{"id":41420,"date":"2016-10-07T23:32:12","date_gmt":"2016-10-08T04:32:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-12-13-17-el-tributo-al-cesar\/"},"modified":"2016-10-07T23:32:12","modified_gmt":"2016-10-08T04:32:12","slug":"mc-12-13-17-el-tributo-al-cesar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-12-13-17-el-tributo-al-cesar\/","title":{"rendered":"Mc 12, 13-17: El tributo al C\u00e9sar"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">13<\/span> Le env\u00edan algunos de los fariseos y de los herodianos, para cazarlo con una pregunta. <span class=\"versiculo\">14<\/span> Se acercaron y le dijeron: \u00abMaestro, sabemos que eres veraz y no te preocupa lo que digan; porque no te fijas en apariencias, sino que ense\u00f1as el camino de Dios conforme a la verdad. \u00bfEs l\u00edcito pagar impuesto al C\u00e9sar o no? \u00bfPagamos o no pagamos?\u00bb. <span class=\"versiculo\">15<\/span> Adivinando su hipocres\u00eda, les replic\u00f3: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me tent\u00e1is? Traedme un denario, que lo vea\u00bb. <span class=\"versiculo\">16<\/span> Se lo trajeron. Y \u00e9l les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfDe qui\u00e9n es esta imagen y esta inscripci\u00f3n?\u00bb. Le contestaron: \u00abDel C\u00e9sar\u00bb. <span class=\"versiculo\">17<\/span> Jes\u00fas les replic\u00f3: \u00abDad al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar y a Dios lo que es de Dios\u00bb. Y se quedaron admirados. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Columbano_abad\">San Columbano, abad<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Instruccion\">Instrucci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Instrucci\u00f3n 11, 1-4: PL 80, 250-252<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bfDe qui\u00e9n es esta imagen y esta inscripci\u00f3n?\u00bb (Mc 13,16)<\/p>\n<p> Hallamos escrito en la ley de Mois\u00e9s: \u00abCre\u00f3 Dios al hombre a su imagen y semejanza\u00bb. (Gn 1,26). Considerad, os lo ruego, la grandeza de esta afirmaci\u00f3n; el Dios omnipotente, invisible, incomprensible, inefable, incomparable, al formar al hombre del barro de la tierra, lo ennobleci\u00f3 con la dignidad de su propia imagen. \u00bfQu\u00e9 hay de com\u00fan entre el hombre y Dios, entre el barro y el esp\u00edritu? Porque \u00abDios es esp\u00edritu\u00bb (Jn 4,24). Es prueba de una gran estimaci\u00f3n el que Dios haya dado al hombre la imagen de su eternidad y la semejanza de su propia vida. La grandeza del hombre consiste en su semejanza con Dios, con tal que la conserve&#8230;<\/p>\n<p> Si el alma hace buen uso de las virtudes plantadas en ella, entonces ser\u00e1 de verdad semejante a Dios. \u00c9l nos ense\u00f1\u00f3, por medio de sus preceptos, que debemos devolverle frutos de todas las virtudes que sembr\u00f3 en nosotros al crearnos. Y el primero de estos preceptos es amar a Dios con todo nuestro coraz\u00f3n (Dt 6,5) porque \u00ab\u00e9l nos am\u00f3 primero\u00bb (1Jn 4,10), desde el principio y antes que existi\u00e9ramos. Por tanto, amar a Dios es renovar en nosotros su imagen. Ahora bien, ama a Dios el que guarda sus mandamientos&#8230;<\/p>\n<p> Retornemos, pues, a nuestro Dios y Padre la imagen inviolada de su santidad, porque \u00e9l es santo y dice: \u00abSed santos como yo soy santo\u00bb (Lv 11,45); con amor porque \u00e9l es amor, como nos lo dice Juan: \u00abDios es amor\u00bb (1Jn 4,8); con ternura y en verdad, porque Dios es bueno y fiel. No pintemos en nosotros una imagen ajena&#8230; Para que no introduzcamos en nosotros ninguna imagen de orgullo, dejemos que Cristo pinte en nosotros su imagen.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Pedro_Crisologo_obispo\">San Pedro Crisologo, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon\">Serm\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm. 148: PL 52, 596<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLo de Dios, a Dios&#8230;\u00bb (Mc 12,17)<\/p>\n<p>Hombre, \u00bfpor qu\u00e9 te consideras tan vil, t\u00fa que tanto vales a los ojos de Dios? \u00bfPor qu\u00e9 te deshonras de tal modo, t\u00fa que has sido tan honrado por Dios? \u00bfPor qu\u00e9 te preguntas tanto de d\u00f3nde has sido hecho, y no te preocupas de para qu\u00e9 has sido hecho? \u00bfPor ventura todo este mundo que ves con tus ojos no ha sido hecho precisamente para que sea tu morada?.<\/p>\n<p>Para ti ha sido creada esta luz que aparta las tinieblas que te rodean; para ti ha sido establecida la ordenada sucesi\u00f3n de d\u00edas y noches; para ti el cielo ha sido iluminado con este variado fulgor del sol, de la luna, de las estrellas; para ti la tierra ha sido adornada con flores, \u00e1rboles y frutos; para ti ha sido creada la admirable multitud de seres vivos que pueblan el aire, la tierra y el agua, para que una triste soledad no ensombreciera el gozo del mundo que empezaba.<\/p>\n<p>Y el Creador encuentra el modo de acrecentar a\u00fan m\u00e1s tu dignidad: pone en ti su imagen (Gn 1,26), para que de este modo hubiera en la tierra una imagen visible de su Hacedor invisible y para que hicieras en el mundo sus veces, a fin de que un dominio tan vasto no quedara privado de alguien que representara a su Se\u00f1or. M\u00e1s a\u00fan, Dios, por su clemencia, tom\u00f3 en s\u00ed lo que en ti hab\u00eda hecho por s\u00ed y quiso ser visto realmente en el hombre, en el que antes s\u00f3lo hab\u00eda podido ser contemplado en imagen; y concedi\u00f3 al hombre ser en verdad lo que antes hab\u00eda sido solamente en semejanza&#8230; La Virgen concibi\u00f3 y dio a luz un hijo (Mt 1,23-25).<\/p>\n<h2><span id=\"Tertuliano\">Tertuliano<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">La Resurrecci\u00f3n del cuerpo, 5-6<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abSomos imagen de Dios\u00bb (cf. Mc 12,16-17)<\/p>\n<p>En la creaci\u00f3n del mundo &#8220;todas las cosas fueron hechas por la Palabra de Dios y sin \u00c9l nada se hizo&#8221; (Jn 1,3). Cuando se trata de crear al hombre, tambi\u00e9n es la Palabra de Dios la que act\u00faa, puesto que &#8220;sin la Palabra de Dios nada se ha hecho&#8221;. Dios, en efecto, dice esta palabra: &#8220;Hagamos al hombre&#8221;. Sin embargo para expresar la preeminencia de esta criatura sobre las dem\u00e1s, Dios la hizo con su propia mano: &#8220;Entonces el Se\u00f1or model\u00f3 al hombre&#8221; (Gn 2,7)<\/p>\n<p>&#8220;Y Dios, dice la Escritura, model\u00f3 al hombre del polvo del suelo&#8221;.Hasta ahora era barro pero ahora se ha hecho hombre. \u00a1Qu\u00e9 honor tan excelente para la especie, que es nada, ser tocado por las manos de Dios! \u00bfEste simple contacto no le era suficiente a Dios para formar al hombre? M\u00e1s ha querido Dios trabajar este barro para que entendamos que es una obra extraordinaria.<\/p>\n<p>Las manos de Dios iban trabajando, tocando, amasando, estirando, modelando este barro que no deja de ennoblecerse a cada toque de las manos divinas. \u00a1Dios ocupado en su imagen, dedicado por entero a su creaci\u00f3n: manos, mirada, actividad, prop\u00f3sito, sabidur\u00eda, providencia, amor sobre todo orientan su trabajo! En esta especie que \u00c9l amasa, Dios ya ve a Cristo, que un d\u00eda ser\u00e1 hombre, como esta especie: Verbo hecho carne, como esta tierra que \u00c9l tiene entre las manos.<\/p>\n<p>Este es el significado de la primera palabra del Padre a su Hijo: &#8220;Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza&#8221;(Gn 1,26). Dios ha modelado al hombre seg\u00fan la imagen de Dios, es decir seg\u00fan la de Cristo&#8230;. Por lo tanto esta especie se reviste de la imagen de Cristo, tal como se manifestar\u00e1 en su encarnaci\u00f3n futura, no es solamente obra de Dios, es tambi\u00e9n promesa de Dios.<\/p>\n<h2><span id=\"Guillermo_de_Saint-Thierry_monje\">Guillermo de Saint-Thierry, monje<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Oraciones meditativas, 1, 1-5; SC 324<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTus manos me hicieron y me formaron\u00bb (cf. Sal 119,73)<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 abismo de riqueza, de sabidur\u00eda y de conocimiento el de Dios! \u00a1Qu\u00e9 insondables sus decisiones y qu\u00e9 irrastreables sus caminos! En efecto, \u00bfqui\u00e9n conoci\u00f3 la mente del Se\u00f1or? O \u00bfqui\u00e9n fue su consejero?\u00bb. Tienes compasi\u00f3n de qui\u00e9n quieres y te apiadas de qui\u00e9n quieres. No se trata pues del hombre que quiere, sino de ti, Dios nuestro, que haces misericordia (Rm 11,33s; 9,15s).<\/p>\n<p>El vaso del alfarero se escapa de la mano del que lo amas\u00f3&#8230;; se escapa de la mano del que lo sostiene y que lo lleva&#8230; Qu\u00e9 desgracia si se cayera de tu mano, porque se romper\u00eda en mil pedazos y quedar\u00eda reducido a nada. Lo sabe, y por tu gracia no cae. Ten compasi\u00f3n, Se\u00f1or, ten compasi\u00f3n: nos diste forma, y somos arcilla (Jr 18,6; Gn 2,7). Hasta aqu\u00ed&#8230; permanecemos firmes, hasta aqu\u00ed tu mano poderosa nos lleva; con tres dedos nos sostienes, la fe, la esperanza y la caridad, con los cuales sostienes la masa de la tierra, la solidez de la Iglesia santa.<\/p>\n<p>Ten compasi\u00f3n, sostennos; que tu mano no nos abandone. Sumerge nuestras entra\u00f1as y nuestro coraz\u00f3n en el fuego de tu Esp\u00edritu Santo (Sal 25,2); consolida aquello que diste forma en nosotros, con el fin de que no nos disgreguemos y no seamos reducidos a nuestra arcilla, o a nada en absoluto. Por ti, para ti, hemos sido creados, y hacia ti somos llevados. Nos diste forma y nos formaste, lo reconocemos; adoramos e invocamos tu sabidur\u00eda de la que disponemos, tu bondad y tu misericordia que hemos de conservar. Perfecci\u00f3nanos, t\u00fa que nos hiciste; perfecci\u00f3nanos hasta la plenitud de tu imagen y semejanza, seg\u00fan la cual t\u00fa nos formaste.<\/p>\n<h2><span id=\"Pontificio_Consejo_Justicia_y_Paz_Compendio_Doctrina_Social_de_la_Iglesia\">Pontificio Consejo Justicia y Paz: Compendio Doctrina Social de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Ciudad del Vaticano. 02 de abril de 2004<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Jes\u00fas y la autoridad pol\u00edtica<\/p>\n<p><i>Jes\u00fas rechaza el poder opresivo y desp\u00f3tico de los jefes sobre las Naciones<\/i>\u00a0(cf.<i> Mc <\/i>10,42)<i> y su pretensi\u00f3n de hacerse llamar benefactores<\/i> (cf.<i> Lc<\/i> 22,25), <i>pero jam\u00e1s rechaza directamente las autoridades de su tiempo.<\/i> En la diatriba sobre el pago del tributo al C\u00e9sar (cf. <i>Mc <\/i>12,13-17; <i>Mt<\/i> 22,15-22;<i> Lc<\/i> 20,20-26), afirma que es necesario dar a Dios lo que es de Dios, condenando impl\u00edcitamente cualquier intento de divinizar y de absolutizar el poder temporal: s\u00f3lo Dios puede exigir todo del hombre. Al mismo tiempo, el poder temporal tiene derecho a aquello que le es debido: Jes\u00fas no considera injusto el tributo al C\u00e9sar.<\/p>\n<p><i> Jes\u00fas, el Mes\u00edas prometido, ha combatido y derrotado la tentaci\u00f3n de un mesianismo pol\u00edtico, caracterizado por el dominio sobre las Naciones<\/i>\u00a0(cf.<i> Mt<\/i> 4,8-11; <i>Lc<\/i> 4,5-8). \u00c9l es el Hijo del hombre que ha venido \u00ab a servir y a dar su vida \u00bb (<i>Mc <\/i> 10,45; cf. <i>Mt<\/i> 20,24-28; <i>Lc<\/i> 22,24-27). A los disc\u00edpulos que discuten sobre qui\u00e9n es el m\u00e1s grande, el Se\u00f1or les ense\u00f1a a hacerse los \u00faltimos y a servir a todos (cf.<i> Mc <\/i>9,33-35), se\u00f1alando a los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, que ambicionan sentarse a su derecha, el camino de la cruz (cf. <i>Mc<\/i> 10,35-40; <i>Mt<\/i> 20,20-23).<\/p>\n<p>c) <b>Las primeras comunidades cristianas<\/b><\/p>\n<p><b> 380 <\/b><i>La sumisi\u00f3n, no pasiva, sino por razones de conciencia<\/i>\u00a0(cf.<i> Rm<\/i> 13,5),<i> al poder constituido responde al orden establecido por Dios<\/i>. San Pablo define las relaciones y los deberes de los cristianos hacia las autoridades (cf.<i> Rm<\/i> 13,1-7). Insiste en el deber c\u00edvico de pagar los tributos: \u00ab Dad a cada cual lo que se le debe: a quien impuestos, impuestos; a quien tributo, tributo; a quien respeto, respeto; a quien honor, honor \u00bb (<i>Rm <\/i>13,7). El Ap\u00f3stol no intenta ciertamente legitimar todo poder, sino m\u00e1s bien ayudar a los cristianos a \u00ab <i> procurar el bien ante todos los hombres<\/i> \u00bb (<i>Rm <\/i>12,17), incluidas las relaciones con la autoridad, en cuanto est\u00e1 al servicio de Dios para el bien de la persona (cf. <i>Rm <\/i>13,4; <i>1 Tm<\/i> 2,1-2;<i> Tt<\/i> 3,1) y \u00ab para hacer justicia y castigar al que obra el mal \u00bb (<i>Rm <\/i>13,4).<\/p>\n<p>San Pedro exhorta a los cristianos a permanecer sometidos \u00ab a causa del Se\u00f1or, a toda instituci\u00f3n humana \u00bb (<i>1 P<\/i> 2,13). El rey y sus gobernantes est\u00e1n para el \u00ab castigo de los que obran el mal y alabanza de los que obran el bien \u00bb (<i>1 P <\/i>2,14). Su autoridad debe ser \u00ab honrada \u00bb (cf.<i> 1 P<\/i> 2,17), es decir reconocida, porque Dios exige un comportamiento recto, que cierre \u00ab <i>la boca a los ignorantes insensatos<\/i> \u00bb (<i>1 P<\/i> 2,15). La libertad no puede ser usada para cubrir la propia maldad, sino para servir a Dios (cf.<i> 1 P <\/i> 2,16). Se trata entonces de una obediencia libre y responsable a una autoridad que hace respetar la justicia, asegurando el bien com\u00fan.<\/p>\n<p><b> 381 <\/b><i>La oraci\u00f3n por los gobernantes, recomendada por San Pablo durante las persecuciones, se\u00f1ala expl\u00edcitamente lo que debe garantizar la autoridad pol\u00edtica: una vida pac\u00edfica y tranquila, que transcurra con toda piedad y dignidad<\/i>\u00a0(<i>1Tm<\/i> 2,1-2). Los cristianos deben estar \u00ab prontos para toda obra buena \u00bb (<i>Tt <\/i>3,1), \u00ab mostrando una perfecta mansedumbre con todos los hombres \u00bb (<i>Tt<\/i> 3,2), conscientes de haber sido salvados no por sus obras, sino por la misericordia de Dios. Sin el \u00ab ba\u00f1o de regeneraci\u00f3n y de renovaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, que \u00e9l derram\u00f3 sobre nosotros con largueza por medio de Jesucristo nuestro Salvador \u00bb (<i>Tt <\/i>3,5-6), todos los hombres son \u00ab insensatos, desobedientes, descarriados, esclavos de toda suerte de pasiones y placeres, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y aborreci\u00e9ndonos unos a otros \u00bb (<i>Tt <\/i>3,3). No se debe olvidar la miseria de la condici\u00f3n humana, marcada por el pecado y rescatada por el amor de Dios.<\/p>\n<p><b> 382 <\/b><i>Cuando el poder humano se extralimita del orden querido por Dios, se auto-diviniza y reclama absoluta sumisi\u00f3n: se convierte entonces en la Bestia del Apocalipsis, imagen del poder imperial perseguidor, <\/i>ebrio de \u00ab la sangre de los santos y la sangre de los m\u00e1rtires de Jes\u00fas \u00bb (<i>Ap <\/i>17,6). La Bestia tiene a su servicio al \u00ab falso profeta \u00bb (<i>Ap <\/i>19,20), que mueve a los hombres a adorarla con portentos que seducen. Esta visi\u00f3n se\u00f1ala prof\u00e9ticamente todas las insidias usadas por Satan\u00e1s para gobernar a los hombres, insinu\u00e1ndose en su esp\u00edritu con la mentira. Pero Cristo es el Cordero Vencedor de todo poder que en el curso de la historia humana se absolutiza. Frente a este poder, San Juan recomienda la resistencia de los m\u00e1rtires: de este modo los creyentes dan testimonio de que el poder corrupto y sat\u00e1nico ha sido vencido, porque no tiene ninguna influencia sobre ellos.<\/p>\n<p><b> 383 <\/b><i>La Iglesia anuncia que Cristo, vencedor de la muerte, reina sobre el universo que \u00c9l mismo ha rescatado. Su Reino incluye tambi\u00e9n el tiempo presente y terminar\u00e1 s\u00f3lo cuando todo ser\u00e1 consignado al Padre y la historia humana se concluir\u00e1 con el juicio final<\/i>\u00a0(cf. <i>1 Co<\/i> 15,20-28). Cristo revela a la autoridad humana, siempre tentada por el dominio, que su significado aut\u00e9ntico y pleno es de servicio. Dios es Padre \u00fanico y Cristo \u00fanico maestro para todos los hombres, que son hermanos. La soberan\u00eda pertenece a Dios. El Se\u00f1or, sin embargo, \u00ab no ha querido retener para \u00c9l solo el ejercicio de todos los poderes. Entrega a cada criatura las funciones que es capaz de ejercer, seg\u00fan las capacidades de su naturaleza. Este modo de gobierno debe ser imitado en la vida social. El comportamiento de Dios en el gobierno del mundo, que manifiesta tanto respeto a la libertad humana, debe inspirar la sabidur\u00eda de los que gobiernan las comunidades humanas. Estos deben comportarse como ministros de la providencia divina \u00bb.<sup>773<\/sup><\/p>\n<p>El mensaje b\u00edblico inspira incesantemente el pensamiento cristiano sobre el poder pol\u00edtico, recordando que \u00e9ste procede de Dios y es parte integrante del orden creado por \u00c9l. Este orden es percibido por las conciencias y se realiza, en la vida social, mediante la verdad, la justicia, la libertad y la solidaridad que procuran la paz.<sup>774<\/sup><\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Discurso_28-01-1979\">Discurso (28-01-1979)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Inauguraci\u00f3n de la III Conferencia General del Espiscopado Latinoamericano, nn. 2-4<br \/>Domingo 28 de enero de 1979<br \/>Viaje a la Rep\u00fablica Dominicana, M\u00e9xico y Bahamas<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Verdad sobre Jesucristo<\/p>\n<p><i><b>Verdad sobre Jesucristo<\/b><\/i><\/p>\n<p>I. 2. De vosotros, Pastores, los fieles de vuestros pa\u00edses esperan y reclaman ante todo una cuidadosa y celosa transmisi\u00f3n de la verdad sobre Jesucristo. Esta se encuentra en el centro de la evangelizaci\u00f3n y constituye su contenido esencial: \u201cNo hay evangelizaci\u00f3n verdadera mientras no se anuncie el nombre, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jes\u00fas de Nazaret, Hijo de Dios\u201d (<i>ib.<\/i>, 22).<\/p>\n<p>Del conocimiento vivo de esta verdad depender\u00e1 el vigor de la fe de millones de hombres. Depender\u00e1 tambi\u00e9n el valor de su adhesi\u00f3n a la Iglesia y de su presencia activa de cristianos en el mundo. De este conocimiento derivar\u00e1n opciones, valores, actitudes y comportamientos capaces de orientar y definir nuestra vida cristiana y de crear hombres nuevos y luego una humanidad nueva por la conversi\u00f3n de la conciencia individual y social (cf. <i>ib.<\/i>, 18).<\/p>\n<p>De una s\u00f3lida cristolog\u00eda tiene que venir la luz sobre tantos temas y cuestiones doctrinales y pastorales que os propon\u00e9is examinar en estos d\u00edas.<\/p>\n<p>I. 3. Hemos pues de confesar a Cristo ante la historia y ante el mundo con convicci\u00f3n profunda, sentida, vivida, como lo confes\u00f3 Pedro: \u201cT\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo\u201d (<i>Mt<\/i> 16,16).<\/p>\n<p>Esta es la Buena Noticia en un cierto sentido \u00fanica: la Iglesia vive por ella y para ella, as\u00ed como saca de ella todo lo que tiene para ofrecer a los hombres, sin distinci\u00f3n alguna de naci\u00f3n, cultura, raza, tiempo, edad o condici\u00f3n. Por eso \u201cdesde esa confesi\u00f3n (de Pedro), la historia de la Salvaci\u00f3n sagrada y del Pueblo de Dios deb\u00eda adquirir una nueva dimensi\u00f3n\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/speeches\/1978\/documents\/hf_jp-ii_spe_19781022_inizio-pontificato_sp.html\">Homil\u00eda de Juan Pablo II en el comienzo solemne del Pontificado<\/a><\/i>, 22 de octubre de 1978)<\/p>\n<p>Este es el \u00fanico Evangelio y \u201caunque nosotros o un \u00e1ngel del cielo os anunciase otro evangelio distinto&#8230; sea anatema!\u201d, como escrib\u00eda con palabras bien claras el Ap\u00f3stol (<i>Ga<\/i> 1,6).<\/p>\n<p>I. 4. Ahora bien, corren hoy por muchas partes \u2013el fen\u00f3meno no es nuevo\u2013 \u201crelecturas\u201d del Evangelio, resultado de especulaciones te\u00f3ricas m\u00e1s bien que de aut\u00e9ntica meditaci\u00f3n de la Palabra de Dios y de un verdadero compromiso evang\u00e9lico. Ellas causan confusi\u00f3n al apartarse de los criterios centrales de la fe de la Iglesia y se cae en la temeridad de comunicarlas, a manera de catequesis, a las comunidades cristianas.<\/p>\n<p>En algunos casos o se silencia la divinidad de Cristo, o se incurre de hecho en formas de interpretaci\u00f3n re\u00f1idas con la fe de la Iglesia. Cristo ser\u00eda solamente un \u201cprofeta\u201d, un anunciador del reino y del amor de Dios, pero no el verdadero Hijo de Dios, ni ser\u00eda por tanto el centro y el objeto del mismo mensaje evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>En otros casos se pretende mostrar a Jes\u00fas como comprometido pol\u00edticamente, como un luchador contra la dominaci\u00f3n romana y contra los poderes, e incluso implicado en la lucha de clases. Esta concepci\u00f3n de Cristo como pol\u00edtico, revolucionario, como el subversivo de Nazaret, no se compagina con la catequesis de la Iglesia. Confundiendo el pretexto insidioso de los acusadores de Jes\u00fas con la actitud de Jes\u00fas mismo \u2013bien diferente\u2013 se aduce como causa de su muerte el desenlace de un conflicto pol\u00edtico y se calla la voluntad de entrega del Se\u00f1or y aun la conciencia de su misi\u00f3n redentora. Los Evangelios muestran claramente c\u00f3mo para Jes\u00fas era una tentaci\u00f3n lo que alterara su misi\u00f3n de Servidor de Yav\u00e9 (cf. <i>Mt<\/i> 4, 8; <i>Lc<\/i> 4,5). No acepta la posici\u00f3n de quienes mezclaban las cosas de Dios con actitudes meramente pol\u00edticas (cf. <i> Mt<\/i> 22,21; <i>Mc<\/i> 12, 17; <i>Jn<\/i> 18, 36). Rechaza inequ\u00edvocamente el recurso a la violencia. Abre su mensaje de conversi\u00f3n a todos, sin excluir a los mismos publicanos. La perspectiva de su misi\u00f3n es, mucho m\u00e1s profunda. Consiste en la salvaci\u00f3n integral por un amor transformante, pacificador, de perd\u00f3n y reconciliaci\u00f3n. No cabe duda, por otra parte, que todo esto es muy exigente para la actitud del cristiano que quiere servir de verdad a los hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, a los pobres, a los necesitados, a los marginados; en una palabra, a todos los que reflejan en sus vidas el rostro doliente del Se\u00f1or (cf. <i> <a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\"> Lumen gentium<\/a><\/i>, 8).<\/p>\n<p> I. 5. Contra tales \u201crelecturas\u201d pues, y contra sus hip\u00f3tesis, brillantes quiz\u00e1s, pero fr\u00e1giles e inconsistentes, que de ellas derivan, \u201cla evangelizaci\u00f3n en el presente y en el futuro de Am\u00e9rica Latina\u201d no puede cesar de afirmar la fe de la Iglesia: Jesucristo, Verbo e Hijo de Dios, se hace hombre para acercarse el hombre y brindarle, por la fuerza de su misterio, la salvaci\u00f3n, gran don de Dios (cf. <i> <a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\"> Evangelii nuntiandi<\/a><\/i>, 19 y 17).<\/p>\n<p>Es esta la fe que ha informado vuestra historia y ha plasmado lo mejor de los valores de vuestros pueblos y tendr\u00e1 que seguir animando, con todas las energ\u00edas, el dinamismo de su futuro. Es esta la fe que revela la vocaci\u00f3n de concordia y unidad que ha de desterrar los peligros de guerras en este continente de esperanza, en el que la Iglesia ha sido tan potente factor de integraci\u00f3n. Esta fe, en fin, que con tanta vitalidad y de tan variados modos expresan los fieles de Am\u00e9rica Latina a trav\u00e9s de la religiosidad o piedad popular.<\/p>\n<p>Desde esta fe en Cristo, desde el seno de la Iglesia, somos capaces de servir al hombre, a nuestros pueblos, de penetrar con el Evangelio su cultura, transformar los corazones, humanizar sistemas y estructuras.<\/p>\n<p>Cualquier silencio, olvido, mutilaci\u00f3n o inadecuada acentuaci\u00f3n de la integridad del misterio de Jesucristo que se aparte de la fe de la Iglesia no puede ser contenido v\u00e1lido de la evangelizaci\u00f3n. \u201cHoy, bajo el pretexto de una piedad que es falsa, bajo la apariencia enga\u00f1osa de una predicaci\u00f3n evang\u00e9lica, se intenta negar al Se\u00f1or Jes\u00fas\u201d, escrib\u00eda un gran obispo en medio de las duras crisis del siglo IV. Y agregaba: \u201cYo digo la verdad, para que sea conocido de todos la causa de la desorientaci\u00f3n que sufrimos. No puedo callarme\u201d\u00a0 (San Hilario de Poitiers, <i>Ad Ausentium<\/i>, 1-4).Tampoco vosotros, obispos de hoy, cuando estas confusiones se dieren, pod\u00e9is callar.<\/p>\n<p>Es la recomendaci\u00f3n que el Papa Pablo VI hac\u00eda en el discurso de apertura de la Conferencia de Medell\u00edn: \u201cHablad, hablad, predicad, escribid, tomad posiciones, como se dice, en armon\u00eda de planes y de intenciones, acerca de las verdades de la fe, defendi\u00e9ndolas e ilustr\u00e1ndolas, de la actualidad del Evangelio, de las cuestiones que interesan la vida de los fieles y la tutela de las costumbres cristianas&#8230;\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/homilies\/1968\/documents\/hf_p-vi_hom_19680824_sp.html\">Inauguraci\u00f3n de la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano<\/a><\/i>, I).<\/p>\n<p>No me cansar\u00e9 yo mismo de repetir, en cumplimiento de mi deber de evangelizador, a la humanidad entera: \u00a1No tem\u00e1is! \u00a1Abrid, m\u00e1s todav\u00eda, abrid de par en par las puertas a Cristo! Abrid a su potestad salvadora, las puertas de los Estados, los sistemas econ\u00f3micos y pol\u00edticos, los extensos campos de la cultura, de la civilizaci\u00f3n y el desarrollo.<\/p>\n<p><b><i>Verdad sobre la misi\u00f3n de la Iglesia<\/i><\/b><\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_General_04-05-1988\">Catequesis: Audiencia General (04-05-1988)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Mi\u00e9rcoles 4 de mayo de 1988<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La misi\u00f3n de Cristo<\/p>\n<p>2. A trav\u00e9s de las palabras que dirige a Pilato, Jes\u00fas pone de relieve <i> lo que es esencial en toda su predicaci\u00f3n<\/i>. Al mismo tiempo, anticipa, en cierto modo, lo que constituir\u00e1 siempre el elocuente mensaje incluido en el acontecimiento pascual, es decir, en su cruz y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hablando <i>de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas<\/i>, incluso sus opositores expresaban, a su modo, su significado fundamental, cuando le dec\u00edan: &#8220;Maestro, sabemos que eres veraz&#8230;. <i>que ense\u00f1as con franqueza el camino de Dios<\/i>&#8221; (<i>Mc<\/i> 12, 14). Jes\u00fas era, pues, el Maestro en el &#8220;camino de Dios&#8221;: expresi\u00f3n de hondas ra\u00edces b\u00edblicas y extra-b\u00edblicas para designar una doctrina religiosa y salv\u00edfica. En lo que se refiere a los oyentes de Jes\u00fas, sabemos, por el testimonio de los Evangelistas, que \u00e9stos estaban impresionados por otro aspecto de su predicaci\u00f3n: &#8220;Quedaban asombrados de su doctrina, porque les <i>ense\u00f1aba como quien tiene autoridad<\/i>, y no como los escribas&#8221; (<i>Mc<\/i> 1, 22). &#8220;&#8230;<i>Hablaba con autoridad<\/i>&#8221; (<i>Lc<\/i> 4, 32).<\/p>\n<p>Esta competencia y autoridad estaban constituidas, sobre todo, por la <i> fuerza de la verdad<\/i> contenida en la predicaci\u00f3n de Cristo. Los oyentes, los disc\u00edpulos, lo llamaban &#8220;<i>Maestro<\/i>&#8220;, no tanto en el sentido de que conociese la Ley y los Profetas y los comentase con agudeza, como hac\u00edan los escribas. El motivo era mucho m\u00e1s profundo: \u00c9l &#8220;hablaba con autoridad&#8221;, y \u00e9sta era <i>la autoridad de la verdad, cuya fuente es el mismo Dios<\/i>. El propio Jes\u00fas dec\u00eda: &#8220;Mi doctrina no es m\u00eda, sino del que me ha enviado&#8221; (<i>Jn<\/i> 7, 16).<\/p>\n<h3><span id=\"Discurso_25-11-2000\">Discurso (25-11-2000)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">A diversos grupos de peregrinos jubilares. S\u00e1bado 25 de noviembre de 2000<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">El primado de Dios<\/p>\n<p>4. Entre las virtudes que deben brillar en vosotros figura sin duda la lealtad a las instituciones, a las que est\u00e1is llamados a servir teniendo muy en cuenta el primado de Dios: &#8220;Dad al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar, y a Dios lo que es de Dios&#8221; (<em>Mc<\/em> 12, 17). Este luminoso principio evang\u00e9lico ha orientado a la Iglesia desde sus or\u00edgenes, impuls\u00e1ndola a mostrar gran respeto por las instituciones civiles. En ellas, y en los hombres que asumen su responsabilidad, se ha de ver un signo de la presencia de Dios, que gu\u00eda los acontecimientos de la historia. &#8220;<em>Omnis potestas a Deo<\/em>&#8221; (<em>Rm<\/em> 13, 1): todo poder viene de Dios. En esto se basa el deber de acatamiento a las leyes y a quienes ejercen la autoridad. Sin embargo, todo se debe someter a la soberan\u00eda de Dios, hasta el punto de que en ning\u00fan caso puede llegar a ser obligatorio lo que se opone a su ley. El cristiano debe ser firme testigo de este principio, yendo, cuando sea necesario, &#8220;contra corriente&#8221;. En ese caso encontrar\u00e1 apoyo en la fuerza de la oraci\u00f3n. Como la primera comunidad de Roma, a comienzos del siglo II, los creyentes invocan la ayuda divina para cuantos est\u00e1n investidos de responsabilidades p\u00fablicas, a fin de que el Se\u00f1or dirija sus decisiones seg\u00fan lo que es bueno y agradable a sus ojos (cf. <em>Primera Carta de san Clemente a los Corintios<\/em>, LXI, 1).<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Discurso_12-09-2008\">Discurso (12-09-2008)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Viaje Apost\u00f3lico a Francia. Discurso en la ceremonia de bienvenida.<br \/>Par\u00eds, Palacio del El\u00edseo<br \/>\nViernes 12 de septiembre de 2008<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Relaciones Iglesia-Estado<\/p>\n<p>[&#8230;] Numerosas personas, tambi\u00e9n aqu\u00ed en Francia, se han detenido para reflexionar acerca de las relaciones de la Iglesia con el Estado. Ciertamente, en torno a las relaciones entre campo pol\u00edtico y campo religioso, <strong>Cristo ya ofreci\u00f3 el criterio para encontrar una justa soluci\u00f3n a este problema<\/strong> al responder a una pregunta que le hicieron afirmando: \u201cDad al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar y a Dios lo que es de Dios\u201d (<i>Mc<\/i> 12,17)&#8230; Por otra parte, Usted, Se\u00f1or Presidente, utiliz\u00f3 la bella expresi\u00f3n \u201claicidad positiva\u201d para designar esta comprensi\u00f3n m\u00e1s abierta. En este momento hist\u00f3rico en el que las culturas se entrecruzan cada vez m\u00e1s entre ellas, estoy profundamente convencido de que una nueva reflexi\u00f3n sobre el significado aut\u00e9ntico y sobre la importancia de la laicidad es cada vez m\u00e1s necesaria. En efecto, es fundamental, por una parte, insistir en la distinci\u00f3n entre el \u00e1mbito pol\u00edtico y el religioso para tutelar tanto la libertad religiosa de los ciudadanos, como la responsabilidad del Estado hacia ellos y, por otra parte, adquirir una m\u00e1s clara conciencia de las funciones insustituibles de la religi\u00f3n para la formaci\u00f3n de las conciencias y de la contribuci\u00f3n que puede aportar, junto a otras instancias, para la creaci\u00f3n de un consenso \u00e9tico de fondo en la sociedad.<\/p>\n<p>El Papa, testigo de un Dios que ama y salva, se esfuerza por ser sembrador de caridad y esperanza. <strong>Toda sociedad humana tiene necesidad de esperanza, y esta necesidad es todav\u00eda m\u00e1s fuerte en el mundo de hoy que ofrece pocas aspiraciones espirituales y pocas certezas materiales<\/strong>. Los j\u00f3venes son mi mayor preocupaci\u00f3n. Algunos de ellos tienen dificultad en encontrar una orientaci\u00f3n que les convenga o sufren una p\u00e9rdida de referencia en sus familias. Otros experimentan todav\u00eda los l\u00edmites de un pluralismo religioso que los condiciona. A veces marginados y a menudo abandonados a s\u00ed mismos, son fr\u00e1giles y tienen que hacer frente solos a una realidad que les sobrepasa. Hay, pues, que ofrecerles un buen marco educativo y animarlos a respetar y ayudar a los otros, para que lleguen serenamente a la edad de la responsabilidad. La Iglesia puede aportar en este campo una contribuci\u00f3n espec\u00edfica. La situaci\u00f3n social de occidente, por desgracia marcada por un avance solapado de la distancia entre ricos y pobres, tambi\u00e9n me preocupa. Estoy seguro que es posible encontrar soluciones justas que, sobrepasando la inmediata ayuda necesaria, vayan al coraz\u00f3n de los problemas, para proteger a los d\u00e9biles y fomentar su dignidad. A trav\u00e9s de numerosas instituciones y actividades, la Iglesia, igual que numerosas asociaciones en vuestro pa\u00eds, trata con frecuencia de remediar lo inmediato, pero es al Estado al que compete legislar para erradicar las injusticias. En un contexto mucho m\u00e1s amplio, Se\u00f1or Presidente, me preocupa igualmente el estado de nuestro planeta. Con gran generosidad, Dios nos ha confiado el mundo que \u00c9l ha creado. Hay que aprender a respetarlo y protegerlo a\u00fan m\u00e1s. Me parece que ha llegado el momento de hacer propuestas m\u00e1s constructivas para garantizar el bien de las generaciones futuras.<\/p>\n<p>El ejercicio de la Presidencia de la Uni\u00f3n Europea es la ocasi\u00f3n para vuestro pa\u00eds de dar testimonio del compromiso de Francia, de acuerdo a su noble tradici\u00f3n, con los derechos humanos y su promoci\u00f3n para el bien de la persona y la sociedad. Cuando el europeo llegue a experimentar personalmente que los derechos inalienables del ser humano, desde su concepci\u00f3n hasta su muerte natural, as\u00ed como los concernientes a su educaci\u00f3n libre, su vida familiar, su trabajo, sin olvidar naturalmente sus derechos religiosos, cuando este europeo, por tanto, entienda que estos derechos, que constituyen una unidad indisociable, est\u00e1n siendo promovidos y respetados, entonces comprender\u00e1 plenamente la grandeza de la construcci\u00f3n de la Uni\u00f3n y llegar\u00e1 a ser su art\u00edfice activo. Se\u00f1or Presidente, la tarea que os incumbe no es f\u00e1cil. Los tiempos son inciertos, y es una empresa ardua vislumbrar la justa v\u00eda entre los meandros de la cotidianeidad social y econ\u00f3mica, nacional e internacional. En particular, frente al peligro del resurgir de viejos recelos, tensiones y contraposiciones entre las Naciones, de las que hoy somos testigos con preocupaci\u00f3n, Francia, hist\u00f3ricamente sensible a la reconciliaci\u00f3n entre los pueblos, est\u00e1 llamada a ayudar a Europa a construir la paz dentro de sus fronteras y en el mundo entero. A este respecto, es importante promover una unidad que no puede ni quiere transformarse en uniformidad, sino que sea capaz de garantizar el respeto de las diferencias nacionales y de las tradiciones culturales, que constituyen una riqueza en la sinfon\u00eda europea, recordando, por otra parte, que \u201cla propia identidad nacional no se realiza sino es en apertura con los dem\u00e1s pueblos y por la solidaridad con ellos\u201d (Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_20030628_ecclesia-in-europa.html\">Ecclesia in Europa<\/a><\/i>, n. 112). Conf\u00edo que vuestro pa\u00eds cooperar\u00e1 cada vez m\u00e1s a que este siglo progrese hacia la serenidad, la armon\u00eda y la paz.<\/p>\n<p>Se\u00f1or Presidente, queridos amigos, deseo una vez m\u00e1s manifestar mi agradecimiento por este encuentro. Cuenten con mi plegaria ferviente por su hermosa Naci\u00f3n, para que Dios le conceda paz y prosperidad, libertad y unidad, igualdad y fraternidad. Encomiendo estos deseos a la intercesi\u00f3n maternal de la Virgen Mar\u00eda, patrona principal de Francia. \u00a1Que Dios bendiga a Francia y a todos los franceses!<\/p>\n<h2><span id=\"Catecismo_de_la_Iglesia_Catolica\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">nn. 446-451<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Jes\u00fas es Se\u00f1or<\/p>\n<p><P><b>IV. Se\u00f1or<\/b><\/P><br \/>\n<P><b>446<\/b> En la traducci\u00f3n griega de los libros del Antiguo Testamento, el nombre inefable con el cual Dios se revel\u00f3 a Mois\u00e9s (cf. <i>Ex<\/i> 3, 14), YHWH, es traducido por <i>Kyrios<\/i> [&#8220;Se\u00f1or&#8221;]. <i>Se\u00f1or<\/i> se convierte desde entonces en el nombre m\u00e1s habitual para designar la divinidad misma del Dios de Israel. El Nuevo Testamento utiliza en este sentido fuerte el t\u00edtulo &#8220;Se\u00f1or&#8221; para el Padre, pero lo emplea tambi\u00e9n, y aqu\u00ed est\u00e1 la novedad, para Jes\u00fas reconoci\u00e9ndolo como Dios (cf. <i>1 Co<\/i> 2,8).<\/P> <P> <b>447<\/b> El mismo Jes\u00fas se atribuye de forma velada este t\u00edtulo cuando discute con los fariseos sobre el sentido del Salmo 109 (cf. <i>Mt<\/i> 22, 41-46; cf. tambi\u00e9n <i>Hch<\/i> 2, 34-36; <i>Hb<\/i> 1, 13), pero tambi\u00e9n de manera expl\u00edcita al dirigirse a sus Ap\u00f3stoles (cf. <i>Jn<\/i> 13, 13). A lo largo de toda su vida p\u00fablica sus actos de dominio sobre la naturaleza, sobre las enfermedades, sobre los demonios, sobre la muerte y el pecado, demostraban su soberan\u00eda divina.<\/P> <P> <b>448<\/b> Con mucha frecuencia, en los evangelios, hay personas que se dirigen a Jes\u00fas llam\u00e1ndole &#8220;Se\u00f1or&#8221;. Este t\u00edtulo expresa el respeto y la confianza de los que se acercan a Jes\u00fas y esperan de \u00c9l socorro y curaci\u00f3n (cf. <i>Mt<\/i> 8, 2; 14, 30; 15, 22, etc.). Bajo la moci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, expresa el reconocimiento del misterio divino de Jes\u00fas (cf. <i>Lc<\/i> 1, 43; 2, 11). En el encuentro con Jes\u00fas resucitado, se convierte en adoraci\u00f3n: &#8220;Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo&#8221; (<i>Jn<\/i> 20, 28). Entonces toma una connotaci\u00f3n de amor y de afecto que quedar\u00e1 como propio de la tradici\u00f3n cristiana: &#8220;\u00a1Es el Se\u00f1or!&#8221; (<i>Jn<\/i> 21, 7).<\/P> <P> <b>449<\/b> Atribuyendo a Jes\u00fas el t\u00edtulo divino de Se\u00f1or, las primeras confesiones de fe de la Iglesia afirman desde el principio (cf. <i>Hch<\/i> 2, 34-36) que el poder, el honor y la gloria debidos a Dios Padre convienen tambi\u00e9n a Jes\u00fas (cf. <i>Rm<\/i> 9, 5; <i>Tt<\/i> 2, 13; <i>Ap<\/i> 5, 13) porque \u00c9l es de &#8220;condici\u00f3n divina&#8221; (<i>Flp<\/i> 2, 6) y porque el Padre manifest\u00f3 esta soberan\u00eda de Jes\u00fas resucit\u00e1ndolo de entre los muertos y exalt\u00e1ndolo a su gloria (cf. <i>Rm<\/i> 10, 9;<i>1 Co<\/i> 12, 3; <i>Flp<\/i> 2,11).<\/P> <P> <b>450<\/b> Desde el comienzo de la historia cristiana, la afirmaci\u00f3n del se\u00f1or\u00edo de Jes\u00fas sobre el mundo y sobre la historia (cf. <i>Ap<\/i> 11, 15) significa tambi\u00e9n reconocer que el hombre no debe someter su libertad personal, de modo absoluto, a ning\u00fan poder terrenal sino s\u00f3lo a Dios Padre y al Se\u00f1or Jesucristo: C\u00e9sar no es el &#8220;Se\u00f1or&#8221; (cf. <i>Mc<\/i> 12, 17; <i>Hch<\/i> 5, 29). &#8221; La Iglesia cree que la clave, el centro y el fin de toda historia humana se encuentra en su Se\u00f1or y Maestro&#8221; (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">GS<\/a> 10, 2; cf. 45, 2).<\/P> <P> <b>451<\/b> La oraci\u00f3n cristiana est\u00e1 marcada por el t\u00edtulo &#8220;Se\u00f1or&#8221;, ya sea en la invitaci\u00f3n a la oraci\u00f3n &#8220;el Se\u00f1or est\u00e9 con vosotros&#8221;, o en su conclusi\u00f3n &#8220;por Jesucristo nuestro Se\u00f1or&#8221; o incluso en la exclamaci\u00f3n llena de confianza y de esperanza: <i>Maran atha<\/i> (&#8220;\u00a1el Se\u00f1or viene!&#8221;) o <i>Marana tha<\/i> (&#8220;\u00a1Ven, Se\u00f1or!&#8221;) (<i>1 Co<\/i> 16, 22): &#8220;\u00a1Am\u00e9n! \u00a1ven, Se\u00f1or Jes\u00fas!&#8221; (<i>Ap<\/i> 22, 20).<\/P> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>13 Le env\u00edan algunos de los fariseos y de los herodianos, para cazarlo con una pregunta. 14 Se acercaron y le dijeron: \u00abMaestro, sabemos que eres veraz y no te preocupa lo que digan; porque no te fijas en apariencias, sino que ense\u00f1as el camino de Dios conforme a la verdad. \u00bfEs l\u00edcito pagar impuesto &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-12-13-17-el-tributo-al-cesar\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMc 12, 13-17: El tributo al C\u00e9sar\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41420","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41420","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41420"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41420\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41420"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41420"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41420"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}