{"id":41390,"date":"2016-10-07T23:31:08","date_gmt":"2016-10-08T04:31:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-6-14-29-herodes-jesus-y-muerte-de-juan-bautista\/"},"modified":"2016-10-07T23:31:08","modified_gmt":"2016-10-08T04:31:08","slug":"mc-6-14-29-herodes-jesus-y-muerte-de-juan-bautista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-6-14-29-herodes-jesus-y-muerte-de-juan-bautista\/","title":{"rendered":"Mc 6, 14-29: Herodes, Jes\u00fas y muerte de Juan Bautista"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">14<\/span> Como la fama de Jes\u00fas se hab\u00eda extendido, el rey Herodes oy\u00f3 hablar de \u00e9l. Unos dec\u00edan: \u00abJuan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas act\u00faan en \u00e9l\u00bb. <span class=\"versiculo\">15<\/span> Otros dec\u00edan: \u00abEs El\u00edas\u00bb. Otros: \u00abEs un profeta como los antiguos\u00bb. <span class=\"versiculo\">16<\/span> Herodes, al o\u00edrlo, dec\u00eda: \u00abEs Juan, a quien yo decapit\u00e9, que ha resucitado\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">17<\/span> Es que Herodes hab\u00eda mandado prender a Juan y lo hab\u00eda metido en la c\u00e1rcel encadenado. El motivo era que Herodes se hab\u00eda casado con Herod\u00edas, mujer de su hermano Filipo, <span class=\"versiculo\">18<\/span> y Juan le dec\u00eda que no le era l\u00edcito tener a la mujer de su hermano. <span class=\"versiculo\">19<\/span> Herod\u00edas aborrec\u00eda a Juan y quer\u00eda matarlo, pero no pod\u00eda, <span class=\"versiculo\">20<\/span> porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defend\u00eda. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo o\u00eda con gusto. <span class=\"versiculo\">21<\/span> La ocasi\u00f3n lleg\u00f3 cuando Herodes, por su cumplea\u00f1os, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. <span class=\"versiculo\">22<\/span> La hija de Herod\u00edas entr\u00f3 y danz\u00f3, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: \u00abP\u00eddeme lo que quieras, que te lo dar\u00e9\u00bb. <span class=\"versiculo\">23<\/span> Y le jur\u00f3: \u00abTe dar\u00e9 lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino\u00bb. <span class=\"versiculo\">24<\/span> Ella sali\u00f3 a preguntarle a su madre: \u00ab\u00bfQu\u00e9 le pido?\u00bb. La madre le contest\u00f3: \u00abLa cabeza de Juan el Bautista\u00bb. <span class=\"versiculo\">25<\/span> Entr\u00f3 ella enseguida, a toda prisa, se acerc\u00f3 al rey y le pidi\u00f3: \u00abQuiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista\u00bb. <span class=\"versiculo\">26<\/span> El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. <span class=\"versiculo\">27<\/span> Enseguida le mand\u00f3 a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapit\u00f3 en la c\u00e1rcel, <span class=\"versiculo\">28<\/span> trajo la cabeza en una bandeja y se la entreg\u00f3 a la joven; la joven se la entreg\u00f3 a su madre.<br \/> <span class=\"versiculo\">29<\/span> Al enterarse sus disc\u00edpulos fueron a recoger el cad\u00e1ver y lo pusieron en un sepulcro. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\">Tiempo Ordinario: Viernes IV (Par o A\u00f1o II) <br \/><\/span><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\">Tiempo Ordinario: Viernes IV (Impar o A\u00f1o I) <br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Beda_in_Marcum_2_25\">Beda, in Marcum, 2, 25<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">14. <\/span>En esto vemos cu\u00e1nta fue la envidia de los jud\u00edos, puesto que cre\u00edan que San Juan, de quien se dec\u00eda ( Jn 10,41), que no hizo ning\u00fan milagro, pod\u00eda resucitar de entre los muertos, aunque no hab\u00eda quien lo atestiguase. Y no creyeron que Jes\u00fas -confirmado por Dios con tantos milagros y se\u00f1ales ( Hch 2,22) cuya Resurrecci\u00f3n publicaban los \u00e1ngeles, los ap\u00f3stoles y tantos hombres y mujeres- hubiese resucitado, prefiriendo creer que se lo hab\u00edan llevado furtivamente. Pero diciendo que San Juan hab\u00eda resucitado de entre los muertos y que se hacen por \u00e9l milagros, mostraron tener idea exacta de la resurrecci\u00f3n, porque los santos, cuando resuciten de entre los muertos, han de tener mayor poder que el que tuvieron cuando estaban sujetos a la flaqueza de la carne. &#8220;Otros dec\u00edan -prosigue-: No es sino El\u00edas&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">17. <\/span>Una antigua historia refiere que Filipo, hijo de Herodes el Grande, en cuyo tiempo huy\u00f3 el Se\u00f1or a Egipto, y hermano de este Herodes, bajo el cual padeci\u00f3 Cristo, se hab\u00eda casado con Herod\u00edas, hija del rey Aretas. Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, su suegro, a consecuencia de algunos disgustos que hubo entre \u00e9l y su yerno, dio su hija por mujer a Herodes con harto dolor del primer marido, enemigo suyo; bodas que declar\u00f3 il\u00edcitas San Juan Bautista a Herodes y Herod\u00edas, no siendo l\u00edcito casarse con la mujer del hermano en vida de \u00e9ste.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">18. <\/span>Tem\u00eda Herod\u00edas que alg\u00fan d\u00eda se arrepintiese Herodes, o que se reconciliase con su hermano Filipo, y se deshiciese su matrimonio por un repudio.<br \/>\n&#8220;Porque Herodes -prosigue- sabiendo que Juan era un var\u00f3n justo y santo, le tem\u00eda y miraba con respeto&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">21-22. <\/span>Entre todos los hombres, dos solamente se lee que celebrasen el d\u00eda de su nacimiento con alegres fiestas: Herodes y Fara\u00f3n. Pero ambos reyes por favor infausto mancharon su nacimiento con sangre, si bien Herodes us\u00f3 en ello de tanta mayor impiedad, cuanto que mat\u00f3 al santo e inocente maestro de la verdad, y esto por el voto hecho y a petici\u00f3n de una bailarina. Y sigue: &#8220;Entr\u00f3 la hija de Herod\u00edas, bail\u00f3, etc., y dijo el rey: P\u00eddeme cuanto quisieres, que te lo dar\u00e9&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">23-24. <\/span>El juramento no le excusa del homicidio, y acaso jur\u00f3, para tener ocasi\u00f3n de matar, pues si Herod\u00edas le hubiese pedido la vida de su padre o de su madre, no se la hubiera concedido. &#8220;Y habiendo ella salido, dijo a su madre: \u00bfQu\u00e9 pedir\u00e9? Respondi\u00f3le: La cabeza de Juan Bautista&#8221;. La sangre era un digno premio a semejante baile.<br \/>\n&#8220;Y volviendo al instante a toda prisa a donde estaba el rey, le hizo&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">26a. <\/span>Es costumbre en las Escrituras consignar como un hecho lo que dice la opini\u00f3n de la mayor\u00eda, seg\u00fan lo cre\u00edan todos en  aquel tiempo; y por esto, as\u00ed como llama a San Jos\u00e9 padre de Jes\u00fas, nombre que le da tambi\u00e9n la misma Virgen ( Lc 2,48), as\u00ed tambi\u00e9n dice ahora que Herodes se puso triste, porque lo cre\u00edan los que estaban a su alrededor. Este hip\u00f3crita, disimulando lo que siente, lleva la tristeza en su rostro, cuando tiene la alegr\u00eda en el coraz\u00f3n; y excusa su maldad con el juramento, para hacerse imp\u00edo bajo la m\u00e1scara de la piedad. &#8220;Mas en atenci\u00f3n -contin\u00faa- al juramento, y a los que estaban con \u00e9l a la mesa, no quiso disgustarla&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">26-27. <\/span>Lo que a\u00f1ade luego: &#8220;Y en atenci\u00f3n a los que estaban con \u00e9l a la mesa&#8221;, es para mostrarnos a todos como c\u00f3mplices de su maldad, y para rociar con sangre los manjares de aquel lujurioso e impuro banquete. Y contin\u00faa: &#8220;Sino que enviando un lancero, mand\u00f3 traer la cabeza de Juan en una fuente&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">28. <\/span>No tuvo verg\u00fcenza Herodes de que presentasen a los convidados la cabeza del degollado; cosa inaudita, pues en ninguna parte se lee que cometiese Fara\u00f3n semejante locura. Con uno y otro ejemplo, sin embargo, se prueba que es m\u00e1s \u00fatil para nosotros recordar con frecuencia el d\u00eda de nuestra muerte temiendo y obrando castamente, que celebrar lascivamente el d\u00eda de nuestro nacimiento. Que el hombre nace al mundo para el trabajo, y los elegidos pasan del mundo al descanso por la muerte.<br \/>\n&#8220;Y le cort\u00f3 la cabeza en la c\u00e1rcel&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">29. <\/span>Refiere Josefo que San Juan hab\u00eda sido conducido preso al castillo de Maquer\u00f3n, y que fue degollado all\u00ed, y la historia dice que fue sepultado en Sebaste, ciudad de la Palestina, que en otro tiempo se llam\u00f3 Samaria. La degollaci\u00f3n de San Juan significa, pues, que se hab\u00eda debilitado la creencia del pueblo de que \u00e9l era el Cristo, as\u00ed como la exaltaci\u00f3n del Salvador sobre la Cruz se\u00f1ala el progreso de la fe; porque el mismo a quien antes cre\u00edan profeta las muchedumbres, es reconocido como Hijo de Dios por todos los fieles. Por esto San Juan, que deb\u00eda ir disminuyendo, naci\u00f3 cuando empiezan a menguar los d\u00edas, mientras que el Se\u00f1or nace cuando empiezan a crecer.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">16. <\/span>O de otro modo: Sabiendo Herodes que San Juan, a quien hab\u00eda mandado degollar, era justo, cre\u00eda que pudiera haber resucitado, y que recib\u00eda de su resurrecci\u00f3n el poder de hacer milagros.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">17. <\/span>Tomando motivo de lo que precede, rememora el evangelista San Marcos la muerte del precursor, diciendo: &#8220;Porque Herodes hab\u00eda enviado a prender a Juan, y le arroj\u00f3 en la c\u00e1rcel&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">18. <\/span>La ley mandaba que el hermano se casase con la mujer del hermano cuando muriese \u00e9ste sin hijos; pero aqu\u00ed hab\u00eda una hija, y por consiguiente, este nuevo matrimonio era il\u00edcito.<br \/>\n&#8220;Por eso Herod\u00edas -contin\u00faa- le armaba asechanzas&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">20. <\/span>Consideremos lo que hace la furia de la concupiscencia, puesto que, teniendo Herodes tanto respeto y temor a Juan, se olvida de todo por satisfacer su pasi\u00f3n.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">22-23. <\/span>Durante el banquete, Satan\u00e1s es quien baila por la muchacha, y el que pronuncia el cruel voto. &#8220;Y le a\u00f1adi\u00f3 -contin\u00faa- con juramento: S\u00ed, te dar\u00e9 cuanto me pidas&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">24. <\/span>Esta maligna mujer pidi\u00f3 enseguida que le diese la cabeza de San Juan, esto es, sin tardanza en aquella hora, para que Herodes no tuviera tiempo de volver sobre s\u00ed. &#8220;El rey -prosigue- se puso triste&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">27. <\/span>Ahora bien, Herodes, que ya no es due\u00f1o de s\u00ed mismo, y que obra como voluptuoso que es, cumpli\u00f3 su juramento y mat\u00f3 al justo. Y en verdad hubiera valido m\u00e1s que fuese perjuro, que hacerse reo de tan gran crimen.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">27. <\/span>La palabra spiculator quiere decir verdugo, cuya misi\u00f3n es matar a los hombres.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">22. <\/span>En sentido m\u00edstico, Herodes, que se interpreta cosa de piel, es una figura del pueblo jud\u00edo, que ten\u00eda por esposa a la vanagloria, cuya hija baila y se mueve todav\u00eda alrededor de los jud\u00edos, representando la falsa inteligencia de las Escrituras. Degollaron a San Juan, esto es, a la palabra prof\u00e9tica, y la tienen sin su cabeza, que es Cristo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_consensu_evangelistarum_234\">San Agust\u00edn. de consensu evangelistarum, 2,34<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">15-16. <\/span>En este pasaje San Lucas concuerda con San Marcos, al menos en el punto que dicen que no fue Herodes sino otros los que dijeron que San Juan hab\u00eda resucitado. Pero Lucas presenta a Herodes vacilante, y cita sus palabras: &#8220;He mandado degollar a Juan: \u00bfqui\u00e9n es, pues, \u00e9ste de quien oigo tales cosas?&#8221; ( Lc 9,9). Es de creer que despu\u00e9s de este momento de duda se confirmase en su \u00e1nimo lo que dec\u00edan los otros, cuando dijo a su gente, seg\u00fan San Mateo: &#8220;Este es Juan Bautista, el mismo que ha resucitado de entre los muertos&#8221; ( Mt 14,2). Puede encontrarse duda aun en estas palabras, sobre todo porque San Marcos, que antes refiere que fueron otros los que dijeron que San Juan hab\u00eda resucitado, declara al fin que el mismo Herodes dijo: Juan, a quien mand\u00e9 degollar, ha resucitado de entre los muertos. Estas palabras pueden tomarse, por tanto, en sentido de afirmaci\u00f3n o de duda.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_Moralia_34\">San Gregorio Magno, Moralia, 3,4<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">27-29. <\/span>No puedo considerar sin profundo desconcierto que este hombre, lleno del esp\u00edritu de profec\u00eda desde el vientre de su madre, de quien se dijo que no hubo otro mayor que \u00e9l entre los nacidos de mujer, fuese enviado a la c\u00e1rcel por aquellos inicuos, fuese degollado para premiar el baile de una muchacha, y muriese -siendo var\u00f3n de tanta austeridad- entre la risa de hombres tan oscuros. \u00bfAcaso podemos creer que hubiese habido en su vida algo que excusase aquella infame muerte? \u00bfPero c\u00f3mo pudo pecar con la comida el que se aliment\u00f3 s\u00f3lo de langostas y miel silvestre? \u00bfCu\u00e1ndo pudo ofender con su trato quien no sali\u00f3 del desierto? \u00bfDe d\u00f3nde viene que Dios Todopoderoso abandone de tal modo a los que eligi\u00f3 a tan alta dignidad antes de los siglos, de manera que reciban semejante trato? Lo que sucede es que -como es evidente a la piedad de los fieles- los aflige tanto el Se\u00f1or en el mundo para que se vea de qu\u00e9 modo los premia en el cielo, y los deja caer exteriormente en el desprecio, porque en lo interior los hace llegar hasta lo incomprensible. De aqu\u00ed podemos concluir cu\u00e1nto habr\u00e1n de sufrir aquellos a quienes Dios reprueba, cuando aflige de tal modo en el mundo a los que ama.<br \/>\n&#8220;Lo cual sabido, vinieron sus disc\u00edpulos y cogieron su cuerpo, y le dieron sepultura&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"Pseudo-Crisostomo_vict_ant_e_cat_in_Marcum\">Pseudo-Cris\u00f3stomo, vict. ant. e cat. in Marcum<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">14. <\/span>Este Herodes era hijo del primer Herodes, en cuyo tiempo condujo San Jos\u00e9 a Jes\u00fas hacia Egipto. San Mateo le llama tetrarca, y San Lucas como pr\u00edncipe de la cuarta parte del reino de su padre, pues los romanos, despu\u00e9s de la muerte de \u00e9ste, dividieron el reino en cuatro partes. San Marcos le llama rey, o por costumbre adquirida en tiempo de su padre o porque le complac\u00eda llamarle as\u00ed.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">15-16. <\/span>Creo que aqu\u00ed se refiere al profeta de quien dice Mois\u00e9s: &#8220;Dios suscitar\u00e1 un profeta de entre vosotros&#8221; ( Dt 18,15). Le llaman, en verdad, profeta, porque tem\u00edan decir abiertamente: Este es Cristo. Citaban a Mois\u00e9s, ocultando su propia sospecha por temor de sus superiores. &#8220;Mas Herodes -sigue- habiendo o\u00eddo esto, dijo: Este es aquel Juan a quien yo mand\u00e9 cortar la cabeza, el cual ha resucitado de entre los muertos&#8221;. Herodes habla aqu\u00ed con iron\u00eda manifiesta.<\/p>\n<h2><span id=\"Pseudo_8211_Jeronimo\">Pseudo &#8211; Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">14. <\/span>&#8220;Pues se hab\u00eda hecho ya c\u00e9lebre el nombre de Jes\u00fas&#8221;, etc., porque no es permitido ocultar la l\u00e1mpara bajo el celem\u00edn. Y dec\u00edan algunos del gent\u00edo: Sin duda que Juan Bautista ha resucitado de entre los muertos, y por eso tiene la virtud de hacer milagros.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">22. <\/span>O de otro modo: la cabeza de la ley, que es Cristo, es separada del propio cuerpo -del pueblo jud\u00edo- y entregada a una joven pagana, esto es, a la Iglesia Romana, que se la da a su madre ad\u00faltera, es decir, a la Sinagoga, que vendr\u00e1 al fin a la fe; y el cuerpo de San Juan es sepultado y su cabeza colocada en una fuente, representando as\u00ed que la letra humana es ocultada y que el Esp\u00edritu es honrado y recibido en el altar.<\/p>\n<h2><span id=\"Remigio\">Remigio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">20. <\/span>Su inclinaci\u00f3n libidinosa le oblig\u00f3 a poner la mano en aquel a quien ten\u00eda por justo y santo; lo que nos hace ver que un pecado menor es causa de otro mayor, conforme a lo que se lee en el Apocalipsis: &#8220;El que est\u00e1 sucio, prosiga ensuci\u00e1ndose&#8221; ( Ap 22,11).<br \/>\n&#8220;Mas, en fin -prosigue- lleg\u00f3 un d\u00eda favorable, en que, por la fiesta del nacimiento de Herodes, convid\u00f3 \u00e9ste a cenar&#8221;, etc.<\/p>\n<h2><span id=\"Glosa\">Glosa<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">20. <\/span>Le tem\u00eda, digo, respet\u00e1ndole, porque sab\u00eda que era justo en cuanto a los hombres, y santo en cuanto a Dios. Y le custodiaba, para que no le matase Herod\u00edas. Y hac\u00eda muchas cosas por su consejo, porque juzgaba que hablaba inspirado por el Esp\u00edritu de Dios; y le o\u00eda con gusto, porque reputaba provechoso todo lo que le dec\u00eda.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Cipriano_obispo_y_martir\">San Cipriano, obispo y m\u00e1rtir<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Juan_Bautista_martir_por_la_verdad\">Obras: Juan Bautista, m\u00e1rtir por la verdad<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Exhortaci\u00f3n al martirio, 13 : CSEL 3, 346<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abCuando los disc\u00edpulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cad\u00e1ver y lo  sepultaron\u00bb (Mc 6,29).<\/p>\n<p>&#8220;No existe comparaci\u00f3n entre los sufrimientos del tiempo presente y la gloria  que un d\u00eda Dios nos revelar\u00e1 &#8221; (Rm 8,18). \u00bfQui\u00e9n pues, no trabajar\u00eda con todas sus  fuerzas para obtener tal gloria, para hacerse amigo de Dios, regocijarse para  siempre en compa\u00f1\u00eda de Jesucristo, y recibir la recompensa divina despu\u00e9s de los  tormentos y los suplicios de este mundo?          Para los soldados de este mundo, es glorioso volver triunfalmente a su patria  despu\u00e9s de haber vencido al enemigo. \u00bfNo es una gloria mucho mayor volver  triunfalmente, despu\u00e9s de haber vencido al demonio, al para\u00edso de donde Ad\u00e1n  hab\u00eda sido expulsado a causa de su pecado? \u00bfDe devolver el trofeo de la victoria  despu\u00e9s de haber abatido al que lo hab\u00eda perdido? \u00bfDe ofrecerle a Dios, como bot\u00edn  magn\u00edfico, una fe intacta, un coraje espiritual sin desfallecimiento, una devoci\u00f3n  digna de elogios?&#8230; \u00bfDe llegar a ser coheredero con Cristo, de ser igualado a los  \u00e1ngeles, de gozar con felicidad del reino de los cielos con los patriarcas, los  ap\u00f3stoles, los profetas? \u00bfQu\u00e9 persecuci\u00f3n puede vencer tales pensamientos, que  pueden ayudarnos a superar los suplicios?&#8230;<\/p>\n<p>La tierra nos encarcela por sus persecuciones, pero el cielo permanece  abierto&#8230; \u00a1Qu\u00e9 honor y qu\u00e9 seguridad salir de este mundo con alegr\u00eda, de salir  glorioso atravesando pruebas y sufrimientos! \u00a1Cerrar un instante los ojos que ve\u00edan  a los hombres y al mundo, para volverlos a abrir enseguida y ver a Dios y a  Cristo!&#8230; Si la persecuci\u00f3n asalta a un soldado tan preparado, no podr\u00e1 vencer su  coraje. Aunque seamos llamados al cielo antes de la lucha, la fe que se hab\u00eda  preparado as\u00ed, no quedar\u00e1 sin recompensa&#8230; En la persecuci\u00f3n Dios corona a sus  soldados; en la paz corona la buena conciencia.<\/p>\n<h2><span id=\"Origenes_presbitero\">Or\u00edgenes, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Precursor_de_Cristo_en_su_nacimiento_y_en_su_muerte\">Homil\u00eda: Precursor de Cristo en su nacimiento y en su muerte.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00eda 27 sobre san Lucas, 2-4.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>Admiramos a san Juan Bautista, sobre todo, por el testimonio siguiente: \u201cEntre los nacidos de mujer no hay otro mayor que Juan Bautista\u201d (Lc 7,28); mereci\u00f3 que le tuvieran en una tal reputaci\u00f3n que muchos llegaron a pensar que \u00e9l era Cristo (Lc 3,15). Pero a\u00fan hay en \u00e9l algo m\u00e1s admirable: el tetrarca Herodes gozaba de un poder real que pod\u00eda, incluso, hacerle morir cuando quisiera. Pues bien, Herodes hab\u00eda cometido una acci\u00f3n injusta y contraria a la ley de Mois\u00e9s qued\u00e1ndose con la mujer de su hermano. Juan, sin tenerle miedo, ni haciendo acepci\u00f3n de personas, sin preocuparse del poder real, sin temer a la muerte\u2026, conoci\u00e9ndose todos estos peligros, con la libertad de los profetas reprendi\u00f3 a Herodes y le recrimin\u00f3 su matrimonio. Encarcelado por esta audacia, no se preocup\u00f3 de la muerte, ni de un juicio cuyo fin era incierto, sino que, en medio de sus cadenas, sus pensamientos iban dirigidos a Cristo a quien hab\u00eda anunciado.<\/p>\n<p>No pudiendo ir a su encuentro en persona, env\u00eda a sus disc\u00edpulos para que se informen: \u201c\u00bfEres t\u00fa el que ha de venir, o hemos de esperar a otro?\u201d (Lc 7,19). Fijaos bien como, a\u00fan desde su c\u00e1rcel, Juan ense\u00f1aba. Incluso estando en este lugar ten\u00eda disc\u00edpulos; incluso estando encarcelado Juan cumpl\u00eda con su deber de maestro e instru\u00eda a sus disc\u00edpulos a trav\u00e9s de las conversaciones sobre Dios que ten\u00eda con ellos. Es en estas circunstancias que sali\u00f3 el problema sobre Jes\u00fas, y Juan le env\u00eda, pues, algunos disc\u00edpulos\u2026<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos regresan y narran a su maestro lo que el Salvador les hab\u00eda encargado anunciarle. Esta respuesta es, para Juan, un arma para afrontar el combate; muere con esta certeza y a gusto se deja decapitar, asegurado, por la palabra del mismo Se\u00f1or, que aqu\u00e9l en quien \u00e9l cre\u00eda era verdaderamente el Hijo de Dios. Tal sido la libertad de Juan Bautista, tal ha sido la locura de Herodes el cual a\u00f1adi\u00f3, a otros numerosos cr\u00edmenes, primero el encarcelamiento, y despu\u00e9s la muerte de Juan Bautista.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Beda_el_Venerable_presbitero\">San Beda el Venerable, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Juan_Bautista_martir_de_la_verdad\">Homil\u00eda: Juan Bautista, m\u00e1rtir de la verdad.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00eda 23, libro 2: CCL 122, 356-357.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>No cabe ninguna duda de que San Juan Bautista sufri\u00f3 prisi\u00f3n por nuestro Redentor, a quien preced\u00eda con su testimonio, y que por \u00e9l dio su vida. Porque aunque su perseguidor no le exigi\u00f3 negar a Cristo, s\u00ed le exigi\u00f3 que callase la verdad, y es por esto que muri\u00f3 por Cristo. En efecto, Cristo mismo dijo: \u00abYo soy la verdad\u00bb (Jn 14,6). Puesto que derram\u00f3 su sangre por la verdad, ciertamente la derram\u00f3 por Cristo. Con su nacimiento, Juan testimoni\u00f3 que Cristo iba a nacer; con su predicaci\u00f3n testimoni\u00f3 que Cristo iba a predicar, y con su bautismo, que iba a bautizar. Al sufrir su pasi\u00f3n, significaba que Cristo tambi\u00e9n deb\u00eda sufrirla&#8230;<\/p>\n<p>Este hombre tan grande lleg\u00f3 pues al t\u00e9rmino de su vida derramando su sangre despu\u00e9s de una larga y penosa cautividad. Habiendo anunciado la buena nueva de la libertad de una paz superior, fue arrojado en prisi\u00f3n por unos imp\u00edos. Fue encerrado en la lobreguez de un calabozo el que hab\u00eda venido a dar testimonio de la luz&#8230; En su propia sangre es bautizado el que tuvo el honroso encargo de bautizar al Redentor del mundo, de escuchar la voz del Padre dirigida a Cristo, y ver descender sobre \u00e9l la gracia del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Ya lo dijo el ap\u00f3stol Pablo: \u00abA vosotros se os ha dado la gracia de creer en Jesucristo y a\u00fan de padecer por \u00e9l\u00bb (Flp 1,29). Y si dice que sufrir por Cristo es un don que \u00e9ste concede a sus elegidos, es porque, tal como dice en otro lugar: \u00abConsidero que los trabajos de ahora no pesan lo que la gloria que un d\u00eda se nos descubrir\u00e1\u00bb (Rm 8,18).<\/p>\n<h2><span id=\"Concilio_Vaticano_II\">Concilio Vaticano II<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Declaracion_Testigos_de_la_verdad\">Declaraci\u00f3n: Testigos de la verdad.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Declaraci\u00f3n sobre la libertad religiosa, 11.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>Cristo dio testimonio de la verdad, pero no quiso imponerla por la fuerza a los que le contradec\u00edan. Pues su reino no se impone con la violencia, sino que se establece dando testimonio de la verdad y prest\u00e1ndole o\u00eddo, y crece por el amor con que Cristo, levantado en la cruz, atrae a los hombres a S\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Los Ap\u00f3stoles, amaestrados por la palabra y por el ejemplo de Cristo, siguieron el mismo camino&#8230; No por acci\u00f3n coercitiva ni por artificios indignos del Evangelio, sino ante todo por la virtud de la palabra de Dios. Anunciaban a todos resueltamente el designio de Dios Salvador, &#8220;que quiere que todos los hombres se salven y vengan al conocimiento de la verdad&#8221;. Pero al mismo tiempo respetaban a los d\u00e9biles, aunque estuvieran en el error, manifestando de este modo c\u00f3mo &#8220;cada cual dar\u00e1 a Dios cuenta de s\u00ed&#8221; debiendo obedecer a su conciencia&#8230;<\/p>\n<p>Ellos defend\u00edan con toda fidelidad que el Evangelio era verdaderamente la virtud de Dios para la salvaci\u00f3n de todo el que cree. Despreciando, pues, todas &#8220;las armas de la carne&#8221;, y siguiendo el ejemplo de la mansedumbre y de la modestia de Cristo, predicaron la palabra de Dios confiando plenamente en la fuerza divina de esta palabra para destruir los poderes enemigos de Dios&#8230; Como el Maestro, reconocieron la leg\u00edtima autoridad civil. Y al mismo tiempo no tuvieron miedo de contradecir al poder p\u00fablico, cuando \u00e9ste se opon\u00eda a la santa voluntad de Dios: &#8220;Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres&#8221; (Act., 5,29). Este camino lo siguieron innumerables m\u00e1rtires y fieles a trav\u00e9s de los siglos y en todo el mundo.<\/p>\n<h2><span id=\"Beato_Guerrico_de_Igny_abad\">Beato Guerrico de Igny, abad<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia\">Homil\u00eda: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n para Todos los Santos: PL 85, 205.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abDichosos los limpios de coraz\u00f3n, porque ellos ver\u00e1n a Dios\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>\u201cDichosos los pobres en el esp\u00edritu porque de ellos es el Reino de los cielos\u201d. El Nuevo Testamento, al principio, es totalmente gozoso y lleno de la nueva gracia; e incluso un poco provoca al no creyente o al perezoso a que escuche, y quiz\u00e1s m\u00e1s todav\u00eda, a actuar, prometiendo la felicidad al desdichado y el Reino de los cielos al exiliado, a los que viven en la desgracia. El principio de la Nueva Ley es agradable de escuchar y comienza bajo felices auspicios ya que, desde el principio, el legislador pronuncia tantas palabras llenas de felicidad. As\u00ed los que se sienten atra\u00eddos por ellas caminar\u00e1n de virtud en virtud subiendo los ocho pelda\u00f1os que el Evangelio ha construido y puesto en su lugar en nuestro coraz\u00f3n\u2026 Porque se trata, claro est\u00e1, de la subida que deben hacer los corazones y del progreso de los m\u00e9ritos a trav\u00e9s de ocho grados de virtud, que gradualmente conducen al hombre desde lo m\u00e1s bajo hasta los niveles m\u00e1s altos de perfecci\u00f3n evang\u00e9lica. De tal manera que entrar\u00e1 al fin a ver al Dios de los dioses en Si\u00f3n (Sl 83,3), en su templo, del cual el profeta dice: \u201cSe sub\u00eda a \u00e9l por ocho pelda\u00f1os\u201d (Ez 40, 37).<\/p>\n<p>La primera virtud de los principiantes es la renuncia al mundo a trav\u00e9s de la cual llegamos a ser pobres de coraz\u00f3n; la segunda es la mansedumbre, por la cual nos sometemos a la obediencia y nos acostumbramos a ella; despu\u00e9s el dolor con el cual lloramos nuestros pecados, o bien en medio del llanto, pedimos las virtudes. Las gustamos, ciertamente, all\u00ed donde m\u00e1s sent\u00edamos hambre y sed de justicia, tanto para nosotros como para los dem\u00e1s, y comenzamos a sentir celo por los pecadores. Ahora bien para que un ardor inmoderado no se convierta en falta, debe venir acompa\u00f1ado de misericordia que temperar\u00e1 el ardor. Aplic\u00e1ndose y ejercit\u00e1ndose en esta virtud, cuando habr\u00e1 aprendido a ser justo y misericordioso, quiz\u00e1s ser\u00e1 capaz de entrar en la contemplaci\u00f3n y dedicarse a purificar su coraz\u00f3n con el fin de ver a Dios.<\/p>\n<h2><span id=\"Lansperge_el_Cartujano\">Lansperge el Cartujano<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Vivio_y_murio_para_Cristo\">Serm\u00f3n: Vivi\u00f3 y muri\u00f3 para Cristo<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n para la fiesta del martirio de S. Juan Bautista. Opera omnia II, p., 514- 515; 518-519<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abJuan dec\u00eda a Herodes: &#8220;No te es l\u00edcito tener a la mujer de tu hermano&#8221;\u00bb (Mc 6,18).<\/p>\n<p>La muerte de Cristo est\u00e1 al origen de un multitud de creyentes. Por la fuerza del  mismo Se\u00f1or Jes\u00fas, y gracias a su bondad, la muerte preciosa de sus m\u00e1rtires y de  sus santos ha hecho nacer una gran multitud de cristianos. Jam\u00e1s, en efecto, la  religi\u00f3n cristiana ha podido ser aniquilada por la persecuci\u00f3n de los tiranos y la  muerte injustificable de inocentes: ella m\u00e1s bien ha obtenido cada vez m\u00e1s un gran  aumento.<\/p>\n<p>Nosotros tenemos un ejemplo en San Juan, el que bautiz\u00f3 a Cristo y por tanto  nosotros festejamos hoy  el santo martirio. Herodes, ese  rey infiel, quiso, por  fidelidad a su juramento, borrar completamente de la memoria de los hombres el  recuerdo de Juan. Pues, no solamente Juan no fue aniquilado, sino millares de  hombres inflamados por su ejemplo, acoger\u00e1n la muerte con alegr\u00eda por la justicia y  la verdad&#8230; \u00bfqu\u00e9 cristiano, digno de tal nombre, no venera hoy a Juan, el que  bautiz\u00f3 al Se\u00f1or? Por todo el mundo los cristianos celebran su memoria, todos las generaciones lo proclaman bienaventurado y sus virtudes llenan la Iglesia de su  perfume. Juan no ha vencido \u00e9l solo y no ha muerto \u00e9l solo.<\/p>\n<p>Juan Bautista, muere por Cristo Juan no vivi\u00f3 para \u00e9l mismo ni muri\u00f3 para \u00e9l mismo. \u00a1A cu\u00e1ntos hombres, cargados de pecados, no habr\u00e1 llevado a la conversi\u00f3n con su vida dura y austera! \u00a1Cu\u00e1ntos se habr\u00e1n visto confortados en sus penas por el ejemplo de su muerte inmerecida! Y a nosotros, \u00bfde d\u00f3nde nos viene hoy la ocasi\u00f3n de poder dar gracias a Dios sino por el recuerdo de Juan, asesinado por la justicia, es decir, por Cristo?&#8230;<\/p>\n<p>S\u00ed, Juan Bautista ha ofrecido generosamente su vida terrena por amor a Cristo; ha preferido desobedecer las \u00f3rdenes del tirano a desobedecer las de Dios. Este ejemplo nos tiene que mostrar que nada ha de ser m\u00e1s importante que la voluntad de Dios. Agradar a los hombres no sirve para mucho; incluso, a menudo perjudica en gran manera&#8230; Por tanto, con todos los amigos de Dios, muramos a nuestros pecados y a nuestras preocupaciones, aplastemos nuestro amor propio desviado y procuremos que crezca en nosotros el amor ardiente a Cristo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_29-03-2000_Yo_estoy_contigo_para_salvarte\">Homil\u00eda (29-03-2000): Yo estoy contigo para salvarte<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Amm\u00e1n (Jordania), 29-03-2000<\/p>\n<p>3. [\u2026] A lo largo de los tiempos los profetas tuvieron que defender la Ley y la Alianza contra los que pon\u00edan las normas y leyes humanas por encima de la voluntad de Dios, y por tanto\u00a0<i>impon\u00edan una nueva esclavitud al pueblo<\/i>\u00a0(cf.\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a06, 17-18)&#8230; &#8220;Te har\u00e1n la guerra -dice Dios a Jerem\u00edas en la primera lectura, que acabamos de escuchar-, mas no podr\u00e1n contigo, pues yo estoy contigo para salvarte&#8221; (<i>Jr<\/i>\u00a01, 19). Por haber denunciado las faltas en el cumplimiento de la Alianza, algunos profetas, entre ellos Juan Bautista,\u00a0<i>pagaron con su sangre<\/i>. Pero, en virtud de la promesa divina -&#8220;Yo estoy contigo para salvarte&#8221;- permanecieron firmes &#8220;como una plaza fuerte, un pilar de hierro y una muralla de bronce&#8221; (<i>Jr<\/i>\u00a01, 18), proclamando la Ley de la vida y de la salvaci\u00f3n, el amor que no falla nunca.<\/p>\n<p>4.\u00a0En la plenitud de los tiempos, a la vera del r\u00edo Jord\u00e1n,\u00a0<i>Juan Bautista se\u00f1ala a Jes\u00fas<\/i>, sobre el que desciende el Esp\u00edritu Santo en forma de paloma (cf.<i>\u00a0Lc<\/i>\u00a03, 22), el que no bautiza con agua sino &#8220;en Esp\u00edritu Santo y fuego&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a03, 16). Los cielos se abren y se escucha la voz del Padre:\u00a0 &#8220;Este es mi Hijo, el predilecto, en el que tengo mi complacencia&#8221; (<i>Mt\u00a0<\/i>3, 17). En \u00e9l, el Hijo de Dios, se cumplen la promesa hecha a Abraham y la Ley dada a Mois\u00e9s.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_07-05-2005_Testigos_de_la_verdad_ante_las_fuerzas_del_mal\">Homil\u00eda (07-05-2005): Testigos de la verdad ante las fuerzas del mal.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">En la conmemoraci\u00f3n de los testigos de la fe del siglo XX.<\/p>\n<p>\u201cDichosos vosotros cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa ser\u00e1 grande en los cielos.\u201d (Mt 5,11-12) Estas palabras de Cristo se aplican de maravilla a innumerables testigos de la fe del siglo que acaba: fueron perseguidos e insultados pero no se doblegaron en ning\u00fan momento ante las fuerzas del mal.<\/p>\n<p>All\u00ed donde el odio parec\u00eda contaminar toda la vida sin posibilidad de escapar a su l\u00f3gica, ellos mostraron que \u201cel amor es m\u00e1s fuerte que la muerte\u201d (Ct 8,6) En los nefastos sistemas de opresi\u00f3n que desfiguraron al hombre, en los lugares de sufrimiento, en medio de las privaciones dur\u00edsimas, a lo largo de marchas interminables y agotadoras, expuestos al fr\u00edo, al hambre, a las torturas, agobiados por toda clase de sufrimientos, creci\u00f3 su firme adhesi\u00f3n a Cristo muerto y resucitado.<\/p>\n<p>Muchos rehusaron doblegarse al culto a los \u00eddolos del siglo veinte y fueron sacrificados por el comunismo, por el nazismo, por la idolatr\u00eda del estado y de la raza. Muchos otros sucumbieron en el curso de guerras \u00e9tnicas y tribales porque rechazaron una l\u00f3gica extra\u00f1a al evangelio de Cristo. Algunos murieron porque segu\u00edan el ejemplo del Buen Pastor y prefirieron quedarse con el reba\u00f1o de sus fieles, despreciando las amenazas. En cada continente, a lo largo de este siglo, se han levantado personas que prefirieron ser asesinadas antes de abandonar su misi\u00f3n. Religiosos y religiosas han vivido su consagraci\u00f3n hasta el derramamiento de la sangre. Creyentes, hombres y mujeres, murieron ofreciendo sus vidas por amor a los hermanos, particularmente por los m\u00e1s pobres y los m\u00e1s d\u00e9biles. \u201cAquel que ama su vida, la perder\u00e1, pero el la que pierde por m\u00ed, la ganar\u00e1.\u201d (Jn 12,25)<\/p>\n<h3><span id=\"Enciclica_Evangelium_Vitae_La_fidelidad_por_encima_de_la_vida_misma\">Enc\u00edclica <i>Evangelium Vitae: La fidelidad por encima de la vida misma<\/i><\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">n. 47, 25-03-1995<\/p>\n<p>[\u2026]<i> la vida del cuerpo en su condici\u00f3n terrena no es un valor absoluto\u00a0<\/i>para el creyente, sino que se le puede pedir que la ofrezca por un bien superior; como dice Jes\u00fas, \u00ab quien quiera salvar su vida, la perder\u00e1; pero quien pierda su vida por m\u00ed y por el Evangelio, la salvar\u00e1 \u00bb (<i>Mc\u00a0<\/i>8, 35). A este prop\u00f3sito, los testimonios del Nuevo Testamento son diversos. Jes\u00fas no vacila en sacrificarse a s\u00ed mismo y, libremente, hace de su vida una ofrenda al Padre (cf.\u00a0<i>Jn\u00a0<\/i>10, 17) y a los suyos (cf.\u00a0<i>Jn\u00a0<\/i>10, 15). Tambi\u00e9n la muerte de Juan el Bautista, precursor del Salvador, manifiesta que la existencia terrena no es un bien absoluto; es m\u00e1s importante la fidelidad a la palabra del Se\u00f1or, aunque pueda poner en peligro la vida (cf.\u00a0<i>Mc\u00a0<\/i>6, 17-29). Y Esteban, mientras era privado de la vida temporal por testimoniar fielmente la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, sigue las huellas del Maestro y responde a quienes le apedrean con palabras de perd\u00f3n (cf.\u00a0<i>Hch\u00a0<\/i>7, 59-60), abriendo el camino a innumerables m\u00e1rtires, venerados por la Iglesia desde su comienzo.<\/p>\n<p>Sin embargo, ning\u00fan hombre puede decidir arbitrariamente entre vivir o morir. En efecto, s\u00f3lo es due\u00f1o absoluto de esta decisi\u00f3n el Creador, en quien \u00ab vivimos, nos movemos y existimos \u00bb (<i>Hch<\/i>\u00a017, 28).<\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1\" id=\"_edn1\">[1] <\/a>En los umbrales del Nuevo Testamento,\u00a0<i>Juan el Bautista,<\/i>\u00a0rehusando callar la ley del Se\u00f1or y aliarse con el mal,\u00a0<i>muri\u00f3 m\u00e1rtir de la verdad y la justicia<\/i> y as\u00ed fue precursor del Mes\u00edas incluso en el martirio (cf.\u00a0<i>Mc\u00a0<\/i>6, 17-29). Por esto, \u00abfue encerrado en la oscuridad de la c\u00e1rcel aquel que vino a testimoniar la luz y que de la misma luz, que es Cristo, mereci\u00f3 ser llamado l\u00e1mpara que arde e ilumina&#8230; Y fue bautizado en la propia sangre aquel a quien se le hab\u00eda concedido bautizar al Redentor del mundo\u00bb (Veritatis splendor).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>14 Como la fama de Jes\u00fas se hab\u00eda extendido, el rey Herodes oy\u00f3 hablar de \u00e9l. Unos dec\u00edan: \u00abJuan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas act\u00faan en \u00e9l\u00bb. 15 Otros dec\u00edan: \u00abEs El\u00edas\u00bb. Otros: \u00abEs un profeta como los antiguos\u00bb. 16 Herodes, al o\u00edrlo, dec\u00eda: \u00abEs Juan, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-6-14-29-herodes-jesus-y-muerte-de-juan-bautista\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMc 6, 14-29: Herodes, Jes\u00fas y muerte de Juan Bautista\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41390","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41390","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41390"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41390\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41390"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41390"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41390"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}