{"id":41442,"date":"2016-10-07T23:32:58","date_gmt":"2016-10-08T04:32:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-2-22-40-presentacion-de-jesus-en-el-templo-completo\/"},"modified":"2016-10-07T23:32:58","modified_gmt":"2016-10-08T04:32:58","slug":"lc-2-22-40-presentacion-de-jesus-en-el-templo-completo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-2-22-40-presentacion-de-jesus-en-el-templo-completo\/","title":{"rendered":"Lc 2, 22-40: Presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el Templo (completo)"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">22<\/span> Cuando se cumplieron los d\u00edas de su purificaci\u00f3n, seg\u00fan la ley de Mois\u00e9s, lo llevaron a Jerusal\u00e9n para presentarlo al Se\u00f1or, <span class=\"versiculo\">23<\/span> de acuerdo con lo escrito en la ley del Se\u00f1or: \u00abTodo var\u00f3n primog\u00e9nito ser\u00e1 consagrado al Se\u00f1or\u00bb, <span class=\"versiculo\">24<\/span> y para entregar la oblaci\u00f3n, como dice la ley del Se\u00f1or: \u00abun par de t\u00f3rtolas o dos pichones\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">25<\/span> Hab\u00eda entonces en Jerusal\u00e9n un hombre llamado Sime\u00f3n, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Esp\u00edritu Santo estaba con \u00e9l. <span class=\"versiculo\">26<\/span> Le hab\u00eda sido revelado por el Esp\u00edritu Santo que no ver\u00eda la muerte antes de ver al Mes\u00edas del Se\u00f1or. <span class=\"versiculo\">27<\/span> Impulsado por el Esp\u00edritu, fue al templo. Y cuando entraban con el ni\u00f1o Jes\u00fas sus padres para cumplir con \u00e9l lo acostumbrado seg\u00fan la ley, <span class=\"versiculo\">28<\/span> Sime\u00f3n lo tom\u00f3 en brazos y bendijo a Dios diciendo:<br \/> <span class=\"versiculo\">29<\/span> \u00abAhora, Se\u00f1or, seg\u00fan tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.<br \/> <span class=\"versiculo\">30<\/span> Porque mis ojos <i>han visto a tu Salvador,<\/i><br \/> <span class=\"versiculo\">31<\/span> a quien has presentado ante todos los pueblos:<br \/> <span class=\"versiculo\">32<\/span> <i>luz<\/i> para alumbrar <i>a las naciones<\/i> y gloria de tu pueblo Israel\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">33<\/span> Su padre y su madre estaban admirados por lo que se dec\u00eda del ni\u00f1o. <span class=\"versiculo\">34<\/span> Sime\u00f3n los bendijo y dijo a Mar\u00eda, su madre:<br \/>\n\u00abEste ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y ser\u00e1 como un signo de contradicci\u00f3n <span class=\"versiculo\">35<\/span> \u2014y a ti misma una espada te traspasar\u00e1 el alma\u2014, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">36<\/span> Hab\u00eda tambi\u00e9n una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en a\u00f1os. De joven hab\u00eda vivido siete a\u00f1os casada, <span class=\"versiculo\">37<\/span> y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y d\u00eda. <span class=\"versiculo\">38<\/span> Present\u00e1ndose en aquel momento, alababa tambi\u00e9n a Dios y hablaba del ni\u00f1o a todos los que aguardaban la liberaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n.<br \/> <span class=\"versiculo\">39<\/span> Y, cuando cumplieron todo lo que prescrib\u00eda la ley del Se\u00f1or, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. <span class=\"versiculo\">40<\/span> El ni\u00f1o, por su parte, iba creciendo y robusteci\u00e9ndose, lleno de sabidur\u00eda; y la gracia de Dios estaba con \u00e9l. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Beato_Guerrico_de_Igny_abad_cisterciense\">Beato Guerrico de Igny, abad cisterciense<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 1\u00ba para la Purificaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abSime\u00f3n lo tom\u00f3 en brazos y bendijo a Dios\u00bb (Lc ,).<\/p>\n<p>\u00abTened en las manos las l\u00e1mparas encendidas\u00bb (Lc 12,35). A trav\u00e9s de este signo visible, demos muestras del gozo que compartimos con Sime\u00f3n llevando en sus manos la luz del mundo&#8230; Seamos ardorosos por nuestra devoci\u00f3n y resplandecientes por nuestras obras, y junto con Sime\u00f3n llevaremos a Cristo en nuestras manos&#8230; La Iglesia tiene hoy la costumbre tan bella de hacernos llevar cirios&#8230; \u00bfQui\u00e9n es que hoy, teniendo en su mano la antorcha encendida no se acuerda del bienaventurado anciano? En este d\u00eda tom\u00f3 a Jes\u00fas en sus brazos, el Verbo presente en la carne, como lo es la luz en el cirio, dando testimonio de que era \u00abla luz destinada para iluminar a las naciones\u00bb. Ciertamente que el mismo Sime\u00f3n era \u00abuna l\u00e1mpara ardiente y luminosa\u00bb dando testimonio de la luz (Jn 5,35; 1,7). Es para eso que, conducido por el Esp\u00edritu Santo del que estaba lleno, fue al Templo \u00abpara recibir, oh Dios, tu misericordia en medio de tu Templo\u00bb (Sal 47,10) y proclamar que ella era la misericordia y la luz de tu pueblo.<\/p>\n<p>Oh anciano irradiando paz, no s\u00f3lo llevabas la luz en tus manos sino que estabas penetrado de ella. Estabas tan iluminado por Cristo que ve\u00edas por adelantado c\u00f3mo \u00e9l iluminar\u00eda a las naciones&#8230;, c\u00f3mo estallar\u00eda hoy el resplandor de nuestra fe. Al\u00e9grate ahora, santo anciano; hoy ves lo que t\u00fa hab\u00edas previsto: las tinieblas del mundo se han disipado; \u00ablas naciones caminan a su luz\u00bb; \u00abtoda la tierra est\u00e1 llena de tu gloria\u00bb (Is 60,3; 6,3). <\/p>\n<h3><span id=\"Sermon-2\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Primer serm\u00f3n para la Purificaci\u00f3n, 3-5; SC 166.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abLuz para alumbrar a las naciones\u00bb (Lc ,).<\/p>\n<p>Te bendigo y te glorifico, o Llena de gracia (Lc 1,28); has tra\u00eddo al mundo la misericordia que ha venido a nosotros. T\u00fa has preparado el cirio que tengo hoy entre mis manos (en la liturgia de esta fiesta). T\u00fa has aportado la cera para esta llama&#8230; cuando t\u00fa, Madre inmaculada, has vestido de carne inmaculada al Verbo inmaculado, t\u00fa su Madre inmaculada.<\/p>\n<p>\u00a1Ea, hermanos! Hoy este cirio arde en las manos de Sime\u00f3n. Venid a recibir la luz, venid y encended vuestros cirios, quiero decir vuestras l\u00e1mparas que el Se\u00f1or quiere ver en vuestras manos (Lc 12,35). \u201cMirad hacia \u00c9l y quedar\u00e9is radiantes\u201d (Sal 33,6). No tanto para llevar en vuestras manos una antorcha sino para ser vosotros mismos antorcha que brilla por dentro y por fuera, para vuestro bien y bien de los hermanos:&#8230;Jes\u00fas iluminar\u00e1 vuestra fe, os har\u00e1 brillar por vuestro ejemplo, os sugerir\u00e1 buenas palabras, inflamar\u00e1 vuestra oraci\u00f3n, purificar\u00e1 vuestra intenci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Y t\u00fa, que posees tantas l\u00e1mparas interiores que te iluminan, cuando se apague la l\u00e1mpara de esta vida, brillar\u00e1 la luz de la vida que no se apagar\u00e1 jam\u00e1s. Ser\u00e1 para ti como la aparici\u00f3n del esplendor del mediod\u00eda en pleno atardecer. En el momento en que piensas que vas a extinguirte, te levantar\u00e1s como la estrella de la ma\u00f1ana (Jb 11,17), y tus tinieblas se transformar\u00e1n en luz de mediod\u00eda (Is 38,10). No habr\u00e1 sol durante el d\u00eda y la luz de la luna no te iluminar\u00e1 m\u00e1s, pero el Se\u00f1or ser\u00e1 tu luz perpetua (Is 60,19), porque la antorcha de la nueva Jerusal\u00e9n es el Cordero (Ap 21, 23). \u00a1A \u00e9l gloria y honor por los siglos sempiternos! Am\u00e9n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Bernardo_abad\">San Bernardo, abad<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia\">Homil\u00eda: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n para la Presentaci\u00f3n, n. 2.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abLos padres de Jes\u00fas lo llevaron a Jerusal\u00e9n para presentarlo al Se\u00f1or\u00bb (Lc ,).<\/p>\n<p>Ofrece a tu hijo, Virgen santa, y presenta al Se\u00f1or el fruto bendito de tu vientre (Lc 1,42). Ofrece para nuestra reconciliaci\u00f3n a la v\u00edctima santa que le agrada a Dios. Dios aceptar\u00e1 sin duda alguna esta ofrenda nueva, esta v\u00edctima de gran precio, sobre quien \u00e9l mismo dijo: &#8220;\u00e9ste es mi Hijo amado; en quien me complazco&#8221; (Mt 3,17). Pero esta ofrenda, hermanos, parece bastante dulce: es solamente presentada al Se\u00f1or, rescatada por palomas y recuperada en seguida. Vendr\u00e1 el d\u00eda en que este Hijo no ser\u00e1 ofrecido m\u00e1s en el Templo, ni en los brazos de Sime\u00f3n, sino fuera de la ciudad, en los brazos de la cruz. Vendr\u00e1 el d\u00eda en que no ser\u00e1 rescatado por la sangre de una v\u00edctima, sino donde \u00e9l mismo rescatar\u00e1 a otros por su propia sangre&#8230; Ser\u00e1 el sacrificio de la tarde.<\/p>\n<p>\u00c9ste es el sacrificio de ma\u00f1ana: es alegre. Pero \u00e9se ser\u00e1 m\u00e1s total, ofrecido no en el momento de su nacimiento sino en la plenitud de la edad. Al uno y al otro se puede aplicar lo que hab\u00eda predicho el profeta: &#8220;se ofreci\u00f3, porque \u00e9l mismo lo quiso&#8221; (Is 53,10). Hoy en efecto, se ofreci\u00f3 no porque necesitaba hacerlo, ni porque fuera sujeto de la Ley, sino porque \u00e9l mismo lo quiso. Y sobre la cruz lo mismo, se ofrecer\u00e1 no porque mereciera la muerte, ni porque sus enemigos tuvieran poder sobre \u00e9l, sino porque \u00e9l mismo lo quiso.<\/p>\n<p>Entonces &#8220;te ofrecer\u00e9 un sacrificio voluntario&#8221;, Se\u00f1or (Sal. 53,8), porque voluntariamente te ofreciste por mi salvaci\u00f3n&#8230; Nosotros tambi\u00e9n, hermanos, ofrezc\u00e1mosle lo mejor que tenemos, es decir a nosotros mismos. \u00c9l se ofreci\u00f3 a s\u00ed mismo, y t\u00fa, \u00bfqui\u00e9n eres para vacilar en ofrecerte por completo?<\/p>\n<h2><span id=\"Adan_de_Perseigne_abad_cisterciense\">Ad\u00e1n de Perseigne, abad cisterciense<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon-3\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 4 para la Purificaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abHe aqu\u00ed el Se\u00f1or Dios que viene con poder; viene para iluminar nuestra mirada\u00bb (Is 35,4-5).<\/p>\n<p>El Padre de la luz (Jc 1,17) invita a los hijos de la luz (Lc 16,18) a celebrar esta fiesta de luz: &#8221; Acercaos y sed inundados de claridad &#8220;, dice el salmo (33,6). De hecho, &#8221; el que habita una luz inaccesible &#8221; (1Tm 6,16) se dign\u00f3 hacerse accesible; \u00e9l descendi\u00f3 en la desnudez de la carne para que lo d\u00e9bil y lo peque\u00f1o puedan subir hasta \u00e9l. \u00a1Qu\u00e9 descenso de misericordia! &#8220;Inclin\u00f3 los cielos &#8220;, es decir las cumbres de la divinidad, &#8221; y descendi\u00f3 &#8221; haci\u00e9ndose presente en la carne, &#8221; y una nube oscura estaba bajo sus pies &#8221; (Sal. 17,10)&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Oscuridad necesaria para devolvernos la luz! La luz verdadera se escondi\u00f3 bajo la nube de la carne, (cf Ex 13,21) nube oscura por su semejanza con &#8220;nuestra condici\u00f3n humana de pecadores&#8221; (Rm 8,3)&#8230; Ya que la verdadera Luz hizo de la carne su escondite, \u00a1Que los mortales nos acerquemos hoy al Verbo hecho carne para dejar atr\u00e1s las obras de la carne y aprender a pasar, poco a poco, a las obras del Esp\u00edritu! Que nos acerquemos pues, hoy, ya que un nuevo sol brilla en el firmamento. Hasta este momento encerrado en el pueblo de Bel\u00e9n, en la estrechez de un pesebre y conocido por un peque\u00f1o n\u00famero de personas, hoy viene a Jerusal\u00e9n, al templo del Se\u00f1or. Est\u00e1 presente ante varias personas. Hasta ahora, t\u00fa Bel\u00e9n, te alegrabas, t\u00fa sola, de la luz que nos ha sido dada a todos. Orgullosa de tal privilegio de novedad inaudita, pod\u00edas compararte con el mismo Oriente por tu luz. Mejor a\u00fan, cosa incre\u00edble, hab\u00eda dentro de ti, en un pesebre m\u00e1s luz que en el mismo sol cuando se levanta el d\u00eda&#8230;Pero hoy, este sol se dispone a irradiar en todo el mundo. Hoy es ofrecido en el templo de Jerusal\u00e9n, el Se\u00f1or del templo.<\/p>\n<p>\u00a1Ojal\u00e1 mi alma pudiera arder en el deseo que inflamaba a Sime\u00f3n, para que merezca ser el portador de una luz tan grande! Pero si el alma primero no ha sido purificada de sus faltas, no podr\u00e1 ir &#8221; al encuentro de Cristo sobre los nubarrones &#8221; de la verdadera libertad (1T 4,17)&#8230; s\u00f3lo entonces podr\u00e1 gozar con Sime\u00f3n de la luz verdadera y, como \u00e9l, irse a paz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>22 Cuando se cumplieron los d\u00edas de su purificaci\u00f3n, seg\u00fan la ley de Mois\u00e9s, lo llevaron a Jerusal\u00e9n para presentarlo al Se\u00f1or, 23 de acuerdo con lo escrito en la ley del Se\u00f1or: \u00abTodo var\u00f3n primog\u00e9nito ser\u00e1 consagrado al Se\u00f1or\u00bb, 24 y para entregar la oblaci\u00f3n, como dice la ley del Se\u00f1or: \u00abun par de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-2-22-40-presentacion-de-jesus-en-el-templo-completo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 2, 22-40: Presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el Templo (completo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41442","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41442","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41442"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41442\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41442"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41442"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41442"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}