{"id":41422,"date":"2016-10-07T23:32:16","date_gmt":"2016-10-08T04:32:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-12-28b-34-el-mayor-de-los-mandamientos\/"},"modified":"2016-10-07T23:32:16","modified_gmt":"2016-10-08T04:32:16","slug":"mc-12-28b-34-el-mayor-de-los-mandamientos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-12-28b-34-el-mayor-de-los-mandamientos\/","title":{"rendered":"Mc 12, 28b-34 : El mayor de los mandamientos"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">28<\/span> Un escriba que oy\u00f3 la discusi\u00f3n, viendo lo acertado de la respuesta, se acerc\u00f3 y le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 mandamiento es el primero de todos?\u00bb. <span class=\"versiculo\">29<\/span> Respondi\u00f3 Jes\u00fas: \u00abEl primero es: \u201cEscucha, Israel, el Se\u00f1or, nuestro Dios, es el \u00fanico Se\u00f1or: <span class=\"versiculo\">30<\/span> amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser\u201d. <span class=\"versiculo\">31<\/span> El segundo es este: \u201cAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d. No hay mandamiento mayor que estos\u00bb. <span class=\"versiculo\">32<\/span> El escriba replic\u00f3: \u00abMuy bien, Maestro, sin duda tienes raz\u00f3n cuando dices que el Se\u00f1or es uno solo y no hay otro fuera de \u00e9l; <span class=\"versiculo\">33<\/span> y que amarlo con todo el coraz\u00f3n, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al pr\u00f3jimo como a uno mismo vale m\u00e1s que todos los holocaustos y sacrificios\u00bb. <span class=\"versiculo\">34<\/span> Jes\u00fas, viendo que hab\u00eda respondido sensatamente, le dijo: \u00abNo est\u00e1s lejos del reino de Dios\u00bb. Y nadie se atrevi\u00f3 a hacerle m\u00e1s preguntas. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Antonio_de_Padua\"> Antonio de Padua<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=69\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Antonio de Padua\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Para_el_Domingo_y_Fiestas_de_los_Santos_Quieres_ser_totalmente_Ama_totalmente\"> Para el Domingo y Fiestas de los Santos: \u00bfQuieres ser totalmente? Ama totalmente<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n\u00bb (Mc 12, 30)<br \/>[Falta referencia]<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=1\">PL<\/a><\/span><\/p>\n<p>\u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios\u00bb. &#8216;<em>Tu<\/em>&#8216; Dios, se dice, y es una raz\u00f3n para amarle m\u00e1s y m\u00e1s; amamos m\u00e1s lo que nos pertenece que lo que nos es extra\u00f1o. Es cierto, el Se\u00f1or tu Dios merece ser amado, se hace tu siervo para que le pertenezcas y as\u00ed no te averg\u00fcences de servirle&#8230; Durante treinta a\u00f1os, <strong>a causa de tus pecados, tu Dios se ha hecho tu siervo, para arrancarte de la servidumbre del diablo.<\/strong> Amar\u00e1s, pues, al Se\u00f1or tu Dios. \u00c9l, que te ha hecho, se ha hecho tu servidor por ti; se ha dado enteramente a ti para que t\u00fa te des enteramente a \u00c9l. Cuando t\u00fa eras desdichado, ha rehecho tu felicidad, se ha dado a ti para devolverte a ti mismo.<\/p>\n<p> Amar\u00e1s, pues, al Se\u00f1or tu Dios \u00abcon todo tu coraz\u00f3n\u00bb. <strong>\u2018Todo\u2019: no puedes guardarte ninguna parte de ti mismo para ti.<\/strong> Quiere la ofrenda de toda tu persona. Te ha comprado todo entero para \u00e9l mismo, para poseerte, \u00e9l solo, a ti todo entero. Amar\u00e1s, pues, al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n. No sirve, como hicieron Anan\u00edas y Safira, conservar para ti una parte de ti mismo, porque entonces podr\u00edas perecer como ellos (Hch 5, 1s). <strong>Ama, pues, totalmente y no s\u00f3lo parcialmente.<\/strong> Porque Dios no tiene partes; \u00c9l est\u00e1 entero en todas partes. No quiere compartir tu ser con otros, \u00c9l, que es todo entero en su Ser. Si te reservas una parte de ti mismo, eres tuyo, y no de \u00c9l.<\/p>\n<p> \u00bfQuieres poseerlo todo? Dale lo que eres, y te dar\u00e1 lo que \u00c9l es. No tendr\u00e1s nada tuyo; pero lo tendr\u00e1s a \u00e9l mismo todo entero siendo t\u00fa mismo entero tambi\u00e9n.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Basilio_Magno\"> Basilio Magno<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=54\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Basilio Magno\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Grandes_Reglas_Monasticas_El_amor_no_se_ensena\"> Grandes Reglas Mon\u00e1sticas: El amor no se ense\u00f1a<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abAmor a Dios, amor al projimo\u00bb (cf. Mc 12, 30-31)<br \/>q. 1-2<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Pregunta: Os pedimos, primeramente, que nos dig\u00e1is si los mandamientos de Dios tienen un cierto orden. \u00bfHay un primero, un segundo, un tercero, y as\u00ed sucesivamente?&#8230;<\/p>\n<p>  Respuesta: El Se\u00f1or en persona determin\u00f3 el orden que deb\u00edan seguir sus mandamientos. El primero y m\u00e1s grande es el de guardar al amor a Dios, y el segundo, que le es semejante, o mejor dicho, es su cumplimiento y consecuencia, se refiere al amor al pr\u00f3jimo\u2026<\/p>\n<p>  Pregunta: H\u00e1blenos, primero, del amor de Dios. Se sabe que hay que amar a Dios, pero \u00bfc\u00f3mo hay que amarle?&#8230;<\/p>\n<p>  Respuesta: El amor a Dios no se ense\u00f1a. Nadie nos ha ense\u00f1ado a gozar de la luz ni a estimar la vida por encima de todo; tampoco nadie nos ha ense\u00f1ado a amar a los que nos han dado la vida y nos han educado. Igualmente, o con m\u00e1s raz\u00f3n a\u00fan, no es a trav\u00e9s de una ense\u00f1anza exterior por la que a prendemos a amar a Dios. En la misma naturaleza del ser viviente \u2013quiero decir del hombre- existe una especie da germen que contiene en s\u00ed mismo el principio de esta capacidad de amar. Es en la escuela de los mandamientos de Dios que se debe recoger este germen, cultivarlo diligentemente, alimentarlo cuidadosamente, y llevarlo a su desarrollo mediante la gracia divina. Apruebo vuestro celo, es indispensable para alcanzar la meta\u2026<\/p>\n<p>  Hay que saber que esta virtud de la caridad es una, pero es m\u00e1s poderosa que todos los mandamientos, porque: \u00abEl que me ama, guardar\u00e1 mi palabra\u00bb (Jn 14,23), y tambi\u00e9n: \u00abEstos dos mandamientos contienen toda la ley y los profetas\u00bb (Mt 22,40).<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Alfonso_Maria_de_Ligorio\"> Alfonso Mar\u00eda de Ligorio<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=70\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Alfonso Mar\u00eda de Ligorio\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Discurso_Reino_en_la_cruz_para_reinar_en_nuestros_corazones\"> Discurso: Rein\u00f3 en la cruz para reinar en nuestros corazones<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n\u00bb (Mc 12,30)<br \/>6, para la Novena de Navidad<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Los grandes de la tierra se vanaglorian de poseer reinos y riquezas. Jesucristo encuentra toda su felicidad en reinar sobre nuestros corazones; es el reino que ansia y que decidi\u00f3 conquistar por su muerte en la cruz: \u00abLleva a hombros el principado\u00bb (Is 9,5). Por estas palabras, varios int\u00e9rpretes&#8230; entienden la cruz que nuestro divino Redentor llev\u00f3 sobre sus hombros.<\/p>\n<p> \u00abEste Rey del cielo, dice Cornelio a Lapide, es un maestro muy diferente del demonio: \u00e9ste carga pesados fardos en los hombros de sus esclavos. Jes\u00fas, al contrario, toma sobre s\u00ed todo el peso de su reino; abraza la cruz y quiere morir en ella para reinar sobre nuestros corazones\u00bb. Y Tertuliano dice que mientras los monarcas de la tierra \u00abllevan el cetro en la mano y la corona sobre la cabeza como emblemas de su poder, Jesucristo llev\u00f3 la cruz sobre sus hombros. Y la cruz fue el trono d\u00f3nde subi\u00f3, para fundar su reinado de amor\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>  Apresur\u00e9monos pues a consagrarle todo el amor de nuestro coraz\u00f3n a este Dios que, para obtenerlo, sacrific\u00f3 su sangre, su vida, a \u00e9l mismo. \u00abSi supieras el don de Dios, dec\u00eda Jes\u00fas a la Samaritana, y qui\u00e9n es el que te dice: &#8216; Dame de beber &#8216; \u00bb (Jn 4,10). Es decir: si supieras la grandeza de la gracia que recibes de Dios&#8230; \u00a1Oh, si el alma comprendiera qu\u00e9 gracia tan extraordinaria le hace Dios cuando reclama su amor en estos t\u00e9rminos: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios\u00bb.<\/p>\n<p>  \u00bfQui\u00e9n al escuchar a su pr\u00edncipe decirle: \u00ab\u00c1mame\u00bb, no quedar\u00eda cautivado por esta invitaci\u00f3n? Y Dios \u00bfno conseguir\u00eda ganar nuestro coraz\u00f3n, aunque nos lo pida con tanta bondad: \u00abHijo m\u00edo, dame tu coraz\u00f3n?\u00bb (Pr 23,26) Pero este coraz\u00f3n, Dios no lo quiere a medias; lo quiere entero, sin reserva; este es su mandamiento: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Cesareo_de_Arles\"> Cesareo de Arl\u00e9s<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=43\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Cesareo de Arl\u00e9s\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sermon_Es_rico_aquel_en_quien_Dios_habita\"> Serm\u00f3n: Es rico aquel en quien Dios habita<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abAmor de Dios y del pr\u00f3jimo\u00bb (Mc 12,30ss)<br \/>nn. 22-25<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Si tienes amor, posees a Dios, y si posees a Dios \u00bfqu\u00e9 te falta? \u00bfQu\u00e9 posee el rico si le falta el amor? \u00bfQu\u00e9 le falta al pobre si tiene amor? A lo mejor t\u00fa piensas que aquel que tiene sus arcas llenas de oro es rico&#8230; Te equivocas, porque el que es rico de verdad es aquel en quien Dios tiene su morada. \u00bfQu\u00e9 podr\u00e1s ignorar de las Escrituras si el amor, es decir: Dios, ha comenzado a poseerte? \u00bfQu\u00e9 obra buena no ser\u00e1s capaz de realizar si tienes a Dios en tu coraz\u00f3n, la fuente de todo bien? \u00bfQu\u00e9 adversario has de temer si tienes a Dios como rey dentro de ti?&#8230;<\/p>\n<p> Aprendamos, pues, hermanos querid\u00edsimos, a amar a Dios de todo coraz\u00f3n, y comencemos por amar a todos los hombres como a nosotros mismos. Si lo hacemos, ning\u00fan conflicto, ning\u00fan motivo de disputa, ning\u00fan proceso judicial nos podr\u00e1 separar, ni a nosotros mismos ni a nuestros pr\u00f3jimos, del amor de Dios. Ama a todos los hombres de todo coraz\u00f3n, y haz lo que quieras. Ama a los justos porque ya son buenos, pero pide por ellos para que sean a\u00fan mejores. Ama a los injustos porque son hombres, pero detesta lo que hacen mal y desea de todo coraz\u00f3n que Dios en su misericordia los convierta a la bondad.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Bernardo\"> Bernardo<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=36\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Bernardo\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sobre_el_Cantar_de_los_Cantares_Amo_porque_amo_Amo_para_amar\"> Sobre el Cantar de los Cantares: Amo porque amo. Amo para amar<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n\u00bb (Mc 12, 30)<br \/>n. 83<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>He le\u00eddo que Dios es amor (1Jn 4,16), no que era honor o dignidad. El caso es que Dios no es que no quiera ser honrado, ya que dice:\u00bb \u00bfSi soy vuestro padre, d\u00f3nde est\u00e1 el honor que me deb\u00e9is?\u00bb (Ml 1,6) Habla aqu\u00ed como padre. Pero si se mostr\u00f3 como esposo, pienso que cambiar\u00eda de discurso y dir\u00eda: \u00ab\u00bfSi soy vuestro esposo, d\u00f3nde est\u00e1 el amor que me es debido?\u00bb Porque ya hab\u00eda dicho: \u00ab\u00bfSi soy vuestro Se\u00f1or, d\u00f3nde est\u00e1 el temor que me deb\u00e9is?\u00bb (Ibid.) Pide pues ser respetado como Se\u00f1or, honrado como Padre, amado como Esposo.<\/p>\n<p> Entre estos tres sentimientos, \u00bfcu\u00e1l es de mayor precio? El amor, sin duda alguna. Porque sin amor, el respeto es penoso y el honor se queda sin correspondencia. El temor es servil, hasta que el amor no viene a liberarlo, y un honor que no est\u00e1 inspirado por el amor no es honor, es adulaci\u00f3n. A Dios s\u00f3lo, ciertamente, honor y gloria, pero Dios los acepta s\u00f3lo sazonados por miel del amor.<\/p>\n<p> El amor se basta, est\u00e1 a gusto consigo mismo, es su propio m\u00e9rito y su propia recompensa. El amor no quiere otra causa, ni otro fruto que a s\u00ed mismo. Su verdadero fruto, es ser. Amo porque amo. Amo para amar\u2026 De todos los movimientos del alma, de sus sentimientos y de sus afectos, el amor es el \u00fanico que permite a la criatura responder a su creador, si no de igual a igual, por lo menos de semejante a semejante (cf Gn 1,26).<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Francisco_de_Asis\"> Francisco de As\u00eds<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=25\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Francisco de As\u00eds\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Regla_Ninguna_otra_cosa_deseemos\"> Regla: Ninguna otra cosa deseemos<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios\u00bb (Mc 12,30)<br \/>1\u00aa Regla<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>\u00abA todos los que quieren servir al Se\u00f1or Dios dentro de la santa Iglesia cat\u00f3lica, apost\u00f3lica y a todos los \u00f3rdenes siguientes: sacerdotes, di\u00e1conos, subdi\u00e1conos, ac\u00f3litos, exorcistas, lectores, ostiarios y a todos los cl\u00e9rigos; y a todos los religiosos y religiosas; a todos los donados y postulantes; pobres y necesitados; reyes y pr\u00edncipes; trabajadores y agricultores; siervos y se\u00f1ores; a todas las v\u00edrgenes y continentes, y casadas; laicos, varones y mujeres; a todos los ni\u00f1os, adolescentes, j\u00f3venes y ancianos; sanos y enfermos; a todos los peque\u00f1os y grandes; y a todos los pueblos, gentes, tribus y lenguas (cf <em>Ap<\/em> 7, 9); y a todas las naciones y a todos los hombres en cualquier lugar de la tierra, que son y ser\u00e1n, humildemente les rogamos y suplicamos todos nosotros, los frailes menores, siervos <em>in\u00fatiles <\/em>(<em>Lc<\/em> 17, 10), que todos perseveremos en la verdadera fe y penitencia, porque de otra manera ninguno puede salvarse.<\/p>\n<p> Amemos todos <em>con todo el coraz\u00f3n, con toda el alma, con toda la mente, con toda la fuerza <\/em>(<em>cf<\/em> Mc 12, 30) y fortaleza (cf <em>Mc<\/em> 12, 33), con todo el entendimiento, <em>con todas las fuerzas <\/em>(<em>Lc<\/em> 10, 27), con todo el esfuerzo, con todo el afecto, con todas las entra\u00f1as, con todos los deseos y voluntades <em>al Se\u00f1or Dios <\/em>(<em>Mc<\/em> 12, 30 par), que nos dio y nos da a todos nosotros todo el cuerpo, toda el alma y toda la vida; que nos cre\u00f3, redimi\u00f3 y por sola su misericordia nos salvar\u00e1 (cf <em>Tob<\/em> 13, 5); que a nosotros miserables y m\u00edseros, p\u00fatridos y hediendos, ingratos y malos todo bien nos hizo y nos hace\u00bb.<\/p>\n<p> Ninguna otra cosa, por tanto, deseemos, ninguna otra queramos, ninguna otra nos plazca y deleite, sino nuestro Creador y Redentor y Salvador, el s\u00f3lo verdadero Dios, que es pleno bien, todo bien, total bien, verdadero y sumo bien, que es <em>el solo bueno <\/em>(cf <em>Lc<\/em> 18, 19), piadoso, manso, suave y dulce; que es el solo santo, justo, verdadero, santo y recto; el solo que es benigno, inocente, puro; de quien y por quien y en quien (cf <em>Rom<\/em> 11, 36) es todo el perd\u00f3n, toda la gracia, toda la gloria de todos los penitentes y justos, de todos los bienaventurados que gozan juntos en los cielos. Nada, pues, impida, nada separe, nada se interponga; en todas partes todos nosotros en todo lugar, a toda hora y en todo tiempo, diariamente y de continuo creamos verdadera y humildemente, y tengamos en el coraz\u00f3n y amemos, honremos, adoremos, sirvamos, alabemos y bendigamos, glorifiquemos y sobrexaltemos, magnifiquemos y demos gracias al alt\u00edsimo y sumo Dios eterno, Trinidad y unidad, Padre e Hijo y Esp\u00edritu Santo, creador de todas las cosas y salvador de todos los que creen en \u00e9l y esperan y lo aman; el que es sin principio y sin fin inmutable, invisible, inenarrable, inefable, incomprensible, inescrutable (cf <em>Rom<\/em> 11, 33), bendito, laudable, glorioso, sobrexaltado (cf <em>Dan<\/em> 3, 52), sublime, excelso, dulce, amable, deleitable y todo sobre todas las cosas deseable por los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Francisco_de_Sales\"> Francisco de Sales<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=32\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Francisco de Sales\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Del_Amor_de_Dios_A_quien_ves_en_el_projimo\"> Del Amor de Dios: \u00bfA qui\u00e9n ves en el pr\u00f3jimo?<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (Mc 12,31)<br \/>V, 204<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>\u00abSe le acerc\u00f3 uno de los escribas y le pregunt\u00f3: \u00bfCu\u00e1l es el primero de todos los mandamientos? Jes\u00fas contest\u00f3:&#8230; Amar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo el coraz\u00f3n, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es \u00e9ste: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo.\u00bb Mc 12, 28-31 <\/p>\n<p> Igual que Dios cre\u00f3 al hombre a su imagen y semejanza, de la misma manera orden\u00f3 que el amor al hombre fuera a imagen y semejanza del amor que se debe a su Divinidad. <\/p>\n<p> Te\u00f3timo, amar al pr\u00f3jimo por caridad es amar a Dios en el hombre, o amar al hombre en Dios es amar a la criatura por amor de Dios. <\/p>\n<p> El joven Tob\u00edas, acompa\u00f1ado del arc\u00e1ngel Rafael, fue al lugar de su pariente Rag\u00fcel, al que no conoc\u00eda y Rag\u00fcel, nada m\u00e1s verle, dijo a Ana su mujer: \u00a1C\u00f3mo se parece este joven a mi primo!, y yendo hacia \u00e9l le bes\u00f3 derramando l\u00e1grimas: bendito seas, hijo m\u00edo, porque eres hijo de una persona muy buena&#8230; <\/p>\n<p> \u00bfC\u00f3mo es que Rag\u00fcel, sin conocer a Tob\u00edas, le besa y acaricia? \u00bfDe d\u00f3nde tanto cari\u00f1o sino de que quer\u00eda mucho a Tob\u00edas padre, al que el hijo se parec\u00eda tanto? Y \u00bfpor qu\u00e9 le bendice? Ciertamente no es porque sea una buena persona, pues a\u00fan no lo sabe, sino porque es el hijo de un hombre de bien, al que se parece mucho. <\/p>\n<p> Verdaderamente, Te\u00f3timo, cuando vemos a un pr\u00f3jimo, creado a imagen y semejanza de Dios, deber\u00edamos decirnos los unos a los otros: \u00a1C\u00f3mo se parece esa criatura al Creador; deber\u00edamos bendecirle mil y mil veces! \u00bfY eso por amor a la persona? No, sino por el amor de Dios, que la ha formado a su imagen y semejanza, por el amor de Dios, de quien ella es, por quien ella es, en quien ella est\u00e1 y para quien ella es. <\/p>\n<p> Por eso, el amor divino no solamente manda amar al pr\u00f3jimo sino que produce ese amor y \u00c9l mismo lo derrama en el coraz\u00f3n humano. <\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II\"> Juan Pablo II<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=5\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Juan Pablo II\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Evangelium_Vitae_Amar_es_no_matar\"> Evangelium Vitae: Amar es no matar<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo\u00a0como a ti mismo\u00bb (Mc 12,31)<br \/>nn. 54-57<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>54. [&#8230;] A lo largo del tiempo, la Tradici\u00f3n de la Iglesia siempre ha ense\u00f1ado un\u00e1nimemente el valor absoluto y permanente del mandamiento \u00ab no matar\u00e1s \u00bb. Es sabido que en los primeros siglos el homicidio se consideraba entre los tres pecados m\u00e1s graves \u2014junto con la apostas\u00eda y el adulterio\u2014 y se exig\u00eda una penitencia p\u00fablica particularmente dura y larga antes que al homicida arrepentido se le concediese el perd\u00f3n y la readmisi\u00f3n en la comuni\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>55. No debe sorprendernos: matar un ser humano, en el que est\u00e1 presente la imagen de Dios, es un pecado particularmente grave.<em>\u00a0\u00a1S\u00f3lo Dios es due\u00f1o de la vida!\u00a0<\/em>Desde siempre, sin embargo, ante las m\u00faltiples y a menudo dram\u00e1ticas situaciones que la vida individual y social presenta, la reflexi\u00f3n de los creyentes ha tratado de conocer de forma m\u00e1s completa y profunda lo que proh\u00edbe y prescribe el mandamiento de Dios.\u00a0En efecto, hay situaciones en las que aparecen como una verdadera paradoja los valores propuestos por la Ley de Dios. Es el caso, por ejemplo, de la\u00a0<em>leg\u00edtima defensa,\u00a0<\/em>en que el derecho a proteger la propia vida y el deber de no da\u00f1ar la del otro resultan, en concreto, dif\u00edcilmente conciliables. Sin duda alguna, el valor intr\u00ednseco de la vida y el deber de amarse a s\u00ed mismo no menos que a los dem\u00e1s son la base de<em>un verdadero derecho a la propia defensa.<\/em>\u00a0El mismo precepto exigente del amor al pr\u00f3jimo, formulado en el Antiguo Testamento y confirmado por Jes\u00fas, supone el amor por uno mismo como uno de los t\u00e9rminos de la comparaci\u00f3n: \u00ab Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo\u00a0<em>como a ti mismo<\/em>\u00a0\u00bb (<em>Mc<\/em>12, 31). Por tanto, nadie podr\u00eda renunciar al derecho a defenderse por amar poco la vida o a s\u00ed mismo, sino s\u00f3lo movido por un amor heroico, que profundiza y transforma el amor por uno mismo, seg\u00fan el esp\u00edritu de las bienaventuranzas evang\u00e9licas (cf.\u00a0<em>Mt\u00a0<\/em>5, 38-48) en la radicalidad oblativa cuyo ejemplo sublime es el mismo Se\u00f1or Jes\u00fas.<\/p>\n<p> Por otra parte, \u00ab la leg\u00edtima defensa puede ser no solamente un derecho, sino un deber grave, para el que es responsable de la vida de otro, del bien com\u00fan de la familia o de la sociedad \u00bb. Por desgracia sucede que la necesidad de evitar que el agresor cause da\u00f1o conlleva a veces su eliminaci\u00f3n. En esta hip\u00f3tesis el resultado mortal se ha de atribuir al mismo agresor que se ha expuesto con su acci\u00f3n, incluso en el caso que no fuese moralmente responsable por falta del uso de raz\u00f3n.<\/p>\n<p>56. En este horizonte se sit\u00faa tambi\u00e9n el problema de la\u00a0<em>pena de muerte,\u00a0<\/em>respecto a la cual hay, tanto en la Iglesia como en la sociedad civil, una tendencia progresiva a pedir una aplicaci\u00f3n muy limitada e, incluso, su total abolici\u00f3n. El problema se enmarca en la \u00f3ptica de una justicia penal que sea cada vez m\u00e1s conforme con la dignidad del hombre y por tanto, en \u00faltimo t\u00e9rmino, con el designio de Dios sobre el hombre y la sociedad. En efecto, la pena que la sociedad impone \u00ab tiene como primer efecto el de compensar el desorden introducido por la falta \u00bb.\u00a0La autoridad p\u00fablica debe reparar la violaci\u00f3n de los derechos personales y sociales mediante la imposici\u00f3n al reo de una adecuada expiaci\u00f3n del crimen, como condici\u00f3n para ser readmitido al ejercicio de la propia libertad. De este modo la autoridad alcanza tambi\u00e9n el objetivo de preservar el orden p\u00fablico y la seguridad de las personas, no sin ofrecer al mismo reo un est\u00edmulo y una ayuda para corregirse y enmendarse.<\/p>\n<p> Es evidente que, precisamente para conseguir todas estas finalidades,\u00a0<em>la medida y la calidad de la pena\u00a0<\/em>deben ser valoradas y decididas atentamente, sin que se deba llegar a la medida extrema de la eliminaci\u00f3n del reo salvo en casos de absoluta necesidad, es decir, cuando la defensa de la sociedad no sea posible de otro modo. Hoy, sin embargo, gracias a la organizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s adecuada de la instituci\u00f3n penal, estos casos son ya muy raros, por no decir pr\u00e1cticamente inexistentes.<\/p>\n<p> De todos modos, permanece v\u00e1lido el principio indicado por el nuevo\u00a0<em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica,\u00a0<\/em>seg\u00fan el cual \u00ab si los medios incruentos bastan para defender las vidas humanas contra el agresor y para proteger de \u00e9l el orden p\u00fablico y la seguridad de las personas, en tal caso la autoridad se limitar\u00e1 a emplear s\u00f3lo esos medios, porque ellos corresponden mejor a las condiciones concretas del bien com\u00fan y son m\u00e1s conformes con la dignidad de la persona humana \u00bb.<\/p>\n<p>57. Si se pone tan gran atenci\u00f3n al respeto de toda vida, incluida la del reo y la del agresor injusto, el mandamiento \u00ab no matar\u00e1s \u00bb tiene un valor absoluto cuando se refiere a la<em>\u00a0persona inocente.\u00a0<\/em>Tanto m\u00e1s si se trata de un ser humano d\u00e9bil e indefenso, que s\u00f3lo en la fuerza absoluta del mandamiento de Dios encuentra su defensa radical frente al arbitrio y a la prepotencia ajena.<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_18-12-1985_La_santidad_consiste_en_el_amor\"> Audiencia General (18-12-1985): La santidad consiste en el amor<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abAmar\u00e1s\u00bb (cf. Mc 12,30-31)<br \/>18 de Diciembre de 1985<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>3. Dios se da a conocer al hombre como\u00a0<em>Fuente de la ley moral<\/em>\u00a0y, en este sentido,\u00a0<em>como la Santidad misma<\/em>, antes del pecado original a los progenitores (<em>Gen<\/em>\u00a02, 16), y m\u00e1s tarde al Pueblo elegido, sobre todo en la Alianza del Sina\u00ed (Cf.\u00a0<em>Ex<\/em>\u00a020, 1-20). La\u00a0<em>ley moral<\/em>\u00a0revelada por Dios en la Antigua Alianza y, sobre todo, en la ense\u00f1anza evang\u00e9lica de Cristo,\u00a0<em>tiende a demostrar<\/em>\u00a0gradual, pero claramente, la sustancial\u00a0<em>superioridad e importancia del amor<\/em>. El mandamiento: \u00abamar\u00e1s\u00bb (<em>Dt<\/em>\u00a06, 5;\u00a0<em>Lev<\/em>\u00a019, 18;\u00a0<em>Mc<\/em>\u00a012, 30-31, y par.), hace descubrir que tambi\u00e9n la santidad de Dios consiste en el amor. Todo lo que dijimos en la catequesis titulada \u00abDios es Amor\u00bb, se refiere a la santidad del Dios de la Revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. Dios es la santidad porque es amor (<em>1<\/em>\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a04, 16). Mediante el amor est\u00e1 separado absolutamente del mal moral, del pecado, y est\u00e1 esencial, absoluta y transcendentalmente identificado con el bien moral en su fuente, que es \u00c9l mismo. En efecto, amor significa precisamente esto: querer el bien, adherirse al bien. De esta eterna voluntad de Bien brota\u00a0<em>la infinita bondad de Dios<\/em>\u00a0respecto a las criaturas y, en particular, respecto al hombre. Del amor nace su clemencia, su\u00a0<em>disponibilidad a dar<\/em>\u00a0y a perdonar, la cual ha encontrado, entre otras cosas, una expresi\u00f3n magn\u00edfica en la par\u00e1bola de Jes\u00fas sobre el hijo pr\u00f3digo, que refiere Lucas (Cf.\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a015, 11-32). El amor se expresa en la\u00a0<em>Providencia<\/em>, con la cual Dios contin\u00faa y sostiene la obra de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p> De modo particular el amor se manifiesta en la\u00a0<em>obra de la redenci\u00f3n y de la justificaci\u00f3n<\/em>\u00a0del hombre, a quien Dios ofrece la propia\u00a0<em>justicia en el misterio<\/em>\u00a0<em>de la cruz de Cristo<\/em>, como dice con claridad San Pablo (Cf. la Carta a los Romanos y la Carta a los G\u00e1latas). As\u00ed, pues, el amor que es el elemento esencial y decisivo de la santidad de Dios, por medio de la redenci\u00f3n y la justificaci\u00f3n, gu\u00eda al hombre\u00a0<em>a su santificaci\u00f3n<\/em>\u00a0con la fuerza del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p> De este modo, en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n,\u00a0<em>Dios<\/em>\u00a0mismo, como\u00a0<em>trinitaria Santidad<\/em>\u00a0(= tres veces Santo), toma, en cierto modo, la iniciativa de realizar por nosotros y en nosotros lo que ha expresado con las palabras: \u00abSed santos, porque santo soy yo el Se\u00f1or, vuestro Dios\u00bb (<em>Lev<\/em>19, 2).<\/p>\n<p>5. A este Dios, que es\u00a0<em>Santidad porque es amor<\/em>, se dirige el hombre con la m\u00e1s profunda confianza. Le conf\u00eda el misterio \u00edntimo de su humanidad, todo el misterio de su \u00abcoraz\u00f3n\u00bb humano:<\/p>\n<p> \u00abYo te amo, Se\u00f1or, T\u00fa eres mi fortaleza, \/ Se\u00f1or, mi roca, mi alc\u00e1zar, mi liberador; \/ Dios m\u00edo, pe\u00f1a m\u00eda, refugio m\u00edo, escudo m\u00edo, \/ mi fuerza salvadora, mi baluarte&#8230;\u00bb (<em>Sal<\/em>\u00a017\/18, 2-3). <em>La salvaci\u00f3n<\/em>\u00a0del hombre est\u00e1 estrech\u00edsimamente\u00a0<em>vinculada a la santidad<\/em>\u00a0de Dios, porque depende de su eterno, infinito Amor.<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_22-05-1991_El_Espiritu_Santo_principio_vital_del_amor_nuevo\"> Audiencia General (22-05-1991): El Esp\u00edritu Santo, principio vital del amor nuevo<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\"><br \/>22 de mayo de 1991<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>1. En el alma del cristiano hay\u00a0<em>un amor nuevo<\/em>, por el cual participa en el amor mismo de Dios: \u00abEl amor de Dios ?afirma San Pablo? ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que nos ha sido dado\u00bb (<em>Rm<\/em>\u00a05, 5). Es un amor de naturaleza divina, por eso muy superior a las capacidades connaturales al alma humana. En el lenguaje teol\u00f3gico, recibe el nombre de\u00a0<em>caridad<\/em>. Este amor sobrenatural tiene un papel fundamental en la vida cristiana, como hace notar por ejemplo santo Tom\u00e1s, quien subraya con claridad que la caridad no es s\u00f3lo \u00abla m\u00e1s noble de todas las virtudes\u00bb (<em>excellentisima omnium virtutum<\/em>), sino tambi\u00e9n \u00abla forma de todas las virtudes, porque gracias a ella sus actos se ordenan al fin \u00faltimo y debido\u00bb (II-II, q. 23, aa. 6 y 8).<\/p>\n<p> <em>La caridad es, por tanto, el valor central del hombre nuevo<\/em>, \u00abcreado seg\u00fan Dios, en la justicia y santidad de la verdad\u00bb (<em>Ef<\/em>\u00a04, 24; cf.\u00a0<em>Ga<\/em>\u00a03, 27;\u00a0<em>Rm<\/em>\u00a013, 14). Si se compara la vida cristiana a un edificio en construcci\u00f3n, es f\u00e1cil reconocer en la fe\u00a0<em>el fundamento\u00a0<\/em>de todas las virtudes que lo componen&#8230; <\/p>\n<p>2. El Esp\u00edritu Santo, al comunicar su impulso vital al alma, la hace apta para observar, en virtud de la caridad sobrenatural,\u00a0<em>el doble mandamiento del amor<\/em>\u00a0dado por Jesucristo: Amor a Dios y al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p> \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con toda tu mente&#8230;\u00bb (<em>Mc<\/em>\u00a012, 30; cf.\u00a0<em>Dt<\/em>\u00a06. 4-5). El Esp\u00edritu Santo hace participar al alma\u00a0<em>del impulso filial de Jes\u00fas hacia el Padre<\/em>, de manera que ?como dice san Pablo? \u00abtodos los que son guiados por el Esp\u00edritu de Dios son hijos de Dios\u00bb (<em>Rm<\/em>\u00a08, 14). Hace amar al Padre como el Hijo lo ha amado, a saber, con un amor filial que se manifiesta en el grito \u00abAbb\u00e1\u00bb (cf.\u00a0<em>Ga<\/em>\u00a04, 6;\u00a0<em>Rm<\/em>\u00a08, 15), pero que se extiende a todo el comportamiento de quienes, en el Esp\u00edritu, son hijos de Dios. Bajo el influjo del Esp\u00edritu, toda la vida se transforma en un homenaje al Padre, lleno de reverencia y de amor filial.<\/p>\n<p>3. Del Esp\u00edritu Santo deriva tambi\u00e9n la observancia del otro mandamiento:\u00a0<em>el amor al pr\u00f3jimo<\/em>. \u00abQue os am\u00e9is los unos a los otros como yo os he amado\u00bb, ordena Jes\u00fas a los Ap\u00f3stoles y a todos sus seguidores. En estas palabras: \u00abcomo yo os he amado\u00bb, reside el nuevo valor del amor sobrenatural, que es participaci\u00f3n en el amor de Cristo hacia los hombres y, por consiguiente, en la caridad eterna, en la que tiene su primer origen la virtud de la caridad. Como escribi\u00f3 santo Tom\u00e1s de Aquino, \u00abla esencia divina es por s\u00ed misma caridad, como es sabidur\u00eda y bondad. Por eso, as\u00ed como puede decirse que somos buenos con la bondad que es Dios, y sabios con la sabidur\u00eda que es Dios, pues la bondad que nos hace formalmente buenos es la bondad de Dios, y la sabidur\u00eda que nos hace formalmente sabios es una participaci\u00f3n de la sabidur\u00eda divina; as\u00ed tambi\u00e9n la caridad con la que formalmente amamos al pr\u00f3jimo es una participaci\u00f3n de la caridad divina\u00bb (II-II, q. 23, a. 2, ad 1). Y esa participaci\u00f3n se realiza por obra del Esp\u00edritu Santo, que as\u00ed nos hace capaces de amar no s\u00f3lo a Dios, sino tambi\u00e9n al pr\u00f3jimo, como Jesucristo lo am\u00f3. S\u00ed, tambi\u00e9n al pr\u00f3jimo, porque habi\u00e9ndose derramado el amor de Dios en nuestros corazones, podemos amar a los hombres e incluso, de alg\u00fan modo, a las mismas criaturas irracionales (cf. santo Tom\u00e1s, II-II, q. 25, a. 3) como las ama Dios.<\/p>\n<p>4. La experiencia hist\u00f3rica nos ense\u00f1a cu\u00e1n dif\u00edcil es la realizaci\u00f3n concreta de este precepto. Y, sin embargo,\u00a0<em>es el centro de la \u00e9tica cristiana<\/em>, como un don que viene del Esp\u00edritu y que es necesario pedirle. Lo afirma san Pablo, que en la\u00a0<em>carta a los G\u00e1latas\u00a0<\/em>los exhorta a vivir en la libertad que da la nueva ley del amor, con tal que \u00abno tom\u00e9is de esa libertad pretexto para la carne; antes al contrario, serv\u00edos por amor los unos a los otros\u00bb (<em>Ga 5<\/em>, 13). \u00abPues toda la ley alcanza su plenitud en este solo precepto: amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (<em>Ga\u00a0<\/em>5, 14). Y despu\u00e9s de haber recomendado: \u00abPor mi parte os digo: si viv\u00eds seg\u00fan el Esp\u00edritu, no dar\u00e9is satisfacci\u00f3n a las apetencias de la carne\u00bb (<em>Ga\u00a0<\/em>5, 16), indica el amor de caridad (<em>\u00e1gape<\/em>) como primer \u00abfruto del Esp\u00edritu Santo\u00bb (<em>Ga\u00a0<\/em>5, 22). Por consiguiente, el Esp\u00edritu Santo es el que nos hace caminar en el amor y nos hace capaces de superar todos los obst\u00e1culos hacia la caridad.<\/p>\n<p>5. En la primera carta a los Corintios, san Pablo parece querer complacerse en la enumeraci\u00f3n y descripci\u00f3n de las\u00a0<em>dotes de la caridad hacia el pr\u00f3jimo<\/em>. En efecto, tras haber recomendado aspirar a los \u00abcarismas superiores\u00bb (<em>1 Co\u00a0<\/em>12, 31), hace el elogio de la caridad como de algo muy superior a todos los dones extraordinarios que puede conceder el Esp\u00edritu Santo, y muy fundamental para la vida cristiana. Brota as\u00ed de su boca y de su coraz\u00f3n el\u00a0<em>himno a la caridad<\/em>, que puede considerarse un himno a la influencia del Esp\u00edritu Santo en el comportamiento humano. En \u00e9l la caridad se configura\u00a0<em>en una dimensi\u00f3n \u00e9tica con caracteres de concreci\u00f3n operativa<\/em>: \u00abLa caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa; no es jactanciosa, no se engr\u00ede; es decorosa; no busca su inter\u00e9s; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta\u00bb (<em>1 Co\u00a0<\/em>13, 4-7).<\/p>\n<p> Se dir\u00eda que san Pablo, al enumerar los \u00abfrutos del Esp\u00edritu\u00bb (<em>Ga<\/em>\u00a05, 22), quisiera indicar, en correlaci\u00f3n con el himno, algunos comportamientos esenciales de la caridad. Entre \u00e9stos:<\/p>\n<p> 1) Ante todo, la \u00ab<em>paciencia\u00bb\u00a0<\/em>(cf. el himno: \u00abLa caridad es paciente\u00bb,\u00a0<em>1 Co\u00a0<\/em>13, 4). Se podr\u00eda observar que el Esp\u00edritu mismo da ejemplo de paciencia con los pecadores y con su comportamiento imperfecto, como se lee en los evangelios, en los que Jes\u00fas es llamado \u00abamigo de publicanos y de pecadores\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a011, 19;\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a07, 34). Es un reflejo de la misma caridad de Dios, observ\u00f3 santo Tom\u00e1s, \u00abque usa misericordia por amor, porque nos ama como algo propio\u00bb (II-II, q. 30, a. 2, ad 1).<\/p>\n<p> 2) Fruto del Esp\u00edritu es la \u00ab<em>benevolencia\u00bb\u00a0<\/em>(cf. el himno: \u00abla caridad es servicial\u00bb,\u00a0<em>1 Co\u00a0<\/em>13, 4). Tambi\u00e9n ella es un reflejo de la benevolencia divina hacia los dem\u00e1s, vistos y tratados con simpat\u00eda y comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p> 3) Est\u00e1 luego la \u00ab<em>bondad\u00bb\u00a0<\/em>(cf., el himno: La caridad \u00abno busca su inter\u00e9s\u00bb,\u00a0<em>1 Co\u00a0<\/em>13, 5). Se trata de un amor dispuesto a dar generosamente, como el del Esp\u00edritu Santo, que multiplica sus dones y hace part\u00edcipes de la caridad del Padre a los creyentes.<\/p>\n<p> 4) En fin, la \u00ab<em>mansedumbre\u00bb\u00a0<\/em>(cf. el himno: la caridad \u00abno se irrita\u00bb,\u00a0<em>1 Co\u00a0<\/em>13, 5). El Esp\u00edritu Santo ayuda a los cristianos a reproducir las disposiciones del \u00abcoraz\u00f3n manso y humilde\u00bb (<em>Mt<\/em>11, 29) de Cristo y a poner en pr\u00e1ctica la bienaventuranza de la mansedumbre que \u00e9l proclam\u00f3 (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a05, 4).<\/p>\n<p>6. Con la enumeraci\u00f3n de las \u00abobras de la carne\u00bb (cf.\u00a0<em>Ga<\/em>\u00a05, 19-21), san Pablo aclara las exigencias de la caridad, de la que derivan deberes bien concretos, en oposici\u00f3n a las tendencias del\u00a0<em>homo animalis<\/em>, es decir, v\u00edctima de sus propias pasiones. En particular: evitar los celos y las envidias, deseando el bien del pr\u00f3jimo; evitar las enemistades, las discordias, las divisiones y las rencillas, promoviendo todo lo que lleva a la unidad. A esto alude el vers\u00edculo del himno paulino, en el que se dice que la caridad \u00abno toma en cuenta el mal\u00bb (<em>1 Co<\/em>\u00a013, 5). El Esp\u00edritu Santo inspira la generosidad del perd\u00f3n por las ofensas recibidas y por los da\u00f1os sufridos; y capacita para ello a los fieles a quienes, como Esp\u00edritu de luz y de amor, hace descubrir las exigencias ilimitadas de la caridad.<\/p>\n<p>7. La historia confirma la verdad de lo expuesto: la caridad resplandece en la vida de los santos y de la Iglesia, desde el d\u00eda de Pentecost\u00e9s hasta hoy. Todos los santos y todas las \u00e9pocas de la Iglesia llevan consigo los signos de la caridad y del Esp\u00edritu Santo. Se dir\u00eda que en algunos per\u00edodos hist\u00f3ricos la caridad, bajo la inspiraci\u00f3n y la gu\u00eda del Esp\u00edritu, ha asumido formas caracterizadas particularmente por la acci\u00f3n auxiliadora y organizadora de las ayudas para vencer el hambre, las enfermedades y las epidemias de tipo antiguo y nuevo&#8230;<\/p>\n<h3><span id=\"Audiencia_General_20-10-1999_La_caridad_se_expresa_en_dos_direcciones\"> Audiencia General (20-10-1999): La caridad se expresa en dos direcciones<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abQuien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve\u00bb (1Jn 4,20)<br \/>20 de octubre de 1999<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>1. \u00abSi alguno dice: \u00abAmo a Dios\u00bb, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. Y hemos recibido de \u00e9l este mandamiento: quien ama a\u2022Dios, ame tambi\u00e9n a su hermano\u00bb (<em>1 Jn<\/em> 4, 20-21).<\/p>\n<p> La virtud teologal de la caridad, de la que hablamos en la catequesis anterior, se expresa en dos direcciones: hacia Dios y hacia el pr\u00f3jimo. En ambos aspectos es fruto del dinamismo de la vida de la Trinidad en nuestro interior.<\/p>\n<p> En efecto, la caridad tiene su fuente en el Padre, se revela plenamente en la Pascua del Hijo, crucificado y resucitado, y es infundida en nosotros por el Esp\u00edritu Santo. En ella Dios nos hace part\u00edcipes de su mismo amor.<\/p>\n<p> Quien ama de verdad con el amor de Dios, amar\u00e1 tambi\u00e9n al hermano como \u00e9l lo ama. Aqu\u00ed radica la gran novedad del cristianismo: no puede amar a Dios quien no ama a sus hermanos, creando con ellos una \u00edntima y perseverante comuni\u00f3n de amor.<\/p>\n<p>2. La ense\u00f1anza de la sagrada Escritura a este respecto es inequ\u00edvoca. El amor a los semejantes es recomendado ya a los israelitas: \u00abNo te vengar\u00e1s ni guardar\u00e1s rencor contra los hijos de tu pueblo. Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (<em>Lv<\/em> 19, 18). Aunque este mandamiento en un primer momento parece restringido \u00fanicamente a los israelitas, progresivamente se entiende en sentido cada vez m\u00e1s amplio, incluyendo a los extranjeros que habitan en medio de ellos, como recuerdo de que Israel tambi\u00e9n fue extranjero en tierra de Egipto (cf. <em>Lv<\/em> 19, 34; <em>Dt<\/em> 10, 19).<\/p>\n<p> En el Nuevo Testamento este amor es ordenado en un sentido claramente universal: supone un concepto de pr\u00f3jimo que no tiene fronteras (cf. <em>Lc<\/em> 10, 29-37) y se extiende incluso a los enemigos (cf. <em>Mt<\/em> 5, 43-47). Es importante notar que el amor al pr\u00f3jimo se considera imitaci\u00f3n y prolongaci\u00f3n de la bondad misericordiosa del Padre celestial, que provee a las necesidades de todos y no hace distinci\u00f3n de personas (cf. <em>Mt<\/em> 5, 45). En cualquier caso, permanece vinculado al amor a Dios, pues los dos mandamientos del amor constituyen la s\u00edntesis y el culmen de la Ley y de los Profetas (cf. <em>Mt<\/em> 22, 40). S\u00f3lo quien practica ambos mandamientos, est\u00e1 cerca del reino de Dios, como dice Jes\u00fas respondiendo al escriba que le hab\u00eda hecho la pregunta (cf. <em>Mc<\/em> 12, 28-34).<\/p>\n<p>3. Siguiendo este itinerario, que vincula el amor al pr\u00f3jimo con el amor a Dios, y a ambos con la vida de Dios en nosotros, es f\u00e1cil comprender por qu\u00e9 el Nuevo Testamento presenta el amor como fruto del Esp\u00edritu, es m\u00e1s, como el primero entre los muchos dones enumerados por san Pablo en la carta a los G\u00e1latas: \u00abel fruto del Esp\u00edritu es amor, alegr\u00eda, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de s\u00ed\u00bb (<em>Ga<\/em> 5, 22-23). <\/p>\n<p>  La tradici\u00f3n teol\u00f3gica ha distinguido las <em>virtudes<\/em> teologales, los <em>dones<\/em> y los <em>frutos<\/em> del Esp\u00edritu Santo, aunque los ha puesto en correlaci\u00f3n (cf. <em>Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica<\/em>, nn. 1830-1832). Mientras las virtudes son cualidades permanentes conferidas a la criatura con vistas a las obras sobrenaturales que debe realizar y los dones perfeccionan tanto las virtudes\u00a0 teologales como las morales, los frutos del Esp\u00edritu son actos virtuosos que la persona realiza con facilidad, de modo habitual y con gusto (cf. santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>Summa Theologiae<\/em>, I-II, q. 70, a.1, ad 2). Estas distinciones no se oponen a lo que san Pablo afirma cuando habla en singular de fruto del Esp\u00edritu. En efecto, el Ap\u00f3stol quiere indicar que el fruto por excelencia es la caridad divina, el alma de todo acto virtuoso. De la misma forma que la luz del sol se expresa en una variada gama de colores, as\u00ed la caridad se manifiesta en m\u00faltiples frutos del Esp\u00edritu. <\/p>\n<p>4. En este sentido, la carta a los Colosenses dice: \u00abPor encima de todo esto, revest\u00edos del amor, que es el v\u00ednculo de la perfecci\u00f3n\u00bb (<em>Col<\/em> 3, 14). El himno a la caridad, contenido en la primera carta a los Corintios (cf. <em>1 Co<\/em> 13) celebra este primado de la caridad sobre todos los dem\u00e1s dones (cf. <em>1 Co<\/em> 13, 1-3), incluso sobre la fe y la esperanza (cf. <em>1 Co<\/em> 13, 13). En efecto, el Ap\u00f3stol afirma: \u00abLa caridad no acaba nunca\u00bb (<em>1 Co<\/em> 13, 8). <\/p>\n<p> El amor al pr\u00f3jimo tiene una connotaci\u00f3n cristol\u00f3gica, dado que debe adecuarse al don que Cristo ha hecho de su vida: \u00abEn esto hemos conocido lo que es amor: en que \u00e9l dio su vida por nosotros. Tambi\u00e9n nosotros debemos dar la vida por los hermanos\u00bb (<em>1 Jn <\/em>3, 16). Ese mandamiento, al tener como medida el amor de Cristo, puede llamarse \u00abnuevo\u00bb y permite reconocer a los verdaderos disc\u00edpulos: \u00abOs doy un mandamiento nuevo: que os am\u00e9is los unos a los otros. Como yo os he amado, as\u00ed tambi\u00e9n amaos los unos a los otros. En esto conocer\u00e1n todos que sois disc\u00edpulos m\u00edos: si os ten\u00e9is amor los unos a los otros\u00bb (<em>Jn<\/em> 13, 34-35). El significado cristol\u00f3gico del amor al pr\u00f3jimo resplandecer\u00e1 en la segunda venida de Cristo. Precisamente entonces se constatar\u00e1 que la medida para juzgar la adhesi\u00f3n a Cristo es precisamente el ejercicio diario y visible de la caridad hacia los hermanos m\u00e1s necesitados: \u00abTuve hambre y me disteis de comer&#8230;\u00bb (cf. <em>Mt<\/em> 25, 31-46). <\/p>\n<p> S\u00f3lo quien se interesa por el pr\u00f3jimo y sus necesidades muestra concretamente su amor a Jes\u00fas. Si se cierra o permanece indiferente al \u00abotro\u00bb, se cierra al Esp\u00edritu Santo, se olvida de Cristo y niega el amor universal del Padre.<\/p>\n<h3><span id=\"Compendio_de_Doctrina_Social_de_la_Iglesia_29-06-2004_Buscar_en_el_interior_el_amor\"> Compendio de Doctrina Social de la Iglesia (29-06-2004): Buscar en el interior el amor<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00ab\u00bfCu\u00e1l es el primero de todos los mandamientos?\u00bb (Mc 12,28)<br \/>n. 40, 29 de junio de 2004<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><strong>40\u00a0<\/strong><em>La universalidad e integridad de la salvaci\u00f3n ofrecida en Jesucristo, hacen inseparable el nexo entre la relaci\u00f3n que la persona est\u00e1 llamada a tener con Dios y la responsabilidad frente al pr\u00f3jimo, en cada situaci\u00f3n hist\u00f3rica concreta<\/em>. Es algo que la universal b\u00fasqueda humana de verdad y de sentido ha intuido, si bien de manera confusa y no sin errores; y que constituye la estructura fundante de la Alianza de Dios con Israel, como lo atestiguan las tablas de la Ley y la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica.<\/p>\n<p> <em>Este nexo se expresa con claridad y en una s\u00edntesis perfecta en la ense\u00f1anza de Jesucristo y ha sido confirmado definitivamente por el testimonio supremo del don de su vida, en obediencia a la voluntad del Padre y por amor a los hermanos<\/em>. Al escriba que le pregunta: \u00ab \u00bfcu\u00e1l es el primero de todos los mandamientos? \u00bb (<em>Mc\u00a0<\/em>12,28), Jes\u00fas responde: \u00ab El primero es:\u00a0<em>Escucha, Israel: El Se\u00f1or, nuestro Dios, es el \u00fanico Se\u00f1or, y amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n<\/em>, con toda tu alma, con toda tu mente<em>\u00a0y con todas tus fuerzas<\/em>. El segundo es:<em>\u00a0Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo<\/em>. No existe otro mandamiento mayor que \u00e9stos \u00bb (<em>Mc<\/em>\u00a012,29-31).<\/p>\n<p> <em>En el coraz\u00f3n de la persona humana se entrelazan indisolublemente la relaci\u00f3n con Dios, reconocido como Creador y Padre, fuente y cumplimiento de la vida y de la salvaci\u00f3n, y la apertura al amor concreto hacia el hombre, que debe ser tratado como otro yo, aun cuando sea un enemigo<\/em>\u00a0(cf.<em>\u00a0Mt\u00a0<\/em>5,43- 44). En la dimensi\u00f3n interior del hombre radica, en definitiva, el compromiso por la justicia y la solidaridad, para la edificaci\u00f3n de una vida social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica conforme al designio de Dios.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI\"> Benedicto XVI<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=6\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Benedicto XVI\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Deus_Caritas_Est_Amor_a_Dios_y_amor_al_projimo\"> Deus Caritas Est: Amor a Dios y amor al pr\u00f3jimo<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abAmar vale m\u00e1s que todos los holocaustos y sacrificios\u00bb (Mc 12,33)<br \/>nn. 16-18<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber reflexionado sobre la esencia del amor y su significado en la fe b\u00edblica, queda a\u00fan una doble cuesti\u00f3n sobre c\u00f3mo podemos vivirlo: \u00bfEs realmente posible amar a Dios aunque no se le vea? Y, por otro lado: \u00bfSe puede mandar el amor? En estas preguntas se manifiestan dos objeciones contra el doble mandamiento del amor. Nadie ha visto a Dios jam\u00e1s, \u00bfc\u00f3mo podremos amarlo? Y adem\u00e1s, el amor no se puede mandar; a fin de cuentas es un sentimiento que puede tenerse o no, pero que no puede ser creado por la voluntad. La Escritura parece respaldar la primera objeci\u00f3n cuando afirma: \u00ab Si alguno dice: \u2018\u2018amo a Dios\u00bb, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve \u00bb (<em>1 Jn<\/em> 4, 20). Pero este texto en modo alguno excluye el amor a Dios, como si fuera un imposible; por el contrario, en todo el contexto de la <em>Primera carta de Juan<\/em> apenas citada, el amor a Dios es exigido expl\u00edcitamente. Lo que se subraya es la inseparable relaci\u00f3n entre amor a Dios y amor al pr\u00f3jimo. Ambos est\u00e1n tan estrechamente entrelazados, que la afirmaci\u00f3n de amar a Dios es en realidad una mentira si el hombre se cierra al pr\u00f3jimo o incluso lo odia. El vers\u00edculo de Juan se ha de interpretar m\u00e1s bien en el sentido de que el amor del pr\u00f3jimo es un camino para encontrar tambi\u00e9n a Dios, y que cerrar los ojos ante el pr\u00f3jimo nos convierte tambi\u00e9n en ciegos ante Dios. <\/p>\n<p>En efecto, nadie ha visto a Dios tal como es en s\u00ed mismo. Y, sin embargo, Dios no es del todo invisible para nosotros, no ha quedado fuera de nuestro alcance. Dios nos ha amado primero, dice la citada<em> Carta de Juan <\/em> (cf. 4, 10), y este amor de Dios ha aparecido entre nosotros, se ha hecho visible, pues \u00ab Dios envi\u00f3 al mundo a su Hijo \u00fanico para que vivamos por medio de \u00e9l \u00bb (<em>1 Jn<\/em> 4, 9). Dios se ha hecho visible: en Jes\u00fas podemos ver al Padre (cf. <em>Jn <\/em>14, 9). De hecho, Dios es visible de muchas maneras. En la historia de amor que nos narra la Biblia, \u00c9l sale a nuestro encuentro, trata de atraernos, llegando hasta la \u00daltima Cena, hasta el Coraz\u00f3n traspasado en la cruz, hasta las apariciones del Resucitado y las grandes obras mediante las que \u00c9l, por la acci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles, ha guiado el caminar de la Iglesia naciente. El Se\u00f1or tampoco ha estado ausente en la historia sucesiva de la Iglesia: siempre viene a nuestro encuentro a trav\u00e9s de los hombres en los que \u00c9l se refleja; mediante su Palabra, en los Sacramentos, especialmente la Eucarist\u00eda. En la liturgia de la Iglesia, en su oraci\u00f3n, en la comunidad viva de los creyentes, experimentamos el amor de Dios, percibimos su presencia y, de este modo, aprendemos tambi\u00e9n a reconocerla en nuestra vida cotidiana. \u00c9l nos ha amado primero y sigue am\u00e1ndonos primero; por eso, nosotros podemos corresponder tambi\u00e9n con el amor. Dios no nos impone un sentimiento que no podamos suscitar en nosotros mismos. \u00c9l nos ama y nos hace ver y experimentar su amor, y de este \u00ab antes \u00bb de Dios puede nacer tambi\u00e9n en nosotros el amor como respuesta.<\/p>\n<p> En el desarrollo de este encuentro se muestra tambi\u00e9n claramente que el amor no es solamente un sentimiento. Los sentimientos van y vienen. Pueden ser una maravillosa chispa inicial, pero no son la totalidad del amor. Al principio hemos hablado del proceso de purificaci\u00f3n y maduraci\u00f3n mediante el cual el <em>eros <\/em>llega a ser totalmente \u00e9l mismo y se convierte en amor en el pleno sentido de la palabra. Es propio de la madurez del amor que abarque todas las potencialidades del hombre e incluya, por as\u00ed decir, al hombre en su integridad. El encuentro con las manifestaciones visibles del amor de Dios puede suscitar en nosotros el sentimiento de alegr\u00eda, que nace de la experiencia de ser amados. Pero dicho encuentro implica tambi\u00e9n nuestra voluntad y nuestro entendimiento. El reconocimiento del Dios viviente es una v\u00eda hacia el amor, y el s\u00ed de nuestra voluntad a la suya abarca entendimiento, voluntad y sentimiento en el acto \u00fanico del amor. No obstante, \u00e9ste es un proceso que siempre est\u00e1 en camino: el amor nunca se da por \u00ab concluido \u00bb y completado; se transforma en el curso de la vida, madura y, precisamente por ello, permanece fiel a s\u00ed mismo.<em> Idem velle, idem nolle<\/em> (Salustio, De coniuratione Catilinae, XX, 4), querer lo mismo y rechazar lo mismo, es lo que los antiguos han reconocido como el aut\u00e9ntico contenido del amor: hacerse uno semejante al otro, que lleva a un pensar y desear com\u00fan. La historia de amor entre Dios y el hombre consiste precisamente en que esta comuni\u00f3n de voluntad crece en la comuni\u00f3n del pensamiento y del sentimiento, de modo que nuestro querer y la voluntad de Dios coinciden cada vez m\u00e1s: la voluntad de Dios ya no es para m\u00ed algo extra\u00f1o que los mandamientos me imponen desde fuera, sino que es mi propia voluntad, habiendo experimentado que Dios est\u00e1 m\u00e1s dentro de m\u00ed que lo m\u00e1s \u00edntimo m\u00edo (Cf. San Agust\u00edn, Confesiones, III, 6, 11: CCL 27, 32). Crece entonces el abandono en Dios y Dios es nuestra alegr\u00eda (cf.<em> Sal <\/em>73 [72], 23-28).<\/p>\n<p>De este modo se ve que es posible el amor al pr\u00f3jimo en el sentido enunciado por la Biblia, por Jes\u00fas. Consiste justamente en que, en Dios y con Dios, amo tambi\u00e9n a la persona que no me agrada o ni siquiera conozco. Esto s\u00f3lo puede llevarse a cabo a partir del encuentro \u00edntimo con Dios, un encuentro que se ha convertido en comuni\u00f3n de voluntad, llegando a implicar el sentimiento. Entonces aprendo a mirar a esta otra persona no ya s\u00f3lo con mis ojos y sentimientos, sino desde la perspectiva de Jesucristo. Su amigo es mi amigo. M\u00e1s all\u00e1 de la apariencia exterior del otro descubro su anhelo interior de un gesto de amor, de atenci\u00f3n, que no le hago llegar solamente a trav\u00e9s de las organizaciones encargadas de ello, y acept\u00e1ndolo tal vez por exigencias pol\u00edticas. Al verlo con los ojos de Cristo, puedo dar al otro mucho m\u00e1s que cosas externas necesarias: puedo ofrecerle la mirada de amor que \u00e9l necesita. En esto se manifiesta la imprescindible interacci\u00f3n entre amor a Dios y amor al pr\u00f3jimo, de la que habla con tanta insistencia la<em> Primera carta de Juan<\/em>. Si en mi vida falta completamente el contacto con Dios, podr\u00e9 ver siempre en el pr\u00f3jimo solamente al otro, sin conseguir reconocer en \u00e9l la imagen divina. Por el contrario, si en mi vida omito del todo la atenci\u00f3n al otro, queriendo ser s\u00f3lo \u00ab piadoso \u00bb y cumplir con mis \u00ab deberes religiosos \u00bb, se marchita tambi\u00e9n la relaci\u00f3n con Dios. Ser\u00e1 \u00fanicamente una relaci\u00f3n \u00ab correcta \u00bb, pero sin amor. S\u00f3lo mi disponibilidad para ayudar al pr\u00f3jimo, para manifestarle amor, me hace sensible tambi\u00e9n ante Dios. S\u00f3lo el servicio al pr\u00f3jimo abre mis ojos a lo que Dios hace por m\u00ed y a lo mucho que me ama. Los Santos \u2014pensemos por ejemplo en la beata Teresa de Calcuta\u2014 han adquirido su capacidad de amar al pr\u00f3jimo de manera siempre renovada gracias a su encuentro con el Se\u00f1or eucar\u00edstico y, viceversa, este encuentro ha adquirido realismo y profundidad precisamente en su servicio a los dem\u00e1s. Amor a Dios y amor al pr\u00f3jimo son inseparables, son un \u00fanico mandamiento. Pero ambos viven del amor que viene de Dios, que nos ha amado primero. As\u00ed, pues, no se trata ya de un \u00ab mandamiento \u00bb externo que nos impone lo imposible, sino de una experiencia de amor nacida desde dentro, un amor que por su propia naturaleza ha de ser ulteriormente comunicado a otros. El amor crece a trav\u00e9s del amor. El amor es \u00ab divino \u00bb porque proviene de Dios y a Dios nos une y, mediante este proceso unificador, nos transforma en un Nosotros, que supera nuestras divisiones y nos convierte en una sola cosa, hasta que al final Dios sea \u00ab todo para todos \u00bb (cf.<em> 1 Co<\/em> 15, 28).<\/p>\n<h3><span id=\"Discurso_09-02-2013_Amor_a_Dios_y_al_projimo_inseparables\"> Discurso (09-02-2013): Amor a Dios y al pr\u00f3jimo inseparables<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abAmar\u00e1s a Dios y al pr\u00f3jimo\u00bb (cf. Mc 12,30s)<br \/>A la soberana Orden de Malta, 09 de febrero de 2013<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>[\u2026] En la Sagrada Escritura, la llamada al amor del pr\u00f3jimo est\u00e1 unida al mandamiento de amar a Dios con todo el coraz\u00f3n, con toda el alma y con todas las fuerzas (cf.\u00a0<em>Mc<\/em>\u00a012,29-31). Por consiguiente, el amor al pr\u00f3jimo responde al mandato y al ejemplo de Cristo si se funda en un verdadero amor a Dios. As\u00ed es posible para el cristiano hacer experimentar a los dem\u00e1s a trav\u00e9s de su entrega la ternura providente del Padre celestial, gracias a una configuraci\u00f3n cada vez m\u00e1s profunda con Cristo. Para dar amor a los hermanos, es necesario tomarlo del fuego de la caridad divina, mediante la oraci\u00f3n, la escucha asidua de la Palabra de Dios y una vida centrada en la Eucarist\u00eda. Vuestra vida cotidiana ha de estar impregnada de la presencia de Jes\u00fas, ante cuya mirada est\u00e1is llamados a poner tambi\u00e9n el sufrimiento de los enfermos, la soledad de los ancianos o las dificultades de las personas con discapacidad. Saliendo al encuentro de estas personas, serv\u00eds a Cristo: \u00abOs aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de \u00e9stos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a025,40), dice el Se\u00f1or. <\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Teresa_de_Calcuta\"> Teresa de Calcuta<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=20\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Teresa de Calcuta\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Algo_bello_para_Dios_No_hay_mayor_pobreza_que_no_poder_amar\"> Algo bello para Dios: No hay mayor pobreza que no poder amar<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEl mandamiento del amor\u00bb (cf. Mc 12, 30)<br \/>p. 64<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>\u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.\u00bb (Dt 5,6) Este es el mandamiento de Dios y \u00e9l no puede pedir lo imposible. El amor es un fruto que madura en todas las estaciones y siempre est\u00e1 disponible. Todo el mundo lo puede coger. No hay l\u00edmite que se imponga a nuestro deseo. La meditaci\u00f3n y el esp\u00edritu de oraci\u00f3n, el sacrificio y la intensidad de la vida interior son para todos nosotros los medios de alcanzar este amor.<\/p>\n<p> Si no hay ning\u00fan l\u00edmite es porque Dios es amor, (1Jn 4,8) y el amor es Dios. Lo que realmente nos une a Dios es una relaci\u00f3n de amor. Y el amor de Dios es infinito. Y tener parte en este amor significa amar y darse hasta el sacrificio. Por esto, no se trata tanto de lo que hacemos como del amor con que lo hacemos, con que nos entregamos. Por esto, la gente que no sabe ni dar ni recibir amor son, aunque tengan muchas riquezas, las personas m\u00e1s pobres de los pobres.<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-gkqshsluENY\/VroHlUMUYqI\/AAAAAAAAFlI\/s-AwwW1zn_o\/s800-Ic42\/right-arrow-cuaresma_12x12.jpg\">Tiempo de Cuaresma: Viernes III<br \/><\/span><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\">Tiempo Ordinario: Jueves IX (Impar o A\u00f1o I) <br \/><\/span><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-09_tiempo-ordinario_dia-05-jueves_par\">Tiempo Ordinario: Jueves IX (Par o A\u00f1o II) <\/a><br \/><\/span><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias-ciclo-b_semana-31_tiempo-ordinario_dia-01-domingo\">Tiempo Ordinario: Domingo XXXI (Ciclo B)<\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Pseudo-Jeronimo\">Pseudo-Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">29. <\/span>\u00bfPues qu\u00e9 duda ha de haber sobre esto, sino la que es com\u00fan a todos los letrados por la diversidad de mandatos que se prescriben en el Exodo (cap. 20), en el Lev\u00edtico (cap. 26) y en el Deuteronomio (cap. 4)? De aqu\u00ed que conteste, no con uno, sino con dos mandamientos, con los cuales alimenta nuestra infancia como a los pechos de nuestra madre. Y dice: &#8220;El primero de todos los mandamientos es \u00e9ste: Escucha, oh Israel, el Se\u00f1or Dios tuyo es el solo Dios&#8221;. Llama a \u00e9ste el primero y principal de todos los mandamientos, es decir, que debemos ante todo poner en el fondo de nuestro coraz\u00f3n como \u00fanico fundamento de la piedad el conocimiento y la confesi\u00f3n de la unidad divina con la pr\u00e1ctica de las buenas obras, que se perfeccionan en el amor a Dios y al pr\u00f3jimo. Y a\u00f1ade: &#8220;Y amar\u00e1s al Se\u00f1or Dios tuyo&#8221;, etc.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">30. <\/span>Observemos c\u00f3mo enumera todas las fuerzas del alma: pone en primer lugar la del alma animal diciendo: &#8220;Con toda tu alma&#8221;. A ella pertenece la ira y el deseo, los que quiere que sacrifiquemos al divino amor. Hay otra fuerza que se llama natural, a la que corresponde la nutrici\u00f3n y el desarrollo, y que toda entera debemos dar tambi\u00e9n al Se\u00f1or. Por esto dice: &#8220;Con todo tu coraz\u00f3n&#8221;. Hay una fuerza racional, que se llama mente, y que debemos dar tambi\u00e9n toda entera a Dios.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">31. <\/span>\u00abEl segundo, semejante al primero es: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb. Dice: &#8220;semejante al primero&#8221;, porque estos dos mandamientos est\u00e1n vinculados el uno con el otro, y pueden intercambiarse entre s\u00ed, puesto que el que ama a Dios ama sus obras, y debe por consiguiente amar a todos los hombres. Rec\u00edprocamente, el que ama al pr\u00f3jimo, que con frecuencia es causa de tropiezo, con mucha m\u00e1s raz\u00f3n debe amar a Aqu\u00e9l de quien siempre est\u00e1 recibiendo beneficios. Por tanto, y a causa de la correspondencia de estos mandamientos, a\u00f1ade: &#8220;No hay otro mandamiento que sea mayor que \u00e9stos&#8221;.<br \/>\n&#8220;Y el escriba, contin\u00faa, le dijo: Maestro, has dicho bien y con toda verdad&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">34. <\/span>&#8220;Viendo Jes\u00fas que hab\u00eda respondido sabiamente, d\u00edjole: No est\u00e1s lejos del reino de Dios&#8221;. No declara por esto que fuera perfecto, porque no dice <span class=\"citaI\">est\u00e1s dentro del reino de los cielos,<\/span> sino <span class=\"citaI\">no est\u00e1s lejos del reino de Dios. <\/span><\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">33b. <\/span>Al decir: &#8220;Vale m\u00e1s que todos los holocaustos y sacrificios&#8221;, manifiesta que entre los escribas y fariseos se trataba muchas veces la grave cuesti\u00f3n de cu\u00e1l era el mandamiento primero o el principal de la ley divina. En efecto, unos dec\u00edan que el ofrecer panes \u00e1zimos y sacrificios, y otros que el hacer obras de fe y de caridad. Estos \u00faltimos se fundaban en que muchos de los padres anteriores a la ley hab\u00edan agradado a Dios con obras tanto de fe como de caridad. Y este escriba declara que as\u00ed era como \u00e9l pensaba.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">34a. <\/span>Y no estaba lejos del reino de Dios, porque manifiestamente profesaba la doctrina que es propia del Nuevo Testamento y de la perfecci\u00f3n evang\u00e9lica.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">34b. <\/span>Despu\u00e9s de haber sido refutados, no le preguntan m\u00e1s, pero le prenden descaradamente y le entregan a la potestad romana. Esto nos ense\u00f1a que podemos vencer a la envidia venenosa, pero que es dif\u00edcil apagarla.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_consensu_evangelistarum_273\">San Agust\u00edn, de consensu evangelistarum, 2,73<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">34. <\/span>Y no debe chocarnos que diga San Mateo que fue el escriba a preguntar al Se\u00f1or para tentarle, porque pudo suceder que, aunque fuera con tal intenci\u00f3n, se corrigiera con la respuesta del Se\u00f1or. O quiz\u00e1, aunque tuviera esta intenci\u00f3n, no fuera la del que con malicia se propone enga\u00f1ar a su enemigo, sino m\u00e1s bien la del que con prudencia pretende esclarecer algo que le resulta oscuro.<\/p>\n<h2><span id=\"Pseudo-Jeronimo-2\">Pseudo-Jer\u00f3nimo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">34. <\/span>O bien: no est\u00e1 lejos el que viene con gran prisa, porque m\u00e1s lejos est\u00e1 del reino de Dios la ignorancia que la ciencia. Por eso dijo a los saduceos: &#8220;\u00bfNo veis que hab\u00e9is ca\u00eddo en un error por no entender las Escrituras, ni el poder de Dios? Y ya nadie osaba hacerle m\u00e1s preguntas&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>28 Un escriba que oy\u00f3 la discusi\u00f3n, viendo lo acertado de la respuesta, se acerc\u00f3 y le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQu\u00e9 mandamiento es el primero de todos?\u00bb. 29 Respondi\u00f3 Jes\u00fas: \u00abEl primero es: \u201cEscucha, Israel, el Se\u00f1or, nuestro Dios, es el \u00fanico Se\u00f1or: 30 amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mc-12-28b-34-el-mayor-de-los-mandamientos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMc 12, 28b-34 : El mayor de los mandamientos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41422","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41422","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41422"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41422\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41422"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41422"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41422"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}