{"id":41409,"date":"2016-10-07T23:31:49","date_gmt":"2016-10-08T04:31:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-9-38-40-con-jesus-o-contra-el\/"},"modified":"2016-10-07T23:31:49","modified_gmt":"2016-10-08T04:31:49","slug":"mc-9-38-40-con-jesus-o-contra-el","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-9-38-40-con-jesus-o-contra-el\/","title":{"rendered":"Mc 9, 38-40: \u00bfCon Jes\u00fas o contra \u00c9l?"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">38<\/span> Juan le dijo: \u00abMaestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros\u00bb. <span class=\"versiculo\">39<\/span> Jes\u00fas respondi\u00f3:<br \/>\n\u00abNo se lo impid\u00e1is, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de m\u00ed. <span class=\"versiculo\">40<\/span> El que no est\u00e1 contra nosotros est\u00e1 a favor nuestro. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Pseudo-Crisostomo\">Pseudo-Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">38. <\/span>&#8220;Juan le dijo: \u00abMaestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros&#8230;&#8221; No era, pues, por envidia o celo por lo que quer\u00eda San Juan impedir que lanzase aquel hombre los demonios, sino porque deseaba que todos los que invocaban el nombre del Se\u00f1or siguiesen a Cristo y formasen como un solo cuerpo con sus disc\u00edpulos. Pero el Se\u00f1or por medio de \u00e9stos que hacen milagros, aunque sean indignos de ello, llama a otros a la fe, y por esta inefable gracia los induce a hacerse mejores.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">39. <\/span>Y a\u00f1ade para manifestar que nadie debe oponerse al bien: &#8220;Ninguno que haga milagros en mi nombre podr\u00e1 luego hablar mal de m\u00ed&#8221;. Y lo dice por aqu\u00e9llos que hab\u00edan de caer en la herej\u00eda, como Sim\u00f3n, Menandro y Cherinto, los que por otra parte, no obraban milagros en nombre de Cristo, sino que los simulaban con ciertos enga\u00f1os. Estos aunque no nos siguen -dice- no podr\u00e1n verdaderamente decir nada importante contra nosotros, puesto que haciendo milagros honran mi nombre.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">40. <\/span>&#8220;El que no est\u00e1 contra nosotros, est\u00e1 por nosotros.&#8221; Esto se refiere a los creyentes que, por la relajaci\u00f3n de su vida no siguen a Cristo, mientras que las palabras anteriores se refieren a los demonios que procuran alejar de Dios a todos y disolver su unidad.<br \/>\n&#8220;Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre&#8221;, etc.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_consensu_Evangelistarum_4_5-6\">San Agust\u00edn, de consensu Evangelistarum, 4, 5-6<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">38-40. <\/span>Es de observar que estas palabras no est\u00e1n en contradicci\u00f3n con la sentencia del Se\u00f1or: &#8220;El que no est\u00e1 conmigo est\u00e1 contra m\u00ed&#8221; (Lc 11,23), porque hay quien encuentra diferencia entre las primeras, dirigidas a sus disc\u00edpulos: <span class=\"citaI\">quien no es contrario vuestro de vuestro partido es,<\/span> y las \u00faltimas que se refieren a El mismo: <span class=\"citaI\">el que no est\u00e1 conmigo est\u00e1 contra m\u00ed;<\/span> como si fuera posible que no estuviera con El, estando unido a sus disc\u00edpulos como a sus propios miembros. De otra suerte \u00bfc\u00f3mo pod\u00eda haber verdad en estas palabras: &#8220;El que os acoge, a m\u00ed me acoge?&#8221; (Mt 10,40). Por otra parte, \u00bfpuede no ser contra El el que fuera contra sus disc\u00edpulos, habiendo dicho: &#8220;El que os desprecia me desprecia&#8221;? (Lc 10,15).<br \/>\nAs\u00ed que la verdadera significaci\u00f3n de esto es que tanto no est\u00e1 el hombre con El cuanto est\u00e1 contra El y viceversa. As\u00ed por ejemplo, el hombre que hac\u00eda milagros en nombre de Cristo y no era de la compa\u00f1\u00eda de los disc\u00edpulos, estaba con ellos y no contra ellos en tanto que hac\u00eda los milagros, y no estaba con ellos y s\u00ed en su contra cuando no se un\u00eda a ellos. Pero como le prohibieron que hiciera aquello por lo cual estaba con ellos, les dijo el Se\u00f1or: &#8220;No hay para qu\u00e9 prohib\u00edrselo&#8221;. Lo que debieron prohibirle fue lo que no era de su compa\u00f1\u00eda, porque as\u00ed le hubieran exhortado a la unidad de la Iglesia, y no aqu\u00e9lla en que estaba con ellos, a saber, la honra que daba a su Se\u00f1or y maestro expulsando a los demonios. As\u00ed es como obra la Iglesia cat\u00f3lica, no reprobando en los herejes lo que tienen de com\u00fan con ella, sino lo que de ella les separa, o bien alguna doctrina que sea contraria a la paz y a la verdad, en lo cual est\u00e1n contra nosotros.<\/p>\n<p>Manifiesta as\u00ed que aqu\u00e9l de quien hab\u00eda tratado San Juan, no se hab\u00eda separado de la compa\u00f1\u00eda de los disc\u00edpulos como para reprobarle como a los herejes, sino como suelen separarse los que no atrevi\u00e9ndose a recibir los sacramentos de Cristo, se muestran ben\u00e9volos con los cristianos sin otro objeto que el de honrar su nombre. De estos tales dice que no perder\u00e1n su recompensa, no porque deban considerarse a salvo y seguros con esta benevolencia que tienen para con los cristianos -no estando a\u00fan lavados con el bautismo de Cristo ni incorporados a su unidad- sino para que se gu\u00eden por la misericordia de Dios a fin de que lleguen a ella, y salgan as\u00ed seguros de este mundo.<\/p>\n<h2><span id=\"Beda_in_Marcum_3_39\">Beda, in Marcum, 3, 39<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">39. <\/span>&#8220;Jes\u00fas dijo: No se lo impid\u00e1is&#8230;&#8221; En esto nos dice que no s\u00f3lo no nos opongamos al bien de cualquier parte que venga, sino que por el contrario le procuremos cuando no exista.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_12-06-2013\"><i>Catequesis,<\/i> Audiencia general, 12-06-2013<\/span><\/h3>\n<p>Hoy desear\u00eda detenerme brevemente en otro de los t\u00e9rminos con los que el Concilio Vaticano II defini\u00f3 a la Iglesia: \u201cPueblo de Dios\u201d (cf. const. dogm. Lumen gentium, 9; CCE, 782).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 quiere decir ser \u201cPueblo de Dios\u201d? Ante todo quiere decir que <b>Dios no pertenece en modo propio a pueblo alguno;<\/b> porque es \u00c9l quien nos llama, nos convoca, nos invita a formar parte de su pueblo, y esta invitaci\u00f3n est\u00e1 dirigida a todos, sin distinci\u00f3n, porque la misericordia de Dios \u201cquiere que todos se salven\u201d (1 Tm 2, 4).<\/p>\n<p>A los Ap\u00f3stoles y a nosotros <b>Jes\u00fas no nos dice que formemos un grupo exclusivo, un grupo de \u00e9lite.<\/b> Jes\u00fas dice: id y haced disc\u00edpulos a todos los pueblos (cf. Mt 28, 19). San Pablo afirma que en el pueblo de Dios, en la Iglesia, \u201cno hay jud\u00edo y griego&#8230; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jes\u00fas\u201d (Gal 3, 28). Desear\u00eda decir tambi\u00e9n a quien se siente lejano de Dios y de la Iglesia, a quien es temeroso o indiferente, a quien piensa que ya no puede cambiar: el Se\u00f1or te llama tambi\u00e9n a ti a formar parte de su pueblo y lo hace con gran respeto y amor. \u00c9l nos invita a formar parte de este pueblo, pueblo de Dios.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se llega a ser miembros de este pueblo? No es a trav\u00e9s del nacimiento f\u00edsico, sino de un nuevo nacimiento. En el Evangelio, Jes\u00fas dice a Nicodemo que es necesario nacer de lo alto, del agua y del Esp\u00edritu para entrar en el reino de Dios (cf. Jn 3, 3-5). <b>Somos introducidos en este pueblo a trav\u00e9s del Bautismo,<\/b> a trav\u00e9s de la fe en Cristo, don de Dios que se debe alimentar y hacer crecer en toda nuestra vida. Pregunt\u00e9monos: \u00bfc\u00f3mo hago crecer la fe que recib\u00ed en mi Bautismo? \u00bfC\u00f3mo hago crecer esta fe que yo recib\u00ed y que el pueblo de Dios posee?<\/p>\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II_papa\">Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Discurso_a_los_representantes_de_las_religiones_no_cristianas_Tokio_24-02-1981\">Discurso, a los representantes de las religiones no cristianas, Tokio, 24-02-1981<\/span><\/h3>\n<p>[&#8230;] Son verdaderas las palabras de la Biblia: la Sabidur\u00eda de Dios circundaba la b\u00f3veda celeste y caminaba por el seno de las profundidades. Sobre las olas del mar y sobre toda la tierra y sobre todo pueblo y naci\u00f3n ten\u00eda dominio (cf.<i>\u00a0Eclo<\/i>\u00a024, 5-10), &#8220;siendo sus delicias los hijos de los hombres&#8221;<i>\u00a0(Prov<\/i>\u00a08, 31). Por eso los cristianos se sienten obligados de un modo especial a aplicar las palabras de Jes\u00fas cuando dijo: &#8220;El que no est\u00e1 contra nosotros est\u00e1 con nosotros&#8221;<i>\u00a0(Mc 9,<\/i>\u00a040; cf.<i>\u00a0Lc<\/i>\u00a09, 50).<\/p>\n<p>4. Es cierto, en muchas cosas est\u00e1is ya con nosotros. Pero nosotros, los cristianos, hemos de decir tambi\u00e9n que<i>\u00a0nuestra fe es Jesucristo,<\/i>\u00a0es a Jesucristo a quien proclamamos. Incluso hemos de decir m\u00e1s, repitiendo las palabras de San Pablo: &#8220;Nunca entre vosotros me preci\u00e9 de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y \u00e9ste crucificado&#8221;<i>\u00a0(I Cor<\/i>\u00a02, 2), Jesucristo que ha resucitado tambi\u00e9n para la salvaci\u00f3n y la felicidad de toda la humanidad (cf.<i>\u00a01 Cor<\/i>\u00a015, 20). Por eso, nosotros llevamos su nombre y su alegre mensaje a todos los pueblos y, a la vez que honramos sinceramente sus culturas y tradiciones, <b>los invitamos respetuosamente a escucharle y a abrirle sus corazones.<\/b> Al entablar el di\u00e1logo, nuestro objetivo es<i>\u00a0dar testimonio del amor de Cristo,<\/i>\u00a0o, en t\u00e9rminos concretos, &#8220;fomentar la unidad y la caridad entre los hombres y, a\u00fan m\u00e1s, entre los pueblos, considera aqu\u00ed, ante todo, aquello que es com\u00fan a los hombres y conduce a la mutua solidaridad&#8221; (cf.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decl_19651028_nostra-aetate_sp.html\">Nostra aetate<\/a>,<\/i>\u00a01). <b>El mensaje de Cristo que proclama la Iglesia est\u00e1 centrado en el amor al hombre:<\/b> \u00e9ste es el gran precepto de Cristo, la plenitud de la perfecci\u00f3n. Por &#8220;hombre&#8221; entendemos todo aquel que est\u00e1 a nuestro lado, la persona individual formada en el coraz\u00f3n de su madre.<\/p>\n<p>5. En nuestro compromiso por el hombre, nosotros los cristianos estamos deseosos y dispuestos <i>a colaborar con vosotros en favor de la dignidad del hombre,<\/i>\u00a0de sus derechos innatos, de la sacralidad de su vida incluso en el seno materno, de su libertad y autodeterminaci\u00f3n a nivel individual y social, de su elevaci\u00f3n moral y la primac\u00eda de su dimensi\u00f3n espiritual. Como hombres religiosos, hemos de dedicar una particular atenci\u00f3n al fortalecimiento de las relaciones sociales cordiales y adoptar un estilo de vida marcado por la sobriedad personal y el sincero respeto de la belleza del mundo en que vivimos. Esta es nuestra tarea hoy, m\u00e1s que nunca, cuando la humanidad se enfrenta con la creciente amenaza de ideolog\u00edas materialistas y de formas de industrializaci\u00f3n que pueden despojar al hombre de su dignidad&#8230; La Iglesia se hace, a trav\u00e9s del di\u00e1logo, m\u00e1s cat\u00f3lica cada vez \u2014m\u00e1s universal\u2014, lo cual est\u00e1 en consonancia con su naturaleza y su misi\u00f3n de proclamar y dar testimonio del amor de Cristo hacia todos los seres humanos.<\/p>\n<p>6. Me gustar\u00eda decir m\u00e1s, pero el lenguaje humano es a veces demasiado limitado y dif\u00edcil. S\u00e9, sin embargo, que\u00a0<i>vosotros comprend\u00e9is el coraz\u00f3n.<\/i>\u00a0Y la aspiraci\u00f3n de nuestros corazones apunta en la misma direcci\u00f3n. Por eso os digo: Que el Esp\u00edritu y el amor de Cristo est\u00e9 con todos vosotros.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_de_la_Cruz_Subida_al_Monte_Carmelo_3_45\">San Juan de la Cruz, <i>Subida al Monte Carmelo,<\/i> 3, 45<\/span><\/h2>\n<p>[&#8230;] Para que la doctrina pegue su fuerza, dos disposiciones ha de haber: una del que predica y otra del que oye; porque ordinariamente es el provecho como hay la disposici\u00f3n de parte del que ense\u00f1a. <\/p>\n<p>Que por eso se dice que, cual es el maestro, tal suele ser el disc\u00edpulo. Porque, cuando en los Actos de los Ap\u00f3stoles aquellos siete hijos de aquel pr\u00edncipe de los sacerdotes de los jud\u00edos acostumbraban a conjurar los demonios con la misma forma que san Pablo, se embraveci\u00f3 el demonio contra ellos, diciendo: A Jes\u00fas confieso yo y a Pablo conozco; pero vosotros \u00bfqui\u00e9n sois? (Ac 19,15) y, embistiendo en ellos, los desnud\u00f3 y llag\u00f3. Lo cual no fue sino porque ellos no ten\u00edan la disposici\u00f3n que conven\u00eda, y no porque Cristo no quisiese que en su nombre no lo hiciesen; porque una vez hallaron los Ap\u00f3stoles a uno que no era disc\u00edpulo echando un demonio en nombre de Cristo, y se lo estorbaron, y el Se\u00f1or se lo reprehendi\u00f3, (diciendo): No se lo estorb\u00e9is, porque ninguno podr\u00e9 decir mal de m\u00ed en breve espacio si en mi nombre hubiese hecho alguna virtud (Mc 9,38). <\/p>\n<p>Pero tiene ojeriza con los que, ense\u00f1ando ellos la ley de Dios, no la guardan, y predicando ellos buen esp\u00edritu, no le tienen. Que por eso dice por san Pablo (Rm 2,21): T\u00fa ense\u00f1as a otros, y no te ense\u00f1as a ti. T\u00fa que predicas qu\u00e9 no hurten, hurtas. Y por David (Ps 49,16-17) dice el Esp\u00edritu Santo: Al pecador dijo Dios: \u00bfPor qu\u00e9 platicas t\u00fa mis justicias y tomas mi ley con tu boca, y t\u00fa has aborrecido la disciplina y echado mis palabras a las espaldas? En lo cual se da a entender que tampoco les dar\u00e1 esp\u00edritu para que hagan fruto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>38 Juan le dijo: \u00abMaestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros\u00bb. 39 Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00abNo se lo impid\u00e1is, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de m\u00ed. 40 El que no est\u00e1 contra nosotros &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-9-38-40-con-jesus-o-contra-el\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMc 9, 38-40: \u00bfCon Jes\u00fas o contra \u00c9l?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41409","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41409","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41409"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41409\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41409"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41409"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41409"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}