{"id":41454,"date":"2016-10-07T23:33:22","date_gmt":"2016-10-08T04:33:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-4-21-30-nadie-es-profeta-en-su-tierra\/"},"modified":"2016-10-07T23:33:22","modified_gmt":"2016-10-08T04:33:22","slug":"lc-4-21-30-nadie-es-profeta-en-su-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-4-21-30-nadie-es-profeta-en-su-tierra\/","title":{"rendered":"Lc 4, 21-30: Nadie es profeta en su tierra"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">21<\/span> Y \u00e9l comenz\u00f3 a decirles: \u00abHoy se ha cumplido esta Escritura que acab\u00e1is de o\u00edr\u00bb. <span class=\"versiculo\">22<\/span> Y todos le expresaban su aprobaci\u00f3n y se admiraban de las palabras de gracia que sal\u00edan de su boca. Y dec\u00edan: \u00ab\u00bfNo es este el hijo de Jos\u00e9?\u00bb. <span class=\"versiculo\">23<\/span> Pero Jes\u00fas les dijo: \u00abSin duda me dir\u00e9is aquel refr\u00e1n: \u201cM\u00e9dico, c\u00farate a ti mismo\u201d, haz tambi\u00e9n aqu\u00ed, en tu pueblo, lo que hemos o\u00eddo que has hecho en Cafarna\u00fan\u00bb. <span class=\"versiculo\">24<\/span> Y a\u00f1adi\u00f3: \u00abEn verdad os digo que ning\u00fan profeta es aceptado en su pueblo. <span class=\"versiculo\">25<\/span> Puedo aseguraros que en Israel hab\u00eda muchas viudas en los d\u00edas de El\u00edas, cuando estuvo cerrado el cielo tres a\u00f1os y seis meses y hubo una gran hambre en todo el pa\u00eds; <span class=\"versiculo\">26<\/span> sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado El\u00edas sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sid\u00f3n. <span class=\"versiculo\">27<\/span> Y muchos leprosos hab\u00eda en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naam\u00e1n, el sirio\u00bb. <span class=\"versiculo\">28<\/span> Al o\u00edr esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos <span class=\"versiculo\">29<\/span> y, levant\u00e1ndose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intenci\u00f3n de despe\u00f1arlo. <span class=\"versiculo\">30<\/span> Pero Jes\u00fas se abri\u00f3 paso entre ellos y segu\u00eda su camino. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias-ciclo-c_semana-04_tiempo-ordinario_dia-01-domingo\">Tiempo Ordinario: Domingo IV (Ciclo C)<\/a><br \/><\/span><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_de_Alejandria\">San Cirilo de Alejandr\u00eda<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_Cristo_es_portador_de_una_buena_noticia_para_los_pobres\">Comentario: Cristo es portador de una buena  noticia para los pobres.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Comentario sobre el libro del  profeta Isa\u00edas, Lib. 5, t. 5: PG 70, 1351-1358.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abSin duda me dir\u00e9is aquel refr\u00e1n: \u201cM\u00e9dico, c\u00farate a ti mismo\u00bb (Lc 4,23).<\/p>\n<p>Cristo, a fin de restaurar el mundo y  reconducir a Dios Padre todos los habitantes de la tierra, mejor\u00e1ndolo todo y  renovando, como quien dice, la faz de la tierra, asumi\u00f3 la condici\u00f3n de siervo  \u2014no obstante ser el Se\u00f1or del universo\u2014 y trajo la buena noticia a los pobres,  afirmando que precisamente para eso hab\u00eda sido enviado.<\/p>\n<p> Son pobres y como tales hay que considerar a  los que se debaten en la indigencia de todo. bien, no les queda esperanza alguna  y, como dice la Escritura, est\u00e1n en el mundo privados de Dios. Pertenecen a este  n\u00famero los que venidos del paganismo, han sido enriquecidos por la fe en \u00e9l, han  conseguido un tesoro celestial y divino, me refiero a la predicaci\u00f3n del  evangelio de salvaci\u00f3n, mediante la cual han sido hechos part\u00edcipes del reino  celestial y de la compa\u00f1\u00eda de los santos, y herederos de unos bienes que ni la  imaginaci\u00f3n ni el humano lenguaje son capaces de abarcar. Pues, como est\u00e1  escrito: <i>Ni el ojo vio, ni el o\u00eddo  oy\u00f3, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman.<\/i><\/p>\n<p> A no ser que lo que aqu\u00ed se nos quiere decir  es que a los pobres en el esp\u00edritu Cristo les ha otorgado el polifac\u00e9tico  ministerio de los carismas. Llama quebrantados de coraz\u00f3n a los que poseen un  \u00e1nimo d\u00e9bil y quebradizo y son incapaces de enfrentarse a los asaltos de las  tentaciones y de tal modo est\u00e1n sometidos a ellas, que se dir\u00edan sus esclavos. A  \u00e9stos les promete la salud y la medicina, y a los ciegos les da la vista.<\/p>\n<p> Por lo que se refiere a quienes dan culto a  la criatura, <i>y  dicen a un le\u00f1o: \u00abEres mi padre\u00bb; a una piedra: \u00abMe has parido\u00bb y <\/i>luego no  conocieron al que por naturaleza es verdadero Dios, \u00bfqu\u00e9 otra cosa son sino  ciegos y dotados de un coraz\u00f3n privado de la luz divina e inteligible? A \u00e9stos  el Padre les infunde la luz del verdadero conocimiento de Dios, pues fueron  llamados mediante la fe y le conocieron; m\u00e1s a\u00fan, fueron conocidos de \u00e9l. Siendo  como eran hijos de la noche y de las tinieblas, se convirtieron en hijos de la  luz, porque para ellos despunt\u00f3 el d\u00eda, sali\u00f3 el Sol de justicia y brill\u00f3 el  resplandeciente lucero.<\/p>\n<p> Estimo que no existe  inconveniente alguno en aplicar todo lo dicho a los hermanos nacidos en el seno  del juda\u00edsmo. Tambi\u00e9n ellos eran pobres, ten\u00edan el coraz\u00f3n desgarrado, estaban  como cautivos y yac\u00edan en las tinieblas. Vino Cristo y, con preferencia a los  dem\u00e1s, anunci\u00f3 a los israelitas las faustas y preclaras gestas de su presencia;  vino, adem\u00e1s, para proclamar el a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or, el d\u00eda del desquite.  A\u00f1o de gracia fue aquel en que, por nosotros, Cristo fue crucificado. Fue  entonces cuando nos convertimos en personas gratas a Dios Padre y cuando, por  medio de Cristo, dimos fruto. Es lo que \u00e9l nos ense\u00f1\u00f3, cuando dijo: <i> Os aseguro, que si el grano de trigo no cae en  tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. <\/i> Por Cristo, vino  efectivamente el consuelo sobre los afligidos de Si\u00f3n, y su ceniza se troc\u00f3 en  gloria. De hecho, dejaron de llorarla y de lamentarse por ella, y comenzaron, en  el colmo de su alegr\u00eda, a predicar y anunciar el evangelio.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_Hipona_obispo\">San Agust\u00edn de Hipona, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_La_humildad_de_Jesucristo_es_el_remedio_a_tu_orgullo\">Serm\u00f3n: La humildad de Jesucristo es el remedio a tu orgullo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n Delbeau 61, 14-18.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abPasando en medio de ellos, segu\u00eda su camino\u00bb (Lc 4,30).<\/p>\n<p>Un m\u00e9dico vino entre nosotros para devolvernos la salud: nuestro Se\u00f1or  Jesucristo. Encontr\u00f3 ceguera en nuestro coraz\u00f3n, y prometi\u00f3 la luz &#8220;ni el ojo vio, ni  el o\u00eddo oy\u00f3, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo  aman&#8221; (1Co 2,9). La humildad de Jesucristo es el remedio a tu orgullo. No te burles  de quien te dar\u00e1 la curaci\u00f3n; s\u00e9 humilde, t\u00fa por el que Dios se hizo humilde. En  efecto, \u00c9l sab\u00eda que el remedio de la humildad te curar\u00eda, \u00e9l que conoce bien tu  enfermedad y sabe c\u00f3mo curarla. Mientras que no pod\u00edas correr a casa del m\u00e9dico,  el m\u00e9dico en persona vino a tu casa&#8230; Viene, quiere socorrerte, sabe lo que  necesitas.<\/p>\n<p>Dios vino con humildad para que el hombre pueda justamente imitarle; Si  permaneciera por encima de ti, \u00bfc\u00f3mo habr\u00edas podido imitarlo?  Y, sin imitarlo,  \u00bfc\u00f3mo podr\u00edas ser curado? Vino con humildad, porque conoc\u00eda la naturaleza de la  medicina que deb\u00eda administrarte: un poco amarga, por cierto, pero saludable. Y t\u00fa, contin\u00faas burl\u00e1ndote de \u00e9l, \u00e9l que te tiende la copa, y te dices: &#8220;\u00bfpero de qu\u00e9  g\u00e9nero es mi Dios? \u00a1Naci\u00f3, sufri\u00f3, ha sido cubierto de escupitajos, coronado de  espinas, clavado sobre la cruz!&#8221; \u00a1Alma desgraciada! Ves la humildad del m\u00e9dico y  no ves el c\u00e1ncer de tu orgullo, es por eso que la humildad no te gusta&#8230;<\/p>\n<p>A menudo pasa que los enfermos mentales acaban por agredir a sus m\u00e9dicos. En  este caso, el m\u00e9dico misericordioso no s\u00f3lo no se enfada contra el que le golpe\u00f3,  sino que intenta cuidarle&#8230; Nuestro m\u00e9dico, \u00c9l, no temi\u00f3 perder su vida en manos  de enfermos alcanzados por locura: hizo de su propia muerte un remedio para  ellos. En efecto, muri\u00f3 y resucit\u00f3.<\/p>\n<h3><span id=\"Sermon_La_viuda_de_Sarepta\">Serm\u00f3n: La viuda de Sarepta.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 11, 2-3.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abEl\u00edas fue enviado a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sid\u00f3n\u00bb (Lc 4,26).<\/p>\n<p>La viuda sin recursos sali\u00f3 para recoger dos pedazos de le\u00f1a para cocer pan, y fue en ese momento que la encontr\u00f3 El\u00edas. Esta mujer era el s\u00edmbolo de la Iglesia porque una cruz est\u00e1 formada por dos pedazos de le\u00f1a, y la que iba a morir buscaba de qu\u00e9 vivir eternamente. Hay ah\u00ed un misterio escondido&#8230; El\u00edas le dice: \u00abVes, primero alim\u00e9ntame de tu pobreza, y tus riquezas no se agotar\u00e1n\u00bb. \u00a1Dichosa pobreza! Si la viuda recibi\u00f3 aqu\u00ed abajo un salario tal \u00a1qu\u00e9 recompensa no va a tener derecho a esperar en la otra vida!<\/p>\n<p>Insisto sobre este pensamiento: no pensemos recoger el fruto de nuestra siembra en este mismo tiempo en que sembramos. Aqu\u00ed abajo, sembramos con fatiga lo que ser\u00e1 la cosecha de las buenas obras, pero es m\u00e1s tarde que con gozo recogeremos el fruto, seg\u00fan lo que est\u00e1 escrito: \u00abAl ir, iban llorando, llevando la semilla. Al volver, vuelven cantando trayendo sus gavillas\u00bb (Sl 125,6). El gesto de El\u00edas hacia esta mujer era, en efecto, un s\u00edmbolo y no su recompensa. Porque si esta viuda hubiera sido recompensada aqu\u00ed abajo por haber alimentado al hombre de Dios, \u00a1qu\u00e9 siembra m\u00e1s pobre, qu\u00e9 pobre cosecha! Recibi\u00f3 solamente un bien temporal: la harina que no se acab\u00f3, y el aceite que no disminuy\u00f3 hasta el d\u00eda en que el Se\u00f1or reg\u00f3 la tierra con su lluvia. Este signo que Dios le concedi\u00f3 por unos pocos d\u00edas, era s\u00edmbolo de la vida futura en la que nuestra recompensa no podr\u00e1 disminuir. \u00a1Nuestra harina ser\u00e1 Dios! As\u00ed como la harina de esta mujer no se acab\u00f3 a lo largo de sus d\u00edas, Dios no nos va a faltar nunca durante toda la eternidad&#8230; Siembra confiadamente y tu cosecha ser\u00e1 cierta; vendr\u00e1 m\u00e1s tarde, pero cuando vendr\u00e1, recoger\u00e1s sin fin.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Francisco_de_Sales_obispo\">San Francisco de Sales, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Dos_cosas_por_las_que_la_Palabra_no_da_fruto\">Serm\u00f3n: Dos cosas por las que la Palabra no da fruto.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Sermones del 12-3-1606 y del 20-12-1620 (VIII, 17-18 y IX, 435).<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abLo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte con intenci\u00f3n de despe\u00f1arlo\u00bb (Lc 4,29).<\/p>\n<p>\u201cEn la sinagoga de Nazareth, despu\u00e9s de leer el libro de Isa\u00edas, comenz\u00f3 a decirles: Hoy se cumple esta escritura que acab\u00e1is de o\u00edr. Todos lo aprobaban y maravillados de las palabras llenas de gracia que sal\u00edan de su boca&#8230; .\u201d Lc 4, 21-23 <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber dado o\u00eddo a sus excusas, Cristo da la raz\u00f3n por la cual ellos no quieren escucharle. El que es de Dios, escucha las palabras de Dios. <\/p>\n<p>Escuchar la Palabra de Dios es un signo de predestinaci\u00f3n y de filiaci\u00f3n divina&#8230; Pero la causa principal por la cual ellos no escuchaban es el odio, la malevolencia de que los vemos animados. La c\u00f3lera ofusca el esp\u00edritu. <\/p>\n<p>Los que escuchan la Palabra de Dios est\u00e1n obligados a practicarla para poder sacar provecho. Hay dos causas por las que no se saca provecho. La primera es que si bien se la escucha y se siente uno interiormente tocado, se deja su ejecuci\u00f3n para ma\u00f1ana. <\/p>\n<p>Pero \u00a1qu\u00e9 pobres criaturas somos! \u00bfno vemos que ese posponer es la causa de nuestra muerte y nuestra ruina y que nuestro bien est\u00e1 en el hoy? La vida del hombre es este d\u00eda que est\u00e1 viviendo, porque nadie puede prometerse que vivir\u00e1 hasta ma\u00f1ana. Nadie, sea quien sea. <\/p>\n<p>Nuestra vida se compone de este d\u00eda, este momento que vivimos y no podemos contar ni asegurarnos otro sino el que estamos disfrutando, por breve que sea. <\/p>\n<p>Por tanto, si esto es as\u00ed, \u00bfc\u00f3mo osamos posponer la ejecuci\u00f3n y la pr\u00e1ctica de lo que hemos o\u00eddo que vale para nuestra conversi\u00f3n, ya que del momento en que o\u00edmos lo que es necesario para nuestra enmienda, depende toda nuestra vida? <\/p>\n<p>Esa es una de las razones por la cual no aprovechamos las cosas que se nos dicen y ense\u00f1an.<\/p>\n<h2><span id=\"Guillermo_de_San_Teodorico_monje\">Guillermo de San Teodorico, monje<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos\">Escritos: <\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">La Contemplaci\u00f3n de Dios, 12: SC 61 bis.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abHab\u00eda muchas viudas en Israel&#8230;\u00bb (Lc 4,25).<\/p>\n<p>Se\u00f1or, mi alma est\u00e1 desnuda y aterida; desea calentarse con el calor de tu amor&#8230; En la inmensidad del desierto de mi coraz\u00f3n, no puedo recoger ni unas pocas ramas, sino solamente estas briznas, para prepararme algo para comer con el pu\u00f1ado de harina y la orza de aceite, y luego, entrando en mi aposento, me morir\u00e9. (cf 1R 17,10ss) O mejor dicho: no morir\u00e9 en seguida, no Se\u00f1or, \u201cno morir\u00e9, vivir\u00e9 para contar las proezas del Se\u00f1or\u201d(Sal 117,17).<\/p>\n<p>Permanezco en mi soledad&#8230;y abro la boca hacia ti, Se\u00f1or, buscando aliento. Y alguna vez, Se\u00f1or&#8230; t\u00fa me metes alguna cosa en la boca del coraz\u00f3n; pero no permites que sepa qu\u00e9 es lo que metes. Ciertamente, saboreo algo muy dulce, tan suave y reconfortante que ya no busco nada m\u00e1s. Pero cuando lo recibo no me permites que conozca lo que me das&#8230; Cuando recibo tu don, lo quiero retener y rumiar, saborear, pero al instante desaparece&#8230;<\/p>\n<p>Por experiencia s\u00e9 lo que t\u00fa dices del Esp\u00edritu en el evangelio: \u201c&#8230;no sabes ni de d\u00f3nde viene y ni a d\u00f3nde va\u201d (Jn 3,8). En efecto, todo lo que he confiado con atenci\u00f3n a mi memoria para poderlo recordar seg\u00fan mi voluntad y saborearlo de nuevo, lo encuentro muerto e ins\u00edpido dentro de m\u00ed. Oigo la palabra: \u201cEl Esp\u00edritu sopla donde quiere\u201d y descubro que dentro de m\u00ed sopla no cuando yo quiero sino cuando \u00c9l lo quiere&#8230;<\/p>\n<p>\u201cA ti levanto mis ojos, Se\u00f1or\u201d (Sal 122,1)&#8230; \u00bfCu\u00e1nto tiempo esperar\u00e1s? \u00bfCu\u00e1nto tiempo mi alma dar\u00e1 vueltas cerca de ti, miserable, ansiosa, agotada? (cf Sal 12,2). Esc\u00f3ndeme, Se\u00f1or, en el secreto de tu rostro, lejos de las intrigas humanas, prot\u00e9geme en tu tienda, lejos de las lenguas pendencieras (cf Sal 30,21).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio_de_Milan_obispo\">San Ambrosio de Mil\u00e1n, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_Jesus_es_rechazado_en_Nazaret\">Tratado: Jes\u00fas es rechazado en Nazaret.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Tratado sobre el Evangelio de San Lucas nn. 43-56.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bb (Lc ,).<\/p>\n<p>43. Jes\u00fas, impulsado por el Esp\u00edritu, se volvi\u00f3 a Galilea.<\/p>\n<p>En este pasaje se cumple la profec\u00eda de Isa\u00edas que dice: La tierra de Zabul\u00f3n y la tierra de Neftal\u00ed, a lo \u00faltimo, llenar\u00e1 de gloria el camino del mar y la otra ribera del Jord\u00e1n, la Galilea de las gentes; el pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz (Is 9,1-2). \u00bfCu\u00e1l es esta gran luz, sino Cristo, &#8220;que viniendo a este mundo ilumina a todo hombre&#8221;? (Jn 1,9).<\/p>\n<p>44. Despu\u00e9s tom\u00f3 el libro, para mostrar que \u00c9l es el que ha hablado en los profetas y atajar las blasfemias de los p\u00e9rfidos que dicen que hay un Dios del Antiguo Testamento y otro del Nuevo, o bien que Cristo comenz\u00f3 a partir de la Virgen: \u00bfc\u00f3mo pudo tomar origen de la Virgen si antes de la Virgen hablaba El?<\/p>\n<p>45. El Esp\u00edritu Santo est\u00e1 sobre m\u00ed.<\/p>\n<p>Ve aqu\u00ed la Trinidad perfecta y coeterna. La Escritura nos afirma que Jes\u00fas es Dios y hombre, perfecto en lo uno y en lo otro; tambi\u00e9n nos habla del Padre y del Esp\u00edritu Santo. Pues el Esp\u00edritu Santo nos ha sido mostrado cooperando, cuando en la apariencia corporal de una paloma descendi\u00f3 sobre Cristo en el momento en que el Hijo de Dios era bautizado en el r\u00edo y el Padre habl\u00f3 desde el cielo. \u00bfQu\u00e9 testimonio podemos encontrar m\u00e1s grande que el de El mismo, que afirma haber hablado en los profetas? \u00c9l fue ungido con un \u00f3leo espiritual y una fuerza celestial, a fin de inundar la pobreza de la naturaleza humana con el tesoro eterno de la resurrecci\u00f3n, de eliminar la cautividad del alma, iluminar la ceguera espiritual, proclamar el a\u00f1o del Se\u00f1or, que se extiende sobre los tiempos sin fin y no conoce las jornadas de trabajo, sino que concede a los hombres frutos y descanso continuos. \u00c9l se ha entregado a todas las tareas, incluso no ha desde\u00f1ado el oficio de lector, mientras que nosotros, imp\u00edos, contemplamos su cuerpo y rehusamos creer en su divinidad, que se deduce de sus milagros.<\/p>\n<p>46. En verdad os digo que ning\u00fan profeta es bien recibido en su patria.<\/p>\n<p>La envidia no se traiciona medianamente: olvidada del amor entre sus compatriotas, convierte en odios crueles las causas del amor. Al mismo tiempo, ese dardo, como estas palabras, muestra que esperas en vano el bien de la misericordia celestial si no quieres los frutos de la virtud en los dem\u00e1s; pues Dios desprecia a los envidiosos y aparta las maravillas de su poder a los que fustigan en los otros los beneficios divinos. Los actos del Se\u00f1or en su carne son la expresi\u00f3n de su divinidad, y lo que es invisible en \u00c9l nos lo muestra por las cosas visibles (Rom 1,20).<\/p>\n<p>47. No sin motivo se disculpa el Se\u00f1or de no haber hecho milagros en su patria, a fin de que nadie pensase que el amor a la patria ha de ser en nosotros poco estimado: amando a todos los hombres, no pod\u00eda dejar de amar a sus compatriotas; mas fueron ellos los que por su envidia renunciaron al amor de su patria. Pues el amor no es envidioso, no se infla (1 Cor 13,4). Y, sin embargo, esta patria no ha sido excluida de los beneficios divinos. \u00a1Qu\u00e9 mayor milagro que el nacimiento de Cristo en ella? Observa qu\u00e9 males acarrea el odio; a causa de su odio, esta patria es considerada indigna de que El, como ciudadano suyo, obrase en ella, despu\u00e9s de haber tenido la dignidad de que el Hijo de Dios naciese en ella.<\/p>\n<p>48. En verdad os digo: muchas viudas hab\u00eda en Israel en los d\u00edas de El\u00edas.<\/p>\n<p>No se quiere decir que estos d\u00edas perteneciesen a El\u00edas, sino que en ellos El\u00edas realiz\u00f3 sus obras; o mejor, que era d\u00eda para aquellos que, gracias a sus obras, ve\u00edan la luz de la gracia espiritual y se convert\u00edan al Se\u00f1or. Por lo cual el cielo se abr\u00eda cuando ellos ve\u00edan los misterios divinos y eternos; y se cerraba cuando hab\u00eda hambre, porque faltaba la fertilidad del conocimiento de las cosas divinas.<\/p>\n<p>49. Y muchos leprosos hab\u00eda en Israel en tiempo del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue limpiado sino el sirio Naam\u00e1n.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que estas palabras del Se\u00f1or Salvador nos ense\u00f1an y nos exhortan a tener celo por el culto de Dios; que nadie es curado ni librado de la enfermedad que mancha su carne si no busca la salud con una actitud religiosa: pues los beneficios divinos no se otorgan a los so\u00f1olientos, sino a los que vigilan. Y con un ejemplo y una comparaci\u00f3n bien elegida, la arrogancia de los compatriotas envidiosos queda confundida, y muestra que la conducta del Se\u00f1or est\u00e1 de acuerdo con las antiguas Escrituras.<\/p>\n<p>Efectivamente, leemos en los libros de los Reyes que un gentil, Naam\u00e1n, ha sido, seg\u00fan la palabra del profeta, librado de las manchas de la lepra (2 Reg 5,14); sin embargo, muchos jud\u00edos estaban corro\u00eddos por la lepra del cuerpo y del alma: pues los cuatro hombres que, acosados por el hambre, marcharon los primeros al campamento del rey de Siria, nos dice la historia que eran leprosos (2 Reg 7,3ss). \u00bfPor qu\u00e9, pues, el profeta no tuvo cuidado de sus hermanos, de sus compatriotas, ni curaba a los suyos, cuando curaba a los extranjeros, a los que no practicaban la ley ni observaban su religi\u00f3n? \u00bfNo es, acaso, porque el remedio depende de la voluntad, no de la naci\u00f3n, y que el beneficio divino se consigue por los deseos del mismo y no por el derecho de nacimiento? Aprende a implorar lo que deseas obtener; el fruto de los beneficios divinos no sigue a las gentes indiferentes.<\/p>\n<p>50. Mas, aunque esta simple exposici\u00f3n pueda formar disposiciones morales, sin embargo, el atractivo del misterio no est\u00e1 oculto. Del mismo modo que lo posterior se deriva de lo que precede, as\u00ed tambi\u00e9n lo que precede est\u00e1 confirmado por lo que sigue. Hemos dicho en otro libro que esta viuda a la que El\u00edas fue enviado prefiguraba la Iglesia. Conviene que el pueblo venga detr\u00e1s de la Iglesia. Este pueblo congregado entre los extranjeros, este pueblo antes leproso, este pueblo manchado antes de ser bautizado en el r\u00edo m\u00edstico, este mismo pueblo, lavado de las manchas del cuerpo y del alma, despu\u00e9s del sacramento del bautismo, comienza a ser no m\u00e1s lepra, sino virgen inmaculada y sin arruga (Eph 5,25). Con raz\u00f3n, pues, se describe a Naam\u00e1n grande a los ojos de su se\u00f1or y de aspecto admirable porque en \u00e9l nos mostraba la figura de la salvaci\u00f3n que hab\u00eda de venir para los gentiles. Los consejos de una santa esclava que, despu\u00e9s de la derrota de su pa\u00eds, hab\u00eda ca\u00eddo en poder del enemigo, le han movido a esperar de un profeta su salud; no fue curado por la orden de un rey de la tierra, sino por una liberalidad de la misericordia de Dios.<\/p>\n<p>51. \u00bfPor qu\u00e9 se le ha prescrito un n\u00famero misterioso de inmersiones? \u00bfPor qu\u00e9 ha sido escogido el r\u00edo Jord\u00e1n? \u00bfEs que no son mejores que el Jord\u00e1n los r\u00edos de Damasco; el Abana y el Parpar? Herido en su amor propio prefiri\u00f3 esos r\u00edos; mas reflexionando, escogi\u00f3 el Jord\u00e1n; ignora la ira el misterio; lo conoce, sin embargo, la fe. Aprende el beneficio del bautismo salvador: el que se ba\u00f1\u00f3 leproso, sali\u00f3 fiel. Reconoce la figura de los misterios espirituales: se pide la curaci\u00f3n del cuerpo y se obtiene la del alma. Al lavarse el cuerpo, se lava el coraz\u00f3n. Pues veo que la lepra del cuerpo no ha sido purificada m\u00e1s que la del alma, ya que despu\u00e9s de este bautismo, purificado de la mancha de su antiguo error, se niega a ofrecer a los dioses extranjeros las v\u00edctimas que hab\u00eda ofrecido al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>52. Aprende tambi\u00e9n las normas de la virtud correspondiente: ha mostrado su fe el que ha rehusado la recompensa. Aprende en el magisterio de las palabras y de los hechos lo que has de imitar. Tienes el precepto del Se\u00f1or y el ejemplo del profeta: recibir gratuitamente, dar gratuitamente (Mt 10,8), no vender tu ministerio, sino ofrecerlo; la gracia de Dios no debe ser tasada con precio ni, en los sacramentos, ha de enriquecerse el sacerdote, sino servir.<\/p>\n<p>53. Sin embargo, no basta que no busques el lucro: has de atar aun las manos de tus familiares. No s\u00f3lo se pide que te conserves casto y sin tacha; pues el Ap\u00f3stol no dice: &#8220;T\u00fa s\u00f3lo&#8221;, sino que t\u00fa mismo te conserves casto (1 Tim 5,22). Luego se pide que no s\u00f3lo t\u00fa seas \u00edntegro con respecto a estos tr\u00e1ficos, sino tambi\u00e9n toda tu casa; pues es preciso que el sacerdote sea irreprensible, que sepa gobernar bien su propia casa, que tenga los hijos en sujeci\u00f3n, con toda honestidad; pues quien no sabe gobernar su casa, \u00bfc\u00f3mo tendr\u00e1 cuidado de la Iglesia? (1 Tim 3, 2.5) Instruye a tu familia, exh\u00f3rtala, cuida de ella, y, si alg\u00fan servidor te enga\u00f1a \u2014no excluyo que esto sea posible al hombre\u2014y es sorprendido, desp\u00eddelo a ejemplo del profeta. La lepra sigue r\u00e1pidamente al salario afrentoso, y el dinero mal adquirido mancha el cuerpo y el alma: Has recibido, dice, dinero y poseer\u00e1s campos, vi\u00f1as, olivares y ganados; y la lepra de Naam\u00e1n te afectar\u00e1 a ti y a tu posteridad para siempre. Ve c\u00f3mo el acto del padre hace condenar en seguida a sus herederos; pues se trata de una culpa inexpiable vender los misterios, y la gracia celestial hace pasar su venganza a sus descendientes. De este modo los mohabitas y dem\u00e1s no entrar\u00e1n hasta la tercera y cuarta generaci\u00f3n (Deut 23,3), es decir, por limitarme a una simple interpretaci\u00f3n, hasta que la falta de los antepasados no sea expiada por sucesivas generaciones.<\/p>\n<p>54. M\u00e1s los que han pecado para con Dios con el error de la idolatr\u00eda son castigados, como lo vemos, hasta la cuarta generaci\u00f3n; bien dura parece seguramente la sentencia que la autoridad del profeta ha fulminado para siempre contra la posteridad de Giezi a causa de su codicia, sobre todo cuando nuestro Se\u00f1or Jesucristo ha otorgado a todos, por la regeneraci\u00f3n bautismal, el perd\u00f3n de los pecados; a no ser que se piense, m\u00e1s que en la descendencia de la raza, en la de los vicios: del mismo modo que los que son hijos de la promesa son contados como de buena raza, as\u00ed tambi\u00e9n habr\u00eda de considerarse de mala raza los que son hijos del error. Pues los jud\u00edos tienen por padre al diablo (Jn 8,44), del cual son ellos descendientes, no por la carne, sino por sus pecados. Luego todos los codiciosos, todos los avaros, poseen la lepra de Giezi con sus riquezas y, por el bien mal adquirido, han acumulado menos un patrimonio de riquezas que un tesoro de pecados para un suplicio eterno y un corto bienestar. Pues, mientras las riquezas son perecederas, el castigo es sin fin, ya que ni los avaros, ni los borrachos, ni los id\u00f3latras poseer\u00e1n el reino de Dios (1 Cor 6,9-10).<\/p>\n<p>55. Al o\u00edr esto se llenaron de c\u00f3lera cuantos estaban en la sinagoga, y, levant\u00e1ndose, le arrojaron fuera de la ciudad.<\/p>\n<p>Los sacrilegios de los jud\u00edos, que mucho antes hab\u00eda predicho el Se\u00f1or por los profetas \u2014y lo que en un verso del salmo indica que hab\u00eda de sufrir cuando estuviese en su cuerpo, al decir: Me devolv\u00edan mal por el bien (Ps 34,12)\u2014, en el Evangelio nos muestra su cumplimiento. Efectivamente, cuando distribu\u00eda sus beneficios entre los pueblos, ellos lo llenaban de injurias. No es sorprendente que, habiendo perdido ellos la salvaci\u00f3n, quisieran desterrar de su territorio al Salvador. El Se\u00f1or se modera sobre su conducta: \u00c9l ha ense\u00f1ado con su ejemplo a los ap\u00f3stoles c\u00f3mo hacerse todo a todos: no desecha a los de buena voluntad ni coacciona a los recalcitrantes; no resiste cuando se le expulsa ni est\u00e1 ausente de quien le invoca. As\u00ed en otro lugar, a los gerasenos, no pudiendo soportar sus milagros, los deja como enfermos e ingratos.<\/p>\n<p>56. Entiende al mismo tiempo que su pasi\u00f3n en su cuerpo no ha sido obligada, sino voluntaria; no ha sido apresado por los jud\u00edos, sino que \u00c9l se ha ofrecido. Cuando quiere, es arrestado; cuando quiere, cae; cuando quiere, es crucificado; cuando quiere, nadie le retiene. En esta ocasi\u00f3n subi\u00f3 a la cima de la monta\u00f1a para ser precipitado; pero descendi\u00f3 en medio de ellos, cambiando repentinamente y quedando estupefactos aquellos esp\u00edritus furiosos, pues no hab\u00eda llegado a\u00fan la hora de su pasi\u00f3n. \u00c9l quer\u00eda mejor salvar a los jud\u00edos que perderlos, a fin de que el resultado ineficaz de su furor los hiciese renunciar a querer lo que no pod\u00edan realizar. Observa, pues, que aqu\u00ed obra por su divinidad y all\u00ed se entrega voluntariamente; \u00bfc\u00f3mo, en efecto, pudo ser arrestado por un pu\u00f1ado de hombres si antes no pudo hacerlo una multitud? Pero no quiso que el sacrilegio fuese obra de muchos, para que el odio de la cruz recayese sobre algunos: fue crucificado por unos cuantos, pero muri\u00f3 por todo el mundo.<\/p>\n<h2><span id=\"Alois_Stoger\">Alois St\u00f6ger<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_Jesus_es_rechazado_en_la_sinagoga_de_Nazaret\">Comentario: Jes\u00fas es rechazado en la sinagoga de Nazaret<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">El Evangelio de San Lucas, en El Nuevo Testamento y su mensaje, Herder, Barcelona, 1969.<\/p>\n<p>22 Y todos se manifestaban en su favor y se maravillaban de las palabras llenas de gracia salidas de su boca, y dec\u00edan: \u00bfPero no es \u00e9ste el hijo de Jos\u00e9?<\/p>\n<p>Jes\u00fas hab\u00eda crecido en gracia ante Dios y ante los hombres (Isa 2:52). Ahora se hallaba en pie ante ellos el que, venido al final del tiempo de la preparaci\u00f3n, hab\u00eda sido ungido con el Esp\u00edritu y hab\u00eda comenzado a cumplir su misi\u00f3n. La gracia de Dios hab\u00eda llegado a su plena eclosi\u00f3n. Todos se manifestaban en su favor, testimoniando que sus palabras expresaban la gracia de Dios y suscitaban la gracia de los hombres. \u00abLa gracia salvadora de Dios se ha manifestado a todos los hombres\u00bb (Tit 2:11). \u00abDios estaba con \u00e9l\u00bb (Hec 10,38). Esta es la primera impresi\u00f3n y la primera vivencia de quien conoce a Jes\u00fas. As\u00ed lo experimentaron Nazaret y Galilea, como lo experimentan todav\u00eda hoy los ni\u00f1os, los que est\u00e1n exentos de prejuicios o los que ans\u00edan la salvaci\u00f3n, cuando se acercan al Evangelio de Jes\u00fas. Sin embargo, en el momento siguiente, surge el esc\u00e1ndalo: \u00bfPero no es \u00e9ste el hijo de Jos\u00e9? Lo humano de su existencia es ocasi\u00f3n de esc\u00e1ndalo, su palabra, que era estimulante se hace irritante. Se acoge con aplauso el mensaje, pero se recusa al portador de la salvaci\u00f3n contenida en el mensaje. De lo humano, en que se revela la gracia de Dios, nace la repulsa. El hombre se exaspera porque un hombre pretende que se le escuche como a enviado de Dios.<\/p>\n<p>La patria de Jes\u00fas lo recusa, porque es un compatriota y no acredita su pretensi\u00f3n de ser salvador enviado por Dios. Mucho m\u00e1s esc\u00e1ndalo suscitar\u00e1 su muerte. El mismo esc\u00e1ndalo suscitan los ap\u00f3stoles, la Iglesia y quienquiera que siendo hombre proclama el mensaje de Dios.<\/p>\n<p>23 Entonces \u00e9l les dijo: Seguramente me dir\u00e9is este proverbio: M\u00e9dico, c\u00farate a ti mismo; haz tambi\u00e9n aqu\u00ed, en tu tierra, todo lo que hemos o\u00eddo que hiciste en Cafarna\u00fam. 24 Y a\u00f1adi\u00f3: Os lo aseguro: Ning\u00fan profeta es bien acogido en su tierra.<\/p>\n<p>Los nazarenos quieren una se\u00f1al de que Jes\u00fas es el salvador prometido. Una vez m\u00e1s asoma la exigencia de signos. El hombre se sit\u00faa ante Dios formulando exigencias: exige que Dios acredite la misi\u00f3n de su profeta en la forma que agrada al hombre. Ahora bien, \u00bfse ha de inclinar Dios ante el hombre? Dios da la salud, pero s\u00f3lo al que se le inclina con obediencia de fe y aguarda en silencio. Dios exige la fe, el s\u00ed con que se reconozcan sus disposiciones. Pero los nazarenos no cre\u00edan, no ten\u00edan fe (Mar 6:6).<\/p>\n<p>Es que Jes\u00fas, seg\u00fan el modo de ver humano, deb\u00eda acreditarse tambi\u00e9n en su patria con milagros, como los hab\u00eda hecho en Cafarnaum. El m\u00e9dico que no puede curarse a s\u00ed mismo se juega su prestigio y destruye la confianza y la fe que se hab\u00eda depositado en \u00e9l. \u00bfDe qu\u00e9 le sirve su capacidad si ni siquiera se la sabe aplicar a s\u00ed mismo? Los nazarenos desconocen a Jes\u00fas porque juzgan con criterios puramente humanos. Jes\u00fas es profeta y obra por encargo de Dios. Su modo de obrar no est\u00e1 pendiente de lo que exijan los nazarenos; \u00e9l no emprende lo que le aprovecha personalmente, sino \u00fanicamente lo que Dios quiere que haga.<\/p>\n<p>Las sugerencias de los nazarenos eran las sugerencias del tentador. Los nazarenos desconocen a Jes\u00fas porque no reconocen su misi\u00f3n divina.<\/p>\n<p>25 Os digo de verdad: Muchas viudas hab\u00eda en Israel en tiempos de El\u00edas, cuando el cielo se cerr\u00f3 a la lluvia durante tres a\u00f1os y seis meses, de suerte que sobrevino una gran hambre por toda la regi\u00f3n: 26 pero a ninguna de ellas fue enviado El\u00edas, sino a Sarepta de Sid\u00f3n, a una mujer viuda. 27 Y muchos leprosos hab\u00eda en Israel en tiempos del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue curado. sino Naam\u00e1n, el sirio.<\/p>\n<p>El profeta no obra por propia decisi\u00f3n, sino conforme a la disposici\u00f3n de Dios que lo ha enviado. Acerca de los dos profetas El\u00edas y Eliseo dispuso que no prestaran su ayuda maravillosa a sus paisanos, sino a gentiles extranjeros. Jes\u00fas no debe llevar a cabo los hechos salv\u00edficos en su patria, sino que debe dirigirse a pa\u00eds extra\u00f1o. Dios conserva su libertad en la distribuci\u00f3n de sus bienes.<\/p>\n<p>Los nazarenos no tienen el menor derecho a formular exigencias de salvaci\u00f3n por ser compatriotas del portador de la misma y por tener parentesco con \u00e9l. Israel no tiene derecho a la salvaci\u00f3n por el hecho de que el Mes\u00edas es de su raza. La soberan\u00eda de Dios, que Jes\u00fas proclama y aporta, salva a los hombres objeto de su complacencia. La salvaci\u00f3n es gracia. El\u00edas1 y Eliseo hacen en favor de extranjeros los milagros de resucitar muertos y de curar de la lepra. Jes\u00fas resucitar\u00e1 a un muerto en Na\u00edm (Mar 7,11 ss) y librar\u00e1 de la lepra a un samaritano (Mar 17:12 ss). Lo que decide no son los v\u00ednculos nacionales, sino la gracia de Dios y el ansia de salvaci\u00f3n, acompa\u00f1ada de fe. Jes\u00fas comienza por anunciar el mensaje de salvaci\u00f3n a sus paisanos, pero una vez que \u00e9stos lo rechazan, se dirige a los extra\u00f1os. Pablo y Bernab\u00e9 dicen a los jud\u00edos: \u00abA vosotros ten\u00edamos que dirigir primero la palabra de Dios; pero en vista de que la rechaz\u00e1is y no os juzg\u00e1is dignos de la vida eterna, nos dirigimos a los gentiles\u00bb (Hec 13,46 s).<\/p>\n<p>Jes\u00fas reanuda la acci\u00f3n de los grandes profetas. La impresi\u00f3n que dej\u00f3 Jes\u00fas en el pueblo se expresa as\u00ed: \u00abFue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo\u00bb (24.19). Por medio de Jes\u00fas visita Dios misericordiosamente a su pueblo, como lo hab\u00eda hecho por medio de los profetas. Pero la suerte de los profetas es tambi\u00e9n la suerte de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>28 Cuando lo oyeron, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de indignaci\u00f3n; 29 se levantaron y lo sacaron fuera de la ciudad, y lo llevaron hasta un precipicio de la colina sobre la que estaba edificada su ciudad, con intenci\u00f3n de despe\u00f1arlo. 30 Pero \u00e9l, pasando en medio de ellos, se fue.<\/p>\n<p>El que se presenta como profeta debe acreditarse con signos y milagros (Deu 13,2s). Jes\u00fas no se acredita. Por esto se creen los nazarenos obligados a condenarlo y a lapidarlo como a blasfemo. El castigo por blasfemia se iniciaba de esta manera: el culpable era empujado por la espalda desde una altura por el primer testigo. La entera asamblea se constituye aqu\u00ed en juez de Jes\u00fas, lo condena y quiere ejecutar inmediatamente la sentencia. Se anuncia ya el fracaso de Jes\u00fas en su pueblo. Es expulsado de la comunidad de su pueblo, condenado como blasfemo y entregado a la muerte.<\/p>\n<p>En este caso, sin embargo, Jes\u00fas escapa al furor de sus paisanos. No hace milagro alguno, pero nadie pone las manos sobre \u00e9l. No ha llegado todav\u00eda la hora de su muerte. Dios es quien dispone de su vida y de su muerte. Ni siquiera la muerte de Jes\u00fas puede impedir que sea resucitado, que vaya al Padre, que viva y ejerza su acci\u00f3n para siempre. Jes\u00fas abandona definitivamente a Nazaret y emprende el camino hacia los extra\u00f1os. No los paisanos, sino extra\u00f1os ser\u00e1n los testigos de las grandes obras de Dios por Jes\u00fas. Dios puede sacar de las piedras del desierto hijos de Abraham.<\/p>\n<p>Lo sucedido en Nazaret fue puesto por Lucas en cabeza de la actividad de Jes\u00fas. Es la obertura de la acci\u00f3n de Jes\u00fas. Se insin\u00faan en ella numerosos motivos, que luego se registran y se desarrollan en el Evangelio y en los Hechos de los Ap\u00f3stoles&#8230;<\/p>\n<p>(1) Seg\u00fan 1Re 18:1 no lleg\u00f3 la sequ\u00eda a los tres a\u00f1os; de tres a\u00f1os y medio habla tambi\u00e9n Stg 5,17. Se redondean los n\u00fameros como en la literatura jud\u00eda.<\/p>\n<h2><span id=\"Mons_Fulton_Sheen\">Mons. Fulton Sheen<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_Jesus_es_rechazado_en_Nazaret\">Comentario: Jes\u00fas es rechazado en Nazaret<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Vida de Cristo, Ed. Herder, Barcelona, 1996, pp. 230-232.<\/p>\n<p>Se comprende que el pueblo de Nazaret, que hab\u00eda visto crecer en medio de \u00e9l a Jes\u00fas, se sorprendiera al o\u00edrle proclamarse a s\u00ed mismo el Ungido de Dios de que hab\u00eda hablado Isa\u00edas. Ahora se encontraban ante esta disyuntiva: o le aceptaban como el que ven\u00eda a dar cumplimiento a la profec\u00eda, o se rebelaban contra \u00c9l. El privilegio de ser la cuna del tan esperado Mes\u00edas y de aquel al que el Padre celestial hab\u00eda proclamado en el r\u00edo Jord\u00e1n como su divino Hijo, era demasiado para ellos, debido a la familiaridad que ten\u00edan con \u00c9l. Preguntaron:<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfNo es \u00e9ste el carpintero, el hijo de Mar\u00eda?&#8221; (Mc 6, 3)<\/p>\n<p>Cre\u00edan en Dios en cierta manera, pero no en el Dios que viv\u00eda cerca de ellos, se hallaba en estrecha familiaridad con ellos y con ellos compart\u00eda su vida cotidiana. El mismo g\u00e9nero de esnobismo que encontramos en la exclamaci\u00f3n de Natanael: \u00ab\u00bfPuede salir algo bueno de Nazaret ?\u00bb, se convert\u00eda ahora en el prejuicio que contra \u00c9l opon\u00edan los habitantes de su pueblo natal. Cierto que era el hijo de un carpintero, pero tambi\u00e9n lo era del carpintero que hizo el cielo y la tierra. Por el hecho de que Dios hubiera asumido una naturaleza humana y sido visto en la humilde condici\u00f3n de un artesano de aldea, dej\u00f3 de granjearse el respeto de los hombres.<\/p>\n<p>Nuestro Se\u00f1or \u00abmaravill\u00f3se de la incredulidad de ellos\u00bb. Dos veces en los evangelios se nos dice que \u00abse maravill\u00f3\u00bb y \u00abse qued\u00f3 at\u00f3nito\u00bb: una vez a causa de la fe de un gentil; otra a causa de la incredulidad de sus propios paisanos. Deb\u00eda de esperar algo m\u00e1s de simpat\u00eda de parte de los de su pueblo, cierta predisposici\u00f3n a recibirle amablemente. Su extra\u00f1eza era la medida de su dolor, al mismo tiempo que del pecado de ellos, al decirles:<\/p>\n<p>&#8220;Un profeta s\u00f3lo es menospreciado en su tierra, entre sus parientes, y en su casa&#8221;. (Mc 6, 4)<\/p>\n<p>Al fin de que comprendieran que el orgullo de ellos era equivocado, y que si no le recib\u00edan llevar\u00eda a otro lugar la salvaci\u00f3n de que \u00c9l era portador, se coloc\u00f3 en la categor\u00eda de los profetas del Antiguo Testamento, quienes no hab\u00edan recibido un trato mejor. Cit\u00f3 dos ejemplos del Antiguo Testamento. Ambos eran una predicci\u00f3n del rumbo que iba a tomar su evangelio, a saber, que abarcar\u00eda a los gentiles. Les dijo que hab\u00eda habido muchas viudas entre el pueblo de Israel en los d\u00edas de El\u00edas, cuando la gran hambre vino a se\u00f1orear el pa\u00eds y cuando los cielos permanecieron cerrados durante trae a\u00f1os. Pero El\u00edas no fue enviado a ninguna de tales viudas sino a una viuda de Sarepta, en tierra de gentiles. Tomando otro ejemplo, les dijo que hab\u00eda habido muchos leprosos en los tiempos de El\u00edas, pero que ninguno, salvo Naam\u00e1n el sirio, hab\u00eda sido limpiado. La menci\u00f3n de Naam\u00e1n era particularmente humillante, puesto que \u00e9ste hab\u00eda sido incr\u00e9dulo primero, pero m\u00e1s tarde lleg\u00f3 a creer. Puesto que tanto la viuda de Sarepta como Naam\u00e1n el sirio eran gentiles, Jes\u00fas daba con ello a entender que los beneficios y las bendiciones del reino de Dios ven\u00edan en respuesta de la fe, y no en respuesta a la raza.<\/p>\n<p>Dios, vino a decirles Jes\u00fas, no ten\u00eda ninguna deuda para con los hombres. Sus mercedes ser\u00edan concedidas a otro pueblo si el suyo las rechazaba. Record\u00f3 a sus paisanos que su expectaci\u00f3n terrena de un reino pol\u00edtico era lo que les imped\u00eda comprender la gran verdad de que el cielo les hab\u00eda visitado en la persona de \u00c9l. Su propia ciudad natal se convirti\u00f3 en el escenario en donde se proclam\u00f3 la salvaci\u00f3n no de una raza o naci\u00f3n, sino del mundo entero. El pueblo estaba indignado, ante todo, porque Jes\u00fas pretend\u00eda traer la liberaci\u00f3n del pecado en su calidad del santo Ungido de Dios; en segundo lugar, a causa de la advertencia de que la salvaci\u00f3n, que primero era de los jud\u00edos, al rechazarla \u00e9stos pasar\u00eda a los gentiles. A menudo los santos no son reconocidos por los que los rodean. Le arrojar\u00edan de entre ellos porque \u00c9l los hab\u00eda repudiado y hab\u00eda dicho que era el Cristo. La violencia que sobre \u00c9l obraron era un preludio de su cruz.<\/p>\n<p>Nazaret se halla situada entre colinas. A poca distancia de ella, hacia el sudeste, hay una roca escarpada de unos veinticinco metros de altura que se extiende unos novecientos metros hasta los llanos de Esdrel\u00f3n. Es all\u00ed donde la tradici\u00f3n sit\u00faa el lugar donde intentaron despe\u00f1ar a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>&#8220;Mas pasando en medio de ellos, se fue&#8221;. (Lc 4, 30)<\/p>\n<p>La hora de su crucifixi\u00f3n no hab\u00eda llegado, pero los minutos se estaban marcando con una violencia espantosa cada vez que proclamaba que era enviado por Dios y que era Dios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>21 Y \u00e9l comenz\u00f3 a decirles: \u00abHoy se ha cumplido esta Escritura que acab\u00e1is de o\u00edr\u00bb. 22 Y todos le expresaban su aprobaci\u00f3n y se admiraban de las palabras de gracia que sal\u00edan de su boca. Y dec\u00edan: \u00ab\u00bfNo es este el hijo de Jos\u00e9?\u00bb. 23 Pero Jes\u00fas les dijo: \u00abSin duda me dir\u00e9is aquel &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-4-21-30-nadie-es-profeta-en-su-tierra\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 4, 21-30: Nadie es profeta en su tierra\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41454","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41454","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41454"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41454\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41454"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41454"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41454"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}