{"id":41378,"date":"2016-10-07T23:30:29","date_gmt":"2016-10-08T04:30:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-3-13-19-jesus-en-galilea-institucion-de-los-doce-apostoles\/"},"modified":"2016-10-07T23:30:29","modified_gmt":"2016-10-08T04:30:29","slug":"mc-3-13-19-jesus-en-galilea-institucion-de-los-doce-apostoles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-3-13-19-jesus-en-galilea-institucion-de-los-doce-apostoles\/","title":{"rendered":"Mc 3, 13-19: Jes\u00fas en Galilea &#8211; Instituci\u00f3n de los Doce Ap\u00f3stoles"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">13<\/span> Jes\u00fas subi\u00f3 al monte, llam\u00f3 a los que quiso y se fueron con \u00e9l. <span class=\"versiculo\">14<\/span> E instituy\u00f3 doce para que estuvieran con \u00e9l <span class=\"versiculo\">15<\/span> y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar a los demonios: <span class=\"versiculo\">16<\/span> Sim\u00f3n, a quien puso el nombre de Pedro, <span class=\"versiculo\">17<\/span> Santiago el de Zebedeo, y Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso el nombre de Boanerges, es decir, los hijos del trueno, <span class=\"versiculo\">18<\/span> Andr\u00e9s, Felipe, Bartolom\u00e9, Mateo, Tom\u00e1s, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Sim\u00f3n el de Can\u00e1 <span class=\"versiculo\">19<\/span> y Judas Iscariote, el que lo entreg\u00f3. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Beda_in_Marcus_116\">Beda in Marcus, 1,16<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">13-15. <\/span>Despu\u00e9s de haber prohibido a los esp\u00edritus impuros que publicasen su nombre, eligi\u00f3 santos para expulsar a los esp\u00edritus impuros y predicar el Evangelio. &#8220;Subiendo despu\u00e9s Jes\u00fas a un monte, etc.&#8221;.<\/p>\n<p>De este modo eran llamados al apostolado, no por su elecci\u00f3n o c\u00e1lculo, sino por la gracia divina. El monte en que eligi\u00f3 el Se\u00f1or a los ap\u00f3stoles expresa la elevaci\u00f3n de la justicia en que hab\u00edan de ser instituidos y que deb\u00edan predicar a los hombres.<\/p>\n<p>En esto, pues, se significa que los hijos de Israel acampaban cerca del tabern\u00e1culo, a cuyos \u00e1ngulos se apostaban tres tribus. Tres veces cuatro hacen doce, y \u00e9ste es el n\u00famero de los ap\u00f3stoles que fueron enviados a predicar, a fin de que bautizasen en el nombre del Padre, y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, sobre todas las regiones de las cuatro partes del mundo. &#8220;D\u00e1ndoles potestad&#8221;, etc. Para que atestiguasen la grandeza de las promesas celestiales, e hiciesen obras nuevas los que las predicaban.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">16-19. <\/span>Quiso, pues, el Se\u00f1or que en adelante se llamase de otro modo, para que el mismo cambio de nombre significase la misi\u00f3n que se le encomendaba. Cephas en sir\u00edaco significa lo mismo que Pedro en griego y en lat\u00edn, y en ambas lenguas este nombre se deriva de piedra, no pudiendo caber duda de que \u00e9sta es de la que dijo San Pablo: &#8220;La piedra era Cristo&#8221; (1Cor 10); porque como Cristo era la verdadera luz (Jn 1), y se la dio a los ap\u00f3stoles para que fuesen llamados luz del mundo (Mt 5), as\u00ed se dio a Sim\u00f3n el nombre de piedra, que cre\u00eda en la piedra de Cristo.<\/p>\n<p>Andr\u00e9s es nombre griego que significa viril, <span class=\"citaI\">de andra<\/span> var\u00f3n, porque se adhiri\u00f3 virilmente al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>&#8220;Y Felipe&#8221;.<\/p>\n<p>Tadeo es el mismo a quien San Lucas en el Evangelio (cap. 6) y en las Hechos de los Ap\u00f3stoles (cap. 1) llama Judas de Santiago, porque era hermano de Santiago, hermano del Se\u00f1or, como \u00e9l mismo dijo en su ep\u00edstola.<\/p>\n<p>&#8220;Y Sim\u00f3n el Cananeo y Judas Iscariote, el mismo que le vendi\u00f3&#8221;. Los nombres aparecen as\u00ed para distinguirlos de Sim\u00f3n Pedro y Judas de Santiago. Sim\u00f3n el Cananeo es llamado as\u00ed por Cana, pueblo de Galilea, y Judas Iscariote por Isachar, pueblo o tribu en que naci\u00f3.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">13. <\/span>San Lucas dice que subi\u00f3 para orar. Despu\u00e9s de la manifestaci\u00f3n de sus milagros ora para ense\u00f1arnos que conviene dar gracias cuando alcanzamos alg\u00fan bien, el que debemos atribuir a la virtud divina.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">16. <\/span>Dice los nombres de los ap\u00f3stoles para que sean conocidos entre los que hab\u00edan usurpado este t\u00edtulo, y contin\u00faa: &#8220;Y puso a Sim\u00f3n el nombre de Pedro&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">19. <\/span>&#8220;Judas Iscariote&#8230;&#8221; Le cuenta entre los ap\u00f3stoles para ense\u00f1arnos que Dios no rechaza a nadie a causa de una malicia futura, sino que lo honra por la virtud presente.<\/p>\n<h2><span id=\"Pseudo-Crisostomo\">Pseudo-Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">13. <\/span>Ense\u00f1a tambi\u00e9n a los prelados de la Iglesia a pasar la noche en oraci\u00f3n antes de hacer una ordenaci\u00f3n para que no se frustre su consagraci\u00f3n. Cuando vino, pues, el d\u00eda, seg\u00fan San Lucas, llam\u00f3 a los que quiso, siendo muchos los que lo segu\u00edan.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">17. <\/span>&#8220;Boanerges&#8230; hijos de trueno..&#8221; Llama as\u00ed a los hijos de Zebedeo, porque deb\u00edan difundir por toda la tierra los grandes y memorables decretos de la divinidad.<\/p>\n<h2><span id=\"Pseudo-Jeronimo\">Pseudo-Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">13. <\/span>&#8220;Subi\u00f3 al monte&#8230;&#8221; Cristo es el monte en sentido espiritual del que fluyen las aguas vivas, sobre el que se prepara la leche, salud de los ni\u00f1os, donde se halla la fortaleza espiritual y donde realiza la gracia todo bien supremo. Por esto los aventajados en m\u00e9ritos y palabra son llamados a este monte, a fin de que corresponda el lugar a los altos merecimientos.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">16-17. <\/span><span class=\"citaI\">De obediencia,<\/span> que significa Sim\u00f3n, sube <span class=\"citaI\">a conocimiento,<\/span> que es lo que significa Pedro.<\/p>\n<p>&#8220;Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano&#8221;, etc. Es a saber, a Santiago, que hab\u00eda ahogado todos los deseos de la carne, y a Juan, que recibi\u00f3 de la gracia lo que otros de su esfuerzo. &#8220;A quienes apellid\u00f3, prosigue, Boanerges&#8221;.<\/p>\n<p>O por esto se manifiesta el m\u00e9rito de los tres, que merecen o\u00edr en el monte la voz del Padre, semejante a un trueno, a trav\u00e9s de la nube resplandeciente: &#8220;Este es mi Hijo muy querido&#8221; (Mt 17,5), a fin de que derramen sobre la tierra la lluvia con el rel\u00e1mpago por la nube de la carne y el fuego de la palabra, puesto que el Se\u00f1or convierte en lluvia los rel\u00e1mpagos (Sal 134), para que su misericordia extinga el fuego que encendi\u00f3 su justicia.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">18-19. <\/span>&#8220;A Andr\u00e9s&#8221;, contin\u00faa. El cual significa <span class=\"citaI\">boca de l\u00e1mpara,<\/span> que puede iluminar con la boca lo que concibi\u00f3 con el coraz\u00f3n, a quien dio el Se\u00f1or la abertura de la boca del que ilumina. Sabemos que esta locuci\u00f3n es propia de las Sagradas Escrituras, porque se ponen los nombres hebreos para significar alg\u00fan misterio.<\/p>\n<p>&#8220;Y Bartolom\u00e9&#8221;.<\/p>\n<p>Sim\u00f3n se interpreta <span class=\"citaI\">el que est\u00e1 triste:<\/span> &#8220;Bienaventurados los que lloran, porque ellos ser\u00e1n consolados&#8221; (Mt 5,4). Cananeo quiere decir <span class=\"citaI\">el que tiene celo,<\/span> esto es, aquel a quien devora el celo de Dios (Sal 68). &#8220;Judas Iscariote&#8221; es el que no borra su pecado por la penitencia, o que no borra la memoria de \u00e9l: Judas significa <span class=\"citaI\">el que confiesa<\/span> o <span class=\"citaI\">el glorioso,<\/span> e Iscariote <span class=\"citaI\">memoria de la muerte;<\/span>que son muchos en la Iglesia los confesores soberbios y gloriosos, como Sim\u00f3n el mago, Arrio y los dem\u00e1s herejes, cuya memoria condena la Iglesia como mortal para que se huya.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Jeronimo\">San Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">14. <\/span>El Se\u00f1or ha amado la porci\u00f3n bella de Jacob (Sal 46), y as\u00ed como los doce son colocados sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel, as\u00ed tambi\u00e9n en grupos de tres y de cuatro deben velar cerca del tabern\u00e1culo del Se\u00f1or y llevar sobre sus hombros el peso de su palabra.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">18-19. <\/span>Andr\u00e9s&#8230; <span class=\"citaI\">El que ataca varonilmente a la perdici\u00f3n,<\/span> para que tenga siempre en s\u00ed la respuesta de la muerte, y est\u00e9 siempre su alma en sus manos.<\/p>\n<p>Bartolom\u00e9. Este nombre quiere decir <span class=\"citaI\">el hijo del que suspende las aguas,<\/span> a saber, de aquel que dijo: &#8220;Y mandar\u00e9 a las nubes no lluevan gota sobre esta vi\u00f1a (Is 5,6)&#8221;. Pero el nombre de hijos de Dios se adquiere por la paz y el amor de los enemigos: &#8220;Bienaventurados los pac\u00edficos, porque ellos ser\u00e1n llamados hijos de Dios&#8221; (Mt 5,44), y luego dice: &#8220;Amad a vuestros enemigos, para que se\u00e1is hijos de Dios&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Y Mateo&#8221;. <span class=\"citaI\">El que es gratificado con dones,<\/span> porque no s\u00f3lo ha alcanzado del Se\u00f1or la remisi\u00f3n de sus pecados, sino el privilegio de ser inscrito en el n\u00famero de los ap\u00f3stoles. &#8220;Y Tom\u00e1s&#8221;, que significa <span class=\"citaI\">abismo,<\/span> porque es uno de los que aclaran las cosas profundas que se refieren a Dios.<\/p>\n<p>&#8220;Y Santiago, hijo de Alfeo&#8221;, esto es, del docto o del millar, porque a su lado caer\u00e1n mil (Sal 60). Este es otro Santiago, cuya lucha no es contra carne y sangre, sino contra las maldades espirituales (Ef 6). &#8220;Y Tadeo&#8221;; es decir, <span class=\"citaI\">prudente o que tiene coraz\u00f3n,<\/span> o que guarda su coraz\u00f3n con todo cuidado (Prov 4).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_consensu_Evangelistarum_2_17\">San Agust\u00edn, de consensu Evangelistarum, 2, 17<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">16. <\/span>Pero no se crea que es ahora cuando Sim\u00f3n recibe el nombre de Pedro, lo que ser\u00eda contrario a San Juan, que mucho antes refiere que le fue dicho: &#8220;T\u00fa te llamar\u00e1s Cephas&#8221; (Jn 1,42), que se interpreta Pedro. San Marcos ha dicho recapitulando: queriendo enumerar los nombres de los doce ap\u00f3stoles, y siendo necesario nombrar a Pedro, quiso indicar brevemente que no se llamaba antes as\u00ed, sino que el Se\u00f1or le impuso el nombre.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Padres_Apostolicos\">Padres Apost\u00f3licos<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_a_Diogneto\">Carta a Diogneto: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">XI: SC 33, 79ss.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab&#8230; para enviarlos a predicar\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>No digo nada extra\u00f1o, no busco paradojas sino, d\u00f3cil a la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles quiero, a mi vez, ense\u00f1ar a las naciones. Quiero transmitir exactamente la tradici\u00f3n a los que quieren, ellos tambi\u00e9n, hacerse disc\u00edpulos de la verdad. \u00bfQuien&#8230;no se apresurar\u00e1 a aprender todo lo que el Verbo de Dios ha ense\u00f1ado a sus disc\u00edpulos? Porque, manifest\u00e1ndose este Verbo no fue comprendido por los que  no cre\u00edan en \u00e9l; El Verbo manifest\u00f3 la verdad a sus disc\u00edpulos. Expres\u00e1ndose abiertamente, les dijo todo lo que sab\u00eda. Los reconoci\u00f3 como fieles a su palabra. Les dio a conocer los misterios del Padre. <\/p>\n<p>Por esto, el Verbo los envi\u00f3 al mundo. Y para que se anuncie a todo el mundo&#8230;fue proclamado por los ap\u00f3stoles para que las naciones creyeran en \u00e9l. El que era desde el principio (cf Jn 1,1) se manifest\u00f3 en los \u00faltimos tiempos  y sus disc\u00edpulos lo reconocieron. El Verbo renace constantemente joven en los corazones de los santos&#8230; Gracias a \u00e9l, la Iglesia est\u00e1 colmada de riquezas, la gracia se expande, se multiplica en los santos, confiere la inteligencia de la fe, desvela los misterios del Padre, da a comprender los signos de los tiempos&#8230; La gracia ha sido ofrecido a los que la buscan respetando las reglas de la fe y guardando fielmente la tradici\u00f3n de los padres. <\/p>\n<p>Por esto se cantan las glorias de la Ley, son reconocidos los profetas, afirmada la fe de los evangelios, conservada la tradici\u00f3n de los ap\u00f3stoles. La gracia de la Iglesia retoza de alegr\u00eda. No entristezc\u00e1is la gracia.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_Hipona_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Agust\u00edn de Hipona, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia\">Homil\u00eda: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 311, 2.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abEligi\u00f3 a los Doce para que le siguieran y los envi\u00f3 a predicar\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>Los primeros ap\u00f3stoles, carneros bienaventurados del reba\u00f1o santo, vieron al mismo Se\u00f1or Jes\u00fas pendiente de la cruz, lloraron su muerte, se asustaron de su resurrecci\u00f3n, lo amaron hecho poderoso y ellos mismos derramaron su propia sangre por la sangre que vieron. Pensad, hermanos, en lo que significa que unos hombres sean enviados por el orbe de la tierra a predicar que un hombre muerto resucit\u00f3 y que ascendi\u00f3 al cielo, y que por esta predicaci\u00f3n hayan sufrido cuanto la locura del mundo les ha infligido: privaciones, destierros, cadenas, tormentos, fuego, bestias, cruz y muertes. \u00bfY esto lo sufr\u00edan por no s\u00e9 qu\u00e9 cosa? \u00bfAcaso, hermanos m\u00edos, mor\u00eda Pedro por su gloria o se predicaba a s\u00ed mismo? <\/p>\n<p>Mor\u00eda uno para que otro fuese honrado; se entregaba a la muerte uno para que otro fuese adorado. \u00bfHar\u00eda esto, acaso, si no estuviese a la ra\u00edz la fragancia de la caridad y la conciencia de la verdad? Hab\u00edan visto lo que anunciaban; en efecto, \u00bfcu\u00e1ndo estar\u00edan dispuestos a morir por algo que no hubieran visto? Se les obligaba a negar lo que hab\u00edan visto, mas no lo negaron: predicaban la muerte de quien sab\u00edan que estaba vivo. Sab\u00edan por qu\u00e9 vida despreciaban la vida; sab\u00edan por qu\u00e9 felicidad soportaban una infelicidad transitoria, por qu\u00e9 premios despreciaban estos males. Su fe no admite ponerse en la balanza con el mundo entero. Hab\u00edan escuchado: \u00bfDe qu\u00e9 sirve al hombre ganar todo el mundo si a cambio sufre detrimento en su alma?1 Los encantos del mundo no retrasaron su veloz carrera, ni los bienes pasajeros a quienes emigraban a otro lugar; sea cuanta sea y por deslumbrante que sea esta felicidad, hay que dejarla aqu\u00ed, no puede ser traspasada a la otra vida; llegar\u00e1 el momento en que tambi\u00e9n los ahora vivos han de dejarla aqu\u00ed.<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_del_Nino_Jesus_doctora_de_la_Iglesia\">Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas, doctora de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos_El_misterio_de_la_vocacion\">Escritos: El misterio de la vocaci\u00f3n.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Manuscrito A, 2 r\u00ba -v\u00ba.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>No voy a hacer otra cosa sino: comenzar a cantar lo que he de repetir eternamente -\u00a1\u00a1\u00a1las misericordias del Se\u00f1or!!! (cf Sal 88,1)&#8230;Abriendo el Santo Evangelio, mis ojos han topado con estas palabras: \u201chabiendo subido Jes\u00fas a un monte, llam\u00f3 a s\u00ed a los que quiso; y ellos acudieron a \u00e9l\u201d (Mc 3,13). He aqu\u00ed, en verdad, el misterio de mi vocaci\u00f3n, de toda mi vida, y el misterio, sobre todo, de los privilegios que Jes\u00fas ha dispensado a mi alma&#8230; El no llama a los que son dignos, sino a los que le place, o como dice san Pablo: \u201cDios tiene compasi\u00f3n de quien quiere y usa de misericordia con quien quiere ser misericordioso. No es, pues, obra ni del que quiere ni del que corre, sino de Dios, que usa de misericordia\u201d (Rm 9,15-16).<\/p>\n<p>Durante mucho tiempo estuve pregunt\u00e1ndome a m\u00ed misma por qu\u00e9 Dios ten\u00eda preferencias, por qu\u00e9 no todas las almas recib\u00edan las gracias con igual medida. Me maravillaba al verle prodigar favores extraordinarios a santos que le hab\u00edan ofendido, como san Pablo, san Agust\u00edn, y a los que \u00e9l forzaba, por decirlo as\u00ed, a recibir sus gracias; o bien, al leer la vida de los santos a los que nuestro Se\u00f1or se complaci\u00f3 en acariciar desde la cuna hasta el sepulcro, apartando de su camino todo lo que pudiera serles obst\u00e1culo para elevarse a \u00e9l&#8230; Jes\u00fas se dign\u00f3 instruirme acerca de este misterio. Puso ante mis ojos el libro de la naturaleza, y comprend\u00ed que todas las flores creadas por \u00e9l son bellas, que el brillo de la rosa y la blancura de la azucena no le quitan a la diminuta violeta su aroma ni a la margarita su encantadora sencillez&#8230;Jes\u00fas ha querido crear santos grandes, que pueden compararse a las azucenas y a las rosas; pero  ha creado tambi\u00e9n otros m\u00e1s peque\u00f1os, y \u00e9stos han de contentarse con ser margaritas o violetas, destinadas a recrearle los ojos a Dios cuando mira  al suelo. La perfecci\u00f3n consiste en hacer su voluntad, en ser lo que \u00e9l quiere que seamos.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Bernardo_abad\">San Bernardo, abad<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia-2\">Homil\u00eda: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00edas sobre el Cantar de los Cantares, 84, 1.5.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abLlam\u00f3 a los que quiso&#8230;para que estuvieran con \u00e9l\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>\u201cDe noche busqu\u00e9 al amor de mi alma.\u201d (Ct 3,1) \u00a1Qu\u00e9 bien tan grande buscar a Dios! Para m\u00ed no hay bien mayor. El primer don de Dios no se a\u00f1ade a ninguna virtud, porque no hay virtud anterior a este don de buscar a Dios. \u00bfQu\u00e9 virtud se podr\u00eda atribuir a aquel que no busca a Dios, y qu\u00e9 l\u00edmite poner a la b\u00fasqueda de Dios? \u201cBuscad siempre su rostro\u201d dice el salmo (104,4) Yo creo que incluso cuando se le haya encontrado no cesaremos de buscarlo.<\/p>\n<p>No se busca a Dios corriendo hacia alguna parte sino dese\u00e1ndolo. Porque la felicidad de haberlo encontrado no apaga el deseo sino, al contrario, lo agranda. El colmo de la alegr\u00eda&#8230;es m\u00e1s bien como aceite sobre el fuego, porque el deseo es una llama. La alegr\u00eda ser\u00e1 colmada (Jn 15,11) pero el deseo no tendr\u00e1 fin, y tampoco la b\u00fasqueda&#8230;<\/p>\n<p>Pero, que cada alma que busca a Dios sepa que Dios se le ha adelantado, que es buscada por \u00e9l antes que ella se haya puesto en movimiento para buscarle. ..A esto os llama la bondad de aquel que os precede y os busca y os ha amado el primero. Pues, si no hubieseis sido buscados nunca os hubierais puesto a buscarle. Si \u00e9l no os hubiera amado primero no lo amar\u00edais. El os pas\u00f3 delante, no por una gracia \u00fanica sino por dos gracias: por el amor y por la b\u00fasqueda. El amor es la causa de la b\u00fasqueda. La b\u00fasqueda es el fruto del amor y es tambi\u00e9n la prueba del amor. A causa del amor no tem\u00e9is de ser buscados. Y porque hab\u00e9is sido buscados no ser\u00e9is amados en vano.<\/p>\n<h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_16-10-2013\">Catequesis (16-10-2013): <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia General, 16 de octubre de 2013.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>Cuando recitamos el Credo decimos \u00abCreo en la Iglesia una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica\u00bb. No s\u00e9 si hab\u00e9is reflexionado alguna vez sobre el significado que tiene la expresi\u00f3n \u00abla Iglesia es apost\u00f3lica\u00bb. Tal vez en alguna ocasi\u00f3n, viniendo a Roma, hab\u00e9is pensado en la importancia de los Ap\u00f3stoles Pedro y Pablo que aqu\u00ed dieron su vida por llevar y testimoniar el Evangelio.<\/p>\n<p>Pero es m\u00e1s. Profesar que la Iglesia es apost\u00f3lica significa subrayar el v\u00ednculo constitutivo que ella tiene con los Ap\u00f3stoles, con aquel peque\u00f1o grupo de doce hombres que Jes\u00fas un d\u00eda llam\u00f3 a s\u00ed, les llam\u00f3 por su nombre, para que permanecieran con \u00c9l y para enviarles a predicar (cf.\u00a0<i>Mc\u00a0<\/i>3, 13-19). \u00abAp\u00f3stol\u00bb, en efecto, es una palabra griega que quiere decir \u00abmandado\u00bb, \u00abenviado\u00bb. Un ap\u00f3stol es una persona que es mandada, es enviada a hacer algo y los Ap\u00f3stoles fueron elegidos, llamados y enviados por Jes\u00fas, para continuar su obra, o sea orar \u2014es la primera labor de un ap\u00f3stol\u2014 y, segundo, anunciar el Evangelio. Esto es importante, porque cuando pensamos en los Ap\u00f3stoles podr\u00edamos pensar que fueron s\u00f3lo a anunciar el Evangelio, a hacer muchas obras. Pero en los primeros tiempos de la Iglesia hubo un problema porque los Ap\u00f3stoles deb\u00edan hacer muchas cosas y entonces constituyeron a los di\u00e1conos, para que los Ap\u00f3stoles tuvieran m\u00e1s tiempo para orar y anunciar la Palabra de Dios. Cuando pensemos en los sucesores de los Ap\u00f3stoles, los Obispos, incluido el Papa, porque tambi\u00e9n \u00e9l es Obispo, debemos preguntarnos si este sucesor de los Ap\u00f3stoles en primer lugar reza y despu\u00e9s si anuncia el Evangelio: esto es ser Ap\u00f3stol y por esto la Iglesia es apost\u00f3lica. Todos nosotros, si queremos ser ap\u00f3stoles como explicar\u00e9 ahora, debemos preguntarnos: \u00bfyo rezo por la salvaci\u00f3n del mundo? \u00bfAnuncio el Evangelio? \u00a1Esta es la Iglesia apost\u00f3lica! Es un v\u00ednculo constitutivo que tenemos con los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>Partiendo precisamente de esto desear\u00eda subrayar brevemente tres significados del adjetivo \u00abapost\u00f3lica\u00bb aplicado a la Iglesia.<\/p>\n<p>1. La Iglesia es apost\u00f3lica porque est\u00e1\u00a0<i>fundada en la predicaci\u00f3n y la oraci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles<\/i>, en la autoridad que les ha sido dada por Cristo mismo. San Pablo escribe a los cristianos de \u00c9feso: \u00abVosotros sois conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Est\u00e1is edificados sobre el cimiento de los ap\u00f3stoles y profetas, y el mismo Cristo Jes\u00fas es la piedra angular\u00bb (2, 19-20); o sea, compara a los cristianos con piedras vivas que forman un edificio que es la Iglesia, y este edificio est\u00e1 fundado sobre los Ap\u00f3stoles, como columnas, y la piedra que sostiene todo es Jes\u00fas mismo. \u00a1Sin Jes\u00fas no puede existir la Iglesia! \u00a1Jes\u00fas es precisamente la base de la Iglesia, el fundamento! Los Ap\u00f3stoles vivieron con Jes\u00fas, escucharon sus palabras, compartieron su vida, sobre todo fueron testigos de su muerte y resurrecci\u00f3n. Nuestra fe, la Iglesia que Cristo quiso, no se funda en una idea, no se funda en una filosof\u00eda, se funda en Cristo mismo. Y la Iglesia es como una planta que a lo largo de los siglos ha crecido, se ha desarrollado, ha dado frutos, pero sus ra\u00edces est\u00e1n bien plantadas en \u00c9l y la experiencia fundamental de Cristo que tuvieron los Ap\u00f3stoles, elegidos y enviados por Jes\u00fas, llega hasta nosotros. Desde aquella planta peque\u00f1ita hasta nuestros d\u00edas: as\u00ed la Iglesia est\u00e1 en todo el mundo.<\/p>\n<p>2. Pero pregunt\u00e9monos: \u00bfc\u00f3mo es posible para nosotros vincularnos con aquel testimonio, c\u00f3mo puede llegar hasta nosotros aquello que vivieron los Ap\u00f3stoles con Jes\u00fas, aquello que escucharon de \u00c9l? He aqu\u00ed el segundo significado del t\u00e9rmino \u00abapostolicidad\u00bb. El\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/p123a9p3_sp.html#IV La Iglesia es apost%C3%B3lica\">Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica<\/a><\/i>\u00a0afirma que la Iglesia es apost\u00f3lica porque \u00ab<i>guarda y transmite<\/i>, con la ayuda del Esp\u00edritu Santo que habita en ella, la ense\u00f1anza, el buen dep\u00f3sito, las sanas palabras o\u00eddas a los Ap\u00f3stoles\u00bb (n. 857). La Iglesia conserva a lo largo de los siglos este precioso tesoro, que es la Sagrada Escritura, la doctrina, los Sacramentos, el ministerio de los Pastores, de forma que podamos ser fieles a Cristo y participar en su misma vida. Es como un r\u00edo que corre en la historia, se desarrolla, irriga, pero el agua que corre es siempre la que parte de la fuente, y la fuente es Cristo mismo: \u00c9l es el Resucitado, \u00c9l es el Viviente, y sus palabras no pasan, porque \u00c9l no pasa, \u00c9l est\u00e1 vivo, \u00c9l hoy est\u00e1 entre nosotros aqu\u00ed, \u00c9l nos siente y nosotros hablamos con \u00c9l y \u00c9l nos escucha, est\u00e1 en nuestro coraz\u00f3n. Jes\u00fas est\u00e1 con nosotros, \u00a1hoy! Esta es la belleza de la Iglesia: la presencia de Jesucristo entre nosotros. \u00bfPensamos alguna vez en cu\u00e1n importante es este don que Cristo nos ha dado, el don de la Iglesia, d\u00f3nde lo podemos encontrar? \u00bfPensamos alguna vez en c\u00f3mo es precisamente la Iglesia en su camino a lo largo de estos siglos \u2014no obstante las dificultades, los problemas, las debilidades, nuestros pecados\u2014 la que nos transmite el aut\u00e9ntico mensaje de Cristo? \u00bfNos da la seguridad de que aquello en lo que creemos es realmente lo que Cristo nos ha comunicado?<\/p>\n<p>3. El \u00faltimo pensamiento: la Iglesia es apost\u00f3lica porque es\u00a0<i>enviada a llevar el Evangelio a todo el mundo<\/i>. Contin\u00faa en el camino de la historia la misi\u00f3n misma que Jes\u00fas ha encomendado a los Ap\u00f3stoles: \u00abId, pues, y haced disc\u00edpulos a todos los pueblos, bautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo; ense\u00f1\u00e1ndoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los d\u00edas, hasta el final de los tiempos\u00bb (<i>Mt\u00a0<\/i>28, 19-21). Esto es lo que Jes\u00fas nos ha dicho que hagamos. Insisto en este aspecto de la misionariedad porque Cristo invita a todos a \u00abir\u00bb al encuentro de los dem\u00e1s, nos env\u00eda, nos pide que nos movamos para llevar la alegr\u00eda del Evangelio. Una vez m\u00e1s pregunt\u00e9monos: \u00bfsomos misioneros con nuestra palabra, pero sobre todo con nuestra vida cristiana, con nuestro testimonio? \u00bfO somos cristianos encerrados en nuestro coraz\u00f3n y en nuestras iglesias, cristianos de sacrist\u00eda? \u00bfCristianos s\u00f3lo de palabra, pero que viven como paganos? Debemos hacernos estas preguntas, que no son un reproche. Tambi\u00e9n yo lo digo a m\u00ed mismo: \u00bfc\u00f3mo soy cristiano, con el testimonio realmente?<\/p>\n<p>La Iglesia tiene sus ra\u00edces en la ense\u00f1anza de los Ap\u00f3stoles, testigos aut\u00e9nticos de Cristo, pero mira hacia el futuro, tiene la firme conciencia de ser enviada \u2014enviada por Jes\u00fas\u2014, de ser misionera, llevando el nombre de Jes\u00fas con la oraci\u00f3n, el anuncio y el testimonio. Una Iglesia que se cierra en s\u00ed misma y en el pasado, una Iglesia que mira s\u00f3lo las peque\u00f1as reglas de costumbres, de actitudes, es una Iglesia que traiciona la propia identidad; \u00a1una Iglesia cerrada traiciona la propia identidad! Entonces redescubramos hoy toda la belleza y la responsabilidad de ser Iglesia apost\u00f3lica. Y recordad: Iglesia apost\u00f3lica porque oramos \u2014primera tarea\u2014 y porque anunciamos el Evangelio con nuestra vida y con nuestras palabras.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI\">Benedicto XVI<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_10-05-2006\">Catequesis (10-05-2006): <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia General, 10 de mayo del 2006.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abInstituy\u00f3 a doce\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>El Se\u00f1or empez\u00f3 convocando a los Doce en quienes quedaba representado el futuro Pueblo de Dios. Fieles al mandato recibido del Se\u00f1or, los Doce, despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n&#8230;, asocian progresivamente a otras personas para las funciones que les hab\u00eda confiado a fin de que contin\u00faen su ministerio. A Pablo le llama el mismo Resucitado (Gal 1,1)&#8230; Es por ah\u00ed que continuar\u00e1 el ministerio que, posteriormente, a partir de la segunda generaci\u00f3n, se llamar\u00e1 ministerio episcopal, el ministerio de los obispos&#8230; As\u00ed la sucesi\u00f3n, dentro de la funci\u00f3n episcopal, se presenta como una continuidad del ministerio de los ap\u00f3stoles, que garantiza la perseverancia en la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica, Palabra y vida, confiada por el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>El lazo de uni\u00f3n entre el colegio de los obispos y la comunidad original de los ap\u00f3stoles se entiende, ante todo, en la l\u00ednea de la continuidad hist\u00f3rica. Tal como lo hemos visto a los Doce se les asocian primero Mat\u00edas, despu\u00e9s Pablo, despu\u00e9s Bernab\u00e9, despu\u00e9s otros, hasta que queda formado el ministerio del obispo&#8230; Y la garant\u00eda de la perseverancia en la comunidad eclesial se encuentra en la continuidad de la sucesi\u00f3n, del colegio apost\u00f3lico reunido entorno a \u00e9l por Cristo.<\/p>\n<p>Pero esta continuidad&#8230; deber ser igualmente comprendida en un sentido espiritual, porque la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica en el ministerio debe ser considerada como el lugar privilegiado de la acci\u00f3n y la transmisi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Tenemos un eco claro de estas convicciones en el siguiente texto de san Ireneo de Li\u00f3n: \u201cLa tradici\u00f3n de los ap\u00f3stoles, manifestada en el mundo entero, se muestra en cada Iglesia a todos los que quieren ver la verdad y podemos enumerar los obispos establecidos por los ap\u00f3stoles en las Iglesias y sus sucesores hasta nosotros&#8230; [Los ap\u00f3stoles] quisieron, en efecto, que los que dejaban como sucesores, transmiti\u00e9ndoles su propia misi\u00f3n de ense\u00f1ar, fueran absolutamente perfectos e irreprensibles en todo.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_06-09-2006\">Catequesis (06-09-2006): <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia General, 6 de septiembre del 2006.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>[&#8230;] no conviene olvidar que, como escribe san Marcos, Jes\u00fas escogi\u00f3 a los Doce con la finalidad principal de que <strong>&#8220;estuvieran con \u00e9l&#8221;<\/strong> (<i>Mc<\/i>\u00a03, 14), es decir, de que compartieran su vida y aprendieran directamente de \u00e9l no s\u00f3lo el estilo de su comportamiento, sino sobre todo <strong>qui\u00e9n era \u00e9l realmente, pues s\u00f3lo as\u00ed, participando en su vida, pod\u00edan conocerlo y luego anunciarlo.<\/strong><\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, en su carta a los Efesios, san Pablo dir\u00e1 que lo importante es &#8220;aprender a Cristo&#8221; (cf.<i>Ef<\/i>\u00a04, 20), por consiguiente, <strong>lo importante no es s\u00f3lo ni sobre todo escuchar sus ense\u00f1anzas, sus palabras, sino conocerlo a \u00e9l personalmente, es decir, su humanidad y divinidad, su misterio, su belleza. \u00c9l no es s\u00f3lo un Maestro, sino un Amigo; m\u00e1s a\u00fan, un Hermano.<\/strong> \u00bfC\u00f3mo podr\u00edamos conocerlo a fondo si permanecemos alejados de \u00e9l? La intimidad, la familiaridad, la cercan\u00eda nos hacen descubrir la verdadera identidad de Jesucristo. Esto es precisamente lo que nos recuerda el ap\u00f3stol Felipe. Por eso, nos invita a &#8220;venir&#8221; y &#8220;ver&#8221;, es decir, a entrar en un contacto de escucha, de respuesta y de comuni\u00f3n de vida con Jes\u00fas, d\u00eda tras d\u00eda.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_15-03-2006\">Catequesis (15-03-2006): <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia General, 15 de marzo del 2006.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>[&#8230;] Un signo evidente de la intenci\u00f3n del Nazareno de reunir a la comunidad de la Alianza, para manifestar en ella el cumplimiento de las promesas hechas a los Padres, que hablan siempre de convocaci\u00f3n, unificaci\u00f3n, unidad, es\u00a0<i>la instituci\u00f3n de los Doce.\u00a0<\/i>Hemos escuchado el Evangelio sobre esta instituci\u00f3n de los Doce. Leo una vez m\u00e1s su parte central: &#8220;Subi\u00f3 al monte y llam\u00f3 a los que \u00e9l quiso, y vinieron donde \u00e9l. Instituy\u00f3 Doce, para que estuvieran con \u00e9l, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Instituy\u00f3 a los Doce&#8230;&#8221; (<i>Mc<\/i>3, 13-16; cf.\u00a0<i>Mt\u00a0<\/i>10, 1-4;\u00a0<i>Lc\u00a0<\/i>6, 12-16). <strong>En el lugar de la revelaci\u00f3n, &#8220;el monte&#8221;, Jes\u00fas, con una iniciativa que manifiesta absoluta conciencia y determinaci\u00f3n, constituye a los Doce para que sean con \u00e9l testigos y anunciadores del acontecimiento del reino de Dios.<\/strong><\/p>\n<p>Sobre la historicidad de esta llamada no existen dudas, no s\u00f3lo en virtud de la antig\u00fcedad y de la multiplicidad de los testimonios, sino tambi\u00e9n por el simple motivo de que all\u00ed aparece el nombre de Judas, el ap\u00f3stol traidor, a pesar de las dificultades que esta presencia pod\u00eda crear a la comunidad naciente. <strong>El n\u00famero Doce, que remite evidentemente a las doce tribus de Israel, ya revela el significado de acci\u00f3n prof\u00e9tico-simb\u00f3lica impl\u00edcito en la nueva iniciativa de refundar el pueblo santo.<\/strong><\/p>\n<p>Superado desde hac\u00eda tiempo el sistema de las doce tribus, la esperanza de Israel anhelaba su reconstituci\u00f3n como signo de la llegada del tiempo escatol\u00f3gico (pensemos en la conclusi\u00f3n del libro de Ezequiel: 37, 15-19; 39, 23-29; 40-48). Al elegir a los Doce, para introducirlos en una comuni\u00f3n de vida consigo y hacerles part\u00edcipes de su misi\u00f3n de anunciar el Reino con palabras y obras (cf.\u00a0<i>Mc\u00a0<\/i>6, 7-13;\u00a0<i>Mt\u00a0<\/i>10, 5-8;\u00a0<i>Lc\u00a0<\/i>9, 1-6; 6, 13), Jes\u00fas quiere manifestar que ha llegado el tiempo definitivo en el que se constituye de nuevo el pueblo de Dios, el pueblo de las doce tribus, que se transforma ahora en un pueblo universal, su Iglesia.<\/p>\n<p>Con su misma existencia los Doce \u2014procedentes de diferentes or\u00edgenes\u2014 son un llamamiento a todo Israel para que se convierta y se deje reunir en la nueva Alianza, cumplimiento pleno y perfecto de la antigua. El hecho de haberles encomendado en la \u00faltima Cena, antes de su Pasi\u00f3n, la misi\u00f3n de celebrar su memorial, muestra c\u00f3mo Jes\u00fas quer\u00eda transmitir a toda la comunidad en la persona de sus jefes el mandato de ser, en la historia, signo e instrumento de la reuni\u00f3n escatol\u00f3gica iniciada en \u00e9l. En cierto sentido podemos decir que precisamente la \u00faltima Cena es el acto de la fundaci\u00f3n de la Iglesia, porque \u00e9l se da a s\u00ed mismo y crea as\u00ed una nueva comunidad, una comunidad unida en la comuni\u00f3n con \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, se comprende que el Resucitado les confiera \u2014con la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu\u2014 el poder de perdonar los pecados (cf.\u00a0<i>Jn\u00a0<\/i>20, 23). <strong>Los doce Ap\u00f3stoles son as\u00ed el signo m\u00e1s evidente de la voluntad de Jes\u00fas respecto a la existencia y la misi\u00f3n de su Iglesia, la garant\u00eda de que entre Cristo y la Iglesia no existe ninguna contraposici\u00f3n: son inseparables, a pesar de los pecados de los hombres que componen la Iglesia.<\/strong> Por tanto, es del todo incompatible con la intenci\u00f3n de Cristo un eslogan que estuvo de moda hace algunos a\u00f1os: &#8220;Jes\u00fas s\u00ed, Iglesia no&#8221;. Este Jes\u00fas individualista elegido es un Jes\u00fas de fantas\u00eda. <strong>No podemos tener a Jes\u00fas prescindiendo de la realidad que \u00e9l ha creado y en la cual se comunica.<\/strong><\/p>\n<p>Entre el Hijo de Dios encarnado y su Iglesia existe una profunda, inseparable y misteriosa continuidad, en virtud de la cual Cristo est\u00e1 presente hoy en su pueblo. Es siempre contempor\u00e1neo nuestro, es siempre contempor\u00e1neo en la Iglesia construida sobre el fundamento de los Ap\u00f3stoles, est\u00e1 vivo en la sucesi\u00f3n de los Ap\u00f3stoles. Y esta presencia suya en la comunidad, en la que \u00e9l mismo se da siempre a nosotros, es motivo de nuestra alegr\u00eda. S\u00ed, Cristo est\u00e1 con nosotros, el Reino de Dios viene.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_01-07-1992\">Catequesis (01-07-1992): <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia General, 1 de julio de 1992.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>1. [&#8230;] La historia evang\u00e9lica nos da a conocer que Jes\u00fas llam\u00f3 disc\u00edpulos a seguirlo y entre ellos eligi\u00f3 a doce (cf.\u00a0<i>Lc\u00a0<\/i>6, 13). La narraci\u00f3n evang\u00e9lica nos muestra que para Jes\u00fas se trataba de una\u00a0<i>elecci\u00f3n decisiva<\/i>, hecha despu\u00e9s de una noche de oraci\u00f3n (cf.\u00a0<i>Lc\u00a0<\/i>6, 12);de una elecci\u00f3n hecha\u00a0<i>con una libertad soberana<\/i>: Marcos nos dice que Jes\u00fas, despu\u00e9s de haber subido al monte, llam\u00f3 \u00aba los que \u00e9l quiso\u00bb (<i>Mc<\/i>\u00a03, 13). Los textos evang\u00e9licos refieren los nombres de los que fueron llamados (cf.\u00a0<i>Mc\u00a0<\/i>3, 16-19 y par): signo de que la Iglesia primitiva comprendi\u00f3 y reconoci\u00f3 su importancia.<\/p>\n<p>2. Con la creaci\u00f3n del grupo de los Doce, Jes\u00fas\u00a0<i>creaba la Iglesia<\/i>\u00a0como sociedad visible y estructurada al servicio del Evangelio y de la llegada del reino de Dios. El n\u00famero doce hac\u00eda referencia a las doce tribus de Israel, y el uso que Jes\u00fas hizo de \u00e9l revela su intenci\u00f3n de crear un nuevo Israel, el nuevo pueblo de Dios, instituido como Iglesia. La intenci\u00f3n creadora de Jes\u00fas se manifiesta a trav\u00e9s del mismo verbo que usa Marcos para describir la instituci\u00f3n: \u00abHizo Doce: Hizo los Doce\u00bb. El verbo \u00abhacer\u00bb recuerda el verbo que usa la narraci\u00f3n del G\u00e9nesis acerca de la creaci\u00f3n del mundo y el D\u00e9utero-Isa\u00edas (43, 1; 44, 2) acerca de la creaci\u00f3n del pueblo de Dios, el antiguo Israel.<\/p>\n<p>La voluntad creadora se manifiesta tambi\u00e9n en los nuevos nombres que da a Sim\u00f3n (Pedro) y a Santiago y a Juan (Hijos del trueno), pero tambi\u00e9n a todo el grupo o colegio en su conjunto. En efecto, escribe san Lucas que Jes\u00fas \u00abeligi\u00f3 doce de entre ellos, a los que llam\u00f3 tambi\u00e9n ap\u00f3stoles\u00bb (Lc 6, 13). Los\u00a0<i>doce Ap\u00f3stoles<\/i>\u00a0se convert\u00edan, as\u00ed, en una realidad socio-eclesial caracter\u00edstica, distinta y, en muchos aspectos, irrepetible. Un su grupo destacaba el ap\u00f3stol Pedro, sobre el cual Jes\u00fas manifestaba de modo m\u00e1s expl\u00edcito la intenci\u00f3n de fundar un nuevo Israel, con aquel nombre que dio a Sim\u00f3n: \u00abpiedra\u00bb, sobre la que Jes\u00fas quer\u00eda edificar su Iglesia (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a016, 18).<\/p>\n<p>3. Marcos define\u00a0<i>la finalidad<\/i>\u00a0de Jes\u00fas al instituir a los Doce: \u00abInstituy\u00f3 Doce, para que estuvieran con \u00e9l, y para enviarlos a predicar, con poder de expulsar los demonios\u00bb (<i>Mc<\/i>\u00a03, 14-15).<\/p>\n<p>El primer elemento constitutivo del grupo de los Doce es, por consiguiente, la adhesi\u00f3n absoluta a Cristo: se trata de personas llamadas a \u00abestar con \u00e9l\u00bb, es decir, a seguirlo dej\u00e1ndolo todo. El segundo elemento es el car\u00e1cter misionero, expresado en el modelo de la misma misi\u00f3n de Jes\u00fas, que predicaba y expulsaba demonios. La misi\u00f3n de los Doce es una participaci\u00f3n en la misi\u00f3n de Cristo por parte de hombres estrechamente vinculados a \u00e9l como disc\u00edpulos, amigos, representantes.<\/p>\n<p>4. En la misi\u00f3n de los Ap\u00f3stoles el evangelista Marcos subraya el \u00abpoder de expulsar a los demonios\u00bb. Es un poder sobre la potencia del mal, que en forma positiva significa el poder de dar a los hombres la salvaci\u00f3n de Cristo, que arroja fuera al \u00abpr\u00edncipe de este mundo\u00bb (<i>Jn<\/i>\u00a012, 31).<\/p>\n<p>Lucas confirma el sentido de este poder y la finalidad de la instituci\u00f3n de los Doce, refiriendo la palabra de Jes\u00fas que confiere a los Ap\u00f3stoles la autoridad en el reino: \u00abVosotros sois los que hab\u00e9is perseverado conmigo en mis pruebas; yo, por mi parte, dispongo un reino para vosotros, como mi Padre lo dispuso para m\u00ed\u00bb (<i>Lc<\/i>\u00a022, 28-29). Tambi\u00e9n en esta declaraci\u00f3n se hallan \u00edntimamente ligadas la perseverancia en la uni\u00f3n con Cristo y la autoridad concedida en el reino.<\/p>\n<p>Se trata de una autoridad pastoral, como muestra el texto acerca de la misi\u00f3n confiada espec\u00edficamente a Pedro: \u00abApacienta mis corderos&#8230; Apacienta mis ovejas\u00bb (<i>Jn<\/i>\u00a021, 15-17). Pedro recibe personalmente la autoridad suprema en la misi\u00f3n de pastor. Esta misi\u00f3n se ejercita como participaci\u00f3n en la autoridad del \u00fanico Pastor y Maestro, Cristo.<\/p>\n<p>La autoridad suprema confiada a Pedro no anula la autoridad conferida a los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles en el reino. La misi\u00f3n pastoral es compartida por los Doce, bajo la autoridad de un solo pastor universal, mandatario y representante del buen Pastor, Cristo.<\/p>\n<p>5. Las tareas espec\u00edficas inherentes a la misi\u00f3n confiada por Jesucristo a los Doce son las siguientes:<\/p>\n<p>a. Misi\u00f3n y poder de\u00a0<i>evangelizar a todas las gentes<\/i>, como atestiguan claramente los tres Sin\u00f3pticos (cf.\u00a0<i>Mt\u00a0<\/i>28, 18-20;\u00a0<i>Mc\u00a0<\/i>16, 16-18;\u00a0<i>Lc\u00a0<\/i>24, 45-48). Entre ellos, Mateo pone de relieve la relaci\u00f3n establecida por Jes\u00fas mismo entre su poder mesi\u00e1nico y el mandato que confiere a los Ap\u00f3stoles: \u00abMe ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced disc\u00edpulos a todas las gentes\u00bb (<i>Mt<\/i>\u00a028, 18-19). Los Ap\u00f3stoles podr\u00e1n y deber\u00e1n llevar a cabo su misi\u00f3n gracias al poder de Cristo que se manifestar\u00e1 en ellos.<\/p>\n<p>b. Misi\u00f3n y poder de\u00a0<i>bautizar\u00a0<\/i>(<i>Mt\u00a0<\/i>28, 29), como cumplimiento del mandato de Cristo, con un bautismo en el nombre de la Sant\u00edsima Trinidad (<i>Mt\u00a0<\/i>28, 29) que, por estar vinculado al misterio pascual de Cristo, en los\u00a0<i>Hechos de los Ap\u00f3stoles<\/i>\u00a0es considerado tambi\u00e9n como bautismo en el nombre de Jes\u00fas (cf.\u00a0<i>Hch<\/i>\u00a02, 38; 8, 16).<\/p>\n<p>c. Misi\u00f3n y poder de\u00a0<i>celebrar la eucarist\u00eda<\/i>: \u00abHaced esto en conmemoraci\u00f3n m\u00eda\u00bb (<i>Lc<\/i>\u00a022, 19;\u00a0<i>1 Co<\/i>\u00a011, 24-25). El encargo de volver a hacer lo que Jes\u00fas realiz\u00f3 en la \u00faltima cena, con la consagraci\u00f3n del pan y el vino, implica un poder muy grande; decir en el nombre de Cristo: \u00abEsto es mi cuerpo\u00bb, \u00abesta es mi sangre\u00bb, es casi identificarse con Cristo en el acto sacramental.<\/p>\n<p>d. Misi\u00f3n y poder de\u00a0<i>perdonar los pecados\u00a0<\/i>(<i>Jn\u00a0<\/i>20, 22-23). Es una participaci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles en el poder del Hijo del hombre de perdonar los pecados en la tierra (cf.\u00a0<i>Mc\u00a0<\/i>2, 10); aquel poder que, en la vida p\u00fablica de Jes\u00fas, hab\u00eda provocado el estupor de la muchedumbre, de la que el evangelista Mateo nos dice que \u00abglorific\u00f3 a Dios, que hab\u00eda dado tal poder a los hombres\u00bb (<i>Mt\u00a0<\/i>9, 8).<\/p>\n<p>6. Para llevar a cabo esta misi\u00f3n, los Ap\u00f3stoles recibieron, adem\u00e1s del poder, el\u00a0<i>don especial del Esp\u00edritu Santo<\/i>\u00a0(cf.\u00a0<i>Jn\u00a0<\/i>20, 21-22), que se manifest\u00f3 en Pentecost\u00e9s, seg\u00fan la promesa de Jes\u00fas (cf.\u00a0<i>Hch\u00a0<\/i>1, 8). Con la fuerza de ese don, desde el momento de Pentecost\u00e9s, comenzaron a cumplir el mandato de la evangelizaci\u00f3n de todas las gentes. Nos lo dice el concilio Vaticano II en la constituci\u00f3n\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>: \u00abLos Ap\u00f3stoles&#8230;, predicando en todas partes el Evangelio, recibido por los oyentes bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, congregan la Iglesia universal que el Se\u00f1or fund\u00f3 en los Ap\u00f3stoles y edific\u00f3 sobre el bienaventurado Pedro, su cabeza, siendo el propio Cristo Jes\u00fas la piedra angular (cf.\u00a0<i>Ap<\/i>\u00a021, 14;\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a016, 18;\u00a0<i>Ef\u00a0<\/i>2, 20)\u00bb (n. 19).<\/p>\n<p>7. La misi\u00f3n de los Doce comprend\u00eda un papel fundamental reservado a ellos, que no heredar\u00edan los dem\u00e1s: ser testigos oculares de la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>24, 48), transmitir su mensaje a la comunidad primitiva, como lazo de uni\u00f3n entre la revelaci\u00f3n divina y la Iglesia, y por ello mismo dar comienzo a la Iglesia en nombre y por virtud de Cristo, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Por esta funci\u00f3n, los Doce Ap\u00f3stoles constituyen un grupo de importancia \u00fanica en la Iglesia, que desde el S\u00edmbolo nicenoconstantinopolitano es definida<i>apost\u00f3lica<\/i>\u00a0<i>(Credo unam sanctam, catholicam et \u00abapostolicam\u00bb Ecclesiam)\u00a0<\/i>por este v\u00ednculo indisoluble con los Doce. Ese hecho explica por qu\u00e9 tambi\u00e9n en la liturgia la Iglesia ha insertado y reservado celebraciones especialmente solemnes en honor de los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>8. Con todo, Jes\u00fas confiri\u00f3 a los Ap\u00f3stoles una misi\u00f3n de evangelizaci\u00f3n de todas las gentes, que requiere un tiempo muy largo; m\u00e1s a\u00fan, que dura \u00abhasta el fin del mundo\u00bb (<i>Mt<\/i>\u00a028, 20). Los Ap\u00f3stoles entendieron que era voluntad de Cristo que cuidaran de tener sucesores que, como herederos y legados suyos, prosiguiesen su misi\u00f3n. Por ello, establecieron \u00abobispos y di\u00e1conos\u00bb en las diversas comunidades \u00aby dispusieron que, despu\u00e9s de su muerte, otros hombres aprobados recibiesen su sucesi\u00f3n en el ministerio\u00bb (<i>1 Clem<\/i>. 44, 2; cf. 42, 1-4).<\/p>\n<p>De este modo, Cristo instituy\u00f3 una estructura jer\u00e1rquica y ministerial de la Iglesia, formada por los Ap\u00f3stoles y sus sucesores; estructura que no deriva de una anterior comunidad ya constituida, sino que fue creada directamente por \u00e9l. Los Ap\u00f3stoles fueron, a la vez, las semillas del nuevo Israel y el origen de la sagrada jerarqu\u00eda, como se lee en la constituci\u00f3n\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_ad-gentes_sp.html\">Ad gentes<\/a>\u00a0<\/i>del Concilio (n. 5). Dicha estructura pertenece, por consiguiente, a la naturaleza misma de la Iglesia, seg\u00fan el designio divino realizado por Jes\u00fas. Seg\u00fan este mismo designio, esa estructura desempe\u00f1a un papel esencial en todo el desarrollo de la comunidad cristiana, desde el d\u00eda de Pentecost\u00e9s hasta el fin de los tiempos, cuando en la Jerusal\u00e9n celestial todos los elegidos participen plenamente de la \u00abvida nueva\u00bb por toda la eternidad.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_11-09-1991\">Catequesis (11-09-1991): <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia General, 11 de septiembre de 1991.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>[\u2026] la Iglesia comienza con el grupo de doce disc\u00edpulos a los que Jes\u00fas mismo elige entre la multitud de sus seguidores (cf.\u00a0<i>Mc\u00a0<\/i>3, 13-19;\u00a0<i>Jn\u00a0<\/i>6, 70;\u00a0<i>Hch\u00a0<\/i>1, 2) y que reciben el nombre de Ap\u00f3stoles (cf.\u00a0<i>Mt\u00a0<\/i>10, 1-5;\u00a0<i>Lc\u00a0<\/i>6, 13). Jes\u00fas los llama, los forma de modo completamente peculiar y, en fin, los env\u00eda al mundo como testigos y anunciadores de su mensaje, de su pasi\u00f3n y muerte, y de su resurrecci\u00f3n. Los Doce son, desde este punto de vista, los fundadores de la Iglesia como reino de Dios que, sin embargo, tiene siempre su fundamento (cf.\u00a0<i>1 Co<\/i>\u00a03, 11;\u00a0<i>Ef\u00a0<\/i>2, 20) en \u00e9l, en Cristo.<\/p>\n<p>[\u2026]\u00a0Jesucristo, que desde el principio de su misi\u00f3n mesi\u00e1nica proclamaba la conversi\u00f3n y llamada a la fe: \u00abconvert\u00edos y creed en la Buena Nueva\u00bb (<i>Mc\u00a0<\/i>1, 15), confi\u00f3 a los Ap\u00f3stoles y a la Iglesia la tarea de congregar a los hombres en la unidad de esta fe, invit\u00e1ndolos a entrar en la comunidad de fe fundada por \u00e9l.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_22-06-1988\">Catequesis (22-06-1988): <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia General, 22 de junio de 1988.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>[\u2026 4 ] Jes\u00fas hab\u00eda instituido a los Doce &#8220;<i>para que estuvieran con \u00c9l<\/i>&#8220;, para poderlos &#8220;enviar a predicar con poder de expulsar a los demonios&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a03, 14-15). Han sido, pues, elegidos e &#8220;instruidos&#8221;\u00a0<i>para una misi\u00f3n precisa<\/i>. Son unos enviados (=&#8221;apostoloi&#8221;). En el texto de Juan leemos tambi\u00e9n: &#8220;No me hab\u00e9is elegido vosotros a m\u00ed, sino que yo os he elegido a vosotros y os he destinado\u00a0<i>para que vay\u00e1is y deis fruto<\/i>\u00a0y que vuestro fruto permanezca&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a015, 16). Este &#8220;fruto&#8221; viene designado en otro apartado con la imagen de la &#8220;pesca&#8221;, cuando Jes\u00fas, despu\u00e9s de la pesca milagrosa en el lago de Genesaret, dice a Pedro, todo emocionado por aquel hecho prodigioso: &#8220;No temas, desde ahora\u00a0<i>ser\u00e1s pescador de hombres<\/i>&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a05, 10).<\/p>\n<p>8. Podemos decir, por consiguiente, que los diferentes pasajes del Evangelio indican claramente que\u00a0<i>Jesucristo<\/i>\u00a0transmite a los Ap\u00f3stoles &#8220;el reino&#8221; y &#8220;la misi\u00f3n&#8221; que \u00c9l mismo recibi\u00f3 del Padre y, a la vez, instituye\u00a0<i>la estructura fundamental de su Iglesia<\/i>, donde este reino de Dios, mediante la continuidad de la misi\u00f3n mesi\u00e1nica de Cristo, debe realizarse en todas las naciones de la tierra, como cumplimiento mesi\u00e1nico y escatol\u00f3gico de las eternas promesas de Dios. Las \u00faltimas palabras dirigidas por Jes\u00fas a los Ap\u00f3stoles, antes de su regreso al Padre, expresan de manera definitiva la realidad y las dimensiones de esta instituci\u00f3n: &#8220;Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y\u00a0<i>haced disc\u00edpulos a todas las gentes<\/i>bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo y ense\u00f1\u00e1ndoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aqu\u00ed que yo estoy con vosotros todos los d\u00edas hasta el fin del mundo&#8221; (<i>Mt<\/i>\u00a028, 18-20 y tambi\u00e9n\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a016, 15-18 y\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a024, 47-48).<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_28-10-1987\">Catequesis (28-10-1987): <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia General, 28 de octubre de 1987.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>[&#8230;] no podemos dejar de reflexionar sobre lo excelsa y ardua que es la vocaci\u00f3n cristiana. No cabe duda que las formas concretas de seguir a Cristo est\u00e1n graduadas por \u00c9l mismo seg\u00fan las condiciones, las posibilidades, las misiones, los carismas de las personas y de los grupos.<\/p>\n<p>[&#8230;] seg\u00fan Santo Tom\u00e1s de Aquino, la exigencia evang\u00e9lica de renuncias heroicas como las de los consejos evang\u00e9licos de pobreza, castidad y renuncia de s\u00ed por seguir a Jes\u00fas \u2014y podemos decir igual de la oblaci\u00f3n de s\u00ed mismo en el martirio, antes que traicionar la fe y el seguimiento de Cristo\u2014 compromete a todos \u201csecundum praeparationem animi\u201d (cf.\u00a0<i>S. Th.\u00a0<\/i>II-II q. 184, a. 7, ad 1), o sea, seg\u00fan la disponibilidad del esp\u00edritu para cumplir lo que se le pide en cualquier momento que se le llame, y por lo tanto comportan para todos un desapego interior, una oblaci\u00f3n, una autodonaci\u00f3n a Cristo, sin las cuales no hay un verdadero esp\u00edritu evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>6. Del mismo Evangelio podemos deducir que hay vocaciones particulares, que dependen de una elecci\u00f3n de Cristo: como la de los Ap\u00f3stoles y de muchos disc\u00edpulos, que Marcos se\u00f1ala con bastante claridad cuando escribe: \u201cSubi\u00f3 a un monte, y llamando a los que quiso, vinieron a \u00c9l, y design\u00f3 a doce para que lo acompa\u00f1aran&#8230;\u201d (<i>Mc<\/i>\u00a03, 13-14). El mismo Jes\u00fas, seg\u00fan Juan, dice a los Ap\u00f3stoles en el discurso final: \u201cNo me hab\u00e9is elegido vosotros a m\u00ed, sino yo os he elegido a vosotros&#8230;\u201d (<i>Jn<\/i>\u00a015, 16).<\/p>\n<p>No se deduce que \u00c9l condenara definitivamente al que no acept\u00f3 seguirlo por un camino de total dedicaci\u00f3n a la causa del Evangelio (cf. el caso de joven rico:\u00a0<i>Mc\u00a0<\/i>10, 17-27). Hay algo m\u00e1s que pone en juego la libre generosidad de cada uno. Pero no hay duda que <strong>la vocaci\u00f3n a la fe y al amor cristiano es universal y obligatoria:<\/strong> fe en la Palabra de Jes\u00fas, amor a Dios sobre todas las cosas y tambi\u00e9n al pr\u00f3jimo como a nosotros mismos, porque \u201cel que no ama a su hermano a quien ve, no es posible que ame a Dios a quien no ve\u201d (<i>1 Jn<\/i>\u00a04, 20).<\/p>\n<p>7. Jes\u00fas, al establecer la exigencia de la respuesta a la vocaci\u00f3n a seguirlo, no esconde a nadie que su seguimiento requiere sacrificio, a veces incluso el sacrificio supremo. En efecto, dice a sus disc\u00edpulos: \u201cEl que quiera venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome su cruz y s\u00edgame. Pues el que quiera salvar su vida la perder\u00e1, y el que pierda su vida por m\u00ed la salvar\u00e1&#8230;\u201d (<i>Mt\u00a0<\/i>16, 24-25).<\/p>\n<p>Marcos subraya que Jes\u00fas hab\u00eda convocado con los disc\u00edpulos tambi\u00e9n a la multitud, y habl\u00f3 a todos de la renuncia que pide a quien quiera seguirlo, de cargar con la cruz y de perder la vida \u201cpor mi y el Evangelio\u201d (<i>Mc<\/i>\u00a08, 34-35). (Y esto despu\u00e9s de haber hablado de su pr\u00f3xima pasi\u00f3n y muerte! (cf.\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a08, 31-32).<\/p>\n<p>8. Pero, al mismo tiempo, Jes\u00fas proclama la bienaventuranza de los que son perseguidos \u201cpor amor del Hijo del hombre\u201d (<i>Lc<\/i>\u00a06, 22): \u201cAlegraos y regocijaos, porque grande ser\u00e1 en los cielos vuestra recompensa\u201d (<i>Mt\u00a0<\/i>5, 12).<\/p>\n<p>Y nosotros nos preguntamos una vez m\u00e1s: \u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste que llama con autoridad a seguirlo, predice odio, insultos y persecuciones de todo g\u00e9nero (cf<i>. Lc<\/i>\u00a06, 22), y promete \u201crecompensa en los cielos\u201d? S\u00f3lo un Hijo del hombre que ten\u00eda la conciencia de ser Hijo de Dios pod\u00eda hablar as\u00ed. En este sentido lo entendieron los Ap\u00f3stoles y los disc\u00edpulos, que nos transmitieron su revelaci\u00f3n y su mensaje. En este sentido queremos entenderlo nosotros tambi\u00e9n, dici\u00e9ndole de nuevo con el Ap\u00f3stol Tom\u00e1s: \u201cSe\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo\u201d.<\/p>\n<h3><span id=\"Pastores_dabos_vobis\">Pastores dabos vobis: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Pastores dabos vobis, n. 36.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>\u00abLlam\u00f3 a los que \u00e9l quiso y vinieron a \u00e9l\u00bb (<i>Mc\u00a0<\/i>3, 13). <strong>Este \u00abvenir\u00bb, que se identifica con el \u00abseguir\u00bb a Jes\u00fas, expresa la respuesta libre de los doce a la llamada del Maestro.<\/strong> As\u00ed sucede con Pedro y Andr\u00e9s; les dijo: \u00ab&#8217;Venid conmigo y os har\u00e9 pescadores de hombres&#8217;. Y ellos al instante, dejaron las redes y le siguieron\u00bb (<i>Mt\u00a0<\/i>4, 19-20). Id\u00e9ntica fue la experiencia de Santiago y Juan (cf.<i>\u00a0Mt\u00a0<\/i>4, 21-22). As\u00ed sucede siempre: en la vocaci\u00f3n brillan a la vez el amor gratuito de Dios y la exaltaci\u00f3n de la libertad del hombre; la adhesi\u00f3n a la llamada de Dios y su entrega a \u00c9l.<\/p>\n<p>En realidad, <strong>gracia y libertad no se oponen entre s\u00ed.<\/strong> Al contrario, la gracia anima y sostiene la libertad humana, liber\u00e1ndola de la esclavitud del pecado (cf.<i>\u00a0Jn\u00a0<\/i>8, 34-36), san\u00e1ndola y elev\u00e1ndola en sus capacidades de apertura y acogida del don de Dios. Y si no se puede atentar contra la iniciativa absolutamente gratuita de Dios que llama, tampoco se puede atentar contra la extrema seriedad con la que el hombre es desafiado en su libertad. As\u00ed, al \u00abven y s\u00edgueme\u00bb de Jes\u00fas, el joven rico contesta con el rechazo, signo \u2014aunque sea negativo\u2014 de su libertad: \u00abPero \u00e9l, abatido por estas palabras, se march\u00f3 entristecido, porque ten\u00eda muchos bienes\u00bb (<i>Mc<\/i>\u00a010, 22).<\/p>\n<p>Por tanto,\u00a0<strong><i>la libertad es esencial para la vocaci\u00f3n,\u00a0<\/i><\/strong>una libertad que en la respuesta positiva se califica como adhesi\u00f3n personal profunda, como donaci\u00f3n de amor \u2014o mejor como re-donaci\u00f3n al Donador: Dios que llama\u2014, esto es, como oblaci\u00f3n. \u00abA la llamada \u2014dec\u00eda Pablo VI\u2014 corresponde la respuesta. No puede haber vocaciones, si no son libres, es decir, si no son ofrendas espont\u00e1neas de s\u00ed mismo, conscientes, generosas, totales&#8230; Oblaciones; \u00e9ste es pr\u00e1cticamente el verdadero problema&#8230; Es la voz humilde y penetrante de Cristo, que dice, hoy como ayer y m\u00e1s que ayer: ven. La libertad se sit\u00faa en su ra\u00edz m\u00e1s profunda: la oblaci\u00f3n, la generosidad y el sacrificio\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031992_pastores-dabo-vobis_sp.html#_ftn102\" name=\"_ftnref102\">[102]<\/a>.<\/p>\n<p>En \u00edntima uni\u00f3n con Cristo, Mar\u00eda, la Virgen Madre, ha sido la criatura que m\u00e1s ha vivido la plena verdad de la vocaci\u00f3n, porque nadie como Ella ha respondido con un amor tan grande al amor inmenso de Dios<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p class=\"citaB\" align=\"left\">Notas<\/p>\n<div class=\"textoNota\"><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031992_pastores-dabo-vobis_sp.html#_ftnref102\" name=\"_ftn102\">[102]<\/a>\u00a0<i>Mensaje\u00a0<\/i>para la V Jornada mundial de oraci\u00f3n por las vocaciones sacerdotales (19 abril 1968):\u00a0<i>Insegnamenti,\u00a0<\/i>VI (1968), 134-135.<\/div>\n<h2><span id=\"Concilio_Vaticano_II\">Concilio Vaticano II<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Lumen_gentium\">Lumen gentium: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Constituci\u00f3n apost\u00f3lica Lumen gentium, n. 19-20.26.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>19. El Se\u00f1or Jes\u00fas, despu\u00e9s de haber hecho oraci\u00f3n al Padre, llamando a s\u00ed a los que El quiso, eligi\u00f3 a doce para que viviesen con El y para enviarlos a predicar el reino de Dios (cf.\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a03,13-19;\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a010,1-42); a estos Ap\u00f3stoles (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a06,13) los instituy\u00f3 a modo de colegio, es decir, de grupo estable, al frente del cual puso a Pedro, elegido de entre ellos mismos (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a021,15-17). Los envi\u00f3 primeramente a los hijos de Israel, y despu\u00e9s a todas las gentes (cf.<i>\u00a0Rm<\/i>\u00a01,16), para que, participando de su potestad, hiciesen disc\u00edpulos de El a todos los pueblos y los santificasen y gobernasen (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a028,16-20;\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a016, 15; Le 24,45-48;\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a020,21-23), y as\u00ed propagasen la Iglesia y la apacentasen, sirvi\u00e9ndola, bajo la direcci\u00f3n del Se\u00f1or, todos los d\u00edas hasta la consumaci\u00f3n de los siglos (<i>Mt<\/i>\u00a028,20). En esta misi\u00f3n fueron confirmados plenamente el d\u00eda de Pentecost\u00e9s (cf.\u00a0<i>Hch<\/i>\u00a02,1-36), seg\u00fan la promesa del Se\u00f1or: \u00abRecibir\u00e9is la virtud del Esp\u00edritu Santo, que vendr\u00e1 sobre vosotros, y ser\u00e9is mis testigos as\u00ed en Jerusal\u00e9n como en toda la Judea y Samar\u00eda y hasta el \u00faltimo conf\u00edn de la tierra\u00bb (<i>Hch<\/i>\u00a01,8). Los Ap\u00f3stoles, pues, predicando en todas partes el Evangelio (cf.\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a016,20), recibido por los oyentes bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, congregan la Iglesia universal que el Se\u00f1or fund\u00f3 en los Ap\u00f3stoles y edific\u00f3 sobre el bienaventurado Pedro, su cabeza, siendo el propio Cristo Jes\u00fas la piedra angular (cf.\u00a0<i>Ap<\/i>\u00a021, 14;<i>Mt<\/i>\u00a016, 18;\u00a0<i>Ef<\/i>\u00a02, 20) [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">39<\/a>].<\/p>\n<p>20. Esta divina misi\u00f3n confiada por Cristo a los Ap\u00f3stoles ha de durar hasta \u00e9l fin del mundo (cf.<i>Mt<\/i>\u00a028,20), puesto que el Evangelio que ellos deben propagar es en todo tiempo el principio de toda la vida para la Iglesia. Por esto los Ap\u00f3stoles cuidaron de establecer sucesores en esta sociedad jer\u00e1rquicamente organizada.<\/p>\n<p>En efecto, no s\u00f3lo tuvieron diversos colaboradores en el ministerio[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">40<\/a>], sino que, a fin de que la misi\u00f3n a ellos confiada se continuase despu\u00e9s de su muerte, dejaron a modo de testamento a sus colaboradores inmediatos el encargo de acabar y consolidar la obra comenzada por ellos [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">41<\/a>], encomend\u00e1ndoles que atendieran a toda la grey, en medio de la cual el Esp\u00edritu Santo los hab\u00eda puesto para apacentar la Iglesia de Dios (cf.\u00a0<i>Hch<\/i>\u00a020,28). Y as\u00ed establecieron tales colaboradores y les dieron adem\u00e1s la orden de que, al morir ellos, otros varones probados se hicieran cargo de su ministerio [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">42<\/a>]. Entre los varios ministerios que desde los primeros tiempos se vienen ejerciendo en la Iglesia, seg\u00fan el testimonio de la Tradici\u00f3n, ocupa el primer lugar el oficio de aquellos que, ordenados Obispos por una sucesi\u00f3n que se remonta a los mismos or\u00edgenes [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">43<\/a>], conservan la semilla apost\u00f3lica [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">44<\/a>]. As\u00ed, como atestigua San Ireneo, por medio de aquellos que fueron instituidos por los Ap\u00f3stoles Obispos y sucesores suyos hasta nosotros, se manifiesta [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">45<\/a>] y se conserva la tradici\u00f3n apost\u00f3lica en todo el mundo [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">46<\/a>].<\/p>\n<p> El Obispo, por estar revestido de la plenitud del sacramento del orden, es \u00abel administrador de la gracia del supremo sacerdocio\u00bb, sobre todo en la Eucarist\u00eda, que \u00e9l mismo celebra o procura que sea celebrada, y mediante la cual la Iglesia vive y crece continuamente. Esta Iglesia de Cristo est\u00e1 verdaderamente presente en todas las leg\u00edtimas reuniones locales de los fieles, que, unidas a sus pastores, reciben tambi\u00e9n en el Nuevo Testamento el nombre de iglesias (Hch. 8,1; 14,22).. Ellas son, en su lugar, el Pueblo nuevo, llamado por Dios en el Esp\u00edritu Santo y en gran plenitud (cf. 1 Ts 1,5). En ellas se congregan los fieles por la predicaci\u00f3n del Evangelio de Cristo y se celebra el misterio de la Cena del Se\u00f1or \u00abpara que por medio del cuerpo y de la sangre del Se\u00f1or quede unida toda la fraternidad\u00bb.<br \/>\n        En toda comunidad de altar, bajo el sagrado ministerio del Obispo, se manifiesta el s\u00edmbolo de aquella caridad y \u00abunidad del Cuerpo m\u00edstico, sin la cual no puede haber salvaci\u00f3n\u00bb. En estas comunidades, aunque sean frecuentemente peque\u00f1as y pobres o vivan en la dispersi\u00f3n, est\u00e1 presente Cristo, por cuya virtud se congrega la Iglesia una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica. Pues \u00abla participaci\u00f3n del cuerpo y sangre de Cristo hace que pasemos a ser aquello que recibimos\u00bb.<br \/>\n        As\u00ed, los Obispos, orando y trabajando por el pueblo, difunden de muchas maneras y con abundancia la plenitud de la santidad de Cristo. Por medio del ministerio de la palabra comunican la virtud de Dios a los creyentes para la salvaci\u00f3n (cf. Rm 1,16), y por medio de los sacramentos, cuya administraci\u00f3n leg\u00edtima y fructuosa regulan ellos con su autoridad, santifican a los fieles.<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p class=\"citaB\" align=\"left\">Notas<\/p>\n<div class=\"textoNota\">[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">39<\/a>] Cf.\u00a0<i>Liber sacramentorum<\/i>\u00a0S. Gregorio,\u00a0<i>Praefacio in Cathedra S. Petri, in natali S. Mathiae et S. Thomae<\/i>: PL 78, 50, 51 et 152; cf. Cod. Vat. Lat 3548, f. 19. San Hiliario,\u00a0<i>In Ps<\/i>. 67, 10: PL 9, 450; CSEL, 22, p.286. San Jer\u00f3nimo,\u00a0<i>Adv. Iovin<\/i>. 1, 26: PL 23, 247A. San Agust\u00edn,\u00a0<i>In Ps.<\/i>,86, 4: PL 37, 1103. San Gregorio, M.,\u00a0<i>Mor. in Iob<\/i>, XXVIII V: PL 76, 455-456. Primasio,<i>Comm. in Ap.<\/i>\u00a0V: PL 68, 924BC. Pascasio Radb.,\u00a0<i>In Mt.<\/i>\u00a01. 8, c. 16: PL 120, 561C. Cf. Le\u00f3n XIII, carta\u00a0<i>Et sane<\/i>, 17 dic. 1888: AAS 21 (1888) 321.<\/div>\n<div class=\"textoNota\">[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">40<\/a>] Cf.\u00a0<i>Hech<\/i>, 6, 2-6; 11, 30; 13, 1; 14, 23; 20, 17;\u00a0<i>1 Tes<\/i>, 5, 12-13;\u00a0<i>Flp<\/i>, 1, 1.; Col 4, 11 y<i>passim<\/i>.<\/div>\n<div class=\"textoNota\">[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">41<\/a>] Cf.\u00a0<i>Hech<\/i>, 20, 25-27;\u00a0<i>2 Tm<\/i>, 4, 6 s, comparado con\u00a0<i>1 Tm<\/i>, 5, 22;\u00a0<i>2 Tm<\/i>, 2, 2;\u00a0<i>Tit<\/i>\u00a01, 5; San Clem. Rom.,\u00a0<i>Ad Cor.<\/i>\u00a044, 3; ed. Funk, I, p. 156.<\/div>\n<div class=\"textoNota\">[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">42<\/a>] San Clem. Rom.,\u00a0<i>Ad Cor.<\/i>\u00a044, 2; ed. Funk, I, p. 154s.<\/div>\n<div class=\"textoNota\">[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">43<\/a>] Cf. Tertul.,\u00a0<i>Praescr. haer.<\/i>\u00a032: PL 2, 52s. S. Ignacio, M., passim.<\/div>\n<div class=\"textoNota\">[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">44<\/a>] Cf. Tertul.,\u00a0<i>Praescr. haer.<\/i>\u00a032: PL 2, 63.<\/div>\n<div class=\"textoNota\">[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">45<\/a>] Cf. Sam Ireneo,\u00a0<i>Adv. haer.<\/i>\u00a0III, 3, 1: PG 7, 848A; Harvey, 2, 8; Sagnard, p. 100 s.: &#8220;manifestatam&#8221;.<\/div>\n<div class=\"textoNota\">[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">46<\/a>] Cf. San Ireneo,\u00a0<i>Adv. haer.<\/i>\u00a0III, 2, 2: PG 7, 847; Harvey, 2, 7; Sagnard, p. 100: &#8220;custoditur&#8221;; cf. ib. IV, 26, 2; col. 1053; Harvey, 2, 236, y IV, 33, 8; col. 1077; Harvey, 2, 262.<\/div>\n<h2><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, <\/span><\/h2>\n<p class=\"rh\">nn. 857-865.<\/p>\n<p class=\"st1\">La Iglesia es apost\u00f3lica.<\/p>\n<p><b>857<\/b>\u00a0La Iglesia es apost\u00f3lica porque est\u00e1 fundada sobre los ap\u00f3stoles, y esto en un triple sentido:<\/p>\n<p>\u2014 fue y permanece edificada sobre &#8220;el fundamento de los Ap\u00f3stoles&#8221; (<i>Ef<\/i>\u00a02, 20;<i>Hch<\/i>\u00a021, 14), testigos escogidos y enviados en misi\u00f3n por el mismo Cristo (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>28, 16-20;\u00a0<i>Hch<\/i>\u00a01, 8;\u00a0<i>1 Co<\/i>\u00a09, 1; 15, 7-8;\u00a0<i>Ga<\/i>\u00a01, l; etc.).<\/p>\n<p>\u2014 guarda y transmite, con la ayuda del Esp\u00edritu Santo que habita en ella, la ense\u00f1anza (cf.\u00a0<i>Hch<\/i>\u00a02, 42), el buen dep\u00f3sito, las sanas palabras o\u00eddas a los Ap\u00f3stoles (cf\u00a0<i>2 Tm<\/i>\u00a01, 13-14).<\/p>\n<p>\u2014 sigue siendo ense\u00f1ada, santificada y dirigida por los Ap\u00f3stoles hasta la vuelta de Cristo gracias a aquellos que les suceden en su ministerio pastoral: el colegio de los obispos, &#8220;al que asisten los presb\u00edteros juntamente con el sucesor de Pedro y Sumo Pastor de la Iglesia&#8221; (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_ad-gentes_sp.html\">AG<\/a>\u00a05):<\/p>\n<p>\u00abPorque no abandonas nunca a tu reba\u00f1o, sino que, por medio de los santos pastores, lo proteges y conservas, y quieres que tenga siempre por gu\u00eda la palabra de aquellos mismos pastores a quienes tu Hijo dio la misi\u00f3n de anunciar el Evangelio (<i>Prefacio de los Ap\u00f3stoles I: Misal Romano<\/i>).<\/p>\n<p><b>La misi\u00f3n de los Ap\u00f3stoles<\/b><\/p>\n<p><b>858<\/b>\u00a0Jes\u00fas es el enviado del Padre. Desde el comienzo de su ministerio, &#8220;llam\u00f3 a los que \u00e9l quiso [&#8230;] y vinieron donde \u00e9l. Instituy\u00f3 Doce para que estuvieran con \u00e9l y para enviarlos a predicar&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a03, 13-14). Desde entonces, ser\u00e1n sus &#8220;enviados&#8221; [es lo que significa la palabra griega\u00a0<i>ap\u00f3stoloi<\/i>]. En ellos contin\u00faa su propia misi\u00f3n: &#8220;Como el Padre me envi\u00f3, tambi\u00e9n yo os env\u00edo&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a020, 21; cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a013, 20; 17, 18). Por tanto su ministerio es la continuaci\u00f3n de la misi\u00f3n de Cristo: &#8220;Quien a vosotros recibe, a m\u00ed me recibe&#8221;, dice a los Doce (<i>Mt<\/i>\u00a010, 40; cf,\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a010, 16).<\/p>\n<p><b>859<\/b>\u00a0Jes\u00fas los asocia a su misi\u00f3n recibida del Padre: como &#8220;el Hijo no puede hacer nada por su cuenta&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a05, 19.30), sino que todo lo recibe del Padre que le ha enviado, as\u00ed, aquellos a quienes Jes\u00fas env\u00eda no pueden hacer nada sin \u00c9l (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a015, 5) de quien reciben el encargo de la misi\u00f3n y el poder para cumplirla. Los Ap\u00f3stoles de Cristo saben por tanto que est\u00e1n calificados por Dios como &#8220;ministros de una nueva alianza&#8221; (<i>2 Co<\/i>\u00a03, 6), &#8220;ministros de Dios&#8221; (<i>2 Co<\/i>\u00a06, 4), &#8220;embajadores de Cristo&#8221; (<i>2 Co<\/i>\u00a05, 20), &#8220;servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios&#8221; (<i>1 Co<\/i>\u00a04, 1).<\/p>\n<p><b>860<\/b>\u00a0En el encargo dado a los Ap\u00f3stoles hay un aspecto intransmisible: ser los testigos elegidos de la Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or y los fundamentos de la Iglesia. Pero hay tambi\u00e9n un aspecto permanente de su misi\u00f3n. Cristo les ha prometido permanecer con ellos hasta el fin de los tiempos (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a028, 20). &#8220;Esta misi\u00f3n divina confiada por Cristo a los Ap\u00f3stoles tiene que durar hasta el fin del mundo, pues el Evangelio que tienen que transmitir es el principio de toda la vida de la Iglesia. Por eso los Ap\u00f3stoles se preocuparon de instituir [&#8230;] sucesores&#8221; (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">LG<\/a>\u00a020).<\/p>\n<p><b>Los obispos sucesores de los Ap\u00f3stoles<\/b><\/p>\n<p><b>861<\/b>\u00a0&#8220;Para que continuase despu\u00e9s de su muerte la misi\u00f3n a ellos confiada, [los Ap\u00f3stoles] encargaron mediante una especie de testamento a sus colaboradores m\u00e1s inmediatos que terminaran y consolidaran la obra que ellos empezaron. Les encomendaron que cuidaran de todo el reba\u00f1o en el que el Esp\u00edritu Santo les hab\u00eda puesto para ser los pastores de la Iglesia de Dios. Nombraron, por tanto, de esta manera a algunos varones y luego dispusieron que, despu\u00e9s de su muerte, otros hombres probados les sucedieran en el ministerio&#8221; (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">LG<\/a>\u00a020; cf. San Clemente Romano,\u00a0<i>Epistula ad Corinthios,<\/i>\u00a042, 4).<\/p>\n<p><b>862<\/b>\u00a0&#8220;As\u00ed como permanece el ministerio confiado personalmente por el Se\u00f1or a Pedro, ministerio que deb\u00eda ser transmitido a sus sucesores, de la misma manera permanece el ministerio de los Ap\u00f3stoles de apacentar la Iglesia, que debe ser ejercido perennemente por el orden sagrado de los obispos&#8221;. Por eso, la Iglesia ense\u00f1a que &#8220;por instituci\u00f3n divina los obispos han sucedido a los ap\u00f3stoles como pastores de la Iglesia. El que los escucha, escucha a Cristo; el que, en cambio, los desprecia, desprecia a Cristo y al que lo envi\u00f3&#8221; (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">LG<\/a>\u00a020).<\/p>\n<p><b>El apostolado<\/b><\/p>\n<p><b>863<\/b>\u00a0Toda la Iglesia es apost\u00f3lica mientras permanezca, a trav\u00e9s de los sucesores de San Pedro y de los Ap\u00f3stoles, en comuni\u00f3n de fe y de vida con su origen. Toda la Iglesia es apost\u00f3lica en cuanto que ella es &#8220;enviada&#8221; al mundo entero; todos los miembros de la Iglesia, aunque de diferentes maneras, tienen parte en este env\u00edo. &#8220;La vocaci\u00f3n cristiana, por su misma naturaleza, es tambi\u00e9n vocaci\u00f3n al apostolado&#8221;. Se llama &#8220;apostolado&#8221; a &#8220;toda la actividad del Cuerpo M\u00edstico&#8221; que tiende a &#8220;propagar el Reino de Cristo por toda la tierra&#8221; (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\">AA<\/a>\u00a02).<\/p>\n<p><b>864<\/b>\u00a0&#8220;Siendo Cristo, enviado por el Padre, fuente y origen del apostolado de la Iglesia&#8221;, es evidente que la fecundidad del apostolado, tanto el de los ministros ordenados como el de los laicos, depende de su uni\u00f3n vital con Cristo (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\">AA<\/a>\u00a04; cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a015, 5). Seg\u00fan sean las vocaciones, las interpretaciones de los tiempos, los dones variados del Esp\u00edritu Santo, el apostolado toma las formas m\u00e1s diversas. Pero la caridad, conseguida sobre todo en la Eucarist\u00eda, &#8220;siempre es como el alma de todo apostolado&#8221; (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\">AA<\/a>\u00a03).<\/p>\n<p><b>865<\/b>\u00a0La Iglesia es\u00a0<i>una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica<\/i>\u00a0en su identidad profunda y \u00faltima, porque en ella existe ya y ser\u00e1 consumado al fin de los tiempos &#8220;el Reino de los cielos&#8221;, &#8220;el Reino de Dios&#8221; (cf.\u00a0<i>Ap<\/i>\u00a019, 6), que ha venido en la persona de Cristo y que crece misteriosamente en el coraz\u00f3n de los que le son incorporados hasta su plena manifestaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Entonces<i>todos<\/i>\u00a0los hombres rescatados por \u00e9l, hechos en \u00e9l &#8220;santos e inmaculados en presencia de Dios en el Amor&#8221; (<i>Ef<\/i>\u00a01, 4), ser\u00e1n reunidos como el\u00a0<i>\u00fanico<\/i>\u00a0Pueblo de Dios, &#8220;la Esposa del Cordero&#8221; (<i>Ap<\/i>\u00a021, 9), &#8220;la Ciudad Santa que baja del Cielo de junto a Dios y tiene la gloria de Dios&#8221; (<i>Ap<\/i>21, 10-11); y &#8220;la muralla de la ciudad se asienta sobre doce piedras, que llevan los nombres de los\u00a0<i>doce Ap\u00f3stoles del Cordero&#8221;<\/i>\u00a0(<i>Ap<\/i>\u00a021, 14).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>13 Jes\u00fas subi\u00f3 al monte, llam\u00f3 a los que quiso y se fueron con \u00e9l. 14 E instituy\u00f3 doce para que estuvieran con \u00e9l 15 y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar a los demonios: 16 Sim\u00f3n, a quien puso el nombre de Pedro, 17 Santiago el de Zebedeo, y Juan, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-3-13-19-jesus-en-galilea-institucion-de-los-doce-apostoles\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMc 3, 13-19: Jes\u00fas en Galilea &#8211; Instituci\u00f3n de los Doce Ap\u00f3stoles\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41378","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41378","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41378"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41378\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41378"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41378"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41378"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}