{"id":41437,"date":"2016-10-07T23:32:46","date_gmt":"2016-10-08T04:32:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-1-67-79-cantico-de-zacarias-benedictus\/"},"modified":"2016-10-07T23:32:46","modified_gmt":"2016-10-08T04:32:46","slug":"lc-1-67-79-cantico-de-zacarias-benedictus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-1-67-79-cantico-de-zacarias-benedictus\/","title":{"rendered":"Lc 1, 67-79: C\u00e1ntico de Zacar\u00edas (Benedictus)"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">67<\/span> Entonces Zacar\u00edas, su padre, se llen\u00f3 de Esp\u00edritu Santo y profetiz\u00f3 diciendo:<br \/> <span class=\"versiculo\">68<\/span> <i>\u00abBendito sea el Se\u00f1or, Dios de Israel,<\/i> porque ha visitado y <i>redimido a su pueblo,<\/i><br \/> <span class=\"versiculo\">69<\/span> suscit\u00e1ndonos una fuerza de salvaci\u00f3n en la casa de David, su siervo,<br \/> <span class=\"versiculo\">70<\/span> seg\u00fan lo hab\u00eda predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas.<br \/> <span class=\"versiculo\">71<\/span> Es la salvaci\u00f3n que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian;<br \/> <span class=\"versiculo\">72<\/span> realizando la <i>misericordia que tuvo con nuestros padres,<\/i> <i>recordando su<\/i> <i>santa alianza<\/i><br \/> <span class=\"versiculo\">73<\/span> y <i>el juramento que jur\u00f3 a nuestro padre Abrah\u00e1n<\/i> para concedernos<br \/> <span class=\"versiculo\">74<\/span> que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos <span class=\"versiculo\">75<\/span> con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros d\u00edas.<br \/> <span class=\"versiculo\">76<\/span> Y a ti, ni\u00f1o, te llamar\u00e1n profeta del Alt\u00edsimo, porque ir\u00e1s delante <i>del Se\u00f1or a preparar sus caminos,<\/i><br \/> <span class=\"versiculo\">77<\/span> anunciando a su pueblo la salvaci\u00f3n por el perd\u00f3n de sus pecados.<br \/> <span class=\"versiculo\">78<\/span> Por la entra\u00f1able misericordia de nuestro Dios, nos visitar\u00e1 el sol que nace de lo alto,<br \/> <span class=\"versiculo\">79<\/span> para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_01-10-2003_El_cantico_del_Benedictus\">Catequesis (01-10-2003): El c\u00e1ntico del Benedictus <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia general, Mi\u00e9rcoles 1 de octubre de 2003.<\/p>\n<p>1.\u00a0[&#8230;] Queremos detenernos en la oraci\u00f3n que, cada ma\u00f1ana, marca el momento orante de la alabanza. Se trata del <i>Benedictus, <\/i>el c\u00e1ntico entonado por el padre de san Juan Bautista, Zacar\u00edas, cuando el nacimiento de ese hijo cambi\u00f3 su vida, disipando la duda por la que se hab\u00eda quedado mudo, un castigo significativo por su falta de fe y de alabanza. <\/p>\n<p> Ahora, en cambio, Zacar\u00edas puede celebrar a Dios que salva, y lo hace con este himno, recogido por el evangelista san Lucas en una forma que ciertamente refleja su uso lit\u00fargico en el seno de la comunidad cristiana de los or\u00edgenes (cf. <i>Lc <\/i>1, 68-79). <\/p>\n<p> El mismo evangelista lo define como \u00a0un canto prof\u00e9tico, surgido del soplo del Esp\u00edritu Santo (cf. <i>Lc <\/i>1, 67). En efecto, nos hallamos ante una bendici\u00f3n que proclama las acciones salv\u00edficas y la liberaci\u00f3n ofrecida por el Se\u00f1or a su pueblo. Es, pues, una lectura &#8220;prof\u00e9tica&#8221; de la historia, o sea, el descubrimiento del sentido \u00edntimo y profundo de todos los acontecimientos humanos, guiados por la mano oculta pero operante del Se\u00f1or, que se entrelaza con la m\u00e1s d\u00e9bil e incierta del hombre. <\/p>\n<p> 2.\u00a0El texto es solemne y, en el original\u00a0griego,\u00a0se\u00a0compone de s\u00f3lo dos frases (cf.\u00a0vv. 68-75;\u00a076-79). Despu\u00e9s de la introducci\u00f3n, caracterizada por la bendici\u00f3n de alabanza, podemos identificar en el cuerpo del c\u00e1ntico como tres estrofas, que exaltan otros tantos temas, destinados a articular toda la historia de la salvaci\u00f3n:\u00a0 la alianza con David (cf. vv. 68-71), la alianza con Abraham (cf. vv. 72-76), y el Bautista, que nos introduce en la nueva alianza en Cristo (cf. vv. 76-79). En efecto, toda la oraci\u00f3n tiende hacia la meta que David y Abraham se\u00f1alan con su presencia. <\/p>\n<p> El \u00e1pice es precisamente una frase casi conclusiva:\u00a0 &#8220;Nos visitar\u00e1 el sol que nace de lo alto&#8221; (v. 78). La expresi\u00f3n, a primera vista parad\u00f3jica porque une &#8220;lo alto&#8221; con el &#8220;nacer&#8221;, es, en realidad, significativa. <\/p>\n<p> 3.\u00a0En efecto, en el original griego el &#8220;sol que nace&#8221; es <i>anatol\u00e8, <\/i>un vocablo que significa tanto la luz solar que brilla en nuestro planeta como el germen que brota. En la tradici\u00f3n b\u00edblica ambas im\u00e1genes tienen un valor mesi\u00e1nico. <\/p>\n<p> Por un lado, Isa\u00edas, hablando del Emmanuel, nos recuerda que &#8220;el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras, y una luz les brill\u00f3&#8221; (<i>Is <\/i>9, 1). Por otro lado, refiri\u00e9ndose tambi\u00e9n al rey Emmanuel, lo representa como el &#8220;renuevo que brotar\u00e1 del tronco de Jes\u00e9&#8221;, es decir, de la dinast\u00eda dav\u00eddica, un v\u00e1stago sobre el que se posar\u00e1 el Esp\u00edritu de Dios (cf. <i>Is <\/i>11, 1-2). <\/p>\n<p> Por tanto, con Cristo aparece la luz que ilumina a toda criatura (cf. <i>Jn <\/i> 1, 9) y florece la vida, como dir\u00e1 el evangelista san Juan uniendo precisamente estas dos realidades:\u00a0 &#8220;En \u00e9l estaba la vida y la vida era la luz de los hombres&#8221; (<i>Jn <\/i>1, 4). <\/p>\n<p> 4.\u00a0La humanidad, que est\u00e1 envuelta &#8220;en tinieblas y sombras de muerte&#8221;, es iluminada por este resplandor de revelaci\u00f3n (cf. <i>Lc <\/i>1, 79). Como hab\u00eda anunciado el profeta Malaqu\u00edas, &#8220;a los que honran mi nombre los iluminar\u00e1 un sol de justicia que lleva la salud en sus rayos&#8221; (<i>Ml <\/i>3, 20). Este sol &#8220;guiar\u00e1 nuestros pasos por el camino de la paz&#8221; (<i>Lc <\/i>1, 79). <\/p>\n<p> Por tanto, nos movemos teniendo como punto de referencia esa luz; y nuestros pasos inciertos, que durante el d\u00eda a menudo se desv\u00edan por senderos oscuros y resbaladizos, est\u00e1n sostenidos por la claridad de la verdad\u00a0que\u00a0Cristo\u00a0difunde\u00a0en\u00a0el mundo y en la historia. <\/p>\n<p> Ahora damos la palabra a un maestro de la Iglesia, a uno de sus doctores, el brit\u00e1nico Beda el Venerable (siglo VII-VIII), que en su <i>Homil\u00eda para el nacimiento de san Juan Bautista, <\/i>comentaba el <i>C\u00e1ntico de Zacar\u00edas <\/i> as\u00ed:\u00a0 &#8220;El Se\u00f1or (&#8230;) nos ha visitado como un m\u00e9dico a los enfermos, porque para sanar la arraigada enfermedad de nuestra soberbia, nos ha dado el nuevo ejemplo de su humildad; ha redimido a su pueblo, porque nos ha liberado al precio de su sangre a nosotros, que nos hab\u00edamos convertido en siervos del pecado y en esclavos del antiguo enemigo. (&#8230;) Cristo nos ha encontrado mientras yac\u00edamos &#8220;en tinieblas y sombras de muerte&#8221;, es decir, oprimidos por la larga ceguera del pecado y de la ignorancia. (&#8230;) Nos ha tra\u00eddo la verdadera luz de su conocimiento y, habiendo disipado las tinieblas del error, nos ha mostrado el camino seguro hacia la patria celestial. Ha dirigido los pasos de nuestras obras para hacernos caminar por la senda de la\u00a0verdad,\u00a0que\u00a0nos\u00a0ha mostrado, y para hacernos entrar en la morada de\u00a0la paz\u00a0eterna,\u00a0que nos ha prometido&#8221;. <\/p>\n<p> 5.\u00a0Por \u00faltimo, citando otros textos b\u00edblicos, Beda el Venerable conclu\u00eda as\u00ed, dando gracias por los \u00a0dones \u00a0recibidos:\u00a0 &#8220;Dado \u00a0que \u00a0poseemos estos dones de la bondad eterna, amad\u00edsimos hermanos, (&#8230;) bendigamos tambi\u00e9n nosotros al Se\u00f1or en todo tiempo (cf. <i>Sal <\/i>33, 2), porque &#8220;ha visitado y redimido a su pueblo&#8221;. Que en nuestros labios est\u00e9 siempre su alabanza, conservemos su recuerdo y, por nuestra parte, proclamemos la virtud de aquel que &#8220;nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable&#8221; (<i>1 P <\/i>2, 9). Pidamos continuamente su ayuda, para que conserve en nosotros la luz del conocimiento que nos ha tra\u00eddo, y nos gu\u00ede hasta el d\u00eda de la perfecci\u00f3n&#8221; (<i>Omelie sul Vangelo, <\/i>Roma 1990, pp.\u00a0464-465). <\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_20-12-1995_El_cantico_del_Benedictus\">Catequesis (20-12-1995): El c\u00e1ntico del Benedictus <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia general, Mi\u00e9rcoles 20 de diciembre de 1995.<\/p>\n<p>1. Ya se acerca la Navidad del Se\u00f1or, para la que nos estamos preparando durante estos d\u00edas de Adviento. La solemnidad de la Navidad nos trae recuerdos de ternura y bondad, suscitando cada vez nueva atenci\u00f3n hacia los valores humanos fundamentales: la familia, la vida, la inocencia, la paz y la gratuidad.<\/p>\n<p>La Navidad es la <i>fiesta de la familia <\/i>que, reunida en torno al bel\u00e9n y al \u00e1rbol, s\u00edmbolos navide\u00f1os tradicionales, se redescubre llamada a ser el santuario de la vida y del amor. La Navidad es la <i>fiesta de los ni\u00f1os, <\/i> porque pone de manifiesto &#8220;el sentido profundo de todo nacimiento humano, y la alegr\u00eda mesi\u00e1nica constituye as\u00ed el fundamento y realizaci\u00f3n de la alegr\u00eda por cada ni\u00f1o que nace&#8221; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0080\/__P1.HTM\">Evangelium vitae<\/a><\/i>, 1). La Navidad del Se\u00f1or lleva a redescubrir, adem\u00e1s, el valor de la <i>inocencia, <\/i>invitando a los adultos a aprender de los ni\u00f1os a acercarse con asombro y pureza de coraz\u00f3n a la cuna del Salvador, reci\u00e9n nacido.<\/p>\n<p>La Navidad es la <i>fiesta de la paz, <\/i>porque &#8220;la paz verdadera nos viene del cielo&#8221; y &#8220;por toda la tierra los cielos destilan dulzura&#8221; (<i>Liturgia de las Horas, <\/i>oficio de lectura de Navidad). Los \u00e1ngeles cantan en Bel\u00e9n: &#8220;Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres que \u00e9l ama&#8221; (<i>Lc <\/i>2, 14). En este tiempo, que invita a la alegr\u00eda, \u00bfc\u00f3mo no pensar con tristeza en los que, por desgracia, en muchas partes del mundo, se hallan a\u00fan inmersos en grandes tragedias? \u00bfCu\u00e1ndo podr\u00e1n celebrar una verdadera Navidad? \u00bfCu\u00e1ndo podr\u00e1 la humanidad vivir la Navidad en un mundo completamente reconciliado? Algunos signos de esperanza, gracias a Dios, nos impulsan a proseguir incansablemente en la b\u00fasqueda de la paz&#8230;<\/p>\n<p>La Navidad es tambi\u00e9n la <i>fiesta de los regalos: <\/i>me imagino la alegr\u00eda de los ni\u00f1os, y tambi\u00e9n de los adultos, que reciben un regalo navide\u00f1o, al sentirse amados y comprometidos a transformarse ellos mismos en don, como el Ni\u00f1o que la Virgen Mar\u00eda nos muestra en el bel\u00e9n.<\/p>\n<p>2. Pero estas consideraciones explican s\u00f3lo en parte el clima festivo y sugestivo de la Navidad. Como ya es sabido, para los creyentes el aut\u00e9ntico fundamento de la alegr\u00eda de esta fiesta estriba en el hecho de que <i>el Verbo eterno, <\/i>imagen perfecta del Padre <i>se ha hecho <\/i>&#8220;<i>carne<\/i>&#8220;, ni\u00f1o fr\u00e1gil solidario con los hombres d\u00e9biles y mortales. <i>En Jes\u00fas, Dios mismo se ha acercado y permanece con nosotros, <\/i>como don incomparable que es preciso acoger con humildad en nuestra vida.<\/p>\n<p>En el nacimiento del Hijo de Dios del seno virginal de una humilde joven, Mar\u00eda de Nazaret, los cristianos reconocen la infinita condescendencia del Alt\u00edsimo hacia el hombre. Ese acontecimiento, junto con la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, constituye el culmen de la historia.<\/p>\n<p>En la carta del ap\u00f3stol Pablo a los Filipenses encontramos un himno a Cristo, con el que la Iglesia primitiva expresaba la gratitud y el asombro ante el sublime misterio de Dios que se hace solidario con los hombres: &#8220;(Cristo) siendo de condici\u00f3n divina, no retuvo \u00e1vidamente el ser igual a Dios, sino que se despoj\u00f3 de s\u00ed mismo tomando condici\u00f3n de siervo, haci\u00e9ndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre: y se humill\u00f3 a s\u00ed mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz&#8221; (<i>Flp<\/i> 2, 6-8).<\/p>\n<p>En el decurso de los primeros siglos, la Iglesia defendi\u00f3 con especial tenacidad este misterio frente a varias herej\u00edas que, al negar, de vez en cuando, la verdadera humanidad de Jes\u00fas, su real filiaci\u00f3n divina, su divinidad o la unidad de su Persona, tend\u00edan a vaciar su excepcional y sorprendente contenido y a desvirtuar el ins\u00f3lito y consolador mensaje que trae al hombre de todos los tiempos.<\/p>\n<p>El <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/ESL0022\/__P1J.HTM\">Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica<\/a> <\/i>nos recuerda que &#8220;el acontecimiento \u00fanico y totalmente singular de la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios no significa que Jesucristo sea en parte Dios y en parte hombre, ni que sea el resultado de una mezcla confusa entre lo divino y lo humano. \u00c9l se hizo verdaderamente hombre sin dejar de ser verdaderamente Dios. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre&#8221; (n. 464).<\/p>\n<p>3. <strong>\u00bfQu\u00e9 significado tiene para nosotros el evento extraordinario del nacimiento de Jesucristo? \u00bfQu\u00e9 <i>buena nueva <\/i>nos trae? \u00bfA qu\u00e9 metas nos impulsa? San Lucas, el evangelista de la Navidad, en las palabras inspiradas de Zacar\u00edas nos presenta la Encarnaci\u00f3n como la <i>visita de Dios: <\/i><\/strong> &#8220;Bendito el Se\u00f1or Dios de Israel porque <i>ha visitado y redimido a su pueblo,<\/i> y nos ha suscitado una fuerza salvadora en la casa de David, su siervo&#8221; (<i>Lc<\/i> 1, 68-69).<\/p>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 efectos produce en el hombre la <i>visita de Dios<\/i>? La sagrada Escritura testimonia que cuando el Se\u00f1or interviene, trae salvaci\u00f3n y alegr\u00eda, libra de la aflicci\u00f3n, infunde esperanza, mira el destino del que recibe la visita y abre perspectivas nuevas de vida y salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p><i>La Navidad es la visita de Dios por excelencia, <\/i>pues en este acontecimiento se hace sumamente cercano al hombre mediante su Hijo \u00fanico, que manifiesta en el rostro de un ni\u00f1o su ternura hacia los pobres y los pecadores. En el Verbo encarnado se ofrece a los hombres la gracia de la adopci\u00f3n como hijos de Dios. San Lucas se preocupa de mostrar que el evento del nacimiento de Jes\u00fas cambia realmente la historia y la vida de los hombres, sobre todo de los que lo acogen con coraz\u00f3n sincero: Isabel, Juan Bautista, los pastores, Sime\u00f3n, Ana y sobre todo Mar\u00eda son testigos de las maravillas que Dios obra con su visita.<\/p>\n<p>En Mar\u00eda, de manera especial, el evangelista presenta no s\u00f3lo un modelo que es necesario seguir para acoger a Dios que sale a nuestro encuentro, sino tambi\u00e9n las perspectivas exultantes que se abren a quien, habi\u00e9ndolo acogido, est\u00e1 Llamado a <i>convertirse, <\/i>a su vez, <i>en instrumento de su visita<\/i> y heraldo de su salvaci\u00f3n: &#8220;Apenas lleg\u00f3 a mis o\u00eddos la voz de tu saludo, salt\u00f3 de gozo el ni\u00f1o en mi seno&#8221;, exclama Isabel dirigi\u00e9ndose a la Virgen, que le lleva en s\u00ed misma la visita de Dios (<i>Lc<\/i> 1, 44). La misma alegr\u00eda invade a los pastores, que van a Bel\u00e9n por invitaci\u00f3n del \u00e1ngel y encuentran al ni\u00f1o con su Madre: vuelven &#8220;glorificando y alabando a Dios&#8221; (<i>Lc<\/i> 2, 20), porque saben que el Se\u00f1or los ha visitado.<\/p>\n<p>A la luz del misterio que nos disponemos a celebrar, expreso a todos el deseo de que acudamos en esta Navidad, como Mar\u00eda, a Cristo que viene a &#8220;visitarnos de lo alto&#8221; (<i>Lc<\/i> 1, 78), con coraz\u00f3n abierto y disponible, para convertirnos en instrumentos de la alegre visita de Dios para cuantos encontremos en nuestro camino diario.<\/p>\n<h2><span id=\"Noel_Quesson\">Noel Quesson<\/span><\/h2>\n<p class=\"rh\">Palabra de Dios para cada d\u00eda, Tomo I. Evangelios de Adviento a Pentecost\u00e9s. Editorial Claret, Barcelona (1984), pp. 56s.<\/p>\n<p>En el nacimiento de Juan Bautista, Zacar\u00edas, su padre, qued\u00f3 lleno del Esp\u00edritu Santo y profetiz\u00f3 diciendo&#8230;<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tenemos a un padre feliz. Su alegr\u00eda es desbordante: \u00a1Tiene un hijo inesperado! Pero, es tambi\u00e9n la afirmaci\u00f3n prof\u00e9tica del &#8220;sentido de la historia&#8221;, enteramente dirigida por el amor de Dios. Ser\u00eda suficiente dejar que resonase en nosotros ese maravilloso c\u00e1ntico par\u00e1ndonos en cada frase, para que nuestros corazones se desentumecieran de esa rutina que se une desgraciadamente a los textos demasiado conocidos y a las plegarias repetidas muy a menudo.<\/p>\n<p>-Bendito sea el Se\u00f1or, Dios de Israel&#8230;<br \/>Habla bien del Se\u00f1or. Es una f\u00f3rmula tradicional de bendici\u00f3n que se encuentra a lo largo de toda la Escritura; Mi oraci\u00f3n, \u00bfse acopla a menudo a ese molde? bendito seas, Se\u00f1or, por esto&#8230; bendito seas, Se\u00f1or, por aquello&#8230;?&#8221;<\/p>\n<p>-Porque ha visitado a su pueblo&#8230;<br \/>Dios est\u00e1 en el centro de la vida. El es quien ha tomado la iniciativa de toda esa aventura. Se ha acercado, ha visitado a la humanidad&#8230;<\/p>\n<p>-Y la ha redimido, la ha liberado.<br \/>Para salvar. Para salir de la desgracia y de toda esclavitud.<\/p>\n<p>-Y nos ha suscitado un Poderoso salvador&#8230;<br \/>\u00a1Oh, s\u00ed! \u00a1Haznos m\u00e1s fuertes, s\u00e1lvanos!<\/p>\n<p>-Para librarnos de nuestros adversarios y de las manos de nuestros enemigos.<br \/>Mis adversarios. No principalmente de los hombres, de las fuerzas contrarias, sino de mis pecados, de mis malos h\u00e1bitos. L\u00edbranos, Se\u00f1or del mal.<\/p>\n<p>-Ejerciendo su misericordia con nuestros padres.<br \/>El &#8220;amor misericordioso&#8221;. Esto lo explica todo. Dios ama. Cualquier miseria le atrae. Un d\u00eda, cuando su plan estar\u00e1 terminado, ya no habr\u00e1 &#8220;ni l\u00e1grimas, ni gritos, ni dolor ni sufrimiento (Ap 21, 4).<\/p>\n<p>-Y teniendo presente su alianza santa Conforme al juramento a nuestro padre Abraham que ser\u00edamos liberados de las manos de nuestros enemigos.<br \/>La fidelidad de Dios a sus promesas, a su Alianza. Incluso si nosotros, por nuestra parte no somos fieles. Gracias, Se\u00f1or. Cuento con esta fidelidad tuya. Ay\u00fadame a corresponderte con la m\u00eda.<\/p>\n<p>-Y nos otorgar\u00eda servirle sin temor, con santidad y justicia ante su acatamiento, rindi\u00e9ndole culto.<br \/>Mi vida, un culto delante de Dios&#8230; en su presencia, bajo su mirada. Todo lo que hago&#8230; ofrecido.<\/p>\n<p>-Todos los d\u00edas de mi vida.<br \/>Sin paros, sin negligencias.<\/p>\n<p>-Y t\u00fa, ni\u00f1o, ir\u00e1s delante del Se\u00f1or, a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvaci\u00f3n, el perd\u00f3n de sus pecados.<br \/>Ciertamente es esta la liberaci\u00f3n esencial. Un coraz\u00f3n libre. Un coraz\u00f3n sin pecado.<\/p>\n<p>-Tal es la ternura de coraz\u00f3n de nuestro Dios&#8230;<br \/>Un astro guiar\u00e1 nuestros pasos por el camino de la paz&#8230; \u00bfCu\u00e1l es mi alegr\u00eda? \u00bfExulta y canta mi alma?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>67 Entonces Zacar\u00edas, su padre, se llen\u00f3 de Esp\u00edritu Santo y profetiz\u00f3 diciendo: 68 \u00abBendito sea el Se\u00f1or, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, 69 suscit\u00e1ndonos una fuerza de salvaci\u00f3n en la casa de David, su siervo, 70 seg\u00fan lo hab\u00eda predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-1-67-79-cantico-de-zacarias-benedictus\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 1, 67-79: C\u00e1ntico de Zacar\u00edas (Benedictus)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41437","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41437","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41437"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41437\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41437"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41437"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41437"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}