{"id":41478,"date":"2016-10-07T23:34:15","date_gmt":"2016-10-08T04:34:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-8-4-15-parabola-del-sembrador-lc\/"},"modified":"2016-10-07T23:34:15","modified_gmt":"2016-10-08T04:34:15","slug":"lc-8-4-15-parabola-del-sembrador-lc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-8-4-15-parabola-del-sembrador-lc\/","title":{"rendered":"Lc 8, 4-15: Par\u00e1bola del sembrador (Lc)"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">4<\/span> Habi\u00e9ndose reunido una gran muchedumbre y gente que sal\u00eda de toda la ciudad, dijo en par\u00e1bola: <span class=\"versiculo\">5<\/span> \u00abSali\u00f3 el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cay\u00f3 al borde del camino, lo pisaron, y los p\u00e1jaros del cielo se lo comieron. <span class=\"versiculo\">6<\/span> Otra parte cay\u00f3 en terreno pedregoso, y, despu\u00e9s de brotar, se sec\u00f3 por falta de humedad. <span class=\"versiculo\">7<\/span> Otra parte cay\u00f3 entre abrojos, y los abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron. <span class=\"versiculo\">8<\/span> Y otra parte cay\u00f3 en tierra buena, y, despu\u00e9s de brotar, dio fruto al ciento por uno\u00bb. Dicho esto, exclam\u00f3: \u00abEl que tenga o\u00eddos para o\u00edr, que oiga\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">9<\/span> Entonces le preguntaron los disc\u00edpulos qu\u00e9 significaba esa par\u00e1bola. <span class=\"versiculo\">10<\/span> \u00c9l dijo: \u00abA vosotros se os ha otorgado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los dem\u00e1s, en par\u00e1bolas, <i>para que viendo no vean y oyendo no entiendan<\/i>.<br \/> <span class=\"versiculo\">11<\/span> El sentido de la par\u00e1bola es este: la semilla es la palabra de Dios. <span class=\"versiculo\">12<\/span> Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. <span class=\"versiculo\">13<\/span> Los del terreno pedregoso son los que, al o\u00edr, reciben la palabra con alegr\u00eda, pero no tienen ra\u00edz; son los que por alg\u00fan tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. <span class=\"versiculo\">14<\/span> Lo que cay\u00f3 entre abrojos son los que han o\u00eddo, pero, dej\u00e1ndose llevar por los afanes, riquezas y placeres de la vida, se quedan sofocados y no llegan a dar fruto maduro. <span class=\"versiculo\">15<\/span> Lo de la tierra buena son los que escuchan la palabra con un coraz\u00f3n noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_papa_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Dar_frutos_de_perseverancia\">Homil\u00eda: Dar frutos de perseverancia<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00edas sobre el evangelio 1,15; PL 76 1131ss.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abDespu\u00e9s de brotar dio fruto\u00bb (Lc 8,8).<\/p>\n<p>    Que la palabra que hab\u00e9is recibido resuene en el fondo de vuestro coraz\u00f3n y permanezca en vosotros. Procurad que la semilla no caiga al borde del camino, no sea que el esp\u00edritu maligno venga y aleje la palabra de vuestra memoria. Tened cuidado que la tierra rocosa no deje brotar la semilla y no produzca buenas obras, ya que quedar\u00eda desprovista de ra\u00edces de perseverancia. Muchos, en efecto, se alegran al escuchar la palabra y se disponen a las buenas obras. Pero, apenas se presentan las pruebas, renuncian a lo que hab\u00edan comenzado. As\u00ed, el suelo rocoso, por falta de agua, no deja germinar la semilla y no llega a dar el fruto de la perseverancia.<\/p>\n<p>    Pero la buena tierra da el fruto de la paciencia: entendamos que nuestras buenas obras pueden tener valor si soportamos con paciencia la indiferencia de nuestro pr\u00f3jimo. Porque, cuanto m\u00e1s progresamos hacia la perfecci\u00f3n, m\u00e1s pruebas tendremos que soportar. Cuando el alma ha abandonado el amor del mundo presente, la hostilidad de este mundo aumenta. Por esto vemos a muchos cargados con pesados fardos (cf Mt 11,28) aunque su obras sean buenas&#8230; Pero, seg\u00fan la palabra del Se\u00f1or: \u201cdar\u00e1n fruto por su constancia\u201d, soportando con humildad las pruebas, aunque, despu\u00e9s de haber sufrido con constancia, ser\u00e1n invitados a la paz del cielo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Basilio_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Basilio, obispo y doctor de la Iglesia <\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia\">Homil\u00eda<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda 6 sobre la riqueza; PG 31, 262s.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abSe multiplicaron los frutos\u00bb (cf. Lc 8,7-8).<\/p>\n<p>    T\u00fa eres el servidor de Dios, un administrador a favor de tus compa\u00f1eros de trabajo. No creas que todos los bienes que posees est\u00e1n destinados a tu propio consumo [\u2026] Hombre, imita la tierra; produce frutos como ella; no te muestres m\u00e1s est\u00e9ril que una materia inanimada. La tierra misma no madura sus frutos para gozar de eso, sino para ser \u00fatil para tu servicio. Y t\u00fa, eres en efecto quien recoges los frutos de tu generosidad, ya que la recompensa de las buenas acciones recae sobre los que las hacen. Diste de comer al hambriento; lo que diste vuelve a ti, con intereses.<\/p>\n<p>    As\u00ed como el grano echado en el surco aprovecha al sembrador, lo mismo el pan dado al hambriento te produce, m\u00e1s tarde, una ganancia inmensa. Cuando llega el tiempo de la cosecha sobre la tierra, es entonces el momento para ti de sembrar all\u00e1 arriba en el cielo: &#8220;Sembrad con justicia&#8221; (Os 10,12). \u00bfPor qu\u00e9 tanta inquietud? \u00bfPor qu\u00e9 estas preocupaciones y esta diligencia en enterrar tu tesoro? &#8220;El buen nombre es m\u00e1s deseable que grandes riquezas&#8221; (Pr 22,1).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Juan Cris\u00f3stomo, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_El_sembrador_siembra_sin_calcular\">Homil\u00eda: El sembrador siembra sin calcular<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda al volver del exilio, sobre la cananea.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abSali\u00f3 el sembrador a sembrar\u00bb (Lc 8,5).<\/p>\n<p>        Hoy no he convencido a mi auditorio, pero es posible que lo haga ma\u00f1ana, o dentro de tres o cuatro d\u00edas o m\u00e1s adelante. El pescador que ha echado las redes in\u00fatilmente durante un d\u00eda entero, a veces, al atardecer, antes de marcharse, recoge la pesca que no ha podido pescar durante la jornada. El labrador no deja de cultivar sus tierras, aunque durante algunos a\u00f1os no haya obtenido una buena cosecha, y por fin, a menudo, en un solo a\u00f1o repara todas las p\u00e9rdidas anteriores.<\/p>\n<p>        Dios no nos pide que tengamos \u00e9xito, sino que trabajemos; ahora bien, nuestro trabajo no ser\u00e1 menos recompensado por el hecho de que no se nos haya escuchado&#8230; Cristo sab\u00eda muy bien que Judas no se convertir\u00eda y, sin embargo, hasta el fin procur\u00f3 que se convirtiera reproch\u00e1ndole sus faltas en t\u00e9rminos conmovedores: \u00abAmigo, \u00bfa qu\u00e9 has venido? \u00bb (Mt 26,50 griego). Ahora bien, si Cristo, el modelo de los pastores, ha trabajado hasta el fin por la conversi\u00f3n de un hombre desesperado, \u00bfqu\u00e9 es lo que no haremos por aquellos a quienes se nos manda que les esperemos siempre?<\/p>\n<h3><span id=\"Sermon\">Serm\u00f3n: <\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Sermones sobre san Mateo, n\u00b0 44; PG 57, 467.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl que tenga o\u00eddos para o\u00edr, que oiga\u00bb (Lc 8,8).<\/p>\n<p>     Si la semilla se seca no es a causa del calor. Jes\u00fas no dijo que se sec\u00f3 a causa del calor, sino porque \u00abno tiene ra\u00edz\u00bb. Si la palabra es ahogada no es por las zarzas sino por culpa de los que han dejado que crezca libremente. Con la voluntad t\u00fa puedes evitar que crezcan y hacer de la riqueza un uso conveniente. Por eso el Salvador no habla del \u00abmundo\u00bb sino de los \u00abafanes\u00bb, no de la \u00abriqueza\u00bb sino de la \u00abseducci\u00f3n de las riquezas\u00bb. No acusemos pues a las cosas en s\u00ed mismas, sino de la corrupci\u00f3n de nuestra conciencia&#8230;<\/p>\n<p>     T\u00fa mismo ves que la causa de todo no es el sembrador, ni la semilla, sino la tierra que la recibe, es decir, las disposiciones de nuestro coraz\u00f3n. Tambi\u00e9n ah\u00ed la bondad de Dios para con el hombre es inmensa puesto que, en lugar de exigir una misma medida de virtud, acoge a los primeros, no rechaza a los segundos y da un lugar a los terceros&#8230;<\/p>\n<p>     Es preciso, pues, primero escuchar con atenci\u00f3n la Palabra, despu\u00e9s guardarla fielmente en la memoria, despu\u00e9s ser valiente, despu\u00e9s despreciar las riquezas y liberarse del amor a todos los bienes del mundo. Si Jes\u00fas pide en primer lugar y antes que todas las dem\u00e1s condiciones poner toda la atenci\u00f3n en la Palabra, es que \u00e9sta es la condici\u00f3n necesaria. \u00ab\u00bfC\u00f3mo creer\u00e1n si antes no la han o\u00eddo?\u00bb (Rm, 10,14). Tambi\u00e9n nosotros, si no estamos atentos a lo que se nos dice, no sabremos cuales son los deberes que debemos cumplir. Tan s\u00f3lo despu\u00e9s llegan la valent\u00eda y el desprecio de los bienes del mundo. Si queremos sacar provecho de estas lecciones, seamos fuertes de todas maneras. Estemos atentos a la Palabra, hagamos que nuestras ra\u00edces crezcan en profundidad y desembarac\u00e9monos de todas las preocupaciones mundanas.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Amadeo_de_Lausanne_obispo\">San Amadeo de Lausanne, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_El_ha_dado_el_fruto_abundante\">Homil\u00eda: El ha dado el fruto abundante<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda VI; SC 72.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLe preguntaron qu\u00e9 significaba esa par\u00e1bola\u00bb (Lc 8,9).<\/p>\n<p>    El ha ca\u00eddo en tierra y ha muerto y ha dado mucho fruto(Jn 12,24). Se ha dejado caer como una semilla para recolectar en la siega al g\u00e9nero humano. \u00a1Dichoso el seno de Mar\u00eda donde  la misma semilla ha tomado ra\u00edz! Dichosa ella a quien se ha dicho: \u201cTu seno es como un mont\u00f3n de trigo, rodeado de licor\u201d(Ct 7,3). \u00bfNo es como un mont\u00f3n de trigo, el seno de la Virgen, dilatado bajo la acci\u00f3n del que ha ca\u00eddo en \u00e9l, y d\u00f3nde ha levantado toda la siega de los rescatados? Si, nosotros mismos muertos al pecado, renacemos en Cristo en la fuente bautismal por el ba\u00f1o de la regeneraci\u00f3n, a fin de vivir en el que ha muerto por todos. Tambi\u00e9n el ap\u00f3stol dice: \u201cVosotros todos que hab\u00e9is sido bautizados en Cristo, os hab\u00e9is revestido de Cristo\u201d(Gal 3,27). De un solo grano vienen por tanto numerosas cosechas, de un grano salido del seno de la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<p>    El es llamado \u201cmont\u00f3n\u201d de trigo, no tanto a causa del nombre  de los rescatados, sino a causa de la fuerza de esta semilla, por la eficacia del sembrador, m\u00e1s bien que por la abundancia del aquellos que cosechan. \u00a1Es t\u00fa Hijo, Mar\u00eda! El es  el que por ti ha resucitado de los muertos y en tu carne ha subido por encima de los cielos, para llenar todas las cosas. T\u00fa est\u00e1s en posesi\u00f3n de la alegr\u00eda, oh Bienaventurada; t\u00fa has recibido en herencia el objeto de tu deseo, la corona de tu cabeza&#8230; Al\u00e9grate y s\u00e9 dichosa, pues ha resucitado el que es tu gloria. T\u00fa te alegras de su concepci\u00f3n, tu has sido afligida en su Pasi\u00f3n. T\u00fa te alegras de su resurrecci\u00f3n ahora. Nadie te quitar\u00e1 tu alegr\u00eda, pues Cristo resucitado no muere m\u00e1s, la muerte no tiene dominio sobre \u00e9l(Rm 6,9).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Maria_Vianney_Cura_de_Ars_presbitero\">San Juan Mar\u00eda Vianney (Cura de Ars), presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon-2\">Serm\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl grano que cay\u00f3 en tierra buena&#8230;, dio fruto al ciento por uno\u00bb (Lc 8,8).<\/p>\n<p>     Si me pregunt\u00e1is qu\u00e9 es lo que quiere decir Jesucristo al hablar de ese sembrador que sali\u00f3 de madrugada a esparcir la semilla en su campo, hermanos, os digo que ese sembrador es el mismo buen Dios que comienza a trabajar para nuestra salvaci\u00f3n desde el comienzo del mundo envi\u00e1ndonos profetas antes de la venida del Mes\u00edas para ense\u00f1arnos que deb\u00edamos ser salvados. No se content\u00f3 envi\u00e1ndonos a sus servidores, sino que vino \u00e9l mismo y nos se\u00f1al\u00f3 el camino que deb\u00edamos tomar, y nos anunci\u00f3 la palabra santa.<\/p>\n<p>     \u00bfSab\u00e9is lo que es una persona que no se alimenta de esta palabra santa?&#8230; Se parece a un enfermo sin m\u00e9dico, a un viajero extraviado sin gu\u00eda, a un pobre sin recursos. Es del todo imposible, hermanos, amar a Dios y contentarle sin alimentarse de esta palabra divina. \u00bfQu\u00e9 es lo que puede llevar a ligarnos a \u00e9l sino el conocerlo? \u00bfY qui\u00e9n nos le hace conocer con todas sus perfecciones, sus bellezas y su amor por nosotros, si no es la Palabra de Dios que nos ense\u00f1a todo lo que \u00e9l ha hecho por nosotros y los bienes que nos prepara en la otra vida?<\/p>\n<h2><span id=\"San_Teodoro_el_Estudita_monje_en_Constantinopla\">San Teodoro el Estudita, monje en Constantinopla<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Maria_es_la_tierra_buena\">Homil\u00eda: Mar\u00eda es la tierra buena.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda 2 para la Natividad de Mar\u00eda, 4, 7; PG 96, 683s.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl resto cay\u00f3 en tierra buena\u00bb (Lc 8,8).<\/p>\n<p>    Me parece que es a Mar\u00eda a quien se dirige el bienaventurado profeta Joel cuando exclama: \u00abNo temas, tierra, jubila y regoc\u00edjate, porque el Se\u00f1or hace grandezas\u00bb (2, 21). Porque Mar\u00eda es una tierra: es esta tierra sobre la cual el hombre de Dios, Mois\u00e9s, recibi\u00f3 la orden de quitarse sus sandalias (Ex 3, 5), imagen de la Ley que la gracia ocupar\u00e1 su lugar. Ella es, adem\u00e1s, esta tierra sobre la cual, por el Esp\u00edritu Santo, se estableci\u00f3 entre nosotros aquel de quien cantamos que \u00abasent\u00f3 la tierra sobre sus cimientos\u00bb (Sl 103, 5). Es una tierra que, sin haber sido sembrada hace nacer el fruto que da su alimento a todo viviente (Sl 135, 25). Una tierra sobre la cual no ha crecido, en absoluto, la espina del pecado: sino que, por el contrario, dio a luz a aquel que lo arranc\u00f3 de ra\u00edz. En fin, una tierra no maldita como la primera, cuya siega estaba llena de espinas y abrojos (Gn 3,18), sino una tierra sobre la que reposa la bendici\u00f3n del Se\u00f1or, y que lleva en su seno un \u00abfruto bendito\u00bb como lo dice la palabra sagrada (Lc 1, 42)&#8230;   <\/p>\n<p>    Al\u00e9grate, Mar\u00eda, casa del Se\u00f1or, tierra que Dios ha pisado con sus pasos&#8230; Al\u00e9grate, para\u00edso m\u00e1s dichoso que el jard\u00edn de Ed\u00e9n en el que germina toda virtud y crece el \u00e1rbol de Vida.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Buenaventura_franciscano_doctor_de_la_Iglesia\">San Buenaventura, franciscano, doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras\">Obras<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Breviloquio, Pr\u00f3logo, 2-5.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLa semilla es la palabra de Dios\u00bb (Lc 8,11).<\/p>\n<p>    El origen de la Escritura no se halla en la b\u00fasqueda humana, sino en la divina revelaci\u00f3n que proviene del \u201cPadre de las luces\u201d, \u201cde quien toma su nombre toda paternidad en el cielo y en la tierra\u201d (St 1,17; Ef 3,15). Es de \u00e9l que, por su Hijo Jesucristo, llega a nosotros el Esp\u00edritu Santo. Es por el Esp\u00edritu Santo que, compartiendo y distribuyendo sus dones a cada unos seg\u00fan su voluntad Hb 2,4), se nos da la fe y \u201cpor la fe, Cristo habita en nuestros corazones\u201d (Ef 3,17). De este conocimiento de Jesucristo se desprende, como de su fuente, la firmeza y la comprensi\u00f3n de toda la santa Escritura. Es, pues, imposible entrar en el conocimiento de la Escritura sin poseer infusa, primeramente, la fe de Cristo, como la luz, la puerta y el fundamento de toda la Escritura\u2026<\/p>\n<p>    La finalidad o el fruto de la santa Escritura no es cualquier cosa, sino la plena felicidad eterna. Porque en la Escritura est\u00e1n \u201clas palabras de vida eterna\u201d (Jn 6,68); est\u00e1, pues, escrita, no s\u00f3lo para que creamos, sino tambi\u00e9n para que poseamos la vida eterna en la cual veremos, amaremos y nuestros deseos se ver\u00e1n eternamente colmados. Es entonces que nuestros deseos se ver\u00e1n plenamente satisfechos, conoceremos verdaderamente \u201cel amor que sobrepasa todo conocimiento\u201d y as\u00ed llegaremos a \u201cla Plenitud total de Dios\u201d (Ef 3,19). La divina Escritura se esfuerza en introducirnos a esta plenitud; y es, pues, en vistas a este fin, con esta intenci\u00f3n que la santa Escritura debe ser estudiada, ense\u00f1ada y comprendida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>4 Habi\u00e9ndose reunido una gran muchedumbre y gente que sal\u00eda de toda la ciudad, dijo en par\u00e1bola: 5 \u00abSali\u00f3 el sembrador a sembrar su semilla. 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