{"id":41441,"date":"2016-10-07T23:32:56","date_gmt":"2016-10-08T04:32:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-2-22-35-presentacion-de-jesus-en-el-templo-cantico-y-profecia-de-simeon\/"},"modified":"2016-10-07T23:32:56","modified_gmt":"2016-10-08T04:32:56","slug":"lc-2-22-35-presentacion-de-jesus-en-el-templo-cantico-y-profecia-de-simeon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-2-22-35-presentacion-de-jesus-en-el-templo-cantico-y-profecia-de-simeon\/","title":{"rendered":"Lc 2, 22-35: Presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el Templo, C\u00e1ntico y Profec\u00eda de Sime\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">22<\/span> Cuando se cumplieron los d\u00edas de su purificaci\u00f3n, seg\u00fan la ley de Mois\u00e9s, lo llevaron a Jerusal\u00e9n para presentarlo al Se\u00f1or, <span class=\"versiculo\">23<\/span> de acuerdo con lo escrito en la ley del Se\u00f1or: \u00abTodo var\u00f3n primog\u00e9nito ser\u00e1 consagrado al Se\u00f1or\u00bb, <span class=\"versiculo\">24<\/span> y para entregar la oblaci\u00f3n, como dice la ley del Se\u00f1or: \u00abun par de t\u00f3rtolas o dos pichones\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">25<\/span> Hab\u00eda entonces en Jerusal\u00e9n un hombre llamado Sime\u00f3n, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Esp\u00edritu Santo estaba con \u00e9l. <span class=\"versiculo\">26<\/span> Le hab\u00eda sido revelado por el Esp\u00edritu Santo que no ver\u00eda la muerte antes de ver al Mes\u00edas del Se\u00f1or. <span class=\"versiculo\">27<\/span> Impulsado por el Esp\u00edritu, fue al templo. Y cuando entraban con el ni\u00f1o Jes\u00fas sus padres para cumplir con \u00e9l lo acostumbrado seg\u00fan la ley, <span class=\"versiculo\">28<\/span> Sime\u00f3n lo tom\u00f3 en brazos y bendijo a Dios diciendo:<br \/> <span class=\"versiculo\">29<\/span> \u00abAhora, Se\u00f1or, seg\u00fan tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.<br \/> <span class=\"versiculo\">30<\/span> Porque mis ojos <i>han visto a tu Salvador,<\/i><br \/> <span class=\"versiculo\">31<\/span> a quien has presentado ante todos los pueblos:<br \/> <span class=\"versiculo\">32<\/span> <i>luz<\/i> para alumbrar <i>a las naciones<\/i> y gloria de tu pueblo Israel\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">33<\/span> Su padre y su madre estaban admirados por lo que se dec\u00eda del ni\u00f1o. <span class=\"versiculo\">34<\/span> Sime\u00f3n los bendijo y dijo a Mar\u00eda, su madre:<br \/>\n\u00abEste ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y ser\u00e1 como un signo de contradicci\u00f3n <span class=\"versiculo\">35<\/span> \u2014y a ti misma una espada te traspasar\u00e1 el alma\u2014, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Origenes_presbitero\">Or\u00edgenes, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Irse_en_paz\">Homil\u00eda: Irse en paz<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00eda 15 sobre el evangelio de San Lucas; PG 13, 1838-1839.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abAhora, Se\u00f1or, seg\u00fan tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz\u00bb (Lc 2,29).<\/p>\n<p>Sime\u00f3n sab\u00eda que nadie nos puede hacer salir de la c\u00e1rcel de nuestro cuerpo con la esperanza de la vida futura, fuera de aquel que \u00e9l ten\u00eda en sus brazos. Por esto dice: \u201cAhora, Se\u00f1or, puedes dejar a tu siervo irse en paz&#8230;\u201d (Lc 2,29) porque, mientras no cog\u00eda en brazos a Cristo, estaba como encarcelado y no me pod\u00eda desligarse de sus cadenas. Es de notar que esto no vale \u00fanicamente para Sime\u00f3n sino para todos los humanos. Si alguien sale de este mundo y quiere entrar en el Reino que tome a Jes\u00fas en sus manos, que lo estreche entre sus brazos, contra su pecho y entonces se puede ir, lleno de alegr\u00eda, a donde desea.<\/p>\n<p>\u201cLos que se dejan guiar por el Esp\u00edritu de Dios \u00e9sos son hijos de Dios\u201d (Rm 8,14). El Esp\u00edritu Santo mismo lleva a Sime\u00f3n al templo. Si t\u00fa quieres tener en tus brazos a Jes\u00fas y ser digno de salir de tu prisi\u00f3n, esfu\u00e9rzate por dejarte conducir por el Esp\u00edritu Santo hasta llegar al templo de Dios. Ya est\u00e1s en el templo del Se\u00f1or Jes\u00fas, es decir, en su Iglesia, \u201cel templo construido con piedras vivas\u201d (cf 1Pe 2,5).<\/p>\n<p>Si llegas, pues, movido por el Esp\u00edritu Santo hasta el templo, encontrar\u00e1s al Ni\u00f1o Jes\u00fas, lo tomar\u00e1s en tus brazos y dir\u00e1s: \u201cAhora, Se\u00f1or, seg\u00fan tu palabra, puedes dejar a tu siervo irse en paz.\u201d Esta liberaci\u00f3n y esta partida se realizan en la paz&#8230; \u00bfQui\u00e9n es el que muere en paz sino aquel que posee la paz de Dios que sobrepasa toda inteligencia y guarda el coraz\u00f3n de los que la poseen? (Flp 4,7) \u00bfQui\u00e9n es aquel que sale de este mundo en paz, sino aquel que comprende que Dios ha venido en Cristo a reconciliar el mundo consigo?<\/p>\n<h2><span id=\"San_Elredo_de_Rievaulx_monje_cisterciense\">San Elredo de Rievaulx, monje cisterciense<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Si_has_buscado_al_Senor8230\">Serm\u00f3n: Si has buscado al Se\u00f1or&#8230;<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">In Ypapanti Domini (Sermones in\u00e9ditos p. 51-52).<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abSime\u00f3n tom\u00f3 al ni\u00f1o en sus brazos y bendijo a Dios\u00bb (Lc 2,28).<\/p>\n<p>\u00abSime\u00f3n vino al templo, movido por el Esp\u00edritu Santo.\u00bb Y t\u00fa, si con sumo inter\u00e9s has buscado a Jes\u00fas por todas partes, es decir, si \u2013como la Esposa del Cantar de los Cantares (Ct 3,1-3)- los has buscado sobre el lecho de tu descanso, ahora leyendo, ahora orando, ahora meditando, si lo has buscado tambi\u00e9n en la ciudad preguntando a tus hermanos, hablando de \u00e9l, compartiendo sobre \u00e9l, si tu lo has buscado por las calles y las plazas aprovech\u00e1ndote de las palabras y de los ejemplos de los dem\u00e1s, si lo has buscado junto a los centinelas, es decir, escuchando a aquellos que buscan la perfecci\u00f3n, entonces t\u00fa vendr\u00e1s al templo \u00abmovido por el Esp\u00edritu\u00bb. Ciertamente, es el mejor lugar para el encuentro del Verbo con el alma: se le busca por todas partes, se le reconoce en el templo&#8230; \u00abHe encontrado al Amado de mi alma\u00bb (Ct 3,4). Busca, pues, por todas partes, b\u00fascale en todo, b\u00fascale cerca de todos, pasa y sobrep\u00e1salo todo para, por fin, llegar al lugar de la tienda, hasta la morada de Dios, y entonces, le encontrar\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00abSime\u00f3n vino al templo movido por el Esp\u00edritu.\u00bb Cuando sus padres llevaron al Ni\u00f1o Jes\u00fas, tambi\u00e9n \u00e9l le recibi\u00f3 en sus manos: he aqu\u00ed el amor que gusta por el consentimiento, que se une por el abrazo, que saborea por el afecto. \u00a1Oh, hermanos, que se calle aqu\u00ed la lengua&#8230; Aqu\u00ed, nada se desea si no es el silencio: son los secretos del Esposo y la Esposa&#8230; el extra\u00f1o no puede tener parte en ello. \u00abMi secreto es m\u00edo, mi secreto es m\u00edo!\u00bb Is 24,16 Vulg) \u00bfD\u00f3nde est\u00e1, para ti, Esposa, tu secreto, t\u00fa la \u00fanica que ha experimentado la dulzura que se saborea cuando en un beso espiritual, el esp\u00edritu creado y el Esp\u00edritu increado se encuentra uno frente al otro y se unen el uno con el otro hasta el punto que son dos en uno, o mucho mejor, digo, uno solo: justificante y justificado, santificado y santificante, deificante y deificado?<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 merezcamos tambi\u00e9n nosotros decir lo que sigue: \u00abLo he cogido y no lo soltar\u00e9\u00bb (Ct 3,4). Eso es lo que ha merecido san Sime\u00f3n seg\u00fan dice: \u00abAhora, Se\u00f1or, puedes dejar a tu siervo irse en paz.\u00bb Ha querido que le deje marchar, liberado de los lazos de la carne, para gozar a\u00fan m\u00e1s fuertemente del abrazo de su coraz\u00f3n, Jesucristo nuestro Se\u00f1or, para quien es la gloria y el honor por los siglos sin fin.<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_de_Avila_religiosa_y_doctora_de_la_Iglesia\">Santa Teresa de \u00c1vila, religiosa y doctora de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Oracion_de_quietud\">Obras: Oraci\u00f3n de quietud.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Camino de perfecci\u00f3n, cc. 31-33.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abSime\u00f3n tomo al ni\u00f1o en sus brazos\u00bb (Lc 2,28).<\/p>\n<p>Es en esta oraci\u00f3n de quietud, adonde a m\u00ed me parece comienza el Se\u00f1or, como he dicho, a dar a entender que oye nuestra petici\u00f3n, y comienza ya a darnos su reino aqu\u00ed, para que de veras le alabemos y santifiquemos su nombre y procuremos lo hagan todos.<\/p>\n<p>Es ya cosa sobrenatural y que no la podemos procurar nosotros por diligencias que hagamos; porque es un ponerse el alma en paz o ponerla el Se\u00f1or con su presencia por mejor decir, como hizo al justo Sime\u00f3n (Lc 2, 29), porque todas las potencias se sosiegan. Entiende el alma, por una manera muy fuera de entender con los sentidos exteriores, que ya est\u00e1 junto cabe su Dios, que, con poquito m\u00e1s, llegar\u00e1 a estar hecha una misma cosa con \u00e9l por uni\u00f3n. Esto no es porque lo ve con los ojos del cuerpo ni del alma. Tampoco no ve\u00eda el justo Sime\u00f3n m\u00e1s del glorioso ni\u00f1o pobrecito; que en lo que llevaba envuelto y la poca gente con \u00e9l que iban en la procesi\u00f3n, m\u00e1s pudiera juzgarle por hijo de gente pobre que por Hijo del Padre celestial; mas di\u00f3selo el mismo Ni\u00f1o a entender.<\/p>\n<p>Y as\u00ed lo entiende ac\u00e1 el alma, aunque no con esa claridad; porque aun ella no entiende c\u00f3mo lo entiende m\u00e1s de que se ve en el reino (al menos cabe el Rey que se le ha de dar), y parece que la misma alma est\u00e1 con acatamiento aun para no osar pedir.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ignacio_de_Antioquia_obispo_y_martir\">San Ignacio de Antioquia, obispo y m\u00e1rtir<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Que_nada_me_prive_de_unirme_a_Jesucristo\">Carta: Que nada me prive de unirme a Jesucristo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Carta a los Romanos, 5-7.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abAhora Se\u00f1or puedes dejar a tu siervo irse en paz\u00bb (Lc 2,29).<\/p>\n<p> Hoy he comenzado a ser un disc\u00edpulo. Que ninguna criatura visible o invisible me prive de unirme a Jesucristo&#8230; Aunque se abatan sobre m\u00ed los m\u00e1s crueles suplicios, s\u00f3lo quiero alcanzar a Jesucristo&#8230; \u00bfQu\u00e9 se me da a m\u00ed de las cosas suaves de este mundo y los imperios de la tierra? Es mucho mejor morir por Cristo que reinar hasta los confines de la tierra. Es a \u00e9l solo a quien busco, al que muri\u00f3 por nosotros; es a \u00e9l a quien deseo, al que resucit\u00f3 por nosotros.<\/p>\n<p> Mi nacimiento se acerca&#8230; Dejadme abrazar la luz pura. Cuando la habr\u00e9 alcanzado, ser\u00e9 hombre. Aceptad que imite la pasi\u00f3n de mi Dios&#8230; Mi deseo terrenal ha sido crucificado, y ya no hay en m\u00ed fuego para amar la materia sino una \u00abagua viva\u00bb (Jn 7,38) que murmura y cuchichea en mi coraz\u00f3n: \u00abVen al Padre\u00bb. Ya no puedo saborear los alimentos perecederos o las dulzuras de esta vida. Estoy hambriento del pan de Dios, de la carne de Jesucristo, hijo de David, y como bebida quiero su sangre que es amor incorruptible.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cipriano_de_Cartago_obispo_y_martir\">San Cipriano de Cartago, obispo y m\u00e1rtir<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Esta_aqui_el_Reino_de_Dios\">Obras: Est\u00e1 aqu\u00ed el Reino de Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Sobre la muerte, 2-3.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abAhora&#8230; puedes dejar a tu siervo irse en paz\u00bb (Lc 2,29).<\/p>\n<p>\u00abEl Reino de Dios est\u00e1 cerca\u00bb (Lc 21,31). El Reino de Dios, muy queridos hermanos, ya desde ahora est\u00e1 cerca. Junto con el fin del mundo se anuncia ya la recompensa de la vida, el gozo de la salvaci\u00f3n eterna, la seguridad sin fin y el gozo del para\u00edso que antiguamente hab\u00edamos perdido. Y las realidades del cielo suceden a las realidades humanas, las grandes a las peque\u00f1as, las eternas a las temporales. \u00bfHay de qu\u00e9 inquietarse, razones para temer el futuro?&#8230;<\/p>\n<p>En efecto, est\u00e1 escrito &#8220;el justo vivir\u00e1 por su fe&#8221;. Si sois justos, si viv\u00eds de la fe, si cre\u00e9is verdaderamente en Jesucristo, \u00bfpor qu\u00e9 no os alegr\u00e1is de estar llamados a ir al encuentro de Cristo&#8230;, puesto que cre\u00e9is firmemente en la promesa de Dios y est\u00e1is destinados a estar con Cristo? Tomad como ejemplo a Sime\u00f3n, el justo: ha sido verdaderamente justo y ha cumplido los mandamientos de Dios. Una inspiraci\u00f3n divina le hab\u00eda ense\u00f1ado que no morir\u00eda sin antes ver a Cristo, de tal manera que cuando Cristo ni\u00f1o fue al Templo con su madre, Sime\u00f3n iluminado por el Esp\u00edritu Santo, vio claro que hab\u00eda nacido el Salvador, tal como se le hab\u00eda predicho; y en tal situaci\u00f3n comprendi\u00f3 que su muerte era inminente.<\/p>\n<p>Gozoso ante esta perspectiva y seguro desde entonces de ser llamado por Dios para estar con \u00c9l, tom\u00f3 al ni\u00f1o en sus brazos y, bendiciendo al Se\u00f1or, exclam\u00f3: &#8220;Ahora, Se\u00f1or, seg\u00fan tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador&#8221;. Entonces experiment\u00f3 y dio testimonio de que la paz de Dios es para sus siervos, que \u00e9stos gozan de las dulzuras de la quietud y la libertad cuando, alejados de los tormentos mundanos, adquieren el refugio y la seguridad eternas&#8230; Es solamente entonces cuando el alma encuentra la verdadera paz, el descanso total, las seguridad duradera y perpetua.<\/p>\n<h2><span id=\"Balduino_de_Cantorbery\">Balduino de Cantorbery<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_Una_espada_te_atravesara_el_alma\">Tratado: Una espada te atravesar\u00e1 el alma<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Tratado 6 sobre las palabras del Ap\u00f3stol: \u00abLa palabra de Dios es viva y eficaz\u00bb: PL 204, 457-458.<\/p>\n<p class=\"st1\">Mar\u00eda resplandece por el singular privilegio de un glorioso martirio.<\/p>\n<p>Ocurre a veces que, en el proceso de la enfermedad del hijo, sufre m\u00e1s la madre compaciente que el hijo paciente. Esto es obra del amor, que hace suyos los dolores ajenos. Y esto con un plus de dolor, pues se conduele m\u00e1s que al otro le duele, quien en ocasiones desea sufrir solo con tal que el otro no sufra. En el sufrimiento de la condolencia, el alma del que se conduele est\u00e1 en cierto modo dividida de s\u00ed en s\u00ed. Pues al sufrir la persona amada y para compartir su dolor, el alma se entrega a la persona amada y sale fuera de s\u00ed; y movida a compasi\u00f3n, se une a ella para sufrir en su lugar. Y en cierto modo demuestra pertenecer a aquel con quien se ha compenetrado por el sentimiento de la compasi\u00f3n, como si viviera con aquel cuyos tormentos comparte. Por eso, cuando el anciano Sime\u00f3n profetiz\u00f3 de Cristo y dijo: <i>Mira, \u00e9ste est\u00e1 puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; ser\u00e1 como una bandera discutida, <\/i>a\u00f1adi\u00f3 a rengl\u00f3n seguido, hablando de la Virgen Mar\u00eda: <i> Y a ti una espada te traspasar\u00e1 el alma. <\/i> Esto es, la espada traspasar\u00e1 tu alma como si realmente fuese la suya.<\/p>\n<p>Puede ensayarse tambi\u00e9n otra interpretaci\u00f3n: Tu alma de \u00e9l, es decir, tu propia alma, ser\u00e1 traspasada por una espada. De hecho la Madre de Dios, que am\u00f3 m\u00e1s que los dem\u00e1s como m\u00e1s que los dem\u00e1s fue amada, de tal modo se compadeci\u00f3 de su hijo moribundo como si realmente fuera ella la que padec\u00eda. Pues su dolor era proporcionado a su gran amor. Y como amaba al Hijo m\u00e1s que a s\u00ed misma, las heridas que \u00e9l recibi\u00f3 en el cuerpo, con agud\u00edsimo dolor las soport\u00f3 ella en el alma. De suerte que la pasi\u00f3n de Cristo constituy\u00f3 su propio martirio.<\/p>\n<p>Pues la carne de Cristo era de alg\u00fan modo su propia carne, es decir, la carne de su carne que Cristo hab\u00eda recibido de ella, Mar\u00eda la am\u00f3 m\u00e1s en Cristo que la suya en s\u00ed misma. Y cuanto m\u00e1s la am\u00f3, tanto m\u00e1s se condoli\u00f3; sufri\u00f3 m\u00e1s en el alma que el m\u00e1rtir en el cuerpo. Por eso resplandece por el singular privilegio de un glorioso martirio. En efecto, los dem\u00e1s m\u00e1rtires fueron consumados con el martirio de su propia muerte, mientras que \u00e9sta proporcion\u00f3 de su propia carne, la carne destinada a padecer por la salud del mundo, y en la pasi\u00f3n y por la pasi\u00f3n de Cristo, su alma fue de tal manera invadida por la violencia del dolor, que cual si en Cristo hubiera sido consumada por el martirio, nos sea l\u00edcito creer que fue ella la que mereci\u00f3 la m\u00e1s alta gloria del martirio, despu\u00e9s de Cristo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_de_Nisa_obispo\">San Gregorio de Nisa, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_En_el_ocaso_de_la_vida_entrar_en_la_luz\">Obras: En el ocaso de la vida, entrar en la luz.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Vida de Santa Macrina, 23-25; SC 178, pag. 217ss.<\/p>\n<p class=\"st1\">Mar\u00eda resplandece por el singular privilegio de un glorioso martirio.<\/p>\n<p>El sol se iba hacia el ocaso. Pero el fervor de mi hermana Macrina no vacilaba. Cuanto m\u00e1s cercana estaba de su partida, m\u00e1s diligente se dirig\u00eda hacia su Amado&#8230;Ya no se dirig\u00eda a nosotros que est\u00e1bamos presentes, sino a Aquel hacia quien dirig\u00eda incesantemente su mirada&#8230; Dec\u00eda:<br \/>\n\u201cEres t\u00fa, Se\u00f1or, que has abolido para nosotros el temor a la muerte. Eres t\u00fa quien, por nosotros, has hecho del fin de la vida terrena el comienzo de la vida verdadera. Eres t\u00fa que, por un tiempo, dejas que nuestros cuerpos descansen en un sue\u00f1o pasajero y eres t\u00fa quien los despiertas de nuevo \u201cal son de la trompeta\u201d (1Cor 15,53) T\u00fa entregas en dep\u00f3sito nuestros despojos a la tierra, para que revivan de nuevo, transformando por la inmortalidad todo lo que hay en el cuerpo de caduco y deforme&#8230;<\/p>\n<p>\u201cDios eterno, a ti fui confiado desde el seno, desde el vientre de mi madre eres mi Dios\u201d (Sal 21,11), te amo con todas mis fuerzas, a ti me consagro en cuerpo y alma desde mi juventud, env\u00edame un \u00e1ngel luminoso que me conduzca de la mano al lugar del descanso y de refrigerio donde se encuentra \u201cel agua que sacia\u201d (Sal 22,2) al seno de los patriarcas (Lc 16,22). T\u00fa que has retornado al para\u00edso al hombre crucificado contigo y que se encomend\u00f3 a tu misericordia, \u201cacu\u00e9rdate tambi\u00e9n de m\u00ed cuando llegues a tu reino\u201d (Lc 23,42) porque yo tambi\u00e9n estoy crucificada contigo&#8230;Que me encuentre ante tu presencia \u201csin mancha ni arruga\u201d (Ef 5.27); que mi alma sea acogida en tus manos&#8230;\u201dcomo incienso en tu presencia\u201d (Sal 140,2).<\/p>\n<p>Luego, cuando ya ca\u00eda la noche, alguien trajo una l\u00e1mpara. Macrina abr\u00eda los ojos y dirig\u00eda su mirada hacia la luz, manifestando su deseo de pronunciar la oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias, a la luz de la l\u00e1mpara. Pero no ten\u00eda fuerza su voz&#8230;respir\u00f3 hondo y dej\u00f3 a la vez la oraci\u00f3n y la vida.<\/p>\n<p>\u201cLuz amable de la santa gloria del Padre celestial, inmortal, santo y bienaventurado Jesucristo. Llegados al crep\u00fasculo de este d\u00eda, contemplando la claridad del atardecer, cantamos al Padre, al Hijo, al Esp\u00edritu de Dios. Eres digno de toda alabanza y que nuestras voces te canten, Hijo de Dios que das la vida. Todo el universo se aclama!\u201d (Himno de acci\u00f3n de gracias por la luz en las v\u00edsperas ortodoxas).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Francisco_de_Sales_obispo\">San Francisco de Sales, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Se_hizo_igual_a_nosotros\">Serm\u00f3n: Se hizo igual a nosotros.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n de 1613, v\u00edspera de Navidad. IX, 8.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abEncontrar\u00e9is un Ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales\u00bb (Lc 2,12).<\/p>\n<p>Quiero hacer notar, de paso, que de toda la gente de Bel\u00e9n, que en aquellos d\u00edas era mucha, s\u00f3lo unos sencillos pastores fueron a visitar a nuestro Se\u00f1or; y despu\u00e9s de ellos, los Reyes Magos que, de muy lejos, vinieron a adorar y rendir homenaje a nuestro nuevo Rey, recostado en un pesebre. <\/p>\n<p>Los \u00e1ngeles, al anunciar la buena nueva de este feliz nacimiento, dieron a los pastores unos datos asombrosos: \u201cId, dijeron, y encontrar\u00e9is al Ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales y acostado en un pesebre.\u201d \u00a1Pero Dios m\u00edo! \u00bfQu\u00e9 se\u00f1ales son \u00e9stas para dar a conocer a nuestro Se\u00f1or? \u00a1Y qu\u00e9 sencillez la de los pastores al creer ingenuamente lo que se les anunciaba! <\/p>\n<p>Los \u00e1ngeles hubiesen tenido razones para esperar que se les creyese si hubieran dicho: \u201cId y encontrar\u00e9is al Ni\u00f1o sentado en un trono de marfil, rodeado de celestes cortesanos que le acompa\u00f1an.\u201d Pero dijeron: \u201cVuestro Salvador est\u00e1 de esta manera: en un pesebre, entre animales y fajado con pobres pa\u00f1ales. <\/p>\n<p>\u00a1Ya veis! \u00bfQu\u00e9 necesidad hab\u00eda de tenerlo as\u00ed vestido? Se acostumbraba a fajar a los ni\u00f1os porque al ser tan tiernos, si no se les fajase y apretase bien, exist\u00eda el peligro de alguna deformaci\u00f3n. A\u00fan hoy se les faja para que no se vayan a hacer da\u00f1o en los ojos o en la cara si tiene las manos libres para frotarse cuando quieren, ya que no tienen uso de raz\u00f3n para abstenerse cuando no conviene. <\/p>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 se pod\u00eda temer trat\u00e1ndose de nuestro Se\u00f1or? \u00bfIba a torcerse \u00c9l, que es la rectitud misma? \u00a1Oh, qu\u00e9 bondad la de este amable Salvador! Se someti\u00f3 a hacer todo lo que hacen los dem\u00e1s ni\u00f1os para no aparecer sino como un pobre beb\u00e9, sujeto a las necesidades y leyes de la infancia. Y lloraba, pero no por amargura de coraz\u00f3n, sino simplemente para hacerse igual a los otros ni\u00f1os.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_XXIII_papa\">San Juan XXIII, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Ahora_Senor_puedes_dejar_a_tu_siervo_irse_en_paz\">Obras: Ahora, Se\u00f1or, puedes dejar a tu siervo irse en paz<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Diario del alma, nn. 1958-1963.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abMis ojos han visto a tu Salvador\u00bb (Lc 2,30).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de mi primera misa sobre la tumba de san Pedro, las manos del Santo Padre P\u00edo X puestas sobre mi cabeza como bendici\u00f3n y buen augurio para m\u00ed y mi vida sacerdotal incipiente. Y despu\u00e9s de medio siglo, he aqu\u00ed mis propias manos extendidas sobre los cat\u00f3licos \u2013y no solamente sobre los cat\u00f3licos- del mundo entero, en un gesto de paternidad universal\u2026 Como san Pedro y sus sucesores, se me ha encargado gobernar la Iglesia de Cristo toda entera, una santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica. Todas estas palabras son sagradas y sobrepasan, de manera inimaginable, toda exaltaci\u00f3n personal; me dejan en la profundidad de mi nada, elevado a la sublimidad de un ministerio que prevalece sobre toda grandeza y toda dignidad humanas.<\/p>\n<p>Cuando el 28 de octubre de 1958, los cardenales de la santa Iglesia romana me designaron para llevar la responsabilidad del reba\u00f1o universal de Cristo Jes\u00fas, a mis setenta y siete a\u00f1os, se extendi\u00f3 la convicci\u00f3n de que yo ser\u00eda un papa de transici\u00f3n. En lugar de ello, heme aqu\u00ed en vigilias de mi cuarto a\u00f1o de pontificado y con la perspectiva de un s\u00f3lido programa a desarrollar ante el mundo entero que mira y espera. En cuanto a mi me encuentro como san Mart\u00edn, que \u201cno temo morir ni rechazo el vivir\u201d.<\/p>\n<p>Debo estar presto a morir, incluso s\u00fabitamente, y a vivir todo el tiempo que al Se\u00f1or le plazca dejarme aqu\u00ed abajo. S\u00ed, siempre. En el umbral de mis ochenta a\u00f1os, debo estar a punto: para morir o para vivir. Tanto en un caso como en el otro, debo velar por mi santificaci\u00f3n. Puesto que por todas partes me llaman \u201cSanto Padre\u201d, como si fuera mi primer t\u00edtulo, pues bien, debo y quiero serlo de verdad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>22 Cuando se cumplieron los d\u00edas de su purificaci\u00f3n, seg\u00fan la ley de Mois\u00e9s, lo llevaron a Jerusal\u00e9n para presentarlo al Se\u00f1or, 23 de acuerdo con lo escrito en la ley del Se\u00f1or: \u00abTodo var\u00f3n primog\u00e9nito ser\u00e1 consagrado al Se\u00f1or\u00bb, 24 y para entregar la oblaci\u00f3n, como dice la ley del Se\u00f1or: \u00abun par de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-2-22-35-presentacion-de-jesus-en-el-templo-cantico-y-profecia-de-simeon\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 2, 22-35: Presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el Templo, C\u00e1ntico y Profec\u00eda de Sime\u00f3n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41441","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41441","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41441"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41441\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41441"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41441"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41441"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}