{"id":41380,"date":"2016-10-07T23:30:37","date_gmt":"2016-10-08T04:30:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-3-22-30-calumnia-de-los-escribas-pecado-contra-el-espiritu-santo\/"},"modified":"2016-10-07T23:30:37","modified_gmt":"2016-10-08T04:30:37","slug":"mc-3-22-30-calumnia-de-los-escribas-pecado-contra-el-espiritu-santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-3-22-30-calumnia-de-los-escribas-pecado-contra-el-espiritu-santo\/","title":{"rendered":"Mc 3, 22-30: Calumnia de los escribas &#8211; Pecado contra el Esp\u00edritu Santo"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">22<\/span> Y los escribas que hab\u00edan bajado de Jerusal\u00e9n dec\u00edan: \u00abTiene dentro a Belzeb\u00fa y expulsa a los de-monios con el poder del jefe de los demonios\u00bb. <span class=\"versiculo\">23<\/span> \u00c9l los invit\u00f3 a acercarse y les hablaba en par\u00e1bolas: \u00ab\u00bfC\u00f3mo va a echar Satan\u00e1s a Satan\u00e1s? <span class=\"versiculo\">24<\/span> Un reino dividido internamente no puede subsistir; <span class=\"versiculo\">25<\/span> una familia dividida no puede subsistir. <span class=\"versiculo\">26<\/span> Si Satan\u00e1s se rebela contra s\u00ed mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, est\u00e1 perdido. <span class=\"versiculo\">27<\/span> Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podr\u00e1 arramblar con la casa. <span class=\"versiculo\">28<\/span> En verdad os digo, todo se les podr\u00e1 perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; <span class=\"versiculo\">29<\/span> pero el que blasfeme contra el Esp\u00edritu Santo no tendr\u00e1 perd\u00f3n jam\u00e1s, cargar\u00e1 con su pecado para siempre\u00bb. <span class=\"versiculo\">30<\/span> Se refer\u00eda a los que dec\u00edan que ten\u00eda dentro un esp\u00edritu inmundo. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Teofilacto_super_Cum_fortis_armatus\">Teofilacto, super Cum fortis armatus<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">22. <\/span>Esto es, que estaba pose\u00eddo y furioso, y por tanto quer\u00edan apoderarse de El y encarcelarlo como a endemoniado. Y los que tal pretend\u00edan eran los suyos, esto es, sus deudos, sus compatriotas, o sus parientes.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">27. <\/span>En el fondo este ejemplo quiere decir: el demonio es fuerte; las alhajas son los hombres, en los cuales se refugia. \u00bfC\u00f3mo, pues, podr\u00e1 nadie apoderarse de las alhajas, esto es, de los pose\u00eddos, sin vencer y sujetar antes al demonio? Por esto yo, que le arranco las alhajas, es decir, que libero a los hombres del esp\u00edritu maligno, sujeto antes a los demonios, los venzo y soy su enemigo. \u00bfC\u00f3mo dec\u00eds, pues, que yo estoy pose\u00eddo de Beelzeb\u00fa, y siendo amigo de los demonios los lanzo fuera?<\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">22. <\/span>Hay mucha distancia entre los que no entienden por su escasa capacidad la palabra de Dios, como eran \u00e9stos de que se ha hablado, y aqu\u00e9llos que la blasfeman adrede, y que son por los que dice: &#8220;Al mismo tiempo los escribas, que hab\u00edan bajado de Jerusal\u00e9n&#8221;, etc. Y lo que no pod\u00edan negar se esforzaban por alterarlo con una interpretaci\u00f3n errada, como si no fuesen obras de la Divinidad, sino del m\u00e1s impuro de los esp\u00edritus, esto es, Beelzeb\u00fa, que era el dios de Ecr\u00f3n, pues Beel es el mismo Baal, y zeb\u00fa quiere decir mosca, significando por tanto Beelzeb\u00fa <span class=\"citaI\">hombre de las moscas<\/span><a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\"> [1]<\/a> por la inmundicia de la sangre de las v\u00edctimas que se le sacrificaban. Con este repugnante nombre llamaban al pr\u00edncipe de los demonios: &#8220;Es por Beelzeb\u00fa, pr\u00edncipe de los demonios, por quien expulsa a los demonios&#8221;, dec\u00edan.<\/p>\n<p>Los escribas, que hab\u00edan bajado de Jerusal\u00e9n, blasfemaban; pero la muchedumbre que viene de aquella ciudad y de otras partes de la Judea y de los pueblos gentiles sigue al Se\u00f1or. Porque la muchedumbre del pueblo jud\u00edo hab\u00eda de precederle a Jerusal\u00e9n en el tiempo de la pasi\u00f3n con palmas y c\u00e1nticos de alabanza, mientras que los gentiles deseaban verle, y los escribas y fariseos trataban de su muerte.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">27-29. <\/span>El Se\u00f1or at\u00f3 tambi\u00e9n al fuerte, esto es, al diablo, en cuanto que le impidi\u00f3 sedujera a los elegidos, y entrando en la casa, o en el mundo, le quit\u00f3 la casa y las alhajas, o los hombres, ya que libr\u00e1ndolos del poder del diablo los ha unido a su Iglesia. O bien destruy\u00f3 su casa, puesto que distribuy\u00f3 entre los ap\u00f3stoles y sus sucesores todas las partes del mundo dominadas en otro tiempo por el antiguo enemigo, para que atrajesen a los pueblos al camino de la vida. As\u00ed, pues, manifiesta el Se\u00f1or el gran crimen que comet\u00edan al exclamar que era obra del diablo la que conoc\u00edan que era de Dios, cuando dice: &#8220;En verdad os digo que todos los pecados se perdonar\u00e1n&#8221;, etc. No se perdonar\u00e1n todos los pecados y blasfemias a todos los hombres en general, sino a los que hayan hecho penitencia proporcionada a sus errores en esta vida. Porque es un error el de Novaciano, que niega pueda ser perdonado el que no sale vencedor del martirio, como tambi\u00e9n el de Or\u00edgenes, quien afirma que todos los pecadores despu\u00e9s del juicio universal y de innumerables evoluciones de los siglos, habr\u00e1n de alcanzar el perd\u00f3n de sus pecados: error que combaten las siguientes palabras del Se\u00f1or: &#8220;Pero el que blasfemare contra el Esp\u00edritu Santo no tendr\u00e1 jam\u00e1s perd\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>No se debe con todo tener por reos de blasfemia irremisible a los que no creen que el Esp\u00edritu Santo sea Dios, porque no lo niegan por malicia diab\u00f3lica, sino por humana ignorancia.<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p class=\"citaB\" align=\"left\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1] <\/a><span class=\"citaI\">Baal-Zebul,<\/span> &#8220;Baal, el Pr\u00edncipe&#8221;, divinidad filistea adorada en Ecr\u00f3n. Baal-Zebub: Se\u00f1or de las moscas es un juego de palabras burlesco sobre el verdadero nombre de la divinidad (ver nota Biblia de Jerusal\u00e9n: 2Re 1,2s) .<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_homilae_in_Mattaeum_hom_42\">San Juan Cris\u00f3stomo, homilae in Mattaeum, hom. 42<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">23-26. <\/span>Demuestra el Se\u00f1or que era imposible lo que dec\u00edan los blasfemos escribas, confirmando su demostraci\u00f3n con un ejemplo. &#8220;Mas Jes\u00fas, prosigue, habi\u00e9ndolos convocado les dec\u00eda o refutaba con estos s\u00edmiles. \u00bfC\u00f3mo puede Satan\u00e1s expeler a Satan\u00e1s?&#8221; Es como si dijera: Es forzoso que quede asolado un reino dividido en guerra interna, que es lo que se ve en las casas y en las ciudades: por esto si se divide en s\u00ed mismo el reino de Satan\u00e1s, de modo que Satan\u00e1s expulse de los hombres a Satan\u00e1s, se aproximar\u00e1 la desolaci\u00f3n del reino de los demonios. El reino de \u00e9stos consiste en tener sujetos a los hombres. Por lo tanto, si son arrojados de los hombres, la disoluci\u00f3n de su reino es inevitable, mientras que, si conservan a\u00fan potestad sobre los hombres, es claro que su reino dura todav\u00eda, y no est\u00e1 dividido contra s\u00ed mismo.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">28-29. <\/span>Y ciertamente dice que tiene excusa la blasfemia contra El, porque no lo ve\u00edan sino como un hombre despreciable y bajo; pero que no tendr\u00e1 perd\u00f3n la dirigida contra Dios, y la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo es contra Dios, porque el reino de Dios es obra del Esp\u00edritu Santo. Por esto, pues, dice que es irremisible la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo. Ahora, en lugar de estas palabras: &#8220;Pero ser\u00e1 reo de eterno delito&#8221;, dice el Evangelista: &#8220;Ni en este siglo, ni en el futuro&#8221; ( Mt 12,32). Debemos distinguir en esto el juicio seg\u00fan la ley que mandaba matar al que blasfemaba el nombre de Dios ( Lev 24,15), y el juicio de la otra vida: la segunda ley no excusa semejante delito. El que se bautiza queda fuera de este siglo, y los jud\u00edos desconoc\u00edan la remisi\u00f3n que se obra por el bautismo. Al que atribuye por tanto al demonio los milagros y la expulsi\u00f3n de los demonios, que son obras solamente del Esp\u00edritu Santo, no le queda excusa ninguna por su blasfemia, y siendo \u00e9sta tal contra el Esp\u00edritu Santo no puede ser perdonada. Les dec\u00eda esto porque le acusaban de que estaba pose\u00eddo del esp\u00edritu inmundo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_Verbo_Domini_serm_11_12\">San Agust\u00edn, de Verbo Domini, serm. 11, 12<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">28-29. <\/span>O es la impenitencia misma la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo que no se perdona. El hombre, que con su dureza y coraz\u00f3n impenitente va atesorando ira y m\u00e1s ira ( Rm 2), blasfema de palabra o con el pensamiento contra el Esp\u00edritu Santo, por quien se perdonan los pecados. &#8220;Porque le acusaban -prosigue- de que estaba pose\u00eddo del esp\u00edritu inmundo&#8221;, para manifestar que la causa ostensible de hablar as\u00ed era que dec\u00edan que lanzaba al demonio por Beelzeb\u00fa; no porque sea blasfemia que no pueda perdonarse, puesto que se consigue su perd\u00f3n con una verdadera penitencia, sino porque era ocasi\u00f3n de anunciar esta sentencia por el esp\u00edritu inmundo, a quien el Se\u00f1or muestra dividido contra s\u00ed mismo por efecto del Esp\u00edritu Santo, quien une a los que acoge, perdonando los pecados que los divid\u00edan contra s\u00ed mismos: remisi\u00f3n a cuya gracia nadie resiste, sino el que tiene la dureza de un coraz\u00f3n impenitente. En otro pasaje dijeron del Se\u00f1or los jud\u00edos que estaba pose\u00eddo por el demonio ( Jn 8), y sin embargo, no les dijo que blasfemaban contra el Esp\u00edritu Santo, porque no le injuriaban al punto de presentarle dividido en s\u00ed mismo, como Beelzeb\u00fa, por quien dijeron que pod\u00edan ser lanzados los demonios.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Francisco_de_Sales_obispo\">San Francisco de Sales, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta\">Carta<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Carta a un caballero, p. 223. Textos esenciales. Sin fecha.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abSi Dios est\u00e1 con nosotros, \u00bfQui\u00e9n estar\u00e1 contra nosotros?\u00bb (Rm 8, 31).<\/p>\n<p>No hace falta que entremos en dudas sobre si estamos en estado de confiarnos a Dios cuando sentimos dificultades para guardarnos del pecado, ni cuando nos entra la desconfianza o el miedo de no poder resistir en las ocasiones y tentaciones. \u00a1Oh no! porque la desconfianza en nuestras propias fuerzas no es falta de resoluci\u00f3n, sino un reconocimiento de nuestra miseria. <\/p>\n<p>Es mejor sentimiento el de desconfiar de poder resistir las tentaciones que el de estar seguro y sentirse fuerte, siempre que no se espere nada de las propias fuerzas sino de la gracia de Dios; tan es as\u00ed, que muchos, entre grandes consolaciones, se promet\u00edan hacer maravillas por Dios, al llegar la ocasi\u00f3n fallaron. <\/p>\n<p>Y muchos que han desconfiado mucho de sus fuerzas y han sentido gran temor de no resistir la tentaci\u00f3n, han hecho maravillas, porque el sentimiento de su debilidad les empuj\u00f3 a buscar la ayuda y el auxilio de Dios, a velar, orar y humillarse para no caer en tentaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Tengo que a\u00f1adir que aunque no sintamos fuerza ni valor alguno para resistir la tentaci\u00f3n si ahora se nos presentara, siempre que esperemos en que si llegase, Dios nos ayudar\u00eda y nosotros recurrir\u00edamos a \u00c9l, no debemos entristecernos ya que no es necesario sentir siempre fuerza y valor; nos basta con esperar y desear tenerlo a su debido tiempo. <\/p>\n<p>Tampoco es necesario sentir se\u00f1al alguna de que se tendr\u00e1 ese valor; basta con esperar que Dios nos ayudar\u00e1. <\/p>\n<p>As\u00ed que, puesto que dese\u00e1is ser todo de Dios, \u00bfpor qu\u00e9 temer vuestra debilidad, en la cual est\u00e1 claro que no deb\u00e9is ni pod\u00e9is apoyaros? <\/p>\n<p>\u00bfEs que no esper\u00e1is en Dios? Y quien espera en \u00c9l, \u00bfva a ser confundido? No, no lo ser\u00e1 jam\u00e1s.<\/p>\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II\">Juan Pablo II<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_enciclica_Dominum_et_vivificantem_n_46_18-05-198\">Carta enc\u00edclica <em>Dominum et vivificantem,<\/em> n. 46, 18-05-198<\/span><\/h3>\n<p>46. En el marco de lo dicho hasta ahora, resultan m\u00e1s comprensibles otras palabras, impresionantes y desconcertantes, de Jes\u00fas. Las podr\u00edamos llamar\u00a0<i>las palabras del\u00a0<\/i>\u00ab<i>no-perd\u00f3n<\/i>\u00bb<i>.\u00a0<\/i>Nos las refieren los Sin\u00f3pticos respecto a un pecado particular que es llamado \u00abblasfemia contra el Esp\u00edritu Santo\u00bb. As\u00ed han sido referidas en su triple redacci\u00f3n:<\/p>\n<p><i>Mateo:\u00a0<\/i>\u00abTodo pecado y blasfemia se perdonar\u00e1 a los hombres, pero la blasfemia contra el Esp\u00edritu no ser\u00e1 perdonada. Y al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonar\u00e1; pero al que la diga contra el Esp\u00edritu Santo, no se le perdonar\u00e1 ni en este mundo ni en el otro\u00bb.<sup><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_18051986_dominum-et-vivificantem_sp.html#$50\" name=\"-50\">180<\/a><\/sup><\/p>\n<p><i>Marcos:\u00a0<\/i>\u00abSe perdonar\u00e1 todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que \u00e9stas sean. Pero el que blasfeme contra el Esp\u00edritu Santo, no tendr\u00e1 perd\u00f3n nunca, antes bien, ser\u00e1 reo de pecado eterno\u00bb.<sup><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_18051986_dominum-et-vivificantem_sp.html#$51\" name=\"-51\">181<\/a><\/sup><\/p>\n<p><i>Lucas:\u00a0<\/i>\u00abA todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonar\u00e1; pero al que blasfeme contra el Esp\u00edritu Santo, no se le perdonar\u00e1\u00bb.<sup><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_18051986_dominum-et-vivificantem_sp.html#$52\" name=\"-52\">182<\/a><\/sup><\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo es imperdonable?\u00a0<i>\u00bfC\u00f3mo se entiende esta blasfemia?\u00a0<\/i>Responde Santo Tom\u00e1s de Aquino que se trata de un pecado \u00abirremisible seg\u00fan su naturaleza, en cuanto excluye aquellos elementos, gracias a los cuales se da la remisi\u00f3n de los pecados\u00bb.<sup><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_18051986_dominum-et-vivificantem_sp.html#$53\" name=\"-53\">183<\/a><\/sup><\/p>\n<p>Seg\u00fan esta ex\u00e9gesis la \u00abblasfemia\u00bb no consiste en el hecho de ofender con palabras al Esp\u00edritu Santo; consiste, por el contrario,\u00a0<i>en el rechazo de aceptar la salvaci\u00f3n que Dios ofrece al hombre por medio del Esp\u00edritu Santo,\u00a0<\/i>que act\u00faa en virtud del sacrificio de la Cruz. Si el hombre rechaza aquel \u00abconvencer sobre el pecado\u00bb, que proviene del Esp\u00edritu Santo y tiene un car\u00e1cter salv\u00edfico, rechaza a la vez la \u00abvenida\u00bb del Par\u00e1clito aquella \u00abvenida\u00bb que se ha realizado en el misterio pascual, en la unidad mediante la fuerza redentora de la Sangre de Cristo. La Sangre que \u00abpurifica de las obras muertas nuestra conciencia\u00bb.<\/p>\n<p>Sabemos que un fruto de esta purificaci\u00f3n es la remisi\u00f3n de los pecados. Por tanto, el que rechaza el Esp\u00edritu y la Sangre permanece en las \u00abobras muertas\u00bb, o sea en el pecado. Y la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo consiste precisamente\u00a0<i>en el rechazo radical de aceptar\u00a0<\/i>esta\u00a0<i>remisi\u00f3n,\u00a0<\/i>de la que el mismo Esp\u00edritu es el \u00edntimo dispensador y que presupone la verdadera conversi\u00f3n obrada por \u00e9l en la conciencia. Si Jes\u00fas afirma que la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo no puede ser perdonada ni en esta vida ni en la futura, es porque esta \u00ab<i>no-remisi\u00f3n<\/i>\u00bb est\u00e1\u00a0<i>unida,\u00a0<\/i>como causa suya,\u00a0<i>a la\u00a0<\/i>\u00ab<i>no-penitencia<\/i>\u00bb, es decir al rechazo radical del convertirse. Lo que significa el rechazo de acudir a las fuentes de la Redenci\u00f3n, las cuales, sin embargo, quedan \u00absiempre\u00bb abiertas en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n, en la que se realiza la misi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. El Par\u00e1clito tiene el poder infinito de sacar de estas fuentes: \u00abrecibir\u00e1 de lo m\u00edo\u00bb, dijo Jes\u00fas. De este modo el Esp\u00edritu completa en las almas la obra de la Redenci\u00f3n realizada por Cristo, distribuyendo sus frutos. Ahora bien la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo es el pecado cometido por el hombre, que reivindica un pretendido \u00ab<i>derecho de perseverar en el mal<\/i>\u00bb\u00a0<i>\u2014<\/i>en cualquier pecado\u2014 y rechaza as\u00ed la Redenci\u00f3n. El hombre encerrado en el pecado, haciendo imposible por su parte la conversi\u00f3n y, por consiguiente, tambi\u00e9n la remisi\u00f3n de sus pecados, que considera no esencial o sin importancia para su vida. Esta es una condici\u00f3n de ruina espiritual, dado que la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo no permite al hombre salir de su autoprisi\u00f3n y abrirse a las fuentes divinas de la purificaci\u00f3n de las conciencias y remisi\u00f3n de los pecados.<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p class=\"citaB\" align=\"left\">Notas (n\u00fameros del documento original)<\/p>\n<p><span class=\"textoNota\"><b><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_18051986_dominum-et-vivificantem_sp.html#-50\" name=\"$50\">180<\/a><\/b>\u00a0Mt 12. 31 s.<\/span><br \/>\n<span class=\"textoNota\"><b><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_18051986_dominum-et-vivificantem_sp.html#-51\" name=\"$51\">181<\/a><\/b>\u00a0Mc 3, 28 s.<\/span><br \/>\n<span class=\"textoNota\"><b><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_18051986_dominum-et-vivificantem_sp.html#-52\" name=\"$52\">182<\/a><\/b>\u00a0Lc 12, 10.<\/span><br \/>\n<span class=\"textoNota\"><b><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_18051986_dominum-et-vivificantem_sp.html#-53\" name=\"$53\">183<\/a><\/b>\u00a0S. Tom\u00e1s De Aquino,\u00a0<i>Summa Theol.<\/i>\u00a0IIa-IIae, q. 14, a. 3; cf. S. Agust\u00edn,\u00a0<i>Epist.<\/i>\u00a0185, 11, 48-49: PL 33, 814 s.; S. Buenaventura,\u00a0<i>Comment. in Evang. S. Lucae<\/i>\u00a0cap. XIV, 15-16: Ad Claras Aquas, VII, pp. 314 s.<\/span><\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_extracto_Audiencia_general_03-06-1998\"><em>Catequesis (extracto), <\/em>Audiencia general 03-06-1998<\/span><\/h3>\n<p>[&#8230;] 3. Despu\u00e9s del bautismo en el Jord\u00e1n, Jes\u00fas comienza a cumplir su triple misi\u00f3n: misi\u00f3n\u00a0<i>real<\/i>, que lo compromete en su lucha contra el esp\u00edritu del mal; misi\u00f3n\u00a0<i>prof\u00e9tica<\/i>, que lo convierte en predicador incansable de la buena nueva; y misi\u00f3n\u00a0<i>sacerdotal<\/i>, que lo impulsa a la alabanza y a la entrega de s\u00ed al Padre por nuestra salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los tres sin\u00f3pticos subrayan que, inmediatamente despu\u00e9s del bautismo, Jes\u00fas fue \u00abllevado\u00bb por el Esp\u00edritu Santo al desierto \u00abpara ser tentado por el diablo\u00bb (<i>Mt<\/i>\u00a04, 1; cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a04, 1;\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a01, 12). El diablo le propone un mesianismo triunfal, caracterizado por prodigios espectaculares, como convertir las piedras en pan, tirarse del pin\u00e1culo del templo saliendo ileso, y conquistar en un instante el dominio pol\u00edtico de todas las naciones. Pero la opci\u00f3n de Jes\u00fas, para cumplir con plenitud la voluntad del Padre, es clara e inequ\u00edvoca: acepta ser el Mes\u00edas sufriente y crucificado, que dar\u00e1 su vida por la salvaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>La lucha con Satan\u00e1s, iniciada en el desierto, prosigue durante toda la vida de Jes\u00fas. Una de sus actividades t\u00edpicas es precisamente la de exorcista, por la que la gente grita admirada: \u00abManda hasta a los esp\u00edritus inmundos y le obedecen\u00bb (<i>Mc<\/i>\u00a01, 27). Quien osa afirmar que Jes\u00fas recibe este poder del mismo diablo blasfema contra el Esp\u00edritu Santo (cf.\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a03, 22-30), pues Jes\u00fas expulsa los demonios precisamente \u00abpor el Esp\u00edritu de Dios\u00bb (<i>Mt<\/i>\u00a012, 28). Como afirma san Basilio de Cesarea, con Jes\u00fas \u00abel diablo perdi\u00f3 su poder en presencia del Esp\u00edritu Santo\u00bb (<i>De Spiritu Sancto<\/i>, 19).<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_extracto_Audiencia_general_19-09-1990\"><em>Catequesis (extracto), <\/em>Audiencia general 19-09-1990<\/span><\/h3>\n<p>4. [\u2026]\u00a0<i>La victoria de Cristo sobre Satan\u00e1s<\/i>\u00a0al comienzo de la actividad mesi\u00e1nica es el preludio y el anuncio de su victoria definitiva en la cruz y en la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Jes\u00fas mismo atribuye esta victoria al Esp\u00edritu Santo en cada etapa de su misi\u00f3n mesi\u00e1nica: \u201c<i>Por el Esp\u00edritu de Dios expulso yo los demonios<\/i>\u201d afirma (<i>Mt<\/i>\u00a012, 28). En esta lucha y en esta victoria de Cristo se manifiesta, pues, el poder del Esp\u00edritu, que es su \u00edntimo autor e incansable realizador. Por esto Jes\u00fas advierte con tanto rigor a sus oyentes sobre el pecado que \u00e9l mismo llama \u201cla blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo\u201d (<i>Mt<\/i>\u00a012, 31-32; cf.\u00a0<i>Mc\u00a0<\/i>3, 29;\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a012, 10). Tambi\u00e9n aqu\u00ed las expresiones utilizadas por el evangelista presentan al Esp\u00edritu como Persona. Efectivamente, se establece una confrontaci\u00f3n entre quien habla contra la persona del Hijo del hombre y quien habla contra la persona del Esp\u00edritu Santo (<i>Mt<\/i>\u00a012, 32;\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a012, 10) y se afirma que la ofensa hecha al Esp\u00edritu es m\u00e1s grave. \u201c<i>Blasfemar contra el Esp\u00edritu Santo<\/i>\u201d quiere decir<i>ponerse de la parte del esp\u00edritu de las tinieblas<\/i>, de forma que el hombre se cierra interiormente a la acci\u00f3n santificadora del Esp\u00edritu de Dios. He aqu\u00ed por qu\u00e9 Jes\u00fas declara que ese pecado no puede ser perdonado \u201cni en este mundo ni en el otro\u201d (<i>Mt<\/i>\u00a012, 32). El rechazo interior del Esp\u00edritu Santo es el rechazo de la fuente misma de la vida y de la santidad. Entonces el hombre se excluye por s\u00ed solo y libremente del \u00e1mbito de la acci\u00f3n salv\u00edfica de Dios.<\/p>\n<p>La advertencia de Jes\u00fas sobre el pecado contra el Esp\u00edritu Santo incluye al menos impl\u00edcitamente otra revelaci\u00f3n de la Persona y de la acci\u00f3n santificadora de esta Persona de la Trinidad, protagonista en la lucha contra el esp\u00edritu del mal y en la victoria del bien.<\/p>\n<p>7. [\u2026]\u00a0el Esp\u00edritu Santo se manifiesta como<i>Persona que act\u00faa en toda la misi\u00f3n de Cristo<\/i>, y que en la vida y en la historia de los seguidores de Cristo libra del mal, da la fuerza en la lucha con el esp\u00edritu de las tinieblas, prodiga el gozo sobrenatural del conocimiento de Dios y del testimonio de \u00c9l incluso en las tribulaciones.\u00a0<i>Una persona que act\u00faa con poder divino<\/i>\u00a0ante todo en la misi\u00f3n mesi\u00e1nica de Jes\u00fas, y luego en la atracci\u00f3n de los hombres hacia Cristo y en la direcci\u00f3n de los que est\u00e1n llamados a tomar parte en su misi\u00f3n salv\u00edfica.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_extracto_Audiencia_general_27-07-1990\"><em>Catequesis (extracto), <\/em>Audiencia general 27-07-1990<\/span><\/h3>\n<p>5. Los evangelios sin\u00f3pticos recogen otra afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas, en sus instrucciones a los disc\u00edpulos, que no puede dejar de impresionarnos. Se refiere a la \u201cblasfemia contra el Esp\u00edritu Santo\u201d. Dice: \u201cA todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonar\u00e1; pero<i>al que blasfeme contra el Esp\u00edritu Santo, no se le perdonar\u00e1<\/i>\u201d (<i>Lc<\/i>\u00a012, 10; cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a012, 32;\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a03, 29). Estas palabras crean un problema de amplitud teol\u00f3gica y \u00e9tica mayor de lo que se pueda pensar considerando s\u00f3lo la superficie del texto. \u201c<i>La \u2018blasfemia\u2019\u00a0<\/i>(de la que se trata) no consiste en el hecho de ofender con palabras al Esp\u00edritu Santo;\u00a0<i>consiste<\/i>, por el contrario,\u00a0<i>en el rechazo de aceptar la salvaci\u00f3n que Dios ofrece al hombre por medio del Esp\u00edritu Santo<\/i>, que act\u00faa en virtud del sacrificio de la cruz&#8230; Si Jes\u00fas afirma que la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo no puede ser perdonada ni en esta vida ni en la futura, es porque esta\u00a0<i>\u2018no remisi\u00f3n\u2019 est\u00e1 unida como causa suya la \u2018no penitencia\u2019\u00a0<\/i>es decir, al rechazo radical del convertirse&#8230; Ahora bien, la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo es el pecado cometido por el hombre que\u00a0<i>reivindica un pretendido \u2018derecho\u2019 de perseverar en el mal\u00a0<\/i>\u2015en cualquier pecado\u2015\u00a0<i>y rechaza as\u00ed la redenci\u00f3n&#8230;\u00a0<\/i>(Ese pecado) no permite al hombre salir de su autoprisi\u00f3n y abrirse a las fuentes divinas de la purificaci\u00f3n de las conciencias y remisi\u00f3n de los pecados\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0035\/__PF.HTM\">Dominum et vivificantem<\/a><\/i>, 46). Se trata de una actitud exactamente opuesta a la condici\u00f3n de docilidad y de comuni\u00f3n con el Padre en el que vive Jes\u00fas, tanto en su oraci\u00f3n como en sus obras, y que \u00e9l ense\u00f1a y recomienda al hombre como actitud interior y como principio de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>[&#8230;] El Esp\u00edritu Santo mismo con su presencia y su acci\u00f3n de Par\u00e1clito, que conforta y auxilia al hombre, y le confirma en la verdad divina, derrotando al \u201cse\u00f1or de este mundo\u201d.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_extracto_Audiencia_general_11-11-1987\"><em>Catequesis (extracto), <\/em>Audiencia general 11-11-1987<\/span><\/h3>\n<p>[A] Jes\u00fas de Nazaret, Dios [lo] ha acreditado \u201ccon milagros, prodigios y se\u00f1ales\u201d.<\/p>\n<p>[&#8230;] Eran esas mismas obras, y particularmente \u201clos prodigios y se\u00f1ales\u201d, los que testificaban que<i>\u00a0\u201cel reino de Dios estaba cercano\u201d<\/i>\u00a0(cf.\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a01, 15), es decir, que hab\u00eda entrado con Jes\u00fas en la historia terrena del hombre y hac\u00eda violencia para entrar en cada esp\u00edritu humano. Al mismo tiempo testificaban que Aquel que las realizaba era verdaderamente el Hijo de Dios.<\/p>\n<p>[&#8230;] <i>\u00e9stos<\/i>\u00a0(prodigios y signos) pertenecen con seguridad\u00a0<i>al contenido integral<\/i>\u00a0de los Evangelios como testimonios de Cristo, que provienen de testigos oculares. Efectivamente, no es posible excluir los milagros del texto y del<i>\u00a0contexto<\/i>\u00a0evang\u00e9lico.\u00a0<i>El an\u00e1lisis<\/i>\u00a0no s\u00f3lo del texto, sino tambi\u00e9n del contexto, habla a favor de su car\u00e1cter \u201chist\u00f3rico\u201d,\u00a0<i>atestigua que son hechos<\/i>ocurridos en realidad, y verdaderamente realizados por Cristo. Quien se acerca a ellos con honradez intelectual y pericia cient\u00edfica, no puede desembarazarse de \u00e9stos con cualquier palabra, como de puras invenciones posteriores.<\/p>\n<p>4. A este prop\u00f3sito est\u00e1 bien observar que esos\u00a0<i>hechos<\/i>\u00a0no s\u00f3lo son atestiguados y narrados por los Ap\u00f3stoles y por los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, sino que <strong>tambi\u00e9n son confirmados en muchos casos\u00a0<i>por sus adversarios<\/i>.<\/strong> Por ejemplo, es muy significativo que estos \u00faltimos no negaran los milagros realizados por Jes\u00fas, sino que m\u00e1s bien pretendieran\u00a0<i>atribuirlos al poder del \u201cdemonio\u201d.<\/i>\u00a0En efecto, dec\u00edan: \u201cEst\u00e1 pose\u00eddo de Beelcebul, y por virtud del pr\u00edncipe de los demonios echa a los demonios\u201d (<i>Mc<\/i>\u00a03, 22; cf. tambi\u00e9n\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a08, 32; 12, 24;\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a011, 14-15). Y es conocida la\u00a0<i>respuesta de Jes\u00fas<\/i>\u00a0a esta objeci\u00f3n, demostrando su \u00edntima contradicci\u00f3n: \u201cSi, pues, Satan\u00e1s se levanta contra s\u00ed mismo y se divide, no puede sostenerse, sino que ha llegado a su fin\u201d (<i>Mc<\/i>\u00a03, 26). Pero lo que en este momento cuenta m\u00e1s para nosotros es el hecho de que tampoco<i>\u00a0los adversarios de Jes\u00fas pueden negar<\/i>\u00a0sus \u201cmilagros, prodigios y signos\u201d como realidad, como \u201chechos\u201d que verdaderamente han sucedido.<\/p>\n<p>&#8230;cuando<i>\u00a0el Ap\u00f3stol Pedro, el d\u00eda de Pentecost\u00e9s,<\/i>\u00a0da testimonio de toda la misi\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret, acreditada por Dios por medio de \u201cmilagros, prodigios y se\u00f1ales\u201d, no puede m\u00e1s que recordar que el mismo<i>\u00a0Jes\u00fas fue crucificado y resucitado<\/i>\u00a0(<i>Act<\/i>\u00a02, 22-24). As\u00ed indica el acontecimiento pascual en el que se ofreci\u00f3<i>\u00a0el signo m\u00e1s completo<\/i>\u00a0de la acci\u00f3n salvadora y redentora de Dios en la historia de la humanidad. Podr\u00edamos decir que en este signo se contiene el \u201canti-milagro\u201d de la muerte en cruz y el \u201cmilagro\u201d de la resurrecci\u00f3n (milagro de milagros) que se funden en un solo misterio, para que el hombre pueda leer en \u00e9l hasta el fondo la autorrevelaci\u00f3n de Dios en Jesucristo y, adhiri\u00e9ndose con la fe, entrar en el camino de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica_n_1864\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, n. 1864<\/span><\/h2>\n<p><b>1864<\/b><b>\u00a0<\/b>\u201cTodo pecado y blasfemia ser\u00e1 perdonado a los hombres pero la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo no ser\u00e1 perdonada\u201d (<i>Mc<\/i>\u00a03, 29; cf\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a012, 32;\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a012, 10). No hay l\u00edmites a la misericordia de Dios, pero quien se niega deliberadamente a acoger la misericordia de Dios mediante el arrepentimiento rechaza el perd\u00f3n de sus pecados y la salvaci\u00f3n ofrecida por el Esp\u00edritu Santo (cf\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0035\/__PF.HTM\">DeV<\/a>\u00a046). Semejante endurecimiento puede conducir a la condenaci\u00f3n final y a la perdici\u00f3n eterna.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_de_Jerusalen_Catequesis_IV_Los_diez_dogmas_n_VII_16\">San Cirilo de Jerusal\u00e9n, <i>Catequesis IV, <\/i>Los diez dogmas, n. VII, 16<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">El Esp\u00edritu Santo<\/p>\n<p>16. Cree tambi\u00e9n en el Esp\u00edritu Santo y piensa de \u00e9l lo que has aceptado del Padre y del Hijo, y no seg\u00fan los que ensenan cosas err\u00f3neas sobre \u00e9l<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn26\" name=\"_ednref1\"> [26]<\/a>. Aprende por tanto que este Esp\u00edritu Santo es uno y, adem\u00e1s, indiviso y omnipotente. Al realizar muchas cosas, no obstante, no se divide. Conoce los misterios, todo lo escruta, hasta las profundidades de Dios; descendi\u00f3 sobre el Se\u00f1or Jesucristo en forma de paloma (Lc 3,22), hab\u00eda estado actuante en la ley y los profetas, pero tambi\u00e9n ahora sella tu alma con ocasi\u00f3n del bautismo<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn27\" name=\"_ednref1\"> [27]<\/a>: de su santidad necesita ahora toda la naturaleza racional y, si alguien se atreviere a blasfemar contra \u00e9l, no se le perdonara ni en este mundo ni en el venidero (Mc 3,29 par.). Juntamente con el Padre y el Hijo posee el honor y la gloria de la divinidad; tambi\u00e9n de \u00e9l necesitan los tronos y las dominaciones, los principados y las potestades<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn28\" name=\"_ednref1\"> [28]<\/a>. Pues solo hay un Dios, Padre de Cristo; y hay un solo Se\u00f1or Jesucristo, Hijo \u00fanico de Dios; y un solo Esp\u00edritu Santo, que todo lo santifica y lo deifica, y que hablo en la Ley y los Profetas, en la antigua y en la nueva Alianza.<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p class=\"citaB\" align=\"left\">Notas (con n\u00fameros del texto original)<\/p>\n<p><span class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref26\" name=\"_edn26\">[26] <\/a>Con lo cual Cirilo afirma la identidad de naturaleza del Esp\u00edritu Santo con el Padre y el Hijo.<\/span><br \/>\n<span class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref27\" name=\"_edn27\">[27] <\/a>El momento del bautismo es presentado por el texto original como un kairos, es decir, como una oportunidad salv\u00edfica. Por otra parte, el empleo del verbo &#8220;sellar&#8221; (de nuevo, sfragidsein) remite a lo que anteriormente se se\u00f1al\u00f3 varias veces sobre la teolog\u00eda del &#8220;car\u00e1cter&#8221;, referido tanto al bautismo como al don del Esp\u00edritu y a la confirmaci\u00f3n. Cf. Procatoquesis, nota 36.<\/span><br \/>\n<span class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref28\" name=\"_edn28\">[28] <\/a>Al aplicar al Esp\u00edritu Santo todo lo que se dice del Hijo, se le atribuye l\u00f3gicamente tambi\u00e9n a aqu\u00e9l lo que se dice sobre el triunfo y la supremac\u00eda de Cristo en Col 1,16 y Ep 1,2. Tambi\u00e9n en esto se observa que, si bien Cirilo de Jerusal\u00e9n no es, propiamente hablando, creativo en teolog\u00eda trinitaria, es al menos un buen testigo de la misma.<\/span><\/p>\n<h2><span id=\"San_Ireneo\">San Ireneo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_contra_las_herejias_lib_III_cap_4\"><em>Tratado contra las herej\u00edas,<\/em> lib. III, cap. 4<\/span><\/h3>\n<p>8,2. Cuando califica al diablo de fuerte, no lo dice en sentido absoluto, sino en comparaci\u00f3n con nosotros. Pues s\u00f3lo el Se\u00f1or se muestra el Fuerte, y afirma que &#8220;nadie puede robar los enseres del fuerte, si antes no lo ata, y entonces podr\u00e1 robar su casa&#8221; (Mc 3,27 Mt 12,29). Sus enseres y su casa somos nosotros, cuando a\u00fan est\u00e1bamos en la apostas\u00eda. Nos manejaba como quer\u00eda, y el esp\u00edritu inmundo habitaba en nosotros. No es que (el diablo) fuese fuerte para ligarlo y robarle su casa; sino respecto a aquellos hombres que \u00e9l ten\u00eda en su poder, pues los hab\u00eda hecho que apartaran de Dios sus pensamientos. A \u00e9stos los libr\u00f3 el Se\u00f1or, como dijo Jerem\u00edas: &#8220;Dios redimi\u00f3 a Jacob y lo arranc\u00f3 de mano del m\u00e1s fuerte&#8221; (Jr 31,11). Si no se hubiese referido a aquel que &#8220;ata y roba sus enseres&#8221;, sino que s\u00f3lo hubiese dicho: &#8220;el fuerte&#8221;, entonces lo habr\u00eda llamado &#8220;fuerte invicto&#8221;. Pero tambi\u00e9n menciona al que triunfa sobre el fuerte: el que ata es el dominador, el atado es dominado. Mas esto lo dijo sin usar comparaci\u00f3n, a fin de no parangonar con el Se\u00f1or al que no es sino un esclavo ap\u00f3stata. Pues ni \u00e9ste ni ninguna otra cosa creada y sometida puede compararse con el Verbo de Dios, &#8220;por medio del cual todas las cosas fueron hechas&#8221; (Jn 1,3), o sea nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n<h3><span id=\"Tratado_contra_las_herejias_lib_III_cap_21\"><em>Tratado contra las herej\u00edas,<\/em> lib. III, cap. 21<\/span><\/h3>\n<p>[&#8230;] como Dios es invencible y generoso (pues se mostr\u00f3 magn\u00e1nimo al corregir a los hombres y probarlos, como ya hemos expuesto), por medio del Segundo Hombre (1Co 15,47) &#8220;at\u00f3 al fuerte y le arranc\u00f3 sus bienes&#8221; (Mt 12,29 Mc 3,27), aniquil\u00f3 la muerte (2Tm 1,10), volviendo la vida al hombre que hab\u00eda ca\u00eddo bajo el poder de la muerte (288). Pues el primer bien que cay\u00f3 bajo su poder fue Ad\u00e1n, al que manten\u00eda sujeto; es decir, que de forma inicua lo hab\u00eda empujado a la prevaricaci\u00f3n, y poni\u00e9ndole como se\u00f1uelo la inmortalidad, le hab\u00eda infligido la muerte. Pues, en efecto, le hab\u00eda hecho la promesa: &#8220;Ser\u00e9is como dioses&#8221; (Gn 3,5); mas no siendo capaz de cumplirla, le asest\u00f3 la muerte. Por ello justamente Dios la volvi\u00f3 a someter a cautiverio, pues ella hab\u00eda mantenido cautivo al ser humano. Y el hombre, que hab\u00eda sido arrastrado a la esclavitud, (961) qued\u00f3 librado de los lazos de su condena.<\/p>\n<p>En paralelo con la recapitulaci\u00f3n y recirculaci\u00f3n (obra de Cristo), Mar\u00eda, asociada a la misi\u00f3n de su Hijo que por su obediencia ha salvado al hombre ca\u00eddo por la desobediencia, colabora con su Hijo mediante la obediencia, en contraposici\u00f3n a la desobediencia de Eva: &#8220;El mal es desobedecer a Dios; el bien, en cambio, es obedecer&#8221; (lib. V, 19,1; D 33).<\/p>\n<p>El Se\u00f1or se encarn\u00f3, muri\u00f3 y resucit\u00f3 para vencer la muerte que hab\u00eda reca\u00eddo sobre el hombre como condena por el pecado.<\/p>\n<h3><span id=\"Tratado_contra_las_herejias_lib_V_cap_19\"><em>Tratado contra las herej\u00edas,<\/em> lib. V, cap. 19<\/span><\/h3>\n<p>21,3. \u00bfQui\u00e9n es, entonces, el Se\u00f1or Dios del que Cristo dio testimonio, al que nadie tent\u00f3 y al que debemos adorar y a \u00e9l solo servir? Sin duda alguna es el mismo Dios autor de la Ley. Pues todo hab\u00eda sido prescrito por la Ley, y el Se\u00f1or mostr\u00f3, usando las palabras de la Ley, que la Ley del Padre proclama al Dios verdadero. El \u00e1ngel ap\u00f3stata de Dios queda desenmascarado al declararse su nombre, derrotado como fue y vencido por el Hijo del Hombre obediente al precepto divino. Como al principio persuadi\u00f3 al hombre a transgredir el precepto del Creador, y as\u00ed lo someti\u00f3 a su poder, que consiste en la transgresi\u00f3n y apostas\u00eda, con las cuales at\u00f3 al hombre, era preciso que fuese vencido por el hombre mismo, y atado con las mismas cuerdas con las que \u00e9l hab\u00eda amarrado al hombre. De esta manera el hombre, desatado, se pod\u00eda volver a su Se\u00f1or, abandonando al diablo los lazos con los que \u00e9ste lo hab\u00eda ligado, o sea la transgresi\u00f3n. El encadenamiento de \u00e9ste fue la liberaci\u00f3n del hombre, pues &#8220;nadie puede penetrar en la casa del fuerte y robarle sus bienes, si primero no atare al fuerte&#8221; (Mt 12,29 Mc 3,27).<\/p>\n<h2><span id=\"Santo_Tomas_de_Aquino_Suma_Teologica_II-II_q_14_a_3\">Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>Suma Teol\u00f3gica, <\/em>II-II, q. 14, a. 3<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"subTitulo\">\u00bfEs irremisible el pecado contra el Esp\u00edritu Santo?<\/span><\/p>\n<p><strong>Objeciones por las que parece que no sea irremisible el pecado contra el Esp\u00edritu Santo:<\/strong><\/p>\n<p>1. En palabras de San Agust\u00edn, en el libro De verb. Dom., no hay que desesperar de nadie mientras la paciencia del Se\u00f1or atraiga a penitencia. Pues bien, si se diera alg\u00fan pecado irremisible, habr\u00eda que desesperar de alg\u00fan pecador. No es, pues, irremisible el pecado contra el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>2. El pecado no se perdona sino porque Dios sana al alma. Ahora bien, las palabras de la Escritura cura todas tus enfermedades (Ps 102,3) las comenta la Glosa: Para el m\u00e9dico todopoderoso no hay mal alguno incurable. En consecuencia, no es irremisible el pecado contra el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>3. El libre albedr\u00edo es indiferente para el bien y para el mal. Pero mientras dure el estado de viador, puede uno apartarse de la virtud, ya que tambi\u00e9n el \u00e1ngel cay\u00f3 del cielo, y por eso se dice: Si\u2026 aun a sus \u00e1ngeles achaca desvar\u00edo, cu\u00e1nto m\u00e1s a los que habitan estas casas de arcilla (Jb 4,18-19). Luego, por la misma raz\u00f3n, puede uno volver de cualquier pecado al estado de justicia. Por lo tanto, el pecado contra el Esp\u00edritu Santo no es irremisible.<\/p>\n<p><strong>Contra esto:<\/strong><\/p>\n<p>Est\u00e1 lo que leemos en San Mateo: Al que diga una palabra contra el Esp\u00edritu Santo, no se le perdonar\u00e1 ni en este mundo ni en el otro (Mt 12,32).<\/p>\n<p>Y San Agust\u00edn, por su parte, en el libro de De Serm. Dom., escribe: Tan grande es la mancha de este pecado, que no puede borrarla la humildad suplicante.<\/p>\n<p><strong>Respondo:<\/strong><\/p>\n<p>La condici\u00f3n irremisible del pecado contra el Esp\u00edritu Santo hay que valorarla en funci\u00f3n de las diversas acepciones de ese pecado. Y as\u00ed, si se le considera en cuanto impenitencia final, es irremisible, pues de ninguna manera se perdona. Efectivamente, el pecado mortal en el que persevera el hombre hasta la muerte, dado que no se perdona en esta vida por la penitencia, tampoco en la futura. Pero, seg\u00fan las otras dos acepciones, se dice que es irremisible, mas no en el sentido de que no pueda ser perdonado de ninguna manera, sino en el de que, de suyo, no merece ser perdonado.<\/p>\n<p>Esto acontece de dos maneras. La primera, en cuanto a la pena. En verdad, quien peca por ignorancia o debilidad, merece pena menor; pero quien peca con malicia manifiesta no tiene excusa alguna que disminuya su pena. De igual suerte que quien blasfemaba contra el Hijo del hombre cuando su divinidad no estaba a\u00fan revelada, pod\u00eda tener alguna excusa, por la flaqueza de la carne que ve\u00eda en El, y por eso merec\u00eda menor castigo. No ten\u00eda, en cambio, excusa alguna que disminuyera su pena quien blasfemaba de su divinidad atribuyendo al diablo las obras del Esp\u00edritu Santo. Por eso se dice, siguiendo la interpretaci\u00f3n de San Juan Cris\u00f3stomo, que ese pecado no se les perdonaba a los jud\u00edos ni en esta vida ni en la otra, y por \u00e9l padecieron, en la vida presente, de los romanos, y en la vida futura, con las penas del infierno. En el mismo sentido aduce San Atanasio el ejemplo de sus padres, quienes primero se alzaron contra Mois\u00e9s por la falta de agua y del pan, cosa que el Se\u00f1or toler\u00f3 pacientemente, ya que ten\u00edan excusa en la debilidad de la carne. Pero despu\u00e9s pecaron con mayor gravedad contra el Esp\u00edritu Santo, atribuyendo al diablo los beneficios recibidos de Dios que les hab\u00eda sacado de Egipto, y as\u00ed dijeron: Estos son, Israel, tus dioses que te sacaron de la tierra de Egipto (Ex 32,4). Por eso quiso Dios que fueran castigados tambi\u00e9n temporalmente, ya que murieron aquel d\u00eda unos tres mil hombres (Ex 32,28), y de cara al futuro les amenaza con el castigo diciendo: En el d\u00eda de la venganza visitar\u00e9 yo su pecado (Ex 32,34).<\/p>\n<p>En segundo lugar, en cuanto se refiere a la culpa. Sucede algo an\u00e1logo a lo que se dice de una enfermedad que por su misma naturaleza es incurable, porque no hay base de recuperaci\u00f3n, sea porque se destruye la virtud de la naturaleza, sea porque causa n\u00e1useas de la comida o de la medicina, aunque esa dolencia pueda curarla Dios. As\u00ed sucede con el pecado contra el Esp\u00edritu Santo. Se dice de \u00e9l que es irremisible por su naturaleza, en cuanto que excluye lo que causa la remisi\u00f3n del pecado. No queda, sin embargo, cerrado del todo el camino del perd\u00f3n y de la salud a la omnipotencia y misericordia de Dios, la cual, como por milagro, sana a veces espiritualmente a esos impenitentes.<\/p>\n<p><strong>A las objeciones: Soluciones:<\/strong><\/p>\n<p>1. Consideradas la omnipotencia y misericordia divinas, de nadie se debe desesperar en esta vida. Pero si se considera la condici\u00f3n del pecado, se dice de algunos que son hijos de la desconfianza, como se lee en el Ap\u00f3stol (Ep 2,2).<\/p>\n<p>2. Esa raz\u00f3n arguye por parte de la omnipotencia de Dios, no por la condici\u00f3n del pecado.<\/p>\n<p>3. El libre albedr\u00edo permanece siempre mudable en esta vida. Sin embargo, a veces rechaza de s\u00ed, en cuanto est\u00e1 en su mano, lo que le puede inducir al bien. De ah\u00ed que, de su parte, el pecado es irremisible, aunque Dios lo pueda perdonar.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\"><b>www.deiverbum.org<\/b><\/a><span style=\"font-size: 20px;\"> [<\/span><span style=\"color: #ff6600; font-size: 20px;\">*<\/span><span style=\"font-size: 20px;\">]<\/span><br \/>\nPuede compartir otros comentarios de \u00e9ste pasaje b\u00edblico por <a href=\"mailto:a.cedano@deiverbum.org\">E-Mail<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>22 Y los escribas que hab\u00edan bajado de Jerusal\u00e9n dec\u00edan: \u00abTiene dentro a Belzeb\u00fa y expulsa a los de-monios con el poder del jefe de los demonios\u00bb. 23 \u00c9l los invit\u00f3 a acercarse y les hablaba en par\u00e1bolas: \u00ab\u00bfC\u00f3mo va a echar Satan\u00e1s a Satan\u00e1s? 24 Un reino dividido internamente no puede subsistir; 25 una &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-3-22-30-calumnia-de-los-escribas-pecado-contra-el-espiritu-santo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMc 3, 22-30: Calumnia de los escribas &#8211; Pecado contra el Esp\u00edritu Santo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41380","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41380","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41380"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41380\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41380"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41380"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41380"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}