{"id":41456,"date":"2016-10-07T23:33:25","date_gmt":"2016-10-08T04:33:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-4-31-37-jesus-en-la-sinagoga-de-cafarnaun\/"},"modified":"2016-10-07T23:33:25","modified_gmt":"2016-10-08T04:33:25","slug":"lc-4-31-37-jesus-en-la-sinagoga-de-cafarnaun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-4-31-37-jesus-en-la-sinagoga-de-cafarnaun\/","title":{"rendered":"Lc 4, 31-37: Jes\u00fas en la sinagoga de Cafarna\u00fan"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">31<\/span> Y baj\u00f3 a Cafarna\u00fan, ciudad de Galilea, y los s\u00e1bados les ense\u00f1aba. <span class=\"versiculo\">32<\/span> Se quedaban asombrados de su ense\u00f1anza, porque su palabra estaba llena de autoridad. <span class=\"versiculo\">33<\/span> Hab\u00eda en la sinagoga un hombre pose\u00eddo por un esp\u00edritu de demonio inmundo y se puso a gritar con fuerte voz: <span class=\"versiculo\">34<\/span> \u00ab\u00a1Basta! \u00bfQu\u00e9 tenemos que ver nosotros contigo, Jes\u00fas Nazareno? \u00bfHas venido a acabar con nosotros? S\u00e9 qui\u00e9n eres: el Santo de Dios\u00bb. <span class=\"versiculo\">35<\/span> Pero Jes\u00fas le increp\u00f3, diciendo: \u00ab\u00a1C\u00e1llate y sal de \u00e9l!\u00bb. Entonces el demonio, tirando al hombre por tierra en medio de la gente, sali\u00f3 sin hacerle da\u00f1o. <span class=\"versiculo\">36<\/span> Quedaron todos asombrados y comentaban entre s\u00ed: \u00ab\u00bfQu\u00e9 clase de palabra es esta? Pues da \u00f3rdenes con autoridad y poder a los esp\u00edritus inmundos, y salen\u00bb. <span class=\"versiculo\">37<\/span> Y su fama se difund\u00eda por todos los lugares de la comarca. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Evangelios_paralelos\">Evangelios paralelos<\/span><\/h1>\n<p>Ver: <a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/mc-01_21-28\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" title=\"Mc 1, 21-28: Curaci\u00f3n del endemoniado de Cafarnaum\"><strong>Mc 1, 21-28<\/strong><\/a><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Baudoin_de_Ford_obispo\">Baudoin de Ford, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Palabra_eficaz\">Homil\u00eda: Palabra eficaz<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Hom. 6; PL 204, 451-453<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bfQu\u00e9 es esto? Una doctrina nueva, llena de autoridad.\u00bb (Lc 4,36)<\/p>\n<p>\u201cLa Palabra de Dios es viva y eficaz, m\u00e1s tajante que espada de doble filo.\u201d (Hb 4,12)&#8230; Act\u00faa en la creaci\u00f3n del mundo, en la evoluci\u00f3n del mundo y en la redenci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 hay de m\u00e1s eficaz y m\u00e1s fuerte? \u201cQui\u00e9n puede contar las haza\u00f1as del Se\u00f1or, y proclamar todas sus alabanzas?\u201d (Sal 105,2).<\/p>\n<p>La eficacia de la Palabra se manifiesta en sus obras; tambi\u00e9n se manifiesta en la predicaci\u00f3n. No retorna a Dios sin haber producido su efecto sino que aprovecha a todos a los que es enviada.(Is 55,11) Es \u201cviva y eficaz, m\u00e1s tajante que espada de doble filo\u201d (Hb 4,12) cuando es recibido con fe y amor. \u00bfQu\u00e9 hay de imposible para aquel que cree, qu\u00e9 hay de dif\u00edcil al que ama? Cuando la Palabra de Dios resuena, traspasa el coraz\u00f3n del creyente, como una flecha aguda del guerrero. (cf Sal 119,4) Entra en el coraz\u00f3n como un dardo y se instala en lo profundo de su intimidad. S\u00ed, esta Palabra es m\u00e1s tajante que una espada de doble filo porque es m\u00e1s incisiva que cualquier otra fuerza o poder, m\u00e1s sutil que todas las agudezas humanas, m\u00e1s eficaz que la penetraci\u00f3n de toda la sabidur\u00eda humana.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_1980_El_Santo_de_Dios\">Homil\u00eda (1980): El Santo de Dios<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Misa en sufragio de Vittorio Bachelet <br \/>S\u00e1bado 23 de febrero de 1980<\/p>\n<p>[&#8230;] 3. El Sacrificio.\u00a0<\/p>\n<p>Cada vez que nos reunimos para participar en la Eucarist\u00eda, sabemos que nos hablar\u00e1n los textos inspirados de la Sagrada Escritura, los pasajes elegidos del Antiguo y del Nuevo Testamento; que nuestros labios pronunciar\u00e1n las palabras de la plegaria lit\u00fargica de adoraci\u00f3n, de acci\u00f3n de gracias, de propiciaci\u00f3n y de impetraci\u00f3n. Sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de todo esto, habla la cruz invisible del Calvario y el Sacrificio que se ofreci\u00f3 en ella. Las palabras de la transustanciaci\u00f3n se refieren directamente a ese Sacrificio, y no s\u00f3lo lo evocan en la memoria, sino que lo repiten de nuevo, lo realizan de nuevo, de manera incruenta, bajo las especies del pan y del vino:\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;&#8230;mi Cuerpo que ser\u00e1 entregad por vosotros&#8230;&#8221;.\u00a0<\/p>\n<p>&#8220;&#8230;el c\u00e1liz de mi Sangre,.. derramada por vosotros y por todos&#8221;.\u00a0<\/p>\n<p>Sacrificio.\u00a0<\/p>\n<p><i>El sacrificio es Cristo<\/i>: &#8220;El que no hab\u00eda conocido el pecado&#8221; (2 Cor 5, 21), inocente y puro, &#8220;el Santo de Dios&#8221; (Lc 4, 34): Cristo, el Cordero de Dios.\u00a0<\/p>\n<p>Cristo ten\u00eda conciencia de que para la salvaci\u00f3n del mundo era necesario su sacrificio: &#8220;os conviene que yo me vaya&#8221; (Jn 16, 7), &#8220;el Hijo del hombre tiene que padecer&#8221; (Mt 17, 12), &#8220;el Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de los hombres, que le matar\u00e1n, y al tercer d\u00eda resucitar\u00e1&#8221; (Mt 17, 22-23), &#8220;&#8230;es preciso que sea levantado el Hijo del hombre, para que todo el que creyere en El tenga la Vida eterna&#8221; (Jn 3, 14).\u00a0<\/p>\n<p>En el designio de Dios, estaba establecido que no se pod\u00eda salvar al hombre de otro modo. Para esto no hubiera bastado alguna otra palabra, alg\u00fan otro acto.\u00a0<\/p>\n<p>Fue necesaria la palabra de la cruz; fue necesaria la <i>muerte del Inocente<\/i>, como acto definitivo de su misi\u00f3n. Fue necesario para &#8220;justificar al hombre&#8230;&#8221;, para despertar el coraz\u00f3n y la conciencia, para constituir el argumento definitivo en ese encuentro entre el bien y el mal, que camina a lo largo de la historia del hombre y la historia de los pueblos&#8230;\u00a0<\/p>\n<p>Fue necesario el sacrificio. La muerte del Inocente.\u00a0<\/p>\n<p>4. Cristo ha dejado este sacrificio suyo a la Iglesia como su mayor don. Lo ha dejado en la Eucarist\u00eda. Y no s\u00f3lo en la Eucarist\u00eda: lo ha dejado en el testimonio de sus disc\u00edpulos y confesores\u2026<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_General_04-05-1988\">Catequesis, Audiencia General (04-05-1988)<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Mi\u00e9rcoles 4 de mayo de 1988.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La misi\u00f3n de Cristo: Dar testimonio de la verdad<\/p>\n<p>2. [&#8230;] Hablando <i>de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas<\/i>, incluso sus opositores expresaban, a su modo, su significado fundamental, cuando le dec\u00edan: &#8220;Maestro, sabemos que eres veraz&#8230;. <i>que ense\u00f1as con franqueza el camino de Dios<\/i>&#8221; (<i>Mc<\/i> 12, 14). Jes\u00fas era, pues, el Maestro en el &#8220;camino de Dios&#8221;: expresi\u00f3n de hondas ra\u00edces b\u00edblicas y extra-b\u00edblicas para designar una doctrina religiosa y salv\u00edfica. En lo que se refiere a los oyentes de Jes\u00fas, sabemos, por el testimonio de los Evangelistas, que \u00e9stos estaban impresionados por otro aspecto de su predicaci\u00f3n: &#8220;Quedaban asombrados de su doctrina, porque les <i>ense\u00f1aba como quien tiene autoridad<\/i>, y no como los escribas&#8221; (<i>Mc<\/i> 1, 22). &#8220;&#8230;<i>Hablaba con autoridad<\/i>&#8221; (<i>Lc<\/i> 4, 32).<\/p>\n<p>Esta competencia y autoridad estaban constituidas, sobre todo, por la <i> fuerza de la verdad<\/i> contenida en la predicaci\u00f3n de Cristo. Los oyentes, los disc\u00edpulos, lo llamaban &#8220;<i>Maestro<\/i>&#8220;, no tanto en el sentido de que conociese la Ley y los Profetas y los comentase con agudeza, como hac\u00edan los escribas. El motivo era mucho m\u00e1s profundo: \u00c9l &#8220;hablaba con autoridad&#8221;, y \u00e9sta era <i>la autoridad de la verdad, cuya fuente es el mismo Dios<\/i>. El propio Jes\u00fas dec\u00eda: &#8220;Mi doctrina no es m\u00eda, sino del que me ha enviado&#8221; (<i>Jn<\/i> 7, 16).<\/p>\n<p>3. En este sentido \u2014que incluye la referencia a Dios\u2014, <i>Jes\u00fas era Maestro<\/i>. &#8220;Vosotros me llam\u00e1is &#8216;el Maestro&#8217; y &#8216;el Se\u00f1or&#8217;, y dec\u00eds bien, porque lo soy&#8221; (<i>Jn<\/i> 13, 13). Era <i>Maestro de la verdad que es Dios<\/i>. De esta verdad dio \u00c9l testimonio hasta el final, con la autoridad que proven\u00eda de lo alto: podemos decir, con la autoridad de uno que es &#8220;rey&#8221; en la esfera de la verdad.<\/p>\n<p>En las catequesis anteriores hemos llamado ya la atenci\u00f3n sobre el serm\u00f3n de la monta\u00f1a, en el cual Jes\u00fas se revela a S\u00ed mismo como Aquel que ha venido no &#8220;para abolir la Ley y los Profetas&#8221;, sino &#8220;para darles cumplimiento&#8221;. Este &#8220;<i>cumplimiento<\/i>&#8221; de la Ley era obra de realeza y &#8220;autoridad&#8221;: la realeza y la autoridad de la Verdad, que decide sobre la ley, sobre su fuente divina, sobre su manifestaci\u00f3n progresiva en el mundo. <\/p>\n<p>4. El serm\u00f3n de la monta\u00f1a deja traslucir esta autoridad, con la cual Jes\u00fas trata de cumplir su misi\u00f3n. He aqu\u00ed algunos pasajes significativos: &#8220;Hab\u00e9is o\u00eddo que se dijo a los antepasados: no matar\u00e1s&#8230; <i>pues yo os digo<\/i>&#8220;. &#8220;Hab\u00e9is o\u00eddo que se dijo: &#8216;no cometer\u00e1s adulterio&#8217;. <i>Pues yo os digo<\/i>&#8220;. &#8220;&#8230;Se dijo&#8230; &#8216;no perjurar\u00e1s&#8217;&#8230; <i>Pues yo os digo<\/i>&#8220;. Y <i>despu\u00e9s de cada &#8220;yo os digo<\/i>&#8220;, hay una exposici\u00f3n, hecha con autoridad, de la verdad <i>sobre la conducta<\/i> humana, contenida en cada uno de los mandamientos de Dios. Jes\u00fas no comenta de manera humana, como los escribas, los textos b\u00edblicos del Antiguo Testamento, sino que habla con la autoridad propia del Legislador: <i>la autoridad de instituir la Ley<\/i>, la realeza. Es, al mismo tiempo, <i>la autoridad de la verdad<\/i>, gracias a la cual la nueva Ley llega a ser para el hombre principio vinculante de su conducta.<\/p>\n<p>5. Cuando Jes\u00fas en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a pronuncia varias veces aquellas palabras: &#8220;Pues yo os digo&#8221;, en su lenguaje se encuentra el eco, el reflejo de los textos de la tradici\u00f3n b\u00edblica, que, con frecuencia, repiten: &#8220;<i>As\u00ed dice el Se\u00f1or, Dios de Israel<\/i>&#8221; (2 <i>Sam<\/i> 12, 7). &#8220;Jacob&#8230; As\u00ed dice el Se\u00f1or que te ha hecho&#8221; (<i>Is<\/i> 44, 1-2). &#8220;As\u00ed dice el Se\u00f1or que os ha rescatado, el Santo de Israel&#8230;&#8221; (<i>Is<\/i> 43, 14). Y, a\u00fan m\u00e1s directamente, Jes\u00fas hace suya la referencia a Dios, que se encuentra siempre en los labios de Mois\u00e9s cuando da la Ley \u2014la Ley &#8220;antigua&#8221;\u2014 a Israel. Mucho m\u00e1s fuerte que la de Mois\u00e9s es la autoridad que se atribuye Jes\u00fas al dar &#8220;cumplimiento a la Ley y a los Profetas&#8221;, en virtud de la misi\u00f3n recibida de lo alto: no en el Sina\u00ed, sino en el misterio excelso de su relaci\u00f3n con el Padre.<\/p>\n<p>6. Jes\u00fas tiene una conciencia clara de esta misi\u00f3n, sostenida por el poder de la verdad que brota <i>de su misma fuente divina<\/i>. Hay una estrecha relaci\u00f3n entre la respuesta a Pilato: &#8220;He venido al mundo para dar testimonio de la verdad&#8221; (<i>Jn<\/i> 18, 37), y su declaraci\u00f3n delante de sus oyentes: &#8220;Mi doctrina no es m\u00eda, sino del que me ha enviado&#8221; (<i>Jn<\/i> 7, 16). El hilo conductor y unificador de \u00e9sta y otras afirmaciones de Jes\u00fas sobre la &#8220;autoridad de la verdad&#8221; con que \u00c9l ense\u00f1a, est\u00e1 en la conciencia que tiene de la misi\u00f3n recibida de lo alto.<\/p>\n<p>7. Jes\u00fas tiene conciencia de que, en su doctrina, se manifiesta a los hombres <i>la Sabidur\u00eda eterna<\/i>. Por esto reprende a los que la rechazan, no dudando en evocar a la &#8220;reina del Sur&#8221; (reina de Sab\u00e1), que vino&#8230; &#8220;para o\u00edr la sabidur\u00eda de Salom\u00f3n&#8221;, y afirmando inmediatamente: &#8220;<i>Y aqu\u00ed hay algo m\u00e1s que Salom\u00f3n<\/i>&#8221; (<i>Mt<\/i> 12, 42).<\/p>\n<p>Sabe tambi\u00e9n, y lo proclama abiertamente, que las palabras que proceden de esa Sabidur\u00eda divina &#8220;no pasar\u00e1n&#8221;: &#8220;<i>El cielo y la tierra pasar\u00e1n, pero mis palabras no pasar\u00e1n<\/i>&#8221; (<i>Mc<\/i> 13, 31). En efecto, \u00e9stas contienen la fuerza de la verdad, que es indestructible y eterna. Son, pues, &#8220;palabras de vida eterna&#8221;, como confes\u00f3 el Ap\u00f3stol Pedro en un momento cr\u00edtico, cuando muchos de los que se hab\u00edan reunido para o\u00edr a Jes\u00fas empezaron a marcharse, porque no lograban entender y no quer\u00edan aceptar aquellas palabras que preanunciaban el misterio de la Eucarist\u00eda (cf. <i>Jn<\/i> 6, 66).<\/p>\n<p>8. Se toca aqu\u00ed el problema de la libertad del hombre, que puede aceptar o rechazar la verdad eterna contenida en la doctrina de Cristo, v\u00e1lida ciertamente para dar a los hombres de todos los tiempos \u2014y, por tanto, tambi\u00e9n a los hombres de nuestro tiempo\u2014 una respuesta adecuada a su vocaci\u00f3n, que es una vocaci\u00f3n con apertura eterna. Frente a este problema, que tiene una dimensi\u00f3n teol\u00f3gica, pero tambi\u00e9n antropol\u00f3gica (el modo como el hombre reacciona y se comporta ante una propuesta de verdad), ser\u00e1 suficiente, por ahora, recurrir a lo que dice el Concilio Vaticano II especialmente con relaci\u00f3n a la <i> sensibilidad<\/i> particular <i>de los hombres de hoy<\/i>. El Concilio afirma, en primer lugar, que &#8220;todos los hombres est\u00e1n obligados a buscar la verdad, sobre todo en lo referente a Dios y a su Iglesia&#8221;; pero dice tambi\u00e9n que &#8220;la verdad no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma verdad, que penetra suave y a la vez fuertemente en las almas&#8221; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decl_19651207_dignitatis-humanae_sp.html\">Dignitatis humanae<\/a><\/i>, 1). El Concilio recuerda, adem\u00e1s, el deber que tienen los hombres de &#8220;adherirse a la verdad conocida y ordenar toda su vida seg\u00fan las exigencias de la verdad&#8221;. Despu\u00e9s a\u00f1ade: &#8220;Pero los hombres no pueden satisfacer esta obligaci\u00f3n de forma adecuada a su propia naturaleza si no gozan de libertad sicol\u00f3gica, al mismo tiempo que de inmunidad de coacci\u00f3n externa&#8221; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decl_19651207_dignitatis-humanae_sp.html\">Dignitatis humanae<\/a><\/i>, 2).<\/p>\n<p>9. He aqu\u00ed la misi\u00f3n de Cristo como maestro de verdad eterna.<\/p>\n<p>[&#8230;] Dio, en efecto, <i>testimonio de la verdad<\/i>, pero no quiso imponerla por la fuerza a los que le contradec\u00edan. Porque su reino no se defiende a golpes, sino que se establece <i>dando testimonio de la verdad y prest\u00e1ndole o\u00eddo, y crece por el amor<\/i> con que Cristo, levantado en la cruz, atrae a los hombres a s\u00ed mismo&#8221; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decl_19651207_dignitatis-humanae_sp.html\">Dignitatis humanae<\/a><\/i>, 11).<\/p>\n<p>Podemos, pues, concluir ya desde ahora que quien busca sinceramente la verdad encontrar\u00e1 bastante f\u00e1cilmente en el magisterio de Cristo crucificado la soluci\u00f3n, incluso, del problema de la libertad.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_La_curacion_del_endemoniado\">Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): La curaci\u00f3n del endemoniado<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 1259-1261.<\/p>\n<p>Este relato, estructurado de forma t\u00edpica, pretende mostrar el sentido de la autoridad de Jes\u00fas y su victoria sobre las fuerzas de lo demon\u00edaco. Vimos en las tentaciones (4,1-13) que el poder del diablo y la exigencia de Jes\u00fas se hallaban frente a frente. Del sentido de esa lucha, expresada en la curaci\u00f3n de los endemoniados, habla nuestro texto.\u00a0<\/p>\n<p>Los demonios (del griego <i>daimon, daimonion) <\/i>constitu\u00edan en el mundo antiguo una especie de &#8220;realidad numinosa&#8221; intermedia entre Dios y la materia (o el hombre). Originalmente pod\u00edan ser beneficiosos o mal\u00e9ficos, y se manifestaban en estados o situaciones muy diversas: la enfermedad, el \u00e9xtasis, los hechos prodigiosos.\u00a0<\/p>\n<p>En sus capas populares, los jud\u00edos participan de la fe ambiental de los demonios. Sin embargo, Israel ha introducido dos elementos fundamentales: por un lado, se descubre que los demonios pertenecen al plano de lo creado y se distinguen con nitidez de todo lo divino; en segundo lugar, se advierte que su acci\u00f3n y su car\u00e1cter es algo radicalmente perverso, pues se encuentran sometidos al imperio de Sat\u00e1n, el esp\u00edritu rebelde o diablo. En un \u00e1mbito helenista, la posesi\u00f3n o presencia de lo demon\u00edaco en el hombre ofrece un car\u00e1cter neutral y se convierte en positiva o negativa seg\u00fan los diferentes casos, pudiendo ser origen de genialidad (estar pose\u00eddo por un &#8220;genio&#8221;) o de locura. Para Israel, toda posesi\u00f3n &#8220;demon\u00edaca&#8221; es negativa: los demonios de la tierra se encuentran sometidos a Sat\u00e1n y tientan a los hombres, les acusan ante Dios y les pervierten. La primera expresi\u00f3n de su presencia es el pecado; pero, con el pecado, se asocia \u00edntimamente la enfermedad, sobre todo, en su costado ps\u00edquico (epilepsia, locura, esquizofrenia). En el fondo, todo lo que destruye al hombre en su unidad de vida personal (humana y religiosa) se viene a mostrar como efecto de un influjo demon\u00edaco.\u00a0<\/p>\n<p>Frente al peligro de la posesi\u00f3n se conoce desde antiguo el exorcismo: una pr\u00e1ctica apotropaica de car\u00e1cter fundamentalmente m\u00e1gico, por medio de la cual se pretende alejar a los malos esp\u00edritus de un lugar o una persona. Estas pr\u00e1cticas, corrientes en el mundo helenista, han recibido en Israel un contenido m\u00e1s profundamente religioso: a los demonios hay que expulsarlos con la fuerza del verdadero Dios y no por medio de ritos ocultos y con la ayuda de los poderes demon\u00edacos.\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas se comport\u00f3 como exorcista. Resulta indudable que acogi\u00f3 a los que, de acuerdo con la mentalidad del tiempo, estaban pose\u00eddos por demonios. Les acogi\u00f3 y les concedi\u00f3 su fuerza, obrando con ellos de una forma que a los ojos de la gente se mostr\u00f3 maravillosa. Externamente, su manera de actuar, tal como aparece narrada en nuestro texto, se ajusta a un patr\u00f3n convencional: a) El Esp\u00edritu le reconoce (4,34); b) Jes\u00fas le ordena que se calle, impidi\u00e9ndole que se aproveche de sus conocimientos; c) despu\u00e9s le manda que se aleje (4,35); d) termina la escena con un signo en que se indica la expulsi\u00f3n (el poseso cae al suelo) y el efecto que causa en los asistentes.\u00a0<\/p>\n<p>Decimos que en su actuaci\u00f3n externa Jes\u00fas no se ha distinguido de otros exorcistas de su tiempo. Sin embargo, hay en su gesto algo absolutamente nuevo: es nueva la autoridad con que realiza sus curaciones y es nueva toda la hondura de su vida y su doctrina en que muestra el verdadero sentido de la liberaci\u00f3n humana.\u00a0<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de sus exorcismos y en la t\u00f3nica constante de su vida, los jud\u00edos aguardaban la venida de un Esp\u00edritu de Dios que iba a cambiar violentamente el mundo, por medio de la guerra santa o el \u00e9xtasis colectivo del pueblo. Jes\u00fas no ha tra\u00eddo nada de eso. En vez de un \u00e9xtasis colectivo suscita un campo de fe. En lugar de la derrota de los enemigos ofrece el exorcismo en que se ayuda sin condiciones a unos cuantos desgraciados de su tiempo. Quien descubra esta verdad, quien reconozca que la victoria decisiva de Jes\u00fas contra el poder de lo demon\u00edaco (o del diablo) se realiza en el Calvario y en la Pascua, estar\u00e1 en condiciones de entender todo su gesto.\u00a0<\/p>\n<p>Pienso que el ser fieles a la actividad exorcista de Jes\u00fas no consiste en repetir hoy d\u00eda curaciones como aqu\u00e9llas. Lo que importa es liberar al pobre y oprimido en toda la extensi\u00f3n de este concepto, ayud\u00e1ndole a encontrar <b>a <\/b>Dios (el verdadero sentido de su vida).<\/p>\n<h2><span id=\"A_Stoger_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Lc_En_Cafarnaum_i\">A. St\u00f6ger, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Lc): En Cafarna\u00fam (i)<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Comentario para la lectura espiritual. Herder, Barcelona (1979), Tomo I, pp. 143-146.<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>31 <i>Baj\u00f3 a Cafarna\u00fam, ciudad de Galilea. Y los s\u00e1bados se pon\u00eda a ense\u00f1arles. <\/i>32 <i>Y se quedaban at\u00f3nitos de su manera de ense\u00f1ar, porque su palabra iba revestida de autoridad.\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Nazaret est\u00e1 situada sobre una colina, <i>Cafarna\u00fam <\/i>a la orilla del lago. Jes\u00fas baj\u00f3. Una vez que ha sido repudiado por su ciudad natal, en la que se hab\u00eda criado, elige una ciudad extra\u00f1a, Cafarna\u00fam, como su nueva patria (Mt 4,13). La palabra de Dios parte de Galilea. No sin raz\u00f3n se llama a Cafarna\u00fam <i>ciudad de Galilea. <\/i>En Galilea se re\u00fanen los primeros disc\u00edpulos, los testigos de la Iglesia; se los llama tambi\u00e9n \u00abgalileos\u00bb (Act 2,7). Los planes salv\u00edficos de Dios alcanzan lo que quieren, aun a pesar del repudio de los hombres.\u00a0<\/p>\n<p>En Cafarna\u00fam act\u00faa Jes\u00fas de la misma manera que en Nazaret. <i>Ense\u00f1a <\/i>el s\u00e1bado en la sinagoga durante la liturgia e interpreta la Escritura en el nuevo sentido del cumplimiento actual de las promesas. Su ense\u00f1anza impone y causa asombro. La palabra de Jes\u00fas tiene poder, autoridad, pues Jes\u00fas habla en la virtud del Esp\u00edritu. La palabra de Dios es fuerza creadora. \u00abLa palabra de Dios es viva y operante\u00bb (Heb 4,12).\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>33 Hab\u00eda en la sinagoga un hombre que ten\u00eda esp\u00edritu de demonio impuro y que comenz\u00f3 a gritar a grandes voces: 34 \u00a1Eh! \u00bfQu\u00e9 tenemos nosotros que ver contigo, Jes\u00fas Nazareno? Yo s\u00e9 bien qui\u00e9n eres: el santo de Dios.\u00a0<\/p>\n<\/div>\n<p>A la palabra llena de autoridad se a\u00f1ade la acci\u00f3n poderosa. El esp\u00edritu que dominaba al poseso era un esp\u00edritu maligno, un <i>demonio que vuelve impuros <\/i>a los que domina. La imagen de los posesos que trazan los evangelistas no responde exactamente a la de enfermos mentales. Los malos esp\u00edritus ejercen influjo en los hombres. En los posesos se manifiesta a fin de cuentas cu\u00e1l es el estado del hombre sin redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>El demonio no puede soportar la presencia de Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<p>El poseso, impelido por el mal esp\u00edritu, grita a grandes voces. Jes\u00fas de Nazaret, el \u00absanto de Dios\u00bb, y los esp\u00edritus impuros forman un contraste inconciliable. El tiempo de la salud que ahora se anuncia trae la ruina de los malos esp\u00edritus.\u00a0<\/p>\n<p>El mal esp\u00edritu hace una profesi\u00f3n de fe acabada: Jes\u00fas de Nazaret, <i>el santo de Dios <\/i>(Jn 6,69). El santo de Dios es el Mes\u00edas. \u00abEl que nacer\u00e1 de ti ser\u00e1 santo, ser\u00e1 llamado Hijo de Dios\u00bb (1,35).\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas de Nazaret es llamado \u00abel santo de Dios\u00bb por los \u00e1ngeles del cielo y por los demonios del infierno. \u00bfY por los hombres? \u00abDios lo exalt\u00f3, y le concedi\u00f3 el nombre que est\u00e1 sobre todo nombre, para que en el nombre de Jes\u00fas toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y en el abismo, y toda lengua confiese que Jesucristo es Se\u00f1or, para gloria de Dios Padre\u00bb (Flp 2,9ss). \u00a1Qu\u00e9 camino para que los hombres le confiesen!\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>35 <i>Pero Jes\u00fas le increp\u00f3: Enmudece y sal de este hombre. Entonces el demonio, ech\u00e1ndolo por tierra delante de ellos, sali\u00f3 de \u00e9l, sin haberle causado ning\u00fan da\u00f1o.\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Las amenazas de Jes\u00fas tienen fuerza divina. \u00abLas columnas del cielo tiemblan y se estremecen a una amenaza suya\u00bb (Job 26, 11). Tambi\u00e9n los demonios tienen que inclinarse ante Jes\u00fas, que pronuncia contra ellos la amenaza de Dios.\u00a0<\/p>\n<p>La profesi\u00f3n de fe del demonio es rechazada. \u00abLa fe, si no tiene obras, est\u00e1 muerta en s\u00ed misma. M\u00e1s a\u00fan, alguno dir\u00e1: T\u00fa tienes fe, yo tengo obras. Mu\u00e9strame tu fe sin las obras, y yo te mostrar\u00e9 por las obras mi fe. \u00bfT\u00fa crees que hay un solo Dios? Haces bien. Tambi\u00e9n los demonios creen y tiemblan\u00bb (Sant 2,17-20). La profesi\u00f3n de fe debe ir acompa\u00f1ada de obras que agraden a Dios y de la alabanza de Dios.\u00a0<\/p>\n<p>El demonio se resiste, pero de nada le sirve su arrebato. <i>No puede causar ning\u00fan da\u00f1o. <\/i>Lucas usa una expresi\u00f3n m\u00e9dica. Aprecia el alcance de lo que ha hecho Jes\u00fas. Jes\u00fas tiene fuerza sobrehumana. Una fuerza que sobrepuja incluso las fuerzas demon\u00edacas. Dios obra por \u00e9l, el santo de Dios, por el cual Dios se demuestra como el santo, el completamente otro, el poderoso.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>36 <i>Todos quedaron llenos de estupor y lo comentaban unos con otros diciendo: \u00bfQu\u00e9 palabra es esta, que manda con autoridad y fuerza a los esp\u00edritus impuros, y salen? <\/i>37 <i>Y su fama se extend\u00eda por todos los lugares de la comarca.\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>La acci\u00f3n poderosa de Jes\u00fas infunde asombro y respeto. Las gentes hablan s\u00f3lo <i>entre s\u00ed, <\/i>\u00abunos con otros\u00bb. La emoci\u00f3n les impide hablar alto. La admiraci\u00f3n, el asombro, el sobrecogimiento, el silencio respetuoso son pasos preparatorios para la fe, son el camino del reconocimiento de Dios y de su revelaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>Lo que se admira es la palabra. La palabra de Jes\u00fas tiene fuerza y autoridad, tiene poder divino. \u00bfQu\u00e9 clase de palabra es \u00e9sta? Preguntar con asombro es el camino que lleva al conocimiento de Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<p>La palabra poderosa halla eco. Su <i>fama <\/i>se extiende por todos los lugares de la comarca. La palabra tiende a extenderse, quiere llenar espacios cada vez mayores. El eco de la palabra de Jes\u00fas es la alabanza de Jes\u00fas por los hombres.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"G_Zevini_Lectio_Divina_Lucas_Jesus_en_Cafarnaun\">G. Zevini, Lectio Divina (Lucas): Jes\u00fas en Cafarna\u00fan<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Verbo Divino (2008), pp. 89-92.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Lectio<\/p>\n<p>La \u00abjornada de Cafarna\u00fan\u00bb representa algo as\u00ed como una muestra de la actividad de Jes\u00fas. El esquema es simple: Jes\u00fas ense\u00f1a en la sinagoga y libera a un hombre del demonio; cura a una mujer en la casa de Sim\u00f3n, donde se hospeda; tras ponerse el sol, la muchedumbre acude y Jes\u00fas multiplica sus gestos de salvaci\u00f3n; a la ma\u00f1ana siguiente se marcha a otros pueblos.\u00a0<\/p>\n<p>La predicaci\u00f3n de Nazaret nos ofrec\u00eda un ejemplo de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas. En este nuevo episodio se subraya la reacci\u00f3n absolutamente positiva de la gente, que advierte su \u00abautoridad\u00bb: Jes\u00fas no habla como los escribas (cf. Mc 1,22) y demuestra con los milagros que su autoridad viene del mismo Dios.\u00a0<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de esto, el demonio, que ha tomado posesi\u00f3n del pobre enfermo, reconoce su identidad <i>(\u00abel <\/i><i>Santo de Dios\u00bb) <\/i>e intenta resist\u00edrsele en vano. Jes\u00fas lo somete con una simple orden, sin recurrir a pr\u00e1cticas exorc\u00edsticas de sabor m\u00e1gico. La experiencia de lo sobrenatural suscita en los presentes un temor religioso. El interrogante que nace de ah\u00ed remite al misterio de su persona. Complementa despu\u00e9s al exorcismo la curaci\u00f3n de la suegra de Pedro. La <i>\u00abcasa de Sim\u00f3n\u00bb <\/i>se ha convertido en la base de operaciones de la acci\u00f3n de Jes\u00fas. Este milagro tiene algo de extremadamente familiar: una anciana enferma; la intercesi\u00f3n de los parientes; el gesto poderoso del Salvador; la inmediata disponibilidad de la mujer para servir a la familia y a los hu\u00e9spedes.\u00a0<\/p>\n<p>La escena matutina de los vv. 42-44 es doblemente significativa. Jes\u00fas se retira al amanecer a un lugar solitario a orar (cf. 5,16). En el di\u00e1logo con el Padre adquiere luz y fuerza para proseguir su misi\u00f3n. Los habitantes de Cafarna\u00fan, interesados por los beneficios de su presencia entre ellos, le siguen los pasos, le encuentran y quieren retenerle m\u00e1s tiempo. Sin embargo, Jes\u00fas no se deja seducir por el favor popular. Su respuesta es program\u00e1tica, en continuidad con el discurso de Nazaret: <i>\u00abEs nece<\/i><i>sario\u00bb <\/i>-o bien corresponde a la voluntad de Dios- que \u00e9l <i>\u00abanuncie el Reino de Dios\u00bb <\/i>-o sea, la salvaci\u00f3n- <i>\u00abtambi\u00e9n <\/i><i>en las dem\u00e1s ciudades\u00bb, <\/i>a todos. Las palabras <i>\u00abporque <\/i><i>para esto he sido enviado\u00bb <\/i>reflejan la clara conciencia que tiene Jes\u00fas de llevar a cabo una misi\u00f3n que viene de Dios.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Meditatio<\/p>\n<p>La jornada pasada en Cafarna\u00fan nos parece intensa y comprometedora: Jes\u00fas pasa, se encuentra con la gente, ense\u00f1a, libera de los demonios, cura a los enfermos, consigue reservarse un espacio de silencio s\u00f3lo al despuntar el nuevo d\u00eda, pero tambi\u00e9n a \u00e9l viene a buscarle la gente; sin embargo, \u00e9l no se deja retener y reemprende su camino, pues sabe lo que tiene que hacer, la tarea que debe desarrollar: debe <i>anunciar a todos <\/i>el Reino de Dios. Es precisamente una jornada \u00abplena\u00bb la que Lucas nos narra; Jes\u00fas la concluye y se enfrenta con otra nueva en la soledad y en la b\u00fasqueda del di\u00e1logo con el Padre: con la fuerza de la oraci\u00f3n da autoridad a su palabra y profundidad a sus gestos. Justamente porque la suya no es una simple palabra humana, libera del mal, que nos paraliza de muchos modos y nos impide ser plenamente nosotros mismos, y es capaz de volver a ponernos en pie a fin de servir a los hermanos a ejemplo de Cristo.\u00a0<\/p>\n<p>El Hijo de Dios no se busca a si mismo, no se deja retener por el aplauso de la gente, ni por el \u00e9xito de sus acciones, ni siquiera se detiene a gozar de los frutos de su fatiga diaria. Tiene una prioridad a la que debe llegar cada d\u00eda y que le gula siempre: Dios y la misi\u00f3n que el Padre le ha confiado. \u00bfTenemos nosotros alguna prioridad? \u00bfQue es lo que orienta nuestra vida y se concreta en nuestro obrar cotidiano? Jes\u00fas hace muchas cosas, pero el suyo no es un \u00abhacer\u00bb cualquiera, sino la respuesta a una llamada precisa. Nuestras jornadas tambi\u00e9n est\u00e1n muy llenas: \u00bfD\u00f3nde que tomamos la fuerza y la orientaci\u00f3n para responder a lo que se nos ha confiado? El relato de Lucas puede convertirse en una ocasi\u00f3n para releer, a la luz del hacer de Cristo, la dinamicidad de nuestra propia existencia, la del hombre y la mujer de nuestro tiempo, acompasada con frecuencia por ritmos enloquecidos.\u00a0<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">Cristo en la sinagoga de Cafarna\u00fam, 4:31-37 (Mc 1:21-28). Cf. comentario a Mc 1:21-28.<\/p>\n<p>El pasaje tiene su paralelo en Mc; lo que ser\u00eda m\u00e1s normal en Mc, da ciertas descripciones de matices: ante la orden de Cristo, el \u201cdemonio arroj\u00f3 al poseso,\u201d del grupo donde se encontraba, al \u201cmedio\u201d de la sinagoga, probablemente delante de la tribuna donde Cristo expon\u00eda su doctrina; y agrega que \u201cel demonio sali\u00f3 sin hacerle da\u00f1o.\u201d Todo esto tiende a demostrar el pleno poder de Cristo sobre el mundo demon\u00edaco, <b>lo que es presentarlo en su obra de Mes\u00edas<\/b>.<\/p>\n<p>\tEn cambio, omite en el comentario de los oyentes lo referente a que expon\u00eda \u201cuna doctrina nueva y revestida de autoridad\u201d (Mc), para decir s\u00f3lo que \u201cse maravillaban de su doctrina, porque su palabra estaba acompa\u00f1ada de autoridad,\u201d omitiendo tambi\u00e9n que su ense\u00f1anza no era como la de los \u201cescribas\u201d (Mc), temas \u00e9stos demasiado locales, y que podr\u00edan desorientar en su valoraci\u00f3n a los lectores de Lc.<\/p>\n<h2><span id=\"J_Fitzmyer_El_Evangelio_segun_san_Lucas_Ensenanza_y_curacion_en_la_sinagoga_de_Cafarnaun\">J. Fitzmyer, El Evangelio seg\u00fan san Lucas: Ense\u00f1anza y curaci\u00f3n en la sinagoga de Cafarna\u00fan<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Tomo II. Traducci\u00f3n y Comentarios. Cristiandad, Madrid (1987), cf. pp. 450-461.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Notas exeg\u00e9ticas<\/p>\n<p>v. 31 <i>Baj\u00f3 a\u00a0Cafarna\u00fan, ciudad de Galilea\u00a0<\/i><\/p>\n<p>V\u00e9ase la \u00abnota\u00bb exeg\u00e9tica a Lc 4,23. El c\u00f3dice D a\u00f1ade una precisi\u00f3n geogr\u00e1fica: \u00aba la orilla del lago, en territorio de Zabul\u00f3n y Neftal\u00ed\u00bb; pero se trata, evidentemente, de una armonizaci\u00f3n textual procedente de Mt 4,13. La tradici\u00f3n textual m\u00e1s representativa omite ese detalle. Lucas especifica el car\u00e1cter galileo de Cafarna\u00fan: \u00abciudad de Galilea\u00bb, con vistas a sus lectores no familiarizados con la geograf\u00eda de Palestina.\u00a0<\/p>\n<p>La ciudad de Cafarna\u00fan, que aparece en Marcos como el centro de la actividad de Jes\u00fas en Galilea, estaba probablemente situada a una altitud notablemente inferior a la de Nazaret; se calcula sobre unos seiscientos metros m\u00e1s baja. As\u00ed se explica la precisi\u00f3n de Lucas, que habla de <i>kat\u00e9lthen <\/i>(<i>\u2014 <\/i>\u00abbaj\u00f3\u00bb), en sustituci\u00f3n del presente hist\u00f3rico de Marcos: <i>eisporeuontai <\/i>( = \u00abentran\u00bb, \u00abentraron\u00bb), con referencia a Jes\u00fas y a sus disc\u00edpulos reci\u00e9n elegidos (Mc 1,16-20). En el caso de Lucas, como el episodio de la llamada de los primeros disc\u00edpulos se transpone a Lc 5,1-11, Jes\u00fas tiene que bajar a Cafarna\u00fan en solitario. H. Conzelmann <i>(Theology, <\/i>38) ha tratado de ensombrecer \u00abla exactitud geogr\u00e1fica\u00bb de Lucas arguyendo que <i>kata <\/i>( = \u00abhacia abajo\u00bb) puede ser \u00abuna mera deducci\u00f3n de la idea err\u00f3nea de que Nazaret estaba construida sobre una colina\u00bb. Tal vez pueda ser as\u00ed; pero lo que no puede negar ni el propio Conzelmann es que, al menos en este caso, el conocimiento geogr\u00e1fico de Lucas es mucho m\u00e1s preciso de lo que en \u00e9l es habitual.\u00a0<\/p>\n<p><i>Los s\u00e1bados\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Lucas utiliza el plural: <i>ta sabbata, <\/i>tanto para referirse a un s\u00e1bado concreto (cf. Lc 13,10, y, seg\u00fan el c\u00f3dice D, Lc 6,2) como a diversos s\u00e1bados sucesivos (cf. Hch 17,2). El uso plural con referencia a un solo s\u00e1bado se ha atribuido a veces a influjo del arameo; pero, de hecho, la forma plural griega con art\u00edculo definido \u2014<i>ta sabbata<\/i>\u2014 tiene suficientes ejemplos en el griego helen\u00edstico como para considerarla \u00fanicamente como \u00abarama\u00edsmo\u00bb (cf. BDF, n. 141.3; BAG, 746b).\u00a0<\/p>\n<p><i>Ense\u00f1aba a la gente\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Para subrayar el car\u00e1cter iterativo de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas y describirla como algo habitual, Lucas emplea el imperfecto del verbo <i>einai <\/i>(<i>\u2014 <\/i>\u00abser\u00bb, \u00abestar\u00bb), es decir, <i>en <\/i>(= \u00abestaba\u00bb) con un verbo en participio presente, en este caso, <i>didaskein <\/i>(= \u00abense\u00f1ar\u00bb): <i>en didaskon <\/i>(= \u00abestaba ense\u00f1ando\u00bb, \u00abense\u00f1aba\u00bb o incluso \u00absol\u00eda ense\u00f1ar\u00bb). Cf., sin embargo, Lc 4,15: <i>edidasken (\u2014 <\/i>\u00abense\u00f1aba\u00bb).\u00a0<\/p>\n<p>v. 32. <i>Estaban asombrados de su ense\u00f1anza<br \/>\n<\/i>El significado de <i>ekplessesthai <\/i>tiene un decidido valor intensivo, igual que en Lc 9,43.\u00a0<\/p>\n<p><i>Hablaba con autoridad\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Literalmente habr\u00eda que traducir: \u00absu palabra era con (en) autoridad\u00bb; es decir, con capacidad de persuasi\u00f3n y con prestigio. La <i>exousia <\/i>que, en estos vers\u00edculos introductorios, se atribuye a la palabra de Jes\u00fas se refiere a su habilidad para convencer a sus oyentes, una \u00abautoridad\u00bb que radica en \u00abla fuerza del Esp\u00edritu\u00bb (cf. Lc 4,14), con el que ha sido \u00abungido\u00bb (Lc 4,18). Un poco m\u00e1s adelante, en el v. 36, volveremos a encontrar esa misma palabra, <i>exousia; <\/i>pero en este caso asociada al valor imperativo del exorcismo. Sin embargo, el texto no ofrece el m\u00e1s m\u00ednimo apoyo para interpretar esa <i>exousia <\/i>de la palabra de Jes\u00fas en un sentido m\u00e1s o menos m\u00e1gico, es decir, como si Jes\u00fas tuviera conocimiento de poderes rec\u00f3nditos.\u00a0<\/p>\n<p>Lucas omite la comparaci\u00f3n introducida por Marcos: \u00aby no como los doctores\u00bb (Mc 1,22), o sea, como los entendidos int\u00e9rpretes de la Tora. Los cristianos para los que escribe Lucas no est\u00e1n interesados en la controversias que preocupaban a los rabinos en su interpretaci\u00f3n del Antiguo Testamento. La autoridad de Jes\u00fas radica en algo mucho m\u00e1s profundo que la mera ciencia.\u00a0<\/p>\n<p>v. 33. <i>En la sinagoga\u00a0<\/i><\/p>\n<p>V\u00e9ase la \u00abnota\u00bb exeg\u00e9tica a Lc 4,15. Tal vez se trate de la sinagoga mencionada en Lc 7,5 y cuya construcci\u00f3n se atribuye a un centuri\u00f3n romano. Todav\u00eda hoy se pueden ver en Tell Hum ruinas de una sinagoga, pero dif\u00edcilmente se pueden datar como correspondientes al s. i (cf. J. Finegan, <i>Archeology of the New Testament, <\/i>51-55). Para una explicaci\u00f3n detallada del debate en torno al problema de la dataci\u00f3n, cf. MPAT, n. A 15 (p. 286).\u00a0<\/p>\n<p><i>Bajo el influjo de un esp\u00edritu inmundo\u00a0<\/i><\/p>\n<p>La traducci\u00f3n literal ser\u00eda: \u00abteniendo el esp\u00edritu de un demonio inmundo\u00bb. La narraci\u00f3n de Marcos (Mc 1,23) se contenta con describir al endemoniado como \u00abun hombre con un esp\u00edritu inmundo\u00bb <i>(anthropos en pneumati akathartd); <\/i>pero Lucas modifica esa descripci\u00f3n usando una frase m\u00e1s bien enrevesada. La expresi\u00f3n normal en el juda\u00edsmo palestinense habr\u00eda sido: \u00abun esp\u00edritu malo\u00bb <i>(pneuma pon\u00e9ron: <\/i>Lc 7, 21; 8,2), o \u00abun esp\u00edritu inmundo\u00bb <i>(pneuma akatharton: <\/i>Lc 4,36; 6,18), o cualquiera otra expresi\u00f3n en la que apareciera el \u00abesp\u00edritu\u00bb con diferentes adjetivos. Algunas correspondencias arameas de esa expresi\u00f3n han llegado hasta nosotros; por ejemplo: <i>r\u00fbah be&#8217;\u00eesa <\/i>(= esp\u00edritu malo\u00bb:\u00a0IQapGn 20,16-17), <i>r\u00fbah mikdas (\u2014 <\/i>\u00abesp\u00edritu de aflicci\u00f3n\u00bb: IQapGn 20,16), <i>r\u00faah sahlan\u00e1ya&#8217; <\/i>(= \u00abesp\u00edritu de podredumbre\u00bb: IQapGn 20, 26). En la formulaci\u00f3n de Lucas, <i>pneuma daimoniou akathartou, <\/i>el genitivo podr\u00eda tener valor apositivo: \u00abun esp\u00edritu, es decir, un demonio inmundo\u00bb; en este caso, Lucas habr\u00eda utilizado un t\u00e9rmino m\u00e1s acorde con el genio de la lengua griega <i>(daimonion) <\/i>para explicar una palabra m\u00e1s sem\u00edtica, como <i>pneuma. <\/i>Pero este \u00faltimo <i>(pneuma) <\/i>puede ser que se refiera m\u00e1s bien al esp\u00edritu del hombre afligido por un demonio inmundo. La traducci\u00f3n que presentamos: \u00abbajo el influjo de un esp\u00edritu inmundo\u00bb, es una especie de par\u00e1frasis, que pretende reducir al m\u00ednimo el enrevesamiento de la frase original griega.\u00a0<\/p>\n<p>En los evangelios sin\u00f3pticos, los \u00abdemonios\u00bb, los \u00abesp\u00edritus inmundos\u00bb o los \u00abesp\u00edritus malos\u00bb nunca van asociados con Satan\u00e1s, y el control que esos esp\u00edritus poseen de la persona no es normalmente un indicio o una indicaci\u00f3n de envilecimiento moral. Por lo general, la posesi\u00f3n diab\u00f3lica va asociada con una enfermedad f\u00edsica o ps\u00edquica.\u00a0<\/p>\n<p>En este episodio no se hace la m\u00e1s m\u00ednima referencia al tipo de enfermedad que aquejaba a aquel individuo. En muchos casos se especifica alguna clase de enfermedad; por ejemplo, mudez (Lc 11,14), escoliosis (Lc 13,11), epilepsia (Lc 9,39), delirio patol\u00f3gico (Lc 8,29). Aunque a veces da la impresi\u00f3n que los evangelistas distinguen entre enfermedad y posesi\u00f3n diab\u00f3lica (cf. Lc 7,21; 13,32) y, desde luego, no explican todas las enfermedades por un influjo demon\u00edaco, no cabe duda que presuponen una estrecha relaci\u00f3n entre ambos fen\u00f3menos. Se podr\u00eda hablar de una especie de \u00abdemonoman\u00eda\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p>En un estado prel\u00f3gico del pensamiento, los escritores antiguos, al no poder atribuir determinados des\u00f3rdenes f\u00edsicos o ps\u00edquicos a causas secundarias precisas, se vieron obligados a achacarlas a la acci\u00f3n de seres intermedios pertenecientes al mundo de los esp\u00edritus. Esa mima concepci\u00f3n se trasluce a veces en descripciones de alg\u00fan violento desarreglo de orden puramente f\u00edsico. Por eso se presenta a Jes\u00fas \u00abincrepando\u00bb a la fiebre (Lc 4,39) o al mar embravecido y al hurac\u00e1n (Lc 8, 24); lo que, en realidad, hace Jes\u00fas es \u00abincrepar\u00bb al esp\u00edritu que controla el estado febril o la fuerza desatada del vendaval. V\u00e9anse, para ulteriores explicaciones, las obras de J. B. Cort\u00e9s\/F. M. Gatti, <i>The Case against Possessions and Exorcisms <\/i>(Nueva York 1975), y P . Grelot, <i>Los milagros de Jes\u00fas y la demonolog\u00eda jud\u00eda, <\/i>en X. L\u00e9on-Dufour (ed), <i>Los milagros de Jes\u00fas en el NT, <\/i>pp. 61-74.\u00a0<\/p>\n<p><i>Se puso a gritar a voces\u00a0<\/i><\/p>\n<p>La expresi\u00f3n puede ser una resonancia de 1 Sm 4,5. Ese grito revela el conocimiento que el demonio tiene de su adversario (Jes\u00fas de Nazaret) y de su verdadera personalidad (el Santo de Dios). No se dice c\u00f3mo ha llegado el demonio a adquirir ese conocimiento; pero se supone que los demonios tienen facultades especiales y son capaces de determinar la val\u00eda de un ser superior a ellos.\u00a0<\/p>\n<p>v. 34. <i>\u00a1Vamos!\u00a0<\/i><\/p>\n<p>La interjecci\u00f3n <i>ea <\/i>(= \u00ab\u00a1vaya!\u00bb) no tiene nada que ver con la expresi\u00f3n sem\u00edtica <i>w\u00e1y, <\/i>a pesar de las observaciones de Str.-B., 2, 157. La part\u00edcula es de uso frecuente en la poes\u00eda \u00e1tica, en la literatura helen\u00edstica e incluso en la versi\u00f3n de los LXX (cf. Job 15,16; 25,6). Puede significar tanto disgusto como sorpresa.\u00a0<\/p>\n<p><i>\u00bfQu\u00e9 tienes que ver con nosotros?\u00a0<\/i><\/p>\n<p>La f\u00f3rmula griega <i>t\u00ed h\u00e9min kai soi <\/i>(= literalmente: \u00ab\u00bfqu\u00e9 entre nosotros y t\u00fa?\u00bb) quiere expresar aqu\u00ed no s\u00f3lo una negaci\u00f3n de intereses comunes (cf. 2 Re 3,13; Os 14,9), sino una verdadera hostilidad (cf. la versi\u00f3n griega de Jue 11,12; 1 Re 17,18; 2 Cr 35,21). Este grito del endemoniado tiene una gran semejanza con la exclamaci\u00f3n de la viuda de Sarepta en 1 Re 17,18. El hecho de que en este caso de la exclamaci\u00f3n de la viuda se emplee esa expresi\u00f3n en un contexto que no tiene nada que ver con una presencia demon\u00edaca, pone de manifiesto que la f\u00f3rmula no pertenece esencialmente al mundo de los encantamientos que aseguran la protecci\u00f3n (en esto nos apartamos de la teor\u00eda de K. Kertelge, <i>Die Wunder Jesu im Markusevangelium, <\/i>53). La hostilidad que expresa la f\u00f3rmula pone de relieve que el mundo demon\u00edaco no tiene el m\u00e1s m\u00ednimo punto de contacto con la autoridad de Jes\u00fas y con su poder.\u00a0<\/p>\n<p><i>\u00bfHas venido a destruirnos?\u00a0<\/i><\/p>\n<p>El plural, impl\u00edcito en \u00abdestruir\u00abo\u00ed\u00bb, hace referencia no al endemoniado y al demonio, sino a los demonios en cuanto tales. La idea de destrucci\u00f3n pone de manifiesto la creencia en que la ruina del control demon\u00edaco sobre el ser humano iba a ser una realidad antes de que llegara el d\u00eda del Se\u00f1or, antes de que el dominio de Dios quedara firmemente establecido sobre el universo, en favor de sus fieles (1QM 1, 10-14; 14,10-11). Eso explica por qu\u00e9 los demonios tengan que precipitarse al abismo (Lc 8,31; cf. Ap 20,2.9-10). El hecho de someter a los esp\u00edritus inmundos (cf. Lc 10,19), una de las grandes expectativas escatol\u00f3gicas, se aprovecha para transmitir la idea de que se inicia una nueva fase en la que el dominio de Dios destruir\u00e1 el \u00abdominio de Belial\u00bb (1QM 4,9). Y eso se realiza con la llegada de \u00abJes\u00fas de Nazaret\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p><i>El Santo de Dios\u00a0<\/i><\/p>\n<p>El t\u00edtulo <i>ho hagios tou theou <\/i>proviene de la narraci\u00f3n de Marcos, \u00fanicos dos pasajes en los que aparece el t\u00edtulo en toda la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica; cf. Jn 6,69. Fuera del Nuevo Testamento no se conoce ese apelativo. Tal vez est\u00e9 inspirado en Sal 106,16, donde Aar\u00f3n recibe el t\u00edtulo de <i>ho hagios Kyriou (= <\/i>\u00abel santo\/consagrado al Se\u00f1or\u00bb). Pensar, como hace K. Kertelge <i>(Die Wunder Jesu, <\/i>53), que el demonio se refiere a Jes\u00fas como sumo sacerdote mesi\u00e1nico resulta excesivamente rebuscado. Habr\u00e1 que suponer m\u00e1s bien que el demonio reconoce en Jes\u00fas una personalidad \u00edntimamente asociada con el Se\u00f1or. En el contexto global de toda la narraci\u00f3n de Lucas, la \u00absantidad\u00bb de Jes\u00fas habr\u00e1 que explicarla por su \u00abfiliaci\u00f3n\u00bb (Lc 3,22) y por su \u00abunci\u00f3n\u00bb con el Esp\u00edritu (Lc 4,18). En cualquier caso, ser\u00eda absurdo concebir ese t\u00edtulo como una adulaci\u00f3n por parte del demonio.\u00a0<\/p>\n<p>v. 35. <i>Le intim\u00f3\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Aunque el verbo griego <i>epitiman <\/i>tiene, a menudo, el mero significado de \u00abrechazar\u00bb, \u00abreprochar\u00bb (cf. Lc 9,55; 17,3; 18,15), cuando se usa con referencia a los demonios o a los esp\u00edritus inmundos, su significado es mucho m\u00e1s t\u00e9cnico. En los LXX es la traducci\u00f3n corriente del verbo hebreo <i>g\u00e1 ar <\/i>( = \u00abgritar a uno\u00bb, \u00abexorcizar\u00bb; cf. Zac 3,2, donde se aplica a Satan\u00e1s; Sal 68,31, aplicado a las fieras; Sal 106,9, en el que se \u00abincrepa al Mar Rojo\u00bb). El verbo arameo <i>g\u00e9ar <\/i>es el que se emplea para describir el exorcismo del esp\u00edritu perverso que aflige al fara\u00f3n y a toda su familia (lQapGn 20,28-29). H. C. Kee (NTS 14, 1967-1968, 232-246) ha demostrado que este sentido t\u00e9cnico del verbo se refiere a una declaraci\u00f3n conminatoria, por medio de la cual Dios, o su portavoz, subyugan los poderes de los demonios. La expresi\u00f3n forma parte de la terminolog\u00eda con la que se describe la derrota final de Satan\u00e1s y de sus ej\u00e9rcitos.\u00a0<\/p>\n<p>Curiosamente, este significado t\u00e9cnico de <i>epitiman <\/i>no aparece en ninguno de los exorcismos atribuidos a Alejandro y Peregrino (cf. Luciano de Samosata) o a Apolonio de Tyana (seg\u00fan la obra de Fil\u00f3strato); tampoco se usa en los papiros griegos, ni siquiera en los de car\u00e1cter m\u00e1gico. Todo eso indica que no se puede aducir el uso de este verbo como dato fundamental para una hipot\u00e9tica descripci\u00f3n de Jes\u00fas en los evangelios sin\u00f3pticos, como el <i>theios an\u00e9r <\/i>de la concepci\u00f3n helen\u00edstica (cf. MM, 248). Por consiguiente, la traducci\u00f3n del verbo tiene que reflejar ese significado t\u00e9cnico en los casos en que indudablemente tiene ese sentido.\u00a0<\/p>\n<p>El mero uso de este verbo dirigido al demonio manifiesta el se\u00f1or\u00edo de Jes\u00fas. Eso es lo que significa la autoridad y el poder de su palabra, de su mandato imperativo. Cf. E. Stauffer, TDNT 2, 625.\u00a0<\/p>\n<p><i>\u00a1C\u00e1llate!\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Tanto el verbo como el imperativo provienen de Me 1,25. En la literatura extrab\u00edblica, el verbo griego <i>phimoun <\/i>se emplea en el lenguaje informal para acallar a los malos esp\u00edritus con un encantamiento m\u00e1gico (cf. MM, 672). La tradici\u00f3n evang\u00e9lica ha incorporado esta palabra perteneciente al mundo helen\u00edstico de los encantamientos. Aqu\u00ed se utiliza para dar realce a la poderosa palabra de Jes\u00fas en favor de un pobre desventurado.\u00a0<\/p>\n<p><i>\u00a1Sal de ese hombre!\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Siguiendo la redacci\u00f3n de Marcos, Lucas emplea tanto para el imperativo como para la realizaci\u00f3n del hecho un \u00fanico verbo: <i>exerchesthai (exelthe <\/i>= \u00a1sal!; <i>ex\u00e9lthen = <\/i>\u00absali\u00f3\u00bb). La \u00fanica variante introducida por Lucas es el cambio de preposici\u00f3n; el <i>ex <\/i>de Marcos <i>(ex autou <\/i>= \u00abde \u00e9l\u00bb) viene sustituido por <i>apo (ap &#8220;-autou <\/i>= \u00abde \u00e9l\u00bb, que hemos especificado como \u00abde ese hombre\u00bb) en la narraci\u00f3n de Lucas. Cf. Lc 4,41; 5,8; 8,29.33.38.46; 9,5; 11,24; 17,29; Hch 16,18.40.\u00a0<\/p>\n<p><i>En medio de la gente\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Lucas a\u00f1ade este detalle descriptivo de la salida del demonio para hacer a todos los presentes testigos del acontecimiento. Al mismo tiempo queda ratificada la realidad indiscutible de la curaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<p>v. 36. <i>\u00bfQu\u00e9 tendr\u00e1n las palabras de este hombre?\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Literalmente habr\u00eda que traducir: \u00ab\u00bfQu\u00e9 (cu\u00e1l) es esta palabra?\u00bb La expresi\u00f3n puede provenir de 2 Sm 1,4 (LXX); en este caso, tal vez hubiera que traducirla por \u00ab\u00bfqu\u00e9 es esto?\u00bb (= \u00ab\u00bfqu\u00e9 ha ocurrido?\u00bb), dando a la palabra griega <i>logos <\/i>el sentido del t\u00e9rmino hebreo <i>d\u00e1b\u00e1r <\/i>(= \u00abpalabra\u00bb, \u00abtema\u00bb, \u00abasunto\u00bb). Para ilustrar este posible significado de <i>logos <\/i>en los escritos de Lucas se podr\u00eda aducir Hch 8,21; 15,6. Sin embargo, en este contexto en el que Jes\u00fas acaba de conminar imperativamente al demonio es m\u00e1s l\u00f3gico retener el significado de \u00abpalabra\u00bb; \u00ab\u00bfQu\u00e9 clase de palabra?\u00bb, \u00ab\u00bfqu\u00e9 clase de mandato es \u00e9ste?\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n de la asamblea es notablemente distinta en ambas narraciones; Marcos se centra en la ense\u00f1anza: \u00ab\u00bfQu\u00e9 significa esto? Un nuevo modo de ense\u00f1ar, con autoridad\u00bb (Mc 1,27), mientras que Lucas insiste en la \u00abpalabra\u00bb y en el \u00abmandato\u00bb: \u00ab\u00bfQu\u00e9 tendr\u00e1n las palabras de este hombre, que da \u00f3rdenes con autoridad?\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p><i>Da \u00f3rdenes con autoridad y poder incluso a los esp\u00edritus inmundos\u00a0<\/i><\/p>\n<p>En la yuxtaposici\u00f3n de los dos t\u00e9rminos: <i>exousia <\/i>y <i>dynamis, <\/i>resuenan ecos de Lc 4,32 y de Lc 4,14. Cf. Lc 9,1. La <i>dynamis <\/i>con la que ha obrado la curaci\u00f3n es la \u00abfuerza\u00bb del Esp\u00edritu. La asociaci\u00f3n de ambos t\u00e9rminos en este pasaje presenta a Jes\u00fas como un instrumento de salvaci\u00f3n guiado por el Esp\u00edritu e investido con el poder de Dios, que domina incuestionablemente el campo de la oposici\u00f3n demon\u00edaca.\u00a0<\/p>\n<p>v. 37. <i>Por todos los lugares de la comarca circunvecina\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Se refiere naturalmente a toda la regi\u00f3n de Galilea (cf. v. 31). La frase es una resonancia de Lc 4,4 e implica que la reputaci\u00f3n de Jes\u00fas llega incluso a rebasar el territorio en el que se desarrolla su actividad.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>31 Y baj\u00f3 a Cafarna\u00fan, ciudad de Galilea, y los s\u00e1bados les ense\u00f1aba. 32 Se quedaban asombrados de su ense\u00f1anza, porque su palabra estaba llena de autoridad. 33 Hab\u00eda en la sinagoga un hombre pose\u00eddo por un esp\u00edritu de demonio inmundo y se puso a gritar con fuerte voz: 34 \u00ab\u00a1Basta! \u00bfQu\u00e9 tenemos que ver &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-4-31-37-jesus-en-la-sinagoga-de-cafarnaun\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 4, 31-37: Jes\u00fas en la sinagoga de Cafarna\u00fan\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41456","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41456","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41456"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41456\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41456"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41456"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41456"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}