{"id":41432,"date":"2016-10-07T23:32:38","date_gmt":"2016-10-08T04:32:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-1-39-45-visitacion-de-la-virgen-maria-a-isabel\/"},"modified":"2016-10-07T23:32:38","modified_gmt":"2016-10-08T04:32:38","slug":"lc-1-39-45-visitacion-de-la-virgen-maria-a-isabel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-1-39-45-visitacion-de-la-virgen-maria-a-isabel\/","title":{"rendered":"Lc 1, 39-45: Visitaci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda a Isabel"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">39<\/span> En aquellos mismos d\u00edas, Mar\u00eda se levant\u00f3 y se puso en camino de prisa hacia la monta\u00f1a, a una ciudad de Jud\u00e1; <span class=\"versiculo\">40<\/span> entr\u00f3 en casa de Zacar\u00edas y salud\u00f3 a Isabel. <span class=\"versiculo\">41<\/span> Aconteci\u00f3 que, en cuanto Isabel oy\u00f3 el saludo de Mar\u00eda, salt\u00f3 la criatura en su vientre. Se llen\u00f3 Isabel de Esp\u00edritu Santo <span class=\"versiculo\">42<\/span> y, levantando la voz, exclam\u00f3: \u00ab\u00a1Bendita t\u00fa entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! <span class=\"versiculo\">43<\/span> \u00bfQui\u00e9n soy yo para que me visite la madre de mi Se\u00f1or? <span class=\"versiculo\">44<\/span> Pues, en cuanto tu saludo lleg\u00f3 a mis o\u00eddos, la criatura salt\u00f3 de alegr\u00eda en mi vientre. <span class=\"versiculo\">45<\/span> Bienaventurada la que ha cre\u00eddo, porque lo que le ha dicho el Se\u00f1or se cumplir\u00e1\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Teresa_de_Calcuta\">Teresa de Calcuta<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos_Maria_se_puso_en_camino\">Escritos: Mar\u00eda se puso en camino.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">No hay amor m\u00e1s grande.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abMar\u00eda se puso en camino\u00bb (Lc 1,39).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s que Mar\u00eda fue visitada por el \u00e1ngel, se puso r\u00e1pidamente en camino a casa de su prima Isabel, la cual tambi\u00e9n esperaba un hijo. Y el ni\u00f1o que hab\u00eda de nacer, Juan Bautista, salt\u00f3 de gozo en el vientre de Isabel. \u00a1Qu\u00e9 maravilla! \u00a1El Dios todopoderoso, para anunciar la venida de su Hijo, escogi\u00f3 a un ni\u00f1o que hab\u00eda de nacer!<\/p>\n<p>Mar\u00eda, a trav\u00e9s del misterio de la Anunciaci\u00f3n y de la Visitaci\u00f3n, representa el modelo de vida que nosotras deber\u00edamos llevar. Primero acogi\u00f3 a Jes\u00fas en su existencia; seguidamente, comparti\u00f3 lo que hab\u00eda recibido. Cada vez que recibimos la Santa Comuni\u00f3n, Jes\u00fas, el Verbo, se hace carne en nuestra vida \u2013don de Dios, al mismo tiempo bello, gracioso, singular. Esta fue la primera Eucarist\u00eda: Mar\u00eda ofrece a su Hijo en ella, en quien \u00e9l hab\u00eda puesto el primer altar. Mar\u00eda, la \u00fanica que pod\u00eda afirmar con una confianza absoluta: \u00abEsto es mi cuerpo\u00bb, a partir de ese primer momento ofreci\u00f3 su propio cuerpo, su fuerza, todo su ser, para la formaci\u00f3n del Cuerpo de Cristo.<\/p>\n<p>Nuestra Madre la Iglesia ha elevado, delante del rostro de Dios, a un gran honor a las mujeres proclamando a Mar\u00eda Madre de la Iglesia.<\/p>\n<p>El regocijo y el gozo eran la fuerza de Nuestra Se\u00f1ora. Fue su hijo quien hizo de ella la presurosa sirvienta de Dios, porque desde que entr\u00f3 en ella \u00abse fue a toda prisa\u00bb. Solamente el gozo pod\u00eda darle la fuerza para marchar a toda prisa m\u00e1s all\u00e1 de las colinas de Judea y convertirse en la servidora de su prima. Esto sirve igualmente para nosotras; igual que ella debemos ser las sirvientas del Se\u00f1or y cada d\u00eda, despu\u00e9s de la santa comuni\u00f3n, apresurarnos para ir m\u00e1s all\u00e1 de las dificultades que nos encontremos al ofrecer con todo nuestro coraz\u00f3n nuestro servicio a los pobres. Dar Jes\u00fas a los pobres en tanto que sirvientas del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>El gozo es la oraci\u00f3n, el gozo es la fuerza, el gozo es el amor, es una red de amor gracias a la cual podr\u00e9is alcanzar a las almas. \u00abAl que da de buena gana lo ama Dios\u00bb (2Co 9,7). El que da gozosamente, da m\u00e1s. Si en el trabajo encontr\u00e1is dificultades y las acept\u00e1is con gozo, con una amplia sonrisa, en esto, como en muchas otras cosas, dar\u00e9is prueba de que vuestras obras son buenas y el Padre ser\u00e1 glorificado en ellas. La mejor manera de mostrar vuestro agradecimiento a Dios y a los hombres es acept\u00e1ndolo todo con gozo. Un coraz\u00f3n gozoso proviene de un coraz\u00f3n que arde en amor.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario\">Comentario: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Sobre San Lucas 19-21: SC 45, 81-82.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abMar\u00eda se puso en camino y se fue de prisa a la monta\u00f1a&#8230;\u00bb (Lc 1,39).<\/p>\n<p>Es normal que aquellos que quieren que se les crea, den razones para creerlos. Por eso el \u00e1ngel&#8230; le anunci\u00f3 a Mar\u00eda, la virgen, que una mujer de edad avanzada y est\u00e9ril iba a ser madre, mostrando as\u00ed que Dios puede hacer todo lo que desea. Cuando Mar\u00eda tiene noticia de la maternidad de su prima Isabel, ya anciana y est\u00e9ril, se pone en camino. No por falta de fe en la profec\u00eda ni por dudar del anuncio, ni por dudar de los signos que le fueron dados, sino llena de alegr\u00eda para cumplir un servicio entra\u00f1able. En la prontitud de la alegr\u00eda, Mar\u00eda se dirige hacia las monta\u00f1as. Llena de Dios \u00bfpod\u00eda no ir de prisa hacia las alturas? Los c\u00e1lculos lentos no corresponden a la gracia del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Aprended, vosotros tambi\u00e9n, la solicitud que deb\u00e9is tener acerca de vuestras parientes que van a ser madres. Mar\u00eda viv\u00eda hasta aquel momento en un recogimiento total. Su pudor virginal no la retuvo de aparecer en p\u00fablico, ni lo escabroso de las monta\u00f1as la fren\u00f3 en su deseo de servicio, ni el camino largo la pod\u00eda retener. La Virgen se dirige con prontitud hacia las alturas, la Virgen piensa en servir y se olvida de s\u00ed misma. El amor es su fortaleza, a pesar de su sexo. Mar\u00eda sale de su casa y se va hacia las alturas&#8230; Se qued\u00f3 en casa de Isabel unos tres meses, no por el placer de estar con gente, sino para cumplir un servicio y cumplirlo con toda solicitud hasta el final.<\/p>\n<p>La joven va hacia la anciana, la que es superior va hacia la que es inferior: Mar\u00eda a Isabel, Cristo a Juan, m\u00e1s tarde el Se\u00f1or se har\u00e1 bautizar por Juan para consagrar el bautismo. Y en seguida se manifiestan los beneficios de la llegada de Mar\u00eda y de la presencia del Se\u00f1or, porque \u201ctan pronto como Isabel oy\u00f3 el saludo de Mar\u00eda, el ni\u00f1o se estremeci\u00f3 en su vientre y se llen\u00f3 del Esp\u00edritu Santo&#8221;&#8230; Ambas mujeres hablan de la gracia que les ha sido hecha; ambos ni\u00f1os realizan esta gracia e introducen a sus madres en este misterio de la misericordia.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Damasceno_doctor_de_la_Iglesia\"> San Juan Damasceno, doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Primer serm\u00f3n sobra la dormici\u00f3n de Mar\u00eda; SC 80, 101ss.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bfC\u00f3mo es posible que la madre de mi Se\u00f1or venga a visitarme?\u00bb (Lc 1,).<\/p>\n<p><p>\u201cBendita t\u00fa entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre&#8230;\u201d (Lc 1,42) De hecho, las generaciones te proclamar\u00e1n dichosa, como t\u00fa los has anunciado. Las hijas de Jerusal\u00e9n, es decir, la Iglesia, te han visto y proclaman tu felicidad&#8230; En efecto, t\u00fa eres el trono real rodeado de \u00e1ngeles contemplando al Maestro y Creador que est\u00e1 sentado en \u00e9l. (cf Dt 7,9). Eres el Ed\u00e9n espiritual, m\u00e1s sagrado y m\u00e1s sublime que el anterior. En el primero habitaba el Ad\u00e1n de la tierra; en ti, el Se\u00f1or del cielo. (1Cor 15,47) El arca de No\u00e9 es la prefiguraci\u00f3n de tu ser porque guard\u00f3 en si el germen de la segunda creaci\u00f3n. T\u00fa das a luz a Cristo, la salvaci\u00f3n del mundo por la cual quedaron sepultados los pecados y apaciguadas las aguas.<\/p>\n<p>En la antig\u00fcedad has sido prefigurada por la zarza ardiente, dibujada por las tablas escritas por Dios (cf Ex 31,18) contada por el arca de la alianza. Has sido prefigurada por la urna de oro, el candelabro&#8230;, la vara de Aar\u00f3n florida (Nm 17,23)&#8230;Me iba a olvidar de la escala de Jacob. As\u00ed como Jacob vio el cielo y la tierra unidos por la escala, y los \u00e1ngeles que sub\u00edan y bajaban por ella, y a Aquel que es el invencible y el \u00fanico fuerte, luchar con \u00e9l una lucha simb\u00f3lica, as\u00ed t\u00fa misma has sido hecha medianera y escala por la que Dios descendi\u00f3 hacia nosotros y tom\u00f3 sobre si la debilidad de nuestra sustancia, abraz\u00e1ndola y uni\u00e9ndola estrechamente a si.<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Isabel_de_la_Trinidad_Carmelita_Descalza\">Santa Isabel de la Trinidad, Carmelita Descalza<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos\">Escritos: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">El cielo en la fe (Primer retiro), d\u00eda d\u00e9cimo.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abMar\u00eda se puso en camino\u00bb (Lc 1,39).<\/p>\n<p><p>Me parece que la actitud de la Virgen durante los meses transcurridos entre la Anunciaci\u00f3n y el Nacimiento es el modelo de las almas interiores; de esos seres que Dios ha escogido para vivir dentro de s\u00ed, en el fondo del abismo sin fondo. \u00a1Con qu\u00e9 paz, con qu\u00e9 recogimiento Mar\u00eda se somet\u00eda y se prestaba a todas las cosas! \u00a1C\u00f3mo, a\u00fan las m\u00e1s vulgares, eran divinizadas por Ella! Porque a trav\u00e9s de todo la Virgen no dejaba de ser la adoradora del don de Dios. Esto no la imped\u00eda entregarse a las cosa de fuera cuando se trataba de ejercitar la caridad.<\/p>\n<p>El Evangelio nos dice que Mar\u00eda subi\u00f3 con toda diligencia a las monta\u00f1as de Judea, para ir a casa de su prima Isabel (Lc. 1,39-40). Jam\u00e1s la visi\u00f3n inefable que ella contemplaba en s\u00ed misma disminuy\u00f3 su caridad exterior. Porque, como dice un autor piadoso (Ruysbroec), Si la contemplaci\u00f3n \u00abtiende hacia la alabanza y a la eternidad de su Se\u00f1or, ella posee la unidad y nunca la perder\u00e1. Si llega un mandato del cielo, ella se vuelve hacia los hombres, se compadece de todas sus necesidades, se inclina hacia todas sus miserias. Es necesario que ella llore y que ella fecunde. Alumbra como el fuego; como \u00e9l, ella quema, absorbe y devora, elevando hacia el cielo lo que ha devorado. Y una vez que ha acabado su misi\u00f3n en la tierra se remonta y emprende nuevamente, ardiendo en su fuego, el camino de la altura\u00bb.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Elredo_de_Rielvaux_monje_cisterciense\">San Elredo de Rielvaux, monje cisterciense<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon-2\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Segundo serm\u00f3n para la Asunci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abDichosa t\u00fa que has cre\u00eddo\u00bb (Lc 1,45).<\/p>\n<p><p>Si santa Mar\u00eda Magdalena, que ha sido pecadora y de la cual el Se\u00f1or ha expulsado siete demonios, ha merecido ser glorificada hasta tal punto punto que su alabanza permanece en la asamblea de los santos, \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 medir hasta qu\u00e9 punto \u00ablos justos se gozan en la presencia de Dios y desbordan de alegr\u00eda&#8221; refiri\u00e9ndonos a la Virgen Mar\u00eda, que no ha conocido bar\u00f3n?&#8230; Si el ap\u00f3stol san Pedro, que no s\u00f3lo no ha sido capaz de velar una hora con Cristo, sino que incluso lleg\u00f3 a renegar, ha obtenido tal gracia, que le han sido encomendadas las llaves del Reino de los cielos \u00bfDe qu\u00e9 elogios Santa Mar\u00eda no es digna, Ella que llev\u00f3 en su seno al rey de los \u00e1ngeles en persona, al cual los cielos no pueden contener? Si Pablo, que &#8220;no respiraba m\u00e1s que amenazas y matanzas con respecto a los disc\u00edpulos del Se\u00f1or\u00bb&#8230;, ha sido objeto de tal misericordia&#8230;que ha sido arrebatado \u00abhasta el tercer cielo, sea en su cuerpo o fuera de su cuerpo&#8221;, no es sorprendente que la santa Madre de Dios, que ha permanecido con su hijo en las pruebas que ha soportado desde el cuna, haya sido elevada al cielo, incluso en su cuerpo y exaltada por encima de los coros ang\u00e9licos.<\/p>\n<p>Si hay \u00abalegr\u00eda en el cielo ante los \u00e1ngeles, por un solo pecador que hace penitencia\u00bb, \u00bfqu\u00e9 hermosa y alegre alabanza se elevar\u00e1 ante Dios, ante la persona de Santa Mar\u00eda, que nunca ha pecado?&#8230; Si realmente aquellos que \u00aben el pasado estuvieron en tinieblas\u00bb y han llegado, por la gracia, a ser \u00abluz en el Se\u00f1or\u00bb \u00abbrillar\u00e1n como el sol en el Reino de su Padre\u00bb, \u00bfqui\u00e9n estar\u00e1 en condiciones de relatar \u00abel peso eterno de gloria\u00bb de Santa Mar\u00eda, que ha venido a este mundo \u00abcomo Aurora que se levanta, hermosa como la luna, elegida como el sol&#8221;, y de quien ha nacido \u00abla luz verdadera que ilumina todo hombre en este mundo\u00bb? Por otra parte, ya que el Se\u00f1or dijo: &#8220;El que me sirve, que me siga, y donde yo estoy, tambi\u00e9n estar\u00e1 mi siervo&#8221;, \u00bfD\u00f3nde pensamos que est\u00e1 su Madre, que le ha servido con tanto empe\u00f1o y la constancia? Si le ha seguido y le ha obedecido hasta la muerte, nos sorprende que ahora, m\u00e1s que nadie, &#8220;siga del Cordero dondequiera que vaya.\u00bb <\/p>\n<h2><span id=\"San_Bernardo_abad\">San Bernardo, abad<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon-3\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n para la octava de la Asunci\u00f3n, sobre las doce prerrogativas de Mar\u00eda.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abDichosa, la que ha cre\u00eddo\u00bb (Lc 1,45).<\/p>\n<p>Mar\u00eda es dichosa, tal como su prima Isabel se lo ha dicho, no s\u00f3lo porque Dios la ha mirado, sino porque ha cre\u00eddo. Su fe es el mejor fruto de la bondad divina. Pero ha sido necesario que el arte inefable del Esp\u00edritu Santo viniera sobre ella para que una tal grandeza de alma se uniera, en el secreto de su coraz\u00f3n virginal, a una tal humildad. La humildad y la grandeza de alma de Mar\u00eda, as\u00ed como su virginidad y su fecundidad, son semejantes a dos estrellas que se iluminan mutuamente, porque en Mar\u00eda la profundidad de su humildad no perjudica en nada a la generosidad de su alma, y rec\u00edprocamente. Puesto que Mar\u00eda se juzgaba a s\u00ed misma de manera tan humilde, no fue menos generosa en su fe en la promesa que el \u00e1ngel le hab\u00eda hecho. Ella, que se miraba a s\u00ed misma como una pobre y peque\u00f1a esclava, no dud\u00f3 en absoluto ser llamada a este misterio incomprensible, a esta uni\u00f3n prodigiosa, a este secreto insondable. Crey\u00f3 inmediatamente que iba a ser verdaderamente la madre de Dios-hecho-hombre.<\/p>\n<p>Es la gracia de Dios la que produce esta maravilla en el coraz\u00f3n de los elegidos; la humildad no los hace ser temerosos ni timoratos, como tampoco la generosidad de su alma los vuelve orgullosos. Al contrario, en los santos, estas dos virtudes de refuerzan la una a la otra. La grandeza de alma no s\u00f3lo no abre la puerta a ninguna clase de orgullo, sino que es sobre todo ella la que les hace penetrar siempre m\u00e1s adentro en los misterios de la humildad. En efecto, los m\u00e1s generosos en el servicio de Dios son tambi\u00e9n los m\u00e1s penetrados del temor del Se\u00f1or y los m\u00e1s agradecidos por los dones recibidos. Rec\u00edprocamente, cuando la humildad est\u00e1 en juego, no se desliza en el alma ninguna ruindad. Cuanto menos una persona tiene la costumbre de presumir de sus propias fuerzas, incluso en las cosas m\u00e1s peque\u00f1as, tanto m\u00e1s se conf\u00eda en el poder de Dios, incluso en las m\u00e1s grandes.<\/p>\n<h2><span id=\"Origenes_presbitero\">Or\u00edgenes, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario-2\">Comentario: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Comentario sobre el Cantar de los Cantares, III, 11,10s.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abMar\u00eda se puso, r\u00e1pidamente, en camino hacia un pueblo de la monta\u00f1a de Judea\u00bb (Lc 1,39).<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1O\u00edd, que llega mi amado, saltando sobre los montes,\u00bb (Ct 2,8). En principio, Cristo no se dio a conocer a la Iglesia si no por su voz. Comenz\u00f3 dejando o\u00edr su voz por mediaci\u00f3n de los profetas; sin dejarse ver, se hizo comprender. Su voz estaba en los mensajes que le anunciaban, y a lo largo de todo este tiempo, la Iglesia-Esposa reunida desde los or\u00edgenes del mundo, tan s\u00f3lo la comprend\u00eda. Pero lleg\u00f3 un d\u00eda en que ella le vio con sus propios ojos y dijo: \u00ab\u00a1Que llega mi amado, saltando sobre los montes!\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>Y cada alma, si el amor del Verbo de Dios la abraza&#8230;,se siente feliz y consolada cuando percibe la presencia del Esposo, cuando se encuentra delante de las dif\u00edciles palabras de la Ley y de los profetas. A medida que se aproxima a su pensamiento para iluminar su fe, le ve brincar por los montes y colinas&#8230;, y puede muy bien decir: \u00ab\u00a1O\u00edd, que llega mi amado!\u00bb&#8230; Ciertamente, el Esposo ha prometido a su Esposa, es decir, a sus disc\u00edpulos: \u00abYo estoy con vosotros todos los d\u00edas hasta el fin del mundo\u00bb (Mt 28,20). Pero eso no le impide decir tambi\u00e9n que se va a tomar posesi\u00f3n de su Reino (Lc 19,12); entonces, de nuevo, a medianoche, se oye el grito: \u00abMirad, que llega el Esposo\u00bb (Mt 25,6). Una veces, pues, el Esposo se hace presente y ense\u00f1a, otras se hace el ausente y se le desea&#8230; As\u00ed es que, cuando el alma busca comprender y no lo alcanza, para ella el Verbo de Dios est\u00e1 ausente. Pero cuando encuentra al que busca, le experimenta presente sin duda ninguna y la ilumina con su luz&#8230;. Si queremos, pues, ver al Verbo de Dios, al Esposo del alma, \u00abbrincando por los collados\u00bb, escuchemos primeramente su voz, y le podremos ver.<\/p>\n<h2><span id=\"Beato_Guerrico_de_Igny_abad\">Beato Guerrico de Igny, abad<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon-4\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 2\u00ba para el Adviento, \u00a71-2: SC 166.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abMirad a mi amado como viene saltando por los montes, brincando por las colinas\u00bb (Ct 2,8).<\/p>\n<p>\u201cYa viene el Rey, corramos al encuentro de nuestro Salvador\u201d (liturgia de Adviento). Con raz\u00f3n dijo Salom\u00f3n: \u201cAgua fresca en garganta sedienta, la buena noticia de tierra lejana.\u201d (Prov 25,25) S\u00ed, es una buena noticia la que anuncia la llegada del Salvador, la reconciliaci\u00f3n del mundo, los bienes del mundo futuro. \u201cQu\u00e9 hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva\u201d. (Is 52,7)&#8230;<\/p>\n<p>Estas noticias son agua refrescante y bebida de sabidur\u00eda saludable para el alma sedienta de Dios. En verdad, aquel que anuncia la llegada del Se\u00f1or o sus misterios nos da a beber. \u201cSacar\u00e9is agua con gozo de las fuentes del Salvador\u201d. (Is 12,3) Tambi\u00e9n a aquel que trae este anuncio&#8230; el alma le responde con las palabras de Isabel que hab\u00eda bebido del mismo Esp\u00edritu: \u201c\u00bfC\u00f3mo es posible que la Madre de mi Se\u00f1or venga a visitarme? Porque en cuanto o\u00ed tu saludo, el ni\u00f1o empez\u00f3 a dar saltos de alegr\u00eda en mi seno.\u201d (Lc 1,43) saltando de gozo por ir al encuentro del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>En verdad, hermanos m\u00edos, hay que ir al encuentro de Cristo que viene saltando de gozo y de entusiasmo&#8230; \u201cSalud de mi rostro, Dios m\u00edo.\u201d (Sal 42,5) En tu condescendencia saludas a tus siervos y los salvas. .. No \u00fanicamente por las palabras de paz, sino por el beso de paz. T\u00fa te unes a nuestra carne, t\u00fa nos salvas por tu muerte en la cruz. Que nuestro esp\u00edritu exulte, pues, con alegr\u00eda desbordante, que corra al encuentro del Se\u00f1or que viene de lejos, aclam\u00e1ndole con estas palabras: \u201cC\u00farame, Se\u00f1or, y quedar\u00e9 curado, s\u00e1lvame, y quedar\u00e9 a salvo, pues a ti se dirige mi alabanza\u201d (Jr 17,14); \u201cBendito el que viene en nombre del Se\u00f1or.\u201d (Sal 117,25-26)<\/p>\n<h2><span id=\"Francisco_Papa\">Francisco Papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Lumen_Fidei\">Lumen Fidei: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Carta Enc\u00edclica Lumen Fidei, n. 39.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abBienaventurada t\u00fa que has cre\u00eddo\u00bb (Lc 1,45).<\/p>\n<p> 39. Es imposible creer cada uno por su cuenta. La fe no es \u00fanicamente una opci\u00f3n individual que se hace en la intimidad del creyente, no es una relaci\u00f3n exclusiva entre el \u00abyo\u00bb del fiel y el \u00abT\u00fa\u00bb divino, entre un sujeto aut\u00f3nomo y Dios. Por su misma naturaleza, se abre al \u00abnosotros\u00bb, se da siempre dentro de la comuni\u00f3n de la Iglesia. Nos lo recuerda la forma dialogada del Credo, usada en la liturgia bautismal. El creer se expresa como respuesta a una invitaci\u00f3n, a una palabra que ha de ser escuchada y que no procede de m\u00ed, y por eso forma parte de un di\u00e1logo; no puede ser una mera confesi\u00f3n que nace del individuo. Es posible responder en primera persona, \u00abcreo\u00bb, s\u00f3lo porque se forma parte de una gran comuni\u00f3n, porque tambi\u00e9n se dice \u00abcreemos\u00bb. Esta apertura al \u00abnosotros\u00bb eclesial refleja la apertura propia del amor de Dios, que no es s\u00f3lo relaci\u00f3n entre el Padre y el Hijo, entre el \u00abyo\u00bb y el \u00abt\u00fa\u00bb, sino que en el Esp\u00edritu, es tambi\u00e9n un \u00abnosotros\u00bb, una comuni\u00f3n de personas. Por eso, quien cree nunca est\u00e1 solo, porque la fe tiende a difundirse, a compartir su alegr\u00eda con otros. Quien recibe la fe descubre que las dimensiones de su \u00abyo\u00bb se ensanchan, y entabla nuevas relaciones que enriquecen la vida. Tertuliano lo ha expresado incisivamente, diciendo que el catec\u00fameno, \u00abtras el nacimiento nuevo por el bautismo\u00bb, es recibido en la casa de la Madre para alzar las manos y rezar, junto a los hermanos, el Padrenuestro, como signo de su pertenencia a una nueva familia.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Josemaria_Escriva_de_Balaguer_presbitero\">San Jos\u00e9maria Escriv\u00e1 de Balaguer, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia\">Homil\u00eda: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Es Cristo que pasa (Homil\u00eda del 04-05-1957).<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bfQui\u00e9n soy yo, para que me visite la madre de mi Se\u00f1or?\u00bb (Lc 1,43).<\/p>\n<p><p>Cristo nos urge (cf 2Co 5,14). Cada uno de vosotros ha de ser no s\u00f3lo ap\u00f3stol, sino ap\u00f3stol de ap\u00f3stoles, que arrastre a otros, que mueva a los dem\u00e1s para que tambi\u00e9n ellos den a conocer a Jesucristo. Quiz\u00e1s alguno se pregunte c\u00f3mo, de qu\u00e9 manera puede dar este conocimiento a las gentes. Y os respondo: con naturalidad, con sencillez, viviendo como viv\u00eds en medio del mundo, entregados a vuestro trabajo profesional y al cuidado de vuestra familia&#8230;la vida ordinaria puede ser santa y llena de Dios, que el Se\u00f1or nos llama a santificar la tarea corriente, porque ah\u00ed est\u00e1 tambi\u00e9n la perfecci\u00f3n cristiana. Consider\u00e9moslo una vez m\u00e1s, contemplando la vida de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>No olvidemos que la casi totalidad de los d\u00edas que Nuestra Se\u00f1ora pas\u00f3 en la tierra transcurrieron de una manera muy parecida a las jornadas de otros millones de mujeres, ocupadas en cuidar de su familia, en educar a sus hijos, en sacar adelante las tareas del hogar. Mar\u00eda santifica lo m\u00e1s menudo, lo que muchos consideran err\u00f3neamente como intrascendente y sin valor: el trabajo de cada d\u00eda, los detalles de atenci\u00f3n hacia las personas queridas, las conversaciones y las visitas con motivo de parentesco o de amistad. \u00a1Bendita normalidad, que puede estar llena de tanto amor de Dios!<\/p>\n<p>Porque eso es lo que explica la vida de Mar\u00eda: su amor. Un amor llevado hasta el extremo, hasta el olvido completo de s\u00ed misma, contenta de estar all\u00ed, donde la quiere Dios, y cumpliendo con esmero la voluntad divina. Eso es lo que hace que el m\u00e1s peque\u00f1o gesto suyo, no sea nunca banal, sino que se manifieste lleno de contenido. Mar\u00eda, Nuestra Madre, es para nosotros ejemplo y camino. Hemos de procurar ser como Ella, en las circunstancias concretas en las que Dios ha querido que vivamos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>39 En aquellos mismos d\u00edas, Mar\u00eda se levant\u00f3 y se puso en camino de prisa hacia la monta\u00f1a, a una ciudad de Jud\u00e1; 40 entr\u00f3 en casa de Zacar\u00edas y salud\u00f3 a Isabel. 41 Aconteci\u00f3 que, en cuanto Isabel oy\u00f3 el saludo de Mar\u00eda, salt\u00f3 la criatura en su vientre. Se llen\u00f3 Isabel de Esp\u00edritu &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-1-39-45-visitacion-de-la-virgen-maria-a-isabel\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 1, 39-45: Visitaci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda a Isabel\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41432","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41432","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41432"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41432\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41432"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41432"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41432"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}