{"id":41408,"date":"2016-10-07T23:31:43","date_gmt":"2016-10-08T04:31:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-9-30-37-segundo-anuncio-de-la-pasion-quien-es-el-mayor\/"},"modified":"2016-10-07T23:31:43","modified_gmt":"2016-10-08T04:31:43","slug":"mc-9-30-37-segundo-anuncio-de-la-pasion-quien-es-el-mayor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-9-30-37-segundo-anuncio-de-la-pasion-quien-es-el-mayor\/","title":{"rendered":"Mc 9, 30-37: Segundo anuncio de la Pasi\u00f3n &#8211; \u00bfQui\u00e9n es el mayor?"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">2<\/span> Seis d\u00edas m\u00e1s tarde Jes\u00fas toma consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, sube aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfigur\u00f3 delante de ellos. <span class=\"versiculo\">3<\/span> Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ning\u00fan batanero del mundo. <span class=\"versiculo\">4<\/span> Se les aparecieron El\u00edas y Mois\u00e9s, conversando con Jes\u00fas. <span class=\"versiculo\">5<\/span> Entonces Pedro tom\u00f3 la palabra y dijo a Jes\u00fas: \u00abMaestro, \u00a1qu\u00e9 bueno es que estemos aqu\u00ed! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Mois\u00e9s y otra para El\u00edas\u00bb. <span class=\"versiculo\">6<\/span> No sab\u00eda qu\u00e9 decir, pues estaban asustados. <span class=\"versiculo\">7<\/span> Se form\u00f3 una nube que los cubri\u00f3 y sali\u00f3 una voz de la nube: \u00abEste es mi Hijo, el amado; escuchadlo\u00bb. <span class=\"versiculo\">8<\/span> De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie m\u00e1s que a Jes\u00fas, solo con ellos.<br \/> <span class=\"versiculo\">9<\/span> Cuando bajaban del monte, les orden\u00f3 que no contasen a nadie lo que hab\u00edan visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. <span class=\"versiculo\">10<\/span> Esto se les qued\u00f3 grabado y discut\u00edan qu\u00e9 quer\u00eda decir aquello de resucitar de entre los muertos. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Anastasio_Sinaita_obispo\">Anastasio Sina\u00edta, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n en el d\u00eda de la Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or, N\u00fams. 6-10: M\u00e9langes d&#8217;arch\u00e9ologie et d&#8217;histoire 67 (1955), 241-244. Liturgia de las Horas del 6 de agosto.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00a1Qu\u00e9 bien se est\u00e1 aqu\u00ed!<\/p>\n<p>El misterio que hoy celebramos lo manifest\u00f3 Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos en el monte Tabor. En efecto, despu\u00e9s de haberles hablado, mientras iba con ellos, acerca del reino y de su segunda venida gloriosa, teniendo en cuenta que quiz\u00e1 no estaban muy convencidos de lo que les hab\u00eda anunciado acerca del reino, y deseando infundir en sus corazones una firm\u00edsima e \u00edntima convicci\u00f3n, de modo que por lo presente creyeran en lo futuro, realiz\u00f3 ante sus ojos aquella admirable manifestaci\u00f3n, en el monte Tabor, como una imagen prefigurativa del reino de los cielos. Era como si les dijese: &#8220;El tiempo que ha de transcurrir antes de que se realicen mis predicciones no ha de ser motivo de que vuestra fe se debilite, y, por esto, ahora mismo, en el tiempo presente, os aseguro que algunos de los aqu\u00ed presentes no morir\u00e1n sin haber visto llegar al Hijo del hombre con la gloria de su Padre.&#8221;<\/p>\n<p>Y el evangelista, para mostrar que el poder de Cristo estaba en armon\u00eda con su voluntad, a\u00f1ade: <i>Seis d\u00edas despu\u00e9s, Jes\u00fas tom\u00f3 consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y se los llev\u00f3 aparte a una monta\u00f1a alta. Se transfigur\u00f3 delante de ellos, y su rostro resplandec\u00eda como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Mois\u00e9s y El\u00edas conversando con \u00e9l<\/i>.<\/p>\n<p>\u00c9stas son las maravillas de la presente solemnidad, \u00e9ste es el misterio, saludable para nosotros, que ahora se ha cumplido en la monta\u00f1a, ya que ahora nos re\u00fane la muerte y, al mismo tiempo, la festividad de Cristo. Por esto, para que podamos penetrar, junto con los elegidos entre los disc\u00edpulos inspirados por Dios, el sentido profundo de estos inefables y sagrados misterios, escuchemos la voz divina y sagrada que nos llama con insistencia desde lo alto, desde la cumbre de la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>Debemos apresurarnos a ir hacia all\u00ed \u2014as\u00ed me atrevo a decirlo\u2014 como Jes\u00fas, que all\u00ed en el cielo es nuestro gu\u00eda y precursor, con quien brillaremos con nuestra mirada espiritualizada, renovados en cierta manera en los trazos de nuestra alma, hechos conformes a su imagen, y, como \u00e9l, transfigurados continuamente y hechos part\u00edcipes de la naturaleza divina, y dispuestos para los dones celestiales.<\/p>\n<p>Corramos hacia all\u00ed, animosos y alegres, y penetremos en la intimidad de la nube, a imitaci\u00f3n de Mois\u00e9s y El\u00edas, o de Santiago y Juan. Seamos como Pedro, arrebatado por la visi\u00f3n y aparici\u00f3n divina, transfigurado por aquella hermosa transfiguraci\u00f3n, desasido del mundo, abstra\u00eddo de la tierra; despoj\u00e9monos de lo carnal, dejemos lo creado y volv\u00e1monos al Creador, al que Pedro, fuera de s\u00ed, dijo: Se\u00f1or, \u00a1qu\u00e9 bien se est\u00e1 aqu\u00ed!<\/p>\n<p>Ciertamente, Pedro, en verdad qu\u00e9 bien se est\u00e1 aqu\u00ed con Jes\u00fas; aqu\u00ed nos quedar\u00edamos para siempre. \u00bfHay algo m\u00e1s dichoso, m\u00e1s elevado, m\u00e1s importante que estar con Dios, ser hechos conformes con \u00e9l, vivir en la luz? Cada uno de nosotros, por el hecho de tener a Dios en s\u00ed y de ser transfigurado en su imagen divina, tiene derecho a exclamar con alegr\u00eda: <i>\u00a1Qu\u00e9 bien se est\u00e1 aqu\u00ed!<\/i> donde todo es resplandeciente, donde est\u00e1 el gozo, la felicidad y la alegr\u00eda, donde el coraz\u00f3n disfruta de absoluta tranquilidad, serenidad y dulzura, donde vemos a (Cristo) Dios, donde \u00e9l, junto con el Padre, pone su morada y dice, al entrar: <i>Hoy ha sido la salvaci\u00f3n de esta casa,<\/i> donde con Cristo se hallan acumulados los tesoros de los bienes eternos, donde hallamos reproducidas, como en un espejo, las im\u00e1genes de las realidades futuras.<\/p>\n<h2><span id=\"Pedro_el_Venerable_abad\">Pedro el Venerable, abad<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon-2\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 1\u00ba para la Transfiguraci\u00f3n; PL 189, 959<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abSu rostro resplandec\u00eda como el sol\u00bb (Mt 17,2)<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 nos asombra que la cara de Jes\u00fas resplandeciera como el sol, si \u00e9l  mismo era el sol? Era el sol, pero escondido detr\u00e1s de una nube. Ahora la nube se  aparta, y resplandece por un instante. \u00bfQu\u00e9 es esta nube que se aparta? No es la  carne misma, sino la debilidad de la carne que desaparece por un instante. Esta  nube, es aquella de la que habla el profeta: &#8220;El Se\u00f1or ascender\u00e1 ligero sobre una  nube&#8221; (Is 19,1): nube de carne que cubre la divinidad, ligera porque esta carne no  lleva nada malo en s\u00ed misma; nube que vela el esplendor divino y ligero porque  debe elevarse hasta el esplendor eterno. Es la nube sobre la que se ha dicho en el  Cantar de los Cantares: &#8220;Desear\u00eda yacer a su sombra&#8230;&#8221; (Ct 2,3). Nube ligera  porque esta carne es la del &#8220;Cordero que quita el pecado del mundo&#8221; (Jn 1,29); y  una vez quitados \u00e9stos, el mundo asciende a los cielos, liberado del lastre del peso  de todos sus pecados.<\/p>\n<p>El sol velado por esta carne no es &#8220;el que sale para buenos y malos&#8221; (Mt  5,45), sino &#8220;el Sol de justicia&#8221; (Ml 3,20) que sale exclusivamente para los que  temen a Dios. Habitualmente velado por la nube de la carne, esta &#8220;luz que alumbra  a todos los hombres&#8221; (Jn 1,9) brilla hoy con todo su esplendor. Hoy glorifica a la  misma carne; la muestra deificada a los ap\u00f3stoles, para que los ap\u00f3stoles la  revelen al mundo.<\/p>\n<p>Revestido de la nube de la  carne, hoy, la luz que ilumina a todo hombre (Jn 1,9) ha resplandecido. Hoy  glorifica esta misma carne, la muestra deificada a los ap\u00f3stoles para que ellos  mismos la revelen al mundo. Y t\u00fa, ciudad dichosa, gozar\u00e1s eternamente de la  contemplaci\u00f3n de este Sol, cuando \u00abdescender\u00e1s del cielo, enviada por Dios,  arreglada como una novia que se adorna para su esposo\u00bb (Ap 21,2). Nunca jam\u00e1s  este Sol se pondr\u00e1 para ti; permaneciendo \u00e9l mismo eternamente, lucir\u00e1 una  ma\u00f1ana eterna. Este Sol nunca jam\u00e1s se ver\u00e1 velado por ninguna nube, sino que  brillar\u00e1 sin cesar, y te alegrar\u00e1 con una luz sin ocaso. Este Sol nunca m\u00e1s  deslumbrar\u00e1 tus ojos sino que te dar\u00e1 la fuerza para mirarlo y te dejar\u00e1 encantada  por su esplendor divino&#8230; \u00abNo habr\u00e1 m\u00e1s muerte, ni luto, ni gemidos, ni penas\u00bb  (Ap 21,4) que puedan ensombrecer el resplandor que Dios te ha dado porque,  como dice Juan: \u00abEl mundo ha pasado\u00bb.<\/p>\n<p>Este es el Sol del que habla el profeta: \u00abNunca m\u00e1s tendr\u00e1s necesidad del sol  para alumbrarte ni de la luna para iluminarte, porque el Se\u00f1or tu Dios ser\u00e1 tu luz  para siempre\u00bb (Is 60,19). Esta es la luz eterna que brilla para ti en el rostro del  Se\u00f1or. Oyes la voz del Se\u00f1or, contemplas su rostro resplandeciente, y llegas a ser  como el sol. Porque es en su rostro que se reconoce a alguien, y reconocerle, es  como ser iluminado por \u00e9l. Aqu\u00ed abajo lo crees en la fe; all\u00ed le reconocer\u00e1s. Aqu\u00ed lo  captas por la inteligencia; all\u00ed ser\u00e1s captado por ella. Aqu\u00ed ves \u00abcomo en un  espejo\u00bb; all\u00ed le ver\u00e1s \u00abcara a cara\u00bb (1Co 13,12)&#8230; Entonces se cumplir\u00e1 este deseo  del profeta: \u00abQue haga brillar su rostro sobre nosotros\u00bb (Sl 66, 2)&#8230; Te gozar\u00e1s sin  fin en esta luz; con esta luz caminar\u00e1s sin cansarte. En esta luz ver\u00e1s la luz eterna.<\/p>\n<h2><span id=\"Autor_anonimo_de_Siria\">Autor an\u00f3nimo (de Siria)<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia\">Homil\u00eda: <\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEste es mi Hijo amado\u00bb<\/p>\n<p>Jes\u00fas se llev\u00f3 a Pedro, a Santiago y a Juan sobre la monta\u00f1a y les mostr\u00f3, antes  de su resurrecci\u00f3n, la gloria de su divinidad; as\u00ed, cuando resucitara de entre los muertos, en la gloria de su naturaleza divina, reconocieran que esa gloria  no la  hab\u00eda recibido como recompensa a su sufrimiento, como su tuviera necesidad de  ello, sino que era la misma gloria que ya pose\u00eda entes de los siglos, junto al Padre y  con el Padre. Es lo que \u00e9l mismo dijo al acercarse su voluntaria Pasi\u00f3n: \u00abPadre,  glorif\u00edcame cerca de ti, con la gloria que yo ten\u00eda cerca de ti antes que el mundo  existiese\u00bb (Jn 17,5). Es esta misma, la gloria de su divinidad, misteriosamente  escondida en su humanidad, la que mostr\u00f3 a sus ap\u00f3stoles en la monta\u00f1a. \u00c9sos&#8230;  vieron dos soles, uno en el cielo resplandeciente como de costumbre, y otro  resplandeciente de manera inhabitual; uno que iluminaba al mundo desde lo alto del  firmamento, el otro que brillaba para ellos solos, con el rostro girado hacia ellos&#8230;<\/p>\n<p>Entonces aparecieron Mois\u00e9s y El\u00edas&#8230; y le agradec\u00edan que, con su venida se  hubieran cumplido sus palabras, como las de todos los profetas. Le adoraban por la  salvaci\u00f3n que operaba en favor del mundo entero y por el cumplimiento del misterio  que ellos hab\u00edan recibido el encargo de anunciar. As\u00ed es que, en esta monta\u00f1a se  llenaron de gozo tanto los ap\u00f3stoles como los profetas. Los profetas se alegraron al  ver su humanidad que, anteriormente, no hab\u00edan podido conocer; los ap\u00f3stoles se  alegraron al ver la gloria de su divinidad que ellos todav\u00eda no conoc\u00edan, y al escuchar  la voz del Padre que daba testimonio en favor de su Hijo. A trav\u00e9s de ella y de la  gloria de su divinidad que su cuerpo dejaba traslucir, conocieron su encarnaci\u00f3n  que, hasta entonces, les era desconocida.<\/p>\n<h2><span id=\"Pablo_VI_papa\">Pablo VI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Angelus_el_mismo_dia_de_su_muerte\">\u00c1ngelus (el mismo d\u00eda de su muerte)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Fiesta de la Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or<br \/> Domingo 6 de agosto de 1978<\/p>\n<p class=\"small\"><i>Publicamos la alocuci\u00f3n dominical que el amado Pont\u00edfice hab\u00eda preparado para dirigirla a los peregrinos en Castelgandolfo, a la hora meridiana del <\/i>Angelus<i>, el domingo 6 de agosto, y que la ya grave enfermedad le impidi\u00f3 pronunciar. El Papa descans\u00f3 en la paz del Se\u00f1or a las 21,40 del domingo 6 de agosto, fiesta de la Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or.<\/i><\/p>\n<p>Hermanos e hijos querid\u00edsimos:<\/p>\n<p>La Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or, recordada por la liturgia en la solemnidad de hoy, proyecta una luz deslumbrante sobre nuestra vida diaria y nos lleva a dirigir la mente al destino inmortal que este hecho esconde.<\/p>\n<p>En la cima del Tabor, durante unos instantes, Cristo levanta el velo que oculta el resplandor de su divinidad y se manifiesta a los testigos elegidos como es realmente, el Hijo de Dios. \u00abel esplendor de la gloria del Padre y la imagen de su substancia\u00bb (cf.<i> Heb<\/i> 1, 5); pero al mismo tiempo desvela el destino trascendente de nuestra naturaleza humana que El ha tomado para salvarnos, destinada tambi\u00e9n \u00e9sta (por haber sido redimida por su sacrificio de amor irrevocable) a participar en la plenitud de la vida, en la \u00abherencia de los santos en la luz\u00bb (<i>Col<\/i> 1, 12).<\/p>\n<p>Ese cuerpo que se transfigura ante los ojos at\u00f3nitos de los Ap\u00f3stoles es el cuerpo de Cristo nuestro hermano, pero es tambi\u00e9n nuestro cuerpo destinado a la gloria; la luz que le inunda es y ser\u00e1 tambi\u00e9n nuestra parte de herencia y de esplendor.<\/p>\n<p>Estamos llamados a condividir tan gran gloria, porque somos \u00abpart\u00edcipes de la divina naturaleza\u00bb (<i>2 Pe<\/i> 1. 4).<\/p>\n<p>Nos espera una suerte incomparable, en el caso de que hayamos hecho honor a nuestra vocaci\u00f3n cristiana y hayamos vivido con la l\u00f3gica consecuencia de palabras y comportamiento, a que nos obligan los compromisos de nuestro bautismo.<\/p>\n<p>El tiempo restaurador de las vacaciones traiga a todos oportunidad de reflexionar m\u00e1s a fondo sobre estas realidades estupendas de nuestra fe. Una vez m\u00e1s deseamos a todos los aqu\u00ed presentes, y a cuantos pueden disfrutar de una pausa de solaz en este tiempo de vacaci\u00f3n, que los transform\u00e9is en ocasi\u00f3n para madurar espiritualmente.<\/p>\n<p>Pero tampoco este domingo podemos olvidar a cuantos sufren por hallarse en circunstancias especiales y no pueden sumarse a quienes gozan, en cambio, de un reposo ciertamente merecido. Queremos aludir a los desocupados, que no alcanzan a subvenir a las necesidades crecientes de sus seres queridos, con un trabajo acorde con su preparaci\u00f3n y su capacidad; a los que padecen hambre, una multitud que aumenta cada d\u00eda en proporciones pavorosas; y en general, a todos aquellos que no aciertan a encontrar un puesto satisfactorio en la vida econ\u00f3mica y social.<\/p>\n<p>Por todas estas intenciones se eleve hoy fervorosa nuestra oraci\u00f3n mariana, que estimule asimismo a cada uno a prop\u00f3sitos de solidaridad fraterna.<\/p>\n<p>Mar\u00eda, Madre sol\u00edcita y afectuosa, dirija a todos su mirada y su protecci\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Angelus_06-08-1989\">\u00c1ngelus (06-08-1989)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Domingo 6 de agosto de 1989<br \/>Solemnidad de la Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or<\/p>\n<p>1. Este domingo, en el que la liturgia celebra la solemnidad de la Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or sobre el monte Tabor, la Virgen Mar\u00eda nos llama aqu\u00ed a recogernos para meditar este inefable misterio, como se nos presenta en las p\u00e1ginas de los Evangelios, en que resuenan las palabras del Padre: &#8220;Este es mi Hijo, el escogido: escuchadle&#8221; (<i>Mc<\/i> 9, 7 y paralelos). Obedeciendo a este mandato, la Iglesia vive en continua escucha de la voz del Hijo de Dios, en el que reconoce a su <i>Se\u00f1or, <\/i>haci\u00e9ndose pregonera de su <i>alegre Nueva <\/i>en medio de los hombres de todo tiempo y de todo lugar.<\/p>\n<p> 2. De este mensaje evang\u00e9lico fue testigo intr\u00e9pido y anunciador incansable el Papa Pablo VI, mi venerado Predecesor, que precisamente el 6 de agosto de hace once a\u00f1os, tambi\u00e9n entonces domingo de la Transfiguraci\u00f3n, era llamado de la luz de este mundo a la luz del cielo. Se puede afirmar que la solemnidad de la Transfiguraci\u00f3n ha marcado de modo especial, casi prof\u00e9tico, el servicio eclesial de aquel gran Pont\u00edfice, hasta el punto de que se podr\u00eda definir, como me he expresado en otras ocasiones, &#8220;el Papa de la Transfiguraci\u00f3n&#8221;. En efecto, la primera Enc\u00edclica de su Pontificado, la program\u00e1tica &#8220;<i><a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_06081964_ecclesiam.html\">Ecclesiam suam<\/a><\/i>&#8220;, lleva la fecha del 6 de agosto; y en ese mismo d\u00eda conclu\u00eda su vida terrena.<\/p>\n<p> Es m\u00e1s, se puede decir que toda su existencia fue una continua <i>transfiguraci\u00f3n <\/i>en la escuela del Se\u00f1or Jesucristo &#8220;luz del mundo&#8221; (<i>Jn <\/i>8, 12). Pablo VI no se cans\u00f3 nunca de poner en guardia a los fieles contra las tentaciones, de hacer opaco el esp\u00edritu, someti\u00e9ndolo al dominio de los sentidos. A la luz del Resucitado y de la Virgen Asunta, \u00e9l inculc\u00f3 en los \u00e1nimos el amor a la Iglesia, transparencia de Dios sobre la tierra, la fuerza de la verdad que nos hace libres, y el gusto de la belleza de quien sabe rescatar el propio cuerpo de la corrupci\u00f3n del pecado con la ayuda de la gracia de los sacramentos; de quien sabe recobrar la dignidad para su propia persona a fin de conseguir el t\u00edtulo de inmortalidad sobrehumana de la resurrecci\u00f3n y de la vida eterna.<\/p>\n<p> 3. Sentimos el deber de dar gracias al Se\u00f1or por haber dado a la Iglesia ese Maestro y Pastor que supo amarla, defenderla e ilustrarla con sabia palabra y con la vida penitente y operosa para la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas. Con sus escritos convincentes y con su existencia consagrada al testimonio de la fe cat\u00f3lica, supo ayudar a los cristianos e inspirar a la sociedad humana, tan amada por \u00e9l.<\/p>\n<p> Elevemos nuestra oraci\u00f3n a Mar\u00eda, a quien Pablo VI, en su citada Enc\u00edclica invocaba como &#8220;la beat\u00edsima, la dulc\u00edsima, la humild\u00edsima, la inmaculada creatura, a quien cupo el privilegio de ofrecer al Verbo de Dios la carne humana en su primigenia e inocente belleza&#8221; (II; cf. <i> L&#8217;Osservatore Romano, <\/i>Edici\u00f3n en Lengua Espa\u00f1ola, 4 de agosto de 1974. p\u00e1g. 7) a fin de que le obtenga a \u00e9l la paz eterna y a nosotros la fuerza para seguir sus ense\u00f1anzas y sus ejemplos, mientras lo contemplamos en el abrazo del Cristo transfigurado.<\/p>\n<h3><span id=\"Angelus_04-08-1991\">\u00c1ngelus (04-08-1991)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Fiesta de la Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or<br \/>Domingo 4 de agosto de 1991<\/p>\n<p> <i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p> 1. Pasado ma\u00f1ana 6 de agosto, celebraremos en la liturgia la Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or. Deseo dirigir vuestra atenci\u00f3n hacia este significativo acontecimiento de la vida del Se\u00f1or, que la Iglesia recuerda solemnemente.<\/p>\n<p> El evangelio narra que Jes\u00fas tom\u00f3 consigo a Pedro, Santiago y Juan y subi\u00f3 a un monte alto. Mientras estaba rezando all\u00ed, su rostro cambi\u00f3 de aspecto, resplandeci\u00f3 de luz fulgente, y sus vestidos relumbraron; aparecieron entonces Mois\u00e9s y El\u00edas, que conversaban con \u00c9l. Pedro dijo a Jes\u00fas: &#8220;Rabb\u00ed, bueno es estarnos aqu\u00ed. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Mois\u00e9s y otra para El\u00edas&#8221;. No hab\u00eda terminado de hablar, cuando una nube luminosa los cubri\u00f3 y de ella sali\u00f3 una voz que dec\u00eda: &#8220;\u00c9ste es mi Hijo amado, escuchadle&#8221; (<i>Mc<\/i> 9, 5. 7).<\/p>\n<p> En este episodio admirable, nuestro Se\u00f1or Jesucristo revela a los Ap\u00f3stoles su &#8220;divinidad&#8221;, su identidad &#8220;mesi\u00e1nica&#8221; y su &#8220;misi\u00f3n redentora&#8221;.<\/p>\n<p> En efecto, toda nuestra fe se funda en la convicci\u00f3n clara y firme de la &#8220;divinidad&#8221; de Cristo, Hijo de Dios, que al venir a este mundo, se hizo Siervo sufriente y Redentor universal.<\/p>\n<p> \u00a1Ojal\u00e1 que la fiesta de la &#8220;Transfiguraci\u00f3n&#8221; del Se\u00f1or confirme en todos vosotros la verdadera fe en Cristo y refuerce el deseo de conocerlo a\u00fan mejor, como Hijo predilecto de Dios, que se hizo por nosotros camino, verdad y vida!<\/p>\n<p> 2. Con el pensamiento dirigido a la visi\u00f3n extraordinaria del Monte Tabor, recordamos tambi\u00e9n el aniversario de la muerte de Pablo VI, acaecida hace trece a\u00f1os, precisamente al atardecer del d\u00eda 6 de agosto, fiesta de la Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or. A pesar de los a\u00f1os transcurridos, el recuerdo de este Pont\u00edfice sigue vivo en la Iglesia. Todos guardamos en la memoria su ansia apost\u00f3lica y su convencimiento de que la Iglesia &#8220;existe para evangelizar, es decir, para predicar y ense\u00f1ar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la santa misa, (<i><a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii nuntiandi<\/a><\/i>, 14: <i>L&#8217;Osservatore Romano, <\/i>edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola, 21 de diciembre de 1975, p\u00e1g. 4). En su \u00faltima audiencia del 2 de agosto, pocos d\u00edas antes de morir, pronunci\u00f3 una frase que sintetiza maravillosamente su espiritualidad y su mensaje doctrinal: &#8220;La Iglesia profesa y ense\u00f1a una doctrina estable y segura (&#8230;). Anuncia una palabra que dimana del pensamiento trascendente de Dios. \u00c9sta es su fuerza y su luz (&#8230;). Cristo se ha hecho nuestro maestro para ense\u00f1arnos verdades que de suyo superan la capacidad de nuestra inteligencia. S\u00f3lo las aceptan los humildes y por ello viven en atm\u00f3sfera de sabidur\u00eda y de orden superior&#8221; (<i>L&#8217;Osservatore Romano, <\/i> edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola, 6 de agosto de 1978, p\u00e1g. 3).<\/p>\n<p> 3. Mientras admiramos a este gran Pont\u00edfice y rezamos por el sufragio de su alma a la luz de Cristo transfigurado y resucitado, nos dirigimos con confianza a la Virgen Sant\u00edsima, Reina de los Ap\u00f3stoles y Madre de la Iglesia, para que acoja favorablemente nuestras intenciones.<\/p>\n<h3><span id=\"Discurso_06-08-1999\">Discurso (06-08-1999):<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Al inicio de la Misa en la Fiesta de la Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or <br \/>\nViernes 6 de agosto de 1999.<\/p>\n<p>La Eucarist\u00eda, que nos disponemos a celebrar, nos lleva hoy espiritualmente al Tabor, junto a los ap\u00f3stoles Pedro, Santiago y Juan, para admirar extasiados el resplandor del Se\u00f1or transfigurado. En el acontecimiento de la Transfiguraci\u00f3n contemplamos el encuentro misterioso entre la historia, que se construye diariamente, y la herencia bienaventurada, que nos espera en el cielo, en la uni\u00f3n plena con Cristo, alfa y omega, principio y fin.<\/p>\n<p> A nosotros, peregrinos en la tierra, se nos concede gozar de la compa\u00f1\u00eda del Se\u00f1or transfigurado, cuando nos sumergimos en las cosas del cielo, mediante la oraci\u00f3n y la celebraci\u00f3n de los misterios divinos. Pero, como los disc\u00edpulos, tambi\u00e9n nosotros debemos descender del Tabor a la existencia diaria, donde los acontecimientos de los hombres interpelan nuestra fe. En el monte hemos visto; en los caminos de la vida se nos pide proclamar incansablemente el Evangelio, que ilumina los pasos de los creyentes.<\/p>\n<p> Esta profunda convicci\u00f3n espiritual gui\u00f3 toda la misi\u00f3n eclesial de mi venerado predecesor, el siervo de Dios Pablo VI, que volvi\u00f3 a la casa del Padre precisamente en la fiesta de la Transfiguraci\u00f3n, hace veinti\u00fan a\u00f1os. En el \u00c1ngelus que deb\u00eda rezar aquel d\u00eda, el 6 de agosto de 1978, afirmaba: \u00abLa solemnidad de hoy proyecta una luz deslumbrante sobre nuestra vida diaria y nos lleva a dirigir la mente al destino inmortal que este hecho esconde\u00bb (<i>L&#8217;Osservatore Romano<\/i>, edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola, 13 de agosto de 1978, p. 3).<\/p>\n<p> \u00a1S\u00ed! Nos recuerda Pablo VI: hemos sido creados para la eternidad, y la eternidad comienza ya desde ahora, puesto que el Se\u00f1or est\u00e1 en medio de nosotros, vive con su Iglesia y en ella.<\/p>\n<p> Mientras con \u00edntima emoci\u00f3n hacemos memoria este inolvidable predecesor m\u00edo en la sede de Pedro, oremos a fin de que todos los cristianos obtengan de la contemplaci\u00f3n de Cristo, \u00abresplandor de la gloria del Padre e impronta de su sustancia\u00bb (<i>Hb<\/i> 1, 3), valent\u00eda y constancia para anunciarlo y testimoniarlo fielmente con palabras y obras. Mar\u00eda, Madre sol\u00edcita y diligente, nos ayude a ser destello de la luz salv\u00edfica de su Hijo Jes\u00fas.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_General_26-04-2000\">Catequesis, Audiencia General (26-04-2000)<\/span><\/h3>\n<p> 1. [&#8230;] &#8220;\u00a1Verdaderamente Jes\u00fas ha resucitado!&#8221;. Este anuncio abre un horizonte nuevo a la humanidad entera. En la Resurrecci\u00f3n se hace realidad lo que en la Transfiguraci\u00f3n del monte Tabor se vislumbraba misteriosamente. Entonces el Salvador revel\u00f3 a Pedro, Santiago y Juan el prodigio de gloria y de luz confirmado por la voz del Padre:\u00a0 &#8220;Este es mi Hijo predilecto&#8221; (<i>Mc<\/i> 9, 7).<\/p>\n<p> En la fiesta de Pascua estas palabras se nos presentan en su plenitud de verdad. El Hijo predilecto del Padre, Cristo crucificado y muerto, ha resucitado por nosotros. A su luz, los creyentes vemos la luz y, &#8220;exaltados por el Esp\u00edritu -como afirma la liturgia de la Iglesia de Oriente-, cantamos a la Trinidad consustancial a lo largo de todos los siglos&#8221; (<i>Grandes V\u00edsperas de la Transfiguraci\u00f3n de Cristo<\/i>). Con el coraz\u00f3n rebosante de alegr\u00eda pascual subamos hoy espiritualmente \u00a0al monte santo, que domina la llanura de Galilea, para contemplar \u00a0el acontecimiento que all\u00ed se realiza, anticipando los sucesos pascuales.<\/p>\n<p> 2.\u00a0Cristo es el centro de la Transfiguraci\u00f3n. Hacia \u00e9l convergen dos testigos de la primera Alianza:\u00a0 Mois\u00e9s, mediador de la Ley, y El\u00edas, profeta del Dios vivo. La divinidad de Cristo, proclamada por la voz del Padre, tambi\u00e9n se manifiesta mediante los s\u00edmbolos que san Marcos traza con sus rasgos pintorescos. La luz y la blancura son s\u00edmbolos que representan la eternidad y la trascendencia:\u00a0 &#8220;Sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como no los puede blanquear lavandera sobre la tierra&#8221; (<i>Mc<\/i> 9, 3). Asimismo, la nube es signo de la presencia de Dios en el camino del \u00c9xodo de Israel y en la tienda de la Alianza (cf.<i> Ex<\/i> 13, 21-22; 14, 19.\u00a024; 40, 34.\u00a038).<\/p>\n<p> Canta tambi\u00e9n la liturgia oriental, en el Matutino de la Transfiguraci\u00f3n:\u00a0 &#8220;Luz inmutable de la luz del Padre, oh Verbo, con tu brillante luz hoy hemos visto en el Tabor la luz que es el Padre y la luz que es el Esp\u00edritu, luz que ilumina a toda criatura&#8221;.<\/p>\n<p> 3.\u00a0Este texto lit\u00fargico subraya la dimensi\u00f3n trinitaria de la transfiguraci\u00f3n de Cristo en el monte, pues es expl\u00edcita la presencia del Padre con su voz reveladora. La tradici\u00f3n cristiana vislumbra impl\u00edcitamente tambi\u00e9n la presencia del Esp\u00edritu Santo, teniendo en cuenta el evento paralelo del bautismo en el Jord\u00e1n, donde el Esp\u00edritu descendi\u00f3 sobre Cristo en\u00a0forma de\u00a0paloma (cf.<i>\u00a0Mc<\/i>\u00a01,\u00a010). De hecho, el mandato del Padre:\u00a0 &#8220;Escuchadlo&#8221; (<i>Mc<\/i> 9, 7) presupone que Jes\u00fas est\u00e1 lleno de Esp\u00edritu Santo, de forma que sus palabras son &#8220;esp\u00edritu y vida&#8221; (<i>Jn<\/i> 6, 63; cf. 3, 34-35).<\/p>\n<p> Por consiguiente, podemos subir al monte para detenernos a contemplar y sumergirnos en el misterio de luz de Dios. El Tabor representa a todos los montes que nos llevan a Dios, seg\u00fan una imagen muy frecuente en los m\u00edsticos. Otro texto de la Iglesia de Oriente nos invita a esta ascensi\u00f3n hacia las alturas y hacia la luz:\u00a0 &#8220;Venid, pueblos, seguidme. Subamos a la monta\u00f1a santa y celestial; deteng\u00e1monos espiritualmente en la ciudad del Dios vivo y contemplemos en esp\u00edritu la divinidad del Padre y del Esp\u00edritu que resplandece en el Hijo unig\u00e9nito&#8221; (tropario, conclusi\u00f3n del <i>Canon de san Juan Damasceno<\/i>).<\/p>\n<p> 4.\u00a0En la Transfiguraci\u00f3n no s\u00f3lo contemplamos el misterio de Dios, pasando de luz a luz (cf. <i>Sal<\/i> 36, 10), sino que tambi\u00e9n se nos invita a escuchar la palabra divina que se nos dirige. Por encima de la palabra de la Ley en Mois\u00e9s y de la profec\u00eda en El\u00edas, resuena la palabra del Padre que remite a la del Hijo, como acabo de recordar. Al presentar al &#8220;Hijo predilecto&#8221;, el Padre a\u00f1ade la invitaci\u00f3n a escucharlo (cf. <i>Mc<\/i> 9, 7).<\/p>\n<p> La segunda carta de san Pedro, cuando comenta la escena de la Transfiguraci\u00f3n, pone fuertemente de relieve la voz divina. Jesucristo &#8220;recibi\u00f3 de Dios Padre honor y gloria, cuando la sublime gloria le dirigi\u00f3 esta voz:\u00a0 &#8220;Este es mi Hijo predilecto, en quien me complazco&#8221;. Nosotros mismos escuchamos esta voz, venida del cielo, estando con \u00e9l en el monte santo. Y as\u00ed se nos hace m\u00e1s firme la palabra de los profetas, a la cual hac\u00e9is bien en prestar atenci\u00f3n, como a l\u00e1mpara que luce en lugar oscuro, hasta que despunte el d\u00eda y se levante en vuestros corazones el lucero de la ma\u00f1ana&#8221; (<i>2 P<\/i> 1, 17-19).<\/p>\n<p> 5.\u00a0Visi\u00f3n y escucha, contemplaci\u00f3n y obediencia son, por consiguiente, los caminos que nos llevan al monte santo en el que la Trinidad se revela en la gloria del Hijo. &#8220;La Transfiguraci\u00f3n nos concede una visi\u00f3n anticipada de la gloriosa venida de Cristo &#8220;el cual transfigurar\u00e1 este miserable cuerpo nuestro en un cuerpo glorioso como el suyo&#8221; (<i>Flp<\/i> 3, 21). Pero nos recuerda tambi\u00e9n que &#8220;es necesario que pasemos por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios&#8221; (<i>Hch<\/i> 14, 22)&#8221; (<i>Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica<\/i>, n.\u00a0556).<\/p>\n<p> La liturgia de la Transfiguraci\u00f3n, como sugiere la espiritualidad de la Iglesia de Oriente, presenta \u00a0en los ap\u00f3stoles Pedro, Santiago y Juan una &#8220;tr\u00edada&#8221; humana que contempla la Trinidad divina. Como los tres j\u00f3venes del horno de fuego ardiente del libro de Daniel (cf. <i>Dn<\/i> 3, 51-90), la liturgia &#8220;bendice a Dios Padre creador, canta al Verbo que baj\u00f3 en su ayuda y cambia el fuego en roc\u00edo, y exalta al Esp\u00edritu que da a todos la vida por los siglos&#8221; (<i>Matutino de la fiesta de la Transfiguraci\u00f3n<\/i>).<\/p>\n<p> Tambi\u00e9n nosotros oremos ahora al Cristo transfigurado con las palabras del <i> Canon de san Juan Damasceno:\u00a0<\/i> &#8220;Me has seducido con el deseo de ti, oh Cristo, y me has transformado con tu divino amor. Quema mis pecados con el fuego inmaterial y d\u00edgnate colmarme de tu dulzura, para que, lleno de alegr\u00eda, exalte tus manifestaciones&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Angelus_06-08-2006\">\u00c1ngelus (06-08-2006)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Palacio pontificio de Castelgandolfo<br \/>Domingo 6 de agosto de 2006<\/p>\n<p>En este domingo el evangelista san Marcos refiere que Jes\u00fas se llev\u00f3 a Pedro, Santiago y Juan a una monta\u00f1a alta y se transfigur\u00f3 delante de ellos, y sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador,<i> &#8220;como no puede dejarlos ning\u00fan batanero del mundo&#8221;<\/i> (cf. <i>Mc<\/i> 9, 2-10). La liturgia nos invita hoy a fijar nuestra mirada en este misterio de luz. En el rostro transfigurado de Jes\u00fas brilla un rayo de la luz divina que \u00e9l ten\u00eda en su interior. Esta misma luz resplandecer\u00e1 en el rostro de Cristo el d\u00eda de la Resurrecci\u00f3n. En este sentido, la Transfiguraci\u00f3n es como una anticipaci\u00f3n del misterio pascual. <\/p>\n<p>La Transfiguraci\u00f3n nos invita a abrir los ojos del coraz\u00f3n al misterio de la luz de Dios presente en toda la historia de la salvaci\u00f3n. Ya al inicio de la creaci\u00f3n el Todopoderoso dice: <i>&#8220;Fiat lux&#8221;<\/i>, &#8220;Haya luz&#8221; (<i>Gn<\/i> 1, 3), y la luz se separ\u00f3 de la oscuridad. Al igual que las dem\u00e1s criaturas, la luz es un signo que revela algo de Dios: es como el reflejo de su gloria, que acompa\u00f1a sus manifestaciones. Cuando Dios se presenta, &#8220;su fulgor es como la luz, salen rayos de sus manos&#8221; (<i>Ha<\/i> 3, 4). La luz -se dice en los <i>Salmos<\/i>&#8211; es el manto con que Dios se envuelve (cf. <i>Sal<\/i> 104, 2). En el <i>libro de la Sabidur\u00eda<\/i> el simbolismo de la luz se utiliza para describir la esencia misma de Dios: la sabidur\u00eda, efusi\u00f3n de la gloria de Dios, es &#8220;un reflejo de la luz eterna&#8221;, superior a toda luz creada (cf. <i>Sb<\/i> 7, 27. 29 s). En el Nuevo Testamento es Cristo quien constituye la plena manifestaci\u00f3n de la luz de Dios. Su resurrecci\u00f3n ha derrotado para siempre el poder de las tinieblas del mal. Con Cristo resucitado triunfan la verdad y el amor sobre la mentira y el pecado. En \u00e9l la luz de Dios ilumina ya definitivamente la vida de los hombres y el camino de la historia. &#8220;Yo soy la luz del mundo -afirma en el Evangelio-; el que me siga no caminar\u00e1 en la oscuridad, sino que tendr\u00e1 la luz de la vida&#8221; (<i>Jn<\/i> 8, 12). <\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1nta necesidad tenemos, tambi\u00e9n en nuestro tiempo, de salir de las tinieblas del mal para experimentar la alegr\u00eda de los hijos de la luz! Que nos obtenga este don Mar\u00eda, a quien ayer, con particular devoci\u00f3n, recordamos en la memoria anual de la dedicaci\u00f3n de la bas\u00edlica de Santa Mar\u00eda la Mayor. Que la Virgen sant\u00edsima consiga, adem\u00e1s, la paz para las poblaciones de Oriente Pr\u00f3ximo, martirizadas por luchas fratricidas. Sabemos bien que la paz es ante todo don de Dios, que hemos de implorar con insistencia en la oraci\u00f3n, pero en este momento queremos recordar tambi\u00e9n que es compromiso de todos los hombres de buena voluntad. \u00a1Que nadie se substraiga a este deber! <\/p>\n<p>Por tanto, ante la amarga constataci\u00f3n de que hasta ahora se han deso\u00eddo las voces que ped\u00edan un alto el fuego inmediato en aquella martirizada regi\u00f3n, siento la urgencia de renovar mi apremiante llamamiento en ese sentido, pidiendo a todos que den su contribuci\u00f3n concreta a la construcci\u00f3n de una paz justa y duradera. Encomiendo este renovado llamamiento a la intercesi\u00f3n de la Virgen sant\u00edsima. <\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_General_13-06-2012\">Catequesis, Audiencia General (13-06-2012)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">nn. 1.6-8.<\/p>\n<p>1. El encuentro diario con el Se\u00f1or y la recepci\u00f3n frecuente de los sacramentos permiten abrir nuestra mente y nuestro coraz\u00f3n a su presencia, a sus palabras, a su acci\u00f3n. La oraci\u00f3n no es solamente la respiraci\u00f3n del alma, sino tambi\u00e9n, para usar una imagen, el oasis de paz en el que podemos encontrar el agua que alimenta nuestra vida espiritual y transforma nuestra existencia. Y Dios nos atrae hacia s\u00ed, nos hace subir al monte de la santidad, para que estemos cada vez m\u00e1s cerca de \u00e9l, ofreci\u00e9ndonos a lo largo del camino luz y consolaciones&#8230;<\/p>\n<p>6. En la oraci\u00f3n, por tanto, abrimos nuestra alma al Se\u00f1or para que \u00e9l venga a habitar nuestra debilidad, transform\u00e1ndola en fuerza para el Evangelio. Y tambi\u00e9n es rico en significado el verbo griego con el que san Pablo describe este habitar del Se\u00f1or en su fr\u00e1gil humanidad; usa <i>episkenoo<\/i>, que podr\u00edamos traducir con \u00abplantar la propia tienda\u00bb. El Se\u00f1or sigue plantando su tienda en nosotros, en medio de nosotros: es el misterio de la Encarnaci\u00f3n. El mismo Verbo divino, que vino a habitar en nuestra humanidad, quiere habitar en nosotros, plantar en nosotros su tienda, para iluminar y transformar nuestra vida y el mundo. <\/p>\n<p>7. La intensa contemplaci\u00f3n de Dios que experiment\u00f3 san Pablo recuerda la de los disc\u00edpulos en el monte Tabor, cuando, al ver a Jes\u00fas transfigurarse y resplandecer de luz, Pedro le dijo: \u00abMaestro, \u00a1qu\u00e9 bueno es que estemos aqu\u00ed! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Mois\u00e9s y otra para El\u00edas\u00bb (<i>Mc <\/i>9, 5). \u00abNo sab\u00eda qu\u00e9 decir, pues estaban asustados\u00bb, a\u00f1ade san Marcos (v. 6). Contemplar al Se\u00f1or es, al mismo tiempo, fascinante y tremendo: fascinante, porque \u00e9l nos atrae hacia s\u00ed y arrebata nuestro coraz\u00f3n hacia lo alto, llev\u00e1ndolo a su altura, donde experimentamos la paz, la belleza de su amor; y tremendo, porque pone de manifiesto nuestra debilidad, nuestra inadecuaci\u00f3n, la dificultad de vencer al Maligno, que insidia nuestra vida, la espina clavada tambi\u00e9n en nuestra carne. En la oraci\u00f3n, en la contemplaci\u00f3n diaria del Se\u00f1or recibimos la fuerza del amor de Dios y sentimos que son verdaderas las palabras de san Pablo a los cristianos de Roma, donde escribi\u00f3: \u00abPues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni \u00e1ngeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podr\u00e1 separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jes\u00fas, nuestro Se\u00f1or\u00bb (<i>Rm<\/i> 8, 38-39).<\/p>\n<p>8. En un mundo en el que corremos el peligro de confiar solamente en la eficiencia y en el poder de los medios humanos, en este mundo estamos llamados a redescubrir y testimoniar el poder de Dios que se comunica en la oraci\u00f3n, con la que crecemos cada d\u00eda conformando nuestra vida a la de Cristo, el cual \u2014como afirma san Pablo\u2014 \u00abfue crucificado por causa de su debilidad, pero ahora vive por la fuerza de Dios. Lo mismo nosotros: somos d\u00e9biles en \u00e9l, pero viviremos con \u00e9l por la fuerza de Dios para vosotros\u00bb (<i>2 Co <\/i>13, 4). <\/p>\n<p>9. [&#8230;] La uni\u00f3n con Dios no aleja del mundo, pero nos da la fuerza para permanecer realmente en el mundo, para hacer lo que se debe hacer en el mundo. As\u00ed pues, tambi\u00e9n en nuestra vida de oraci\u00f3n tal vez podemos tener momentos de particular intensidad, en los que sentimos m\u00e1s viva la presencia del Se\u00f1or, pero es importante la constancia, la fidelidad de la relaci\u00f3n con Dios, sobre todo en las situaciones de aridez, de dificultad, de sufrimiento, de aparente ausencia de Dios. S\u00f3lo si somos aferrados por el amor de Cristo, seremos capaces de afrontar cualquier adversidad, como san Pablo, convencidos de que todo lo podemos en Aquel que nos da la fuerza (cf. <i>Flp <\/i>4, 13). Por consiguiente, cuanto m\u00e1s espacio demos a la oraci\u00f3n, tanto m\u00e1s veremos que nuestra vida se transformar\u00e1 y estar\u00e1 animada por la fuerza concreta del amor de Dios. As\u00ed sucedi\u00f3, por ejemplo, a la beata madre Teresa de Calcuta, que en la contemplaci\u00f3n de Jes\u00fas, y precisamente tambi\u00e9n en tiempos de larga aridez, encontraba la raz\u00f3n \u00faltima y la fuerza incre\u00edble para reconocerlo en los pobres y en los abandonados, a pesar de su fr\u00e1gil figura. La contemplaci\u00f3n de Cristo en nuestra vida \u2014como ya he dicho\u2014 no nos aleja de la realidad, sino que nos hace a\u00fan m\u00e1s part\u00edcipes de las vicisitudes humanas, porque el Se\u00f1or, atray\u00e9ndonos hacia s\u00ed en la oraci\u00f3n, nos permite hacernos presentes y cercanos a todos los hermanos en su amor. Gracias.<\/p>\n<h2><span id=\"Joseph_Ratzinger_Benedicto_XVI\">Joseph Ratzinger (Benedicto XVI)<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Jesus_de_Nazaret_La_Transfiguracion\">Jes\u00fas de Nazaret: La Transfiguraci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">Tomo I, Cap\u00edtulo IX, 2<\/p>\n<p>En los tres sin\u00f3pticos la confesi\u00f3n de Pedro y el relato de la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas est\u00e1n enlazados entre s\u00ed por una referencia temporal. Mateo y Marcos dicen: \u00abSeis d\u00edas despu\u00e9s tom\u00f3 Jes\u00fas consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan\u00bb (Mt 17, 1; Mc 9, 2). Lucas escribe: \u00abUnos ocho d\u00edas despu\u00e9s.\u00bb (Lc 9, 28). Esto indica ante todo que los dos acontecimientos en los que Pedro desempe\u00f1a un papel destacado est\u00e1n relacionados uno con otro. En un primer momento podr\u00edamos decir que, en ambos casos, se trata de la divinidad de Jes\u00fas, el Hijo; pero en las dos ocasiones la aparici\u00f3n de su gloria est\u00e1 relacionada tambi\u00e9n con el tema de la pasi\u00f3n. La divinidad de Jes\u00fas va unida a la cruz; s\u00f3lo en esa interrelaci\u00f3n reconocemos a Jes\u00fas correctamente. Juan ha expresado con palabras esta conexi\u00f3n interna de cruz y gloria al decir que la cruz es la \u00abexaltaci\u00f3n\u00bb de Jes\u00fas y que su exaltaci\u00f3n no tiene lugar m\u00e1s que en la cruz. Pero ahora debemos analizar m\u00e1s a fondo esa singular indicaci\u00f3n temporal. Existen dos interpretaciones diferentes, pero que no se excluyen una a otra.<\/p>\n<p>Jean-Marie van Cangh y Michel van Esbroeck han analizado minuciosamente la relaci\u00f3n del pasaje con el calendario de fiestas jud\u00edas. Llaman la atenci\u00f3n sobre el hecho de que s\u00f3lo cinco d\u00edas separan dos grandes fiestas jud\u00edas en oto\u00f1o: primero el Yom Hakkippurim, la gran fiesta de la expiaci\u00f3n; seis d\u00edas m\u00e1s tarde, la fiesta de las Tiendas (<i>Sukko\u00ed<\/i>), que dura una semana. Esto significar\u00eda que la confesi\u00f3n de Pedro tuvo lugar en el gran d\u00eda de la expiaci\u00f3n y que, desde el punto de vista teol\u00f3gico, se la deber\u00eda interpretar en el trasfondo de esta fiesta, \u00fanica ocasi\u00f3n del a\u00f1o en la que el sumo sacerdote pronuncia solemnemente el nombre de YHWH en el <i>sancta sanct\u00f3rum<\/i> del templo. La confesi\u00f3n de Pedro en Jes\u00fas como Hijo del Dios vivo tendr\u00eda en este contexto una dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda. Jean Dani\u00e9lou, en cambio, relaciona exclusivamente la dataci\u00f3n que ofrecen los evangelistas con la fiesta de la Tiendas, que \u2014como ya se ha dicho\u2014 duraba una semana. En definitiva, pues, las indicaciones temporales de Mateo, Marcos y Lucas coincidir\u00edan. Los seis o cerca de ocho d\u00edas har\u00edan referencia entonces a la semana de la fiesta de las Tiendas; por tanto, la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas habr\u00eda tenido lugar el \u00faltimo d\u00eda de esta fiesta, que al mismo tiempo era su punto culminante y su s\u00edntesis interna.<\/p>\n<p>Ambas interpretaciones tienen en com\u00fan que relacionan la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas con la fiesta de las Tiendas. Veremos que, de hecho, esta relaci\u00f3n se manifiesta en el texto mismo, lo que nos permite entender mejor todo el acontecimiento. Aparte de la singularidad de estos relatos, se muestra aqu\u00ed un rasgo fundamental de la vida de Jes\u00fas, puesto de relieve sobre todo por Juan, como hemos visto en el cap\u00edtulo precedente: los grandes acontecimientos de la vida de Jes\u00fas guardan una relaci\u00f3n intr\u00ednseca con el calendario de fiestas jud\u00edas; son, por as\u00ed decirlo, acontecimientos lit\u00fargicos en los que la liturgia, con su conmemoraci\u00f3n y su esperanza, se hace realidad, se hace vida que a su vez lleva a la liturgia y que, desde ella, quisiera volver a convertirse en vida.<\/p>\n<p>Precisamente al analizar las relaciones entre la historia de la transfiguraci\u00f3n y la fiesta de las Tiendas veremos que todas las fiestas jud\u00edas tienen tres dimensiones. Proceden de celebraciones de la religi\u00f3n natural, es decir, hablan del Creador y de la creaci\u00f3n; luego se convierten en conmemoraciones de la acci\u00f3n de Dios en la historia y finalmente, bas\u00e1ndose en esto, en fiestas de la esperanza que salen al encuentro del Se\u00f1or que viene, en el cual la acci\u00f3n salvadora de Dios en la historia alcanza su plenitud, y se llega a la vez a la reconciliaci\u00f3n de toda la creaci\u00f3n. Veremos que estas tres dimensiones de las fiestas profundizan m\u00e1s y adquieren un car\u00e1cter nuevo mediante su realizaci\u00f3n en la vida y la pasi\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>A esta interpretaci\u00f3n lit\u00fargica de la fecha se contrapone otra, defendida insistentemente sobre todo por Hartmut Gese, que no cree suficientemente fundada la relaci\u00f3n con la fiesta de las Tiendas y, en su lugar, lee todo el texto sobre el trasfondo de \u00c9xodo 24, la subida de Mois\u00e9s al monte Sina\u00ed. En efecto, este cap\u00edtulo, en el que se describe la ratificaci\u00f3n de la alianza de Dios con Israel, es una clave esencial para la interpretaci\u00f3n del acontecimiento de la transfiguraci\u00f3n. En \u00e9l se dice: \u00abLa nube lo cubr\u00eda y la gloria del Se\u00f1or descansaba sobre el monte Sina\u00ed y la nube lo cubri\u00f3 durante seis d\u00edas. Al s\u00e9ptimo d\u00eda llam\u00f3 a Mois\u00e9s desde la nube\u00bb (Ex 24, 16). El hecho de que aqu\u00ed \u2014a diferencia de lo que ocurre en los Evangelios\u2014 se hable del s\u00e9ptimo d\u00eda no impide una relaci\u00f3n entre \u00c9xodo 24 y el acontecimiento de la transfiguraci\u00f3n; en cualquier caso, a m\u00ed me parece m\u00e1s convincente la dataci\u00f3n basada en el calendario de fiestas jud\u00edas. Por lo dem\u00e1s, nada tiene de extra\u00f1o que en los acontecimientos de la vida de Jes\u00fas confluyan relaciones tipol\u00f3gicas diferentes, demostrando as\u00ed que tanto Mois\u00e9s como los Profetas hablan todos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Pasemos a tratar ahora del relato de la transfiguraci\u00f3n. All\u00ed se dice que Jes\u00fas tom\u00f3 consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y los llev\u00f3 a un monte alto, a solas (cf. Mc 9,2). Volveremos a encontrar a los tres juntos en el monte de los Olivos (cf. Mc 14, 33), en la extrema angustia de Jes\u00fas, como imagen que contrasta con la de la transfiguraci\u00f3n, aunque ambas est\u00e1n inseparablemente relacionadas entre s\u00ed. No podemos dejar de ver la relaci\u00f3n con \u00c9xodo 24, donde Mois\u00e9s lleva consigo en su ascensi\u00f3n a Aar\u00f3n, Nadab y Abih\u00fa, adem\u00e1s de los setenta ancianos de Israel.<\/p>\n<p>De nuevo nos encontramos \u2014como en el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a y en las noches que Jes\u00fas pasaba en oraci\u00f3n\u2014 con el monte como lugar de m\u00e1xima cercan\u00eda de Dios; de nuevo tenemos que pensar en los diversos montes de la vida de Jes\u00fas como en un todo \u00fanico: el monte de la tentaci\u00f3n, el monte de su gran predicaci\u00f3n, el monte de la oraci\u00f3n, el monte de la transfiguraci\u00f3n, el monte de la angustia, el monte de la cruz y, por \u00faltimo, el monte de la ascensi\u00f3n, en el que el Se\u00f1or \u2014en contraposici\u00f3n a la oferta de dominio sobre el mundo en virtud del poder del demonio\u2014 dice: \u00abSe me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra\u00bb (Mt 28, 18). Pero resaltan en el fondo tambi\u00e9n el Sina\u00ed, el Horeb, el Moria, los montes de la revelaci\u00f3n del Antiguo Testamento, que son todos ellos al mismo tiempo montes de la pasi\u00f3n y montes de la revelaci\u00f3n y, a su vez, se\u00f1alan al monte del templo, en el que la revelaci\u00f3n se hace liturgia.<\/p>\n<p>En la b\u00fasqueda de una interpretaci\u00f3n, se perfila sin duda en primer lugar sobre el fondo el simbolismo general del monte: el monte como lugar de la subida, no s\u00f3lo externa, sino sobre todo interior; el monte como liberaci\u00f3n del peso de la vida cotidiana, como un respirar en el aire puro de la creaci\u00f3n; el monte que permite contemplar la inmensidad de la creaci\u00f3n y su belleza; el monte que me da altura interior y me hace intuir al Creador. La historia a\u00f1ade a estas consideraciones la experiencia del Dios que habla y la experiencia de la pasi\u00f3n, que culmina con el sacrificio de Isaac, con el sacrificio del cordero, prefiguraci\u00f3n del Cordero definitivo sacrificado en el monte Calvario. Mois\u00e9s y El\u00edas recibieron en el monte la revelaci\u00f3n de Dios; ahora est\u00e1n en coloquio con Aquel que es la revelaci\u00f3n de Dios en persona.<\/p>\n<p>\u00abY se transfigur\u00f3 delante de ellos\u00bb, dice simplemente Marcos, y a\u00f1ade, con un poco de torpeza y casi balbuciendo ante el misterio: \u00abSus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ning\u00fan batanero del mundo\u00bb (9, 2s). Mateo utiliza ya palabras de mayor aplomo: \u00abSu rostro resplandec\u00eda como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz\u00bb (17, 2). Lucas es el \u00fanico que hab\u00eda mencionado antes el motivo de la subida: subi\u00f3 \u00aba lo alto de una monta\u00f1a, para orar\u00bb; y, a partir de ah\u00ed, explica el acontecimiento del que son testigos los tres disc\u00edpulos: \u00abMientras oraba, el aspecto de su rostro cambi\u00f3, sus vestidos brillaban de blanco\u00bb (9, 29). La transfiguraci\u00f3n es un acontecimiento de oraci\u00f3n; se ve claramente lo que sucede en la conversaci\u00f3n de Jes\u00fas con el Padre: la \u00edntima compenetraci\u00f3n de su ser con Dios, que se convierte en luz pura. En su ser uno con el Padre, Jes\u00fas mismo es Luz de Luz. En ese momento se percibe tambi\u00e9n por los sentidos lo que es Jes\u00fas en lo m\u00e1s \u00edntimo de s\u00ed y lo que Pedro trata de decir en su confesi\u00f3n: el ser de Jes\u00fas en la luz de Dios, su propio ser luz como Hijo.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se puede ver tanto la referencia a la figura de Mois\u00e9s como su diferencia: \u00abCuando Mois\u00e9s baj\u00f3 del monte Sina\u00ed&#8230; no sab\u00eda que ten\u00eda radiante la piel de la cara, de haber hablado con el Se\u00f1or\u00bb (Ex 34, 29). Al hablar con Dios su luz resplandece en \u00e9l y al mismo tiempo, le hace resplandecer. Pero es, por as\u00ed decirlo, una luz que le llega desde fuera, y que ahora le hace brillar tambi\u00e9n a \u00e9l. Por el contrario, Jes\u00fas resplandece desde el interior, no s\u00f3lo recibe la luz, sino que \u00c9l mismo es Luz de Luz.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, las vestiduras de Jes\u00fas, blancas como la luz durante la transfiguraci\u00f3n, hablan tambi\u00e9n de nuestro futuro. En la literatura apocal\u00edptica, los vestidos blancos son expresi\u00f3n de criatura celestial, de los \u00e1ngeles y de los elegidos. As\u00ed, el Apocalipsis de Juan habla de los vestidos blancos que llevar\u00e1n los que ser\u00e1n salvados (cf. sobre todo 7, 9.13; 19, 14). Y esto nos dice algo m\u00e1s: las vestiduras de los elegidos son blancas porque han sido lavadas en la sangre del Cordero (cf. Ap 7, 14). Es decir, porque a trav\u00e9s del bautismo se unieron a la pasi\u00f3n de Jes\u00fas y su pasi\u00f3n es la purificaci\u00f3n que nos devuelve la vestidura original que hab\u00edamos perdido por el pecado (cf. Lc 15, 22). A trav\u00e9s del bautismo nos revestimos de luz con Jes\u00fas y nos convertimos nosotros mismos en luz.<\/p>\n<p>Ahora aparecen Mois\u00e9s y El\u00edas hablando con Jes\u00fas. Lo que el Resucitado explicar\u00e1 a los disc\u00edpulos en el camino hacia Ema\u00fas es aqu\u00ed una aparici\u00f3n visible. La Ley y los Profetas hablan con Jes\u00fas, hablan de Jes\u00fas. S\u00f3lo Lucas nos cuenta \u2014al menos en una breve indicaci\u00f3n\u2014 de qu\u00e9 hablaban los dos grandes testigos de Dios con Jes\u00fas: \u00abAparecieron con gloria; hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusal\u00e9n\u00bb (9, 31). Su tema de conversaci\u00f3n es la cruz, pero entendida en un sentido m\u00e1s amplio, como el \u00e9xodo de Jes\u00fas que deb\u00eda cumplirse en Jerusal\u00e9n. La cruz de Jes\u00fas es \u00e9xodo, un salir de esta vida, un atravesar el \u00abmar Rojo\u00bb de la pasi\u00f3n y un llegar a su gloria, en la cual, no obstante, quedan siempre impresos los estigmas.<\/p>\n<p>Con ello aparece claro que el tema fundamental de la Ley y los Profetas es la \u00abesperanza de Israel\u00bb, el \u00e9xodo que libera definitivamente; que, adem\u00e1s, el contenido de esta esperanza es el Hijo del hombre que sufre y el siervo de Dios que, padeciendo, abre la puerta a la novedad y a la libertad. Mois\u00e9s y El\u00edas se convierten ellos mismos en figuras y testimonios de la pasi\u00f3n. Con el Transfigurado hablan de lo que han dicho en la tierra, de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas; pero mientras hablan de ello con el Transfigurado aparece evidente que esta pasi\u00f3n trae la salvaci\u00f3n; que est\u00e1 impregnada de la gloria de Dios, que la pasi\u00f3n se transforma en luz, en libertad y alegr\u00eda.<\/p>\n<p>En este punto hemos de anticipar la conversaci\u00f3n que los tres disc\u00edpulos mantienen con Jes\u00fas mientras bajan del \u00abmonte alto\u00bb. Jes\u00fas habla con ellos de su futura resurrecci\u00f3n de entre los muertos, lo que presupone obviamente pasar primero por la cruz. Los disc\u00edpulos, en cambio, le preguntan por el regreso de El\u00edas anunciado por los escribas. Jes\u00fas les dice al respecto: \u00abEl\u00edas vendr\u00e1 primero y lo restablecer\u00e1 todo. Ahora, \u00bfpor qu\u00e9 est\u00e1 escrito que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Os digo que El\u00edas ya ha venido y han hecho con \u00e9l lo que han querido, como estaba escrito de \u00e9l\u00bb (Mc 9, 9-13). Jes\u00fas confirma as\u00ed, por una parte, la esperanza en la venida de El\u00edas, pero al mismo tiempo corrige y completa la imagen que se hab\u00edan hecho de todo ello. Identifica al El\u00edas que esperan con Juan el Bautista, aun sin decirlo: en la actividad del Bautista ha tenido lugar la venida de El\u00edas.<\/p>\n<p>Juan hab\u00eda venido para reunir a Israel y prepararlo para la llegada del Mes\u00edas. Pero si el Mes\u00edas mismo es el Hijo del hombre que padece, y s\u00f3lo as\u00ed abre el camino hacia la salvaci\u00f3n, entonces tambi\u00e9n la actividad preparatoria de El\u00edas ha de estar de alg\u00fan modo bajo el signo de la pasi\u00f3n. Y, en efecto: \u00abHan hecho con \u00e9l lo que han querido, como estaba escrito de \u00e9l\u00bb (Mc 9, 13). Jes\u00fas recuerda aqu\u00ed, por un lado, el destino efectivo del Bautista, pero con la referencia a la Escritura hace alusi\u00f3n tambi\u00e9n a las tradiciones existentes, que predec\u00edan un martirio de El\u00edas: El\u00edas era considerado \u00abcomo el \u00fanico que se hab\u00eda librado del martirio durante la persecuci\u00f3n; a su regreso&#8230; tambi\u00e9n \u00e9l debe sufrir la muerte\u00bb (Pesch, <i>Markusevangelium<\/i> II, p. 80).<\/p>\n<p>De este modo, la esperanza en la salvaci\u00f3n y la pasi\u00f3n son asociadas entre s\u00ed, desarrollando una imagen de la redenci\u00f3n que, en el fondo, se ajusta a la Escritura, pero que comporta una novedad revolucionaria respecto a las esperanzas que se ten\u00edan: con el Cristo que padece, la Escritura deb\u00eda y debe ser rele\u00edda continuamente. Siempre tenemos que dejar que el Se\u00f1or nos introduzca de nuevo en su conversaci\u00f3n con Mois\u00e9s y El\u00edas; tenemos que aprender continuamente a comprender la Escritura de nuevo a partir de \u00c9l, el Resucitado.<\/p>\n<p>Volvamos a la narraci\u00f3n de la transfiguraci\u00f3n. Los tres disc\u00edpulos est\u00e1n impresionados por la grandiosidad de la aparici\u00f3n. El \u00abtemor de Dios\u00bb se apodera de ellos, como hemos visto que sucede en otros momentos en los que sienten la proximidad de Dios en Jes\u00fas, perciben su propia miseria y quedan casi paralizados por el miedo. \u00abEstaban asustados\u00bb, dice Marcos (9, 6). Y entonces toma Pedro la palabra, aunque en su aturdimiento \u00ab&#8230; no sab\u00eda lo que dec\u00eda\u00bb (9, 6): \u00abMaestro. \u00a1Qu\u00e9 bien se est\u00e1 aqu\u00ed! Vamos a hacer tres chozas: una para ti, otra para Mois\u00e9s y otra para El\u00edas\u00bb (9, 5).<\/p>\n<p>Se ha debatido mucho sobre estas palabras pronunciadas, por as\u00ed decirlo, en \u00e9xtasis, en el temor, pero tambi\u00e9n en la alegr\u00eda por la proximidad de Dios. \u00bfTienen que ver con la fiesta de las Tiendas, en cuyo d\u00eda final tuvo lugar la aparici\u00f3n? Hartmut Gese lo discute y opina que el aut\u00e9ntico punto de referencia en el Antiguo Testamento es \u00c9xodo 33, 7ss, donde se describe la \u00abritualizaci\u00f3n del episodio del Sina\u00ed\u00bb: seg\u00fan este texto, Mois\u00e9s mont\u00f3 \u00abfuera del campamento\u00bb la tienda del encuentro, sobre la que descendi\u00f3 despu\u00e9s la columna de nube. All\u00ed el Se\u00f1or y Mois\u00e9s hablaron \u00abcara a cara, como habla un hombre con su amigo\u00bb (33, 11). Por tanto, Pedro querr\u00eda aqu\u00ed dar un car\u00e1cter estable al evento de la aparici\u00f3n levantando tambi\u00e9n tiendas del encuentro; el detalle de la nube que cubri\u00f3 a los disc\u00edpulos podr\u00eda confirmarlo. Podr\u00eda tratarse de una reminiscencia del texto de la Escritura antes citado; tanto la ex\u00e9gesis jud\u00eda como la paleocristiana conocen una encrucijada en la que confluyen diversas referencias a la revelaci\u00f3n, complement\u00e1ndose unas a otras. Sin embargo, el hecho de que deb\u00edan construirse tres tiendas contrasta con una referencia de semejante tipo o, al menos, la hace parecer secundaria.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n con la fiesta de las Tiendas resulta plausible cuando se considera la interpretaci\u00f3n mesi\u00e1nica de esta fiesta en el juda\u00edsmo de la \u00e9poca de Jes\u00fas. Jean Dani\u00e9lou ha profundizado en este aspecto de manera convincente y lo ha relacionado con el testimonio de los Padres, en los que las tradiciones jud\u00edas eran sin duda todav\u00eda conocidas y se las reinterpretaba en el contexto cristiano. La fiesta de las Tiendas presenta el mismo car\u00e1cter tridimensional que caracteriza \u2014como ya hemos visto\u2014 a las grandes fiestas jud\u00edas en general: una fiesta procedente originariamente de la religi\u00f3n natural se convierte en una fiesta de conmemoraci\u00f3n hist\u00f3rica de las intervenciones salv\u00edficas de Dios, y el recuerdo se convierte en esperanza de la salvaci\u00f3n definitiva. Creaci\u00f3n, historia y esperanza se unen entre s\u00ed. Si en la fiesta de las Tiendas, con la ofrenda del agua, se imploraba la lluvia tan necesaria en una tierra \u00e1rida, la fiesta se convierte muy pronto en recuerdo de la marcha de Israel por el desierto, donde los jud\u00edos viv\u00edan en tiendas (chozas, sukkot) (cf. Lv 23,43). Dani\u00e9lou cita primero a Riesenfeld: \u00abLas Tiendas no eran s\u00f3lo el recuerdo de la protecci\u00f3n divina en el desierto, sino lo que es m\u00e1s importante, una prefiguraci\u00f3n de los sukkot [divinos] en los que los justos vivir\u00edan al llegar el mundo futuro. Parece, pues, que el rito m\u00e1s caracter\u00edstico de la fiesta de las Tiendas, tal como se celebraba en los tiempos del juda\u00edsmo, ten\u00eda relaci\u00f3n con un significado escatol\u00f3gico muy preciso\u00bb (p. 451). En el Nuevo Testamento encontramos en Lucas las palabras sobre la morada eterna de los justos en la vida futura (16, 9). \u00abLa epifan\u00eda de la gloria de Jes\u00fas \u2014dice Dani\u00e9lou\u2014 es interpretada por Pedro como el signo de que ha llegado el tiempo mesi\u00e1nico. Y una de las caracter\u00edsticas de los tiempos mesi\u00e1nicos era que los justos morar\u00edan en las tiendas, cuya figura era la fiesta de las Tiendas\u00bb (p. 459). La vivencia de la transfiguraci\u00f3n durante la fiesta de las Tiendas hizo que Pedro reconociera en su \u00e9xtasis \u00abque las realidades prefiguradas en los ritos de la fiesta se hab\u00edan hecho realidad&#8230; La escena de la transfiguraci\u00f3n indica la llegada del tiempo mesi\u00e1nico\u00bb (p. 459). Al bajar del monte Pedro debe aprender a comprender de un modo nuevo que el tiempo mesi\u00e1nico es, en primer lugar, el tiempo de la cruz y que la transfiguraci\u00f3n \u2014ser luz en virtud del Se\u00f1or y con \u00c9l\u2014 comporta nuestro ser abrasados por la luz de la pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>A partir de estas conexiones adquiere tambi\u00e9n un nuevo sentido la frase fundamental del Pr\u00f3logo de Juan, en la que el evangelista sintetiza el misterio de Jes\u00fas: \u00abY la Palabra se hizo carne, y acamp\u00f3 entre nosotros\u00bb (Jn 1, 14). Efectivamente, el Se\u00f1or ha puesto la tienda de su cuerpo entre nosotros inaugurando as\u00ed el tiempo mesi\u00e1nico. Siguiendo esta idea, Gregorio de Nisa analiza en un texto magn\u00edfico la relaci\u00f3n entre la fiesta de las Tiendas y la Encarnaci\u00f3n. Dice que la fiesta de las Tiendas siempre se hab\u00eda celebrado, pero no se hab\u00eda hecho realidad. \u00abPues la verdadera fiesta de las Tiendas, en efecto, no hab\u00eda llegado a\u00fan. Pero precisamente por eso, seg\u00fan las palabras prof\u00e9ticas [en alusi\u00f3n al Salmo 118, 27] Dios, el Se\u00f1or del universo, se nos ha revelado para realizar la construcci\u00f3n de la tienda destruida de la naturaleza humana\u00bb (De anima, PG 46,132 B; cf. Dani\u00e9lou, pp. 464-466).<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta esta panor\u00e1mica, volvamos de nuevo al relato de la transfiguraci\u00f3n. \u00abSe form\u00f3 una nube que los cubri\u00f3 y una voz sali\u00f3 de la nube: \u00c9ste es mi Hijo amado; escuchadlo\u00bb (Mc 9, 7). La nube sagrada, es el signo de la presencia de Dios mismo, la <i>shekin\u00e1<\/i>. La nube sobre la tienda del encuentro indicaba la presencia de Dios. Jes\u00fas es la tienda sagrada sobre la que est\u00e1 la nube de la presencia de Dios y desde la cual cubre ahora \u00abcon su sombra\u00bb tambi\u00e9n a los dem\u00e1s. Se repite la escena del bautismo de Jes\u00fas, cuando el Padre mismo proclama desde la nube a Jes\u00fas como Hijo: \u00abT\u00fa eres mi Hijo amado, mi preferido\u00bb (Mc 1, 11). Pero a esta proclamaci\u00f3n solemne de la dignidad filial se a\u00f1ade ahora el imperativo: \u00abEscuchadlo\u00bb. Aqu\u00ed se aprecia de nuevo claramente la relaci\u00f3n con la subida de Mois\u00e9s al Sina\u00ed que hemos visto al principio como trasfondo de la historia de la transfiguraci\u00f3n. Mois\u00e9s recibi\u00f3 en el monte la Tor\u00e1, la palabra con la ense\u00f1anza de Dios. Ahora se nos dice, con referencia a Jes\u00fas: \u00abEscuchadlo\u00bb. Hartmut Gese comenta esta escena de un modo bastante acertado: \u00abJes\u00fas se ha convertido en la misma Palabra divina de la revelaci\u00f3n. Los Evangelios no pueden expresarlo m\u00e1s claro y con mayor autoridad: Jes\u00fas es la Tor\u00e1 misma\u00bb (p. 81). Con esto concluye la aparici\u00f3n: su sentido m\u00e1s profundo queda recogido en esta \u00fanica palabra. Los disc\u00edpulos tienen que volver a descender con Jes\u00fas y aprender siempre de nuevo: \u00abEscuchadlo\u00bb.<\/p>\n<p>Si aprendemos a interpretar as\u00ed el contenido del relato de la transfiguraci\u00f3n \u2014como irrupci\u00f3n y comienzo del tiempo mesi\u00e1nico\u2014, podemos entender tambi\u00e9n las oscuras palabras que Marcos incluye entre la confesi\u00f3n de Pedro y la instrucci\u00f3n sobre el discipulado, por un lado, y el relato de la transfiguraci\u00f3n, por otro: \u00abY a\u00f1adi\u00f3: &#8220;Os aseguro que algunos de los aqu\u00ed presentes no morir\u00e1n hasta que vean venir con poder el Reino de Dios&#8221;\u00bb (9, 1). \u00bfQu\u00e9 significa esto? \u00bfAnuncia Jes\u00fas quiz\u00e1s que algunos de los presentes seguir\u00e1n con vida en su Parus\u00eda, en la irrupci\u00f3n definitiva del Reino de Dios? \u00bfO acaso preanuncia otra cosa?<\/p>\n<p>Rudolf Pesch (II 2, p. 66s) ha mostrado convincentemente que la posici\u00f3n de estas palabras justo antes de la transfiguraci\u00f3n indica claramente que se refieren a este acontecimiento. Se promete a algunos \u2014los tres que acompa\u00f1an a Jes\u00fas en la ascensi\u00f3n al monte\u2014 que vivir\u00e1n una experiencia de la llegada del Reino de Dios \u00abcon poder\u00bb. En el monte, los tres ven resplandecer en Jes\u00fas la gloria del Reino de Dios. En el monte los cubre con su sombra la nube sagrada de Dios. En el monte \u2014en la conversaci\u00f3n de Jes\u00fas transfigurado con la Ley y los Profetas\u2014 reconocen que ha llegado la verdadera fiesta de las Tiendas. En el monte experimentan que Jes\u00fas mismo es la Tor\u00e1 viviente, toda la Palabra de Dios. En el monte ven el \u00abpoder\u00bb (<i>dynamis<\/i>) del reino que llega en Cristo.<\/p>\n<p>Pero precisamente en el encuentro aterrador con la gloria de Dios en Jes\u00fas tienen que aprender lo que Pablo dice a los disc\u00edpulos de todos los tiempos en la Primera Carta a los Corintios: \u00abNosotros predicamos a Cristo crucificado: esc\u00e1ndalo para los jud\u00edos, necedad para los griegos; pero para los llamados a Cristo \u2014jud\u00edos o griegos\u2014, poder (<i>dynamis<\/i>) de Dios y sabidur\u00eda de Dios\u00bb (1, 23s) Este \u00abpoder\u00bb (<i>dynamis<\/i>) del reino futuro se les muestra en Jes\u00fas transfigurado, que con los testigos de la Antigua Alianza habla de la \u00abnecesidad\u00bb de su pasi\u00f3n como camino hacia la gloria (cf. Lc 24, 26s). As\u00ed viven la Parus\u00eda anticipada; se les va introduciendo as\u00ed poco a poco en toda la profundidad del misterio de Jes\u00fas.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"G_Zevini_Lectio_Divina_Marcos_La_realizacion_de_un_sueno\">G. Zevini, Lectio Divina (Marcos): La realizaci\u00f3n de un sue\u00f1o<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), pp. 299-305.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La palabra se ilumina<\/p>\n<p>El acontecimiento de la transfiguraci\u00f3n se sit\u00faa entre el primero y el segundo anuncio de la Pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. No es casual: en el contexto inmediato aparece ya la orientaci\u00f3n de fondo, hecha todav\u00eda m\u00e1s expl\u00edcita por la voz del Padre, coraz\u00f3n y cima de todo el fragmento (v. 7).\u00a0<\/p>\n<p>El grupo de los ap\u00f3stoles conoce aqu\u00ed, excepcionalmente, una dr\u00e1stica reducci\u00f3n de doce a tres: Pedro, Santiago y Juan. Son los mismos a los que Jes\u00fas llamar\u00e1 m\u00e1s tarde para compartir otra experiencia con \u00e9l, la de su agon\u00eda en el huerto de los Olivos. La presencia de los mismos testigos pretende crear una correlaci\u00f3n entre los dos episodios, uno de gloria, otro de sufrimiento. Por otra parte, la transfiguraci\u00f3n tiene lugar en un contexto de lejan\u00eda de la vida ordinaria, casi -podr\u00edamos decir- de aislamiento. Jes\u00fas se lleva a los tres a una monta\u00f1a elevada (v. 2). La monta\u00f1a, por otro lado, es lugar habitual de encuentro con Dios: tambi\u00e9n Mois\u00e9s subi\u00f3 al monte para escuchar la voluntad divina codificada en las Diez Palabras (cf. Ex 19,20).\u00a0<\/p>\n<p>El evangelista, ante la imposibilidad de expresar con palabras el hecho de la transfiguraci\u00f3n, se refugia en im\u00e1genes caseras y casi ingenuas, como el candor de las vestiduras, que ning\u00fan batanero estar\u00eda en condiciones de igualar. Adem\u00e1s de las im\u00e1genes, est\u00e1 claro el significado de una experiencia paradis\u00edaca: todo habla en superlativo, incluso la presencia de dos personajes dotados de autoridad, como Mois\u00e9s y El\u00edas. La ley jud\u00eda exig\u00eda que se comprobara un hecho mediante el testimonio de dos testigos (cf. Dt 19,15): \u00e9ste es el primer significado de la presencia de ambos. Se les considera el s\u00edmbolo del Antiguo Testamento, los representantes de la ley y de los profetas, los dos precursores o testigos de la alianza. A esto debemos a\u00f1adir que se esperaba el retorno de ambos (cf. Dt 18,15 y Mal 3,23). En consecuencia, ambos atestiguan que la historia ha llegado a su giro crucial, porque ha llegado el tiempo prometido y esperado desde hace tanto tiempo, el tiempo del Mes\u00edas.\u00a0<\/p>\n<p>Llegados aqu\u00ed, Pedro es el \u00fanico que consigue verbalizar sus propios sentimientos. Sus palabras llevan el sello de la espontaneidad (v. 5), el de la instintividad y el de la reflexi\u00f3n. Se trata de una reacci\u00f3n torpe, inconsulta, t\u00edpica del hombre que parece generoso a la hora de pensar en los otros pero que, en realidad, piensa en s\u00ed mismo de una manera ego\u00edsta. La transfiguraci\u00f3n es, en realidad, un hecho divino y s\u00f3lo resulta posible comprenderlo si Dios nos proporciona la clave del mismo. Por eso, es menester escuchar antes a Dios, y s\u00f3lo en un segundo momento ser\u00e1 posible dar una respuesta adecuada y correcta.\u00a0<\/p>\n<p>Una nube envuelve al peque\u00f1o grupo. La nube era la forma sensible con la que Dios se revelaba. \u00c9sta, opaca y resplandeciente al mismo tiempo, manifiesta la presencia de Dios sin revelar su misterio. La nube envuelve a los tres disc\u00edpulos, que entran en el misterio de Dios y se ponen en condiciones de escuchar la voz divina que, como en el momento del bautismo (cf. Mc 1,11) hab\u00eda intervenido para proclamar a Jes\u00fas como el <i>\u00abHijo amado\u00bb, <\/i>a quien el Padre ama, ahora a\u00f1ade el mandato <i>\u00abescuchadlo\u00bb, <\/i>que designa a Jes\u00fas como el profeta al que todos deb\u00edan escuchar (cf. Dt 18,15). Al final, todo vuelve a la normalidad. Desaparecen Mois\u00e9s y El\u00edas, deja de verse la nube y ya no se oye m\u00e1s la voz de Dios. S\u00f3lo queda Jes\u00fas, y \u00e9l es lo m\u00e1s importante y lo \u00fanico que cuenta. S\u00f3lo de \u00e9l le viene al hombre la salvaci\u00f3n, como proclamar\u00e1 Pedro con valent\u00eda ante el Sanedr\u00edn (cf. Hch 4,12). Sin embargo, dado que la comprensi\u00f3n del Cristo transfigurado se sit\u00faa en la l\u00ednea de las apariciones del Resucitado, s\u00f3lo cuando sean enviados los disc\u00edpulos al mundo, para dar testimonio de su resurrecci\u00f3n, podr\u00e1n hablar de la transfiguraci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La palabra me ilumina<\/p>\n<p>Se viene llamando transfiguraci\u00f3n al acontecimiento del que fueron testigos privilegiados los tres ap\u00f3stoles. Con este termino se pretende expresar que Jes\u00fas se presenta diferente, trans-figurado, es decir, m\u00e1s all\u00e1 <i>(trans) <\/i>de su aspecto habitual. Es la presentaci\u00f3n del Jes\u00fas profundo, el m\u00e1s verdadero. Es una manera de acreditar su realidad divina. La transfiguraci\u00f3n es el espacio de la confidencia \u00edntima, el susurrar las cosas m\u00e1s personales y secretas, la apertura a los amigos.\u00a0<\/p>\n<p>Tampoco a nosotros, simples cristianos, nos faltan momentos en los que podemos experimentar a un Jes\u00fas diferente, porque se presenta de un modo particularmente luminoso a los ojos de nuestra mente y de nuestro coraz\u00f3n. Son esos momentos de la intimidad divina, del \u00abcoraz\u00f3n a coraz\u00f3n\u00bb. Con todo, no debemos repetir el error de Pedro. Todos quisi\u00e9ramos olvidar un pasado cargado de dificultades e ignorar un futuro cargado de inc\u00f3gnitas, a fin de saborear \u00fanicamente un presente gratificante. El deseo de Pedro, comprensible y justificable desde el punto de vista humano, corre el fuerte riesgo de desviar la verdadera finalidad de la experiencia. Esta no es una gratificaci\u00f3n que deba consumarse en ese momento, y tal vez en un estado de ebria despreocupaci\u00f3n, sino un t\u00f3nico para reemprender el camino. Han subido a la monta\u00f1a no para quedarse en ella, separados irresponsablemente de la llanura donde libran los seres humanos su batalla por la vida cotidiana, sino que, al contrario, han subido para comprender a fondo el sentido de la vida y volver a bajar para reemprender el duro camino. Obviamente, con una certeza m\u00e1s. La Palabra del Padre resuena en el hoy de nuestra historia y nosotros, enriquecidos con este \u00abescuchadlo\u00bb, nos encaminamos confiados detr\u00e1s de \u00e9l, seguros ahora de que el sue\u00f1o de una transfiguraci\u00f3n, realizado ya por Cristo, se esta preparando tambi\u00e9n para nosotros.\u00a0<\/p>\n<p>Mas a\u00fan, Jes\u00fas, que se transfigura, no se presenta como un <i>superman <\/i>que hace m\u00e1s vistosa su diferencia respecto a los otros, sino que anticipa y visualiza en su persona el destino final de cada hombre. En el Cristo transfigurado, los disc\u00edpulos y toda la humanidad ven realizado en el tiempo su destino de eternidad.\u00a0<\/p>\n<p><b>La Palabra en el coraz\u00f3n de los Padres\u00a0<\/b><\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n es el Hijo amado, sino el Unig\u00e9nito? En este <i>\u00abme he complacido\u00bb. <\/i>En efecto, su Hijo unig\u00e9nito se encarn\u00f3 para complacer al Padre; en su Hijo unig\u00e9nito se llev\u00f3 a cabo la salvaci\u00f3n universal para complacer al Padre; en el Hijo unig\u00e9nito se realiz\u00f3 la uni\u00f3n de todas las cosas para complacer al Padre. Como el hombre es un microcosmos que lleva en s\u00ed el vinculo de toda la realidad visible e invisible (y tanto la una como la otra existen), con toda justicia el Se\u00f1or y Creador y Ordenador del universo se complaci\u00f3 en que en su Hijo unig\u00e9nito y consustancial se llevara a cabo la uni\u00f3n de la divinidad y de la humanidad y, con esta, de toda la creaci\u00f3n, para que Dios sea todo en todos (1 Cor 15,28).\u00a0<\/p>\n<p><i>\u00abEscuchadle\u00bb. <\/i>En efecto, quien le acoge a \u00e9l, me acoge a m\u00ed, que le he enviado no como patr\u00f3n, sino como Padre. Como hombre le he enviado, es cierto, pero como Dios sigue en m\u00ed y yo en \u00e9l. Quien no honra a mi Hijo unig\u00e9nito y amado, no honra al Padre, a m\u00ed, que le he enviado. <i>\u00abEscuchadle\u00bb, <\/i>porque tiene palabras de vida eterna. \u00c9sta es la conclusi\u00f3n de lo que tuvo lugar, \u00e9ste es el valor del misterio (Juan Damasceno, <i>Sulla Trasfigurazione del Signore, <\/i>18, Roma 1980, 65).\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Caminar con la Palabra<\/p>\n<p>El Cristo transfigurado del Tabor, <i>\u00abel m\u00e1s bello entre los hijos de los hombres\u00bb <\/i>(Sal 45,3), est\u00e1 en el centro de la fe y de la esperanza cristiana, de la que san Pablo se erige con frecuencia en cantor: <i>\u00abNos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios\u00bb <\/i>(Rom 5,2). Cristo fundamenta e ilumina toda la antropolog\u00eda cristiana y nos revela no s\u00f3lo su verdadera identidad, sino tambi\u00e9n la del hombre, cuya condici\u00f3n ha asumido.\u00a0<\/p>\n<p>El hombre no est\u00e1 invitado a contemplar \u00fanicamente, desde el exterior, la belleza trascendente de Dios, como si pudiera contemplar un amanecer excepcional; est\u00e1 llamado tambi\u00e9n a \u00abentrar en su gloria\u00bb, a participar en su vida bienaventurada sobreabundante, eterna, de la que Cristo le hizo digno. El futuro del hombre es ser transfigurado. A la luz del Cristo pascual, ahora es posible <i>\u00abser nueva criatura\u00bb <\/i>(G\u00e1l 6,15). Todo creyente <i>\u00abes una nueva criatura; lo viejo ha pasado y ha aparecido algo nuevo\u00bb <\/i>(2 Cor 5,17). Este deseo de la \u00abgloria\u00bb, que vibra ya en la historia de la revelaci\u00f3n b\u00edblica, es la aspiraci\u00f3n de Cristo no s\u00f3lo para \u00e9l, sino tambi\u00e9n para nosotros: <i>\u00abPadre, ha llegado la hora. Glorifica a su Hijo, para que tu Hijo te glorifique. <\/i>T\u00fa <i>le diste poder sobre todos los hombres, para que \u00e9l d\u00e9 la vida eterna a todos los que t\u00fa le has dado\u00bb <\/i>(Jn 17,1s).\u00a0<\/p>\n<p>Sin embargo, es preciso admitir que en la tradici\u00f3n cristiana latina, en nombre de la ascesis y de la humildad, se nos ha invitado m\u00e1s a rechazar la gloria que a buscarla. Se han confundido a veces la vida virtuosa, el desprecio de la gloria y la vida deste\u00f1ida que ya Nietzsche fustigaba. Pretendiendo combatir la ambici\u00f3n humana, se ha sofocado con frecuencia su leg\u00edtimo deseo de grandeza. Esta pseudohumildad es, no obstante, una caricatura penosa del cristianismo. En realidad, los textos del Nuevo Testamento no cesan de exhortar a los cristianos a orientar su vida hacia esta gloria que les ha sido prometida (Ef 1,18). El cristiano no s\u00f3lo no debe huir de la gloria que viene de Dios (no de la de los hombres), sino que debe buscarla como su definitiva y verdadera humanizaci\u00f3n. Ya el salmista dec\u00eda en la Biblia a prop\u00f3sito del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios: \u00abLe <i>coronaste de gloria y dignidad\u00bb <\/i>(Sal 8,6) (M. Hubaut, <i>La trasfigurazione, <\/i>Brescia 2005, 99s, <i>passim). <\/i><\/p>\n<h2><span id=\"R_Schnackenburg_El_NT_y_Su_Mensaje_Mc_Retorno_de_los_discipulos\">R. Schnackenburg, El NT y Su Mensaje (Mc): Retorno de los disc\u00edpulos<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Comentario para la lectura espiritual. Tomo 2. Herder, Barcelona (1980), pp. 33-42.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas (9,2-8).\u00a0<\/p>\n<p>2 <i>Seis d\u00edas despu\u00e9s toma Jes\u00fas a Pedro, a Santiago y a Juan, y los conduce a un monte alto, aparte, a ellos solos. <\/i>3 <i>Y se transfigur\u00f3 delante de ellos, de forma que sus vestidos se volvieron tan resplandecientes por su blancura, como <\/i>4 <i>ning\u00fan batanero en el mundo podr\u00eda blanquearlos. Entonces se les aparecieron Elias y Mois\u00e9s, que conversaban con Jes\u00fas.<\/i><i>5 <\/i><i>Tomando Pedro la palabra, dice a Jes\u00fas: \u00ab\u00a1Rabb\u00ed! \u00a1Qu\u00e9 bueno ser\u00eda quedarnos aqu\u00ed! Vamos a hacer tres tiendas: una para ti, otra para Mois\u00e9s y otra para Elias.\u00bb 6 Es que no sab\u00eda qu\u00e9 decir, porque estaban llenos de estupor. <\/i>7 <i>Se form\u00f3 entonces una nube que los envolvi\u00f3, y de la nube sali\u00f3 una voz: \u00ab\u00c9ste es mi Hijo amado; escuchadle.\u00bb <\/i>8 <i>De pronto, miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jes\u00fas solo con ellos.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>La transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas sobre un monte elevado, es, como el acontecimiento de despu\u00e9s del bautismo y el paseo de Jes\u00fas sobre las aguas del lago, la historia de una teofan\u00eda que escapa a la consideraci\u00f3n cr\u00edtica de un historiador y que s\u00f3lo descubre su sentido a la fe. Pero, dada la multitud de motivos que en ella resuenan y en raz\u00f3n de sus posibles relaciones, presenta grandes dificultades incluso para determinar de forma inequ\u00edvoca ese sentido creyente. Sin duda alguna que la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas se narraba ya en la comunidad pospascual antes de que Marcos escribiese; \u00e9l la ha tomado insert\u00e1ndola en su Evangelio con determinadas miras. Cada evangelista ha puesto su propio acento . Por lo que a Marcos se refiere, hemos de preguntarnos qu\u00e9 le ha inducido a colocarla en este lugar y presentarla de esta forma. \u00bfAcaso la voz divina pretende confirmar, corregir y ahondar la confesi\u00f3n de Pedro afirmando que Jes\u00fas no es el Mes\u00edas en sentido jud\u00edo, sino el Hijo amado y \u00fanico de Dios? \u00bfHay que contemplar la dura ense\u00f1anza de que el Hijo del hombre debe padecer y morir a la luz esclarecedora de la resurrecci\u00f3n y de la gloria celestial que esperan a Jes\u00fas? \u00bfDeben cobrar \u00e1nimo y fuerza los disc\u00edpulos destinados al mismo camino doloroso de la cruz y la muerte por amor de Jes\u00fas? \u00bfAcaso la certeza de la inminente parus\u00eda (9,1) debe robustecer y hasta proclamar incluso un cumplimiento anticipado para los tres disc\u00edpulos? Todas estas preguntas se justifican en cierto modo despu\u00e9s de cuanto\u00a0<i> <\/i>llevamos dicho.<\/p>\n<p>Si el sentido principal de toda la secci\u00f3n desde 8,31 tiende a la revelaci\u00f3n del misterio de la muerte de Jes\u00fas, ah\u00ed debemos buscar la motivaci\u00f3n del pensamiento del evangelista, cosa que nos confirmar\u00eda el di\u00e1logo sostenido por Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos \u00abmientras iban bajando\u00bb (v. 9-13). Estos vers\u00edculos finales no pertenecen en su tenor actual al relato de la tradici\u00f3n, sino que reflejan las ideas de la comunidad que Marcos ha recogido intencionadamente. Con ello se subraya una vez m\u00e1s el hecho y necesidad de la muerte del Hijo del hombre. Para el evangelista la importancia de la transfiguraci\u00f3n sobre el monte radica en que empieza por desvelar el misterio mesi\u00e1nico de Jes\u00fas a los tres disc\u00edpulos, y que despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n (9,9) tambi\u00e9n podr\u00e1 ilumin\u00e1rselo a toda la comunidad. Durante la misma vida terrena de Jes\u00fas, y precisamente en su camino hacia la pasi\u00f3n, la transfiguraci\u00f3n descubre su gloria oculta, y lo hace de un modo que puede servir de exhortaci\u00f3n, amonestaci\u00f3n y consuelo&#8217; para la comunidad.\u00a0<\/p>\n<p>El acontecimiento no est\u00e1 delimitado en el tiempo y el espacio, pese a que la indicaci\u00f3n precisa de \u00abseis d\u00edas despu\u00e9s\u00bb y la se\u00f1alizaci\u00f3n del lugar como \u00abun monte alto\u00bb pudieran dar esa impresi\u00f3n. Pues, los \u00abseis d\u00edas\u00bb no pueden contarse desde la conversaci\u00f3n en Ces\u00e1rea de Filipo, ya que entre ambos sucesos media la llamada, temporalmente imprecisa, del pueblo con los disc\u00edpulos (8, 34). El monte Tabor, en Galilea, venerado tradicionalmente como el monte de la transfiguraci\u00f3n, es desde luego un lugar maravilloso en el que hoy podemos imaginar perfectamente el acontecimiento teof\u00e1nico, la revelaci\u00f3n del mundo de Dios en medio de la realidad terrestre. El monte, que se alza de un modo impresionante (562 m) sobre una vasta llanura, conduce a los que ascienden a su cumbre, desde las bajezas de la vida y anhelos terrenos hasta la proximidad del cielo, a la soledad, luminosidad y apertura de horizontes que predisponen a semejante revelaci\u00f3n del mundo celestial. Pero en tiempos de Jes\u00fas hab\u00eda tal vez hasta fortificaciones militares en aquel monte, y s\u00f3lo a partir del siglo iv se centra la tradici\u00f3n en dicho monte Tabor. Es in\u00fatil buscar otros montes altos en el Norte; aqu\u00ed se habla de un \u00abmonte alto\u00bb, desde un punto de vista exclusivamente teol\u00f3gico. Tambi\u00e9n en 3,13 sube Jes\u00fas \u00abal monte\u00bb para llamar a s\u00ed a los hombres que se hab\u00eda elegido; y en 6,46 se reitera \u00abal monte\u00bb para orar. La soledad del monte significaba en aquellos tiempos el alejamiento del resto de los hombres y la proximidad a Dios.\u00a0<\/p>\n<p>Pero el \u00abmonte alto\u00bb y los \u00abseis d\u00edas\u00bb sugieren adem\u00e1s que la tradici\u00f3n anterior a Marcos probablemente hab\u00eda tenido en cuenta ciertos motivos de la historia de Mois\u00e9s. \u00abY la gloria del Se\u00f1or se manifest\u00f3 sobre el monte Sina\u00ed, cubri\u00e9ndolo con la nube durante seis d\u00edas; y al s\u00e9ptimo llam\u00f3 Dios a Mois\u00e9s de en medio de la nube obscura\u00bb (\u00c9x 24,16).\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en la historia de Mois\u00e9s hay un dato relacionado con la transfiguraci\u00f3n y es que con la proximidad de Dios y de su gloria el rostro de Mois\u00e9s se puso resplandeciente (\u00c9x 34,29-35). Pero Marcos no habla de la faz luminosa; el primero que lo hace es Mateo, el cual subraya con mayor fuerza a\u00fan la tipolog\u00eda mosaica. Marcos describe la blancura de los vestidos de Jes\u00fas \u00abtan resplandecientes por su blancura, como ning\u00fan batanero en el mundo podr\u00eda blanquearlos\u00bb; lo cual constituye m\u00e1s bien un rasgo de las descripciones apocal\u00edpticas de la resurrecci\u00f3n. Los justos y elegidos \u00abser\u00e1n revestidos de\u00a0las vestiduras de gloria, y esto son los vestidos de la vida del Se\u00f1or de los esp\u00edritus\u00bb <i>(Henoc <\/i>eti\u00f3pico 62,16). Tambi\u00e9n en el Apocalipsis de Juan los que han sido salvados llevan vestiduras blancas (7,9) y a los que hayan vencido en la batalla de la vida terrena se promete que ser\u00e1n revestidos de ropas blancas (3,5). La blancura resplandeciente es un s\u00edmbolo de la gloria del cielo, del fulgor divino, que, por lo dem\u00e1s, no son capaces de contemplar los ojos terrenos. El totalmente otro del mundo transcendente divino se desvela, se hace visible por unos momentos; se trata de una teofan\u00eda. Para indicar este cambio de la figura y rostro de Jes\u00fas, emplea el evangelista un t\u00e9rmino \u2014 \u00abse transfigur\u00f3\u00bb \u2014 que tambi\u00e9n se utilizaba en los cultos mist\u00e9ricos para indicar la divinizaci\u00f3n del hombre consecuente a la consagraci\u00f3n mist\u00e9rica. Pero la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas no es un proceso que alcanza gradualmente su plenitud, no es un acontecimiento simb\u00f3lico espectacular, sino la irrupci\u00f3n de la realidad divina escatol\u00f3gica, un acontecimiento operado por Dios, como indican la forma pasiva (literalmente \u00abfue transfigurado\u00bb) y la imagen del batanero. No es una revelaci\u00f3n que el hombre pueda provocar y manipular a su antojo, sino una revelaci\u00f3n que Dios otorga.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s aparecen dos personajes celestes, \u00abEl\u00edas y Mois\u00e9s\u00bb, dos varones de Dios, bien conocidos en el Antiguo Testamento y en torno a los cuales giraban muchas ideas del juda\u00edsmo. \u00bfCu\u00e1l es su significado en esta escena? \u00bfSon simples acompa\u00f1antes para hacer m\u00e1s impresionante el acontecimiento teof\u00e1nico? Para eso tambi\u00e9n pod\u00edan haber servido unos \u00e1ngeles. Los dos varones de Dios han sido elegidos de un modo particular. \u00bfSon testigos en favor de Jes\u00fas? Pero resulta que s\u00f3lo hablan con \u00e9l, no con los disc\u00edpulos. Su testimonio queda limitado a su aparici\u00f3n y a la importancia de sus personas. \u00bfEncarnan la ley y los profetas, como se ha pensado con frecuencia? Pero Elias no es un profeta escritor y, adem\u00e1s, el orden que Marcos \u2014 y s\u00f3lo \u00e9 l \u2014 ha escogido habla en contra de semejante interpretaci\u00f3n. \u00bfAparecen como precursores del Mes\u00edas? Pero si bien a Elias se le ha visto bajo esa funci\u00f3n (cf. v. lis), resulta muy dudoso que el juda\u00edsmo atribuyese entonces ese papel a Mois\u00e9s. \u00bfSe les nombra por haber sido varones piadosos que fueron arrebatados hasta Dios sin pasar por la muerte corporal? Adem\u00e1s de Henoc y Elias, de quienes lo testifica el Antiguo Testamento, el juda\u00edsmo atribu\u00eda tambi\u00e9n a Mois\u00e9s semejante asunci\u00f3n al cielo. Si hablan con Jes\u00fas proclamando as\u00ed su comuni\u00f3n con \u00e9l, el dato tal vez podr\u00eda significar que tambi\u00e9n Jes\u00fas pertenece a su grupo. Ciertamente que no ser\u00e1 arrebatado al cielo sin pasar por la muerte corporal, pero s\u00ed que ser\u00e1 resucitado despu\u00e9s de su muerte. Seguramente que su funci\u00f3n es la de se\u00f1alar a Jes\u00fas como el m\u00e1s grande, el esperado que colma todas las esperanzas. A estos testigos mudos, pero elocuentes para o\u00eddos jud\u00edos, sigue el testimonio de Dios que declara a Jes\u00fas su Hijo amado y exhorta a los disc\u00edpulos a que le escuchen. Es aqu\u00ed donde el acontecimiento teof\u00e1nico alcanza su cumbre m\u00e1s alta.\u00a0<\/p>\n<p>Pero entre tanto hay una interpelaci\u00f3n de Pedro. Este disc\u00edpulo est\u00e1 tan fascinado por la maravillosa escena, que quiere levantar tres tiendas: una para Jes\u00fas, una para Mois\u00e9s y otra para Elias. Querr\u00eda invitar a aquellos personajes gloriosos a que se quedasen, porque querr\u00eda asir la felicidad del momento aportando para ello su esfuerzo con el de sus compa\u00f1eros. Las tres \u00abtiendas\u00bb recuerdan la fiesta de los tabern\u00e1culos, a la que iban vinculadas fuertes esperanzas mesi\u00e1nicas y escatol\u00f3gicas; en la semana festiva se anticipaba el j\u00fabilo del tiempo de la salvaci\u00f3n. Mas Pedro no desea levantar las tres tiendas para s\u00ed y sus compa\u00f1eros, sino para Jes\u00fas y los personajes celestes. Es una r\u00e9plica de su postura despu\u00e9s del anuncio de la muerte de Jes\u00fas (8,32): all\u00ed conjur\u00f3 al Maestro para que abandonase su camino y proyectos; aqu\u00ed intenta convencer a los personajes glorificados para que prolonguen su permanencia. Marcos considera tambi\u00e9n este lenguaje como carente de sentido, y lo explica en raz\u00f3n del temor religioso que hab\u00eda invadido a los disc\u00edpulos. La doble y contraria intervenci\u00f3n de Pedro presenta para el evangelista una indudable trabaz\u00f3n interna. Tambi\u00e9n ahora podr\u00eda responderle Jes\u00fas: \u00abNo piensas a lo divino, sino a lo humano.\u00bb\u00a0<\/p>\n<p>En este punto de la incomprensi\u00f3n humana, que tambi\u00e9n resultaba evidente para los lectores, interviene el mismo Dios. La nube que cae sobre los disc\u00edpulos es el signo de la presencia divina (cf. \u00c9x 24,15-18), de una presencia ben\u00e9fica que es revelaci\u00f3n, promesa y exhortaci\u00f3n. La voz de Dios (cf. 1,11) revela a Jes\u00fas como a su Hijo amado, mayor que Elias y que Mois\u00e9s, y diferente del Mes\u00edas esperado por los jud\u00edos. A diferencia tambi\u00e9n de la voz que se escuch\u00f3 en el bautismo, esta vez la palabra no se dirige a Jes\u00fas sino a los disc\u00edpulos, y para \u00e9stos se agrega este importante inciso: \u00abEscuchadle.\u00bb El tenor literal recuerda la profec\u00eda de Mois\u00e9s sobre el profeta que hab\u00eda de venir: \u00abEl Se\u00f1or tu Dios te suscitar\u00e1 un profeta de tu naci\u00f3n y de entre tus hermanos, como yo; a \u00e9l deber\u00e9is escuchar\u00bb (Dt 18,15); exhortaci\u00f3n que viene refrendada poco> despu\u00e9s: \u00abMas el que no quisiere escuchar las palabras que hablar\u00e1 en mi nombre, experimentar\u00e1 mi venganza\u00bb (Dt 18,19). La alusi\u00f3n al Mes\u00edas profeta, que el propio Mois\u00e9s hab\u00eda prometido, da a la\u00a0aparici\u00f3n del legislador acentos nuevos. Mas para el evangelista esta exhortaci\u00f3n tiene un sentido muy concreto: tambi\u00e9n las palabras, dif\u00edciles de comprender, que Jes\u00fas ha pronunciado acerca de su camino doloroso y del seguimiento de sus disc\u00edpulos con la cruz, se presentan a los disc\u00edpulos y a la comunidad posterior como palabras de Dios a las que es preciso obedecer.\u00a0<\/p>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s el acontecimiento celestial desaparece de la vista de los disc\u00edpulos. Cuando miran en derredor no ven a nadie m\u00e1s que a Jes\u00fas&#8230; en su figura habitual. Ha vuelto para ellos a su proximidad terrestre. Esta repentina desaparici\u00f3n del fen\u00f3meno sobrenatural despu\u00e9s de escucharse la voz de Dios tiene tambi\u00e9n un sentido profundo: el objetivo de la revelaci\u00f3n se ha alcanzado, ha resonado la exhortaci\u00f3n divina: \u00abEscuchadle.\u00bb Como la revelaci\u00f3n del cielo despu\u00e9s del bautismo de Jes\u00fas, todo ello no ha sido sino un rayo de luz que llega de arriba y que por unos instantes ilumin\u00f3 las obscuridades terrenas. Lo que queda es la dura realidad terrena. Todav\u00eda no ha llegado el tiempo de la consumaci\u00f3n y de la\u00a0gloria; antes hay que recorrer el camino de los padecimientos y de la muerte. Junto con los disc\u00edpulos, la comunidad recibe la ense\u00f1anza de que el Hijo del hombre debe padecer mucho, ser rechazado y muerto. En el horizonte brilla s\u00f3lo, como una cinta de plata, la promesa de que despu\u00e9s de tres d\u00edas resucitar\u00e1. Jes\u00fas es el Hijo amado de Dios que no permanece en la muerte, sino que est\u00e1 llamado a la gloria del cielo, a la culminaci\u00f3n de su camino junto a Dios.\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es, pues, para Marcos el provecho de este relato numinoso? Una revelaci\u00f3n inicial del secreto mesi\u00e1nico de Jes\u00fas, el desvelamiento de su gloria oculta pese a la presencia de la muerte; m\u00e1s a\u00fan: \u00a1es la justificaci\u00f3n del camino fat\u00eddico de Jes\u00fas y la confirmaci\u00f3n divina de sus palabras! Esto constituye a su vez una llamada a la comunidad para que no rechace la cruz de Jes\u00fas y le siga por su camino. Los tres disc\u00edpulos son los testigos privilegiados de esta revelaci\u00f3n, como ser\u00e1n m\u00e1s tarde los testigos de la agon\u00eda de Jes\u00fas en el monte de los Olivos (14,33s). Como la promesa de la venida del Hijo del hombre en la gloria (8,38), de la llegada del reino de Dios con poder (9,1), se encuentra al final de la serie de sentencias sobre el seguimiento de Jes\u00fas hasta la muerte, as\u00ed la transfiguraci\u00f3n en el monte no hace sino confirmar aquella promesa. Abre los ojos a la justificaci\u00f3n de Jes\u00fas y a su investidura de poderes por parte de Dios, sin suprimir el anuncio de su pasi\u00f3n y muerte. Por ello se encuentra este relato en el centro de la vida de Jes\u00fas en la tierra, en agudo contraste con la profec\u00eda de su muerte.\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfSe trata de un episodio pospascual anticipado, como se ha pensado a menudo? 14 No, porque la propia estructura es distinta. Despu\u00e9s de los acontecimientos pascuales el Resucitado no se aparece a los disc\u00edpulos rodeado de un fulgor supraterreno, ni llega acompa\u00f1ado de personajes del cielo. La tradici\u00f3n tampoco conoce ninguna aparici\u00f3n a tres disc\u00edpulos. La voz de Dios, que confirma al Hijo y exhorta a los disc\u00edpulos a escucharle, pertenece, como la voz del bautismo, al tiempo del ministerio de Jes\u00fas en este mundo, aunque s\u00f3lo resulte inteligible a la luz de la pascua. S\u00f3lo despu\u00e9s de los acontecimientos pascua- les narr\u00f3 la comunidad la transfiguraci\u00f3n del monte de este modo; pero, desde el punto de vista de la \u00abhistoria de las formas\u00bb y de la \u00abhistoria de la tradici\u00f3n\u00bb, no cabe deducirla de la pascua. Tampoco es un episodio de parus\u00eda ni un acontecimiento referido directamente a la venida de Jes\u00fas en gloria. Pero en cuanto que ilumina la gloria pascual, lo hace tambi\u00e9n sin duda respecto a la venida de Jes\u00fas en gloria; para Marcos y su comunidad una y otra est\u00e1n estrechamente ligadas.\u00a0<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza permanente para la comunidad no es la de refugiarse anhelante en el mundo celestial, ni desear visiones que anticipen la felicidad del mundo futuro. El evangelista, de un modo harto evidente, pone en guardia frente a esta tentaci\u00f3n al presentar la pretensi\u00f3n de Pedro como absurda y necia. Lo que la comunidad debe tener ante sus ojos es m\u00e1s bien la necesidad de .seguir a Jes\u00fas por el camino de los sufrimientos y de la muerte. La mirada al transfigurado es s\u00f3lo una incitaci\u00f3n a creer en el crucificado y a seguirle; es s\u00f3lo un est\u00edmulo a mantenerse\u00a0fuerte en las penalidades y persecuciones. No es tiempo todav\u00eda de levantar unos pabellones en el cielo, sino de afrontar la lucha sobre la tierra. Pero todo se puede superar con la obediencia al Hijo amado de Dios que nos ha precedido en el camino que a trav\u00e9s de los padecimientos y la muerte conduce hasta la gloria de Dios.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"F_Lentzen-Deis_SJ_Comentario_al_Evangelio_de_Marcos_La_transfiguracion_de_Jesus_Regreso_de_Elias\">F. Lentzen-Deis, SJ, Comentario al Evangelio de Marcos: La transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas. Regreso de Elias<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Modelo de Nueva Evangelizaci\u00f3n. Verbo Divino (Navarra), 1998, pp. 274-281.<\/p>\n<p>\u00c9ste es un texto de experiencia m\u00edstica, de revelaci\u00f3n divina en un d\u00eda dif\u00edcil de la vida. Los tres disc\u00edpulos, especialmente elegidos, aunque todav\u00eda torpes e inseguros, reciben la gracia de ver -como en un sue\u00f1o- la realidad de fondo que se manifiesta en Jes\u00fas; su profunda uni\u00f3n con Dios, su ser, visto desde la perspectiva divina.\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas, frente a su propio camino y a la posibilidad de su muerte, hace experimentar a sus seguidores su propia manera de comprender la voluntad de su Padre. Los representantes del AT confirman a Jes\u00fas en su tarea y en su destino. Los\u00a0<\/p>\n<p>disc\u00edpulos comprenden s\u00f3lo con gran dificultad y el texto siguiente clarificar\u00e1 que se necesita el camino de todo el Evangelio para entender la plenitud del anuncio.\u00a0<\/p>\n<p>El texto a\u00f1ade una conversaci\u00f3n de Jes\u00fas con los disc\u00edpulos que explica mejor la narraci\u00f3n. Como con la experiencia de los milagros, una experiencia de transfiguraci\u00f3n puede ser perjudicial, vista antes de la resurrecci\u00f3n. En el di\u00e1logo, durante el descenso, se explica la funci\u00f3n de Elias (en Mc es\u00a0Juan el Bautista), es decir, de una de las figuras vistas en la escena del monte. Por tanto, en esta conversaci\u00f3n se comprende tambi\u00e9n el destino de Jes\u00fas y de sus disc\u00edpulos, as\u00ed como su misi\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Explicaci\u00f3n del texto\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas aparece como una figura celestial, e interact\u00faa con Elias y Mois\u00e9s, que vienen hacia \u00e9l desde el cielo. Se trata de un relato \u00abepif\u00e1nico\u00bb (cfr. Me 6,48-51 y \u00abepifan\u00eda\u00bb en Diccionarios b\u00edblicos).\u00a0<\/p>\n<p>Expresiones como \u00abtransformaci\u00f3n\u00bb y \u00abtransfiguraci\u00f3n\u00bb describen en el juda\u00edsmo la experiencia de la presencia de Dios en el mundo y en la oraci\u00f3n (\u00abvivencias m\u00edsticas\u00bb).\u00a0<\/p>\n<p>En el AT se cuenta de esta manera el culmen de la experiencia humana de la uni\u00f3n con Dios y de la comprensi\u00f3n del plan divino. Todas las religiones del mundo y tambi\u00e9n los poetas tratan de comunicar, con palabras semejantes, experiencias de comprensi\u00f3n y conocimiento m\u00e1s profundos.\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed se indica tambi\u00e9n el g\u00e9nero literario de la narraci\u00f3n y se prepara al lector para lo que sigue. No se debe olvidar que en el juda\u00edsmo todo este campo sem\u00e1ntico pertenece tambi\u00e9n al lenguaje de la oraci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>El relato recuerda la permanencia de Mois\u00e9s ante la gloria del Se\u00f1or en el Sina\u00ed, cubierto por la nube (\u00c9x 24,12-18), y el resplandor de su rostro por haber tratado con Dios (\u00c9x 34,29- 35). Por eso, la tradici\u00f3n jud\u00eda supon\u00eda que todas las figuras celestiales y sus vestidos se transformaban resplandeciendo apenas entraban en el espacio de la gloria de Dios (Dan 12,3).\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo2\">I. Parte : <i>vv. 2-8. La experiencia de la transfiguraci\u00f3n.\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>v. 2: <\/i>Jes\u00fas toma los tres disc\u00edpulos preferidos (cfr. Me 1,16-20; 5,37; 13,3; 14,33) para subir a un monte alto. Los montes son lugares del encuentro con Dios (cfr. Gen 22,2.14 y los textos del Sina\u00ed, tambi\u00e9n 1 Re 19,8). Se acent\u00faa el hecho de estar solo con estos disc\u00edpulos, que presencian una manifestaci\u00f3n especial. La \u00abtransfiguraci\u00f3n\u00bb de Jes\u00fas es, seg\u00fan las concepciones apocal\u00edpticas, la forma de la comuni\u00f3n con Dios al final de los tiempos (1 Cor 15).\u00a0<\/p>\n<p>v. <i>3: <\/i>Los vestidos se vuelven resplandecientes (cfr. Me 16,5; Hch 1,10; 2 Mac 3,26; 2 Cor 5,2-4). Luego el texto destaca su significado sobrehumano y celestial por medio de la comparaci\u00f3n con el lavado humano.\u00a0<\/p>\n<p>vv. <i>4: <\/i>En la misma esfera celestial en la que los disc\u00edpulos ven a Jes\u00fas, aparecen ahora Elias y Mois\u00e9s, que hablan con Jes\u00fas. En el evangelio de Marcos, Elias se entiende como precursor de Jes\u00fas (Me 1,2) y como profeta que anuncia el final de los tiempos (Me 6,15; 8,28; 9,11-13; 15,35s). Mois\u00e9s procur\u00f3 la ley y es el gran jefe del pueblo (Me 1,44; 7,10; 10,3s; 12,19.26). En este sentido ah\u00ed mismo (v. 7) se cita Dt 18,15.\u00a0<\/p>\n<p>En la apocal\u00edptica se supon\u00eda que estas dos grandes figuras hab\u00edan sido arrebatadas, al final de sus vidas, al cielo. Como Elias se menciona aqu\u00ed antes de Mois\u00e9s, se acent\u00faa el significado del final de los tiempos. Jes\u00fas, como Mes\u00edas, no s\u00f3lo cumple la obra de Mois\u00e9s, sino que tambi\u00e9n trae el definitivo reino de Dios.\u00a0<\/p>\n<p>v. 5: Esto se ilustra tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la reacci\u00f3n de Pedro, que manifiesta la alegr\u00eda y el entusiasmo de los tres disc\u00edpulos por la experiencia y quisiera retener las figuras celestiales el mayor tiempo posible. Para ellos, que viven en \u00abtiendas eternas\u00bb (Le 16,9), quiere construir tiendas o chozas. Los israelitas constru\u00edan, en la fiesta de los tabern\u00e1culos, chozas de ramas verdes en las que, recordando las grandes acciones divinas, celebraban la espera gozosa de la salvaci\u00f3n al final de los tiempos (Lev 23,39-43; Ne 8,13-18; Zac 14,16-19). Pedro quiere ya vivir ahora esa condici\u00f3n definitiva.\u00a0<\/p>\n<p>v. <i>6: <\/i>Pero se pone en claro que su respuesta es inapropiada. Esas tiendas terrenales no encuadran aqu\u00ed: ni para Jes\u00fas, que tiene que llegar por la pasi\u00f3n a la resurrecci\u00f3n (8,31), ni para Elias y Mois\u00e9s, que ya est\u00e1n en el cielo. En vista de las figuras celestiales el \u00abtemor\u00bb sobrecoge a los hombres.\u00a0<\/p>\n<p>En Pedro causa la \u00abincomprensi\u00f3n\u00bb que ya hab\u00eda mostrado en 8,32-33 (cfr. \u00absecreto del Mes\u00edas\u00bb en Diccionarios y Vocabularios B\u00edblicos).\u00a0<\/p>\n<p>v. 7: Como en el Sina\u00ed, aparece aqu\u00ed una nube como signo de la presencia de Dios. Desde la nube, la voz de Dios (cfr. 1,11) designa a Jes\u00fas como el \u00abHijo de Dios\u00bb (cfr. Is 42,1; Sal 2,7; Gen 22,2.12.16).\u00a0<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esto se alude a Dt 18,15: anuncio del profeta, semejante a Mois\u00e9s, para el final de los tiempos; profeta que los disc\u00edpulos deben escuchar; es decir, son llamados a aceptar el mensaje de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas antes de la resurrecci\u00f3n. Ahora, el ser divino de Jes\u00fas resplandece, en esta epifan\u00eda, ante los disc\u00edpulos para corroborar su fe y para prepararlos a entender, aceptar y un d\u00eda predicar el evangelio de Cristo, Hijo de Dios, sufriente y resucitado.\u00a0<\/p>\n<p><i>v. 8: <\/i>Este vers\u00edculo narra la repentina conclusi\u00f3n de la experiencia epif\u00e1nica. De nuevo los disc\u00edpulos se encuentran a solas con Jes\u00fas.<\/p>\n<p class=\"subTitulo2\">II. Parte: vv. 9-13. <i>El di\u00e1logo durante el descenso.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>v.<i> <\/i>9: \u00c9sta es la \u00faltima orden de silencio (cfr. \u00absecreto del Mes\u00edas\u00bb en Diccionario y Vocabularios B\u00edblicos) provista de plazo en el evangelio de Marcos y que posee un sentido muy claro: antes de su resurrecci\u00f3n no se puede entender completamente a Jes\u00fas. Al mismo tiempo, mediante la orden de silencio, la transfiguraci\u00f3n se subordina a la resurrecci\u00f3n. Lo que los tres disc\u00edpulos experimentan hace mucho m\u00e1s claro lo que se llevar\u00e1 a plenitud con la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<p>Estos disc\u00edpulos son, seg\u00fan 9,1, testigos de la llegada del Hijo del Hombre con poder. En continuidad con 8,34-9,1, el reino de Dios se hace, de este modo, con la presencia transfigurada de Jes\u00fas, presente y eficaz, aunque todav\u00eda de manera oculta. Su presencia salva a todos los que aceptan su propia cruz, lo siguen incondicionalmente y no se averg\u00fcenzan de sus palabras.\u00a0<\/p>\n<p>v. <i>10: <\/i>El plazo del mandato de silencio desata entre los disc\u00edpulos una discusi\u00f3n sobre la resurrecci\u00f3n y la vuelta de Elias.\u00a0<\/p>\n<p>v. <i>11<\/i>: Los disc\u00edpulos aceptan la opini\u00f3n de los escribas de que, seg\u00fan Mal 3,23s y Eclo 48,10, primero se espera a Elias y s\u00f3lo despu\u00e9s al Hijo del Hombre y Mes\u00edas (v. 13).\u00a0<\/p>\n<p><i>v. 12: <\/i>Jes\u00fas confirma la espera de Elias -que exist\u00edan en el pueblo jud\u00edo, seg\u00fan Mal 3,23-. Pero, tambi\u00e9n, el destino esperado para Elias hace clara la relaci\u00f3n entre la pasi\u00f3n y la resurrecci\u00f3n del Mes\u00edas, que en esa \u00e9poca no se consideraba como de acuerdo con la Escritura.\u00a0<\/p>\n<p><i>v. 13: <\/i>Para Jes\u00fas, Juan Bautista (cfr. Me 1,1-14) es Elias vuelto en los \u00faltimos tiempos, el precursor que anuncia el reino definitivo y al Mes\u00edas; y que tambi\u00e9n debi\u00f3 padecer y morir. Aqu\u00ed se da clara y definitiva interpretaci\u00f3n sobre el papel de Juan Bautista (cfr. 1,1-15; 2,18; 6,14-29; 11,27-33).\u00a0<\/p>\n<p>Pautas de acci\u00f3n\u00a0<\/p>\n<p>v. 2: Hay lugares de encuentro con Dios. El texto invita a buscar esos lugares. Subir a un monte siempre significa separarse temporalmente de las dem\u00e1s personas, dejar el \u00abterreno bajo\u00bb y buscar una experiencia en la \u00abaltura\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p><b>Hay confirmaciones de fe que iluminan.\u00a0<\/b><\/p>\n<p>v. 3: Como Mois\u00e9s y Elias fueron al Sina\u00ed, como Jes\u00fas con los tres disc\u00edpulos escogidos subi\u00f3 al monte, as\u00ed invita Dios -por medio de Jes\u00fas- a los lectores del evangelio a buscar su encuentro en tales lugares. Se cuenta que la figura misma de Jes\u00fas y sus vestidos resplandec\u00edan con fulgor sobrehumano. As\u00ed se percibe su propio ser.\u00a0<\/p>\n<p>Tales experiencias son \u00fanicas y personales. Pero aun quien no est\u00e1 familiarizado con \u00abexperiencias m\u00edsticas\u00bb puede, no obstante, entender la \u00abtransfiguraci\u00f3n\u00bb de Jes\u00fas. De manera semejante le puede acontecer a muchos, por ejemplo mediante las experiencias espor\u00e1dicas de total armon\u00eda interior consigo mismos y con la propia vocaci\u00f3n a la vida.\u00a0<\/p>\n<p>Estas \u00abc\u00faspides\u00bb vivenciales se manifiestan exteriormente. Si las personas \u00abirradian\u00bb felicidad vivida y pueden \u00abirradiar\u00bb confianza a otros, se puede, con toda raz\u00f3n, afirmar esa vivencia en el horizonte de una vida en armon\u00eda con Dios, con aquello que el evangelio de Marcos denomina reino de Dios.\u00a0<\/p>\n<p>El texto anuncia que es posible para todos los cristianos experimentar la presencia divina \u00abdel cielo\u00bb, en la uni\u00f3n con Jes\u00fas y con sus hermanos. Sigue la consecuencia: cuando se experimenta esto, la persona debe dejarse tocar por la felicidad que irradia profundamente la comuni\u00f3n con Dios y con Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<p>v. 4: Esta primera experiencia contin\u00faa adelante: el texto informa, adem\u00e1s, de un di\u00e1logo de Jes\u00fas transfigurado con Elias -precursor del Mes\u00edas y profeta de los \u00faltimos tiempos- y con Mois\u00e9s, legislador y gu\u00eda del pueblo de Dios. Existen momentos en los que se comprende en profundidad el sentido de la Escritura. El di\u00e1logo de Jes\u00fas con Elias y Mois\u00e9s, delante de los disc\u00edpulos, significa para ellos una confirmaci\u00f3n de Jes\u00fas y de su propio discipulado.\u00a0<\/p>\n<p>vv. 5-6: Sin embargo, la respuesta de Pedro muestra que \u00e9l interpreta esta experiencia de manera err\u00f3nea. Quiere retener\u00a0<\/p>\n<p>esta experiencia como signo de la llegada de la \u00faltima realizaci\u00f3n del reino. Tambi\u00e9n los lectores est\u00e1n en peligro de responder con una reacci\u00f3n inapropiada, mostrando una fe todav\u00eda imperfecta.\u00a0<\/p>\n<p>v. 7: La voz del cielo, con las palabras de la Escritura, dirige al lector hacia Jes\u00fas. Es necesario escuchar al Hijo de Dios que pasa a trav\u00e9s de la pasi\u00f3n hasta la resurrecci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>vv. 8-13: El di\u00e1logo de los disc\u00edpulos con Jes\u00fas confirma estas actitudes con una raz\u00f3n importante:\u00a0<\/p>\n<p><b>El fin \u00faltimo de los testigos no es el martirio sino la resurrecci\u00f3n.\u00a0<\/b><\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes son los \u00abprecursores de la fe\u00bb para los lectores? \u00bfCu\u00e1l fue su destino? \u00bfFueron m\u00e1rtires? Todos los cristianos deben estar dispuestos a ser testigos de la fe hasta la muerte.\u00a0<\/p>\n<p>Para los lectores, ah\u00ed est\u00e1 el texto del asesinato del Bautista (6,17-29), que encuentra aqu\u00ed su \u00faltimo y definitivo sentido.\u00a0<\/p>\n<p>Siendo la resurrecci\u00f3n del Hijo de Dios un hecho real, se comprende que tambi\u00e9n los m\u00e1rtires resucitar\u00e1n. En el reino no se puede ya pensar en la muerte sin la resurrecci\u00f3n. El cumplimiento del reino se hace sentir.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">La Transfiguraci\u00f3n. 9:1-13 (Mt 17:1-13; Lc 9:28-36).<\/p>\n<p>Cf. Comentario a Mt 17:1-13.<\/p>\n<p>V.l. Se afirma que algunos de los \u201caqu\u00ed presentes\u201d que \u201cno gustar\u00e1n la muerte hasta que vean venir <b>en <i>poder <\/i>el reino de Dios.<\/b>\u201d S\u00f3lo Mt trae esta frase, m\u00e1s suavizada. Aqu\u00ed, para los \u201cescatologistas\u201d (Manson, Dodd), habr\u00eda un error de Cristo, que cre\u00eda en una inmediata consumaci\u00f3n del reino, que no se realiz\u00f3. Esta venida \u201cen poder\u201d es discutida. Probablemente se refiere a la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n el a\u00f1o 70. Este vers\u00edculo, lo mismo que el paralelo Mt-Lc, forma parte, <i>por contexto l\u00f3gico, <\/i>con el \u00faltimo vers\u00edculo de la secci\u00f3n anterior. Se estudia en <i>Comentario <\/i>a Mt 17:28.<\/p>\n<p>Mc pone la escena \u201cseis d\u00edas despu\u00e9s\u201d; Lc \u201cunos ocho d\u00edas despu\u00e9s de la confesi\u00f3n de Ces\u00e1rea.<\/p>\n<p>V.3. Mc habla de la transfiguraci\u00f3n de Cristo, diciendo que sus vestidos quedaron con una blancura que no podr\u00eda darles ning\u00fan lavandero. No obstante, lo describe con vestidos \u201cbrillantes.\u201d En cambio, omite la descripci\u00f3n del rostro, que Mt relata con elementos apocal\u00edpticos, y Mc con una sobriedad notable, dej\u00e1ndose percibir la redacci\u00f3n m\u00e1s primitiva.<\/p>\n<p>V.4. No deja de extra\u00f1ar que se cite primero a El\u00edas que a Mois\u00e9s. No se ve una raz\u00f3n positiva que lo justifique si no es por el tema de El\u00edas que va a recogerse en el v.l 1.<\/p>\n<p>V.6. Cuando Pedro propone hacer los tres tabern\u00e1culos, destaca el estado de \u201cestupor\u201d en que se hallaban. Es lo que dice Lc. Acaso pensaba en la inauguraci\u00f3n del reino mesi\u00e1nico, o que se planea all\u00ed, entre Cristo, Mois\u00e9s y El\u00edas este tema, y quiere contribuir a ello. La sugerencia de los tres tabern\u00e1culos puede aludir a la festividad de la \u201cescenopeg\u00eda,\u201d que no estaba ya lejana.<\/p>\n<p>V. 11. En este vers\u00edculo se introduce como cosa natural que se trataba del Mes\u00edas. Es que todo el contexto literario lo presupone. En el v.9 reciben la prohibici\u00f3n de no hablar nada de ello hasta despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, pero la ignorancia de ellos se acusa, pues no sab\u00edan qu\u00e9 quer\u00eda decir \u201ccuando resucitase de entre los muertos.\u201d No compaginaban el Mes\u00edas triunfante y el Mes\u00edas doliente. Se dir\u00eda que en la profec\u00eda de la pasi\u00f3n no hab\u00eda explicitado su resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>V. l3. El\u00edas ya vino, e hicieron con \u00e9l \u201ccomo est\u00e1 escrito.\u201d As\u00ed como El\u00edas sufri\u00f3 por la justicia a causa de Acab, as\u00ed el Bautista fue muerto por Antipas, y ambos instigados por sus mujeres: Jezabel y Herod\u00edas. As\u00ed lo que estaba \u201cescrito\u201d del primero se cumpli\u00f3 \u201ct\u00edpicamente\u201d en el segundo.<\/p>\n<h2><span id=\"S_Carrillo_El_evangelio_segun_san_Marcos_La_Transfiguracion\">S. Carrillo, El evangelio seg\u00fan san Marcos: La Transfiguraci\u00f3n.<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), pp. 155-157.<\/p>\n<p>(Mc 9,2-8; MT 17,1-8; LC 9,28-36; 2 PE 1,17-18)\u00a0<\/p>\n<p>El relato de la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas est\u00e1 dispuesto en forma de quiasmo: A, B, C, C\u2019, B\u2019, A\u2019:\u00a0<\/p>\n<ol>\n<li>1\u00ba \u00a0A la introducci\u00f3n (v. 2a) corresponde la conclusi\u00f3n (v. 8).\u00a0<\/li>\n<li>2\u00ba \u00a0A la transfiguraci\u00f3n (v. 2b-3) corresponde la nube y la voz celeste (v. 7).\u00a0<\/li>\n<li>3\u00ba \u00a0A la conversaci\u00f3n de Jes\u00fas con El\u00edas y Mois\u00e9s (v. 4) corresponde la intervenci\u00f3n de Pedro (v. 5-6).<\/li>\n<\/ol>\n<p><i>\u201cSeis d\u00edas despu\u00e9s\u201d<\/i>: sin urgir el n\u00famero de d\u00edas, Marcos quiere unir cerradamente acontecimientos importantes de estos d\u00edas: la confesi\u00f3n de la mesianidad de Jes\u00fas, el primer anuncio de su pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n, las condiciones para seguir a Jes\u00fas y la transfiguraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Jes\u00fas toma a Pedro, Santiago y Juan como compa\u00f1eros de su ascensi\u00f3n a un monte alto. Este detalle recuerda a Mois\u00e9s, que se hizo acompa\u00f1ar de Aar\u00f3n, Nadab y Abih\u00fa cuando subieron al Sina\u00ed y vieron a Dios (\u00c9x 24,9). El monte alto de la transfiguraci\u00f3n es otro Sina\u00ed. La tradici\u00f3n identifica este \u201cmonte alto\u201d con el monte Tabor, en la llanura de Esdrel\u00f3n, de 562 metros de altura. Se ha pensado tambi\u00e9n en el monte Herm\u00f3n, en la cadena del Antil\u00edbano, a 2.224 metros sobre el nivel del mar.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La Transfiguraci\u00f3n\u00a0<\/p>\n<p><i>\u201cY se transfigur\u00f3 delante de ellos\u201d. <\/i>El misterio interior de la persona de Jes\u00fas se exterioriza en la blancura y lo resplandeciente de sus vestidos. La blancura, la luz y el resplandor son signos de la presencia de Dios. La gloria divina, reflejada en el rostro de Mois\u00e9s, es superada con mucho en la transfiguraci\u00f3n del rostro y de la vestidura de Jes\u00fas (\u00c9x 34,29; Lc 9,29). La escena supone una fuerte experiencia de Jes\u00fas en su naturaleza humana. Es una escena esencialmente cristol\u00f3gica.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Mois\u00e9s y El\u00edas conversan con Jes\u00fas<\/p>\n<p>Mois\u00e9s y El\u00edas, representantes de la Ley y de los Profetas, conversan con Jes\u00fas. Esto proclama muy en vivo la unidad y continuidad de la revelaci\u00f3n en el Antiguo y el Nuevo Testamento. Lucas comenta que los tres personajes conversaban sobre la <i>\u201csalida\u201d <\/i>de Jes\u00fas, esto es, su muerte y resurrecci\u00f3n, que tendr\u00eda lugar en Jerusal\u00e9n (Lc 9,31).\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Intervenci\u00f3n de Pedro<\/p>\n<p>Pedro, desconcertado e invadido de un temor reverencial ante la presencia de lo divino, toma la palabra y dice a Jes\u00fas: <i>\u201cRabb\u00ed, qu\u00e9 bien estamos aqu\u00ed. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Mois\u00e9s y otra para El\u00edas\u201d. <\/i>Esta intervenci\u00f3n de Pedro es una reminiscencia m\u00e1s de los tiempos del desierto y, posiblemente, tambi\u00e9n una alusi\u00f3n a la fiesta jud\u00eda de los Tabern\u00e1culos. El t\u00edtulo de <i>\u201crabb\u00ed\u201d <\/i>que Pedro da a Jes\u00fas (antes de la \u00e9poca rab\u00ednica de Jamnia) no significa tanto \u201cMaestro\u201d cuanto \u201cSe\u00f1or\u201d. Es un t\u00edtulo que denota majestad66.\u00a0<\/p>\n<p>Las palabras de Pedro dejan entrever que \u00e9l prefiere para Jes\u00fas m\u00e1s una vida de gloria y felicidad que un camino de dolor, de cruz y de\u00a0muerte (8,31). Esta frase recuerda las tentaciones en el desierto y la tentaci\u00f3n que el mismo Pedro hab\u00eda propuesto a Jes\u00fas (8,32-33).\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La nube y la voz celeste<\/p>\n<p>Se form\u00f3 luego <i>\u201cuna nube que les cubri\u00f3 con su sombra\u201d. <\/i>Este fen\u00f3meno evoca tambi\u00e9n la nube que acompa\u00f1\u00f3 a los israelitas durante su marcha por el desierto. En la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas, la nube hace las veces del Esp\u00edritu de Dios que, en forma de paloma, descendi\u00f3 sobre \u00e9l en el momento de su bautismo. Los disc\u00edpulos, al ser envueltos en la nube, signo de la presencia actuante de Dios, son hechos part\u00edcipes, en cierta manera, del trascendental acontecimiento.\u00a0<\/p>\n<p>Y de la nube vino una voz: <i>\u201c\u00a1\u00c9ste es mi hijo amado, escuchadle!\u201d. <\/i>Es nuevamente la voz de Dios, que, como Padre, mira en Jes\u00fas a su Hijo (1,11; Mt 3,17; Lc 3,22) e invita a los presentes a que lo escuchen. La expresi\u00f3n <i>\u201cmi hijo\u201d <\/i>recuerda los or\u00e1culos mesi\u00e1nicos (2 Sm 7,14; Sal 2,7), y <i>\u201cescuchadle\u201d <\/i>remite a Mois\u00e9s, profeta de Dios (Dt 18,15), y a los poemas del siervo-profeta de Yahv\u00e9h (Is 42,1). Jes\u00fas es, a la vez, el Mes\u00edas, el Profeta y el Siervo de Dios.\u00a0<\/p>\n<p>La teofan\u00eda del Jord\u00e1n, acontecimiento mesi\u00e1nico y prof\u00e9tico, daba inicio a la primera parte del evangelio de Marcos; ahora, la teofan\u00eda en el monte alto, tambi\u00e9n de colorido mesi\u00e1nico y prof\u00e9tico, da principio a la segunda parte de la obra. La transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas se enlaza, as\u00ed, con su bautismo mesi\u00e1nico (1,11) y con la confesi\u00f3n de Pedro (8,29).\u00a0<\/p>\n<p>Como hab\u00eda comenzado todo de improviso, as\u00ed tambi\u00e9n <i>\u201cde pronto, mirando alrededor, ya no vieron a nadie m\u00e1s que a Jes\u00fas solo con ellos\u201d.\u00a0<\/i><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Uso_liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<ul>\n<li><a href=\"homilias-ciclo-b_semana-02_tiempo-cuaresma_dia-01-domingo\"><strong>Domingo II de Cuaresma (B)<\/strong><\/a><\/li>\n<li>La Transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or, Fiesta (6 de agosto)<\/li>\n<li>S\u00e1bado VI del Tiempo Ordinario (Mc 9, 1-12)<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>2 Seis d\u00edas m\u00e1s tarde Jes\u00fas toma consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, sube aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfigur\u00f3 delante de ellos. 3 Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ning\u00fan batanero del mundo. 4 Se les aparecieron El\u00edas y Mois\u00e9s, conversando &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-9-30-37-segundo-anuncio-de-la-pasion-quien-es-el-mayor\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMc 9, 30-37: Segundo anuncio de la Pasi\u00f3n &#8211; \u00bfQui\u00e9n es el mayor?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41408","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41408","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41408"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41408\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41408"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41408"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41408"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}