{"id":41471,"date":"2016-10-07T23:33:58","date_gmt":"2016-10-08T04:33:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-7-1-10-obras-de-jesus-salvador-curacion-del-criado-del-centurion\/"},"modified":"2016-10-07T23:33:58","modified_gmt":"2016-10-08T04:33:58","slug":"lc-7-1-10-obras-de-jesus-salvador-curacion-del-criado-del-centurion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-7-1-10-obras-de-jesus-salvador-curacion-del-criado-del-centurion\/","title":{"rendered":"Lc 7, 1-10 \u2013 Obras de Jes\u00fas Salvador: Curaci\u00f3n del criado del centuri\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> Cuando termin\u00f3 de exponer todas sus ense\u00f1anzas al pueblo, entr\u00f3 en Cafarna\u00fan. <span class=\"versiculo\">2<\/span> Un centuri\u00f3n ten\u00eda enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. <span class=\"versiculo\">3<\/span> Al o\u00edr hablar de Jes\u00fas, el centuri\u00f3n le envi\u00f3 unos ancianos de los jud\u00edos, rog\u00e1ndole que viniese a curar a su criado. <span class=\"versiculo\">4<\/span> Ellos, present\u00e1ndose a Jes\u00fas, le rogaban encarecidamente: \u00abMerece que se lo concedas, <span class=\"versiculo\">5<\/span> porque tiene afecto a nuestra gente y nos ha construido la sinagoga\u00bb. <span class=\"versiculo\">6<\/span> Jes\u00fas se puso en camino con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centuri\u00f3n le envi\u00f3 unos amigos a decirle: \u00abSe\u00f1or, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo; <span class=\"versiculo\">7<\/span> por eso tampoco me cre\u00ed digno de venir a ti personalmente. Dilo de palabra y mi criado quedar\u00e1 sano. <span class=\"versiculo\">8<\/span> Porque tambi\u00e9n yo soy un hombre sometido a una autoridad y con soldados a mis \u00f3rdenes; y le digo a uno: \u201cVe\u201d, y va; al otro: \u201cVen\u201d, y viene; y a mi criado: \u201cHaz esto\u201d, y lo hace\u00bb. <span class=\"versiculo\">9<\/span> Al o\u00edr esto, Jes\u00fas se admir\u00f3 de \u00e9l y, volvi\u00e9ndose a la gente que lo segu\u00eda, dijo: \u00abOs digo que ni en Israel he encontrado tanta fe\u00bb. <span class=\"versiculo\">10<\/span> Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Agustin_de_Hipona\"> Agust\u00edn de Hipona<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=2\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Agust\u00edn de Hipona\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Interpretacion_Literal_del_Genesis_La_humilde_fe_del_centurion\"> Interpretaci\u00f3n Literal del G\u00e9nesis: La humilde fe del centuri\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abNo soy digno&#8230;\u00bb (Lc 7,6)<br \/>62, 1.3-4: PL 38, 414-416. [Liturgia de las Horas]<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=1\">PL<\/a><\/span><\/p>\n<p>Mientras se nos le\u00eda el evangelio, hemos o\u00eddo el elogio de nuestra fe en base a su humildad. Habiendo prometido el Se\u00f1or Jes\u00fas ir a casa del centuri\u00f3n para curar a su criado, \u00e9l respondi\u00f3: <em>No soy yo qui\u00e9n para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra y quedar\u00e1 sano. <\/em>Confes\u00e1ndose indigno, se hizo digno de que Jes\u00fas entrase, no entre las cuatro paredes de su casa, sino en su coraz\u00f3n. Pues no hubiese hablado con tanta fe y humildad, si no albergase ya en su coraz\u00f3n a aquel a quien no se cre\u00eda digno de recibir en su casa. Menguada habr\u00eda sido la dicha si el Se\u00f1or Jes\u00fas hubiera entrado dentro de sus cuatro paredes, y no estuviera aposentado en su coraz\u00f3n. Efectivamente, Jes\u00fas, maestro de humildad de palabra y con su ejemplo, se recost\u00f3 asimismo a la mesa en casa de un soberbio fariseo, llamado Sim\u00f3n. Pero aun estando recostado en su casa, el Hijo del hombre no encontraba en su coraz\u00f3n d\u00f3nde reclinar su cabeza. <\/p>\n<p>Estaba, pues, recostado el Se\u00f1or en casa del fariseo soberbio. Estaba en su casa, como acabo de decir, pero no estaba en su coraz\u00f3n. En cambio, no entr\u00f3 en la casa de este centuri\u00f3n, pero se posesion\u00f3 de su coraz\u00f3n. El elogio de su fe tiene como base la humildad. Dijo en efecto: No <em>soy yo qui\u00e9n para que entres bajo mi techo.<\/em> Y el Se\u00f1or: Os <em>digo que ni en Israel he encontrado tanta fe: <\/em>se entiende, en el Israel seg\u00fan la carne. <\/p>\n<p>Porque seg\u00fan el esp\u00edritu, este centuri\u00f3n era ya israelita. El Se\u00f1or hab\u00eda venido al Israel seg\u00fan la carne, es decir, a los jud\u00edos, a buscar primero all\u00ed las ovejas perdidas. En cuyo pueblo y de cuyo pueblo hab\u00eda tambi\u00e9n \u00e9l asumido el cuerpo: <em>Ni en Israel he encontrado tanta fe, <\/em>afirma Jes\u00fas. Nosotros, como hombres, podemos medir la fe del hombre; \u00e9l que ve\u00eda el interior del hombre, \u00e9l a quien nadie pod\u00eda enga\u00f1ar, dio testimonio al coraz\u00f3n de aquel hombre, oyendo las palabras de humildad y pronunciando una sentencia de curaci\u00f3n. <\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 fue lo que le indujo a semejante conclusi\u00f3n? <em>Porque yo <\/em>\u2014dijo\u2014 <em>tambi\u00e9n vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis \u00f3rdenes, y le digo a uno: \u00abve\u00bb, y va; al otro: \u00abven\u00bb, y viene; y a mi criado: \u00abhaz esto\u00bb, y lo hace. <\/em>Soy una autoridad con s\u00fabditos a mis \u00f3rdenes, pero sometido a otra autoridad superior a m\u00ed. Por tanto \u2014reflexiona\u2014 si yo, un hombre sometido al poder de otro, tengo el poder de mandar, \u00bfqu\u00e9 no podr\u00e1s t\u00fa de quien depende toda potestad? Y el que esto dec\u00eda era un pagano, centuri\u00f3n para m\u00e1s se\u00f1as. Se comportaba all\u00ed como un soldado, como un soldado con grado de centuri\u00f3n; sometido a autoridad y constituido en autoridad; obediente como s\u00fabdito y dando \u00f3rdenes a sus subordinados. <\/p>\n<p>Y si bien el Se\u00f1or estaba incorporado al pueblo jud\u00edo, anunciaba ya que la Iglesia habr\u00eda de propagarse por todo el orbe de la tierra, a la que m\u00e1s tarde enviar\u00eda a los Ap\u00f3stoles: \u00e9l, no visto pero cre\u00eddo por los paganos, visto y muerto por los jud\u00edos. <\/p>\n<p>Y as\u00ed como el Se\u00f1or, sin entrar f\u00edsicamente en la casa del centuri\u00f3n \u2014ausente con el cuerpo, presente con su majestad\u2014, san\u00f3 no obstante su fe y su misma familia, as\u00ed tambi\u00e9n el Se\u00f1or en persona s\u00f3lo estuvo corporalmente en el pueblo jud\u00edo; entre las dem\u00e1s gentes ni naci\u00f3 de una virgen, ni padeci\u00f3, ni recorri\u00f3 sus caminos, ni soport\u00f3 las penalidades humanas, ni obra las maravillas divinas. Nada de esto en los otros pueblos. Y sin embargo, a prop\u00f3sito de Jes\u00fas se cumpli\u00f3 lo que se hab\u00eda dicho: <em>Un pueblo extra\u00f1o fue mi vasallo. <\/em>\u00bfPero c\u00f3mo, si es un pueblo extra\u00f1o? <em>Me escuchaban y me obedec\u00edan. <\/em>El mundo entero oy\u00f3 y crey\u00f3.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Francisco_de_Sales\"> Francisco de Sales<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=32\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Francisco de Sales\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sermon_Si_tienes_fe_donde_estan_los_frutos\"> Serm\u00f3n: Si tienes fe, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n los frutos?<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abJes\u00fas se maravill\u00f3 y dijo: Os digo, que fe como \u00e9sta no la he hallado en Israel\u00bb (Lc 7, 9)<br \/>X, 218<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Hay que distinguir entre fe muerta y fe viva. La muerta se parece a un \u00e1rbol seco, que no tiene savia vital. Y por eso, cuando los otros \u00e1rboles echan hojas y flores en primavera, \u00e9ste no echa nada pues no tiene vigor. <\/p>\n<p>As\u00ed les pasa a los que no est\u00e1n muertos pero s\u00ed mortecinos. Y eso es distinto, pues aunque en invierno se parecen a los \u00e1rboles secos y muertos, pero luego, en primavera, tienen hojas y luego flores y frutos, lo que jam\u00e1s ocurre con un \u00e1rbol muerto. <\/p>\n<p>Y \u00e9ste es un \u00e1rbol como los otros, pero est\u00e1 muerto y jam\u00e1s dar\u00e1 flores ni fruto. Tambi\u00e9n la fe muerta tiene aspecto de fe viva, pero con la diferencia de que la primera no lleva flores ni frutos de buenas obras y la segunda los lleva siempre y en todas las estaciones. <\/p>\n<p>Pasa lo mismo con la fe que con la caridad. Por las obras que hace la caridad se sabe si la fe es viva o muerta. Si no produce obras buenas, decimos que est\u00e1 muerta, y si son peque\u00f1as y lentas, est\u00e1 moribunda. <\/p>\n<p>Pero lo mismo que hay una fe muerta, hay una fe viva que le es contraria. Esta fe es excelente porque, estando unida con la caridad y vivificada por ella, es fuerte, firme y constante. Hace muchas y buenas obras, que merece que se la alabe por ellas diciendo: \u00a1 Oh, qu\u00e9 fe tan grande!. \u00a1H\u00e1gase lo que deseas!. <\/p>\n<p>Cuando decimos que es una fe grande, no hablamos de que tenga catorce o quince anas de longitud. \u00a1No! Es grande por las buenas acciones que lleva a cabo y por la multitud de virtudes que la acompa\u00f1an. <\/p>\n<p>Y la caridad, unida a la fe, no solamente va seguida de todas las virtudes, sino que, como reina suya, ella las manda y todas obedecen y luchan por ella seg\u00fan las ordena.<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias-ciclo-c_semana-09_tiempo-ordinario_dia-01-domingo\">Tiempo Ordinario: Domingo IX (Ciclo C)<\/a><br \/><\/span><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-24_tiempo-ordinario_dia-02-lunes_par\">Tiempo Ordinario: Lunes XXIV (Par o A\u00f1o II) <\/a><br \/><\/span><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\">Tiempo Ordinario: Lunes XXIV (Impar o A\u00f1o I) <br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Cuando termin\u00f3 de exponer todas sus ense\u00f1anzas al pueblo, entr\u00f3 en Cafarna\u00fan. 2 Un centuri\u00f3n ten\u00eda enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. 3 Al o\u00edr hablar de Jes\u00fas, el centuri\u00f3n le envi\u00f3 unos ancianos de los jud\u00edos, rog\u00e1ndole que viniese a curar a su criado. 4 Ellos, present\u00e1ndose &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-7-1-10-obras-de-jesus-salvador-curacion-del-criado-del-centurion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 7, 1-10 \u2013 Obras de Jes\u00fas Salvador: Curaci\u00f3n del criado del centuri\u00f3n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41471","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41471","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41471"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41471\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41471"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41471"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41471"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}