{"id":41475,"date":"2016-10-07T23:34:05","date_gmt":"2016-10-08T04:34:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-7-36-50-la-pecadora-perdonada\/"},"modified":"2016-10-07T23:34:05","modified_gmt":"2016-10-08T04:34:05","slug":"lc-7-36-50-la-pecadora-perdonada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-7-36-50-la-pecadora-perdonada\/","title":{"rendered":"Lc 7, 36-50 \u2013 La pecadora perdonada"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">36<\/span> Un fariseo le rogaba que fuera a comer con \u00e9l y, entrando en casa del fariseo, se recost\u00f3 a la mesa. <span class=\"versiculo\">37<\/span> En esto, una mujer que hab\u00eda en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, <span class=\"versiculo\">38<\/span> coloc\u00e1ndose detr\u00e1s junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con las l\u00e1grimas, se los enjugaba con los cabellos de su cabeza, los cubr\u00eda de besos y se los ung\u00eda con el perfume. <span class=\"versiculo\">39<\/span> Al ver esto, el fariseo que lo hab\u00eda invitado se dijo: \u00abSi este fuera profeta, sabr\u00eda qui\u00e9n y qu\u00e9 clase de mujer es la que lo est\u00e1 tocando, pues es una pecadora\u00bb. <span class=\"versiculo\">40<\/span> Jes\u00fas respondi\u00f3 y le dijo: \u00abSim\u00f3n, tengo algo que decirte\u00bb. \u00c9l contest\u00f3: \u00abD\u00edmelo, Maestro\u00bb. <span class=\"versiculo\">41<\/span> \u00abUn prestamista ten\u00eda dos deudores: uno le deb\u00eda quinientos denarios y el otro cincuenta. <span class=\"versiculo\">42<\/span> Como no ten\u00edan con qu\u00e9 pagar, los perdon\u00f3 a los dos. \u00bfCu\u00e1l de ellos le mostrar\u00e1 m\u00e1s amor?\u00bb. <span class=\"versiculo\">43<\/span> Respondi\u00f3 Sim\u00f3n y dijo: \u00abSupongo que aquel a quien le perdon\u00f3 m\u00e1s\u00bb. Y \u00e9l le dijo: \u00abHas juzgado rectamente\u00bb. <span class=\"versiculo\">44<\/span> Y, volvi\u00e9ndose a la mujer, dijo a Sim\u00f3n: \u00ab\u00bfVes a esta mujer? He entrado en tu casa y no me has dado agua para los pies; ella, en cambio, me ha regado los pies con sus l\u00e1grimas y me los ha enjugado con sus cabellos. <span class=\"versiculo\">45<\/span> T\u00fa no me diste el beso de paz; ella, en cambio, desde que entr\u00e9, no ha dejado de besarme los pies. <span class=\"versiculo\">46<\/span> T\u00fa no me ungiste la cabeza con ung\u00fcento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. <span class=\"versiculo\">47<\/span> Por eso te digo: sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco\u00bb. <span class=\"versiculo\">48<\/span> Y a ella le dijo: \u00abHan quedado perdonados tus pecados\u00bb. <span class=\"versiculo\">49<\/span> Los dem\u00e1s convidados empezaron a decir entre ellos: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es este, que hasta perdona pecados?\u00bb. <span class=\"versiculo\">50<\/span> Pero \u00e9l dijo a la mujer: \u00abTu fe te ha salvado, vete en paz\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Anfiloquio_de_Iconio\">Anfiloquio de Iconio<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Dios_no_nos_pide_otra_cosa_que_la_conversion\">Homil\u00eda: Dios no nos pide otra cosa que la conversi\u00f3n.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00eda sobre la mujer pecadora: PG 61, 745-751 (Liturgia de las Horas).<\/p>\n<p><i>Un fariseo rogaba a Jes\u00fas que fuera a comer con \u00e9l. Jes\u00fas, entrando en casa del fariseo, se recost\u00f3 a la mesa. <\/i>\u00a1Oh gracia inenarrable!, \u00a1oh inefable bondad! El es m\u00e9dico y cura todas las enfermedades, para ser \u00fatil a todos: buenos y malos, ingratos y agradecidos. Por lo cual, invitado ahora por un fariseo, entra en aquella casa hasta el momento repleta de males. Dondequiera que moraba un fariseo, all\u00ed hab\u00eda un antro de maldad, una cueva de pecadores, el aposento de la arrogancia. Pero aunque la casa de aquel fariseo reuniese todas estas condiciones, el Se\u00f1or no desde\u00f1\u00f3 aceptar la invitaci\u00f3n. Y con raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Accede prontamente a la invitaci\u00f3n del fariseo, y lo hace con delicadeza, sin reprocharle su conducta: en primer lugar, porque quer\u00eda santificar a los invitados, y tambi\u00e9n al anfitri\u00f3n, a su familia y la misma esplendidez de los manjares; en segundo lugar, acepta la invitaci\u00f3n del fariseo porque sab\u00eda que iba a acudir una meretriz y hab\u00eda de hacer ostensi\u00f3n de su f\u00e9rvido y ardiente anhelo de conversi\u00f3n, para que, deplorando ella sus pecados en presencia de los letrados y los fariseos, le brindara oportunidad de ense\u00f1arles a ellos c\u00f3mo hay que aplacar a Dios con l\u00e1grimas por los pecados cometidos.<\/p>\n<p><i>Y una mujer de la ciudad, una pecadora <\/i>\u2014dice\u2014, <i>coloc\u00e1ndose detr\u00e1s, junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus l\u00e1grimas. <\/i>Alabemos, pues, a esta mujer que se ha granjeado el aplauso de todo el mundo. Toc\u00f3 aquellos pies inmaculados, compartiendo con Juan el cuerpo de Cristo. Aqu\u00e9l, efectivamente, se apoy\u00f3 sobre el pecho, de donde sac\u00f3 la doctrina divina; \u00e9sta, en cambio, se abraz\u00f3 a aquellos pies que por nosotros recorr\u00edan los caminos de la vida.<\/p>\n<p>Por su parte, Cristo \u2014que no se pronuncia sobre el pecado, pero alaba la penitencia; que no castiga el pasado, sino que sondea el porvenir\u2014, haciendo caso omiso de las maldades pasadas, honra a la mujer, encomia su conversi\u00f3n, justifica sus l\u00e1grimas y premia su buen prop\u00f3sito; en cambio, el fariseo, al ver el milagro queda desconcertado y, trabajado por la envidia, se niega a admitir la conversi\u00f3n de aquella mujer: m\u00e1s a\u00fan, se desata en improperios contra la que as\u00ed honraba al Se\u00f1or, arroja el descr\u00e9dito contra la dignidad del que era honrado, tach\u00e1ndolo de ignorante: <i>Si \u00e9ste fuera profeta, sabr\u00eda qui\u00e9n es esta mujer que le est\u00e1 tocando.<\/i><\/p>\n<p>Jes\u00fas, tomando la palabra, se dirige al fariseo enfrascado en tal tipo de murmuraciones: <i>Sim\u00f3n, tengo algo que decirte. <\/i>\u00a1Oh gracia inefable!, \u00a1oh inenarrable bondad! Dios y el hombre dialogan: Cristo plantea un problema y traza una norma de bondad, para vencer la maldad del fariseo. El respondi\u00f3: <i>D\u00edmelo, maestro. Un prestamista ten\u00eda dos deudores. <\/i>F\u00edjate en la sabidur\u00eda de Dios: ni siquiera nombra a la mujer, para que el fariseo no falsee intencionadamente la respuesta. <i>Uno <\/i>\u2014dice\u2014 <i>le deb\u00eda quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no ten\u00edan con qu\u00e9 pagar, les perdon\u00f3 a los dos. <\/i>Perdon\u00f3 a los que no ten\u00edan, no a los que no quer\u00edan: una cosa es no tener y otra muy distinta no querer. Un ejemplo: Dios no nos pide otra cosa que la conversi\u00f3n: por eso quiere que estemos siempre alegres y nos demos prisa en acudir a la penitencia. Ahora bien, si teniendo voluntad de convertirnos, la multitud de nuestros pecados pone de manifiesto lo inadecuado de nuestro arrepentimiento, no porque no queremos sino porque no podemos, entonces nos perdona la deuda. <i>Como no ten\u00edan con qu\u00e9 pagar, les perdon\u00f3 a los dos.<\/i><\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l de los dos lo amar\u00e1 m\u00e1s? Sim\u00f3n contest\u00f3: \u2014Supongo que aquel a quien le perdon\u00f3 m\u00e1s. Jes\u00fas le dijo: \u2014Has juzgado rectamente. Y volvi\u00e9ndose a la mujer, dijo a Sim\u00f3n: \u2014\u00bfVes a esta mujer pecadora, a la que t\u00fa rechazas y a la que yo acojo? Desde que entr\u00f3, no ha dejado de besarme los pies. Por eso te digo, sus muchos pecados est\u00e1n perdonados. Porque t\u00fa, al recibirme como invitado, no me honraste con un beso, no me perfumaste con ung\u00fcento; \u00e9sta, en cambio, que impetr\u00f3 el olvido de sus muchos pecados, me ha hecho los honores hasta con sus l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>Por tanto, todos los aqu\u00ed presentes, imitad lo que hab\u00e9is o\u00eddo y emulad el llanto de esta meretriz. Lavaos el cuerpo no con el agua, sino con las l\u00e1grimas; no os vist\u00e1is el manto de seda, sino la incontaminada t\u00fanica de la continencia, para que consig\u00e1is id\u00e9ntica gloria, dando gracias al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. A \u00e9l la gloria, el honor y la adoraci\u00f3n, con el Padre y el Esp\u00edritu Santo ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2><span id=\"Autor_anonimo_de_Siria\">Autor an\u00f3nimo de Siria<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_El_amor_de_Dios_mas_fuerte_que_cualquier_pecado\">Homil\u00eda: El amor de Dios m\u00e1s fuerte que cualquier pecado.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00edas an\u00f3nimas sobre la pecadora, 1, 4.5.19.26.28.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abComo no ten\u00edan con qu\u00e9 pagar los perdon\u00f3 a los dos\u00bb (Lc 7,42).<\/p>\n<p>El amor de Dios, sale al encuentro de los pecadores, es proclamado a nosotros  por una mujer pecadora. Pues llamando a ella, es a toda nuestra raza a quien Cristo invita al amor; y en su persona, son todos los pecadores los que atrae a su perd\u00f3n. El habla a ella sola; pero \u00e9l convida a su gracia a la creaci\u00f3n entera&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 no ser\u00e1 tocado por la misericordia de Cristo, \u00e9l que, por salvar a una pecadora, acepta la invitaci\u00f3n de un fariseo? A causa de \u00e9sta hambrienta de perd\u00f3n, \u00e9l mismo quiere tener hambre en la mesa de Sim\u00f3n el fariseo, entonces, bajo la apariencia de una mesa de pan, \u00e9l hab\u00eda preparado a la pecadora una mesa de arrepentimiento&#8230;<\/p>\n<p>A fin de que sea as\u00ed por ti, toma conciencia que tu pecado es grande, pero desesperar de tu perd\u00f3n cuando tu pecado te parece muy grande, es blasfemar contra Dios y hacerte da\u00f1o a ti mismo. Pues si \u00e9l ha prometido perdonar tus pecados sea cual sea su nombre, \u00bfvas t\u00fa a decirle que no puedes creer y declararle: &#8220;Mi pecado es muy grande para que t\u00fa lo perdones. T\u00fa no puedes curarme de mis males&#8221;? All\u00ed, p\u00e1rate y grita con el profeta: \u201cYo he pecado contra ti, Se\u00f1or\u201d(Sal 50,6). Inmediatamente te responder\u00e1: \u201cYo he pasado por encima de tu falta, no morir\u00e1s\u201d. A \u00e9l la gloria por  todos nosotros, en los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Macario_de_Egipto_monje\">San Macario de Egipto, monje<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Una_acogida_que_salva\">Homil\u00eda: Una acogida que salva.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00edas espirituales 30,9 [obra atribuida a San Macario].<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abHe entrado en tu casa&#8230;\u00bb (Lc 7,44).<\/p>\n<p>Acojamos a nuestro Dios y Salvador, el verdadero m\u00e9dico, el \u00fanico capaz de curar nuestras almas, \u00e9l que tanto sufri\u00f3 por nosotros. Llama sin cesar a la puerta de nuestro coraz\u00f3n para que le abramos y le dejemos entrar, para que descanse en nuestras almas, nos lave los pies y los envuelva de perfume y se quede con nosotros. En un lugar del evangelio, Jes\u00fas reprende a uno que no le hab\u00eda lavado los pies, y en otro lugar dice: \u201cMira que estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entrar\u00e9 en su casa&#8230;\u201d (Ap 3,20) Por esto ha soportado tantos sufrimientos, ha entregado su cuerpo a la muerte y nos ha rescatado de la esclavitud: para venir a nosotros y morar en nosotros.<\/p>\n<p>Por esto, el Se\u00f1or dice a los que en el d\u00eda del juicio estar\u00e1n a su izquierda, condenados al infierno: \u201cPorque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me alojasteis; estaba desnudo y no me vestisteis; enfermo y en la c\u00e1rcel, y no me visitasteis.\u201d (Mt 25,42-43) Porque su alimento, su bebida, su vestido, su techo, su descanso est\u00e1n en nuestro coraz\u00f3n. De ah\u00ed que est\u00e1 llamando sin cesar, queriendo entrar. Acoj\u00e1mosle, pues, e introduzc\u00e1mosle dentro de nosotros, ya que \u00e9l es tambi\u00e9n nuestro alimento, nuestra bebida, nuestra vida eterna.<\/p>\n<p>Y toda persona que no lo acoge ahora en su interior, para que ah\u00ed descanse, o mejor dicho, para que ella descanse en \u00e9l, no heredar\u00e1 el Reino de los cielos con los santos; no podr\u00e1 entrar en la ciudad celestial. Pero t\u00fa, Se\u00f1or Jesucristo, danos poder entrar para gloria de tu nombre, junto con el Padre y el Esp\u00edritu Santo, por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_enciclica_Convertirse_es_descubrir_la_misericordia_de_Dios\">Carta enc\u00edclica: Convertirse es descubrir la misericordia de Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Carta enc\u00edclica &#8220;Dives in Misericordia&#8221;, n. 13.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abSus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados\u00bb (Lc 7,47).<\/p>\n<p>Precisamente porque existe el pecado en el mundo, al que \u00abDios am\u00f3 tanto.. que lo dio su Hijo unig\u00e9nito\u00bb, (Jn 3,16) Dios que \u00abes amor\u00bb (Jn 4,8) no puede revelarse de otro modo si no es como misericordia. Esta corresponde no s\u00f3lo con la verdad m\u00e1s profunda de ese amor que es Dios, sino tambi\u00e9n con la verdad interior del hombre y del mundo que es su patria temporal\u2026 Por tanto, la Iglesia profesa y proclama la conversi\u00f3n. La conversi\u00f3n a Dios consiste siempre en descubrir su misericordia, es decir, ese amor que es paciente y benigno (Cfr 1Co 13,4) a medida del Creador y Padre: el amor, al que \u00abDios, Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Cfr 2Co 1,3) es fiel hasta las \u00faltimas consecuencias en la historia de la alianza con el hombre: hasta la cruz, hasta la muerte y la resurrecci\u00f3n de su Hijo. La conversi\u00f3n a Dios es siempre fruto del \u00abreencuentro\u00bb de este Padre, rico en misericordia (Ef 2,4).<\/p>\n<p>El aut\u00e9ntico conocimiento de Dios, Dios de la misericordia y del amor benigno, es una constante e inagotable fuente de conversi\u00f3n, no solamente como moment\u00e1neo acto interior, sino tambi\u00e9n como disposici\u00f3n estable, como estado de \u00e1nimo. Quienes llegan a conocer de este modo a Dios, quienes lo \u00abven\u00bb as\u00ed, no pueden vivir sino convirti\u00e9ndose sin cesar a El. Viven pues <em>in statu conversionis<\/em>; es este estado el que traza la componente m\u00e1s profunda de la peregrinaci\u00f3n de todo hombre por la tierra <em>in statu viatoris<\/em>.<\/p>\n<p>Es evidente que la Iglesia profesa la misericordia de Dios, revelada en Cristo crucificado y resucitado, no s\u00f3lo con la palabra de sus ense\u00f1anzas, sino, por encima de todo, con la m\u00e1s profunda pulsaci\u00f3n de la vida de todo el Pueblo de Dios. Mediante este testimonio de vida, la Iglesia cumple la propia misi\u00f3n del Pueblo de Dios, misi\u00f3n que es participaci\u00f3n y, en cierto sentido, continuaci\u00f3n de la misi\u00f3n mesi\u00e1nica del mismo Cristo.<\/p>\n<p><h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_02-10-2013_No_tengas_miedo_de_dejarte_amar_por_Dios\">Catequesis (02-10-2013): No tengas miedo de dejarte amar por Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia general. Mi\u00e9rcoles 2 de octubre de 2013.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abHan sido perdonados sus muchos pecados\u00bb (Lc 7,47).<\/p>\n<p>La Iglesia ofrece a todos la posibilidad de recorrer el camino de la santidad, que es el camino del cristiano: nos hace encontrar a Jesucristo en los sacramentos, especialmente en la Confesi\u00f3n y en la Eucarist\u00eda; nos comunica la Palabra de Dios, nos hace vivir en la caridad, en el amor de Dios hacia todos. Pregunt\u00e9monos entonces: \u00bfnos dejamos santificar? \u00bfSomos una Iglesia que llama y acoge con los brazos abiertos a los pecadores, que da valent\u00eda, esperanza, o somos una Iglesia cerrada en s\u00ed misma? \u00bfSomos una Iglesia en la que se vive el amor de Dios, en la que se presta atenci\u00f3n al otro, en la que se reza los unos por los otros?<\/p>\n<p>Una \u00faltima pregunta: \u00bfqu\u00e9 puedo hacer yo que me siento d\u00e9bil, fr\u00e1gil, pecador? Dios te dice: no tengas miedo de la santidad, no tengas miedo de apuntar alto, de dejarte amar y purificar por Dios, no tengas miedo de dejarte guiar por el Esp\u00edritu Santo. Dej\u00e9monos contagiar por la santidad de Dios. Cada cristiano est\u00e1 llamado a la santidad (cf. Const. dogm. Lumen gentium, 39-42); y la santidad no consiste ante todo en hacer cosas extraordinarias, sino en dejar actuar a Dios. Es el encuentro de nuestra debilidad con la fuerza de su gracia, es tener confianza en su acci\u00f3n lo que nos permite vivir en la caridad, hacer todo con alegr\u00eda y humildad, para la gloria de Dios y en el servicio al pr\u00f3jimo. Hay una frase c\u00e9lebre del escritor franc\u00e9s L\u00e9on Bloy; en los \u00faltimos momentos de su vida dec\u00eda: <em>\u00abExiste una sola tristeza en la vida, la de no ser santos\u00bb<\/em>.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Romano_el_Melodico\">San Romano el Mel\u00f3dico<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Himno_Rompo_con_el_pasado_renuncio_al_abismo_de_mis_obras\">Himno: Rompo con el pasado; renuncio al abismo de mis obras.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Himno 21.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abUna mujer que hab\u00eda en la ciudad, una pecadora&#8230;\u00bb (Lc 7,37).<\/p>\n<p>Cuando ella [una mujer de la ciudad] ha visto que las palabras de Cristo se propagaban por todas partes como los aromas, la pecadora\u2026 se ha puesto a detestar la pestilencia de sus actos\u2026: \u201cNo he tenido en cuenta la misericordia con la que Cristo me envuelve, busc\u00e1ndome cuando yo me extraviaba por mi culpa. Porque es a mi a quien busca por todas partes; es por m\u00ed que come en casa del fariseo, \u00e9l que alimenta al mundo entero. \u00c9l hace de la mesa un altar del sacrificio en el que \u00e9l mismo se ofrece devolviendo la deuda a sus deudores para que \u00e9stos se acerquen con confianza diciendo: \u2018Se\u00f1or, l\u00edbrame del abismo de mis obras.\u2019\u201d<\/p>\n<p>\u00c1vidamente, corre hacia \u00e9l, desde\u00f1ando las migajas, ha cogido el pan; m\u00e1s hambrienta que la Cananea (Mc 7,24s), ha saciado su alma vac\u00eda porque su fe era tan grande como su hambre. No es su llamada que la ha rescatado sino su silencio, porque en un sollozo ha dicho: \u201cSe\u00f1or, l\u00edbrame del abismo de mis obras\u201d\u2026<\/p>\n<p>Ella se ha apresurado a ir a la casa del fariseo, precipit\u00e1ndose en la penitencia. \u201c\u00a1Vamos, alma m\u00eda, dice, este es el tiempo que ped\u00edas! El que purifica est\u00e1 aqu\u00ed, \u00bfpor qu\u00e9 quedarte en el abismo de tus obras? Me voy a \u00e9l  porque es por m\u00ed que ha venido. Dejo mis viejos amigos porque el que ahora est\u00e1 aqu\u00ed lo deseo apasionadamente; y puesto que \u00e9l me ama, son para \u00e9l mi perfume y mis l\u00e1grimas\u2026 El deseo del deseado me transfigura y yo amo a aquel que me ama como \u00e9l quiere ser amado. Me arrepiento y me prosterno, es eso lo que \u00e9l espera; busco el silencio y el retiro, es lo que a \u00e9l le place. Rompo con el pasado; renuncio al abismo de mis obras.<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed pues, ir\u00e9 a \u00e9l para ser iluminada, como dice la Escritura, me acercar\u00e9 a Cristo y no quedar\u00e9 avergonzada (Sal 33,6; 1P 2,6). Nada me va a reprochar; no me dir\u00e1: \u2018Hasta este momento t\u00fa estabas en tinieblas y has venido a verme a mi, que soy el sol.\u2019 Por eso tomar\u00e9 el perfume y har\u00e9 de la casa del fariseo un baptisterio donde lavar\u00e9 mis faltas y me purificar\u00e9 de mi pecado. Con l\u00e1grimas de aceite y de perfume, llenar\u00e9 la pila bautismal en la que me lavar\u00e9, en la que me purificar\u00e9, y escapar\u00e9 del abismo de mis obras.\u201d<\/p>\n<h2><span id=\"San_Bernardo_monje_cisterciense_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Bernardo, monje cisterciense y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Un_alma_sedienta_de_Dios\">Serm\u00f3n: Un alma sedienta de Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Serm\u00f3n 7 sobre el Cantar de los Cantares.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abSus muchos pecados quedan perdonados, porque ha amado mucho\u00bb (Lc 7,47).<\/p>\n<p> \u00abQue me bese con un beso de su boca\u00bb (Ct 1,2). \u00bfQui\u00e9n es que habla as\u00ed? La esposa [del Cantar de los cantares]. \u00bfY qui\u00e9n es esta esposa? El alma sedienta de Dios. \u00bfY a qui\u00e9n habla? A su Dios&#8230; No se podr\u00edan encontrar palabras m\u00e1s tiernas para expresar la ternura rec\u00edproca de Dios y del alma, que los del Esposo y la esposa. Todo les es com\u00fan, no poseen nada propio ni aparte. Es \u00fanica su heredad, \u00fanica su mesa, \u00fanica su casa, incluso es \u00fanica la carne que los constituye unidos (Gn 2,24)&#8230;<\/p>\n<p> Si la palabra amar pertenece de manera especial y en primer lugar al esposo, no es sin buenas razones que se da el nombre de esposa al alma que ama a Dios. La prueba de que ama es que pide a Dios un beso. No desea ni la libertad, ni la recompensa, ni una herencia, ni tan s\u00f3lo una ense\u00f1anza, sino un beso, al modo de una casta esposa, levantada por un santo amor e incapaz de esconder la llama que le abrasa el coraz\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p> S\u00ed, su amor es casto puesto que s\u00f3lo desea a aquel que ama, y no cualquier otra cosa que sea de \u00e9l. Su amor es santo puesto que no ama con un deseo pesado y carnal sino con la pureza del esp\u00edritu. Su amor es ardoroso, y ebria de este mismo amor, olvida la grandeza de Aquel que ama. En efecto \u00bfno es \u00e9l que con una mirada hace temblar la tierra? (Sal 103,32). \u00bfEs a \u00e9l a quien pide un beso? \u00bfNo est\u00e1 ebria? S\u00ed, est\u00e1 ebria de amor por su Dios&#8230; \u00a1Qu\u00e9 fuerza en el amor! \u00a1Qu\u00e9 confianza y qu\u00e9 libertad en el Esp\u00edritu! \u00bfC\u00f3mo expresar con mayor claridad que \u00abel amor echa fuera el temor\u00bb? (1Jn 4,18).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Padre_Pio_de_Pietrelcina_presbitero_capuchino\">San Padre P\u00edo de Pietrelcina, presb\u00edtero capuchino<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos_Dios_nos_espera_en_los_sacramentos\">Escritos: Dios nos espera en los sacramentos.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">CE, 18.16; AD, 54.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00ab\u00bfQui\u00e9n es este hombre que hasta perdona los pecados?\u00bb (Lc 7,49).<\/p>\n<p> Que la esperanza en la misericordia de Dios nos sostenga en el tumulto de las pasiones y contradicciones. Corramos confiadamente al sacramento de la penitencia en el que el Se\u00f1or nos espera con una ternura infinita. Y una vez perdonados nuestros pecados, olvid\u00e9monos de ellos, porque el Se\u00f1or ya lo ha hecho antes que nosotros. A\u00fan admitiendo que hubieras hecho todos los pecados del mundo, el Se\u00f1or te repite: \u00abTus muchos pecados est\u00e1n perdonados porque has amado mucho\u00bb.<\/p>\n<p> Se\u00f1or Jes\u00fas, t\u00fa eres la misma dulzura: \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda vivir sin ti? Ven, Se\u00f1or, a tomar t\u00fa solo posesi\u00f3n de mi coraz\u00f3n.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<p>Pr\u00f3ximamente&#8230; no pudo hacerse ahora por falta de tiempo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>36 Un fariseo le rogaba que fuera a comer con \u00e9l y, entrando en casa del fariseo, se recost\u00f3 a la mesa. 37 En esto, una mujer que hab\u00eda en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, 38 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-7-36-50-la-pecadora-perdonada\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 7, 36-50 \u2013 La pecadora perdonada\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41475","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41475","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41475"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41475\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41475"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41475"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41475"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}