{"id":41476,"date":"2016-10-07T23:34:06","date_gmt":"2016-10-08T04:34:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-7-36-8-3-la-pecadora-perdonada\/"},"modified":"2016-10-07T23:34:06","modified_gmt":"2016-10-08T04:34:06","slug":"lc-7-36-8-3-la-pecadora-perdonada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-7-36-8-3-la-pecadora-perdonada\/","title":{"rendered":"Lc 7, 36\u20138, 3 \u2013 La pecadora perdonada"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">36<\/span> Un fariseo le rogaba que fuera a comer con \u00e9l y, entrando en casa del fariseo, se recost\u00f3 a la mesa. <span class=\"versiculo\">37<\/span> En esto, una mujer que hab\u00eda en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, <span class=\"versiculo\">38<\/span> coloc\u00e1ndose detr\u00e1s junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con las l\u00e1grimas, se los enjugaba con los cabellos de su cabeza, los cubr\u00eda de besos y se los ung\u00eda con el perfume. <span class=\"versiculo\">39<\/span> Al ver esto, el fariseo que lo hab\u00eda invitado se dijo: \u00abSi este fuera profeta, sabr\u00eda qui\u00e9n y qu\u00e9 clase de mujer es la que lo est\u00e1 tocando, pues es una pecadora\u00bb. <span class=\"versiculo\">40<\/span> Jes\u00fas respondi\u00f3 y le dijo: \u00abSim\u00f3n, tengo algo que decirte\u00bb. \u00c9l contest\u00f3: \u00abD\u00edmelo, Maestro\u00bb. <span class=\"versiculo\">41<\/span> \u00abUn prestamista ten\u00eda dos deudores: uno le deb\u00eda quinientos denarios y el otro cincuenta. <span class=\"versiculo\">42<\/span> Como no ten\u00edan con qu\u00e9 pagar, los perdon\u00f3 a los dos. \u00bfCu\u00e1l de ellos le mostrar\u00e1 m\u00e1s amor?\u00bb. <span class=\"versiculo\">43<\/span> Respondi\u00f3 Sim\u00f3n y dijo: \u00abSupongo que aquel a quien le perdon\u00f3 m\u00e1s\u00bb. Y \u00e9l le dijo: \u00abHas juzgado rectamente\u00bb. <span class=\"versiculo\">44<\/span> Y, volvi\u00e9ndose a la mujer, dijo a Sim\u00f3n: \u00ab\u00bfVes a esta mujer? He entrado en tu casa y no me has dado agua para los pies; ella, en cambio, me ha regado los pies con sus l\u00e1grimas y me los ha enjugado con sus cabellos. <span class=\"versiculo\">45<\/span> T\u00fa no me diste el beso de paz; ella, en cambio, desde que entr\u00e9, no ha dejado de besarme los pies. <span class=\"versiculo\">46<\/span> T\u00fa no me ungiste la cabeza con ung\u00fcento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. <span class=\"versiculo\">47<\/span> Por eso te digo: sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco\u00bb. <span class=\"versiculo\">48<\/span> Y a ella le dijo: \u00abHan quedado perdonados tus pecados\u00bb. <span class=\"versiculo\">49<\/span> Los dem\u00e1s convidados empezaron a decir entre ellos: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es este, que hasta perdona pecados?\u00bb. <span class=\"versiculo\">50<\/span> Pero \u00e9l dijo a la mujer: \u00abTu fe te ha salvado, vete en paz\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">1<\/span> Despu\u00e9s de esto iba \u00e9l caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompa\u00f1ado por los Doce, <span class=\"versiculo\">2<\/span> y por algunas mujeres, que hab\u00edan sido curadas de esp\u00edritus malos y de enfermedades: Mar\u00eda la Magdalena, de la que hab\u00edan salido siete demonios; <span class=\"versiculo\">3<\/span> Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les serv\u00edan con sus bienes. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Ambrosio_de_Milan\"> Ambrosio de Mil\u00e1n<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=59\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Ambrosio de Mil\u00e1n\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sobre_el_evangelio_de_Lucas_Para_que_vino_Cristo\"> Sobre el evangelio de Lucas: \u00bfPara qu\u00e9 vino Cristo?<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abSe presenta una mujer&#8230; era una pecadora\u00bb (cf. Lc 7,36)<br \/>Libro 6, 12-35, BAC, Madrid, 1966, pp. 294-306<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p>12. Y he aqu\u00ed que se presenta una mujer que era conocida en la ciudad como pecadora&#8230; <\/p>\n<p>Este pasaje resulta dif\u00edcil a muchos y les sugiere no pocas cuestiones: \u00bfes que dos evangelistas est\u00e1n en desacuerdo en su testimonio?; o bien, \u00bfhan querido se\u00f1alar un misterio diferente por la diversidad de expresiones? Efectivamente, en el evangelio seg\u00fan San Mateo se lee: Hall\u00e1ndose Jes\u00fas en Betania, en casa de Sim\u00f3n el leproso, lleg\u00f3se a \u00e9l una mujer con un frasco de alabastro, lleno de perfume de subido precio, y lo derram\u00f3 sobre la cabeza de Jes\u00fas, que estaba puesto a la mesa (Mt 26,6-7). Luego aqu\u00ed el fariseo se dice a s\u00ed mismo: Si \u00e9ste fuese profeta, sabr\u00eda que ella es pecadora, y deber\u00eda evitar su perfume, mientras que all\u00ed el perfume derramado hace protestar a los disc\u00edpulos. Es necesario explicarlo uno y lo otro; pero lo que viene en primer lugar en los escritores, debe ser tambi\u00e9n lo primero en la interpretaci\u00f3n. <\/p>\n<p>13. El Se\u00f1or Jes\u00fas vino, pues, a casa de Sim\u00f3n el leproso. Se ve su plan: El no huye del leproso, no evita al impuro, a fin de poder limpiar las manchas del cuerpo humano. En cuanto a la casa del leproso, est\u00e1 en Betania, que se interpreta y quiere decir: casa de la obediencia. Luego toda la localidad era Betania, y la casa de Sim\u00f3n s\u00f3lo una parte de la localidad. \u00bfNo te parece que Betania es el mundo, en el que nosotros estamos obligados a hacer un servicio de obediencia, y que la casa de Sim\u00f3n el leproso es la tierra, que forma parte del mundo? El pr\u00edncipe de este mundo es, en cierto modo, Sim\u00f3n el leproso. El Se\u00f1or Jesucristo ha venido de las regiones superiores a este mundo y ha descendido a la tierra. No estaba en este mundo; pero con una obediencia religiosa ha sido enviado a este mundo; El mismo lo dice: Como me envi\u00f3 a este mundo (Jn 6,58). Esta mujer oy\u00f3 que hab\u00eda venido el Se\u00f1or y entr\u00f3 en la casa de Sim\u00f3n: esta mujer no habr\u00eda podido ser sanada si Cristo no hubiese venido a la tierra. Y si ella entr\u00f3 en la casa de Sim\u00f3n, puede ser que sea figura de un alma elevada, o la Iglesia, que ha descendido sobre a tierra para atraer a los pueblos en torno suyo por su buen olor. <\/p>\n<p>14. Mateo, pues, hace entrar esta mujer que derrama perfume sobre la cabeza de Cristo, y, tal vez por esto, no haya querido llamarla pecadora; pues, seg\u00fan Lucas, la pecadora ha derramado el perfume sobre los pies de Cristo. Puede ser que no sea la misma, para que no parezca que se contradicen los evangelistas. La cuesti\u00f3n puede resolverse por una diferencia de m\u00e9rito y de tiempo, de suerte que una sea pecadora y la otra m\u00e1s perfecta: pues si la Iglesia, o el alma, no cambia de personalidad, s\u00ed en cuanto al progreso. Suponte un alma que se acerca a Dios con fe; aqu\u00ed, en lugar de pecados torpes y obscenos, sirve piadosamente al Verbo de Dios, que tiene la seguridad de una castidad sin mancha; t\u00fa ver\u00e1s que ella se eleva hasta la cabeza misma de Cristo \u2014y la cabeza de Cristo es Dios (1 Co 11,3)\u2014 y derrama el perfume de sus m\u00e9ritos : pues nosotros somos el buen olor de Cristo por Dios (2 Co 2,15). Pues Dios es honrado por la vida de los justos, que exhala un buen olor. <\/p>\n<p>15. Si entiendes esto, ver\u00e1s que esta mujer, verdaderamente feliz, es nombrada \u00abpor todas partes donde sea predicado este evangelio\u00bb (Mt 16,13), y que su recuerdo no se esfumar\u00e1 jam\u00e1s, porque ella ha derramado sobre la cabeza de Cristo el aroma de las buenas costumbres, el perfume de las acciones justas. El que sube a la cabeza ignora exaltarse como el que est\u00e1 verdaderamente inflado en su esp\u00edritu carnal y no est\u00e1 adherido a la cabeza (Col 2,18). M\u00e1s quien no se adhiere a la cabeza de Cristo, debe adherirse al menos a sus pies, ya que el cuerpo alimentado y trabado por medio de las coyunturas y ligamentos, crece con crecimiento de Dios (ib\u00edd., 19) \u00ab. <\/p>\n<p>16. La otra \u2014en cuanto a la persona o en cuanto al progreso\u2014 est\u00e1 cercana a nosotros. Pues nosotros a\u00fan no hemos renunciado a nuestros pecados. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n nuestras l\u00e1grimas, d\u00f3nde nuestros gemidos, d\u00f3nde nuestros llantos? Venid, adoremos y postr\u00e9monos ante El y lloremos ante nuestro Se\u00f1or que nos ha hecho (Sal 94,6), a fin de poder llegar al menos a los pies de Jes\u00fas; pues nosotros no podemos llegar a la cabeza: el pecador a los pies, el justo a la cabeza. <\/p>\n<p>17. Sin embargo, aun la que ha pecado posee un perfume. Ap\u00f3rtame t\u00fa tambi\u00e9n despu\u00e9s del pecado la penitencia. En todas partes donde oigas que ha llegado el justo, ya a la casa de un indigno, ya a la casa de un fariseo, apres\u00farate; consigue la gracia del hu\u00e9sped, consigue el reino de los cielos, pues desde los d\u00edas de Juan el Bautista hasta el presente, el reino de los cielos padece fuerza, y hombres esforzados se apoderan de \u00e9l (Mt 11,12). En todas partes donde oigas el nombre de Cristo, sal al encuentro; cualquiera que sea la morada interior en la que sabes que ha entrado el Se\u00f1or, t\u00fa apres\u00farate tambi\u00e9n. Cuando hayas encontrado la sabidur\u00eda, cuando hayas encontrado la justicia en el interior de alguien, acude a sus pies, es decir, busca al menos la parte inferior de la sabidur\u00eda No te dedignes de los pies; una toc\u00f3 la fimbria y fue curada (Lc 8,44). Confiesa tus pecados con las l\u00e1grimas; que la justicia celestial diga tambi\u00e9n de ti: Con sus l\u00e1grimas reg\u00f3 mis pies y los enjug\u00f3 con sus cabellos. <\/p>\n<p>18. Y tal vez Cristo no ha lavado sus pies, para que los lavemos nosotros con nuestras l\u00e1grimas. \u00a1Buenas l\u00e1grimas, capaces no s\u00f3lo de lavar nuestros pecados, sino tambi\u00e9n de regar los pasos del Verbo celestial, para que prosperen en nosotros sus caminos! \u00a1Buenas l\u00e1grimas, donde no s\u00f3lo se encuentra la redenci\u00f3n de los pecados, sino el alimento de los justos! Pues un justo es quien dijo: Mis l\u00e1grimas me sirven de pan (Sal 41,4). <\/p>\n<p>19. Y si t\u00fa no puedes acercarte a la cabeza de Cristo, que con sus pies Cristo toque tu cabeza. La fimbria de su manto sana,y sanan tambi\u00e9n sus pies. Extiende tus cabellos; prosterna anteEl todas las dignidades del cuerpo. No son mediocres los cabellos que pueden enjugar los pies de Cristo. Testifica esto aquel que,cuando tuvo cabellos, no pudo ser vencido. No conviene que una mujer ore con los cabellos cortados (1 Co 11,5). S\u00ed, que ella tenga cabellos para envolver los pies de Cristo, para enjugar con sus bucles \u2014su belleza y su adorno\u2014 los pies de la sabidur\u00eda, a fin de que sean humedecidos por el \u00faltimo roc\u00edo de la virtud divina; que bese los pies de la justicia. No tiene un m\u00e9rito vulgar aquella de la que la sabidur\u00eda ha podido decir: Desde que entr\u00f3 no ha cesado de besar mis pies. <\/p>\n<p>20. No sabiendo hablar m\u00e1s que de la sabidur\u00eda, ni amar m\u00e1s que la justicia, no encontrando gusto m\u00e1s que en la castidad, ni sabiendo besar m\u00e1s que la pureza. Pues el beso es el sello del mutuo amor: el beso es la prenda de la caridad. <\/p>\n<p>21. Bienaventurado el que puede ungir con \u00f3leo los pies de Cristo \u2014Sim\u00f3n no lo hab\u00eda hecho todav\u00eda\u2014, pero m\u00e1s feliz a\u00fan aquella que los ha ungido con perfume; pues, habiendo concentrado la gracia de muchas flores, expandi\u00f3 olores suaves y variados. Y tal vez nadie pueda ofrecer tal perfume m\u00e1s que la Iglesia sola, que posee innumerables flores con olores variad\u00edsimos; ella toma a prop\u00f3sito la apariencia de una pecadora, pues tambi\u00e9n Cristo ha tomado la figura de pecador. <\/p>\n<p>22. Por lo mismo, nadie puede amar tanto como ella, pues ama en la multitud. Ni siquiera Pedro, que ha dicho: Se\u00f1or, t\u00fa sabes que yo te amo (Jn 21,17); ni siquiera Pedro que se afligi\u00f3 cuando le fue preguntado: \u00bfMe amas t\u00fa? \u2014pues era evidente que \u00e9l no amaba como se busca una cosa desconocida\u2014. Luego ni el mismo Pedro, pues la Iglesia am\u00f3 en Pedro; ni tampoco Pablo, pues Pablo forma tambi\u00e9n parte suya. T\u00fa tambi\u00e9n ama mucho, para que se te perdone mucho. Pablo ha pecado mucho: \u00e9l mismo ha sido perseguidor, m\u00e1s \u00e9l ha amado mucho, puesto que ha perseverado hasta el martirio; sus innumerables pecados le han sido perdonados porque ha amado mucho; y no perdon\u00f3 derramar su sangre por el nombre de Dios. <\/p>\n<p>23. Observa el buen orden: en la casa del fariseo est\u00e1 la pecadora, que es glorificada; en la casa de la Ley y de los Profetas no es justificado el fariseo, sino la Iglesia; pues el fariseo no cre\u00eda y ella s\u00ed. \u00c9l dec\u00eda: Si fuese profeta sabr\u00eda qui\u00e9n y qu\u00e9 talla mujer que le toca. Luego, la casa de la Ley es la Judea: ella est\u00e1 escrita no sobre piedras, sino sobre las tablas del coraz\u00f3n (2 Co 3,3). All\u00ed es justificada la Iglesia y en adelante superior a la Ley : pues la Ley ignora el perd\u00f3n de los pecados; la Ley no tiene el sacramento donde son purificadas las faltas secretas, y por lo mismo, lo que falta a la Ley tiene su cumplimiento en el Evangelio. <\/p>\n<p>24. Un acreedor, dice, ten\u00eda dos deudores: uno le deb\u00eda quinientos denarios y otro cincuenta. <\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes son estos dos deudores? \u00bfNo se trata de dos pueblos: uno constituido por los jud\u00edos y el otro por los gentiles, entrampados con el acreedor de los tesoros celestiales? Uno, dice, deb\u00eda quinientos denarios y el otro cincuenta. No es una cosa de poca monta este denario, en el cual se dibuja la imagen del rey y tiene grabado el trofeo del emperador. El dinero que debemos a este acreedor no es material, sino el peso de los m\u00e9ritos, la moneda de las virtudes, cuyo valor se mide por el peso de la gravedad, el brillo de la justicia y el sonido de la alabanza. \u00a1Ay de m\u00ed, si no tengo lo que recib\u00ed!, o mejor, \u00a1qu\u00e9 dif\u00edcil es que alguien pueda pagar \u00edntegramente su deuda al acreedor! \u00a1Ay de m\u00ed, si no pido; dame lo que me debes! Pues el Se\u00f1or no nos habr\u00eda ense\u00f1ado a pedir en la oraci\u00f3n que sean perdonadas nuestras deudas si no supiese que dif\u00edcilmente se encontrar\u00edan deudores solventes. <\/p>\n<p>25. Pero \u00bfcu\u00e1l es este pueblo que debe m\u00e1s, sino nosotros, a quienes se nos ha confiado tambi\u00e9n m\u00e1s? A los otros se les han confiado los or\u00e1culos de Dios (Rm 3,2), a nosotros se nos ha confiado el Hijo de la Virgen. T\u00fa tienes un talento, el Hijo de la Virgen; t\u00fa tienes el c\u00e9ntuplo, fruto de la fe. Nos ha sido confiado el Emmanuel: Dios con nosotros; nos ha sido confiada la cruz del Se\u00f1or, su muerte, su resurrecci\u00f3n. Aunque Cristo ha padecido por todos, sin embargo, por nosotros ha padecido de un modo especial, porque \u00c9l ha padecido por la Iglesia. <\/p>\n<p>De esta forma, con toda certeza, debe m\u00e1s bien quien m\u00e1s recibi\u00f3, y entre los hombres m\u00e1s desagrada el que m\u00e1s debe; pero la misericordia de Dios ha cambiado la situaci\u00f3n de tal forma, que ame m\u00e1s quien m\u00e1s debe, si consigue la gracia. Pues el que da est\u00e1 en gracia, y el que la posee, por el mismo hecho de poseerla, paga; pues dando se tiene, y teniendo se da. <\/p>\n<p>26. Consiguientemente, puesto que nada hay que podamos dar a Dios dignamente, \u2014\u00bfqu\u00e9 le daremos por la humillaci\u00f3n de la encarnaci\u00f3n, por los golpes, por la cruz, por la muerte, por la sepultura? \u2014\u00a1 Ay de m\u00ed, si yo no amo! No temo decir: Pedro no ha pagado y \u00e9l ha amado m\u00e1s; no ha pagado Pablo; ciertamente dio muerte por muerte, pero otras cosas no pag\u00f3, pues deb\u00eda mucho. Escucha a \u00e9l mismo, que dice que no pag\u00f3: \u00bfQui\u00e9n le dio el primero y se le pagar\u00e1 en retorno? (Rm 11,35). Aun cuando paguemos cruz por cruz, muerte por muerte, \u00bfacaso le pagaremos el tener todas las cosas de \u00c9l, por El y en El? (Rm 11,36). Luego paguemos amor por nuestra deuda, caridad por el beneficio, gratitud por el precio de su sangre; pues ama m\u00e1s aquel a quien m\u00e1s se ha dado. <\/p>\n<p>27. Pero volvamos a la primera, aquella de la cual a\u00fan los ap\u00f3stoles no comprenden el designio que estaba escondido desde siempre en Dios (Ef 3,9); pues \u00bfqui\u00e9n ha conocido el pensamiento de Dios? (Rm 11,35). Los disc\u00edpulos protestaban porque esta mujer hab\u00eda derramado el perfume sobre la cabeza de Jes\u00fas, y se lamentaban: \u00bfPor qu\u00e9, dec\u00edan, este despilfarro? Se hubiera podido vender a buen precio y distribuirlo a los pobres (Mt 26, 8-9). Lo que ha desagradado (a Cristo) en sus palabras, no sabr\u00edas descubrirlo si no reconoces el misterio; pues es propio del hombre lujurioso, o mejor no es de hombres oler el perfume; en todo caso, los que lo huelen tienen costumbre de frotarse con \u00e9l y no derramarlo. \u00bfQu\u00e9 es lo que ha desagradado en estas palabras: Se hubiera podido vender a buen precio y distribuirlo a los pobres? Ciertamente, lo que \u00c9l hab\u00eda dicho antes: Lo que hicisteis con uno de estos peque\u00f1uelos, conmigo lo hicisteis (Mt 25,40); pero El mismo ofrec\u00eda su muerte por los pobres. <\/p>\n<p>28. No se trata aqu\u00ed de simples apariencias. El mismo Verbo de Dios les ha respondido: \u00bfPor qu\u00e9 molest\u00e1is a esta mujer?&#8230; Siempre ten\u00e9is a los pobres con vosotros, pero no siempre a m\u00ed (Mt 26,10-11). Tambi\u00e9n t\u00fa tienes al pobre siempre contigo, y, por lo mismo, soc\u00f3rrelo. Ahora bien, \u00bfdebes dejar al pobre, que siempre lo tienes contigo, cuando te dice el profeta: No digas al pobre: Ma\u00f1ana te dar\u00e9? (Pr 3,28). Pero El habl\u00f3 s\u00f3lo de la misericordia. Aqu\u00ed se antepone la fe a la misericordia, la cual no tiene m\u00e9rito si no est\u00e1 precedida de la fe: Que al echar ella el perfume sobre mi cuerpo, lo hizo con el fin de embalsamarme (Mt 26,12). El Se\u00f1or no quer\u00eda el perfume, sino el amor; acogi\u00f3 la fe; aprob\u00f3 la humildad. <\/p>\n<p>29. T\u00fa tambi\u00e9n, si quieres la gracia, aumenta el amor; derrama sobre el cuerpo de Jes\u00fas la fe en la resurrecci\u00f3n, el olor de la Iglesia, el perfume del amor para la comunidad; y mediante tal progreso t\u00fa dar\u00e1s al pobre. Este dinero te ser\u00e1 m\u00e1s \u00fatil si, en lugar de dar de tu abundancia, prodigas en nombre de Cristo lo que te hubiera servido, si lo das a los pobres como una ofrenda a Cristo. No entiendas \u00fanicamente en sentido literal este perfume derramado sobre la cabeza \u2014pues la letra mata (1 Co 3,6)\u2014, sino seg\u00fan el esp\u00edritu, pues el esp\u00edritu es vida. <\/p>\n<p>30. \u00bfQu\u00e9 es, pues, el perfume de esta mujer? \u00bfQui\u00e9n tiene tales o\u00eddos que, profiriendo Jes\u00fas la palabra que ha recibido del Padre, m\u00e1s a\u00fan, que El mismo es Palabra, llegue a entender la profundidad del misterio? Los mismos disc\u00edpulos comprenden en parte, pero no todo. De aqu\u00ed que algunos piensan que los disc\u00edpulos dijeron que deb\u00eda adquirirse con el precio del perfume la fe de los gentiles, lo cual se deb\u00eda al precio de la sangre del Se\u00f1or. Y esto parece veros\u00edmil. El evangelista Juan a\u00f1ade que el precio de este perfume, seg\u00fan Judas Iscariote, era valorado en trescientos denarios; as\u00ed se lee: Se habr\u00eda podido vender en trescientos denarios y darlos a los pobres (Jn 12,15); ahora bien, la cifra de trescientos significa el emblema de la cruz.Pero el Se\u00f1or no pide un conocimiento superficial del misterio; El prefiere que la fe de los creyentes sea sepultada con El, en El. <\/p>\n<p>31. Sin embargo, nosotros o\u00edmos tambi\u00e9n aqu\u00ed las palabras de otros ap\u00f3stoles; en cuanto a Judas, es condenado por avaro,ya que prefiri\u00f3 el dinero a la sepultura del Se\u00f1or y, aunque pens\u00f3 en la pasi\u00f3n, sin embargo, err\u00f3 en la valoraci\u00f3n tan elevada : pues Cristo quiso ser puesto a un vil precio, para que todos pudieran comprarle, a fin de que ning\u00fan pobre fuese descartado : Lo que hab\u00e9is recibido gratuitamente, dice, dadlo tambi\u00e9n gratis (Mt 10,8). El \u00abTesoro inagotable\u00bb (cf. Rm 11,33) no pide dinero, sino gratitud. El mismo, nos ha rescatado con su preciosa sangre, no nos ha vendido. De esto hablar\u00edamos largamente, si no record\u00e1ramos haberlo tratado en otra parte. <\/p>\n<p>32. Luego, seg\u00fan las palabras de Jes\u00fas, en quien est\u00e1n encerrados los tesoros de la sabidur\u00eda (Col 2,3) y de la ciencia que nadie ha podido presentir, es necesario trabajar por su sepultura, de suerte que se crea que su carne ha descansado, pero no ha visto la corrupci\u00f3n (Sal 15,10), y que su muerte corporal llen\u00f3 nuestra casa de su perfume, para que creamos que encomend\u00f3 su esp\u00edritu en las manos de su Padre, y que su divinidad, extra\u00f1a a la muerte, no sufri\u00f3 los sufrimientos de su cuerpo. <\/p>\n<p>33. Comprende c\u00f3mo el cuerpo del Hijo exhala el perfume: su cuerpo ha sido abandonado, no perdido. Su cuerpo son las ense\u00f1anzas de las Escrituras; su cuerpo es la Iglesia. El perfume de su cuerpo somos nosotros; por lo mismo, conviene que honremos su muerte corporal: si ella no tiene necesidad de ornato, lo requieren los pobres. Honrar\u00e9 su cuerpo si predico su mensaje, si puedo descubrir a los gentiles el misterio de la cruz. Le ha honrado el que dijo: Mas nosotros predicamos a Cristo crucificado: para los jud\u00edos esc\u00e1ndalo; para los gentiles, necedad;m\u00e1s para los mismos que han sido llamados, as\u00ed jud\u00edos como griegos, un Cristo fuerza de Dios y sabidur\u00eda de Dios (1 Co 1, 23-24). La cruz es honrada cuando lo que la ignorancia considera insensato, se estima m\u00e1s sabiamente gracias al Evangelio: de este modo podemos ense\u00f1ar c\u00f3mo la fuerza del enemigo ha sido destruida por la cruz del Se\u00f1or; yo he aplicado el perfume al cuerpo del Se\u00f1or: lo que se cre\u00eda muerto, comienza a oler. <\/p>\n<p>34. Que cada uno se dedique a adquirir, con su trabajo y con el esfuerzo de la virtud, un vaso de perfume, no un perfume vulgar o vil, sino un perfume precioso en un vaso de alabastro, un perfume puro. Pues, si recoge las flores de la fe y predica a Jes\u00fas crucificado, se derrama el perfume de su fe por toda la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo, muerto por el mundo, que descansa en Dios; toda la casa comienza a oler la pasi\u00f3n del Se\u00f1or; comienza a oler su muerte; comienza a oler su resurrecci\u00f3n, de tal forma que todo el que forma parte de este pueblo santo puede decir : Est\u00e9 lejos de m\u00ed gloriarme en otra cosa m\u00e1s que en la cruz de Cristo (Ga 6,14). El olor se expande, se exhala el perfume sobre el cuerpo, si alguien \u2014\u00a1ojal\u00e1 tambi\u00e9n yo!\u2014 puede decir: El mundo est\u00e1 crucificado para m\u00ed (ib\u00edd.). Para el que no ama las riquezas, ni los honores del mundo, ni lo que es suyo, sino lo de Cristo; para el que no ama lo que se ve, sino lo que no se ve; para el que no est\u00e1 apegado a la vida, sino que desea disolverse y estar con Cristo (cf. Flp 1,23), el mundo est\u00e1 crucificado. Esto es tomar la cruz y seguir a Cristo, a fin de que nosotros tambi\u00e9n muramos y seamos sepultados con El, afin de que podamos exhalar el perfume que esta mujer ha empleado con vistas a su sepultura. No es un perfume de bajo precio, por el cual el nombre de Cristo se ha extendido por todas partes. De aqu\u00ed este dicho prof\u00e9tico: Perfume que se expande es tu nombre (Ct 1,2): expandido, para que la fe exhale m\u00e1s este perfume. <\/p>\n<p>35. Luego, gracias a esta mujer, entendemos lo que dijo el Ap\u00f3stol: El pecado ha abundado para que sobreabunde la gracia (Rm 5,20). Pues si en esta mujer no hubiera abundado el pecado, tampoco hubiera sobreabundado la gracia; ella ha reconocido su pecado y ha conseguido la gracia. Por eso es necesaria la Ley: por la Ley reconozco mi pecado. Si no hubiese Ley, el pecado estar\u00eda oculto; reconociendo mi pecado, pido perd\u00f3n. Por la Ley, pues, reconozco las clases de pecados, el crimen de mi prevaricaci\u00f3n; corro a la penitencia y obtengo la gracia. Luego la Ley procura el bien, puesto que ella lleva a la gracia.<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias-ciclo-c_semana-11_tiempo-ordinario_dia-01-domingo\">Tiempo Ordinario: Domingo XI (Ciclo C)<\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Mas_Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">M\u00e1s Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Anfiloquio_de_Iconio\">Anfiloquio de Iconio<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Dios_no_nos_pide_otra_cosa_que_la_conversion\">Homil\u00eda: Dios no nos pide otra cosa que la conversi\u00f3n.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00eda sobre la mujer pecadora: PG 61, 745-751 (Liturgia de las Horas).<\/p>\n<p><i>Un fariseo rogaba a Jes\u00fas que fuera a comer con \u00e9l. Jes\u00fas, entrando en casa del fariseo, se recost\u00f3 a la mesa. <\/i>\u00a1Oh gracia inenarrable!, \u00a1oh inefable bondad! El es m\u00e9dico y cura todas las enfermedades, para ser \u00fatil a todos: buenos y malos, ingratos y agradecidos. Por lo cual, invitado ahora por un fariseo, entra en aquella casa hasta el momento repleta de males. Dondequiera que moraba un fariseo, all\u00ed hab\u00eda un antro de maldad, una cueva de pecadores, el aposento de la arrogancia. Pero aunque la casa de aquel fariseo reuniese todas estas condiciones, el Se\u00f1or no desde\u00f1\u00f3 aceptar la invitaci\u00f3n. Y con raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Accede prontamente a la invitaci\u00f3n del fariseo, y lo hace con delicadeza, sin reprocharle su conducta: en primer lugar, porque quer\u00eda santificar a los invitados, y tambi\u00e9n al anfitri\u00f3n, a su familia y la misma esplendidez de los manjares; en segundo lugar, acepta la invitaci\u00f3n del fariseo porque sab\u00eda que iba a acudir una meretriz y hab\u00eda de hacer ostensi\u00f3n de su f\u00e9rvido y ardiente anhelo de conversi\u00f3n, para que, deplorando ella sus pecados en presencia de los letrados y los fariseos, le brindara oportunidad de ense\u00f1arles a ellos c\u00f3mo hay que aplacar a Dios con l\u00e1grimas por los pecados cometidos.<\/p>\n<p><i>Y una mujer de la ciudad, una pecadora <\/i>\u2014dice\u2014, <i>coloc\u00e1ndose detr\u00e1s, junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus l\u00e1grimas. <\/i>Alabemos, pues, a esta mujer que se ha granjeado el aplauso de todo el mundo. Toc\u00f3 aquellos pies inmaculados, compartiendo con Juan el cuerpo de Cristo. Aqu\u00e9l, efectivamente, se apoy\u00f3 sobre el pecho, de donde sac\u00f3 la doctrina divina; \u00e9sta, en cambio, se abraz\u00f3 a aquellos pies que por nosotros recorr\u00edan los caminos de la vida.<\/p>\n<p>Por su parte, Cristo \u2014que no se pronuncia sobre el pecado, pero alaba la penitencia; que no castiga el pasado, sino que sondea el porvenir\u2014, haciendo caso omiso de las maldades pasadas, honra a la mujer, encomia su conversi\u00f3n, justifica sus l\u00e1grimas y premia su buen prop\u00f3sito; en cambio, el fariseo, al ver el milagro queda desconcertado y, trabajado por la envidia, se niega a admitir la conversi\u00f3n de aquella mujer: m\u00e1s a\u00fan, se desata en improperios contra la que as\u00ed honraba al Se\u00f1or, arroja el descr\u00e9dito contra la dignidad del que era honrado, tach\u00e1ndolo de ignorante: <i>Si \u00e9ste fuera profeta, sabr\u00eda qui\u00e9n es esta mujer que le est\u00e1 tocando.<\/i><\/p>\n<p>Jes\u00fas, tomando la palabra, se dirige al fariseo enfrascado en tal tipo de murmuraciones: <i>Sim\u00f3n, tengo algo que decirte. <\/i>\u00a1Oh gracia inefable!, \u00a1oh inenarrable bondad! Dios y el hombre dialogan: Cristo plantea un problema y traza una norma de bondad, para vencer la maldad del fariseo. El respondi\u00f3: <i>D\u00edmelo, maestro. Un prestamista ten\u00eda dos deudores. <\/i>F\u00edjate en la sabidur\u00eda de Dios: ni siquiera nombra a la mujer, para que el fariseo no falsee intencionadamente la respuesta. <i>Uno <\/i>\u2014dice\u2014 <i>le deb\u00eda quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no ten\u00edan con qu\u00e9 pagar, les perdon\u00f3 a los dos. <\/i>Perdon\u00f3 a los que no ten\u00edan, no a los que no quer\u00edan: una cosa es no tener y otra muy distinta no querer. Un ejemplo: Dios no nos pide otra cosa que la conversi\u00f3n: por eso quiere que estemos siempre alegres y nos demos prisa en acudir a la penitencia. Ahora bien, si teniendo voluntad de convertirnos, la multitud de nuestros pecados pone de manifiesto lo inadecuado de nuestro arrepentimiento, no porque no queremos sino porque no podemos, entonces nos perdona la deuda. <i>Como no ten\u00edan con qu\u00e9 pagar, les perdon\u00f3 a los dos.<\/i><\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l de los dos lo amar\u00e1 m\u00e1s? Sim\u00f3n contest\u00f3: \u2014Supongo que aquel a quien le perdon\u00f3 m\u00e1s. Jes\u00fas le dijo: \u2014Has juzgado rectamente. Y volvi\u00e9ndose a la mujer, dijo a Sim\u00f3n: \u2014\u00bfVes a esta mujer pecadora, a la que t\u00fa rechazas y a la que yo acojo? Desde que entr\u00f3, no ha dejado de besarme los pies. Por eso te digo, sus muchos pecados est\u00e1n perdonados. Porque t\u00fa, al recibirme como invitado, no me honraste con un beso, no me perfumaste con ung\u00fcento; \u00e9sta, en cambio, que impetr\u00f3 el olvido de sus muchos pecados, me ha hecho los honores hasta con sus l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>Por tanto, todos los aqu\u00ed presentes, imitad lo que hab\u00e9is o\u00eddo y emulad el llanto de esta meretriz. Lavaos el cuerpo no con el agua, sino con las l\u00e1grimas; no os vist\u00e1is el manto de seda, sino la incontaminada t\u00fanica de la continencia, para que consig\u00e1is id\u00e9ntica gloria, dando gracias al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. A \u00e9l la gloria, el honor y la adoraci\u00f3n, con el Padre y el Esp\u00edritu Santo ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Macario_de_Egipto_monje\">San Macario de Egipto, monje<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Una_acogida_que_salva\">Homil\u00eda: Una acogida que salva.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00edas espirituales 30,9 [obra atribuida a San Macario].<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abHe entrado en tu casa&#8230;\u00bb (Lc 7,44).<\/p>\n<p>Acojamos a nuestro Dios y Salvador, el verdadero m\u00e9dico, el \u00fanico capaz de curar nuestras almas, \u00e9l que tanto sufri\u00f3 por nosotros. Llama sin cesar a la puerta de nuestro coraz\u00f3n para que le abramos y le dejemos entrar, para que descanse en nuestras almas, nos lave los pies y los envuelva de perfume y se quede con nosotros. En un lugar del evangelio, Jes\u00fas reprende a uno que no le hab\u00eda lavado los pies, y en otro lugar dice: \u201cMira que estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entrar\u00e9 en su casa&#8230;\u201d (Ap 3,20) Por esto ha soportado tantos sufrimientos, ha entregado su cuerpo a la muerte y nos ha rescatado de la esclavitud: para venir a nosotros y morar en nosotros.<\/p>\n<p>Por esto, el Se\u00f1or dice a los que en el d\u00eda del juicio estar\u00e1n a su izquierda, condenados al infierno: \u201cPorque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me alojasteis; estaba desnudo y no me vestisteis; enfermo y en la c\u00e1rcel, y no me visitasteis.\u201d (Mt 25,42-43) Porque su alimento, su bebida, su vestido, su techo, su descanso est\u00e1n en nuestro coraz\u00f3n. De ah\u00ed que est\u00e1 llamando sin cesar, queriendo entrar. Acoj\u00e1mosle, pues, e introduzc\u00e1mosle dentro de nosotros, ya que \u00e9l es tambi\u00e9n nuestro alimento, nuestra bebida, nuestra vida eterna.<\/p>\n<p>Y toda persona que no lo acoge ahora en su interior, para que ah\u00ed descanse, o mejor dicho, para que ella descanse en \u00e9l, no heredar\u00e1 el Reino de los cielos con los santos; no podr\u00e1 entrar en la ciudad celestial. Pero t\u00fa, Se\u00f1or Jesucristo, danos poder entrar para gloria de tu nombre, junto con el Padre y el Esp\u00edritu Santo, por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2><span id=\"Autor_anonimo_de_Siria\">Autor an\u00f3nimo de Siria<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_El_amor_de_Dios_mas_fuerte_que_cualquier_pecado\">Homil\u00eda: El amor de Dios m\u00e1s fuerte que cualquier pecado.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Homil\u00edas an\u00f3nimas sobre la pecadora, 1, 4.5.19.26.28.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abComo no ten\u00edan con qu\u00e9 pagar los perdon\u00f3 a los dos\u00bb (Lc 7,42).<\/p>\n<p>El amor de Dios, sale al encuentro de los pecadores, es proclamado a nosotros  por una mujer pecadora. Pues llamando a ella, es a toda nuestra raza a quien Cristo invita al amor; y en su persona, son todos los pecadores los que atrae a su perd\u00f3n. El habla a ella sola; pero \u00e9l convida a su gracia a la creaci\u00f3n entera&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 no ser\u00e1 tocado por la misericordia de Cristo, \u00e9l que, por salvar a una pecadora, acepta la invitaci\u00f3n de un fariseo? A causa de \u00e9sta hambrienta de perd\u00f3n, \u00e9l mismo quiere tener hambre en la mesa de Sim\u00f3n el fariseo, entonces, bajo la apariencia de una mesa de pan, \u00e9l hab\u00eda preparado a la pecadora una mesa de arrepentimiento&#8230;<\/p>\n<p>A fin de que sea as\u00ed por ti, toma conciencia que tu pecado es grande, pero desesperar de tu perd\u00f3n cuando tu pecado te parece muy grande, es blasfemar contra Dios y hacerte da\u00f1o a ti mismo. Pues si \u00e9l ha prometido perdonar tus pecados sea cual sea su nombre, \u00bfvas t\u00fa a decirle que no puedes creer y declararle: &#8220;Mi pecado es muy grande para que t\u00fa lo perdones. T\u00fa no puedes curarme de mis males&#8221;? All\u00ed, p\u00e1rate y grita con el profeta: \u201cYo he pecado contra ti, Se\u00f1or\u201d(Sal 50,6). Inmediatamente te responder\u00e1: \u201cYo he pasado por encima de tu falta, no morir\u00e1s\u201d. A \u00e9l la gloria por  todos nosotros, en los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_enciclica_Convertirse_es_descubrir_la_misericordia_de_Dios\">Carta enc\u00edclica: Convertirse es descubrir la misericordia de Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Carta enc\u00edclica &#8220;Dives in Misericordia&#8221;, n. 13.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abSus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados\u00bb (Lc 7,47).<\/p>\n<p>Precisamente porque existe el pecado en el mundo, al que \u00abDios am\u00f3 tanto que lo dio su Hijo unig\u00e9nito\u00bb, (Jn 3,16) Dios que \u00abes amor\u00bb (Jn 4,8) no puede revelarse de otro modo si no es como misericordia. Esta corresponde no s\u00f3lo con la verdad m\u00e1s profunda de ese amor que es Dios, sino tambi\u00e9n con la verdad interior del hombre y del mundo que es su patria temporal\u2026 Por tanto, la Iglesia profesa y proclama la conversi\u00f3n. La conversi\u00f3n a Dios consiste siempre en descubrir su misericordia, es decir, ese amor que es paciente y benigno (Cfr 1Co 13,4) a medida del Creador y Padre: el amor, al que \u00abDios, Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Cfr 2Co 1,3) es fiel hasta las \u00faltimas consecuencias en la historia de la alianza con el hombre: hasta la cruz, hasta la muerte y la resurrecci\u00f3n de su Hijo. La conversi\u00f3n a Dios es siempre fruto del \u00abreencuentro\u00bb de este Padre, rico en misericordia (Ef 2,4).<\/p>\n<p>El aut\u00e9ntico conocimiento de Dios, Dios de la misericordia y del amor benigno, es una constante e inagotable fuente de conversi\u00f3n, no solamente como moment\u00e1neo acto interior, sino tambi\u00e9n como disposici\u00f3n estable, como estado de \u00e1nimo. Quienes llegan a conocer de este modo a Dios, quienes lo \u00abven\u00bb as\u00ed, no pueden vivir sino convirti\u00e9ndose sin cesar a El. Viven pues <em>in statu conversionis<\/em>; es este estado el que traza la componente m\u00e1s profunda de la peregrinaci\u00f3n de todo hombre por la tierra <em>in statu viatoris<\/em>.<\/p>\n<p>Es evidente que la Iglesia profesa la misericordia de Dios, revelada en Cristo crucificado y resucitado, no s\u00f3lo con la palabra de sus ense\u00f1anzas, sino, por encima de todo, con la m\u00e1s profunda pulsaci\u00f3n de la vida de todo el Pueblo de Dios. Mediante este testimonio de vida, la Iglesia cumple la propia misi\u00f3n del Pueblo de Dios, misi\u00f3n que es participaci\u00f3n y, en cierto sentido, continuaci\u00f3n de la misi\u00f3n mesi\u00e1nica del mismo Cristo.<\/p>\n<p><h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_02-10-2013_No_tengas_miedo_de_dejarte_amar_por_Dios\">Catequesis (02-10-2013): No tengas miedo de dejarte amar por Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Audiencia general. Mi\u00e9rcoles 2 de octubre de 2013.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abHan sido perdonados sus muchos pecados\u00bb (Lc 7,47).<\/p>\n<p>La Iglesia ofrece a todos la posibilidad de recorrer el camino de la santidad, que es el camino del cristiano: nos hace encontrar a Jesucristo en los sacramentos, especialmente en la Confesi\u00f3n y en la Eucarist\u00eda; nos comunica la Palabra de Dios, nos hace vivir en la caridad, en el amor de Dios hacia todos. Pregunt\u00e9monos entonces: \u00bfnos dejamos santificar? \u00bfSomos una Iglesia que llama y acoge con los brazos abiertos a los pecadores, que da valent\u00eda, esperanza, o somos una Iglesia cerrada en s\u00ed misma? \u00bfSomos una Iglesia en la que se vive el amor de Dios, en la que se presta atenci\u00f3n al otro, en la que se reza los unos por los otros?<\/p>\n<p>Una \u00faltima pregunta: \u00bfqu\u00e9 puedo hacer yo que me siento d\u00e9bil, fr\u00e1gil, pecador? Dios te dice: no tengas miedo de la santidad, no tengas miedo de apuntar alto, de dejarte amar y purificar por Dios, no tengas miedo de dejarte guiar por el Esp\u00edritu Santo. Dej\u00e9monos contagiar por la santidad de Dios. Cada cristiano est\u00e1 llamado a la santidad (cf. Const. dogm. Lumen gentium, 39-42); y la santidad no consiste ante todo en hacer cosas extraordinarias, sino en dejar actuar a Dios. Es el encuentro de nuestra debilidad con la fuerza de su gracia, es tener confianza en su acci\u00f3n lo que nos permite vivir en la caridad, hacer todo con alegr\u00eda y humildad, para la gloria de Dios y en el servicio al pr\u00f3jimo. Hay una frase c\u00e9lebre del escritor franc\u00e9s L\u00e9on Bloy; en los \u00faltimos momentos de su vida dec\u00eda: <em>\u00abExiste una sola tristeza en la vida, la de no ser santos\u00bb<\/em>.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Romano_el_Melodico\">San Romano el Mel\u00f3dico<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Himno_Rompo_con_el_pasado_renuncio_al_abismo_de_mis_obras\">Himno: Rompo con el pasado; renuncio al abismo de mis obras.<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Himno 21.<\/p>\n<p class=\"st1\">\u00abUna mujer que hab\u00eda en la ciudad, una pecadora&#8230;\u00bb (Lc 7,37).<\/p>\n<p>Cuando ella [una mujer de la ciudad] ha visto que las palabras de Cristo se propagaban por todas partes como los aromas, la pecadora\u2026 se ha puesto a detestar la pestilencia de sus actos\u2026: \u201cNo he tenido en cuenta la misericordia con la que Cristo me envuelve, busc\u00e1ndome cuando yo me extraviaba por mi culpa. Porque es a mi a quien busca por todas partes; es por m\u00ed que come en casa del fariseo, \u00e9l que alimenta al mundo entero. \u00c9l hace de la mesa un altar del sacrificio en el que \u00e9l mismo se ofrece devolviendo la deuda a sus deudores para que \u00e9stos se acerquen con confianza diciendo: \u2018Se\u00f1or, l\u00edbrame del abismo de mis obras.\u2019\u201d<\/p>\n<p>\u00c1vidamente, corre hacia \u00e9l, desde\u00f1ando las migajas, ha cogido el pan; m\u00e1s hambrienta que la Cananea (Mc 7,24s), ha saciado su alma vac\u00eda porque su fe era tan grande como su hambre. No es su llamada que la ha rescatado sino su silencio, porque en un sollozo ha dicho: \u201cSe\u00f1or, l\u00edbrame del abismo de mis obras\u201d\u2026<\/p>\n<p>Ella se ha apresurado a ir a la casa del fariseo, precipit\u00e1ndose en la penitencia. \u201c\u00a1Vamos, alma m\u00eda, dice, este es el tiempo que ped\u00edas! El que purifica est\u00e1 aqu\u00ed, \u00bfpor qu\u00e9 quedarte en el abismo de tus obras? Me voy a \u00e9l  porque es por m\u00ed que ha venido. Dejo mis viejos amigos porque el que ahora est\u00e1 aqu\u00ed lo deseo apasionadamente; y puesto que \u00e9l me ama, son para \u00e9l mi perfume y mis l\u00e1grimas\u2026 El deseo del deseado me transfigura y yo amo a aquel que me ama como \u00e9l quiere ser amado. Me arrepiento y me prosterno, es eso lo que \u00e9l espera; busco el silencio y el retiro, es lo que a \u00e9l le place. Rompo con el pasado; renuncio al abismo de mis obras.<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed pues, ir\u00e9 a \u00e9l para ser iluminada, como dice la Escritura, me acercar\u00e9 a Cristo y no quedar\u00e9 avergonzada (Sal 33,6; 1P 2,6). Nada me va a reprochar; no me dir\u00e1: \u2018Hasta este momento t\u00fa estabas en tinieblas y has venido a verme a mi, que soy el sol.\u2019 Por eso tomar\u00e9 el perfume y har\u00e9 de la casa del fariseo un baptisterio donde lavar\u00e9 mis faltas y me purificar\u00e9 de mi pecado. Con l\u00e1grimas de aceite y de perfume, llenar\u00e9 la pila bautismal en la que me lavar\u00e9, en la que me purificar\u00e9, y escapar\u00e9 del abismo de mis obras.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>36 Un fariseo le rogaba que fuera a comer con \u00e9l y, entrando en casa del fariseo, se recost\u00f3 a la mesa. 37 En esto, una mujer que hab\u00eda en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, 38 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-7-36-8-3-la-pecadora-perdonada\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 7, 36\u20138, 3 \u2013 La pecadora perdonada\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41476","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41476","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41476"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41476\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41476"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41476"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41476"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}