{"id":41381,"date":"2016-10-07T23:30:39","date_gmt":"2016-10-08T04:30:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-3-31-35-el-verdadero-parentesco-de-jesus\/"},"modified":"2016-10-07T23:30:39","modified_gmt":"2016-10-08T04:30:39","slug":"mc-3-31-35-el-verdadero-parentesco-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-3-31-35-el-verdadero-parentesco-de-jesus\/","title":{"rendered":"Mc 3, 31-35: El verdadero parentesco de Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">31<\/span> Llegan su madre y sus hermanos y, desde fuera, lo mandaron llamar. <span class=\"versiculo\">32<\/span> La gente que ten\u00eda sentada alrededor le dice: \u00abMira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas est\u00e1n fuera y te buscan\u00bb. <span class=\"versiculo\">33<\/span> \u00c9l les pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9nes son mi madre y mis hermanos?\u00bb. <span class=\"versiculo\">34<\/span> Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice: \u00abEstos son mi madre y mis hermanos. <span class=\"versiculo\">35<\/span> El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo\">San Juan Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">31-33. <\/span>&#8220;Llegan su madre y sus hermanos, y qued\u00e1ndose fuera, le env\u00edan a llamar&#8221;. Con esto se declara que no siempre estaban con El su Madre y sus hermanos o parientes. Mas como le amaban con verdad, ven\u00edan a El por amor y respeto, y esperaban fuera. &#8220;Estaba mucha gente sentada alrededor de El&#8221;, etc.<\/p>\n<p>Otro evangelista ( Jn 7) dice que sus parientes no cre\u00edan a\u00fan en El, lo cual est\u00e1 conforme con que lo buscasen y esperasen fuera; y por esta raz\u00f3n no habla el Se\u00f1or de ellos como de parientes, seg\u00fan estas palabras: &#8220;A lo que respondi\u00f3 diciendo: \u00bfQui\u00e9n es mi madre y mis hermanos?&#8221; Pero no habla as\u00ed como si renegara de su Madre y de sus hermanos, sino como el que ense\u00f1a que es preciso valorar la propia salvaci\u00f3n por sobre todo parentesco temporal: ense\u00f1anza que conven\u00eda mucho a aqu\u00e9llos que se entreten\u00edan en conversaci\u00f3n con sus parientes, como si esto les importara m\u00e1s que su salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">34. <\/span>&#8220;Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice: \u00abEstos son mi madre y mis hermanos&#8221;. En lo cual manifiesta el Se\u00f1or que conviene honrar m\u00e1s a los que son parientes por la fe, que a los que lo son por la sangre. Todo el que anuncia a Jes\u00fas se hace como madre suya, puesto que infundi\u00e9ndole en el coraz\u00f3n del oyente viene a darle como un nuevo nacimiento.<\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">31. <\/span>Por hermanos del Se\u00f1or no se ha de entender hijos de Mar\u00eda siempre Virgen, seg\u00fan Helvidio, ni tampoco hijos que tuviera San Jos\u00e9 de otra mujer, como suponen algunos, sino parientes del Se\u00f1or.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">34. <\/span>Rogado, pues, para que renunciara al ministerio de la palabra, se reserv\u00f3 de hacerlo, no porque desde\u00f1ase el cuidado del amor maternal, sino porque se deb\u00eda a los misterios del Padre, m\u00e1s que a los afectos maternales. Y no menosprecia a sus parientes, puesto que prefiriendo los deberes del esp\u00edritu -que antepone a los del parentesco-, ense\u00f1a que la uni\u00f3n en el esp\u00edritu es m\u00e1s religiosa que la de los cuerpos. Y contin\u00faa: &#8220;Y dando una mirada a los que estaban sentados alrededor de s\u00ed, dijo: Veis aqu\u00ed a mi madre y a mis hermanos&#8221;.<\/p>\n<p>En sentido m\u00edstico, la madre y el hermano de Jes\u00fas son la sinagoga; y, como el pueblo jud\u00edo ha salido de la sinagoga. Y no puede entrar en la casa en que ense\u00f1a el Salvador, habiendo descuidado el entender el sentido espiritual de sus palabras. No obstante, entra la turba anticip\u00e1ndose, porque, tardando en llegar los de Judea, afluyen a Cristo los gentiles. Los parientes del Se\u00f1or, que est\u00e1n fuera, quieren verle, mientras que los jud\u00edos, fij\u00e1ndose en el sentido literal, prefieren que salga Cristo a ense\u00f1ar lo mundano, a entrar ellos para aprender lo espiritual. Si, pues, ellos mismos no conocen a los parientes que est\u00e1n fuera, \u00bfc\u00f3mo han de conocernos a nosotros, si no queremos entrar? Dentro est\u00e1 el Verbo; dentro est\u00e1, pues, la luz.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">31. <\/span>Como los que estaban cerca del Se\u00f1or iban a apoderarse de El porque le cre\u00edan loco, lleg\u00f3 su Madre movida por un sentimiento de amor y de piedad. &#8220;Entretanto llegan su Madre y hermanos o <span class=\"citaI\">parientes<\/span>&#8220;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">35. <\/span>35. &#8220;Quien cumpla la voluntad de Dios, \u00e9se es mi hermano, mi hermana y mi madre&#8221;. No habla as\u00ed para negar a su Madre, sino para manifestar que no s\u00f3lo es digna de honra por haber engendrado a Cristo, sino tambi\u00e9n por todas sus virtudes.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Jeronimo\">San Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">35. <\/span>Sabemos, pues, que seremos sus hermanos y hermanas, si cumplimos la voluntad de su Padre, para hacernos sus coherederos; porque respecto de esto no hay diferencia en el sexo, sino en los hechos. De aqu\u00ed lo que sigue: &#8220;Porque cualquiera que hiciera la voluntad de Dios, \u00e9se es mi hermano&#8221;, etc.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_Hipona_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Agust\u00edn de Hipona, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 25 sobre San Mateo: PL 46, 937.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00c9ste es mi hermano, mi hermana, mi madre\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>Os suplico que prest\u00e9is atenci\u00f3n a lo que dijo Cristo, el Se\u00f1or, extendiendo la mano hacia sus disc\u00edpulos: \u201cEstos son mi madre y mis hermanos\u201d. Y seguidamente: \u201cEl que cumple la voluntad de mi Padre que me ha enviado, \u00e9ste es mi hermano, mi hermana, mi madre\u201d. \u00bfPor ventura no cumpli\u00f3 la voluntad del Padre la Virgen Mar\u00eda, ella que dio fe al mensaje divino, que concibi\u00f3 por su fe, que fue elegida para que de ella naciera entre los hombres el que hab\u00eda de ser nuestra salvaci\u00f3n, que fue creada por Cristo antes que Cristo fuera creado en ella? Ciertamente, cumpli\u00f3 Santa Mar\u00eda, con toda perfecci\u00f3n la voluntad del Padre y, por esto, es m\u00e1s importante su condici\u00f3n de disc\u00edpula de Cristo que la de Madre de Cristo, es m\u00e1s dichosa por ser disc\u00edpula de Cristo que por ser madre de Cristo. Por esto, Mar\u00eda fue bienaventurada, porque, antes de dar a luz a su maestro, lo llev\u00f3 en su seno&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Mar\u00eda fue santa, Mar\u00eda fue dichosa! Pero m\u00e1s importante es la Iglesia que la misma Virgen Mar\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9? Porque Mar\u00eda es parte de la Iglesia, un miembro santo, un miembro excelente, un miembro supereminente, pero un miembro de la totalidad del cuerpo&#8230; Por tanto, amad\u00edsimos hermanos, prestad atenci\u00f3n a vosotros mismos: tambi\u00e9n vosotros sois miembros de Cristo, cuerpo de Cristo (1 Co 12,27). \u00bfC\u00f3mo lo sois? Poned atenci\u00f3n a lo que el mismo Cristo dice: \u201cEstos son mi madre y mis hermanos \u201c \u00bfC\u00f3mo ser\u00e9is madre de Cristo? \u201cEl que escucha y cumple la voluntad de mi Padre del cielo, \u00e9se es mi hermano, y mi hermana, y mi madre\u201d.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ireneo_de_Lyon_obispo_y_martir\">San Ireneo de Lyon, obispo y m\u00e1rtir<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_Nuestra_Senora_del_Si_aquella_que_hace_la_voluntad_de_Dios\">Tratado: Nuestra Se\u00f1ora del S\u00ed: aquella que hace la voluntad de Dios<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Contra las herej\u00edas III; 21,9- 22,1 cf. SC 211.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>Dios hab\u00eda prometido que del linaje de David saldr\u00eda un rey eterno que recapitular\u00eda todas las cosas en s\u00ed mismo (Sal. 131,11; Ep 1,10). Lo que Dios model\u00f3 en el origen (Gn 2,7), lo recapitul\u00f3&#8230; Igual que Ad\u00e1n, el primer hombre ha recibido su sustancia de una tierra intacta y todav\u00eda virgen&#8230;y fue modelado por la mano de Dios (Job 10,8), es decir, por el Verbo de Dios,&#8230; del mismo modo, de Mar\u00eda todav\u00eda virgen, el Verbo ha sido engendrado en el tiempo de forma apropiada para recapitular al primer Ad\u00e1n&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 Dios no cogi\u00f3 para ello el barro como con Ad\u00e1n? \u00bfPor qu\u00e9 hizo surgir de Mar\u00eda la obra que \u00e9l hab\u00eda modelado? Es para que esta obra no fuera otra distinta de la primera, que fuera exactamente la misma, recapitulada, respetando toda la semejanza con el primer Ad\u00e1n. (Gn 1,27)<\/p>\n<p>Los que creen que Cristo no ha recibido nada de la Virgen se equivocan. Para rechazar la herencia de la carne, rechazan tambi\u00e9n su semejanza&#8230; Otros diciendo que Cristo no se manifest\u00f3 m\u00e1s que en apariencia, haciendo ver que era hombre, o que se hizo hombre sin tomar nada del hombre. Si no ha recibido su sustancia humana de ning\u00fan ser humano, entonces no se hizo hombre ni hijo de hombre. Y si no se hizo lo que somos nosotros, sus sufrimientos y sus penas no ten\u00edan ninguna importancia&#8230; El ap\u00f3stol Pablo afirma claramente en la carta a los G\u00e1latas 4,4: \u201cDios envi\u00f3 a su Hijo, nacido de mujer.\u201d<\/p>\n<h3><span id=\"Tratado\">Tratado: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Sobre la virginidad, c. 5.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abLos que hacen la voluntad de Dios, son mi hermano y mi madre\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>Las que se consagran totalmente al Se\u00f1or, no deben afligirse de que guardando su virginidad como Mar\u00eda, no pueden ser madres seg\u00fan la carne&#8230; El que es fruto de una sola Virgen santa, es la gloria y el honor de todas las dem\u00e1s v\u00edrgenes, porque como Mar\u00eda, son madres de Cristo, si hacen la voluntad de su Padre.<\/p>\n<p>La gloria y la felicidad de Mar\u00eda, de ser la madre de Cristo, alcanzan a todos en estas palabras del Se\u00f1or: &#8220;Quien hace la voluntad de mi Padre que est\u00e1 en los Cielos, \u00e9se es mi hermano, mi hermana y mi madre&#8221;. Indica as\u00ed el parentesco espiritual que lo relaciona con pueblo que rescat\u00f3. Sus hermanos y sus hermanas, son los varones y las mujeres santas que son coherederos con \u00e9l de su herencia celeste (Rm 8,17).<\/p>\n<p>Su madre es la Iglesia entera, porque ella es quien, por la gracia de Dios, da a luz a los miembros de Cristo, es decir a los que le son fieles. Su madre es tambi\u00e9n toda alma santa, que hace la voluntad de su Padre y cuya caridad fecunda se manifiesta en aquellos a los que da a luz para \u00c9l, &#8220;hasta que \u00c9l mismo, sea formado en ellos &#8221; (Ga 4,19)&#8230;<\/p>\n<p>Entre todas las mujeres, Mar\u00eda es la \u00fanica que es virgen y madre al mismo tiempo, no s\u00f3lo por el esp\u00edritu, sino tambi\u00e9n por el cuerpo. Es madre seg\u00fan el esp\u00edritu&#8230; de los miembros de Cristo, es decir de nosotros, porque cooper\u00f3 por su caridad a dar a luz en la Iglesia a los fieles, que son los miembros de esto divino Maestro, nuestra cabeza (Ef 4,15-16), verdaderamente Ella es madre seg\u00fan la carne. Hac\u00eda falta, en efecto, que nuestro Maestro naciera, seg\u00fan la carne, de una virgen para enterarnos de que nosotros, sus miembros, deb\u00edamos nacer seg\u00fan el esp\u00edritu de otra virgen que es la Iglesia. Mar\u00eda es pues la \u00fanica, que es madre y virgen a la vez de esp\u00edritu y de cuerpo. Pero la Iglesia entera, en los santos que deben poseer el Reino de Dios, es, seg\u00fan el esp\u00edritu, madre de Cristo y virgen de Cristo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Francisco_de_Sales_obispo\">San Francisco de Sales, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos\">Escritos<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Conversaci\u00f3n de la voluntad de Dios. IV, 267.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abEl que hace la voluntad de Dios, \u00e9se es mi hermano, mi madre\u00bb (Mc 3,31).<\/p>\n<p>La voluntad de Dios se puede entender de dos maneras: una, es la voluntad de Dios significada y otra, la de su complacencia&#8230; pero referente a esta \u00faltima, escuchad lo que dice el gran San Anselmo, que era muy flexible y complaciente. \u201cOh, hijos m\u00edos, dice el gran santo, sabed que recordando que nuestro Se\u00f1or ha mandado que hagamos a los dem\u00e1s lo que quisi\u00e9ramos que ellos nos hiciesen, yo no tengo m\u00e1s remedio que hacerlo as\u00ed, ya que me gustar\u00eda que Dios hiciese mi voluntad y por tanto hago con gusto la de mis hermanos, para que el buen Dios se digne hacer alguna vez la m\u00eda.\u201d Hay adem\u00e1s otra consideraci\u00f3n y es que despu\u00e9s de lo que es la voluntad de Dios significada, no hay medio mejor para saber su voluntad de complacencia, ni m\u00e1s seguro, que la voz de mi pr\u00f3jimo; porque Dios no me va a hablar, ni menos me va a enviar \u00e1ngeles para declararme su complacencia. <\/p>\n<p>Las piedras, los animales, las plantas, no hablan: por tanto solamente el hombre es quien puede manifestarme la voluntad de Dios y por eso me adhiero a ella tanto cuanto me es posible&#8230; <\/p>\n<p>Dios me ordena tener caridad para con el pr\u00f3jimo; es una gran caridad estar unidos unos con otros y para ello no veo medio mejor que ser dulce y condescendiente. La dulce y humilde condescendencia tiene que sobresalir en todas nuestras acciones. <\/p>\n<p>Pero la consideraci\u00f3n principal, para m\u00ed, es la de creer que Dios me manifiesta sus voluntades por las de mis hermanos y por tanto estoy obedeciendo a Dios tantas cuantas veces condesciendo en algo a los dem\u00e1s&#8230; <\/p>\n<p>Adem\u00e1s, \u00bfes que nuestro Se\u00f1or no ha dicho que si no nos hacemos como ni\u00f1os peque\u00f1os no entraremos en el reino de los Cielos? No os extra\u00f1\u00e9is por tanto si soy dulce y de f\u00e1cil condescendencia como un ni\u00f1o, pues con ello no hago sino lo que el Salvador me ordena.<\/p>\n<h2><span id=\"Beato_Guerrico_de_Igny_abad\">Beato Guerrico de Igny, abad<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia\">Homil\u00eda: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 2\u00ba para la Natividad de Mar\u00eda, 3-4.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abEstos son mi madre y mis hermanos\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>El Evangelio nos ense\u00f1a el rostro m\u00e1s bello de Cristo: su vida y la ense\u00f1anza que nos ha dado a trav\u00e9s de su palabra y de su propio ejemplo. Conocer a Cristo bajo esta forma es lo que constituye, en la vida presente, la piedad de los cristianos&#8230; Por eso Pablo, sabiendo que \u00abla carne no sirve para nada sin el Esp\u00edritu que la vivifica\u00bb (Jn 6,63), no quiere ya conocer a Cristo seg\u00fan la carne (2C 5,16) sino s\u00f3lo vivir para aquel que es Esp\u00edritu vivificante (1C 15,45).<\/p>\n<p>Ahora bien, parece que Mar\u00eda comparte este mismo sentimiento cuando, deseando hacer penetrar en los corazones de todos al Amado nacido de su seno, al Amado de sus deseos, le describe no seg\u00fan la carne sino seg\u00fan el Esp\u00edritu. Parece que, con Pablo, quiere decir: \u00abSi alguna vez juzgamos a Cristo seg\u00fan tales criterios, ahora ya no\u00bb (2C 5,16). Efectivamente, desea ella tambi\u00e9n formar a su Hijo \u00fanico en todos sus hijos de adopci\u00f3n. Por eso, aunque hayan ya sido engendrados a trav\u00e9s de la palabra de la verdad (St. 1,18), Mar\u00eda sigue igualmente engendr\u00e1ndolos cada d\u00eda a trav\u00e9s de los deseos y la solicitud de su ternura maternal, hasta que alcancen \u00abel estado del Hombre perfecto, a la medida de la plenitud\u00bb de su Hijo (Ef 4,13), ella que una vez por todas lo engendr\u00f3 y dio a luz&#8230;<\/p>\n<p>De esta manera nos hace el elogio del fruto de su seno: \u00abYo soy la madre del bello amor, del temor y del conocimiento, la madre de la santa esperanza\u00bb (Sir 24,24 Vulg). -\u00bfEs pues \u00e9ste tu Hijo, Virgen de las v\u00edrgenes? \u00bfEs \u00e9ste tu Amado, oh t\u00fa, la m\u00e1s bella de las mujeres? (Ct 5,9). \u2013 S\u00ed, ciertamente, as\u00ed es mi Amado, es mi hijo, oh hijas de Jerusal\u00e9n (v 16). Mi Amado es \u00e9l mismo el bello amor, y en el que nace de \u00e9l mi Amado es el bello amor, el temor, la esperanza y el conocimiento\u00bb.<\/p>\n<h2><span id=\"Isaac_de_la_Stella_monje_cisterciense\">Isaac de la Stella, monje cisterciense<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia-2\">Homil\u00eda: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00eda 51, para la Asunci\u00f3n: PL 194, 1862.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abEl que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana, mi madre\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>El Hijo de Dios es el primog\u00e9nito entre muchos hermanos, y, siendo por naturaleza \u00fanico, atrajo hacia s\u00ed a muchos por la gracia, para que fuesen uno solo con \u00e9l. Pues da poder para ser hijos de Dios a cuantos lo reciben (Jn 1,12). As\u00ed pues, hecho hijo del hombre, hizo a muchos hijos de Dios. Atrajo a muchos hacia s\u00ed, \u00fanico como es por su caridad y su poder: y todos aquellos que por la generaci\u00f3n carnal son muchos, por la regeneraci\u00f3n divina son uno solo con \u00e9l. Cristo es, pues, uno, formando un todo la cabeza y el cuerpo (Col 1,18).<\/p>\n<p>Este Cristo \u00fanico es nacido del \u00fanico Dios en los cielos y de una \u00fanica madre en la tierra; muchos hijos, a la vez que un solo hijo. Pues as\u00ed como la cabeza y los miembros son un hijo a la vez que muchos hijos, asimismo Mar\u00eda y la Iglesia son una madre y varias madres; una virgen y muchas v\u00edrgenes. Ambas son madres, y ambas v\u00edrgenes; ambas concibieron sin voluptuosidad por obra del mismo Esp\u00edritu; ambas dieron a luz sin pecado la descendencia de Dios Padre. Mar\u00eda, sin pecado alguno, dio a luz la cabeza del cuerpo; la Iglesia, por la remisi\u00f3n de los pecados, dio a luz el cuerpo de la cabeza. Ambas son la madre de Cristo, pero ninguna de ellas dio a luz al Cristo total sin la otra. Por todo ello, en las Escrituras divinamente inspiradas, se entiende con raz\u00f3n como dicho en singular de la Virgen Mar\u00eda lo que en t\u00e9rminos universales se dice de la virgen madre Iglesia lo que en especial se dice de la virgen madre Mar\u00eda.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_21-11-1981\">Homil\u00eda (21-11-1981)<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Roma, 21 de noviembre de 1981.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>[&#8230;] El Evangelio que acaba de ser proclamado trata de un episodio que, a primera vista, puede desconcertar. Por una parte, se nota el afecto de Mar\u00eda y de los parientes hacia Jes\u00fas, los cuales le quieren, le siguen, viven en ansias por El, a veces incluso quedan perplejos ante sus discursos y su conducta; por otra parte, se ve la adhesi\u00f3n de las turbas a Jes\u00fas, anhelantes de escuchar con atenci\u00f3n su palabra. Y Jes\u00fas, cuando le anuncian que su Madre y sus parientes desean verle, echando una mirada sobre la muchedumbre, dice: &#8220;\u00bfQui\u00e9n es mi madre y mis hermanos? Quien hiciere la voluntad de Dios, \u00e9se es mi hermano, mi hermana y mi madre&#8221;<i>\u00a0(Mc<\/i>\u00a03, 31-35).<\/p>\n<p>Jes\u00fas con palabra serena parece apartarse de los afectos humanos y terrenos, para afirmar un tipo de parentesco espiritual y sobrenatural que deriva del cumplimiento de la voluntad de Dios. Ciertamente, <strong>Jes\u00fas con esa frase no quer\u00eda eliminar el propio amor a su Madre y a sus parientes, ni mucho menos negar el valor de los afectos familiares.<\/strong> M\u00e1s a\u00fan, precisamente el mensaje cristiano subraya continuamente la grandeza y la necesidad de los v\u00ednculos familiares. Jes\u00fas quer\u00eda, en cierto modo, anticipar o explicar la doctrina fundamental de la vid y los sarmientos, esto es, de la misma vida divina que pasa entre Cristo Redentor y el hombre redimido por su &#8220;gracia&#8221;. <strong>Al cumplir la voluntad de Dios, somos elevados a la dignidad suprema de la intimidad con El.<\/strong><\/p>\n<p>[\u2026] Se trata de descubrir cu\u00e1l es en efecto la voluntad del Alt\u00edsimo. En general, se puede decir que ante todo hacer la voluntad de Dios significa acoger el mensaje de luz y de salvaci\u00f3n anunciado por Cristo, Redentor del hombre. Efectivamente, si Dios ha querido entrar en nuestra historia, asumiendo la naturaleza humana, es signo cierto de que desea y quiere ser conocido, amado y seguido en su presencia hist\u00f3rica y concreta. Y, puesto que Dios es &#8220;Verdad&#8221; por esencia, al revelarse en la historia siempre mudable y contrastante, deb\u00eda necesariamente, por la l\u00f3gica intr\u00ednseca de la verdad, garantizar la Revelaci\u00f3n y la consiguiente Redenci\u00f3n mediante la Iglesia, compuesta de hombres, pero asistida por El mismo de modo particular, a fin de que la verdad revelada se mantuviese \u00edntegra y segura en las vicisitudes de los tiempos&#8230;<\/p>\n<p>Juntamente con la fe en Cristo, es tambi\u00e9n voluntad de Dios la vida de &#8220;gracia&#8221;, es decir, la pr\u00e1ctica de la &#8220;ley moral&#8221;, expresi\u00f3n precisamente de la voluntad divina en relaci\u00f3n con el ser racional y volitivo, creado a su imagen. Por desgracia, existe hoy la tendencia a eliminar el sentido de la culpa y de la realidad del pecado. En cambio, nosotros sabemos que la &#8220;ley moral&#8221; existe y que <strong>la preocupaci\u00f3n fundamental del hombre debe ser la de amar sinceramente a Dios, cumpliendo su voluntad, que constituye adem\u00e1s, realmente, la aut\u00e9ntica felicidad.<\/strong> Por, esto, la voluntad de Dios es vivir en &#8220;gracia&#8221;, lejos del pecado, y retornar a la &#8220;gracia&#8221; mediante el arrepentimiento y la confesi\u00f3n sacramental, si se hubiera perdido. &#8220;Estamos en este mundo \u00fanicamente para salvarnos&#8221; (San Juan Bautista de La Salle).<\/p>\n<h3><span id=\"Angelus_04-09-1983\">\u00c1ngelus (04-09-1983)<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Domingo 4 de septiembre de 1983.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>[&#8230;] Mar\u00eda Sant\u00edsima es &#8220;Sede de la Sabidur\u00eda&#8221; porque acogi\u00f3 a Jes\u00fas, Sabidur\u00eda encarnada, en el coraz\u00f3n y en el seno. Con el &#8220;Fiat&#8221; de la Anunciaci\u00f3n accedi\u00f3 a estar al servicio de la voluntad divina, y la Sabidur\u00eda estableci\u00f3 su morada en su seno y la hizo disc\u00edpula ejemplar. <strong>La Virgen fue bienaventurada no tanto porque aliment\u00f3 al Hijo de Dios, cuanto m\u00e1s bien porque Ella se aliment\u00f3 de la leche saludable de la Palabra de Dios<\/strong> (cf.\u00a0<i>Lc\u00a0<\/i>11, 27-28).<\/p>\n<p>3. A imitaci\u00f3n de Mar\u00eda, el coraz\u00f3n de cada creyente se transforma en morada de Cristo-Sabidur\u00eda. A semejanza de cuanto ocurr\u00eda entre el israelita sincero y la Sabidur\u00eda, tambi\u00e9n entre nosotros y el Se\u00f1or se instaura una forma misteriosa de parentesco espiritual. Lo dice el mismo Jes\u00fas: &#8220;Quienquiera que hiciere la voluntad de mi Padre que est\u00e1 en los cielos, \u00e9se es mi hermano y mi hermana y mi madre&#8221; (<i>Mt<\/i>\u00a012, 50; cf.\u00a0<i>Mc\u00a0<\/i>3, 35 y\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a08, 21).<\/p>\n<p>Nos gu\u00ede Mar\u00eda y nos ayude a vivir as\u00ed nuestras relaciones con Jes\u00fas Redentor.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_23-03-1988\">Homil\u00eda (23-03-1988)<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Nigeria, 23 de marzo de 1988.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>[&#8230;] 4. En el evangelio de hoy, Jes\u00fas mismo nos ense\u00f1a c\u00f3mo se ha de entender la familia de Dios y c\u00f3mo \u00e9sta puede abarcar a todos los pueblos. Nos dice: \u00ab<i>Quien cumpla la voluntad de Dios \u00e9se es mi hermano, mi hermana y mi madre<\/i>\u00bb (<i>Mc 3,35<\/i>).<\/p>\n<p>Con esas palabras, Jes\u00fas revela un secreto de su reino.<\/p>\n<p>Nos habla de la relaci\u00f3n con Mar\u00eda, su madre. Aunque Jes\u00fas la amaba mucho por ser su madre,\u00a0<strong><i>la amaba a\u00fan m\u00e1s porque hac\u00eda la voluntad del Padre celestial<\/i><\/strong>.En la Anunciaci\u00f3n respondi\u00f3 \u00abs\u00ed\u00bb a la voluntad de Dios, manifestada por el \u00e1ngel Gabriel (cf. Lc\u00a0<i>Lc 1,26-38<\/i>). Comparti\u00f3, en todas sus etapas, la vida y la misi\u00f3n de su Hijo, hasta el pie de la cruz (cf. Jn\u00a0<i>Jn 19,25<\/i>). Como Mar\u00eda, tambi\u00e9n nosotros aprendemos y aceptamos que\u00a0<i>toda relaci\u00f3n humana es renovada, elevada, purificada, y recibe nuevo significado por la gracia de Cristo:<\/i>\u00a0\u00abPor \u00e9l, unos y otros tenemos libre acceso al Padre en un mismo Esp\u00edritu (&#8230;), edificados hasta ser morada de Dios en el Esp\u00edritu\u00bb (<i>Ep 2,18-22<\/i>).<\/p>\n<p>[&#8230;]Con el fin de edificar la casa espiritual de Dios,\u00a0<i>la Iglesia invita a todos sus miembros a tratar siempre con compasi\u00f3n a los necesitados<\/i>: a los pobres, a los enfermos y a los ancianos, a los refugiados que se han visto obligados a huir de la violencia y de los conflictos de sus pa\u00edses; a los hombres, mujeres y ni\u00f1os afectados por el sida, que sigue causando numerosas v\u00edctimas en este continente y en todo el mundo; a todas las personas que sufren persecuci\u00f3n, dolor y pobreza. La Iglesia ense\u00f1a el respeto a toda persona, a toda vida humana. Predica la justicia y el amor, e insiste\u00a0<i>en los deberes tanto como en los derechos:<\/i>\u00a0los derechos y deberes de los ciudadanos, de los empresarios y de los trabajadores, del Gobierno y del pueblo.<\/p>\n<p>En efecto, existen\u00a0<i>derechos humanos<\/i>\u00a0fundamentales, de los que ninguna persona puede jam\u00e1s verse leg\u00edtimamente privada, dado que est\u00e1n\u00a0<i>arraigados en la naturaleza de la persona humana y reflejan las exigencias objetivas e inviolables de una ley moral universal.<\/i>\u00a0Esos derechos sirven de fundamento y de medida para cualquier sociedad y organizaci\u00f3n humana.\u00a0<i>El respeto a toda persona humana, a su dignidad y sus derechos, debe ser siempre el principio inspirador y gu\u00eda de vuestros esfuerzos por incrementar la democracia y reforzar el entramado social<\/i>\u00a0de vuestro pa\u00eds. La dignidad de cada ser humano, sus inalienables derechos fundamentales, la inviolabilidad de la vida, la libertad y la justicia, el sentido de solidaridad y el rechazo de la discriminaci\u00f3n: son las piedras con las que se ha de construir una Nigeria nueva y mejor.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_05-01-2000\">Catequesis (05-01-2000)<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia general, 5 de enero del 2000.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>[&#8230;]4.\u00a0Mar\u00eda es la \u00fanica madre que puede decir, hablando de Jes\u00fas, &#8220;mi hijo&#8221;, como lo dice el Padre:\u00a0 &#8220;T\u00fa eres mi Hijo&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a01, 11). Por su parte, Jes\u00fas dice al Padre:\u00a0 &#8220;Abb\u00e1&#8221;, &#8220;Pap\u00e1&#8221; (cf.<i>Mc<\/i>\u00a014, 36), mientras dice &#8220;mam\u00e1&#8221; a Mar\u00eda, poniendo en este nombre todo su afecto filial.<\/p>\n<p>En la vida p\u00fablica, cuando deja a su madre en Nazaret, al encontrarse con ella la llama &#8220;mujer&#8221;, para subrayar que \u00e9l ya s\u00f3lo recibe \u00f3rdenes del Padre, pero tambi\u00e9n para declarar que ella no es simplemente una madre biol\u00f3gica, sino que tiene una misi\u00f3n que desempe\u00f1ar como &#8220;Hija de Si\u00f3n&#8221; y madre del pueblo de la nueva Alianza. En cuanto tal, <strong>Mar\u00eda permanece siempre orientada a la plena adhesi\u00f3n a la voluntad del Padre.<\/strong><\/p>\n<p>No era el caso de toda la familia de Jes\u00fas. El cuarto evangelio nos revela que sus parientes &#8220;no cre\u00edan en \u00e9l&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a07, 5) y san Marcos refiere que &#8220;fueron a hacerse cargo de \u00e9l, pues dec\u00edan:\u00a0 &#8220;Est\u00e1 fuera de s\u00ed&#8221;&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a03, 21). Podemos tener la certeza de que las disposiciones \u00edntimas de Mar\u00eda eran completamente diversas. Nos lo asegura el evangelio de san Lucas, en el que Mar\u00eda se presenta a s\u00ed misma como la humilde &#8220;esclava del Se\u00f1or&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a01, 38). Desde esta perspectiva se ha de leer la respuesta que dio Jes\u00fas cuando &#8220;le anunciaron:\u00a0 &#8220;Tu madre y \u00a0tus \u00a0hermanos \u00a0est\u00e1n ah\u00ed fuera y quieren verte&#8221;&#8221; (<i>Lc\u00a0<\/i>8, 20; cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a012, 46-47;\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a03, 32); Jes\u00fas respondi\u00f3:\u00a0 &#8220;Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la palabra de Dios y la cumplen&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a08, 21). En efecto, Mar\u00eda es un modelo de escucha de la palabra de Dios (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a02, 19.\u00a051) y de docilidad a ella.<\/p>\n<p>5.\u00a0La Virgen conserv\u00f3 y renov\u00f3 con perseverancia la completa disponibilidad que hab\u00eda expresado en la Anunciaci\u00f3n. El inmenso privilegio y la excelsa misi\u00f3n de ser Madre del Hijo de Dios no cambiaron su conducta de humilde sumisi\u00f3n al plan del Padre. Entre los dem\u00e1s aspectos de ese plan divino, ella asumi\u00f3 el compromiso educativo implicado en su maternidad. La madre no es s\u00f3lo la que da a luz, sino tambi\u00e9n la que se compromete activamente en la formaci\u00f3n y el desarrollo de la personalidad del hijo. Seguramente, el comportamiento de Mar\u00eda influy\u00f3 en la conducta de Jes\u00fas. Se puede pensar, por ejemplo, que el gesto del lavatorio de los pies (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a013, 4-5), que dej\u00f3 a sus disc\u00edpulos como modelo para seguir (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a013, 14-15), reflejaba lo que Jes\u00fas mismo hab\u00eda observado desde su infancia en el comportamiento de Mar\u00eda, cuando ella lavaba los pies a los hu\u00e9spedes, con esp\u00edritu de servicio humilde.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el testimonio del evangelio, Jes\u00fas, en el per\u00edodo transcurrido en Nazaret, estaba &#8220;sujeto&#8221; a Mar\u00eda y a Jos\u00e9 (cf.<i>\u00a0Lc<\/i>\u00a02, 51). As\u00ed recibi\u00f3 de Mar\u00eda una verdadera educaci\u00f3n, que forj\u00f3 su humanidad. Por otra parte, Mar\u00eda se dejaba influir y formar por su hijo. En la progresiva manifestaci\u00f3n de Jes\u00fas descubri\u00f3 cada vez m\u00e1s profundamente al Padre y le hizo el homenaje de todo el amor de su coraz\u00f3n filial. Su tarea consiste ahora\u00a0en ayudar a\u00a0la Iglesia a caminar como ella tras las huellas de Cristo.<\/p>\n<h3><span id=\"Ecclesia_de_Eucharistia_La_fe_de_su_madre_la_fe_de_sus_hermanos\">Ecclesia de Eucharistia: La fe de su madre; la fe de sus hermanos.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Carta Enc\u00edclica Ecclesia de Eucharistia,VI, 55.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>En la escuela de Mar\u00eda, la mujer \u201ceucar\u00edstica\u201d: En cierto sentido, Mar\u00eda ha practicado su fe eucar\u00edstica antes incluso de que \u00e9sta fuera instituida, por el hecho mismo de haber ofrecido su seno virginal para la encarnaci\u00f3n del Verbo de Dios. La Eucarist\u00eda, mientras remite a la pasi\u00f3n y la resurrecci\u00f3n, est\u00e1 al mismo tiempo en continuidad con la Encarnaci\u00f3n. Mar\u00eda concibi\u00f3 en la anunciaci\u00f3n al Hijo divino, incluso en la realidad f\u00edsica de su cuerpo y su sangre, anticipando en s\u00ed lo que en cierta medida se realiza sacramentalmente en todo creyente que recibe, en las especies del pan y del vino, el cuerpo y la sangre del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Hay, pues, una analog\u00eda profunda entre el fiat pronunciado por Mar\u00eda a las palabras del \u00c1ngel y el am\u00e9n que cada fiel pronuncia cuando recibe el cuerpo del Se\u00f1or. A Mar\u00eda se le pidi\u00f3 creer que quien concibi\u00f3 \u00ab por obra del Esp\u00edritu Santo \u00bb era el \u00ab Hijo de Dios \u00bb (cf. Lc 1, 30.35). En continuidad con la fe de la Virgen, en el Misterio eucar\u00edstico se nos pide creer que el mismo Jes\u00fas, Hijo de Dios e Hijo de Mar\u00eda, se hace presente con todo su ser humano-divino en las especies del pan y del vino. \u00ab Feliz la que ha cre\u00eddo. \u00bb (Lc 1,45)<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Discurso_29-10-2011\">Discurso (29-10-2011): <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">A los obispos de Angola, Roma, 29 de octubre del 2011.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>En la Iglesia, como nueva familia de todos los que creen en Cristo (cf. Mc 3, 31-35), no hay lugar para ning\u00fan tipo de divisi\u00f3n. \u00abHacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comuni\u00f3n es el gran desaf\u00edo que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder tambi\u00e9n a las profundas esperanzas del mundo\u00bb (Juan Pablo II, Carta Novo millennio ineunte, 43). En torno al altar se re\u00fanen los hombres y las mujeres de tribus, lenguas y naciones diversas que, compartiendo el mismo cuerpo y la misma sangre de Jes\u00fas Eucarist\u00eda, se convierten en hermanos y hermanas verdaderamente consangu\u00edneos (cf. Rm 8, 29). Este v\u00ednculo de fraternidad es m\u00e1s fuerte que el de nuestras familias terrenas y que el de vuestras tribus.<\/p>\n<h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Lumen_fidei\">Lumen fidei: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Carta Enc\u00edclica Lumen fidei, n. 58.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abEl que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre\u00bb (Mc 3, 35).<\/p>\n<p>En la par\u00e1bola del sembrador, san Lucas nos ha dejado estas palabras con las que Jes\u00fas explica el significado de la \u00abtierra buena\u00bb: \u00abSon los que escuchan la palabra con un coraz\u00f3n noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia\u00bb (Lc 8,15). En el contexto del Evangelio de Lucas, la menci\u00f3n del coraz\u00f3n noble y generoso, que escucha y guarda la Palabra, es un retrato impl\u00edcito de la fe de la Virgen Mar\u00eda. El mismo evangelista habla de la memoria de Mar\u00eda, que conservaba en su coraz\u00f3n todo lo que escuchaba y ve\u00eda, de modo que la Palabra diese fruto en su vida. La Madre del Se\u00f1or es icono perfecto de la fe, como dice santa Isabel: \u00abBienaventurada la que ha cre\u00eddo\u00bb (Lc1,45)<\/p>\n<p>En Mar\u00eda, Hija de Si\u00f3n, se cumple la larga historia de fe del Antiguo Testamento, que incluye la historia de tantas mujeres fieles, comenzando por Sara, mujeres que, junto a los patriarcas, fueron testigos del cumplimiento de las promesas de Dios y del surgimiento de la vida nueva. En la plenitud de los tiempos, la Palabra de Dios fue dirigida a Mar\u00eda, y ella la acogi\u00f3 con todo su ser, en su coraz\u00f3n, para que tomase carne en ella y naciese como luz para los hombres&#8230; En la Madre de Jes\u00fas, la fe ha dado su mejor fruto, y cuando nuestra vida espiritual da fruto, nos llenamos de alegr\u00eda, que es el signo m\u00e1s evidente de la grandeza de la fe. En su vida, Mar\u00eda ha realizado la peregrinaci\u00f3n de la fe, siguiendo a su Hijo (Vaticano II, LG 58). As\u00ed, en Mar\u00eda, el camino de fe del Antiguo Testamento es asumido en el seguimiento de Jes\u00fas y se deja transformar por \u00e9l, entrando a formar parte de la mirada \u00fanica del Hijo de Dios encarnado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>31 Llegan su madre y sus hermanos y, desde fuera, lo mandaron llamar. 32 La gente que ten\u00eda sentada alrededor le dice: \u00abMira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas est\u00e1n fuera y te buscan\u00bb. 33 \u00c9l les pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9nes son mi madre y mis hermanos?\u00bb. 34 Y mirando a los que estaban sentados &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-3-31-35-el-verdadero-parentesco-de-jesus\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMc 3, 31-35: El verdadero parentesco de Jes\u00fas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41381","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41381","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41381"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41381\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41381"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41381"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41381"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}