{"id":41470,"date":"2016-10-07T23:33:57","date_gmt":"2016-10-08T04:33:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-6-43-49-parabolas-ii\/"},"modified":"2016-10-07T23:33:57","modified_gmt":"2016-10-08T04:33:57","slug":"lc-6-43-49-parabolas-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-6-43-49-parabolas-ii\/","title":{"rendered":"Lc 6, 43-49: Par\u00e1bolas (ii)"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">43<\/span> Pues no hay \u00e1rbol bueno que d\u00e9 fruto malo, ni \u00e1rbol malo que d\u00e9 fruto bueno; <span class=\"versiculo\">44<\/span> por ello, cada \u00e1rbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. <span class=\"versiculo\">45<\/span> El hombre bueno, de la bondad que atesora en su coraz\u00f3n saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el coraz\u00f3n habla la boca. <span class=\"versiculo\">46<\/span> \u00bfPor qu\u00e9 me llam\u00e1is \u201cSe\u00f1or, Se\u00f1or\u201d, y no hac\u00e9is lo que digo?<br \/> <span class=\"versiculo\">47<\/span> Todo el que viene a m\u00ed, escucha mis palabras y las pone en pr\u00e1ctica, os voy a decir a qui\u00e9n se parece: <span class=\"versiculo\">48<\/span> se parece a uno que edific\u00f3 una casa: cav\u00f3, ahond\u00f3 y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremeti\u00f3 el r\u00edo contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba s\u00f3lidamente construida. <span class=\"versiculo\">49<\/span> El que escucha y no pone en pr\u00e1ctica se parece a uno que edific\u00f3 una casa sobre tierra, sin cimiento; arremeti\u00f3 contra ella el r\u00edo, y enseguida se derrumb\u00f3 desplom\u00e1ndose, y fue grande la ruina de aquella casa\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Bernardo_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Bernardo, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Cada_arbol_se_conoce_por_sus_frutos\">Serm\u00f3n: Cada \u00e1rbol se conoce por sus frutos.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 24 sobre el Cantar de los Cantares.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abNo se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos\u00bb (Lc 6,44).<\/p>\n<p>Si vosotros cre\u00e9is en Cristo, haced las obras de Cristo, para que se avive vuestra fe; el amor animar\u00e1 esta fe, la acci\u00f3n ser\u00e1 la prueba. Vosotros que pretend\u00e9is permanecer en Cristo Jes\u00fas,  os es necesario caminar a su mismo `paso. Si vosotros quer\u00e9is encontrar la gloria, si envidi\u00e1is a los dichosos de este mundo, si dec\u00eds mal de los ausentes y devolv\u00e9is mal por mal, son cosas que Cristo no ha hecho. Dec\u00eds que conoc\u00e9is a Dios, pero vuestros actos lo niegan&#8230; \u201cEste hombre me honra con los labios, dice la Escritura, pero su coraz\u00f3n est\u00e1 lejos de m\u00ed\u201d (Is 29,13). (&#8230;)<\/p>\n<p>Ahora bien la fe recta, no basta para hacer un santo, un hombre recto, si no obra el amor. Quien est\u00e1 sin amor es incapaz de amar a la Esposa, la Iglesia de Cristo. Y las obras, a\u00fan realizadas en la rectitud no llegan sin la fe a hacer un coraz\u00f3n justo. No se puede atribuir la  rectitud a un hombre que no agrada a Dios; ahora bien, dice la ep\u00edstola a los Hebreos: \u201cSin la fe, es imposible agradar a Dios\u201d(Hb 11,6). Aquel que no agrada a Dios, no puede agradarle. Pero aquel a quien Dios agrada no podr\u00e1 desagradar a Dios. Y aquel a quien Dios no agrada, la Iglesia-Esposa tampoco le agrada. Como pues podr\u00eda  ser recto, aquel que no ama a Dios ni a su Iglesia, a la cual se ha dicho: \u201clos justos saben amarte\u201d (Ct 1,3 Vulgata).<\/p>\n<p>Al santo, no basta la fe sin obras, ni las obras sin la fe, para hacer justa al alma. Hermanos, nosotros que creemos en Cristo nos es necesario procurar seguir una v\u00eda recta. Elevemos a Dios nuestros corazones y nuestras manos juntas, afin de ser encontrados enteramente rectos confirmando con hechos de rectitud, la rectitud de nuestra fe, amando a la Iglesia- Esposa, y amados del Esposo, nuestro Se\u00f1or Jesucristo, bendito por Dios en los siglos.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Francisco_de_Sales_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Francisco de Sales, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Todos_llamados_a_la_santidad\">Obras: Todos llamados a la santidad.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Introducci\u00f3n a la vida devota, I, 3<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl \u00e1rbol se reconoce por sus frutos\u00bb (Lc 6,44).<\/p>\n<p>En la creaci\u00f3n, manda Dios a las plantas que lleven sus frutos, cada una seg\u00fan su especie (Gn 1,11); de la misma manera que a los cristianos, plantas vivas de la Iglesia, les manda que produzcan frutos de devoci\u00f3n, cada uno seg\u00fan su condici\u00f3n y estado. De diferente manera han de practicar la devoci\u00f3n el noble y el artesano, el criado y el pr\u00edncipe, la viuda, la soltera y la casada; y no solamente esto, sino que es menester acomodar la pr\u00e1ctica de la devoci\u00f3n a las fuerzas, a los quehaceres y a las obligaciones de cada persona en particular&#8230; \u00bfser\u00eda cosa puesta en raz\u00f3n que el obispo quisiera vivir en la soledad, como los cartujos? Y si los casados nada quisieran allegar, como los capuchinos, y el artesano estuviese todo el d\u00eda en la iglesia, como los religiosos, y el religioso tratase continuamente con toda clase de personas por el bien del pr\u00f3jimo, como lo hace el obispo, \u00bfno ser\u00eda esta devoci\u00f3n rid\u00edcula, desordenada e insufrible? Sin embargo, este desorden es demasiado frecuente, No,&#8230;, la devoci\u00f3n nada echa a perder, cuando es verdadera; al contrario, todo lo perfecciona, y, cuando es contraria a la vocaci\u00f3n de alguno, es, sin la menor duda, falsa. La abeja, dice Arist\u00f3teles, saca su miel de las flores sin da\u00f1arlas y las deja frescas y enteras, seg\u00fan las encontr\u00f3; mas la verdadera devoci\u00f3n todav\u00eda hace m\u00e1s, porque no s\u00f3lo no causa perjuicio a vocaci\u00f3n ni negocio alguno, sino, antes bien, los adorna y embellece. Las piedras preciosas, introducidas en la miel, se vuelven m\u00e1s relucientes, cada una seg\u00fan su propio color; as\u00ed tambi\u00e9n cada uno de nosotros se hace m\u00e1s agradable a Dios en su vocaci\u00f3n, cuando la acomoda a la devoci\u00f3n: el gobierno de la familia se hace m\u00e1s amoroso; el amor del marido y de la mujer, m\u00e1s sincero; el servicio del pr\u00edncipe, m\u00e1s fiel; y todas las ocupaciones, m\u00e1s suaves y amables.<\/p>\n<p>Es un error, y aun una herej\u00eda, querer desterrar la vida devota de las compa\u00f1\u00edas de los soldados, del taller de los obreros, de la corte de los pr\u00edncipes y del hogar de los casados. Es cierto&#8230; que la devoci\u00f3n puramente contemplativa, mon\u00e1stica y propia de los religiosos, no puede ser ejercitada en aquellas vocaciones; pero tambi\u00e9n lo es que, adem\u00e1s de estas tres clases de devoci\u00f3n, existen muchas otras, muy a prop\u00f3sito para perfeccionar a los que viven en el siglo.<\/p>\n<h2><span id=\"Afraates_monje_y_obispo\">Afraates, monje y obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Poner_los_cimientos_sobre_la_roca\">Obras: Poner los cimientos sobre la roca.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Explicaci\u00f3n del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, 19.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl que viene a m\u00ed, escucha mis palabras y las pone en pr\u00e1ctica, edifica sobre la roca\u00bb (cf. Lc 6,47s).<\/p>\n<p>Esc\u00fachame que voy a hablarte de la fe cimentada sobre la roca y del edificio que se levanta sobre esa roca. En efecto, el hombre comienza por creer, y cuando cree, ama; cuando ama, espera; cuando espera, es justificado; cuando est\u00e1 justificado, est\u00e1 acabado; cuando est\u00e1 acabado, llega a la cima. Cuando todo su edificio est\u00e1 levantado, llegado a la cima y acabado, llega a ser casa y templo habitado por Cristo\/el Mes\u00edas&#8230; Esto es lo que dice el bienaventurado ap\u00f3stol Pablo: \u00abSois templo de Dios, y el Esp\u00edritu de Cristo habita en vosotros\u00bb (1Cor 3,16; 6,19). Y nuestro Se\u00f1or mismo dice a sus disc\u00edpulos: \u00abVosotros est\u00e1is en m\u00ed y yo en vosotros\u00bb n 14,20)&#8230; <\/p>\n<p> Cuando el edificio llega a ser casa habitada, entonces el hombre comienza a preocuparse de lo que le pide el que habita en esta casa. Es como una casa en la que vive el rey o un hombre de noble familia que lleva un nombre real. Entonces se piden para el rey todas las insignias de la realeza y todo el servicio que corresponde a su dignidad real. Nunca un rey vive en una casa vac\u00eda&#8230; As\u00ed ocurre con el hombre que ha llegado a ser casa habitada por Cristo\/el Mes\u00edas: atiende a lo que conviene para el servicio del Mes\u00edas que le habita, a las cosas que le dan gusto. <\/p>\n<p> En efecto, ese hombre primero construye su edificio sobre roca, es decir, sobre el mismo Cristo. Sobre esta piedra pone su fe&#8230; El bienaventurado Pablo dice estas dos cosas: \u00abComo h\u00e1bil arquitecto coloqu\u00e9 el cimiento. Nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo\u00bb (1C 3,10.11) Y tambi\u00e9n: \u00abEl Esp\u00edritu de Cristo\/el Mes\u00edas habita en vosotros\u00bb porque nuestro Se\u00f1or dice: \u00abMi Padre y yo somos uno\u00bb (Jn 10,30). Desde entonces se realiza la palabra seg\u00fan la cual el Mes\u00edas habita en los hombres que creen en \u00e9l, y \u00e9l es el fundamento sobre el cual se levanta todo el edificio.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Hilario_de_Poitiers_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Hilario de Poitiers, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_Somos_templo_de_Dios\">Comentario: Somos templo de Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Comentario al salmo 126, PL 9, 696.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abArremeti\u00f3 el r\u00edo contra aquella casa, y no pudo tambalearla\u00bb (Lc 6,48).<\/p>\n<p>\u00abSi el Se\u00f1or no construye la casa, en vano se cansan los alba\u00f1iles\u00bb (Sl 126,1). \u00abSois el templo de Dios, y el Esp\u00edritu del Dios habita en vosotros\u00bb (1C 3,16). Esta casa es este templo de Dios, lleno de las ense\u00f1anzas y de las gracias de Dios, esta morada que contiene la santidad del coraz\u00f3n de Dios, y que el mismo profeta ha dado testimonio de ello: \u00abTu templo es santo, maravilloso por la justicia\u00bb (Dan 3, 53). La santidad, la justicia, la castidad del hombre son un templo para Dios.<\/p>\n<p>Esta casa, pues, debe ser construida por Dios. Una construcci\u00f3n levantada con el trabajo de los hombres, no dura; lo que ha sido instituido por las doctrinas de este mundo no se aguanta; nuestras vanos trabajos y nuestros desvelos son guardianes in\u00fatiles. Ser\u00e1 preciso, pues, construir de otra manera, guardar de otro modo esta casa. Es preciso no fundamentarla sobre el suelo, sobre arena movediza; es necesario poner sus fundamentos sobre los profetas y los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>Es preciso levantarla con piedras vivas, mantenerla a trav\u00e9s de la piedra angular, hacerla subir con estructuras progresivas hasta alcanzar la talla del hombre perfecto, la estatura del cuerpo de Cristo (1P 2,5; Ef 2,20; 4,12-13). Se la debe decorar con el esplendor y la belleza de las gracias espirituales. Si as\u00ed debe ser construida por Dios, es decir, seg\u00fan sus ense\u00f1anzas, no caer\u00e1. Y esta casa se extender\u00e1 a muchas otras, porque lo que edifica cada fiel aprovecha a cada uno de nosotros para el embellecimiento y crecimiento de la ciudad bienaventurada.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ireneo_de_Lyon_obispo_y_martir\">San Ireneo de Lyon, obispo y m\u00e1rtir<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_Poner_sobre_roca_los_fundamentos\">Tratado: Poner sobre roca los fundamentos.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Contra las herej\u00edas III, 24, 1-2.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abUna casa s\u00f3lidamente construida\u00bb (Lc 6,48).<\/p>\n<p>La predicaci\u00f3n de la Iglesia presenta, desde todos los puntos de vista, una inquebrantable solidez; permanece id\u00e9ntica a s\u00ed misma y se beneficia del testimonio de los profetas, de los ap\u00f3stoles y de todos sus disc\u00edpulos, testimonio que engloba \u00abel principio, el entremedio y el fin\u00bb, la totalidad del designio de Dios ordenado infaliblemente a la salvaci\u00f3n de los hombres y siendo el fundamento de nuestra fe. Desde entonces, esta fe que hemos recibido de la Iglesia, la conservamos con sumo cuidado&#8230; Es a esta Iglesia a la que se le ha confiado el \u00abdon de Dios\u00bb (Jn 4,10) \u2013como el aliento que hab\u00eda sido confiado a la primera obra que Dios hab\u00eda modelado, Ad\u00e1n (Gn 2,7)- a fin de que todos los miembros de la Iglesia puedan participar de ella y por ella ser vivificados. Es en ella que ha sido depositada la comuni\u00f3n con Cristo, es decir, el Esp\u00edritu Santo, arras del don de incorruptibilidad, confirmaci\u00f3n de nuestra fe y escalera de nuestra ascensi\u00f3n a Dios: \u00abEn la Iglesia, escribe san Pablo, Dios ha colocado a los ap\u00f3stoles, a los profetas, a los que tienen encargo de ense\u00f1ar\u00bb y a todo el resto, por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu (1Co12, 28.11).<\/p>\n<p>Porque donde est\u00e1 la Iglesia, all\u00ed est\u00e1 el Esp\u00edritu de Dios; y donde est\u00e1 el Esp\u00edritu de Dios, all\u00ed est\u00e1 la Iglesia y toda gracia. Y el Esp\u00edritu es Verdad (1Jn 5,6). Por eso los que se excluyen de \u00e9l ya no se nutren m\u00e1s de los pechos de su Madre para recibir la vida y ya no participan de la fuente l\u00edmpida que mana del cuerpo de Cristo (Jn 7,37), sino que \u00abse hacen cisternas, cisternas agrietadas,  que el agua no retienen\u00bb (Jr 2,13)&#8230; Llegados a ser extra\u00f1os a la verdad, es fatal que sigan rodando en el error y sean bamboleados por \u00e9l, que&#8230; no tengan doctrina firmemente establecida, puesto que prefieren ser razonadores de palabras antes que disc\u00edpulos de la verdad. Porque no est\u00e1n fundamentados sobre la Roca \u00fanica, sino sobre arena.<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa_de_Calcuta_religiosa_y_fundadora\">Santa Teresa de Calcuta, religiosa y fundadora<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_Que_fruto_espera_Dios_de_nosotros\">Comentario: \u00bfQu\u00e9 fruto espera Dios de nosotros?<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">No hay amor m\u00e1s grande.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abCada \u00e1rbol se reconoce por sus frutos\u00bb (Lc 6,44).<\/p>\n<p>Si una cosa hay que siempre nos asegurar\u00e1 el Cielo, son los actos de caridad y de generosidad con los que habremos llenado nuestra existencia. \u00bfAcaso sabremos jam\u00e1s cu\u00e1l es el bien que nos puede acarrear una simple sonrisa? Proclamamos como Dios acoge, comprende, perdona. Pero, \u00bfacaso somos nosotros la prueba viviente de ello? \u00bfVen en nuestras vidas que esta acogida, esta comprensi\u00f3n, este perd\u00f3n, son verdaderos? Seamos sinceros en nuestras mutuas relaciones; tengamos el valor de acogernos unos a otros tal como somos. No estemos sorprendidos o preocupados por nuestros fracasos ni por los de los dem\u00e1s; sino que procuremos antes ver el bien que hay en cada uno de nosotros; busqu\u00e9mosle, porque cada uno de nosotros ha sido creado a imagen y semejanza de Dios.<\/p>\n<p>No olvidemos que todav\u00eda no somos santos, sino que nos esforzamos para llegar a serlo. Seamos, pues, extremadamente pacientes en lo que se refiere a nuestras faltas y ca\u00eddas. No te sirvas de tu lengua si no es para hablar bien de los otros, \u00abporque de la abundancia del coraz\u00f3n, habla la boca \u00bb. Es preciso que, aquellos cuya misi\u00f3n es dar tengamos alguna cosa en el coraz\u00f3n antes de poder dar; debemos primero, crecer en el conocimiento de Dios.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Agust\u00edn, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Si_no_escuchais_a_Dios_todo_lo_construis_es_ruina\">Serm\u00f3n: Si no escuch\u00e1is a Dios, todo lo constru\u00eds es ruina.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 179.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abConstruir sobre roca\u00bb (Lc 6,48).<\/p>\n<p>Hermanos, el ap\u00f3stol Santiago se dirige a un auditorio asiduo a la palabra de Dios, diciendo: \u201cPoned, pues, en pr\u00e1ctica la palabra y no os content\u00e9is con o\u00edrla, enga\u00f1\u00e1ndoos a vosotros mismos\u201d (Sant 1,22). No ser\u00eda al autor de la Palabra a quien enga\u00f1ar\u00edais ni al que os la anuncia, sino a vosotros mismos&#8230;El predicador anunciar\u00eda in\u00fatilmente la palabra de Dios hacia fuera si no la escuchara \u00e9l mismo en su interior para ponerla en pr\u00e1ctica&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n practica interiormente la palabra? Aquel que se guarde de los malos deseos. \u00bfQui\u00e9n observa exteriormente? Aquel que \u201cparte su pan con el hambriento\u201d (cf Is 58,7) Nuestro pr\u00f3jimo ve lo que nosotros hacemos, pero no ve por qu\u00e9 motivo lo hacemos. S\u00f3lo Dios es testigo de ello. \u00a1Poned, pues, en pr\u00e1ctica la palabra, no os content\u00e9is de escucharla, os enga\u00f1ar\u00edais a vosotros mismos! No enga\u00f1ar\u00edais a Dios ni a su ministro. Yo no puedo leer en vuestro coraz\u00f3n, pero Dios que escruta los corazones sabe lo que hay en el hombre. Ve vuestro deseo de escuchar, vuestros pensamientos, vuestras decisiones, los progresos que hac\u00e9is gracias a su ayuda, la asiduidad de vuestra oraci\u00f3n, las peticiones que le dirig\u00eds para obtener lo que os falta y vuestras acciones de gracias por sus beneficios&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Pensadlo bien, hermanos! Si es loable escuchar la palabra de Dios \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s lo es meterla en pr\u00e1ctica! Si no la escuch\u00e1is permanec\u00e9is en la negligencia y no pod\u00e9is construir nada. Si la escuch\u00e1is sin practicarla, no constru\u00eds m\u00e1s que ruinas. El Se\u00f1or nos da para ello una comparaci\u00f3n muy pertinente: &#8220;El que escucha mi palabra y la pone en pr\u00e1ctica es como un hombre prudente que construye sobre roca&#8221;(cf Lc 6,48). Escuchar y poner en pr\u00e1ctica es construir sobre roca&#8230; Escuchar sin poner en pr\u00e1ctica es construir sobre arena. Rehusar incluso de escuchar la palabra es no construir nada.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Patricio_obispo\">San Patricio, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_Cristo_totalmente_Cristo\">Comentario: Cristo, totalmente Cristo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Lorica: \u201c La coraza\u201d (Ef 6,14).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abAfianzado sobre roca\u00bb (Lc 6,48).<\/p>\n<p>Hoy me ci\u00f1o con la fuerza poderosa de la invocaci\u00f3n a la Trinidad, de la fe en Dios, uno y trino, Creador del universo.<\/p>\n<p>Hoy me ci\u00f1o de la fuerza de la encarnaci\u00f3n de Cristo y de su bautismo, de la fuerza de su cruz y de su sepultura, de la fuerza de su resurrecci\u00f3n y de su ascensi\u00f3n, de la fuerza de su venida gloriosa en el d\u00eda del juicio.<\/p>\n<p>Hoy me ci\u00f1o de la fuerza del amor de los serafines, de la obediencia de los \u00e1ngeles, del servicio de los arc\u00e1ngeles, de la esperanza de la resurrecci\u00f3n en vistas a la recompensa, de las oraciones de los patriarcas, de las profec\u00edas de los profetas, de la predicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles, de la fidelidad de los confesores, de la inocencia de las v\u00edrgenes santas, de las acciones de todos los justos.<\/p>\n<p>Hoy me ci\u00f1o de la fuerza de los cielos, de la luz del sol, de la claridad de la luna, del esplendor del fuego, del resplandor de los rel\u00e1mpagos, de la rapidez del viento, de la profundidad del mar, de la estabilidad de la tierra, de la solidez de las piedras.<\/p>\n<p>Hoy me ci\u00f1o de la fuerza de Dios para guiarme, del poder de Dios para sostenerme, de la sabidur\u00eda de Dios para instruirme, del ojo de Dios para guardarme, del o\u00eddo de Dios para escucharme, de la palabra de Dios para hablarme, de la mano de Dios para guiarme, del camino de Dios para precederme, del yelmo de Dios para protegerme, de las armas de Dios para salvarme de las trampas de los demonios, de la seducci\u00f3n de los vicios, de los abismos de la naturaleza, y de todos aquellos que me persiguen&#8230;<\/p>\n<p>Cristo conmigo, Cristo delante de m\u00ed, Cristo detr\u00e1s de m\u00ed, Cristo en m\u00ed, Cristo por encima de m\u00ed, Cristo por debajo de m\u00ed, Cristo a mi derecha, Cristo a mi izquierda, Cristo cuando me levanto, Cristo cuando me acuesto, Cristo en cada coraz\u00f3n que piensa en m\u00ed, Cristo en cada boca que me habla, Cristo en cada ojo que me mira, Cristo en cada o\u00eddo que me escucha.<\/p>\n<p>Hoy me ci\u00f1o de la fuerza poderosa de la invocaci\u00f3n a la Trinidad, de la fe en Dios, uno y trino, Creador del universo.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<p>Pr\u00f3ximamente&#8230; no puedo hacerse ahora por falta de tiempo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>43 Pues no hay \u00e1rbol bueno que d\u00e9 fruto malo, ni \u00e1rbol malo que d\u00e9 fruto bueno; 44 por ello, cada \u00e1rbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. 45 El hombre bueno, de la bondad que atesora en su coraz\u00f3n saca &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-6-43-49-parabolas-ii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 6, 43-49: Par\u00e1bolas (ii)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41470","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41470","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41470"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41470\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41470"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41470"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41470"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}