{"id":41388,"date":"2016-10-07T23:31:00","date_gmt":"2016-10-08T04:31:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-6-1-6-visita-a-nazaret\/"},"modified":"2016-10-07T23:31:00","modified_gmt":"2016-10-08T04:31:00","slug":"mc-6-1-6-visita-a-nazaret","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-6-1-6-visita-a-nazaret\/","title":{"rendered":"Mc 6, 1-6: Visita a Nazaret"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> Saliendo de all\u00ed se dirigi\u00f3 a su ciudad y lo segu\u00edan sus disc\u00edpulos. <span class=\"versiculo\">2<\/span> Cuando lleg\u00f3 el s\u00e1bado, empez\u00f3 a ense\u00f1ar en la sinagoga; la multitud que lo o\u00eda se preguntaba asombrada: \u00ab\u00bfDe d\u00f3nde saca todo eso? \u00bfQu\u00e9 sabidur\u00eda es esa que le ha sido dada? \u00bfY esos milagros que realizan sus manos? <span class=\"versiculo\">3<\/span> \u00bfNo es este el carpintero, el hijo de Mar\u00eda, hermano de Santiago y Jos\u00e9 y Judas y Sim\u00f3n? Y sus hermanas \u00bfno viven con nosotros aqu\u00ed?\u00bb. Y se escandalizaban a cuenta de \u00e9l. <span class=\"versiculo\">4<\/span> Les dec\u00eda: \u00abNo desprecian a un profeta m\u00e1s que en su tierra, entre sus parientes y en su casa\u00bb. <span class=\"versiculo\">5<\/span> No pudo hacer all\u00ed ning\u00fan milagro, solo cur\u00f3 algunos enfermos imponi\u00e9ndoles las manos. <span class=\"versiculo\">6<\/span> Y se admiraba de su falta de fe.<br \/>\nY recorr\u00eda los pueblos de alrededor ense\u00f1ando. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Beda_in_Marcum_223\">Beda, in Marcum, 2,23<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">1-2. <\/span>Su patria era Nazaret, en donde hab\u00eda nacido. Pero \u00a1cu\u00e1nta no ser\u00eda la ceguedad de los nazarenos, que menosprecian, por s\u00f3lo la noticia de su nacimiento, al que deb\u00edan reconocer por Cristo en sus palabras y hechos! &#8220;Llegado el s\u00e1bado -contin\u00faa- comenz\u00f3 a ense\u00f1ar&#8221;, etc. En su doctrina se encierra su sabidur\u00eda, y su poder en las curas y milagros que hac\u00eda.<br \/>\n&#8220;\u00bfNo es Este aquel artesano hijo de Mar\u00eda?&#8221;<\/p>\n<p><span class=\"cv\">3-4. <\/span>&#8220;\u00bfNo es \u00e9ste el carpintero&#8230;?&#8221; Pues aunque las cosas humanas no deban compararse a las divinas, queda \u00edntegra, sin embargo, esta figura, porque el Padre de Cristo trabaja por el fuego y por el Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Y contin\u00faa: &#8220;Hermano de Santiago, y de Jos\u00e9, y de Judas y de Sim\u00f3n; y sus hermanas, \u00bfno moran aqu\u00ed entre nosotros?&#8221;. Ellos atestiguan as\u00ed que los hermanos de Jes\u00fas est\u00e1n all\u00ed con El; pero no viendo en ellos, como los herejes, a otros hijos de Jos\u00e9 y de Mar\u00eda, sino a parientes s\u00f3lo de El, a los cuales, seg\u00fan costumbre de la Escritura, se llama hermanos, como a Abraham y Lot (G\u00e9n 13), siendo Lot hijo del hermano de Abraham. &#8220;Y estaban escandalizados de El&#8221;. El esc\u00e1ndalo y el error de los jud\u00edos es nuestra salvaci\u00f3n y la condenaci\u00f3n de los herejes. Despreciaban, pues, al Se\u00f1or hasta el punto de llamarle carpintero e hijo del carpintero. &#8220;Mas Jes\u00fas les dec\u00eda -prosigue-: Cierto que ning\u00fan Profeta est\u00e1 sin honor&#8221;, etc. Que haya sido llamado Profeta el Se\u00f1or en la Escritura, lo confirma el mismo Mois\u00e9s, quien prediciendo su futura Encarnaci\u00f3n a los hijos de Israel, dijo: &#8220;Tu Se\u00f1or Dios te suscitar\u00e1 un profeta de entre tus hermanos&#8221; (Dt 18,15). No solamente El, que es el Se\u00f1or de los Profetas, sino tambi\u00e9n El\u00edas, Jerem\u00edas y los dem\u00e1s profetas, han sido menos considerados en su patria que en los pueblos extranjeros; porque es casi natural la envidia entre los compatriotas, no considerando los hechos de un hombre, y recordando la fragilidad de su infancia.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">6. <\/span>&#8220;Y se maravill\u00f3 de su falta de fe&#8230;&#8221; No se asombraba como de una cosa no esperada e imprevista, puesto que conoce todas las cosas aun antes de ser hechas; pero conociendo hasta lo m\u00e1s secreto de los corazones, manifiesta delante de los hombres que se asombra de lo que quiere que se asombren los hombres. Y es bien de asombrar por cierto la ceguedad de los jud\u00edos, que ni quisieron creer lo que sus profetas les dec\u00edan de Cristo, ni tampoco en El que naci\u00f3 entre ellos. En sentido m\u00edstico, Jes\u00fas, despreciado en su casa y en su patria, es Jes\u00fas despreciado en el pueblo jud\u00edo. Hizo all\u00ed algunos milagros, para que no pudieran excusarse del todo; pero hace todos los d\u00edas mayores milagros en medio de las naciones, no tanto por la salud de los cuerpos, sino por la del esp\u00edritu de los hombres.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">1. <\/span>Despu\u00e9s de los milagros citados, vuelve el Se\u00f1or a su patria -no ignorando que le despreciar\u00edan- con el objeto de que no pudieran decir luego: Si hubieses venido, hubi\u00e9ramos cre\u00eddo en ti. As\u00ed dice: &#8220;Partido de aqu\u00ed, se fue a su patria&#8230;&#8221;<\/p>\n<p><span class=\"cv\">5. <\/span>&#8220;Y no pod\u00eda hacer all\u00ed ning\u00fan milagro&#8221;, etc. Las palabras no pod\u00eda, deben traducirse por no quer\u00eda; y no quer\u00eda, no porque no pudiera, sino porque ellos eran incr\u00e9dulos. Por tanto, no hace milagros all\u00ed por compasi\u00f3n hacia ellos, a fin de que no se hicieran dignos de mayor pena no creyendo los milagros que viesen. O de otro modo: en los milagros es necesario el poder del que los hace y la fe de los que son objeto de ellos, lo cual faltaba all\u00ed; por lo que no acept\u00f3 el Se\u00f1or el hacer all\u00ed milagros.<br \/>\n&#8220;Y admir\u00e1base -prosigue- de la incredulidad de aquellas gentes&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"Pseudo_8211_Jeronimo\">Pseudo &#8211; Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">3. <\/span>Ll\u00e1mase, en efecto, a Jes\u00fas hijo del carpintero, pero del Carpintero que fabric\u00f3 la aurora y el sol; esto es, la primera y la segunda Iglesia, en figura de las cuales fueron curadas la mujer y la muchacha.<\/p>\n<p>Muchas veces tambi\u00e9n acompa\u00f1a el menosprecio al nacimiento, como lo prueban estas palabras: &#8220;\u00bfQui\u00e9n es este hijo de Isa\u00edas?&#8221; (1Re 25,10), porque el Se\u00f1or elige lo humilde y aleja lo que es elevado (Sal 137,10).<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Buenaventura\">San Buenaventura<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Meditacion_El_camino_de_la_victoria\">Meditaci\u00f3n: El camino de la victoria.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Meditaci\u00f3n sobre la vida de Cristo; Opera omnia, t. 12, p. 530s.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bfDe d\u00f3nde saca todo eso?&#8230; \u00bfNo es este el carpintero, el hijo de Mar\u00eda?\u00bb (Mc 6,2s).<\/p>\n<p>El Se\u00f1or Jes\u00fas, habiendo regresado con sus padres, del Templo y de Jerusal\u00e9n a Nazaret, vivi\u00f3 con ellos hasta los 30 a\u00f1os \u00aby les estaba sometido\u00bb (Lc 2,51). En las Escrituras no se encuentra nada que nos diga qu\u00e9 ha hecho durante este tiempo, lo que parece sorprendente&#8230; Pero pon atenci\u00f3n y ver\u00e1s claramente que, no haciendo nada, hizo maravillas. En efecto, cada uno de sus gestos revela su misterio. Y puesto que actuaba con poder, se call\u00f3 con poder, y permaneci\u00f3 retirado y en la oscuridad con poder. El soberano Maestro que nos hab\u00eda de ense\u00f1ar los caminos de la vida, desde su juventud empieza a actuar con poder, pero de manera sorprendente, desconocida e inaudita, pareciendo, a los ojos de los hombres, in\u00fatil, ignorante, y viviendo en la abyecci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Apreciaba cada vez m\u00e1s esta forma de vivir a fin de ser juzgado por todos como un ser insignificante y sin importancia; esto lo hab\u00eda anunciado ya el profeta que en su nombre dijo: \u00abSoy un gusano, no un hombre\u00bb (Sal 21,7). Ves lo que hac\u00eda no haciendo nada. Se volvi\u00f3 despreciable&#8230; \u00bfcrees que esto es poca cosa? Es cierto, no es \u00e9l quien ten\u00eda necesidad de esto, sino nosotros. No conozco nada m\u00e1s dif\u00edcil ni m\u00e1s grande. Realmente me parece que han llegado al m\u00e1s alto grado los que de todo coraz\u00f3n y sin fingir, se tienen por nada a fin de no buscar nada m\u00e1s que ser despreciados, no ser tenidos en cuenta para nada y vivir en un abajamiento extremo. Es esto una victoria mucho m\u00e1s grande que tomar una ciudad.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Atanasio_de_Alejandria_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Atanasio de Alejandr\u00eda, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Verdaderamente_hombre\">Carta: Verdaderamente hombre.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Carta a Epicteto, 5-9.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el carpintero, el hijo de Mar\u00eda?\u00bb (Mc 6,3).<\/p>\n<p>El Verbo, la Palabra eterna de Dios, \u00abse hizo cargo de la descendencia de Abrah\u00e1n\u00bb, como afirma el Ap\u00f3stol, \u00aby por eso hubo de asemejarse en todo a sus hermanos\u00bb (He 2,16-17) y asumir un cuerpo semejante al nuestro. Por esto existe verdaderamente Mar\u00eda, para que de ella tome el cuerpo y, como propio, lo ofrezca por nosotros&#8230; El \u00e1ngel Gabriel le anunciaba con cautela y prudencia, dici\u00e9ndole no simplemente que nacer\u00e1 \u00aben ti\u00bb; sino \u00abde ti\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>Todas las cosas sucedieron de esta forma para que la Palabra, tomando nuestra condici\u00f3n y ofreci\u00e9ndola en sacrificio, la asumiese completamente, y revisti\u00e9ndonos despu\u00e9s a nosotros de su condici\u00f3n, diese ocasi\u00f3n al Ap\u00f3stol para afirmar: \u00abEs preciso que lo corruptible se revista de incorrupci\u00f3n y que este ser mortal se revista de inmortalidad\u00bb (1Co 15,53). Estas cosas no son una ficci\u00f3n, como algunos juzgaron; \u00a1tal postura era inadmisible! Nuestro Salvador fue verdaderamente hombre y de \u00e9l ha conseguido la salvaci\u00f3n a toda la humanidad. Y de ninguna forma es ficticia nuestra salvaci\u00f3n; y no s\u00f3lo la del cuerpo, sino que la salvaci\u00f3n de todo el hombre, es decir, alma y cuerpo, se ha realizado en aquel que es la Palabra.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, era por naturaleza humano lo que naci\u00f3 de Mar\u00eda y, seg\u00fan las divinas Escrituras, era verdaderamente el cuerpo del Se\u00f1or: fue verdadero porque era igual al nuestro. Pues Mar\u00eda es nuestra hermana, ya que todos hemos nacido de Ad\u00e1n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_Hipona_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Agust\u00edn de Hipona, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Cual_es_la_raiz_del_mal\">Serm\u00f3n: \u00bfCu\u00e1l es la ra\u00edz del mal?<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">[Falta referencia]<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el hijo del carpintero?\u00bb (Mc 6,3).<\/p>\n<p>Si el orgullo nos ha hecho salir, que la humildad nos haga entrar&#8230; Como el m\u00e9dico, despu\u00e9s de haber establecido un diagn\u00f3stico, trata el mal en su causa, t\u00fa, cura la ra\u00edz del mal, cura el orgullo; entonces ya no habr\u00e1 mal alguno en ti. Para curar tu orgullo, el Hijo de Dios se ha abajado, se ha hecho humilde. \u00bfPorqu\u00e9 enorgullecerte? Para ti, Dios se ha hecho humilde. Talvez te avergonzar\u00edas imitando la humildad de un hombre; imita por lo menos la humildad de Dios. El Hijo de Dios se humill\u00f3 haci\u00e9ndose hombre. Se te pide que seas humilde, no que te hagas animal. Dios se ha hecho hombre. T\u00fa, hombre, conoce que eres hombre. Toda tu humildad consiste en conocer quien eres.<\/p>\n<p>Escucha a Dios que te ense\u00f1a la humildad: \u201cYo he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado\u201d (Jn 6, 38). He venido, humilde, a ense\u00f1ar la humildad, como maestro de humildad. Aquel que viene a m\u00ed se hace uno conmigo; se hace humilde. El que se adhiere a m\u00ed ser\u00e1 humilde. No har\u00e1 su voluntad sino la de Dios. Y no ser\u00e1 echado fuera (Jn 6,37) como cuando era orgulloso.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_22-04-1987_Sabiduria\">Catequesis, Audiencia general (22-04-1987): Sabidur\u00eda.<\/span><\/h3>\n<p>[&#8230;] 5. A la luz de esta tradici\u00f3n sapiencial podemos comprender mejor el misterio de Jes\u00fas Mes\u00edas. Ya un texto prof\u00e9tico del libro de Isa\u00edas habla del esp\u00edritu del Se\u00f1or que se posar\u00e1 sobre el Rey-Mes\u00edas y caracteriza ese Esp\u00edritu ante todo como \u201cEsp\u00edritu de sabidur\u00eda y de inteligencia\u201d y luego como \u201cEsp\u00edritu de entendimiento y de temor de Yahv\u00e9\u201d (<i>Is<\/i>\u00a011, 2).<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento son varios los textos que presentan a Jes\u00fas lleno de la Sabidur\u00eda divina. El Evangelio de la infancia seg\u00fan San Lucas insin\u00faa el rico significado de la presencia de Jes\u00fas entre los doctores del templo, donde \u201ccuantos le o\u00edan quedaban estupefactos de su inteligencia\u201d (<i>Lc<\/i>\u00a02, 47), y resume la vida oculta en Nazaret con las conocidas palabras: \u201cJes\u00fas crec\u00eda en sabidur\u00eda y edad y gracia ante Dios y ante los hombres\u201d (<i>Lc<\/i>\u00a02, 52).<\/p>\n<p>Durante los a\u00f1os del ministerio de Jes\u00fas, su doctrina suscitaba sorpresa y admiraci\u00f3n: \u201cY la muchedumbre que le o\u00eda se maravillaba diciendo: \u201c\u00bfDe d\u00f3nde le viene a \u00e9ste tales cosas, y qu\u00e9 sabidur\u00eda es \u00e9sta que le ha sido dada?\u201d (<i>Mc<\/i>\u00a06, 2).<\/p>\n<p>Esta Sabidur\u00eda, que proced\u00eda de Dios, confer\u00eda a Jes\u00fas un prestigio especial: \u201cPorque les ense\u00f1aba como quien tiene poder, y no como sus doctores\u201d (<i>Mt\u00a0<\/i>7, 29); por ello se presenta como quien es \u201cm\u00e1s que Salom\u00f3n\u201d (<i>Mt<\/i>\u00a012, 42). Puesto que Salom\u00f3n es la figura ideal de quien ha recibido la Sabidur\u00eda divina, se concluye que en esas palabras Jes\u00fas aparece expl\u00edcitamente como la verdadera Sabidur\u00eda revelada a los hombres.<\/p>\n<p>[&#8230;] La fe en Jes\u00fas, Sabidur\u00eda de Dios, conduce a un \u201cconocimiento pleno\u201d de la voluntad divina, \u201ccon toda sabidur\u00eda e inteligencia espiritual\u201d, y hace posible comportarse \u201cde una manera digna del Se\u00f1or, procurando serle gratos en todo, dando frutos de toda obra buena y creciendo en el comportamiento de Dios\u201d (<i>Col<\/i>\u00a01, 9-10).<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_General_21-10-1987_Lo_importante_es_la_fe_no_el_milagro\">Catequesis, Audiencia General (21-10-1987): Lo importante es la fe, no el milagro.<\/span><\/h3>\n<p>[&#8230;] Es significativo e impresionante lo que se lee de los nazarenos, entre los que Jes\u00fas se encontraba porque hab\u00eda vuelto despu\u00e9s del comienzo de su ministerio, y de haber realizado los primeros milagros. Ellos no s\u00f3lo se admiraban de su doctrina y de sus obras, sino que adem\u00e1s \u201cse escandalizaban de \u00c9l\u201d, o sea, hablaban de \u00c9l y lo trataban con desconfianza y hostilidad, como persona no grata.<\/p>\n<p>\u201cJes\u00fas les dec\u00eda: ning\u00fan profeta es tenido en poco sino en su patria y entre sus parientes y en su familia. Y no pudo hacer all\u00ed ning\u00fan milagro fuera de que a algunos pocos dolientes les impuso las manos y los cur\u00f3. \u00c9l se admiraba de su incredulidad\u201d (<i>Mc<\/i>\u00a06, 4-6). Los milagros son \u201csignos\u201d del poder divino de Jes\u00fas. Cuando hay obstinada cerraz\u00f3n al reconocimiento de ese poder, el milagro pierde su raz\u00f3n de ser. Por lo dem\u00e1s, tambi\u00e9n \u00c9l responde a los disc\u00edpulos, que despu\u00e9s de la curaci\u00f3n del epil\u00e9ptico preguntan a Jes\u00fas porqu\u00e9 ellos, que tambi\u00e9n hab\u00edan recibido el poder del mismo Jes\u00fas, no consiguieron expulsar al demonio. El respondi\u00f3: \u201cPor vuestra poca fe: porque en verdad os digo, que si tuvierais fe como un grano de mostaza, dir\u00edais a este monte: Vete de aqu\u00ed all\u00e1, y se ir\u00eda, y nada os ser\u00eda imposible\u201d (<i>Mt<\/i>\u00a017, 19-20). Es un lenguaje figurado e hiperb\u00f3lico, con el que Jes\u00fas quiere inculcar a sus disc\u00edpulos la necesidad y la fuerza de la fe.<\/p>\n<p><i>9. [&#8230;] todo lo que Jes\u00fas hac\u00eda y ense\u00f1aba<\/i>, todo lo que los Ap\u00f3stoles predicaron y testificaron, y los Evangelistas escribieron, todo lo que la Iglesia conserva y repite de su ense\u00f1anza,\u00a0<i>debe servir a la fe<\/i>, para que, creyendo, se alcance la salvaci\u00f3n. La salvaci\u00f3n -y por lo tanto la vida eterna- est\u00e1 ligada a la misi\u00f3n mesi\u00e1nica de Jesucristo, de la cual deriva toda la \u201cl\u00f3gica\u201d y la\u00a0<i>\u201ceconom\u00eda\u201d de la fe<\/i>\u00a0cristiana. Lo proclama el mismo Juan desde el pr\u00f3logo de su Evangelio: \u201cA cuantos lo recibieron (al Verbo)\u00a0<i>di\u00f3les poder de venir a ser hijos de Dios:<\/i>\u00a0\u201cA aquellos que creen en su nombre\u201d (<i>Jn<\/i>\u00a01, 12).<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_12-05-1990_Evangelio_del_Trabajo\">Homil\u00eda (12-05-1990): Evangelio del Trabajo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">M\u00e9xico<\/p>\n<p><i>\u201c\u00bfNo es \u00e9ste el carpintero, el hijo de Mar\u00eda?\u201d<\/i>\u00a0(<i>Mc<\/i>\u00a06, 3).<\/p>\n<p>1. Esta era la pregunta que se hac\u00eda la gente de Nazaret cuando Jes\u00fas comenz\u00f3 a ense\u00f1ar, un s\u00e1bado, all\u00ed mismo en su tierra. Mientras Jes\u00fas cumpl\u00eda su misi\u00f3n mesi\u00e1nica, \u00abla multitud, al o\u00edrle quedaba maravillada y dec\u00eda: \u201c\u00bfDe d\u00f3nde le viene esto? Y\u00a0<i>\u00bfqu\u00e9 sabidur\u00eda es \u00e9sta que le ha sido dada? \u00bfY esos milagros hechos por sus manos?<\/i>\u00a0\u00bfNo es \u00e9ste el carpintero, el hijo de Mar\u00eda&#8230;?\u201d\u00bb (<i>Ib\u00edd<\/i>. 6, 23)<\/p>\n<p>S\u00ed, es cierto, Jesucristo, el Hijo Unig\u00e9nito del Padre eterno que ha revelado la sabidur\u00eda divina a trav\u00e9s de sus propias palabras, que ha revelado la potencia de Dios por medio de sus obras,<i>\u00a1era el carpintero<\/i>, nacido de Mar\u00eda! De esta manera, el Hijo de Dios quiso hacerse semejante a todos los trabajadores, a vosotros, queridos hermanos y hermanas, que transcurr\u00eds vuestros d\u00edas dedicados a un trabajo duro y fatigoso.<\/p>\n<p>El Hijo de Dios, ocup\u00e1ndose durante la mayor parte de su vida terrena, d\u00eda tras d\u00eda, en un trabajo manual, pone de manifiesto\u00a0<i>la gran dignidad del trabajo humano<\/i>. Puede decirse, de alg\u00fan modo, que \u00e9ste es el primer evangelio que Cristo predica&#8230;<\/p>\n<p>[&#8230;] 6. El evangelio del trabajo nos ense\u00f1a que cualquier labor humana, por dif\u00edciles que sean las circunstancias en que se realice, puede y debe ser fuente de progreso social y de maduraci\u00f3n personal. S\u00ed, vuestro trabajo, en el campo o en la mina, cualquier ocupaci\u00f3n humana honesta, puede y debe ser ocasi\u00f3n para alabar a Dios y encontrar a Cristo. S\u00ed, el trabajo debe ser instrumento de vuestro desarrollo humano y sobrenatural. Es el medio habitual que el hombre tiene para forjar tambi\u00e9n su destino eterno. Esta es la gran dignidad del trabajo humano.<\/p>\n<p>El cristiano ha de contemplar con los ojos de la fe su propio trabajo. En \u00e9l puede descubrir un horizonte de grandeza para la propia vida; a medida que pong\u00e1is en pr\u00e1ctica el evangelio, comprender\u00e9is que vuestra tarea habitual, en el campo, en la mina, all\u00e1 donde desarroll\u00e9is vuestra actividad laboral, os conduce a la plenitud de vuestro existir cuando sab\u00e9is convertirla en ofrenda grata a Dios.<\/p>\n<p>\u00a1Haceos imitadores de Cristo! El es la luz para las naciones (cf.\u00a0<i>Hch<\/i>\u00a013, 47). Jes\u00fas de Nazaret, el carpintero, ilumina con su vida de trabajo vuestra vida de trabajadores cristianos. Vosotros, hombres y mujeres del mundo laboral, iluminad tambi\u00e9n vuestro ambiente de trabajo con la luz de Cristo y divulgad con vuestras vidas la palabra de Dios.<\/p>\n<p>7. \u00a1Acoged el evangelio del trabajo! S\u00f3lo as\u00ed sabr\u00e9is afrontar las dificultades con esp\u00edritu cristiano, con decisi\u00f3n y valent\u00eda, esforz\u00e1ndoos por encontrar las soluciones mejores a los diversos problemas laborales. Con la valent\u00eda propia del cristiano que, sin admitir odios ni venganzas, sabe ser fuerte para cumplir cabalmente sus deberes y exigir el cabal cumplimiento de sus derechos. Con valent\u00eda cristiana, que no acepta el pesimismo ni la desesperanza; que impide refugiarse en el consuelo f\u00e1cil de los placeres ef\u00edmeros, como el alcohol, o la droga; que no recurre a falsas soluciones, cuyo \u00fanico efecto es destruir la dignidad humana como la prostituci\u00f3n, la delincuencia o la complicidad con la corrupci\u00f3n; que rechaza cualquier ofrecimiento que implique colaborar en la difusi\u00f3n del mal para asegurarse una mejor posici\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Sabr\u00e9is tambi\u00e9n de este modo, afrontar las dificultades laborales con sentido de responsabilidad, conscientes de que el presente y el futuro de vuestra Patria est\u00e1 tambi\u00e9n en vuestras manos y depende de vuestro trabajo. Vuestra tierra os pide un esfuerzo generoso, decidido, lleno de sana ambici\u00f3n para el momento actual y para el futuro.<\/p>\n<p>[&#8230;] 9. \u201c\u00bfNo es \u00e9ste el carpintero, el hijo de Mar\u00eda?\u201d (<i>Mc<\/i>\u00a06, 3).<\/p>\n<p>S\u00ed, Jes\u00fas, aquel carpintero de Nazaret, es el hijo de Mar\u00eda. Para vosotros, trabajadoras y trabajadores de M\u00e9xico, Mar\u00eda es tambi\u00e9n vuestra Madre.<\/p>\n<p>Que Mar\u00eda vele sobre el trabajo de todos sus hijos e hijas&#8230; Que Ella os acerque, a vosotros y vuestro trabajo, a su Hijo, el Carpintero. Este Carpintero de Nazaret es el Redentor del hombre. El es el Salvador del mundo.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_28-08-1996_Maria_tuvo_mas_hijos\">Catequesis, Audiencia general (28-08-1996): \u00bfMar\u00eda tuvo m\u00e1s hijos?<\/span><\/h3>\n<p>[&#8230;] 3. Seg\u00fan algunos, contra la virginidad de Mar\u00eda despu\u00e9s del parto estar\u00edan aquellos textos evang\u00e9licos que recuerdan la existencia de cuatro &#8220;hermanos de Jes\u00fas&#8221;: Santiago, Jos\u00e9, Sim\u00f3n y Judas (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a013, 55-56;\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a06, 3), y de varias hermanas.<\/p>\n<p>Conviene recordar que, tanto en la lengua hebrea como en la aramea, no existe un t\u00e9rmino particular para expresar la palabra\u00a0<i>primo\u00a0<\/i>y que, por consiguiente, los t\u00e9rminos\u00a0<i>hermano<\/i>\u00a0y<i>hermana<\/i>\u00a0ten\u00edan un significado muy amplio, que abarcaba varios grados de parentesco. En realidad, con el t\u00e9rmino\u00a0<i>hermanos de Jes\u00fas\u00a0<\/i>se indican\u00a0<i>los hijos\u00a0<\/i>de una Mar\u00eda disc\u00edpula de Cristo (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a027, 56), que es designada de modo significativo como &#8220;la otra Mar\u00eda&#8221; (<i>Mt<\/i>\u00a028, 1). Se trata de parientes pr\u00f3ximos de Jes\u00fas, seg\u00fan una expresi\u00f3n frecuente en el Antiguo Testamento (cf.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/ESL0022\/__P1K.HTM\">Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica<\/a><\/i>, n. 500).<\/p>\n<p>As\u00ed pues, Mar\u00eda sant\u00edsima es la\u00a0<i>siempre Virgen<\/i>. Esta prerrogativa suya es consecuencia de la maternidad divina, que la consagr\u00f3 totalmente a la misi\u00f3n redentora de Cristo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Josemaria_Escriva_de_Balaguer_presbitero\">San Josemar\u00eda Escriv\u00e1 de Balaguer, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Jose_maestro_de_Jesus\">Homil\u00eda: Jos\u00e9, maestro de Jes\u00fas.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Es Cristo que pasa, homil\u00eda del 19-03-1963.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bfNo es este el hijo del carpintero?\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>Jos\u00e9 am\u00f3 a Jes\u00fas como un padre ama a su hijo, lo trat\u00f3 d\u00e1ndole todo lo mejor que ten\u00eda. Jos\u00e9, cuidando de aquel Ni\u00f1o, como le hab\u00eda sido ordenado, hizo de Jes\u00fas un artesano: le transmiti\u00f3 su oficio. Por eso los vecinos de Nazareth hablar\u00e1n de Jes\u00fas, llam\u00e1ndole indistintamente faber y fabri filius: artesano e hijo del artesano (Mt 13,55)&#8230;<\/p>\n<p>Porque Jes\u00fas deb\u00eda parecerse a Jos\u00e9: en el modo de trabajar, en rasgos de su car\u00e1cter, en la manera de hablar. En el realismo de Jes\u00fas, en su esp\u00edritu de observaci\u00f3n, en su modo de sentarse a la mesa y de partir el pan, en su gusto por exponer la doctrina de una manera concreta, tomando ejemplo de las cosas de la vida ordinaria, se refleja lo que ha sido la infancia y la juventud de Jes\u00fas y, por tanto, su trato con Jos\u00e9.<\/p>\n<p>No es posible desconocer la sublimidad del misterio. Ese Jes\u00fas que es hombre, que habla con el acento de una regi\u00f3n determinada de Israel, que se parece a un artesano llamado Jos\u00e9, \u00e9se es el Hijo de Dios. Y \u00bfqui\u00e9n puede ense\u00f1ar algo a Dios? Pero es realmente hombre, y vive normalmente: primero como ni\u00f1o, luego como muchacho, que ayuda en el taller de Jos\u00e9; finalmente como un hombre maduro, en la plenitud de su edad. Jes\u00fas crec\u00eda en sabidur\u00eda, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres (Lc 2,52).<\/p>\n<p>Jos\u00e9 ha sido, en lo humano, maestro de Jes\u00fas; le ha tratado diariamente, con cari\u00f1o delicado, y ha cuidado de \u00c9l con abnegaci\u00f3n alegre. \u00bfNo ser\u00e1 \u00e9sta una buena raz\u00f3n para que consideremos a este var\u00f3n justo, a este Santo Patriarca en quien culmina la fe de la Antigua Alianza, como Maestro de vida interior?<\/p>\n<h2><span id=\"Joseph_Ratzinger_Benedicto_XVI\">Joseph Ratzinger (Benedicto XVI)<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Eras_necesario_que_Dios_se_hiciera_hombre\">Obras: Eras necesario que Dios se hiciera hombre.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Introducci\u00f3n al Cristianismo.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bfDe d\u00f3nde saca todo eso?\u00bb (Mc 6,2).<\/p>\n<p>\u201cCreo en Jesucristo, Hijo \u00fanico de Dios, Nuestro Se\u00f1or\u201d (Credo). La fe cristiana reconoce en Jes\u00fas de Nazaret al hombre ejemplar. Esta es la mejor manera de comprender la idea de San Pablo acerca de Cristo, cuando dice que es \u201cel \u00faltimo Ad\u00e1n\u201d (1Cor 15,45). Precisamente, como hombre ejemplar, como hombre arquetipo, es como Jes\u00fas trasciende el l\u00edmite de lo humano. \u00danicamente desde esta perspectiva  es el hombre perfecto. El hombre es realmente hombre en la medida en que est\u00e1 cerca de otro. No se halla a si mismo sino saliendo de si mismo, se encuentro por medio de otro&#8230; Y en \u00faltimo t\u00e9rmino, el hombre est\u00e1 constituido hacia el realmente otro, Dios&#8230; Es realmente \u00e9l mismo cuando abandona la actitud de poseerse a si mismo en el sentido de un repliegue est\u00e9ril, de auto-afirmarse en contra de otro, cuando es pura apertura hacia Dios.<\/p>\n<p>Para que el hombre llegue a ser plenamente hombre, hace falta que Dios se haga hombre. \u00danicamente entonces el paso de lo \u201canimal\u201d hacia lo \u201cespiritual\u201d se realiza de verdad. (cf 1Cor 15,44) Entonces, el hombre hecho de tierra puede mirar m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo y puede decir \u201cT\u00fa\u201d a Dios. Esta apertura hacia lo infinito es lo que constituye al hombre. Jesucristo es el hombre por antonomasia, el verdadero Ad\u00e1n, el m\u00e1s ilimitado porque no s\u00f3lo entra en contacto con el Infinito sino que es uno con \u00e9l&#8230;<\/p>\n<p>Si en Jes\u00fas la verdadera esencia del hombre, tal como Dios la hab\u00eda concebido, se manifiesta plenamente, no puede estar destinado a formar una excepci\u00f3n absoluta, una originalidad&#8230; Su existencia concierne a la humanidad entera&#8230; El est\u00e1 destinado a reunir en \u00e9l toda la raza humana. Tiene que atraer hacia s\u00ed a la humanidad (Jn 12,32) para formar lo que San Pablo llama el \u201cCuerpo de Cristo\u201d.<\/p>\n<h2><span id=\"Jacques_Benigne_Bossuet_obispo_de_Meaux\">Jacques B\u00e9nigne Bossuet, obispo de Meaux<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Cristo_desciende\">Homil\u00eda: Cristo desciende.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Elevaciones sobre los misterios, 20\u00aa Semana, n\u00ba 8.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bfNo es este el carpintero?\u00bb (Mc 6,3).<\/p>\n<p>\u201cJes\u00fas baj\u00f3 con ellos a Nazaret y sigui\u00f3 bajo su autoridad\u201d (Lc 2,51). No perdamos nada de la santa lectura: la palabra del evangelista es que \u201cbaj\u00f3 con ellos a Nazaret\u201d. Entra en la conducta ordinaria, en la de sus padres, en la obediencia. Es posible que deba interpretarse m\u00edsticamente eso que \u00e9l llama \u201cbajar\u201d, pero sea lo que fuere, lo que s\u00ed es verdad es que estuvo bajo su autoridad hasta su bautismo, es decir, hasta alrededor de los treinta a\u00f1os, y no hizo otra cosa que obedecerles&#8230; \u00bfFue este todo el trabajo de Jesucristo, del Hijo de Dios? Todo su quehacer, todo su ejercicio fue obedecer a las dos criaturas. Y \u00bfen qu\u00e9 les obedeci\u00f3? En los m\u00e1s bajos trabajos, en la pr\u00e1ctica de un arte mec\u00e1nico [manual].<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los que lamentan, los que murmuran, cuando sus trabajos no responden a su capacidad, o por mejor decir, a su orgullo?. Que vengan a la casa de Mar\u00eda y de Jos\u00e9, y vean trabajar a Jesucristo&#8230; Jes\u00fas dijo de \u00e9l mismo que \u201chab\u00eda venido para servir\u201d (Mt 20,28)&#8230; Lo que s\u00ed es cierto es que trabaj\u00f3 en el taller de su padre&#8230; Pero despu\u00e9s de lo que se dice sobre su educaci\u00f3n bajo San Jos\u00e9, ya no se oye m\u00e1s hablar de este santo var\u00f3n. Y es por ello que,Jesucristo, al principio de su ministerio, cuando fue a su patria a predicar se dijo: \u201c\u201c\u00bfNo es este el carpintero, el hijo de Mar\u00eda?\u201d \u2013como a aquel a quien hab\u00edan visto mantener el taller, sostener con su trabajo una madre viuda y hacer seguir el negocio del peque\u00f1o taller que manten\u00eda a los dos&#8230;<\/p>\n<h2><span id=\"Santo_Tomas_de_Aquino_Suma_Teologica_Sobre_los_milagros\">Santo Tom\u00e1s de Aquino, Suma Teol\u00f3gica: Sobre los milagros<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">III Qu.43 a.2<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00bfHizo Cristo los milagros con poder divino?<\/p>\n<p><strong>Objeciones:<\/strong> Por las que parece que Cristo no hizo los milagros con poder divino.<br \/>\n1. El poder divino es omnipotente. Pero parece que Cristo no lo fue al hacer milagros, <strong>porque en Mc 6,5 se dice que no pudo all\u00ed<\/strong> \u2014es decir, en su patria\u2014 <strong>hacer ning\u00fan milagro.<\/strong> Luego parece que no hac\u00eda los milagros con poder divino.<br \/>\n2. Orar no es propio de Dios. Pero Cristo oraba algunas veces para hacer los milagros, como se ve en la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro (Jn 11,41-42) y en la multiplicaci\u00f3n de los panes (Mt 14,19). Luego da la impresi\u00f3n de que no hizo los milagros con poder divino.<br \/>\n3. Lo que se hace por virtud divina, no puede hacerse con el poder de criatura alguna. Pero las cosas que hac\u00eda Cristo pod\u00edan ser hechas tambi\u00e9n con el poder de una criatura; por esto dec\u00edan los fariseos que expulsaba a los demonios por Beelzebul, pr\u00edncipe de los demonios (Lc 11,15). Luego parece que Cristo no hizo milagros de origen divino.<\/p>\n<p><strong>Contra esto:<\/strong> est\u00e1 lo que dice el Se\u00f1or en Jn 14,10: El Padre, que permanece en m\u00ed, es el que realiza las obras.<\/p>\n<p><strong>Respondo:<\/strong><br \/>\nComo queda expuesto en la Primera Parte (I 10,4), los verdaderos milagros no pueden hacerse m\u00e1s que con el poder divino, porque s\u00f3lo Dios es capaz de alterar el orden natural, requisito que pertenece a la noci\u00f3n de milagro. Por lo cual dice el papa Le\u00f3n, en la Ep\u00edstola ad Flavianum, que, habiendo en Cristo dos naturalezas, una de ellas, es a saber, la divina, es la que resplandece con los milagros; la otra, esto es, la humana, es la que cede al peso de las injurias; y, sin embargo, cada una de ellas obra en comunicaci\u00f3n con la otra, en cuanto que la naturaleza humana es instrumento de la acci\u00f3n divina, y la acci\u00f3n humana recibe el poder de la naturaleza divina, como antes se ha explicado (III 19,1).<\/p>\n<p><strong>A las objeciones: Soluciones:<\/strong><br \/>\n1. <strong>La frase No pod\u00eda hacer all\u00ed ning\u00fan milagro (Mc 6,5), no debe relacionarse con el poder absoluto, sino con lo que es posible hacer de una manera congruente; y no era conveniente hacer milagros entre incr\u00e9dulos.<\/strong> Por esto se a\u00f1ade (v. 6: Y se maravillaba de su falta de fe. En este sentido se dice en Gn 18,17: No podr\u00eda ocultar a Abrah\u00e1n lo que voy a hacer; y en Gn 19,22: No podr\u00e9 hacer nada hasta que t\u00fa entres all\u00ed.<br \/>\n2. Como escribe el Cris\u00f3stomo, comentando el pasaje de Mt 14,19: Habiendo tomado los cinco panes y los dos peces, mirando al cielo, los bendijo y los parti\u00f3: Era preciso que se creyese que Cristo procede del Padre y que es igual a EL Y, por este motivo, para mostrar ambas cosas, unas veces hac\u00eda los milagros con su poder, y otras mediante la oraci\u00f3n. En las cosas de poco relieve, por ejemplo la multiplicaci\u00f3n de los panes, mira al cielo; y en las de mayor trascendencia, que s\u00f3lo dependen de Dios, obra con su poder, v. gr. cuando perdon\u00f3 los pecados, o resucit\u00f3 a los muertos.<br \/>\nLa expresi\u00f3n Levant\u00f3 los ojos a lo alto (Jn 11,42), cuando la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, no significa que lo hiciese por la necesidad de la recomendaci\u00f3n, sino que lo hizo para nuestro ejemplo. Por eso dijo: Lo he dicho por el pueblo que me rodea, para que crean que t\u00fa me has enviado.<br \/>\n3. Cristo arrojaba a los demonios de forma distinta a como son expulsados por el poder del demonio. Porque, con el poder de los demonios m\u00e1s altos, los otros demonios son expulsados de los cuerpos de tal manera que contin\u00faa su dominio en cuanto al alma, porque el diablo no obra contra su propio imperio. En cambio, Cristo arrojaba los demonios no s\u00f3lo de los cuerpos, sino mucho m\u00e1s de las almas. Y por estos motivos el Se\u00f1or reprob\u00f3 la blasfemia de los jud\u00edos, los cuales dec\u00edan que El expulsaba a los demonios con el poder de los demonios (cf. Mt 12,24 Mc 3,22 Lc 11,15: Primero, porque Satan\u00e1s no se divide contra s\u00ed mismo. Segundo, por seguir el ejemplo de otros, que arrojaban a los demonios mediante el Esp\u00edritu de Dios. Tercero, porque \u00e9l mismo no hubiera podido expulsar a los demonios de no haberlos vencido con el poder divino. Cuarto, porque no exist\u00eda conformidad alguna entre El y Satan\u00e1s, ni en las obras ni en las consecuencias, porque Satan\u00e1s trataba de esparcir lo que Cristo recog\u00eda.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Manuel_de_Tuya_Cristo_en_Nazaret\">Manuel de Tuya: Cristo en Nazaret<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Biblia comentada, B.A.C., Madrid, 1964, pg. 670-671<\/p>\n<p>La escena de Mc y Mt responde a al primera parte del relato de Lc, pues en Mc y Mt Cristo &#8220;cur\u00f3&#8221; algunos enfermos. Si no hizo all\u00ed m\u00e1s curaciones es que &#8220;no pudo hacer all\u00ed ning\u00fan (otro) milagro&#8221;, cuya raz\u00f3n explicita Mt: &#8220;por su incredulidad&#8221; en El.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">1.<\/span> Cristo sale probablemente de Cafarna\u00fam, y vino a &#8220;su patria&#8221;. Esta es Nazaret. (Mc 1,9.24; Lc 4,16).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">2.<\/span> &#8220;\u00bfC\u00f3mo se hacen por su mano tales milagros?&#8221;. Los nazarenos oyeron hablar de lo milagros de Cristo, y reconocen que los realiza, pero como un simple instrumento o intermediario. Por eso, la sabidur\u00eda que tiene &#8220;le ha sido dada&#8221;, y los &#8220;milagros se hacen por su mano&#8221;. Esto mismo se dice de Mois\u00e9s (2 Par 35,6). Pero su creencia en El, aun como taumaturgo, es muy rudimentaria. Por conocer a sus familiares desestiman sus poderes y se &#8220;escandalizan&#8221; de El. Probablemente desconf\u00edan del valor de sus obras, mientras no sean reconocidas por tales en Jerusal\u00e9n por los doctores (Jn 7,3-5). Es un caso de estrechez aldeana y familiar.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">3.<\/span> A Cristo se le hace &#8220;artesano&#8221; (t\u00e9kton). La palabra griega usada significa un artesano que trabaja preferentemente en madera. Pero entonces, y en aquel villorrio, los oficios de un artesano no pod\u00edan extenderse a otros peque\u00f1os menesteres. Se citan &#8220;hermanos&#8221; y &#8220;hermanas&#8221; de Cristo. Estos son &#8220;parientes&#8221; en grado diverso del mismo. Precisamente en el mismo evangelio se da el nombre de la madre de estos hermanos de Cristo. La raz\u00f3n de llamarlos &#8220;hermanos&#8221; y no parientes, o espec\u00edficamente con el grado de parentesco que tuviesen se debe a que en hebreo no hay t\u00e9rminos espec\u00edficos para esto. S\u00f3lo se usa para todos los grados de parentesco la palabra hermano (\u00b4ah).<\/p>\n<p><span class=\"cv\">4.<\/span> No deja de extra\u00f1ar el que Cristo diga aqu\u00ed que s\u00f3lo en su patria y entre los suyos es desestimado un profeta, cuando precisamente viene de la regi\u00f3n de los gerasenos, de donde le rogaron se marchase. Acaso las escenas que tienen esta contig\u00fcidad literaria no la tengan hist\u00f3ricamente tan inmediata. Mt lo pone en otra situaci\u00f3n literaria, sin que la condicione su sistema esquem\u00e1tico. La frase es un proverbio. En todo caso, Cristo en la regi\u00f3n de Gerasa se present\u00f3 como un desconocido, mientras que en Nazaret vino precedido de la gran fama de los milagros.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">6.<\/span> Esta &#8220;admiraci\u00f3n&#8221; verdadera que Cristo tiene a causa de la &#8220;incredulidad&#8221; que ten\u00edan en El, en nada va contra la plena sabidur\u00eda que tiene por su ciencia &#8220;beat\u00edfica&#8221; e infusa, ya que esto no es m\u00e1s que un caso del ejercicio de su ciencia &#8220;experimental&#8221; como la teolog\u00eda ense\u00f1a. <\/p>\n<h2><span id=\"Rudolf_Schnackenburg_Incredulidad_y_repudio_de_Jesus_en_su_patria\">Rudolf Schnackenburg: Incredulidad y repudio de Jes\u00fas en su patria<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">El Evangelio seg\u00fan San Marcos, en El Nuevo Testamento y su Mensaje, Editorial Herder<\/p>\n<p>El repudio incr\u00e9dulo de Jes\u00fas en su patria de Nazaret est\u00e1 en contraste con los relatos precedentes, expuestos con la finalidad de suscitar la fe. La mujer sencilla del pueblo hab\u00eda cre\u00eddo y Jairo, el jefe de la sinagoga, hab\u00eda acudido a \u00e9l lleno de confianza. Es precisamente en su patria donde Jes\u00fas choca con una incredulidad crasa. Hist\u00f3ricamente no hay por qu\u00e9 dudar de ello -acerca de los \u00abhermanos\u00bb de Jes\u00fas, cf. Jn 7:3 ss-; aunque el evangelista persigue adem\u00e1s un inter\u00e9s teol\u00f3gico. El ministerio de Jes\u00fas no resulta evidente para sus contempor\u00e1neos, el misterio de su persona se les esconde m\u00e1s de una vez bajo sus grandes milagros. Muchos no salen de su asombro (cf. 5,20), y en la resurrecci\u00f3n de la hija de Jairo la multitud se burla incluso de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La paradoja de la incredulidad no hace m\u00e1s que destacar con mayor relieve entre las gentes de Nazaret; son el caso t\u00edpico de quienes \u00abven, pero no perciben; oyen, pero no entienden\u00bb (4,12). Se trata de la misma experiencia y ense\u00f1anza que expresa el cuarto evangelista al final del ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas: \u00abA pesar de haber realizado Jes\u00fas tantas se\u00f1ales en presencia de ellos, no cre\u00edan en \u00e9l\u00bb (Jn 12:37). Descubrimos aqu\u00ed la otra l\u00ednea que persegu\u00eda el evangelista mediante esta secci\u00f3n: el hecho de la incredulidad y su car\u00e1cter incomprensible. Parece que Jes\u00fas se presenta ahora por vez primera en la sinagoga de su patria como maestro. La exposici\u00f3n rebosa ingenuidad y vida. Jes\u00fas, como ocurre en Lc 4:16-21 aunque todav\u00eda de un modo m\u00e1s gr\u00e1fico e impresionante1, hace uso del derecho que asiste a todos los israelitas adultos de hacer la lectura b\u00edblica y su exposici\u00f3n. Pero sus paisanos est\u00e1n asombrados de que tenga la capacidad de hablar tan bien y de interpretar la Escritura. Nada se dice aqu\u00ed de la \u00abautoridad\u00bb de Jes\u00fas (Lc 1:22), ni escuchamos nada acerca de su pretensi\u00f3n de que \u00abhoy\u00bb se cumplan los vaticinios prof\u00e9ticos (Lc 4:21). Nada de ello le interesa aqu\u00ed al narrador; le basta con que exista un asombro incr\u00e9dulo. Se habla ciertamente de los prodigios realizados en otros lugares, pero a Jes\u00fas se le niega la fe.<\/p>\n<p>Los habitantes de Nazaret conocen a Jes\u00fas como \u00abel carpintero\u00bb o -seg\u00fan otra lectura- \u00abel hijo del carpintero\u00bb2. Jes\u00fas ha ayudado a su padre en el trabajo y con \u00e9l ha aprendido el oficio manual. Tambi\u00e9n se le conoce como \u00abhijo de Mar\u00eda\u00bb y \u00abhermano\u00bb de otros hombres que forman su familia3. Tambi\u00e9n sus \u00abhermanas\u00bb habitan all\u00ed, como miembros m\u00e1s o menos lejanos del clan afincado en Nazaret. Por ello la gente no puede entender que Jes\u00fas tenga algo especial y se escandaliza en \u00e9l. Es la palabra t\u00edpica para indicar el tropiezo en la fe, y que tambi\u00e9n ha entrado en el lenguaje comunitario (Lc 4:17). Para cuantos lo leen, el episodio constituye una severa se\u00f1al de advertencia: quienes piensan conocer a Jes\u00fas, no le comprenden y se alejan de \u00e9l. Hay muchos tropezones y ca\u00eddas en el terreno de la fe. Hasta los disc\u00edpulos m\u00e1s allegados a Jes\u00fas han tomado esc\u00e1ndalo de \u00e9l en una hora oscura: cuando Jes\u00fas se dej\u00f3 conducir sin resistencia alguna por sus enemigos (Lc 14:27-29). A sus paisanos incr\u00e9dulos les lanza Jes\u00fas una palabra, que tal vez fuese proverbial entre ellos: \u00abA un profeta s\u00f3lo lo desprecian en su tierra.\u00bb La expresi\u00f3n nos la ha transmitido tambi\u00e9n Juan (Lc 4:44) en otro contexto, indicando siempre una experiencia amarga. Los enviados de Dios es precisamente en su patria donde encuentran la oposici\u00f3n y el repudio. As\u00ed. Jerem\u00edas no puede por menos de quejarse de que sus conciudadanos alimenten contra \u00e9l intenciones malvadas y hasta atenten contra su vida (Jer 11:18-23). No otra es la suerte que espera al \u00faltimo enviado de Dios, que est\u00e1 por encima de todos los profetas. En la actitud de los nazarenos se anuncia ya a los lectores cristianos el misterio de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas; pero en el destino de su Se\u00f1or reconocen tambi\u00e9n su propio destino. Jes\u00fas se ha apartado de sus parientes y se ha creado una nueva \u00abfamilia\u00bb (cf. 3,35) y tambi\u00e9n sus disc\u00edpulos lo han abandonado todo por causa del Evangelio (10,30).<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos de Cristo tienen que comprender que habr\u00e1 discordias en las familias por causa de la fe (cf. 13,12). A la sentencia del profeta que originariamente s\u00f3lo es despreciado en su propia \u00abtierra\u00bb, ha a\u00f1adido expresamente el evangelista \u00abentre sus parientes y en su casa\u00bb. Con frecuencia Dios no ahorra esa amargura a los que llama.<\/p>\n<p>La consecuencia de la incredulidad es que Jes\u00fas no puede realizar en Nazaret ning\u00fan gran milagro, sino que cura simplemente a algunos enfermos imponi\u00e9ndoles las manos. \u00bfPor qu\u00e9 no \u00abpudo\u00bb Jes\u00fas actuar all\u00ed con plenos poderes? Nada se dice al respecto, aunque tampoco aparece por ninguna parte la salida apolog\u00e9tica de que Jes\u00fas no pudo obrar porque no quiso. Seg\u00fan el pensamiento b\u00edblico es Dios quien otorga el poder de hacer milagros. Habr\u00eda, pues, que concluir que es el mismo Dios quien ha se\u00f1alado el objetivo y los l\u00edmites al poder milagroso de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no debe llevar a cabo ning\u00fan portento all\u00ed donde los hombres se le cierran con una incredulidad obstinada. Todo su ministerio est\u00e1 subordinado a la historia de la salvaci\u00f3n, al mandato del Padre. Las palabras de Jes\u00fas en el Evangelio de Juan suenan como un comentario: \u00abDe verdad os aseguro: nada puede hacer el Hijo por s\u00ed mismo, como no lo vea hacer al Padre\u00bb (5,19). Los milagros ostentosos, que los incr\u00e9dulos requer\u00edan de \u00e9l, los ha rechazado siempre. La generaci\u00f3n perversa que reclama un signo del cielo le hace suspirar (8,11s). Esto es tambi\u00e9n una ense\u00f1anza saludable para la fe que no debe impetrar ning\u00fan signo evidente ni pruebas definitivas. Jes\u00fas \u00abqued\u00f3 extra\u00f1ado de aquella incredulidad\u00bb. Con esta frase se cierra el relato haciendo que el lector siga meditando sobre el enigma de la incredulidad.<\/p>\n<p class=\"small\">[1] Lucas desplaza la escena al comienzo del ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas y presenta un relato detallado que tom\u00f3 de una tradici\u00f3n particular (4,16-30). Ese relato puede muy bien proyectar alguna luz sobre el ministerio de Jes\u00fas: el cumplimiento presente de la profec\u00eda de salvaci\u00f3n (v. 18-21), una visi\u00f3n anticipada de la incredulidad de Israel y de la elecci\u00f3n de los paganos (v. 25-27), tal vez incluso una alusi\u00f3n al destino prof\u00e9tico de Jes\u00fas (v. 29: v\u00e9ase 13.33 Y 34).<br \/>\n[2] El texto primitivo de Marcos sonaba probablemente as\u00ed: \u00abEl carpintero, el hijo de Mar\u00eda\u00bb; la otra lectura se explica por influencia del texto de Mateo donde aparece \u00abel hijo del carpintero\u00bb. El hecho de que se se\u00f1ale a Jes\u00fas como \u00abel hijo de Mar\u00eda\u00bb no supone ninguna tendencia teol\u00f3gica -nacimiento virginal-, sino que se explicar\u00eda si para entonces ya hab\u00eda muerto Jos\u00e9.<br \/>\n[3] Este pasaje es importante porque da algunos nombres personales; los hombres que aqu\u00ed se nombran pueden identificarse en parte con personas que nos son conocidas por la tradici\u00f3n y que, por lo mismo. no pueden ser verdaderos hermanos carnales de Jes\u00fas. As\u00ed, Sim\u00f3n y Judas eran hijos de un Klopas o Cleof\u00e1s, hermano de Jos\u00e9; cf. J. SCHMID, Los \u00abhermanos de Jes\u00fas\u00bb, en El Evangelio seg\u00fan san Marcos. Herder. Barcelona 1967, p. 126-128.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Uso_liturgico_de_este_texto_Homilias_en_el_contexto_celebrativo\">Uso lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas en el contexto celebrativo)<\/span><\/h1>\n<ul>\n<li><a href=\"homilias-ciclo-b_semana-14_tiempo-ordinario_dia-01-domingo\"><b>Domingo XIV Tiempo Ordinario (B)<\/b><\/a><\/li>\n<li>Mi\u00e9rcoles IV Tiempo Ordinario<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Saliendo de all\u00ed se dirigi\u00f3 a su ciudad y lo segu\u00edan sus disc\u00edpulos. 2 Cuando lleg\u00f3 el s\u00e1bado, empez\u00f3 a ense\u00f1ar en la sinagoga; la multitud que lo o\u00eda se preguntaba asombrada: \u00ab\u00bfDe d\u00f3nde saca todo eso? \u00bfQu\u00e9 sabidur\u00eda es esa que le ha sido dada? \u00bfY esos milagros que realizan sus manos? 3 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-6-1-6-visita-a-nazaret\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMc 6, 1-6: Visita a Nazaret\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41388","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41388","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41388"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41388\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41388"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41388"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41388"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}