{"id":41436,"date":"2016-10-07T23:32:44","date_gmt":"2016-10-08T04:32:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-1-57-66-80-nacimiento-y-circunsion-de-juan-el-bautista\/"},"modified":"2016-10-07T23:32:44","modified_gmt":"2016-10-08T04:32:44","slug":"lc-1-57-66-80-nacimiento-y-circunsion-de-juan-el-bautista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-1-57-66-80-nacimiento-y-circunsion-de-juan-el-bautista\/","title":{"rendered":"Lc 1, 57-66.80 \u2013 Nacimiento y circunsi\u00f3n de Juan el Bautista"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">57<\/span> A Isabel se le cumpli\u00f3 el tiempo del parto y dio a luz un hijo. <span class=\"versiculo\">58<\/span> Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Se\u00f1or le hab\u00eda hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella. <span class=\"versiculo\">59<\/span> A los ocho d\u00edas vinieron a circuncidar al ni\u00f1o, y quer\u00edan llamarlo Zacar\u00edas, como su padre; <span class=\"versiculo\">60<\/span> pero la madre intervino diciendo: \u00ab\u00a1No! Se va a llamar Juan\u00bb. <span class=\"versiculo\">61<\/span> Y le dijeron: \u00abNinguno de tus parientes se llama as\u00ed\u00bb. <span class=\"versiculo\">62<\/span> Entonces preguntaban por se\u00f1as al padre c\u00f3mo quer\u00eda que se llamase. <span class=\"versiculo\">63<\/span> \u00c9l pidi\u00f3 una tablilla y escribi\u00f3: \u00abJuan es su nombre\u00bb. Y todos se quedaron maravillados. <span class=\"versiculo\">64<\/span> Inmediatamente se le solt\u00f3 la boca y la lengua, y empez\u00f3 a hablar bendiciendo a Dios. <span class=\"versiculo\">65<\/span> Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la monta\u00f1a de Judea. <span class=\"versiculo\">66<\/span> Y todos los que los o\u00edan reflexionaban diciendo: \u00abPues \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 este ni\u00f1o?\u00bb. Porque la mano del Se\u00f1or estaba con \u00e9l.<br \/> <span class=\"versiculo\">80<\/span> El ni\u00f1o crec\u00eda y se fortalec\u00eda en el esp\u00edritu, y viv\u00eda en lugares desiertos hasta los d\u00edas de su manifestaci\u00f3n a Israel. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Agustin_de_Hipona\"> Agust\u00edn de Hipona<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=2\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Agust\u00edn de Hipona\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sermon_La_voz_que_clama_en_el_desierto\"> Serm\u00f3n: La voz que clama en el desierto<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abInmediatamente se le solt\u00f3 la boca y la lengua, y empez\u00f3 a hablar bendiciendo a Dios\u00bb (Lc 1,64)<br \/>293,1-3: PL 38,1327-1328 (Liturgia de las Horas del 24 de Junio)<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=1\">PL<\/a><\/span><\/p>\n<p>La Iglesia celebra el nacimiento de Juan como algo sagrado, y \u00e9l es el \u00fanico de los santos cuyo nacimiento se festeja; celebramos el nacimiento de Juan y el de Cristo. Ello no deja de tener su significado, y, si nuestras explicaciones no alcanzaran a estar a la altura de misterio tan elevado, no hemos de perdonar esfuerzo para profundizarlo y sacar provecho de \u00e9l. <\/p>\n<p>Juan nace de una anciana est\u00e9ril; Cristo, de una jovencita virgen. El futuro padre de Juan no cree el anuncio de su nacimiento y se queda mudo; la Virgen cree el del nacimiento de Cristo y lo concibe por la fe. Esto es, en resumen, lo que intentaremos penetrar y analizar; y, si el poco tiempo y las pocas facultades de que disponemos no nos permiten llegar hasta las profundidades de este misterio tan grande, mejor os adoctrinar\u00e1 aquel que habla en vuestro interior, aun en ausencia nuestra, aquel que es el objeto de vuestros piadosos pensamientos, aquel que hab\u00e9is recibido en vuestro coraz\u00f3n y del cual hab\u00e9is sido hechos templo. <\/p>\n<p>Juan viene a ser como la l\u00ednea divisoria entre los dos Testamentos, el antiguo y el nuevo. As\u00ed lo atestigua el mismo Se\u00f1or, cuando dice: <em>La ley y los profetas llegaron hasta Juan<\/em>. Por tanto, \u00e9l es como la personificaci\u00f3n de lo antiguo y el anuncio de lo nuevo. Porque personifica lo antiguo, nace de padres ancianos; porque personifica lo nuevo, es declarado profeta en el seno de su madre. A\u00fan no ha nacido y, al venir la Virgen Mar\u00eda, salta de gozo en las entra\u00f1as de su madre. Con ello queda ya se\u00f1alada su misi\u00f3n, aun antes de nacer; queda demostrado de qui\u00e9n es precursor, antes de que \u00e9l lo vea. Estas cosas pertenecen al orden de lo divino y sobrepasan la capacidad de la humana peque\u00f1ez. Finalmente, nace, se le impone el nombre, queda expedita la lengua de su padre. Estos acontecimientos hay que entenderlos con toda la fuerza de su significado. <\/p>\n<p>Zacar\u00edas calla y pierde el habla hasta que nace Juan, el precursor del Se\u00f1or, y abre su boca. Este silencio de Zacar\u00edas significaba que, antes de la predicaci\u00f3n de Cristo, el sentido de las profec\u00edas estaba en cierto modo latente, oculto, encerrado. Con el advenimiento de aquel a quien se refer\u00edan estas profec\u00edas, todo se hace claro. El hecho de que en el nacimiento de Juan se abre la boca de Zacar\u00edas tiene el mismo significado que el rasgarse el velo al morir Cristo en la cruz. Si Juan se hubiera anunciado a s\u00ed mismo, la boca de Zacar\u00edas habr\u00eda continuado muda. Si se desata su lengua es porque ha nacido aquel que es la voz; en efecto, cuando Juan cumpl\u00eda ya su misi\u00f3n de anunciar al Se\u00f1or, le dijeron: <em>\u00bfT\u00fa qui\u00e9n eres?<\/em> Y \u00e9l respondi\u00f3: <em>Yo soy la voz que grita en el desierto<\/em>. Juan era la voz; pero el Se\u00f1or era la Palabra que en el principio ya exist\u00eda. Juan era una voz pasajera, Cristo la Palabra eterna desde el principio.<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>57 A Isabel se le cumpli\u00f3 el tiempo del parto y dio a luz un hijo. 58 Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Se\u00f1or le hab\u00eda hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella. 59 A los ocho d\u00edas vinieron a circuncidar al ni\u00f1o, y quer\u00edan llamarlo Zacar\u00edas, como su padre; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-1-57-66-80-nacimiento-y-circunsion-de-juan-el-bautista\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 1, 57-66.80 \u2013 Nacimiento y circunsi\u00f3n de Juan el Bautista\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41436","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41436","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41436"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41436\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41436"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41436"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41436"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}