{"id":41445,"date":"2016-10-07T23:33:02","date_gmt":"2016-10-08T04:33:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-2-41-51-el-corazon-de-maria\/"},"modified":"2016-10-07T23:33:02","modified_gmt":"2016-10-08T04:33:02","slug":"lc-2-41-51-el-corazon-de-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-2-41-51-el-corazon-de-maria\/","title":{"rendered":"Lc 2, 41-51 \u2013 El coraz\u00f3n de Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">36<\/span> Hab\u00eda tambi\u00e9n una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en a\u00f1os. De joven hab\u00eda vivido siete a\u00f1os casada, <span class=\"versiculo\">37<\/span> y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y d\u00eda. <span class=\"versiculo\">38<\/span> Present\u00e1ndose en aquel momento, alababa tambi\u00e9n a Dios y hablaba del ni\u00f1o a todos los que aguardaban la liberaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n.<br \/> <span class=\"versiculo\">39<\/span> Y, cuando cumplieron todo lo que prescrib\u00eda la ley del Se\u00f1or, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. <span class=\"versiculo\">40<\/span> El ni\u00f1o, por su parte, iba creciendo y robusteci\u00e9ndose, lleno de sabidur\u00eda; y la gracia de Dios estaba con \u00e9l. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">36-38.<\/span> Seg\u00fan el sentido m\u00edstico, Ana significa la Iglesia, que en la actualidad ha quedado como viuda por la muerte de su esposo. Tambi\u00e9n el n\u00famero de los a\u00f1os de su viudez representa el tiempo de la peregrinaci\u00f3n del cuerpo de la Iglesia lejos del Se\u00f1or. Siete veces doce hacen ochenta y cuatro; siete expresa la marcha del tiempo que gira en siete d\u00edas, y doce que pertenecen a la perfecci\u00f3n de la doctrina apost\u00f3lica. Por esto, tanto la Iglesia universal, como cualquier alma fiel, que procure pasar todo el tiempo de la vida seg\u00fan la doctrina de los ap\u00f3stoles, se puede decir que ha servido al Se\u00f1or por espacio de ochenta y cuatro a\u00f1os. Tambi\u00e9n concuerda bien con esto el tiempo de siete a\u00f1os, que esta viuda hab\u00eda vivido con su marido. Porque en virtud de un privilegio de la majestad del Se\u00f1or, que El mismo en carne mortal nos ha explicado, el n\u00famero de siete a\u00f1os es signo que expresa un n\u00famero perfecto. Tambi\u00e9n el nombre de Ana se conforma mucho con la Iglesia, porque su nombre significa gracia. Es hija de Fanuel que quiere decir cara de Dios, y desciende de la tribu de Aser, que quiere decir bienaventurado.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">39-40.<\/span> San Lucas omite esto, porque sab\u00eda que San Mateo lo hab\u00eda expuesto con mucho detenimiento. A saber, que el Se\u00f1or, despu\u00e9s de todas estas cosas (para evitar que Herodes lo encontrase y lo matase) fue llevado por sus padres a Egipto, y volvi\u00f3 a Galilea del mismo modo despu\u00e9s que hubo muerto Herodes, empezando a vivir en su ciudad Nazaret. Los evangelistas suelen omitir as\u00ed las cosas que ven ya referidas, o que el Esp\u00edritu les hizo prever que hab\u00edan de serlo por otros, de manera que prosiguen su narraci\u00f3n, sin que aparezca que omitieron nada. Pero el lector sol\u00edcito, que examina la escritura de otro evangelista, encuentra lo que ha sido omitido. Omitiendo muchas cosas, San Lucas dice: &#8220;Cumplidas todas las cosas&#8221;, etc.<\/p>\n<p>Debe advertirse la distinta significaci\u00f3n de estas palabras, porque Nuestro Se\u00f1or Jesucristo en cuanto era ni\u00f1o (esto es, en cuanto se hallaba revestido del h\u00e1bito de la humana fragilidad), deb\u00eda crecer y fortificarse.<\/p>\n<p>&#8220;Porque la plenitud de la Divinidad habitaba corporalmente en El&#8221; (Col 2,9). Y la gracia porque a Jesucristo, hombre, le fue concedida la gran gracia de que desde que empez\u00f3 a ser hombre fuese perfecto y fuese Dios, mucho m\u00e1s si consideramos que era Verbo de Dios y Dios mismo, y no necesitaba fortificarse, ni deb\u00eda crecer. Todav\u00eda siendo ni\u00f1o, ten\u00eda la gracia de Dios, para que, como todas las cosas en El eran admirables, lo fuese tambi\u00e9n su ni\u00f1ez, y se cumpliese as\u00ed la sabidur\u00eda de Dios.<br \/>\nProsigue: &#8220;Iban sus padres todos los a\u00f1os a Jerusal\u00e9n por la fiesta solemne de la Pascua&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">36-37.<\/span> Se detiene el evangelista, describiendo la persona de Ana, diciendo qui\u00e9n era su padre, cu\u00e1l era su tribu, y presentando como testigos a muchos que vieron a su padre y su tribu.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">38.<\/span>&#8220;&#8230;alababa a Dios&#8221;. Esto es, daba gracias viendo la salvaci\u00f3n del mundo en Israel, y dec\u00eda de Jes\u00fas que era el Redentor, y el mismo Salvador. De aqu\u00ed prosigue: &#8220;Y hablaba de El a todos los que esperaban&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">39-40.<\/span> La ciudad de Bel\u00e9n era como su patria, pero Nazaret era el lugar donde habitaba.<\/p>\n<p>Pod\u00eda haber nacido Jes\u00fas teniendo en cuanto al cuerpo una edad madura. Pero para que esto no pareciese fant\u00e1stico, creci\u00f3 poco a poco, como dice el texto: &#8220;Y el Ni\u00f1o crec\u00eda y se fortificaba&#8221;.<\/p>\n<p>Si cuando era peque\u00f1o en edad hubiese demostrado su sabidur\u00eda, hubiera parecido prodigioso, por lo cual se manifestaba a s\u00ed mismo progresivamente seg\u00fan la edad, para llenar todo el mundo. Y no se dice que se fortificaba en su esp\u00edritu en el sentido de que recib\u00eda la sabidur\u00eda, porque \u00bfc\u00f3mo puede decirse que despu\u00e9s se perfecciona m\u00e1s lo que desde el principio es perfect\u00edsimo?<a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\"> [1]<\/a> De donde prosigue: &#8220;Lleno de sabidur\u00eda en verdad&#8221;.<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p class=\"citaB\" align=\"left\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1\" id=\"_edn1\">[1] <\/a><em>&#8220;Esta alma humana que el Hijo de Dios asumi\u00f3 est\u00e1 dotada de un verdadero conocimiento humano. Como tal, \u00e9ste no pod\u00eda ser de por s\u00ed ilimitado: se desenvolv\u00eda en las condiciones hist\u00f3ricas de su existencia en el espacio y en el tiempo. Por eso el Hijo de Dios, al hacerse hombre, quiso progresar<\/em> &#8220;en sabidur\u00eda, en estatura y en gracia&#8221; (Lc 2,52) <em>e igualmente adquirir aquello que en la condici\u00f3n humana se adquiere de manera experimental (ver Mc 6,38; 8,27; Jn 11,34). Eso&#8230; correspond\u00eda a la realidad de su anonadamiento voluntario en<\/em> &#8220;la condici\u00f3n de esclavo&#8221; (Flp 2,7)&#8221; (Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 472.)<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">36-37.<\/span> Hab\u00eda profetizado Sime\u00f3n, hab\u00eda profetizado una que era casada, y hab\u00eda profetizado una Virgen. Debi\u00f3 tambi\u00e9n profetizar una viuda para que no faltase ning\u00fan sexo ni condici\u00f3n. Y por ello dice: &#8220;Viv\u00eda entonces una profetisa llamada Ana&#8221;, etc.<\/p>\n<p>Ana, tanto por sus virtudes de viuda, cuanto por sus costumbres, est\u00e1 representada como digna de anunciar al Redentor del mundo, por lo que contin\u00faa: &#8220;Que era ya de edad muy avanzada, y hab\u00eda vivido desde su virginidad, siete a\u00f1os con su marido y siendo viuda hasta los ochenta y cuatro a\u00f1os&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_consensu_evangelistarum_2_9-10\">San Agust\u00edn, de consensu evangelistarum, 2, 9-10<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">39-40.<\/span> Acaso llama la atenci\u00f3n que dijo San Mateo que los padres del Ni\u00f1o se fueron con El a Galilea, principalmente porque Nazaret de Galilea era su patria, como dice aqu\u00ed San Lucas. Pero debe entenderse que cuando el \u00e1ngel dijo en sue\u00f1os a Jos\u00e9 en Egipto: &#8220;Lev\u00e1ntate, toma al Ni\u00f1o y a su Madre, y marcha a la tierra de Israel&#8221; (Mt 2,20), San Jos\u00e9 comprendi\u00f3 que se le hab\u00eda mandado marchar a Judea (porque es por excelencia la tierra de Israel). Mas como en seguida supo que reinaba all\u00ed Arquelao, hijo de Herodes, no quiso exponerse a aquel peligro, pudiendo considerar que era lo mismo Israel que Galilea, en donde moraba el pueblo de Israel.<\/p>\n<h2><span id=\"Griego_in_Cat_graec_Patrum\">Griego, in Cat. graec. Patrum<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">39-40.<\/span> O de otro modo, refiere San Lucas aqu\u00ed el tiempo que pas\u00f3 antes de ir a Egipto, porque Jos\u00e9 no hubiese llevado a Mar\u00eda antes de que hubiera sido purificada. Antes que fuesen a Egipto no hab\u00edan recibido orden de marchar a Nazaret, sino que deseando voluntariamente volver a su patria, hacia ella se encaminaron. No fueron, pues, a Bel\u00e9n sino con motivo del empadronamiento. Pero una vez cumplido este deber, por cuya causa hab\u00edan ido all\u00ed, se fueron a Nazaret.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo\">San Cirilo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">39-40.<\/span> Pero une el aumento del cuerpo al incremento de la sabidur\u00eda con toda oportunidad, cuando dice: &#8220;Y se fortificaba&#8221;, esto es, en esp\u00edritu, porque seg\u00fan la edad del cuerpo, manifestaba la naturaleza divina su propia sabidur\u00eda.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_Orat_2_contra_Judaeos\">San Juan Cris\u00f3stomo, Orat. 2, contra Judaeos<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">39-40.<\/span> Mandaba la ley observar no s\u00f3lo el tiempo, sino tambi\u00e9n el lugar en las solemnidades de los hebreos, y por tanto los padres de Jes\u00fas no quer\u00edan celebrar la Pascua fuera de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Pedro_Crisologo\">San Pedro Cris\u00f3logo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Dios_escogio_un_medio_para_hacerse_visible\">Serm\u00f3n: Dios escogi\u00f3 un medio para hacerse visible.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 147, sobre el misterio de la Encarnaci\u00f3n<\/p>\n<p class=\"st1\">Por fin Ana ve a Dios en su Templo<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo es posible que a ese Dios que el mundo no puede estrechar, el hombre, con su mirada tan limitada, lo pueda circunscribir? El amor no se preocupa por saber si una cosa es segura, conveniente o posible: el amor&#8230; ignora la medida. No se consuela bajo pretexto de que es imposible; la dificultad no lo echa atr\u00e1s&#8230; El amor no puede dejar de ver lo que ama&#8230; \u00bfC\u00f3mo creerse amado de Dios sin contemplarlo? As\u00ed, el amor que desea ver a Dios, aunque no sea razonable, es inspirado por la intuici\u00f3n del coraz\u00f3n. Por eso Mois\u00e9s se atrevi\u00f3 a decir: \u00abSi he encontrado gracia ante tus ojos, mu\u00e9strame tu rostro\u00bb (Ex 33, 13s), y el salmista: \u00abQue tu rostro brille sobre mi\u00bb (cf 79,4)&#8230;<\/p>\n<p>Conociendo Dios el deseo de los hombres de verle, escogi\u00f3 un medio para hacerse visible el cual, al mismo tiempo que era un beneficio para los habitantes de la tierra, no fuera una degradaci\u00f3n para el cielo. La criatura que \u00e9l mismo hab\u00eda hecho semejante a \u00e9l para habitar la tierra \u00bfpod\u00eda pasar en el cielo por poco honorable? \u00abHagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza\u00bb hab\u00eda dicho Dios (Gn 1,26)&#8230; Si Dios hubiera tomado en el cielo la forma de un \u00e1ngel, hubiera permanecido del todo invisible; si, por el contrario, se hubiera encarnado en la tierra en una naturaleza inferior a la del hombre, hubiera sido una injuria a la divinidad y el hombre hubiera quedado rebajado en lugar de ser elevado. Que nadie, pues, hermanos muy amados, considere ser una injuria a Dios el hecho de haya venido a los hombres a trav\u00e9s de un hombre, y haya encontrado este medio para ser visto por nosotros.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Bernardo_abad\">San Bernardo, abad<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_La_senal_de_Dios\">Homil\u00eda: La se\u00f1al de Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00eda sobre el Cantar de los Cantares, 2, 8<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abHablaba del ni\u00f1o a todos los que esperaban la liberaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n\u00bb (Lc 2,38).<\/p>\n<p>Oh tronco de Jes\u00e9, t\u00fa que eres una se\u00f1al para todos los pueblos \u00abcu\u00e1ntos reyes y profetas han deseado verte y no te han visto\u00bb. \u00a1Dichoso el que en su vejez ha sido colmado con el don divino de verte! Tembl\u00f3 en deseos de ver la se\u00f1al; \u00abla vio y se regocij\u00f3\u00bb. Habiendo recibido el beso de paz, dej\u00f3 este mundo con la paz en el coraz\u00f3n, pero no sin antes haber proclamado que Jes\u00fas hab\u00eda nacido para ser una se\u00f1al de contradicci\u00f3n. Y se cumpli\u00f3 as\u00ed: justo acabado de nacer, fue contradicha la se\u00f1al de paz \u2013pero por aquellos que tienen el odio por paz. Porque \u00e9l es \u00abla paz para los hombres que ama el Se\u00f1or\u00bb, pero para los malintencionados es \u00abpiedra de tropiezo\u00bb. El mismo Herodes \u00abse turb\u00f3 y toda Jerusal\u00e9n con \u00e9l\u00bb. El Se\u00f1or vino a \u00e9l \u00abpero los suyos no le recibieron\u00bb. \u00a1Dichosos los pobres pastores que, velando de noche, han sido dignos de ver la se\u00f1al!<\/p>\n<p>Ya en aquel tiempo, se escond\u00eda a los pretendidos sabios y prudentes, pero se revelaba a los humildes. El \u00e1ngel dijo a los pastores: \u00abHe aqu\u00ed una se\u00f1al para vosotros\u00bb. Es para vosotros, los humildes y obedientes, para vosotros que no alarde\u00e1is de orgullosa ciencia sino que vel\u00e1is \u00abd\u00eda y noche meditando la ley del Se\u00f1or\u00bb. \u00a1\u00c9sta es vuestra se\u00f1al! La que promet\u00edan los \u00e1ngeles, la que reclamaban los pueblos, la que hab\u00edan predicho los profetas&#8230; ahora Dios la ha cumplido y os la muestra&#8230;<\/p>\n<p>\u00c9sta es vuestra se\u00f1al, pero \u00bfse\u00f1al de qu\u00e9? De perd\u00f3n, de gracia, de paz, de una \u00abpaz que no tendr\u00e1 fin\u00bb. \u00abY aqu\u00ed ten\u00e9is la se\u00f1al: encontrar\u00e9is un ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales y acostado en un pesebre\u00bb. Pero Dios est\u00e1 en \u00e9l reconciliando al mundo consigo&#8230;. Es el beso de Dios, el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jes\u00fas, viviendo y reinando por los siglos.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_02-02-2000_Espera_colmada\">Homil\u00eda (02-02-2000): Espera colmada.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">En el Jubileo de la Vida Consagrada, 2 de febrero del 2000.<\/p>\n<p>Sime\u00f3n y Ana representan la espera de todo Israel. Se les concede la gracia de encontrarse con Aquel a quien los profetas hab\u00edan anunciado desde hac\u00eda siglos. Los dos ancianos, iluminados por el Esp\u00edritu Santo, reconocen al Mes\u00edas esperado en el ni\u00f1o que Mar\u00eda y Jos\u00e9, para cumplir lo que prescrib\u00eda la ley del Se\u00f1or, llevaron al templo.<\/p>\n<p>Las palabras de Sime\u00f3n tienen un acento prof\u00e9tico: el anciano mira al pasado y anuncia el futuro. Dice: &#8220;Ahora, Se\u00f1or, seg\u00fan tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos, luz para alumbrar a las naciones, y gloria de tu pueblo, Israel&#8221; (Lc 2,29-32). Sime\u00f3n expresa el cumplimiento de la espera, que constitu\u00eda la raz\u00f3n de su vida. Lo mismo sucede con la profetisa Ana, que se llena de gozo a la vista del Ni\u00f1o y habla de \u00e9l &#8220;a todos los que esperaban la redenci\u00f3n de Jerusal\u00e9n&#8221; (Lc 2,38).<\/p>\n<p>El evangelista dice de la profetisa Ana que &#8220;no se apartaba nunca del templo&#8221; (Lc 2,37). La primera vocaci\u00f3n de quien opta por seguir a Jes\u00fas con coraz\u00f3n indiviso consiste en &#8220;estar con \u00e9l&#8221; (Mc 3,14), vivir en comuni\u00f3n con \u00e9l, escuchando su palabra en la alabanza constante de Dios (cf. Lc Lc 2,38). En este momento, pienso en la oraci\u00f3n, especialmente la lit\u00fargica, que se eleva desde tantos monasterios y comunidades de vida consagrada esparcidos por toda la tierra. Queridos hermanos y hermanas, haced que resuene en la Iglesia vuestra alabanza con humildad y constancia; as\u00ed, el canto de vuestra vida tendr\u00e1 un eco profundo en el coraz\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>La gozosa experiencia del encuentro con Jes\u00fas, el j\u00fabilo y la alabanza que brotan del coraz\u00f3n no pueden quedar escondidos.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_02-02-1997_Encuentro\">Homil\u00eda (02-02-1997): Encuentro<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">2 de febrero del 1997.<\/p>\n<p>[&#8230;] 3. El segundo elemento caracter\u00edstico de la celebraci\u00f3n de hoy es la realidad del encuentro. Aunque nadie est\u00e1 esperando la llegada de Jos\u00e9 y Mar\u00eda con el ni\u00f1o Jes\u00fas, que acuden entre la gente, en el templo de Jerusal\u00e9n sucede algo muy singular. All\u00ed se encuentran algunas personas guiadas por el Esp\u00edritu Santo: el anciano Sime\u00f3n, de quien san Lucas escribe: \u00abHombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Esp\u00edritu Santo moraba en \u00e9l. Hab\u00eda recibido un or\u00e1culo del Esp\u00edritu Santo: que no ver\u00eda la muerte antes de ver al Mes\u00edas del Se\u00f1or\u00bb (Lc 2,25-26), y la profetisa Ana, que \u00abde jovencita hab\u00eda vivido siete a\u00f1os casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo d\u00eda y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones\u00bb (Lc 2,36-37). El evangelista prosigue: \u00abAcerc\u00e1ndose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del ni\u00f1o a todos los que aguardaban la liberaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n\u00bb (Lc 2,38).<\/p>\n<p>Sime\u00f3n y Ana: un hombre y una mujer, representantes de la antigua alianza que, en cierto sentido, hab\u00edan vivido toda su vida con vistas al momento en que el Mes\u00edas esperado visitar\u00eda el templo de Jerusal\u00e9n. Sime\u00f3n y Ana comprenden que finalmente ha llegado el momento y, confortados por ese encuentro, pueden afrontar con paz en el coraz\u00f3n la \u00faltima parte de su vida: \u00abAhora, Se\u00f1or, seg\u00fan tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz; porque mis ojos han visto a tu Salvador\u00bb (Lc 2,29-30).<\/p>\n<p>En este encuentro discreto las palabras y los gestos expresan eficazmente la realidad del acontecimiento que se est\u00e1 realizando. La llegada del Mes\u00edas no ha pasado desapercibida. Ha sido reconocida por la mirada penetrante de la fe, que el anciano Sime\u00f3n manifiesta en sus conmovedoras palabras.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cipriano_de_Cartago_obispo_y_martir\">San Cipriano de Cartago, obispo y m\u00e1rtir<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_Que_la_pereza_no_te_prive_de_orar\">Tratado: Que la pereza no te prive de orar.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Sobre el Padrenuestro; PL 4, 544.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abSirviendo a Dios d\u00eda y noche\u00bb (Lc 2,37).<\/p>\n<p>En las Escrituras, el verdadero sol y el verdadero d\u00eda, es Cristo; por eso los cristianos no excluyen ninguna hora, y hay que adorar a Dios sin cesar y siempre. Puesto que estamos en Cristo, es decir, en la luz verdadera, estemos en oraci\u00f3n y no dejemos de suplicar a lo largo de todo el d\u00eda. Y cuando, siguiendo el curso el tiempo, la noche llega despu\u00e9s del d\u00eda, no hay nada, ni las mismas tinieblas nocturnas, que nos puede impedir de orar: para los hijos de la luz (1Ts 5,5), incluso durante la noche es de d\u00eda. \u00bfCu\u00e1ndo, pues, est\u00e1 sin luz aquel que tiene la luz en su coraz\u00f3n? \u00a1Cu\u00e1ndo falta el sol, cu\u00e1ndo, pues, no es d\u00eda para aquel que Cristo es Sol y D\u00eda?<\/p>\n<p>Durante la noche, pues, no dejemos de orar. Es as\u00ed como Ana, la viuda, obtuvo el favor de Dios perseverando en la oraci\u00f3n y en las vigilias, tal como est\u00e1 escrito en el Evangelio: \u00abNo se alejaba nunca del Templo, sirviendo d\u00eda y noche con ayunos y la oraci\u00f3n\u00bb&#8230; Que la pereza y la desidia no nos priven de orar. Por la misericordia de Dios, hemos sido recreados en el Esp\u00edritu y hemos renacido. Imitemos pues, eso que seremos. Debemos ser habitantes de un reino donde no habr\u00e1 m\u00e1s noche, donde brillar\u00e1 el d\u00eda sin ocaso, velemos ahora, durante la noche como si fuera pleno d\u00eda. Llamados a orar y a dar gracias sin fin al Dios del cielo, comencemos ya aqu\u00ed a orar sin cesar y a darle gracias.<\/p>\n<h2><span id=\"Adan_de_Perseigne_abad_cisterciense\">Ad\u00e1n de Perseigne, abad cisterciense<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Pasar_de_la_carne_al_Espiritu\">Serm\u00f3n: Pasar de la carne al Esp\u00edritu.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 4 para Navidad.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abLos padres de Jes\u00fas le llevaron al Templo para presentarlo\u00bb (Lc ,).<\/p>\n<p>Que la carne se acerque al Verbo hecho carne hoy, para comprender cuales son sus propios l\u00edmites y en ella aprender, poco a poco, a pasar de la carne al Esp\u00edritu. Que nos acerquemos, pues, hoy a \u00c9l porque un nuevo sol brilla m\u00e1s de lo ordinario. Hasta aqu\u00ed encerrado en Bel\u00e9n en la estrechez de un pesebre y conocido s\u00f3lo por un n\u00famero reducido de personas, hoy va Jerusal\u00e9n, al Templo del Se\u00f1or; all\u00ed es presentado ante m\u00e1s de una persona. Hasta ah\u00ed, t\u00fa, Bel\u00e9n, te has regocijado tu sola de la luz que se nos ha dado para todos; orgullosa de un privilegio, de una novedad inaudita, pod\u00edas rivalizar con el mismo Oriente por tu luz. M\u00e1s a\u00fan, cosa incre\u00edble de decir, en ti hab\u00eda, en un pesebre m\u00e1s luz que toda la que el sol de este mundo puede difundir cuando se levanta&#8230; Pero hoy, el sol se lanza para iluminar al mundo entero. Hoy, el Se\u00f1or del Templo se ofrece en el Templo de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 dichosos son los que, en la soledad de un coraz\u00f3n pac\u00edfico se ofrecen a Dios como Cristo se ofreci\u00f3 como una paloma! \u00c9stos est\u00e1n maduros para celebrar con Mar\u00eda el misterio de la purificaci\u00f3n&#8230; No es la Madre de Dios, que jam\u00e1s consinti\u00f3 al pecado la que ha sido purificada en este d\u00eda. Es el hombre ensuciado por el pecado que hoy ha sido purificado por su alumbramiento y su ofrenda voluntaria&#8230; Es nuestra purificaci\u00f3n la que hemos obtenido por Mar\u00eda&#8230; Si abrazamos con fe al fruto de sus entra\u00f1as, si nos ofrecemos con \u00c9l en el Templo, es el misterio que celebramos el que nos purificar\u00e1.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_02-02-2006_Quien_espera_ve\">Homil\u00eda (02-02-2006): Quien espera, ve.<\/span><\/h3>\n<p>Ana es &#8220;profetisa&#8221;, mujer sabia y piadosa, que interpreta el sentido profundo de los acontecimientos hist\u00f3ricos y del mensaje de Dios encerrado en ellos. Por eso puede &#8220;alabar a Dios&#8221; y hablar &#8220;del Ni\u00f1o a todos los que aguardaban la liberaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n&#8221; (Lc 2,38). Su larga viudez, dedicada al culto en el templo, su fidelidad a los ayunos semanales y su participaci\u00f3n en la espera de todos los que anhelaban el rescate de Israel concluyen en el encuentro con el ni\u00f1o Jes\u00fas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>36 Hab\u00eda tambi\u00e9n una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en a\u00f1os. De joven hab\u00eda vivido siete a\u00f1os casada, 37 y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y d\u00eda. 38 Present\u00e1ndose en aquel momento, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-2-41-51-el-corazon-de-maria\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 2, 41-51 \u2013 El coraz\u00f3n de Mar\u00eda\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41445","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41445","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41445"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41445\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41445"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41445"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41445"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}