{"id":41464,"date":"2016-10-07T23:33:42","date_gmt":"2016-10-08T04:33:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-6-12-19-eleccion-de-los-doce-la-muchedumbre-sigue-a-jesus\/"},"modified":"2016-10-07T23:33:42","modified_gmt":"2016-10-08T04:33:42","slug":"lc-6-12-19-eleccion-de-los-doce-la-muchedumbre-sigue-a-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-6-12-19-eleccion-de-los-doce-la-muchedumbre-sigue-a-jesus\/","title":{"rendered":"Lc 6, 12-19 Elecci\u00f3n de los doce &#8211; La muchedumbre sigue a Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">12<\/span> En aquellos d\u00edas, Jes\u00fas sali\u00f3 al monte a orar y pas\u00f3 la noche orando a Dios. <span class=\"versiculo\">13<\/span> Cuando se hizo de d\u00eda, llam\u00f3 a sus disc\u00edpulos, escogi\u00f3 de entre ellos a doce, a los que tambi\u00e9n nombr\u00f3 ap\u00f3stoles: <span class=\"versiculo\">14<\/span> Sim\u00f3n, al que puso de nombre Pedro, y Andr\u00e9s, su hermano; Santiago, Juan, Felipe, Bartolom\u00e9, <span class=\"versiculo\">15<\/span> Mateo, Tom\u00e1s, Santiago el de Alfeo, Sim\u00f3n, llamado el Zelote; <span class=\"versiculo\">16<\/span> Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.<br \/> <span class=\"versiculo\">17<\/span> Despu\u00e9s de bajar con ellos, se par\u00f3 en una llanura con un grupo grande de disc\u00edpulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusal\u00e9n y de la costa de Tiro y de Sid\u00f3n. <span class=\"versiculo\">18<\/span> Ven\u00edan a o\u00edrlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por esp\u00edritus inmundos quedaban curados, <span class=\"versiculo\">19<\/span> y toda la gente trataba de tocarlo, porque sal\u00eda de \u00e9l una fuerza que los curaba a todos. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">12-16. <\/span>No quieras abrir los o\u00eddos de malicioso, creyendo que el Hijo de Dios rogaba porque era d\u00e9bil, para alcanzar lo que El no pod\u00eda hacer; Autor de la potestad, Maestro de la obediencia, nos excita con su ejemplo a cumplir los preceptos de la virtud.<\/p>\n<p>En todas partes ora solo. Los ruegos de los hombres no comprenden las determinaciones de Dios; y nadie hay que pueda participar de los pensamientos de Jesucristo. No sube al monte todo el que ora, sino el que ora elev\u00e1ndose de las cosas de la tierra a las del cielo; pero no aquel que anda sol\u00edcito por las cosas del mundo, por las riquezas y por los honores. Todos los que son perfectos suben al monte, por lo que encontrar\u00e1s en el Evangelio que s\u00f3lo los disc\u00edpulos subieron con el Se\u00f1or al monte. En esto se da a conocer al cristiano, y se le prescribe la forma con que debe orar, cuando prosigue: &#8220;Y pas\u00f3 toda la noche orando a Dios&#8221;, etc. \u00bfCu\u00e1nto es lo que t\u00fa debes hacer por salvar tu alma, cuando Jesucristo pasa toda la noche orando por ti?<\/p>\n<p>\u00bf Puesto que Jesucristo or\u00f3 antes de enviar a sus ap\u00f3stoles, qu\u00e9 es lo que t\u00fa debes hacer cuando pretendes acometer alguna empresa buena? Prosigue, pues: &#8220;Y cuando fue de d\u00eda, llam\u00f3 a sus disc\u00edpulos&#8221;, etc. Esto es, a aquellos a quienes destinaba a propagar entre los hombres los medios de salvaci\u00f3n y a difundir la fe sobre la tierra. Advierte tambi\u00e9n la disposici\u00f3n de Dios: no elige a los sabios, ni a los ricos, ni a los nobles, sino a pescadores y a publicanos, para enviarlos; a fin de que no apareciese que atra\u00eda a los hombres a su gracia por medio de las riquezas, o de la autoridad del poder o de la nobleza; para que prevaleciese la raz\u00f3n de la verdad, no la gracia de la discusi\u00f3n.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">17-19. <\/span> Observese todo diligentemente: de qu\u00e9 manera tambi\u00e9n asciende con los ap\u00f3stoles y desciende hacia la muchedumbre, de qu\u00e9 modo lo segu\u00eda la muchedumbre hacia lo alto; luego, a donde descend\u00eda, llegaban los enfermos: pues, en las alturas no pueden estar los enfermos.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo\">San Cirilo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">12-16. <\/span>Observemos qu\u00e9 es lo que hizo Jesucristo en este caso, c\u00f3mo nos ense\u00f1\u00f3 a insistir en las oraciones divinas separadamente, esto es, en secreto y cuando nadie nos vea; prescindiendo tambi\u00e9n de todo cuidado mundano, para que nuestra alma se levante a la contemplaci\u00f3n de las cosas divinas; as\u00ed nos lo ense\u00f1a el Salvador cuando oraba solo, sali\u00e9ndose a un monte.<\/p>\n<p>V\u00e9ase cu\u00e1l fue el primer cuidado del evangelista; no solamente dice que fueron elegidos los ap\u00f3stoles, sino que hace menci\u00f3n de ellos de una manera nominal, para evitar que alguien se atreva a inscribir a otros en el cat\u00e1logo de los ap\u00f3stoles. &#8220;Sim\u00f3n, a quien llam\u00f3 Pedro, y a su hermano Andr\u00e9s&#8221;.<br \/>\nPor si conviene conocer la etimolog\u00eda de los nombres de los Ap\u00f3stoles, s\u00e9pase que Pedro quiere decir el que desata o el que reconoce; San Andr\u00e9s poder ilustre o el que responde; Santiago el que suplanta el dolor; San Juan, gracia del Se\u00f1or; San Mateo donado o concedido; San Felipe boca grande u orificio de l\u00e1mpara; San Bartolom\u00e9 hijo del que detiene las aguas; Santo Tom\u00e1s abismo o gemelo; Santiago de Alfeo, el que suplanta los pasos de la vida; Judas, confesi\u00f3n, y Sim\u00f3n, obediencia.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">17-19. <\/span> Una vez realizada la reuni\u00f3n de los ap\u00f3stoles, y congregados otros varios de entre los jud\u00edos, y de la regi\u00f3n mar\u00edtima de Tiro y de Sid\u00f3n, -que eran id\u00f3latras-, los constituy\u00f3 en doctores de todo el mundo, para libertar a los jud\u00edos de la servidumbre de la ley y apartar a los id\u00f3latras del error gentil, llev\u00e1ndolos al conocimiento de la verdad; por lo que dice: &#8220;Y bajando con ellos, se par\u00f3 en un llano, y la turba de disc\u00edpulos y un gran gent\u00edo de toda la Judea, y de Jerusal\u00e9n, y de la marina&#8221;, etc.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s que hubo escogido los ap\u00f3stoles, hizo muchos y grandes milagros, para que los jud\u00edos y los gentiles, que hab\u00edan venido, conociesen que ellos hab\u00edan sido distinguidos por Jesucristo con la dignidad del apostolado; y que El no era como los dem\u00e1s hombres, sino m\u00e1s bien Dios, como Verbo encarnado; y prosigue: &#8220;Y todas las gentes procuraban tocarle; porque sal\u00eda de El virtud y los sanaba a todos&#8221;. Cristo no recib\u00eda la virtud de otro, sino que, siendo Dios por naturaleza, curaba a todos los enfermos, derramando sobre ellos su propia virtud.<\/p>\n<h2><span id=\"Crisostomo_hom_42_ad_prop_Antioch\">Cris\u00f3stomo, <em>hom 42 ad prop. Antioch<\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">12-16. <\/span>Lev\u00e1ntate t\u00fa tambi\u00e9n durante la noche, porque entonces es cuando el alma est\u00e1 m\u00e1s pura; las mismas tinieblas y el silencio convidan al alma de una manera eficaz al recogimiento. Adem\u00e1s si miras al cielo, agujereado de estrellas, como si estuviese alumbrado por infinitas luces, y si consideras que los que de d\u00eda danzan e injurian en nada se diferencian de los muertos; entonces detestar\u00e1s todo exceso humano. Todas estas cosas son muy a prop\u00f3sito para elevar el esp\u00edritu; entonces no mortifica la vanagloria, ni fastidia la pereza, ni preocupa la envidia; no quita el fuego el color del hierro tan perfectamente como la oraci\u00f3n nocturna cambia el proceder de los pecadores. Del mismo modo que aquel que siendo mortificado de d\u00eda por los rayos del sol se refrigera por la noche, as\u00ed las l\u00e1grimas, que se derraman por la noche, sirven como de roc\u00edo, y aprovechan para vencer la concupiscencia y desterrar cualquier temor; pero si el hombre no se refresca con este roc\u00edo, se secar\u00e1 durante el d\u00eda. Por cuya raz\u00f3n, aun cuando no reces mucho de noche, ora siquiera una vez cuando te despiertes, y esto es suficiente; muestra que la noche no es buena solamente para el descanso del cuerpo, sino tambi\u00e9n para el alma.<\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">12-16. <\/span>No lo ha llamado por primera vez as\u00ed, sino mucho antes, cuando llevado por Andr\u00e9s, le dice: &#8220;T\u00fa te llamar\u00e1s Cephas, que quiere decir Pedro&#8221; ( Jn 1,42). Y queriendo San Lucas referir los nombres de los ap\u00f3stoles, teniendo que nombrar a San Pedro por necesidad, da a entender de una manera sencilla que antes no se llamaba as\u00ed, sino que el Se\u00f1or fue quien le dio este nombre.<\/p>\n<p>San Mateo por humildad se pospone a Santo Tom\u00e1s, mientras que los otros evangelistas le colocan primero; prosigue: &#8220;A Santiago de Alfeo, y a Sim\u00f3n, llamado el Zelador&#8221;.<\/p>\n<p>En sentido m\u00edstico, el monte sobre el que Jes\u00fas eligi\u00f3 a sus ap\u00f3stoles, da a conocer la elevaci\u00f3n de la santidad que deb\u00eda encontrarse en ellos, para que as\u00ed pudiesen predicarla; por esta raz\u00f3n hab\u00eda sido publicada la ley en la cumbre de un monte.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">17-19. <\/span> No dice marina a causa del mar de la Galilea, que estaba pr\u00f3ximo, lo cual no ser\u00eda extraordinario, sino que quiere hablar del gran mar -en el cual pon\u00edan tambi\u00e9n a Tiro y Sid\u00f3n-, de quienes se dice: &#8220;Y de Tiro, y de Sid\u00f3n&#8221;, cuyas ciudades, como estaban ocupadas por gentiles, con raz\u00f3n se las llama por su nombre, para que se vea cu\u00e1nto se hab\u00eda extendido ya la fama y el poder del Salvador, el cual, como hab\u00eda venido a predicar a todas las ciudades, quer\u00eda ense\u00f1ar a todas a recibir y a aceptar su doctrina; y as\u00ed prosigue: &#8220;Que hab\u00edan venido a o\u00edrle&#8221;.<\/p>\n<p>Rara vez se observar\u00e1 que las turbas hayan seguido a Jes\u00fas a las alturas, ni que haya curado alg\u00fan enfermo en la cumbre de un monte; sino que una vez curada la fiebre de las pasiones, y encendida la luz de la ciencia, ha hecho subir a cada uno hasta la cumbre de la perfecci\u00f3n evang\u00e9lica. Las gentes, que pudieron tocar al Salvador, se curaron por la virtud de Este, como ya hemos visto que el leproso se cur\u00f3, cuando le toc\u00f3 el Se\u00f1or. El tacto del Salvador equivale a la curaci\u00f3n, porque el tocarle es tanto como el creer en El, y aquel por quien es tocado se cura en virtud de la gracia del Se\u00f1or.<\/p>\n<h2><span id=\"Eusebio\">Eusebio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">12-16. <\/span>La segunda combinaci\u00f3n es la de Santiago y de San Juan; de donde prosigue: &#8220;A Santiago y Juan&#8221;, los dos hijos de Zebedeo, que tambi\u00e9n eran pescadores. Despu\u00e9s de estos dos hace menci\u00f3n de San Felipe y San Bartolom\u00e9. San Felipe, seg\u00fan dice San Juan, era de Betsaida, conciudadano de San Andr\u00e9s y de San Pedro; y que el mismo San Bartolom\u00e9, era un hombre sencillo, falto de conocimientos, y de trato social. San Mateo, adem\u00e1s, era de los que recaudaban las contribuciones cuando fue llamado; de \u00e9l hace menci\u00f3n cuando dice: &#8220;A Mateo y a Tom\u00e1s&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_de_cons_evang_2_30\">San Agust\u00edn, <em>de cons. evang. 2, 30<\/em><\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">12-16. <\/span>En el nombre de Judas de Santiago, parece que discrepa San Lucas de San Mateo, quien le llama Tadeo. \u00bfPero qui\u00e9n ha prohibido jam\u00e1s que un hombre tenga dos o tres nombres? Fue elegido Judas el traidor no por imprudencia, sino por providencia. Habiendo tomado el Se\u00f1or sobre s\u00ed todas nuestras debilidades, no rehus\u00f3 este destino de la enfermedad humana, y quiso ser entregado por su ap\u00f3stol, a fin de que t\u00fa mismo, si tu compa\u00f1ero te entrega, soportes con moderaci\u00f3n el error de tu juicio y la p\u00e9rdida de tu beneficio.<\/p>\n<h2><span id=\"Glosa\">Glosa<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">12-16. <\/span>Levant\u00e1ndose los enemigos de Jes\u00fas contra sus milagros y contra su doctrina, eligi\u00f3 a sus ap\u00f3stoles como defensores y testigos de la verdad, a cuya elecci\u00f3n quiso que precediese la oraci\u00f3n; por lo que dice: &#8220;Y aconteci\u00f3 en aquellos d\u00edas&#8221;, etc.<\/p>\n<p>Porque fue de Can\u00e1 de Galilea, que quiere decir Zelo, lo cual se a\u00f1ade, para diferenciarle de Sim\u00f3n Pedro. Prosigue: &#8220;A Judas, hermano de Santiago, y a Judas Iscariote, que fue el traidor&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">17-19. <\/span> Esto es, a curar sus almas, y a sanar de todas sus enfermedades, o sea del cuerpo.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Clemente_de_Roma_papa\">San Clemente de Roma, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_a_los_corintios_Autenticidad_de_la_sucesion_apostolica\">Carta a los corintios: Autenticidad de la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">n. 42-44 (trad. F. Qu\u00e9r\u00e9)<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">Los ap\u00f3stoles recibieron del Se\u00f1or la buena nueva para trasmitirla a nosotros (cf. Lc 6,13).<\/p>\n<p>Jesucristo ha sido enviado por Dios. Por tanto, Cristo viene de Dios, los ap\u00f3stoles de Cristo. Estos dos env\u00edos o misiones vienen nada menos que de la voluntad de Dios. Los ap\u00f3stoles, revestidos de la certeza de la resurrecci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, equipados con sus instrucciones, afianzados por la palabra de Dios, se pusieron en camino, asistidos por el Esp\u00edritu Santo para anunciar que el Reino de Dios est\u00e1 cerca. Predicaron en el campo y en las ciudades donde establecieron sus primicias y donde discern\u00edan con la ayuda del Esp\u00edritu Santo quienes ser\u00edan los obispos y los di\u00e1conos de los futuros fieles.<\/p>\n<p>\u00bfEs de extra\u00f1ar que aquellos hombres que Dios provey\u00f3 de esta misi\u00f3n en Cristo, hayan establecido, a su vez, los ministros que acabo de nombrar?&#8230;Nuestros ap\u00f3stoles sab\u00edan, gracias a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que los hombres discutir\u00edan sobre la funci\u00f3n del obispo. Esta es la raz\u00f3n por la que, en su presciencia perfecta, establecieron los ministros mencionados m\u00e1s arriba e instituyeron que despu\u00e9s de su muerte otros hombres, debidamente probados, seguir\u00edan en la sucesi\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_de_Alejandria_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Cirilo de Alejandr\u00eda, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_Mision_de_salvar_al_mundo\">Comentario: Misi\u00f3n de salvar al mundo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Comentario sobre el evangelio de San Juan, 3,130 (Liturgia de las Horas).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEligi\u00f3 a doce de ellos, a los que dio el nombre de Ap\u00f3stoles\u00bb (Lc 6,13).<\/p>\n<p>Nuestro Se\u00f1or Jesucristo instituy\u00f3 a aquellos que hab\u00edan de ser gu\u00edas y maestros de todo el mundo y \u201cadministradores de sus divinos misterios\u201d (1Co 4,1), y les mand\u00f3 que fueran como astros que iluminaran con su luz no s\u00f3lo el pa\u00eds de los jud\u00edos, sino tambi\u00e9n a todos los pa\u00edses que hay bajo el sol, a todos los hombres que habitan la tierra entera. Es verdad lo que afirma la Escritura: \u201cNadie puede arrogarse este honor: Dios es quien llama\u201d (He 5,4). (\u2026) <\/p>\n<p>Si el Se\u00f1or ten\u00eda la convicci\u00f3n de que hab\u00eda de enviar a sus disc\u00edpulos como el Padre lo hab\u00eda enviado a \u00e9l (Jn 20,21), era necesario que ellos, que hab\u00edan de ser imitadores de uno y otro, supieran con qu\u00e9 finalidad el Padre hab\u00eda enviado al Hijo. Por esto, Cristo, exponiendo en diversas ocasiones las caracter\u00edsticas de su propia misi\u00f3n, dec\u00eda: \u201cNo he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.\u201d (Lc 5,32) Y tambi\u00e9n: \u201cHe bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado\u201d. (Jn 6,38) Porque \u201cDios no mand\u00f3 su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por \u00e9l.\u201d (Jn 3,17)<\/p>\n<p>De este modo, resume en pocas palabras la regla de conducta de los ap\u00f3stoles, ya que, al afirmar que los env\u00eda como el Padre lo ha enviado a \u00e9l, les da a entender que su misi\u00f3n consiste en invitar a los pecadores a que se arrepientan y curar a los enfermos de cuerpo y de alma, y que en el ejercicio de su ministerio no han de buscar su voluntad, sino la de aquel que los ha enviado, y que han de salvar al mundo con la doctrina que de \u00e9l han recibido.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_Los_apostoles_testigos_del_Cristo_resucitado\">Homil\u00eda: Los ap\u00f3stoles, testigos del Cristo resucitado.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda sobre la primera carta a los Corintios; 4, 3; PG 61,34 (Liturgia de las Horas)<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEligi\u00f3 a Doce de entre sus disc\u00edpulos\u00bb (Lc 6,13).<\/p>\n<p>San Pablo dec\u00eda: \u00abLo d\u00e9bil de Dios es m\u00e1s fuerte que los hombres\u00bb (1Co 1,25). Esta fuerza de la predicaci\u00f3n divina la demuestran los hechos siguientes. \u00bfDe d\u00f3nde les vino a aquellos doce hombres, ignorantes, que viv\u00edan junto a lagos, r\u00edos y desiertos, el acometer una obra de tan grandes proporciones y el enfrentarse con todo el mundo, ellos, que seguramente no hab\u00edan ido nunca a la ciudad ni se hab\u00edan presentado en p\u00fablico? Y m\u00e1s, si tenemos en cuenta que eran miedosos y apocados, como sabemos por la descripci\u00f3n que de ellos nos hace el evangelista que no quiso disimular sus defectos, lo cual constituye la mayor garant\u00eda de su veracidad. \u00bfQu\u00e9 nos dice de ellos? Que, cuando Cristo fue apresado, unos huyeron y otro el primero entre ellos, lo neg\u00f3, a pesar de todos los milagros que hab\u00edan presenciado.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se explica, pues, que aquellos que, mientras Cristo viv\u00eda, sucumbieron al ataque de los jud\u00edos, despu\u00e9s una vez muerto y sepultado, se enfrentaran contra el mundo entero, si no es por el hecho de su resurrecci\u00f3n, que algunos niegan, y porque les habl\u00f3 y les infundi\u00f3 \u00e1nimos? De lo contrario, se hubieran dicho: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es esto? No pudo salvarse a s\u00ed mismo, y \u00bfnos va a proteger a nosotros? Cuando estaba vivo, no se ayud\u00f3 a s\u00ed mismo, y \u00bfahora, que est\u00e1 muerto, nos tender\u00e1 una mano? El, mientras viv\u00eda, no convenci\u00f3 a nadie, y \u00bfnosotros, con s\u00f3lo pronunciar su nombre, persuadiremos a todo el mundo? [\u2026]\u00bb. Todo lo cual es prueba evidente de que, si no lo hubieran visto resucitado y no hubieran tenido pruebas bien claras de su poder, no se hubieran lanzado a una aventura tan arriesgada.<\/p>\n<h2><span id=\"Concilio_Vaticano_II\">Concilio Vaticano II<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Lumen_Gentium_los_Obispos_sucesores_de_los_Apostoles\">Lumen Gentium: los Obispos, sucesores de los Ap\u00f3stoles<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia, nn. 24-25<\/p>\n<p>\nLos Obispos, en su calidad de sucesores de los Ap\u00f3stoles, reciben del Se\u00f1or a quien se ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra, la misi\u00f3n de ense\u00f1ar a todas las gentes y de predicar el Evangelio a toda criatura, a fin de que todos los hombres logren la salvaci\u00f3n por medio de la fe, el bautismo y el cumplimiento de los mandamientos.  <\/p>\n<p>Para el desempe\u00f1o de esta misi\u00f3n, Cristo el Se\u00f1or prometi\u00f3 a sus Ap\u00f3stoles el Esp\u00edritu Santo, a quien envi\u00f3 de hecho el d\u00eda de Pentecost\u00e9s desde el cielo para que, confortados con su virtud, fuesen sus testigos hasta los confines de la tierra ante las gentes, pueblos y reyes. Este encargo que el Se\u00f1or confi\u00f3 a los pastores de su pueblo es un verdadero servicio, y en la Sagrada Escritura se llama muy significativamente &#8220;diakon\u00eda&#8221;, o sea ministerio&#8230;  <\/p>\n<p>Entre los oficios principales de los Obispos se destaca la predicaci\u00f3n del Evangelio. Porque los Obispos son los pregoneros de la fe que ganan nuevos disc\u00edpulos para Cristo y son los maestros aut\u00e9nticos, es decir, herederos de la autoridad de Cristo, que predican al pueblo que les ha sido encomendado la fe que ha de creerse y ha de aplicarse a la vida, la ilustran con la luz del Esp\u00edritu Santo, extrayendo del tesoro de la Revelaci\u00f3n las cosas nuevas y las cosas viejas, la hacen fructificar y con vigilancia apartan de la grey los errores que la amenazan.  <\/p>\n<p>Los Obispos, cuando ense\u00f1an en comuni\u00f3n por el Romano Pont\u00edfice, deben ser respetados por todos como los testigos de la verdad divina y cat\u00f3lica; los fieles, por su parte, tienen obligaci\u00f3n de aceptar y adherirse con religiosa sumisi\u00f3n del esp\u00edritu al parecer de su Obispo, en materias de fe y de costumbres cuando \u00e9l la expone en nombre de Cristo.  <\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_audiencia_general_11-12-2006_ver_al_Resucitado\">Catequesis, audiencia general (11-12-2006): ver al Resucitado<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abSim\u00f3n el Cananeo y Judas Tadeo\u00bb (Lc 6,15s).<\/p>\n<p>Hoy contemplamos a dos de los doce Ap\u00f3stoles:\u00a0 Sim\u00f3n el Cananeo y Judas Tadeo (a quien no hay que confundir con Judas Iscariote). Los consideramos juntos, no s\u00f3lo porque en las listas de los Doce siempre aparecen juntos (cf. Mt 10, 4; Mc 3, 18; Lc 6, 15; Hch 1, 13), sino tambi\u00e9n porque las noticias que se refieren a ellos no son muchas, si exceptuamos el hecho de que el canon del Nuevo Testamento conserva una carta atribuida a Judas Tadeo.<\/p>\n<p>Sim\u00f3n recibe un ep\u00edteto diferente en las cuatro listas:\u00a0 mientras Mateo y Marcos lo llaman &#8220;Cananeo&#8221;, Lucas en cambio lo define &#8220;Zelota&#8221;. En realidad, los dos calificativos son equivalentes, pues significan lo mismo:\u00a0 en hebreo, el verbo qan\u00e0&#8217; significa &#8220;ser celoso, apasionado&#8221; y se puede aplicar tanto a Dios, en cuanto que es celoso del pueblo que eligi\u00f3 (cf. Ex 20, 5), como a los hombres que tienen celo ardiente por servir al Dios \u00fanico con plena entrega, como El\u00edas (cf.\u00a01 R 19, 10).<\/p>\n<p>Por tanto, es muy posible que este Sim\u00f3n, si no pertenec\u00eda propiamente al movimiento nacionalista de los zelotas, al menos se distinguiera por un celo ardiente por la identidad jud\u00eda y, consiguientemente, por Dios, por su pueblo y por la Ley divina. Si es as\u00ed, Sim\u00f3n est\u00e1 en los ant\u00edpodas de Mateo que, por el contrario, como publicano proced\u00eda de una actividad considerada totalmente impura. Es un signo evidente de que Jes\u00fas llama a sus disc\u00edpulos y colaboradores de los m\u00e1s diversos estratos sociales y religiosos, sin exclusiones. A \u00e9l le interesan las personas, no las categor\u00edas sociales o las etiquetas.<\/p>\n<p>Y es hermoso que en el grupo de sus seguidores, todos, a pesar de ser diferentes, conviv\u00edan juntos, superando las imaginables dificultades:\u00a0 de hecho, Jes\u00fas mismo es el motivo de cohesi\u00f3n, en el que todos se encuentran unidos. Esto constituye claramente una lecci\u00f3n para nosotros, que con frecuencia tendemos a poner de relieve las diferencias y quiz\u00e1 las contraposiciones, olvidando que en Jesucristo se nos da la fuerza para superar nuestros conflictos.<\/p>\n<p>Conviene tambi\u00e9n \u00a0recordar \u00a0que \u00a0el grupo de los Doce es la prefiguraci\u00f3n de la Iglesia, en la que deben encontrar espacio todos los \u00a0carismas, \u00a0pueblos \u00a0y razas, as\u00ed como \u00a0todas \u00a0las \u00a0cualidades humanas, que encuentran \u00a0su armon\u00eda y su unidad en la comuni\u00f3n con Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a Judas Tadeo, as\u00ed es llamado por la tradici\u00f3n, uniendo dos nombres diversos:\u00a0 mientras Mateo y Marcos lo llaman simplemente &#8220;Tadeo&#8221; (Mt 10, 3; Mc 3, 18), Lucas lo llama &#8220;Judas de Santiago&#8221; (Lc 6, 16; Hch 1, 13). No se sabe a ciencia cierta de d\u00f3nde viene el sobrenombre Tadeo y se explica como proveniente del arameo tadd\u00e0&#8217;, que quiere decir &#8220;pecho&#8221; y por tanto significar\u00eda &#8220;magn\u00e1nimo&#8221;, o como una abreviaci\u00f3n de un nombre griego como &#8220;Teodoro, Te\u00f3doto&#8221;.<\/p>\n<p>Se sabe poco de \u00e9l. S\u00f3lo san Juan se\u00f1ala una petici\u00f3n que hizo a Jes\u00fas durante la \u00faltima Cena. Tadeo le dice al Se\u00f1or:\u00a0 &#8220;Se\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?&#8221;. Es una cuesti\u00f3n de gran actualidad; tambi\u00e9n nosotros preguntamos al Se\u00f1or:\u00a0 \u00bfpor qu\u00e9 el Resucitado no se ha manifestado en toda su gloria a sus adversarios para mostrar que el vencedor es Dios? \u00bfPor qu\u00e9 s\u00f3lo se manifest\u00f3 a sus disc\u00edpulos? La respuesta de Jes\u00fas es misteriosa y profunda. El Se\u00f1or dice:\u00a0 &#8220;Si alguno me ama, guardar\u00e1 mi palabra, y mi Padre lo amar\u00e1, y vendremos a \u00e9l, y pondremos nuestra morada en \u00e9l&#8221; (Jn 14, 22-23). Esto quiere decir que al Resucitado hay que verlo y percibirlo tambi\u00e9n con el coraz\u00f3n, de manera que Dios pueda poner su morada en nosotros. El Se\u00f1or no se presenta como una cosa. \u00c9l quiere entrar en nuestra vida y por eso su manifestaci\u00f3n implica y presupone un coraz\u00f3n abierto. S\u00f3lo as\u00ed vemos al Resucitado.<\/p>\n<p>A Judas Tadeo se le ha atribuido la paternidad de una de las cartas del Nuevo Testamento que se suelen llamar &#8220;cat\u00f3licas&#8221; por no estar dirigidas a una Iglesia local determinada, sino a un c\u00edrculo mucho m\u00e1s amplio de destinatarios. Se dirige &#8220;a los que han sido llamados, amados de Dios Padre y guardados para Jesucristo&#8221; (v. 1). Esta carta tiene como preocupaci\u00f3n central alertar a los cristianos ante todos los que toman como excusa la gracia de Dios para disculpar sus costumbres depravadas y para desviar a otros hermanos con ense\u00f1anzas inaceptables, introduciendo divisiones dentro de la Iglesia &#8220;alucinados en sus delirios&#8221; (v. 8), as\u00ed define Judas esas doctrinas e ideas particulares. Los compara incluso con los \u00e1ngeles ca\u00eddos y, utilizando palabras fuertes, dice que &#8220;se han ido por el camino de Ca\u00edn&#8221; (v.\u00a011). Adem\u00e1s, sin reticencias los tacha de &#8220;nubes sin agua zarandeadas por el viento, \u00e1rboles de oto\u00f1o sin frutos, dos veces muertos, arrancados de ra\u00edz; son olas salvajes del mar, que echan la espuma de su propia verg\u00fcenza, estrellas errantes a quienes est\u00e1 reservada la oscuridad de las tinieblas para siempre&#8221; (vv. 12-13).<\/p>\n<p>Hoy no se suele utilizar un lenguaje tan pol\u00e9mico, que sin embargo nos dice algo importante. En medio de todas las tentaciones, con todas las corrientes de la vida moderna, debemos conservar la identidad de nuestra fe. Ciertamente, es necesario seguir con firme constancia el camino de la indulgencia y el di\u00e1logo, que emprendi\u00f3 felizmente el concilio Vaticano II. Pero este camino del di\u00e1logo, tan necesario, no debe hacernos olvidar el deber de tener siempre presentes y subrayar con la misma fuerza las l\u00edneas fundamentales e irrenunciables de nuestra identidad cristiana.<\/p>\n<p>Por otra parte, es preciso tener muy presente que nuestra identidad exige fuerza, claridad y valent\u00eda ante las contradicciones del mundo en que vivimos. Por eso, el texto de la carta prosigue as\u00ed:\u00a0 &#8220;Pero vosotros, queridos \u2015nos habla a todos nosotros\u2015, edific\u00e1ndoos sobre vuestra sant\u00edsima fe y orando en el Esp\u00edritu Santo, manteneos en la caridad de Dios, aguardando la misericordia de nuestro Se\u00f1or Jesucristo para vida eterna. A los que vacilan tratad de convencerlos&#8230;&#8221; (vv. 20-22). La carta se concluye con estas bell\u00edsimas palabras:\u00a0 &#8220;Al que es capaz de guardaros inmunes de ca\u00edda y de presentaros sin tacha ante su gloria con alegr\u00eda, al Dios \u00fanico, nuestro Salvador, por medio de Jesucristo, nuestro Se\u00f1or, gloria, majestad, fuerza y poder antes de todo tiempo, ahora y por todos los siglos. Am\u00e9n&#8221; (vv. 24-25).<\/p>\n<p>Se ve con claridad que el autor de estas l\u00edneas vive en plenitud su fe, a la que pertenecen realidades grandes, como la integridad moral y la alegr\u00eda, la confianza y, por \u00faltimo, la alabanza, todo ello motivado s\u00f3lo por la bondad de nuestro \u00fanico Dios y por la misericordia de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Por eso, ojal\u00e1 que tanto Sim\u00f3n el Cananeo como Judas Tadeo nos ayuden a redescubrir siempre y a vivir incansablemente la belleza de la fe cristiana, sabiendo testimoniarla con valent\u00eda y al mismo tiempo con serenidad.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_03-05-2006_Tradicion_viva\">Catequesis (03-05-2006): Tradici\u00f3n viva.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Audiencia General, 3 de mayo de 2006.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLlam\u00f3 a sus disc\u00edpulos, escogi\u00f3 a doce de entre ellos y les dio el nombre de ap\u00f3stoles\u00bb (cf. Lc 6,12-13).<\/p>\n<p>La Tradici\u00f3n apost\u00f3lica no es una colecci\u00f3n de cosas, palabras, como una caja de cosas muertas; la Tradici\u00f3n es el r\u00edo de la vida nueva que viene desde los or\u00edgenes, de Cristo hasta nosotros, y nos implica en la historia de Dios con la humanidad. Este tema de la Tradici\u00f3n&#8230; es de gran importancia para la vida de la Iglesia. El Concilio Vaticano II ha subrayado, a este respecto, que la Tradici\u00f3n es apost\u00f3lica primero en sus or\u00edgenes: \u00abDispuso Dios benignamente que todo lo que hab\u00eda revelado para la salvaci\u00f3n de los hombres permaneciera \u00edntegro para siempre y se fuera transmitiendo a todas las generaciones. Por ello Cristo Se\u00f1or, en quien se consuma la revelaci\u00f3n total del Dios sumo (2C 1,20; 3,16-4,6), mand\u00f3 a los Ap\u00f3stoles que predicaran a todos los hombres el Evangelio, comunic\u00e1ndoles los dones divinos. Este Evangelio, prometido antes por los Profetas, lo complet\u00f3 El y lo promulg\u00f3 con su propia boca, como fuente de toda la verdad salvadora y de la ordenaci\u00f3n de las costumbres\u00bb (Dei Verbum 7). El Concilio prosigue subrayando que este compromiso ha sido fielmente llevado a cabo \u00abpor los ap\u00f3stoles que por la predicaci\u00f3n oral, en los ejemplos e instituciones, transmitieron todo lo que hab\u00edan aprendido de la misma boca de Cristo, viviendo con \u00e9l y vi\u00e9ndole actuar; y tambi\u00e9n que ellos mismos gozaban de sugerencias dadas por el Esp\u00edritu Santo\u00bb. Con los ap\u00f3stoles, a\u00f1ade el Concilio, colaboraron tambi\u00e9n \u00abunos hombres de su mismo entorno, los cuales, bajo la inspiraci\u00f3n del mismo Esp\u00edritu Santo, consignaron por escrito el mensaje de salvaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Cabezas del Israel escatol\u00f3gico, en n\u00famero de doce tal como lo eran las tribus del pueblo elegido, los ap\u00f3stoles continuaron la \u00abcosecha\u00bb comenzada por el Se\u00f1or y lo hicieron, ante todo, transmitiendo el don recibido, la Buena Nueva del Reino llegado a los hombres en Jesucristo. El n\u00famero de doce expresa no s\u00f3lo la continuidad con la ra\u00edz santa, el Israel de las doce tribus, sino tambi\u00e9n el destino universal de su ministerio, portador de salvaci\u00f3n hasta los extremos de la tierra. Se puede captar eso a partir del valor simb\u00f3lico de los n\u00fameros en el mundo sem\u00edtico: doce es el resultado de la multiplicaci\u00f3n de tres, n\u00famero perfecto, por cuatro, n\u00famero que nos remite a los cuatro puntos cardinales, es decir, al mundo entero.<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_Benedicta_de_la_Cruz_Edith_Stein\">Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein)<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Oracion_Oracion_de_Jesus_oracion_de_la_Iglesia\">Oraci\u00f3n: \u00abOraci\u00f3n de Jes\u00fas, oraci\u00f3n de la Iglesia\u00bb<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">.=Falta referencia=<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abSe pas\u00f3 la noche en la oraci\u00f3n de Dios\u00bb (Lc 6,12).<\/p>\n<p>Toda alma humana es un templo de Dios : eso nos abre una perspectiva ancha y del todo nueva. La vida de oraci\u00f3n de Jes\u00fas es la clave para comprender la oraci\u00f3n de la Iglesia. Vemos c\u00f3mo Cristo ha participado en el servicio divino, en la liturgia de su pueblo&#8230;; ha hecho que la liturgia de la antigua alianza encontrara su plenitud en la de la nueva alianza.<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas no ha tomado, tan s\u00f3lo, parte en el servicio divino p\u00fablico prescrito por la ley. En los evangelios encontramos numerosas referencias a su oraci\u00f3n solitaria durante el silencio de la noche, en las cumbres salvajes de las monta\u00f1as, en los lugares desiertos. La vida p\u00fablica de Jes\u00fas ha sido precedida por cuarenta d\u00edas y cuarenta noches de oraci\u00f3n (Mt 4,12). Antes de escoger a sus doce ap\u00f3stoles y enviarlos en misi\u00f3n, se retira a orar en la soledad de la monta\u00f1a. En el monte de los Olivos, se prepar\u00f3 para ir hasta el G\u00f3lgota. El grito que \u00c9l dirigi\u00f3 al Padre en esta hora, nos revelan \u2013en unas breves palabras que lucen como estrellas en nuestras horas dif\u00edciles &#8211; la hora m\u00e1s dolorosa de su vida en el monte de los Olivos: \u00abPadre, si t\u00fa lo quieres, aleja de m\u00ed \u00e9ste c\u00e1liz; pero, que no se haga mi voluntad sino la tuya\u00bb (Lc 22,42). Estas palabras son como un rayo que, por un instante, nos ilumina la vida m\u00e1s \u00edntima del alma de Jes\u00fas, el misterio insondable de su ser de hombre-Dios y de su di\u00e1logo con el Padre. Este di\u00e1logo ha permanecido, ciertamente, a lo largo de toda su vida, sin interrumpirse jam\u00e1s.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Uso_liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<ul>\n<li>Santos Sim\u00f3n y Judas, ap\u00f3stoles<\/li>\n<li>Martes XXIII del Tiempo Ordinario<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>12 En aquellos d\u00edas, Jes\u00fas sali\u00f3 al monte a orar y pas\u00f3 la noche orando a Dios. 13 Cuando se hizo de d\u00eda, llam\u00f3 a sus disc\u00edpulos, escogi\u00f3 de entre ellos a doce, a los que tambi\u00e9n nombr\u00f3 ap\u00f3stoles: 14 Sim\u00f3n, al que puso de nombre Pedro, y Andr\u00e9s, su hermano; Santiago, Juan, Felipe, Bartolom\u00e9, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-6-12-19-eleccion-de-los-doce-la-muchedumbre-sigue-a-jesus\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 6, 12-19 Elecci\u00f3n de los doce &#8211; La muchedumbre sigue a Jes\u00fas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41464","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41464","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41464"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41464\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41464"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41464"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41464"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}