{"id":41400,"date":"2016-10-07T23:31:29","date_gmt":"2016-10-08T04:31:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-8-1-10-segunda-multiplicacion-de-los-panes\/"},"modified":"2016-10-07T23:31:29","modified_gmt":"2016-10-08T04:31:29","slug":"mc-8-1-10-segunda-multiplicacion-de-los-panes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-8-1-10-segunda-multiplicacion-de-los-panes\/","title":{"rendered":"Mc 8 ,1-10: Segunda multiplicaci\u00f3n de los panes"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">31<\/span> Y le presentaron un sordo, que, adem\u00e1s, apenas pod\u00eda hablar; y le piden que le imponga la mano. <span class=\"versiculo\">32<\/span> \u00c9l, apart\u00e1ndolo de la gente, a solas, le meti\u00f3 los dedos en los o\u00eddos y con la saliva le toc\u00f3 la lengua. <span class=\"versiculo\">33<\/span> Y mirando al cielo, suspir\u00f3 y le dijo: <i>Effet\u00e1<\/i> (esto es, \u00ab\u00e1brete\u00bb). <span class=\"versiculo\">34<\/span> Y al momento se le abrieron los o\u00eddos, se le solt\u00f3 la traba de la lengua y hablaba correctamente. <span class=\"versiculo\">35<\/span> \u00c9l les mand\u00f3 que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto m\u00e1s se lo mandaba, con m\u00e1s insistencia lo proclamaban ellos. <span class=\"versiculo\">36<\/span> Y en el colmo del asombro dec\u00edan: \u00abTodo lo ha hecho bien: hace o\u00edr a los sordos y hablar a los mudos\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Pseudo-Jeronimo\">Pseudo-Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">33-35. <\/span>&#8220;Apart\u00e1ndole de la gente&#8230;&#8221; Porque siempre el que merece ser curado es conducido lejos de los pensamientos turbulentos, de las acciones desordenadas y de las palabras corrompidas. &#8220;Meti\u00f3 sus dedos en los o\u00eddos&#8230;&#8221; Los dedos que se ponen sobre los o\u00eddos son las palabras y los dones del Esp\u00edritu Santo, de quien se ha dicho: &#8220;El dedo de Dios est\u00e1 aqu\u00ed&#8221; (Ex 8,19). &#8220;Con su saliva le toc\u00f3 la lengua&#8230;&#8221; La saliva es la divina sabidur\u00eda, que abre los labios del g\u00e9nero humano para que diga: Creo en Dios, Padre omnipotente, y lo dem\u00e1s. &#8220;Levantando los ojos al cielo, dio un gemido&#8230;&#8221; Gimi\u00f3 mirando al cielo, as\u00ed nos ense\u00f1\u00f3 a gemir y a hacer subir hasta el cielo los tesoros de nuestro coraz\u00f3n; porque por el gemido de la compunci\u00f3n interior se purifica la alegr\u00eda fr\u00edvola de la carne. &#8220;Se abrieron sus o\u00eddos, se solt\u00f3 la atadura de su lengua&#8230;&#8221; Se abren los o\u00eddos a los himnos, a los c\u00e1nticos y a los salmos. Desata el Se\u00f1or la lengua, para que pronuncie la buena palabra, lo que no pueden impedir las amenazas ni los azotes.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">36. <\/span>Una ciudad situada en la cima de un monte, y que se ve de todas partes, no puede ocultarse; y la humildad precede siempre a la gloria (Prov 15,33). &#8220;Pero cuanto m\u00e1s se lo mandaba, prosigue, con tanto mayor empe\u00f1o lo publicaban&#8221;, etc.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">31. <\/span>No quer\u00eda el Se\u00f1or detenerse entre los gentiles, ni dar motivo a los jud\u00edos de que lo creyeran transgresor de la ley por mezclarse con aqu\u00e9llos, por lo cual se vuelve luego, seg\u00fan estas palabras: &#8220;Dejando Jes\u00fas otra vez&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">32. <\/span>&#8220;Le presentan un hombre sordo&#8230;&#8221; Lo cual se pone con raz\u00f3n despu\u00e9s que fue librado el pose\u00eddo, porque aquella enfermedad proced\u00eda del demonio.<br \/>\n&#8220;Y apart\u00e1ndole Jes\u00fas&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">33. <\/span>&#8220;Con su saliva le toc\u00f3 la lengua&#8230;&#8221; Esto demuestra que todos los miembros de su sagrado cuerpo son santos y divinos, como la saliva con que dio flexibilidad a la lengua del mudo. Porque es cierto que la saliva es una superfluidad; pero todo fue divino en el Se\u00f1or.<br \/>\n&#8220;Y alzando los ojos al cielo, arroj\u00f3 un suspiro&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">36. <\/span>&#8220;Jes\u00fas les mand\u00f3 que a nadie se lo contaran. Pero cuanto m\u00e1s se lo prohib\u00eda, tanto m\u00e1s ellos lo publicaban.&#8221; En esto debemos aprender, cuando hagamos un beneficio a cualquiera, a no buscar el menor aplauso o alabanza; a alabar a nuestros bienhechores y publicar sus nombres, aunque ellos no quieran.<\/p>\n<h2><span id=\"Beda_in_Marcum_2_31\">Beda, in Marcum, 2, 31<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">31. <\/span>Dec\u00e1polis es el pa\u00eds de las diez ciudades al otro lado del Jord\u00e1n, al oriente, frente a Galilea. Cuando dice que el Se\u00f1or lleg\u00f3 al mar de Galilea hacia el centro de Dec\u00e1polis, no quiere decir que entr\u00f3 en Dec\u00e1polis ni que atraves\u00f3 el mar, sino m\u00e1s bien que en el mar lleg\u00f3 hasta un punto desde donde alcanzaba a ver el centro de Dec\u00e1polis a lo lejos, m\u00e1s all\u00e1 del mar.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">32. <\/span>&#8220;Le presentan un sordo que, adem\u00e1s, hablaba con dificultad.&#8221; Es sordo y mudo el que no tiene o\u00eddos para o\u00edr la palabra de Dios, ni lengua para hablarla; y es necesario que los que saben hablar y o\u00edr las palabras de Dios ofrezcan al Se\u00f1or a los que ha de curar.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">34a. <\/span>Alz\u00f3 los ojos al cielo, para ense\u00f1arnos que es de all\u00ed de donde el mudo debe esperar el habla, el sordo el o\u00eddo y todos los enfermos la salud. Y arroj\u00f3 un gemido, no porque para demandar algo a su Padre tuviera necesidad de ello, El que satisface, con su Padre, a todos los que lo piden, sino para hacernos ver que es con gemidos como debemos invocar su divina piedad por nuestros errores o los de nuestros pr\u00f3jimos.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">34b. <\/span>La palabra <span class=\"citaI\">epheta,<\/span> que significa <span class=\"citaI\">abr\u00edos,<\/span> corresponde propiamente a los o\u00eddos, porque han de abrirse para que oigan, as\u00ed como para que pueda hablar la lengua hay que librarla del freno que la sujeta. &#8220;Y al momento se le abrieron los o\u00eddos&#8221;, etc. Aqu\u00ed se ven de un modo manifiesto las dos distintas naturalezas de Cristo; porque alzando los ojos al cielo como hombre, ruega a Dios gimiendo y, en seguida, con divino poder y majestad cura con una sola palabra.<\/p>\n<h2><span id=\"Pseudo-Crisostomo_vict_ant_e_cat_in_Marcum\">Pseudo-Cris\u00f3stomo, vict. ant. e cat. in Marcum<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">33. <\/span>&#8220;Apart\u00e1ndole de la gente&#8230;&#8221; Separa de la gente al sordo y mudo, para no hacer p\u00fablicos sus milagros divinos, ense\u00f1\u00e1ndonos as\u00ed a despojarnos de la vanidad y del orgullo; porque no hay nada en el poder de hacer milagros que equivalga a la humildad y a la modestia. Le meti\u00f3 los dedos en las orejas, pudiendo curarle s\u00f3lo con su voz, para manifestar que su cuerpo unido a la Divinidad estaba enriquecido con el poder divino, as\u00ed como sus obras. Y como por el pecado de Ad\u00e1n la naturaleza humana cay\u00f3 en muchas enfermedades y en la debilidad de los miembros y los sentidos, Cristo demostr\u00f3 en s\u00ed mismo la perfecci\u00f3n de esta naturaleza, abriendo los o\u00eddos con su dedo y dando el habla con su saliva: &#8220;Y con la saliva le toc\u00f3 la lengua&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">34. <\/span>&#8220;Levantando los ojos al cielo, dio un gemido&#8230;&#8221; O bien: gimi\u00f3 tomando a su cargo nuestra causa y compadecido de nuestra naturaleza, viendo la miseria en que hab\u00eda ca\u00eddo el g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">36. <\/span>Mand\u00f3, pues, que callaran el milagro, a fin de no hacer que los jud\u00edos perpetrasen por envidia su homicidio antes de tiempo.<\/p>\n<h2><span id=\"Pseudo-Jeronimo_super_Et_iterum_exiens_de_finibus\">Pseudo-Jer\u00f3nimo super Et iterum exiens de finibus<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">31-37. <\/span>En sentido m\u00edstico, Tiro, que significa <span class=\"citaI\">lugar estrecho,<\/span> simboliza la Judea, a quien dice el Se\u00f1or: &#8220;Porque el lecho es angosto&#8221; (Is 28); por lo cual se traslada a otras naciones. Sid\u00f3n significa <span class=\"citaI\">caza:<\/span> la bestia salvaje es nuestra naci\u00f3n y el mar la inconstancia que nunca cesa. Porque es en medio de Dec\u00e1polis, en cuya palabra se interpretan los mandamientos del Dec\u00e1logo, a donde fue el Salvador para salvar a las naciones. El g\u00e9nero humano, compuesto de tantos miembros y consumido por tan diversas enfermedades como si fuera un solo hombre, se encuentra todo en el primer hombre: no ve teniendo ojos, no oye teniendo o\u00eddos, y no habla teniendo lengua. Le rogaban que pusiera su mano sobre \u00e9l, porque muchos justos y patriarcas quer\u00edan y deseaban la Encarnaci\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Jeronimo\">San Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">36. <\/span>&#8220;Y mand\u00f3les, contin\u00faa, que no lo dijeran a nadie&#8221;. Con esto nos ense\u00f1\u00f3 a no glorificarnos en nuestro poder, sino en la cruz y la humillaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_consensu_evangelistarum_4_4\">San Agust\u00edn, de consensu evangelistarum, 4, 4<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">36. <\/span>\u00bfPara qu\u00e9, pues, El, que conoce la voluntad de los hombres tanto la presente como la futura, les mandaba que no dijeran nada, sabiendo que hab\u00edan de decirlo tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s les encargaba el secreto, si no fuera para mostrar a los perezosos con cu\u00e1nto estudio y fervor deben anunciarle ellos, a quienes manda que lo anuncien, cuando as\u00ed lo hacen aquellos a quienes ordena el secreto?<\/p>\n<h2><span id=\"Glosa\">Glosa<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">37. <\/span>La fama de las curas que Jes\u00fas hab\u00eda obrado aumentaba la admiraci\u00f3n de las gentes y el rumor de los beneficios que hab\u00eda hecho. &#8220;Y tanto m\u00e1s, sigue, crec\u00eda su admiraci\u00f3n, y dec\u00edan: Todo lo ha hecho bien: El ha hecho o\u00edr a los sordos y hablar a los mudos&#8221;.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Efren_diacono\">San Efr\u00e9n, di\u00e1cono<\/span><\/h2>\n<p class='refHomilia'><i>Serm\u00f3n<\/i> \u00abSobre nuestro Se\u00f1or\u00bb, 10-11<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLe meti\u00f3 los dedos en los o\u00eddos y  le toc\u00f3 la lengua con su saliva\u00bb (Mc 7, 33)<\/p>\n<p>La fuerza divina que el hombre no puede tocar, baj\u00f3, se envolvi\u00f3 con un cuerpo palpable para que los pobres pudieran tocarle, y tocando la humanidad de Cristo, percibieran su divinidad. A trav\u00e9s de unos dedos de carne, el sordomudo sinti\u00f3 que alguien tocaba sus orejas y su lengua. A trav\u00e9s de unos dedos palpables percibi\u00f3 a la divinidad intocable una vez rota la atadura de su lengua y cuando las puertas cerradas de sus orejas se abrieron. Porque el arquitecto y art\u00edfice del cuerpo vino hasta \u00e9l y, con una palabra suave, cre\u00f3 sin dolor unos orificios en sus orejas sordas; fue entonces cuando, tambi\u00e9n su boca cerrada, hasta entonces incapaz de hacer surgir una sola palabra, dio al mundo la alabanza a aquel que de esta manera hizo que su esterilidad diera fruto.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el Se\u00f1or form\u00f3 barro con su saliva y lo extendi\u00f3 sobre los ojos del ciego de nacimiento (Jn 9,6) para hacernos comprender que le faltaba algo, igual que al sordomudo. Una imperfecci\u00f3n cong\u00e9nita de nuestra pasta humana fue suprimida gracias a la levadura que viene de su cuerpo perfecto&#8230; Para acabar de dar a estos cuerpos humanos lo que les faltaba, dio alguna cosa de s\u00ed mismo, igual como \u00e9l mismo se da en comida [en la eucarist\u00eda]. Es por este medio que hace desaparecer los defectos y resucita a los muertos a fin de que podamos reconocer que gracias a su cuerpo \u00aben el que habita la plenitud de la divinidad\u00bb (Col 2,9), los defectos de nuestra humanidad son suprimidos y la verdadera vida se da a los mortales por este cuerpo en el que habita la verdadera vida.<\/p>\n<h2><span id=\"Juan_Taulero_dominico_en_Estrasburgo\">Juan Taulero, dominico en Estrasburgo<\/span><\/h2>\n<p class='refHomilia'>Serm\u00f3n 49<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTodo lo ha hecho bien; hace o\u00edr a los sordos y hablar a los  mudos\u00bb (Mc 7, 37)<\/p>\n<p> Es preciso que examinemos de cerca qu\u00e9 es lo que hace que el hombre sea  sordo. Por haber escuchado las insinuaciones del Enemigo y sus palabras, la  primera pareja de nuestros antepasados han sido los primeros sordos. Y nosotros  tambi\u00e9n, detr\u00e1s de ellos, de tal manera que somos incapaces de escuchar y  comprender las amables inspiraciones del Verbo eterno. Sin embargo, sabemos  bien que el Verbo eterno reside en el fondo de nuestro ser, tan inefablemente cerca  de nosotros y en nosotros que nuestro mismo ser, nuestra misma naturaleza,  nuestros pensamientos, todo lo que podemos nombrar, decir o comprender, est\u00e1  tan cerca de nosotros y nos es tan \u00edntimamente presente como lo es y est\u00e1 el Verbo  eterno. Y el Verbo habla sin cesar al hombre. Pero el hombre no puede escuchar ni  entender todo lo que se le dice, a causa de la sordera de la que est\u00e1 afectado&#8230; Del  mismo modo ha sido de tal manera golpeado en todas sus dem\u00e1s facultades que es  tambi\u00e9n mudo, y no se conoce a s\u00ed mismo. Si quisiera hablar de su interior, no lo  podr\u00eda hacer por no saber d\u00f3nde est\u00e1 y no conociendo su propia manera de ser&#8230;<\/p>\n<p> \u00bfEn qu\u00e9 consiste, pues, este cuchicheo da\u00f1ino del Enemigo? Es todo este  desorden que \u00e9l te hace ver y te seduce y te persuade que aceptes, sirvi\u00e9ndose,  para ello, del amor, o de la b\u00fasqueda de las cosas creadas de este mundo y de todo  lo que va ligado a \u00e9l: bienes, honores, incluso amigos y parientes, es decir, tu  propia naturaleza, y todo lo que te trae el gusto de los bienes de este mundo ca\u00eddo.  En todo esto consiste su cuchicheo&#8230;<\/p>\n<p> Pero viene Nuestro Se\u00f1or: mete su dedo sagrado en la oreja el hombre, y la  saliva en su lengua, y el hombre encuentra de nuevo la palabra. <\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Angelus_09-09-2012\">\u00c1ngelus, 09-09-2012<\/span><\/h3>\n<p>En el centro del Evangelio de hoy (<i>Mc<\/i>\u00a07, 31-37) hay una peque\u00f1a palabra, muy importante. Una palabra que \u2014en su sentido profundo\u2014 resume todo el mensaje y toda la obra de Cristo. El evangelista san Marcos la menciona en la misma lengua de Jes\u00fas, en la que Jes\u00fas la pronunci\u00f3, y de esta manera la sentimos a\u00fan m\u00e1s viva. Esta palabra es \u00ab<i>Effet\u00e1<\/i>\u00bb, que significa: \u00ab\u00e1brete\u00bb. Veamos el contexto en el que est\u00e1 situada. Jes\u00fas estaba atravesando la regi\u00f3n llamada \u00abDec\u00e1polis\u00bb, entre el litoral de Tiro y Sid\u00f3n y Galilea; una zona, por tanto, no jud\u00eda. Le llevaron a un sordomudo, para que lo curara: evidentemente la fama de Jes\u00fas se hab\u00eda difundido hasta all\u00ed. Jes\u00fas, apart\u00e1ndolo de la gente, le meti\u00f3 los dedos en los o\u00eddos y le toc\u00f3 la lengua; despu\u00e9s, mirando al cielo, suspir\u00f3 y dijo: \u00ab<i>Effet\u00e1<\/i>\u00bb, que significa precisamente: \u00ab\u00c1brete\u00bb. Y al momento aquel hombre comenz\u00f3 a o\u00edr y a hablar correctamente (cf.\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a07, 35). He aqu\u00ed el significado hist\u00f3rico, literal, de esta palabra: aquel sordomudo, gracias a la intervenci\u00f3n de Jes\u00fas, \u00abse abri\u00f3\u00bb; antes estaba cerrado, aislado; para \u00e9l era muy dif\u00edcil comunicar; <b>la curaci\u00f3n fue para \u00e9l una \u00abapertura\u00bb a los dem\u00e1s y al mundo, una apertura que, partiendo de los \u00f3rganos del o\u00eddo y de la palabra, involucraba toda su persona y su vida: por fin pod\u00eda comunicar y, por tanto, relacionarse de modo nuevo.<\/b><\/p>\n<p>Pero todos sabemos que la cerraz\u00f3n del hombre, su aislamiento, no depende s\u00f3lo de sus \u00f3rganos sensoriales. <b>Existe una cerraz\u00f3n interior, que concierne al n\u00facleo profundo de la persona,<\/b> al que la Biblia llama el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb. <b>Esto es lo que Jes\u00fas vino a \u00ababrir\u00bb, a liberar, para hacernos capaces de vivir en plenitud la relaci\u00f3n con Dios y con los dem\u00e1s.<\/b> Por eso dec\u00eda que esta peque\u00f1a palabra, \u00ab<i>Effet\u00e1<\/i>\u00bb \u2014\u00ab\u00e1brete\u00bb\u2014 resume en s\u00ed toda la misi\u00f3n de Cristo. \u00c9l se hizo hombre para que el hombre, que por el pecado se volvi\u00f3 interiormente sordo y mudo, sea capaz de <b>escuchar la voz de Dios, la voz del Amor que habla a su coraz\u00f3n,<\/b> y de esta manera aprenda a su vez a hablar el lenguaje del amor, a comunicar con Dios y con los dem\u00e1s. Por este motivo la palabra y el gesto del \u00ab<i>Effet\u00e1<\/i>\u00bb han sido insertados en el rito del Bautismo, como uno de los signos que explican su significado: el sacerdote, tocando la boca y los o\u00eddos del reci\u00e9n bautizado, dice: \u00ab<i>Effet\u00e1<\/i>\u00bb, orando para que pronto pueda escuchar la Palabra de Dios y profesar la fe. Por el Bautismo, la persona humana comienza, por decirlo as\u00ed, a \u00abrespirar\u00bb el Esp\u00edritu Santo, aquel que Jes\u00fas hab\u00eda invocado del Padre con un profundo suspiro, para curar al sordomudo.<\/p>\n<p>Nos dirigimos ahora en oraci\u00f3n a Mar\u00eda sant\u00edsima&#8230; Por su singular relaci\u00f3n con el Verbo encarnado, Mar\u00eda est\u00e1 plenamente \u00ababierta\u00bb al amor del Se\u00f1or; su coraz\u00f3n est\u00e1 constantemente en escucha de su Palabra. Que su maternal intercesi\u00f3n nos obtenga experimentar cada d\u00eda, en la fe, el milagro del \u00ab<i>Effet\u00e1<\/i>\u00bb, para vivir en comuni\u00f3n con Dios y con los hermanos.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_14-12-2011\">Catequesis, Audiencia general, 14-12-2011<\/span><\/h3>\n<p>Hoy quiero reflexionar con vosotros sobre la oraci\u00f3n de Jes\u00fas relacionada con su prodigiosa acci\u00f3n sanadora. En los evangelios se presentan varias situaciones en las que Jes\u00fas ora ante la obra ben\u00e9fica y sanadora de Dios Padre, que act\u00faa a trav\u00e9s de \u00e9l. Se trata de una oraci\u00f3n que, una vez m\u00e1s, manifiesta la relaci\u00f3n \u00fanica de conocimiento y de comuni\u00f3n con el Padre, mientras Jes\u00fas participa con gran cercan\u00eda humana en el sufrimiento de sus amigos, por ejemplo de L\u00e1zaro y de su familia, o de tantos pobres y enfermos a los que \u00e9l quiere ayudar concretamente.<\/p>\n<p>Un caso significativo es <b>la curaci\u00f3n del sordomudo<\/b> (cf.\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a07, 32-37). El relato del evangelista san Marcos \u2014que acabamos de escuchar\u2014 muestra que la acci\u00f3n sanadora de Jes\u00fas est\u00e1 vinculada a su estrecha relaci\u00f3n tanto con el pr\u00f3jimo \u2014el enfermo\u2014, como con el Padre. La escena del milagro se describe con detalle as\u00ed: \u00ab\u00c9l, apart\u00e1ndolo de la gente, a solas, le meti\u00f3 los dedos en los o\u00eddos y con la saliva le toc\u00f3 la lengua. Y mirando al cielo, suspir\u00f3 y le dijo: \u201cEffet\u00e1\u201d (esto es, \u201c\u00e1brete\u201d)\u00bb (7, 33-34). Jes\u00fas quiere que la curaci\u00f3n tenga lugar \u00abapart\u00e1ndolo de la gente, a solas\u00bb. Parece que esto no se debe s\u00f3lo al hecho de que el milagro debe mantenerse oculto a la gente para evitar que se formen interpretaciones limitadas o err\u00f3neas de la persona de Jes\u00fas. La decisi\u00f3n de llevar al enfermo a un lugar apartado hace que, en el momento de la curaci\u00f3n, <b>Jes\u00fas y el sordomudo se encuentren solos, en la cercan\u00eda de la una relaci\u00f3n singular.<\/b> Con un gesto, el Se\u00f1or toca los o\u00eddos y la lengua del enfermo, o sea, los sitios espec\u00edficos de su enfermedad. La intensidad de la atenci\u00f3n de Jes\u00fas se manifiesta tambi\u00e9n en los rasgos ins\u00f3litos de la curaci\u00f3n: usa sus propios dedos e, incluso, su propia saliva. Tambi\u00e9n el hecho de que el evangelista cite la palabra original pronunciada por el Se\u00f1or \u2014\u00abEffet\u00e1\u00bb, o sea \u00ab\u00e1brete\u00bb\u2014 pone de relieve el car\u00e1cter singular de la escena.<\/p>\n<p><b>Pero el punto central de este episodio es el hecho de que Jes\u00fas, en el momento de obrar la curaci\u00f3n, busca directamente su relaci\u00f3n con el Padre.<\/b> El relato dice, en efecto, que \u00abmirando al cielo, suspir\u00f3\u00bb (v. 34). La atenci\u00f3n al enfermo, los cuidados de Jes\u00fas hacia \u00e9l, est\u00e1n relacionados con una profunda actitud de oraci\u00f3n dirigida a Dios. Y la emisi\u00f3n del suspiro se describe con un verbo que en el Nuevo Testamento indica la aspiraci\u00f3n a algo bueno que todav\u00eda no se tiene (cf.\u00a0<i>Rm<\/i>\u00a08, 23). El relato en su conjunto, entonces, muestra que la implicaci\u00f3n humana con el enfermo lleva a Jes\u00fas a la oraci\u00f3n. Una vez m\u00e1s se manifiesta su relaci\u00f3n \u00fanica con el Padre, su identidad de Hijo Unig\u00e9nito. En \u00e9l, a trav\u00e9s de su persona, se hace presente la acci\u00f3n sanadora y ben\u00e9fica de Dios. No es casualidad que el comentario conclusivo de la gente despu\u00e9s del milagro recuerde la valoraci\u00f3n de la creaci\u00f3n al comienzo del G\u00e9nesis: \u00abTodo lo ha hecho bien\u00bb (<i>Mc<\/i>\u00a07, 37). En la acci\u00f3n sanadora de Jes\u00fas entra claramente la oraci\u00f3n, con su mirada hacia el cielo. <b>La fuerza que cur\u00f3 al sordomudo fue provocada ciertamente por la compasi\u00f3n hacia \u00e9l, pero proviene del hecho de que recurre al Padre.<\/b> Se entrecruzan estas dos relaciones: la relaci\u00f3n humana de compasi\u00f3n hacia el hombre, que entra en la relaci\u00f3n con Dios, y as\u00ed se convierte en curaci\u00f3n.<\/p>\n<p>[\u2026] [La oraci\u00f3n que acompa\u00f1a la curaci\u00f3n del sordomudo,] revela que el v\u00ednculo profundo entre el amor a Dios y el amor al pr\u00f3jimo debe entrar tambi\u00e9n en nuestra oraci\u00f3n. En Jes\u00fas, verdadero Dios y verdadero hombre, la atenci\u00f3n hacia el otro, especialmente si padece necesidad o sufre, la conmoci\u00f3n ante el dolor de una familia amiga, lo llevan a dirigirse al Padre, en esa relaci\u00f3n fundamental que gu\u00eda toda su vida. Pero tambi\u00e9n viceversa: la comuni\u00f3n con el Padre, el di\u00e1logo constante con \u00e9l, impulsa a Jes\u00fas a estar atento de un modo \u00fanico a las situaciones concretas del hombre para llevarle el consuelo y el amor de Dios. La relaci\u00f3n con el hombre nos gu\u00eda hacia la relaci\u00f3n con Dios, y la relaci\u00f3n con Dios con conduce de nuevo al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, <b>nuestra oraci\u00f3n abre la puerta a Dios, que nos ense\u00f1a constantemente a salir de nosotros mismos para ser capaces de mostrarnos cercanos a los dem\u00e1s, especialmente en los momentos de prueba, para llevarles consuelo, esperanza y luz.<\/b> Que el Se\u00f1or nos conceda ser capaces de una oraci\u00f3n cada vez m\u00e1s intensa, para reforzar nuestra relaci\u00f3n personal con Dios Padre, ensanchar nuestro coraz\u00f3n a las necesidades de quien est\u00e1 a nuestro lado y sentir la belleza de ser \u00abhijos en el Hijo\u00bb, juntamente con numerosos hermanos. Gracias.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_Lo_que_significa_ser_sordomudo\">Homil\u00eda: Lo que significa ser sordomudo<\/span><\/h3>\n<p class='refHomilia'>En las V\u00edsperas de clausura de la Semana de Oraci\u00f3n por la Unidad de los Cristianos, 25-01-2007<\/p>\n<p>[&#8230;] Hemos meditado juntos en las palabras del evangelio de san Marcos que se acaban de proclamar:\u00a0 &#8220;Hace o\u00edr a los sordos y hablar a los mudos&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a07, 37)&#8230;<\/p>\n<p>[\u2026] Ser sordomudo, es decir, no poder escuchar ni hablar, <b>\u00bfno ser\u00e1 signo de falta de comuni\u00f3n y s\u00edntoma de divisi\u00f3n?<\/b> La divisi\u00f3n y la incomunicabilidad, consecuencia del pecado, son contrarias al plan de Dios. \u00c1frica nos ha ofrecido este a\u00f1o un tema de reflexi\u00f3n de gran importancia religiosa y pol\u00edtica, porque &#8220;hablar&#8221; y &#8220;escuchar&#8221; son condiciones esenciales para construir la civilizaci\u00f3n del amor.<\/p>\n<p>[\u2026]Las palabras &#8220;hace o\u00edr a los sordos y hablar a los mudos&#8221; constituyen <b>una buena nueva, que anuncia la venida del reino de Dios y la curaci\u00f3n de la incomunicabilidad y de la divisi\u00f3n.<\/b> Este mensaje se encuentra en toda la predicaci\u00f3n y la actividad de Jes\u00fas, el cual recorr\u00eda pueblos, ciudades o aldeas, y en todos los lugares a donde llegaba &#8220;colocaban a los enfermos en las plazas y le rogaban que les permitiera tocar siquiera la orla de su vestido; y cuantos le tocaban quedaban sanos&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a06, 56).<\/p>\n<p>La curaci\u00f3n del sordomudo acontece mientras Jes\u00fas, habiendo salido de la regi\u00f3n de Tiro, se dirige hacia el lago de Galilea, atravesando la as\u00ed llamada &#8220;Dec\u00e1polis&#8221;, territorio multi-\u00e9tnico y plurirreligioso (cf.\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a07, 31). Una situaci\u00f3n emblem\u00e1tica tambi\u00e9n para nuestros d\u00edas. Como en otros lugares, tambi\u00e9n en la Dec\u00e1polis presentan a Jes\u00fas un enfermo, un sordo que, adem\u00e1s, hablaba con dificultad (<i>mogh\u00eclalon<\/i>), y le ruegan imponga la mano sobre \u00e9l, porque lo consideran un hombre de Dios.<\/p>\n<p>Jes\u00fas aparta al sordomudo de la gente, y <b>realiza algunos gestos que significan un contacto salv\u00edfico:<\/b>\u00a0 le mete sus dedos en los o\u00eddos y con su saliva le toca la lengua; luego, levantando los ojos al cielo, ordena:\u00a0 &#8220;\u00a1\u00c1brete!&#8221;. Pronuncia esta orden en arameo \u2014&#8221;Effat\u00e1&#8221;\u2014, que era probablemente la lengua de las personas presentes y del sordomudo. El evangelista traduce esa expresi\u00f3n al griego:\u00a0\u00a0<i>diano\u00ecchth\u0113ti<\/i>. Los o\u00eddos del sordo se abrieron, y, al instante, se solt\u00f3 la atadura de su lengua &#8220;y hablaba correctamente&#8221; (<i>orth\u014ds<\/i>). Jes\u00fas recomienda que no cuenten a nadie el milagro. Pero cuanto m\u00e1s se lo prohib\u00eda, &#8220;tanto m\u00e1s ellos lo publicaban&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a07, 36). Y el comentario de admiraci\u00f3n de quienes hab\u00edan asistido refuerza la predicaci\u00f3n de Isa\u00edas para la llegada del Mes\u00edas:\u00a0 &#8220;Hace o\u00edr a los sordos y hablar a los mudos&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a07, 37).<\/p>\n<p>La primera lecci\u00f3n que sacamos de este episodio b\u00edblico, <b>recogido tambi\u00e9n en el rito del bautismo,<\/b> es que, desde la perspectiva cristiana, <b>lo primero es la escucha.<\/b> Al respecto Jes\u00fas afirma de modo expl\u00edcito:\u00a0 &#8220;Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en pr\u00e1ctica&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a011, 28). M\u00e1s a\u00fan, a Marta, preocupada por muchas cosas, le dice que &#8220;una sola cosa es necesaria&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a010, 42). Y del contexto se deduce que esta \u00fanica cosa es la escucha obediente de la Palabra. Por eso la escucha de la palabra de Dios es lo primero en nuestro compromiso ecum\u00e9nico.<\/p>\n<p>En efecto, no somos nosotros quienes hacemos u organizamos la unidad de la Iglesia. La Iglesia no se\u00a0<i>hace\u00a0<\/i>a s\u00ed misma y no vive de s\u00ed misma, sino de la palabra creadora que sale de la boca de Dios. Escuchar juntos la palabra de Dios; practicar la\u00a0<i>lectio divina<\/i>\u00a0de la Biblia, es decir, la lectura unida a la oraci\u00f3n; dejarse sorprender por la novedad de la palabra de Dios, que nunca envejece y nunca se agota; <b>superar nuestra sordera para escuchar las palabras que no coinciden con nuestros prejuicios y nuestras opiniones;<\/b> escuchar y estudiar, en la comuni\u00f3n de los creyentes de todos los tiempos, todo lo que constituye un camino que es preciso recorrer para alcanzar la unidad en la fe, como respuesta a la escucha de la Palabra.<\/p>\n<p><b>Quien se pone a la escucha de la palabra de Dios, luego puede y debe hablar y transmitirla a los dem\u00e1s, a los que nunca la han escuchado o a los que la han olvidado y ahogado bajo las espinas de las preocupaciones o de los enga\u00f1os del mundo<\/b> (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a013, 22). Debemos preguntarnos:\u00a0\u00bfno habr\u00e1 sucedido que los cristianos nos hemos quedado demasiado mudos? \u00bfNo nos falta la valent\u00eda para hablar y dar testimonio como hicieron los que fueron testigos de la curaci\u00f3n del sordomudo en la Dec\u00e1polis? <b>Nuestro mundo necesita este testimonio; espera sobre todo el testimonio com\u00fan de los cristianos.<\/b><\/p>\n<p>Por eso, la escucha de Dios que habla implica tambi\u00e9n la escucha rec\u00edproca, el di\u00e1logo entre las Iglesias y las comunidades eclesiales. El di\u00e1logo sincero y leal constituye el instrumento imprescindible de la b\u00fasqueda de la unidad.<\/p>\n<p>El decreto del concilio Vaticano II sobre el ecumenismo puso de relieve que, si los cristianos no se conocen mutuamente, no puede haber progreso en el camino de la comuni\u00f3n. En efecto, en el di\u00e1logo nos escuchamos y comunicamos unos a otros; nos confrontamos y, con la gracia de Dios, podemos converger en su Palabra, acogiendo sus exigencias, que son v\u00e1lidas para todos.<\/p>\n<p>Los padres conciliares no vieron en la escucha y en el di\u00e1logo una utilidad encaminada exclusivamente al progreso ecum\u00e9nico; a\u00f1adieron una perspectiva referida a la Iglesia cat\u00f3lica misma. &#8220;De este di\u00e1logo \u2014afirma el texto del Concilio\u2014 se obtendr\u00e1 un conocimiento m\u00e1s claro a\u00fan de cu\u00e1l es el verdadero car\u00e1cter de la Iglesia cat\u00f3lica&#8221; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19641121_unitatis-redintegratio_sp.html\">Unitatis redintegratio<\/a><\/i>, 9).<\/p>\n<p>Desde luego, es indispensable <b>&#8220;que se exponga claramente toda la doctrina&#8221;<\/b> para un di\u00e1logo que afronte, discuta y supere las divergencias que a\u00fan existen entre los cristianos,\u00a0pero, al\u00a0mismo tiempo, &#8220;el modo y el m\u00e9todo de expresar la fe cat\u00f3lica no deben convertirse de ninguna manera en un obst\u00e1culo para el di\u00e1logo con los hermanos&#8221; (<i>ib.,<\/i>\u00a011). Es necesario hablar correctamente (<i>orth\u014ds<\/i>) y de modo comprensible. El di\u00e1logo ecum\u00e9nico conlleva la correcci\u00f3n fraterna evang\u00e9lica y conduce a un enriquecimiento espiritual mutuo compartiendo las aut\u00e9nticas experiencias de fe y vida cristiana.<\/p>\n<p>Para que eso suceda, es preciso implorar sin cesar <b>la asistencia de la gracia de Dios y la iluminaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.<\/b> Es lo que los cristianos del mundo entero han hecho durante esta\u00a0<i>Semana<\/i>\u00a0especial o har\u00e1n durante la Novena que precede a Pentecost\u00e9s, as\u00ed como en todas las circunstancias oportunas, elevando su oraci\u00f3n confiada para que todos los disc\u00edpulos de Cristo sean uno, y para que, en la escucha de la Palabra, den un testimonio concorde a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>[\u2026]\u00a0Que la Virgen Mar\u00eda haga que cuanto antes se logre realizar el ardiente anhelo de unidad de su Hijo divino:\u00a0 &#8220;Que todos sean uno&#8230;, para que el mundo crea&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a017, 21).<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_17-01-2007\">Catequesis, Audiencia general, 17-01-2007<\/span><\/h3>\n<p class='refHomilia'>En el contexto de la Semana de Oraci\u00f3n por la Unidad de los Cristianos.<\/p>\n<p>[&#8230;] En este breve pasaje el evangelista narra que el Se\u00f1or, despu\u00e9s de poner los dedos en los o\u00eddos y de tocar con la saliva la lengua del sordomudo, realiz\u00f3 el milagro diciendo: &#8220;Effat\u00e1&#8221;, que significa, &#8220;\u00c1brete&#8221;. Al recobrar el o\u00eddo y el don de la palabra, aquel hombre suscit\u00f3 la admiraci\u00f3n de los dem\u00e1s contando lo que le hab\u00eda sucedido.<\/p>\n<p><b>Todo cristiano, espiritualmente sordo y mudo a causa del pecado original, con el bautismo recibe el don del Se\u00f1or<\/b> que pone sus dedos en sus o\u00eddos y, as\u00ed, a trav\u00e9s de la gracia del bautismo, se hace capaz de escuchar la palabra de Dios y de proclamarla a sus hermanos. M\u00e1s a\u00fan, a partir de ese momento debe progresar en el conocimiento y en el amor de Cristo para poder anunciar y testimoniar con eficacia el Evangelio.<\/p>\n<p>Este tema, al ilustrar dos aspectos de la misi\u00f3n de toda comunidad cristiana\u00a0\u2014el anuncio del Evangelio y el testimonio de la caridad\u2014, subraya tambi\u00e9n la importancia de traducir el mensaje de Cristo en iniciativas concretas de solidaridad. Esto favorece el camino de la unidad, pues se puede decir que cuando los cristianos alivian juntos, aunque sea en peque\u00f1a medida, el sufrimiento del pr\u00f3jimo, hacen m\u00e1s visible tambi\u00e9n su comuni\u00f3n y su fidelidad al mandamiento del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la armon\u00eda de objetivos en la diacon\u00eda para aliviar los sufrimientos del hombre, la b\u00fasqueda de la verdad del mensaje de Cristo, la conversi\u00f3n y la penitencia, son etapas obligadas a trav\u00e9s de las cuales todo cristiano digno de este nombre debe unirse a sus hermanos para implorar el don de la unidad y de la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>[&#8230;] Que nos lo obtenga la Virgen Mar\u00eda, a quien invocamos como Madre de la Iglesia y apoyo de todos los cristianos, apoyo de nuestro camino hacia Cristo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_09-12-1987\">Catequesis, Audiencia general, 09-12-1987<\/span><\/h3>\n<p>Los milagros son \u201cpara el hombre\u201d. Son obras de Jes\u00fas que, en armon\u00eda con la finalidad redentora de su misi\u00f3n, restablecen el bien all\u00ed donde se anida el mal, causa de desorden y desconcierto. Quienes los reciben, quienes los presencian se dan cuenta de este hecho, de tal modo que, seg\u00fan Marcos, \u201csobremanera se admiraban, diciendo<i>: \u201cTodo lo ha hecho bien<\/i>; a los sordos hace o\u00edr y a los mudos hablar!\u201d (<i>Mc<\/i>\u00a07, 37)<\/p>\n<p>El mismo modo de realizar los milagros hace notar la\u00a0<i>gran sencillez<\/i>, y se podr\u00eda decir<i>humildad<\/i>, talante, delicadeza de trato de Jes\u00fas&#8230; <\/p>\n<p>Para curar al sordomudo es significativo el hecho de que Jes\u00fas lo tom\u00f3 \u201caparte, lejos de la turba\u201d. All\u00ed, \u201cmirando al cielo,\u00a0<i>suspir\u00f3<\/i>\u201d. <b>Este \u201csuspiro\u201d parece ser\u00a0<i>un signo de compasi\u00f3n y, al mismo tiempo, una oraci\u00f3n<\/i>.<\/b> La palabra \u201cefeta\u201d (\u201c\u00a1\u00e1brete!\u201d) hace que se abran los o\u00eddos y se suelte \u201cla lengua\u201d del sordomudo (cf. 7, 33-35).<\/p>\n<p>[\u2026] Los milagros encuadrados en la econom\u00eda de la Encarnaci\u00f3n y en la Redenci\u00f3n son \u201csignos\u201d del amor misericordioso por el que Dios ha enviado al mundo a su Hijo \u201cpara que todo el que crea en \u00c9l no perezca\u201d, generoso con nosotros hasta la muerte. \u201cSic dilexit!\u201d (<i>Jn<\/i>\u00a03, 16)<\/p>\n<p>Que a un amor tan grande no falte la respuesta generosa de nuestra gratitud, traducida en testimonio coherente de los hechos.<\/p>\n<h3><span id=\"Angelus_05-09-1982\">\u00c1ngelus, 05-09-1982<\/span><\/h3>\n<p>1. [&#8230;] Cuando fue llevado a Jes\u00fas un sordomudo, \u00c9l, &#8220;mirando al cielo, suspir\u00f3 y le dijo: Effet\u00e1 (esto es, &#8216;\u00e1brete&#8217;). Y al momento se le abrieron los o\u00eddos, se le solt\u00f3 la traba de la lengua y hablaba sin dificultad&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a07, 34-35).<\/p>\n<p>El acontecimiento, lleno de profunda elocuencia, ha entrado en la\u00a0<i>liturgia del bautismo.<\/i>Efectivamente, el sacerdote toca los labios y los o\u00eddos del bautizado, mientras ruega para que pueda muy pronto escuchar y anunciar la Palabra del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Oremos hoy por todos los que\u00a0<i>recibir\u00e1n el bautismo<\/i>: ya sean reci\u00e9n nacidos que mediante este sacramento comienzan a participar en la fe de la Iglesia por obra de los propios padres, ya sean catec\u00famenos adultos.<\/p>\n<p>Oremos para <b>que se profundice y se robustezca\u00a0<i>el significado de este sacramento.<\/i><\/b><\/p>\n<p>Pidamos que el sacramento se convierta en la puerta de la fe y de la unidad del Pueblo de Dios, de la Iglesia.<\/p>\n<p>2. &#8220;Effet\u00e1&#8221;: entonces la orden se dirigi\u00f3 a un sordomudo,\u00a0<i>para que se abriesen sus sentidos<\/i>\u00a0y comenzasen a funcionar de modo normal.<\/p>\n<p>&#8220;Effet\u00e1&#8221;, la misma orden <b>se dirige ahora al hombre interior,<\/b>\u00a0<i>para que se abra a los divinos misterios,\u00a0<\/i>mediante la luz de la fe, mediante el amor, la esperanza. Para que viva, cada vez m\u00e1s intensamente, la vida divina\u00a0<i>injertada\u00a0<\/i>en su alma mediante el bautismo.<\/p>\n<p>Reflexionemos hoy sobre esta orden.<\/p>\n<p>Acoj\u00e1mosla siempre de nuevo, puesto que <b>continuamente y siempre\u00a0<i>debe desarrollarse\u00a0<\/i>en nosotros lo que ha sido injertado por la gracia del bautismo.<\/b><\/p>\n<p>Toda la vida del cristiano es, en cierto sentido, una gradual y constante\u00a0<i>colaboraci\u00f3n\u00a0<\/i>con ese misterioso comienzo de la vida divina, recibida mediante el bautismo.<\/p>\n<p>Oremos, pues,\u00a0<i>por todos los bautizados\u00a0<\/i>para que la gracia de este sacramento no la reciban en vano (cf. 2\u00a0<i>Cor<\/i>\u00a06, 1), sino que d\u00e9 constantemente frutos abundantes&#8230;<\/p>\n<p>3. [&#8230;] Quisi\u00e9ramos pedir a la Virgen de Nazaret que tambi\u00e9n nuestra alma se abra, una vez m\u00e1s, como la suya, a la verdad y a la potencia de la Anunciaci\u00f3n, repitiendo el &#8220;fiat&#8221;: &#8220;H\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a01, 38).<\/p>\n<p>&#8220;Effet\u00e1 &#8220;.<\/p>\n<p>Que se abra la historia del hombre y del mundo a esta excelsa gracia que se llama &#8220;Encarnaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Que &#8220;el Verbo se haga carne&#8221; (cf.\u00a0<i>Jn\u00a0<\/i>1, 14<i>)\u00a0<\/i>por obra del Esp\u00edritu Santo&#8230;<\/p>\n<h2><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica_n_1503-1505\"><i>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/i>, n. 1503-1505<\/span><\/h2>\n<p><b>Cristo, m\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p><b>1503<\/b>\u00a0La compasi\u00f3n de Cristo hacia los enfermos y sus numerosas curaciones de dolientes de toda clase (cf\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a04,24) son un signo maravilloso de que &#8220;Dios ha visitado a su pueblo&#8221; (<i>Lc<\/i>7,16) y de que el Reino de Dios est\u00e1 muy cerca. Jes\u00fas no tiene solamente poder para curar, sino tambi\u00e9n de perdonar los pecados (cf\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a02,5-12): vino a curar al hombre entero, alma y cuerpo; es el m\u00e9dico que los enfermos necesitan (<i>Mc<\/i>\u00a02,17). Su compasi\u00f3n hacia todos los que sufren llega hasta identificarse con ellos: &#8220;Estuve enfermo y me visitasteis&#8221; (<i>Mt<\/i>\u00a025,36). Su amor de predilecci\u00f3n para con los enfermos no ha cesado, a lo largo de los siglos, de suscitar la atenci\u00f3n muy particular de los cristianos hacia todos los que sufren en su cuerpo y en su alma. Esta atenci\u00f3n dio origen a infatigables esfuerzos por aliviar a los que sufren.<\/p>\n<p><b>1504<\/b>\u00a0A menudo Jes\u00fas pide a los enfermos que crean (cf\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a05,34.36; 9,23). Se sirve de signos para curar: saliva e imposici\u00f3n de manos (cf\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a07,32-36; 8, 22-25), barro y abluci\u00f3n (cf\u00a0<i>Jn<\/i>9,6s). Los enfermos tratan de tocarlo (cf\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a01,41; 3,10; 6,56) &#8220;pues sal\u00eda de \u00e9l una fuerza que los curaba a todos&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a06,19). As\u00ed, en los sacramentos, Cristo contin\u00faa &#8220;toc\u00e1ndonos&#8221; para sanarnos.<\/p>\n<p><b>1505<\/b>\u00a0Conmovido por tantos sufrimientos, Cristo no s\u00f3lo se deja tocar por los enfermos, sino que hace suyas sus miserias: &#8220;El tom\u00f3 nuestras flaquezas y carg\u00f3 con nuestras enfermedades&#8221; (<i>Mt<\/i>\u00a08,17; cf\u00a0<i>Is<\/i>\u00a053,4). No cur\u00f3 a todos los enfermos. Sus curaciones eran signos de la venida del Reino de Dios. Anunciaban una curaci\u00f3n m\u00e1s radical: la victoria sobre el pecado y la muerte por su Pascua. En la Cruz, Cristo tom\u00f3 sobre s\u00ed todo el peso del mal (cf\u00a0<i>Is<\/i>\u00a053,4-6) y quit\u00f3 el &#8220;pecado del mundo&#8221; (<i>Jn<\/i>\u00a01,29), del que la enfermedad no es sino una consecuencia. Por su pasi\u00f3n y su muerte en la Cruz, Cristo dio un sentido nuevo al sufrimiento: desde entonces \u00e9ste nos configura con \u00c9l y nos une a su pasi\u00f3n redentora.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Uso_liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<ul>\n<li><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/homilias-ciclo-b_semana-23_tiempo-ordinario_dia-01-domingo\" target=\"_blank\"><strong>Domingo XXIII del Tiempo Ordinario (Ciclo B)<\/strong><\/a><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>31 Y le presentaron un sordo, que, adem\u00e1s, apenas pod\u00eda hablar; y le piden que le imponga la mano. 32 \u00c9l, apart\u00e1ndolo de la gente, a solas, le meti\u00f3 los dedos en los o\u00eddos y con la saliva le toc\u00f3 la lengua. 33 Y mirando al cielo, suspir\u00f3 y le dijo: Effet\u00e1 (esto es, \u00ab\u00e1brete\u00bb). &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-8-1-10-segunda-multiplicacion-de-los-panes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMc 8 ,1-10: Segunda multiplicaci\u00f3n de los panes\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41400","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41400","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41400"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41400\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41400"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41400"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41400"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}