{"id":41457,"date":"2016-10-07T23:33:27","date_gmt":"2016-10-08T04:33:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-4-38-44-la-suegra-de-simon-pedro-y-otras-curaciones\/"},"modified":"2016-10-07T23:33:27","modified_gmt":"2016-10-08T04:33:27","slug":"lc-4-38-44-la-suegra-de-simon-pedro-y-otras-curaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-4-38-44-la-suegra-de-simon-pedro-y-otras-curaciones\/","title":{"rendered":"Lc 4, 38-44: La suegra de Sim\u00f3n Pedro y otras curaciones"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">38<\/span> Al salir Jes\u00fas de la sinagoga, entr\u00f3 en la casa de Sim\u00f3n. La suegra de Sim\u00f3n estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella. <span class=\"versiculo\">39<\/span> \u00c9l, inclin\u00e1ndose sobre ella, increp\u00f3 a la fiebre, y se le pas\u00f3; ella, levant\u00e1ndose enseguida, se puso a servirles.<br \/> <span class=\"versiculo\">40<\/span> Al ponerse el sol, todos cuantos ten\u00edan enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y \u00e9l, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando. <span class=\"versiculo\">41<\/span> De muchos de ellos sal\u00edan tambi\u00e9n demonios, que gritaban y dec\u00edan: \u00abT\u00fa eres el Hijo de Dios\u00bb. Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sab\u00edan que \u00e9l era el Mes\u00edas.<br \/> <span class=\"versiculo\">42<\/span> Al hacerse de d\u00eda, sali\u00f3 y se fue a un lugar desierto. La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos. <span class=\"versiculo\">43<\/span> Pero \u00e9l les dijo: \u00abEs necesario que proclame el reino de Dios tambi\u00e9n a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">44<\/span> Y predicaba en las sinagogas de Judea. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Jeronimo_presbitero\">San Jer\u00f3nimo, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Jesus_nos_toma_de_la_mano\">Homil\u00eda: Jes\u00fas nos toma de la mano<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Hom. sobre el evangelio de Marcos<\/p>\n<p><span class=\"subTitulo\">\u00abSe acerc\u00f3 y, tom\u00e1ndola de la mano, la levant\u00f3\u00bb (Mc 1, 31)<\/span><\/p>\n<p>Luego, saliendo de la sinagoga, vinieron a casa de Sim\u00f3n y Andr\u00e9s con Santiago y Juan. Hab\u00eda instruido el Se\u00f1or a su cuadriga \u00a0y era ensalzado por encima de los querubines. Y entra en la casa de Pedro. Digna era su alma para recibir a un hu\u00e9sped tan grande. \u00abVinieron\u2014dice el Evangelio\u2014a casa de Sim\u00f3n y Andr\u00e9s. La suegra de Sim\u00f3n estaba acostada con fiebre\u00bb (Mc 1,29).<\/p>\n<p>\u00a1Ojal\u00e1 venga y entre el Se\u00f1or en nuestra casa y con un mandato suyo cure las fiebres de nuestros pecados! Porque todos nosotros tenemos fiebre. Tengo fiebre, por ejemplo, cuando me dejo llevar por la ira. Existen tantas fiebres como vicios. Por ello, pidamos a los ap\u00f3stoles que intercedan ante Jes\u00fas, para que venga a nosotros y nos tome de la mano, pues si \u00e9l toma nuestra mano, la fiebre huye al instante. El es un m\u00e9dico egregio, el verdadero protom\u00e9dico. M\u00e9dico fue Mois\u00e9s, m\u00e9dico Isa\u00edas, m\u00e9dicos todos los santos, mas \u00e9ste es el protom\u00e9dico. Sabe tocar sabiamente las venas y escrutar los secretos de las enfermedades. No toca el o\u00eddo, no toca la frente, no toca ninguna otra parte del cuerpo, sino la mano. Ten\u00eda la fiebre, porque no pose\u00eda obras buenas. En primer lugar, por tanto, hay que sanar las obras, y luego quitar la fiebre. No puede huir la fiebre, si no son sanadas las obras. Cuando nuestra mano posee obras malas, yacemos en el lecho, sin podernos levantar, sin poder andar, pues estamos sumidos totalmente en la enfermedad.<\/p>\n<p>Y acerc\u00e1ndose \u00a0a aquella, que estaba enferma\u2026 Ella misma no pudo levantarse, pues yac\u00eda en el lecho, y no pudo, por tanto, salirle al encuentro al que ven\u00eda. Mas, este m\u00e9dico misericordioso acude \u00e9l mismo junto al lecho; el que hab\u00eda llevado sobre sus hombros a la ovejita enferma, \u00e9l mismo va junto al lecho. \u00abY acerc\u00e1ndose\u2026 \u00bb Encima se acerca, y lo hace adem\u00e1s para curarla. \u00abY acerc\u00e1ndose\u2026 \u00bb F\u00edjate en lo que dice. Es como decir: hubieras debido salirme al encuentro, llegarte a la puerta, y recibirme, para que tu salud no fuera s\u00f3lo obra de mi misericordia, sino tambi\u00e9n de tu voluntad. Pero, ya que te encuentras oprimida por la magnitud de las fiebres y no puedes levantarte, yo mismo vengo. Y acerc\u00e1ndose, la levant\u00f3. Ya que ella misma no pod\u00eda levantarse, es tomada por el Se\u00f1or. Y la levant\u00f3, tom\u00e1ndola de la mano. La tom\u00f3 precisamente de la mano. Tambi\u00e9n Pedro, cuando peligraba en el mar y se hund\u00eda, fue cogido de la mano y levantado. \u00abY la levant\u00f3 tom\u00e1ndola de la mano\u00bb. Con su mano tom\u00f3 el Se\u00f1or la mano de ella. \u00a1Oh feliz amistad, oh hermosa caricia! La levant\u00f3 tom\u00e1ndola de la mano: con su mano san\u00f3 la mano de ella. Cogi\u00f3 su mano como un m\u00e9dico, le tom\u00f3 el pulso, comprob\u00f3 la magnitud de las fiebres, \u00e9l mismo, que es m\u00e9dico y medicina al mismo tiempo.<\/p>\n<p>La toca Jes\u00fas y huye la fiebre. Que toque tambi\u00e9n nuestra mano, para que sean purificadas nuestras obras, que entre en nuestra casa: levant\u00e9monos por fin del lecho, no permanezcamos tumbados. Est\u00e1 Jes\u00fas de pie ante nuestro lecho, \u00bfy nosotros yacemos? Levant\u00e9monos y estemos de pie: es para nosotros una verg\u00fcenza que estemos acostados ante Jes\u00fas. Alguien podr\u00e1 decir: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 Jes\u00fas? Jes\u00fas est\u00e1 ahora aqu\u00ed. \u00abEn medio de vosotros\u2014dice el Evangelio\u2014est\u00e1 uno a quien no conoc\u00e9is\u00bb. \u00abEl reino de Dios est\u00e1 entre vosotros\u00bb. Creamos y veamos que Jes\u00fas est\u00e1 presente. Si no podemos tocar su mano, postr\u00e9monos a sus pies. Si no podemos llegar a su cabeza, al menos lavemos sus pies con nuestras l\u00e1grimas. Nuestra penitencia es ung\u00fcento del Salvador. Mira cu\u00e1n grande es su misericordia. Nuestros pecados huelen, son podredumbre y, sin embargo, si hacemos penitencia por los pecados, si los lloramos, nuestros p\u00fatridos pecados se convierten en ung\u00fcento del Se\u00f1or. Pidamos, por tanto, al Se\u00f1or que nos tome de la mano.<\/p>\n<p>Y al instante dice la fiebre la dej\u00f3. Apenas la toma de la mano, huye la fiebre. Fijaos en lo que sigue. \u00abAl instante la fiebre la dej\u00f3\u00bb. Ten esperanza, pecador, con tal de que te levantes del lecho. Esto mismo ocurri\u00f3 con el santo David, que hab\u00eda pecado, yaciendo en la cama con Betsab\u00e9, la mujer de Ur\u00edas el hitita y sintiendo la fiebre del adulterio, despu\u00e9s que el Se\u00f1or le san\u00f3, despu\u00e9s que hab\u00eda dicho: \u00abTen piedad de m\u00ed, oh Dios por tu gran misericordia\u00bb, as\u00ed como: \u00abContra ti, contra ti s\u00f3lo he pecado, lo malo a tus ojos comet\u00ed\u00bb. \u00abL\u00edbrame de la sangre, oh Dios, Dios m\u00edo\u2026 \u00bb Pues \u00e9l hab\u00eda derramado la sangre de Ur\u00edas, al haber ordenado derramarla. \u00abL\u00edbrame, dice, de la sangre, oh Dios, Dios m\u00edo, y un esp\u00edritu firme renueva dentro de m\u00ed\u00bb. F\u00edjate en lo que dice: \u00abrenueva\u00bb. Porque en el tiempo en que comet\u00ed el adulterio y perpetr\u00e9 el adulterio y perpetr\u00e9 el homicidio, el Esp\u00edritu Santo envejeci\u00f3 en m\u00ed. \u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s dice? \u00abL\u00e1vame y quedar\u00e9 m\u00e1s blanco que la nieve\u00bb. Porque me has lavado con mis l\u00e1grimas. Mis l\u00e1grimas y mi penitencia han sido para m\u00ed como el bautismo. Fijaos, por tanto, de penitente en qu\u00e9 se convierte. Hizo penitencia y llor\u00f3, por ello fue purificado. \u00bfQu\u00e9 sigue inmediatamente despu\u00e9s? \u00abEnse\u00f1ar\u00e9 a los inicuos tus caminos y los pecadores volver\u00e1n a ti\u00bb\u201d. De penitente se convirti\u00f3 en maestro.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 dije todo esto? Porque aqu\u00ed est\u00e1 escrito: Y al instante la fiebre la dej\u00f3 y se puso a servirles. No basta con que la fiebre la dejase, sino que se levanta para el servicio de Cristo. \u00abY se puso a servirles\u00bb. Les serv\u00eda con los pies, con las manos, corr\u00eda de un sitio a otro, veneraba al que le hab\u00eda curado. Sirvamos tambi\u00e9n nosotros a Jes\u00fas. \u00c9l acoge con gusto nuestro servicio, aunque tengamos las manos manchadas: \u00e9l se digna mirar lo que san\u00f3, porque \u00e9l mismo lo san\u00f3. A \u00e9l la gloria por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Pedro_Crisologo_obispo\">San Pedro Cris\u00f3logo, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Dios_busca_a_los_hombres_no_las_cosas_de_los_hombres\">Serm\u00f3n: Dios busca a los hombres, no las cosas de los hombres<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm. 18 : PL 52, 246-249 &#8211; Liturgia de las Horas<\/p>\n<p>La lectura evang\u00e9lica de hoy ense\u00f1a al oyente atento por qu\u00e9 el Se\u00f1or del cielo y restaurador del universo entr\u00f3 en los hogares terrenos de sus siervos. Aunque nada tiene de extra\u00f1o que afablemente se haya mostrado cercano a todos, \u00e9l que clementemente hab\u00eda venido a socorrer a todos.<\/p>\n<p>Conoc\u00e9is ya lo que movi\u00f3 a Cristo a entrar en la casa de Pedro: no ciertamente el placer de recostarse a la mesa, sino la enfermedad de la que estaba en la cama; no la necesidad de comer, sino la oportunidad de curar; la obra del poder divino, no la pompa del banquete humano. En casa de Pedro no se escanciaban vinos, sino que se derramaban l\u00e1grimas. Por eso entr\u00f3 all\u00ed Cristo, no a banquetear, sino a vivificar. Dios busca a los hombres, no las cosas de los hombres; desea dispensar bienes celestiales, no aspira a conseguir los terrenales. En resumen: Cristo vino en busca nuestra, no en busca de nuestras cosas.<\/p>\n<p><i>Al llegar Jes\u00fas a casa de Pedro, encontr\u00f3 a la suegra en cama con fiebre. <\/i>Entrando Cristo en casa de Pedro, vio lo que ven\u00eda buscando. No se fij\u00f3 en la calidad de la casa, ni en la afluencia de gente, ni en los ceremoniosos saludos, ni en la reuni\u00f3n familiar; no par\u00f3 mientes tampoco en el decoro de los preparativos: se fij\u00f3 en los gemidos de la enferma, dirigi\u00f3 su atenci\u00f3n al ardor de la que estaba bajo la acci\u00f3n de la fiebre. Vio el peligro de la que estaba m\u00e1s all\u00e1 de toda esperanza, e inmediatamente pone manos a la obra de su deidad: ni Cristo se sent\u00f3 a tomar el alimento humano, antes de que la mujer que yac\u00eda en cama se levantara a las cosas divinas. <i>La cogi\u00f3 de la mano, y se le pas\u00f3 la fiebre. <\/i>Veis c\u00f3mo abandona la fiebre a quien coge la mano de Cristo. La enfermedad no se resiste, donde el autor de la salud asiste; la muerte no tiene acceso alguno, donde entr\u00f3 el dador de la vida.<\/p>\n<p><i>Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; \u00e9l con su palabra expuls\u00f3 los esp\u00edritus. <\/i>El anochecer se produce al acabarse el d\u00eda del siglo, cuando el mundo bascula hacia la puesta de la luz de los tiempos. Al caer de la tarde viene el restaurador de la luz, para introducirnos en el d\u00eda sin ocaso, a nosotros que venimos de la noche secular del paganismo.<\/p>\n<p>Al anochecer, es decir, en el \u00faltimo momento, la piadosa y solemne devoci\u00f3n de los ap\u00f3stoles nos ofrece a Dios Padre, a nosotros procedentes del paganismo: son expulsados de nosotros los demonios, que nos impon\u00edan el culto a los \u00eddolos. Desconociendo al \u00fanico Dios, serv\u00edamos a innumerables dioses en nefanda y sacr\u00edlega servidumbre.<\/p>\n<p>Como Cristo ya no viene a nosotros en la carne, viene en la palabra: y dondequiera que la fe nace del mensaje, y el mensaje consiste en hablar de Cristo, all\u00ed la fe nos libera de la servidumbre del demonio, mientras que los demonios, de imp\u00edos tiranos, se han convertido en prisioneros. De aqu\u00ed que los demonios, sometidos a nuestro poder, son atormentados a nuestra voluntad. Lo \u00fanico que importa, hermanos, es que la infidelidad no vuelva a reducirnos a su servidumbre: pong\u00e1monos m\u00e1s bien, en nuestro ser y en nuestro hacer, en manos de Dios, entregu\u00e9monos al Padre, confi\u00e9monos a Dios: pues la vida del hombre est\u00e1 en manos de Dios; en consecuencia, como Padre dirige las acciones de sus hijos, y como Se\u00f1or no deja de preocuparse por su familia.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Vicente_de_Paul\">San Vicente de Pa\u00fal<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Que_nuestro_Senor_nos_vea\">Carta: Que nuestro Se\u00f1or nos vea<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Carta del 16-08-1656<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abJes\u00fas se acerca y la coge de la mano\u00bb (Mc 1, 31)<\/p>\n<p>Es bello leer lo que le sucede a la suegra de san Pedro en el Evangelio. Esta buena mujer, estando enferma de una fiebre extra\u00f1a, escuch\u00f3 decir que el Se\u00f1or estaba en Cafarna\u00fan, que hac\u00eda grandes milagros, curando a los enfermos, expulsando a los demonios de los pose\u00eddos, y otras maravillas. Sab\u00eda que su yerno estaba con el Hijo de Dios y pod\u00eda decirle a san Pedro: &#8221; Hijo m\u00edo, tu Maestro es poderoso y tiene poder para librarme de esta enfermedad&#8221;. Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, el Se\u00f1or vino a su casa, pero ella no demuestra, en absoluto, impaciencia por su dolor; ni se queja, ni pide nada a su yerno, ni al Se\u00f1or, al que pod\u00eda decirle: &#8221; S\u00e9 que tienes poder de curar todo tipo de enfermedades, Se\u00f1or; ten compasi\u00f3n de m\u00ed&#8221;. Sin embargo no dice nada de todo eso, y nuestro Se\u00f1or, viendo su indiferencia, mand\u00f3 a la fiebre dejarla, y en el mismo instante qued\u00f3 curada.<\/p>\n<p>En todas las cosas lastimosas que nos llegan, no nos entristezcamos, abandon\u00e9moslo todo a la Providencia, y que nos baste que nuestro Se\u00f1or nos vea y sepa lo que aguantamos por su amor y para imitar los bellos ejemplos que nos dio, particularmente en el huerto de los Olivos, cuando acept\u00f3 el c\u00e1liz&#8230; Porque, aunque hubiera pedido que pasara, si pudiera ser, sin beberlo, a\u00f1adi\u00f3 en seguida que se cumpliera la voluntad de su Padre (Mt 26,42).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Francisco_de_Sales\">San Francisco de Sales<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Querer_lo_que_Dios_quiere\">Serm\u00f3n: Querer lo que Dios quiere.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n del 3 de marzo de 1622. X, 281.283-294.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\n<p>Sucedi\u00f3 as\u00ed: habiendo entrado a la casa para comer el Salvador, Juan, Santiago y Andr\u00e9s, con su hermano Pedro, se pusieron de acuerdo, antes de sentarse a la mesa, para pedirle que curase a esa mujer. Esta petici\u00f3n nos recuerda la comuni\u00f3n de los santos por la cual, el cuerpo de la Iglesia est\u00e1 tan unido que todos sus miembros participan en el bien de cada uno de ellos. Por eso todos los cristianos tienen parte en las oraciones y buenas obras que se hacen en la Iglesia. Y esta comuni\u00f3n no es solamente en la tierra, sino que se extiende a la otra vida, pues nosotros participamos de las oraciones de los bienaventurados que est\u00e1n en el Cielo. En eso consiste la comuni\u00f3n de los santos, que est\u00e1 aqu\u00ed representada en la curaci\u00f3n de esta enferma, que no la consigui\u00f3 ella, con sus ruegos, sino que se hizo por los ruegos de los Ap\u00f3stoles intercediendo por ella.<\/p>\n<p>La enferma es admirable; no s\u00f3lo no va publicando su mal, ni se entretiene en hablar de \u00e9l, ni cree su deber el llamar a un m\u00e9dico. Y lo que es m\u00e1s extra\u00f1o, estando en su casa el soberano M\u00e9dico que podr\u00eda curarla, no le dice ni palabra, le mira como a su Dios, al que ella pertenece en salud y en enfermedad. Testimonia esta mujer as\u00ed, que no quiere verse libre de la fiebre hasta que Dios no quiera&#8230;\u00a0<\/p>\n<p>No basta estar enfermo porque esa es la Voluntad de Dios; hay que llevar la enfermedad como \u00c9l quiere y cuanto \u00c9l quiera, poni\u00e9ndonos en sus manos y poniendo en ellas nuestra salud, para que est\u00e9 tambi\u00e9n a sus \u00f3rdenes&#8230;\u00a0<\/p>\n<p>Su dulzura y su resignaci\u00f3n fueron grandes al no alborotar con su enfermedad ni darla a entender con palabras, pues ni al Salvador ni a los que ten\u00eda alrededor les dijo que deseaba sanarse antes que estar enferma. Aunque puede ser bueno pedir la salud al que nos la puede dar, si es para mejor servir a nuestro Se\u00f1or. Pero siempre hay que pedirla con esta condici\u00f3n: si es su voluntad.\u00a0<\/p>\n<p>El Salvador mir\u00f3 pues a la enferma, que le estaba mirando. Se acerc\u00f3 a su lecho, la tom\u00f3 de la mano e increpando a la fiebre, le mand\u00f3 que la dejara. Instant\u00e1neamente qued\u00f3 curada y levant\u00e1ndose, se puso a servirles.\u00a0<\/p>\n<p>La curada demostr\u00f3 mucha virtud y el provecho que hab\u00eda sacado de su enfermedad; por haberla sufrido con tanta resignaci\u00f3n, en cuanto estuvo curada s\u00f3lo quiso usar de su salud en el servicio de El.\u00a0<\/p>\n<p>No era de esas mujeres flojas y delicadas que, por una enfermedad de unos d\u00edas necesitan luego semanas y meses para reponerse, para que los que todav\u00eda no se han enterado de su enfermedad, lo sepan en este tiempo y puedan compadecerlas.\u00a0<\/p>\n<p>Fijaros en el amor con que esta mujer serv\u00eda a su querido Maestro, con cu\u00e1nto gozo y alegr\u00eda. C\u00f3mo le miraba y c\u00f3mo su coraz\u00f3n se abrasaba de amor por El.\u00a0<\/p>\n<p>Pensad tambi\u00e9n en lo que hac\u00edan, por su parte, los Ap\u00f3stoles, que hab\u00edan visto el milagro. Y, por fin, tomad nota de c\u00f3mo se ha de comportar uno en las enfermedades corporales y cu\u00e1nto provecho se puede sacar de ellas.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Comentarios_a_la_Biblia_Liturgica_NT_Los_milagros_de_Jesus_y_el_evangelio_del_reino\">Comentarios a la Biblia Lit\u00fargica (NT): Los milagros de Jes\u00fas y el evangelio del reino<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Paulinas-PPC-Regina-Verbo Divino (1990), pp. 1261-1262.<\/p>\n<p>Todo nos permite suponer que los diversos elementos que recoge nuestro texto est\u00e1n fundados en un recuerdo hist\u00f3rico: la curaci\u00f3n de la suegra de Sim\u00f3n (Pedro) (4,38-39), las curaciones numerosas (4,40-41), la exigencia de extender el mensaje del reino fuera de la ciudad de Cafarnaum (4,42-44). Sin embargo, la elaboraci\u00f3n de esos rasgos y la unidad del conjunto parecen ser obra de un redactor, probablemente de Marcos (1,29-39), a quien Lucas ha seguido. Teniendo esto en cuenta veamos el sentido de los elementos del texto.\u00a0<\/p>\n<p>Sorprende el hecho de que Jes\u00fas ofrece curaci\u00f3n a todos los presentes: la suegra de Sim\u00f3n, los enfermos y posesos. En su gesto de ayuda se ha expresado la verdad de la presencia del\u00a0<\/p>\n<p>Esp\u00edritu que viene a transformar el mundo (cfr 4,18-21). Su poder no es destrucci\u00f3n, sino comienzo de una vida verdadera; su juicio no es castigo, sino ofrenda de perd\u00f3n que se dirige a todos los que estaban oprimidos por las fuerzas de lo malo. La presencia escatol\u00f3gica de Dios ha comenzado a realizarse de una forma decidida sobre el mundo.\u00a0<\/p>\n<p>En este contexto se debe anotar la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con los poderes malos. El hecho de que los demonios le conozcan significa que su actividad se mantiene en el plano de la lucha contra todo lo que aqu\u00e9llos significan de opresi\u00f3n y destrucci\u00f3n para los hombres. Al conocerle (saber el nombre significa tener poder sobre alguien), los demonios pretender inutilizar su obra, pero Jes\u00fas no les deja hablar y les expulsa (4,41). En este rasgo, com\u00fan en los antiguos exorcismos, se descubre que es preciso luchar contra lo malo sin detenerse a discutir sus pretensiones.\u00a0<\/p>\n<p>Todos sabemos que el mal se puede revestir de una apariencia buena, enga\u00f1ando a los que vienen a escuchar sus ruegos. Jes\u00fas no se ha parado. Sab\u00eda que todo lo que destruye al hombre es perverso y se ha esforzado por vencerlo.\u00a0<\/p>\n<p>La obra de Jes\u00fas suscita una reacci\u00f3n ego\u00edsta entre las gentes: quieren aprovecharle, monopolizar el aspecto m\u00e1s extenso de su actividad y utilizarle como un simple curandero. Por eso vienen a buscarle (4,42). Nuestra relaci\u00f3n con Jes\u00fas y el cristianismo puede moverse en ese plano: les aceptamos simplemente en la medida en que nos ayudan a resolver nuestros problemas (nos ofrecen tranquilidad psicol\u00f3gica, garantizan un orden en la familia o el estado, sancionan unas normas de conducta que pensamos provechosas). Esa forma de utilizar el evangelio es vieja; quiz\u00e1 puede aplicarse a ella las palabras de condena que Jes\u00fas dirige a Cafarnaum (Lc 10,15), la ciudad que pretend\u00eda monopolizar sus obras milagrosas.\u00a0<\/p>\n<p>La respuesta de Jes\u00fas es clara: tiene que anunciar el reino en otros pueblos (4,43). Su exigencia se traduce en un don que se halla abierto a todos los que esperan. Ciertamente, el evangelio es un regalo que enriquece la existencia: pero es un regalo que no se puede encerrar, un regalo que nos abre sin cesar hacia los otros.<\/p>\n<h2><span id=\"A_Stoger_El_Nuevo_Testamento_y_su_Mensaje_Lc_En_Cafarnaum_ii\">A. St\u00f6ger, El Nuevo Testamento y su Mensaje (Lc): En Cafarna\u00fam (ii)<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Comentario para la lectura espiritual. Herder, Barcelona (1979), Tomo I, pp. 146-148.<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>38 <i>Sali\u00f3 de la sinagoga y entr\u00f3 en casa de Sim\u00f3n. La suegra de Sim\u00f3n se encontraba atacada de fiebre grande y le suplicaron por ella.<\/i> 39 <i>E inclin\u00e1ndose sobre ella, increp\u00f3 a la fiebre, y \u00e9sta se le quit\u00f3. Inmediatamente ella se levant\u00f3 y les serv\u00eda.\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>La enferma est\u00e1 acostada en una estera. Jes\u00fas se acerca como un m\u00e9dico a su cabecera. <i>Se inclin\u00f3 sobre ella. <\/i>La misma palabra conminatoria que al demonio se dirige tambi\u00e9n a la fiebre. La palabra produce efecto. Inmediatamente sobreviene la curaci\u00f3n. Nada puede oponerse a la palabra de Dios, pronunciada por Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<p>La suegra de Sim\u00f3n, una vez curada, <i>sirve a la mesa. <\/i>Se organiza una comida, y la que ha sido curada la sirve. La enfermedad hab\u00eda desaparecido al instante y totalmente. En Cafarna\u00fam, en casa de Sim\u00f3n, halla Jes\u00fas un nuevo hogar. \u00abMi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la palabra de Dios y la ponen en pr\u00e1ctica\u00bb (8,21). La casa de Sim\u00f3n se equipara a la sinagoga. Aqu\u00ed, como all\u00ed, lleva a cabo la palabra de Dios las obras salv\u00edficas. La palabra sale de la sinagoga y pasa a las casas de los hombres.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>40<i>Al ponerse el sol, todos los que ten\u00edan enfermos de diversas dolencias se los llevaron a \u00e9l; entonces \u00e9l les iba imponiendo las manos a cada uno y los curaba. <\/i>41<i> Tambi\u00e9n los demonios sal\u00edan de muchos, gritando as\u00ed: T\u00fa eres el Hijo de Dios. Pero \u00e9l les increpaba y no les permit\u00eda decir eso, porque sab\u00edan que \u00e9l era el Mes\u00edas.\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Expresamente se dice que Jes\u00fas es el Salvador de todos en todas las cosas. \u00abTodos han de ver la salvaci\u00f3n de Dios\u00bb: as\u00ed lo hab\u00eda anunciado el Bautista. La gracia de Dios desborda en Jes\u00fas. A cada uno de ellos les iba imponiendo las manos. La curaci\u00f3n se efect\u00faa por la virtud del Esp\u00edritu al que Jes\u00fas pose\u00eda. La imposici\u00f3n de manos es comunicaci\u00f3n de la fuerza que hay en \u00e9l y que sana. <i>A cada uno <\/i>impon\u00eda las manos. Con esto se expresa la bondad de Jes\u00fas: se interesa por todos al interesarse por cada uno.\u00a0<\/p>\n<p>Los <i>demonios <\/i>se resisten a Jes\u00fas. Gritando su nombre quieren desvirtuarlo. En la antig\u00fcedad se cre\u00eda que se pod\u00eda expulsar al demonio pronunciando su nombre. La magia del nombre que los hombres emplean contra los demonios, dirigen \u00e9stos contra Jes\u00fas. En la lucha que se desencadena entre Jes\u00fas y los demonios una vez que se ha iniciado el tiempo de salvaci\u00f3n, sale Cristo triunfante, pese a todas las intentonas de los poderes diab\u00f3licos.\u00a0<\/p>\n<p>La grandeza de Jes\u00fas se muestra en el t\u00edtulo de <i>Hijo de Dios; <\/i>se le da este t\u00edtulo porque \u00e9l es el Mes\u00edas (el Ungido). Cristo fue desde un principio ungido con el Esp\u00edritu, por lo cual se llama tambi\u00e9n Hijo de Dios (1,35). Pero Jes\u00fas no los dej\u00f3 hablar. No quiere recibir la confesi\u00f3n de demonios. La confesi\u00f3n de que Jes\u00fas es el Hijo de Dios, el Mes\u00edas, el santo de Dios, se alcanzar\u00e1 por el camino de la muerte de Cristo (Flp 2,8ss). La imposici\u00f3n de las manos y la palabra son las manifestaciones de poder del Esp\u00edritu que obra en Cristo.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>42 <i>Cuando amaneci\u00f3, sali\u00f3 y se fue a un lugar desierto, las multitudes lo andaban buscando; llegaron hasta \u00e9l e intentaban retenerlo, para que no se alejara de ellos. <\/i>43 <i>Pero \u00e9l les dijo: Tambi\u00e9n a otras ciudades tengo que anunciar la buena nueva del reino de Dios, pues para esto he sido enviado. <\/i>44<i> E iba predicando por las sinagogas de Judea.\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Jes\u00fas no deja que le retengan en Cafarna\u00fam, <i>Su vida es una peregrinaci\u00f3n. <\/i>Dos veces se expresa esto. Marcos habla de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas en la monta\u00f1a (Mc 1,35), Lucas gusta de referirse a la oraci\u00f3n solitaria de Jes\u00fas; pero en esta ocasi\u00f3n renuncia Lucas a hablar de ello. Jes\u00fas camina sin demora. La palabra necesita extenderse, Jes\u00fas no permite que nadie ni nada le detenga.\u00a0<\/p>\n<p>Jes\u00fas no puede atarse a una ciudad. Tiene que caminar. Esta es su misi\u00f3n, tal es la <i>necesidad <\/i>que impone el designio divino. La palabra de Dios es para \u00e9l un encargo que le impele a buscar amplios horizontes. Ni las ventajas personales ni las muchedumbres del pueblo deciden de su vida, sino \u00fanicamente la palabra, en \u00faltimo t\u00e9rmino Dios.\u00a0<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de Jes\u00fas consiste en proclamar la buena nueva de que el <i>reino de Dios <\/i>est\u00e1 presente. Esta nueva debe llenar la tierra entera de los jud\u00edos. El campo de acci\u00f3n se extiende: de Nazaret a Cafarna\u00fam y a la regi\u00f3n circundante, de aqu\u00ed a Judea, nombre con que se designa la tierra entera de Palestina. En todas las sinagogas resuena su mensaje, pero s\u00f3lo en las sinagogas, en el pueblo de Israel. S\u00f3lo cuando sea exaltado, se ver\u00e1 enteramente libre de l\u00edmites su proclamaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"Biblia_Nacar-Colunga_Comentada\">Biblia N\u00e1car-Colunga Comentada<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">Curaci\u00f3n de la suegra de Pedro, 4:38-39 (Mt 8:14-15; Mc 1:32-34).<br \/>Cf. Comentario a Mt 8:14-15.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n de los tres sin\u00f3pticos ha recogido este peque\u00f1o episodio. Probablemente influy\u00f3 en ello la figura de Pedro. Lc es el \u00fanico que al hablar de su enfermedad la diagnostica de una \u201cgran fiebre.\u201d Era un t\u00e9rmino t\u00e9cnico de la medicina de la \u00e9poca y usado probablemente por Lc a causa de sus aficiones m\u00e9dicas. Mientras Mt-Mc dicen que la cura \u201ctom\u00e1ndola de la mano,\u201d Lc destaca expl\u00edcitamente la autoridad de Cristo, diciendo, sin el detalle de los otros, que \u201cmand\u00f3\u201d (\u03ad\u03c0\u03b5\u03c4\u03b9&#8217;\u03bc\u03b7\u03c3\u03b5\u03bd) a la fiebre dejarla, haci\u00e9ndose la curaci\u00f3n s\u00fabita.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Nuevas curaciones, 4:40-41 (Mt 8:16-17; Mc1:32-34).<br \/>Cf. comentario a Mt 8:16-17.<\/p>\n<p>Los tres sin\u00f3pticos traen este cuadro, aunque no en la misma perspectiva. Es como un clis\u00e9 hist\u00f3rico con el que pretende cada uno, y a su prop\u00f3sito, de una pincelada, hacer ver la grandeza de Cristo. Mt ve en ello, conforme a su m\u00e9todo, el cumplimiento mesi\u00e1nico de una profec\u00eda de Isa\u00edas. Mc, ante la curaci\u00f3n de \u201cendemoniados,\u201d dice que a \u201c\u00e9stos\u201d les prohib\u00eda hablar. Lc explica el porqu\u00e9: los \u201cdemonios sal\u00edan tambi\u00e9n de muchos gritando y diciendo: T\u00fa eres el Hijo de Dios.\u201d La expresi\u00f3n <b>\u201cel Hijo de Dios,\u201d <\/b>si no es una interpretaci\u00f3n posterior cristiana (cf. Mc1:1), <b>ha de ser s\u00f3lo sin\u00f3nima de Mes\u00edas<\/b> (v.41b). \u201cPero \u00e9l los reprend\u00eda y no los dejaba hablar, porque conoc\u00edan que era el Mes\u00edas.\u201d La proclamaci\u00f3n prematura de su mesianismo, interpretada err\u00f3neamente en aquel ambiente, como el Mes\u00edas nacionalista esperado, podr\u00eda traer obst\u00e1culos a su obra, posibles tumultos \u201cteocr\u00e1ticos\u201d e intervenciones de Roma. <b>Es la hora todav\u00eda del \u201csecreto mesi\u00e1nico\u201d en su aspecto de repercusi\u00f3n social.<\/b><\/p>\n<p>Por otra parte, la sospecha de que Cristo fuese el Mes\u00edas estaba en la estimaci\u00f3n de muchas gentes (Mt 12:33ss).<\/p>\n<p>Lc destacar\u00e1 tambi\u00e9n que las curaciones las hac\u00eda Cristo \u201cimponiendo las manos a cada uno.\u201d Es un signo m\u00e1s de su poder, en contraposici\u00f3n a las largas f\u00f3rmulas de exorcismos que los jud\u00edos usaban para expulsar los demonios.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Cristo sale de Cafarna\u00fam, 4:42-44 (Mc 1:35-38).<\/p>\n<p>Lc dir\u00e1 que todo este traj\u00edn de las gentes por buscarle y traerle enfermos fue \u201cllegado el d\u00eda,\u201d \u2014 d\u00eda natural \u2014 con lo cual quiere indicar el fin del reposo sab\u00e1tico, por lo que ya les era l\u00edcito esto. As\u00ed Cristo, \u201cllegado el d\u00eda,\u201d se hab\u00eda retirado a un lugar desierto. Hasta tal punto estaban subyugados por su obra ben\u00e9fica, que le \u201creten\u00edan\u201d para que no se partiese de ellos. Buscaban sus curaciones. Pero El se qued\u00f3 all\u00ed para \u201corar\u201d (Mc). Detalle curioso: lo omite Lc, <b>que destaca el tema de la oraci\u00f3n,<\/b> y lo trae Mc. Mas, a la ma\u00f1ana siguiente, la gente vuelve a forcejear por estar con El, presion\u00e1ndole por medio de Sim\u00f3n y los que \u201cestaban con \u00e9l,\u201d los ap\u00f3stoles (Mc). Pero el plan del Padre estaba trazado. Ten\u00eda que ir a predicar la Buena Nueva por otros pueblos, aprovechando la oportunidad de la ense\u00f1anza sinagogal.<\/p>\n<p>\u201cE iba predicando por las sinagogas de Judea.\u201d Mc pone que esta predicaci\u00f3n, si el pasaje es absolutamente paralelo, en su perspectiva real o literaria, la hac\u00eda por Galilea. En Lc, esta lectura, aunque oscila, cr\u00edticamente Judea es la lectura m\u00e1s probable. La expresi\u00f3n Judea puede equivaler a toda Palestina (Lc 1:5; 6:17; 7:17). Escribiendo para lectores no jud\u00edos, es posible que Lc hable vagamente de la geograf\u00eda de Cristo, indicando as\u00ed que, saliendo de all\u00ed, su predicaci\u00f3n qued\u00f3 entroncada en las sinagogas palestinenses. Lo que es comentario del \u201cuniversalista\u201d Lc a las palabras de Cristo, que transmite inmediatamente antes: \u201cEs preciso que anuncie el reino de Dios en otras ciudades, porque para esto he sido enviado.\u201d Es un relato de tipo \u201csumario.\u201d El tema de \u201cenviado\u201d es tema jo\u00e1nico (Jn 4:34; 5:23).<\/p>\n<h2><span id=\"J_Fitzmyer_El_Evangelio_segun_san_Lucas_Ensenanza_y_curacion_en_la_sinagoga_de_Cafarnaun\">J. Fitzmyer, El Evangelio seg\u00fan san Lucas: Ense\u00f1anza y curaci\u00f3n en la sinagoga de Cafarna\u00fan<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Tomo II. Traducci\u00f3n y Comentarios. Cristiandad, Madrid (1987), cf. pp. 462-477.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La suegra de Pedro (4,38-39)\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 38. <i>Al salir de la sinagoga\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>La traducci\u00f3n literal \u2014\u00ablevant\u00e1ndose de la sinagoga\u00bb\u2014 revela una de las construcciones caracter\u00edsticas de Lucas: el uso del participio <i>anastas <\/i>con la preposici\u00f3n <i>apo <\/i>(cf. Lc 22,45). Pero en este caso la construcci\u00f3n es el\u00edptica, ya que habr\u00eda que esperar un subsiguiente verbo en indicativo, por ejemplo, <i>exelthen <\/i>(= \u00absali\u00f3\u00bb). La formulaci\u00f3n sincopada puede deberse a la presencia del inmediato <i>eis\u00e9lthen (\u2014 <\/i>\u00abentr\u00f3\u00bb).\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Sim\u00f3n\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Primera menci\u00f3n de este personaje. El \u00fanico dato es que posee una casa en Cafarna\u00fan. La formulaci\u00f3n de la frase: \u00aben casa de Sim\u00f3n\u00bb, sugiere naturalmente que Sim\u00f3n es el propietario. V\u00e9ase la \u00abnota\u00bb exeg\u00e9tica a Lc 5,3. La precisi\u00f3n est\u00e1 tomada del relato de Marcos (Mc 1,29); pero ese detalle parece que est\u00e1 en contradicci\u00f3n con el dato de Jn 1,44, donde se habla de Betsaida como \u00abla ciudad de Andr\u00e9s y de Pedro\u00bb. Por supuesto que ambos evangelistas \u2014o sus respectivas tradiciones\u2014 pueden referirse a cosas distintas; Juan podr\u00eda aludir al lugar de nacimiento de Andr\u00e9s y Pedro, mientras que Marcos \u2014y, por consiguiente, Lucas\u2014 har\u00eda menci\u00f3n del lugar de residencia de Sim\u00f3n Pedro.\u00a0<\/p>\n<p>El nombre griego <i>Sim\u00f3n <\/i>se usaba generalmente como abreviatura de <i>Symeon, <\/i>que traduce la forma hebrea <i>Sime\u00f3n <\/i>(v\u00e9ase la \u00abnota\u00bb exeg\u00e9tica a Lc 2,25). En Hch 15,15 se usa la forma griega <i>Symeon <\/i>con referencia a Sim\u00f3n Pedro (para la problem\u00e1tica que plantea esa forma, v\u00e9ase CBiJ, art. 46, n. 33). En el curso de la narraci\u00f3n de Lucas, concretamente en Lc 6,14, se har\u00e1 referencia expl\u00edcita al cambio de nombre: Pedro en vez de Sim\u00f3n. Sobre la frecuencia de este nombre entre los jud\u00edos de Palestina durante el s. i, v\u00e9ase ESBNT, 105-112. Conviene notar que la redacci\u00f3n de Mateo ha alterado el texto de Marcos, y dice expresamente: \u00abla casa de Pedro\u00bb (Mt 8,14).\u00a0<\/p>\n<p>En la obra de Lucas, el nombre de Pedro adquiere una gran diversidad de variantes. Por ejemplo, el jefe de los ap\u00f3stoles aparece como <i>Sim\u00f3n <\/i>en Lc 5,3.4.5.10; 22,31; 24,34; simplemente como <i>Petros, <\/i>en Lc 8,45.51; 9,20.28.32.33; 12,41; 18,28; 22,34.54.58.60.61, y es la forma m\u00e1s frecuente en el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles (Hch 1-15), hasta un total de cincuenta y seis veces; el nombre compuesto <i>Sim\u00f3n Petros <\/i>s\u00f3lo aparece en Lc 5,8, pero la forma \u00abSim\u00f3n, llamado Pedro\u00bb se emplea en Lc 6,14; Hch 10,5.18.32; 11,13. Lucas no utiliza jam\u00e1s el nombre arameo <i>K\u00e9phas. <\/i>V\u00e9ase, para m\u00e1s detalles, nuestro \u00abcomentario\u00bb general a Lc 5,1-11.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Suegra\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>De 1 Cor 9,5 se deduce con toda claridad que Pedro estaba casado. La formulaci\u00f3n lucana de este episodio parece sugerir que la suegra de Sim\u00f3n viv\u00eda realmente en casa de su yerno o, por lo menos, que se hallaba de visita. Por lo que hemos dicho anteriormente sobre \u00abla casa de Sim\u00f3n\u00bb, resulta dif\u00edcil pensar que la suegra fuera la verdadera due\u00f1a de la casa y que fuera el propio Sim\u00f3n el que estuviera de visita.\u00a0<\/p>\n<p><i>Estaba con una fiebre muy alta\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Mientras que la narraci\u00f3n de Marcos (Mc 1,30) se contenta con describir la situaci\u00f3n de la suegra de Sim\u00f3n como <i>katekeito pyressousa <\/i>( = \u00abestaba en cama con fiebre\u00bb), Lucas intensifica la descripci\u00f3n: <i>en synechomen\u00e9 pyreto megal\u00f3 <\/i>(= \u00abestaba aquejada de una fiebre muy alta\u00bb).\u00a0<\/p>\n<p>En su an\u00e1lisis de esta frase, W. K. Hobart, <i>The Medical Language of St. Luke <\/i>(Dubl\u00edn 1882) 3-5, compara esa expresi\u00f3n con el texto de Hch 28,8 y con otros escritores m\u00e9dicos que emplean el t\u00e9rmino <i>synechomenos <\/i>para referirse a esas afecciones; en particular, cita a Galeno, <i>De differentiis febrium, <\/i>1, 1: \u00abEn estos casos de diferencia (de calor), los m\u00e9dicos suelen hablar de fiebre alta o de fiebre baja\u00bb <i>(ton megan te kai mikron pyreton). <\/i>En base a este presunto lenguaje m\u00e9dico, lo que Hobart quer\u00eda demostrar es que el autor del tercer Evangelio era el personaje Lucas, reconocido por la tradici\u00f3n como \u00abel querido m\u00e9dico\u00bb mencionado en Col 4,14. Como ya indicamos en nuestra introducci\u00f3n general (cf. tomo I, pp. 98ss), H. J. Cadbury ha refutado convincentemente esa tesis tan extendida; sobre el argumento de la fiebre en particular, v\u00e9ase su art\u00edculo en JBL 45 (1926) 190-209, espec. 194-195 y 203 y la nota en p. 207. Cadbury observa que el propio Galeno, en el curso de su monograf\u00eda, reprueba esta pr\u00e1ctica generalizada entre los profesionales de la medicina.\u00a0<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s probable es que Lucas describa esa fiebre como \u00abmuy alta\u00bb para hacer ver a sus lectores que para curarla se requiere una \u00abpoderosa\u00bb actuaci\u00f3n de parte de Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Le pidieron que hiciera algo por ella\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>No se dice expresamente qui\u00e9nes se lo pidieron a Jes\u00fas; pero por el contexto de la narraci\u00f3n de Lucas tiene que referirse a los miembros de la familia de Sim\u00f3n. En cambio, en la narraci\u00f3n de Marcos se podr\u00eda interpretar como una \u00abinformaci\u00f3n\u00bb por parte de los cuatro disc\u00edpulos que acompa\u00f1an a Jes\u00fas.\u00a0<\/p>\n<p>Lucas evita el uso del presente hist\u00f3rico: <i>legousin (\u2014 <\/i>\u00ab[se lo] dijeron\u00bb: Mc 1,30).\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 39. <i>Se inclin\u00f3 sobre ella\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Lucas emplea el verbo gen\u00e9rico <i>ephistanai <\/i>(= \u00abpresentarse\u00bb, \u00abpersonarse\u00bb); v\u00e9ase la \u00abnota\u00bb exeg\u00e9tica a Lc 2,9. Marcos, por su parte, es m\u00e1s vivido: \u00abse acerc\u00f3, la cogi\u00f3 de la mano y la levant\u00f3\u00bb (Mc 1,31).\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Increp\u00f3 a la fiebre\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>V\u00e9anse las precedentes \u00abnotas\u00bb exeg\u00e9ticas a Lc 4,33.35. La narraci\u00f3n de Marcos no emplea el verbo <i>epetim\u00e9sen (\u2014 <\/i>\u00abintim\u00f3\u00bb, \u00abincrep\u00f3\u00bb); en la redacci\u00f3n de Lucas, el verbo act\u00faa como \u00abenlace verbal\u00bb entre Lc 4, 35 y 4,41. Los tres episodios, unidos por el mismo verbo, presentan a Jes\u00fas en pleno uso de su palabra imperativa, que trae la salud y la salvaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Inmediatamente\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Sobre el adverbio <i>parachr\u00e9ma, <\/i>v\u00e9ase la \u00abnota\u00bb exeg\u00e9tica a Lc 1,64. Su funci\u00f3n aqu\u00ed consiste en demostrar lo instant\u00e1neo de la curaci\u00f3n, y la indicaci\u00f3n siguiente sobre el \u00abservicio\u00bb subraya el car\u00e1cter prodigioso del acontecimiento.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Se puso a servirles\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Lucas emplea el verbo <i>diakonein <\/i>(= \u00abservir\u00bb) en imperfecto. Tanto el significado como el matiz concreto es ambiguo; en sentido absoluto, puede significar \u00abservir a la mesa\u00bb o simplemente \u00abservir\u00bb de un modo gen\u00e9rico.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Curaciones al atardecer (4,40-41)\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 40. <i>Al ponerse el sol\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Lucas simplifica en un solo rasgo la redundancia de su fuente, que acumula dos indicaciones de tiempo: \u00abAl anochecer, cuando se puso el sol\u00bb (Mc 1,32); a Lucas le basta un simple genitivo absoluto: <i>dynontos de tou b\u00e9liou <\/i>( = \u00abal ponerse el sol\u00bb, \u00abcuando ya se pon\u00eda el sol\u00bb). Mateo, en el sumario correspondiente (Mt 8,16), tambi\u00e9n emplea una sola indicaci\u00f3n de tiempo, aunque conserva el inicial genitivo absoluto de Marcos.\u00a0<\/p>\n<p>Conviene notar que en estos sumarios no hay ning\u00fan elemento que pueda sugerir que esa afluencia de enfermos tuvo lugar en una sola ocasi\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Todos los que ten\u00edan (parientes) enfermos de diversas dolencias\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>La narraci\u00f3n de Marcos usa el imperfecto <i>epheron <\/i>(= \u00ab[se los] llevaban\u00bb); Lucas, por su parte, emplea el aoristo <i>\u00e9gagon <\/i>(<i>\u2014 <\/i>\u00ab[se los] presentaron\u00bb o simplemente \u00abllevaron\u00bb). W. R. Farmer <i>(The Synoptic Problem, <\/i>Nueva York 1964, 128-130) defiende que el uso de <i>pherein <\/i>con complemento directo de persona, como aparece en el texto de Marcos, es el resultado de una contaminaci\u00f3n helen\u00edstica entre el posterior verbo <i>pherein y <\/i>un uso m\u00e1s antiguo del verbo <i>agein. <\/i>\u00c9ste es uno de sus argumentos para mantener que la redacci\u00f3n de Marcos es posterior a la de Lucas: \u00abAl elaborar su resumen de la narraci\u00f3n de Mateo, o su combinaci\u00f3n de los textos de Mateo y Lucas, Marcos dio amplia cabida en su redacci\u00f3n a sus propias preferencias estil\u00edsticas\u00bb <i>(op. cit., <\/i>129). Pero conviene notar que este uso del verbo <i>pherein <\/i>se remonta al propio Homero. Lo \u00fanico que ha hecho Lucas ha sido introducir un verbo griego m\u00e1s apropiado, el verbo <i>agein. <\/i>V\u00e9ase mi contribuci\u00f3n <i>The Use of Agein and Pherein in the Synoptic Gospels: <\/i>Hom. a F. Wilbur Gingrich (eds. E. H. Barth\/R. E. Cocroft; Leiden 1972) 147-160. Cf. BGD, 14.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>\u00c9l impon\u00eda las manos\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>La imposici\u00f3n de manos, como signo de curaci\u00f3n, es un gesto desconocido en el Antiguo Testamento y en la literatura rab\u00ednica, pero s\u00ed aparece en la literatura de Qumr\u00e1n. En lQapGn 20,28-29, Abrah\u00e1n ora e impone las manos sobre la cabeza del fara\u00f3n y exorciza al \u00abmal esp\u00edritu\u00bb que aflige al rey (y a toda su familia) por haber llevado a Sara a su palacio. V\u00e9anse las respectivas \u00abnotas\u00bb exeg\u00e9ticas a Lc 4,35 y 4,39.\u00a0<\/p>\n<p>De una comparaci\u00f3n de estas dos narraciones resulta que el \u00fanico elemento ausente en el relato de Lucas es precisamente la oraci\u00f3n; esa ausencia resulta verdaderamente sorprendente, ya que en la redacci\u00f3n de Lucas la oraci\u00f3n de Jes\u00fas es uno de los elementos m\u00e1s destacados (v\u00e9anse nuestras reflexiones en la introducci\u00f3n general a este comentario en el tomo I, pp. 411ss). Para ulteriores detalles, v\u00e9ase D. Flusser, <i>Healing through the Laying-On of Hands in a Dead Sea Scroll: <\/i>IEJ 7 (1957) 107-108; A. Dupont-Sommer, <i>Exorcismes et gu\u00e9risons dans les \u00e9crits de Qumran, <\/i>en <i>Congress Volume, Oxford 1959 <\/i>(VTSup 7; Leiden 1960) 246-261; J. A. Fitzmyer, <i>The G\u00e9nesis Apocryphon of Qumran Cave 1 <\/i>(BibOr 18A; Roma 1971) 140-141.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>A cada uno de ellos\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Lucas ampl\u00eda el n\u00famero de los curados por Jes\u00fas; igual que Mateo (Mt 8,16), donde se habla gen\u00e9ricamente de \u00abtodos\u00bb. Por su parte, Marcos limita la indicaci\u00f3n reduci\u00e9ndola a \u00abmuchos\u00bb (Mc 1,34).\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 41. <i>T\u00fa eres el Hijo de Dios\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Ese t\u00edtulo, como f\u00f3rmula de reconocimiento, no aparece en los dem\u00e1s paralelos, ni en el pasaje de Marcos (Mc 1,34) ni en el texto correspondiente de Mateo (Mt 8,16). Se trata de una aportaci\u00f3n personal de Lucas, que confiere al sumario una tonalidad m\u00e1s dram\u00e1tica y m\u00e1s concreta. La formulaci\u00f3n de Lucas est\u00e1 inspirada en el propio texto de Marcos (Mc 1,34b), donde se dice que Jes\u00fas \u00abno toleraba que los demonios hablasen porque sab\u00edan qui\u00e9n era\u00bb. En el Evangelio seg\u00fan Marcos esta indicaci\u00f3n forma parte del secreto mesi\u00e1nico. Lucas, por lo general, prescinde de ese aspecto, aunque conserva ciertas reminiscencias en la \u00faltima parte del v. 41: \u00abno les dejaba hablar porque sab\u00edan que \u00e9l era el Mes\u00edas\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p>La identificaci\u00f3n de Jes\u00fas como \u00abHijo de Dios\u00bb es una resonancia de la escena del bautismo (Lc 3,22), recogida tambi\u00e9n, con visi\u00f3n retrospectiva, en las narraciones de la infancia (cf. Lc 1,32.35). El contexto global del v. 41 hace pensar que Lucas equipara el t\u00edtulo de \u00abHijo de Dios\u00bb con el de \u00abMes\u00edas\u00bb, aunque en el resto de la narraci\u00f3n se emplean independientemente uno de otro debido a su diversidad de origen veterotestamentario.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>\u00c9l les increpaba\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Nueva presencia de la \u00abpalabra\u00bb conminatoria, expresada una vez m\u00e1s con el imperfecto del verbo <i>epitiman <\/i>(= \u00abincrepar\u00bb, \u00abintimar\u00bb). V\u00e9anse las respectivas \u00abnotas\u00bb exeg\u00e9ticas a Lc 4,35 y 4,39.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>\u00c9l era el Mes\u00edas\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>A prop\u00f3sito del t\u00edtulo, v\u00e9ase la \u00abnota\u00bb exeg\u00e9tica a Lc 2,11. La \u00faltima parte del v. 41 es un comentario personal del evangelista, totalmente distinto del t\u00edtulo \u00abHijo de Dios\u00bb puesto en boca de los demonios. Esta \u00faltima reflexi\u00f3n se debe obviamente al estadio de redacci\u00f3n final del evangelista, que compone su narraci\u00f3n del ministerio de Jes\u00fas varias generaciones despu\u00e9s de que el protagonista realizara hist\u00f3ricamente su actividad.\u00a0<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Salida de Cafarna\u00fan (4,42-44)\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 42. <i>Al hacerse de d\u00eda\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Nueva simplificaci\u00f3n de la referencia temporal, que, en la narraci\u00f3n correspondiente de Marcos, aparece m\u00e1s recargada: \u00abDe madrugada, (cuando) todav\u00eda (estaba) muy oscuro\u00bb <i>(proi ennycha lian). ,2L <\/i>sustituci\u00f3n de Lucas \u2014un genitivo absoluto\u2014 resulta m\u00e1s elegante, desde el punto de vista literario (cf. Lc 4,40).\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Sali\u00f3 y se fue\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Literalmente: \u00absaliendo, se march\u00f3 hacia\u00bb. Vuelve a aparecer el t\u00edpico verbo <i>poreuesthai, <\/i>que sale incluso dos veces en este mismo vers\u00edculo. V\u00e9ase la \u00abnota\u00bb exeg\u00e9tica a Lc 4,30.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Un lugar desierto\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>No hay que interpretar esa indicaci\u00f3n como si se refiriese a un determinado lugar del desierto de Judea. La narraci\u00f3n presenta a Jes\u00fas buscando la soledad, lejos del bullicio de la multitud.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>El gent\u00edo\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Lucas sustituye con un solo t\u00e9rmino la frase de Marcos: \u00abSim\u00f3n y sus compa\u00f1eros\u00bb (Mc 1,36). Recu\u00e9rdese lo que hemos expuesto en el \u00abcomentario\u00bb general a este episodio y v\u00e9ase la \u00abnota\u00bb exeg\u00e9tica sobre <i>ochloi <\/i>en Lc 3,7.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Trataban de impedir que se les escapase\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Literalmente habr\u00eda que traducir: \u00abtrataban de retenerle para que no siguiera su camino <i>(poreuesthai), <\/i>dej\u00e1ndolos a ellos <i>(ap aut\u00f3n).\u00a0<\/i><\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 43. <i>Tengo que proclamar\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Lucas emplea aqu\u00ed el verbo <i>euangelizesthai <\/i>con un complemento directo bien preciso (v\u00e9anse las \u00abnotas\u00bb exeg\u00e9ticas a Lc 1,9; 3,18. Cf., adem\u00e1s, tomo I, p. 247). Hay que notar que, en el vers\u00edculo siguiente (v. 44), la proclamaci\u00f3n se expresa con el verbo <i>keryssein.\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Pero lo m\u00e1s importante de este vers\u00edculo es la presencia del verbo impersonal <i>dei (\u2014 <\/i>\u00abes necesario [que yo]\u00bb, \u00abtengo que\u00bb; v\u00e9ase la \u00abnota\u00bb exeg\u00e9tica a Lc 2,49). Jes\u00fas da comienzo a una misi\u00f3n, de la que nada ni nadie lograr\u00e1 apartarle.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>El Reino de Dios\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Por primera vez, en la narraci\u00f3n evang\u00e9lica propiamente dicha se hace referencia al Reino de Dios. Esta f\u00f3rmula completa es la m\u00e1s normal en el Evangelio seg\u00fan Lucas (cf. Lc 6,20; 7,28; 8,1.10; 9,2.11.27.60. 62; 10,9.11; 11,20; 13,18.20.28.29; 14,15; 16,16; 17,20bis.21; 18,16. 17.24.25.29; 19,11; 21,31; 22,16.18; 23,51). A veces, la referencia es \u00fanicamente a \u00abel Reino\u00bb (cf. Lc 11,2; 12,31.32; 22,29.30; 23,42). Pero en el Evangelio seg\u00fan Lucas no aparece jam\u00e1s la expresi\u00f3n \u00abReino de los cielos\u00bb, que es la que Mateo emplea con mayor frecuencia.\u00a0<\/p>\n<p>El tema de \u00abel Reino\u00bb constituye el anuncio kerigm\u00e1tico m\u00e1s importante en toda la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica. Destaca el Evangelio seg\u00fan Mateo, donde aparece cincuenta y cinco veces, seguido del Evangelio seg\u00fan Lucas con treinta y ocho menciones y s\u00f3lo catorce en el Evangelio seg\u00fan Marcos. En el cuarto Evangelio, el Reino aflora \u00fanicamente en cinco ocasiones. Tambi\u00e9n se encuentra espor\u00e1dicamente en las primeras cartas de Pablo; pero en la literatura paulina \u00abel Reino\u00bb aparece m\u00e1s desva\u00eddo y no es ese elemento operativo y din\u00e1mico que acapara el kerigma de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica. De hecho, fuera de unos cuantos pasajes (por ejemplo, 1 Cor 15,24; Col 1,13), el <i>corpus <\/i>paulino en general no emplea esa noci\u00f3n m\u00e1s que en cat\u00e1logos de vicios o en ciertos pasajes que reflejan la primitiva catequesis cristiana.\u00a0<\/p>\n<p>Es sorprendente que en esta primera presencia de la tem\u00e1tica en la narraci\u00f3n evang\u00e9lica de Lucas no se haga el m\u00e1s m\u00ednimo esfuerzo por definir la naturaleza exacta de \u00abel Reino de Dios\u00bb. Pero lo mismo se puede decir de los otros dos sin\u00f3pticos. Todos ellos presentan a Jes\u00fas como el portavoz de una idea veterotestamentaria, a la que confiere un nuevo \u00e9nfasis en su proclamaci\u00f3n kerigm\u00e1tica. Para un desarrollo ulterior del tema, v\u00e9ase nuestra introducci\u00f3n general, tomo I, pp. 256ss.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Tambi\u00e9n en otras ciudades\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Lucas introduce un peque\u00f1o cambio en la formulaci\u00f3n de su fuente; donde Marcos dice: <i>eis tas echomenas kdmopoleis <\/i>(= \u00aba las aldeas cercanas\u00bb), Lucas escribe: <i>kai tais heterais polesin <\/i>( = \u00abincluso a las dem\u00e1s ciudades\u00bb), G. Schwarz (NTS 23, 1976-1977, 344) explica la diferencia entre <i>komopolis, <\/i>t\u00e9rmino usado por Marcos, y <i>polis, <\/i>que es la palabra empleada por Lucas, como dos traducciones diversas del mismo t\u00e9rmino arameo <i>mdh\u00f3z\u00e1&#8217;, <\/i>que, en su opini\u00f3n, puede significar: \u00abemporio\u00bb, \u00abciudad\u00bb o incluso \u00abregi\u00f3n\u00bb. Es posible. Pero parece m\u00e1s probable que Lucas se haya contentado con sustituir un t\u00e9rmino m\u00e1s bien raro, como el que emplea Marcos, por una palabra m\u00e1s habitual en el griego corriente. En realidad, <i>komopolis <\/i>es un compuesto de <i>k\u00f3me (\u2014 <\/i>\u00abaldea\u00bb) y <i>polis <\/i>(= \u00abciudad\u00bb). Estrab\u00f3n emplea esa palabra en su <i>Geographia, <\/i>12, 2, 6; ulteriormente aparece con relativa frecuencia en los escritores del per\u00edodo bizantino, tal vez influidos por el uso de Marcos.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Para eso he sido enviado\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>El texto paralelo de Marcos dice: \u00abporque para eso he salido\u00bb (Mc 1, 38). La formulaci\u00f3n de Lucas subraya decididamente el plan salv\u00edfico del Padre y relaciona la predicaci\u00f3n del Reino con una misi\u00f3n cuyo objetivo es llevar a cumplimiento ese plan de Dios. La presencia del aoristo segundo pasivo: <i>apestalen <\/i>(= \u00abhe sido enviado\u00bb), es otro ejemplo de la llamada \u00abpasiva teol\u00f3gica\u00bb; es decir, \u00abhe sido enviado\u00bb equivale a \u00abDios me ha enviado\u00bb (cf. M. Zerwick, <i>Graecitas b\u00edblica, <\/i>n. 236).\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p>v. 44. <i>Se fue predicando\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Literalmente: \u00abestaba predicando\u00bb <i>(en keryssdn); <\/i>el imperfecto del verbo <i>einai <\/i>(= \u00abser\u00bb, \u00abestar\u00bb) con participio presente subraya la idea de continuidad y progresi\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Por\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>La lectura mejor representada por los manuscritos es <i>eis <\/i>(= \u00abhacia\u00bb), pero v\u00e9ase la \u00abnota\u00bb exeg\u00e9tica a Lc 4,23, a prop\u00f3sito de la expresi\u00f3n <i>eis ten Kapharnaoum <\/i>(= <i>\u00aben <\/i>Cafama\u00fan\u00bb). La traducci\u00f3n que ofrecemos: \u00abpor\u00bb, no s\u00f3lo recoge el sentido locativo, sino que da cabida al dinamismo de la proclamaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n<div class=\"eBiblia\">\n<p><i>Del pa\u00eds jud\u00edo\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Los manuscritos m\u00e1s importantes y representativos \u2014P , x, B, muchos c\u00f3dices min\u00fasculos de la familia Lake y algunas versiones sir\u00edacas\u2014 leen aqu\u00ed: <i>Ioudaias <\/i>(= \u00abde Judea\u00bb). Otro nutrido grupo de manuscritos \u2014c\u00f3dices A, D, 0 y la tradici\u00f3n textual \u00abkoin\u00e9\u00bb\u2014 cambian el texto por <i>Galilaias (\u2014 <\/i>\u00abde Galilea\u00bb). Pero obviamente se trata de una correcci\u00f3n para armonizar el texto con la t\u00f3nica general de la narraci\u00f3n de Lucas en esta etapa de su composici\u00f3n evang\u00e9lica. Por tanto, hay que mantener <i>Ioudaias <\/i>en cuanto <i>lectio difficilior. <\/i>Con todo, lo m\u00e1s probable es que no haya que restringir el significado a ese \u00e1rea concreta de Palestina \u2022\u2014como distinta de la regi\u00f3n de Galilea\u2014, sino que hay que interpretar la indicaci\u00f3n m\u00e1s bien en sentido gen\u00e9rico: \u00abel pa\u00eds de los jud\u00edos\u00bb o \u00abel pa\u00eds jud\u00edo\u00bb, igual que en otros pasajes semejantes (cf. Lc 1,5; 6,17; 7,17; 23,5; Hch 10,37).\u00a0<\/p>\n<p>Sin embargo, esta frase no deja de crear problemas. Si la comparamos con Lc 5,17; 6,17; 7,17, puede dar la impresi\u00f3n, a primera vista, que el marco geogr\u00e1fico excede los confines de Galilea. Pero lo que se pone de relieve en estos pasajes es m\u00e1s bien la procedencia de la gente que acude a escuchar a Jes\u00fas, est\u00e9 donde est\u00e9 \u2014de hecho, la localizaci\u00f3n geogr\u00e1fica del protagonista no queda claramente especificada\u2014; y as\u00ed viene la gente \u00abde las aldeas de Galilea, de Judea y de Jerusal\u00e9n\u00bb (Lc 5,17), o \u00abprocedente de todo el pa\u00eds jud\u00edo (Judea), de Jerusal\u00e9n y de la costa de Tiro y Sid\u00f3n\u00bb (Lc 6,17), o la noticia se divulga \u00abpor todo el pa\u00eds jud\u00edo (Judea) y la comarca circundante\u00bb (Lc 7,17).\u00a0<\/p>\n<p>Nos encontramos, una vez m\u00e1s, con la t\u00edpica incoherencia de Lucas. \u00bfPretende el evangelista que el lector saque la conclusi\u00f3n de que Jes\u00fas ha abandonado los confines de Galilea? Hay indicaciones curiosas, como Lc 7,1: \u00abentr\u00f3 en Cafama\u00fan\u00bb, es decir, vuelve a Galilea; en Lc 8,26, Jes\u00fas se retira a la regi\u00f3n de los gerasenos, \u00abque est\u00e1 enfrente de Galilea\u00bb. Obviamente, Lucas sigue pensando, en t\u00e9rminos generales, en el ministerio desarrollado por Jes\u00fas en Galilea; pero advierte que su influjo se deja sentir en todo \u00abel pa\u00eds de los jud\u00edos\u00bb. Habr\u00e1 que esperar hasta Lc 9,51, comienzo del gran viaje de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n, para advertir, en un detalle espec\u00edfico, el cambio de perspectiva geogr\u00e1fica. Lo importante es que, en este estadio del ministerio de Jes\u00fas, antes de que empiece a reunir el grupo de disc\u00edpulos y futuros testigos de su actuaci\u00f3n, Lucas no ve ning\u00fan problema en que la actividad desarrollada por su protagonista en Galilea se pueda entender en un sentido bastante m\u00e1s amplio.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>38 Al salir Jes\u00fas de la sinagoga, entr\u00f3 en la casa de Sim\u00f3n. La suegra de Sim\u00f3n estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella. 39 \u00c9l, inclin\u00e1ndose sobre ella, increp\u00f3 a la fiebre, y se le pas\u00f3; ella, levant\u00e1ndose enseguida, se puso a servirles. 40 Al ponerse el sol, todos cuantos ten\u00edan &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-4-38-44-la-suegra-de-simon-pedro-y-otras-curaciones\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 4, 38-44: La suegra de Sim\u00f3n Pedro y otras curaciones\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41457","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41457","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41457"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41457\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41457"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41457"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41457"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}