{"id":41433,"date":"2016-10-07T23:32:40","date_gmt":"2016-10-08T04:32:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-1-39-56-la-visitacion\/"},"modified":"2016-10-07T23:32:40","modified_gmt":"2016-10-08T04:32:40","slug":"lc-1-39-56-la-visitacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-1-39-56-la-visitacion\/","title":{"rendered":"Lc 1, 39-56 \u2013 La Visitaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">39<\/span> En aquellos mismos d\u00edas, Mar\u00eda se levant\u00f3 y se puso en camino de prisa hacia la monta\u00f1a, a una ciudad de Jud\u00e1; <span class=\"versiculo\">40<\/span> entr\u00f3 en casa de Zacar\u00edas y salud\u00f3 a Isabel. <span class=\"versiculo\">41<\/span> Aconteci\u00f3 que, en cuanto Isabel oy\u00f3 el saludo de Mar\u00eda, salt\u00f3 la criatura en su vientre. Se llen\u00f3 Isabel de Esp\u00edritu Santo <span class=\"versiculo\">42<\/span> y, levantando la voz, exclam\u00f3: \u00ab\u00a1Bendita t\u00fa entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! <span class=\"versiculo\">43<\/span> \u00bfQui\u00e9n soy yo para que me visite la madre de mi Se\u00f1or? <span class=\"versiculo\">44<\/span> Pues, en cuanto tu saludo lleg\u00f3 a mis o\u00eddos, la criatura salt\u00f3 de alegr\u00eda en mi vientre. <span class=\"versiculo\">45<\/span> Bienaventurada la que ha cre\u00eddo, porque lo que le ha dicho el Se\u00f1or se cumplir\u00e1\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">46<\/span> Mar\u00eda dijo:<br \/>\n\u00abProclama mi alma la grandeza del Se\u00f1or,<br \/> <span class=\"versiculo\">47<\/span> <i>se alegra<\/i> mi esp\u00edritu <i>en Dios, mi salvador;<\/i><br \/> <span class=\"versiculo\">48<\/span> <i>porque ha mirado la humildad de su esclava.<\/i> Desde ahora me felicitar\u00e1n todas las generaciones,<br \/> <span class=\"versiculo\">49<\/span> porque el Poderoso ha hecho obras grandes en m\u00ed: <i>su nombre es santo,<\/i><br \/> <span class=\"versiculo\">50<\/span> <i>y su misericordia llega a sus fieles de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n<\/i>.<br \/> <span class=\"versiculo\">51<\/span> \u00c9l hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de coraz\u00f3n,<br \/> <span class=\"versiculo\">52<\/span> <i>derriba<\/i> del trono <i>a los poderosos<\/i> <i>y enaltece a los humildes,<\/i><br \/> <span class=\"versiculo\">53<\/span> <i>a los hambrientos los colma de bienes<\/i> y a los ricos <i>los despide vac\u00edos<\/i>.<br \/> <span class=\"versiculo\">54<\/span> <i>Auxilia a Israel, su siervo, acord\u00e1ndose de la misericordia<\/i><br \/> <span class=\"versiculo\">55<\/span> \u2014como lo hab\u00eda prometido a <i>nuestros padres<\/i>\u2014 en favor de Abrah\u00e1n y su descendencia por siempre\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">56<\/span> Mar\u00eda se qued\u00f3 con ella unos tres meses y volvi\u00f3 a su casa. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Padres_Griegos\"> Padres Griegos<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Homilia_Cuando_aparece_Maria_el_alma_desborda_de_gozo\"> Homil\u00eda: Cuando aparece Mar\u00eda el alma desborda de gozo<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00ab\u00bfQui\u00e9n soy yo para que me visite la madre de mi Se\u00f1or?\u00bb (Lc 1,43)<br \/>Hom. griega del siglo IV atribuida err\u00f3neamente a San Gregorio de Neocesarea, llamado el Taumaturgo, n\u00ba 2: PG 10, 1156s<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=2\">PG<\/a><\/span><\/p>\n<p>\u00abEn cuanto Isabel oy\u00f3 el saludo de Mar\u00eda, salt\u00f3 la criatura en su vientre e Isabel se llen\u00f3 del Esp\u00edritu Santo.\u00bb Es as\u00ed como obra la voz de Mar\u00eda, que llena a Isabel del Esp\u00edritu Santo. Como una fuente eterna, con su lengua prof\u00e9tica anuncia a su prima un r\u00edo de gracias, y hace remover y saltar de gozo los pies del ni\u00f1o retenido en su seno: \u00a1Figura de una danza maravillosa! Cuando aparece Mar\u00eda, llena de gracias, todo desborda de gozo. <\/p>\n<p>\u00abEntonces Isabel dijo a voz en grito: \u00a1Bendita t\u00fa entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! \u00bfQui\u00e9n soy yo para que me visite la madre de mi Se\u00f1or?\u00bb Eres bendita entre las mujeres. Eres el principio de su regeneraci\u00f3n. Nos has abierto el acceso libre al para\u00edso y has disipado nuestros antiguos dolores. No, despu\u00e9s de ti, la multitud de mujeres ya no sufrir\u00e1 m\u00e1s. Las herederas de Eva ya no temer\u00e1n m\u00e1s su vieja maldici\u00f3n, ni los dolores de parto. Porque Jesucristo, el redentor de nuestra humanidad, el Salvador de toda la naturaleza, el Ad\u00e1n espiritual que cura las heridas del hombre terrestre, Jesucristo, sale de sus sagradas entra\u00f1as. \u00ab\u00a1Bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!\u00bb<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II\"> Juan Pablo II<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=5\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Juan Pablo II\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Dives_in_Misericordia_La_Madre_de_la_Misericordia\"> Dives in Misericordia: La Madre de la Misericordia<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abCantar\u00e9 eternamente las misericordias del Se\u00f1or\u00bb (Sal 89 (88), 2)<br \/>n. 9 <\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>En estas palabras pascuales de la Iglesia resuenan en la plenitud de su contenido prof\u00e9tico las ya pronunciadas por Mar\u00eda durante la visita hecha a Isabel, mujer de Zacar\u00edas: \u00abSu misericordia de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u00bb (Lc 1, 50). Ellas, ya desde el momento de la encarnaci\u00f3n, abren una nueva perspectiva en la historia de la salvaci\u00f3n. Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Cristo, esta perspectiva se hace nueva en el aspecto hist\u00f3rico y, a la vez, lo es en sentido escatol\u00f3gico. Desde entonces se van sucediendo siempre nuevas generaciones de hombres dentro de la inmensa familia humana, en dimensiones crecientes; se van sucediendo adem\u00e1s nuevas generaciones del Pueblo de Dios, marcadas por el estigma de la cruz y de la resurrecci\u00f3n, \u00abselladas\u00bb (Cfr. 2 Cor 1, 21 s) a su vez con el signo del misterio pascual de Cristo, revelaci\u00f3n absoluta de la misericordia proclamada por Mar\u00eda en el umbral de la casa de su pariente: \u00absu misericordia de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u00bb (Lc 1, 50). <\/p>\n<p>Adem\u00e1s Mar\u00eda es la que de manera singular y excepcional ha experimentado \u2014como nadie\u2014 la misericordia y, tambi\u00e9n de manera excepcional, ha hecho posible con el sacrificio de su coraz\u00f3n la propia participaci\u00f3n en la revelaci\u00f3n de la misericordia divina. Tal sacrificio est\u00e1 estrechamente vinculado con la cruz de su Hijo, a cuyos pies ella se encontrar\u00eda en el Calvario. Este sacrificio suyo es una participaci\u00f3n singular en la revelaci\u00f3n de la misericordia, es decir, en la absoluta fidelidad de Dios al propio amor, a la alianza querida por El desde la eternidad y concluida en el tiempo con el hombre, con el pueblo, con la humanidad; es la participaci\u00f3n en la revelaci\u00f3n definitivamente cumplida a trav\u00e9s de la cruz. <em>Nadie ha experimentado, como la Madre del Crucificado <\/em>el misterio de la cruz, el pasmoso encuentro de la trascendente justicia divina con el amor: el \u00abbeso\u00bb dado por la misericordia a la justicia (Cfr. Sal 85 (84), 11). Nadie como ella, Mar\u00eda, ha acogido de coraz\u00f3n ese misterio: aquella dimensi\u00f3n verdaderamente divina de la redenci\u00f3n, llevada a efecto en el Calvario mediante la muerte de su Hijo, junto con el sacrificio de su coraz\u00f3n de madre, junto con su \u00abfiat\u00bb definitivo. <\/p>\n<p>Mar\u00eda pues es la que <em>conoce m\u00e1s a fondo el misterio de la misericordia divina. <\/em>Sabe su precio y sabe cu\u00e1n alto es. En este sentido la llamamos tambi\u00e9n <em>Madre de la misericordia<\/em>:<em> <\/em>Virgen de la misericordia o Madre de la divina misericordia; en cada uno de estos t\u00edtulos se encierra un profundo significado teol\u00f3gico, porque expresan la preparaci\u00f3n particular de su alma, de toda su personalidad, sabiendo ver primeramente a trav\u00e9s de los complicados acontecimientos de Israel, y de todo hombre y de la humanidad entera despu\u00e9s, aquella misericordia de la que \u00abpor todas la generaciones\u00bb (Lc 1, 50) nos hacemos part\u00edcipes seg\u00fan el eterno designio de la Sant\u00edsima Trinidad. <\/p>\n<p>Los susodichos t\u00edtulos que atribuimos a la Madre de Dios nos hablan no obstante de ella, por encima de todo, como Madre del Crucificado y del Resucitado; como de <em>aquella que, habiendo experimentado la misericordia de modo excepcional,<\/em> \u00ab<em> merece <\/em>\u00bb de igual manera <em>tal misericordia <\/em>a lo largo de toda su vida terrena, en particular a los pies de la cruz de su Hijo; finalmente, como de aquella que a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n escondida y, al mismo tiempo, incomparable en la misi\u00f3n mesi\u00e1nica de su Hijo ha sido llamada singularmente a acercar los hombres al amor que El hab\u00eda venido a revelar: amor que halla su expresi\u00f3n m\u00e1s concreta en aquellos que sufren, en los pobres, los prisioneros, los que no ven, los oprimidos y los pecadores, tal como habl\u00f3 de ellos Cristo, siguiendo la profec\u00eda de Isa\u00edas, primero en la sinagoga de Nazaret (Cfr. Lc 4, 18) y m\u00e1s tarde en respuesta a la pregunta hecha por los enviados de Juan Bautista (Cfr. Lc 7, 22). <\/p>\n<p>Precisamente, en este amor \u00abmisericordioso\u00bb, manifestado ante todo en contacto con el mal moral y f\u00edsico, participaba de manera singular y excepcional el coraz\u00f3n de la que fue Madre del Crucificado y del Resucitado \u2014participaba Mar\u00eda\u2014. En ella y por ella, tal amor no cesa de revelarse en la historia de la Iglesia y de la humanidad. Tal revelaci\u00f3n es especialmente fructuosa, porque se funda, por parte de la Madre de Dios, sobre el tacto singular de su coraz\u00f3n materno, sobre su sensibilidad particular, sobre su especial aptitud para llegar a todos aquellos que <em>aceptan m\u00e1s f\u00e1cilmente el amor misericordioso de parte de una madre. <\/em>Es \u00e9ste uno de los misterios m\u00e1s grandes y vivificantes del cristianismo, tan \u00edntimamente vinculado con el misterio de la encarnaci\u00f3n. <\/p>\n<p>\u00abEsta maternidad de Mar\u00eda en la econom\u00eda de la gracia \u2014tal como se expresa el Concilio Vaticano II\u2014 perdura sin cesar desde el momento del asentimiento que prest\u00f3 fielmente en la Anunciaci\u00f3n, y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz hasta la consumaci\u00f3n perpetua de todos los elegidos. Pues asunta a los cielos, no ha dejado esta misi\u00f3n salvadora, sino que con su m\u00faltiple intercesi\u00f3n contin\u00faa obteni\u00e9ndonos los dones de la salvaci\u00f3n eterna. Con su amor materno cuida a los hermanos de su Hijo, que todav\u00eda peregrinan y se hallan en peligros y ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada\u00bb (LG 62).<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"\">por hacer<br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>39 En aquellos mismos d\u00edas, Mar\u00eda se levant\u00f3 y se puso en camino de prisa hacia la monta\u00f1a, a una ciudad de Jud\u00e1; 40 entr\u00f3 en casa de Zacar\u00edas y salud\u00f3 a Isabel. 41 Aconteci\u00f3 que, en cuanto Isabel oy\u00f3 el saludo de Mar\u00eda, salt\u00f3 la criatura en su vientre. 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