{"id":41446,"date":"2016-10-07T23:33:04","date_gmt":"2016-10-08T04:33:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-2-41-52-jesus-en-la-familia-de-nazaret\/"},"modified":"2016-10-07T23:33:04","modified_gmt":"2016-10-08T04:33:04","slug":"lc-2-41-52-jesus-en-la-familia-de-nazaret","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-2-41-52-jesus-en-la-familia-de-nazaret\/","title":{"rendered":"Lc 2, 41-52: Jes\u00fas en la Familia de Nazaret"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">41<\/span> Sus padres sol\u00edan ir cada a\u00f1o a Jerusal\u00e9n por la fiesta de la Pascua. <span class=\"versiculo\">42<\/span> Cuando cumpli\u00f3 doce a\u00f1os, subieron a la fiesta seg\u00fan la costumbre <span class=\"versiculo\">43<\/span> y, cuando termin\u00f3, se volvieron; pero el ni\u00f1o Jes\u00fas se qued\u00f3 en Jerusal\u00e9n, sin que lo supieran sus padres. <span class=\"versiculo\">44<\/span> Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un d\u00eda y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; <span class=\"versiculo\">45<\/span> al no encontrarlo, se volvieron a Jerusal\u00e9n busc\u00e1ndolo. <span class=\"versiculo\">46<\/span> Y sucedi\u00f3 que, a los tres d\u00edas, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuch\u00e1ndolos y haci\u00e9ndoles preguntas. <span class=\"versiculo\">47<\/span> Todos los que le o\u00edan quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. <span class=\"versiculo\">48<\/span> Al verlo, se quedaron at\u00f3nitos, y le dijo su madre: \u00abHijo, \u00bfpor qu\u00e9 nos has tratado as\u00ed? Tu padre y yo te busc\u00e1bamos angustiados\u00bb. <span class=\"versiculo\">49<\/span> \u00c9l les contest\u00f3: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me buscabais? \u00bfNo sab\u00edais que yo deb\u00eda estar en las cosas de mi Padre?\u00bb. <span class=\"versiculo\">50<\/span> Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.<br \/> <span class=\"versiculo\">51<\/span> \u00c9l baj\u00f3 con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su coraz\u00f3n. <span class=\"versiculo\">52<\/span> Y Jes\u00fas iba creciendo en sabidur\u00eda, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Origenes_presbitero\">Or\u00edgenes, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Angustiados_buscamos_a_Jesus\">Homil\u00eda: Angustiados buscamos a Jes\u00fas.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00eda 18 sobre el evangelio de san Lucas, 2-5: Edit GCS 9, 112-113.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abTu padre y yo te busc\u00e1bamos angustiados\u00bb (Lc 2,48).<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas cumpli\u00f3 doce a\u00f1os, se qued\u00f3 en Jerusal\u00e9n. Sus padres, que no lo sab\u00edan, lo buscan sol\u00edcitamente y no lo encuentran. Lo buscan entre los parientes, lo buscan en la caravana, lo buscan entre los conocidos: y no lo encuentran entre ellos. Jes\u00fas es, pues, buscado por sus padres: por el padre que lo hab\u00eda alimentado y acompa\u00f1ado al bajar a Egipto. Y sin embargo no lo encuentran con la rapidez con que lo buscan. A Jes\u00fas no se le encuentra entre los parientes y consangu\u00edneos; no se le encuentra entre los que corporalmente le est\u00e1n unidos. Mi Jes\u00fas no puede ser hallado en una nutrida caravana. Aprende d\u00f3nde lo encuentran quienes lo buscaban, para que busc\u00e1ndolo tambi\u00e9n t\u00fa puedas encontrarlo como Jos\u00e9 y Mar\u00eda. Al ir en su busca \u2014dice\u2014 <i>lo encontraron en el templo. <\/i>En ning\u00fan otro lugar, sino en el templo; y no simplemente en el templo, sino <i>en medio de los maestros, escuch\u00e1ndolos y haci\u00e9ndoles preguntas. <\/i>Busca, pues, t\u00fa tambi\u00e9n a Jes\u00fas en el templo, b\u00fascalo en la Iglesia, b\u00fascalo junto a los maestros que hay en el templo y no salen de \u00e9l. Si de esta forma lo buscas, lo encontrar\u00e1s.<\/p>\n<p> Por otra parte, si alguien se tiene por maestro y no posee a Jes\u00fas, \u00e9ste tan s\u00f3lo de nombre es maestro y, en consecuencia, no podr\u00e1 ser hallado Jes\u00fas en su compa\u00f1\u00eda, Jes\u00fas es la Palabra y la Sabidur\u00eda de Dios. Le encuentran sentado en medio de los maestros, y no s\u00f3lo sentado, sino haci\u00e9ndoles preguntas y escuch\u00e1ndolos.<\/p>\n<p> Tambi\u00e9n en la actualidad est\u00e1 Jes\u00fas presente, nos interroga y nos escucha cuando hablamos. <i>Todos <\/i>\u2014dice\u2014 <i>quedaban asombrados. <\/i>\u00bfDe qu\u00e9 se asombraban? No de sus preguntas, con ser admirables, sino de sus respuestas. Formulaba preguntas a los maestros y, como a veces eran incapaces de responderle, \u00e9l mismo daba la respuesta a las cuestiones planteadas. Y para que la respuesta no sea un simple expediente para llenar tu turno en la conversaci\u00f3n, sino que est\u00e9 imbuida de doctrina escritur\u00edstica, d\u00e9jate amaestrar por la ley divina. Mois\u00e9s hablaba, y Dios le respond\u00eda con el trueno. Aquella respuesta versaba sobre los asuntos que Mois\u00e9s ignoraba y acerca de los cuales el Se\u00f1or le instru\u00eda. Unas veces es Jes\u00fas quien pregunta, otras, es el que responde. Y, como m\u00e1s arriba hemos dicho, si bien sus preguntas eran admirables, mucho m\u00e1s admirables sin embargo, eran sus respuestas.<\/p>\n<p> Por tanto, para que tambi\u00e9n nosotros podamos escucharlo y pueda \u00e9l plantearnos problemas, rogu\u00e9mosle y busqu\u00e9mosle en medio de fatigas y dolores, y entonces podremos encontrar al que buscamos. No en vano est\u00e1 escrito: <i> Tu padre y yo te busc\u00e1bamos angustiados. <\/i> Conviene que quien busca a Jes\u00fas no lo busque negligente, disoluta o eventualmente, como hacen muchos que, por eso, no consiguen encontrarlo. Digamos, por el contrario: \u00ab\u00a1Angustiados te buscamos!\u00bb, y una vez dicho, \u00e9l mismo responder\u00e1 a nuestra alma que lo busca afanosamente y en medio de la angustia, diciendo: <i> \u00bfNo sab\u00edais que yo deb\u00eda estar en la casa de mi Padre?<\/i><\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Isabel_de_la_Trinidad\">Santa Isabel de la Trinidad<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Retiro_Una_espada_traspaso_su_corazon\">Retiro: Una espada traspas\u00f3 su coraz\u00f3n.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">\u00daltimo retiro, d\u00eda decimoquinto.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abMar\u00eda conservaba todas estas cosas en su coraz\u00f3n y las meditaba\u00bb (Lc 2,51).<\/p>\n<p>\u00abLa Virgen conservaba todas estas cosas en su coraz\u00f3n\u00bb (Lc. 2, 19 y 51): toda su historia puede resumirse en estas pocas palabras. Fue en su coraz\u00f3n donde ella vivi\u00f3, y con tal profundidad que no la puede seguir ninguna mirada humana. Cuando leo en el Evangelio \u00abque Mar\u00eda corri\u00f3 con toda diligencia a las monta\u00f1as de Judea\u00bb (Lc. 1, 39) para ir a cumplir su oficio de caridad con su prima Isabel, la veo caminar tan bella, tan serena, tan majestuosa, tan recogida dentro con el Verbo de Dios&#8230; Como la de El, su oraci\u00f3n fue siempre: \u00abEcce, \u00a1heme aqu\u00ed!\u00bb \u00bfQui\u00e9n? \u00abLa sierva del Se\u00f1or\u00bb (Lc 1, 38), la \u00faltima de sus criaturas. Ella, \u00a1su madre! Ella fue tan verdadera en su humildad porque siempre estuvo olvidada, ignorante, libre de s\u00ed misma. Por eso pod\u00eda cantar: \u00abEl Todopoderoso ha hecho en m\u00ed grandes cosas; desde ahora me llamar\u00e1n feliz todas las generaciones\u00bb (Lc. 1, 48, 49).<\/p>\n<p>Esta Reina de las v\u00edrgenes es tambi\u00e9n Reina de los m\u00e1rtires. Pero una vez m\u00e1s fue en su coraz\u00f3n donde la espada la traspas\u00f3 (Lc. 2, 35), porque en ella todo se realiza por dentro&#8230; \u00a1Oh!, qu\u00e9 hermoso es contemplarla durante su largo martirio, tan serena, envuelta en una especie de majestad que manifiesta juntamente la fortaleza y la dulzura&#8230; Es que ella hab\u00eda aprendido del Verbo mismo c\u00f3mo deben sufrir los que el Padre ha escogido como v\u00edctimas, los que ha determinado asociar a la gran obra de la redenci\u00f3n, los que El \u00abha conocido y predestinado a ser conformes a su Cristo\u00bb (Rm. 8, 29), crucificado por amor. Ella est\u00e1 all\u00ed al pie de la cruz, de pie, llena de fortaleza y de valor.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Eudes_presbitero\">San Juan Eudes, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Maria_amo_a_Dios_y_nos_amo_a_nosotro\">Obras: Mar\u00eda am\u00f3 a Dios y nos am\u00f3 a nosotro.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Coraz\u00f3n admirable libro 9, cap. 4.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abSu madre lo guardaba todo en su coraz\u00f3n\u00bb (Lc 2,51).<\/p>\n<p>Entre las fiestas de la Virgen Mar\u00eda, la de su coraz\u00f3n es como el coraz\u00f3n y la reina de otras, porque el coraz\u00f3n es la sede del amor y de la caridad. \u00bfCu\u00e1l es el sujeto de esta solemnidad? Es el coraz\u00f3n de la Hija \u00fanica y bien amada del Padre eterno; es el coraz\u00f3n de la Madre de Dios; es el coraz\u00f3n de la Esposa del Santo Esp\u00edritu; es el coraz\u00f3n de la buen\u00edsima Madre de todos los fieles. Es un coraz\u00f3n totalmente abrasado por amor hacia Dios, totalmente inflamado de caridad hacia nosotros.<\/p>\n<p>Es todo amor a Dios, porque jam\u00e1s am\u00f3 nada m\u00e1s que a Dios, y lo que Dios quiso que amara en \u00e9l y por \u00e9l. Es todo amor, porque la bienaventurada Virgen siempre am\u00f3 a Dios con todo su coraz\u00f3n, con toda el alma y con todas sus fuerzas (Mc 12,30). Es todo amor porque no s\u00f3lo siempre quiso todo lo que Dios quer\u00eda y jam\u00e1s quiso nada de lo que no quer\u00eda, sino que siempre puso toda su alegr\u00eda en la voluntad de Dios. Es todo amor para con nosotros. Ella nos ama con el mismo amor con que ama a Dios, porque es a Dios a quien mira y ama en nosotros. Y nos ama con el mismo amor con el que ama al Hombre Dios, que es su hijo Jes\u00fas. Porque sabe que es nuestro maestro, nuestra cabeza, y que nosotros somos sus miembros (Col 2,19) y por consiguiente que somos s\u00f3lo uno con \u00e9l.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Antonio_de_Padua_doctor_de_la_Iglesia\">San Antonio de Padua, doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Jesus_nos_ensena_la_verdadera_sabiduria\">Serm\u00f3n: Jes\u00fas nos ense\u00f1a la verdadera sabidur\u00eda.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Sermones para el domingo y las fiestas de los santos.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abBaj\u00f3 con ellos a Nazaret y sigui\u00f3 bajo su autoridad\u00bb (Lc 2,51).<\/p>\n<p>\u00abSigui\u00f3 bajo su autoridad\u00bb. Ante estas palabras, que todo orgullo se hunda, que todo lo r\u00edgido se derrumbe, que toda desobediencia se someta. \u00abSigui\u00f3 bajo su autoridad\u00bb. \u00bfQui\u00e9n? Aquel que con una sola palabra lo cre\u00f3 todo de la nada. Aquel que, como dice Isa\u00edas, \u00abmidi\u00f3 los mares con el cuenco de la mano, y abarc\u00f3 con su palmo la dimensi\u00f3n de los cielos, meti\u00f3 en un tercio de medida el polvo de la tierra, pes\u00f3 con la romana los montes, y los cerros con la balanza\u00bb (40,12). Aquel que, como dice Job: \u00absacude la tierra de su sitio, y se tambalean sus columnas; a su veto el sol no se levanta, y pone un sello a las estrellas; es autor de obras grandiosas, insondables, de maravillas sin n\u00famero\u00bb (9,6-10)&#8230; Es \u00e9l, tan grande, tan poderoso el que \u00absigui\u00f3 bajo su autoridad\u00bb. \u00bfBajo la autoridad de qui\u00e9n? De un obrero y de una pobre virgen.<\/p>\n<p>\u00a1Oh \u00abel primero y el \u00faltimo\u00bb! (Ap 1,17). \u00a1Oh, el que es cabeza de los \u00e1ngeles, bajo la autoridad de hombres! \u00a1El Creador del cielo bajo la autoridad de un obrero; el Dios gloria eterna bajo la autoridad de una virgen pobre! \u00bfSe ha visto jam\u00e1s cosa semejante? \u00bfSe ha o\u00eddo nunca cosa parecida?<\/p>\n<p>Entonces, no dud\u00e9is en obedecer, en someteros a la autoridad&#8230; Bajar, venir a Nazaret, estar bajo autoridad, obedecer perfectamente: ah\u00ed est\u00e1 toda la sabidur\u00eda&#8230; Esto es ser sabio con sobriedad. La simplicidad pura es \u00abcomo el agua de Silo\u00e9 que fluye en silencio\u00bb (Is 8,6). Hay personas sabias en las \u00f3rdenes religiosas; pero es a trav\u00e9s de hombres sencillos que Dios se ha dignado unirse a nosotros. Dios \u00abha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable\u00bb para, a trav\u00e9s de ellos, unirse \u00aba los que eran sabios en lo humano, poderosos, y arist\u00f3cratas\u00bb, \u00abpara que nadie pueda gloriarse en presencia del Se\u00f1or\u00bb (1Co 26-29) sino en el que descendi\u00f3, vino a Nazaret y estaba bajo la autoridad de otros.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Discurso_Un_corazon_donde_Dios_habita\">Discurso: Un coraz\u00f3n donde Dios habita.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Discurso del 30-05-2009.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abSu madre conservaba estas cosas en su coraz\u00f3n\u00bb (Lc 2,51).<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento vemos que la fe de Mar\u00eda, por decirlo as\u00ed, &#8220;atrajo&#8221; el don del Esp\u00edritu Santo. Ante todo en la concepci\u00f3n del Hijo de Dios, misterio que el mismo arc\u00e1ngel Gabriel explic\u00f3 as\u00ed: &#8220;El Esp\u00edritu Santo vendr\u00e1 sobre ti y el poder del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra&#8221; (Lc 1, 35)\u2026 El coraz\u00f3n de Mar\u00eda, en perfecta sinton\u00eda con su Hijo divino, es templo del Esp\u00edritu de verdad (Jn 14,17), donde cada palabra y cada acontecimiento son conservados en la fe, en la esperanza y en la caridad.<\/p>\n<p>As\u00ed podemos tener la certeza de que el coraz\u00f3n sant\u00edsimo de Jes\u00fas en todo el arco de su vida oculta en Nazaret encontr\u00f3 en el coraz\u00f3n inmaculado de su Madre un &#8220;hogar&#8221; siempre encendido de oraci\u00f3n y de atenci\u00f3n constante a la voz del Esp\u00edritu. Un testimonio de esta singular sinton\u00eda entre la Madre y el Hijo, buscando la voluntad de Dios, es lo que aconteci\u00f3 en las bodas de Can\u00e1 (Jn 2,1s). En una situaci\u00f3n llena de s\u00edmbolos de la alianza, como es el banquete nupcial, la Virgen Madre intercede y provoca, por decirlo as\u00ed, un signo de gracia sobreabundante: el &#8220;vino bueno&#8221; que hace referencia al misterio de la Sangre de Cristo. Esto nos remite directamente al Calvario, donde Mar\u00eda est\u00e1 al pie de la cruz junto con las dem\u00e1s mujeres y con el ap\u00f3stol san Juan. La Madre y el disc\u00edpulo recogen espiritualmente el testamento de Jes\u00fas: sus \u00faltimas palabras y su \u00faltimo aliento, en el que comienza a derramar el Esp\u00edritu; y recogen el grito silencioso de su Sangre, derramada totalmente por nosotros (cf. Jn 19,25-34). Mar\u00eda sab\u00eda de d\u00f3nde ven\u00eda esa sangre (cf Jn 2,9), pues se hab\u00eda formado en ella por obra del Esp\u00edritu Santo, y sab\u00eda que ese mismo &#8220;poder&#8221; creador resucitar\u00eda a Jes\u00fas, como \u00e9l mismo hab\u00eda prometido.<\/p>\n<p>As\u00ed, la fe de Mar\u00eda sostuvo la de los disc\u00edpulos hasta el encuentro con el Se\u00f1or resucitado, y sigui\u00f3 acompa\u00f1\u00e1ndolos incluso despu\u00e9s de su Ascensi\u00f3n al cielo, a la espera del &#8220;bautismo en el Esp\u00edritu Santo&#8221; (cf. Hch 1,5)\u2026 Precisamente por eso Mar\u00eda es para todas las generaciones imagen y modelo de la Iglesia, que juntamente con el Esp\u00edritu camina en el tiempo invocando la vuelta gloriosa de Cristo: &#8220;\u00a1Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas!&#8221; (cf. Ap 22, 17.20).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Beda_el_Venerable_presbitero\">San Beda el Venerable, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Jesus_crecia_en_sabiduria_edad_y_gracia\">Homil\u00eda: Jes\u00fas crec\u00eda en sabidur\u00eda, edad y gracia.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00eda 1, 19: CCL. 122. 134-135. 138-139 (Liturgia de las Horas)<\/p>\n<p>La p\u00e1gina del evangelio reci\u00e9n le\u00edda es clara, hermanos amad\u00edsimos, y no necesita explicaci\u00f3n alguna. Nos describe la infancia y la juventud de nuestro Redentor, con que se dign\u00f3 participar de nuestra humanidad;\u00a0 y nos recuerda la eterna divina majestad en que permaneci\u00f3, y permanece siempre igual al Padre. Y esto para qu\u00e9, meditando en la humillaci\u00f3n a que se someti\u00f3 encarn\u00e1ndose, busquemos curar las heridas con la medicina de la humildad verdadera. Si \u00e9l, de la altura de su majestad, no se neg\u00f3 a humillarse por nosotros hasta asumir las enfermedades de nuestra carne fr\u00e1gil, cu\u00e1nto m\u00e1s nosotros, que somos tierra y ceniza, debemos humillarnos llenos de gratitud, por amor de Dios y por nuestra salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando \u00e9l, a los doce a\u00f1os, se qued\u00f3 en el templo entre los doctores, escuch\u00e1ndolos e interrog\u00e1ndolos, nos da una prueba de humildad humana y un espl\u00e9ndido ejemplo que imitar. Cuando luego, sentado en el templo, dice: <i>Yo debo ocuparme de las cosas de mi Padre <\/i>(Lc 2, 49), afirma su potestad y su gloria coeterna a la del Padre.<\/p>\n<p>Cuando vuelve a Nazaret y queda sometido a sus padres, demuestra ser hombre verdadero y nos da ejemplo de humildad. Estuvo sometido a los hombres en la naturaleza seg\u00fan la que es inferior al Padre.<\/p>\n<p><i>Y su madre guardaba todas estas cosas en su coraz\u00f3n<\/i> (Lc 2, 51). La Virgen Mar\u00eda encerraba en e coraz\u00f3n con suma diligencia todo lo o\u00eddo al Se\u00f1or, cuanto \u00e9l mismo dec\u00eda o hac\u00eda; y lo confiaba todo a la memoria, para, en el tiempo de predicar o de escribir sobre su encarnaci\u00f3n, decir con exactitud todo como hab\u00eda sucedido.<\/p>\n<p>Imitemos, hermanos m\u00edos, a la santa Madre del Se\u00f1or, conservando tambi\u00e9n nosotros celosamente en el coraz\u00f3n las palabras y las obras de nuestro Salvador: medit\u00e1ndolas d\u00eda y noche, rechazaremos los asaltos molestos de los deseos vanos y perversos. Si pues queremos habitar en la felicidad del cielo, en la casa del Se\u00f1or, y alabarlo eternamente, es en extremo necesario que tambi\u00e9n en esta vida mostremos claramente qu\u00e9 deseamos para la vida futura: no s\u00f3lo yendo a la iglesia a cantar las alabanzas del Se\u00f1or, sino tambi\u00e9n testificando con las palabras y las obras, en todo lugar de su reino, todo lo que d\u00e9 gloria y alabanza a nuestro Creador.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber dicho que <i>Jes\u00fas crec\u00eda en sabidur\u00eda, en edad y en gracia<\/i> a\u00f1ade justamente: <i>ante Dios y ante los hombres<\/i> (Lc 2, 52), para que, como creciendo \u00e9l mostraba a los hombres los dones de sabidur\u00eda y de gracia que estaban con \u00e9l, as\u00ed los impel\u00eda siempre a alabar al Padre, haciendo \u00e9l mismo lo que nos manda: <i>Resplandezca as\u00ed vuestra luz ante los hombres, para que viendo vuestras buenas obras rindan gloria a vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos <\/i>(Mt 15, 16).<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Uso_liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<ul>\n<li><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/homilias-ciclo-c_semana-01_tiempo-navidad_dia-01-domingo-octava_sagrada-familia\/\" target=\"_blank\"><strong>Fiesta de la Santa Familia de Nazaret (Ciclo C)<\/strong><\/a><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>41 Sus padres sol\u00edan ir cada a\u00f1o a Jerusal\u00e9n por la fiesta de la Pascua. 42 Cuando cumpli\u00f3 doce a\u00f1os, subieron a la fiesta seg\u00fan la costumbre 43 y, cuando termin\u00f3, se volvieron; pero el ni\u00f1o Jes\u00fas se qued\u00f3 en Jerusal\u00e9n, sin que lo supieran sus padres. 44 Estos, creyendo que estaba en la caravana, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-2-41-52-jesus-en-la-familia-de-nazaret\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 2, 41-52: Jes\u00fas en la Familia de Nazaret\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41446","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41446","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41446"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41446\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41446"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41446"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41446"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}