{"id":41415,"date":"2016-10-07T23:31:59","date_gmt":"2016-10-08T04:31:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-10-32-45-tercer-anuncio-de-la-pasion-mc\/"},"modified":"2016-10-07T23:31:59","modified_gmt":"2016-10-08T04:31:59","slug":"mc-10-32-45-tercer-anuncio-de-la-pasion-mc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-10-32-45-tercer-anuncio-de-la-pasion-mc\/","title":{"rendered":"Mc 10, 32-45: Tercer anuncio de la Pasi\u00f3n (Mc)"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">32<\/span> Estaban subiendo por el camino hacia Jerusal\u00e9n y Jes\u00fas iba delante de ellos; ellos estaban sorprendidos y los que lo segu\u00edan ten\u00edan miedo. \u00c9l tom\u00f3 aparte otra vez a los Doce y empez\u00f3 a decirles lo que le iba a suceder: <span class=\"versiculo\">33<\/span> \u00abMirad, estamos subiendo a Jerusal\u00e9n, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; lo condenar\u00e1n a muerte y lo entregar\u00e1n a los gentiles, <span class=\"versiculo\">34<\/span> se burlar\u00e1n de \u00e9l, le escupir\u00e1n, lo azotar\u00e1n y lo matar\u00e1n; y a los tres d\u00edas resucitar\u00e1\u00bb. <span class=\"versiculo\">35<\/span> Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: \u00abMaestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir\u00bb. <span class=\"versiculo\">36<\/span> Les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 quer\u00e9is que haga por vosotros?\u00bb. <span class=\"versiculo\">37<\/span> Contestaron: \u00abConc\u00e9denos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda\u00bb. <span class=\"versiculo\">38<\/span> Jes\u00fas replic\u00f3: \u00abNo sab\u00e9is lo que ped\u00eds, \u00bfpod\u00e9is beber el c\u00e1liz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?\u00bb. <span class=\"versiculo\">39<\/span> Contestaron: \u00abPodemos\u00bb. Jes\u00fas les dijo: \u00abEl c\u00e1liz que yo voy a beber lo beber\u00e9is, y ser\u00e9is bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar, <span class=\"versiculo\">40<\/span> pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a m\u00ed concederlo, sino que es para quienes est\u00e1 reservado\u00bb. <span class=\"versiculo\">41<\/span> Los otros diez, al o\u00edr aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. <span class=\"versiculo\">42<\/span> Jes\u00fas, llam\u00e1ndolos, les dijo: \u00abSab\u00e9is que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. <span class=\"versiculo\">43<\/span> No ser\u00e1 as\u00ed entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; <span class=\"versiculo\">44<\/span> y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. <span class=\"versiculo\">45<\/span> Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\">Tiempo Ordinario: Mi\u00e9rcoles VIII (Impar o A\u00f1o I) <br \/><\/span><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-08_tiempo-ordinario_dia-04-miercoles_par\">Tiempo Ordinario: Mi\u00e9rcoles VIII (Par o A\u00f1o II) <\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Alfonso_Maria_de_Ligorio_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Alfonso Mar\u00eda de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl hijo del hombre ha venido para servir y dar su vida en rescate por todos\u00bb (Mc 10, 45)<\/p>\n<p>Un Dios que sirve, que barre la casa, que se entrega a trabajos duros &#8211; uno s\u00f3lo de estos pensamientos, \u00a1c\u00f3mo deber\u00eda ser suficiente para llenarnos de amor! Cuando el Salvador se puso a predicar su Evangelio, se hizo \u00abel servidor de todos\u00bb, declarando \u00e9l mismo que \u00abno hab\u00eda venido a ser servido sino a servir\u00bb. Es como si hubiera dicho que quer\u00eda ser el servidor de todos los hombres. Y al final de su vida no se content\u00f3, dice san Bernardo, \u00abcon haber tomado la condici\u00f3n de siervo para ponerse al servicio de los hombres; ha querido escoger el aspecto de siervo indigno para ser maltratado y sufrir la pena que ten\u00edamos merecida por nuestros pecados\u00bb.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed que el Se\u00f1or, siervo obediente a todos, se somete a la sentencia de Pilato, por injusta que fuera, y se entrega a los verdugos&#8230; Dios nos ha amado tanto que, por amor a nosotros, ha querido obedecer como un esclavo hasta la muerte y morir de una muerte dolorosa e infame: el suplicio de la cruz (Flp 2,8). Ahora bien, en todos estos acontecimientos, obedec\u00eda no como Dios, sino como hombre, de quien hab\u00eda asumido la condici\u00f3n de esclavo.<\/p>\n<p>Alg\u00fan santo se entreg\u00f3 como esclavo para rescatar a un pobre, y con ello, por este acto heroico de caridad, se atrajo la admiraci\u00f3n del mundo. Pero, \u00bfqu\u00e9 es esta caridad comparada con la del Redentor? Siendo Dios, queriendo rescatarnos de la esclavitud del diablo y de la muerte que nos era debida, \u00e9l mismo se hace esclavo, se deja atar y clavar en la cruz. \u00abPara que el siervo llegue a ser amo, dice san Agust\u00edn, Dios ha querido hacerse siervo\u00bb.<\/p>\n<h3><span id=\"Discurso\">Discurso<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Novena de Navidad, discurso 6\u00ba<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl hijo del hombre vino para dar su vida\u00bb (Mc 10,45)<\/p>\n<p>El Se\u00f1or eterno se ha dignado presentarse ante nosotros, primero como un peque\u00f1o ni\u00f1o en un establo, despu\u00e9s como un simple obrero en un taller, m\u00e1s tarde como un criminal muriendo en la horca, y finalmente como pan en una ofrenda. Aspectos numerosos, aspectos intencionales de Jes\u00fas, aspectos que no tienen m\u00e1s que un efecto: el de mostrar el amor que tiene por nosotros. Oh, Se\u00f1or, \u00bfpuedes inventar alguna cosa m\u00e1s para que te amemos? \u201cAquel d\u00eda dir\u00e9is: Dad gracias al Se\u00f1or, invocad su nombre, contad a los pueblos sus haza\u00f1as, proclamad que su nombre es excelso\u201d (Is 12,4).<\/p>\n<p>Almas redimidas, dad a conocer por todas partes las obras de amor de este Dios lleno de amor. \u00c9l las concibi\u00f3 y realiz\u00f3 para que todos los hombres se amaran, \u00c9l que, tras haberlos colmado de sus favores, se don\u00f3 a s\u00ed mismo, \u00a1y de tantas maneras! \u201cEnfermo o herido, \u00bfdeseas curarte? Jes\u00fas es la medicina\u201d: \u00c9l te sana con su sangre. \u00bfLa fiebre te quema? \u00c9l es la fuente refrescante. \u00bfTe atormentan las pasiones y problemas de este mundo? \u00c9l es la fuente de los consuelos espirituales y del verdadero bienestar.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfTemes a la muerte? \u00c9l es la vida. \u00bfAspiras a llegar al cielo? \u00c9l es el camino (Jn, 14,6)\u201d, dec\u00eda san Ambrosio: Jesucristo no solo se dio a todos los hombres en general; \u00e9l se da tambi\u00e9n a cada uno en particular. Por eso San Pablo dijo: \u201c\u00c9l me am\u00f3 y se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por m\u00ed\u201d (Gal 2,20). Y San Juan Cris\u00f3stomo afirma que \u201cDios nos ama tanto a cada uno de nosotros como a toda la humanidad\u201d. As\u00ed, mi querido hermano, si hubieras estado solo en el mundo, el divino Redentor habr\u00eda venido, habr\u00eda dado su sangre y su vida s\u00f3lo por ti.<\/p>\n<h2><span id=\"Beato_Guerrico_de_Igny_abad_cisterciense\">Beato Guerrico de Igny, abad cisterciense<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Primer serm\u00f3n para el domingo de Ramos<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir\u00bb (Mc 10,45)<\/p>\n<p>El hombre fue creado para servir a su Creador. \u00bfHay algo m\u00e1s justo, en efecto, que servir al que os ha puesto en el mundo, sin quien no pod\u00e9is existir? \u00bfY hay algo m\u00e1s dichoso que servirle, puesto que <strong>servirle es reinar<\/strong>? Pero el hombre dijo a su Creador: \u00abYo no te servir\u00e9\u00bb (Jr 2,20). \u00abPues yo, dice el Creador al hombre, s\u00ed te servir\u00e9. <strong>Si\u00e9ntate, te servir\u00e9, te lavar\u00e9 los pies<\/strong>\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>S\u00ed, oh Cristo \u00abservidor bueno y fiel\u00bb (Mt 25,21), verdaderamente t\u00fa has servido, has servido con toda la fe y con toda la verdad, con toda la paciencia y toda la constancia. Sin tibieza, te has lanzado como un gigante a correr por el camino de la obediencia (Sal 18,6); sin fingir, nos has dado adem\u00e1s, despu\u00e9s de tantas fatigas, tu propia vida; sin murmurar, flagelado e inocente, no has abierto la boca (Is 53,9). Est\u00e1 escrito y es verdad: \u00abEl servidor que conoce la voluntad de su amo y no la cumple recibir\u00e1 cantidad de azotes\u00bb (Lc 12,47). Pero este servidor nuestro, os pregunto \u00bfcu\u00e1les son los actos que no ha llevado a cabo? \u00bfQu\u00e9 es lo que ha omitido de lo que deb\u00eda hacer? \u00abTodo lo ha hecho bien\u00bb gritaban los que observaban su conducta; \u00abha hecho o\u00edr a los sordos y hablar a los mudos\u00bb (Mc 7,37). Ha llevado a cabo toda clase de acciones dignas de recompensa, entonces \u00bfpor qu\u00e9 ha sufrido tanta indignidad? Present\u00f3 su espalda a los latigazos, recibi\u00f3 una sorprendente cantidad de atroces golpes, su sangre chorre\u00f3 por todas partes. Fue interrogado en medio de oprobios y tormentos, como si fuera un esclavo o un malhechor a quien se interroga para hacerle decir la verdad sobre un crimen. <strong>\u00a1Oh detestable orgullo del hombre que desde\u00f1a servir, y que no pod\u00eda ser humillado por ning\u00fan otro ejemplo que el de un tal servidor de su Dios!<\/strong>&#8230;<\/p>\n<p>S\u00ed, mi Se\u00f1or, has pasado muchas penas para servirme; ser\u00eda justo y equitativo que de ahora en adelante puedas descansar, y que tu servidor, a su vez, se ponga a servirte; su momento ha llegado&#8230; Has vencido, Se\u00f1or, a este tu servidor rebelde; extiendo mis manos para recibir tus ataduras, inclino mi cabeza para recibir tu yugo. Perm\u00edteme servirte. Aunque soy un servidor in\u00fatil si tu gracia no me acompa\u00f1a y no trabaja siempre a mi lado (Sab 9,10), rec\u00edbeme como tu servidor para siempre.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Efren_diacono_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Efr\u00e9n, di\u00e1cono y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Comentario al Diatessaron, 20, 2-7<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abPod\u00e9is beber el c\u00e1liz que yo he de beber\u00bb (Mc 10,38)<\/p>\n<p>&#8220;Padre m\u00edo, si es posible, que pase de m\u00ed este c\u00e1liz&#8221; (Mt 26,39) \u00bfPor qu\u00e9, Pedro, te lo llevaste aparte y le increpaste diciendo:\u00ab\u00a1Lejos de ti tal cosa, Se\u00f1or! Eso no puede pasarte\u00bb (Mt 16,22), t\u00fa que ahora dices: \u00absi es posible, que pase de m\u00ed este c\u00e1liz\u00bb? \u00c9l sab\u00eda bien lo que le dec\u00eda a su Padre, y que era posible no beber el c\u00e1liz, pero \u00c9l ha venido para beberlo por todos, con el fin de saldar bebi\u00e9ndolo la deuda que la muerte de los profetas y los m\u00e1rtires no pudieron pagar&#8230; El que hab\u00eda anunciado su muerte por boca de los profetas y hab\u00eda prefigurado el misterio de su muerte por los justos, cuando ha llegado el momento de consumar esta muerte, no rechaz\u00f3 beberla. Si no la hubiera querido beber, porque le repugnaba, no hubiera comparado nunca su cuerpo al Templo con estas palabras: \u00abDestruid este templo y en tres d\u00edas lo levantar\u00e9\u00bb (Jn 2,19); no hubiera dicho a los hijos del Zebedeo: \u00ab\u00bfpod\u00e9is beber la copa que yo beber\u00e9?\u00bb Y tambi\u00e9n \u00abCon un bautismo tengo que ser bautizado \u00a1y qu\u00e9 angustia sufro hasta que se cumpla!\u00bb (Lc 12,50)&#8230;<\/p>\n<p>&#8220;Si es posible que pase de mi este c\u00e1liz&#8221; dijo esto a causa de la debilidad de la que se hab\u00eda revestido, no pretendiendo m\u00e1s. Pues se hizo peque\u00f1o y se revisti\u00f3 realmente de nuestra debilidad, sinti\u00f3 miedo y se estremeci\u00f3 en su flaqueza. Habi\u00e9ndose hecho carne, habi\u00e9ndose revestido de debilidad, comiendo cuando ten\u00eda hambre, fatigado por el trabajo, vencido por el sue\u00f1o, era necesario que se hubiera cumplido todo cuando llegara el momento de su muerte. Para fortalecer a los disc\u00edpulos en su Pasi\u00f3n, Jes\u00fas experiment\u00f3 lo que ellos experimentaron, \u00c9l sinti\u00f3 su mismo miedo, con el fin de mostrarles, por la similitud de su alma, que no va a la muerte alardeando sino sufriendo como cualquiera de ellos. Para dar valor a aquellos que temen la muerte, no escondi\u00f3 su propio temor, a fin de que supieran que este miedo, no les conduce al pecado siempre y cuando no se dejen llevar por \u00e9l. \u00abNo, Padre, -dijo Jes\u00fas-, que se haga tu voluntad\u00bb: <strong>que yo muera para dar vida a una multitud<\/strong>.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_obispo\">San Juan Cris\u00f3stomo, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia\">Homil\u00eda<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Contra los anom\u00e9os, 8,6; PG 48, 776-777<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir\u00bb (Mc 10,45)<\/p>\n<p>Lo que los dos hermanos, Juan y Santiago quer\u00edan, al aspirar a los primeros puestos, a los cargos y honores m\u00e1s destacados, era seg\u00fan mi parecer, tener autoridad sobre los dem\u00e1s. Por esto Jes\u00fas se opone a su pretensi\u00f3n. Descubre y pone al desnudo sus pensamientos secretos cuando les dice: \u201cEl que quiera ser primero, sea esclavo de todos.\u201d Dicho de otra manera: &#8220;<strong>Si aspir\u00e1is a los primeros puestos y a los grandes honores, buscad el \u00faltimo lugar<\/strong>, esforzaos a ser los m\u00e1s sencillos, los m\u00e1s humildes y peque\u00f1os entre todos. Poneos detr\u00e1s de los otros. Esta es la virtud que conduce al honor que dese\u00e1is. Ten\u00e9is cerca de vosotros un ejemplo elocuente, &#8216;porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.&#8217; As\u00ed obtendr\u00e9is gloria y celebridad. Mirad lo que me toca vivir, no busco ni honra ni gloria, y no obstante, <strong>el bien que realizo de esta manera es infinito<\/strong>.\u201d<\/p>\n<p>Lo sabemos: antes de la encarnaci\u00f3n de Cristo y su abajamiento, todo estaba perdido, todo estaba corrompido; pero, despu\u00e9s de que \u00e9l se humillara, nos lo ha revelado todo. Ha abolido la maldici\u00f3n, ha destruido la muerte, ha abierto el para\u00edso, ha dado muerte al pecado, ha roto los cerrojos de las puertas del cielo para introducir las primicias de nuestra humanidad. El ha propagado la fe por todo el mundo. Ha expulsado el error y ha establecido la verdad. Ha hecho tomar posesi\u00f3n del trono a las primicias de nuestra naturaleza. Cristo es el autor de beneficios innumerables que mi palabra ni ninguna palabra humana es capaz de expresar. Antes de su abajamiento, s\u00f3lo los \u00e1ngeles lo contemplaron, pero despu\u00e9s que \u00e9l se humillara la raza humana entera lo ha reconocido.<\/p>\n<h2><span id=\"Santo_Tomas_de_Aquino_presbitero_y_doctor_de_la_Iglesia\">Santo Tom\u00e1s de Aquino, presb\u00edtero y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Conferencia sobre el Credo, 6<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl que quiera ser grande, sea vuestro servidor\u00bb (Mc 10, 43)<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 necesidad hab\u00eda para que el Hijo de Dios padeciera por nosotros?<\/strong> Una gran necesidad que se puede resumir en dos puntos: necesidad de <strong>remedio por lo que se refiere a nuestros pecados, necesidad de ejemplo para nuestra conducta&#8230;<\/strong> Porque la Pasi\u00f3n de Cristo nos proporciona un modelo v\u00e1lido para nuestra vida&#8230; Si buscas un ejemplo de caridad: \u00abNadie tiene amor m\u00e1s grande que el que da la vida por sus amigos\u00bb (Jn 15,13)&#8230; Si buscas la paciencia, es sobre la cruz donde se encuentra en grado m\u00e1ximo&#8230; Cristo sufri\u00f3 grandes males en la cruz, y pacientemente, puesto que \u00abcuando lo insultaban, no devolv\u00eda el insulto\u00bb (1P 2,23), \u00abcomo un cordero llevado al matadero, no abr\u00eda la boca\u00bb (Is 53,7)&#8230; \u00abCorramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inici\u00f3 y completa nuestra fe, Jes\u00fas, que renunciando al gozo inmediato, soport\u00f3 la cruz\u00bb (Hb 12,1-2).<\/p>\n<p>Si buscas un ejemplo de humildad, mira al crucificado. Porque un Dios ha querido ser juzgado bajo Poncio Pilato y morir&#8230; Si buscas un ejemplo de obediencia, no tienes que hacer m\u00e1s que seguir al que se hizo obediente al Padre \u00abhasta la muerte\u00bb (Flp 2,8). \u00abSi por la desobediencia de uno todos se convirtieron en pecadores, as\u00ed por la obediencia de uno todos se convertir\u00e1n en justos\u00bb (Rm 5,19). Si buscas un ejemplo de menosprecio de los bienes de la tierra no debes hacer otra cosa que seguir al que es \u00abRey de reyes y Se\u00f1or de los se\u00f1ores\u00bb, \u00aben quien est\u00e1n escondidos todos los tesoros de la sabidur\u00eda y del conocimiento\u00bb (1Tm 6,15; Col 2,3); sobre la cruz estuvo desnudo, convertido en la mofa de todos, cubierto de salivazos, golpeado, coronado de espinas, y finalmente, apagando su sed con hiel y vinagre.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_General_14-09-1983\">Catequesis: Audiencia General (14-09-1983)<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">Significado de la muerte redentora de Cristo<\/p>\n<p>1. \u00abTampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos\u00bb (<em>Mc<\/em> 10, 45).<\/p>\n<p>Con estas palabras pronunciadas durante su vida terrena, Jes\u00fas revel\u00f3 a sus disc\u00edpulos el significado verdadero de su existencia y de su muerte. Hoy, 14 de septiembre, d\u00eda en que la Iglesia celebra la fiesta de la Exaltaci\u00f3n de la Santa Cruz, queremos detenernos a meditar sobre el significado de la muerte redentora de Cristo. Surge espont\u00e1neamente en nuestro \u00e1nimo est\u00e1 pregunta: \u00bfPrevi\u00f3 Jes\u00fas su muerte y la entendi\u00f3 como muerte por los hombres? \u00bfLa acept\u00f3 y la quiso como tal?<\/p>\n<p>De los Evangelios resulta claro que Jes\u00fas fue al encuentro de la muerte <em>voluntariamente<\/em>. &#8220;Tengo que recibir un bautismo y \u00a1c\u00f3mo me siento angustiado hasta que se cumpla!&#8221; (<em>Lc<\/em> 12, 50; cf. <em>Mc<\/em> 10, 39; <em>Mt<\/em> 20, 23). Pod\u00eda haberlo evitado huyendo como algunos profetas perseguidos, por ejemplo El\u00edas y otros. Pero Jes\u00fas quiso &#8220;subir a Jerusal\u00e9n&#8221;, &#8220;entrar en Jerusal\u00e9n&#8221;, purificar el templo, celebrar la \u00faltima Cena pascual con los suyos, acudir al huerto de los Olivos &#8220;para que el mundo supiera que amaba al Padre y hac\u00eda lo que el Padre le hab\u00eda mandado&#8221; (cf. <em>Jn<\/em> 14. 31).<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n cierto e innegable que <em>fueron los hombres los responsables<\/em> de su muerte. &#8220;Vosotros le entregasteis y negasteis en presencia de Pilato \u2014declara Pedro ante el pueblo de Jerusal\u00e9n\u2014 cuando \u00e9ste juzgaba que deb\u00eda soltarlo. Vosotros negasteis al Santo y al Justo y pedisteis que se os hiciera gracia de un homicida. Disteis muerte al pr\u00edncipe de la vida&#8221; (<em>Act<\/em> 3, 13-14). Tuvieron responsabilidad los romanos y los jefes de los jud\u00edos y, realmente, lo pidi\u00f3 una masa astutamente manipulada.<\/p>\n<p>2. Casi todas las manifestaciones del mal, del pecado y del sufrimiento se hicieron presentes en la pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas: el c\u00e1lculo, la envidia, la vileza, la traici\u00f3n, la avaricia, la sed de poder, la violencia, la ingratitud por una parte y abandono por otra, el dolor f\u00edsico y moral, la soledad, la tristeza y el desaliento, el miedo y la angustia. Recordemos las lacerantes palabras de Getseman\u00ed: &#8220;Triste est\u00e1 mi alma hasta la muerte&#8221; (<em>Mc<\/em> 14, 34); y &#8220;lleno de angustia, refiere San Lucas, oraba con m\u00e1s insistencia; y sud\u00f3 como gruesas gotas de sangre, que corr\u00edan hasta la tierra&#8221; (<em>Lc<\/em> 22, 44).<\/p>\n<p>La muerte de Jes\u00fas fue ejemplo eximio de honradez, coherencia y fidelidad a la verdad hasta el supremo sacrificio de s\u00ed. Por ello, la pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas son siempre el <em>emblema mismo de la muerte del justo<\/em> que padece heroicamente el martirio para no traicionar su conciencia ni las exigencias de la verdad y la ley moral. Ciertamente la pasi\u00f3n de Cristo no cesa de asombrarnos por los ejemplos que nos ha dado. Lo constataba ya la Carta de San Pedro (cf. <em>1 Pe<\/em> 2, 20-23).<\/p>\n<p>3. Jes\u00fas acept\u00f3 su muerte voluntariamente. De hecho sabemos que la predijo en repetidas ocasiones; la anunci\u00f3 tres veces mientras sub\u00eda a Jerusal\u00e9n al decir que iba a &#8220;sufrir mucho&#8230; y ser muerto y al tercer d\u00eda resucitar&#8221; (<em>Mt<\/em> 16, 21; 17, 22, 20, 18; y paralelos); y luego, ya en Jerusal\u00e9n refiri\u00e9ndose claramente a s\u00ed mismo, expuso la par\u00e1bola del padre de familia a quien los agricultores ingratos le mataron al hijo (cf. <em>Mt<\/em>, 2 1, 33-34).<\/p>\n<p>Y, en fin, en el momento supremo y solemne de la \u00faltima Cena, Jes\u00fas resumi\u00f3 el sentido de su vida y de su muerte d\u00e1ndole significado de ofrenda hecha por los dem\u00e1s, por la multitud de los hombres, cuando habla de su &#8220;cuerpo entregado por vosotros&#8221;, de su &#8220;sangre derramada por vosotros&#8221; (<em>Lc<\/em> 22, 19-20 y par.).<\/p>\n<p>Por tanto, la vida de Jes\u00fas es una <em>existencia para los dem\u00e1s<\/em>, una existencia que culmina en una muerte-por-los-otros, comprendiendo en los &#8220;otros&#8221; a la entera familia humana con todo el peso de la culpa que lleva consigo ya desde los or\u00edgenes.<\/p>\n<p>4. Y si nos fijamos luego en la narraci\u00f3n de su muerte, las \u00faltimas palabras de Jes\u00fas proyectan m\u00e1s luz sobre el significado que da \u00c9l a su vida terrena. Los evangelistas nos refieren algunas de estas palabras. Lucas menciona el grito &#8220;Padre, en tus manos entrego mi esp\u00edritu&#8221; (<em>Lc<\/em> 23, 46); es el acto supremo y definitivo de la donaci\u00f3n humana de Jes\u00fas al Padre. Juan alude a la inclinaci\u00f3n de la cabeza y a las palabras &#8220;Todo est\u00e1 cumplido&#8221; (<em>Jn<\/em> 19, 30); es el summum de la obediencia al designio de &#8220;Dios que no ha mandado a su Hijo al mundo para juzgarlo sino para que el mundo sea salvo por \u00c9l&#8221; (<em>Jn<\/em> 3, 17). En cambio los evangelistas Mateo y Marcos ponen de relieve la invocaci\u00f3n &#8220;Dios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?&#8221; (<em>Mt<\/em> 27, 26; <em>Mc<\/em> 15, 35) situ\u00e1ndonos frente al gran dolor de Cristo que afronta el tr\u00e1nsito con un grito human\u00edsimo y parad\u00f3jico, que encierra de modo dram\u00e1tico la seguridad de la presencia de Quien en aquel momento parec\u00eda ausente: &#8220;Dios m\u00edo, Dios m\u00edo&#8221;.<\/p>\n<p>No hay duda de que Jes\u00fas concibi\u00f3 su vida y su muerte como <em>medio de rescate<\/em> (<em>lytron<\/em>) de los hombres. Nos hallamos en el coraz\u00f3n del misterio de la vida de Cristo. Jes\u00fas quiso darse por nosotros. Como escribi\u00f3 San Pablo, &#8220;Me am\u00f3 y se entreg\u00f3 por m\u00ed&#8221; (<em>G\u00e1l<\/em> 2, 20).<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_General_01-02-1989\">Catequesis: Audiencia General (01-02-1989)<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">Del &#8220;sepulcro vac\u00edo&#8221; al encuentro con el Resucitado<\/p>\n<p>2. Y sin embargo, <em>la resurrecci\u00f3n<\/em> es una verdad que, en su dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda, pertenece a la Revelaci\u00f3n divina: en efecto, <em>fue anunciada gradualmente de antemano por Cristo <\/em>a lo largo de su actividad mesi\u00e1nica durante el per\u00edodo prepascual. Muchas veces predijo Jes\u00fas expl\u00edcitamente que, tras haber sufrido mucho y ser ejecutado, <em>resucitar\u00eda.<\/em> As\u00ed, en el Evangelio de Marcos. se dice que tras la proclamaci\u00f3n de Pedro en las cercan\u00eda de Cesarea de Filipo. Jes\u00fas a comenz\u00f3 a ense\u00f1arles que el Hijo del hombre deb\u00eda sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y <em>resucitar a los tres d\u00edas<\/em>. Hablaba de esto abiertamente\u201d (<em>Mc <\/em>8, 31-32). Tambi\u00e9n seg\u00fan Marcos, despu\u00e9s de la transfiguraci\u00f3n, \u201ccuando bajaban del monte les orden\u00f3 que a nadie contaran lo que hab\u00edan visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos\u201d (<em>Mc <\/em>9, 9). Los disc\u00edpulos quedaron perplejos sobre el significado de aquella \u201cresurrecci\u00f3n\u201d y pasaron a la cuesti\u00f3n, ya agitada en el mundo jud\u00edo, del retorno de El\u00edas (<em>Mc<\/em> 9, 11): pero Jes\u00fas reafirm\u00f3 la idea de que el Hijo del hombre deber\u00eda \u201csufrir mucho y ser despreciado\u201d (<em>Mc<\/em> 9, 12). Despu\u00e9s de la curaci\u00f3n del epil\u00e9ptico endemoniado, en el camino de Galilea recorrido casi clandestinamente, Jes\u00fas toma de nuevo la palabra para, instruirlos: \u201cEl Hijo del hombre ser\u00e1 entregado en manos de los hombres; le matar\u00e1n y a los tres d\u00edas de haber muerto resucitar\u00e1\u201d. \u201cPero ellos no entend\u00edan lo que les dec\u00eda y tem\u00edan preguntarle\u201d (<em>Mc<\/em> 9, 31-32). Es el segundo anuncio de la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n al que sigue el tercero, cuando ya se encuentran en camino hacia Jerusal\u00e9n: \u201cMirad que subimos a Jerusal\u00e9n, y el Hijo del hombre ser\u00e1 entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; le condenar\u00e1n a muerte y le entregar\u00e1n a los gentiles, y se burlar\u00e1n de \u00e9l, le escupir\u00e1n, le azotar\u00e1n y le matar\u00e1n, y a los tres d\u00edas resucitar\u00e1\u201d (<em>Mc<\/em> 10, 33-34). <\/p>\n<p>3. Estamos aqu\u00ed ante una previsi\u00f3n y predicci\u00f3n prof\u00e9tica de los acontecimientos, en la que Jes\u00fas ejercita su funci\u00f3n de revelador, poniendo en relaci\u00f3n la muerte y la resurrecci\u00f3n unificadas en la <em>finalidad redentora<\/em>, y refiri\u00e9ndose al <em>designio divino<\/em> seg\u00fan el cual todo lo que prev\u00e9 y predice \u201cdebe\u201d suceder. Jes\u00fas, por tanto, hace conocer a los disc\u00edpulos estupefactos e incluso asustados algo del misterio teol\u00f3gico que subyace en los pr\u00f3ximos acontecimientos, como por lo dem\u00e1s en toda su vida. Otros destellos de este misterio se encuentran en la alusi\u00f3n al \u201csigno de Jon\u00e1s\u201d (cf. <em>Mt<\/em>12. 40) que Jes\u00fas hace suyo y aplica a los d\u00edas de su muerte y resurrecci\u00f3n, y en el desaf\u00edo a los jud\u00edos sobre <em>\u201cla reconstrucci\u00f3n en tres d\u00edas del templo que ser\u00e1 destruido\u201d<\/em> (cf. <em>Jn <\/em>2, 19). Juan anota que Jes\u00fas \u201chablaba del Santuario de su cuerpo. Cuando resucit\u00f3, pues, de entre los muertos, se acordaron sus disc\u00edpulos de que hab\u00eda dicho eso, <em>y creyeron en la Escritura y en las palabras que hab\u00eda dicho Jes\u00fas\u201d<\/em> (<em>Jn <\/em>2, 20-21) Una vez m\u00e1s nos encontramos ante la relaci\u00f3n entre la resurrecci\u00f3n de Cristo y su Palabra, ante sus anuncios ligados \u201ca las Escrituras\u201d.<\/p>\n<p>4. Pero adem\u00e1s de las palabras de Jes\u00fas, tambi\u00e9n la actividad mesi\u00e1nica desarrollada por \u00c9l en el per\u00edodo prepascual muestra <em>el poder<\/em> de que dispone <em>sobre la vida y sobre la muerte<\/em>, y la conciencia de este poder, como la resurrecci\u00f3n de la hija de Jairo (<em>Mc<\/em> 5, 39-42), la resurrecci\u00f3n del joven de Na\u00edm (<em>Lc<\/em> 7, 12-15), y sobre todo la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro (<em>Jn <\/em>11, 42-44) que se presenta en el cuarto Evangelio como un anuncio y una prefiguraci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. En las palabras dirigidas a Marta durante este \u00faltimo episodio se tiene la clara manifestaci\u00f3n de la autoconciencia de Jes\u00fas respecto a su identidad de Se\u00f1or de la vida v de la muerte v de poseedor de las llaves del misterio de la resurrecci\u00f3n: \u201c<em>Yo soy <\/em>la resurrecci\u00f3n y la vida. El que cree en m\u00ed, aunque muera, vivir\u00e1; y todo el que vive y cree en m\u00ed, no morir\u00e1 jam\u00e1s\u201d (<em>Jn<\/em> 11, 25-26). <\/p>\n<p>Todo son palabras y hechos que contienen de formas diversas <em>la revelaci\u00f3n de la verdad sobre la resurrecci\u00f3n<\/em> en el per\u00edodo prepascual. <\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_20-11-2010\">Homil\u00eda (20-11-2010)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Consistorio Ordinario P\u00fablico para la Creaci\u00f3n de Nuevos Cardenales<br \/>\nBas\u00edlica Vaticana. S\u00e1bado 20 de noviembre de 2010<\/p>\n<p>La Palabra de Dios que se acaba de proclamar nos ayuda a meditar precisamente sobre este aspecto tan fundamental. En el pasaje del Evangelio (<em>Mc<\/em> 10, 32-45) se nos presenta el icono de Jes\u00fas como el Mes\u00edas \u2014anunciado por Isa\u00edas (cf. <em>Is<\/em> 53)\u2014 que no vino para ser servido, sino para servir: su estilo de vida se convierte en la base de las nuevas relaciones dentro de la comunidad cristiana y de un <strong>modo nuevo de ejercer la autoridad<\/strong>. Jes\u00fas va de camino hacia Jerusal\u00e9n y anuncia por tercera vez, indic\u00e1ndolo a los disc\u00edpulos, el camino a trav\u00e9s del cual va a llevar a cumplimiento la obra que el Padre le encomend\u00f3: es el camino del don humilde de s\u00ed mismo hasta el sacrificio de la vida, el camino de la Pasi\u00f3n, el camino de la cruz. Y, sin embargo, incluso despu\u00e9s de este anuncio, como sucedi\u00f3 con los anteriores, los disc\u00edpulos manifiestan toda su dificultad para comprender, para llevar a cabo el necesario \u00ab\u00e9xodo\u00bb de una mentalidad mundana hacia la mentalidad de Dios. En este caso, son los dos hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, quienes piden a Jes\u00fas poder sentarse en los primeros puestos a su lado en la \u00abgloria\u00bb, manifestando expectativas y proyectos de grandeza, de autoridad, de honor seg\u00fan el mundo. Jes\u00fas, que conoce el coraz\u00f3n del hombre, no queda turbado por esta petici\u00f3n, sino que inmediatamente explica su profundo alcance: \u00abNo sab\u00e9is lo que ped\u00eds\u00bb; despu\u00e9s gu\u00eda a los dos hermanos a comprender lo que conlleva seguirlo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es, pues, el camino que debe recorrer quien quiere ser disc\u00edpulo?<\/strong> Es el camino del Maestro, es el camino de la obediencia total a Dios. Por esto Jes\u00fas pregunta a Santiago y a Juan: \u00bfest\u00e1is dispuestos a compartir mi elecci\u00f3n de cumplir hasta el final la voluntad del Padre? \u00bfEst\u00e1is dispuestos a recorrer este camino que pasa por la humillaci\u00f3n, el sufrimiento y la muerte por amor? Los dos disc\u00edpulos, con su respuesta segura \u2014\u00abpodemos\u00bb\u2014 muestran, una vez m\u00e1s, que no han entendido el sentido real de lo que les anuncia el Maestro. Y de nuevo Jes\u00fas, con paciencia, les hace dar un paso m\u00e1s: ni siquiera experimentar el c\u00e1liz del sufrimiento y el bautismo de la muerte da derecho a los primeros puestos, porque eso es \u00abpara quienes est\u00e1 preparado\u00bb, est\u00e1 en manos del Padre celestial; el hombre no debe calcular, simplemente debe abandonarse a Dios, sin pretensiones, conform\u00e1ndose a su voluntad.<\/p>\n<p>La indignaci\u00f3n de los dem\u00e1s disc\u00edpulos se convierte en ocasi\u00f3n para extender la ense\u00f1anza a toda la comunidad. Ante todo Jes\u00fas \u00ablos llam\u00f3 a s\u00ed\u00bb: es el gesto de la vocaci\u00f3n originaria, a la cual los invita a volver. Es muy significativa esta referencia al momento constitutivo de la vocaci\u00f3n de los Doce, al \u00abestar con Jes\u00fas\u00bb para ser enviados, porque recuerda claramente que todo ministerio eclesial siempre es respuesta a una llamada de Dios, nunca es fruto de un proyecto propio o de una ambici\u00f3n, sino que es conformar la propia voluntad a la del Padre que est\u00e1 en los cielos, como Cristo en Getseman\u00ed (cf. <em>Lc<\/em> 22, 42). En la Iglesia nadie es amo, sino que todos son llamados, todos son enviados, todos son alcanzados y guiados por la gracia divina. Y esta es tambi\u00e9n nuestra seguridad. S\u00f3lo volviendo a escuchar la palabra de Jes\u00fas, que pide \u00abven y s\u00edgueme\u00bb, s\u00f3lo volviendo a la vocaci\u00f3n originaria es posible entender la propia presencia y la propia misi\u00f3n en la Iglesia como aut\u00e9nticos disc\u00edpulos. <\/p>\n<p>La petici\u00f3n de Santiago y Juan y la indignaci\u00f3n de los \u00abotros diez\u00bb Ap\u00f3stoles plantea una cuesti\u00f3n central a la que Jes\u00fas quiere responder: \u00bfQui\u00e9n es grande, qui\u00e9n es \u00abprimero\u00bb para Dios? Ante todo la mirada va al comportamiento que corren el riesgo de asumir \u00abaquellos que son considerados los gobernantes de las naciones\u00bb: \u00abdominar y oprimir\u00bb. Jes\u00fas indica a los disc\u00edpulos un modo completamente distinto: \u00abNo ha de ser as\u00ed entre vosotros\u00bb. Su comunidad sigue otra regla, otra l\u00f3gica, otro modelo: \u00abEl que quiera llegar a ser grande entre vosotros, ser\u00e1 vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, ser\u00e1 esclavo de todos\u00bb. El criterio de la grandeza y del primado seg\u00fan Dios no es el dominio, sino el servicio; la diacon\u00eda es la ley fundamental del disc\u00edpulo y de la comunidad cristiana, y nos deja entrever algo del \u00abse\u00f1or\u00edo de Dios\u00bb. Y Jes\u00fas indica tambi\u00e9n el punto de referencia: el Hijo del hombre, que vino para servir; es decir, sintetiza su misi\u00f3n en la categor\u00eda del servicio, entendido no en sentido gen\u00e9rico, sino en el sentido concreto de la cruz, del don total de la vida como \u00abrescate\u00bb, como redenci\u00f3n para muchos, y lo indica como condici\u00f3n para seguirlo. Es un mensaje que vale para los Ap\u00f3stoles, vale para toda la Iglesia, vale sobre todo para aquellos que tienen la tarea de guiar al pueblo de Dios. No es la l\u00f3gica del dominio, del poder seg\u00fan los criterios humanos, sino la l\u00f3gica del inclinarse para lavar los pies, la l\u00f3gica del servicio, la l\u00f3gica de la cruz que est\u00e1 en la base de todo ejercicio de la autoridad. En todos los tiempos la Iglesia se ha esforzado por conformarse a esta l\u00f3gica y por testimoniarla para hacer transparentar el verdadero \u00abse\u00f1or\u00edo de Dios\u00bb, el del amor.<\/p>\n<h3><span id=\"Alocucion_18-02-2012\">Alocuci\u00f3n (18-02-2012)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Consistorio Ordinario P\u00fablico para la Creaci\u00f3n de Nuevos Cardenales y para el voto sobre algunas causas de canonizaci\u00f3n<br \/>\nBas\u00edlica Vaticana. S\u00e1bado 18 de febrero de 2012<\/p>\n<p>En el pasaje evang\u00e9lico que antes se ha proclamado, Jes\u00fas se presenta como siervo, ofreci\u00e9ndose como modelo a imitar y seguir. Del trasfondo del tercer anuncio de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n del Hijo del hombre, se aparta con llamativo contraste la escena de los dos hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, que <strong>persiguen todav\u00eda sue\u00f1os de gloria junto a Jes\u00fas<\/strong>. Le pidieron: \u00abConc\u00e9denos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda\u00bb (<em>Mc<\/em> 10,37). La respuesta de Jes\u00fas fue fulminante, y su interpelaci\u00f3n inesperada: \u00abNo sab\u00e9is lo que ped\u00eds, \u00bfsois capaces de beber el c\u00e1liz que yo he de beber? (v. 38). La alusi\u00f3n es muy clara: el c\u00e1liz es el de la pasi\u00f3n, que Jes\u00fas acepta para cumplir la voluntad del Padre. El servicio a Dios y a los hermanos, el don de s\u00ed: esta es la l\u00f3gica que la fe aut\u00e9ntica imprime y desarrolla en nuestra vida cotidiana y que no es en cambio el estilo mundano del poder y la gloria.<\/p>\n<p>Con su petici\u00f3n, Santiago y Juan ponen de manifiesto que no comprenden la l\u00f3gica de vida de la que Jes\u00fas da testimonio, la l\u00f3gica que, seg\u00fan el Maestro, ha de caracterizar al disc\u00edpulo, en su esp\u00edritu y en sus acciones. La l\u00f3gica err\u00f3nea no se encuentra s\u00f3lo en los dos hijos de Zebedeo ya que, seg\u00fan el evangelista, contagia tambi\u00e9n \u00aba los otros diez\u00bb ap\u00f3stoles que \u00abse indignaron contra Santiago y Juan\u00bb (v. 41). Se indignaron porque no es f\u00e1cil entrar en la l\u00f3gica del Evangelio y abandonar la del poder y la gloria. San Juan Cris\u00f3stomo dice que todos los ap\u00f3stoles eran todav\u00eda imperfectos, tanto los dos que quieren ponerse por encima de los diez, como los otros que tienen envidia de ellos (cf. <em>Comentario a Mateo<\/em>, 65, 4: <em>PG<\/em> 58, 622). San Cirilo de Alejandr\u00eda, comentando los textos paralelos del Evangelio de san Lucas, a\u00f1ade: \u00abLos disc\u00edpulos hab\u00edan ca\u00eddo en la debilidad humana y estaban discutiendo entre s\u00ed sobre qui\u00e9n era el jefe y superior a los dem\u00e1s\u2026 Esto sucedi\u00f3 y ha sido narrado para nuestro provecho\u2026 Lo que les pas\u00f3 a los santos ap\u00f3stoles se puede revelar para nosotros un incentivo para la humildad\u00bb (<em>Comentario a Lucas<\/em>, 12,5,15: <em>PG<\/em> 72,912). Este episodio ofrece a Jes\u00fas la ocasi\u00f3n de dirigirse a todos los disc\u00edpulos y \u00abllamarlos hacia s\u00ed\u00bb, casi para estrecharlos consigo, para formar como un cuerpo \u00fanico e indivisible con \u00e9l y se\u00f1alar cu\u00e1l es el camino para llegar a la gloria verdadera, la de Dios: \u00abSab\u00e9is que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No ser\u00e1 as\u00ed entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos\u00bb (<em>Mc<\/em> 10,42-44).<\/p>\n<p><strong>Dominio y servicio, ego\u00edsmo y altruismo, posesi\u00f3n y don, inter\u00e9s y gratuidad: estas l\u00f3gicas profundamente contrarias se enfrentan en todo tiempo y lugar. No hay ninguna duda sobre el camino escogido por Jes\u00fas: \u00c9l no se limita a se\u00f1alarlo con palabras a los disc\u00edpulos de entonces y de hoy, sino que lo vive en su misma carne.<\/strong> En efecto, explica: \u00abPorque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por la multitud\u00bb (v.45). Estas palabras iluminan con singular intensidad el Consistorio p\u00fablico de hoy. Resuenan en lo m\u00e1s profundo del alma y representan una invitaci\u00f3n y un llamamiento, un encargo y un impulso especialmente para vosotros, queridos y venerados Hermanos que est\u00e1is a punto de ser incorporados al Colegio cardenalicio.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la tradici\u00f3n b\u00edblica, el Hijo del hombre es el que recibe el poder y el dominio de parte de Dios (cf. <em>Dn<\/em> 7,13s). Jes\u00fas interpreta su misi\u00f3n en la tierra sobreponiendo a la figura del Hijo del hombre la del Siervo sufriente, descrito por Isa\u00edas (cf. <em>Is<\/em> 53,1-12). \u00c9l recibe el poder y la gloria s\u00f3lo en cuanto \u00absiervo\u00bb; pero es siervo en cuanto que acoge en s\u00ed el destino de dolor y pecado de toda la humanidad. Su servicio se cumple en la fidelidad total y en la responsabilidad plena por los hombres. Por eso la aceptaci\u00f3n libre de su muerte violenta es el precio de la liberaci\u00f3n para muchos, es el inicio y el fundamento de la redenci\u00f3n de cada hombre y de todo el g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p>Queridos Hermanos que vais a ser incluidos en el Colegio cardenalicio. Que el don total de s\u00ed ofrecido por Cristo sobre la cruz sea para vosotros principio, est\u00edmulo y fuerza, gracias a una fe que act\u00faa en la caridad. Que vuestra misi\u00f3n en la Iglesia y en el mundo sea siempre y s\u00f3lo \u00aben Cristo\u00bb, que responda a su l\u00f3gica y no a la del mundo, que est\u00e9 iluminada por la fe y animada por la caridad que llegan hasta nosotros por la Cruz gloriosa del Se\u00f1or. En el anillo que en unos instantes os entregar\u00e9, est\u00e1n representados los santos Pedro y Pablo, con una estrella en el centro que evoca a la Virgen. Llevando este anillo, est\u00e1is llamados cada d\u00eda a recordar el testimonio de Cristo hasta la muerte que los dos Ap\u00f3stoles han dado con su martirio aqu\u00ed en Roma, fecundando con su sangre la Iglesia. Al mismo tiempo, el reclamo a la Virgen Mar\u00eda ser\u00e1 siempre para vosotros una invitaci\u00f3n a seguir a aquella que fue firme en la fe y humilde sierva del Se\u00f1or.<\/p>\n<h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_en_Santa_Marta_29-05-2013\">Homil\u00eda en Santa Marta (29-05-2013)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Misa matutina en Domus Sanctae Marthae, Mi\u00e9rcoles 29 de mayo de 2013<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">El triunfalismo de los cristianos<\/p>\n<p>El triunfalismo que pertenece a los cristianos es el que pasa a trav\u00e9s del <strong>fracaso humano, el fracaso de la cruz<\/strong>. Dejarse tentar por otros triunfalismos, por triunfalismos mundanos, significa ceder a la concepci\u00f3n de un \u00abcristianismo sin cruz\u00bb, un \u00abcristianismo a medias\u00bb.<\/p>\n<p>El Evangelio del d\u00eda (Marcos 10, 32-45) describe el camino de Jes\u00fas hacia Jerusal\u00e9n, a quien segu\u00edan los disc\u00edpulos. \u00abIban por el camino que sub\u00eda a Jerusal\u00e9n  y <strong>Jes\u00fas caminaba delante, con decisi\u00f3n<\/strong>. Podemos pensar tambi\u00e9n, deprisa\u00bb. Reflexionando sobre los sentimientos que se agitaban en ese momento en el coraz\u00f3n de los disc\u00edpulos, \u00abdesalentados\u00bb y \u00abasustados\u00bb, El Se\u00f1or les revela la verdad: \u00abNosotros subimos a Jerusal\u00e9n, y el Hijo del Hombre ser\u00e1 entregado\u00bb a los jefes de los sacerdotes y a los escribas; le condenar\u00e1n a muerte y le matar\u00e1n, pero al tercer d\u00eda resucitar\u00e1. <strong>Jes\u00fas \u00abdice la verdad\u00bb<\/strong> y les muestra el camino que culmina \u00abal tercer d\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>A pesar de las palabras de Cristo, los disc\u00edpulos piensan que es mejor detenerse. Y al mismo tiempo <strong>comenzaron a discutir entre ellos \u00abc\u00f3mo organizar la Iglesia\u00bb<\/strong>. Es m\u00e1s, Santiago y Juan \u00abfueron a Jes\u00fas a pedirle la funci\u00f3n de jefe de gobierno\u00bb. Pero tambi\u00e9n los dem\u00e1s \u00abdiscut\u00edan y se preguntaban qui\u00e9n de ellos era el m\u00e1s importante\u00bb en esa Iglesia que quer\u00edan organizar. Cristo estaba ante el cumplimiento de su misi\u00f3n, mientras sus disc\u00edpulos discut\u00edan sobre \u00ab<strong>otro proyecto, otro punto de vista de la Iglesia<\/strong>\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Hoy el peligro es ceder a la \u00abtentaci\u00f3n de un cristianismo sin cruz. Un cristianismo a mitad de camino\u00bb<\/strong>. Es la tentaci\u00f3n del triunfalismo: \u00abNosotros queremos el triunfo ahora, sin ir por la cruz. Un triunfo mundano, un triunfo razonable\u00bb. \u00abEl triunfalismo en la Iglesia paraliza a la Iglesia. El triunfalismo de nosotros cristianos paraliza a los cristianos. Una Iglesia triunfalista es una Iglesia a mitad de camino\u00bb. Una Iglesia que se contentara con estar \u00abbien organizada, con todas las oficinas, todo en su lugar, todo bonito, eficiente\u00bb, pero que renegara a los m\u00e1rtires ser\u00eda \u00abuna Iglesia que s\u00f3lo piensa en los triunfos, en el \u00e9xito; que no tiene el estilo de Jes\u00fas: la norma del triunfo a trav\u00e9s del fracaso. El fracaso humano, el fracaso de la cruz. Y esta es una tentaci\u00f3n que todos nosotros tenemos\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abUna vez, me encontraba en un momento oscuro de mi vida espiritual y ped\u00eda una gracia al Se\u00f1or. Fui a predicar ejercicios espirituales a unas religiosas y el \u00faltimo d\u00eda se confesaron. Vino una hermana anciana, de m\u00e1s de ochenta a\u00f1os, con los ojos claros, realmente luminosos. Era una mujer de Dios. Al final le dije: \u201cHermana, como penitencia rece por m\u00ed, porque necesito una gracia, \u00bfeh? Si usted la pide al Se\u00f1or, seguro que me la dar\u00e1\u201d. Ella se detuvo un momento, como si rezara, y me dijo esto: \u201cSeguro que el Se\u00f1or le dar\u00e1 la gracia, pero no se equivoque: a su modo divino\u201d. Esto me hizo mucho bien: sentir que <strong>el Se\u00f1or nos da siempre lo que pedimos pero lo hace con su modo divino<\/strong>\u00bb. Este modo \u00abimplica la cruz. <strong>No por masoquismo<\/strong>, no, no: por amor, por amor hasta el final\u00bb. <\/p>\n<p> \u00a0<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_22-02-2014\">Homil\u00eda (22-02-2014)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Consistorio Ordinario P\u00fablico para la Creaci\u00f3n de Nuevos Cardenales<br \/>\nBas\u00edlica Vaticana. S\u00e1bado 22 de febrero de 2014<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Jes\u00fas iba delante de ellos<\/p>\n<p>\u00abY Jes\u00fas<em> iba delante <\/em>de ellos\u00bb (<em>Mc<\/em> 10,32)<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en este momento Jes\u00fas camina delante de nosotros. \u00c9l siempre est\u00e1 por delante de nosotros. <strong>\u00c9l nos precede y nos abre el camino<\/strong>&#8230; Y esta es nuestra confianza y nuestra alegr\u00eda: ser disc\u00edpulos suyos, estar con \u00e9l, caminar tras \u00e9l, seguirlo&#8230;<\/p>\n<p>Cuando con los Cardenales hemos concelebrado juntos la <a href=\"\/content\/francesco\/es\/homilies\/2013\/documents\/papa-francesco_20130314_omelia-cardinali.html\">primera Misa en la Capilla Sixtina<\/a>, <strong>\u00abcaminar\u00bb<\/strong> ha sido la primera palabra que el Se\u00f1or nos ha propuesto: caminar, y despu\u00e9s construir y confesar.<\/p>\n<p>Hoy vuelve esta palabra, pero como un acto, como una acci\u00f3n de Jes\u00fas que contin\u00faa: \u00abJes\u00fas caminaba&#8230;\u00bb. Nos llama la atenci\u00f3n esto en los evangelios: Jes\u00fas camina mucho e instruye a los suyos a lo largo del camino. Esto es importante. <strong>Jes\u00fas no ha venido a ense\u00f1ar una filosof\u00eda, una ideolog\u00eda&#8230;, sino una \u00abv\u00eda\u00bb, una senda para recorrerla con \u00e9l, y la senda se aprende haci\u00e9ndola, caminando<\/strong>. S\u00ed, queridos hermanos, esta es nuestra alegr\u00eda: caminar con Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Y esto no es f\u00e1cil, no es c\u00f3modo, porque la v\u00eda escogida por Jes\u00fas es <strong>la v\u00eda de la cruz<\/strong>. Mientras van de camino, \u00e9l habla a sus disc\u00edpulos de lo que le suceder\u00e1 en Jerusal\u00e9n: anuncia su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n. Y ellos se quedan \u00absorprendidos\u00bb y \u00abasustados\u00bb. Sorprendidos, cierto, porque para ellos subir a Jerusal\u00e9n significaba participar en el triunfo del Mes\u00edas, en su victoria, como se ve luego en la petici\u00f3n de Santiago y Juan; y asustados por lo que Jes\u00fas habr\u00eda tenido que sufrir, y que tambi\u00e9n ellos corr\u00edan el riesgo de padecer.<\/p>\n<p>A diferencia de los disc\u00edpulos de entonces, nosotros sabemos que Jes\u00fas ha vencido, y no deber\u00edamos tener miedo de la cruz, sino que, m\u00e1s bien, <strong>en la Cruz tenemos nuestra esperanza<\/strong>. No obstante, tambi\u00e9n nosotros somos humanos, pecadores, y estamos expuestos a la tentaci\u00f3n de pensar seg\u00fan el modo de los hombres y no de Dios.<\/p>\n<p>Y cuando se piensa de modo mundano, \u00bfcu\u00e1l es la consecuencia? Dice el Evangelio: \u00abLos otros diez <em>se indignaron<\/em> contra Santiago y Juan\u00bb (v. 41). Ellos se indignaron. Si prevalece la mentalidad del mundo, surgen las rivalidades, las envidias, los bandos&#8230;<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, esta palabra que hoy nos dirige el Se\u00f1or es muy saludable. Nos purifica interiormente, proyecta luz en nuestra conciencia y nos ayuda a ponernos en plena sinton\u00eda con Jes\u00fas, y a hacerlo juntos, en el momento en que el Colegio de Cardenales se incrementa con el ingreso de nuevos miembros.<\/p>\n<p>\u00abLlam\u00e1ndolos Jes\u00fas a s\u00ed&#8230;\u00bb (<em>Mc<\/em> 10,42). He aqu\u00ed el otro gesto del Se\u00f1or. Durante el camino, se da cuenta de que necesita hablar a los Doce, se para y los llama a s\u00ed. Hermanos, dejemos que el Se\u00f1or Jes\u00fas nos llame a s\u00ed. Dej\u00e9monos con-vocar por \u00e9l. Y escuch\u00e9mosle con la alegr\u00eda de acoger juntos su palabra, de dejarnos ense\u00f1ar por ella y por el Esp\u00edritu Santo, para ser cada vez m\u00e1s un solo coraz\u00f3n y una sola alma en torno a \u00e9l.<\/p>\n<p>Y mientras estamos as\u00ed, convocados, \u00abllamados a s\u00ed\u00bb por nuestro \u00fanico Maestro, os digo lo que la Iglesia necesita: tiene necesidad de vosotros, de vuestra colaboraci\u00f3n y, antes de nada, de vuestra comuni\u00f3n, conmigo y entre vosotros. La Iglesia necesita vuestro valor para anunciar el evangelio en toda ocasi\u00f3n, oportuna e inoportunamente, y para dar testimonio de la verdad. La Iglesia necesita vuestras oraciones, para apacentar bien la grey de Cristo, la oraci\u00f3n \u2013no lo\u00a0 olvidemos\u2013 que, con el anuncio de la Palabra, es el primer deber del Obispo. La Iglesia necesita vuestra compasi\u00f3n sobre todo en estos momentos de dolor y sufrimiento en tantos pa\u00edses del mundo. Expresemos juntos nuestra cercan\u00eda espiritual a las comunidades eclesiales, a todos los cristianos que sufren discriminaci\u00f3n y persecuci\u00f3n. \u00a1Debemos luchar contra cualquier discriminaci\u00f3n! La Iglesia necesita que recemos por ellos, para que sean fuertes en la fe y sepan responder el mal con bien. Y que esta oraci\u00f3n se haga extensiva a todos los hombres y mujeres que padecen injusticia a causa de sus convicciones religiosas.<\/p>\n<p>La Iglesia tambi\u00e9n necesita de nosotros para que seamos hombres de paz y construyamos la paz con nuestras obras, nuestros deseos, nuestras oraciones. \u00a1Construir la paz! \u00a1Artesanos de la paz! Por ello imploramos la paz y la reconciliaci\u00f3n para los pueblos que en estos tiempos sufren la prueba de la violencia, de la exclusi\u00f3n y de la guerra. <\/p>\n<p>Gracias, queridos hermanos. Gracias. Caminemos juntos tras el Se\u00f1or, y dej\u00e9monos convocar cada vez m\u00e1s por \u00e9l, en medio del Pueblo fiel, del santo Pueblo fiel de Dios, de la Santa Madre Iglesia. Gracias.<\/p>\n<h2><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">Cristo se ofreci\u00f3 a su Padre por nuestros pecados<\/p>\n<p><strong>Toda la vida de Cristo es oblaci\u00f3n al Padre<\/strong><\/p>\n<p><strong>606<\/strong> El Hijo de Dios &#8220;bajado del cielo no para hacer su voluntad sino la  del Padre que le ha enviado&#8221; (<em>Jn<\/em> 6, 38), &#8220;al entrar en este mundo, dice:  [&#8230;] He  aqu\u00ed que vengo [&#8230;] para hacer, oh Dios, tu voluntad [&#8230;] En virtud de esta  voluntad somos santificados, merced a la oblaci\u00f3n de una vez para siempre del  cuerpo de Jesucristo&#8221; (<em>Hb<\/em> 10, 5-10). Desde el primer instante de su Encarnaci\u00f3n  el Hijo acepta el designio divino de salvaci\u00f3n en su misi\u00f3n redentora: &#8220;Mi  alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra&#8221; (<em>Jn<\/em>  4, 34). El sacrificio de Jes\u00fas &#8220;por los pecados del mundo entero&#8221; (<em>1 Jn<\/em> 2, 2),  es la expresi\u00f3n de su comuni\u00f3n de amor con el Padre: &#8220;El Padre me ama porque doy  mi vida&#8221; (<em>Jn<\/em> 10, 17). &#8220;El mundo ha de saber que amo al Padre y que obro seg\u00fan el  Padre me ha ordenado&#8221; (<em>Jn<\/em> 14, 31).<\/p>\n<p><strong>607<\/strong> Este deseo de aceptar el designio de amor redentor de su Padre anima  toda la vida de Jes\u00fas (cf. <em>Lc<\/em> 12,50; 22, 15; <em>Mt<\/em> 16, 21-23) porque su Pasi\u00f3n  redentora es la raz\u00f3n de ser de su Encarnaci\u00f3n: &#8220;\u00a1Padre l\u00edbrame de esta hora!  Pero \u00a1si he llegado a esta hora para esto!&#8221; (<em>Jn<\/em> 12, 27). &#8220;El c\u00e1liz que me ha  dado el Padre \u00bfno lo voy a beber?&#8221; (<em>Jn<\/em> 18, 11). Y todav\u00eda en la cruz antes de  que &#8220;todo est\u00e9 cumplido&#8221; (<em>Jn<\/em> 19, 30), dice: &#8220;Tengo sed&#8221; (<em>Jn<\/em> 19, 28).<\/p>\n<p><strong>&#8220;El cordero que quita el pecado del mundo&#8221;<\/strong><\/p>\n<p><strong>608<\/strong> Juan Bautista, despu\u00e9s de haber aceptado bautizarle en compa\u00f1\u00eda de  los pecadores (cf. <em>Lc<\/em> 3, 21; <em>Mt<\/em> 3, 14-15), vio y se\u00f1al\u00f3 a Jes\u00fas como el &#8220;Cordero  de Dios que quita los pecados del mundo&#8221; (<em>Jn<\/em> 1, 29; cf. <em>Jn<\/em> 1, 36). Manifest\u00f3 as\u00ed  que Jes\u00fas es a la vez el Siervo doliente que se deja llevar en silencio al  matadero (<em>Is<\/em> 53, 7; cf. <em>Jr<\/em> 11, 19) y carga con el pecado de las multitudes (cf. <em>Is<\/em> 53, 12) y el cordero pascual s\u00edmbolo de la redenci\u00f3n de Israel cuando celebr\u00f3  la primera Pascua (<em>Ex<\/em> 12, 3-14; cf. <em>Jn<\/em> 19, 36; <em>1 Co<\/em> 5, 7). Toda la vida de Cristo  expresa su misi\u00f3n: &#8220;Servir y dar su vida en rescate por muchos&#8221; (<em>Mc<\/em> 10, 45).<\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas acepta libremente el amor redentor del Padre<\/strong><\/p>\n<p><strong>609<\/strong> Jes\u00fas, al aceptar en su coraz\u00f3n humano el amor del Padre hacia los  hombres, &#8220;los am\u00f3 hasta el extremo&#8221; (<em>Jn<\/em> 13, 1) porque &#8220;nadie tiene mayor amor  que el que da su vida por sus amigos&#8221; (<em>Jn<\/em> 15, 13). Tanto en el sufrimiento como  en la muerte, su humanidad se hizo el instrumento libre y perfecto de su amor  divino que quiere la salvaci\u00f3n de los hombres (cf. <em>Hb<\/em> 2, 10. 17-18; 4, 15; 5,  7-9). En efecto, acept\u00f3 libremente su pasi\u00f3n y su muerte por amor a su Padre y a  los hombres que el Padre quiere salvar: &#8220;Nadie me quita [la vida]; yo la doy  voluntariamente&#8221; (<em>Jn<\/em> 10, 18). De aqu\u00ed la soberana libertad del Hijo de Dios  cuando \u00c9l mismo se encamina hacia la muerte (cf. <em>Jn<\/em> 18, 4-6; <em>Mt<\/em> 26, 53).<\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas anticip\u00f3 en la cena la ofrenda libre de su vida<\/strong><\/p>\n<p><strong>610<\/strong> Jes\u00fas expres\u00f3 de forma suprema la ofrenda libre de s\u00ed mismo en la  cena tomada con los doce Ap\u00f3stoles (cf <em>Mt<\/em> 26, 20), en &#8220;la noche en que fue  entregado&#8221; (<em>1 Co<\/em> 11, 23). En la v\u00edspera de su Pasi\u00f3n, estando todav\u00eda libre,  Jes\u00fas hizo de esta \u00faltima Cena con sus Ap\u00f3stoles el memorial de su ofrenda  voluntaria al Padre (cf. <em>1 Co<\/em> 5, 7), por la salvaci\u00f3n de los hombres: &#8220;Este es  mi Cuerpo que va a <em>ser entregado<\/em> por vosotros&#8221; (<em>Lc<\/em> 22, 19). &#8220;Esta es mi  sangre de la Alianza que va a <em>ser derramada<\/em> por muchos para remisi\u00f3n de  los pecados&#8221; (<em>Mt<\/em> 26, 28).<\/p>\n<p><strong>611<\/strong> La Eucarist\u00eda que instituy\u00f3 en este momento ser\u00e1 el &#8220;memorial&#8221; (<em>1 Co<\/em>  11, 25) de su sacrificio. Jes\u00fas incluye a los Ap\u00f3stoles en su propia ofrenda y  les manda perpetuarla (cf. <em>Lc<\/em> 22, 19). As\u00ed Jes\u00fas instituye a sus ap\u00f3stoles  sacerdotes de la Nueva Alianza: &#8220;Por ellos me consagro a m\u00ed mismo para que ellos  sean tambi\u00e9n consagrados en la verdad&#8221; (<em>Jn<\/em> 17, 19; cf. Concilio de Trento: DS, 1752;  1764).<\/p>\n<p><strong>La agon\u00eda de Getseman\u00ed<\/strong><\/p>\n<p><strong>612<\/strong> El c\u00e1liz de la Nueva Alianza que Jes\u00fas anticip\u00f3 en la Cena al  ofrecerse a s\u00ed mismo (cf. <em>Lc<\/em> 22, 20), lo acepta a continuaci\u00f3n de manos del  Padre en su agon\u00eda de Getseman\u00ed (cf. <em>Mt<\/em> 26, 42) haci\u00e9ndose &#8220;obediente hasta la  muerte&#8221; (<em>Flp<\/em> 2, 8; cf. <em>Hb<\/em> 5, 7-8). Jes\u00fas ora: &#8220;Padre m\u00edo, si es posible, que  pase de m\u00ed este c\u00e1liz&#8230;&#8221; (<em>Mt<\/em> 26, 39). Expresa as\u00ed el horror que representa la  muerte para su naturaleza humana. Esta, en efecto, como la nuestra, est\u00e1  destinada a la vida eterna; adem\u00e1s, a diferencia de la nuestra, est\u00e1  perfectamente exenta de pecado (cf. <em>Hb<\/em> 4, 15) que es la causa de la muerte (cf. <em>Rm<\/em> 5, 12); pero sobre todo est\u00e1 asumida por la persona divina del &#8220;Pr\u00edncipe de  la Vida&#8221; (<em>Hch<\/em> 3, 15), de &#8220;el que vive&#8221;, <em>Viventis  assumpta<\/em> (<em>Ap<\/em> 1, 18; cf. <em>Jn<\/em> 1, 4; 5, 26). Al  aceptar en su voluntad humana que se haga la voluntad del Padre (cf. <em>Mt<\/em> 26, 42),  acepta su muerte como redentora para &#8220;llevar nuestras faltas en su cuerpo sobre  el madero&#8221; (<em>1 P<\/em> 2, 24).<\/p>\n<p><strong>La muerte de Cristo es el sacrificio \u00fanico y definitivo<\/strong><\/p>\n<p><strong>613<\/strong> La muerte de Cristo es a la vez el <em>sacrificio<\/em> pascual que  lleva a cabo la redenci\u00f3n definitiva de los hombres (cf. <em>1 Co<\/em> 5, 7; <em>Jn<\/em> 8, 34-36)  por medio del &#8220;Cordero que quita el pecado del mundo&#8221; (<em>Jn<\/em> 1, 29; cf. <em>1 P<\/em> 1, 19)  y el <em>sacrificio de la Nueva Alianza<\/em> (cf. <em>1 Co<\/em> 11, 25) que devuelve al  hombre a la comuni\u00f3n con Dios (cf. <em>Ex<\/em> 24, 8) reconcili\u00e1ndole con \u00c9l por &#8220;la  sangre derramada por muchos para remisi\u00f3n de los pecados&#8221; (<em>Mt<\/em> 26, 28; cf. <em>Lv<\/em> 16,  15-16).<\/p>\n<p><strong>614<\/strong> Este sacrificio de Cristo es \u00fanico, da plenitud y sobrepasa a todos  los sacrificios (cf. <em>Hb<\/em> 10, 10). Ante todo es un don del mismo Dios Padre: es el  Padre quien entrega al Hijo para reconciliarnos consigo (cf. <em>1 Jn<\/em> 4, 10). Al mismo  tiempo es ofrenda del Hijo de Dios hecho hombre que, libremente y por amor (cf. <em>Jn<\/em> 15, 13), ofrece su vida (cf. <em>Jn<\/em> 10, 17-18) a su Padre por medio del Esp\u00edritu  Santo (cf. <em>Hb<\/em> 9, 14), para reparar nuestra desobediencia.<\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas reemplaza nuestra desobediencia por su obediencia<\/strong><\/p>\n<p><strong>615<\/strong> &#8220;Como [&#8230;] por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron  constituidos pecadores, as\u00ed tambi\u00e9n por la obediencia de uno solo todos ser\u00e1n  constituidos justos&#8221; (<em>Rm<\/em> 5, 19). Por su obediencia hasta la muerte, Jes\u00fas llev\u00f3  a cabo la sustituci\u00f3n del Siervo doliente que &#8220;se dio a s\u00ed mismo en <em>expiaci\u00f3n<\/em>&#8220;,  &#8220;cuando llev\u00f3 el pecado de muchos&#8221;, a quienes &#8220;justificar\u00e1 y cuyas culpas  soportar\u00e1&#8221; (<em>Is<\/em> 53, 10-12). Jes\u00fas repara por nuestras faltas y satisface al Padre  por nuestros pecados (cf. Concilio de Trento: DS, 1529).<\/p>\n<p><strong>En la cruz, Jes\u00fas consuma su sacrificio<\/strong><\/p>\n<p><strong>616<\/strong> El &#8220;amor hasta el extremo&#8221;(<em>Jn<\/em> 13, 1) es el que confiere su valor de  redenci\u00f3n y de reparaci\u00f3n, de expiaci\u00f3n y de satisfacci\u00f3n al sacrificio de  Cristo. Nos ha conocido y amado a todos en la ofrenda de su vida (cf. <em>Ga<\/em> 2, 20;  <em>Ef<\/em> 5, 2. 25). &#8220;El amor [&#8230;] de Cristo nos apremia al pensar que, si uno muri\u00f3 por  todos, todos por tanto murieron&#8221; (<em>2 Co<\/em> 5, 14). Ning\u00fan hombre aunque fuese el m\u00e1s  santo estaba en condiciones de tomar sobre s\u00ed los pecados de todos los hombres y  ofrecerse en sacrificio por todos. La existencia en Cristo de la persona divina  del Hijo, que al mismo tiempo sobrepasa y abraza a todas las personas humanas, y  que le constituye Cabeza de toda la humanidad, hace posible su sacrificio  redentor por todos.<\/p>\n<p><strong>617<\/strong> <em>Sua sanctissima passione in ligno crucis nobis justificationem  meruit<\/em> (&#8220;Por su sacrat\u00edsima pasi\u00f3n en el madero de la cruz nos mereci\u00f3 la  justificaci\u00f3n&#8221;), ense\u00f1a el Concilio de Trento (DS, 1529) subrayando el car\u00e1cter  \u00fanico del sacrificio de Cristo como &#8220;causa de salvaci\u00f3n eterna&#8221; (<em>Hb<\/em> 5, 9). Y la  Iglesia venera la Cruz cantando: <em>O crux, ave, spes unica<\/em> (&#8220;Salve, oh cruz,  \u00fanica esperanza&#8221;; A\u00f1adidura lit\u00fargica al himno &#8220;Vexilla Regis&#8221;: <em>Liturgia de las Horas<\/em>).<\/p>\n<p><strong>Nuestra participaci\u00f3n en el sacrificio de Cristo<\/strong><\/p>\n<p><strong>618<\/strong> La Cruz es el \u00fanico sacrificio de Cristo &#8220;\u00fanico mediador entre Dios y  los hombres&#8221; (<em>1 Tm<\/em> 2, 5). Pero, porque en su Persona divina encarnada, &#8220;se ha  unido en cierto modo con todo hombre&#8221; (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">GS<\/a> 22, 2)  \u00c9l &#8220;ofrece a todos la  posibilidad de que, en la forma de Dios s\u00f3lo conocida [&#8230;] se asocien a este  misterio pascual&#8221; (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">GS<\/a> 22, 5).  \u00c9l llama a sus disc\u00edpulos a &#8220;tomar su cruz y a  seguirle&#8221; (<em>Mt<\/em> 16, 24) porque \u00c9l &#8220;sufri\u00f3 por nosotros dej\u00e1ndonos ejemplo para que  sigamos sus huellas&#8221; (<em>1 P<\/em> 2, 21). \u00c9l quiere, en efecto, asociar a su sacrificio  redentor a aquellos mismos que son sus primeros beneficiarios (cf. <em>Mc<\/em> 10, 39;  <em>Jn<\/em>  21, 18-19; <em>Col<\/em> 1, 24). Eso lo realiza en forma excelsa en su Madre, asociada m\u00e1s  \u00edntimamente que nadie al misterio de su sufrimiento redentor (cf. <em>Lc<\/em> 2, 35):<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00abEsta es la \u00fanica verdadera escala del para\u00edso, fuera de la Cruz no hay otra por donde subir al cielo\u00bb (Santa Rosa de Lima, cf. P. Hansen, <em>Vita mirabilis<\/em>, Lovaina, 1668)<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>32 Estaban subiendo por el camino hacia Jerusal\u00e9n y Jes\u00fas iba delante de ellos; ellos estaban sorprendidos y los que lo segu\u00edan ten\u00edan miedo. \u00c9l tom\u00f3 aparte otra vez a los Doce y empez\u00f3 a decirles lo que le iba a suceder: 33 \u00abMirad, estamos subiendo a Jerusal\u00e9n, y el Hijo del hombre va a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-10-32-45-tercer-anuncio-de-la-pasion-mc\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMc 10, 32-45: Tercer anuncio de la Pasi\u00f3n (Mc)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41415","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41415","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41415"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41415\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41415"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41415"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41415"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}