{"id":41405,"date":"2016-10-07T23:31:37","date_gmt":"2016-10-08T04:31:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-8-34-9-1-condiciones-para-seguir-a-jesus\/"},"modified":"2016-10-07T23:31:37","modified_gmt":"2016-10-08T04:31:37","slug":"mc-8-34-9-1-condiciones-para-seguir-a-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-8-34-9-1-condiciones-para-seguir-a-jesus\/","title":{"rendered":"Mc 8, 34\u20149, 1: Condiciones para seguir a Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">27<\/span> Despu\u00e9s Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino pregunt\u00f3 a sus disc\u00edpulos: \u00ab\u00bfQui\u00e9n dice la gente que soy yo?\u00bb. <span class=\"versiculo\">28<\/span> Ellos le contestaron: \u00abUnos, Juan el Bautista; otros, El\u00edas, y otros, uno de los profetas\u00bb. <span class=\"versiculo\">29<\/span> \u00c9l les pregunt\u00f3: \u00abY vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy?\u00bb. Tomando la palabra Pedro le dijo: \u00abT\u00fa eres el Mes\u00edas\u00bb. <span class=\"versiculo\">30<\/span> Y les conmin\u00f3 a que no hablaran a nadie acerca de esto.<br \/> <span class=\"versiculo\">31<\/span> Y empez\u00f3 a instruirlos: \u00abEl Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres d\u00edas\u00bb. <span class=\"versiculo\">32<\/span> Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llev\u00f3 aparte y se puso a increparlo. <span class=\"versiculo\">33<\/span> Pero \u00e9l se volvi\u00f3 y, mirando a los disc\u00edpulos, increp\u00f3 a Pedro: \u00ab\u00a1Ponte detr\u00e1s de m\u00ed, Satan\u00e1s! \u00a1T\u00fa piensas como los hombres, no como Dios!\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p>Despu\u00e9s que llev\u00f3 a sus disc\u00edpulos lejos de los jud\u00edos, les pregunta sobre s\u00ed mismo, para que sin temor a los jud\u00edos le respondan la verdad. &#8220;Desde all\u00ed -dice- parti\u00f3 Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos por las aldeas cercanas de Cesarea de Filipo&#8221;.<\/p>\n<p>Muchos cre\u00edan que San Juan hab\u00eda resucitado de entre los muertos, entre ellos Herodes, y que despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n hab\u00eda obrado milagros. Despu\u00e9s de haberles preguntado la opini\u00f3n de los dem\u00e1s, les pregunta la suya, como se ve por las siguientes palabras: &#8220;D\u00edceles entonces: \u00bfY vosotros, qui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?&#8221;.<\/p>\n<p>Confiesa que El era Cristo, anunciado por los profetas. Pero San Marcos pasa por alto lo que contest\u00f3 el Se\u00f1or a la confesi\u00f3n de Pedro y los t\u00e9rminos en que le declar\u00f3 bienaventurado, porque as\u00ed no parece que trata de adular a su maestro. San Mateo, sin embargo, lo refiere clara y llanamente.<\/p>\n<p>Quer\u00eda, pues, ocultar su gloria, para que los que pudieran escandalizarse por ello no mereciesen mayor pena.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s que acept\u00f3 el Se\u00f1or la confesi\u00f3n de los disc\u00edpulos, que le llamaban el verdadero Dios, les revela el misterio de la Cruz. &#8220;Y comenz\u00f3 a declararles c\u00f3mo conven\u00eda que el Hijo del hombre padeciese&#8221;, etc. Y les habla con toda claridad, es decir, de la futura pasi\u00f3n. No entend\u00edan todav\u00eda los disc\u00edpulos el orden de la verdad, ni pod\u00edan comprender la resurrecci\u00f3n, juzgando que era mejor no padeciese.<\/p>\n<p>Queriendo manifestar el Se\u00f1or que era necesaria su pasi\u00f3n para la salvaci\u00f3n de los hombres, y que s\u00f3lo Satan\u00e1s se opon\u00eda a ella para que no se salvase el g\u00e9nero humano, llam\u00f3 Satan\u00e1s a Pedro, conociendo la oposici\u00f3n de \u00e9ste a su pasi\u00f3n, y que era su adversario, puesto que Satan\u00e1s significa adversario.<\/p>\n<p>Pedro no conoc\u00eda m\u00e1s que lo que es humano, puesto que sus afectos eran carnales, y por tanto quer\u00eda el descanso para el Se\u00f1or y no la crucifixi\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Jeronimo_super_Mat_cap_16\">San Jer\u00f3nimo super Mat. cap. 16<\/span><\/h2>\n<p>Este Filipo fue hermano de Herodes, del cual hablamos antes, y que en honor de Tiberio C\u00e9sar, llam\u00f3 Cesarea de Filipo al pueblo que lleva hoy el nombre de Paneas.<br \/>\n&#8220;Y en el camino les hizo esta pregunta: \u00bfQui\u00e9n dicen los hombres que soy yo?&#8221;<\/p>\n<h2><span id=\"Pseudo-Crisostomo_vict_ant_e_cat_in_Marcum\">Pseudo-Cris\u00f3stomo, vict. ant. e cat. in Marcum<\/span><\/h2>\n<p>Pregunta, aunque lo sabe, porque conven\u00eda que los disc\u00edpulos en alg\u00fan momento hablasen de El mejor que las gentes.<\/p>\n<p>No dijo al demonio que lo tentaba: &#8220;Atr\u00e1s&#8221;, sino a San Pedro, d\u00e1ndole a entender que lo siguiese y que no se opusiese al objeto de su voluntaria pasi\u00f3n. &#8220;Porque no sabes las cosas de Dios -dice- sino las de los hombres&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"Beda_in_Marcum_2_35\">Beda, in Marcum, 2, 35<\/span><\/h2>\n<p>Les pregunta primeramente c\u00f3mo pensaban los hombres para examinar luego la fe de los mismos disc\u00edpulos, pues de otro modo, pod\u00eda fundarse su confesi\u00f3n en la opini\u00f3n de la gente.<br \/>\n&#8220;Respondi\u00e9ronle: Unos dicen que Juan Bautista, otros que El\u00edas, y otros, en fin, que eres uno de los <span class=\"citaI\">antiguos<\/span> profetas&#8221;.<\/p>\n<p>Dijo esto movido por su afecto y buen deseo, como si quisiera decir: Eso no puede ser, y mis o\u00eddos se resisten a o\u00edr que el Hijo de Dios ha de ser muerto.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_homilia_in_Matthaeum_hom_54_1-_55_1\">San Juan Cris\u00f3stomo, homilia in Matthaeum, hom. 54, 1- 55, 1<\/span><\/h2>\n<p>Por los mismos t\u00e9rminos de la pregunta les induce a formar un concepto mejor y m\u00e1s elevado de El, separ\u00e1ndolos de las multitudes. La respuesta del jefe de los disc\u00edpulos, autoridad de los ap\u00f3stoles, fue en nombre de todos la siguiente: &#8220;Pedro, respondiendo, le dice: T\u00fa eres el Cristo&#8221;.<\/p>\n<p>O para infundir en ellos una fe pura despu\u00e9s de realizado el esc\u00e1ndalo de la cruz. Despu\u00e9s de la Pasi\u00f3n, y poco antes de la Ascensi\u00f3n, les dijo: &#8220;Id y ense\u00f1ad a todas las gentes&#8221; ( Mt 28,19).<\/p>\n<p>Les habl\u00f3 as\u00ed el Se\u00f1or en esta ocasi\u00f3n, para hacerles ver que conven\u00eda hubiese testigos que despu\u00e9s de su cruz y de su resurrecci\u00f3n lo predicasen. De nuevo el fogoso Pedro se atreve solo entre todos a cuestionar. &#8220;Pedro entonces, tom\u00e1ndolo aparte, comenz\u00f3 a reprenderle dici\u00e9ndole: S\u00e9 propicio para ti, Se\u00f1or; mas eso no suceder\u00e1&#8221; (vict. ant. e cat. in Marcum).<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo es, pues, que gozando de una revelaci\u00f3n de Dios, cay\u00f3 tan pronto San Pedro y perdi\u00f3 su estabilidad? Pero diremos que no es de admirar que ignorase esto, no habiendo recibido revelaci\u00f3n sobre la pasi\u00f3n. Sab\u00eda por revelaci\u00f3n que Cristo era Hijo de Dios vivo pero a\u00fan no le hab\u00eda sido revelado el misterio de la cruz y de la resurrecci\u00f3n. Para manifestar, pues, que conven\u00eda que El llegase a la pasi\u00f3n, increp\u00f3 a Pedro. &#8220;Pero Jes\u00fas, vuelto contra \u00e9l -prosigue-, y mirando a sus disc\u00edpulos, respondi\u00f3 \u00e1speramente a Pedro, diciendo: &#8220;Atr\u00e1s, Satan\u00e1s&#8221; etc.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_obispo\">San Juan Cris\u00f3stomo, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Solo_esta_muerte_conviene_a_mi_gloria\">Homil\u00eda: S\u00f3lo esta muerte conviene a mi gloria<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00edas sobre el evangelio de Mateo, n. 54<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00a1T\u00fa piensas como los hombres, no como Dios!\u00bb<\/p>\n<p>Pedro considera los sufrimientos y la muerte de Cristo desde el punto de vista puramente natural y humano, y esa muerte le parece indigna de Dios, vergonzosa para su gloria. Cristo le reprende y parece que le dice: \u00ab\u00a1No! Los sufrimientos y la muerte no son indignos de m\u00ed. Unas ideas a ras de suelo entorpecen y extrav\u00edan tu juicio. Aleja toda idea humana, escucha mis palabras consideradas desde el punto de vista de los designios de mi Padre y comprender\u00e1s que solo esta muerte es la que conviene a mi gloria. \u00bfCrees que sufrir es para m\u00ed una verg\u00fcenza? Debes saber que es la voluntad del diablo que yo no lleve a cabo de esta manera el plan de salvaci\u00f3n\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>Que a nadie le suban los colores a la cara por los signos de nuestra salvaci\u00f3n, tan dignos de veneraci\u00f3n y adoraci\u00f3n; la cruz de Cristo es fuente de todo bien. Es gracias a ella que vivimos, que somos regenerados y salvados. Llevemos, pues, la cruz como una corona de gloria. Ella pone su sello a todo lo que nos conduce a la salvaci\u00f3n: cuando somos regenerados por las aguas del bautismo, ella est\u00e1 all\u00ed; cuando nos acercamos a la santa mesa para recibir el Cuerpo y la Sangre del Salvador, ella est\u00e1 all\u00ed; cuando imponemos las manos sobre los elegidos del Se\u00f1or, ella est\u00e1 all\u00ed. Cualquiera cosa que hagamos, se levanta ella all\u00ed, signo de victoria para nosotros. Por eso la ponemos en nuestras casas, en nuestras paredes, en nuestras puertas; la trazamos sobre nuestra frente y nuestro pecho; la llevamos en nuestro coraz\u00f3n. Porque ella es el s\u00edmbolo de nuestra redenci\u00f3n y de nuestra liberaci\u00f3n y de la infinita misericordia de nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Rafael_Arnaiz_Baron\">San Rafael Arnaiz Bar\u00f3n<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos_Nada_mejor_que_la_Cruz_de_Cristo\">Escritos: Nada mejor que la Cruz de Cristo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Escritos espirituales (03-04-1938).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abSi alguien quiere venirse conmigo&#8230;, que coja su cruz y me siga\u00bb ().<\/p>\n<p>, \u00a1C\u00f3mo expresar lo que mi alma sinti\u00f3, cuando de boca de tan santo Prelado, escuch\u00f3 lo que ya es mi locura, lo que me hace ser absolutamente feliz en mi destierro&#8230; el amor a la Cruz! \u00a1Oh! \u00a1La Cruz de Cristo! \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s se puede decir? Yo no s\u00e9 rezar&#8230; No s\u00e9 lo que es ser bueno&#8230; No tengo esp\u00edritu religioso, pues estoy lleno de mundo&#8230; S\u00f3lo s\u00e9 una cosa, una cosa que llena mi alma de alegr\u00eda a pesar de verme tan pobre en virtudes y tan rico en miserias&#8230; S\u00f3lo s\u00e9 que tengo un tesoro que por nada ni por nadie cambiar\u00eda&#8230;, m\u00ed cruz&#8230;, la Cruz de Jes\u00fas. Esa Cruz que es mi \u00fanico descanso&#8230;,\u00a1c\u00f3mo explicarlo! Quien esto no haya sentido&#8230;, ni remotamente podr\u00e1 sospechar lo que es.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 los hombres todos amaran la Cruz de Cristo&#8230; \u00a1Oh! si el mundo supiera lo que es abrazarse de lleno, de veras, sin reservas, con locura de amor a la Cruz de Cristo&#8230;! Cu\u00e1nto tiempo perdido en pl\u00e1ticas, devociones y ejercicios que son santos y buenos&#8230;, pero no son la Cruz de Jes\u00fas, no son lo mejor&#8230;<\/p>\n<p>Pobre hombre que para nada vales ni para nada sirves, qu\u00e9 loca pretensi\u00f3n la tuya. Pobre oblato que arrastras tu vida siguiendo como puedes las austeridades de la Regla, cont\u00e9ntate con guardar en silencio tus ardores; ama con locura lo que el mundo desprecia porque no conoce; adora en silencio esa Cruz que es tu tesoro sin que nadie se entere. Medita en silencio a sus pies, las grandezas de Dios, las maravillas de Mar\u00eda, las miserias del hombre del que nada debes esperar&#8230; Sigue tu vida siempre en silencio, amando, adorando y uni\u00e9ndote a la Cruz&#8230;, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s quieres?<\/p>\n<p>Saborea la Cruz&#8230;, como dijo esta ma\u00f1ana el se\u00f1or Obispo de Tuy. Saborear la Cruz&#8230;<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_04-03-1987\">Catequesis, Audiencia general (04-03-1987)<\/span><\/h3>\n<p>6.\u00a0<i>Entre los habitantes de Jerusal\u00e9n<\/i>, por el contrario, las palabras y los milagros de Jes\u00fas suscitaron cuestiones en torno a su condici\u00f3n mesi\u00e1nica. Algunos exclu\u00edan que pudiera ser el Mes\u00edas. \u201cDe \u00e9ste sabemos de d\u00f3nde viene, mas del Mes\u00edas, cuando venga, nadie sabr\u00e1 de d\u00f3nde viene\u201d (<i>Jn\u00a0<\/i>7, 27). Pero otros dec\u00edan: \u201cEl Mes\u00edas, cuando venga,\u00a0<i>\u00bfpodr\u00e1 hacer signos m\u00e1s grandes de los que ha hecho \u00e9ste?\u201d<\/i>\u00a0(<i>Jn<\/i>\u00a07, 31). \u201c\u00bfNo ser\u00e1 \u00e9ste el Hijo de David?\u201d. (<i>Mt\u00a0<\/i>12, 23). Incluso lleg\u00f3 a intervenir el Sanedr\u00edn, decretando que \u201c<i>si alguno lo confesaba Mes\u00edas fuera expulsado de la sinagoga<\/i>\u201d (<i>Jn\u00a0<\/i>9, 22).<\/p>\n<p>7. Con estos elementos podemos llegar a comprender el significado clave de la\u00a0<i>conversaci\u00f3n de Jes\u00fas con los Ap\u00f3stoles<\/i>\u00a0cerca de Cesarea de Filipo. \u201c<i>Jes\u00fas&#8230; les pregunt\u00f3<\/i>: \u00bf<i>Qui\u00e9n<\/i>\u00a0dicen los hombres que soy yo? Ellos le respondieron, diciendo: Unos, que Juan Bautista; otros, que El\u00edas y otros, que uno de los Profetas. Pero El les pregunt\u00f3<i>: Y vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?<\/i>Respondiendo Pedro, le dijo: T\u00fa eres el Cristo\u201d (<i>Mc<\/i>\u00a08, 27-29; cf. adem\u00e1s\u00a0<i>Mt\u00a0<\/i>16, 13-16 y\u00a0<i>Lc\u00a0<\/i>9, 18-21), es decir, el Mes\u00edas.<\/p>\n<p>8. Seg\u00fan el Evangelio de Mateo esta respuesta ofrece a Jes\u00fas la ocasi\u00f3n para anunciar el primado de Pedro en la futura Iglesia (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a016, 18). Seg\u00fan Marcos,<i>\u00a0tras la respuesta<\/i>\u00a0de Pedro, Jes\u00fas orden\u00f3 severamente a los Ap\u00f3stoles \u201cque no dijeran nada a nadie\u201d (<i>Mc\u00a0<\/i>8, 30). De lo cual se puede deducir que Jes\u00fas no s\u00f3lo no proclamaba que \u00c9l era el Mes\u00edas, sino que tampoco quer\u00eda que los Ap\u00f3stoles difundieran por el momento la verdad sobre su identidad. Quer\u00eda, en efecto, que sus contempor\u00e1neos llegaran a tal convencimiento contemplando sus obras y escuchando su ense\u00f1anza. Por otra parte, el mismo hecho de que<i>\u00a0los Ap\u00f3stoles estuvieran convencidos\u00a0<\/i>de lo que Pedro hab\u00eda dicho en nombre de todos al proclamar: \u201cT\u00fa eres el Cristo\u201d, demuestra que<i>\u00a0las obras y palabras de Jes\u00fas\u00a0<\/i>constitu\u00edan una\u00a0<i>base<\/i>\u00a0suficiente sobre la que pod\u00eda fundarse y desarrollarse la fe en que \u00c9l era el Mes\u00edas.<\/p>\n<p>9. Pero la continuaci\u00f3n de ese di\u00e1logo tal y como aparece en los dos textos paralelos de Marcos y Mateo es a\u00fan m\u00e1s significativa en relaci\u00f3n con la idea que ten\u00eda Jes\u00fas sobre su condici\u00f3n de Mes\u00edas (cf.<i>\u00a0Mc<\/i>\u00a08, 31-33;<i>\u00a0Mt<\/i>\u00a016, 21-23). Efectivamente, casi en conexi\u00f3n estrecha con la profesi\u00f3n de fe de los Ap\u00f3stoles, Jes\u00fas \u201ccomenz\u00f3 a ense\u00f1arles como era preciso que\u00a0<i>el Hijo del Hombre padeciese mucho<\/i>, y que fuese rechazado por los ancianos y los pr\u00edncipes de los sacerdotes y los escribas y que fuese muerto y resucitado al tercer d\u00eda\u201d (<i>Mc\u00a0<\/i>8, 31). El Evangelista Marcos hace notar: \u201cLes hablaba de esto abiertamente\u201d (<i>Mc<\/i>\u00a08, 32). Marcos dice que \u201c<i>Pedro, tom\u00e1ndole aparte<\/i>, se puso a reprenderle\u201d (<i>Mc<\/i>\u00a08, 32). Seg\u00fan Mateo, los t\u00e9rminos de la reprensi\u00f3n fueron \u00e9stos: \u201cNo quiera Dios,\u00a0<i>Se\u00f1or, que esto suceda<\/i>\u201d (<i>Mt\u00a0<\/i>16, 22). Y esta fue la reacci\u00f3n del Maestro: Jes\u00fas \u201creprendi\u00f3 a Pedro dici\u00e9ndole: Qu\u00edtate all\u00e1,\u00a0<i>Sat\u00e1n<\/i>, pues tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres\u201d (<i>Mc\u00a0<\/i>8, 33;\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a016, 23).<\/p>\n<p>10. En esta reprensi\u00f3n del Maestro se puede percibir algo as\u00ed como<i>\u00a0un eco lejano\u00a0<\/i>de la tentaci\u00f3n de que fue objeto Jes\u00fas en el desierto en los comienzos de su actividad mesi\u00e1nica (cf.<i>Lc<\/i>\u00a04, 1-13), cuando Satan\u00e1s quer\u00eda apartarlo del cumplimiento de la voluntad del Padre hasta el final.\u00a0<i>Los Ap\u00f3stoles<\/i>, y de un modo especial Pedro, a pesar que hab\u00edan profesado su<i>\u00a0fe en la misi\u00f3n mesi\u00e1nica de Jes\u00fas<\/i>\u00a0afirmando \u201cT\u00fa eres el Mes\u00edas\u201d, no lograban librarse completamente de aquella\u00a0<i>concepci\u00f3n<\/i>\u00a0demasiado<i>\u00a0humana<\/i>\u00a0y terrena del Mes\u00edas, y\u00a0<i>admitir la perspectiva de un Mes\u00edas que iba a padecer<\/i>\u00a0y a sufrir la muerte. Incluso en el momento de la ascensi\u00f3n, preguntar\u00edan a Jes\u00fas: \u201c\u00bf&#8230;vas a reconstruir el reino de Israel?\u201d (cf.\u00a0<i>Act<\/i>\u00a01, 6).<\/p>\n<p>11. Precisamente ante esta actitud\u00a0<i>Jes\u00fas reacciona con tanta decisi\u00f3n<\/i>\u00a0y severidad. En El, la conciencia de la misi\u00f3n mesi\u00e1nica correspond\u00eda a los Cantos sobre el Siervo de Yahv\u00e9 de Isa\u00edas y, de un modo especial, a lo que hab\u00eda dicho el Profeta sobre el\u00a0<i>Siervo Sufriente<\/i>: \u201cSube ante \u00e9l como un reto\u00f1o, como ra\u00edz en tierra \u00e1rida. No hay en \u00e9l parecer, no hay hermosura&#8230; Despreciado y abandonado de los hombres,\u00a0<i>var\u00f3n de dolores<\/i>, y familiarizado con el sufrimiento, y como uno ante el cual se oculta el rostro, menospreciado sin que le tengamos en cuenta&#8230; Pero fue \u00c9l ciertamente quien soport\u00f3 nuestros sufrimientos y carg\u00f3 con nuestros dolores&#8230; Fue traspasado por nuestras iniquidades y molido por nuestros pecados\u201d\u00a0<i>(Is<\/i>\u00a053, 2-5).<\/p>\n<p><i>Jes\u00fas defiende con firmeza esta verdad sobre el Mes\u00edas<\/i>, pretendiendo realizarla en \u00c9l hasta las \u00faltimas consecuencias, ya que en ella se expresa\u00a0<i>la voluntad salv\u00edfica del Padre<\/i>: \u201cEl Justo, mi siervo, justificar\u00e1 a muchos\u201d (<i>Is<\/i>\u00a053, 11 ). As\u00ed se prepara personalmente y prepara a los suyos para el acontecimiento en que el \u201cmisterio mesi\u00e1nico\u201d encontrar\u00e1 su\u00a0<i>realizaci\u00f3n plena<\/i>: la Pascua de su muerte y de su resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_07-09-1988\">Catequesis, Audiencia general (07-09-1988)<\/span><\/h3>\n<p>&#8230; Desde los comienzos de su actividad mesi\u00e1nica, Jes\u00fas insiste en inculcar a sus disc\u00edpulos la idea de que &#8220;<i>el Hijo del Hombre&#8230; debe sufrir mucho<\/i>&#8221; (<i>Lc <\/i>9, 22), es decir, debe ser &#8220;reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, <i>ser matado<\/i> y resucitar a los tres d\u00edas&#8221; (<i>Mc<\/i> 8, 31). Pero todo esto no es s\u00f3lo cosa de los hombres, no procede s\u00f3lo de su hostilidad frente a la persona y a la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, sino que constituye <b>el cumplimiento de los designios eternos de Dios, <\/b>como lo anunciaban las Escrituras que conten\u00edan la revelaci\u00f3n divina&#8230;<\/p>\n<p>3. Cuando Pedro <i>intenta negar<\/i> esta eventualidad (&#8220;&#8230;de ning\u00fan modo te suceder\u00e1 esto&#8221;: <i>Mt<\/i> 16, 22), Jes\u00fas le reprocha con palabras muy severas: &#8220;\u00a1Qu\u00edtate de mi vista, Satan\u00e1s!, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres&#8221; (<i>Mc<\/i> 8, 33). Impresiona la elocuencia de estas palabras, con las que Jes\u00fas quiere dar a entender a Pedro <i>que oponerse al camino de la cruz significa rechazar los designios del mismo Dios. <\/i><b>&#8220;Satan\u00e1s&#8221; es precisamente el que &#8220;desde el principio&#8221; se enfrenta con &#8220;lo que es de Dios&#8221;.<\/b><\/p>\n<p>4. As\u00ed, pues, Jes\u00fas es consciente <i>de la responsabilidad de los hombres<\/i> frente a su muerte en la cruz, que \u00c9l deber\u00e1 afrontar debido a una condena pronunciada por tribunales terrenos; pero tambi\u00e9n lo es de que <i>por medio de esta condena humana se cumplir\u00e1 el designio eterno de Dios<\/i>: &#8220;lo que es de Dios&#8221;, es decir, el sacrificio ofrecido en la cruz por la redenci\u00f3n del mundo. Y <b>aunque Jes\u00fas<\/b> (como el mismo Dios) <b>no quiere el mal del &#8220;deicidio&#8221; cometido por los hombres, acepta este mal para sacar de \u00e9l el bien de la salvaci\u00f3n del mundo.<\/b><\/p>\n<p>7. La pasi\u00f3n y la muerte de Cristo hab\u00edan sido anunciadas en el Antiguo Testamento, <i>no como final <\/i>de su misi\u00f3n<i>, sino como el &#8220;paso&#8221; indispensable<\/i> requerido para ser exaltado por Dios. Lo dice de un modo especial el canto de Isa\u00edas, hablando del Siervo de Yav\u00e9, como Var\u00f3n de dolores: &#8220;He aqu\u00ed que prosperar\u00e1 mi Siervo, ser\u00e1 enaltecido, levantado y ensalzado sobremanera&#8221; (<i>Is<\/i> 53, 13). Y el mismo Jes\u00fas, cuando advierte que &#8220;el Hijo del Hombre&#8230; ser\u00e1 matado&#8221;, a\u00f1ade que &#8220;resucitar\u00e1 al tercer d\u00eda&#8221; (cf. <i>Mc<\/i> 8, 31).<\/p>\n<p>8. Nos encontramos, pues, <i>ante un designio de Dios<\/i> que, aunque parezca tan evidente, considerado en el curso de los acontecimientos descritos por los Evangelios, <b>sigue <i>siendo un misterio<\/i> que la raz\u00f3n humana no puede explicar de manera exhaustiva.<\/b> Con todo, aunque es verdad que al hombre le resulta dif\u00edcil encontrar una respuesta satisfactoria a la pregunta &#8220;\u00bfpor qu\u00e9 la cruz de Cristo?&#8221;, la respuesta a este interrogante nos la ofrece una vez m\u00e1s la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>9. <b>Jes\u00fas mismo formula la respuesta: <\/b>&#8220;<i>Tanto am\u00f3 Dios al mundo que dio a su Hijo \u00fanico<\/i>, para que todo el que crea en \u00e9l no perezca, sino que tenga la vida eterna&#8221; (<i>Jn <\/i>3 16). Cuando Jes\u00fas pronunciaba estas palabras en el di\u00e1logo nocturno con Nicodemo, su interlocutor no pod\u00eda suponer a\u00fan probablemente que la frase &#8220;dar a su Hijo&#8221; significaba &#8220;<i>entregarlo a la muerte en la cruz<\/i>&#8220;. Pero Juan, que introduce esa frase en su Evangelio, conoc\u00eda muy bien su significado. El desarrollo de los acontecimientos hab\u00eda demostrado que \u00e9se era exactamente el sentido de la respuesta a Nicodemo: Dios &#8220;ha dado&#8221; a su Hijo unig\u00e9nito para la salvaci\u00f3n del mundo, <i>entreg\u00e1ndolo a la muerte de cruz<\/i> por los pecados del mundo, <i>entreg\u00e1ndolo por amor<\/i>: \u00a1&#8221;Tanto am\u00f3 Dios al mundo&#8221;, a la creaci\u00f3n, al hombre! <b><i>El amor<\/i> sigue siendo<i> la explicaci\u00f3n definitiva de la redenci\u00f3n mediante la cruz. <\/i><\/b>Es la \u00fanica respuesta a la pregunta &#8220;\u00bfpor qu\u00e9?&#8221; a prop\u00f3sito de la muerte de Cristo incluida en el designio eterno de Dios.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_05-10-1988\">Catequesis, Audiencia general (05-10-1988)<\/span><\/h3>\n<p>5. Jes\u00fas segu\u00eda con sus disc\u00edpulos el m\u00e9todo de una oportuna &#8220;pedagog\u00eda&#8221;. Esto se ve, de modo particularmente claro, en el momento en que los Ap\u00f3stoles parec\u00edan haber llegado a la convicci\u00f3n de que Jes\u00fas era el verdadero Mes\u00edas (el &#8220;Cristo&#8221;), convicci\u00f3n expresada por aquella exclamaci\u00f3n de Sim\u00f3n Pedro<i>: &#8220;T\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo<\/i>&#8221; (<i>Mt<\/i> 16, 16), que pod\u00eda considerarse como el punto culminante del camino de maduraci\u00f3n de los Doce en la ya notable experiencia adquirida en el seguimiento de Jes\u00fas. Y he aqu\u00ed que, precisamente <i>tras esta profesi\u00f3n<\/i> (ocurrida en las cercan\u00edas de Cesarea de Filipos), Cristo <i>habla<\/i> por primera vez<i> de su pasi\u00f3n y muerte<\/i>: &#8220;Y comenz\u00f3 a ense\u00f1arles que el Hijo del hombre deb\u00eda sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres d\u00edas&#8221; (<i>Mc<\/i> 8, 31; cf. tambi\u00e9n <i>Mt<\/i> 16, 21; <i>Lc <\/i>9, 22).<\/p>\n<p>6. Tambi\u00e9n las palabras de severa reprensi\u00f3n dirigidas a Pedro, que no quer\u00eda aceptar aquello que o\u00eda (&#8220;Se\u00f1or, de ning\u00fan modo te suceder\u00e1 eso&#8221;: <i>Mt <\/i>16, 22), prueban lo identificada que estaba la conciencia de Jes\u00fas con la certeza del futuro <i>sacrificio<\/i>. Ser Mes\u00edas quer\u00eda decir para \u00c9l &#8220;dar su vida como rescate por muchos&#8221; (<i>Mc<\/i> 10, 45). Desde el inicio sabia Jes\u00fas que \u00e9ste era el sentido definitivo de su misi\u00f3n y de su vida. Por ello rechazaba todo lo que habr\u00eda podido ser o aparecer como la negaci\u00f3n de esa finalidad salv\u00edfica. Esto se vislumbra ya en la hora de la tentaci\u00f3n, cuando Jes\u00fas rechaza resueltamente al halagador que trata de desviarle hacia la b\u00fasqueda de \u00e9xitos terrenos (cf. <i>Mt <\/i>4, 5-10; <i>Lc <\/i>4, 5-12).<\/p>\n<p>7. Debemos notar, sin embargo, que en los textos citados, cuando Jes\u00fas anuncia su pasi\u00f3n y muerte, procura hablar tambi\u00e9n de la<i> <\/i><b><i>resurrecci\u00f3n que suceder\u00e1 &#8220;el tercer d\u00eda&#8221;. <\/i><\/b>Es un a\u00f1adido que no cambia en absoluto el significado esencial del sacrificio mesi\u00e1nico mediante la muerte en cruz, sino que pone de relieve su significado salv\u00edfico y vivificante. Digamos, desde ahora, que esto pertenece a la m\u00e1s profunda esencia de la misi\u00f3n de Cristo: el Redentor del mundo es aquel en quien se debe llevar a cabo la &#8220;pascua&#8221;, es decir, <i>el paso del hombre a una nueva vida en Dios.<\/i><\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_22-04-1992\">Catequesis, Audiencia general (22-04-1992)<\/span><\/h3>\n<p>2. No podemos, sin embargo, contemplar el misterio de la resurrecci\u00f3n sin echar una mirada a lo que la precedi\u00f3: la victoria obtenida en Pascua tiene como presupuesto <i>el sacrificio redentor de Cristo<\/i>.<\/p>\n<p>El Maestro divino, que hab\u00eda anunciado en repetidas ocasiones su resurrecci\u00f3n, hab\u00eda subrayado al mismo tiempo que, antes de ella, deb\u00eda recorrer el camino del dolor: &#8220;comenz\u00f3 a ense\u00f1arles que el Hijo del hombre deb\u00eda sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres d\u00edas&#8221; (<i>Mc<\/i> 8, 31). Al declarar que su pasi\u00f3n era necesaria, Jes\u00fas quer\u00eda ense\u00f1ar que, de acuerdo con la voluntad del Padre su misi\u00f3n deb\u00eda cumplirse <i>por medio del sacrificio<\/i>.<\/p>\n<p>En medio de la alegr\u00eda de la Pascua no podemos olvidar los sufrimientos del Salvador que, <i>mediante la cruz<\/i>, mereci\u00f3 la salvaci\u00f3n de la humanidad. <b>La cruz ha desempe\u00f1ado un papel esencial en la misi\u00f3n salv\u00edfica de Cristo, <\/b>como \u00e9l mismo recuerda despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n a los disc\u00edpulos de Ema\u00fas (<i>Lc<\/i> 24, 26). A esos dos disc\u00edpulos, entristecidos y desconcertados por el evento de su pasi\u00f3n, Jes\u00fas explica el sentido de las Escrituras prof\u00e9ticas, mostrando que el Mes\u00edas deb\u00eda llegar al triunfo glorioso por el camino del sufrimiento.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, \u00bfpor qu\u00e9 asombrarnos de que la ley de la cruz, tan \u00edntimamente relacionada con la vida y la actividad salv\u00edfica de Jes\u00fas, <b>se aplique tambi\u00e9n a nuestra vida<\/b>? A todos los que, a\u00fan hoy, se encuentran tr\u00e1gicamente inmersos en el misterio del sufrimiento, y podr\u00edan caer en la tentaci\u00f3n del desaliento y la desesperaci\u00f3n, conviene recordarles la verdad que ense\u00f1\u00f3 y vivi\u00f3 Cristo: <b><i>la cruz es necesaria en nuestra vida<\/i>, pero como camino que conduce <i>a la victoria del amor<\/i>.<\/b> Todos estamos llamados a unirnos a la ofrenda redentora de Cristo, a fin de compartir con \u00e9l la alegr\u00eda de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La Iglesia, por tanto&#8230; dirige <i>una palabra llena de esperanza <\/i>a todos los que sufren, a todos los que gimen bajo el peso de sus pruebas: &#8220;vuestra tristeza \u2015seg\u00fan la promesa de Jes\u00fas\u2015 se convertir\u00e1 en gozo&#8221; (<i>Jn <\/i>16, 20).<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_17-05-2006\">Catequesis, Audiencia general (17-05-2006)<\/span><\/h3>\n<p>[\u2026] Pedro vivi\u00f3 otro momento significativo en su camino espiritual cerca de Cesarea de Filipo, cuando Jes\u00fas plante\u00f3 a sus disc\u00edpulos una pregunta precisa: &#8220;\u00bfQui\u00e9n dicen los hombres que soy yo?&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a08, 27). Pero a Jes\u00fas no le basta la respuesta de lo que hab\u00edan o\u00eddo decir. De quien ha aceptado comprometerse personalmente con \u00e9l quiere una toma de posici\u00f3n personal. Por eso insiste: &#8220;Y vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a08, 29). Es Pedro quien contesta en nombre de los dem\u00e1s: &#8220;T\u00fa eres el Cristo&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a08, 29), es decir, el Mes\u00edas. Esta respuesta de Pedro, que no proven\u00eda &#8220;ni de la carne ni de la sangre&#8221;, es decir, de \u00e9l, sino que se la hab\u00eda donado el Padre que est\u00e1 en los cielos (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a016, 17), encierra en s\u00ed como en germen la futura confesi\u00f3n de fe de la Iglesia.<\/p>\n<p>Con todo, Pedro no hab\u00eda entendido a\u00fan el contenido profundo de la misi\u00f3n mesi\u00e1nica de Jes\u00fas, el nuevo sentido de la palabra Mes\u00edas. Lo demuestra poco despu\u00e9s, dando a entender que el Mes\u00edas que buscaba en sus sue\u00f1os es muy diferente del verdadero proyecto de Dios. Ante el anuncio de la pasi\u00f3n se escandaliza y protesta, provocando la dura reacci\u00f3n de Jes\u00fas (cf.\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a08, 32-33).<\/p>\n<p>Pedro quiere un Mes\u00edas &#8220;hombre divino&#8221;, que realice las expectativas de la gente imponiendo a todos su poder. Tambi\u00e9n nosotros deseamos que el Se\u00f1or imponga su poder y transforme inmediatamente el mundo. Jes\u00fas se presenta como el &#8220;Dios humano&#8221;, el siervo de Dios, que trastorna las expectativas de la muchedumbre siguiendo el camino de la humildad y el sufrimiento.<br \/>\nEs la gran alternativa, que tambi\u00e9n nosotros debemos aprender siempre de nuevo: privilegiar nuestras expectativas, rechazando a Jes\u00fas, o acoger a Jes\u00fas en la verdad de su misi\u00f3n y renunciar a nuestras expectativas demasiado humanas.<\/p>\n<p>Pedro, impulsivo como era, no duda en tomar aparte a Jes\u00fas y reprenderlo. La respuesta de Jes\u00fas echa por tierra todas sus falsas expectativas, a la vez que lo invita a convertirse y a seguirlo. &#8220;Ponte detr\u00e1s de m\u00ed, Satan\u00e1s, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a08, 33). No me se\u00f1ales t\u00fa el camino; yo tomo mi camino y t\u00fa debes ponerte detr\u00e1s de m\u00ed.<\/p>\n<p>Pedro aprende as\u00ed lo que significa en realidad seguir a Jes\u00fas. Es su segunda llamada, an\u00e1loga a la de Abraham en\u00a0<i>Gn<\/i>\u00a022, despu\u00e9s de la de\u00a0<i>Gn<\/i>\u00a012: &#8220;Si alguno quiere venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome su cruz y s\u00edgame, porque quien quiera salvar su vida, la perder\u00e1; pero quien pierda su vida por m\u00ed y por el Evangelio, la salvar\u00e1&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a08, 34-35). Es la ley exigente del seguimiento: hay que saber renunciar, si es necesario, al mundo entero para salvar los verdaderos valores, para salvar el alma, para salvar la presencia de Dios en el mundo (cf.<i>Mc<\/i>\u00a08, 36-37). Aunque le cuesta, Pedro acoge la invitaci\u00f3n y prosigue su camino tras las huellas del Maestro.<\/p>\n<p>Me parece que estas diversas conversiones de san Pedro y toda su figura constituyen un gran consuelo y una gran ense\u00f1anza para nosotros. Tambi\u00e9n nosotros tenemos deseo de Dios, tambi\u00e9n nosotros queremos ser generosos, pero tambi\u00e9n nosotros esperamos que Dios act\u00fae con fuerza en el mundo y transforme inmediatamente el mundo seg\u00fan nuestras ideas, seg\u00fan las necesidades que vemos nosotros. Dios elige otro camino. Dios elige el camino de la transformaci\u00f3n de los corazones con el sufrimiento y la humildad. Y nosotros, como Pedro, debemos convertirnos siempre de nuevo. Debemos seguir a Jes\u00fas y no ponernos por delante. Es \u00e9l quien nos muestra el camino. As\u00ed, Pedro nos dice: t\u00fa piensas que tienes la receta y que debes transformar el cristianismo, pero es el Se\u00f1or quien conoce el camino. Es el Se\u00f1or quien me dice a m\u00ed, quien te dice a ti: s\u00edgueme. Y debemos tener la valent\u00eda y la humildad de seguir a Jes\u00fas, porque \u00e9l es el camino, la verdad y la vida.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_11-01-2012\">Catequesis, Audiencia general (11-01-2012)<\/span><\/h3>\n<p>El Evangelio seg\u00fan san Marcos relata que desde el comienzo del viaje hacia Jerusal\u00e9n, en los poblados de la lejana Cesarea de Filipo, Jes\u00fas hab\u00eda comenzado \u00aba instruirlos: \u201cel Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres d\u00edas\u201d\u00bb (<i>Mc<\/i> 8, 31). Adem\u00e1s, precisamente en los d\u00edas en que se preparaba para despedirse de sus disc\u00edpulos, la vida del pueblo estaba marcada por la cercan\u00eda de la Pascua, o sea, del memorial de la liberaci\u00f3n de Israel de Egipto. Esta liberaci\u00f3n, experimentada en el pasado y esperada de nuevo en el presente y para el futuro, se reviv\u00eda en las celebraciones familiares de la Pascua. La \u00faltima Cena se inserta en este contexto, pero con una novedad de fondo. Jes\u00fas mira a su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n, siendo plenamente consciente de ello. \u00c9l quiere vivir esta Cena con sus disc\u00edpulos con un car\u00e1cter totalmente especial y distinto de los dem\u00e1s convites; es <b>su Cena, en la que dona Algo totalmente nuevo: se dona a s\u00ed mismo.<\/b> De este modo, Jes\u00fas celebra su Pascua, anticipa su cruz y su resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>[&#8230;] Con el don del pan y del vino que ofrece en la \u00faltima Cena Jes\u00fas anticipa su muerte y su resurrecci\u00f3n realizando lo que hab\u00eda dicho en el discurso del Buen Pastor: \u00abYo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre\u00bb (<i>Jn<\/i> 10, 17-18). \u00c9l, por lo tanto, ofrece por anticipado la vida que se le quitar\u00e1, y, de este modo, transforma su muerte violenta en un acto libre de donaci\u00f3n de s\u00ed mismo por los dem\u00e1s y a los dem\u00e1s. La violencia sufrida se transforma en un sacrificio activo, libre y redentor.<\/p>\n<p>[&#8230;] Queridos hermanos y hermanas, participando en la Eucarist\u00eda, vivimos de modo extraordinario la oraci\u00f3n que Jes\u00fas hizo y hace continuamente por cada uno a fin de que el mal, que todos encontramos en la vida, no llegue a vencer, y obre en nosotros la fuerza transformadora de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo&#8230; <b>Participando en la Eucarist\u00eda,<\/b> nutri\u00e9ndonos de la carne y de la Sangre del Hijo de Dios, <b>unimos nuestra oraci\u00f3n a la del Cordero pascual en su noche suprema, para que nuestra vida no se pierda, <\/b>no obstante nuestra debilidad y nuestras infidelidades, sino que sea transformada.<\/p>\n<h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_27-03-2013\">Catequesis, Audiencia general (27-03-2013)<\/span><\/h3>\n<p>Jes\u00fas no vive este amor que conduce al sacrificio de modo pasivo o como un destino fatal; ciertamente no esconde su profunda turbaci\u00f3n humana ante la muerte violenta, sino que se entrega con plena confianza al Padre. Jes\u00fas se entreg\u00f3 voluntariamente a la muerte para corresponder al amor de Dios Padre, en perfecta uni\u00f3n con su voluntad, para demostrar su amor por nosotros. En la Cruz, Jes\u00fas \u00abme am\u00f3 y se entreg\u00f3 por m\u00ed\u00bb (Ga 2, 20). Cada uno de nosotros puede decir: Me am\u00f3 y se entreg\u00f3 por m\u00ed. Cada uno puede decir esto: \u00abpor m\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p>&#8230; [Estamos invitados a] entrar cada vez m\u00e1s en la l\u00f3gica de Dios, en la l\u00f3gica de la Cruz, que no es ante todo aquella del dolor y de la muerte, sino la del amor y del don de s\u00ed que trae vida. Es entrar en la l\u00f3gica del Evangelio. Seguir, acompa\u00f1ar a Cristo, permanecer con \u00c9l exige un \u00absalir\u00bb, salir. Salir de s\u00ed mismos, de un modo de vivir la fe cansado y rutinario, de la tentaci\u00f3n de cerrarse en los propios esquemas que terminan por cerrar el horizonte de la acci\u00f3n creativa de Dios. Dios sali\u00f3 de s\u00ed mismo para venir en medio de nosotros, puso su tienda entre nosotros para traernos su misericordia que salva y dona esperanza. Tambi\u00e9n nosotros, si queremos seguirle y permanecer con \u00c9l, no debemos contentarnos con permanecer en el recinto de las noventa y nueve ovejas, debemos \u00absalir\u00bb, buscar con \u00c9l a la oveja perdida, aquella m\u00e1s alejada. Recordad bien: salir de nosotros, como Jes\u00fas, como Dios sali\u00f3 de s\u00ed mismo en Jes\u00fas y Jes\u00fas sali\u00f3 de s\u00ed mismo por todos nosotros.<\/p>\n<p>Alguno podr\u00eda decirme: \u00abPero, padre, no tengo tiempo\u00bb, \u00abtengo tantas cosas que hacer\u00bb, \u00abes dif\u00edcil\u00bb, \u00ab\u00bfqu\u00e9 puedo hacer yo con mis pocas fuerzas, incluso con mi pecado, con tantas cosas?\u00bb. A menudo nos contentamos con alguna oraci\u00f3n, una misa dominical distra\u00edda y no constante, alg\u00fan gesto de caridad, pero no tenemos esta <b>valent\u00eda de \u00absalir\u00bb para llevar a Cristo. <\/b>Somos un poco como san Pedro. En cuanto Jes\u00fas habla de pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n, de entrega de s\u00ed, de amor hacia todos, el Ap\u00f3stol le lleva aparte y le reprende. Lo que dice Jes\u00fas altera sus planes, parece inaceptable, pone en dificultad las seguridades que se hab\u00eda construido, su idea de Mes\u00edas. Y Jes\u00fas mira a sus disc\u00edpulos y dirige a Pedro tal vez una de las palabras m\u00e1s duras de los Evangelios: \u00ab\u00a1Al\u00e9jate de m\u00ed, Satan\u00e1s! \u00a1T\u00fa piensas como los hombres, no como Dios!\u00bb (Mc 8, 33). <b>Dios piensa siempre con misericordia:<\/b> no olvid\u00e9is esto. Dios piensa siempre con misericordia: \u00a1es el Padre misericordioso! Dios piensa como el padre que espera el regreso del hijo y va a su encuentro, lo ve venir cuando todav\u00eda est\u00e1 lejos\u2026 \u00bfQu\u00e9 significa esto? Que todos los d\u00edas iba a ver si el hijo volv\u00eda a casa: \u00e9ste es nuestro Padre misericordioso. Es el signo de que lo esperaba de coraz\u00f3n en la terraza de su casa. Dios piensa como el samaritano que no pasa cerca del desventurado compadeci\u00e9ndose o mirando hacia otro lado, sino socorri\u00e9ndole sin pedir nada a cambio; sin preguntar si era jud\u00edo, si era pagano, si era samaritano, si era rico, si era pobre: no pregunta nada. No pregunta estas cosas, no pide nada. Va en su ayuda: as\u00ed es Dios. Dios piensa como el pastor que da su vida para defender y salvar a las ovejas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>27 Despu\u00e9s Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino pregunt\u00f3 a sus disc\u00edpulos: \u00ab\u00bfQui\u00e9n dice la gente que soy yo?\u00bb. 28 Ellos le contestaron: \u00abUnos, Juan el Bautista; otros, El\u00edas, y otros, uno de los profetas\u00bb. 29 \u00c9l les pregunt\u00f3: \u00abY vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy?\u00bb. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-8-34-9-1-condiciones-para-seguir-a-jesus\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMc 8, 34\u20149, 1: Condiciones para seguir a Jes\u00fas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41405","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41405","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41405"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41405\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41405"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41405"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41405"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}