{"id":41438,"date":"2016-10-07T23:32:52","date_gmt":"2016-10-08T04:32:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-2-1-14-nacimiento-de-jesus\/"},"modified":"2016-10-07T23:32:52","modified_gmt":"2016-10-08T04:32:52","slug":"lc-2-1-14-nacimiento-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-2-1-14-nacimiento-de-jesus\/","title":{"rendered":"Lc 2, 1-14: Nacimiento de Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> Sucedi\u00f3 en aquellos d\u00edas que sali\u00f3 un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio. <span class=\"versiculo\">2<\/span> Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. <span class=\"versiculo\">3<\/span> Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad. <span class=\"versiculo\">4<\/span> Tambi\u00e9n Jos\u00e9, por ser de la casa y familia de David, subi\u00f3 desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Bel\u00e9n, en Judea, <span class=\"versiculo\">5<\/span> para empadronarse con su esposa Mar\u00eda, que estaba encinta. <span class=\"versiculo\">6<\/span> Y sucedi\u00f3 que, mientras estaban all\u00ed, le lleg\u00f3 a ella el tiempo del parto <span class=\"versiculo\">7<\/span> y dio a luz a su hijo primog\u00e9nito, lo envolvi\u00f3 en pa\u00f1ales y lo recost\u00f3 en un pesebre, porque no hab\u00eda sitio para ellos en la posada.<br \/> <span class=\"versiculo\">8<\/span> En aquella misma regi\u00f3n hab\u00eda unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su reba\u00f1o. <span class=\"versiculo\">9<\/span> De repente un \u00e1ngel del Se\u00f1or se les present\u00f3; la gloria del Se\u00f1or los envolvi\u00f3 de claridad, y se llenaron de gran temor. <span class=\"versiculo\">10<\/span> El \u00e1ngel les dijo: \u00abNo tem\u00e1is, os anuncio una buena noticia que ser\u00e1 de gran alegr\u00eda para todo el pueblo: <span class=\"versiculo\">11<\/span> hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mes\u00edas, el Se\u00f1or. <span class=\"versiculo\">12<\/span> Y aqu\u00ed ten\u00e9is la se\u00f1al: encontrar\u00e9is un ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales y acostado en un pesebre\u00bb. <span class=\"versiculo\">13<\/span> De pronto, en torno al \u00e1ngel, apareci\u00f3 una legi\u00f3n del ej\u00e9rcito celestial, que alababa a Dios diciendo: <span class=\"versiculo\">14<\/span> \u00abGloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Alfonso_Maria_de_Ligorio_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Alfonso Mar\u00eda de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_La_mejor_noticia_de_toda_la_historia\">Comentario: La mejor noticia de toda la historia.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Palabras para la novena de Navidad, n\u00ba 10.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abOs anuncio una buena noticia, un gran gozo para todo el pueblo\u00bb (Lc 2,10).<\/p>\n<p>\u00abOs anuncio una gran alegr\u00eda.\u00bb Estas son las palabras que dijo el \u00e1ngel a los pastores de Bel\u00e9n. Os las repito hoy a vosotros, almas fieles: os traigo una noticia que os causar\u00e1 una gran alegr\u00eda. \u00bfPuede haber, para unos pobres exiliados, condenados a muerte, una noticia m\u00e1s dichosa que la de la aparici\u00f3n de su Salvador, que ha venido no tan s\u00f3lo para librarles de la muerte, sino para que puedan retornar a su patria? Esto es lo que vengo a anunciaros: \u00abOs ha nacido un Salvador\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>Cuando un monarca hace su primera entrada en una ciudad de su reino, se le tributan los m\u00e1s grandes honores: \u00a1cu\u00e1nta decoraci\u00f3n, cu\u00e1ntos arcos triunfales! Prep\u00e1rate, pues, dichosa villa de Bel\u00e9n, a recibir dignamente a tu Rey&#8230; Has de saber, dice el profeta (Mi 5,1), que entre todas las ciudades de la tierra t\u00fa eres la m\u00e1s favorecida puesto que el Rey del cielo te ha escogido a ti como lugar de su nacimiento aqu\u00ed en la tierra, a fin de reinar, seguidamente, no s\u00f3lo en Judea, sino en los corazones de los hombres de todo lugar&#8230; \u00a1Qu\u00e9 habr\u00e1n dicho los \u00e1ngeles viendo a la Madre de Dios entrar en una gruta para, all\u00ed, dar a luz al Rey de reyes! Los hijos de los pr\u00edncipes vienen al mundo en habitaciones resplandecientes de oro&#8230;; y quedan rodeados por los m\u00e1s altos dignatarios del reino. El Rey del cielo, quiere nacer en un establo fr\u00edo y sin lumbre; para cubrirse no tiene m\u00e1s que unos pobres jirones de ropa; para descansar sus miembros s\u00f3lo un miserable pesebre con un poco de paja&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Ah! Reflexionar sobre el nacimiento de Jesucristo y las circunstancias que le acompa\u00f1aron, deber\u00eda abrasarnos en amor; y pronunciar las palabras gruta, pesebre, paja, leche, vagidos, poniendo delante nuestros ojos al Ni\u00f1o de Bel\u00e9n, deber\u00edan ser para nosotros otras tantas flechas encendidas hiriendo enteramente de amor nuestros corazones. \u00a1Dichosa gruta, pesebre, paja! Pero mucho m\u00e1s dichosas la almas que aman con fervor y ternura a este Se\u00f1or tan digno de amor y que ardiendo en caridad, le reciben en la santa comuni\u00f3n. \u00a1Con qu\u00e9 arrebato, con qu\u00e9 gozo viene Jes\u00fas a descansar en el alma que le ama verdaderamente!<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_de_Nisa_obispo\">San Gregorio de Nisa, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Vayamos_a_ver_algo_extraordinario\">Serm\u00f3n: Vayamos a ver algo extraordinario.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n sobre la Natividad, passim; PG 46, 1128.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abHoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador\u00bb (Lc 2,11).<\/p>\n<p>Hermanos, advertidos del milagro, vayamos como Mois\u00e9s a ver esta cosa extraordinaria (Ex 3,3): en Mar\u00eda, la zarza ardiendo no se consume; la Virgen da a luz sin sufrir menoscabo&#8230; \u00a1Corramos, pues, a Bel\u00e9n, la peque\u00f1a ciudad de la Buena Noticia! Y somos verdaderos pastores, si permanecemos despiertos en nuestra guardia, es a nosotros que se dirige esta voz de los \u00e1ngeles que anuncian un gran gozo&#8230;: \u00ab\u00a1Gloria a Dios en lo m\u00e1s alto del cielo, porque la paz baja a la tierra!\u00bb. All\u00ed donde ayer s\u00f3lo hab\u00eda maldici\u00f3n, lugar de guerra y exilio, he aqu\u00ed que la tierra recibe la paz, porque hoy \u00abla fidelidad brota de la tierra y la justicia mira desde el cielo\u00bb (Sal 84,12). \u00c9ste es el fruto que la tierra da a los hombres en recompensa de la buena voluntad que va a reinar entre los hombres (Lc 2,14). Dios se une al hombre para levantar al hombre hasta la altura de Dios.<\/p>\n<p>Con esta buena nueva, hermanos, salgamos para Bel\u00e9n a fin de contemplar&#8230; el misterio del pesebre: un ni\u00f1o reci\u00e9n nacido envuelto en pa\u00f1ales descansa en un establo. Virgen despu\u00e9s del parto, la Madre incorruptible abraza a su hijo. Repitamos con los pastores las palabras del profeta: \u00abLo que hab\u00edamos o\u00eddo lo hemos visto en la ciudad de nuestro Dios\u00bb (Sal 47,9).<\/p>\n<p>\u00bfPero por qu\u00e9 el Se\u00f1or busca refugio en esta cueva de Bel\u00e9n? \u00bfPor qu\u00e9 dormir en un establo? \u00bfPor qu\u00e9 mezclarse con los del censo de Israel? Hermanos, el que trae la liberaci\u00f3n al mundo viene a nacer en nuestra esclavitud de muerte. Viene a nacer en esta cueva para mostrarse a los hombres inmersos en tinieblas y sombras de muerte. Est\u00e1 acostado en un establo porque es \u00e9l Aquel que hace crecer la hierba para el ganado (Sal 103,14), es el Pan de Vida que alimenta al hombre con un alimento espiritual para que tambi\u00e9n viva en el Esp\u00edritu&#8230; \u00bfEs que hay una fiesta m\u00e1s dichosa que la de hoy? Cristo, el Sol de justicia (Ml 3,20), viene a iluminar nuestra noche. Se levanta lo que estaba ca\u00eddo, el que estaba vencido es liberado&#8230;, el que estaba muerto vuelve a la vida&#8230; Cantemos hoy todos a una sola voz, sobre toda la tierra: \u00abPor un hombre, Ad\u00e1n, vino la muerte; por un hombre, hoy viene la salvaci\u00f3n\u00bb (cf Rm 5,17).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Bernardo_abad\">San Bernardo, abad<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Grito_de_alegria_y_de_salvacion\">Homil\u00eda: Grito de alegr\u00eda y de salvaci\u00f3n.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Primer Serm\u00f3n para la Vigilia de Navidad.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abGloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Se\u00f1or\u00bb (Lc 2,14).<\/p>\n<p>Un grito de j\u00fabilo resuena en nuestra tierra; un grito de alegr\u00eda y de salvaci\u00f3n en las tiendas de los pecadores. Hemos o\u00eddo una palabra buena, una palabra de consuelo, una frase rezumante de gozo, digna de todo nuestro aprecio. Exultad, monta\u00f1as; aplaudid, \u00e1rboles silvestres, delante del Se\u00f1or porque llega. O\u00edd cielos; escucha, tierra; enmudece y alaba, coro de las criaturas; pero m\u00e1s que nadie, t\u00fa, hombre. Jesucristo, el Hijo de Dios, nace en Bel\u00e9n de Jud\u00e1. \u00bfQui\u00e9n tendr\u00e1 coraz\u00f3n tan de piedra que, al o\u00edr este grito, no se le derrita el alma? \u00bfSe podr\u00eda anunciar mensaje m\u00e1s consolador? \u00bfSe podr\u00eda confiar noticia m\u00e1s agradable? \u00bfCu\u00e1ndo se ha o\u00eddo algo semejante? \u00bfCu\u00e1ndo ha sentido el mundo cosa parecida? Jesucristo, el Hijo de Dios, nace en Bel\u00e9n de Jud\u00e1&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Oh nacimiento esclarecido en santidad, glorioso para el mundo, querido por la humanidad a causa de incomparable beneficio que le confiere, insondable incluso para los \u00e1ngeles en la profundidad de su misterio sagrado! Y bajo cualquier aspecto, admirable por la grandeza exclusiva de su novedad; jam\u00e1s se ha visto cosa parecida, ni antes ni despu\u00e9s. \u00a1Oh alumbramiento \u00fanico, sin dolor, c\u00e1ndido, incorruptible; que consagra el templo del seno virginal sin profanarlo! \u00a1Oh nacimiento que rebasa las leyes de la naturaleza, si bien la transforma; inimaginable en el \u00e1mbito de lo milagroso, pero sanador por la energ\u00eda de su misterio!<\/p>\n<p>Reanimaos los que os sent\u00eds desahuciados: Jes\u00fas viene a buscar lo que estaba perdido. Reconfortaos los que os sent\u00eds enfermos: Cristo viene para sanar a los oprimidos con el ung\u00fcento de su misericordia. Alborozaos todos los que so\u00f1\u00e1is con altos ideales: el Hijo de Dios baja hasta vosotros para haceros part\u00edcipes de su reino. Por eso imploro: S\u00e1name, Se\u00f1or, y quedar\u00e9 sano; s\u00e1lvame, y quedar\u00e9 a salvo; dame tu gloria, y ser\u00e9 glorificado. Y mi alma bendecir\u00e1 al Se\u00f1or, y todo mi interior a su santo nombre, cuando perdones todas mis culpas, cures todas mis enfermedades y sacies de bienes mis anhelos.<\/p>\n<h2><span id=\"Beato_Elredo_de_Rievaulx\">Beato Elredo de Rievaulx<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Hoy_nos_ha_nacido_un_Salvador\">Serm\u00f3n: Hoy nos ha nacido un Salvador.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 1 de la Natividad del Se\u00f1or: PL 195, 226-227.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abHoy, en la ciudad de David, nos ha nacido un Salvador: El Mes\u00edas, el Se\u00f1or\u00bb (Lc 2,11).<\/p>\n<p>La ciudad de que aqu\u00ed se habla es Bel\u00e9n, a la que debemos acudir corriendo, como lo hicieron los pastores, apenas o\u00eddo este rumor. As\u00ed es como sol\u00e9is cantar \u2014en el himno de Mar\u00eda, la Virgen\u2014: \u00abCantaron gloria a Dios, corrieron a Bel\u00e9n\u00bb. <i>Y aqu\u00ed ten\u00e9is la se\u00f1al: encontrar\u00e9is un ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales y acostado en un pesebre<\/i>.<\/p>\n<p>Ved por qu\u00e9 os dije que deb\u00e9is amar. Tem\u00e9is al Se\u00f1or de los \u00e1ngeles, pero amadle chiquit\u00edn; tem\u00e9is al Se\u00f1or de la majestad, pero amadle envuelto en pa\u00f1ales; tem\u00e9is al que reina en el cielo, pero amadle acostado en un pesebre. Y \u00bfcu\u00e1l fue la se\u00f1al que recibieron los pastores? <i>Encontrar\u00e9is un ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales y acostado en un pesebre. <\/i>El es el Salvador, \u00e9l es el Se\u00f1or. Pero, \u00bfqu\u00e9 tiene de extraordinario ser envuelto en pa\u00f1ales y yacer en un establo? \u00bfNo son tambi\u00e9n los dem\u00e1s ni\u00f1os envueltos en pa\u00f1ales? Entonces, \u00bfqu\u00e9 clase de se\u00f1al es \u00e9sta? Una se\u00f1al realmente grande, a condici\u00f3n de que sepamos comprenderla. Y la comprendemos si no nos limitamos a escuchar este mensaje de amor, sino que, adem\u00e1s, albergamos en nuestro coraz\u00f3n aquella claridad que apareci\u00f3 junto con los \u00e1ngeles. Y si el \u00e1ngel se apareci\u00f3 envuelto en claridad, cuando por primera vez anunci\u00f3 este rumor, fue para ense\u00f1arnos que s\u00f3lo escuchan de verdad, los que acogen en su alma la claridad espiritual.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos decir muchas cosas sobre esta se\u00f1al, pero como el tiempo corre, insistir\u00e9 brevemente en este tema. Bel\u00e9n, \u00abcasa del pan\u00bb, es la santa Iglesia, en la cual se distribuye el cuerpo de Cristo, a saber, el pan verdadero. El pesebre de Bel\u00e9n se ha convertido en el altar de la Iglesia. En \u00e9l se alimentan los animales de Cristo. De esta mesa se ha escrito: <i>Preparas una mesa ante m\u00ed. <\/i>En este pesebre est\u00e1 Jes\u00fas envuelto en pa\u00f1ales. La envoltura de los pa\u00f1ales es la cobertura de los sacramentos. En este pesebre y bajo las especies de pan y vino est\u00e1 el verdadero cuerpo y la sangre de Cristo. En este sacramento creemos que est\u00e1 el mismo Cristo; pero est\u00e1 envuelto en pa\u00f1ales, es decir, invisible bajo los signos sacramentales. No tenemos se\u00f1al m\u00e1s grande y m\u00e1s evidente del nacimiento de Cristo como el hecho de que cada d\u00eda sumimos en el altar santo su cuerpo y su sangre; como el comprobar que a diario se inmola por nosotros, el que por nosotros naci\u00f3 una vez de la Virgen.<\/p>\n<p>Apresur\u00e9monos, hermanos, al pesebre del Se\u00f1or; pero antes y en la medida de lo posible, prepar\u00e9monos con su gracia para este encuentro de suerte que asociados a los \u00e1ngeles, <i>con coraz\u00f3n limpio, con una conciencia honrada y con una fe sentida, <\/i> cantemos al Se\u00f1or con toda nuestra vida y toda nuestra conducta: <i>Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra, paz a los hombres que Dios ama. <\/i>Por el mismo Jesucristo, nuestro Se\u00f1or, a quien sea el honor y la gloria por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Francisco_de_Sales_obispo\">San Francisco de Sales, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Meditacion_Santa_sencillez_y_moderacion\">Meditaci\u00f3n: Santa sencillez y moderaci\u00f3n.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Meditaci\u00f3n sobre el nacimiento de Jes\u00fas. Op\u00fasculos, p. 372.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abNo hab\u00eda sitio para ellos en el mes\u00f3n\u00bb (Lc 2,7).<\/p>\n<p>Imaginaros a San Jos\u00e9 con la Sant\u00edsima Virgen cuando lleg\u00f3 la hora del parto, ya en Bel\u00e9n y buscando, por todas partes, sin encontrar un lugar ni persona que les quisiera recibir. \u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 desprecio, qu\u00e9 rechazo el del mundo para con los seres celestiales y los santos! Y \u00a1de qu\u00e9 forma abrazaron esta abyecci\u00f3n esas dos almas santas! <\/p>\n<p>No se ensalzaron, no demostraron qui\u00e9nes eran ni la categor\u00eda que ten\u00edan, sino que recibieron ese rechazo, esa dureza, con una dulzura sin igual. \u00a1Y yo!, el menor olvido que se haga a este honor puntilloso que me es debido, o que yo me imagino que me es debido, me turba, me inquieta, excita mi arrogancia y mi orgullo; siempre y en todas partes me abro camino a viva fuerza para estar en primera fila. \u00a1Ay de m\u00ed! \u00bfCu\u00e1ndo tendr\u00e9 esa virtud, ese desprecio de m\u00ed mismo y de las vanidades? <\/p>\n<p>Considerad c\u00f3mo San Jos\u00e9 y nuestra Se\u00f1ora entran en el establo donde va a tener lugar el glorioso nacimiento del Salvador. \u00bfD\u00f3nde quedaron los edificios suntuosos que la ambici\u00f3n del mundo construye para que en ellos habiten los pecadores? <\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 desprecio de las grandezas del mundo nos ha ense\u00f1ado el divino Salvador! Bienaventurados los que saben amar la santa sencillez y moderaci\u00f3n. <\/p>\n<p>\u00a1Miserable de m\u00ed! Necesito un palacio, mientras mi Salvador est\u00e1 bajo un techo lleno de agujeros y acostado sobre el heno; pobre y lastimosamente alojado. <\/p>\n<p>Considerad al divino Infantito, desnudo y tiritando en un pesebre. All\u00ed todo es pobre, todo es vil y abyecto en su nacimiento. Y nosotros&#8230; \u00a1tan delicados y deseando comodidades! \u00a1Buscando el bienestar! <\/p>\n<p>Tenemos que estimular nuestro amor al Salvador y el deseo de sufrir por \u00c9l molestias, pobreza y carencias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Sucedi\u00f3 en aquellos d\u00edas que sali\u00f3 un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio. 2 Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. 3 Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad. 4 Tambi\u00e9n Jos\u00e9, por ser de la casa y familia de David, subi\u00f3 desde &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-2-1-14-nacimiento-de-jesus\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 2, 1-14: Nacimiento de Jes\u00fas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41438","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41438","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41438"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41438\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41438"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41438"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41438"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}