{"id":41472,"date":"2016-10-07T23:34:00","date_gmt":"2016-10-08T04:34:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-7-11-17-obras-de-jesus-salvador-resurreccion-del-hijo-de-la-viuda-de-nain\/"},"modified":"2016-10-07T23:34:00","modified_gmt":"2016-10-08T04:34:00","slug":"lc-7-11-17-obras-de-jesus-salvador-resurreccion-del-hijo-de-la-viuda-de-nain","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-7-11-17-obras-de-jesus-salvador-resurreccion-del-hijo-de-la-viuda-de-nain\/","title":{"rendered":"Lc 7, 11-17 \u2013 Obras de Jes\u00fas Salvador: Resurrecci\u00f3n del hijo de la viuda de Na\u00edn"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">11<\/span> Poco tiempo despu\u00e9s iba camino de una ciudad llamada Na\u00edn, y caminaban con \u00e9l sus disc\u00edpulos y mucho gent\u00edo. <span class=\"versiculo\">12<\/span> Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, result\u00f3 que sacaban a enterrar a un muerto, hijo \u00fanico de su madre, que era viuda; y un gent\u00edo considerable de la ciudad la acompa\u00f1aba. <span class=\"versiculo\">13<\/span> Al verla el Se\u00f1or, se compadeci\u00f3 de ella y le dijo: \u00abNo llores\u00bb. <span class=\"versiculo\">14<\/span> Y acerc\u00e1ndose al ata\u00fad, lo toc\u00f3 (los que lo llevaban se pararon) y dijo: \u00ab\u00a1Muchacho, a ti te lo digo, lev\u00e1ntate!\u00bb. <span class=\"versiculo\">15<\/span> El muerto se incorpor\u00f3 y empez\u00f3 a hablar, y se lo entreg\u00f3 a su madre. <span class=\"versiculo\">16<\/span> Todos, sobrecogidos de temor, daban gloria a Dios, diciendo: \u00abUn gran Profeta ha surgido entre nosotros\u00bb, y \u00abDios ha visitado a su pueblo\u00bb. <span class=\"versiculo\">17<\/span> Este hecho se divulg\u00f3 por toda Judea y por toda la comarca circundante. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Fulgencio_de_Ruspe\"> Fulgencio de Ruspe<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=47\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Fulgencio de Ruspe\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sermon_Yo_te_lo_ordeno_levantate\"> Serm\u00f3n: Yo te lo ordeno, lev\u00e1ntate<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abAcerc\u00e1ndose Jes\u00fas al ata\u00fad, lo toc\u00f3\u00bb (Lc 7,14)<br \/>El perd\u00f3n de los pecados: CCL 91A, 693<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=8\">CCL<\/a><\/span><\/p>\n<p>\u00abEn un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque de \u00faltima trompeta, porque resonar\u00e1, y los muertos despertar\u00e1n incorruptibles, y nosotros nos veremos transformados\u00bb. Al decir \u00abnosotros\u00bb, ense\u00f1a Pablo que han de gozar junto con \u00e9l del don de la transformaci\u00f3n futura todos aquellos que, en el tiempo presente, se asemejan a \u00e9l y a sus compa\u00f1eros por la comuni\u00f3n con la Iglesia y por una conducta recta. Nos insin\u00faa tambi\u00e9n el modo de esta transformaci\u00f3n cuando dice: \u00abEsto corruptible tiene que revestirse de incorrupci\u00f3n, y esto mortal tiene que vestirse e inmortalidad\u00bb ( 1Co 15,52-53). Pero a esta transformaci\u00f3n, objeto de una justa retribuci\u00f3n, debe preceder antes otra transformaci\u00f3n, que es puro don gratuito. <\/p>\n<p>La retribuci\u00f3n de la transformaci\u00f3n futura se promete a los que en la vida presente realicen la transformaci\u00f3n del mal al bien. <\/p>\n<p>La primera transformaci\u00f3n gratuita consiste en la justificaci\u00f3n, que es una resurrecci\u00f3n espiritual, don divino que es una incoaci\u00f3n de la transformaci\u00f3n perfecta que tendr\u00e1 lugar en la resurrecci\u00f3n de los cuerpos de los justificados, cuya gloria ser\u00e1 entonces perfecta, inmutable y para siempre. Esta gloria inmutable y eterna es, en efecto, el objetivo al que tienden, primero, la gracia de la justificaci\u00f3n y, despu\u00e9s, la transformaci\u00f3n gloriosa. <\/p>\n<p>En esta vida somos transformados por la primera resurrecci\u00f3n, que es la iluminaci\u00f3n destinada a la conversi\u00f3n; por ella, pasamos de la muerte a la vida, del pecado a la justicia, de la incredulidad a la fe, de las malas acciones a una conducta santa. Sobre los que as\u00ed obran no tiene poder alguno la segunda muerte. De ellos, dice el Apocalipsis: \u00abDichoso aquel a quien le toca en suerte la primera resurrecci\u00f3n, sobre ellos la segunda muerte no tiene poder\u00bb (20,6). Que se apresure, pues, a tomar parte ahora en la primera resurrecci\u00f3n el que no quiera ser condenado con el castigo eterno de la segunda muerte. Los que en la vida presente, transformados por el temor de Dios, pasan de mala a buena conducta pasan de la muerte a la vida, y m\u00e1s tarde ser\u00e1n transformados de su humilde condici\u00f3n a una condici\u00f3n gloriosa.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Ambrosio_de_Milan\"> Ambrosio de Mil\u00e1n<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=59\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Ambrosio de Mil\u00e1n\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sobre_el_evangelio_de_Lucas_05-06-2004_La_misericordia_divina_se_inclina_hacia_nosotros\"> Sobre el evangelio de Lucas (05-06-2004): La misericordia divina se inclina hacia nosotros<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">Resurrecci\u00f3n en Na\u00edm (Lc 7, 11-17)<br \/>Libro V, nn. 89-92<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>Y como lleg\u00f3 cerca de la puerta de la ciudad, he aqu\u00ed que sacaban a enterrar a un difunto, hijo \u00fanico de su madre; y \u00e9sta era viuda; y estaba con ella mucha gente de la ciudad. En vi\u00e9ndola el Se\u00f1or, se movi\u00f3 a compasi\u00f3n, y dijo: No llores. Y lleg\u00e1ndose al f\u00e9retro lo toc\u00f3. <\/p>\n<p>Este pasaje tambi\u00e9n es rico en un doble provecho; creemos que la misericordia divina se inclina pronto a las l\u00e1grimas de una madre viuda, principalmente cuando est\u00e1 quebrantada por el sufrimiento y por la muerte de su hijo \u00fanico, viuda, sin embargo, a quien la multitud del duelo restituye el m\u00e9rito de la maternidad; por otra parte, esta viuda, rodeada por una multitud de pueblo, nos parece algo m\u00e1s que una mujer: ella ha obtenido por sus l\u00e1grimas la resurrecci\u00f3n del adolescente, su hijo \u00fanico; es que la Iglesia santa llama a la vida desde el cortejo f\u00fanebre y desde las extremidades del sepulcro al pueblo m\u00e1s joven, en vista de sus l\u00e1grimas; est\u00e1 prohibido llorar a quien est\u00e1 reservada la resurrecci\u00f3n. <\/p>\n<p>Este muerto era llevado al sepulcro en un f\u00e9retro por los cuatro elementos de la materia; pero ten\u00eda la esperanza de la resurrecci\u00f3n, ya que era llevado sobre el le\u00f1o, el cual, aunque antes no nos aprovechaba, sin embargo, despu\u00e9s que Jes\u00fas le toc\u00f3, comenz\u00f3 a procurarnos la vida; esto era un signo de que la salvaci\u00f3n se extender\u00eda en el pueblo por el pat\u00edbulo de la cruz. Habiendo o\u00eddo la palabra de Dios, los l\u00fagubres portadores de este duelo se detuvieron; ellos arrastran el cuerpo humano en el despojo mortal de su naturaleza humana. \u00bfQu\u00e9 otra cosa es, sino que yacemos sin vida, como en un f\u00e9retro, instrumento de los \u00faltimos obsequios, cuando el fuego de una pasi\u00f3n sin medida nos consume, o el fr\u00edo humor nos invade, o una cierta indolencia habitual del cuerpo humano debilita el vigor del alma, o que nuestro esp\u00edritu, vac\u00edo de la pura luz, alimenta nuestra inteligencia con el pecado? Tales son los portadores de nuestros funerales. <\/p>\n<p>M\u00e1s, aunque los \u00faltimos s\u00edntomas de la muerte hayan hecho desaparecer toda esperanza de vida y que los cuerpos de los difuntos est\u00e9n pr\u00f3ximos al sepulcro, sin embargo, a la palabra de Dios, los cad\u00e1veres, dispuestos a perecer, resucitan, vuelve la voz, se entrega el hijo a la madre, se llama de la tumba, se arranca del sepulcro. \u00bfCu\u00e1l es esta tumba, la tuya, sino las malas costumbres? Tu tumba es la falta de fe; tu sepulcro es esta garganta \u2014pues su garganta es un sepulcro abierto (Sal 5, 11)\u2014 que profiere palabras de muerte. Este es el sepulcro del que Cristo te libra; resucitar\u00e1s de esa tumba si escuchas la palabra de Dios. <\/p>\n<p>Aunque existe un pecado grave que no puede ser lavado con las l\u00e1grimas de tu arrepentimiento, llora por ti la madre Iglesia, que interviene por cada uno de sus hijos como una madre viuda por sus hijos \u00fanicos; pues ella se compadece, por un sufrimiento espiritual que le es connatural, cuando ve a sus hijos arrastrarse hacia la muerte por vicios funestos. Somos nosotros entra\u00f1as de sus entra\u00f1as; pues tambi\u00e9n existen entra\u00f1as espirituales; Pablo las ten\u00eda, al decir: S\u00ed, hermano; reciba yo de ti gozo en el Se\u00f1or; alivia mis entra\u00f1as en Cristo (Flm 20). Somos nosotros las entra\u00f1as de la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, hechos de su carne y de sus huesos. Que llore, pues, la piadosa madre, y que la multitud la asista; que no s\u00f3lo la multitud, sino una multitud numerosa compadezca a la buena madre. Entonces t\u00fa te levantar\u00e1s del sepulcro; los ministros de tus funerales, se detendr\u00e1n, y comenzar\u00e1s a pronunciar palabras de vida; todos temer\u00e1n, pues, por el ejemplo de uno solo, ser\u00e1n muchos corregidos; y, m\u00e1s a\u00fan, alabar\u00e1n a Dios, que nos ha concedido tales remedios para evitar la muerte.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Agustin_de_Hipona\"> Agust\u00edn de Hipona<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=2\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Agust\u00edn de Hipona\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sermon_La_Madre_Iglesia_se_regocija_por_los_hombres_que_cada_dia_resucitan_espiritualmente\"> Serm\u00f3n: La Madre Iglesia se regocija por los hombres que cada d\u00eda resucitan espiritualmente<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abEl muerto se incorpor\u00f3 y empez\u00f3 a hablar\u00bb (Lc 7,15)<br \/>98, 1-3: PL 38, 591-592 [Liturgia de las Horas]<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=1\">PL<\/a><\/span><\/p>\n<p>Los milagros de nuestro Se\u00f1or y Salvador Jesucristo conmueven, es verdad, a todos los creyentes que los escuchan, pero a unos y a otros de muy diversa manera. Pues los hay que, impresionados por sus milagros corporales, no aciertan a intuir milagros mayores; otros, en cambio, los prodigios que escuchan realizados en los cuerpos, los admiran ahora ampliamente realizados en las almas. <\/p>\n<p>Al cristiano no ha de caberle la menor duda de que tambi\u00e9n ahora son resucitados los muertos. Pero si bien es verdad que todo hombre tiene unos ojos capaces de ver resucitar muertos, como resucit\u00f3 el hijo de esta viuda de que hace un momento nos hablaba el evangelio, no lo es menos que no todos tienen ojos para ver resucitar a hombres espiritualmente muertos, a no ser los que previamente resucitaron en el coraz\u00f3n. Es m\u00e1s importante resucitar a quien vivir\u00e1 para siempre que resucitar al que ha de volver a morir. <\/p>\n<p>De la resurrecci\u00f3n de aquel joven se alegr\u00f3 su madre viuda; de los hombres que cada d\u00eda resucitan espiritualmente se regocija la Madre Iglesia. Aqu\u00e9l estaba muerto en el cuerpo; \u00e9stos, en el alma. La muerte visible de aqu\u00e9l visiblemente era llorada; la muerte invisible de \u00e9stos ni se la buscaba ni se la notaba. <\/p>\n<p>La busc\u00f3 el que conoc\u00eda a los muertos: y conoc\u00eda a los muertos \u00fanicamente el que pod\u00eda devolverles la vida. Pues de no haber venido el Se\u00f1or para resucitar a los muertos, no habr\u00eda dicho el Ap\u00f3stol: <em>Despierta t\u00fa que duermes, lev\u00e1ntate de entre los muertos y Cristo ser\u00e1 tu luz. <\/em>Oyes que duerme cuando dice: <em>despierta t\u00fa que duermes: <\/em>pero comprende que est\u00e1 muerto cuando escuchas: <em>Lev\u00e1ntate de entre los muertos. <\/em>Muchas veces se llama durmientes a los visiblemente muertos. Y realmente, para quien es capaz de resucitarlos, todos duermen. Para ti, un muerto es un muerto sin m\u00e1s: por m\u00e1s que lo sacudas, por m\u00e1s que lo pellizques, por m\u00e1s que le pegues no se despierta. Para Cristo, en cambio, dorm\u00eda aquel muchacho a quien dijo: <em>\u00a1Lev\u00e1ntate!, <\/em>e inmediatamente resucit\u00f3. Nadie despierta tan f\u00e1cilmente en el lecho, como Cristo en el sepulcro. <\/p>\n<p>Nuestro Se\u00f1or Jesucristo quer\u00eda que se entendiera tambi\u00e9n espiritualmente lo que hac\u00eda corporalmente. Pues no acud\u00eda al milagro por el milagro, sino para que lo que hac\u00eda fuese admirable para los testigos presenciales y verdadero para los hombres intelectuales. <\/p>\n<p>Pasa lo mismo con el que, no sabiendo leer, contempla el texto de un c\u00f3dice maravillosamente escrito: pondera ciertamente la habilidad del copista y admira la delicadeza de los trazos, pero ignora su significado, no capta el sentido de aquellos rasgos: es un ciego mental de buen criterio visual. Otro, en cambio, encomia la obra de arte y capta su sentido: \u00e9ste no s\u00f3lo puede ver, lo que es com\u00fan a todos, sino que, adem\u00e1s, puede leer, cosa que no es capaz de hacer quien no aprendi\u00f3 a leer. As\u00ed ocurri\u00f3 con los que vieron los milagros de Cristo sin comprender su significado, sin intuir lo que en cierto modo insinuaban a los esp\u00edritus inteligentes: se admiraron simplemente del hecho en s\u00ed; otros, por el contrario, admiraron los hechos y comprendieron su significado. Como \u00e9stos debemos ser nosotros en la escuela de Cristo.<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Juan_Pablo_II\"> Juan Pablo II<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=5\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Juan Pablo II\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Discurso_05-06-2004_Cortejo_de_muerte\"> Discurso (05-06-2004): Cortejo de muerte<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abLev\u00e1ntate\u00bb (Lc 7,14)<br \/>Encuentro Nacional con los J\u00f3venes Cat\u00f3licos de Suiza. <br \/>Palacio de Deportes de Berna<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>1.\u00a0<em>\u00ab\u00a1Lev\u00e1ntate!\u00bb<\/em> (<em>Lc<\/em> 7, 14). <\/p>\n<p> Esta palabra del Se\u00f1or al joven de Na\u00edm resuena hoy con fuerza en nuestra asamblea, y se dirige a vosotros&#8230; <\/p>\n<p> El Papa ha venido de Roma para volverla a escuchar, juntamente con vosotros, de labios de Cristo y para hacerse eco de ella&#8230; <\/p>\n<p> 2.\u00a0El Evangelio de san Lucas <em>narra un encuentro<\/em>:\u00a0 por una parte, est\u00e1 el triste cortejo que acompa\u00f1a al cementerio al joven hijo de una madre viuda; por otra, el grupo festivo de los disc\u00edpulos que siguen a Jes\u00fas y lo escuchan. Tambi\u00e9n hoy, j\u00f3venes amigos, podr\u00edais formar parte de aquel triste cortejo que avanza por el camino de la aldea de Na\u00edm. Eso suceder\u00eda si os dej\u00e1is llevar de la desesperaci\u00f3n, si los espejismos de la sociedad de consumo os seducen y os alejan de la verdadera alegr\u00eda enred\u00e1ndoos en placeres pasajeros, si la indiferencia y la superficialidad os envuelven, si ante el mal y el sufrimiento dud\u00e1is de la presencia de Dios y de su amor a toda persona, si busc\u00e1is saciar vuestra sed interior de amor verdadero y puro en el mar de una afectividad desordenada. <\/p>\n<p> Precisamente en esos momentos, Cristo se acerca a cada uno de vosotros y, como hizo al muchacho de Na\u00edm, os dirige la palabra que sacude y despierta:\u00a0 \u00ab\u00a1Lev\u00e1ntate!\u00bb. \u00abAcoge la invitaci\u00f3n que te har\u00e1 ponerte de pie\u00bb. <\/p>\n<p> No se trata de simples palabras:\u00a0 es Jes\u00fas mismo, el Verbo de Dios encarnado, quien est\u00e1 delante de vosotros. \u00c9l es \u00abla luz verdadera que ilumina a todo hombre\u00bb (<em>Jn<\/em> 1, 9), la verdad que nos hace libres (cf. <em>Jn<\/em> 14, 6), la vida que el Padre nos da en abundancia (cf. <em>Jn<\/em> 10, 10). El cristianismo no es un simple libro de cultura o una ideolog\u00eda; y ni siquiera es s\u00f3lo un sistema de valores o de principios, por m\u00e1s elevados que sean. <em>El cristianismo es una persona<\/em>, una presencia, un rostro:\u00a0 Jes\u00fas, el que da sentido y plenitud a la vida del hombre. <\/p>\n<p> 3.\u00a0Pues bien, yo os digo a vosotros, queridos j\u00f3venes:\u00a0<em> No teng\u00e1is miedo de encontraros con Jes\u00fas<\/em>. M\u00e1s a\u00fan, buscadlo en la lectura atenta y disponible de la sagrada Escritura y en la oraci\u00f3n personal y comunitaria; buscadlo participando de forma activa en la Eucarist\u00eda; buscadlo acudiendo a un sacerdote para el sacramento de la reconciliaci\u00f3n; buscadlo en la Iglesia, que se manifiesta a vosotros en los grupos parroquiales, en los movimientos y en las asociaciones; buscadlo en el rostro del hermano que sufre, del necesitado, del extranjero. <\/p>\n<p> Esta b\u00fasqueda caracteriza la existencia de muchos j\u00f3venes coet\u00e1neos vuestros que se han puesto en camino hacia la Jornada mundial de la juventud, que se celebrar\u00e1 en Colonia en el verano del a\u00f1o pr\u00f3ximo. Ya desde ahora os invito cordialmente tambi\u00e9n a vosotros a esa gran cita de fe y de testimonio. <\/p>\n<p> <em>Tambi\u00e9n yo, <\/em>como vosotros, <em>tuve veinte a\u00f1os<\/em>. Me gustaba hacer deporte, esquiar, declamar. Estudiaba y trabajaba. Ten\u00eda deseos e inquietudes. En aquellos a\u00f1os, ya lejanos, en tiempos en que mi patria se hallaba herida por la guerra y luego por el r\u00e9gimen totalitario, buscaba dar un sentido a mi vida. <em>Lo encontr\u00e9 siguiendo al Se\u00f1or Jes\u00fas<\/em>. <\/p>\n<p> 4.\u00a0La juventud es el momento en que tambi\u00e9n t\u00fa, querido muchacho, querida muchacha, te preguntas qu\u00e9 vas a hacer con tu existencia, c\u00f3mo puedes contribuir a hacer que el mundo sea un poco mejor, c\u00f3mo puedes promover la justicia y construir la paz. <\/p>\n<p> Esta es la segunda invitaci\u00f3n que te dirijo:\u00a0 \u00ab\u00a1Escucha!\u00bb. No te canses de entrenarte en la <em>dif\u00edcil disciplina de la escucha.<\/em> Escucha la voz del Se\u00f1or, que te habla a trav\u00e9s de los acontecimientos de la vida diaria, a trav\u00e9s de las alegr\u00edas y los sufrimientos que la acompa\u00f1an, a trav\u00e9s de las personas que se encuentran a tu lado, a trav\u00e9s de la voz de tu conciencia, sedienta de verdad, de felicidad, de bondad y de belleza. <\/p>\n<p> Si abres tu coraz\u00f3n y tu mente con disponibilidad, descubrir\u00e1s \u00abtu vocaci\u00f3n\u00bb, es decir, <em>el proyecto que<\/em> <em>Dios, en su amor, desde siempre tiene preparado para ti.<\/em> <\/p>\n<p> 5.\u00a0Y podr\u00e1s formar una familia, fundada en el matrimonio como pacto de amor entre un hombre y una mujer que se comprometen a una comuni\u00f3n de vida estable y fiel. Podr\u00e1s afirmar con tu testimonio personal que, a pesar de las dificultades y los obst\u00e1culos, se puede vivir \u00a0en plenitud el matrimonio cristiano como experiencia llena de sentido y como \u00abbuena nueva\u00bb para todas las familias. <\/p>\n<p> Y si Dios te llama, podr\u00e1s ser sacerdote, religioso o religiosa, entregando con coraz\u00f3n indiviso tu vida a Cristo y a la Iglesia, transform\u00e1ndote as\u00ed en signo de la presencia amorosa de Dios en el mundo de hoy. Podr\u00e1s ser, como muchos otros antes que t\u00fa, ap\u00f3stol intr\u00e9pido e incansable, vigilante en la oraci\u00f3n, alegre y acogedor en el servicio a la comunidad. <\/p>\n<p> S\u00ed, tambi\u00e9n t\u00fa podr\u00edas ser uno de ellos. S\u00e9 muy bien que ante esta propuesta titubeas. Pero te digo. <em>\u00a1No tengas miedo!<\/em> Dios no se deja vencer en generosidad. Despu\u00e9s de casi sesenta a\u00f1os de sacerdocio, me alegra dar aqu\u00ed, ante todos vosotros, <em>mi testimonio<\/em>:\u00a0 \u00a1es muy hermoso poder consumirse hasta el final por la causa del reino de Dios! <\/p>\n<p> 6.\u00a0Os quiero hacer una tercera invitaci\u00f3n:\u00a0 joven de Suiza, \u00ab\u00a1Ponte en camino!\u00bb. No te limites a discutir; no esperes para hacer el bien las ocasiones que tal vez no se presenten nunca. <em>\u00a1Ha llegado el tiempo de la acci\u00f3n!<\/em> <\/p>\n<p> En los albores de este tercer milenio, tambi\u00e9n vosotros, j\u00f3venes, est\u00e1is llamados a proclamar el mensaje del Evangelio con el testimonio de vuestra vida. La Iglesia necesita vuestras energ\u00edas, vuestro entusiasmo, vuestros ideales juveniles, para hacer que el Evangelio impregne el entramado de la sociedad y suscite <em>una civilizaci\u00f3n de aut\u00e9ntica justicia y de amor sin discriminaciones<\/em>.<\/p>\n<p>Hoy, m\u00e1s que nunca, en un mundo a menudo sin luz y sin la valent\u00eda de ideales nobles, <em>no es tiempo para avergonzarse del Evangelio<\/em> (cf. <em>Rm<\/em> 1, 16). M\u00e1s bien, es tiempo de proclamarlo desde las terrazas (cf. <em>Mt<\/em> 10, 27). <\/p>\n<p> El Papa, vuestros obispos, toda la comunidad cristiana cuentan con vuestro compromiso, con vuestra generosidad y os siguen con confianza y esperanza:\u00a0 <em> j\u00f3venes de Suiza, \u00a1poneos en camino! El Se\u00f1or camina con vosotros.<\/em> <\/p>\n<p> Llevad en vuestras manos la <em>cruz de Cristo<\/em>; en vuestros labios, <em>las palabras de vida<\/em>; y en vuestro coraz\u00f3n, <em>la gracia salvadora<\/em> del Se\u00f1or resucitado. <br \/> \u00a1Lev\u00e1ntate! Es Cristo quien te habla. \u00a1Esc\u00fachalo!<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias-ciclo-c_semana-10_tiempo-ordinario_dia-01-domingo\">Tiempo Ordinario: Domingo X (Ciclo C)<\/a><br \/><\/span><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\">Tiempo Ordinario: Martes XXIV (Impar o A\u00f1o I) <br \/><\/span><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-24_tiempo-ordinario_dia-03-martes_par\">Tiempo Ordinario: Martes XXIV (Par o A\u00f1o II) <\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>11 Poco tiempo despu\u00e9s iba camino de una ciudad llamada Na\u00edn, y caminaban con \u00e9l sus disc\u00edpulos y mucho gent\u00edo. 12 Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, result\u00f3 que sacaban a enterrar a un muerto, hijo \u00fanico de su madre, que era viuda; y un gent\u00edo considerable de la ciudad la acompa\u00f1aba. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-7-11-17-obras-de-jesus-salvador-resurreccion-del-hijo-de-la-viuda-de-nain\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 7, 11-17 \u2013 Obras de Jes\u00fas Salvador: Resurrecci\u00f3n del hijo de la viuda de Na\u00edn\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41472","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41472","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41472"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41472\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41472"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41472"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41472"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}