{"id":41430,"date":"2016-10-07T23:32:34","date_gmt":"2016-10-08T04:32:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-1-5-25-nacimiento-de-juan-el-bautista\/"},"modified":"2016-10-07T23:32:34","modified_gmt":"2016-10-08T04:32:34","slug":"lc-1-5-25-nacimiento-de-juan-el-bautista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-1-5-25-nacimiento-de-juan-el-bautista\/","title":{"rendered":"Lc 1, 5-25: Nacimiento de Juan el Bautista"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">5<\/span> En los d\u00edas de Herodes, rey de Judea, hab\u00eda un sacerdote de nombre Zacar\u00edas, del turno de Ab\u00edas, casado con una descendiente de Aar\u00f3n, cuyo nombre era Isabel. <span class=\"versiculo\">6<\/span> Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta seg\u00fan los mandamientos y leyes del Se\u00f1or. <span class=\"versiculo\">7<\/span> No ten\u00edan hijos, porque Isabel era est\u00e9ril, y los dos eran de edad avanzada. <span class=\"versiculo\">8<\/span> Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, <span class=\"versiculo\">9<\/span> seg\u00fan la costumbre de los sacerdotes, le toc\u00f3 en suerte a \u00e9l entrar en el santuario del Se\u00f1or a ofrecer el incienso; <span class=\"versiculo\">10<\/span> la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. <span class=\"versiculo\">11<\/span> Y se le apareci\u00f3 el \u00e1ngel del Se\u00f1or, de pie a la derecha del altar del incienso. <span class=\"versiculo\">12<\/span> Al verlo, Zacar\u00edas se sobresalt\u00f3 y qued\u00f3 sobrecogido de temor. <span class=\"versiculo\">13<\/span> Pero el \u00e1ngel le dijo: \u00abNo temas, Zacar\u00edas, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dar\u00e1 un hijo, y le pondr\u00e1s por nombre Juan. <span class=\"versiculo\">14<\/span> Te llenar\u00e1s de alegr\u00eda y gozo, y muchos se alegrar\u00e1n de su nacimiento. <span class=\"versiculo\">15<\/span> Pues ser\u00e1 grande a los ojos del Se\u00f1or: no beber\u00e1 vino ni licor; estar\u00e1 lleno del Esp\u00edritu Santo ya en el vientre materno, <span class=\"versiculo\">16<\/span> y convertir\u00e1 muchos hijos de Israel al Se\u00f1or, su Dios. <span class=\"versiculo\">17<\/span> Ir\u00e1 delante del Se\u00f1or, con el esp\u00edritu y poder de El\u00edas, <i>para convertir los corazones de los padres hacia los hijos,<\/i> y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, para preparar al Se\u00f1or un pueblo bien dispuesto\u00bb. <span class=\"versiculo\">18<\/span> Zacar\u00edas replic\u00f3 al \u00e1ngel: \u00ab\u00bfC\u00f3mo estar\u00e9 seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada\u00bb. <span class=\"versiculo\">19<\/span> Respondiendo el \u00e1ngel, le dijo: \u00abYo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado para hablarte y comunicarte esta buena noticia. <span class=\"versiculo\">20<\/span> Pero te quedar\u00e1s mudo, sin poder hablar, hasta el d\u00eda en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplir\u00e1n en su momento oportuno\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">21<\/span> El pueblo, que estaba aguardando a Zacar\u00edas, se sorprend\u00eda de que tardase tanto en el santuario. <span class=\"versiculo\">22<\/span> Al salir no pod\u00eda hablarles, y ellos comprendieron que hab\u00eda tenido una visi\u00f3n en el santuario. \u00c9l les hablaba por se\u00f1as, porque segu\u00eda mudo. <span class=\"versiculo\">23<\/span> Al cumplirse los d\u00edas de su servicio en el templo, volvi\u00f3 a casa. <span class=\"versiculo\">24<\/span> D\u00edas despu\u00e9s concibi\u00f3 Isabel, su mujer, y estuvo sin salir de casa cinco meses, diciendo: <span class=\"versiculo\">25<\/span> \u00abEsto es lo que ha hecho por m\u00ed el Se\u00f1or, cuando se ha fijado en m\u00ed para quitar mi oprobio ante la gente\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-tnG_ONsMTOM\/Vq6XYWILpAI\/AAAAAAAAFg0\/MTpSwUBujeQ\/s800-Ic42\/right-arrow-adviento_12x12.png\">:  <br \/><\/span><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-tnG_ONsMTOM\/Vq6XYWILpAI\/AAAAAAAAFg0\/MTpSwUBujeQ\/s800-Ic42\/right-arrow-adviento_12x12.png\">:  <br \/><\/span><\/p>\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo\">San Juan Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">5-7.<\/span> Lucas inicia la narraci\u00f3n evang\u00e9lica con el relato de Zacar\u00edas y de la natividad de Juan, contando maravilla antes de maravilla, menor antes que mayor. Pues como hab\u00eda de dar a luz una virgen, la gracia nos prepara a ese misterio, mostr\u00e1ndonos una anciana est\u00e9ril que concibe. Declara tambi\u00e9n el tiempo cuando dice: &#8220;Hubo en los d\u00edas de Herodes&#8221;. Y a\u00f1adi\u00f3 la dignidad cuando dijo: &#8220;Rey de Judea&#8221;. Hubo otro Herodes, que mat\u00f3 a San Juan; pero aqu\u00e9l fue tetrarca y \u00e9ste fue rey.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo Isabel era est\u00e9ril, sino que tambi\u00e9n lo hab\u00edan sido las mujeres de patriarcas: Sara, Rebeca y Raquel, lo cual era deshonroso entre los antiguos. No podemos decir que la esterilidad sea efecto de pecado, puesto que los que viv\u00edan unidos eran justos y virtuosos. La causa de la esterilidad fue m\u00e1s bien tu propio beneficio, para que cuando vieses a la Virgen dar a luz al Se\u00f1or, no fueses incr\u00e9dulo, neg\u00e1ndote a creer en tu interior la fecundidad de las est\u00e9riles (<i>in cap. graec. Patr. ex homil. in Genes<\/i>).<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">11-14.<\/span> Habiendo entrado Zacar\u00edas en el templo para ofrecer a Dios preces por todos, como mediador entre Dios y los hombres, vio que el Angel estaba dentro, por lo que se dice: &#8220;Y se le apareci\u00f3 el Angel&#8221;, etc. (<i>homiliae. 2, de incomprehens. Dei natura <\/i>)<\/p>\n<p>Se apareci\u00f3 de una manera evidente y no en sue\u00f1os, porque anunciaba una cosa extraordinaria y para ello era necesaria una visi\u00f3n m\u00e1s clara y admirable (<i>homiliae in Matthaeum, hom. 11<\/i>).<\/p>\n<p>No puede el hombre, por justo que sea, mirar a un \u00e1ngel sin temor. Por eso Zacar\u00edas se turba, no pudiendo resistir la presencia del \u00e1ngel ni soportar aquel resplandor que lo acompa\u00f1aba. Por eso se a\u00f1ade: &#8220;Y Zacar\u00edas se turb\u00f3,&#8230;&#8221;. A la manera que aturdido un cochero, dejando caer las riendas, corren desbocados los caballos y todo el veh\u00edculo se destroza, as\u00ed suele suceder al alma cuantas veces es oprimida por alg\u00fan temor o por alg\u00fan cuidado. Por eso se a\u00f1ade: &#8220;Y el temor se precipit\u00f3 sobre \u00e9l&#8221;. (<i>homiliae 2, De incomprehens. Dei natura<\/i>).<\/p>\n<p>O &#8220;porque ha sido o\u00edda tu oraci\u00f3n&#8221; prueba que se le hab\u00eda de engendrar un hijo que clamase: &#8220;He ah\u00ed al Cordero de Dios&#8221; (Jn 1,29). (<i>homiliae 2, De incomprehens. Dei natura<\/i>).<\/p>\n<p>Conviene tambi\u00e9n expresar que aquellos en quienes deb\u00eda resplandecer la virtud desde la m\u00e1s tierna infancia, recib\u00edan el nombre de Dios desde el principio. Mas a aquellos, que deb\u00edan desarrollarse despu\u00e9s, se les impon\u00eda el nombre m\u00e1s tarde (<i>homiliae in Joannem, 18<\/i>).<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">18-22.<\/span> Teniendo en consideraci\u00f3n Zacar\u00edas su propia edad, y tambi\u00e9n conocida la esterilidad de su mujer, desconfi\u00f3. Por lo que a\u00f1ade: &#8220;Y dijo Zacar\u00edas al \u00e1ngel: \u00bfEn qu\u00e9 conocer\u00e9 esto?&#8221; Como si dijese: &#8220;\u00bfC\u00f3mo se har\u00e1 esto? Y a\u00f1ade la causa de su duda: &#8220;Yo, pues, soy viejo&#8221;. La edad extempor\u00e1nea, la naturaleza inepta: soy d\u00e9bil para engendrar, la tierra es est\u00e9ril. Algunos consideran por esto indigno de perd\u00f3n a un sacerdote que hace tantas preguntas, porque cuando Dios indica alguna cosa, conviene creerla; discutir acerca de ella es propio de un alma rebelde. De donde prosigue: &#8220;y respondiendo el \u00e1ngel le dijo: &#8220;Yo soy Gabriel que estoy delante de Dios&#8221; (<i>homiliae 2, De incomprehens. Dei natura<\/i>).<\/p>\n<p>Para que cuando oigas que soy enviado por Dios, no creas que hay algo de humano en estas cosas que se te dicen. Y no hablo por m\u00ed, sino que te anuncio lo dicho por Aquel que me ha enviado. La virtud y la bondad de un enviado, consisten en que no diga nada de s\u00ed propio (<i>homiliae 2, De incomprehens. Dei natura<\/i>).<\/p>\n<p>Para que los v\u00ednculos de su impotencia generativa se trasladasen a las cuerdas vocales. No se le perdona por la consideraci\u00f3n de ser sacerdote, sino que por el contrario, se le castigaba m\u00e1s, porque deb\u00eda aventajar en la fe a los otros (<i>homiliae 2, De incomprehens. Dei natura<\/i>).<\/p>\n<p>Dice &#8220;y he aqu\u00ed&#8221;, como si dijese: &#8220;En este instante&#8221;. Pero considera la misericordia del Se\u00f1or en lo que se sigue: &#8220;Hasta el d\u00eda en que sucedan estas cosas&#8221;. Como si dijera: cuando te demuestre lo que te digo con la realizaci\u00f3n de los hechos y conozcas que has sido castigado con justicia, entonces te sacar\u00e9 de esta pena. Y manifiesta la causa de la pena cuando a\u00f1ade. Por lo mismo que no has cre\u00eddo en mis palabras, que se cumplir\u00e1n a su tiempo, no atendiendo al poder de Aquel que me envi\u00f3 y a quien yo asisto. Si es castigado aquel que es incr\u00e9dulo acerca de un nacimiento mortal, \u00bfc\u00f3mo evitar\u00e1 el castigo el que rechaza el nacimiento celestial e inefable? (<i>homiliae 2, De incomprehens. Dei natura<\/i>).<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">23-25.<\/span> Es decir, hizo cesar mi esterilidad, me concedi\u00f3 un don sobrenatural y la piedra infructuosa produjo espigas verdes. Me quit\u00f3 el oprobio, haci\u00e9ndome madre; de donde sigue: &#8220;En los d\u00edas en que atendi\u00f3 a quitar mi oprobio de entre los hombres&#8221;.<\/p>\n<p>Se alegra doblemente, porque Dios le quita la fama de est\u00e9ril y porque se le ofrece un parto honroso. No interviene solo la uni\u00f3n conyugal como en los dem\u00e1s que engendran, sino que la gracia del cielo fue el principio de este nacimiento.<\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">5-7.<\/span> El tiempo de Herodes, esto es, de un rey extranjero, atestigua la venida del Se\u00f1or. Se hab\u00eda predicho: &#8220;No faltar\u00e1 un pr\u00edncipe de Jud\u00e1, ni un jefe de su familia hasta que venga el que ha de ser enviado&#8221; (G\u00e9n 49,12). Desde que los jud\u00edos salieron de Egipto fueron regidos por jueces, sacados de su misma gente, hasta el profeta Samuel y despu\u00e9s por reyes hasta la cautividad de Babilonia. Despu\u00e9s de la vuelta de Babilonia, la suprema autoridad era ejercida por los sacerdotes, hasta Hircano, que fue rey y sacerdote a la vez. Muerto \u00e9ste por Herodes, el reino de Judea fue entregado para su gobierno, por mandato de C\u00e9sar Augusto, al mismo Herodes, extranjero; en cuyo a\u00f1o trig\u00e9simo primero vino el que hab\u00eda de ser enviado, seg\u00fan la dicha profec\u00eda.<\/p>\n<p>San Juan naci\u00f3 de linaje sacerdotal, para que con tanto m\u00e1s poder anunciase la permanencia del sacerdocio, cuanto apareciese que \u00e9l pertenec\u00eda a la raza sacerdotal.<\/p>\n<p>Hab\u00edan pr\u00edncipes del santuario (esto es, sumos sacerdotes) tanto entre los hijos de Eleazar como entre los de Tamar, cuyos turnos para entrar en la casa del Se\u00f1or -seg\u00fan sus ministerios- los dividi\u00f3 David en veinticuatro, toc\u00e1ndole a la familia de Ab\u00edas (de la cual naci\u00f3 Zacar\u00edas) el octavo. (1Cro 24,10). No sin motivo el primer anunciador del Nuevo Testamento nace con los derechos del octavo grupo. Pues as\u00ed como el Antiguo Testamento se expresa muchas veces con el n\u00famero siete, a causa del s\u00e1bado, as\u00ed tambi\u00e9n el Nuevo Testamento se expresa algunas veces con el n\u00famero ocho, a causa del misterio del domingo, o de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, o de la nuestra.<\/p>\n<p>San Juan fue engendrado de padres justos, a fin de que pudiese dar a los pueblos preceptos de justicia con tanta m\u00e1s confianza cuanto que \u00e9l no los hab\u00eda aprendido como nuevos, sino que los guardaba como recibidos de sus antepasados por derecho hereditario, de donde sigue: &#8220;Pues eran ambos justos delante de Dios&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">8-10.<\/span> Dios constituy\u00f3 por medio de Mois\u00e9s un sumo sacerdote, a quien mand\u00f3 que sucediese otro, por orden, cuando aqu\u00e9l hubiese muerto. Esto se vino observando hasta el tiempo de David, a quien se le mand\u00f3 por Dios que instituyese muchos. Por eso ahora se afirma que Zacar\u00edas ejerc\u00eda el sacerdocio en el turno de su grupo, cuando se dice: &#8220;Y aconteci\u00f3 que ejerciendo Zacar\u00edas su ministerio de sacerdote delante de Dios, en el orden de su vez, seg\u00fan la costumbre del sacerdocio, sali\u00f3 por su suerte&#8221;, etc.<\/p>\n<p>No fue ahora elegido por una nueva suerte cuando hab\u00eda de entrar a ofrecer el incienso, sino por la suerte primera cuando sucedi\u00f3 a Ab\u00edas en el orden de su pontificado. Prosigue: &#8220;Y toda la multitud del pueblo&#8221;, etc. El incienso era llevado por el pont\u00edfice al <span class=\"citaI\">Sancta Sanctorum,<\/span> esperando todo el pueblo fuera del templo el d\u00eda d\u00e9cimo s\u00e9ptimo de cada mes, seg\u00fan estaba mandado. A este d\u00eda se le llam\u00f3 de expiaci\u00f3n o de propiciaci\u00f3n. Exponiendo el Ap\u00f3stol a los hebreos el misterio de este d\u00eda, les manifiesta que Jes\u00fas es verdadero Pont\u00edfice, que subi\u00f3 a los cielos por su propia sangre, para reconciliarnos con el Padre, e interceder por los pecados de aquellos que todav\u00eda esperan orando a la puerta.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">11-14.<\/span> Es un indicio de un m\u00e9rito singular el que Dios imponga o anuncie el nombre a un hombre.<\/p>\n<p>Juan significa <span class=\"citaI\">en quien hay gracia<\/span> o <span class=\"citaI\">gracia del Se\u00f1or<\/span>; con cuyo nombre se manifiesta la gracia concedida, primero a sus padres, a quienes siendo ya viejos, se les dice que les nacer\u00e1 un hijo. Despu\u00e9s, al mismo San Juan, que hab\u00eda de ser grande delante de Dios y, finalmente, a los hijos de Israel, a quienes hab\u00eda de convertir al Se\u00f1or. De donde prosigue: &#8220;Y tendr\u00e1s gozo y alegr\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">15-17.<\/span>La <span class=\"citaI\">sidra<\/span> quiere decir <span class=\"citaI\">ebriedad,<\/span> con cuya palabra los hebreos significan todo lo que puede embriagar -ya se forme de frutas, ya de uvas, ya de cualquier otra materia-. Estaba mandado en la ley de los Nazireos el privarse de vino y de sidra durante el tiempo de la consagraci\u00f3n <a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\"> [1]<\/a>, de donde San Juan y los dem\u00e1s, que como \u00e9l pudiesen ser siempre nazireos -esto es, santos- deb\u00edan cuidar de abstenerse de estas bebidas. Pues no conviene que se embriague de vino, en el cual est\u00e1 la lujuria (Ef 5), aquel que quiere ser lleno del mosto del Esp\u00edritu. As\u00ed el que huye de la embriaguez del vino ser\u00e1 repleto de la gracia del Esp\u00edritu Santo. He aqu\u00ed por qu\u00e9 se a\u00f1ade: &#8220;Y ser\u00e1 lleno del Esp\u00edritu Santo&#8221;.<\/p>\n<p>Cuando se dice que San Juan -el cual dando testimonio de Jesucristo bautizaba a los pueblos en su fe- convirti\u00f3 a los hijos de Israel al Se\u00f1or su Dios, resulta evidente que Jesucristo es el Dios de Israel. Cesen, pues, los arrianos de negar que Cristo sea el Se\u00f1or Dios. Rubor\u00edcense los fotinianos, dando a Cristo principio en la Virgen. Dejen de creer los maniqueos que uno es el Dios de Israel y otro el Dios de los cristianos.<\/p>\n<p>Lo que fue predicho por Malaqu\u00edas (Mal 4,5-6) de El\u00edas, esto mismo se dijo por medio de un \u00e1ngel acerca de San Juan cuando se a\u00f1ade: &#8220;Para que convierta los corazones de los padres hacia los hijos&#8221;, infundiendo la ciencia espiritual de los santos antiguos, cuando predicaba a los pueblos. Y a los &#8220;incr\u00e9dulos a la prudencia de los justos&#8221; que es no pretender ser justos a partir de las obras de la ley, sino buscar la salvaci\u00f3n con la fe. (Rom 10.)<\/p>\n<p>Como dijera que Zacar\u00edas, orando por el pueblo, hab\u00eda sido o\u00eddo, a\u00f1ade: &#8220;Para preparar al Se\u00f1or un pueblo perfecto&#8221;. En lo cual ense\u00f1a c\u00f3mo debe un mismo pueblo salvarse y perfeccionarse; a saber, haciendo penitencia seg\u00fan la predicaci\u00f3n de San Juan, y creyendo en Jesucristo.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">23-25.<\/span> Cuando los pont\u00edfices ejerc\u00edan sus funciones en el templo, no s\u00f3lo se absten\u00edan del trato con sus mujeres, sino que se privaban tambi\u00e9n de entrar en su casa. Por eso dice: &#8220;Y aconteci\u00f3 que, cumplidos los d\u00edas&#8221;. Por lo mismo que se buscaba entonces la sucesi\u00f3n sacerdotal de la estirpe de Aar\u00f3n, se procuraba conservar su descendencia en todo tiempo. Y como aqu\u00ed no se busca la sucesi\u00f3n carnal, sino la perfecci\u00f3n espiritual, se manda a los sacerdotes -para que siempre puedan asistir al altar- que guarden castidad. Prosigue: &#8220;Despu\u00e9s de estos d\u00edas&#8221;. Esto es, despu\u00e9s de terminados los d\u00edas del servicio de Zacar\u00edas. Todas estas cosas sucedieron en el mes de setiembre, en el d\u00eda 23 del mismo, cuando conven\u00eda que los jud\u00edos celebrasen el ayuno de la fiesta de los tabern\u00e1culos, cuando estaba pr\u00f3ximo el equinoccio, en el cual empieza la noche a ser mayor que el d\u00eda. Porque conven\u00eda que Cristo creciese y Juan disminuyese. Y no en vano eran entonces los d\u00edas de los ayunos, porque San Juan hab\u00eda de predicar a los hombres la aflicci\u00f3n de la penitencia.<br \/>\nProsigue: &#8220;Y se ocultaba&#8221;.<\/p>\n<p>Zacar\u00edas puede representar m\u00edsticamente el sacerdocio de los jud\u00edos e Isabel la ley. Esta, explicada por los sacerdotes, deb\u00eda engendrar hijos espirituales para Dios. Pero no pod\u00eda por s\u00ed sola, porque la ley no condujo a nadie a la perfecci\u00f3n (Heb 7). Ambos eran justos, porque la ley es buena (Tim 1) y el sacerdocio era santo en aquel tiempo. Los dos eran ancianos, porque viniendo Jesucristo ya se encorvaban por la vejez. Zacar\u00edas entra en el templo, porque es propio de los sacerdotes entrar en el santuario de los misterios divinos. La multitud estaba fuera, porque no pod\u00eda penetrar las cosas misteriosas. Mientras pone el incensario sobre el altar, sabe que Juan ha de nacer; porque mientras los doctores arden por la flama de la ense\u00f1anzas divinas, encuentran la gracia de Dios que hab\u00eda de nacer por medio de Jes\u00fas; y esto por el \u00e1ngel, porque la ley fue dada por medio de los \u00e1ngeles (G\u00e1l 3,19).<\/p>\n<p>Sin embargo, Isabel concibe a Juan, porque el interior de la ley abunda en misterios de Cristo. Oculta su concepci\u00f3n durante cinco meses, porque Mois\u00e9s designa en cinco libros los misterios de Cristo. O tambi\u00e9n porque la dispensaci\u00f3n de Cristo se figura en las cinco edades del mundo por los dichos y hechos de los santos.<\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1\" id=\"_edn1\">[1] <\/a>Nazireo: segregado, consagrado. Ten\u00edan unas leyes particulares.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">5-7.<\/span> Nos ense\u00f1a la Divina Escritura que conviene alabar las costumbres, no solamente de aquellos que conmemoramos, sino tambi\u00e9n las de sus padres, a fin de que brillen en aquellos que queremos alabar como una herencia inmaculada de pureza. Por eso la nobleza de San Juan se extiende, no s\u00f3lo a sus padres, sino tambi\u00e9n a sus antepasados. No es ilustre por el ejercicio de un poder secular, sino venerable por la sucesi\u00f3n de piedad. Es completa la alabanza cuando comprende la descendencia, las costumbres, el oficio, los hechos y la rectitud.<br \/>\nEl oficio fue de sacerdote. De donde dice: &#8220;Un sacerdote llamado Zacar\u00edas&#8221;.<\/p>\n<p>Su ascendencia se comprende por la menci\u00f3n de sus antepasados. Por ello sigue: &#8220;De la familia de Ab\u00edas&#8221;, es decir, noble entre las mejores familias.<\/p>\n<p>Y as\u00ed comprende las costumbres en la justicia. Dice, pues, bien: &#8220;Delante de Dios&#8221;, porque puede suceder que alguno aparezca justo por una bondad afectada y popular, y no lo sea delante de Dios, si la justicia no nace de la simplicidad de la mente, sino que se simula con la adulaci\u00f3n. La perfecta alabanza, pues, consiste en ser justo delante de Dios. S\u00f3lo puede llamarse perfecto aquel que es probado por quien no puede ser enga\u00f1ado. En los mandamientos comprende los actos, en la justificaci\u00f3n el juicio. De donde prosigue: &#8220;Caminando irreprensiblemente en todos los mandamientos y estatutos del Se\u00f1or&#8221;. Cuando obedecemos a los mandatos celestes, marchamos en los mandamientos del Se\u00f1or. Cuando juzgamos convenientemente, parece que tenemos las justificaciones de Dios. Con todo, conviene hacer el bien, no s\u00f3lo delante de Dios, sino tambi\u00e9n delante de los hombres. Por esto contin\u00faa: &#8220;Sin queja&#8221;. Ninguna queja hay donde la bondad de la inteligencia est\u00e1 conforme con la bondad de la acci\u00f3n. Mas la justicia de los hombres -algunas veces m\u00e1s dura- suscita quejas.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">8-10.<\/span> Parece que aqu\u00ed se designa a Zacar\u00edas como sumo sacerdote. Porque una vez al a\u00f1o entraba solo el sumo sacerdote en el segundo santuario, no sin el sacrificio que ofrec\u00eda por \u00e9l y por los pecados del pueblo.<\/p>\n<p>Este es, pues, aquel sumo sacerdote que a\u00fan se busca por suerte, quien es todav\u00eda desconocido como verdadero, porque el que es elegido por suerte no se comprende con humano juicio. El uno, pues, se buscaba, y el otro era verdadero Sacerdote eterno, que deb\u00eda reconciliar a Dios Padre con el g\u00e9nero humano, no con la sangre de las v\u00edctimas sino con su propia sangre. En ese entonces hab\u00edan constantes cambios en el sacerdocio, ahora es eterno.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">11-14.<\/span> Bien se dice que un Angel se apareci\u00f3 a Zacar\u00edas, quien lo vio de repente. Esto sucede con frecuencia en la Sagrada Escritura trat\u00e1ndose de los Angeles o de Dios, que lo que no puede verse de antemano, se diga que aparece. Pues no se ven las cosas sensibles del mismo modo que Aquel que se deja ver porque quiere, siendo invisible por naturaleza.<\/p>\n<p>No sin raz\u00f3n se aparece el \u00e1ngel en el templo porque ya se anunciaba la venida del verdadero Sacerdote y se preparaba el sacrificio celestial, al cual hab\u00edan de servir los \u00e1ngeles. No se dude, pues, que el Angel asiste cuando Cristo es inmolado. Apareci\u00f3 a la derecha del altar del incienso porque llevaba la insignia de la divina misericordia. &#8220;El Se\u00f1or est\u00e1 en mi derecha, para que no sea conmovido&#8221; (Sal 15,8).<\/p>\n<p>O de otro modo, los beneficios divinos son siempre completos y abundantes, no circunscritos a un bien peque\u00f1o, sino rebosando abundancia. Y cuando aqu\u00ed se ofrece primeramente el fruto de la oraci\u00f3n, se ofrece tambi\u00e9n el parto de una mujer est\u00e9ril, pronunciando el nombre del que ha de nacer: &#8220;Y llamar\u00e1s su nombre Juan&#8221;.<\/p>\n<p>El santo no s\u00f3lo es la alegr\u00eda de sus padres, sino tambi\u00e9n la salvaci\u00f3n de muchos. De donde prosigue: &#8220;Y muchos se alegrar\u00e1n en su natividad&#8221;. En este texto se nos invita a alegrarnos en el nacimiento de los santos y se advierte a los padres la obligaci\u00f3n de dar gracias a Dios. No es un beneficio peque\u00f1o de Dios dar hijos que propaguen la raza y sean herederos de la familia.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">15-17.<\/span> Despu\u00e9s de la alegr\u00eda de muchos, se promete la grandeza de la virtud, cuando se dice: &#8220;Ser\u00e1 grande delante del Se\u00f1or&#8221;. No declara en esto la magnitud de su cuerpo, sino de su esp\u00edritu. Delante de Dios, la grandeza de esp\u00edritu es la grandeza de la virtud.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, no dilat\u00f3 los l\u00edmites de alg\u00fan imperio, ni obtuvo triunfos de combates guerreros, sino que, lo que es m\u00e1s, predicando en el desierto, combati\u00f3 las delicias de los hombres y las lascivias del cuerpo con gran fortaleza de \u00e1nimo. De donde prosigue: &#8220;Y no beber\u00e1 vino ni sidra&#8221;.<\/p>\n<p>A quien se infunde el Esp\u00edritu Santo se comunica la plenitud de todas las grandes virtudes. Por lo que San Juan manifest\u00f3 la gracia del Esp\u00edritu Santo que hab\u00eda recibido y predic\u00f3 la venida del Se\u00f1or, saltando en el vientre de su madre. Uno es el esp\u00edritu de esta vida y otro el de la gracia. El primero comienza cuando se es engendrado y concluye cuando se muere. El segundo no est\u00e1 circunscrito a edades, no concluye con la muerte, tiene cabida en el vientre de la madre.<\/p>\n<p>No necesitamos, pues, testimonio para saber que San Juan convirti\u00f3 el coraz\u00f3n de muchos, puesto que en ello est\u00e1n conformes las Escrituras prof\u00e9ticas y las del Evangelio. La voz del que clama en el desierto (Is 40,3): &#8220;Preparad los caminos al Se\u00f1or, haced rectos sus senderos&#8221; y el bautismo frecuentado por el pueblo, nos indican los grandes progresos de su predicaci\u00f3n en la conversi\u00f3n del pueblo. El precursor de Cristo no predicaba de s\u00ed, sino de su Se\u00f1or. Por esto a\u00f1ade: &#8220;Y \u00e9l mismo ir\u00e1 delante de El&#8221;. Marchar\u00e1 bien delante de El quien naci\u00f3 como su precursor, y muri\u00f3 precursor de El. Con raz\u00f3n se a\u00f1ade tambi\u00e9n: &#8220;En el esp\u00edritu y la virtud de El\u00edas&#8221;.<\/p>\n<p>Nunca el esp\u00edritu es sin la virtud, ni la virtud sin el esp\u00edritu; por eso se dice: &#8220;En el esp\u00edritu y en la virtud&#8221;. Porque el santo El\u00edas tuvo una gran virtud y gracia. Virtud para separar de la infidelidad el esp\u00edritu de los pueblos y traerlos a la fe; la virtud de la abstinencia, la paciencia y el esp\u00edritu de profec\u00eda. El\u00edas en el desierto, en el desierto Juan. Aqu\u00e9l no busc\u00f3 el favor del rey Ajab, \u00e9ste despreci\u00f3 el de Herodes. Aqu\u00e9l dividi\u00f3 las aguas del Jord\u00e1n; \u00e9ste las convirti\u00f3 en ba\u00f1o saludable. Este el precursor del primero, aqu\u00e9l del futuro advenimiento del Se\u00f1or.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">18-22.<\/span> Se entiende por se\u00f1a un acto o movimiento corporal sin palabras, que tiende a indicar la voluntad sin expresarla.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">23-25.<\/span> \u00bfCu\u00e1l era la causa de la ocultaci\u00f3n, sino la verg\u00fcenza? Hay ciertos tiempos prescritos al matrimonio, cuando es decoroso procrear hijos, como en el vigor de la edad y cuando hay esperanza de tenerlos. Mas cuando la ancianidad madura sucede a la vida larga y la edad es m\u00e1s propia para dirigir los hijos que para criarlos, es vergonzoso dar se\u00f1ales de embarazo y -aun cuando sea leg\u00edtimo- cargarse con el peso de otra edad y dilatar el seno con un fruto que no es de su tiempo. Se avergonzaba, pues, por la edad, de donde puede inferirse la causa, porque ya no conviv\u00edan entre s\u00ed conyugalmente. Porque aquella que no se avergonzase de tener relaciones maritales en la ancianidad tampoco se avergonzar\u00eda en el parto. Sin embargo, se ruboriza del peso de madre todo el tiempo que desconoce el misterio de la religi\u00f3n. Pero la que se ocultaba porque hab\u00eda concebido un hijo, empieza a manifestarse porque llevaba un profeta.<\/p>\n<p>Y aun cuando se avergonzase de su parto por la edad, se alegraba a la vez por verse privada del oprobio, diciendo: &#8220;Porque el Se\u00f1or me hizo esto&#8221;.<\/p>\n<p>En uno enmudeci\u00f3 la voz del pueblo, porque en uno todo el pueblo hablaba a Dios. Pas\u00f3, pues, a nosotros la palabra de Dios y en nosotros no calla. Es mudo el que no entiende la ley. \u00bfPor qu\u00e9 te parece m\u00e1s bien mudo el que desconoce la voz, que aquel que desconoce el misterio? El pueblo de los jud\u00edos es semejante al que hace se\u00f1as cuando no puede dar raz\u00f3n de sus actos.<\/p>\n<h2><span id=\"Origenes\">Or\u00edgenes<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">5-7.<\/span> Una cosa justa puede hacerse injustamente, como si uno hace d\u00e1divas por ostentaci\u00f3n, lo cual no deja de ser censurable.<br \/>\nProsigue: &#8220;Y no ten\u00edan hijo porque Isabel era est\u00e9ril&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">11-14.<\/span> Y esto no lo decimos tan s\u00f3lo del presente siglo sino tambi\u00e9n del futuro. Cuando salgamos del mundo no a todos aparecer\u00e1n Dios ni los Angeles, sino que los ver\u00e1 tan solamente aquel que tuvo un coraz\u00f3n limpio. El lugar no podr\u00e1 perjudicar ni favorecer a nadie.<\/p>\n<p>Cuando se presenta una cara nueva de hombre a las personas asustadizas les turba la imaginaci\u00f3n, y les consterna el alma. Por esto el \u00e1ngel -conociendo que tal es la naturaleza humana- cuida primero de esta perturbaci\u00f3n, porque sigue: &#8220;Le dice, pues, el Angel: No temas,&#8230;&#8221;.<\/p>\n<p>No solamente recrea al asustado, sino que tambi\u00e9n lo alegra con una noticia nueva a\u00f1adiendo: &#8220;Porque ha sido o\u00edda tu oraci\u00f3n, y tu mujer Isabel dar\u00e1 a luz&#8221;.<\/p>\n<p>Cuando el justo nace al mundo, los autores de su nacimiento se alegran; pero cuando nace como para continuar las penas y vivir en la esclavitud, los autores de sus d\u00edas se afligen y apuran.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">15-17.<\/span> San Juan, en realidad, convirti\u00f3 a muchos, mas la obra de Dios es convertir a todos a Dios Padre.<\/p>\n<p>No dice en el alma de El\u00edas, sino en el esp\u00edritu y en la virtud de El\u00edas. El esp\u00edritu, que hab\u00eda estado en El\u00edas, vino a posar sobre San Juan, y del mismo modo su virtud.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n de San Juan hasta ahora se cumple en el mundo. Todo el que ha de creer en Jesucristo, antes recibe en su alma el esp\u00edritu y la virtud de Juan, y prepara al Se\u00f1or un pueblo perfecto.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">23-25.<\/span> Y por ello dice: &#8220;Cinco meses&#8221;, esto es, hasta que Mar\u00eda concibiese y su fruto, saltando de alegr\u00eda, profetizase.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">5-7.<\/span> Queriendo demostrar que era legalmente de raza sacerdotal, a\u00f1ade: &#8220;Y su mujer era de las hijas de Aar\u00f3n, y el nombre de ella Isabel&#8221;; pues no se permit\u00eda tomar mujer de otra tribu sino de la propia. Isabel quiere decir <span class=\"citaI\">descanso<\/span> y Zacar\u00edas <span class=\"citaI\">recuerdo del Se\u00f1or.<\/span><\/p>\n<p>Y para que t\u00fa tambi\u00e9n aprendas que la ley de Dios no estimula la multiplicaci\u00f3n corporal de los hijos, sino m\u00e1s bien la espiritual, &#8220;hab\u00edan adelantado los dos&#8221; no s\u00f3lo seg\u00fan el cuerpo, sino tambi\u00e9n seg\u00fan el esp\u00edritu poniendo ascensiones en el coraz\u00f3n (Sal 84,6) y teniendo su vida como un d\u00eda y no como una noche, andando honestamente como en el d\u00eda.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">11-14.<\/span> Dice, pues &#8220;del altar del incienso&#8221;, porque hab\u00eda otro altar destinado a los holocaustos.<\/p>\n<p>Como si dijese: &#8220;\u00bfDe d\u00f3nde sabr\u00e9 yo esto?&#8221; El \u00e1ngel le contesta: &#8220;Porque Isabel dar\u00e1 a luz, creer\u00e1s que los pecados han sido perdonados al pueblo&#8221;.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">15-17.<\/span> Muchos se llaman grandes, pero, como los hip\u00f3critas, s\u00f3lo delante de los hombres y no delante de Dios. As\u00ed los padres del Bautista se llaman justos, pero delante de Dios.<\/p>\n<p>O de otro modo, Juan prepar\u00f3 un pueblo, no incr\u00e9dulo sino perfecto, es decir, preparado para recibir a Cristo.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">18-22.<\/span> Mas como la palabra griega <span class=\"citaI\">kwjoz<\/span><a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn1a\" id=\"_ednref1a\"> [1]<\/a> puede tambi\u00e9n significar sordo, dice bien: &#8220;T\u00fa que no crees, quedar\u00e1s sordo, y no podr\u00e1s hablar&#8221;. Convenientemente sufri\u00f3 estos dos castigos: como desobediente, la sordera, y como reacio, la mudez.<\/p>\n<p>Zacar\u00edas hac\u00eda se\u00f1as al pueblo, que acaso le preguntaba la causa de su silencio. No pudiendo expresarla con palabras, la declaraba con se\u00f1as. Por eso se a\u00f1ade: &#8220;Y \u00e9l se lo significaba por se\u00f1as, y permaneci\u00f3 mudo&#8221;.<\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1a\" id=\"_edn1a\">[1] <\/a>kwjoz: mudo; sordo. <\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Damasceno_de_fide_orth_lib_2_cap_3\">San Juan Damasceno, <i>de fide orth., lib. 2, cap. 3<\/i><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">11-14.<\/span> Sin embargo, los \u00e1ngeles no se aparecen a los hombres tal y como son, sino transfigurados en las formas que Dios les manda, para que puedan ser vistos por aquellos a quienes los env\u00eda.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Atanasio_de_vita_Antonii\">San Atanasio, <i>de vita Antonii<\/i><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">11-14.<\/span> De donde no es dif\u00edcil comprender la diferencia entre los esp\u00edritus malos y los buenos. Si despu\u00e9s del temor viene la alegr\u00eda, sepamos que ha venido el auxilio de Dios, porque la seguridad del alma es se\u00f1al de la majestad presente, as\u00ed como si el temor contin\u00faa es se\u00f1al de que vemos al demonio.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_Quaestiones_Evangeliorum_2_1\">San Agust\u00edn, <i>Quaestiones Evangeliorum, 2, 1<\/i><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">11-14.<\/span> Aqu\u00ed conviene observar -desde luego- que no es veros\u00edmil que ofreciendo el sacrificio por los pecados, o la salvaci\u00f3n, o la redenci\u00f3n del pueblo, pudiese un hombre anciano, con una mujer de edad avanzada, dejar los votos p\u00fablicos para pedir hijos; sobre todo porque ninguno pide recibir lo que desespera alcanzar. Hasta tal punto desesperaba de tener hijos, que no crey\u00f3 en la promesa del \u00e1ngel. Luego lo que se le dice: &#8220;Se ha o\u00eddo tu oraci\u00f3n&#8221;, debe entenderse por el pueblo, porque como la salvaci\u00f3n del pueblo, su redenci\u00f3n y el perd\u00f3n de sus pecados hab\u00edan de venir por Jesucristo, se le anuncia a Zacar\u00edas que habr\u00e1 de nacerle un hijo, destinado a ser el precursor de Cristo.<\/p>\n<h2><span id=\"Griego\">Griego<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">15-17.<\/span> Cu\u00e1l sea la misi\u00f3n de San Juan, y qu\u00e9 es lo que har\u00e1 por la virtud del Esp\u00edritu Santo, lo manifiesta a\u00f1adiendo: &#8220;Y a muchos hijos de Israel convertir\u00e1 al Se\u00f1or, el Dios de ellos&#8221;.<\/p>\n<p>O de otro modo, los mayores de Juan y de los ap\u00f3stoles fueron jud\u00edos. Sin embargo, por su soberbia e infidelidad se levantaron contra el Evangelio. Y as\u00ed como hijos buenos -primero San Juan, y los ap\u00f3stoles despu\u00e9s- ense\u00f1aban la verdad a los pueblos, atray\u00e9ndolos a la propia justicia y prudencia, as\u00ed tambi\u00e9n El\u00edas convertir\u00e1 a los \u00faltimos hebreos a la verdad de los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">18-22.<\/span> Mientras pasaban estas cosas dentro del templo, la tardanza en salir obligaba a admirarse a la multitud que esperaba fuera. Por ello prosigue: &#8220;Y el pueblo estaba esperando a Zacar\u00edas y se maravillaban de que tardase en salir&#8221;. Como hab\u00eda lugar a muchas suposiciones, cada uno hablaba a su modo hasta que, saliendo Zacar\u00edas, ense\u00f1\u00f3 con su silencio lo que le hab\u00eda sucedido en el secreto del templo. Entonces prosigue: &#8220;Y cuando sali\u00f3 no pod\u00eda hablar&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_homiliae_in_Evangelia_34\">San Gregorio Magno, <i>homiliae in Evangelia, 34<\/i><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">18-22.<\/span> Porque cuando los \u00e1ngeles vienen a nosotros, cumplen exteriormente su ministerio de tal modo que -interiormente- jam\u00e1s pierden la contemplaci\u00f3n de Dios; porque aun cuando el \u00e1ngel es limitado, el Esp\u00edritu soberano -que es Dios- no es limitado. As\u00ed los \u00e1ngeles, aun cuando son enviados, est\u00e1n ante El, porque a cualquier parte que vengan enviados, siempre corren dentro de El.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_Hipona_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Agust\u00edn de Hipona, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_El_silencio_de_Zacarias\">Serm\u00f3n: El silencio de Zacar\u00edas.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 293, 1-2: PL 38, 1327-1328.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab&#8230;por no haber cre\u00eddo a mis palabras\u00bb (Lc 1,20). \u00abFeliz t\u00fa que has cre\u00eddo&#8230;\u00bb (Lc 1,45).<\/p>\n<p>[Llenos de admiraci\u00f3n hemos escuchado en el Evangelio] el nacimiento de San Juan. \u00a1Cu\u00e1l no ser\u00e1 la gloria del juez si es tanta la del heraldo! \u00a1C\u00f3mo ser\u00e1 el camino que ha de venir si es tal quien lo prepara! La Iglesia considera, en cierto modo, sagrado el nacimiento de Juan. No se encuentra ning\u00fan otro entre los Padres cuyo nacimiento celebremos solemnemente. Celebramos el nacimiento de Juan y el de Cristo, lo cual no puede carecer de significado, y, aunque quiz\u00e1 yo sea incapaz de explicarlo como merece la grandeza del asunto, da origen a pensamientos fruct\u00edferos y profundos. Juan nace de una anciana est\u00e9ril, y Cristo de una jovencita virgen. A Juan lo da a luz la esterilidad, y a Cristo la virginidad. En el nacimiento de Juan, la edad de los padres no era la adecuada, y en el de Cristo no hubo abrazo marital. Juan es anunciado por un \u00e1ngel que lo proclama; Cristo es concebido por el anuncio del \u00e1ngel. No se da cr\u00e9dito al nacimiento de Juan, y su padre queda mudo; se cree el de Cristo, y es concebido por la fe. Primero llega la fe al coraz\u00f3n de la virgen; luego le sigue la fecundidad en el seno de la madre. Y, sin embargo, son casi las mismas las palabras de Zacar\u00edas y las de Mar\u00eda. Aqu\u00e9l, cuando el \u00e1ngel le anunci\u00f3 a Juan, le dijo: <i>\u00bfC\u00f3mo conocer\u00e9 esto? Yo soy anciano y mi mujer ya est\u00e1 entrada en a\u00f1os<\/i>. Esta dijo al \u00e1ngel que le anunci\u00f3 su futuro parto: <i>\u00bfC\u00f3mo suceder\u00e1 eso, pues no conozco var\u00f3n? <\/i>Palabras casi id\u00e9nticas. A Zacar\u00edas se le responde: <i>Quedar\u00e1s mudo, sin poder hablar, hasta que acontezca lo dicho, por no haber cre\u00eddo mis palabras, que se realizar\u00e1n a su tiempo<\/i>. A Mar\u00eda, en cambio: <i>El Esp\u00edritu Santo vendr\u00e1 sobre ti y \u00e9l poder del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra; por eso lo que nazca de ti ser\u00e1 santo y ser\u00e1 llamado Hijo de Dios<\/i>. El es reprendido, ella aleccionada. A \u00e9l se le dice: <i>Por no haber cre\u00eddo; <\/i>a ella: \u00abRecibe lo que pediste.\u00bb Las palabras son casi las mismas: <i>\u00bfC\u00f3mo conocer\u00e9 eso? <\/i>y <i>\u00bfC\u00f3mo suceder\u00e1 eso? <\/i>Pero a quien es capaz de escuchar las palabras y ver el coraz\u00f3n no se le ocultaba \u00e9ste. Un pensamiento se ocultaba debajo de cada una de estas expresiones; se ocultaba a los hombres, no a los \u00e1ngeles; mejor, no se le ocultaba a quien hablaba por medio del \u00e1ngel. Por \u00faltimo, nace Juan cuando la luz del d\u00eda comienza a disminuir y a crecer la noche; Cristo nace cuando las noches decrecen y los d\u00edas se alargan. Y como si el mismo Juan hubiese advertido el simbolismo de los dos nacimientos, dijo: <i>Conviene que \u00e9l crezca y yo meng\u00fce<\/i>. He aqu\u00ed lo que propuse para investigar y discutir. Os he anticipado esto; pero, si soy incapaz de escrutar toda la profundidad de tan gran misterio por falta de luces o de tiempo, mejor os ense\u00f1ar\u00e1 quien habla dentro de vosotros incluso en ausencia m\u00eda, en quien pens\u00e1is devotamente, a quien recibisteis en el coraz\u00f3n, convirti\u00e9ndoos en templos suyos.<\/p>\n<p>Juan, pues, parece ser una especie de l\u00edmite entre los dos Testamentos, el Antiguo y el Nuevo. Que \u00e9l es, en cierta manera, un l\u00edmite, como acabo de afirmar, lo atestigua el mismo Se\u00f1or al decir: <i>La ley y los profetas llegan hasta Juan bautista<\/i>. Es, pues, la personificaci\u00f3n de la antig\u00fcedad y el anuncio de la novedad. En atenci\u00f3n a lo primero, nace de padres ancianos, y en atenci\u00f3n a lo segundo, se muestra como profeta ya en el seno de la madre. Aun antes de nacer exult\u00f3 de gozo en el seno de su madre ante la presencia de Santa Mar\u00eda. Ya entonces se declar\u00f3; se declar\u00f3 aun antes de nacer; aparece de quien es precursor antes de que le vea. Son misterios divinos que exceden la medida de la fragilidad humana. Por \u00faltimo, nace, se le impone el nombre y queda libre la lengua del padre. Refiere todo lo acontecido a su significado; procura solamente no negar la realidad de los hechos alegando, tal vez, que se trata de puros relatos simb\u00f3licos. Lo realmente acontecido refi\u00e9relo a su significado y contempla el gran misterio. Calla Zacar\u00edas, e incluso pierde la voz, hasta que naci\u00f3 Juan, el precursor del Se\u00f1or, y le devolvi\u00f3 la voz. \u00bfQu\u00e9 significa el silencio de Zacar\u00edas sino el velo de la profec\u00eda, que antes de la pasi\u00f3n de Cristo se hallaba, en cierto modo, oculta y encerrada? Con su llegada se abre; se desvela al venir el profetizado. Esto es lo que significa la recuperaci\u00f3n del habla por parte de Zacar\u00edas en el nacimiento de Juan: lo mismo que la escisi\u00f3n del velo en la crucifixi\u00f3n de Cristo. Si Juan se hubiese anunciado a s\u00ed mismo, no hubiese abierto la boca de Zacar\u00edas. Se desata la lengua porque nace la voz. En efecto, cuando Juan anunciaba ya al Se\u00f1or, se le pregunt\u00f3: <i>T\u00fa \u00bfqui\u00e9n eres? <\/i>Y \u00e9l respondi\u00f3:<i>Yo soy la voz del que clama en el desierto<\/i>.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Palamas_obispo\">San Gregorio Palamas, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Gran_precursor_del_Sol_de_justicia_y_voz_del_mismo_Verbo_de_Dios\">Homil\u00eda: Gran precursor del Sol de justicia y voz del mismo Verbo de Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00eda 40: PG 151, 495-498.499.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abHar\u00e1 volver a numerosos hijos de Israel al Se\u00f1or su Dios\u00bb (Lc 1,17).<\/p>\n<p>Si la muerte de sus fieles le cuesta mucho al Se\u00f1or y si el recuerdo del justo ser\u00e1 perpetuo, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s no deberemos alabar el recuerdo de Juan, que lleg\u00f3 a las m\u00e1s aireadas cimas de la santidad y de la justicia, que salt\u00f3 de gozo y fue el Precursor y heraldo del Verbo de Dios hecho carne por nosotros? De \u00e9l dijo y afirm\u00f3 Jes\u00fas que era el mayor de todos los profetas, santos y justos de este mundo. Si esto dijo de \u00e9l, nada pueden a\u00f1adir todas las alabanzas humanas, pues no necesita nuestros paneg\u00edricos quien recibi\u00f3 el testimonio y el favor del unig\u00e9nito Hijo de Dios. Por tanto, mejor ser\u00eda callarnos en presencia de aquel a quien la Escritura llama Voz de la Palabra del Alt\u00edsimo. Pero puesto que recibi\u00f3 de Cristo, Se\u00f1or de todo, tal testimonio y tama\u00f1o calificativo, que toda lengua fiel \u2014en la medida de sus posibilidades\u2014 le cante un himno, no cierto, para a\u00f1adir nada a semejante alabanza \u2014\u00bfc\u00f3mo podr\u00edamos hacerlo?\u2014, sino para pagarle una deuda. Por tanto, que cada cual cante con su lengua y proclame al un\u00edsono todas las maravillas que en Juan se han realizado.<\/p>\n<p>Toda la vida del que fue <i>el m\u00e1s grande de los nacidos de mujer, <\/i>es una sucesi\u00f3n de milagros. Y no s\u00f3lo la vida de Juan \u2014profeta antes de nacer y m\u00e1ximo entre los profetas\u2014, sino todo lo que a \u00e9l se refiere, tanto antes de su nacimiento como despu\u00e9s de su muerte, sobrepasa los verdaderos milagros. En efecto, las predicciones que de \u00e9l hicieron los m\u00e1s preclaros profetas lo llaman no hombre, sino \u00e1ngel, antorcha luciente, astro radiante dotado de luz divina, precursor del Sol de justicia y Voz del mismo Verbo de Dios.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s cercano y af\u00edn a la Palabra de Dios que la Voz de Dios? Al acercarse su concepci\u00f3n, un \u00e1ngel venido del cielo sana la esterilidad de Zacar\u00edas y de Isabel, prometi\u00e9ndoles que en su avanzada vejez engendrar\u00e1n un hijo los que eran est\u00e9riles desde su juventud, y asegur\u00e1ndoles que muchos se alegrar\u00edan de aquel nacimiento, que traer\u00e1 a todos la salvaci\u00f3n. En efecto, <i> ser\u00e1 grande a los ojos del Se\u00f1or: no beber\u00e1 vino ni licor; <\/i>adem\u00e1s <i>se llenar\u00e1 de Esp\u00edritu Santo ya en el vientre materno, y convertir\u00e1 a muchos israelitas al Se\u00f1or, su Dios. Ir\u00e1 delante del Se\u00f1or; con el esp\u00edritu y poder de El\u00edas. <\/i>Como \u00e9ste, permanecer\u00e1 virgen, habitar\u00e1 como \u00e9l en el desierto y corregir\u00e1 a los reyes y reinas culpables. Pero le superar\u00e1 principalmente por ser el Precursor de Dios, pues ir\u00e1 delante de \u00e9l.<\/p>\n<p>No siendo el mundo digno de \u00e9l, desde los m\u00e1s tiernos a\u00f1os vivi\u00f3 habitualmente en el desierto, sin angustias, sin preocupaciones, llevando una vida tranquila, viviendo s\u00f3lo para Dios, viendo \u00fanicamente a Dios y haciendo de Dios todas sus delicias. Vivir\u00e1, pues, en un lugar solitario de la tierra: <i> Vivi\u00f3 en el desierto hasta que se present\u00f3 a Israel.<\/i><\/p>\n<p>Y as\u00ed como hubo una hora en que el Se\u00f1or, movido por su inefable clemencia para con nosotros pecadores, descendi\u00f3 del cielo, as\u00ed tambi\u00e9n la hubo para que, por nosotros, Juan saliera del desierto a cumplir la voluntad de Dios. Y se mostr\u00f3 un ministro tal de la sobreabundante clemencia y de la bondad divina para con los hombres arrojados en el abismo del pecado, que, por su gran virtud, de tal modo atrajo a Dios a cuantos le ve\u00edan, convirti\u00e9ndolos con sus milagros y mostr\u00e1ndoles su vida intachable, que no hubo otro igual a \u00e9l. Exhortaba con una predicaci\u00f3n digna de su santa vida, promet\u00eda el reino de los cielos, amenazaba con el fuego inextinguible y se\u00f1alaba a Cristo como rey de la gloria, y dec\u00eda: <i> Tiene un bieldo en la mano: aventar\u00e1 la parva, reunir\u00e1 su trigo en el granero y quemar\u00e1 la paja en una hoguera que no se apaga.<\/i><\/p>\n<h2><span id=\"San_Maximo_de_Turin_obispo\">San M\u00e1ximo de Tur\u00edn, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 5: PL 57, 863.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abNo temas, Zacar\u00edas, porque tu s\u00faplica ha sido escuchada\u00bb (Lc 1,13).<\/p>\n<p>Es la oraci\u00f3n y no el deseo sexual, lo que concibi\u00f3 a Juan Bautista. A Isabel le hab\u00eda pasado la edad de dar vida, su cuerpo hab\u00eda perdido la esperanza de concebir; A pesar de estas condiciones de desesperaci\u00f3n, la oraci\u00f3n de Zacar\u00edas permiti\u00f3 a este cuerpo envejecido, engendrar: la gracia y no la naturaleza ha concebido a Juan. No pod\u00eda ser m\u00e1s que santo, este hijo cuyo nacimiento proviene menos del abrazo, que de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, no debemos asombrarnos de que Juan hubiera merecido un nacimiento tan glorioso. El nacimiento del precursor de Cristo, del que le abre el camino, deb\u00eda presentar una semejanza con la del Se\u00f1or, nuestro Salvador. Si el Se\u00f1or naci\u00f3 de una virgen, Juan ha sido concebido por una mujer anciana y est\u00e9ril&#8230; No admiremos menos a Isabel, que concibi\u00f3 en su vejez, al igual que Mar\u00eda, dio a luz virginalmente.<\/p>\n<p>Existe ah\u00ed, pienso, un s\u00edmbolo: Juan representaba el Antiguo Testamento, naci\u00f3 de la sangre de una mujer anciana, mientras que el Se\u00f1or, que anuncia la Buena Noticia del Reino de los cielos, es el fruto de una juventud plena de savia. Mar\u00eda, consciente de su virginidad, admira al ni\u00f1o concebido en sus entra\u00f1as. Isabel, consciente de su vejez, se ruboriza del vientre pesado por su embarazo; el evangelista dijo, en efecto: &#8220;estuvo escondida durante cinco meses&#8221;. Debemos admirar tambi\u00e9n, que el mismo arc\u00e1ngel Gabriel anunci\u00f3 ambos nacimientos: le aporta un consuelo a Zacar\u00edas, que permanece incr\u00e9dulo; viene para animar a Mar\u00eda, a la que encuentra confiada (Lc 1, 26s). El primero, por haber dudado, perdi\u00f3 su voz; el segundo, por haber cre\u00eddo enseguida, concibi\u00f3 al Verbo Salvador.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Efren_diacono_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Efr\u00e9n, di\u00e1cono y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras\">Obras: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Diatessaron, 1, 11-13.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abZacar\u00edas volvi\u00f3 a su casa; d\u00edas despu\u00e9s Isabel, su mujer, concibi\u00f3\u00bb (Lc 1,24).<\/p>\n<p>El \u00e1ngel le dijo: \u00abTu ruego ha sido escuchado por Dios\u00bb. Si Zacar\u00edas cre\u00eda que su ruego ser\u00eda escuchado, oraba bien; si no lo cre\u00eda, oraba mal. Su oraci\u00f3n estaba a punto de ser escuchada y, sin embargo, dud\u00f3. Es del todo correcto que en este momento la misma palabra se alejara de \u00e9l. Antes oraba para llegar a tener un hijo; en el momento en que su petici\u00f3n fue escuchada, cambi\u00f3 y dijo: \u00ab\u00bfC\u00f3mo estar\u00e9 seguro de esto?\u00bb Porque su boca dud\u00f3 de su oraci\u00f3n, perdi\u00f3 el uso de la palabra&#8230; Mientras Zacar\u00edas crey\u00f3, hablaba; despu\u00e9s que dej\u00f3 de creer, se qued\u00f3 mudo. Mientras Zacar\u00edas crey\u00f3, hablaba: \u00abTen\u00eda fe y por eso habl\u00e9\u00bb (Sl 115,10). Porque menospreci\u00f3 la palabra del \u00e1ngel, esta misma palabra se le convirti\u00f3 en tormento a fin de que, con su silencio honrara la palabra que menospreci\u00f3.<\/p>\n<p>Era conveniente que se quedara muda la boca que dijo: \u00ab\u00bfC\u00f3mo estar\u00e9 seguro de esto?\u00bb, para que aprendiera que el milagro era posible. La lengua que estaba desatada fue atada para que aprendiera que Aquel que hab\u00eda atado la lengua pod\u00eda desatar la suya. As\u00ed pues, fue la experiencia la que instruy\u00f3 a aquel que no hab\u00eda aceptado la ense\u00f1anza de la fe&#8230; Aprendi\u00f3 que aquel que hab\u00eda cerrado una boca abierta pod\u00eda abrir un seno cerrado.<\/p>\n<h2><span id=\"Origenes_presbitero\">Or\u00edgenes, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario\">Comentario: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Comentario al evangelio de san Juan, 2, 193s.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abGuardar\u00e1s silencio&#8230; hasta el d\u00eda en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras\u00bb (Lc 1,20).<\/p>\n<p>En nosotros, la voz y la palabra no son la misma cosa, porque la voz se puede hacer o\u00edr sin que tenga ning\u00fan sentido, sin palabras, y la palabra igualmente puede ser transmitida al esp\u00edritu sin voz, como ocurre con el discurso en nuestro pensamiento. De la misma manera, puesto que el Salvador es Palabra&#8230;, Juan difiere de \u00e9l siendo la voz, por analog\u00eda con Cristo que es la Palabra. Es esto lo que el mismo Juan responde a los que le preguntan qui\u00e9n es: \u00abYo soy la voz del que clama en el desierto: &#8216;Preparad el camino del Se\u00f1or, allanad sus senderos&#8217;\u00bb (Jn 1,23).<\/p>\n<p>Es posible que sea por esta raz\u00f3n que Zacar\u00edas, porque dud\u00f3 del nacimiento de esta voz que deb\u00eda revelar a la Palabra de Dios, perdi\u00f3 la voz y la recuper\u00f3 al nacer el que es esta voz , el precursor de la Palabra (Lc 1,64). Porque para que el esp\u00edritu pueda captar la palabra que designa a la voz, es preciso escuchar la voz. Es tambi\u00e9n por eso que, seg\u00fan la fecha de su nacimiento, Juan es un poco mayor que Cristo; en efecto, nosotros percibimos la voz antes que la palabra: Juan se\u00f1ala as\u00ed a Cristo, porque es por una voz que la Palabra se manifiesta. Igualmente Cristo es bautizado por Juan que confiesa tener necesidad de ser bautizado por \u00e9l (Mt 3,14)&#8230; En una palabra, cuando Juan muestra a Cristo, es un hombre que muestra a Dios, al Salvador incorporal; es una voz que muestra la Palabra&#8230;<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia\">Homil\u00eda: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00edas sobre San Lucas, n. 4.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abEstar\u00e1 lleno del Esp\u00edritu Santo desde el seno de su madre\u00bb (Lc 1,15).<\/p>\n<p>El nacimiento de Juan est\u00e1 lleno de milagros. Un arc\u00e1ngel ha anunciado la venida de nuestro Se\u00f1or y Salvador; de la misma manera un arc\u00e1ngel anuncia el nacimiento de Juan. \u00abEstar\u00e1 lleno del Esp\u00edritu Santo desde el seno de su madre\u00bb. El pueblo, no reconoc\u00eda a nuestro Se\u00f1or que hac\u00eda \u00absignos y prodigios\u00bb y curaba sus enfermedades, pero Juan, ya desde el seno materno exulta de gozo. Al llegar la madre de Jes\u00fas, no pudi\u00e9ndose contener, intenta ir a su encuentro. \u00abEn cuanto tu saludo lleg\u00f3 a mis o\u00eddos, la criatura salt\u00f3 de alegr\u00eda en mi vientre\u00bb (Lc 1,44). Estando todav\u00eda en el seno de su madre, Juan hab\u00eda ya recibido el Esp\u00edritu Santo&#8230;<\/p>\n<p>Seguidamente dice la Escritura \u00abconvertir\u00e1 muchos israelitas al Se\u00f1or, su Dios\u00bb. Juan convertir\u00e1 a \u00abmuchos\u00bb; El Se\u00f1or, no a muchos sino a todos. En efecto, esta era su obra, llevar al mundo entero hasta Dios, el Padre.<\/p>\n<p>\u00abIr\u00e1 delante del Se\u00f1or, con el esp\u00edritu y el poder de El\u00edas\u00bb&#8230; Como en todos los profetas, hab\u00eda en El\u00edas poder y esp\u00edritu&#8230; El Esp\u00edritu que se hab\u00eda posado sobre El\u00edas, vino sobre Juan y el poder que moraba en El\u00edas, vino sobre \u00e9l. El primero fue transportado al cielo (2R 2,11) pero el segundo ha sido el precursor del Se\u00f1or, y muri\u00f3 antes que \u00e9l para descender hasta el pa\u00eds de los muertos y anunciar all\u00ed su venida.<\/p>\n<h2><span id=\"Juan_Taulero_dominico_en_Estrasburgo\">Juan Taulero, dominico en Estrasburgo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon-2\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n para la fiesta de Navidad.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abHe aqu\u00ed que deber\u00e1s guardar silencio\u00bb (Lc 1,20).<\/p>\n<p>Por Navidad celebramos un triple nacimiento\u2026 El primero y m\u00e1s sublime es el nacimiento del Hijo \u00fanico engendrado por el Padre celestial en la esencia divina, en la distinci\u00f3n de las personas. El segundo nacimiento es el que tiene lugar a trav\u00e9s de una madre, la cual, en su fecundidad ha conservado la pureza absoluta de su castidad virginal. El tercero es aquel a trav\u00e9s del cual Dios, todos los d\u00edas y a todas horas, nace en verdad, espiritualmente, por la gracia y el amor, en un alma buena\u2026<\/p>\n<p>Por este tercer nacimiento es por el que no debe quedar en nosotros m\u00e1s que una b\u00fasqueda simple y pura de Dios, sin ning\u00fan otro deseo que el de no tener nada propio\u2026, con la \u00fanica voluntad de ser de \u00e9l, de darle cabida en nosotros de la manera m\u00e1s elevada, la m\u00e1s \u00edntima con \u00e9l, para que \u00e9l pueda llevar a cabo su obra y nacer en nosotros sin que interpongamos ning\u00fan obst\u00e1culo\u2026 Por eso san Agust\u00edn nos dice: \u201cVac\u00edate para que puedas ser llenado; sal para poder entrar\u201d, y en otra parte: \u201cOh t\u00fa, alma noble, noble criatura, \u00bfpor qu\u00e9 buscas fuera de ti al que est\u00e1 en ti, todo entero, de la manera m\u00e1s real y manifiesta? Y puesto que t\u00fa participas de la naturaleza divina, \u00bfqu\u00e9 te importan las cosas creadas y qu\u00e9 tienes que hacer con ellas?\u201d. Si el hombre preparara as\u00ed el lugar en el fondo de s\u00ed mismo, Dios, sin duda alguna, estar\u00eda obligado a llenarlo y completamente; si no fuera as\u00ed, el cielo se romper\u00eda para llenar el vac\u00edo. Dios no puede dejar las cosas vac\u00edas; eso ser\u00eda contrario a su naturaleza, a su justicia.<\/p>\n<p>Por eso debes callarte; entonces, la Palabra de este nacimiento, podr\u00e1 ser pronunciada en ti y t\u00fa podr\u00e1s escucharla. Pero, debes estar seguro que, si quieres hablar, \u00e9l debe callarse. No se puede servir mejor al Verbo que escuch\u00e1ndole y call\u00e1ndose. Si t\u00fa, pues, sales completamente de ti mismo, Dios entrar\u00e1 todo entero; tanto en cuanto t\u00fa sales, \u00e9l entra, ni m\u00e1s ni menos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>5 En los d\u00edas de Herodes, rey de Judea, hab\u00eda un sacerdote de nombre Zacar\u00edas, del turno de Ab\u00edas, casado con una descendiente de Aar\u00f3n, cuyo nombre era Isabel. 6 Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta seg\u00fan los mandamientos y leyes del Se\u00f1or. 7 No ten\u00edan hijos, porque Isabel era est\u00e9ril, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-1-5-25-nacimiento-de-juan-el-bautista\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 1, 5-25: Nacimiento de Juan el Bautista\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41430","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41430","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41430"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41430\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41430"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41430"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41430"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}