has brillado, y tu resplandor ha curado mi ceguera; has exhalado tu perfume, lo he aspirado, y ahora te anhelo a ti. Te he gustado, y ahora tengo hambre y sed de ti; me has tocado, y ardo en deseo de la paz que t\u00fa das.<\/p>\n<p>Cuando todo mi ser est\u00e9 unido a ti, ya no habr\u00e1 para m\u00ed dolor ni fatiga. Entonces mi vida, llena de ti, ser\u00e1 la verdadera vida. Al que llenas t\u00fa, lo aligeras; ahora, puesto que todav\u00eda no estoy lleno de ti, soy un peso para m\u00ed mismo&#8230; \u00a1Se\u00f1or, ten piedad de m\u00ed! Mis malas tristezas, luchan contra mis buenos gozos; \u00bfsaldr\u00e9 victorioso de esta lucha? \u00a1Ten piedad de m\u00ed, Se\u00f1or! \u00a1Soy tan pobre! Aqu\u00ed tienes mis heridas, no te las escondo. T\u00fa eres el m\u00e9dico, yo soy el enfermo. T\u00fa eres la misma misericordia, yo soy miseria.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio_de_Milan_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Ambrosio de Mil\u00e1n, obispo  y doctor de la Iglesia <\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario-2\">Comentario: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Comentario sobre san Lucas, 5, 23.27.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abNo necesitan m\u00e9dico los sanos, sino los enfermos\u00bb (Lc ,).<\/p>\n<p>Dice el ap\u00f3stol Pablo:&#8221;Despojaos del hombre viejo con sus obras, y revest\u00edos del hombre nuevo&#8221; (Col 3, 9-10)&#8230; \u00c9sta ha sido la obra que Cristo llev\u00f3 a cabo llamando a Lev\u00ed; le ha devuelto su verdadero rostro y ha hecho de \u00e9l un hombre nuevo. Es tambi\u00e9n por este t\u00edtulo de hombre nuevo que el antiguo publicano ofrece a Cristo un banquete, porque Cristo se complace en \u00e9l y merece tener su parte de felicidad estando con Cristo&#8230; Desde aquel momento le sigui\u00f3 feliz, alegre, desbordante de gozo.<\/p>\n<p>&#8220;Ya no me comporto como un publicano, dec\u00eda; ya no soy el viejo Lev\u00ed; me he despojado de Lev\u00ed revisti\u00e9ndome de Cristo. Huy\u00f3 de mi vida primera; s\u00f3lo quiero seguirte a ti, Se\u00f1or Jes\u00fas, que curas mis heridas. \u00bfQui\u00e9n me separar\u00e1 del amor de Dios que hay en ti? \u00bfla tribulaci\u00f3n? \u00bfla angustia? \u00bfel hambre? (Rm 8,35). Estoy unido a ti por la fe como si fuera con clavos, me has sujetado con las buenas trabas del amor. Todos tus mandatos ser\u00e1n como un cauterio que llevar\u00e9 aplicado sobre mi herida; el remedio muerde, pero quita la infecci\u00f3n de la \u00falcera. Corta, Se\u00f1or, con tu espada poderosa la podredumbre de mis pecados; ven pronto a cortar las pasiones escondidas, secretas, variadas. Purifica cualquier infecci\u00f3n con el ba\u00f1o nuevo.&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;Escuchadme, hombres pegados a la tierra, los que ten\u00e9is el pensamiento embotado por vuestros pecados. Tambi\u00e9n yo, Lev\u00ed, estaba herido por pasiones semejantes. Pero he encontrado a un m\u00e9dico que habita en el cielo y que derrama sus remedios sobre la tierra. S\u00f3lo \u00e9l puede curar mis heridas porque \u00e9l no tiene esas heridas; s\u00f3lo \u00e9l puede quitar al coraz\u00f3n su dolor y al alma su languidez, porque conoce todo lo que est\u00e1 escondido.&#8221;<\/p>\n<h2><span id=\"San_Alfonso_Maria_de_Ligorio_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Alfonso Mar\u00eda de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia\">Homil\u00eda: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">6\u00ba Discurso para la Novena de Navidad.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abEl hombre se levant\u00f3 y lo sigui\u00f3\u00bb (Lc ,).<\/p>\n<p>Mi querido Redentor, he aqu\u00ed mi coraz\u00f3n, te lo doy entero; ya no me pertenece m\u00e1s, es tuyo. Entrando en el mundo, te ofreciste al Padre eterno, ofrecido y dado toda tu voluntad, como nos lo dices por boca de David: &#8220;Est\u00e1 escrito de m\u00ed, en el libro de la Ley, para hacer tu voluntad. Es lo que siempre quise, Oh Dios m\u00edo&#8221; (Sal. 39,8-9). De la misma manera, mi querido Salvador, te ofrezco hoy toda mi voluntad. En otro tiempo te fue rebelde, por ella que te ofend\u00eda. Ahora siento de todo coraz\u00f3n, el uso que hice de ella, todas las faltas que miserablemente me privaron de tu amistad. Me arrepiento profundamente, y esta voluntad te la consagro sin reserva.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfSe\u00f1or, qu\u00e9 quieres que haga? (Hch. 22,10) Se\u00f1or, dime qu\u00e9 me pides: estoy dispuesto a hacer todo lo que deseas. Disp\u00f3n de m\u00ed y de lo que me pertenece como gustes: lo acepto todo, consiento en todo. S\u00e9 que buscas mi mayor bien: &#8221; Pongo pues, totalmente mi alma en tus manos &#8221; (Sal. 30,6). Por tu misericordia, ay\u00fadala, cons\u00e9rvala, haz que te pertenezca siempre, y sea toda tuya, ya que &#8220;la rescataste, Se\u00f1or, Dios de la verdad&#8221;, al precio de tu sangre (Sal 30,6).\u00bb<\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Pedro_Crisologo\">San Pedro Cris\u00f3logo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_se_levanto_y_lo_siguio\">Serm\u00f3n: se levant\u00f3 y lo sigui\u00f3.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 30 : PL 52, 284-286<\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">&#8220;\u00a1Come con los publicanos y los pecadores!&#8221; (Mc 2, 15)<\/p>\n<p>Este desdichado publicano sentado en el mostrador de impuestos, estaba en peor situaci\u00f3n que el paral\u00edtico del cual os habl\u00e9 el otro d\u00eda, el que yac\u00eda en su camilla (Mc 2,1s). \u00c9ste sufr\u00eda par\u00e1lisis en su cuerpo, aquel en su alma. El primero ten\u00eda deformados todos sus miembros; el segundo, era el conjunto de su persona que estaba a la desbandada. El primero yac\u00eda, prisionero de su carne; el otro estaba sentado, cautivo de alma y cuerpo. Era a pesar suyo que el paral\u00edtico sucumb\u00eda a causa de sus sufrimientos; el publicano, muy a su gusto estaba esclavo del mal y del pecado. Este \u00faltimo, que a sus propios ojos se ten\u00eda por inocente, estaba acusado de avaricia por los dem\u00e1s; el primero, en sus heridas, se sab\u00eda pecador. El uno acumulaba ganancia sobre ganancia efecto de sus pecados; el otro escond\u00eda sus pecados con el gemido de sus dolores. Es por ello que eran justas las palabras dirigidas al paral\u00edtico: \u201c\u00c1nimo, hijo, tus pecados quedan perdonados\u201d, porque con sus sufrimientos quedaban compensadas sus faltas. Pero el publicano, escuch\u00f3 estas palabras: \u201cS\u00edgueme. \u201c, es decir: \u201cT\u00fa que te has perdido siguiendo al dinero, sigui\u00e9ndome reparar\u00e1s tu pecado\u201d.<\/p>\n<p>Alguno dir\u00e1: \u00bfpor qu\u00e9 el publicano, pareciendo m\u00e1s culpable, recibe un don m\u00e1s elevado? \u00c9l llega enseguida a ser ap\u00f3stol&#8230; \u00c9l mismo ha recibido el perd\u00f3n, y concede a los dem\u00e1s la remisi\u00f3n de sus pecados; ilumina la tierra entera con el esplendor de la predicaci\u00f3n del Evangelio. En cambio el paral\u00edtico apenas es juzgado digno de recibir tan s\u00f3lo el perd\u00f3n. \u00bfQuieres saber por qu\u00e9 el publicano obtuvo m\u00e1s gracias? Es porque, seg\u00fan la palabra del ap\u00f3stol Pablo: \u201cDonde se ha multiplicado el pecado, la gracia ha sido m\u00e1s abundante\u201d (Rm 5,20).<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 vuestro maestro come con publicanos y pecadores? Dios es acusado de  abajarse hacia el hombre, de sentarse cerca del pecador, de tener hambre de su  conversi\u00f3n y sed de su retorno, de preferir el alimento de la misericordia y la copa de la benevolencia. Pero Cristo, hermanos m\u00edos, vino a esta comida; la Vida ha  venido para estar entre los invitados a fin de que, condenados a muerte, vivan la  Vida; la Resurrecci\u00f3n se ha acostado para que los que yacen se levanten de sus  tumbas; la Bondad se ha abajado para levantar a los pecadores hasta el perd\u00f3n;  Dios ha venido hasta el hombre para que el hombre llegue hasta Dios; el juez ha  venido a la comida de los culpables para sustraer a la humanidad de la sentencia de  condenaci\u00f3n; el m\u00e9dico ha venido a los enfermos para restablecerlos comiendo con  ellos; el Buen Pastor ha inclinado la espalda para devolver la oveja perdida al  establo de la salvaci\u00f3n(Lc 15, 3s).<\/p>\n<p>\u201c\u00bfPorqu\u00e9 nuestro maestro come con publicanos y pecadores?\u201d Pero, \u00bfqui\u00e9n es  pecador sino el que rechaza verse como tal? Dejar de reconocerse pecador \u00bfno es  hundirse m\u00e1s en su propio pecado y, para decir verdad, identificarse con \u00e9l? Y  \u00bfqui\u00e9n es el injusto sino aquel que se cree justo?&#8230; Vamos, fariseo, confiesa tu  pecado y podr\u00e1s venir a la mesa de Cristo; por ti Cristo se har\u00e1 pan, ese pan que  se romper\u00e1 para el perd\u00f3n de tus pecados: Cristo ser\u00e1 para ti la copa, esa copa que  ser\u00e1 derramada para el perd\u00f3n de tus faltas. Vamos, fariseo, comparte la comida  de los pecadores y Cristo compartir\u00e1 tu comida; recon\u00f3cete pecador y Cristo  comer\u00e1 contigo; entra con los pecadores al fest\u00edn de tu Se\u00f1or y podr\u00e1s no ser ya  m\u00e1s pecador; entra con el perd\u00f3n de Cristo en la casa de la misericordia.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_30-8-2006\">Catequesis (30-8-2006)<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia general 30 de agosto de 2006.<\/h2>\n<p>Continuando con la serie de retratos de los doce Ap\u00f3stoles, que comenzamos hace algunas semanas, hoy reflexionamos sobre san Mateo. A decir verdad, es casi imposible delinear completamente su figura, pues las noticias que tenemos sobre \u00e9l son pocas e incompletas. M\u00e1s que esbozar su biograf\u00eda, lo que podemos hacer es trazar el perfil que nos ofrece el Evangelio.<\/p>\n<p>Mateo est\u00e1 siempre presente en las listas de los Doce elegidos por Jes\u00fas (cf. Mt 10,3 Mc 3,18 Lc 6,15 Ac 1,13). En hebreo, su nombre significa &#8220;don de Dios&#8221;. El primer Evangelio can\u00f3nico, que lleva su nombre, nos lo presenta en la lista de los Doce con un apelativo muy preciso: &#8220;el publicano&#8221; (Mt 10,3). De este modo se identifica con el hombre sentado en el despacho de impuestos, a quien Jes\u00fas llama a su seguimiento: &#8220;Cuando se iba de all\u00ed, al pasar vio Jes\u00fas a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: &#8220;S\u00edgueme&#8221;. \u00c9l se levant\u00f3 y le sigui\u00f3&#8221; (Mt 9,9). Tambi\u00e9n san Marcos (cf. Mc 2,13-17) y san Lucas (cf. Lc 5,27-30) narran la llamada del hombre sentado en el despacho de impuestos, pero lo llaman &#8220;Lev\u00ed&#8221;. Para imaginar la escena descrita en Mt 9,9 basta recordar el magn\u00edfico lienzo de Caravaggio, que se conserva aqu\u00ed, en Roma, en la iglesia de San Luis de los Franceses.<\/p>\n<p>Los Evangelios nos brindan otro detalle biogr\u00e1fico: en el pasaje que precede a la narraci\u00f3n de la llamada se refiere un milagro realizado por Jes\u00fas en Cafarna\u00fam (cf. Mt 9,1-8 Mc 2,1-12), y se alude a la cercan\u00eda del Mar de Galilea, es decir, el Lago de Tiber\u00edades (cf. Mc 2,13-14). De ah\u00ed se puede deducir que Mateo desempe\u00f1aba la funci\u00f3n de recaudador en Cafarna\u00fam, situada precisamente &#8220;junto al mar&#8221; (Mt 4,13), donde Jes\u00fas era hu\u00e9sped fijo en la casa de Pedro.<\/p>\n<p>Bas\u00e1ndonos en estas sencillas constataciones que encontramos en el Evangelio, podemos hacer un par de reflexiones. La primera es que Jes\u00fas acoge en el grupo de sus \u00edntimos a un hombre que, seg\u00fan la concepci\u00f3n de Israel en aquel tiempo, era considerado un pecador p\u00fablico. En efecto, Mateo no s\u00f3lo manejaba dinero considerado impuro por provenir de gente ajena al pueblo de Dios, sino que adem\u00e1s colaboraba con una autoridad extranjera, odiosamente \u00e1vida, cuyos tributos pod\u00edan ser establecidos arbitrariamente. Por estos motivos, todos los Evangelios hablan en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n de &#8220;publicanos y pecadores&#8221; (Mt 9,10 Lc 15,1), de &#8220;publicanos y prostitutas&#8221; (Mt 21,31). Adem\u00e1s, ven en los publicanos un ejemplo de avaricia (cf. Mt 5,46, s\u00f3lo aman a los que les aman) y mencionan a uno de ellos, Zaqueo, como &#8220;jefe de publicanos, y rico&#8221; (Lc 19,2), mientras que la opini\u00f3n popular los ten\u00eda por &#8220;hombres ladrones, injustos, ad\u00falteros&#8221; (Lc 18,11).<\/p>\n<p>Ante estas referencias, salta a la vista un dato: Jes\u00fas no excluye a nadie de su amistad. Es m\u00e1s, precisamente mientras se encuentra sentado a la mesa en la casa de Mateo-Lev\u00ed, respondiendo a los que se escandalizaban porque frecuentaba compa\u00f1\u00edas poco recomendables, pronuncia la importante declaraci\u00f3n: &#8220;No necesitan m\u00e9dico los sanos sino los enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores&#8221; (Mc 2,17).<\/p>\n<p>La buena nueva del Evangelio consiste precisamente en que Dios ofrece su gracia al pecador. En otro pasaje, con la famosa par\u00e1bola del fariseo y el publicano que subieron al templo a orar, Jes\u00fas llega a poner a un publicano an\u00f3nimo como ejemplo de humilde confianza en la misericordia divina: mientras el fariseo hac\u00eda alarde de su perfecci\u00f3n moral, &#8220;el publicano (&#8230;) no se atrev\u00eda ni a elevar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: &#8220;\u00a1Oh Dios, ten compasi\u00f3n de m\u00ed, que soy pecador!&#8221;&#8221;. Y Jes\u00fas comenta: &#8220;Os digo que este baj\u00f3 a su casa justificado y aquel no. Porque todo el que se ensalce, ser\u00e1 humillado; y el que se humille, ser\u00e1 ensalzado&#8221; (Lc 18,13-14). Por tanto, con la figura de Mateo, los Evangelios nos presentan una aut\u00e9ntica paradoja: quien se encuentra aparentemente m\u00e1s lejos de la santidad puede convertirse incluso en un modelo de acogida de la misericordia de Dios, permiti\u00e9ndole mostrar sus maravillosos efectos en su existencia.<\/p>\n<p>A este respecto, san Juan Cris\u00f3stomo hace un comentario significativo: observa que s\u00f3lo en la narraci\u00f3n de algunas llamadas se menciona el trabajo que estaban realizando esas personas. Pedro, Andr\u00e9s, Santiago y Juan fueron llamados mientras estaban pescando; y Mateo precisamente mientras recaudaba impuestos. Se trata de oficios de poca importancia \u2014comenta el Cris\u00f3stomo\u2014, &#8220;pues no hay nada m\u00e1s detestable que el recaudador y nada m\u00e1s com\u00fan que la pesca&#8221; (In Matth. Hom.: PL 57, 363). As\u00ed pues, la llamada de Jes\u00fas llega tambi\u00e9n a personas de bajo nivel social, mientras realizan su trabajo ordinario.<\/p>\n<p>Hay otra reflexi\u00f3n que surge de la narraci\u00f3n evang\u00e9lica: Mateo responde inmediatamente a la llamada de Jes\u00fas: &#8220;\u00c9l se levant\u00f3 y lo sigui\u00f3&#8221;. La concisi\u00f3n de la frase subraya claramente la prontitud de Mateo en la respuesta a la llamada. Esto implicaba para \u00e9l abandonarlo todo, en especial una fuente de ingresos segura, aunque a menudo injusta y deshonrosa. Evidentemente Mateo comprendi\u00f3 que la familiaridad con Jes\u00fas no le permit\u00eda seguir realizando actividades desaprobadas por Dios.<\/p>\n<p>Se puede intuir f\u00e1cilmente su aplicaci\u00f3n tambi\u00e9n al presente: tampoco hoy se puede admitir el apego a lo que es incompatible con el seguimiento de Jes\u00fas, como son las riquezas deshonestas. En cierta ocasi\u00f3n dijo tajantemente: &#8220;Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y d\u00e1selo a los pobres, y tendr\u00e1s un tesoro en los cielos; luego ven, y s\u00edgueme&#8221; (Mt 19,21). Esto es precisamente lo que hizo Mateo: se levant\u00f3 y lo sigui\u00f3. En este &#8220;levantarse&#8221; se puede ver el desapego de una situaci\u00f3n de pecado y, al mismo tiempo, la adhesi\u00f3n consciente a una existencia nueva, recta, en comuni\u00f3n con Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Recordemos, por \u00faltimo, que la tradici\u00f3n de la Iglesia antigua concuerda en atribuir a san Mateo la paternidad del primer Evangelio. Esto sucedi\u00f3 ya a partir de Pap\u00edas, obispo de Ger\u00e1polis, en Frigia, alrededor del a\u00f1o 130. Escribe Pap\u00edas: &#8220;Mateo recogi\u00f3 las palabras (del Se\u00f1or) en hebreo, y cada quien las interpret\u00f3 como pudo&#8221; (en Eusebio de Cesarea, Hist. eccl. III, 39,16). El historiador Eusebio a\u00f1ade este dato: &#8220;Mateo, que antes hab\u00eda predicado a los jud\u00edos, cuando decidi\u00f3 ir tambi\u00e9n a otros pueblos, escribi\u00f3 en su lengua materna el Evangelio que anunciaba; de este modo trat\u00f3 de sustituir con un texto escrito lo que perd\u00edan con su partida aquellos de los que se separaba&#8221; (ib. , III, 24,6).<\/p>\n<p>Ya no tenemos el Evangelio escrito por san Mateo en hebreo o arameo, pero en el Evangelio griego que nos ha llegado seguimos escuchando todav\u00eda, en cierto sentido, la voz persuasiva del publicano Mateo que, al convertirse en Ap\u00f3stol, sigue anunci\u00e1ndonos la misericordia salvadora de Dios. Escuchemos este mensaje de san Mateo, medit\u00e9moslo siempre de nuevo, para aprender tambi\u00e9n nosotros a levantarnos y a seguir a Jes\u00fas con decisi\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia-2\">Homil\u00eda: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abS\u00edgueme\u00bb (Lc ,).<\/p>\n<p>Cada vocaci\u00f3n es un acontecimiento personal y original, pero tambi\u00e9n un hecho comunitario y eclesial. Nadie es llamado a ir solo. Cada vocaci\u00f3n es suscitada por el Se\u00f1or como un don para la comunidad cristiana, de la que poder sacar un provecho&#8230;<\/p>\n<p>Es sobre todo a vosotros, los j\u00f3venes, a quienes me quiero dirigir: \u00a1Cristo tiene necesidad de vosotros para llevar a cabo su proyecto de salvaci\u00f3n! \u00a1Cristo tiene necesidad de vuestra juventud, de vuestro entusiasmo generoso para el anuncio del Evangelio! Responded a esta llamada con el don de vuestra vida a Dios y a los hermanos. Confiad en Cristo que nunca va a decepcionar vuestros deseos y vuestros proyectos, sino que los llenar\u00e1 de sentido y de gozo. \u00c9l mismo dijo: \u00abYo soy el Camino, la Verdad y la Vida\u00bb (Jn 14,6).<\/p>\n<p>\u00a1Abrid confiadamente vuestro coraz\u00f3n a Cristo! Dejad que, a trav\u00e9s de la escucha cotidiana y llena de adoraci\u00f3n de las Escrituras que es el libro de la vida y de las vocaciones llevadas a t\u00e9rmino, se refuerce en vosotros su presencia.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_12-10-1994\">Catequesis (12-10-1994)<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh2\">Audiencia general, 12 de octubre de 1994.<\/p>\n<p>[&#8230;] la expresi\u00f3n m\u00e1s caracter\u00edstica de la llamada es la palabra: \u00abS\u00edgueme\u00bb (Mt 8,22 Mt 9,9 Mt 19,21 Mc 2, 14, Mc 10,21 Lc 9,59 Lc 18,22 Jn 1,43 Jn 21,19). Esa palabra manifiesta la iniciativa de Jes\u00fas. Con anterioridad, quienes deseaban seguir la ense\u00f1anza de un maestro, eleg\u00edan a la persona de la que quer\u00edan convertirse en disc\u00edpulos. Por el contrario, Jes\u00fas, con esa palabra: \u00abS\u00edgueme\u00bb, muestra que es \u00e9l quien elige a los que quiere tener como compa\u00f1eros y disc\u00edpulos. En efecto, m\u00e1s tarde dir\u00e1 a los Ap\u00f3stoles: \u00abNo me hab\u00e9is elegido vosotros a m\u00ed, sino que yo os he elegido a vosotros\u00bb (Jn 15,16).<\/p>\n<p>En esta iniciativa de Jes\u00fas aparece una voluntad soberana, pero tambi\u00e9n un amor intenso. El relato de la llamada dirigida al joven rico permite vislumbrar ese amor. All\u00ed se lee que, cuando el joven afirma haber cumplido los mandamientos de la ley desde su juventud, Jes\u00fas, \u00abfijando en \u00e9l su mirada, le am\u00f3\u00bb (Mc 10,21). Esa mirada penetrante, llena de amor, acompa\u00f1a su invitaci\u00f3n: \u00abAnda, vende cuanto tienes y d\u00e1selo a los pobres y tendr\u00e1s un tesoro en el cielo; luego, ven y s\u00edgueme\u00bb (Mc 10,21). Este amor divino y humano de Jes\u00fas, tan ardiente que en un testigo de la escena qued\u00f3 muy grabado, es el mismo que se repite en toda llamada a la entrega total de s\u00ed en la vida consagrada. Como he escrito en la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Redemptionis donum: \u00abEn \u00e9l se refleja el eterno amor del Padre, que \u201ctanto am\u00f3&#8230; al mundo, que le dio su unig\u00e9nito Hijo, para que todo el que crea en \u00e9l no perezca, sino que tenga la vida eterna\u201d (Jn 3,16)\u00bb (n. 3).<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_10-02-1988\">Catequesis (10-02-1988)<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh2\">Audiencia general, 10 de febrero de 1988.<\/p>\n<p class=\"subst1\">&#8220;Jes\u00fas, \u00abamigo de los pecadores\u00bb hombre solidario con todos los hombres (cf. Mc 1, 15)&#8221;<\/p>\n<p>1. Jesucristo, verdadero hombre, es &#8220;semejante a nosotros en todo excepto en el pecado&#8221;.Este ha sido el tema de la catequesis precedente. El pecado est\u00e1 esencialmente excluido de Aqu\u00e9l que, siendo verdadero hombre, es tambi\u00e9n verdadero Dios (&#8220;verus homo&#8221;, pero no &#8220;merus homo&#8221;).<\/p>\n<p>Toda la vida terrena de Cristo y todo el desarrollo de su misi\u00f3n testimonian la verdad de su absoluta impecabilidad. El mismo lanz\u00f3 el reto: &#8220;\u00bfQui\u00e9n de vosotros me arg\u00fcir\u00e1 de pecado?&#8221; (Jn 8,46). Hombre &#8220;sin pecado&#8221;, Jesucristo, durante toda su vida, lucha con el pecado y con todo lo que engendra el pecado, comenzando por Satan\u00e1s, que es el &#8220;padre de la mentira&#8221; en la historia del hombre &#8220;desde el principio&#8221; (cf. Jn 8,44). Esta lucha queda delineada ya al principio de la misi\u00f3n mesi\u00e1nica de Jes\u00fas, en el momento de la tentaci\u00f3n (cf. Mc 1,13 Mt 4,1-11 Lc 4,1-13), y alcanza su culmen en la cruz y en la resurrecci\u00f3n. Lucha que, finalmente, termina con la victoria.<\/p>\n<p>2. Esta lucha contra el pecado y sus ra\u00edces no aleja a Jes\u00fas del hombre. Muy al contrario, lo acerca a los hombres, a cada hombre. En su vida terrena Jes\u00fas sol\u00eda mostrarse particularmente cercano de quienes, a los ojos de los dem\u00e1s, pasaban por pecadores. Esto lo podemos ver en muchos pasajes del Evangelio.<\/p>\n<p>3. Bajo este aspecto es importante la &#8220;comparaci\u00f3n&#8221; que hace Jes\u00fas entre su persona misma y Juan el Bautista. Dice Jes\u00fas: &#8220;Porque vino Juan, que no com\u00eda ni beb\u00eda, y dicen: Est\u00e1 pose\u00eddo del demonio. Vino el Hijo del hombre, comiendo y bebiendo, y dicen: Es un comil\u00f3n y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores&#8221; (Mt 11,18-19).<\/p>\n<p>Es evidente el car\u00e1cter &#8220;pol\u00e9mico&#8221; de estas palabras contra los que antes criticaban a Juan el Bautista, profeta solitario y asceta severo que viv\u00eda y bautizaba a orillas del Jord\u00e1n, y critican despu\u00e9s a Jes\u00fas porque se mueve y act\u00faa en medio de la gente. Pero resulta igualmente transparente, a la luz de estas palabras, la verdad sobre el modo de ser, de sentir, de comportarse Jes\u00fas hacia los pecadores.<\/p>\n<p>4. Lo acusaban de ser &#8220;amigo de publicanos (es decir, de los recaudadores de impuestos, de mala fama, odiados y considerados no observantes: cf. Mt 5,46 Mt 9,11 Mt 18,17) y pecadores&#8221;. Jes\u00fas no rechaza radicalmente este juicio, cuya verdad \u2014a\u00fan excluida toda connivencia y toda reticencia\u2014 aparece confirmada en muchos episodios registrados por el Evangelio. As\u00ed, por ejemplo, el episodio referente al jefe de los publicanos de Jeric\u00f3, Zaqueo, a cuya casa Jes\u00fas, por as\u00ed decirlo, se auto-invit\u00f3: &#8220;Zaqueo, baja pronto \u2014Zaqueo, siendo de peque\u00f1a estatura, estaba subido sobre un \u00e1rbol para ver mejor a Jes\u00fas cuando pasara\u2014 porque hoy me hospedar\u00e9 en tu casa&#8221;. Y cuando el publicanos baj\u00f3 lleno de alegr\u00eda, y ofreci\u00f3 a Jes\u00fas la hospitalidad de su propia casa, oy\u00f3 que Jes\u00fas le dec\u00eda: &#8220;Hoy ha venido la salud a tu casa, por cuanto \u00e9ste es tambi\u00e9n hijo de Abraham; pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido&#8221; (cf. Lc Lc 19,1-10). De este texto se desprende no s\u00f3lo la familiaridad de Jes\u00fas con publicanos y pecadores, sino tambi\u00e9n el motivo por el que Jes\u00fas los buscara y tratara con ellos: su salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. Un acontecimiento parecido queda vinculado al nombre de Lev\u00ed, hijo de Alfeo. El episodio es tanto m\u00e1s significativo cuanto que este hombre, que Jes\u00fas hab\u00eda visto &#8220;sentado al mostrador de los impuestos&#8221;, fue llamado para ser uno de los Ap\u00f3stoles: &#8220;S\u00edgueme&#8221;, le hab\u00eda dicho Jes\u00fas. Y \u00e9l, levant\u00e1ndose, lo sigui\u00f3. Su nombre aparece en la lista de los Doce como Mateo y sabemos que es el autor de uno de los Evangelios. El Evangelista Marcos dice que Jes\u00fas &#8220;estaba sentado a la mesa en casa de \u00e9ste&#8221; y que &#8220;muchos publicanos y pecadores estaban recostados con Jes\u00fas y con sus disc\u00edpulos&#8221; (cf. Mc 2,13-15). Tambi\u00e9n en este caso &#8220;los escribas de la secta de los fariseos&#8221; presentaron sus quejas a los disc\u00edpulos; pero Jes\u00fas les dijo: &#8220;No tienen necesidad de m\u00e9dico los sanos, sino los enfermos; ni he venido yo a llamar a los justos, sino a los pecadores&#8221; (Mc 2,17).<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_28-10-1987\">Catequesis (28-10-1987)<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh2\">Audiencia general, 28 de octubre de 1987.<\/p>\n<p class=\"st1\">&#8220;S\u00edgueme&#8221; (Mc 1, 14)<\/p>\n<p>[&#8230;] 3. Jes\u00fas llama a seguirle personalmente. Podemos decir que esta llamada est\u00e1 en el centro mismo del Evangelio. Por una parte Jes\u00fas lanza esta llamada; por otra o\u00edmos hablar a los Evangelistas de hombres que lo siguen, y a\u00fan m\u00e1s, de algunos de ellos que lo dejan todo para seguirlo.<\/p>\n<p>Pensemos en todas las llamadas de las que nos han dejado noticia los Evangelistas: \u201cUn disc\u00edpulo le dijo: Se\u00f1or, perm\u00edteme ir primero a sepultar a mi padre; pero Jes\u00fas le respondi\u00f3: S\u00edgueme y deja a los muertos sepultar a sus muertos\u201d (Mt 8,21-22): forma dr\u00e1stica de decir: d\u00e9jalo todo inmediatamente por M\u00ed. Esta es la redacci\u00f3n de Mateo. Lucas a\u00f1ade la connotaci\u00f3n apost\u00f3lica de esta vocaci\u00f3n: \u201cT\u00fa vete y anuncia el reino de Dios\u201d (Lc 9,60). En otra ocasi\u00f3n, al pasar junto a la mesa de los impuestos, dijo y casi impuso a Mateo, quien nos atestigua el hecho: \u201cS\u00edgueme. Y \u00e9l, levant\u00e1ndose lo sigui\u00f3\u201d (Mt 9,9 cf. Mc 2,13-14).<\/p>\n<p>Seguir a Jes\u00fas significa muchas veces no s\u00f3lo dejar las ocupaciones y romper los lazos que hay en el mundo, sino tambi\u00e9n distanciarse de la agitaci\u00f3n en que se encuentra e incluso dar los propios bienes a los pobres. No todos son capaces de hacer ese desgarr\u00f3n radical: no lo fue el joven rico, a pesar de que desde ni\u00f1o hab\u00eda observado la ley y quiz\u00e1 hab\u00eda buscado seriamente un camino de perfecci\u00f3n, pero \u201cal o\u00edr esto (es decir, la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas), se fue triste, porque ten\u00eda muchos bienes\u201d (Mt 19,22 Mc 10,22). Sin embargo, otros no s\u00f3lo aceptan el \u201cS\u00edgueme\u201d, sino que, como Felipe de Betsaida, sienten la necesidad de comunicar a los dem\u00e1s su convicci\u00f3n de haber encontrado al Mes\u00edas (cf. Jn 1,43 ss.). Al mismo Sim\u00f3n es capaz de decirle desde el primer encuentro: \u201cT\u00fa ser\u00e1s llamado Cefas (que quiere decir, Pedro)\u201d (Jn 1,42). El Evangelista Juan hace notar que Jes\u00fas \u201cfij\u00f3 la vista en \u00e9l\u201d: en esa mirada intensa estaba el \u201cS\u00edgueme\u201d m\u00e1s fuerte y cautivador que nunca. Pero parece que Jes\u00fas, dada la vocaci\u00f3n totalmente especial de Pedro (y quiz\u00e1 tambi\u00e9n su temperamento natural), quiera hacer madurar poco a poco su capacidad de valorar y aceptar esa invitaci\u00f3n. En efecto, el \u201cS\u00edgueme\u201d literal llegar\u00e1 para Pedro despu\u00e9s del lavatorio de los pies, durante la \u00faltima Cena (cf. Jn 13,36), y luego, de modo definitivo, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, a la orilla del lago de Tiber\u00edades (cf. Jn 21,19).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>13 Sali\u00f3 de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acud\u00eda a \u00e9l y les ense\u00f1aba. 14 Al pasar vio a Lev\u00ed, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice: \u00abS\u00edgueme\u00bb. 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