{"id":41385,"date":"2016-10-07T23:30:55","date_gmt":"2016-10-08T04:30:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-4-35-41-la-tempestad-calmada-mc\/"},"modified":"2016-10-07T23:30:55","modified_gmt":"2016-10-08T04:30:55","slug":"mc-4-35-41-la-tempestad-calmada-mc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-4-35-41-la-tempestad-calmada-mc\/","title":{"rendered":"Mc 4, 35-41: La tempestad calmada (Mc)"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">35<\/span> Aquel d\u00eda, al atardecer, les dice Jes\u00fas: \u00abVamos a la otra orilla\u00bb. <span class=\"versiculo\">36<\/span> Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompa\u00f1aban. <span class=\"versiculo\">37<\/span> Se levant\u00f3 una fuerte tempestad y las olas romp\u00edan contra la barca hasta casi llenarla de agua. <span class=\"versiculo\">38<\/span> \u00c9l estaba en la popa, dormido sobre un cabezal. Lo despertaron, dici\u00e9ndole:<br \/>\n\u00abMaestro, \u00bfno te importa que perezcamos?\u00bb. <span class=\"versiculo\">39<\/span> Se puso en pie, increp\u00f3 al viento y dijo al mar: \u00ab\u00a1Silencio, enmudece!\u00bb. El viento ces\u00f3 y vino una gran calma. <span class=\"versiculo\">40<\/span> \u00c9l les dijo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9is miedo? \u00bfA\u00fan no ten\u00e9is fe?\u00bb. <span class=\"versiculo\">41<\/span> Se llenaron de miedo y se dec\u00edan unos a otros: \u00ab\u00bfPero qui\u00e9n es este? \u00a1Hasta el viento y el mar lo obedecen!\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_Hipona_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Agust\u00edn de Hipona, obispo y doctor de la Iglesia.<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_A_una_orden_de_Cristo_se_produce_la_calma\">Serm\u00f3n: A una orden de Cristo se produce la calma.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 43, 1-3: PL 38, 424-425.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00a1Hasta el viento y el mar lo obedecen!\u00bb (Mc 4,41).<\/p>\n<p>Me dispongo a hablaros, con la gracia de Dios, sobre la lectura del santo evangelio que acabamos apenas de escuchar, para exhortaros en \u00e9l a que frente a las tempestades y marejadas de este mundo, no duerma la fe en vuestros corazones. Porque \u2014se dice\u2014 \u00abno es cierto que Cristo, el Se\u00f1or, tuviera dominio sobre la muerte, como no es verdad que lo tuviera sobre el sue\u00f1o: \u00bfo es que el sue\u00f1o no venci\u00f3 muy a pesar suyo al Todopoderoso mientras navegaba?\u00bb. Si tal pens\u00e1is, duerme Cristo en vosotros; si por el contrario est\u00e1 en vela, vigila vuestra fe. Dice el Ap\u00f3stol: <i>Que Cristo habite por la fe en vuestros corazones. <\/i>Luego tambi\u00e9n el sue\u00f1o de Cristo es el signo de un sacramento. Los navegantes son las almas que surcan este mundo en el madero. Tambi\u00e9n aquella barca era figura de la Iglesia. Adem\u00e1s, todos y cada uno son templo de Dios y cada cual navega en su coraz\u00f3n: y no naufraga, a condici\u00f3n de que piense cosas buenas.<\/p>\n<p>\u00bfHas escuchado un insulto? Es el viento. \u00bfTe has irritado? Es el oleaje. Cuando el viento sopla y se encrespa el oleaje, zozobra la nave, zozobra tu coraz\u00f3n, fluct\u00faa tu coraz\u00f3n. Nada m\u00e1s escuchar el insulto, te vienen ganas de vengarte: si te vengas, cediendo al mal ajeno, padeciste naufragio. Y esto, \u00bfpor qu\u00e9? Porque Cristo duerme en ti. \u00bfQu\u00e9 quiere decir que Cristo duerme en ti? Que te has olvidado de Cristo. Despierta, pues, a Cristo, acu\u00e9rdate de Cristo, vele en ti Cristo; piensa en \u00e9l. \u00bfQu\u00e9 es lo que pretend\u00edas? Vengarte. Se apart\u00f3 de ti, pues \u00e9l mientras era crucificado, dijo: <i>Padre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen.<\/i><\/p>\n<p>El que dorm\u00eda en tu coraz\u00f3n, no quiso vengarse. Despi\u00e9rtale, piensa en \u00e9l. Su recuerdo es su palabra; su recuerdo es su voz de mando. Y si en ti vela Cristo, te dir\u00e1s a ti mismo: \u00bfQu\u00e9 clase de hombre soy yo, que quiero vengarme? \u00bfQui\u00e9n soy yo para permitirme amenazar a otro hombre? Prefiero morir antes que vengarme. Si cuando estoy jadeante, rojo de ira y sediento de venganza abandonare este cuerpo, no me recibir\u00e1 aquel que no quiso vengarse no me recibir\u00e1 aquel que dijo: <i>Dad y se os dar\u00e1, perdonad y ser\u00e9is perdonados. <\/i>Por tanto, refrenar\u00e9 mi ira, y retornar\u00e9 a la paz de mi coraz\u00f3n. Increp\u00f3 Cristo al mar y se hizo la calma.<\/p>\n<p>Y lo que acabo de decir de la iracundia, tomadlo como norma en todas vuestras tentaciones. Nace la tentaci\u00f3n: es el viento; te alteras: es el oleaje. Despierta a Cristo, que hable contigo. <i>Pero, \u00bfqui\u00e9n es \u00e9ste? \u00a1Hasta el viento y las aguas le obedecen! <\/i>Que \u00bfqui\u00e9n es \u00e9ste a quien el mar obedece? <i>Suyo es el mar, porque \u00e9l lo hizo. Por medio de la Palabra se hizo todo. <\/i>Imita m\u00e1s bien a los vientos y al mar: obedece al Creador. A una orden de Cristo el mar oye, \u00bfy t\u00fa te haces el sordo? Oye el mar, cesa el viento, \u00bfy t\u00fa est\u00e1s que bufas? \u00bfQu\u00e9? Lo digo, lo hago, lo realizo: \u00bfqu\u00e9 otra cosa es eso sino bufar y negarse a recobrar la calma a una palabra de Cristo?<\/p>\n<p>En los momentos de perturbaci\u00f3n, no os dej\u00e9is vencer por el oleaje. No obstante y puesto que al fin y al cabo somos hombres, si soplare el viento, si se alborotan las pasiones de nuestra alma, no desesperemos: despertemos a Cristo, para que podamos navegar con bonanza y arribar al puerto de la patria.<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_de_Avila_virgen_y_doctora_de_la_Iglesia\">Santa Teresa de \u00c1vila, virgen y doctora de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_En_medio_de_la_tempestad\">Carta: En medio de la tempestad<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Carta a las carmelitas de Sevilla, 31 de enero 1579.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9is miedo? \u00bfA\u00fan no ten\u00e9is fe?\u00bb (Mc 4,40).<\/p>\n<p>\u00c1nimo, \u00e1nimo, hijas m\u00edas; acu\u00e9rdense que no da Dios a ninguno m\u00e1s trabajos de los que puede sufrir y que est\u00e1 Su Majestad con los atribulados. Pues esto es cierto, no hay que temer sino esperar en su misericordia que ha de descubrir la  verdad de todo y se han de entender algunas mara\u00f1as que el demonio ha tenido encubiertas para revolver, de lo que yo he tenido m\u00e1s pena que tengo ahora de lo que pasa. Oraci\u00f3n, oraci\u00f3n, hermanas m\u00edas, y resplandezca ahora la humildad y obediencia en que no haya ninguna que m\u00e1s la tenga a la vicaria que han puesto que vuestras caridades, en especial la madre priora pasada.<\/p>\n<p>\u00a1Oh, qu\u00e9 buen tiempo para que se coja fruto de las determinaciones que han tenido de servir a nuestro Se\u00f1or! Miren que muchas veces quiere probar si conforman las obras con ellos y con las palabras. Saquen con honra a las hijas de la Virgen y hermanas suyas en esta gran persecuci\u00f3n, que si se ayudan el buen Jes\u00fas las ayudar\u00e1, que aunque duerme en la mar, cuando crece la tormenta hace parar los vientos. Quiere que le pidamos, y qui\u00e9renos tanto que siempre busca en qu\u00e9 nos aprovechar. Bendito sea su nombre para siempre, am\u00e9n, am\u00e9n, am\u00e9n. <\/p>\n<p>En todas estas casas las encomiendan mucho a Dios, y as\u00ed espero en su bondad que lo ha de remediar presto todo. Por eso procuren estar alegres y considerar que, bien mirad, todo es poco lo que se padece por tan buen Dios y por quien tanto pas\u00f3 por nosotras, que aun no han llegado a verter sangre por El (He 12,4). (&#8230;) Dejen hacer a su Esposo y ver\u00e1n c\u00f3mo antes de mucho se tragar\u00e1 el mar a los que nos hacen la guerra, como hizo al rey Fara\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>35 Aquel d\u00eda, al atardecer, les dice Jes\u00fas: \u00abVamos a la otra orilla\u00bb. 36 Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompa\u00f1aban. 37 Se levant\u00f3 una fuerte tempestad y las olas romp\u00edan contra la barca hasta casi llenarla de agua. 38 \u00c9l estaba en la popa, dormido sobre &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-4-35-41-la-tempestad-calmada-mc\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMc 4, 35-41: La tempestad calmada (Mc)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41385","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41385","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41385"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41385\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41385"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41385"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41385"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}