{"id":41412,"date":"2016-10-07T23:31:54","date_gmt":"2016-10-08T04:31:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-10-13-16-jesus-y-los-ninos-infancia-espiritual\/"},"modified":"2016-10-07T23:31:54","modified_gmt":"2016-10-08T04:31:54","slug":"mc-10-13-16-jesus-y-los-ninos-infancia-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-10-13-16-jesus-y-los-ninos-infancia-espiritual\/","title":{"rendered":"Mc 10, 13-16 \u2013 Jes\u00fas y los ni\u00f1os. Infancia espiritual"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">13<\/span> Acercaban a Jes\u00fas ni\u00f1os para que los tocara, pero los disc\u00edpulos les rega\u00f1aban. <span class=\"versiculo\">14<\/span> Al verlo, Jes\u00fas se enfad\u00f3 y les dijo: \u00abDejad que los ni\u00f1os se acerquen a m\u00ed: no se lo impid\u00e1is, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. <span class=\"versiculo\">15<\/span> En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un ni\u00f1o, no entrar\u00e1 en \u00e9l\u00bb. <span class=\"versiculo\">16<\/span> Y tom\u00e1ndolos en brazos los bendec\u00eda imponi\u00e9ndoles las manos. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Guerrico_de_Igny\"> Guerrico de Igny<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=75\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Guerrico de Igny\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sermon_Inclinese_la_altura_de_los_hombres\"> Serm\u00f3n: Incl\u00ednese la altura de los hombres<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEl Reino es de los que se hacen como ni\u00f1os\u00bb (Mc 10,14)<br \/>Serm\u00f3n 1\u00ba para la Navidad<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Nos ha nacido un ni\u00f1o: el Dios de toda majestad, se anonad\u00f3 a s\u00ed mismo, se hizo semejante a nosotros no s\u00f3lo tomando el cuerpo terrestre de los mortales, sino a\u00fan m\u00e1s, haci\u00e9ndose a la edad de un ni\u00f1o, cargado de debilidad y peque\u00f1ez. \u00a1Bienaventurada infancia, cuya debilidad y simplicidad son m\u00e1s fuertes y m\u00e1s sabias que todos los hombres! Porque, en verdad, la fuerza de Dios y la sabidur\u00eda de Dios llevan a cabo aqu\u00ed su obra divina a trav\u00e9s de nuestras realidades humanas. S\u00ed, la debilidad de este ni\u00f1o vence al pr\u00edncipe de este mundo; rompe nuestras ataduras y nos libera de nuestra cautividad. La simplicidad de este ni\u00f1o, la cual parece muda y faltada de palabra, vuelve elocuentes las lenguas de los hijos; les hace hablar con el lenguaje de los hombres y de los \u00e1ngeles&#8230; Este ni\u00f1o parece ignorante pero es quien ense\u00f1a la sabidur\u00eda a los hombres y a los \u00e1ngeles, \u00e9l que, en realidad, es&#8230; la Sabidur\u00eda de Dios y su Verbo, su Palabra. <\/p>\n<p>\u00a1Oh santa y dulce infancia, que devuelves a los hombres la verdadera inocencia gracias a la cual a cualquier edad se puede regresar a la bendita infancia y asemejarse a ella, no por la peque\u00f1ez de sus miembros, sino por la humildad de coraz\u00f3n y la suavidad de su comportamiento! Indudablemente, vosotros los hijos de Ad\u00e1n, que sois tan grandes a vuestros propios ojos&#8230;, si no os convert\u00eds y no os hac\u00e9is como ese ni\u00f1o, no entrar\u00e9is en el Reino de los cielos. \u00abYo soy la puerta del Reino\u00bb, dice ese ni\u00f1o. Si la altura de los hombres no se inclina, esta humilde puerta no los dejar\u00e1 entrar.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Don_Gueranger\"> Don Gueranger<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Ano_Liturgico_Infancia_espiritual_brevemente_explicada\"> A\u00f1o Lit\u00fargico: Infancia espiritual brevemente explicada<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abNo podr\u00e9is entrar al Reino sin haceros como ni\u00f1os\u00bb (cf. Mc 10,14)<br \/>[fr] <\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 consiste, pues, este entrar en el camino de la infancia espiritual? En adoptar los sentimientos de los ni\u00f1os y portarse en todo con nuestro Padre celestial, como ellos con su padre terreno. Nuestro Se\u00f1or de tal modo insisti\u00f3 en el Evangelio sobre la necesidad de hacerse ni\u00f1os para entrar en el reino de los cielos, que tenemos que llegar a esta conclusi\u00f3n \u00abque el divino Maestro quiere expresamente que sus disc\u00edpulos vean en la infancia espiritual la condici\u00f3n necesaria para conseguir la vida eterna\u00bb Muchos tal vez piensen que eso es cosa f\u00e1cil y que es ir al cielo sin mucho trabajo. <\/p>\n<p>En realidad, el esp\u00edritu de infancia implica un sacrificio costos\u00edsimo al orgullo humano, pues consiste en la total negaci\u00f3n de s\u00ed mismo.\u00bb Excluye, dec\u00eda Benedicto XV, el sentimiento soberbio de s\u00ed mismo, la presunci\u00f3n de conseguir por medios humanos un fin sobrenatural y la veleidad enga\u00f1osa de bastarse a s\u00ed mismo en la hora del peligro y de la tentaci\u00f3n. Supone una viva fe en la existencia de Dios, un rendimiento pr\u00e1ctico a su poder y a su misericordia, un acudir confiado a la Providencia de Aquel que nos da su gracia para evitar todo mal y conseguir todo bien\u00bb. <\/p>\n<p>Y no creamos que este camino sea de libre elecci\u00f3n o que est\u00e9 reservado para las almas no manchadas nunca con el pecado. Las palabras del Se\u00f1or son formales y se dirigen a todos sin excepci\u00f3n: \u00abSi no os hiciereis como ni\u00f1os, no entrar\u00e9is en el reino de los cielos. Y \u00bfqui\u00e9n tiene que volverse ni\u00f1o, sino el que ya no lo es? Estas palabras entra\u00f1an, pues, la obligaci\u00f3n de trabajar por conquistar los dones de la infancia y por volver a practicar las virtudes propias de la infancia espiritual\u00bb.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Leon_Magno\"> Le\u00f3n Magno<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=37\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Le\u00f3n Magno\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sermon_La_infancia_que_Dios_espera_de_nosotros\"> Serm\u00f3n: La infancia que Dios espera de nosotros<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEl Reino es de los que son como ellos\u00bb (Mc 10,14)<br \/>Serm\u00f3n 7\u00ba para la Epifan\u00eda, 3. 4: SC 22 bis, PL 54, 258<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=1\">PL<\/a><\/span><\/p>\n<p>Cristo ama la infancia que al principio \u00e9l mismo asumi\u00f3 tanto en su alma como en su cuerpo. Cristo ama la infancia que ense\u00f1a humildad, que es la norma de la inocencia, el modelo de la dulzura. Cristo ama la infancia, hacia la que orienta la conducta de los adultos, hacia la que conduce a los ancianos y llama a imitar su propio ejemplo a aquellos que deseen alcanzar el reino eterno. <\/p>\n<p>Pero para entender c\u00f3mo es posible realizar tal conversi\u00f3n, y con qu\u00e9 transformaci\u00f3n \u00e9l nos revierte a una actitud de ni\u00f1os, dejemos que san Pablo nos instruya y nos lo diga: \u00abPara aquel que tenga sentido com\u00fan, no se debe ser un ni\u00f1o peque\u00f1o en cuanto a vuestros pensamientos, sino un ni\u00f1o peque\u00f1o en lo que respecta a la malicia\u00bb (1Cor 14,20). Por lo tanto, no debemos volver a nuestros d\u00edas de infancia, ni a las torpezas del inicio, sino tomar alguna cosa que pertenece a los a\u00f1os de madurez; es decir, apaciguar r\u00e1pidamente las agitaciones interiores, encontrar r\u00e1pido la calma, olvidar totalmente las ofensas, ser completamente indiferente a los honores, amar y reencontrarse juntos, guardar la igualdad de \u00e1nimo como un estado natural. Es un gran bien no saber c\u00f3mo da\u00f1ar a otros y no tener gusto por el mal&#8230;; no devolver a nadie el mal por el mal (Rom 12,17), es la paz interior de los ni\u00f1os, la que le conviene a los cristianos&#8230; Es esta forma de humildad la que nos ense\u00f1a el Salvador cuando era ni\u00f1o y fue adorado por los magos.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Teresa_de_Lisieux\"> Teresa de Lisieux<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Manuscrito_Autobiografico_El_ascensor_que_nos_eleva_al_cielo\"> Manuscrito Autobiogr\u00e1fico: El ascensor que nos eleva al cielo<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abDejad que los ni\u00f1os se acerquen a m\u00ed\u00bb (Mc 10,14)<br \/>C. 2 v. 3r<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Usted, Madre, sabe bien que yo siempre he deseado ser santa. Pero, \u00a1ay!, cuando me comparo con los santos, siempre constato que entre ellos y yo existe la misma diferencia que entre una monta\u00f1a cuya cumbre se pierde en el cielo y el oscuro grano que los caminantes pisan al andar. Pero en vez de desanimarme, me he dicho a m\u00ed misma: Dios no puede inspirar deseos irrealizables; por lo tanto, a pesar de mi peque\u00f1ez, puedo aspirar a la santidad. Agrandarme es imposible; tendr\u00e9 que soportarme tal cual soy, con todas mis imperfecciones. Pero quiero buscar la forma de ir al cielo por un caminito muy recto y muy corto, por un caminito totalmente nuevo. <\/p>\n<p>Estamos en un siglo de inventos. Ahora no hay que tomarse ya el trabajo de subir los pelda\u00f1os de una escalera: en las casas de los ricos, un ascensor la suple ventajosamente. Yo quisiera tambi\u00e9n encontrar un ascensor para elevarme hasta Jes\u00fas, pues soy demasiado peque\u00f1a para subir la dura escalera de la perfecci\u00f3n. Entonces busqu\u00e9 en los Libros Sagrados alg\u00fan indicio del ascensor, objeto de mi deseo, y le\u00ed estas palabras salidas de la boca de Sabidur\u00eda eterna: El que sea peque\u00f1ito, que venga a m\u00ed (Pr 9,4). <\/p>\n<p>Y entonces fui, adivinando que hab\u00eda encontrado lo que buscaba. Y queriendo saber, Dios m\u00edo, lo que har\u00edas con el que peque\u00f1ito que responda a tu llamada, continu\u00e9 mi b\u00fasqueda, y he aqu\u00ed lo que encontr\u00e9: Como una madre acaricia a su hijo, as\u00ed os consolar\u00e9 yo; os llevar\u00e9 en mis brazos y sobre mis rodillas os mecer\u00e9 (Is 66,13). Nunca palabras m\u00e1s tiernas ni m\u00e1s melodiosas alegraron mi alma \u00a1El ascensor que ha de elevarme hasta el cielo son tus brazos, Jes\u00fas! Y para eso, no necesito crecer; al contrario, tengo que seguir siendo peque\u00f1a, tengo que empeque\u00f1ecerme m\u00e1s y m\u00e1s. T\u00fa, Dios m\u00edo, has rebasado mi esperanza, y yo quiero cantar tus misericordias (Sal. 88,2 Vulg).<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Francisco_de_Sales\"> Francisco de Sales<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=32\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Francisco de Sales\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Del_Amor_de_Dios_Ser_como_nino_Amar_y_ser_libre\"> Del Amor de Dios: Ser como ni\u00f1o: Amar y ser libre<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abQuien no reciba el Reino como un ni\u00f1o no entrar\u00e1 en \u00e9l\u00bb (Mc 10,15)<br \/>V, 169<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Ciertamente, all\u00e1 en el Cielo, tendremos un coraz\u00f3n libre de pasiones, un alma toda purificada de distracciones, un esp\u00edritu libre de contradicciones, y fuerzas exentas de repugnancias. Por tanto, amaremos a Dios con una perpetua y jam\u00e1s interrumpida dilecci\u00f3n. <\/p>\n<p>Pero este amor tan perfecto no podemos pretenderlo en esta vida mortal, ya que a\u00fan no poseemos ni el coraz\u00f3n, ni el alma, ni el esp\u00edritu, ni las fuerzas de los bienaventurados; aqu\u00ed nos basta con amar con todo el coraz\u00f3n y todas las fuerzas que tenemos. <\/p>\n<p>Mientras somos ni\u00f1os, somos buenos como ni\u00f1os, hablamos como ni\u00f1os, amamos como ni\u00f1os; cuando seamos perfectos all\u00e1 arriba en el Cielo, dejaremos de ser ni\u00f1os y amaremos a Dios con perfecci\u00f3n. <\/p>\n<p>Pero mientras estamos en la infancia de nuestra vida mortal, no debemos dejar de hacer lo que podamos, como se nos ha mandado, puesto que podemos hacerlo; y es m\u00e1s: nos es f\u00e1cil, ya que se trata del mandamiento del amor y del amor de Dios, que es soberanamente bueno, soberanamente amable. <\/p>\n<p>La verdadera virtud no tiene l\u00edmites, va siempre m\u00e1s all\u00e1, y sobre todo la santa caridad, que es la virtud de las virtudes, pues teniendo un objeto infinito, ser\u00eda capaz de volverse infinita si encontrase un amor capaz del infinito&#8230; <\/p>\n<p>La caridad en nosotros, puede ser perfeccionada hasta el infinito pero exclusivamente; es decir, que la caridad puede siempre hacerse cada vez m\u00e1s excelente, pero no puede ser infinita. <\/p>\n<p>Es un favor extremo que Dios hace a nuestra alma, el de poder crecer sin fin, cada vez m\u00e1s, en el amor de Dios, mientras a\u00fan est\u00e1 en esta vida caduca. <\/p>\n<p>\u00abAnda en mi presencia y s\u00e9 perfecto\u00bb, dice Dios. El camino no se ha hecho para sentarse sino para caminar.<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-07_tiempo-ordinario_dia-07-sabado_par\">Tiempo Ordinario: S\u00e1bado VII (Par o A\u00f1o II) <\/a><br \/><\/span><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\">Tiempo Ordinario: S\u00e1bado VII (Impar o A\u00f1o I) <br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>13 Acercaban a Jes\u00fas ni\u00f1os para que los tocara, pero los disc\u00edpulos les rega\u00f1aban. 14 Al verlo, Jes\u00fas se enfad\u00f3 y les dijo: \u00abDejad que los ni\u00f1os se acerquen a m\u00ed: no se lo impid\u00e1is, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. 15 En verdad os digo que quien no &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-10-13-16-jesus-y-los-ninos-infancia-espiritual\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMc 10, 13-16 \u2013 Jes\u00fas y los ni\u00f1os. Infancia espiritual\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41412","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41412","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41412"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41412\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41412"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41412"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41412"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}