{"id":41453,"date":"2016-10-07T23:33:20","date_gmt":"2016-10-08T04:33:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-4-16-30-presentacion-de-jesus-en-nazaret\/"},"modified":"2016-10-07T23:33:20","modified_gmt":"2016-10-08T04:33:20","slug":"lc-4-16-30-presentacion-de-jesus-en-nazaret","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-4-16-30-presentacion-de-jesus-en-nazaret\/","title":{"rendered":"Lc 4, 16-30: Presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en Nazaret"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">16<\/span> Fue a Nazaret, donde se hab\u00eda criado, entr\u00f3 en la sinagoga, como era su costumbre los s\u00e1bados, y se puso en pie para hacer la lectura. <span class=\"versiculo\">17<\/span> Le entregaron el rollo del profeta Isa\u00edas y, desenroll\u00e1ndolo, encontr\u00f3 el pasaje donde estaba escrito: <span class=\"versiculo\">18<\/span> \u00abEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque \u00e9l me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; <span class=\"versiculo\">19<\/span> a proclamar el a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb. <span class=\"versiculo\">20<\/span> Y, enrollando el rollo y devolvi\u00e9ndolo al que lo ayudaba, se sent\u00f3. Toda la sinagoga ten\u00eda los ojos clavados en \u00e9l. <span class=\"versiculo\">21<\/span> Y \u00e9l comenz\u00f3 a decirles: \u00abHoy se ha cumplido esta Escritura que acab\u00e1is de o\u00edr\u00bb. <span class=\"versiculo\">22<\/span> Y todos le expresaban su aprobaci\u00f3n y se admiraban de las palabras de gracia que sal\u00edan de su boca. Y dec\u00edan: \u00ab\u00bfNo es este el hijo de Jos\u00e9?\u00bb. <span class=\"versiculo\">23<\/span> Pero Jes\u00fas les dijo: \u00abSin duda me dir\u00e9is aquel refr\u00e1n: \u201cM\u00e9dico, c\u00farate a ti mismo\u201d, haz tambi\u00e9n aqu\u00ed, en tu pueblo, lo que hemos o\u00eddo que has hecho en Cafarna\u00fan\u00bb. <span class=\"versiculo\">24<\/span> Y a\u00f1adi\u00f3: \u00abEn verdad os digo que ning\u00fan profeta es aceptado en su pueblo. <span class=\"versiculo\">25<\/span> Puedo aseguraros que en Israel hab\u00eda muchas viudas en los d\u00edas de El\u00edas, cuando estuvo cerrado el cielo tres a\u00f1os y seis meses y hubo una gran hambre en todo el pa\u00eds; <span class=\"versiculo\">26<\/span> sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado El\u00edas sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sid\u00f3n. <span class=\"versiculo\">27<\/span> Y muchos leprosos hab\u00eda en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naam\u00e1n, el sirio\u00bb. <span class=\"versiculo\">28<\/span> Al o\u00edr esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos <span class=\"versiculo\">29<\/span> y, levant\u00e1ndose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intenci\u00f3n de despe\u00f1arlo. <span class=\"versiculo\">30<\/span> Pero Jes\u00fas se abri\u00f3 paso entre ellos y segu\u00eda su camino. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<p>Ver: <a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/lc-04_24-30\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" title=\"Catena Aurea de Lc 4,24-30\"><strong>Catena Aurea de Lc 4,24-30<\/strong><\/a><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Faustino_de_Roma_presbitero\">Faustino de Roma, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Uncion_espiritual\">Obras: Unci\u00f3n espiritual<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">La Trinidad, 39-40 : CL 69, 340-341<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque me ha consagrado por la  unci\u00f3n\u00bb<\/p>\n<p>Nuestro Salvador fue verdaderamente ungido, en su condici\u00f3n humana, ya  que fue verdadero rey y verdadero sacerdote, las dos cosas a la vez, tal y  como conven\u00eda a su excelsa condici\u00f3n. El salmo nos atestigua su condici\u00f3n  de rey, cuando dice: \u201cYo mismo he establecido a mi rey en Si\u00f3n, mi monte  santo.\u201d (Sal 2,6)Y el mismo Padre atestigua su condici\u00f3n de sacerdote,  cuando dice: \u201cT\u00fa eres sacerdote eterno, seg\u00fan el rito de Melquisedec.\u201d (Sal  109,4)&#8230;El Salvador es, por lo tanto, rey y sacerdote seg\u00fan su humanidad,  pero su unci\u00f3n no es material, sino espiritual. Entre los israelitas, los reyes  y sacerdotes lo eran por una unci\u00f3n material de aceite; no que fuesen  ambas cosas a la vez, sino que unos eran reyes y otros eran sacerdotes;  s\u00f3lo a Cristo pertenece la perfecci\u00f3n y la plenitud en todo, \u00e9l, que vino a  dar plenitud a la ley.<\/p>\n<p>Los israelitas, aunque no eran las dos cosas a la vez, eran, sin embargo,  llamados cristos (ungidos), por la unci\u00f3n material del aceite que los  constitu\u00eda reyes o sacerdotes. Pero el Salvador, que es el verdadero Cristo,  fue ungido por el Esp\u00edritu Santo, para que se cumpliera lo que de \u00e9l estaba  escrito: Por eso el Se\u00f1or, tu Dios, te ha ungido con aceite de j\u00fabilo entre  todos tus compa\u00f1eros. (Sal 44,8) Su unci\u00f3n supera a la de sus  compa\u00f1eros, ungidos como \u00e9l, porque es una unci\u00f3n de j\u00fabilo, lo cual  significa el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_de_Alejandria_obispo\">San Cirilo de Alejandr\u00eda, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_Buena_Noticia_de_Cristo\">Comentario: Buena Noticia de Cristo<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Comentario sobre el libro del profeta Isa\u00edas Lib. 5, t. 5: PG 70, 1351-1358.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Cristo es portador de una buena noticia para los pobres de toda la tierra<\/p>\n<p>Cristo, a fin de restaurar el mundo y reconducir a Dios Padre todos los habitantes de la tierra, mejor\u00e1ndolo todo y renovando, como quien dice, la faz de la tierra, asumi\u00f3 la condici\u00f3n de siervo \u2014no obstante ser el Se\u00f1or del universo\u2014 y trajo la buena noticia a los pobres, afirmando que precisamente para eso hab\u00eda sido enviado.<\/p>\n<p>Son pobres y como tales hay que considerar a los que se debaten en la indigencia de todo. bien, no les queda esperanza alguna y, como dice la Escritura, est\u00e1n en el mundo privados de Dios. Pertenecen a este n\u00famero los que venidos del paganismo, han sido enriquecidos por la fe en \u00e9l, han conseguido un tesoro celestial y divino, me refiero a la predicaci\u00f3n del evangelio de salvaci\u00f3n, mediante la cual han sido hechos part\u00edcipes del reino celestial y de la compa\u00f1\u00eda de los santos, y herederos de unos bienes que ni la imaginaci\u00f3n ni el humano lenguaje son capaces de abarcar. Pues, como est\u00e1 escrito: <i>Ni el ojo vio, ni el o\u00eddo oy\u00f3, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman.<\/i><\/p>\n<p>A no ser que lo que aqu\u00ed se nos quiere decir es que a los pobres en el esp\u00edritu Cristo les ha otorgado el polifac\u00e9tico ministerio de los carismas. Llama quebrantados de coraz\u00f3n a los que poseen un \u00e1nimo d\u00e9bil y quebradizo y son incapaces de enfrentarse a los asaltos de las tentaciones y de tal modo est\u00e1n sometidos a ellas, que se dir\u00edan sus esclavos. A \u00e9stos les promete la salud y la medicina, y a los ciegos les da la vista.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a quienes dan culto a la criatura, <i>y dicen a un le\u00f1o: \u00abEres mi padre\u00bb; a una piedra: \u00abMe has parido\u00bb y <\/i>luego no conocieron al que por naturaleza es verdadero Dios, \u00bfqu\u00e9 otra cosa son sino ciegos y dotados de un coraz\u00f3n privado de la luz divina e inteligible? A \u00e9stos el Padre les infunde la luz del verdadero conocimiento de Dios, pues fueron llamados mediante la fe y le conocieron; m\u00e1s a\u00fan, fueron conocidos de \u00e9l. Siendo como eran hijos de la noche y de las tinieblas, se convirtieron en hijos de la luz, porque para ellos despunt\u00f3 el d\u00eda, sali\u00f3 el Sol de justicia y brill\u00f3 el resplandeciente lucero.<\/p>\n<p>Estimo que no existe inconveniente alguno en aplicar todo lo dicho a los hermanos nacidos en el seno del juda\u00edsmo. Tambi\u00e9n ellos eran pobres, ten\u00edan el coraz\u00f3n desgarrado, estaban como cautivos y yac\u00edan en las tinieblas. Vino Cristo y, con preferencia a los dem\u00e1s, anunci\u00f3 a los israelitas las faustas y preclaras gestas de su presencia; vino, adem\u00e1s, para proclamar el a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or, el d\u00eda del desquite. A\u00f1o de gracia fue aquel en que, por nosotros, Cristo fue crucificado. Fue entonces cuando nos convertimos en personas gratas a Dios Padre y cuando, por medio de Cristo, dimos fruto. Es lo que \u00e9l nos ense\u00f1\u00f3, cuando dijo: <i>Os aseguro, que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. <\/i>Por Cristo, vino efectivamente el consuelo sobre los afligidos de Si\u00f3n, y su ceniza se troc\u00f3 en gloria. De heclo, dejaron de llorarla y de lamentarse por ella, y comenzaron, en el colmo de su alegr\u00eda, a predicar y anunciar el evangelio.<\/p>\n<h2><span id=\"Otras_homilias_y_comentarios\">Otras homil\u00edas y comentarios<\/span><\/h2>\n<p><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/lc-04_24-30\/#Homilas_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicin_de_la_Iglesia\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\"><strong>Lc 4,24-30<\/strong><\/a><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_La_revelacion_de_Jesus_y_el_rechazo_de_su_pueblo\">Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): La revelaci\u00f3n de Jes\u00fas y el rechazo de su pueblo<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 1257-1258.<\/p>\n<p>Con toda seguridad, la noticia de un fracaso de Jes\u00fas entre las gentes de su pueblo tiene un verdadero fondo hist\u00f3rico (cfr Me 6,1-6). Sobre esa noticia, Lucas ha tejido un espl\u00e9ndido relato que resume el contenido del evangelio y muestra las razones del rechazo de Jes\u00fas por parte de los suyos (Nazaret, todo Israel).\u00a0<\/p>\n<p>De las notas de ese evangelio hemos hablado en el comentario precedente (4,14-22a). All\u00ed dec\u00edamos que Jes\u00fas, cumpliendo las esperanzas del antiguo testamento, se ha presentado como el principio de un mundo nuevo, condensado en la liberaci\u00f3n de los oprimidos y la plenitud de vida para los pobres (4,17-21). Esa revelaci\u00f3n ha suscitado una primera respuesta admirativa (4,21a). Lucas sabe que los hombres de Israel no se han opuesto plenamente al Cristo; ellos son precisamente los que han constituido la primera base de la iglesia (ap\u00f3stoles, comunidad de Jerusal\u00e9n). Sin embargo, junto a esa primera respuesta hay otra de esc\u00e1ndalo y rechazo (4,21b y ss).\u00a0<\/p>\n<p>El rechazo de los suyos se basa en dos razones. La primera se ha basado en la persona de Jes\u00fas: &#8220;\u00bfNo es \u00e9ste el hijo de Jos\u00e9?&#8221; Los que as\u00ed preguntan han supuesto que el Mes\u00edas de Dios ha de mostrarse de una forma externa, esplendorosa, desconcertante.\u00a0<\/p>\n<p>Dios se identifica para ellos con el misterio, con aquello que se impone ante la mente, pues procede desde fuera de la tierra. Por eso, conociendo que Jes\u00fas ha sido un hombre entre los hombres, piensan que es preciso rechazarle.\u00a0<\/p>\n<p>La segunda raz\u00f3n es semejante: quieren milagros. En el mismo plano se situaba el diablo de la tentaci\u00f3n (Lc 4,9) y se sit\u00faan los jud\u00edos de la pol\u00e9mica paulina (1 Cor 1,22): piden signos prodigiosos; quieren tener una seguridad absoluta y necesitan que Dios les demuestre su verdad. Por eso, cuando viene Jes\u00fas se\u00a0escandalizan de su figura y terminan dej\u00e1ndole a un lado. Es curioso observar que Lucas no ha ofrecido una respuesta a esas razones, limit\u00e1ndose a recordar un viejo enigma que se aplica a la situaci\u00f3n del momento presente: los profetas de otro tiempo (Elias y El\u00edseo) no encontraron fe en las gentes de su pueblo; por eso ofrecieron &#8220;salvaci\u00f3n a los extra\u00f1os (4,25-27). La historia se repite y el profeta que no ha sido escuchado entre\u00a0los suyos (cfr 4,24) ha venido a ofrecer su salvaci\u00f3n a los gentiles. Para Lucas, la verdad de esta escena se ha cumplido de una forma total en la misi\u00f3n de los gentiles, narrada en el libro de los Hechos.\u00a0<\/p>\n<p>Ante este relato, que Lucas ha narrado de manera t\u00edpica, queremos plantear una serie de interrogaciones: en primer lugar, podemos preguntarnos por el contenido de nuestra fe: \u00bfHemos valorado toda la profundidad del esc\u00e1ndalo de Jes\u00fas, el hecho de que Dios haya venido a revelarse por un hombre que, externamente, ha sido igual que los dem\u00e1s? \u00bfNo queremos basar la fe en milagros de car\u00e1cter aparatoso? Recordemos que el \u00fanico milagro es Jes\u00fas, su palabra, el signo de su vida, el testimonio de\u00a0su muerte, interpretada a la luz del mensaje de la pascua. A no ser que profundicemos en esa direcci\u00f3n es muy posible que nos pase aquello que ha pasado a Israel en otro tiempo: quiz\u00e1 perdamos al profeta mientras llegan gentes de otros pueblos a encontrarlo.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"A_Stoger_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Lc_En_Nazaret\">A. St\u00f6ger, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Lc): En Nazaret<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Comentario para la lectura espiritual. Herder, Barcelona (1979), Tomo I, pp. 135-143.<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>16\u00a0 Lleg\u00f3 a Nazaret, donde se hab\u00eda criado, y seg\u00fan lo ten\u00eda por costumbre entr\u00f3 en la sinagoga el d\u00eda de s\u00e1bado y se levant\u00f3 a leer. 17 Le entregaron el libro del profeta Isa\u00edas; lo abri\u00f3 y encontr\u00f3 el pasaje en que estaba escrito: &#8230;\u00a0<\/p>\n<\/div>\n<p>En una ciudad de Galilea llamada <i>Nazaret <\/i>(1,26) fue concebido Jes\u00fas, fue criado, lleg\u00f3 a ser hombre y hubo de comenzar su obra seg\u00fan la voluntad del Esp\u00edritu. Sus comienzos recibieron la impronta de esta ciudad, que carec\u00eda de importancia y era incr\u00e9dula, que se escandaliz\u00f3 de su mensaje y trat\u00f3 de quitarle la vida. Sus comienzos son comienzos de la nada, de la incredulidad, del pecado, de la repulsa&#8230; Y sin embargo comenz\u00f3.\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas comenz\u00f3 por lo que era <i>usanza <\/i>consagrada en la liturgia de la sinagoga, el s\u00e1bado, en el orden del rito observado en el culto. \u00abNaci\u00f3 bajo la ley\u00bb (Gal 4,4), como lo ha mostrado el relato de la infancia. Su tiempo es tiempo del cumplimiento de todas las predicciones y promesas. La historia de la salvaci\u00f3n no destruye lo comenzado, sino que lo lleva a su perfecci\u00f3n \u00faltima.\u00a0<\/p>\n<p>En la liturgia del s\u00e1bado se recitaban oraciones y se le\u00eda la Sagrada Escritura. Los libros de la ley (los cinco libros de Mois\u00e9s) se le\u00edan en forma continuada, los libros prof\u00e9ticos estaban dejados a la libre elecci\u00f3n. Todo israelita var\u00f3n ten\u00eda el derecho de ejecutar esta lectura y de a\u00f1adirle una exposici\u00f3n, unas palabras de exhortaci\u00f3n. Como se\u00f1al de que quer\u00eda hacer uso de tal derecho se levantaba de su asiento. <i>Jes\u00fas se puso en pie. <\/i>Con esto comienza el ritual de la lectura de la Escritura, que la rodea como un marco, como el engaste rodea a la piedra preciosa. Lucas describe hasta los \u00faltimos detalles del ceremonial: le fue entregado el libro del profeta Isa\u00edas; \u00e9l lo abri\u00f3. Acaba la lectura, enroll\u00f3 el libro, lo entreg\u00f3 al ayudante y se sent\u00f3. Jes\u00fas se amolda al ritual. La Escritura contiene la palabra de Dios; por eso merece respeto y se debe tratar santamente.\u00a0<\/p>\n<p>El pasaje que ley\u00f3 estaba tomado del libro del profeta Isa\u00edas. Jes\u00fas lo hall\u00f3, no casualmente, sino bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo, con el que estaba ungido y en cuya virtud obraba. Isa\u00edas era el profeta de los que aguardaban en tiempos de Jes\u00fas. Mar\u00eda lo oy\u00f3 en la anunciaci\u00f3n, Sime\u00f3n se inspir\u00f3 en \u00e9l, el Bautista reconoce por \u00e9l su misi\u00f3n, con \u00e9l reanimaban las gentes de Qumr\u00e1n. Tambi\u00e9n Jes\u00fas expresa su misi\u00f3n por medio de \u00e9l.\u00a0<\/p>\n<p>La primera y la segunda l\u00ednea hablan de dotaci\u00f3n con el Esp\u00edritu y de encargo recibido de Dios; las otras cuatro l\u00edneas hablan de la obra del portador de la salvaci\u00f3n. La primera y la \u00faltima l\u00ednea y las dos del medio se corresponden; la primera y la \u00faltima hablan del anuncio y del mensaje, las del medio, de la actividad salv\u00edfica del Se\u00f1or. El portador de salvaci\u00f3n act\u00faa de palabra y de obra, es salvador y mensajero de victoria.\u00a0<\/p>\n<p>La salvaci\u00f3n se dirige a los pobres. El tiempo de salvaci\u00f3n que anuncia el profeta es un a\u00f1o de gracia, como el a\u00f1o del jubileo, del que se dice: \u00abSantificar\u00e9is el a\u00f1o cincuenta, y pregonar\u00e9is la libertad por toda la tierra para todos los habitantes de ella. Ser\u00e1 para vosotros jubileo, y cada uno de vosotros recobrar\u00e1 su propiedad, que volver\u00e1 a su familia\u00bb 44.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>18 <i>El esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque me ungi\u00f3 para anunciar la buena nueva a los pobres; me envi\u00f3 a proclamar libertad a los cautivos y recuperaci\u00f3n de la vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos, <\/i>19 <i>a proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or.\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Las palabras son de Isa\u00edas 61,1s. S\u00f3lo se ha cambiado una l\u00ednea. \u00abA poner en libertad a los oprimidos\u00bb (Is 58,6) est\u00e1 en lugar de \u00abpara sanar a los de coraz\u00f3n quebrantado\u00bb. Con esta modificaci\u00f3n queda muy bien articulado todo el pasaje. La primera y la segunda l\u00ednea hablan de dotaci\u00f3n con el Esp\u00edritu y de encargo recibido de Dios; las otras cuatro l\u00edneas hablan de la obra del portador de la salvaci\u00f3n. La primera y la \u00faltima l\u00ednea y las dos del medio se corresponden; la primera y la \u00faltima hablan del anuncio y del mensaje, las del medio, de la actividad salv\u00edfica del Se\u00f1or. El portador de salvaci\u00f3n act\u00faa de palabra y de obra, es salvador y mensajero de victoria.\u00a0<\/p>\n<p>La salvaci\u00f3n se dirige a los pobres. El tiempo de salvaci\u00f3n que anuncia el profeta es un a\u00f1o de gracia, como el a\u00f1o del jubileo, del que se dice: \u00abSantificar\u00e9is el a\u00f1o cincuenta, y pregonar\u00e9is la libertad por toda la tierra para todos los habitantes de ella. Ser\u00e1 para vosotros jubileo, y cada uno de vosotros recobrar\u00e1 su propiedad, que volver\u00e1 a su familia\u00bb <sup>44.<\/sup><\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>20 <i>Enroll\u00f3 luego el libro, lo entreg\u00f3 al ayudante y se sent\u00f3. En la sinagoga, todos ten\u00edan los ojos clavados en \u00e9l.<\/i>21 <i>Entonces comenz\u00f3 a decirles: Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura escuchado por vosotros.\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>A la lectura de la Escritura sigue la instrucci\u00f3n (Act 13,15). Est\u00e1 comprendida en una frase lapidaria de gran fuerza y \u00e9nfasis. <i>Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura. <\/i>En cabeza de la frase est\u00e1 el \u00abhoy\u00bb <sup>45<\/sup> al que hab\u00edan mirado los profetas, en el que se cifraban los grandes anhelos: ahora est\u00e1 presente. Mientras pronuncia Jes\u00fas estas palabras, se inicia el suspirado a\u00f1o de gracia. El tiempo de salvaci\u00f3n es proclamado y tra\u00eddo por Jes\u00fas. Es lo incre\u00edblemente nuevo de esta hora. Las piadosas usanzas y las palabras de la Escritura, que eran promesa tienen ahora cumplimiento.\u00a0<\/p>\n<p><i>Escuchado por vosotros. <\/i>Que ha comenzado el tiempo de salvaci\u00f3n y que ya est\u00e1 presente el portador de ella, es algo que s\u00f3lo se puede saber mediante la audici\u00f3n de este mensaje; no se ve ni se experimenta. El mensaje exige la fe, la fe viene de o\u00edr, es respuesta a una interpelaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>La predicci\u00f3n que ahora se cumple es el programa de Jes\u00fas, que no lo ha elegido \u00e9l mismo, sino que le ha sido prefijado por Dios. \u00c9l es enviado por Dios; por medio de \u00e9! visita Dios mismo a los hombres. Hoy ha tenido lugar la visita salvadora, que no se debe desperdiciar.\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas act\u00faa de palabra y de obra, ense\u00f1ando y sanando. El tiempo de gracia ha alboreado <i>para los pobres, <\/i>los cautivos y los oprimidos. Precisamente el Jes\u00fas del Evangelio de san Lucas es el salvador de estos oprimidos. El gran presente que hace Jes\u00fas es la libertad: liberaci\u00f3n de la ceguera del cuerpo y del esp\u00edritu, liberaci\u00f3n de la pobreza y de la servidumbre, liberaci\u00f3n del pecado.\u00a0<\/p>\n<p>En tanto mora Jes\u00fas en la tierra, dura el apacible y suspirado \u00aba\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb. En \u00e9l ten\u00edan puestos los ojos las gentes antes de Jes\u00fas, hacia \u00e9l vuelve la Iglesia los ojos. Es el centro de la historia, la m\u00e1s grande de las grandes gestas de Dios. En el gozo y en el esplendor de este a\u00f1o queda sumergido lo que Isa\u00edas hab\u00eda dicho tambi\u00e9n sobre este a\u00f1o: \u00abPara publicar el a\u00f1o de perd\u00f3n de Yahveh y el d\u00eda de la venganza de nuestro Dios\u00bb (Is 61,2). El Mes\u00edas es ante todo y por encima de todo el que imparte la salvaci\u00f3n, y no el juez que condena.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>22 <i>Y todos se manifestaban en su favor y se maravillaban de las palabras llenas de gracia salidas de su boca, y dec\u00edan: \u00bfPero no es \u00e9ste el hijo de Jos\u00e9?\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Jes\u00fas hab\u00eda crecido en gracia ante Dios y ante los hombres (2,52). Ahora se hallaba en pie ante ellos el que, venido al final del tiempo de la preparaci\u00f3n, hab\u00eda sido ungido con el Esp\u00edritu y hab\u00eda comenzado a cumplir su misi\u00f3n. La gracia de Dios hab\u00eda llegado a su plena eclosi\u00f3n. Todos se manifestaban en su favor, <i>testimoniando <\/i>que sus palabras expresaban la gracia de Dios y suscitaban la gracia de los hombres. \u00abLa gracia salvadora de Dios se ha manifestado a todos los hombres\u00bb (Tit 2,11). \u00abDios estaba con \u00e9l\u00bb (Act 10,38). \u00c9sta es la primera impresi\u00f3n y la primera vivencia de quien conoce a Jes\u00fas. As\u00ed lo experimentaron Nazaret y Galilea, como lo experimentan todav\u00eda hoy los ni\u00f1os, los que est\u00e1n exentos de prejuicios u los que ans\u00edan la salvaci\u00f3n, cuando se acercan al Evangelio de Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<p>Sin embargo, en el momento siguiente, surge el esc\u00e1ndalo: <i>\u00bfPero no es \u00e9ste el hijo de Jos\u00e9? <\/i>Lo humano de su existencia es ocasi\u00f3n de esc\u00e1ndalo, su palabra, que era estimulante se hace irritante. Se acoge con aplauso el mensaje, pero se recusa al portador de la salvaci\u00f3n contenida en el mensaje. De lo humano, en que se revela la gracia de Dios, nace la repulsa. El hombre se exaspera porque un hombre pretende que se le escuche como a enviado de Dios.\u00a0<\/p>\n<p>La patria de Jes\u00fas lo recusa, porque es un compatriota y no acredita su pretensi\u00f3n de ser salvador enviado por Dios. Mucho m\u00e1s esc\u00e1ndalo suscitar\u00e1 su muerte. El mismo esc\u00e1ndalo suscitan los ap\u00f3stoles, la Iglesia y quienquiera que siendo hombre proclama el mensaje de Dios.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>23 <i>Entonces \u00e9l les dijo: Seguramente me dir\u00e9is este proverbio: M\u00e9dico, c\u00farate a ti mismo: haz tambi\u00e9n aqu\u00ed, en tu tierra, todo lo que hemos o\u00eddo que hiciste en Cafarna\u00fam.<\/i> 24 <i>Y a\u00f1adi\u00f3: Os lo aseguro: Ning\u00fan profeta es bien acogido en su tierra.\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Los nazarenos quieren una<b> <\/b>se\u00f1al de que Jes\u00fas es el salvador prometido. Una vez m\u00e1s asoma la exigencia de signos. El hombre se sit\u00faa ante Dios formulando exigencias: exige que Dios acredite la misi\u00f3n de su profeta en la forma que agrada al hombre. Ahora bien, \u00bfse ha de inclinar Dios ante el hombre? Dios da la salud, pero s\u00f3lo al que se le inclina con obediencia de fe y aguarda en silencio. Dios exige la fe, el s\u00ed con que se reconozcan sus disposiciones. Pero los nazarenos no cre\u00edan, no ten\u00edan fe (Mc 6,6).\u00a0<\/p>\n<p>Es que Jes\u00fas, seg\u00fan el modo de ver humano, deb\u00eda acreditarse tambi\u00e9n en su patria con milagros, como los hab\u00eda hecho en Cafarnaum. El <i>m\u00e9dico <\/i>que no puede curarse a s\u00ed mismo se juega su prestigio y destruye la confianza y la fe que se hab\u00eda depositado en \u00e9l. \u00bfDe qu\u00e9 le sirve su capacidad si ni siquiera se la sabe aplicar a s\u00ed mismo? Los nazarenos desconocen a Jes\u00fas porque juzgan con criterios puramente humanos. Jes\u00fas es profeta y obra por encargo de Dios. Su modo de obrar no est\u00e1 pendiente de lo que exijan los nazarenos; \u00e9l no emprende lo que le aprovecha personalmente, sino \u00fanicamente lo que Dios quiere que haga.<\/p>\n<p>Las sugerencias de los nazarenos eran las sugerencias del tentador. Los nazarenos desconocen a Jes\u00fas porque no reconocen su misi\u00f3n divina.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>25 <\/i><i>Os digo de verdad: Muchas viudas hab\u00eda en Israel en tiempos de Elias, cuando el cielo se cerr\u00f3 a la lluvia durante tres unos <\/i>y <i>seis meses, de suerte que sobrevino una gran hambre por toda la regi\u00f3n;\u00a0<\/i> <i>26 <\/i><i>pero a ninguna de ellas fue enviado Elias, sino a Sarepta de Sid\u00f3n, a una mujer viuda. <\/i><i>27 <\/i><i>Y muchos leprosos hab\u00eda en Israel en tiempos del profeta El\u00edseo; pero ninguno de ellos fue curado, sino Naam\u00e1n, el sirio.\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>El profeta no obra por propia decisi\u00f3n, sino conforme a la <i>disposici\u00f3n de Dios <\/i>que lo ha enviado. Acerca de los dos profetas Elias y El\u00edseo dispuso que no prestaran su ayuda maravillosa a sus paisanos, sino a gentiles extranjeros. Jes\u00fas no debe llevar a cabo los hechos salv\u00edficos en su patria, sino que debe dirigirse a pa\u00eds extra\u00f1o. Dios conserva su libertad en la distribuci\u00f3n de sus bienes.\u00a0<\/p>\n<p>Los nazarenos no tienen el menor <i>derecho a formular exigencias <\/i>de salvaci\u00f3n por ser compatriotas del portador de la misma y por tener parentesco con \u00e9l. Israel no tiene derecho a la salvaci\u00f3n por el hecho de que el Mes\u00edas es de su raza. La soberan\u00eda de Dios, que Jes\u00fas proclama y aporta, salva a los hombres objeto de su complacencia. La salvaci\u00f3n es gracia.\u00a0<\/p>\n<p>Elias <sup>46<\/sup>y El\u00edseo hacen en favor de extranjeros los milagros de resucitar muertos y de curar de la lepra. Jes\u00fas resucitar\u00e1 a un muerto en Na\u00edm (7,11 ss) y librar\u00e1 de la lepra a un samaritano (17,12ss). Lo que decide no son los v\u00ednculos nacionales, sino la gracia de Dios y el ansia de salvaci\u00f3n, acompa\u00f1ada de fe. Jes\u00fas comienza por anunciar el mensaje de salvaci\u00f3n a sus paisanos, pero una vez que \u00e9stos lo rechazan, se dirige a los extra\u00f1os. Pablo y Bernab\u00e9 dicen a los jud\u00edos: \u00abA vosotros ten\u00edamos que dirigir primero la palabra de Dios; pero en vista de que la rechaz\u00e1is y no os juzg\u00e1is dignos de la vida eterna, nos dirigimos a los gentiles\u00bb (Act 13,46s).\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas reanuda la acci\u00f3n de los grandes <i>profetas. <\/i>La impresi\u00f3n que dej\u00f3 Jes\u00fas en el pueblo se expresa as\u00ed: \u00abFue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo\u00bb (24,19). Por medio de Jes\u00fas visita Dios misericordiosamente a su pueblo, como lo hab\u00eda hecho por medio de los profetas. Pero la suerte de los profetas es tambi\u00e9n la suerte de Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>28 <\/i><i>Cuando lo oyeron, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de indignaci\u00f3n; <\/i><i>29 <\/i><i>se levantaron y los sacaron fuera de la ciudad, y lo llevaron hasta un precipicio de la colina sobre la que estaba edificada su ciudad, con intenci\u00f3n de despe\u00f1arlo. <\/i><i>30 <\/i><i>Pero \u00e9l, pasando en medio de ellos, se fue.\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>El que se presenta como profeta debe acreditarse con signos y milagros (Dt 13,2s). Jes\u00fas no se acredita. Por esto se creen los nazarenos obligados a condenarlo y a lapidarlo como a blasfemo. El castigo por blasfemia se iniciaba de esta manera: el culpable era empujado por la espalda desde una altura por el primer testigo. La entera asamblea se constituye aqu\u00ed en juez de Jes\u00fas, lo condena y quiere ejecutar inmediatamente la sentencia. Se anuncia ya el fracaso de Jes\u00fas en su pueblo. Es expulsado de la comunidad de su pueblo, condenado como blasfemo y entregado a la muerte.\u00a0<\/p>\n<p>En este caso, sin embargo, Jes\u00fas escapa al furor de sus paisanos. No hace milagro alguno, pero nadie pone las manos sobre \u00e9l. No ha llegado todav\u00eda la hora de su muerte. Dios es quien dispone de su vida y de su muerte. Ni siquiera la muerte de Jes\u00fas puede impedir que sea resucitado, que vaya al Padre, que viva y ejerza su acci\u00f3n para siempre.\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas abandona definitivamente a Nazaret y emprende el camino hacia los extra\u00f1os. No los paisanos, sino extra\u00f1os ser\u00e1n los testigos de las grandes obras de Dios por Jes\u00fas. Dios puede sacar de las piedras del desierto hijos de Abraham.\u00a0<\/p>\n<p>Lo sucedido en Nazaret fue puesto por Lucas en cabeza de la actividad de Jes\u00fas. Es la obertura de la acci\u00f3n de Jes\u00fas. Se insin\u00faan en ella numerosos motivos, que luego se registran y se desarrollan en el Evangelio y en los Hechos de los Ap\u00f3stoles&#8230;\u00a0<\/p>\n<hr class=\"nota-pie\" \/>\n<p class=\"citaB\">Notas<\/p>\n<div class=\"textoNota\">\n<p>\n44. Lev 25,10. Restauraci\u00f3n del orden divino. <br \/>\n45. Cf. Lc 2,11; 19,5.9; 23,43; 2Cor 3,14; Heb 4,7. <br \/>\n46. Seg\u00fan 1Re 18,1 no lleg\u00f3 la sequ\u00eda a los tres a\u00f1os; de tres a\u00f1os y medio habla tambi\u00e9n Sant 5,17. Se redondean los n\u00fameros como en la literatura jud\u00eda.<\/p>\n<\/div>\n<h2><span id=\"G_Zevini_Lectio_Divina_Lucas_La_predicacion_en_la_sinagoga_de_Nazaret\">G. Zevini, Lectio Divina (Lucas): La predicaci\u00f3n en la sinagoga de Nazaret<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), pp. 81-87.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Lectio<\/p>\n<p>La actividad p\u00fablica de Jes\u00fas comienza con un episodio de gran relieve: el anuncio solemne que dirige a la gente de Nazaret, reunida en la sinagoga, a partir de un texto del profeta Isaias. La predicaci\u00f3n inaugural nos proporciona la cave de lectura de la misi\u00f3n de Jesus, mientras que la reacci\u00f3n de los oyentes prefigura su destino: tal como hab\u00eda predicho el anciano Simeon, ser\u00e1 \u00absigno <i>de contradiccion<\/i>\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas hab\u00eda crecido en la peque\u00f1a ciudad de Galilea como un muchacho normal, sometido a sus padres, sabio y trabajador. Todos le conoc\u00edan como el <i>\u00abhijo de Jose\u00bb, <\/i>de quien aprendi\u00f3 el oficio. Tras la experiencia del bautismo y de la prueba a la que hizo frente en el desierto\u00b0, Jes\u00fas vuelve a Nazaret casi transformado, bajo el influjo del Esp\u00edritu Santo.\u00a0<\/p>\n<p>Ese s\u00e1bado se le confi\u00f3 la lectura de un texto de Isa\u00edas (Is 61, un texto que puede datar de finales del siglo VI a. C.). Tras haber proclamado el texto del profeta, Jes\u00fas devuelve el rollo al ayudante y toma la palabra. El evangelista subraya la solemnidad del momento: \u00ab<i>Todos los <\/i><i>que estaban en la sinagoga ten\u00edan sus ojos clavados en el.<\/i>\u00bb<\/p>\n<p>(v. 20).\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas realiza una afirmaci\u00f3n dotada de una importancia decisiva: <i>\u00abHoy se ha cumplido en mi persona el pasaje de la Escritura que acabc\u00e1is de escuchar\u00bb <\/i>(cf. v. 21).\u00a0<\/p>\n<p>Seg\u00fan el texto prof\u00e9tico, rele\u00eddo a la luz de estas palabras solemnes, la misi\u00f3n de Jes\u00fas tiene dos aspectos complementarios: anuncio y liberaci\u00f3n. Al primero se refieren las expresiones: \u00abanunciar <i>la Buena Noticia a los pobres\u00bb, \u00abproclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb; <\/i>el segundo aparece expresado as\u00ed: \u00abproclamar <i>la liberaci\u00f3n a los cautivos y dar vista a los ciegos[..], liberar a los oprimidos.. <\/i>El <i>\u00aba\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb <\/i>es el del jubileo, en el que se condonan las deudas y se libera a los esclavos. Jes\u00fas describe, con las expresiones po\u00e9ticas del texto de Isa\u00edas, la misi\u00f3n que est\u00e1 a punto de empezar: esta consiste tanto en llevar un mensaje alegre como en realizar la salvaci\u00f3n de los que sufren en el cuerpo y en el esp\u00edritu.\u00a0<\/p>\n<p>El di\u00e1logo registra las reacciones de la gente de Nazaret, a las que responde Jes\u00fas con palabras prof\u00e9ticas. La primera reacci\u00f3n es de asombro y admiraci\u00f3n, aunque se insin\u00faa cierto escepticismo: \u00bf<i>No es este el hijo de Jose?. <\/i>(v. 22). Sus conciudadanos esperan, por otra parte, signos que avalen su pretensi\u00f3n de traer la salvaci\u00f3n, la liberaci\u00f3n, la curaci\u00f3n. La alusi\u00f3n a los hechos de Cafarnaun anticipa lo que el evangelista contar\u00e1 inmediatamente despu\u00e9s (4,31-41). Jes\u00fas contin\u00faa en un tono casi provocador: los antiguos profetas no tuvieron una buena acogida en el pueblo; sin embargo, realizaron milagros en favor de gente extranjera. En suma, si el pueblo rechaza al profeta, dice Jes\u00fas citando los casos emblem\u00e1ticos de El\u00edas y Eliseo, la salvaci\u00f3n se ofrecer\u00e1 a los pueblos paganos.\u00a0<\/p>\n<p>Este anuncio provoca la indignaci\u00f3n de los oyentes, cuya reacci\u00f3n violenta prefigura el rechazo de Cristo por parte del mundo jud\u00edo. En la escena descrita por el evangelista (vv. 28-30) se perfila el drama de la pasi\u00f3n, pero tambi\u00e9n la victoria de Jes\u00fas sobre la muerte. Jes\u00fas pasa ileso en medio de la muchedumbre enfurecida y contin\u00faa su camino, llevando a otras ciudades y aldeas el alegre mensaje de la salvaci\u00f3n, que un d\u00eda llegar\u00e1 hasta los \u00faltimos confines de la tierra.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Meditatio<\/p>\n<p>La fuerza y la realidad del Reino de Cristo est\u00e1 presente entre los hombres. El Reino ha dejado de ser una meta de simple futuro a la que tendemos: es la verdad, la novedad del mundo que Cristo suscita. Cuando Jes\u00fas proclama: <i>\u00abHoy se ha cumplido el pasaje de la Escritura\u00bb, <\/i>anuncia que ha llegado el esp\u00edritu de la liberaci\u00f3n definitiva. Alude a una verdad fundamental, a la exigencia de conversi\u00f3n-liberaci\u00f3n \u00ednsita en todo coraz\u00f3n humano. Todos estamos incluidos: los cristianos que en nuestro mundo interior somos todav\u00eda paganos y los que, aunque parezcan completamente extra\u00f1os a la fe, con frecuencia albergan no pocas chispas del fuego evang\u00e9lico.\u00a0<\/p>\n<p>Lucas dice que el Mes\u00edas ha sido <i>\u00abungido para anunciar la Buena Noticia a los pobres\u00bb; <\/i>ahora bien, no hay que ver en esta expresi\u00f3n una precisi\u00f3n \u00fanicamente sociol\u00f3gica. Todos los hombres, en la medida en que no conocen a Dios, centro y sentido de toda existencia, se encuentran en un estado de extrema miseria y, por consiguiente, sea cual sea su condici\u00f3n econ\u00f3mica, debemos colocarlos entre los pobres que esperan la Buena Noticia. En consecuencia, el que anuncia no debe hacer exclusiones. \u00bfDe qui\u00e9n partiremos? Ha surgido estos a\u00f1os la costumbre de decir que debemos \u00abpartir de los \u00faltimos\u00bb. Tal vez sea m\u00e1s sencillo no alejarnos de la locuci\u00f3n preferida por el Jes\u00fas de Lucas y decir que es preciso partir del \u00abpr\u00f3jimo\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Contemplatio<\/p>\n<p>El amor de Dios no es s\u00f3lo una presencia dulce y delicada en el alma, sino tambi\u00e9n una fuerza que act\u00faa cuando se ofrece a nosotros. En consecuencia, es \u00fatil investigar cu\u00e1l es el valor de su obra cuando entra en acci\u00f3n; cu\u00e1l es su fuerza, cu\u00e1l es su esplendor y su consistencia. Era natural que una realidad de tanta importancia, que hab\u00eda permanecido en silencio durante tanto tiempo, saliera alg\u00fan d\u00eda a la luz y que el misterio mantenido cuidadosamente escondido (cf. Ef 3,5) se manifestara alg\u00fan d\u00eda en todo su esplendor.\u00a0<\/p>\n<p>Por esa misma raz\u00f3n, el Se\u00f1or Jes\u00fas, cuando todav\u00eda estaba entre nosotros, no se dio a conocer abiertamente durante mucho tiempo, sino que se mantuvo escondido con sumo cuidado durante treinta arios. Despu\u00e9s, al presentarse, dice Isa\u00edas, <i>\u00abcomo un r\u00edo impetuoso, im<\/i><i>pulsado por el viento del Se\u00f1or\u00bb <\/i><b>(<\/b>Is<b> <\/b>59,19), rompi\u00f3 el largo silencio (cf. Sab 18,14). Abri\u00f3 su boca, haciendo destilar miel de sus labios; abandon\u00f3 la inactividad, abriendo sus manos para ofrecer dones maravillosos. De este modo, tambi\u00e9n el misterio del amor divino, tal como lo llama el ap\u00f3stol, <i>\u00abmantenido en silencio durante <\/i><i>siglos eternos\u00bb <\/i>(Rom 16,25) y escondido en Dios, se manifest\u00f3 a su Iglesia en el tiempo de su benevolencia. La Sabidur\u00eda de Dios ha venido <i>\u00aby ha hecho o\u00edr su voz en las <\/i><i>plazas\u00bb <\/i>(Prov 1,20), anunciando al mundo la caridad de Dios. Ha resonado hasta nosotros este grito: \u00abTanto <i>amo <\/i><i>Dios al mundo que le dio a su Hijo unig\u00e9nito\u00bb <\/i>(Jn 3,16).\u00a0<\/p>\n<p>\u00a1Oh fuego ardiente de amor! Dios, que envia al mundo a su Hijo amad\u00edsimo, a su \u00fanico Hijo, que es de su misma naturaleza, y le conf\u00eda la misi\u00f3n de darse a conocer y de ofrecernos su amor. \u00a1Oh , cuan gracioso es este mensajero que, como un angel que proviene del trono de Dios, nos anuncia una gran alegr\u00eda y nos da a conocer este sublime misterio! (Juan de Ford, <i>11 volto dell&#8217;amore. <\/i><i>Sermoni sul Cantico dei cantici, <\/i>Rimini 2003, I, 158-161, <i>passim).\u00a0<\/i><\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Para la lectura espiritual<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n de los habitantes de Nazaret frente a su conciudadano convertido en Maestro fue de sorpresa, incluso de esc\u00e1ndalo: ese es el termino exacto, \u00abesc\u00e1ndalo\u00bb. Los nazarenos encontraban dificultades y obst\u00e1culos para aceptar a Jes\u00fas. De hecho, se plantearon preguntas de este tipo: \u00bfDe <i>donde le viene a este todo esto? \u00bfQue sabidur\u00eda es esa que le ha sido dada? <\/i>\u00bfY <i>esos milagros hechos par el? <\/i>(Mc 6,2). El sentido de las preguntas gira sobre el origen de lo que hace y dice Jes\u00fas <i>( \u00bfDe <\/i><i>d\u00f3nde?). <\/i>Y se comprende bien que el origen no puede estar m\u00e1s que en Dios. Porque hacer milagros y tener sabidur\u00eda son obras y dones divinos. El sentido de la pregunta es, por consiguiente, este: \u00bfes posible que Dios se revele en Jes\u00fas? \u00bfEs posible que Dios hable y realice sus obras a trav\u00e9s de uno de nosotros? El que escandaliza a los nazarenos no es tanto Jes\u00fas como el mismo Dios. No, el Dios que se hab\u00eda revelado a trav\u00e9s del patriarca Abrahan, el legislador Mois\u00e9s, los grandes profetas del pasado, ni pod\u00eda ni deb\u00eda manifestarse en un paisano cualquiera. No, detr\u00e1s de aquel Jes\u00fas no estaba el Dios de Israel. Ellos conoc\u00edan bien al Dios de su propia tradici\u00f3n. Y nunca habr\u00eda realizado una tonter\u00eda as\u00ed.\u00a0<\/p>\n<p>Este es uno de los estereotipos no infrecuentes en gente religiosa. Creen saber todo de Dios, de sus simpat\u00edas y de su l\u00f3gica. Un Dios previsible en todos sus movimientos. Ahora bien \u2014aunque parezca extra\u00f1o\u2014, el Dios b\u00edblico es por su naturaleza imprevisible. Se revela en quien menos te lo esperas y de los modos menos pensados. Aquel d\u00eda se hizo presente en la reuni\u00f3n de los nazarenos a troves de su paisano. Pero ellos no le acogieron. Se negaron al Dios de quien se declaraban creyentes convencidos. Les falto fe. Y cuando no hay fe, de poco vale hacer prodigios. Jes\u00fas no malgasto la gracia de Dios. Se alejo de Nazaret asombrado de su incredulidad. Ese d\u00eda le rechaz\u00f3 un pueblo entero como signo de Dios (A. Fanuli, II <i>Cristo degli amici, <\/i>Cinisello B. [Mi] 2000, 97s).\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">Cristo en la sinagoga de \u039dazaret, 4:14-30 (Mt 4:12-17; 13:53-58; Mc1:14-15; 6:1-6).<\/p>\n<p>Lc, despu\u00e9s de las tentaciones de Cristo en el desierto, lo presenta en Galilea. Pero ya Cristo ha recorrido y evangelizado bastante, pues su fama se hab\u00eda difundido. En esa pincelada general destaca, como empalme de la narraci\u00f3n siguiente, que \u201cense\u00f1aba en las sinagogas.\u201d<\/p>\n<p>\tEl pasaje que se narra a continuaci\u00f3n presenta un problema de cronolog\u00eda y de contenido, por referencia a las narraciones que se hacen de la predicaci\u00f3n de Cristo en Nazaret. La segunda parte de Lc (v.22-24) viene a coincidir con los relatos de Mt-Mc.<\/p>\n<p>\tPero \u00e9stos ponen este episodio m\u00e1s tard\u00edamente. Lc se dir\u00eda que lo adelanta en la perspectiva literaria de su evangelio.<\/p>\n<p>\tLo que se nota entre la primera y segunda parte del relato de Lc es una oposici\u00f3n psicol\u00f3gica: en la primera lo aplauden y en la segunda lo quieren despe\u00f1ar. Esto hace ver, junto con la ausencia de su primera parte en Mt-Mc, que no pudo pasar esto en un mismo momento. Por eso, la soluci\u00f3n que admiten muchos autores es que Lc sit\u00faa, acaso cronol\u00f3gicamente, una estancia de Cristo en Nazaret, posiblemente en la primicia de su venida, ya acreditado como taumaturgo, y donde tiene una acogida favorable. Y en otra segunda venida, acaso por celos de sus manifestaciones taumat\u00fargicas y ser discutido, y por el hecho mismo de ser de Nazaret, surgi\u00f3 el menosprecio y hasta la hostilidad contra El. Lc, por raz\u00f3n de su procedimiento de \u201celiminaci\u00f3n,\u201d no hace m\u00e1s que unir en una varias visitas de Jes\u00fas a Nazaret, para prescindir de presentarlo otra vez, retocando, para unirlas, varias escenas.<\/p>\n<p>\tSeg\u00fan costumbre, en sus correr\u00edas apost\u00f3licas, no s\u00f3lo asist\u00eda los s\u00e1bados a las reuniones sinagogales, sino que tambi\u00e9n \u201cpredicaba.\u201d Uno de los actos sinagogales consist\u00eda en la lectura de pasajes b\u00edblicos y su explicaci\u00f3n. Despu\u00e9s de leer alg\u00fan pasaje de la Ley, se le\u00eda uno de los profetas. El jefe de la sinagoga era quien designaba al que deb\u00eda hacerlo. Despu\u00e9s de le\u00eddo, la misma persona u otra era invitada a comentarlo. Se hac\u00eda la lectura de pie, y el pasaje de los profetas, al menos en esta \u00e9poca, pod\u00eda ser elegido libremente. Se hac\u00eda la lectura y explicaci\u00f3n desde un puesto elevado.<\/p>\n<p>\tEl s\u00e1bado fue Cristo invitado a hacer la lectura y explicaci\u00f3n del pasaje de los profetas. Para ello se \u201clevant\u00f3.\u201d Lc dieron el libro de Isa\u00edas. Y por indicaci\u00f3n previa, o por su deliberada intenci\u00f3n, o por providencial casualidad, ley\u00f3 un pasaje de Isa\u00edas (61:1ss). La cita de Lc responde a los LXX, suprimiendo los vers\u00edculos 1-2 de Isa\u00edas e intercalando Lc, antes del 2, otro pasaje de Isa\u00edas (58:6): \u201cpredicar a los cautivos la libertad.\u201d Tampoco estas palabras pertenecen al poema del \u201cSiervo de Yahv\u00e9.\u201d Es un profeta el que habla. A veces se ha presentado este pasaje como parte del poema del \u201cSiervo de Yahv\u00e9.\u201d Sin embargo, no re\u00fane \u00e9ste las caracter\u00edsticas que tiene este poema (Is 61:2b). El sentido literal del texto de Isa\u00edas es el de un profeta o mensajero que anuncia a Israel una serie de beneficios. El comienzo del mismo, que Lc omite (Is 61:1), en que dice que Yahv\u00e9 lo ha ungido, es frase que puede referirse a una misi\u00f3n o consagraci\u00f3n prof\u00e9tica. El significado de estas expresiones metaf\u00f3ricas es indicar una era de todo tipo de beneficios a Israel, que se sintetiza en la \u00faltima frase: \u201canunciar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or.\u201d Esta expresi\u00f3n alude al \u201ca\u00f1o jubilar\u201d de Mois\u00e9s (Lev 25:10) y se expresa con ella todo el per\u00edodo de bendiciones que se inaugura con Cristo.<\/p>\n<p>\tDespu\u00e9s de le\u00eddo en hebreo, y devuelto al hazzan, hace su comentario en arameo. La tensi\u00f3n que hab\u00eda en escucharle era muy grande. Y les dijo que \u201choy se cumple esta Escritura que acab\u00e1is de o\u00edr.\u201d Cristo se presenta como un mensajero de Dios, que trae la misi\u00f3n de anunciar grandes beneficios para Israel. Pero no se presenta expl\u00edcitamente como el Mes\u00edas. Esto explica bien la acogida admirada de los oyentes. \u00bfLo hubiesen \u201caprobado\u201d si se presenta abiertamente como Mes\u00edas, conociendo ellos a sus padres? Se adivina la reacci\u00f3n ante ello. Tampoco el texto alegado era literalmente mesi\u00e1nico; lo realizar\u00eda de hecho el Mes\u00edas, pero entonces s\u00f3lo se ve\u00eda en \u00e9l<b> un anuncio prof\u00e9tico de Dios<\/b> cargado de beneficios para Israel.<\/p>\n<p>\tLa segunda parte, con reacciones totalmente opuesta, debe de corresponder a otra estancia posterior de Cristo en Nazaret. Ya hab\u00eda corrido mucho su fama de taumaturgo, y hasta se debi\u00f3 de hablar pensando en su mesianismo. Esto es lo que hace extra\u00f1arse a la gente nazaretana que le escuchaba en la sinagoga. Lc reconoc\u00eda sabidur\u00eda y prodigios. Pero \u00bfde d\u00f3nde le ven\u00edan, puesto que ellos conoc\u00edan a sus padres y familiares? Acaso flotase ya en ellos no s\u00f3lo la extra\u00f1eza aldeana de no concebir a uno de los suyos superior a ellos, sino que latiesen rumores de su mesianismo. Como el Mes\u00edas deber\u00eda ser de origen desconocido, no pod\u00eda conciliarse con el conocimiento que ellos ten\u00edan de sus padres (Jn 7:27.41; cf. Jn 7:3-6; Mt 12:23; cf. Mt 12:18-21).<\/p>\n<p>\tSin embargo, los milagros est\u00e1n en primer plano. El recoge la objeci\u00f3n latente con un proverbio popular. La puntuaci\u00f3n del texto probablemente debe de ser otra, como parece exigirlo el movimiento psicol\u00f3gico del relato. El sentido de la puntuaci\u00f3n parece ser \u00e9ste: \u201cY todos le alababan y admiraban la gracia de las palabras que sal\u00edan de su boca.\u201d Lo que sigue: \u201cY dec\u00edan: \u00bfNo es \u00e9ste el hijo de Jos\u00e9?\u201d como se ve en Mt-Mc, responde a un desprecio y ataque al mismo, lo que no se compagina con la reacci\u00f3n de las gentes que le escuchan por lo que acaba de decir; Lc, pues, ha yuxtapuesto dos relatos.<\/p>\n<p>\tEl proverbio del \u201cm\u00e9dico\u201d es ambiental. Se hab\u00edan divulgado mucho sus milagros. La cita de haber hecho muchos milagros en Cafarna\u00fam pudiera llevar anejo el celo de pueblos rivales. Pero en el fondo de aquella argumentaci\u00f3n late estrechez. Es lo que les responde con el otro proverbio, que \u201cning\u00fan profeta es bien recibido en su patria.\u201d<\/p>\n<p>\tAdem\u00e1s va a notificarles el porqu\u00e9 de esto. El profeta obra en nombre de Dios los prodigios, sin que est\u00e9, por lo mismo, sujeto a las exigencias de los hombres. Tal fue el doble caso b\u00edblico que les cita de Elias (1 Re 17:18ss) y de El\u00edseo (2 Re 5:1ss). Ambos profetas fueron a realizar milagros fuera del mismo Israel: uno para remediar un hambre devastadora va a casa de una viuda en Sarepta, en la regi\u00f3n de Sid\u00f3n, y el otro, para curar de lepra a Naam\u00e1n, de Siria, a pesar de que la lepra era ordinaria en Israel.<\/p>\n<p>\tAnte esto, la reacci\u00f3n de los oyentes fue de un hostil tumulto.<\/p>\n<p>\tVe\u00edan a Israel pospuesto a gentes no jud\u00edas, por profetas. Y este rechazo del pueblo escogido, que posiblemente interpretaron como una censura a ellos, les hizo abalanzarse sobre El y sacarle del pueblo para despe\u00f1arle. Acaso pudiese influir en ellos, en su excitaci\u00f3n, una interpretaci\u00f3n sobre los profetas que no lo probasen, que eran dignos de muerte (Dt c.13). El lugar se\u00f1alado ordinariamente, situado a tres kil\u00f3metros, no es arqueol\u00f3gicamente admitido por tal. Ha de ser buscado en la misma salida del pueblo. Pero \u201cEl, atravesando por medio de ellos, iba.\u201d Fue un acto de dominio de Cristo sobre la turba. \u00bfAcaso un reflejo sobrenatural de lo que \u00e9l era? Lagrange destaca tambi\u00e9n cambios extra\u00f1os de tipo semejante en revoluciones (cf. Ev. s. St. L\u00fae [1927] p.146). Juan, pendiente en su evangelio de la \u201chora\u201d de Cristo, se complace en destacar esta grandeza de Cristo, que se impone (Jn 7:30.45-47; 8:59). Si fue efecto de su grandeza sobrenatural, los nazaretanos se encontraron inesperadamente con el prodigio que ped\u00edan.<\/p>\n<h2><span id=\"J_Fitzmyer_El_Evangelio_segun_san_Lucas_Jesus_en_Nazaret\">J. Fitzmyer, El Evangelio seg\u00fan san Lucas: Jes\u00fas en Nazaret<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Tomo II. Traducci\u00f3n y Comentarios. Cristiandad, Madrid (1987), cf. pp. 423-449.<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 16 <i>Fue a Nazaret\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Ya hemos dado alguna indicaci\u00f3n sobre la ciudad natal de Jes\u00fas en la \u00abnota\u00bb exeg\u00e9tica a Lc 1,26. En las narraciones de la infancia, los manuscritos griegos m\u00e1s representativos leen consistentemente <i>Nazareth <\/i>(cf. Lc 1,26; 2,4.39.51); pero en este pasaje, el nombre de la ciudad aparece como <i>Nazara, <\/i>que es la forma utilizada tambi\u00e9n por Mateo (cf. Mt 4,13). Tal vez se pueda ver aqu\u00ed la huella de una antigua forma del hombre, de origen sem\u00edtico (cf. J. K. Zenner: ZKT 18, 1894, 744- 747). Pero en la escena paralela, tanto de Marcos como de Mateo, no se da el nombre de la ciudad; en Me 6,1 se lee sencillamente: \u00abse fue a su pueblo\u00bb, igual que en Mt 13,54. H. Sch\u00fcrmann <i>(Zur Traditions- geschichte der Nazareth-Perikope Lk 4,16-30, <\/i>196 y 201-202) quiere ver en esa forma del nombre <i>(Nazara) <\/i>un indicio de que la narraci\u00f3n de Lucas no est\u00e1 basada en el relato de Marcos, sino en una fuente distinta \u2014lo m\u00e1s probable es que se trate de \u00abQ\u00bb\u2014; pero entonces se ve obligado a incluir en el paralelismo el episodio con el que Mateo inicia su relato de la actividad de Jes\u00fas (Mt 4,13-17), que corresponder\u00eda, en parte, al episodio de Lucas que estamos comentando. Pero eso es altamente improbable.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Donde se hab\u00eda criado\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Esta indicaci\u00f3n, por una parte, hace referencia a Lc 2,51-52, y por otra, prepara el pr\u00f3ximo v. 24. La tradici\u00f3n textual de los manuscritos vacila entre el simple <i>tethrammenos <\/i>de la recensi\u00f3n \u00abkoin\u00e9\u00bb y el c\u00f3dice B y el compuesto <i>anatethrammenos <\/i>de la recensi\u00f3n hesiquiana y del c\u00f3dice 0; pero, en realidad, ambos t\u00e9rminos tienen el mismo significado.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Como era su costumbre\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Entre los sin\u00f3pticos, Lucas es el \u00fanico que da un relieve particular a la costumbre de Jes\u00fas de acudir a la sinagoga. Esa presentaci\u00f3n coincide exactamente con la descripci\u00f3n que hace Flavio Josefo del jud\u00edo observante <i>(Ant. <\/i>XVI, 2, 4, n. 43), que dedica \u00abel d\u00eda s\u00e9ptimo de cada semana al estudio de la ley y de nuestras costumbres o tradiciones\u00bb. Cf. Lc 4,15. En el libro de los Hechos, Lucas presentar\u00e1 tambi\u00e9n a los ap\u00f3stoles y a toda la comunidad cristiana primitiva residente en Jerusal\u00e9n como asiduos a la participaci\u00f3n en el culto del templo (cf. Hch 2,46; 3,1; 4,1; 5,12.42; 21,26). En la concepci\u00f3n de Lucas, esto demuestra la vinculaci\u00f3n que el propio Jes\u00fas y la naciente comunidad cristiana ten\u00edan, al principio, con Israel; de hecho, esa relaci\u00f3n de la Iglesia con Israel se presenta como una continuidad con la pr\u00e1ctica del propio Jes\u00fas (cf. H . Conzelmann, <i>Theology, <\/i>190).\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Se puso en pie para leer\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>En vez de la frase de Marcos: \u00abempez\u00f3 a ense\u00f1ar en la sinagoga\u00bb (Mc 6,2), que se parece m\u00e1s bien a Lc 4,15, el tercer evangelista presenta un caso concreto de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas basada en la Escritura.\u00a0<\/p>\n<p>Es bien posible que el relato de Lucas suponga que Jes\u00fas fue invitado por el presidente de la sinagoga <i>(archisynagdgos) <\/i>a leer y comentar un texto de la Escritura, como les sucedi\u00f3 a Pablo y Bernab\u00e9 en Antioqu\u00eda de Pisidia (Hch 13,15). Por lo que sabemos, en la Palestina del s. i d. C. el servicio lit\u00fargico del s\u00e1bado consist\u00eda en el canto de un salmo, la recitaci\u00f3n com\u00fan de la <i>Sema <\/i>(Dt 6,4-9; 11,13-21; Nm 15, 37-41) y de la Tep\u00edll\u00e1h (o <i>Sem\u00f3n\u00e9 Esr\u00e9h <\/i>= las \u00abdieciocho bendiciones\u00bb; v\u00e9ase el texto en W. F\u00f3rster, <i>Valestintan Judaism in New Testament Times, <\/i>Edimburgo 1964, 228-229) y la lectura de un <i>s\u00e9der <\/i>o <i>p\u00e1ras\u00e1h <\/i>de la ley y una secci\u00f3n de los profetas <i>(hapt\u00e1r\u00e1h) <\/i>(cf. Hch 13, 15). Segu\u00eda un comentario sobre la lectura escritur\u00edstica, y el servicio terminaba con la bendici\u00f3n impartida por el presidente de la asamblea y la bendici\u00f3n sacerdotal consignada en Nm 6,24-26. Cf. Str.-B., 4, 153-276; P . Billerbeck: ZNW 55 (1964) 143-161.\u00a0<\/p>\n<p>La narraci\u00f3n de Lucas no menciona expresamente la lectura de la Tora, pero hay que presuponerlo. Su inter\u00e9s se centra m\u00e1s bien en el cumplimiento del or\u00e1culo del tercer Isa\u00edas y en el uso cristol\u00f3gico del Antiguo Testamento. No es improbable que hubiera lecturas fijas del Pentateuco en los servicios sinagogales de la Palestina contempor\u00e1nea; incluso, tal vez, un ciclo trienal, como nos consta que exist\u00eda en el juda\u00edsmo posterior. En cuanto al s. i d. C, ciertos documentos parecen indicar que la Tora sol\u00eda leerse todos los s\u00e1bados (cf. Fil\u00f3n, <i>De Somniis <\/i>I I , 18, n. 127; Flavio Josefo, <i>Apion. <\/i>I I , 17, n. 175; Hch 13,14-15).\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 17. <i>he entregaron un volumen del profeta Isa\u00edas\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Jes\u00fas fue invitado a leer un pasaje del texto hebreo de \u00ablos profetas\u00bb. No se hace la m\u00e1s m\u00ednima menci\u00f3n del <i>targum, <\/i>o \u00abtraducci\u00f3n aramea\u00bb de dicho pasaje. La mayor\u00eda de los expertos supone que en la Palestina de aquella \u00e9poca habr\u00eda sido necesaria esa traducci\u00f3n, ya que, fuera de un pu\u00f1ado de gente instruida o de ciertas \u00e1reas en las que se segu\u00eda cultivando el estudio del hebreo, la gran masa de jud\u00edos palestinenses usaba el arameo como lengua com\u00fan y no entend\u00eda con facilidad una lectura del texto hebreo (cf. WA, 38-46). En las diversas grutas de Qumr\u00e1n se han descubierto algunos ejemplares fragmentarios de targumes precristianos (4QtgJob, 4QtgLv, HQtgJob), pero hasta el momento ninguno de Isa\u00edas. Sin embargo, la primera y la segunda copia de Isa\u00edas procedentes de la gruta n. 1 de Qumr\u00e1n (lQIs , lQIs ), que tienen el texto completo y cuya dataci\u00f3n paleogr\u00e1fica se puede poner hacia el a\u00f1o 100 a. C, podr\u00edan ser un buen ejemplo de la clase de vol\u00famenes que se usaban en las sinagogas.\u00a0<\/p>\n<p>El hecho de que a Jes\u00fas \u00able entregaran\u00bb un volumen del profeta Isa\u00edas se ha considerado como un indicio de que aquel s\u00e1bado tocaba leer a Isa\u00edas y, concretamente, aquel pasaje; es decir, se postula un ciclo de lecturas prof\u00e9ticas establecidas, lo mismo que pasaba con la Tora. Pero los datos que poseemos no permiten afirmar con seguridad que existiera un ciclo prof\u00e9tico de lecturas en la Palestina del s. i d. <i>C, <\/i>a pesar de que muchos investigadores se han pronunciado a favor de ese ciclo. Para un detallado estudio de la cuesti\u00f3n, v\u00e9ase la bibliograf\u00eda que rese\u00f1amos a continuaci\u00f3n: A. Guilding, <i>The Fourth Gospel and Jewish Worship <\/i>(Oxford 1960) 125-126 y 230-231; C. H. Cave, SE II\/2 (TU 88; 1964) 231-235; L. C. Crockett: JJS (1966) 13-46, especialmente 27; J. Heinemann: JJS 19 (1968) 41-48; C. Perrot: RevScRel 47 (1973) 324-340. El texto de Hch 13,27 no alude m\u00e1s que a la costumbre de leer alg\u00fan pasaje prof\u00e9tico despu\u00e9s de la lectura de la Tora.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Desenrollando el volumen<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>El texto aceptado por Nestle y Merk es el participio aoristo <i>anoixas <\/i>(= \u00abhabiendo abierto\u00bb). Pero el participio <i>anaptyxas <\/i>(= \u00abhabiendo desenrollado\u00bb) cuenta con el apoyo de c\u00f3dices tan importantes como el s, D, 0 y la tradici\u00f3n textual \u00abkoin\u00e9\u00bb; de hecho, \u00e9sta es la lectura de K. Aland y colaboradores en la edici\u00f3n manual de UBSGNT. Aunque el \u00faltimo verbo es indudablemente el m\u00e1s apropiado, el sentido no cambia en absoluto.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Encontr\u00f3 el pasaje donde estaba escrito\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Lo mismo que no hay ninguna raz\u00f3n para pensar que estuviera asignada para aquel s\u00e1bado la lectura del tercer Isa\u00edas (a pesar de las propuestas de E. E. Ellis, <i>The Gospel of Luke, <\/i>97), tampoco hay ning\u00fan motivo para interpretar esta frase como si quisiera decir que sali\u00f3 por casualidad Is 61. El giro de la expresi\u00f3n parece significar m\u00e1s bien que el propio Jes\u00fas busc\u00f3 expresamente ese pasaje.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 18. <i>El Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>La cita del tercer Isa\u00edas es, en realidad, una acumulaci\u00f3n de diversos vers\u00edculos del texto prof\u00e9tico: Is 61,ladb; 58,6d; 61,2a. Se omiten dos frases intercaladas: Is 61,1c: \u00abpara vendar los corazones desgarrados\u00bb \u2014el final de Lc 4,18 sustituye esta frase por una cita de Is 58,6d\u2014, e Is 61,2b: \u00abel d\u00eda del desquite de nuestro Dios\u00bb, al final de Lc 4,19. La omisi\u00f3n de la primera frase no tiene mayor importancia; pero la omisi\u00f3n de la segunda supone suprimir deliberadamente un aspecto negativo del mensaje proclamado por el tercer Isa\u00edas. El \u00abhoy\u00bb del v. 21 no se puede identificar con \u00abel d\u00eda del desquite de nuestro Dios\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p>El texto griego de Lucas sigue exactamente la versi\u00f3n de los LXX, menos en el infinitivo <i>k\u00e9ryxai (\u2014 <\/i>\u00abproclamar\u00bb), que sustituye al infinitivo <i>kalesai <\/i>(= \u00abllamar\u00bb) de la versi\u00f3n de los LXX en Is 61,2a, y el cambio del imperativo <i>apostelle <\/i>( = \u00abenv\u00eda\u00bb), que trae la versi\u00f3n griega, por el infinitivo <i>aposteilai <\/i>(= \u00abenviar\u00bb, que hemos traducido como \u00abliberar\u00bb, por razones de contexto y de equivalencia) en el texto de Lc 4,18. La versi\u00f3n griega de los LXX sigue, casi totalmente, el texto masor\u00e9tico. Pero el texto hebreo de Is 61,Id abre un frente a la discusi\u00f3n. Literalmente, dice: \u00aby a los prisioneros una apertura\u00bb; pero \u00bfen qu\u00e9 sentido hay que entender esta \u00faltima palabra? Los LXX la interpretaron como una apertura de los ojos; y de ah\u00ed la traducci\u00f3n: \u00aby la vista a los ciegos\u00bb. Lo que no se puede descuidar, en general, es que los vers\u00edculos citados forman parte de todo un poema (Is 61,1-11) que explica la misi\u00f3n del profeta para consolar a Si\u00f3n. V\u00e9ase, para m\u00e1s detalles, J. A. Sanders, <i>From Isaiah 61 to Luke 4, <\/i>en <i>Christianity, Judaism and Other Greco-Rom\u00e1n Cults <\/i>I (Leiden 1975) 75-106.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>\u00c9l me ha ungido\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Se refiere, naturalmente, al bautismo (Lc 3,22; cf. Hch 10,38); v\u00e9ase el \u00abcomentario\u00bb general a Lc 3,21-22. Aqu\u00ed hay que interpretar esa unci\u00f3n como prof\u00e9tica; v\u00e9anse nuestras reflexiones en el \u00abcomentario\u00bb general a este pasaje.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Predicar la buena noticia\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>De esta manera queda presentada la funci\u00f3n prof\u00e9tica de la misi\u00f3n de Jes\u00fas en t\u00e9rminos del tercer Isa\u00edas. Sobre el verbo <i>euangelizesthai <\/i>(\u2014 \u00abevangelizar\u00bb, \u00abproclamar la buena noticia\u00bb), v\u00e9ase la \u00abnota\u00bb exeg\u00e9tica a Lc 1,19. Se conserva aqu\u00ed su significado etimol\u00f3gico porque \u00e9ste es el sentido en la cita de Is 61,1; cf. Lc 7,22. En el Antiguo Testamento dif\u00edcilmente se puede atribuir a esa palabra un sentido que haga referencia a la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas o a la proclamaci\u00f3n kerigm\u00e1tica cristiana. Poner en labios de Jes\u00fas esa cita de Isa\u00edas no quiere decir que inmediatamente adquiera el pleno valor cristol\u00f3gico de su interpretaci\u00f3n cristiana. Lo que se quiere poner de relieve es que lo que anunci\u00f3 \u00abIsa\u00edas\u00bb es lo que ahora \u00abrealiza Jes\u00fas\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p>En el texto griego de Lucas no aparece claro si la frase \u00abpredicar la buena noticia\u00bb depende del verbo precedente: \u00abme ha ungido\u00bb, o va m\u00e1s bien con el siguiente: \u00abme ha enviado\u00bb. La traducci\u00f3n que proponemos sigue el sentido del original hebreo, que tambi\u00e9n reproduce la versi\u00f3n griega de los LXX: \u00abme ha enviado a predicar la buena noticia a los pobres\u00bb.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>A los pobres\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>El tercer Isa\u00edas \u2014aunque, sobre todo, el segundo\u2014 anuncia la consolaci\u00f3n de Si\u00f3n a varios grupos de la comunidad posex\u00edlica que se han ido reuniendo en Jerusal\u00e9n. En su cita de Isa\u00edas, Lucas menciona cuatro de estos grupos. El primero est\u00e1 constituido por \u00ablos pobres\u00bb <i>(pt\u00f3choi); <\/i>se observa ya una prefiguraci\u00f3n de la insistencia de la narraci\u00f3n de Lucas en este grupo social (cf. Lc 6,20; 7,22; 14,13.21; 16,20.22; 18,22; 19,8; 21,3; v\u00e9ase nuestra exposici\u00f3n en la introducci\u00f3n general a este comentario en el tomo I, p. 419).\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>La libertad a los cautivos\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>En relaci\u00f3n con el ministerio de Jes\u00fas, esta frase puede entenderse como una referencia a los prisioneros de sus deudas; es decir, la libertad ser\u00eda una condonaci\u00f3n. En el texto de Melquisedec procedente de la gruta 11 de Qumr\u00e1n, el texto de Is 61,1 se usa en conexi\u00f3n con Lv 25,10-13 y Dt 15,2, que se refieren a la \u00abcondonaci\u00f3n de las deudas\u00bb con motivo del a\u00f1o del jubileo; cf. ESBNT, 249, 256-257.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>La vista a los ciegos\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Es el tercer grupo de desvalidos que se menciona en la cita de Isa\u00edas, seg\u00fan el texto de la versi\u00f3n griega de los LXX. M\u00e1s adelante, en Lc 7, 22, se volver\u00e1 a hacer menci\u00f3n espec\u00edfica de \u00ablos ciegos\u00bb.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Liberar a los oprimidos\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Literalmente habr\u00eda que traducir: \u00abenviar en libertad a los oprimidos\u00bb. El texto griego dice: <i>en aphesei <\/i>(= \u00ablibertad\u00bb, \u00abperd\u00f3n\u00bb, \u00abliberaci\u00f3n\u00bb). Para la descripci\u00f3n del cuarto grupo de desheredados, Lucas utiliza un texto proveniente de Is 58,6d, seg\u00fan la versi\u00f3n de los LXX. La yuxtaposici\u00f3n de los dos textos \u2014Is 58,6d e Is 61,Id\u2014 puede deberse a la presencia de la misma palabra \u2014<i>aphesis<\/i>\u2014 en los dos pasajes, con lo que act\u00faa como \u00abenlace verbal\u00bb: <i>aphesin (= <\/i>\u00ablibertad\u00bb) en Is 61,Id y <i>en aphesei <\/i>(= \u00aben libertad\u00bb) en Is 58,6d. Aunque la palabra <i>aphesis <\/i>se usa en estos dos textos en sentido de \u00ablibertad\u00bb, no conviene olvidar que Lucas tambi\u00e9n la utiliza en otros contextos en sentido de \u00abperd\u00f3n\u00bb, especialmente en la frase \u00abperd\u00f3n de los pecados\u00bb <i>(aphesis hamartion); <\/i>cf. Lc 1,77; 3,3; 24,47; Hch 2,38. V\u00e9anse nuestras observaciones en el tomo I, pp. 392ss. Para ulteriores detalles, cf. M. Res\u00e9, <i>Alttestamentliche Motive, <\/i>153.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 19. <i>Proclamar el a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Una traducci\u00f3n literal deber\u00eda decir: \u00abel a\u00f1o aceptable del Se\u00f1or\u00bb <i>(eniauton kyriou dekton), <\/i>lo mismo que en Is 61,2a, seg\u00fan la versi\u00f3n de los LXX, menos el cambio del imperativo original en un infinitivo (v\u00e9ase la \u00abnota\u00bb exeg\u00e9tica al precedente v. 18). La frase de Isa\u00edas que describe un per\u00edodo de gracia que ha de traer la liberaci\u00f3n de Si\u00f3n se usa aqu\u00ed para proclamar y presentar el \u00abtiempo de Jes\u00fas\u00bb y la nueva forma de salvaci\u00f3n que comporta este tiempo. \u00c9sta es la formulaci\u00f3n lucana del kerigma en la narraci\u00f3n evang\u00e9lica, en contraste con la presentaci\u00f3n que hace Marcos en Me l,14b-15 (v\u00e9ase la explicaci\u00f3n que damos en el tomo I, p. 255). El texto de Lucas omite la segunda parte de Is 61,2: \u00abel d\u00eda del desquite de nuestro Dios\u00bb, porque esa idea no cuadra con el panorama salv\u00edfico que en este momento ve su inauguraci\u00f3n. Tambi\u00e9n en la literatura de Qumr\u00e1n ese texto de Isa\u00edas sufre unos retoques semejantes para acomodarse a la funci\u00f3n de Melquisedec y a la de \u00ablos santos de Dios\u00bb (HQMelq 9; cf. ESBNT, 249).\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 20. <i>Se lo devolvi\u00f3 al encargado\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>El personal de la sinagoga inclu\u00eda, adem\u00e1s del \u00abpresidente\u00bb <i>(archisinagogos), <\/i>a los \u00abancianos\u00bb <i>(presbyteroi; <\/i>cf. Lc 7,3) y a un cierto n\u00famero de \u00abencargados\u00bb o \u00absirvientes\u00bb <i>(hazz\u00e1n <\/i>o <i>hyp\u00e9ret\u00e9s; <\/i>cf. Hch 13,5), que equivaldr\u00eda, m\u00e1s o menos, a los \u00absacristanes\u00bb de nuestro tiempo.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Se sent\u00f3\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Para leer la Escritura hab\u00eda que ponerse de pie (cf. v. 16), pero el comentario \u2014en Hch 13,15 se habla de <i>logos paral\u00e9leseos (= <\/i>\u00abpalabra de exhortaci\u00f3n\u00bb)\u2014 se hac\u00eda, generalmente, sentado.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Estaban clavados en \u00e9l\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>El verbo <i>atenizein <\/i>(= \u00abmirar fijamente\u00bb) es uno de los t\u00e9rminos favoritos de Lucas (cf. Lc 22,56; Hch 1,10; 3,4.12; 6,15; 7,55; 10,4; 11,6; 13,9; 14,9; 23,1). En la mayor\u00eda de los casos se trata de una mirada intensa como expresi\u00f3n de estima y de confianza; \u00e9ste es, sin duda, el matiz del t\u00e9rmino en este pasaje. Es un modo de expresar la reacci\u00f3n de la asamblea, que, inicialmente, se muestra llena de admiraci\u00f3n y de agradable sorpresa. Por otra parte, la indicaci\u00f3n confiere mayor relieve a la interpretaci\u00f3n del texto de Isa\u00edas que se va a proponer a continuaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v . 2 1 . <i>Cuando empez\u00f3 a<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Otro de los muchos casos en que Lucas utiliza el verbo <i>archesthai (\u2014 <\/i>\u00abempezar\u00bb, \u00abcomenzar\u00bb); v\u00e9ase la \u00abnota\u00bb exeg\u00e9tica a Lc 3,23.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Hoy\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Dif\u00edcilmente se puede entender este adverbio: <i>s\u00e9meron, <\/i>en el sentido gen\u00e9rico de \u00abhoy en d\u00eda\u00bb, a pesar de las explicaciones de E. P. Rice, ExpTim 29 (1917-1918) 45-46. Dada su posici\u00f3n enf\u00e1tica al comienzo de la frase, se\u00f1ala un punto importante en la perspectiva hist\u00f3rica de Lucas. El adverbio hace tambi\u00e9n su aparici\u00f3n en otros pasajes de los escritos lucanos (cf. Lc 2,11; 22,34.61; 23,43) y, en ciertas ocasiones, tiene un significado especial en la teolog\u00eda de Lucas (cf. tomo I, p. 394). Su empleo aqu\u00ed es bien significativo. Seg\u00fan H. Conzelmann <i>(Theology, <\/i>36), este <i>s\u00e9meron <\/i>contrasta con la declaraci\u00f3n paulina: <i>\u00abAhora <\/i>es tiempo propicio, <i>ahora <\/i>es d\u00eda de salvaci\u00f3n\u00bb (2 Cor 6,2), con la que el Ap\u00f3stol identifica su propio tiempo con el <i>\u00e9sjaton <\/i>definitivo. Lucas, seg\u00fan Conzelmann, \u00abconcibe la salvaci\u00f3n como una realidad de pasado\u00bb, algo que sucedi\u00f3 en el \u00abtiempo de Jes\u00fas\u00bb, es decir, en el centro del tiempo. Realmente, esta interpretaci\u00f3n de la teolog\u00eda lucana no carece de cierta dosis de verdad; pero tambi\u00e9n es posible que encierre un cierto abuso del significado, ya que en el texto de Lucas hay una inmediata referencia al \u00abcumplimiento\u00bb \u2014aqu\u00ed y ahora\u2014 del pasaje citado de Isa\u00edas. Y ese cumplimiento no se puede restringir al \u00abtiempo de Jes\u00fas\u00bb. En la perspectiva de Lucas, el cumplimiento sigue teniendo vigencia tambi\u00e9n en el \u00abtiempo de la Iglesia\u00bb (cf Hch 1,6, 3,18) Pero el hecho de que se trate de una realidad din\u00e1mica \u2014como el \u00abcumplimiento\u00bb\u2014 no es ning\u00fan obst\u00e1culo para que comience precisamente aqu\u00ed.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Se ha cumplido este pasaje de la Escritura, mientras estabais escuchando\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>La traducci\u00f3n literal ser\u00eda \u00abse ha cumplido esta escritura en vuestros o\u00eddos\u00bb La ultima parte de la frase es una expresi\u00f3n veterotestamentaria <i>b\u00e9&#8217;ozn\u00e9kem <\/i>(Dt 5,1, 2 Sm 3,19) En la narraci\u00f3n de Marcos (Mc 1,15), cuando Jes\u00fas proclama el Remo, su anuncio es \u00abSe ha cumplido el tiempo\u00bb, es decir, ya ha llegado, mientras que en Lucas lo que se cumple no es el tiempo, sino \u00abla Escritura\u00bb \u00c9ste es un matiz peculiar de su lectura del Antiguo Testamento, que transforma una serie de pasajes \u2014aunque no sean realmente prof\u00e9ticos, en el sentido veterotestamentario\u2014 en verdaderas predicciones, que se van cumpliendo en el curso del relato Lo que Isa\u00edas hab\u00eda prometido como \u00abconsolaci\u00f3n de Si\u00f3n\u00bb se hace realidad presente de una manera nueva y con un sentido particular La consolaci\u00f3n de Si\u00f3n vuelve a hacerse realidad (cf Lc 2,25, 7,22)\u00a0<\/p>\n<p>No hay que pasar por alto un detalle, que puede parecer una sutileza la yuxtaposici\u00f3n de \u00abojos\u00bb (v 20b) y \u00abo\u00eddos\u00bb (v 21b), con referencia a la asamblea sinagogal, que va a reflejarse en el vers\u00edculo si gu\u00edente en la idea de \u00abreconocimiento\u00bb o, m\u00e1s literalmente, de \u00abtestimonio\u00bb <i>(martyrein <\/i>v 22).\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 22 <i>Todos lo reconocieron\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Literalmente \u00abTodos daban testimonio de ello (o de \u00e9l)\u00bb Se discute el significado de <i>martyrein <\/i>con dativo La mayor\u00eda de los comentaristas interpretan el pronombre <i>auto <\/i>como masculino y traducen la frase \u00abdaban testimonio sobre (= a favor de) \u00e9l\u00bb, es decir, alababan a Jes\u00fas, aprobaban sus palabras (cf J M Creed, <i>The Gospel according to St Luke, <\/i>67), o tambi\u00e9n \u00abhablaban bien de \u00e9l\u00bb Pero B Violet <i>(Zum rechten Verstandnis der Nazarethperikope Lc 4 16 30, <\/i>en <i>In memonam Cari Schmidt, <\/i>1938, 251 271) y J Jerem\u00edas <i>(Jes\u00fas&#8217; Promise to the Nations, <\/i>Naperville 1958, 44 46) rechazan esa interpretaci\u00f3n J Jerem\u00edas parte de estos dos datos en primer lugar, <i>auto <\/i>puede ser dativo de inter\u00e9s \u2014como en la interpretaci\u00f3n propuesta anteriormente\u2014 o tambi\u00e9n dativo de da\u00f1o (cf BDF, n 188 1), adem\u00e1s, tanto en hebreo como en arameo hay frases que pueden tener sentido favorable o perjudicial, como <i>&#8220;ashad\u00fan al\u00f3hi <\/i>(= \u00abdieron testimonio a favor [o en contra] de \u00e9l\u00bb) De aqu\u00ed pasa a argumentar que el verbo <i>martyrein, <\/i>en este pasaje, tiene que tener sentido hostil, lo que dar\u00eda la traducci\u00f3n siguiente \u00abTodos daban testimonio contra \u00e9l \u2014es decir, se declaraban en contra de \u00e9l\u2014, y quedaron sorprendidos de las palabras de gracia (=: misericordia de Dios) que sal\u00edan de su boca\u00bb Lo que pretende Jerem\u00edas es eliminar el conflicto de reacciones \u2014supuesta por la interpretaci\u00f3n corriente\u2014 entre la favorable aceptaci\u00f3n, al principio del pasaje, y la hostilidad con que se cierra el episodio J Jerem\u00edas explica la reacci\u00f3n hostil del principio porque la gente queda sorprendida de que Jes\u00fas haya cortado la lectura de Isa\u00edas en la mitad de Is 61,2 y haya omitido la frase siguiente, que menciona \u00abel d\u00eda del desquite de nuestro Dios\u00bb (Is 61,2b) Pero esta interpretaci\u00f3n, aunque no deja de ser interesante, es demasiado forzada para resultar convincente, es m\u00e1s, fuerza el sentido de los vers\u00edculos que vienen a continuaci\u00f3n Cf H Anderson, <i>Broadening Honzons The Rejectton of Nazareth Pencope of Lk 4, 16-30 in Light of Recent Critical Trends <\/i>Int 18 (1964) 266 270\u00a0<\/p>\n<p>Mi interpretaci\u00f3n personal est\u00e1 de acuerdo, en l\u00edneas generales, con la interpretaci\u00f3n corriente, salvo que considero el pronombre <i>auto <\/i>como dativo \u00abneutro\u00bb, una posibilidad tambi\u00e9n contemplada por BAG, 494a\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Quedaron sorprendidos\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>La idea de \u00absorpresa\u00bb que contiene el verbo <i>thaumazem <\/i>puede tener un matiz de \u00abdesconcierto\u00bb si va asociada a nociones como cr\u00edtica, duda e incluso oposici\u00f3n, pero tambi\u00e9n es posible un significado de \u00abadmiraci\u00f3n\u00bb, generalmente en contextos de aprobaci\u00f3n positiva, de benepl\u00e1cito, de aquiescencia Cf G Bertram, TDNT 3, 28 La connotaci\u00f3n concreta del verbo en este pasaje s\u00f3lo puede deducirse del contexto, seg\u00fan la interpretaci\u00f3n habitual \u2014que parece la m\u00e1s apropiada\u2014, el sentido es aqu\u00ed de \u00abadmiraci\u00f3n\u00bb\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Que salieran de sus labios\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Esta expresi\u00f3n parece dar a todo el contexto un significado global de elocuencia, y en ese sentido se debe interpretar la locuci\u00f3n siguiente sobre \u00ablas palabras\u00bb de Jes\u00fas En la interpretaci\u00f3n propuesta por J Jerem\u00edas resulta dif\u00edcil comprender c\u00f3mo pueden salir de labios de Jes\u00fas \u00abpalabras de gracia\u00bb, si es que se trata de \u00abpalabras sobre la misericordia (de Dios)\u00bb De hecho, J Jerem\u00edas se salta alegremente esta expresi\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Palabras de gracia\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Esa \u00abgracia\u00bb se refiere, <i>posiblemente, <\/i>al encanto y atractivo de la elocuencia de Jes\u00fas, o tambi\u00e9n, si uno se centra en el contenido de sus palabras, el mensaje de \u00abgracia\u00bb, de \u00abfavor de Dios\u00bb (cf. Hch 14,3; 20,23). Cf. Ecl 10,12; Eclo 21,16; Col 4,6. B. Violet, en su art\u00edculo <i>Zum rechten Verst\u00e1ndnis der Nazarethperikope Lc 4:16-30: <\/i>ZNW 37 (1938) 264-269, pretende interpretar el t\u00e9rmino <i>charis <\/i>como una referencia al texto concreto de Isa\u00edas (Is 61,2: \u00abel a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb = <i>senat r\u00e1s\u00f3n laYhwh). <\/i>Pero la interpretaci\u00f3n no es correcta, ya que el texto de Isa\u00edas citado por Lucas depende de la versi\u00f3n griega de los LXX, que no usa el t\u00e9rmino <i>charis, <\/i>sino el adjetivo <i>dekton <\/i>(v\u00e9ase la \u00abnota\u00bb exeg\u00e9tica a Lc 4,19), y \u00e9sta es una palabra clave para el desarrollo de la narraci\u00f3n de Lucas (cf. v. 24).\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>\u00bfNo es \u00e9ste el hijo de Jos\u00e9?\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Esta forma de la pregunta, en la redacci\u00f3n lucana del episodio, refleja la interpretaci\u00f3n corriente de la personalidad de Jes\u00fas, de la que participan, en primer lugar, sus propios paisanos. Naturalmente, no incluye la precisi\u00f3n expuesta en las narraciones de la infancia (Lc 1,32-35; v\u00e9ase, con todo, Lc 2,33.48), ya que \u00e9stas fueron a\u00f1adidas posteriormente; tampoco se tiene en cuenta el inciso de Lc 3,23.\u00a0<\/p>\n<p>En la redacci\u00f3n de Marcos, la pregunta \u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el carpintero, el hijo de Mar\u00eda?\u00bb (Mc 6,3) expresa una reacci\u00f3n ante la ense\u00f1anza y la actividad portentosa de Jes\u00fas; en cambio, en Lucas se debe a la interpretaci\u00f3n de la Escritura propuesta por Jes\u00fas, en la que proclama abiertamente que ha llegado \u00abel a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb. Considerada en s\u00ed misma, la pregunta puede admitir un sentido de indignaci\u00f3n c\u00ednica ante tales palabras o tambi\u00e9n de agradable sorpresa e incluso de admiraci\u00f3n; personalmente me inclino hacia este \u00faltimo significado.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 23. <i>\u00c9l les contest\u00f3\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>El verbo <i>eipen <\/i>est\u00e1 construido aqu\u00ed con la preposici\u00f3n <i>pros <\/i>( = \u00aba\u00bb, \u00abhacia\u00bb) seguida de acusativo. V\u00e9ase, a este prop\u00f3sito, nuestra introducci\u00f3n general, tomo I, pp. 202ss.\u00a0<\/p>\n<p><i>Probablemente me citar\u00e9is el proverbio\u00a0<\/i><\/p>\n<p>El significado del t\u00e9rmino <i>parabol\u00e9 <\/i>es, indudablemente, el de \u00abproverbio\u00bb, igual que en Lc 6,39 y en ciertos pasajes de la traducci\u00f3n griega de los LXX (cf. 1 Sm 10,12). V\u00e9ase la \u00abnota\u00bb exeg\u00e9tica a Lc 5,36.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>M\u00e9dico, c\u00farate a ti mismo\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Aunque el proverbio est\u00e1 en labios de Jes\u00fas, refleja una reacci\u00f3n hostil por parte del auditorio. El cinismo impl\u00edcito cobra mayor relieve por medio de la siguiente comparaci\u00f3n entre Nazaret y Cafarna\u00fan. Esta reacci\u00f3n de los oyentes no tiene nada que ver con la interpretaci\u00f3n que Jes\u00fas acaba de dar de las palabras prof\u00e9ticas de Isa\u00edas.\u00a0<\/p>\n<p>En diferentes literaturas antiguas se recoge ese mismo proverbio, aunque con diversas matizaciones. Por ejemplo, en la literatura griega del per\u00edodo cl\u00e1sico, una formulaci\u00f3n es la siguiente: \u00abS\u00ed, s\u00ed; m\u00e9dico para los dem\u00e1s, pero \u00e9l lleno de \u00falceras\u00bb (Eur\u00edpides, <i>Frag., <\/i>1086). En la tard\u00eda literatura rab\u00ednica se puede leer: \u00abM\u00e9dico, cura tu cojera\u00bb (GnR. 23, 15c). V\u00e9ase, para m\u00e1s detalles, M.-J. Lagrange, <i>\u00c9vangile selon Saint Luc, <\/i>142.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Lo que hemos o\u00eddo que has hecho en Cafarna\u00fan\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Este dato no se puede considerar como contenido impl\u00edcitamente en la referencia global al ministerio de Jes\u00fas en Lc 4,15. Lo m\u00e1s probable es que provenga de una tradici\u00f3n espec\u00edfica sobre la actividad de Jes\u00fas en Cafarna\u00fan, que Lucas todav\u00eda no ha desarrollado expresamente. Es un indicio claro de que Lucas ha mezclado en la composici\u00f3n de este episodio diversas fuentes, sin preocuparse de eliminar ciertos rasgos que denotan una incongruencia. V\u00e9anse nuestras reflexiones en el \u00abcomentario\u00bb general.\u00a0<\/p>\n<p>La ciudad de Cafarna\u00fan, que va a aparecer inmediatamente despu\u00e9s (Lc 4,31) y a lo largo de la narraci\u00f3n evang\u00e9lica (Lc 7,1; 10,15), no se menciona en el Antiguo Testamento. Era una ciudad de Galilea (Lc 4,31) situada en la ribera occidental del lago de Genesaret. Su localizaci\u00f3n precisa nos resulta, aun el d\u00eda de hoy, desconocida. Normalmente se la identifica con la actual Tell Hum. Pero Flavio Josefo habla de sus \u00abfuentes que regaban toda la comarca\u00bb <i>(Bell. <\/i>III, 10, 8, n. 519); por eso, algunos investigadores piensan que se trata m\u00e1s bien de Khan Minyeh (cf. F.-M. Abel: JPOS 8, 1928, 24-34; E. F. F. Bishop: CBQ 15, 1953, 427-437; J. Finegan, <i>The Archeology of the New Testament, <\/i>48-56). La etimolog\u00eda del nombre significa, probablemente, \u00abaldea de Nah\u00fan\u00bb <i>(kepar N\u00e1h\u00fcm).\u00a0<\/i><\/p>\n<p>El texto griego de Lucas dice: <i>eis ten Kapharnaoum, <\/i>que literalmente significar\u00eda: \u00abhacia Cafarna\u00fan\u00bb; pero es bien conocida la debilitaci\u00f3n que, en el griego helen\u00edstico, sufre el significado exacto de las preposiciones, y, en particular, la frecuente equivalencia entre <i>eis <\/i>y <i>en, <\/i>con sentido locativo (= \u00aben\u00bb). V\u00e9ase BDF, n. 205. Cf. Lc 9,61; 21,37. Sin embargo, algunos manuscritos del texto de Lucas \u2014c\u00f3dice \u00a9, tradici\u00f3n textual \u00abkoin\u00e9\u00bb\u2014 han corregido la frase y leen: <i>en t\u00e9 Kapharnaoum.\u00a0<\/i><\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 24 <i>Creedme\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>La traducci\u00f3n literal ser\u00eda \u00abEn verdad os digo\u00bb (= \u00abOs aseguro\u00bb) Es la primera vez que sale esta frase aseverativa, en ella se conserva la \u00fanica palabra sem\u00edtica <i>(&#8216;amen) <\/i>que aparece en la narraci\u00f3n evang\u00e9lica de Lucas como vestigio de una tradici\u00f3n precedente, para otros usos, cf Lc 12,37, 18,17 29, 21,32, 23,43 Cf J C O&#8217;Neill JTS 10 (1959) 1-9 En el Evangelio seg\u00fan Lucas no se detecta un principio uniforme que determine el empleo de esta f\u00f3rmula El pasaje paralelo de Marcos (Mc <i>6,4) <\/i>no utiliza esa expresi\u00f3n Por otra parte, no hay ning\u00fan motivo para postular su proveniencia de una fuente no relacionada con Marcos, ya que el resto del vers\u00edculo est\u00e1 decididamente inspirado en la formulaci\u00f3n del segundo evangelista Cf H Schurmann, <i>Zur Tradt ttonsgeschicbte der Nazareth Perikope Lk 4,16-30, <\/i>190.\u00a0<\/p>\n<p>La f\u00f3rmula aseverativa \u00abEn verdad os digo\u00bb, aparece tambi\u00e9n en las dem\u00e1s recensiones evang\u00e9licas treinta y una veces en Mateo, trece en Marcos y veinticinco en Juan (en este ultimo, siempre con reduplicaci\u00f3n \u00abEn verdad, en verdad os digo\u00bb) En el Antiguo Testamento, la palabra hebrea <i>&#8216;amen <\/i>se utiliza con valor de ratificaci\u00f3n, por ejemplo, <i>al final <\/i>de una plegaria (cf Dt 27,15 26, Sal 106,48), y a veces, incluso con reduplicaci\u00f3n (cf Nm 5,22, Neh 8,6, Sal 41,14, 72,19, 89,53) En la literatura de Qumr\u00e1n \u2014por lo menos en la publicada hasta ahora\u2014 aparecen \u00fanicamente f\u00f3rmulas reduplicadas (1QS 1,20, 2,10 18, 4QDibHam 1,7, 7,[2]) Por el momento no se ha encontrado una expresi\u00f3n hebrea \u2014algo as\u00ed como <i>&#8216;am\u00e9n (&#8216;amen) &#8216;an\u00ed &#8216;\u00f3m\u00e9r l\u00e1kem<\/i>\u2014 equivalente a la f\u00f3rmula griega neotestamentaria, eso hace pensar a algunos comentaristas del Nuevo Testamento que este uso de la palabra griega <i>am\u00e9n <\/i>\u2014o con reduplicaci\u00f3n <i>am\u00e9n amen<\/i>\u2014 en este tipo de frases aseverativas es una \u00abaut\u00e9ntica reminiscencia\u00bb del propio Jes\u00fas (cf R E Brown, <i>El Evangelio seg\u00fan ]uan <\/i>I, Ed Cristiandad, Madrid 1979, 268) En realidad, el mero hecho de que, en otras formulaciones hebreas, se pueda detectar el empleo de <i>&#8216;amen <\/i>al comienzo de una aseveraci\u00f3n no es de gran ayuda, puesto que se trata de un fen\u00f3meno bien conocido (v\u00e9ase, por ejemplo, Jr 28,6 <i>&#8216;am\u00e9n ken ycfaseh Yhwh <\/i>= \u00ab(Am\u00e9n, as\u00ed lo haga el Se\u00f1or \u00bb, y tambi\u00e9n la versi\u00f3n griega de Jr 15,11, donde el uso de <i>genotto <\/i>puede responder al mismo fen\u00f3meno).\u00a0<\/p>\n<p>Este empleo de la palabra <i>&#8216;amen <\/i>al principio de una aseveraci\u00f3n se ha querido detectar tambi\u00e9n en un \u00f3stracon del siglo vii a C , que con tiene fragmentos de una carta escrita en hebreo y que se descubri\u00f3 recientemente en Mesad Hashavyahu (YabnehYam), cf J Naveh, <i>A Hebrew Letter from the Seventh Century B C <\/i>IEJ 10 (1960) 129 139 <i>&#8216;hy fnw ly &#8216;mn nqty m'[sm] <\/i>(l\u00ednea 11) La frase admite tres interpretaciones <i>a) <\/i>Considerar el <i>&#8216;mn <\/i>como responsorial \u00abMis hermanos dar\u00e1n testimonio a mi favor. Am\u00e9n. Soy inocente de toda culpa\u00bb, <i>b) <\/i>Considerar <i>&#8216;mn <\/i>como inicio de aseveraci\u00f3n \u00abMis compa\u00f1eros dar\u00e1n testimonio a mi favor De veras, soy inocente de toda culpa\u00bb \u00c9sa es la interpretaci\u00f3n de F M Cross (BASOR 165, 1962, 45), S Talmon (BASOR 176, 1964, 34 35, donde compara <i>&#8216;mn <\/i>con los t\u00e9rminos hebreos <i>&#8216;omnah <\/i>u <i>&#8216;omn\u00e1m <\/i>en Jos 7,20, Gn 20,12, Rut 3,12), \u00abTextus\u00bb 7, 1969, 124-129, H Bietenhard (NIDNTT, 1, 98), J Strugnell (HTH 67, 1974, 177-182), <i>c) <\/i>Considerar <i>&#8216;mn <\/i>como parte integrante de la primera sentencia, pero, al mismo tiempo, como abreviaci\u00f3n o cita directa de las palabras de \u00ablos hermanos\u00bb \u00abMis compa\u00f1eros pueden dar testimonio de que sucedi\u00f3 como yo lo digo No soy culpable de ning\u00fan (delito) \u00c9sa es la interpretaci\u00f3n de J C L Gibson, <i>Textbook of Syrian Semitic Inscripttons, 2 <\/i>vols (Oxford 1971, 1975) 1 y 29, K Berger, <i>Die Amen Worte Jesu <\/i>(BZNW 39, Berl\u00edn 1970) 1-3, J Jerem\u00edas ZNW 64 (1973) 122 123, D Pardee, \u00abMaarav\u00bb 1 (1978 1979) 37 En resumen, el significado de <i>&#8216;mn <\/i>en estos textos no queda suficientemente claro, lo \u00fanico que se puede afirmar con seguridad es que no tiene funci\u00f3n de comienzo de una expresi\u00f3n aseverativa Por otra parte, dif\u00edcilmente ayuda al esclarecimiento del empleo neotestamentario de esa expresi\u00f3n delante de un verbo relacionado con decir.\u00a0<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed vale la pena notar es que el uso de la palabra griega <i>amen <\/i>antepuesto a un verbo en el sentido de decir es, en el Nuevo Testa ment\u00f3, exclusivo del propio Jes\u00fas, y ese empleo espec\u00edfico \u00abno fue seguido por ninguno de los ap\u00f3stoles o profetas de la Iglesia cristiana primitiva\u00bb (J Hempel, IDB, 1, 105) .<\/p>\n<p>En cuanto a la pretensi\u00f3n de K Berger, que trata de explicar este uso prepositivo de <i>am\u00e9n <\/i>como una imitaci\u00f3n de las part\u00edculas que se usan en griego para expresar un juramento <i>(nai, nai m\u00e9n, \u00e9 m\u00e9n), <\/i>se puede decir, casi con toda seguridad, que es francamente err\u00f3nea Cf V Hasler, <i>Amen <\/i>(Zunch 1969) .<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Ning\u00fan profeta es aceptado en su tierra\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Sustancialmente, el proverbio es exactamente igual en los otros dos sin\u00f3pticos (Mc 6,4, Mt 13,57), lo \u00fanico que cambia un poco es la formulaci\u00f3n concreta en cada uno Marcos lo reproduce as\u00ed \u00abUn profeta no es despreciado <i>(atimos) <\/i>sino en su tierra, entre sus parientes y en su propia casa\u00bb Mateo sigue la formulaci\u00f3n de Marcos, aunque omite \u00abentre sus parientes\u00bb Cf Jn 4,44 \u00abUn profeta no es estimado en su tierra\u00bb Para la formulaci\u00f3n del proverbio en el POxyr y en el Evangelio seg\u00fan Tom\u00e1s, v\u00e9ase el \u00abcomentario\u00bb general a todo el episodio Conviene notar que Lucas omite toda clase de referencias a un verdadero rechazo de Jes\u00fas por parte de \u00absus parientes y en su propia casa\u00bb. Esta omisi\u00f3n encaja perfectamente en el planteamiento con que Lucas presenta las relaciones entre Jes\u00fas y Mar\u00eda a lo largo de la narraci\u00f3n evang\u00e9lica (cf. Lc 8,21; v\u00e9ase MNT, 164-167).\u00a0<\/p>\n<p>Al usar este proverbio, Jes\u00fas se presenta como profeta; cf. Lc 11, 49-50; 13,33 (en este \u00faltimo texto se establece una conexi\u00f3n entre la misi\u00f3n prof\u00e9tica y la muerte en Jerusal\u00e9n). Pero, en cuanto profeta, Jes\u00fas no es bien recibido en su patria chica, porque no ha realizado all\u00ed los prodigios que se esperaban de \u00e9l.\u00a0<\/p>\n<p>La formulaci\u00f3n lucana del proverbio, al usar el adjetivo <i>dektos <\/i>(\u2014 \u00abaceptado\u00bb) establece una correspondencia con ese mismo t\u00e9rmino, usado ya anteriormente en el v. 19.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 25. <i>Puedo aseguraros<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Literalmente: \u00abEn verdad os digo\u00bb; otra expresi\u00f3n aseverativa, semejante a la anterior: \u00abCreedme\u00bb <i>(\u2014 &#8216;am\u00e9n lego hymin: <\/i>v. 24). Otros textos en los que se puede encontrar la misma expresi\u00f3n: <i>ep al\u00e9theias <\/i>son: Me 12,14.32; Lc 20,21; 22,59; Hch 4,27; 10,34; aparte de que tambi\u00e9n aparece en el griego del per\u00edodo cl\u00e1sico y de la \u00e9poca helen\u00edstica (cf. Fil\u00f3n, <i>Legado ad Gaium, <\/i>60, 248). Pero el sentido espec\u00edficamente adverbial se debe a influjo de los LXX (cf. Job 36,4; Dn 2,8. 9.47) y, posiblemente, a la expresi\u00f3n del arameo palestinense <i>beq\u00fcst(S&#8217;), <\/i>como en lQapGn 2,5.[6].7.10.18.22; 4QHenc 5 ii 22.30. Al usar esa f\u00f3rmula, Jes\u00fas pone especial \u00e9nfasis en la verdad de la comparaci\u00f3n que va a proponer inmediatamente.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>En tiempos de Elias\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>El valor simb\u00f3lico que tiene para Lucas la experiencia de Jes\u00fas en su propia ciudad de Nazaret y, al mismo tiempo, el car\u00e1cter program\u00e1tico del episodio quedan de manifiesto en la referencia a la actividad de dos profetas como Elias y El\u00edseo. Lo que Jes\u00fas dice con respecto a su propia situaci\u00f3n se compara con la experiencia de los dos grandes profetas de Israel. Jes\u00fas es pr\u00e1cticamente otro Elias, otro El\u00edseo. En la concepci\u00f3n de Lucas, estos w . 25-27 ofrecen una base veterotestamentaria para la misi\u00f3n cristiana entre los paganos (cf. R. C. Tannehill, <i>The Mission of Jes\u00fas according to Luke iv 16-30, <\/i>en <i>Jes\u00fas in Nazareth, <\/i>51-75).\u00a0<\/p>\n<p>Ya en las narraciones de la infancia, al describir la funci\u00f3n de Juan Bautista, apareci\u00f3 una fugaz referencia al personaje de Elias (Lc 1,17). Pero aqu\u00ed en este episodio comienza un nuevo enfoque de la figura de Elias, que se prolongar\u00e1 a lo largo de la narraci\u00f3n evang\u00e9lica de Lucas (cf. tomo I, p. 359).\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Tres a\u00f1os y medio\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Seg\u00fan los datos de 1 Re 18,1, la lluvia lleg\u00f3, por fin, \u00abel a\u00f1o tercero\u00bb de la sequ\u00eda. Lucas reproduce una tradici\u00f3n distinta sobre la duraci\u00f3n de la sequ\u00eda y de la carest\u00eda consiguiente; huellas de esa tradici\u00f3n se encuentran tambi\u00e9n en la carta de Santiago (Sant 5,17). Seg\u00fan los datos de esta \u00faltima tradici\u00f3n, el per\u00edodo de sequ\u00eda corresponde exactamente a la duraci\u00f3n que adquieren \u2014con una f\u00f3rmula estereotipada\u2014 en la literatura apocal\u00edptica los per\u00edodos de prueba y de aflicci\u00f3n (se trata, probablemente, de una referencia a la duraci\u00f3n de la persecuci\u00f3n del Ant\u00edoco IV Ep\u00edfanes; cf. Dn 7,25; 12,7; Ap 11,12; 12,6.14). Este detalle proveniente de la literatura apocal\u00edptica no tiene mayor relevancia en la narraci\u00f3n de Lucas; es simplemente un dato de tradici\u00f3n recogido, sin m\u00e1s, por el evangelista.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 26. <i>No fue enviado<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>El uso de la voz pasiva se refiere indudablemente a la actuaci\u00f3n de Dios; es decir, se trata de la llamada \u00abpasiva teol\u00f3gica\u00bb (cf. M. Zerwick, <i>Graecitas biblica, <\/i>n. 236). Lo mismo se puede decir de la expresi\u00f3n <i>ekleisth\u00e9 ho ouranos <\/i>(literalmente: \u00abfue cerrado el cielo\u00bb, pero que hemos traducido por \u00abno llovi\u00f3\u00bb: v. 25), e igualmente en el v. 27: <i>ekatharisth\u00e9 <\/i>(= \u00abfue curado\u00bb, \u00abfue purificado\u00bb). Cf. Lc 4,6.\u00a0<\/p>\n<p><i>A una viuda de Sarepta, junto a Sid\u00f3n\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Clara alusi\u00f3n a 1 Re 17,9 (LXX). La viuda era una mujer pagana, no una israelita, habitante de una ciudad fenicia situada en la costa del Mediterr\u00e1neo, entre las ciudades de Tiro y Sid\u00f3n. \u00c9sa es la localizaci\u00f3n que da Flavio Josefo <i>(Ant. <\/i>V I I I , 13, 2, n. 320), quien, adem\u00e1s, la llama <i>Sareptha, <\/i>variante aspirada de <i>Sarepta, <\/i>que es la forma transmitida por Lucas y la que aparece en la versi\u00f3n de los LXX. Estas dos formas representan con mayor exactitud el nombre real de la ciudad, que, en el texto masor\u00e9tico, se encuentra como <i>S\u00e1repat <\/i>(Abd 20; cf. 1 Re 17, 9.10); v\u00e9ase tambi\u00e9n la forma ac\u00e1dica de la ciudad: <i>Sariptu).\u00a0<\/i><\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 27. <i>Leprosos en Israel\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>La afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas queda confirmada con otro ejemplo tomado de la tradici\u00f3n prof\u00e9tica veterotestamentaria. Cf. 2 Re 7,3-10; 2 Cr 26, 19-21. Se mencionan conjuntamente los dos grandes profetas, Elias y El\u00edseo \u2014maestro y disc\u00edpulo\u2014, en un contexto en el que se presenta a Jes\u00fas como profeta y como maestro.\u00a0<\/p>\n<p>Sobre el fen\u00f3meno de la lepra en Israel, v\u00e9ase la \u00abnota\u00bb exeg\u00e9tica a Lc 5,12.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>En tiempos del profeta El\u00edseo\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Otra referencia al segundo libro de los Reyes (2 Re 5,1-19, especialmente los vv. 9-10). Naam\u00e1n era un alto jefe del ej\u00e9rcito sirio, y fue enviado por el rey de Siria al rey de Israel para que le curaran la lepra. El rey de Israel interpret\u00f3 este env\u00edo como un pretexto del adversario para declararle la guerra. Pero El\u00edseo, que entonces se encontraba en Samar\u00eda, insisti\u00f3 en que le enviasen a Naam\u00e1n, y cuando se present\u00f3, le mand\u00f3 simplemente que se ba\u00f1ara siete veces en el r\u00edo Jord\u00e1n. A pesar del enfado del general y sus protestas de que los r\u00edos de Siria, el Abana y el Farfar \u00abval\u00edan m\u00e1s que toda el agua de Israel\u00bb, Naam\u00e1n se ba\u00f1\u00f3 en el Jord\u00e1n y qued\u00f3 limpio, aunque no era un israelita, es decir, no pertenec\u00eda a la <i>patris. <\/i>Con este ejemplo, Jes\u00fas aplica a su caso concreto el dicho sobre la aceptaci\u00f3n de un profeta.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 28. <i>Se puso furiosa\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Literalmente: \u00abTodos se llenaron de ira\u00bb. La multitud reacciona a las palabras de su compatriota, en las que se trasluce que su actividad habr\u00eda tenido mejores resultados en cualquier otro sitio que no fuera su propio pueblo, y se enfurecen porque les compara indirectamente con los perseguidores de los profetas antiguos. La mayor incisividad se expresa en: \u00aba ninguna de ellas (fue enviado)\u00bb y \u00abninguno de ellos (fue curado)\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p>En Me 6,5, la raz\u00f3n que mueve a Jes\u00fas a abandonar su patria es distinta.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 29. <i>Le echaron fuera de la ciudad\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Este punto culminante del episodio, seg\u00fan la redacci\u00f3n de Lucas, prefigura ya las circunstancias geogr\u00e1ficas de la crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas (Lc 23,26).\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Hasta el borde del precipicio sobre el que estaba construida la ciudad\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>La moderna ciudad de Nazaret es una peque\u00f1a poblaci\u00f3n construida sobre una ladera y rodeada de colinas; pero, a juzgar por esa construcci\u00f3n, es imposible identificar cualquier tipo de precipicio o de terrapl\u00e9n que corresponda a este dato de la narraci\u00f3n de Lucas. Una tradici\u00f3n que viene del s. IX ha asociado esta precisi\u00f3n del texto de Lucas con un lugar situado a unos tres kil\u00f3metros al sudeste de Nazaret (Jebel el-Kafze); pero eso es muy discutible y discutido. Para las tradiciones m\u00e1s primitivas, v\u00e9ase D. Baldi, ELS, 6. J. M. Creed <i>(The Gospel according to St. Luke, <\/i>69) piensa que \u00abes totalmente vano tratar de verificar la topograf\u00eda\u00bb. Tal vez se trate de una de tantas imprecisiones geogr\u00e1ficas que abundan en Lucas por lo que se refiere a Palestina.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 30. <i>Se escabull\u00f3 entre la gente\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Literalmente: \u00abpasando por en medio de ellos\u00bb. Muchas veces se ha interpretado este detalle como de orden milagroso; pero no tiene por qu\u00e9 ser as\u00ed, ya que, en este caso, les dar\u00eda a los habitantes de Nazaret el \u00absigno\u00bb, el \u00abportento\u00bb que pretend\u00edan. La intenci\u00f3n del evangelista no admite duda: toda oposici\u00f3n a Jes\u00fas es de car\u00e1cter diab\u00f3lico, pero a\u00fan no ha llegado el tiempo en que triunfe esa oposici\u00f3n. Cf. Lc 4,13.\u00a0<\/p>\n<p>Por otra parte, la narraci\u00f3n lucana exige la marcha de Jes\u00fas; la difusi\u00f3n de la palabra de Dios tiene que continuar (cf. Hch 13,46; 18,6; 19,9, donde se desarrollan las implicaciones de este final del episodio de Nazaret).\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Sigui\u00f3 su camino\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Por primera vez aparece, en el evangelio propiamente dicho, un verbo tan relevante como <i>poreuesthai. <\/i>Ya lo hemos encontrado en las narraciones de la infancia (Lc 1,6.39; 2,3.41), pero en un sentido mucho m\u00e1s gen\u00e9rico. De aqu\u00ed en adelante, el matiz fundamental del verbo es presentar a Jes\u00fas \u00abcaminando\u00bb, \u00absiguiendo su camino\u00bb, que terminar\u00e1 por llevarle hasta Jerusal\u00e9n, donde se consumar\u00e1 su ministerio. Cf. Lc 4, 42; 7,6.11; 9,51.52.53.56.57; 13,33; 17,11; 22,22.39; 24,28.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>16 Fue a Nazaret, donde se hab\u00eda criado, entr\u00f3 en la sinagoga, como era su costumbre los s\u00e1bados, y se puso en pie para hacer la lectura. 17 Le entregaron el rollo del profeta Isa\u00edas y, desenroll\u00e1ndolo, encontr\u00f3 el pasaje donde estaba escrito: 18 \u00abEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque \u00e9l me ha &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-4-16-30-presentacion-de-jesus-en-nazaret\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 4, 16-30: Presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en Nazaret\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41453","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41453","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41453"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41453\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41453"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41453"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41453"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}