{"id":41394,"date":"2016-10-07T23:31:15","date_gmt":"2016-10-08T04:31:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-6-53-56-curaciones-en-genesaret\/"},"modified":"2016-10-07T23:31:15","modified_gmt":"2016-10-08T04:31:15","slug":"mc-6-53-56-curaciones-en-genesaret","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-6-53-56-curaciones-en-genesaret\/","title":{"rendered":"Mc 6, 53-56: Curaciones en Genesaret"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">53<\/span> Terminada la traves\u00eda, llegaron a Genesaret y atracaron. <span class=\"versiculo\">54<\/span> Apenas desembarcados, lo reconocieron <span class=\"versiculo\">55<\/span> y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente d\u00f3nde estaba Jes\u00fas, le llevaba los enfermos en camillas. <span class=\"versiculo\">56<\/span> En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que la tocaban se curaban. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\">Tiempo Ordinario: Lunes V (Impar o A\u00f1o I) <br \/><\/span><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\">Tiempo Ordinario: Lunes V (Par o A\u00f1o II) <br \/><\/span><\/p>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">53-54. <\/span>Despu\u00e9s de largo espacio de tiempo, arrib\u00f3 el Se\u00f1or a dicho lugar; y por esto dice el evangelista: &#8220;Apenas desembarcaron, le reconocieron en seguida&#8221;, es decir, por los habitantes.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">55. <\/span>&#8220;&#8230; comenzaron a traer a los enfermos.&#8221; No le invitaban a que fuese a curar a las casas, sino que le llevaban ellos mismos los enfermos. &#8220;Y donde quiera que llegaba, fuesen aldeas, o casas de campo&#8221;, etc. El milagro de la mujer del flujo de sangre hab\u00eda llegado a o\u00eddos de muchos, y les inspiraba mucha fe, por la cual sanaban.<\/p>\n<h2><span id=\"Beda_in_Marcum_2_28\">Beda, in Marcum, 2, 28<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">54-55. <\/span>Lo conocieron por su nombre, no por el rostro; o acaso lo conocieron muchos por la grandeza de sus milagros y por su rostro. Observemos cu\u00e1nta era la fe de los hombres de la tierra de Genesaret, que no se contentan con tener ellos la salud, sino que avisan a otros pueblos de las inmediaciones, para que se apresuren a venir al m\u00e9dico. &#8220;Y recorriendo toda la comarca entera, empezaron las gentes a sacar en andas&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">56. <\/span>&#8220;&#8230; le ped\u00edan que tocaran siquiera la orla de su manto.&#8221; En sentido m\u00edstico, debemos entender por la franja de su vestido el menor de sus preceptos, porque el que lo quebrante ser\u00e1 llamado el menor en el reino de los cielos; o el asumir nuestra carne, por lo que tenemos acceso al Verbo de Dios, y gozaremos despu\u00e9s de su Majestad.<\/p>\n<h2><span id=\"Pseudo_8211_Jeronimo\">Pseudo &#8211; Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">56. <\/span>Lo que sigue: &#8220;Y todos los que le tocaban quedaban curados&#8221;, se cumplir\u00e1 cuando cese el gemido.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_de_Jesus\">Santa Teresa de Jes\u00fas<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras\">Obras: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Camino de Perfecci\u00f3n, c. 34.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abTodos los que le tocaban quedaron curados\u00bb (Mc 6, 56)<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas estuvo en este mundo, el simple contacto con sus vestiduras  curaba a los enfermos.  \u00bfPor qu\u00e9 dudar, si tenemos fe, que todav\u00eda haga milagros  en nuestro favor cuando est\u00e1 tan \u00edntimamente unido a nosotros en la <b>comuni\u00f3n  eucar\u00edstica<\/b>? \u00bfPor qu\u00e9 no nos dar\u00e1 lo que le pedimos puesto que est\u00e1 en su propia  casa? Su Majestad no suele pagar mal la hospitalidad que le damos en nuestra  alma, si le es grata la acogida.  \u00bfSent\u00eds la tristeza de no contemplar a nuestro Se\u00f1or  con los ojos del cuerpo? D\u00edgase que no es lo que le conviene actualmente&#8230;<\/p>\n<p>Pero tan pronto como nuestro Se\u00f1or ve que un alma va a sacar provecho de  su presencia, se le descubre. <b>No lo ver\u00e1, cierto, con los ojos del cuerpo, sino que se  le manifestar\u00e1 con grandes sentimientos interiores o por muchos otros medios.<\/b>  Qued\u00e1os pues con \u00e9l de buena gana. No perd\u00e1is una ocasi\u00f3n tan favorable para  tratar vuestros intereses en la hora que sigue la comuni\u00f3n&#8230; <\/p>\n<h3><span id=\"Obras-2\">Obras: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Exclamaci\u00f3n 16.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abTodos los que tocaban el borde de su manto quedaban sanos\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>\u00a1Oh verdadero Dios y Se\u00f1or m\u00edo! Gran consuelo es para el alma que le fatiga la soledad de estar ausente de Vos, ver que est\u00e1is en todos cabos. Mas cuando la reciedumbre del amor y los grandes \u00edmpetus de esta pena crece, \u00bfqu\u00e9 aprovecha, Dios m\u00edo?, que se turba el entendimiento y se esconde la raz\u00f3n para conocer esta verdad, de manera que no puede entender ni conocer. S\u00f3lo se conoce estar apartada de Vos, y ning\u00fan remedio admite; porque el coraz\u00f3n que mucho ama no admite consejo ni consuelo, sino del mismo que le llag\u00f3; porque de ah\u00ed espera que ha de ser remediada su pena.<br \/>\nCuando Vos quer\u00e9is, Se\u00f1or, presto san\u00e1is la herida que hab\u00e9is dado; antes no hay que esperar salud ni gozo, sino el que se saca de padecer tan bien empleado.<\/p>\n<p>\u00a1Oh verdadero Amador, con cu\u00e1nta piedad, con cu\u00e1nta suavidad, con cu\u00e1nto deleite, con cu\u00e1nto regalo y con qu\u00e9 grand\u00edsimas muestras de amor cur\u00e1is estas llagas, que con las saetas del mismo amor hab\u00e9is hecho! \u00a1Oh Dios m\u00edo y descanso de todas las penas, qu\u00e9 desatinada estoy! \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda haber medios humanos que curasen los que ha enfermado el fuego divino? \u00bfQui\u00e9n ha de saber hasta d\u00f3nde llega esta herida, ni de qu\u00e9 procedi\u00f3, ni c\u00f3mo se puede aplacar tan penoso y deleitoso tormento?&#8230; Con cu\u00e1nta raz\u00f3n dice la Esposa en los \u00abCantares\u00bb: Mi amado a m\u00ed, y yo a mi (11,6), porque semejante amor no es posible comenzarse de cosa tan baja como el m\u00edo. Pues si es bajo, Esposo m\u00edo, \u00bfc\u00f3mo no para en cosa criada hasta llegar a su Criador? <\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_de_Alejandria\">San Cirilo de Alejandr\u00eda<\/span><\/h2>\n<p class=\"rh\">Comentario al evangelio de Juan, n. 4.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abLos que lo tocaban se pon\u00edan sanos\u00bb (Mc 6, 56)<\/p>\n<p>Incluso para resucitar a los muertos, el Salvador no se contenta con actuar s\u00f3lo de palabra, portadora en s\u00ed de \u00f3rdenes divinas. Para esta obra tan magn\u00edfica, toma como cooperadora, si se puede decir as\u00ed, <b>su propia carne a fin de que se vea que ella tiene el poder de dar la vida,<\/b> y para demostrar que es una con \u00e9l: es, en efecto, su carne, la de \u00e9l y no un cuerpo extra\u00f1o.<\/p>\n<p>Es eso lo que ocurri\u00f3 cuando resucit\u00f3 a la hija del jefe de la sinagoga, al decirle: \u00ab\u00a1Ni\u00f1a, lev\u00e1ntate!\u00bb (Mc 5,41). La cogi\u00f3 de la mano, seg\u00fan est\u00e1 escrito. Porque era Dios, le devolvi\u00f3 la vida por un mandato todopoderoso, y la vivific\u00f3 a trav\u00e9s del contacto con su santa carne \u2013con lo cual testifica que tanto en su cuerpo como en su palabra, obraba una misma energ\u00eda. Igualmente, cuando lleg\u00f3 a una ciudad que se llamaba Na\u00edm, en la que llevaban a enterrar al hijo \u00fanico de la viuda, lleg\u00f3 y toc\u00f3 el f\u00e9retro diciendo: \u00ab\u00a1Muchacho, a ti te lo digo, lev\u00e1ntate!\u00bb (Lc 7,14).<\/p>\n<p>As\u00ed que, no s\u00f3lo confiere a su palabra el poder de resucitar a los muertos, sino que sobre todo, para mostrar que su cuerpo es vivificante, toca a los muertos, y a trav\u00e9s de su carne hace pasar la vida a sus cad\u00e1veres. Si el s\u00f3lo contacto con su carne sagrada da la vida a un cuerpo que se descompone \u00bfqu\u00e9 provecho no vamos a encontrar en su <b>vivificante eucarist\u00eda cuando hagamos de ella nuestro alimento<\/b>? Transformar\u00e1 totalmente en un bien para s\u00ed mismos, o sea, la inmortalidad, a los que habr\u00e1n participado de ella.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno\">San Gregorio Magno<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario\">Comentario: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Comentario al salmo 50: PL 75, 581-582.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abTodos los que le tocaban quedaban curados\u00bb (Mc 6, 56)<\/p>\n<p>Imagin\u00e9monos en nuestro interior a un herido grave, de tal forma que est\u00e1 a punto de expirar. <b>La herida del alma es el pecado<\/b> del que la Escritura habla en los siguientes t\u00e9rminos: <i>\u201cTodo son heridas, golpes, llagas en carne viva, que no han sido curadas ni vendadas, ni aliviadas con aceite.\u201d<\/i> (Is 1,6) <\/p>\n<p>\u00a1Reconoce dentro de ti a tu m\u00e9dico, t\u00fa que est\u00e1s herido, y desc\u00fabrele las heridas de tus pecados! \u00a1Que oiga los gemidos de tu coraz\u00f3n, \u00e9l para quien todo pensamiento secreto queda manifiesto! \u00a1Que tus l\u00e1grimas le conmuevan! \u00a1Incluso insiste hasta la testarudez en tu petici\u00f3n! \u00a1Que le alcancen los suspiros m\u00e1s hondos de tu coraz\u00f3n! \u00a1Que lleguen tus dolores a conmoverle para que te diga tambi\u00e9n a ti: <i>\u201dEl Se\u00f1or ha perdonado tu pecado.\u201d<\/i> (2Sm 12,13) Grita con David, mira lo que dice: <i>\u201cMisericordia Dios m\u00edo&#8230;.por tu inmensa compasi\u00f3n\u201d<\/i> (Sal 50,3)<\/p>\n<p>Es como si dijera: estoy en peligro grave a causa de una terrible herida que ning\u00fan m\u00e9dico puede curar si no viene en mi ayuda el m\u00e9dico todopoderoso. <b>Para este m\u00e9dico nada es incurable.<\/b> Cuida gratuitamente. <b>Con una sola palabra restituye la salud.<\/b> Yo desesperar\u00eda de mi herida si no pusiera, de antemano, mi confianza en el Todopoderoso.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Leon_Magno_papa_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Le\u00f3n Magno, papa y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta\">Carta: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Carta 28 a Flavio 3-4; PL 54, 763-767.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abY cuantos le tocaron quedaron salvados\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>La peque\u00f1ez humana fue asumida por la grandeza de Dios, nuestra debilidad por su fuerza, nuestra condici\u00f3n mortal por la inmortalidad. Para pagar la deuda de nuestra condici\u00f3n humana, la naturaleza inmutable de Dios se uni\u00f3 a nuestra naturaleza expuesta al sufrimiento. As\u00ed, para curarnos mejor, \u201cel \u00fanico mediador entre Dios y los hombres, el hombre Jes\u00fas\u201d (1Tim 2,5) deb\u00eda, por una parte, poder morir, y por otra, ser inmortal. <\/p>\n<p>Tom\u00f3 la condici\u00f3n de esclavo, pero libre de la sordidez del pecado, ennobleciendo nuestra humanidad sin mermar su divinidad, porque aquel anonadamiento (Flp. 2,7), suyo \u2013por el cual, \u00e9l, que era invisible, se hizo visible, y \u00e9l, que es el Creador y Se\u00f1or de todas las cosas, quiso ser uno m\u00e1s entre los mortales\u2013 fue una dignaci\u00f3n de su misericordia, no una falta de poder&#8230; En un nuevo orden de cosas&#8230; el que era inaccesible a nuestra mente quiso hacerse accesible el que exist\u00eda antes del tiempo empez\u00f3 a existir en el tiempo, el Se\u00f1or de todo el universo, velando la inmensidad de su majestad, asume la condici\u00f3n de esclavo (Flp. 2,7), el Dios impasible e inmortal se digna hacerse hombre pasible y sujeto a las leyes de la muerte. La misma y \u00fanica persona, no nos cansaremos de repetirlo, es verdaderamente Hijo de Dios y verdaderamente hijo del hombre. <\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_Hipona_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Agust\u00edn de Hipona, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 306, passim.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abLos que tocaban el borde de su manto, se pon\u00edan sanos\u00bb (Mc ,).<\/p>\n<p>Todo hombre quiere ser feliz; no hay nadie que no lo quiera, y tan fuertemente, que lo desea por encima de todo. A\u00fan m\u00e1s: todo lo que quiere adem\u00e1s de esto, s\u00f3lo lo quiere por eso. Los hombres van detr\u00e1s de diferentes pasiones, uno \u00e9sta, el otro aquella; en el mundo hay tambi\u00e9n maneras distintas de ganarse la vida: cada uno escoge su profesi\u00f3n y la ejerce. Mas, cuando se comprometen en una forma de vida, todos los hombres act\u00faan en ella buscando ser felices&#8230; \u00bfQu\u00e9 cosa hay, pues, en esta vida capaz de hacer feliz, que todos la buscan pero que no todos la encuentran? Busqu\u00e9mosla&#8230;<\/p>\n<p> Si pregunto a alguno: \u00ab\u00bfQuieres vivir?\u00bb, nadie estar\u00e1 tentado de contestarme: \u00abNo lo quiero\u00bb&#8230; Igualmente si pregunto: \u00ab\u00bfQuieres vivir con buena salud?\u00bb, nadie me responder\u00e1: \u00abNo quiero\u00bb. La salud es un don precioso a los ojos del rico, y para el pobre es, a menudo, el \u00fanico bien que posee&#8230; Todos est\u00e1n de acuerdo en amar la vida y la salud. Ahora bien, cuando el hombre goza de vida y de una buena salud, \u00bfse puede contentar con esto?&#8230;<\/p>\n<p>Un joven rico pregunt\u00f3 al Se\u00f1or: \u00abMaestro bueno, \u00bfqu\u00e9 debo hacer para heredar la vida eterna?\u00bb (Mc 10,17). Tem\u00eda morir y no pod\u00eda escapar de morir&#8230; Sab\u00eda que una vida con dolores y tormentos no es una vida, sino que m\u00e1s bien deber\u00eda llamarse muerte&#8230; S\u00f3lo la vida eterna puede ser feliz. La salud y la vida de aqu\u00ed abajo nadie os la asegura, tem\u00e9is mucho perderla: llamad a eso \u00absiempre temer\u00bb y no \u00absiempre vivir\u00bb&#8230; Si nuestra vida no es eterna, si no puede eternamente llenar nuestros deseos, no puede ser feliz, e incluso no es una vida&#8230; Cuando entremos en aquella vida de all\u00e1, estaremos seguros que permaneceremos siempre en ella. Tendremos la certeza de poseer eternamente la verdadera vida, sin ning\u00fan temor, porque estaremos en el Reino del cual se ha dicho: \u00abY su reino no tendr\u00e1 fin\u00bb (Lc 1,33).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>53 Terminada la traves\u00eda, llegaron a Genesaret y atracaron. 54 Apenas desembarcados, lo reconocieron 55 y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente d\u00f3nde estaba Jes\u00fas, le llevaba los enfermos en camillas. 56 En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-6-53-56-curaciones-en-genesaret\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMc 6, 53-56: Curaciones en Genesaret\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41394","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41394","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41394"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41394\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41394"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41394"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41394"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}