{"id":41465,"date":"2016-10-07T23:33:44","date_gmt":"2016-10-08T04:33:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-6-20-26-dichosos\/"},"modified":"2016-10-07T23:33:44","modified_gmt":"2016-10-08T04:33:44","slug":"lc-6-20-26-dichosos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-6-20-26-dichosos\/","title":{"rendered":"Lc 6, 20-26: Dichosos"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">20<\/span> \u00c9l, levantando los ojos hacia sus disc\u00edpulos, les dec\u00eda: \u00abBienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.<br \/> <span class=\"versiculo\">21<\/span> Bienaventurados los que ahora ten\u00e9is hambre, porque quedar\u00e9is saciados.<br \/>\nBienaventurados los que ahora llor\u00e1is, porque reir\u00e9is.<br \/> <span class=\"versiculo\">22<\/span> Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. <span class=\"versiculo\">23<\/span> Alegraos ese d\u00eda y saltad de gozo, porque vuestra recompensa ser\u00e1 grande en el cielo. Eso es lo que hac\u00edan vuestros padres con los profetas.<br \/> <span class=\"versiculo\">24<\/span> Pero \u00a1ay de vosotros, los ricos, porque ya hab\u00e9is recibido vuestro consuelo!<br \/> <span class=\"versiculo\">25<\/span> \u00a1Ay de vosotros, los que est\u00e1is saciados, porque tendr\u00e9is hambre!<br \/>\n\u00a1Ay de los que ahora re\u00eds, porque har\u00e9is duelo y llorar\u00e9is!<br \/> <span class=\"versiculo\">26<\/span> \u00a1Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que vuestros padres hac\u00edan con los falsos profetas. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_Dichosos\">Comentario: Dichosos.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Comentario al evangelio de Lucas, V, 53-55.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abDichosos los pobres\u2026 Dichosos los que llor\u00e1is\u00bb ().<\/p>\n<p>\u00abBienaventurados los pobres.\u00bb No todos los pobres son bienaventurados; porque la pobreza es una cosa neutra : puede haber pobres buenos y pobres malos\u2026Bienaventurado el pobre que ha clamado al Se\u00f1or y ha sido escuchado (Sl 33,7) : pobre de faltas, pobre de vicios, el pobre en quien el pr\u00edncipe de este mundo nada ha encontrado (Jn 14,30), pobre a imitaci\u00f3n de ese Pobre, el cual, siendo rico se ha hecho pobre por nosotros (2Co 8,9). Es por eso que Mateo da una explicaci\u00f3n m\u00e1s completa : \u00abDichosos los pobres en esp\u00edritu\u00bb, porque el pobre en esp\u00edritu no se hincha, no se ensalza en un pensamiento totalmente humano. As\u00ed es la primera bienaventuranza.<\/p>\n<p>[\u00abBienaventurados los mansos\u00bb escribe, seguidamente, Mateo.] Habiendo dejado todo pecado\u2026, estando contento de mi simplicidad, desnudo de mal, s\u00f3lo me falta moderar mi car\u00e1cter. \u00bfDe qu\u00e9 me sirve no poseer bienes de este mundo si no soy manso y pac\u00edfico? Puesto que seguir el camino recto quiere decir seguir a aqu\u00e9l que dice : \u00abAprended de m\u00ed que soy manso y humilde de coraz\u00f3n\u00bb (Mt 11,29)\u2026<\/p>\n<p>Hecho esto, acu\u00e9rdate de que eres pecador: llora tus pecados, llora tus faltas. Est\u00e1 bien que la tercera bienaventuranza sea para los que lloran sus pecados, porque es la Trinidad la que perdona los pecados. Purif\u00edcate, pues, con tus l\u00e1grimas y l\u00e1vate con tu llanto. Si lloras por ti mismo, nadie tendr\u00e1 que llorarte\u2026 Cada uno tiene sus muertos por quien llorar; estamos muertos cuando pecamos\u2026 Que el que es pecador llore, pues, por \u00e9l mismo y se corrija para llegar a ser justo, porque \u00abel justo se acusa a s\u00ed mismo\u00bb (Pr 18,17).<\/p>\n<h2><span id=\"Beato_Carlos_de_Foucauld\">Beato Carlos de Foucauld <\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Meditacion\">Meditaci\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Meditaciones sobre los Evangelios relativos a 15 virtudes, Nazaret 1897-98; n\u00ba 15<\/p>\n<p>\u201cFelices ustedes, los que ahora lloran\u201d<\/p>\n<p>    Confiemos, esperemos, nosotros todos que lloramos, que derramamos l\u00e1grimas inocentes; esperemos, si lloramos los dolores de nuestro cuerpo o de nuestra alma: nos sirven de purgatorio, Dios se sirve de eso para [\u2026] que levantemos los ojos hacia \u00e9l, nos purifiquemos y santifiquemos. <\/p>\n<p>    Confiemos todav\u00eda m\u00e1s si lloramos los dolores de otros, porque esta caridad nos es inspirada por Dios y le agrada; confiemos tambi\u00e9n si lloramos nuestros pecados, porque esta compunci\u00f3n la pone Dios mismo en nuestras almas. Confiemos todav\u00eda m\u00e1s si lloremos con un coraz\u00f3n puro los pecados de otros, porque este amor por la gloria de Dios y la santificaci\u00f3n de las almas nos son inspiradas por Dios y esto es una gracia.<\/p>\n<p>    Confiemos, si lloramos por el deseo de ver a Dios y el dolor pode estar separados de \u00c9l; porque este deseo amoroso es obra de Dios en nosotros. \u00a1Confiemos tambi\u00e9n si lloramos solamente porque amamos, sin desear ni temer nada, queriendo plenamente todo lo que Dios quiere y queriendo s\u00f3lo esto, la dicha de su gloria, sufriendo de sus sufrimientos pasados, llorando unas veces de compasi\u00f3n por el recuerdo de su Pasi\u00f3n, y otras de alegr\u00eda con el pensamiento de su Ascensi\u00f3n y de su gloria, y otras simplemente de emoci\u00f3n porque le amamos hasta morir de amor!<\/p>\n<p>    Oh Jes\u00fas dulc\u00edsimo, hazme llorar por todo esto; hazme derramar todas las l\u00e1grimas que manifiesten mi amor hacia ti, por ti y para ti. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Leon_Magno_papa_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Le\u00f3n Magno, papa y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p>Serm\u00f3n 95 ; PL 54, 461<br \/>\n&#8220;\u00a1Felices ustedes, los pobres!&#8221;<\/p>\n<p>    \u201cDichosos los pobres en el esp\u00edritu, porque de ellos es el Reino de los cielos\u201d (Mt 5, 3). No habr\u00e1 podido pedir que de algunos pobres la Verdad hab\u00eda querido hablar, diciendo, s\u00ed: \u201cDichosos los pobres\u201d; ella no hab\u00eda a\u00f1adido nada sobre el g\u00e9nero de pobres que ten\u00eda que entender: habr\u00e1 parecido antes que, para merecer el Reino de los cielos, bastar\u00eda s\u00f3lo la indigencia de la que muchos padecen por el efecto de una penosa y dura necesidad. Pero diciendo: \u201cDichosos los pobres en el esp\u00edritu\u201d, el Se\u00f1or muestra que el Reino de los cielos debe ser dado a los que recomienda la humildad del alma m\u00e1s que la penuria de los recursos.<\/p>\n<p>    No puede dudarse de que los pobres consiguen con m\u00e1s facilidad que los ricos el don de la humildad, ya que los pobres, en su indigencia, se familiarizan f\u00e1cilmente con la mansedumbre y, en cambio los ricos se habit\u00faan f\u00e1cilmente a la soberbia. Sin embargo, no faltan tampoco ricos adornados  de esta humildad y que de tal modo usan de sus riquezas que no se ensoberbecen con ellas, sino que se sirven m\u00e1s bien de ellas para obras de caridad, considerando que su mejor ganancia es emplear los bienes  que  poseen en aliviar la miseria de los pr\u00f3jimos. El don de esta pobreza se da, pues en toda clase de hombres y en todas las condiciones en las que el hombre puede vivir, pues pueden ser iguales por el deseo incluso aquellos que por la fortuna son desiguales, y poco importan las diferencias en los bienes terrenos si hay igualdad en las riquezas del esp\u00edritu. Bienaventurada es, pues, aquella pobreza que no se siente cautivada por el amor de bienes terrenos ni pone  su ambici\u00f3n en acrecentar las riquezas de este mundo, sino que desea m\u00e1s bien los bienes del cielo.<\/p>\n<h2><span id=\"Leon_XIII_papa\">Le\u00f3n XIII, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Enciclica\">Enc\u00edclica: <\/span><\/h3>\n<p>Enc\u00edclica Rerum Novarum, 20<br \/>\n\u00abDichosos los pobres\u00bb<\/p>\n<p>       Los desfavorecidos aprenden de la Iglesia que, seg\u00fan el juicio del mismo Dios, la pobreza no es un oprobio, y que no deben enrojecer por el hecho de tener que ganar el pan con su trabajo. Esto es lo que Cristo nuestro Se\u00f1or confirm\u00f3 con su ejemplo, \u00e9l que \u00absiendo rico, se hizo pobre\u00bb (2C 8,9) para la salvaci\u00f3n de los hombres; el cual, siendo Hijo de Dios y Dios \u00e9l mismo, quiso ser tenido a los ojos del mundo por hijo de un obrero; y lleg\u00f3 a pasar gran parte de su vida trabajando para ganarse la vida. \u00ab\u00bfNo es este el hijo del carpintero, el hijo de Mar\u00eda?\u00bb (Mc 6,3).<\/p>\n<p>        Cualquiera que tenga bajo su mirada este modelo divino comprender\u00e1 f\u00e1cilmente lo que queremos decir: la verdadera dignidad del hombre y su excelencia residen en su forma de obrar, es decir, en la virtud; la virtud es patrimonio com\u00fan de los mortales, al alcance de todos, de los peque\u00f1os como de los mayores, de los pobres como de los ricos; tan solo la virtud y los m\u00e9ritos, donde sea que se encuentren, obtendr\u00e1n la recompensa de la bienaventuranza eterna. A\u00fan m\u00e1s, es hacia las clases infortunadas que el coraz\u00f3n de Dios parece inclinarse con predilecci\u00f3n. Jesucristo llama bienaventurados a los pobres; invita con amor a ir hacia \u00e9l a todos los que sufren y lloran para consolarlos (Mt 11,28); abraza con m\u00e1s tierna caridad a los peque\u00f1os y oprimidos.<\/p>\n<p>        Ciertamente que estas doctrinas est\u00e1n hechas para humillar al alma altiva de los ricos y volverlos m\u00e1s compasivos, para levantar el \u00e1nimo de los que sufren y llamarlos a la confianza. Podr\u00edan ellas disminuir la distancia que el orgullo se complace en mantener; sin dificultad se llegar\u00eda a que los dos lados se dieran la mano y las voluntades se unieran en una misma amistad.<\/p>\n<h2><span id=\"Beato_Guerrico_de_Igny\">Beato Guerrico de Igny<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon-2\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p>Serm\u00f3n para Todos los Santos, 6-7; SC 202<br \/>\n\u00abBienaventurados los pobres&#8230; desdichados los ricos\u00bb<\/p>\n<p>        Con raz\u00f3n el Se\u00f1or, proclamando la bienaventuranza de los pobres, no dice: &#8220;El Reino de los cielos ser\u00e1&#8221; pero &#8220;es a ellos &#8220;&#8230; los que est\u00e1n pr\u00f3ximos al Reino de Dios, son aquellos que ya poseen y llevan en su coraz\u00f3n al Rey que dijo que servir, es reinar&#8230; Otros se pelean por compartir el legado de este mundo: \u00abEl Se\u00f1or es el lote de mi heredad y mi copa\u00bb (Sal. 15,5). Que disputen entre ellos qui\u00e9n ser\u00e1 el m\u00e1s miserable: yo no envidio nada de lo que buscan, porque mi alma y yo, \u00abtendremos nuestras delicias en el Se\u00f1or\u00bb (Sal. 103,34).<\/p>\n<p>        T\u00fa, \u00a1la herencia gloriosa de pobres! \u00a1Bienaventurada riqueza de quienes no tienen nada! T\u00fa, no s\u00f3lo nos proporcionas todo lo que necesitamos, sino que  tambi\u00e9n, est\u00e1s llena de gloria y desbordas de alegr\u00eda, porque eres \u00abla medida sobreabundante que se derrama en nuestro seno&#8221; (Lc 6,38)&#8230;<\/p>\n<p>        Que vuestra alma&#8230;se glor\u00ede en su humildad, vosotros los pobres, y que mire con desd\u00e9n toda grandeza de este mundo&#8230; Los bienes eternos est\u00e1n preparados y t\u00fa \u00bflos preferir\u00e1s a las cosas pasajeras, similares a un sue\u00f1o?&#8230;<\/p>\n<p>        Como son desafortunados, los que la bienaventurada pobreza hac\u00eda dignos de ser herederos del cielo, admirados por el mundo y temidos por el infierno, y que a continuaci\u00f3n, en la ceguera de su esp\u00edritu, han considerado la pobreza como una miseria y la humildad como una cobard\u00eda; que han querido hacerse ricos y han ca\u00eddo en las trampas del diablo, \u00a1cuando todas las cosas les pertenec\u00edan!&#8230;<\/p>\n<p>        En cuanto a vosotros, que ten\u00e9is por amiga a la pobreza y encontr\u00e1is suave la humildad de coraz\u00f3n, la eterna Verdad os hace dignos de poseer el Reino de los cielos; y os guarda fielmente este Reino que os est\u00e1 reservado.<\/p>\n<h2><span id=\"Isaac_de_Stella_monje_cisterciense\">Isaac de Stella, monje cisterciense<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon-3\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p>Serm\u00f3n 2 para Todos los Santos, 13-20<br \/>\n\u201cDichosos los que lloran&#8230;\u201d<\/p>\n<p>    \u201cDichosos los que lloran, porque ser\u00e1n consolados.\u201d (Mt 5,5) Con estas palabras quiere el Se\u00f1or darnos a comprender que el camino del gozo son las l\u00e1grimas. Por la desolaci\u00f3n se va a la consolaci\u00f3n; perdiendo la vida se la gana, odiando la vida se la recobra (cf Mt 16,24ss) Si te quieres conocer a ti mismo y saber dominarte \u00a1entra en ti mismo y no busques fuera! \u00a1Entra en tu interior, pecador, entra donde est\u00e1s, en tu coraz\u00f3n&#8230;! El hombre que entra en si mismo \u00bfno se descubrir\u00e1, desde lejos, como el padre descubre al hijo pr\u00f3digo, en una regi\u00f3n extra\u00f1a, en un tierra desconocida, donde se sienta y llora por el recuerdo de su padre y de su patria? (cf Lc 15,17)&#8230;<\/p>\n<p>    \u201cAd\u00e1n \u00bfd\u00f3nde est\u00e1s?\u201d (Gn 3,9) Tal vez todav\u00eda est\u00e1s en la sombra para no verte a ti mismo. Coses unas hojas de higuera de vanidad para cubrir tu verg\u00fcenza, mirando lo que est\u00e1 a tu alrededor y lo que te pertenece&#8230; \u00a1Mira dentro, pecador, entra en tu alma! \u00a1Mira y llora por el alma sujeta a la vanidad, a la agitaci\u00f3n y que no puede liberarse de su cautividad&#8230;Es evidente, hermanos, que vivimos fuera de nosotros mismos, somos olvidadizos de nosotros mismos cada vez que nos disipamos en risotadas o distracciones, cuando nos concedemos comodidades f\u00fatiles. Por esto, la Sabidur\u00eda tiene inter\u00e9s en invitarnos a la casa del arrepentimiento, m\u00e1s bien que a la casa de la diversi\u00f3n, es decir, llamar al hombre mismo desde dentro del mismo, diciendo: \u201cDichosos los que lloran\u201d y en otro pasaje: \u201cAy de los que re\u00eds ahora\u201d<\/p>\n<p>    Hermanos m\u00edos, gimamos en presencia del Se\u00f1or cuya bondad nos perdona. Volvamos hacia nuestro interior, con ayunos, llantos, sobre nosotros mismos, (cf Jl 2,12) para que un d\u00eda&#8230;sus consolaciones alegren nuestras almas. Dichosos, en efecto, los que lloran, no porque lloran, sino porque ser\u00e1n consolados. Las l\u00e1grimas son el camino, la consolaci\u00f3n es la dicha.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>20 \u00c9l, levantando los ojos hacia sus disc\u00edpulos, les dec\u00eda: \u00abBienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. 21 Bienaventurados los que ahora ten\u00e9is hambre, porque quedar\u00e9is saciados. 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