{"id":41379,"date":"2016-10-07T23:30:35","date_gmt":"2016-10-08T04:30:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-3-20-21-sus-parientes-le-buscan\/"},"modified":"2016-10-07T23:30:35","modified_gmt":"2016-10-08T04:30:35","slug":"mc-3-20-21-sus-parientes-le-buscan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-3-20-21-sus-parientes-le-buscan\/","title":{"rendered":"Mc 3, 20-21: Sus parientes le buscan"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">20<\/span> Llega a casa y de nuevo se junta tanta gente que no los dejaban ni comer. <span class=\"versiculo\">21<\/span> Al enterarse su familia, vinieron a llev\u00e1rselo, porque se dec\u00eda que estaba fuera de s\u00ed. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">20-21.<\/span> Conduce el Se\u00f1or a la casa a los ap\u00f3stoles elegidos en el monte, como para advertirles que deben volver a su conciencia despu\u00e9s de haber recibido la dignidad del apostolado. <span class=\"ct\">\u00abLlega a casa&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span class=\"ct\">\u00ab&#8230; y de nuevo se junta tanta gente que no los dejaban ni comer.\u00bb<\/span>\u00a1Cu\u00e1l no ser\u00eda esta bienaventurada muchedumbre, para quien tanto importaba alcanzar la salvaci\u00f3n, que ni al Autor de ella ni a los que con El estaban dejaban ni una hora libre para comer! Pero falta la estimaci\u00f3n de sus deudos para Aquel a quien no deja la turba de los extra\u00f1os. <span class=\"ct\">\u00abAl enterarse su familia, vinieron a llev\u00e1rselo&#8230;\u00bb<\/span> Como no pod\u00edan comprender las sapient\u00edsimas palabras que o\u00edan, cre\u00edan que hab\u00eda hablado como un enajenado. <span class=\"ct\">\u00ab&#8230; porque se dec\u00eda que estaba fuera de s\u00ed.\u00bb<\/span> No entienden por su escasa capacidad la palabra de Dios<\/p>\n<p>Los escribas, que hab\u00edan bajado de Jerusal\u00e9n, blasfemaban; pero la muchedumbre que viene de aquella ciudad y de otras partes de la Judea y de los pueblos gentiles sigue al Se\u00f1or. Porque la muchedumbre del pueblo jud\u00edo hab\u00eda de precederle a Jerusal\u00e9n en el tiempo de la pasi\u00f3n con palmas y c\u00e1nticos de alabanza, mientras que los gentiles deseaban verle, y los escribas y fariseos trataban de su muerte.<\/p>\n<h2><span id=\"Pseudo-Crisostomo\">Pseudo-Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">20.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abLlega a casa y de nuevo se junta tanta gente que no los dejaban ni comer.<\/span> Ingratas eran ciertamente las turbas de los sacerdotes, cuyo orgullo les imped\u00eda conocer a Jes\u00fas, mientras que iba a El agradecida la muchedumbre del pueblo.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">21.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abAl enterarse su familia, vinieron a llev\u00e1rselo, porque se dec\u00eda que estaba fuera de s\u00ed.\u00bb<\/span> Esto es, que estaba pose\u00eddo y furioso, y por tanto quer\u00edan apoderarse de El y encarcelarlo como a endemoniado. Y los que tal pretend\u00edan eran los suyos, esto es, sus deudos, sus compatriotas, o sus parientes.<\/p>\n<h2><span id=\"Victor_Antioqueno_e_Cat_in_Mar\">V\u00edctor Antioqueno, e Cat. in Mar<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">21.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abAl enterarse su familia, vinieron a llev\u00e1rselo, porque se dec\u00eda que estaba fuera de s\u00ed.\u00bb<\/span> Fue, pues, una verdadera locura el considerar como insensato al Autor de tantos milagros y al que hab\u00eda ense\u00f1ado una tan celestial doctrina.<\/p>\n<h2><span id=\"Pseudo-Jeronimo\">Pseudo-Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">20.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abLlega a casa y de nuevo se junta tanta gente que no los dejaban ni comer.\u00bb<\/span> La casa a que iban es, en sentido m\u00edstico, la Iglesia primitiva; las turbas que imped\u00edan hasta que comiesen, son los pecados y los vicios, porque el que come indignamente come y bebe su juicio (1Cor 2,29).<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_29-01-1997_Maria_en_la_vida_oculta_de_Jesus\">Catequesis (29-01-1997): Mar\u00eda en la vida oculta de Jes\u00fas<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia general, 29 de enero de 1997.<\/p>\n<p>3. Alguien podr\u00eda pensar que a Mar\u00eda le resultaba f\u00e1cil creer, dado que viv\u00eda a diario en contacto con Jes\u00fas. Pero es preciso recordar, al respecto, que habitualmente permanec\u00edan ocultos los aspectos singulares de la personalidad de su Hijo. Aunque su manera de actuar era ejemplar, \u00e9l viv\u00eda una vida semejante a la de tantos coet\u00e1neos suyos.<\/p>\n<p>Durante los treinta a\u00f1os de su permanencia en Nazaret, Jes\u00fas no revela sus cualidades sobrenaturales y no realiza gestos prodigiosos. Ante las primeras manifestaciones extraordinarias de su personalidad, relacionadas con el inicio de su predicaci\u00f3n, sus familiares (llamados en el evangelio \u00abhermanos\u00bb) se asumen \u2014seg\u00fan una interpretaci\u00f3n\u2014 la responsabilidad de devolverlo a su casa, porque consideran que su comportamiento no es normal (cf. <em>Mc <\/em>3, 21).<\/p>\n<p>En el clima de Nazaret, digno y marcado por el trabajo, Mar\u00eda se esforzaba por comprender la trama providencial de la misi\u00f3n de su Hijo. A este respecto, para la Madre fue objeto de particular reflexi\u00f3n la frase que Jes\u00fas pronunci\u00f3 en el templo de Jerusal\u00e9n a la edad de doce a\u00f1os: \u00ab\u00bfNo sab\u00edais que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?\u00bb (<em>Lc <\/em>2, 49). Meditando en esas palabras, Mar\u00eda pod\u00eda comprender mejor el sentido de la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas y el de su maternidad, esforz\u00e1ndose por descubrir en el comportamiento de su Hijo los rasgos que revelaban su semejanza con Aquel que \u00e9l llamaba \u00abmi Padre\u00bb.<\/p>\n<p>4. La comuni\u00f3n de vida con Jes\u00fas, en la casa de Nazaret, llev\u00f3 a Mar\u00eda no s\u00f3lo a avanzar \u00aben la peregrinaci\u00f3n de la fe\u00bb (<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/em>, 58), sino tambi\u00e9n en la esperanza. Esta virtud, alimentada y sostenida por el recuerdo de la Anunciaci\u00f3n y de las palabras de Sime\u00f3n, abraza toda su existencia terrena, pero la practic\u00f3 particularmente en los treinta a\u00f1os de silencio y ocultamiento que pas\u00f3 en Nazaret.<\/p>\n<p>Entre las paredes del hogar la Virgen vive la esperanza de forma excelsa; sabe que no puede quedar defraudada, aunque no conoce los tiempos y los modos con que Dios realizar\u00e1 su promesa. En la oscuridad de la fe, y a falta de signos extraordinarios que anuncien el inicio de la misi\u00f3n mesi\u00e1nica de su Hijo, ella espera, m\u00e1s all\u00e1 de toda evidencia, aguardando de Dios el cumplimiento de la promesa.<\/p>\n<p>La casa de Nazaret, ambiente de crecimiento de la fe y de la esperanza, se convierte en lugar de un alto testimonio de la caridad. El amor que Cristo deseaba extender en el mundo se enciende y arde ante todo en el coraz\u00f3n de la Madre; es precisamente en el hogar donde se prepara el anuncio del evangelio de la caridad divina.<\/p>\n<p>Dirigiendo la mirada a Nazaret y contemplando el misterio de la vida oculta de Jes\u00fas y de la Virgen, somos invitados a meditar una vez m\u00e1s en el misterio de nuestra vida misma que, como recuerda san Pablo, \u00abest\u00e1 oculta con Cristo en Dios\u00bb (<em>Col <\/em>3, 3).<\/p>\n<p>A menudo se trata de una vida humilde y oscura a los ojos del mundo, pero que, en la escuela de Mar\u00eda, puede revelar potencialidades inesperadas de salvaci\u00f3n, irradiando el amor y la paz de Cristo.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_12-03-1997_La_participacion_de_Maria_en_la_vida_publica_de_Jesus\">Catequesis (12-03-1997): La participaci\u00f3n de Mar\u00eda en la vida p\u00fablica de Jes\u00fas<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia general, 12 de marzo de 1997.<\/p>\n<p>3.\u00a0Mar\u00eda, siguiendo de lejos las actividades de su Hijo, participa en su drama de sentirse rechazado por una parte del pueblo elegido. Ese rechazo, que se manifest\u00f3 ya desde su visita a Nazaret, se hace cada vez m\u00e1s patente en las palabras y en las actitudes de los jefes del pueblo.<\/p>\n<p>De este modo, sin duda habr\u00e1n llegado a conocimiento de la Virgen cr\u00edticas, insultos y amenazas dirigidas a Jes\u00fas. Incluso en Nazaret se habr\u00e1 sentido herida muchas veces por la incredulidad de parientes y conocidos, que intentaban instrumentalizar a Jes\u00fas (cf. <i>Jn <\/i>7, 2-5) o interrumpir su misi\u00f3n (cf. <i>Mc <\/i>3, 21).<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de estos sufrimientos, soportados con gran dignidad y de forma oculta, Mar\u00eda comparte el itinerario de su Hijo \u00abhacia Jerusal\u00e9n\u00bb (<i>Lc <\/i>9, 51) y, cada vez m\u00e1s unida a \u00e9l en la fe, en la esperanza y en el amor, coopera en la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>4.\u00a0La Virgen se convierte as\u00ed en modelo para quienes acogen la palabra de Cristo. Ella, creyendo ya desde la Anunciaci\u00f3n en el mensaje divino y acogiendo plenamente a la Persona de su Hijo, nos ense\u00f1a a ponernos con confianza a la escucha del Salvador, para descubrir en \u00e9l la Palabra divina que transforma y renueva nuestra vida. Asimismo, su experiencia nos estimula a aceptar las pruebas y los sufrimientos que nos vienen por la fidelidad a Cristo, teniendo la mirada fija en la felicidad que ha prometido Jes\u00fas a quienes escuchan y cumplen su palabra.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_05-01-2000_Maria_hija_predilecta_del_Padre\">Catequesis (05-01-2000): Mar\u00eda, hija predilecta del Padre<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia general, 5 de enero del 2000.<\/p>\n<p>4.\u00a0Mar\u00eda es la \u00fanica madre que puede decir, hablando de Jes\u00fas, &#8220;mi hijo&#8221;, como lo dice el Padre:\u00a0 &#8220;T\u00fa eres mi Hijo&#8221; (<i>Mc<\/i> 1, 11). Por su parte, Jes\u00fas dice al Padre:\u00a0 &#8220;Abb\u00e1&#8221;, &#8220;Pap\u00e1&#8221; (cf.<i>Mc<\/i> 14, 36), mientras dice &#8220;mam\u00e1&#8221; a Mar\u00eda, poniendo en este nombre todo su afecto filial.<\/p>\n<p>En la vida p\u00fablica, cuando deja a su madre en Nazaret, al encontrarse con ella la llama &#8220;mujer&#8221;, para subrayar que \u00e9l ya s\u00f3lo recibe \u00f3rdenes del Padre, pero tambi\u00e9n para declarar que ella no es simplemente una madre biol\u00f3gica, sino que tiene una misi\u00f3n que desempe\u00f1ar como &#8220;Hija de Si\u00f3n&#8221; y madre del pueblo de la nueva Alianza. En cuanto tal, Mar\u00eda permanece siempre orientada a la plena adhesi\u00f3n a la voluntad del Padre.<\/p>\n<p>No era el caso de toda la familia de Jes\u00fas. El cuarto evangelio nos revela que sus parientes &#8220;no cre\u00edan en \u00e9l&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a07, 5) y san Marcos refiere que &#8220;fueron a hacerse cargo de \u00e9l, pues dec\u00edan:\u00a0 &#8220;Est\u00e1 fuera de s\u00ed&#8221;&#8221; (<i>Mc<\/i> 3, 21). Podemos tener la certeza de que las disposiciones \u00edntimas de Mar\u00eda eran completamente diversas. Nos lo asegura el evangelio de san Lucas, en el que Mar\u00eda se presenta a s\u00ed misma como la humilde &#8220;esclava del Se\u00f1or&#8221; (<i>Lc<\/i> 1, 38). Desde esta perspectiva se ha de leer la respuesta que dio Jes\u00fas cuando &#8220;le anunciaron:\u00a0 &#8220;Tu madre y \u00a0tus \u00a0hermanos \u00a0est\u00e1n ah\u00ed fuera y quieren verte&#8221;&#8221; (<i>Lc <\/i>8, 20; cf. <i>Mt<\/i> 12, 46-47; <i>Mc<\/i> 3, 32); Jes\u00fas respondi\u00f3:\u00a0 &#8220;Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la palabra de Dios y la cumplen&#8221; (<i>Lc<\/i> 8, 21). En efecto, Mar\u00eda es un modelo de escucha de la palabra de Dios (cf. <i>Lc<\/i>2, 19.\u00a051) y de docilidad a ella.<\/p>\n<p>5.\u00a0La Virgen conserv\u00f3 y renov\u00f3 con perseverancia la completa disponibilidad que hab\u00eda expresado en la Anunciaci\u00f3n. El inmenso privilegio y la excelsa misi\u00f3n de ser Madre del Hijo de Dios no cambiaron su conducta de humilde sumisi\u00f3n al plan del Padre. Entre los dem\u00e1s aspectos de ese plan divino, ella asumi\u00f3 el compromiso educativo implicado en su maternidad. La madre no es s\u00f3lo la que da a luz, sino tambi\u00e9n la que se compromete activamente en la formaci\u00f3n y el desarrollo de la personalidad del hijo. Seguramente, el comportamiento de Mar\u00eda influy\u00f3 en la conducta de Jes\u00fas. Se puede pensar, por ejemplo, que el gesto del lavatorio de los pies (cf. <i>Jn<\/i> 13, 4-5), que dej\u00f3 a sus disc\u00edpulos como modelo para seguir (cf. <i>Jn<\/i> 13, 14-15), reflejaba lo que Jes\u00fas mismo hab\u00eda observado desde su infancia en el comportamiento de Mar\u00eda, cuando ella lavaba los pies a los hu\u00e9spedes, con esp\u00edritu de servicio humilde.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el testimonio del evangelio, Jes\u00fas, en el per\u00edodo transcurrido en Nazaret, estaba &#8220;sujeto&#8221; a Mar\u00eda y a Jos\u00e9 (cf.<i>\u00a0Lc<\/i> 2, 51). As\u00ed recibi\u00f3 de Mar\u00eda una verdadera educaci\u00f3n, que forj\u00f3 su humanidad. Por otra parte, Mar\u00eda se dejaba influir y formar por su hijo. En la progresiva manifestaci\u00f3n de Jes\u00fas descubri\u00f3 cada vez m\u00e1s profundamente al Padre y le hizo el homenaje de todo el amor de su coraz\u00f3n filial. Su tarea consiste ahora\u00a0en ayudar a\u00a0la Iglesia a caminar como ella tras las huellas de Cristo.<\/p>\n<h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Angelus_18-08-2013_Signo_de_contradiccion\">\u00c1ngelus (18-08-2013): Signo de contradicci\u00f3n.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">18 de agosto del 2013.<\/p>\n<p>Jes\u00fas dice a los disc\u00edpulos: \u00ab\u00bfPens\u00e1is que he venido a traer paz a la tierra? No, sino divisi\u00f3n\u00bb (Lc 12, 51). \u00bfQu\u00e9 significa esto? Significa que la fe no es una cosa decorativa, ornamental; vivir la fe no es decorar la vida con un poco de religi\u00f3n, como si fuese un pastel que se lo decora con nata. No, la fe no es esto. La fe comporta elegir a Dios como criterio- base de la vida, y Dios no es vac\u00edo, Dios no es neutro, Dios es siempre positivo, Dio es amor, y el amor es positivo. Despu\u00e9s de que Jes\u00fas vino al mundo no se puede actuar como si no conoci\u00e9ramos a Dios. Como si fuese una cosa abstracta, vac\u00eda, de referencia puramente nominal; no, Dios tiene un rostro concreto, tiene un nombre: Dios es misericordia, Dios es fidelidad, es vida que se dona a todos nosotros. Por esto Jes\u00fas dice: he venido a traer divisi\u00f3n; no es que Jes\u00fas quiera dividir a los hombres entre s\u00ed, al contrario: Jes\u00fas es nuestra paz, nuestra reconciliaci\u00f3n. Pero esta paz no es la paz de los sepulcros, no es neutralidad, Jes\u00fas no trae neutralidad, esta paz no es una componenda a cualquier precio. Seguir a Jes\u00fas comporta renunciar al mal, al ego\u00edsmo y elegir el bien, la verdad, la justicia, incluso cuando esto requiere sacrificio y renuncia a los propios intereses. Y esto s\u00ed, divide; lo sabemos, divide incluso las relaciones m\u00e1s cercanas. Pero atenci\u00f3n: no es Jes\u00fas quien divide. \u00c9l pone el criterio: vivir para s\u00ed mismos, o vivir para Dios y para los dem\u00e1s; hacerse servir, o servir; obedecer al propio yo, u obedecer a Dios. He aqu\u00ed en qu\u00e9 sentido Jes\u00fas es \u00absigno de contradicci\u00f3n\u00bb (Lc 2, 34).<\/p>\n<p>[&#8230;]<\/p>\n<p>Queridos amigos, tambi\u00e9n entre los parientes de Jes\u00fas hubo algunos que a un cierto punto no compartieron su modo de vivir y de predicar, nos lo dice el Evangelio (cf. Mc 3, 20-21). Pero su Madre lo sigui\u00f3 siempre fielmente, manteniendo fija la mirada de su coraz\u00f3n en Jes\u00fas, el Hijo del Alt\u00edsimo, y en su misterio. Y al final, gracias a la fe de Mar\u00eda, los familiares de Jes\u00fas entraron a formar parte de la primera comunidad cristiana (cf. Hch 1, 14). Pidamos a Mar\u00eda que nos ayude tambi\u00e9n a nosotros a mantener la mirada bien fija en Jes\u00fas y a seguirle siempre, incluso cuando cuesta.<\/p>\n<h2><span id=\"Manuel_Garrido_B_Ano_Liturgico_Patristico\">Manuel Garrido B.: A\u00f1o Lit\u00fargico Patr\u00edstico<\/span><\/h2>\n<p><i>Su familia dec\u00eda que no estaba en sus cabales<\/i>. Un grupo de familiares de Jes\u00fas sale a su encuentro, porque corr\u00eda la voz de que estaba loco. Esa misma calumnia vuelve a ser aludida en ese mismo Evangelio.<\/p>\n<p>Oigamos a San Gregorio Magno:\u00abUn sector del pueblo enjuicia peyorativamente la obra y el mensaje de Cristo. Al no aceptar con sencillez su excelsa doctrina lo juzgan como a un iluso. Hasta all\u00ed lleg\u00f3 la humillaci\u00f3n del Salvador, que se agrandar\u00e1 en la hora de la Pasi\u00f3n y Muerte. Hemos de aprender de la entereza de Cristo al sufrir tan gran difamaci\u00f3n y calumnia.\u00ab\u00bfQu\u00e9 importa que los hombres nos deshonren, si nuestra conciencia nos defiende? Sin embargo, de la misma manera que no debemos excitar intencionadamente las lenguas de los que injurian para que no perezcan, debemos sufrir con \u00e1nimo tranquilo las movidas por su propia malicia, para que crezca nuestro m\u00e9rito. Por eso se dice: \u201cgozaos y alegraos, porque vuestro galard\u00f3n es muy grande en los cielos\u201d (Mt 5,12)\u00bb (<i>Sermones sobre el Evangelio<\/i> 17).<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Uso_liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<ul>\n<li>S\u00e1bado II del Tiempo Ordinario<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>20 Llega a casa y de nuevo se junta tanta gente que no los dejaban ni comer. 21 Al enterarse su familia, vinieron a llev\u00e1rselo, porque se dec\u00eda que estaba fuera de s\u00ed. 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