{"id":41485,"date":"2016-10-07T23:34:26","date_gmt":"2016-10-08T04:34:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-9-18-24-profesion-de-fe-de-pedro-y-primer-anuncio-de-la-pasion\/"},"modified":"2016-10-07T23:34:26","modified_gmt":"2016-10-08T04:34:26","slug":"lc-9-18-24-profesion-de-fe-de-pedro-y-primer-anuncio-de-la-pasion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-9-18-24-profesion-de-fe-de-pedro-y-primer-anuncio-de-la-pasion\/","title":{"rendered":"Lc 9, 18-24: Profesi\u00f3n de fe de Pedro y primer anuncio de la Pasi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">18<\/span> Una vez que Jes\u00fas estaba orando solo, lo acompa\u00f1aban sus disc\u00edpulos y les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQui\u00e9n dice la gente que soy yo?\u00bb. <span class=\"versiculo\">19<\/span> Ellos contestaron: \u00abUnos, que Juan el Bautista; otros, que El\u00edas, otros dicen que ha resucitado uno de los antiguos profetas\u00bb. <span class=\"versiculo\">20<\/span> \u00c9l les pregunt\u00f3: \u00abY vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?\u00bb.<br \/>\nPedro respondi\u00f3: \u00abEl Mes\u00edas de Dios\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">21<\/span> \u00c9l les prohibi\u00f3 terminantemente dec\u00edrselo a nadie, <span class=\"versiculo\">22<\/span> porque dec\u00eda: \u00abEl Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer d\u00eda\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">23<\/span> Entonces dec\u00eda a todos: \u00abSi alguno quiere venir en pos de m\u00ed, que se niegue a s\u00ed mismo, tome su cruz cada d\u00eda y me siga. <span class=\"versiculo\">24<\/span> Pues el que quiera salvar su vida la perder\u00e1; pero el que pierda su vida por mi causa la salvar\u00e1. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias-ciclo-c_semana-12_tiempo-ordinario_dia-01-domingo\">Tiempo Ordinario: Domingo XII (Ciclo C)<\/a><br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Cirilo\">San Cirilo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">18-22. <\/span> Separado el Se\u00f1or de los pueblos y colocado aparte, se consagr\u00f3 a la oraci\u00f3n. Por esto dice: &#8220;Y aconteci\u00f3 que estando solo orando&#8221;, etc. Se constitu\u00eda as\u00ed en modelo de sus disc\u00edpulos, ense\u00f1\u00e1ndoles la dulce pr\u00e1ctica de los dogmas doctrinales. Comprendo en esto que es muy conveniente que los obispos precedan tambi\u00e9n en m\u00e9ritos a sus diocesanos, ocupados asiduamente en las cosas necesarias y tratando aquellas que agradan a Dios.<br \/>\nLa causa de la oraci\u00f3n pudo asustar a los disc\u00edpulos. Ve\u00edan con los ojos de la carne que oraba Aquel a quien antes hab\u00edan visto hacer milagros con autoridad divina. Y con objeto de quitarles la turbaci\u00f3n, les pregunta, no porque ignorara las alabanzas de los de fuera, sino para separarlos de la opini\u00f3n de los dem\u00e1s e infundirles la verdadera fe. Por ello sigue el Evangelista: &#8220;Y les pregunt\u00f3, diciendo: \u00bfQui\u00e9n dicen las gentes que soy?&#8221;<\/p>\n<p>Observa, pues, la prudencia de la pregunta. Los dirige primero a las alabanzas exteriores, a fin de refutarlas y producir en ellos la verdadera opini\u00f3n; por esto, habiendo los disc\u00edpulos expuesto la opini\u00f3n del pueblo, les pregunta por la suya, cuando a\u00f1ade: &#8220;Y vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?&#8221; \u00a1Oh! y cu\u00e1n importante es aquella palabra vosotros. Los distingue de la muchedumbre, a fin de que eviten sus opiniones, como diciendo: Vosotros, que hab\u00e9is sido llamados por M\u00ed al apostolado, y que sois testigos de mis milagros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo? San Pedro se anticip\u00f3 a los dem\u00e1s y se convierte en representante de todo el Colegio Apost\u00f3lico, y pronuncia palabras de amor divino, y hace la profesi\u00f3n de su fe, cuando dice: &#8220;Respondiendo Sim\u00f3n Pedro, dijo: el Cristo de Dios&#8221;. No dijo sencillamente que era Cristo de Dios, sino con el art\u00edculo el Cristo, como dice el texto griego. Pues muchos, divinamente ungidos, fueron llamados cristos, en diversos sentidos. Los unos recibieron la unci\u00f3n de reyes, los otros de profetas. Nosotros mismos, que recibimos la unci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo por el Cristo, hemos obtenido el nombre de Cristo. Mas uno s\u00f3lo es el Cristo de Dios y del Padre, como que tiene s\u00f3lo por Padre propio a Aquel que est\u00e1 en los cielos. Y as\u00ed San Lucas concuerda con este pasaje de San Mateo, que hace decir a Pedro: &#8220;T\u00fa eres el Cristo, Hijo de Dios vivo&#8221; (Mt 16,16); pero, abreviando, le hace decir: &#8220;T\u00fa eres el Cristo de Dios&#8221;.<\/p>\n<p>Mas debe advertirse que San Pedro obr\u00f3 con mucha prudencia, confesando que Jesucristo era uno solo, contra aquellos que presumen dividir al Emmanuel en dos cristos <a title=\"Ver nota al pie\" href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\"> [1]<\/a>. Adem\u00e1s, no les pregunt\u00f3 diciendo: &#8220;\u00bfQui\u00e9n dicen los hombres que es el Divino Verbo?&#8221;, sino el Hijo del hombre. A quien San Pedro confes\u00f3 que era el Hijo de Dios. Por ello fue tan admirado y considerado digno de especiales honores, porque, aunque s\u00f3lo ve\u00eda en el Salvador una persona como nosotros, crey\u00f3 que era el Hijo del Padre. Es decir, que el Verbo, que procede de la sustancia del Padre, se hizo hombre.<\/p>\n<p>Conven\u00eda que los disc\u00edpulos lo predicasen por todas partes. Esta era la misi\u00f3n de los escogidos por el Se\u00f1or para el ministerio del apostolado. Mas como dice la Sagrada Escritura: &#8220;Hay un tiempo para cada cosa&#8221; (Eclo 6), conven\u00eda que la cruz y la resurrecci\u00f3n se cumpliesen y luego siguiese la predicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles. Y prosigue diciendo: &#8220;Porque conviene que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas&#8221;, etc.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">23-24. <\/span> Los superiores de entre los generales excitan a sus valientes al valor en el manejo de las armas, no ofreci\u00e9ndoles \u00fanicamente los honores de la victoria, sino dici\u00e9ndoles tambi\u00e9n que su memoria ser\u00e1 gloriosa si sucumben en la pelea. Esto mismo hace y ense\u00f1a Jesucristo. Hab\u00eda predicho a sus disc\u00edpulos lo conveniente que era el que El sufriese las calumnias de los jud\u00edos, que fuese muerto y que resucitase al tercer d\u00eda. Para que no creyesen que Jes\u00fas padec\u00eda todo esto por la salud del mundo y que a ellos les ser\u00eda permitido pasar una vida c\u00f3moda, dice que es necesario que cada uno ascienda por los grados de la perfecci\u00f3n, por medio de iguales sufrimientos, cuando desea participar de su gloria. Por ello sigue: &#8220;Y dec\u00eda a todos&#8221;.<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p class=\"citaB\" align=\"left\">Notas<\/p>\n<p class=\"textoNota\"><a title=\"Volver al texto\" href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1] <\/a>San Cirilo se refiere a Nestorio y a sus seguidores.<\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">18-22. <\/span> Los disc\u00edpulos estaban con el Se\u00f1or, pero El or\u00f3 solo al Padre. Porque los santos pueden unirse al Se\u00f1or por medio de la fe y de la caridad, pero s\u00f3lo el Hijo puede penetrar los misterios incomprensibles de la misericordia del Padre. En todas partes estaba solo, porque las oraciones del hombre no pueden comprender los designios de Dios, ni nadie puede participar de los sentimientos interiores de Cristo.<\/p>\n<p>Con toda oportunidad se propon\u00eda el Salvador explorar la fe de sus disc\u00edpulos, preguntando primero por el parecer de la muchedumbre, para que la confesi\u00f3n de ellos no parezca formada por la opini\u00f3n del vulgo, sino por el conocimiento de la verdad, o que no parezcan vacilantes como Herodes acerca de lo que ha o\u00eddo decir, sino que crean lo que han visto.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">23-24. <\/span> Dijo muy bien &#8220;a todos&#8221;, porque lo que precede, relativo a la fe del nacimiento y pasi\u00f3n del Se\u00f1or, lo trat\u00f3 separadamente, s\u00f3lo entre El y sus disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>Si alguno no renuncia a s\u00ed mismo, no se acerca al que est\u00e1 sobre \u00e9l. Por lo que sigue: &#8220;Ni\u00e9guese a s\u00ed mismo&#8221;.<br \/>\nSe nos manda tomar todos los d\u00edas nuestra cruz y, una vez tomada, seguir con ella a Jesucristo, que llev\u00f3 su propia cruz. De aqu\u00ed prosigue: &#8220;Y s\u00edgame&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">18-22. <\/span> No es sin raz\u00f3n la opini\u00f3n de la muchedumbre que los disc\u00edpulos refieren, cuando se a\u00f1ade: &#8220;Mas ellos respondieron y dijeron: unos Juan el Bautista (quien sab\u00edan hab\u00eda sido degollado), y otros El\u00edas (quien cre\u00edan hab\u00eda de venir), y otros que resucit\u00f3 alguno de los antiguos profetas&#8221;. Pero que otra sabidur\u00eda profundice estas palabras, porque si al ap\u00f3stol San Pablo le bastaba no saber m\u00e1s que a Jesucristo, y Este crucificado (1Cor 2), \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s deseo yo saber que a Jesucristo?<\/p>\n<p>En este solo nombre se halla la expresi\u00f3n de la divinidad de la encarnaci\u00f3n, y la fe de la pasi\u00f3n. As\u00ed lo comprende todo, expresando la naturaleza y el nombre, que es el compendio de los atributos.<br \/>\nNuestro Se\u00f1or Jesucristo no quiso ser predicado para que no se produjese alg\u00fan alboroto. Por lo que sigue: &#8220;Mas El, reprendi\u00e9ndolos, les mand\u00f3 que no dijesen esto a nadie&#8221;. Por muchas razones mand\u00f3 callar a sus disc\u00edpulos: para enga\u00f1ar al pr\u00edncipe del mundo, declinar la jactancia y ense\u00f1ar la humildad. Luego Cristo no quiso ser glorificado. Y t\u00fa, que has nacido innoble, \u00bfquieres gloriarte? Adem\u00e1s, no quer\u00eda que sus disc\u00edpulos, rudos a\u00fan e imperfectos, fuesen oprimidos por la mole de tan sublime predicaci\u00f3n. Les proh\u00edbe, pues, anunciarlo Hijo de Dios, a fin de que lo anuncien despu\u00e9s crucificado.<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">23-24. <\/span> Acaso porque sab\u00eda el Se\u00f1or que el misterio de la pasi\u00f3n y de la resurrecci\u00f3n era dif\u00edcil de creer, aun para sus disc\u00edpulos, quiso El mismo ser el anunciador de su pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"Crisostomo_in_Mat_hom_55-56\">Cris\u00f3stomo in Mat. hom. 55-56<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">18-22. <\/span> Con toda oportunidad prohibi\u00f3 el Se\u00f1or a los ap\u00f3stoles que dijesen a alguien que El era el Cristo, hasta que, quitados de en medio los esc\u00e1ndalos y consumado el sacrificio de la Cruz, se imprimiese habitualmente en la mente de los oyentes la conveniente opini\u00f3n de El. Pues lo que una vez toma ra\u00edces y luego se arranca, apenas se sostiene alguna vez, si se planta de nuevo. Mientras que lo que una vez plantado permanece, crece con facilidad. Porque si Pedro se escandaliz\u00f3 solamente por lo que hab\u00eda o\u00eddo, \u00bfqu\u00e9 hubiese sucedido a los dem\u00e1s cuando hubiesen o\u00eddo que Jes\u00fas era Hijo de Dios, y le hubiesen visto despu\u00e9s crucificado y escupido?<\/p>\n<p><span class=\"comentario\">23-24. <\/span> Como es bueno y piadoso el Salvador, no quiso tener ninguno que lo sirviese como obligado sino, por el contrario, quienes lo sirviesen espont\u00e1neamente y le agradeciesen el poderlo servir. No obligando ni imponi\u00e9ndose a nadie, sino persuadiendo y haciendo bien, es como atrae a todos los que quieren venir, diciendo: &#8220;Si alguno quiere&#8221;.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Basilio_in_cons_mon_cap_4_y_in_regulis_fusius_disputatis_ad_interrog_68\">San Basilio in cons. mon cap. 4 y in regulis fusius disputatis ad interrog. 6.8<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">23-24. <\/span> Cuando dice: &#8220;Venir en pos de m\u00ed&#8221; propone -a los que quieren obedecerlo- su propia vida como modelo de una vida perfecta. No insinuando que lo siguiesen corporalmente -lo que ser\u00eda imposible a todos estando ya el Se\u00f1or en el cielo-, sino con una imitaci\u00f3n fiel de su vida, seg\u00fan la medida de nuestras fuerzas. (in cons. mon)<\/p>\n<p>La abnegaci\u00f3n de s\u00ed mismo quiere decir el olvido absoluto de lo pasado y la renuncia de la propia voluntad.<\/p>\n<p>El deseo de sufrir la muerte por Cristo, la mortificaci\u00f3n de los sentidos corporales -mientras se vive en la tierra-, el estar dispuesto a enfrentar cualquier peligro en obsequio del Se\u00f1or y no aficionarse a las cosas de esta vida, es lo que se llama tomar su cruz. Por lo cual prosigue: &#8220;Y tome su cruz cada d\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p>La perfecci\u00f3n consiste, pues, en tener el afecto en la indiferencia -aun de la vida-, y en estar siempre dispuesto a sufrir la muerte, no confiando en sus propias fuerzas. La perfecci\u00f3n reconoce como fundamento las acciones exteriores. Por ejemplo, la renuncia de lo que se posee y de la vanagloria. Tambi\u00e9n la renuncia de las afecciones a las cosas in\u00fatiles.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_in_Evang_hom_32\">San Gregorio in Evang. hom. 32<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">23-24. <\/span> La cruz puede llevarse de dos modos: cuando se mortifica el cuerpo por medio de la abstinencia, o cuando se apena el alma por medio de la compasi\u00f3n.<\/p>\n<h2><span id=\"Origenes_tract_2_in_Mat\">Or\u00edgenes tract. 2 in Mat<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"comentario\">23-24. <\/span> Se niega a s\u00ed mismo uno cuando la vida pasada en el mal se convierte en un buen r\u00e9gimen de nuevas costumbres, o en una vida de oraci\u00f3n. El que ha vivido la vida del pecado deshonesto se niega a s\u00ed mismo cuando se vuelve casto. Del mismo modo, se llama negarse a s\u00ed mismo abstenerse de cualquier clase de pecado.<\/p>\n<p>Expresa la causa de esto, a\u00f1adiendo: &#8220;Porque el que quisiere salvar su alma, la perder\u00e1&#8221;. Esto es, el que quiere vivir seg\u00fan el mundo y continuar gozando de las cosas sensibles, \u00e9ste la perder\u00e1, porque no la conducir\u00e1 a los t\u00e9rminos de la bienaventuranza. Y por el contrario, a\u00f1ade: &#8220;Y quien perdiere su alma por amor de m\u00ed, la salvar\u00e1&#8221;. Es decir, el que menosprecia las cosas sensibles, prefiriendo la verdad -aun exponi\u00e9ndose a la muerte-, \u00e9ste que por decirlo as\u00ed, pierde su alma por Cristo, m\u00e1s bien la salvar\u00e1. Por tanto, si es bueno salvar el alma (con relaci\u00f3n a la salvaci\u00f3n que est\u00e1 en Dios), cierta perdici\u00f3n debe ser buena para el alma, es decir, la que se hace en vista de Cristo. Me parece tambi\u00e9n que se refiere a lo que precede, de renunciar a s\u00ed mismo, el que conviene que cada uno pierda su alma pecadora para tomar aquella que se salva por la virtud.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Isaac_el_Sirio_Discurso_1a_serie_71-74\">Isaac el Sirio, <i>Discurso,<\/i> 1\u00aa serie, 71-74<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">\u201cNi\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome su cruz cada d\u00eda, y s\u00edgame\u201d (Lc, 9,23)<\/p>\n<p>El Se\u00f1or entreg\u00f3 a su propio Hijo a la muerte en cruz a causa del ardiente amor  por la creaci\u00f3n&#8230;No porque no hubiera podido rescatarla de otro modo, sino porque  ha querido manifestar as\u00ed su amor desbordante, como una ense\u00f1anza para  nosotros. Por la muerte de su Hijo \u00fanico nos ha reconciliado consigo. S\u00ed, si hubiera  tenido algo m\u00e1s precioso, nos lo habr\u00eda entregado para que volvi\u00e9ramos  enteramente a \u00e9l.<\/p>\n<p>A causa de su gran amor hacia nosotros, no quiso violentar nuestra libertad,  aunque hubiera podido hacerlo. Antes bien prefiri\u00f3 que nosotros nos acerc\u00e1ramos a  \u00e9l por amor.<\/p>\n<p>A causa de su amor por nosotros y por la obediencia a su Padre, Cristo acept\u00f3  gozosamente los insultos y la aflicci\u00f3n&#8230; De la misma manera, cuando los santos  llegan a su plenitud, desbordando de amor por los dem\u00e1s y por la compasi\u00f3n hacia  todos los hombres, se parecen a Dios.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Anastasio_de_Antioquia_Homilia_4_sobre_la_Pasion_PG_89_1347\">San Anastasio de Antioqu\u00eda, <i>Homil\u00eda<\/i> 4, sobre la Pasi\u00f3n : PG 89, 1347<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">&#8220;El Hijo del hombre debe sufrir mucho, ser matado y resucitar al tercer d\u00eda&#8221; (Lc 9, 22).<\/p>\n<p>&#8220;Mirad, estamos subiendo a Jerusal\u00e9n y el Hijo del hombre va a ser entregado a  los gentiles y a los sumos sacerdotes y a los escribas, para que lo azoten, se burlen  de \u00e9l y lo crucifiquen&#8221; (Mt 20,18). Esto que dec\u00eda, estaba de acuerdo con las  predicciones de los profetas, que hab\u00edan anunciado de antemano el final que deb\u00eda  tener en Jerusal\u00e9n&#8230; Nosotros comprendemos tambi\u00e9n el motivo por el cual el Verbo  de Dios, por lo dem\u00e1s impasible, quiso sufrir la Pasi\u00f3n; porque era el \u00fanico modo  como pod\u00eda ser salvado el hombre. Cosas, todas estas, que s\u00f3lo las conoce \u00c9l y  aquellos a quienes \u00c9l se la revela; \u00c9l, en efecto, conoce todo lo que ata\u00f1e al Padre,  de la misma manera que &#8220;el Esp\u00edritu sondea la profundidad de los misterios divinos&#8221;  (1 Co 2,10). <\/p>\n<p>&#8220;El Mes\u00edas, pues, ten\u00eda que padecer&#8221; (Lc 24,26): y su Pasi\u00f3n era totalmente  necesaria, como \u00e9l mismo lo afirm\u00f3 cuando calific\u00f3 de hombres &#8220;sin inteligencia&#8221; y  &#8220;cortos de entendimiento&#8221; a aquellos disc\u00edpulos que ignoraban que el Mes\u00edas  ten\u00eda  que padecer para entrar en su gloria (Lc 24,25). Porque \u00c9l, en verdad, vino para  salvar a su pueblo, dejando aquella &#8220;gloria que ten\u00eda junto al Padre antes que el  mundo existiese&#8221; (Jn 17,5). Y esta salvaci\u00f3n es aquella perfecci\u00f3n que hab\u00eda de  obtenerse por medio de la Pasi\u00f3n, y que hab\u00eda de ser atribuida al gu\u00eda de nuestra  salvaci\u00f3n, como nos ense\u00f1a la carta de san Pablo:&#8221;que \u00c9l es el gu\u00eda de nuestra  salvaci\u00f3n, perfeccionado y consagrado con sufrimientos&#8221;(He 2,10).<\/p>\n<p>Y vemos, en cierto modo, c\u00f3mo aquella gloria que pose\u00eda como Unig\u00e9nito, y a la  que por nosotros hab\u00eda renunciado por un breve tiempo, le es restituida a trav\u00e9s de  la cruz en la misma carne que hab\u00eda asumido; dice, en efecto, San Juan, en su  evangelio, al explicar en qu\u00e9 consiste aquella agua que dijo el Salvador que  &#8220;manar\u00eda como un torrente de las entra\u00f1as del que crea en \u00c9l. Todav\u00eda no se hab\u00eda  dado el Esp\u00edritu Santo, porque Jes\u00fas no hab\u00eda sido glorificado (Jn 7,38-39). Aqu\u00ed el  evangelista identifica la gloria con la muerte en cruz. Por eso el Se\u00f1or en la oraci\u00f3n  que dirige al Padre antes de su Pasi\u00f3n, le pide que lo glorifique con aquella &#8220;gloria  que ten\u00eda junto a \u00c9l, antes que el mundo existiese&#8221;.   <\/p>\n<h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Angelus_23-06-2013\">\u00c1ngelus, 23-06-2013<\/span><\/h3>\n<p>En el Evangelio de este domingo resuena una de las palabras m\u00e1s incisivas de Jes\u00fas: \u00abEl que quiera salvar su vida la perder\u00e1; pero el que pierda su vida por mi causa la salvar\u00e1\u00bb (<i>Lc<\/i> 9, 24). <\/p>\n<p>Hay aqu\u00ed una s\u00edntesis del mensaje de Cristo, y est\u00e1 expresado con una paradoja muy eficaz, que nos permite conocer su modo de hablar, casi nos hace percibir su voz&#8230; Pero, \u00bfqu\u00e9 significa \u00abperder la vida a causa de Jes\u00fas\u00bb? Esto puede realizarse de dos modos: expl\u00edcitamente confesando la fe o impl\u00edcitamente defendiendo la verdad. Los m\u00e1rtires son el m\u00e1ximo ejemplo del perder la vida por Cristo. En dos mil a\u00f1os son una multitud inmensa los hombres y las mujeres que sacrificaron la vida por permanecer fieles a Jesucristo y a su Evangelio. Y hoy, en muchas partes del mundo, hay muchos, muchos, muchos m\u00e1rtires \u2014m\u00e1s que en los primeros siglos\u2014, que dan la propia vida por Cristo y son conducidos a la muerte por no negar a Jesucristo. Esta es nuestra Iglesia. Hoy tenemos m\u00e1s m\u00e1rtires que en los primeros siglos. Pero est\u00e1 tambi\u00e9n el martirio cotidiano, que no comporta la muerte pero que tambi\u00e9n es un \u00abperder la vida\u00bb por Cristo, realizando el propio deber con amor, seg\u00fan la l\u00f3gica de Jes\u00fas, la l\u00f3gica del don, del sacrificio. Pensemos: cu\u00e1ntos padres y madres, cada d\u00eda, ponen en pr\u00e1ctica su fe ofreciendo concretamente la propia vida por el bien de la familia. Pensemos en ellos. Cu\u00e1ntos sacerdotes, religiosos, religiosas desempe\u00f1an con generosidad su servicio por el Reino de Dios. Cu\u00e1ntos j\u00f3venes renuncian a los propios intereses para dedicarse a los ni\u00f1os, a los discapacitados, a los ancianos&#8230; Tambi\u00e9n ellos son m\u00e1rtires. M\u00e1rtires cotidianos, m\u00e1rtires de la cotidianidad. <\/p>\n<p>Y luego existen muchas personas, cristianos y no cristianos, que \u00abpierden la propia vida\u00bb por la verdad. Cristo dijo \u00abyo soy la verdad\u00bb, por lo tanto quien sirve a la verdad sirve a Cristo. Una de estas personas, que dio la vida por la verdad, es Juan el Bautista: precisamente ma\u00f1ana, 24 de junio, es su fiesta grande, la solemnidad de su nacimiento. Juan fue elegido por Dios para preparar el camino a Jes\u00fas, y lo indic\u00f3 al pueblo de Israel como el Mes\u00edas, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (cf. <i>Jn<\/i> 1, 29). Juan se consagr\u00f3 totalmente a Dios y a su enviado, Jes\u00fas. Pero, al final, \u00bfqu\u00e9 sucedi\u00f3? Muri\u00f3 por causa de la verdad, cuando denunci\u00f3 el adulterio del rey Herodes y Herod\u00edas. \u00a1Cu\u00e1ntas personas pagan a caro precio el compromiso por la verdad! Cu\u00e1ntos hombres rectos prefieren ir a contracorriente, con tal de no negar la voz de la conciencia, la voz de la verdad. Personas rectas, que no tienen miedo de ir a contracorriente. Y nosotros, no debemos tener miedo. Entre vosotros hay muchos j\u00f3venes. A vosotros j\u00f3venes os digo: No teng\u00e1is miedo de ir a contracorriente, cuando nos quieren robar la esperanza, cuando nos proponen estos valores que est\u00e1n pervertidos, valores como el alimento en mal estado, y cuando el alimento est\u00e1 en mal estado, nos hace mal. Estos valores nos hacen mal. \u00a1Debemos ir a contracorriente! Y vosotros j\u00f3venes, sois los primeros: Id a contracorriente y tened este orgullo de ir precisamente a contracorriente. \u00a1Adelante, sed valientes e id a contracorriente! \u00a1Y estad orgullosos de hacerlo! <\/p>\n<p>Queridos amigos, acojamos con alegr\u00eda esta palabra de Jes\u00fas. Es una norma de vida propuesta a todos. Que san Juan Bautista nos ayude a ponerla por obra. Por este camino nos precede, como siempre, nuestra Madre, Mar\u00eda sant\u00edsima: ella perdi\u00f3 su vida por Jes\u00fas, hasta la Cruz, y la recibi\u00f3 en plenitud, con toda la luz y la belleza de la Resurrecci\u00f3n. Que Mar\u00eda nos ayude a hacer cada vez m\u00e1s nuestra la l\u00f3gica del Evangelio.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Angelus_20-06-2010\"><i>Angelus <\/i>, 20-06-2010<\/span><\/h3>\n<p>En el Evangelio [de hoy], el Se\u00f1or pregunta a sus disc\u00edpulos: \u00abY vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?\u00bb (<i>Lc<\/i> 9, 20). A esta pregunta el ap\u00f3stol Pedro responde prontamente: \u00abT\u00fa eres el Cristo de Dios, el Mes\u00edas de Dios\u00bb (cf. <i>ib.<\/i>), superando as\u00ed todas las opiniones terrenas que consideraban a Jes\u00fas como uno de los profetas. Seg\u00fan san Ambrosio, con esta profesi\u00f3n de fe, Pedro \u00ababraz\u00f3 todas las cosas juntas, porque expres\u00f3 la naturaleza y el nombre\u00bb del Mes\u00edas (<i>Exp. in Lucam VI<\/i>, 93: <i>CCL<\/i> 14, 207). Y Jes\u00fas, ante esta profesi\u00f3n de fe renueva a Pedro y a los dem\u00e1s disc\u00edpulos la invitaci\u00f3n a seguirlo por el camino arduo del amor hasta la cruz. Tambi\u00e9n a nosotros, que podemos conocer al Se\u00f1or mediante la fe en su Palabra y en los sacramentos, Jes\u00fas nos propone que lo sigamos cada d\u00eda y tambi\u00e9n a nosotros nos recuerda que para ser sus disc\u00edpulos es necesario adue\u00f1arse del poder de su cruz, v\u00e9rtice de nuestros bienes y corona de nuestra esperanza.  <\/p>\n<p>San M\u00e1ximo el Confesor observa que \u00abel signo distintivo del poder de nuestro Se\u00f1or Jesucristo es la cruz, que \u00e9l carg\u00f3 sobre sus hombros\u00bb (<i>Ambiguum 32<\/i>: <i>PG<\/i> 91, 1284 C). De hecho, \u00abdec\u00eda a todos: &#8220;Si alguno quiere venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome su cruz cada d\u00eda y s\u00edgame&#8221; (<i>Lc<\/i> 9, 23)\u00bb. Tomar la cruz significa comprometerse para vencer el pecado que obstaculiza el camino hacia Dios, aceptar diariamente la voluntad del Se\u00f1or, aumentar la fe sobre todo ante los problemas, las dificultades y el sufrimiento. La santa carmelita Edith Stein nos lo testimoni\u00f3 en un tiempo de persecuci\u00f3n. En 1938 escribi\u00f3 lo siguiente desde el carmelo de Colonia: \u00abHoy comprendo &#8230; lo que quiere decir ser esposa del Se\u00f1or en el signo de la cruz, aunque no se comprender\u00e1 nunca totalmente, puesto que es un misterio&#8230; Cuanto m\u00e1s densa es la oscuridad a nuestro alrededor, m\u00e1s debemos abrir el coraz\u00f3n a la luz que viene de lo alto\u00bb. (<i>La scelta di Dio. Lettere [1917-1942]<\/i>, Roma 1973, 132-133). Tambi\u00e9n en la \u00e9poca actual son muchos los cristianos en el mundo que, animados por el amor a Dios, toman cada d\u00eda la cruz, tanto la de las pruebas cotidianas, como la que procura la barbarie humana, que a veces requiere la valent\u00eda del sacrificio extremo. Que el Se\u00f1or nos conceda a cada uno poner siempre nuestra s\u00f3lida esperanza en \u00e9l, con la seguridad de que, al seguirlo llevando nuestra cruz, llegaremos con \u00e9l a la luz de la Resurrecci\u00f3n. <\/p>\n<p>Encomendemos a la protecci\u00f3n materna de la Virgen Mar\u00eda a los nuevos sacerdotes, ordenados hoy, que se suman a las filas de cuantos el Se\u00f1or ha llamado por su nombre: que sean siempre disc\u00edpulos fieles, anunciadores valientes de la Palabra de Dios y administradores de sus dones de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_ordenacion_presbiteral_Roma_20-06-2010\">Homil\u00eda, ordenaci\u00f3n presbiteral, Roma, 20-06-2010<\/span><\/h3>\n<p>El Evangelio que hemos escuchado nos presenta un momento significativo del camino de Jes\u00fas, en el que pregunta a los disc\u00edpulos qu\u00e9 piensa la gente de \u00e9l y c\u00f3mo lo consideran ellos mismos. Pedro responde en nombre de los Doce con una confesi\u00f3n de fe que se diferencia de forma sustancial de la opini\u00f3n que la gente tiene sobre Jes\u00fas; \u00e9l, en efecto, afirma: \u00abT\u00fa eres el Cristo de Dios\u00bb (cf. <i>Lc<\/i> 9, 20). \u00bfDe d\u00f3nde nace este acto de fe? Si vamos al inicio del pasaje evang\u00e9lico, constatamos que la confesi\u00f3n de Pedro est\u00e1 vinculada a un momento de oraci\u00f3n: \u00abJes\u00fas oraba a solas y sus disc\u00edpulos estaban con \u00e9l\u00bb (<i>Lc<\/i> 9, 18). Es decir, los disc\u00edpulos son incluidos en el ser y hablar absolutamente \u00fanico de Jes\u00fas con el Padre. Y de este modo se les concede ver al Maestro en lo \u00edntimo de su condici\u00f3n de Hijo, se les concede ver lo que otros no ven; del \u00abser con \u00e9l\u00bb, del \u00abestar con \u00e9l\u00bb en oraci\u00f3n, deriva un conocimiento que va m\u00e1s all\u00e1 de las opiniones de la gente, alcanzando la identidad profunda de Jes\u00fas, la verdad. Aqu\u00ed se nos da una indicaci\u00f3n bien precisa para la vida y la misi\u00f3n del sacerdote: en la oraci\u00f3n est\u00e1 llamado a redescubrir el rostro siempre nuevo del Se\u00f1or y el contenido m\u00e1s aut\u00e9ntico de su misi\u00f3n. Solamente quien tiene una relaci\u00f3n \u00edntima con el Se\u00f1or es aferrado por \u00e9l, puede llevarlo a los dem\u00e1s, puede ser enviado. Se trata de un \u00abpermanecer con \u00e9l\u00bb que debe acompa\u00f1ar siempre el ejercicio del ministerio sacerdotal; debe ser su parte central, tambi\u00e9n y sobre todo en los momentos dif\u00edciles, cuando parece que las \u00abcosas que hay que hacer\u00bb deben tener la prioridad. Donde estemos, en cualquier cosa que hagamos, debemos \u00abpermanecer siempre con \u00e9l\u00bb. <\/p>\n<p>Quiero subrayar un segundo elemento del Evangelio de hoy. Inmediatamente despu\u00e9s de la confesi\u00f3n de Pedro, Jes\u00fas anuncia su pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n, y tras este anuncio imparte una ense\u00f1anza relativa al camino de los disc\u00edpulos, que consiste en seguirlo a \u00e9l, el Crucificado, seguirlo por la senda de la cruz. Y a\u00f1ade despu\u00e9s \u2014con una expresi\u00f3n parad\u00f3jica\u2014 que ser disc\u00edpulo significa \u00abperderse a s\u00ed mismo\u00bb, pero para volverse a encontrar plenamente a s\u00ed mismo (cf. <i>Lc<\/i> 9, 22-24). \u00bfQu\u00e9 significa esto para cada cristiano, pero sobre todo qu\u00e9 significa para un sacerdote? El seguimiento, pero podr\u00edamos tranquilamente decir: el sacerdocio jam\u00e1s puede representar un modo para alcanzar la seguridad en la vida o para conquistar una posici\u00f3n social. El que aspira al sacerdocio para aumentar su prestigio personal y su poder entiende mal en su ra\u00edz el sentido de este ministerio. Quien quiere sobre todo realizar una ambici\u00f3n propia, alcanzar el \u00e9xito personal, siempre ser\u00e1 esclavo de s\u00ed mismo y de la opini\u00f3n p\u00fablica. Para ser tenido en consideraci\u00f3n deber\u00e1 adular; deber\u00e1 decir lo que agrada a la gente; deber\u00e1 adaptarse al cambio de las modas y de las opiniones y, as\u00ed, se privar\u00e1 de la relaci\u00f3n vital con la verdad, reduci\u00e9ndose a condenar ma\u00f1ana aquello que hab\u00eda alabado hoy. Un hombre que plantee as\u00ed su vida, un sacerdote que vea de esta forma su ministerio, no ama verdaderamente a Dios y a los dem\u00e1s; s\u00f3lo se ama a s\u00ed mismo y, parad\u00f3jicamente, termina por perderse a s\u00ed mismo. El sacerdocio \u2014record\u00e9moslo siempre\u2014 se funda en la valent\u00eda de decir s\u00ed a otra voluntad, con la conciencia, que debe crecer cada d\u00eda, de que precisamente conform\u00e1ndose a la voluntad de Dios, \u00abinmersos\u00bb en esta voluntad, no s\u00f3lo no ser\u00e1 cancelada nuestra originalidad, sino que, al contrario, entraremos cada vez m\u00e1s en la verdad de nuestro ser y de nuestro ministerio. <\/p>\n<p>Queridos ordenandos, quiero proponer a vuestra reflexi\u00f3n un tercer pensamiento, estrechamente relacionado con el que acabo de exponer: la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas a \u00abperderse a s\u00ed mismo\u00bb, a tomar la cruz, remite al misterio que estamos celebrando: la Eucarist\u00eda. Hoy, con el sacramento del Orden, se os concede presidir la Eucarist\u00eda. Se os conf\u00eda el sacrificio redentor de Cristo; se os conf\u00eda su cuerpo entregado y su sangre derramada. Ciertamente, Jes\u00fas ofrece su sacrificio, su entrega de amor humilde y completo a la Iglesia, su Esposa, en la cruz. Es en ese le\u00f1o donde el grano de trigo que el Padre dej\u00f3 caer sobre el campo del mundo muere para convertirse en fruto maduro, dador de vida. Pero, en el plan de Dios, esta entrega de Cristo se hace presente en la Eucarist\u00eda gracias a la <i>potestas sacra<\/i> que el sacramento del Orden os confiera a vosotros, los presb\u00edteros. Cuando celebramos la santa misa tenemos en nuestras manos el pan del cielo, el pan de Dios, que es Cristo, grano partido para multiplicarse y convertirse en el verdadero alimento de vida para el mundo. Es algo que no puede menos de llenaros de \u00edntimo asombro, de viva alegr\u00eda y de inmensa gratitud: el amor y el don de Cristo crucificado y glorioso ya pasan a trav\u00e9s de vuestras manos, de vuestra voz y de vuestro coraz\u00f3n. Es una experiencia siempre nueva de asombro ver que en mis manos, en mi voz, el Se\u00f1or realiza este misterio de su presencia. <\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo no rezar, por tanto, al Se\u00f1or para que os d\u00e9 una conciencia siempre vigilante y entusiasta de este don, que est\u00e1 puesto en el centro de vuestro ser sacerdotes! Para que os d\u00e9 la gracia de saber experimentar en profundidad toda la belleza y la fuerza de este servicio presbiteral y, al mismo tiempo, la gracia de poder vivir cada d\u00eda este ministerio con coherencia y generosidad. La gracia del presbiterado, que dentro de poco se os dar\u00e1, os unir\u00e1 \u00edntimamente, m\u00e1s a\u00fan, estructuralmente a la Eucarist\u00eda. Por eso, en lo m\u00e1s \u00edntimo de vuestro coraz\u00f3n os unir\u00e1 a los sentimientos de Jes\u00fas que ama hasta el extremo, hasta la entrega total de s\u00ed, a su ser pan multiplicado para el santo banquete de la unidad y la comuni\u00f3n. Esta es la efusi\u00f3n pentecostal del Esp\u00edritu, destinada a inflamar vuestra alma con el amor mismo del Se\u00f1or Jes\u00fas. Es una efusi\u00f3n que, mientras manifiesta la absoluta gratuidad del don, graba en vuestro coraz\u00f3n una ley indeleble, la ley nueva, una ley que os impulsa a insertaros y a hacer que surja en el tejido concreto de las actitudes y de los gestos de vuestra vida de cada d\u00eda el mismo amor de entrega de Cristo crucificado. Volvamos a escuchar la voz del ap\u00f3stol san Pablo; m\u00e1s a\u00fan, reconozcamos en ella la voz potente del Esp\u00edritu Santo: \u00abCuantos hab\u00e9is sido bautizados en Cristo, hab\u00e9is sido revestidos de Cristo\u00bb (<i>Ga<\/i> 3, 27) Ya con el Bautismo, y ahora en virtud del sacramento del Orden, hab\u00e9is sido revestidos de Cristo. Que al cuidado por la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica acompa\u00f1e siempre el empe\u00f1o por una vida eucar\u00edstica, es decir, vivida en la obediencia a una \u00fanica gran ley, la del amor que se entrega totalmente y sirve con humildad, una vida que la gracia del Esp\u00edritu Santo hace cada vez m\u00e1s semejante a la de Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote, siervo de Dios y de los hombres. <\/p>\n<p>Queridos hermanos, el camino que nos indica el Evangelio de hoy es la senda de vuestra espiritualidad y de vuestra acci\u00f3n pastoral, de su eficacia e incisividad, incluso en las situaciones m\u00e1s arduas y \u00e1ridas. M\u00e1s a\u00fan, este es el camino seguro para encontrar la verdadera alegr\u00eda. Mar\u00eda, la esclava del Se\u00f1or, que conform\u00f3 su voluntad a la de Dios, que engendr\u00f3 a Cristo don\u00e1ndolo al mundo, que sigui\u00f3 a su Hijo hasta el pie de la cruz en el acto supremo de amor, os acompa\u00f1e cada d\u00eda de vuestra vida y de vuestro ministerio. Gracias al afecto de esta madre tierna y fuerte podr\u00e9is ser gozosamente fieles a la consigna que como presb\u00edteros se os da hoy: la de configuraros a Cristo sacerdote, que supo obedecer a la voluntad del Padre y amar al hombre hasta el extremo.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_09-09-2007\"><i>Homil\u00eda,<\/i> 09-09-2007<\/span><\/h3>\n<p>Pero si volvemos al Evangelio, podemos observar que el Se\u00f1or no habla solamente de unos pocos y de su tarea particular; el n\u00facleo de lo que dice vale para todos. En otra ocasi\u00f3n aclara as\u00ed de qu\u00e9 cosa se trata, en definitiva:\u00a0 &#8220;Quien \u00a0quiera salvar su vida, la perder\u00e1; pero quien pierda su vida por m\u00ed, ese la salvar\u00e1. Pues, \u00bfde qu\u00e9 le sirve al hombre \u00a0haber \u00a0ganado el mundo entero, si \u00e9l mismo se pierde o se arruina?&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a09, 24-25). Quien quiere s\u00f3lo poseer su vida, tomarla s\u00f3lo para s\u00ed mismo, la perder\u00e1. S\u00f3lo quien se entrega recibe su vida. Con otras palabras:\u00a0 s\u00f3lo quien ama encuentra la vida. Y el amor requiere siempre salir de s\u00ed mismo, requiere olvidarse de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Quien mira hacia atr\u00e1s para buscarse a s\u00ed mismo y quiere tener al otro solamente para s\u00ed, precisamente de este modo se pierde a s\u00ed mismo y pierde al otro. Sin este m\u00e1s profundo perderse a s\u00ed mismo no hay vida. El inquieto anhelo de vida que hoy no da paz a los hombres acaba en el vac\u00edo de la vida perdida. &#8220;Quien pierda su vida por m\u00ed&#8230;&#8221;, dice el Se\u00f1or. Renunciar a nosotros mismos de modo m\u00e1s radical s\u00f3lo es posible si con ello al final no caemos en el vac\u00edo, sino en las manos del Amor eterno. S\u00f3lo el amor de Dios, que se perdi\u00f3 a s\u00ed mismo entreg\u00e1ndose a\u00a0nosotros,\u00a0nos permite ser libres tambi\u00e9n nosotros, perdernos, para as\u00ed encontrar verdaderamente la vida.<\/p>\n<p>Este es el n\u00facleo del mensaje que el Se\u00f1or quiere comunicarnos en el pasaje evang\u00e9lico, aparentemente tan duro, de [hoy]. Con su palabra nos da la certeza de que podemos contar con su amor, con el amor del Dios hecho hombre.<\/p>\n<p>[\u2026] Pedimos a Dios que nos mire con bondad. Nosotros mismos necesitamos esa mirada de bondad en la vida de cada d\u00eda. Al orar sabemos que esa mirada ya nos ha sido donada; m\u00e1s a\u00fan, sabemos que Dios nos ha adoptado como hijos, nos ha acogido verdaderamente en la comuni\u00f3n con \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Ser hijo significa \u2014lo sab\u00eda muy bien la Iglesia primitiva\u2014 ser una persona libre; no un esclavo, sino un miembro de la familia. Y significa ser heredero. Si pertenecemos al Dios que es el poder sobre todo poder, entonces no tenemos miedo y somos libres; entonces somos herederos. La herencia que \u00e9l nos ha dejado es \u00e9l mismo, su amor.<\/p>\n<p>\u00a1S\u00ed, Se\u00f1or, haz que este conocimiento penetre profundamente en nuestra alma, para que as\u00ed aprendamos el gozo de los redimidos! Am\u00e9n.<\/p>\n<h3><span id=\"Discurso_al_clero_de_Roma_02-03-2006\"><i>Discurso,<\/i> al clero de Roma, 02-03-2006<\/span><\/h3>\n<p>La liturgia de hoy nos ilustra muy bien el sentido esencial de la Cuaresma: es una se\u00f1alizaci\u00f3n del camino para nuestra vida. Por eso, con respecto al Papa Juan Pablo II, me parece que debemos insistir un poco en la primera lectura del d\u00eda de hoy. El gran discurso de Mois\u00e9s en el umbral de la Tierra Santa, despu\u00e9s de los cuarenta a\u00f1os de peregrinaci\u00f3n por el desierto, es un resumen de toda la\u00a0<i>Torah<\/i>, de toda la Ley. Aqu\u00ed encontramos lo esencial, no s\u00f3lo para el pueblo jud\u00edo, sino tambi\u00e9n para nosotros. Lo esencial es la palabra de Dios: &#8220;Hoy pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendici\u00f3n y la maldici\u00f3n. Escoge la vida&#8221; (<i>Dt<\/i>\u00a030, 19).<br \/>\nEsta palabra fundamental de la Cuaresma es tambi\u00e9n la palabra fundamental de la herencia de nuestro gran Papa Juan Pablo II: escoger la vida. Esta es nuestra vocaci\u00f3n sacerdotal: escoger nosotros mismos la vida y ayudar a los dem\u00e1s a escoger la vida. Se trata de renovar en la Cuaresma, por decirlo as\u00ed, nuestra &#8220;opci\u00f3n fundamental&#8221;, la opci\u00f3n por la vida.<\/p>\n<p>Pero surge inmediatamente la pregunta: &#8220;\u00bfc\u00f3mo se escoge la vida?&#8221;. Reflexionando, me ha venido a la mente que la gran defecci\u00f3n del cristianismo que se produjo en Occidente en los \u00faltimos cien a\u00f1os se realiz\u00f3 precisamente en nombre de la opci\u00f3n por la vida. Se dec\u00eda \u2014pienso en Nietzsche, pero tambi\u00e9n en muchos otros\u2014 que el cristianismo es una opci\u00f3n contra la vida. Se dec\u00eda que con la cruz, con todos los Mandamientos, con todos los &#8220;no&#8221; que nos propone, nos cierra la puerta de la vida; pero nosotros queremos tener la vida y escogemos, optamos, en \u00faltimo t\u00e9rmino, por la vida liber\u00e1ndonos de la cruz, liber\u00e1ndonos de todos estos Mandamientos y de todos estos &#8220;no&#8221;. Queremos tener la vida en abundancia, nada m\u00e1s que la vida.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed de inmediato viene a la mente la palabra del evangelio de hoy: &#8220;El que quiera salvar su vida, la perder\u00e1; pero el que pierda su vida por mi causa, la salvar\u00e1&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a09, 24). Esta es la paradoja que debemos tener presente ante todo en la opci\u00f3n por la vida. No es arrog\u00e1ndonos la vida para nosotros como podemos encontrar la vida, sino d\u00e1ndola; no teni\u00e9ndola o tom\u00e1ndola, sino d\u00e1ndola. Este es el sentido \u00faltimo de la cruz: no tomar para s\u00ed, sino dar la vida.<\/p>\n<p>As\u00ed, coinciden el Antiguo y el Nuevo Testamento. En la primera lectura, tomada del Deuteronomio, la respuesta de Dios es: &#8220;Si cumples lo que yo te mando hoy, amando al Se\u00f1or tu Dios, siguiendo sus caminos, guardando sus preceptos, mandatos y decretos, vivir\u00e1s&#8221; (<i>Dt<\/i>30, 16). Esto, a primera vista, no nos agrada, pero ese es el camino: la opci\u00f3n por la vida y la opci\u00f3n por Dios son id\u00e9nticas. El Se\u00f1or lo dice en el evangelio de san Juan: &#8220;Esta es la vida eterna: que te conozcan&#8221; (<i>Jn\u00a0<\/i>17, 3). La vida humana es una relaci\u00f3n. S\u00f3lo podemos tener la vida en relaci\u00f3n, no encerrados en nosotros mismos. Y la relaci\u00f3n fundamental es la relaci\u00f3n con el Creador; de lo contrario, las dem\u00e1s relaciones son fr\u00e1giles.<\/p>\n<p>Por tanto, lo esencial es escoger a Dios. Un mundo vac\u00edo de Dios, un mundo que se olvida de Dios, pierde la vida y cae en una cultura de muerte. Por consiguiente, escoger la vida,<b>\u00a0<\/b>hacer la opci\u00f3n por la vida es, ante todo, escoger la opci\u00f3n-relaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>Pero inmediatamente surge la pregunta: \u00bfcon qu\u00e9 Dios? Aqu\u00ed, de nuevo, nos ayuda el Evangelio: con el Dios que nos ha mostrado su rostro en Cristo, con el Dios que ha vencido el odio en la cruz, es decir, con el amor hasta el extremo. As\u00ed, escogiendo a este Dios, escogemos la vida.<\/p>\n<p>El Papa Juan Pablo II nos regal\u00f3 la gran enc\u00edclica\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_25031995_evangelium-vitae_sp.html\">Evangelium vitae<\/a><\/i>. En ella, que es casi un retrato de los problemas de la cultura actual, de sus esperanzas y de sus peligros, se pone de manifiesto que una sociedad que se olvida de Dios, que excluye a Dios precisamente para tener la vida, cae en una cultura de muerte. Por querer tener la vida, se dice &#8220;no&#8221; al hijo, pues me quita parte de mi vida; se dice &#8220;no&#8221; al futuro, para tener todo el presente; se dice &#8220;no&#8221; tanto a la vida que nace como a la vida que sufre, a la que va hacia la muerte.<\/p>\n<p>Esta aparente cultura de la vida se transforma en la anticultura de la muerte, donde Dios est\u00e1 ausente, donde est\u00e1 ausente aquel Dios que no ordena el odio, sino que vence al odio. Aqu\u00ed hacemos la verdadera opci\u00f3n por la vida. Entonces todo est\u00e1 conectado: la opci\u00f3n m\u00e1s profunda por Cristo crucificado est\u00e1 conectada con la opci\u00f3n m\u00e1s completa por la vida, desde el primer momento hasta el \u00faltimo.<\/p>\n<p>Creo que, en cierto modo, este es el n\u00facleo de nuestra pastoral: ayudar a hacer una verdadera opci\u00f3n por la vida, a renovar la relaci\u00f3n con Dios como la relaci\u00f3n que nos da vida y nos muestra el camino para la vida. As\u00ed, amar de nuevo a Cristo, que, siendo el Ser m\u00e1s desconocido, al que no lleg\u00e1bamos y que permanec\u00eda enigm\u00e1tico, se convirti\u00f3 en un Dios conocido, un Dios con rostro humano, un Dios que es amor.<\/p>\n<p>Tengamos presente precisamente este punto fundamental para la vida y consideremos que en este programa se encierra todo el Evangelio, el Antiguo y el Nuevo Testamento, que tiene como centro a Cristo. A nosotros la Cuaresma nos debe llevar a renovar nuestro conocimiento de Dios, nuestra amistad con Jes\u00fas, para poder as\u00ed guiar a los dem\u00e1s de modo convincente a la opci\u00f3n por la vida, que es ante todo opci\u00f3n por Dios. Debemos ser conscientes de que al escoger a Cristo no hemos elegido la negaci\u00f3n de la vida, sino que hemos escogido realmente la vida en abundancia. En el fondo, la opci\u00f3n cristiana es muy sencilla: es la opci\u00f3n del &#8220;s\u00ed&#8221; a la vida. Pero este &#8220;s\u00ed&#8221; s\u00f3lo se realiza con un Dios conocido, con un Dios de rostro humano. Se realiza siguiendo a este Dios en la comuni\u00f3n del amor.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Mensaje_a_los_Jovenes_XVI_JMJ_14-02-2001\"><i>Mensaje<\/i> a los J\u00f3venes, XVI JMJ, 14-02-2001<\/span><\/h3>\n<p>En esta ocasi\u00f3n, quisiera invitaros a reflexionar en las condiciones que Jes\u00fas pone a quien decide ser su disc\u00edpulo:\u00a0 &#8220;Si alguno quiere venir en pos de m\u00ed -dice-, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome su cruz y s\u00edgame&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a09, 23). Jes\u00fas no es el Mes\u00edas del triunfo y del poder. En efecto, no liber\u00f3 a Israel del dominio romano y no le asegur\u00f3 la gloria pol\u00edtica. Como aut\u00e9ntico Siervo del Se\u00f1or, cumpli\u00f3 su misi\u00f3n de Mes\u00edas mediante la solidaridad, el servicio y la humillaci\u00f3n de la muerte. Es un Mes\u00edas que se sale de cualquier esquema y de cualquier clamor; no se le puede &#8220;comprender&#8221; con la l\u00f3gica del \u00e9xito y del poder, usada a menudo por el mundo como criterio de verificaci\u00f3n de sus proyectos y acciones.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, que vino para cumplir la voluntad del Padre, permanece fiel a ella hasta sus \u00faltimas consecuencias, y as\u00ed realiza la misi\u00f3n de salvaci\u00f3n para cuantos creen en \u00e9l y lo aman, no con palabras, sino de forma concreta. Si el amor es la condici\u00f3n para seguirlo, el sacrificio verifica la autenticidad de ese amor (cf. carta apost\u00f3lica\u00a0<i>Salvifici doloris<\/i>, 17-18).<\/p>\n<p>3.\u00a0&#8220;<i>Si alguno quiere venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome su cruz y s\u00edgame<\/i>&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a09, 23). Estas palabras expresan el radicalismo de una opci\u00f3n que no admite vacilaciones ni dar marcha atr\u00e1s. Es una exigencia dura, que impresion\u00f3 incluso a los disc\u00edpulos y que a lo largo de los siglos ha impedido que muchos hombres y mujeres siguieran a Cristo. Pero precisamente este radicalismo tambi\u00e9n ha producido frutos admirables de santidad y de martirio, que confortan en el tiempo el camino de la Iglesia. A\u00fan hoy esas palabras son consideradas un esc\u00e1ndalo y una locura (cf.\u00a0<i>1 Co<\/i>\u00a01, 22-25). Y, sin embargo, hay que confrontarse con ellas, porque el camino trazado por Dios para su Hijo es el mismo que debe recorrer el disc\u00edpulo, decidido a seguirlo. No existen dos caminos, sino uno solo:\u00a0 el que recorri\u00f3 el Maestro. El disc\u00edpulo no puede inventarse otro.<\/p>\n<p>Jes\u00fas camina delante de los suyos y a cada uno pide que haga lo que \u00e9l mismo ha hecho. Les dice:\u00a0 yo no he venido para ser servido, sino para servir; as\u00ed, quien quiera ser como yo, sea servidor de todos. Yo he venido a vosotros como uno que no posee nada; as\u00ed, puedo pediros que dej\u00e9is todo tipo de riqueza que os impide entrar en el reino de los cielos. Yo acepto la contradicci\u00f3n, ser rechazado por la mayor\u00eda de mi pueblo; puedo pediros tambi\u00e9n a vosotros que acept\u00e9is la contradicci\u00f3n y la contestaci\u00f3n, vengan de donde vengan.<\/p>\n<p>En otras palabras, Jes\u00fas pide que elijan valientemente su mismo camino; elegirlo, ante todo, &#8220;en el coraz\u00f3n&#8221;, porque tener una situaci\u00f3n externa u otra no depende de nosotros. De nosotros depende la voluntad de ser, en la medida de lo posible, obedientes como \u00e9l al Padre y estar dispuestos a aceptar hasta el fondo el proyecto que \u00e9l tiene para cada uno.<\/p>\n<p>4.\u00a0&#8220;<i>Ni\u00e9guese a s\u00ed mismo<\/i>&#8220;. Negarse a s\u00ed mismo significa renunciar al propio proyecto, a menudo limitado y mezquino, para acoger el de Dios:\u00a0 este es el camino de la conversi\u00f3n, indispensable para la existencia cristiana, que llev\u00f3 al ap\u00f3stol san Pablo a afirmar:\u00a0 &#8220;Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en m\u00ed&#8221; (<i>Ga<\/i>\u00a02, 20).<\/p>\n<p>Jes\u00fas no pide renunciar a vivir; lo que pide es acoger una novedad y una plenitud de vida que s\u00f3lo \u00e9l puede dar. El hombre tiene enraizada en lo m\u00e1s profundo de su coraz\u00f3n la tendencia a &#8220;pensar en s\u00ed mismo&#8221;, a ponerse a s\u00ed mismo en el centro de los intereses y a considerarse la medida de todo. En cambio, quien sigue a Cristo rechaza este repliegue sobre s\u00ed mismo y no valora las cosas seg\u00fan su inter\u00e9s personal. Considera la vida vivida como un don, como algo gratuito, no como una conquista o una posesi\u00f3n:\u00a0 En efecto, la vida verdadera se manifiesta en el don de s\u00ed, fruto de la gracia de Cristo:\u00a0 una existencia libre, en comuni\u00f3n con Dios y con los hermanos (cf.\u00a0<i>Gaudium et spes<\/i>, 24).<\/p>\n<p>Si vivir siguiendo al Se\u00f1or se convierte en el valor supremo, entonces todos los dem\u00e1s valores reciben de este su correcta valoraci\u00f3n e importancia. Quien busca \u00fanicamente los bienes terrenos, ser\u00e1 un perdedor, a pesar de las apariencias de \u00e9xito:\u00a0 la muerte lo sorprender\u00e1 con un c\u00famulo de cosas, pero con una vida fallida (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a012, 13-21). Por tanto, hay que escoger entre ser y tener, entre una vida plena y una existencia vac\u00eda, entre la verdad y la mentira.<\/p>\n<p>5.\u00a0&#8220;<i>Tome su cruz y s\u00edgame<\/i>&#8220;. De la misma manera que la cruz puede reducirse a mero objeto ornamental, as\u00ed tambi\u00e9n &#8220;tomar la cruz&#8221; puede llegar a ser un modo de decir. Pero en la ense\u00f1anza de Jes\u00fas esta expresi\u00f3n no pone en primer plano la mortificaci\u00f3n y la renuncia. No se refiere ante todo al deber de soportar con paciencia las peque\u00f1as o grandes tribulaciones diarias; ni mucho menos quiere ser una exaltaci\u00f3n del dolor como medio de agradar a Dios. El cristiano no busca el sufrimiento por s\u00ed mismo, sino el amor. Y la cruz acogida se transforma en el signo del amor y del don total. Llevarla en pos de Cristo quiere decir unirse a \u00e9l en el ofrecimiento de la prueba m\u00e1xima del amor.<\/p>\n<p>No se puede hablar de la cruz sin considerar el amor que Dios nos tiene, el hecho de que Dios quiere colmarnos de sus bienes. Con la invitaci\u00f3n &#8220;<i>s\u00edgueme<\/i>&#8220;, Jes\u00fas no s\u00f3lo repite a sus disc\u00edpulos:\u00a0 t\u00f3mame como modelo, sino tambi\u00e9n:\u00a0 comparte mi vida y mis opciones, entrega como yo tu vida por amor a Dios y a los hermanos. As\u00ed, Cristo abre ante nosotros el &#8220;<i>camino de la vida<\/i>&#8220;, que, por desgracia, est\u00e1 constantemente amenazado por el &#8220;<i>camino de la muerte<\/i>&#8220;. El pecado es este camino que separa al hombre de Dios y del pr\u00f3jimo, causando divisi\u00f3n y minando desde dentro la sociedad.<\/p>\n<p>El &#8220;<i>camino de la vida<\/i>&#8220;, que imita y renueva las actitudes de Jes\u00fas, es el camino de la fe y de la conversi\u00f3n; o sea, precisamente el camino de la cruz. Es el camino que lleva a confiar en \u00e9l y en su designio salv\u00edfico, a creer que \u00e9l muri\u00f3 para manifestar el amor de Dios a todo hombre; es el camino de salvaci\u00f3n en medio de una sociedad a menudo fragmentaria, confusa y contradictoria; es el camino de la felicidad de seguir a Cristo hasta las \u00faltimas consecuencias, en las circunstancias a menudo dram\u00e1ticas de la vida diaria; es el camino que no teme fracasos, dificultades, marginaci\u00f3n y soledad, porque llena el coraz\u00f3n del hombre de la presencia de Jes\u00fas; es el camino de la paz, del dominio de s\u00ed, de la alegr\u00eda profunda del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>6.\u00a0Queridos j\u00f3venes, nos os parezca extra\u00f1o que, al comienzo del tercer milenio, el Papa os indique una vez m\u00e1s la cruz como camino de vida y de aut\u00e9ntica felicidad. La Iglesia desde siempre cree y confiesa que s\u00f3lo en la cruz de Cristo hay salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una difundida cultura de lo ef\u00edmero, que asigna valor a lo que agrada y parece hermoso, quisiera hacer creer que para ser felices es necesario apartar la cruz. Presenta como ideal un \u00e9xito f\u00e1cil, una carrera r\u00e1pida, una sexualidad sin sentido de responsabilidad y, finalmente, una existencia centrada en la afirmaci\u00f3n de s\u00ed mismos, a menudo sin respeto por los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Sin embargo, queridos j\u00f3venes, abrid bien los ojos:\u00a0 este no es el camino que lleva a la vida, sino el sendero que desemboca en la muerte. Jes\u00fas dice:\u00a0 &#8220;Quien quiera salvar su vida, la perder\u00e1; pero quien pierda su vida por m\u00ed, la salvar\u00e1&#8221;. Jes\u00fas no nos enga\u00f1a:\u00a0 &#8220;\u00bfDe qu\u00e9 le sirve al hombre ganar el mundo entero, si \u00e9l mismo se pierde o se arruina?&#8221; (<i>Lc<\/i>\u00a09, 24-25). Con la verdad de sus palabras, que parecen duras, pero llenan el coraz\u00f3n de paz, Jes\u00fas nos revela el secreto de la vida aut\u00e9ntica (cf.\u00a0<i>Discurso a los j\u00f3venes de Roma<\/i>, 2 de abril de 1998).<\/p>\n<p>As\u00ed pues, no teng\u00e1is miedo de avanzar por el camino que el Se\u00f1or recorri\u00f3 primero. Con vuestra juventud, imprimid en el tercer milenio que se abre el signo de la esperanza y del entusiasmo t\u00edpico de vuestra edad. Si dej\u00e1is que act\u00fae en vosotros la gracia de Dios, si cumpl\u00eds vuestro importante compromiso diario, har\u00e9is que este nuevo siglo sea un tiempo mejor para todos.<\/p>\n<p>Con vosotros camina Mar\u00eda, la Madre del Se\u00f1or, la primera de los disc\u00edpulos, que permaneci\u00f3 fiel al pie de la cruz, desde la cual Cristo nos confi\u00f3 a ella como hijos suyos. Y os acompa\u00f1e tambi\u00e9n la bendici\u00f3n apost\u00f3lica, que os imparto de todo coraz\u00f3n.<\/\n\n\n\n\n<h3><span id=\"Homilia_Beatificacion_21-06-1998\"><i>Homil\u00eda<\/i> (Beatificaci\u00f3n), 21-06-1998<\/span><\/h3>\n<p>1.\u00a0\u00ab<i>\u00bfQui\u00e9n dice la gente que soy yo?<\/i>\u00bb (<i>Lc\u00a0<\/i>9, 18).<\/p>\n<p>Jes\u00fas plante\u00f3 un d\u00eda esta pregunta a los disc\u00edpulos que iban de camino con \u00e9l. Y a los cristianos que avanzan por los caminos de nuestro tiempo les hace tambi\u00e9n esa pregunta: \u00bfQui\u00e9n dice la gente que soy yo?<\/p>\n<p>Como sucedi\u00f3 hace dos mil a\u00f1os en un lugar apartado del mundo conocido de entonces, tambi\u00e9n hoy con respecto a Jes\u00fas hay diversidad de opiniones. Algunos le atribuyen el t\u00edtulo de profeta. Otros lo consideran una personalidad extraordinaria, un \u00eddolo que atrae a la gente. Y otros incluso lo creen capaz de iniciar una nueva era.<\/p>\n<p>\u00abY vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?\u00bb (<i>Lc\u00a0<\/i>9, 20). Esta pregunta no admite una respuesta \u00abneutral\u00bb. Exige una opci\u00f3n de campo y compromete a todos. Tambi\u00e9n hoy Cristo pregunta:<i>vosotros, cat\u00f3licos de Austria; vosotros, cristianos de este pa\u00eds; vosotros, ciudadanos, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?<\/i><\/p>\n<p>La pregunta brota del coraz\u00f3n mismo de Jes\u00fas. Quien abre su coraz\u00f3n quiere que la persona que tiene delante no responda s\u00f3lo con la mente. La pregunta procedente del coraz\u00f3n de Jes\u00fas debe tocar nuestro coraz\u00f3n.\u00a0<i>\u00bfQui\u00e9n soy yo para vosotros? \u00bfQu\u00e9 represento yo para vosotros? \u00bfMe conoc\u00e9is de verdad? \u00bfSois mis testigos? \u00bfMe am\u00e1is?<\/i><\/p>\n<p>2.\u00a0Entonces Pedro, portavoz de los disc\u00edpulos, respondi\u00f3: Nosotros creemos que t\u00fa eres \u00abel Cristo de Dios\u00bb (<i>Lc\u00a0<\/i>9, 20). El evangelista Mateo refiere la profesi\u00f3n de Pedro m\u00e1s detalladamente: \u00abT\u00fa eres el Mes\u00edas, el Hijo de Dios vivo\u00bb (<i>Mt<\/i>\u00a016, 16). Hoy el Papa, como sucesor del Ap\u00f3stol Pedro por voluntad divina, profesa en nombre vuestro y juntamente con vosotros:\u00a0<i>T\u00fa eres el Mes\u00edas de Dios, t\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.<\/i><\/p>\n<p>3.\u00a0A lo largo de los siglos, se ha buscado continuamente la profesi\u00f3n de fe m\u00e1s adecuada.<i>Demos gracias a san Pedro, pues sus palabras han resultado normativas<\/i>.<\/p>\n<p>Con ellas se deben medir los esfuerzos de la Iglesia, que trata de expresar en el tiempo lo que representa para ella Cristo. En efecto, no basta la profesi\u00f3n hecha con los labios. El conocimiento de la Escritura y de la Tradici\u00f3n es importante; el estudio del catecismo es muy \u00fatil; pero, \u00bfde qu\u00e9 sirve todo esto si la fe del conocimiento carece de obras?<\/p>\n<p><i>La profesi\u00f3n de fe en Cristo invita al seguimiento de Cristo<\/i>. La adecuada profesi\u00f3n de fe debe ser confirmada con una vida santa. La ortodoxia exige la ortopraxis. Ya desde el inicio Jes\u00fas puso de manifiesto a sus disc\u00edpulos esta verdad exigente. En efecto, apenas hab\u00eda acabado Pedro de hacer una extraordinaria profesi\u00f3n de fe, \u00e9l y los dem\u00e1s disc\u00edpulos escuchan de labios de Jes\u00fas lo que \u00e9l, el Maestro, espera de ellos: \u00abSi alguno quiere venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome su cruz cada d\u00eda, y s\u00edgame\u00bb (<i>Lc\u00a0<\/i>9, 23).<\/p>\n<p>Ahora todo es igual que al inicio:\u00a0<i>Jes\u00fas no busca personas que lo aclamen; quiere personas que lo sigan.<\/i><\/p>\n<p>4.\u00a0Queridos hermanos y hermanas, quien reflexiona sobre la historia de la Iglesia con los ojos del amor, descubre con gratitud que, a pesar de todos los defectos y de todas las sombras, ha habido y sigue habiendo por doquier hombres y mujeres cuya existencia pone de relieve la<i>credibilidad del Evangelio<\/i>.<\/p>\n<p>[\u2026]\u00a0Muchas cosas nos pueden quitar a los cristianos. Pero la cruz como signo de salvaci\u00f3n no nos la dejaremos arrebatar. No permitiremos que sea desterrada de la vida p\u00fablica. Escucharemos la voz de la conciencia, que dice: \u00abEs preciso obedecer a Dios antes que a los hombres\u00bb (<i>Hch<\/i>5, 29).<\/p>\n<p>[&#8230;]Queridos j\u00f3venes, los tres h\u00e9roes de la Iglesia que acabamos de incluir en el cat\u00e1logo de los beatos os pueden sostener en vuestro camino.\u00a0<i>No fueron \u00abcristianos de fotocopia\u00bb, sino que cada uno fue aut\u00e9ntico, irrepetible, \u00fanico<\/i>. Comenzaron como vosotros: desde la juventud, llenos de ideales, tratando de dar sentido a su vida. Hay otro aspecto que hace atractivos a estos tres beatos: sus biograf\u00edas nos demuestran que su personalidad experiment\u00f3 una maduraci\u00f3n progresiva. As\u00ed, tambi\u00e9n\u00a0<i>vuestra vida debe a\u00fan llegar a ser fruto maduro<\/i>. Por eso, es importante que cultiv\u00e9is la vida de modo que pueda florecer y madurar. Alimentadla con la savia del Evangelio. Ofrecedla a Cristo, que es el sol de la salvaci\u00f3n. Plantad en vuestra vida la cruz de Cristo. La cruz es el verdadero \u00e1rbol de la vida.<\/p>\n<p>9.\u00a0Queridos hermanos y hermanas, \u00ab\u00bfvosotros qui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?<\/p>\n<p>Dentro de poco haremos la profesi\u00f3n de fe. Adem\u00e1s de esta profesi\u00f3n, que nos inserta en la comunidad de los Ap\u00f3stoles y en la tradici\u00f3n de la Iglesia, as\u00ed como en la multitud de santos y beatos, debemos dar nuestra respuesta personal.\u00a0<i>El influjo social del mensaje depende tambi\u00e9n de la credibilidad de sus mensajeros<\/i>. En efecto, la nueva evangelizaci \u00f3n comienza por nosotros, por nuestro estilo de vida.<\/p>\n<p>La Iglesia de hoy\u00a0<i>no necesita cat\u00f3licos de tiempo parcial, sino cristianos de tiempo completo.<\/i>As\u00ed fueron los tres nuevos beatos. Ellos nos dan ejemplo.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_05-10-1988\"><i>Catequesis,<\/i> Audiencia general, 05-10-1988<\/span><\/h3>\n<p>[&#8230;] 5. Jes\u00fas segu\u00eda con sus disc\u00edpulos el m\u00e9todo de una oportuna &#8220;pedagog\u00eda&#8221;. Esto se ve, de modo particularmente claro, en el momento en que los Ap\u00f3stoles parec\u00edan haber llegado a la convicci\u00f3n de que Jes\u00fas era el verdadero Mes\u00edas (el &#8220;Cristo&#8221;), convicci\u00f3n expresada por aquella exclamaci\u00f3n de Sim\u00f3n Pedro<i>: &#8220;T\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo<\/i>&#8221; (<i>Mt<\/i>\u00a016, 16), que pod\u00eda considerarse como el punto culminante del camino de maduraci\u00f3n de los Doce en la ya notable experiencia adquirida en el seguimiento de Jes\u00fas. Y he aqu\u00ed que, precisamente\u00a0<i>tras esta profesi\u00f3n<\/i>\u00a0(ocurrida en las cercan\u00edas de Cesarea de Filipos), Cristo\u00a0<i>habla<\/i>\u00a0por primera vez<i>de su pasi\u00f3n y muerte<\/i>: &#8220;Y comenz\u00f3 a ense\u00f1arles que el Hijo del hombre deb\u00eda sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres d\u00edas&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a08, 31; cf. tambi\u00e9n\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a016, 21;\u00a0<i>Lc\u00a0<\/i>9, 22).<\/p>\n<p>6. Tambi\u00e9n las palabras de severa reprensi\u00f3n dirigidas a Pedro, que no quer\u00eda aceptar aquello que o\u00eda (&#8220;Se\u00f1or, de ning\u00fan modo te suceder\u00e1 eso&#8221;:\u00a0<i>Mt\u00a0<\/i>16, 22), prueban lo identificada que estaba la conciencia de Jes\u00fas con la certeza del futuro\u00a0<i>sacrificio<\/i>. Ser Mes\u00edas quer\u00eda decir para \u00c9l &#8220;dar su vida como rescate por muchos&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a010, 45). Desde el inicio sabia Jes\u00fas que \u00e9ste era el sentido definitivo de su misi\u00f3n y de su vida. Por ello rechazaba todo lo que habr\u00eda podido ser o aparecer como la negaci\u00f3n de esa finalidad salv\u00edfica. Esto se vislumbra ya en la hora de la tentaci\u00f3n, cuando Jes\u00fas rechaza resueltamente al halagador que trata de desviarle hacia la b\u00fasqueda de \u00e9xitos terrenos (cf.\u00a0<i>Mt\u00a0<\/i>4, 5-10;\u00a0<i>Lc\u00a0<\/i>4, 5-12).<\/p>\n<p>7. Debemos notar, sin embargo, que en los textos citados, cuando Jes\u00fas anuncia su pasi\u00f3n y muerte, procura hablar tambi\u00e9n de la<i>\u00a0resurrecci\u00f3n que suceder\u00e1 &#8220;el tercer d\u00eda&#8221;.\u00a0<\/i>Es un a\u00f1adido que no cambia en absoluto el significado esencial del sacrificio mesi\u00e1nico mediante la muerte en cruz, sino que pone de relieve su significado salv\u00edfico y vivificante. Digamos, desde ahora, que esto pertenece a la m\u00e1s profunda esencia de la misi\u00f3n de Cristo: el Redentor del mundo es aquel en quien se debe llevar a cabo la &#8220;pascua&#8221;, es decir,\u00a0<i>el paso del hombre a una nueva vida en Dios.<\/i><\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_07-09-1988\"><i>Catequesis,<\/i> Audiencia general, 07-09-1988<\/span><\/h3>\n<p>Desde los comienzos de su actividad mesi\u00e1nica, Jes\u00fas insiste en inculcar a sus disc\u00edpulos la idea de que &#8220;<i>el Hijo del Hombre&#8230; debe sufrir mucho<\/i>&#8221; (<i>Lc\u00a0<\/i>9, 22), es decir, debe ser &#8220;reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas,\u00a0<i>ser matado<\/i>y resucitar a los tres d\u00edas&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a08, 31). Pero todo esto no es s\u00f3lo cosa de los hombres, no procede s\u00f3lo de su hostilidad frente a la persona y a la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, sino que constituye el cumplimiento de los designios eternos de Dios, como lo anunciaban las Escrituras que conten\u00edan la revelaci\u00f3n divina. &#8220;\u00bfC\u00f3mo est\u00e1 escrito del Hijo del Hombre que sufrir\u00e1 mucho y que ser\u00e1 despreciado?&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a09, 12).<\/p>\n<p>3. Cuando Pedro\u00a0<i>intenta negar<\/i>\u00a0esta eventualidad (&#8220;&#8230;de ning\u00fan modo te suceder\u00e1 esto&#8221;:\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a016, 22), Jes\u00fas le reprocha con palabras muy severas: &#8220;\u00a1Qu\u00edtate de mi vista, Satan\u00e1s!, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres&#8221; (<i>Mc<\/i>\u00a08, 33). Impresiona la elocuencia de estas palabras, con las que Jes\u00fas quiere dar a entender a Pedro\u00a0<i>que oponerse al camino de la cruz significa rechazar los designios del mismo Dios.\u00a0<\/i>&#8220;Satan\u00e1s&#8221; es precisamente el que &#8220;desde el principio&#8221; se enfrenta con &#8220;lo que es de Dios&#8221;.<\/p>\n<p>4. As\u00ed, pues, Jes\u00fas es consciente\u00a0<i>de la responsabilidad de los hombres<\/i>\u00a0frente a su muerte en la cruz, que \u00c9l deber\u00e1 afrontar debido a una condena pronunciada por tribunales terrenos; pero tambi\u00e9n lo es de que\u00a0<i>por medio de esta condena humana se cumplir\u00e1 el designio eterno de Dios<\/i>: &#8220;lo que es de Dios&#8221;, es decir, el sacrificio ofrecido en la cruz por la redenci\u00f3n del mundo. Y aunque Jes\u00fas (como el mismo Dios) no quiere el mal del &#8220;deicidio&#8221; cometido por los hombres, acepta este mal para sacar de \u00e9l el bien de la salvaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_Audiencia_general_17-02-1988\"><i>Catequesis,<\/i> Audiencia general, 17-02-1988<\/span><\/h3>\n<p>Jes\u00fas ordinariamente habl\u00f3 de s\u00ed mismo como del &#8220;Hijo del hombre&#8221; (por ejemplo<i>\u00a0Mc\u00a0<\/i>2, 10. 28; 14, 67;\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a08, 20; 16, 27; 24, 27;<i>\u00a0Lc<\/i>\u00a09, 22; 11, 30;\u00a0<i>Jn\u00a0<\/i>1, 51; 8, 28; 13, 31, etc.). Esta expresi\u00f3n, seg\u00fan la sensibilidad del lenguaje com\u00fan de entonces, pod\u00eda indicar tambi\u00e9n que \u00c9l es verdadero hombre como todos los dem\u00e1s seres humanos y, sin duda, contiene la referencia a su real humanidad.<\/p>\n<p>Sin embargo\u00a0<i>el significado estrictamente b\u00edblico<\/i>, tambi\u00e9n en este caso, se debe establecer teniendo en cuenta el contexto hist\u00f3rico resultante de la tradici\u00f3n de Israel, expresada e influenciada por la profec\u00eda\u00a0<i>de Daniel<\/i>\u00a0que da origen a esa formulaci\u00f3n de un concepto mesi\u00e1nico (cf.\u00a0<i>Dn<\/i>\u00a07, 13-14). &#8220;Hijo del hombre&#8221; en este contexto no significa s\u00f3lo un hombre com\u00fan perteneciente al g\u00e9nero humano, sino que se refiere a un personaje que recibir\u00e1 de Dios una dominaci\u00f3n universal y que transciende cada uno de los tiempos hist\u00f3ricos, en la era escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>En la boca de Jes\u00fas y en los textos de los Evangelistas la f\u00f3rmula est\u00e1 por tanto cargada de un sentido pleno que abarca lo divino y lo humano, cielo y tierra, historia y escatolog\u00eda, como el mismo Jes\u00fas nos hace comprender cuando, testimoniando ante Caif\u00e1s que era Hijo de Dios, predice con fuerza: &#8220;a partir de ahora ver\u00e9is al Hijo del\u00a0<i>hombre sentado a la diestra del Padre y venir sobre las nubes del cielo<\/i>&#8221; (<i>Mt\u00a0<\/i>26, 64). En el Hijo del hombre est\u00e1 por consiguiente inmanente el poder y la gloria de Dios. Nos hallamos nuevamente ante el \u00fanico Hombre-Dios, verdadero Hombre y verdadero Dios. La catequesis nos lleva continuamente a \u00c9l para que creamos y, creyendo, oremos y adoremos.<\/p>\n<h3><span id=\"Discurso_a_los_Jovenes_Buenos_Aires_11-04-1987\"><i>Discurso<\/i> a los J\u00f3venes, Buenos Aires, 11-04-1987<\/span><\/h3>\n<p>Espero, sobre todo, que renov\u00e9is vuestra fidelidad a Jesucristo y a su cruz redentora. Pensad, en primer lugar, que ese mismo sacrificio redentor de Cristo se actualiza sacramentalmente en cada Misa que se celebra, quiz\u00e1s muy cerca de vuestros lugares de estudio y de trabajo. No es Jes\u00fas, por tanto, Alguien que ha dejado de actuar en nuestra historia. \u00a1No! \u00a1El vive! Y contin\u00faa busc\u00e1ndonos a cada uno para que nos unamos a El cada d\u00eda en la Eucarist\u00eda, tambi\u00e9n, si es posible, acerc\u00e1ndonos \u2013con el alma en gracia, limpia de todo pecado mortal\u2013 a la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Pensad tambi\u00e9n en aquellas serias palabras que el Se\u00f1or dirigi\u00f3 a sus disc\u00edpulos: \u201cSi alguno quiere venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome su cruz cada d\u00eda y s\u00edgame\u201d (<i>Lc<\/i>\u00a09, 23). Quiero haceros notar que esa\u00a0<i>cruz de cada d\u00eda\u00a0<\/i>es especialmente vuestra lucha cotidiana por ser buenos cristianos, que os hace colaboradores en la obra de la redenci\u00f3n de Cristo; de esta manera, contribu\u00eds a llevar a cabo la reconciliaci\u00f3n de todos los hombres y de toda la creaci\u00f3n con Dios. Es un hermoso programa de vida, pero que exige generosidad. Considerad entonces c\u00f3mo ha de ser vuestra vida; porque si Cristo nos ha redimido\u00a0<i>muriendo<\/i>\u00a0en un madero, no ser\u00eda coherente que vosotros le respondierais con una vida mediocre. Se requiere esfuerzo, sacrificio, tenacidad; sentir el cansancio de esa cruz que pesa sobre nuestras espaldas diariamente.<\/p>\n<p>Pensad que esa donaci\u00f3n de s\u00ed mismo exige la\u00a0<i>abnegaci\u00f3n<\/i>, la negaci\u00f3n de nosotros mismos y la afirmaci\u00f3n del designio salvador del Padre. Exige gastar la vida, hasta perderla si es preciso, por Cristo. Son \u00e9stos, en efecto, los t\u00e9rminos en que Cristo se dirige a cada uno de nosotros: \u201cQuien quiera salvar su vida la perder\u00e1; pero quien pierda la vida por m\u00ed, \u00e9se la salvar\u00e1\u201d (<i>Lc<\/i>\u00a09, 24). Quien se dedica s\u00f3lo a sus propios gustos o ambiciones, por muy nobles que a primera vista pudieran parecer, estar\u00eda queriendo\u00a0<i>salvar su vida<\/i>\u00a0y. por tanto, alej\u00e1ndose de Cristo. Hab\u00e9is de actuar entonces como Jes\u00fas en la cruz, con ese amor supremo del que da \u201cla vida por los amigos\u201d (<i>Jn<\/i>\u00a015, 13). \u00a1Agrandad vuestro coraz\u00f3n! Sentid las necesidades de todos los hombres, especialmente de los m\u00e1s indigentes; tened ante vuestros ojos todas las formas de miseria \u2013material y espiritual\u2013 que padecen vuestros pa\u00edses y la humanidad entera; y dedicaos luego a buscar y poner por obra soluciones reales, solidarias, radicales, a todos esos males. Pero buscad, sobre todo, servir a los hombres como Dios quiere que sean servidos, sin buscar en ello s\u00f3lo la recompensa o dejados llevar por intereses ego\u00edstas.<\/p>\n<p>Os pido, pues, en nombre del Se\u00f1or, que renov\u00e9is hoy esa\u00a0<i>fidelidad a Cristo<\/i>\u00a0que hace de vuestra tierra el \u201ccontinente de la esperanza\u201d. He querido se\u00f1alaros los ejes de ese compromiso con Cristo: la Eucarist\u00eda, el sacrificio en vuestra conducta cotidiana, la abnegaci\u00f3n de la propia persona.<\/p>\n<p>Os acompa\u00f1e Mar\u00eda, Esperanza nuestra, la Virgen de Guadalupe, Patrona de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<h3><span id=\"Angelus_31-07-1983\"><i>\u00c1ngelus,<\/i> 31-07-1983<\/span><\/h3>\n<p>[&#8230;] 2. &#8220;Tambi\u00e9n la Sant\u00edsima Virgen \u2015nos ense\u00f1a el Concilio Vaticano II\u2015 avanz\u00f3 en la peregrinaci\u00f3n de la fe y sirvi\u00f3 fielmente a su uni\u00f3n con el Hijo hasta la cruz&#8221; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a>,<\/i>58).<\/p>\n<p>El episodio del hallazgo en el templo demuestra que la Virgen no siempre y no inmediatamente pod\u00eda comprender el comportamiento del Hijo. En efecto, Lucas observa que ni Ella ni Jos\u00e9 comprendieron la respuesta de Jes\u00fas (cf.\u00a0<i>Lc\u00a0<\/i>2, 50). A pesar de ello, Mar\u00eda &#8220;conservaba todo esto en su coraz\u00f3n&#8221; (<i>Lc\u00a0<\/i>2, 51b.).<\/p>\n<p>Vendr\u00e1n despu\u00e9s d\u00edas en que Jes\u00fas anuncia su muerte y resurrecci\u00f3n como un designio del que hab\u00edan hablado las Escrituras (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a09, 22. 43-44; 18. 31-33; 24, 6-7. 26-27). Ella, ciertamente, como verdadera &#8220;Hija de Si\u00f3n&#8221;, habr\u00e1 mirado a la misi\u00f3n dolorosa del Hijo con los recursos que le ven\u00edan de la fe (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a011, 27-28). Si Dios, en las vicisitudes de su pueblo, hab\u00eda desatado tantas veces las cadenas de los justos que se hallaban en tribulaci\u00f3n, tambi\u00e9n ahora puede cumplir la promesa que Cristo debe resucitar de entre los muertos (cf.\u00a0<i>Heb<\/i>\u00a011, 19;\u00a0<i>Rom<\/i>4, 17).<\/p>\n<p>3. La actitud de Mar\u00eda inspira nuestra fe. Cuando soplan las tempestades y todo parece naufragar, nos sostenga el recuerdo de lo que el Se\u00f1or ha hecho en el pasado. Volvamos a pensar, ante todo, en la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas; y luego en las innumerables liberaciones que Cristo ha realizado en la historia de la Iglesia, en el mundo y en la vida de cada uno de nosotros los creyentes.<\/p>\n<p>De esta anamnesis brotar\u00e1 m\u00e1s fecunda y alegre la certeza de que tambi\u00e9n en el momento presente, aunque sea amenazador, el Redentor navega con nosotros en la misma barca. A \u00c9l le obedecen el viento y el mar (cf.\u00a0<i>Mc\u00a0<\/i>4, 41;\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a08, 27;\u00a0<i>Lc\u00a0<\/i>8, 25).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_XXIII_papa\">San Juan XXIII, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Diario_del_alma_1930_retiro_en_Rusciuk\"><i>Diario del alma,<\/i> 1930, retiro en Rusciuk<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">&#8220;Qu\u00e9 tome su cruz cada d\u00eda&#8221; (Lc 9, 23).<\/p>\n<p>El amor a la cruz de mi Se\u00f1or, me atrae cada vez m\u00e1s estos d\u00edas. \u00a1Jes\u00fas  bendito, que esto no sea un fuego de paja que se apague con la primera lluvia, sino  un incendio que arda sin consumirse jam\u00e1s! He encontrado estos d\u00edas otra bella  oraci\u00f3n que corresponde muy bien a mis condiciones espirituales: &#8220;Oh Jes\u00fas, mi  amor crucificado, te adoro en todos tus sufrimientos&#8230; Abrazo con todo mi coraz\u00f3n,  por amor a ti, todas las cruces de cuerpo y esp\u00edritu que me llegar\u00e1n. Y hago  profesi\u00f3n de poner toda mi gloria, mi tesoro y mi satisfacci\u00f3n en tu cruz, es decir  en las humillaciones, privaciones y sufrimientos, diciendo con Santo Pablo: \u00abqu\u00e9  jam\u00e1s me vanaglorie, si no en la cruz de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Ga 6,14). En  cuanto a m\u00ed, no quiero otro para\u00edso en este mundo que la cruz de mi Se\u00f1or Jesucristo &#8220;&#8230; Todo me hace pensar que el Se\u00f1or me quiere todo para \u00e9l, en el  &#8220;camino real de la santa cruz&#8221;. Y es por este camino, y no por otro, que quiero  seguirlo&#8230;<\/p>\n<p>Una nota caracter\u00edstica de este retiro, ha sido una gran paz y una gran alegr\u00eda  interior, que me dan el coraje de ofrecerme al Se\u00f1or para todos los sacrificios que  quiera pedir a mi sensibilidad. De esta calma y de esta alegr\u00eda, quiero que toda mi  ser y toda mi vida est\u00e9n siempre penetradas, por dentro y por fuera&#8230; Cuidar\u00e9 de  guardar esta alegr\u00eda interior y exterior&#8230;<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n de San Francisco de Sales que me gusta repetir, entre otras:  &#8220;Estoy como un p\u00e1jaro que canta sobre un matorral de espinas&#8221;, debe ser una  invitaci\u00f3n continua para m\u00ed. Por tanto, pocas confidencias sobre lo que puede hacer  sufrir; mucha discreci\u00f3n e indulgencia juzgando a los hombres y las situaciones; me  esforzar\u00e9 por rezar especialmente por los que me hacen sufrir; y luego en toda  cosa una gran bondad, una paciencia sin l\u00edmites, acord\u00e1ndome de que otro  sentimiento&#8230; no est\u00e1 conforme con el esp\u00edritu del Evangelio y de la perfecci\u00f3n  evang\u00e9lica. Desde el momento que hago triunfar la caridad cueste lo que cueste,  quiero pasar por un hombre cualquiera. Me dejar\u00e9 atropellar, pero quiero ser  paciente y bueno hasta el hero\u00edsmo.<\/p>\n<h3><span id=\"Enciclica_Paenitentiam_agere_01-07-1962\">Enc\u00edclica <i>Paenitentiam agere, <\/i> 01-07-1962<\/span><\/h3>\n<p>Muchos, por desgracia, en vez de la mortificaci\u00f3n y de la negaci\u00f3n de s\u00ed mismos, impuestas por Jesucristo a todos sus seguidores con las palabras: \u201cSi alguno quiere venir en pos de M\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo, tome todos los d\u00edas su cruz y s\u00edgame\u201d (<i>Lc<\/i>\u00a09, 23), buscan m\u00e1s bien los placeres desenfrenados de la tierra y desv\u00edan y debilitan las energ\u00edas m\u00e1s nobles del esp\u00edritu. Contra este modo de vivir desarreglado, que desencadena a menudo las m\u00e1s bajas pasiones y lleva a grave peligro de la salvaci\u00f3n eterna es preciso que los cristianos reaccionen con la fortaleza de los m\u00e1rtires y de los santos que han ilustrado siempre la Iglesia cat\u00f3lica. De este modo todos podr\u00e1n contribuir, seg\u00fan su estado particular, [ ] a un reflorecimiento de la vida cristiana.<\/p>\n<h2><span id=\"Isidro_Goma_y_Tomas\">Isidro Gom\u00e1 y Tom\u00e1s<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"El_Evangelio_explicado_La_pregunta_sobre_Jesus\">El Evangelio explicado: La pregunta sobre Jes\u00fas<\/span><\/h3>\n<p><!--Este texto ya est\u00e1 introducido en la BD--><\/p>\n<p><span class=\"st1\">Jes\u00fas interroga a sus disc\u00edpulos (13-15) <\/span> <\/p>\n<p>Dej\u00f3 el Se\u00f1or Betsaida Julias, donde hab\u00eda curado al ciego, y se remont\u00f3, a trav\u00e9s de la Gaulan\u00edtide, y fue Jes\u00fas, con sus disc\u00edpulos, a la regi\u00f3n de Cesarea de Filipo, visitando las aldeas de aquella comarca. Era Cesarea la antigua Panias, donde el dios Pan tuvo un templo en una espaciosa gruta que subsiste todav\u00eda, sobre uno de los m\u00e1s copiosos manantiales del Jord\u00e1n. Filipo el tetrarca, hijo de Herodes el Grande, ensanch\u00f3 y embelleci\u00f3 la ciudad y le dio el nuevo nombre para hacerse grato al C\u00e9sar Augusto; se le a\u00f1adi\u00f3 el del mismo Filipo para distinguirla de la Cesarea mar\u00edtima, en el Mediterr\u00e1neo, entre Jaffa y el monte Carmelo. Eran gentiles en su mayor parte los habitantes de aquella regi\u00f3n. Que Jes\u00fas fundara all\u00ed el primado de su Iglesia y se manifestara Hijo de Dios, tal vez era un presagio de que, rechazado el reino mesi\u00e1nico por los jud\u00edos, se transfer\u00eda definitivamente a los pueblos de la gentilidad. <\/p>\n<p>Y aconteci\u00f3 que estando solo orando, se hallaban con \u00e9l sus disc\u00edpulos. Separado de la multitud que probablemente le segu\u00eda, a la vera del camino, oraba al Padre para que iluminara las inteligencias de sus disc\u00edpulos. Tal vez oraban tambi\u00e9n \u00e9stos con el Se\u00f1or. Sigui\u00f3 de nuevo su ruta la comitiva, y en el camino preguntaba a sus disc\u00edpulos, diciendo: \u00bfQui\u00e9n dicen los hombres que es el Hijo del hombre? Jes\u00fas sabe ya lo que de su persona piensan las multitudes; pero su intenci\u00f3n, al proponer solemnemente esta cuesti\u00f3n grav\u00edsima, era sin duda preparar una segunda pregunta que reclamase la definici\u00f3n absoluta y precisa de su naturaleza y persona. <\/p>\n<p>Y ellos respondieron y dijeron: Unos, que Juan el Bautista&#8230; Ser\u00edan graves y frecuentes las controversias de la gente sencilla, no pervertida por la malicia de escribas y fariseos, sobre la personalidad del gran Maestro y Taumaturgo. Todos le cre\u00edan un hombre extraordinario, de mayor poder que los antiguos Profetas, porque parece que era creencia entonces que los Profetas eran m\u00e1s poderosos cuando resucitaban de lo que lo fueron en anterior etapa (Mt. 14, 2). Pero imbuido el pueblo en las ideas de la magnificencia y poder terrenal del Mes\u00edas, ninguno le reconoc\u00eda por tal; y dec\u00edan los unos que Juan el Bautista, compartiendo la opini\u00f3n de Herodes; otros, que El\u00edas, de quien cre\u00edan muchos vendr\u00eda como precursor del Mes\u00edas, seg\u00fan la predicci\u00f3n de Malaqu\u00edas (4, 5); y otros, que Jerem\u00edas, uno de los principales protectores de la naci\u00f3n teocr\u00e1tica (2 Mac. 15, 13.14), a quien se asemejaba Jes\u00fas, por su libertad en reprender a los conductores del pueblo; o uno de los Profetas antiguos, que resucit\u00f3. <\/p>\n<p>Y Jes\u00fas, yendo al fondo del pensamiento de los Ap\u00f3stoles, les dice: Mas vosotros, acentuando el pronombre y distingui\u00e9ndoles de las multitudes, indic\u00e1ndoles ya con ello que espera de ellos otra respuesta, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo? Vosotros, que me conoc\u00e9is tan bien, que sois testigos de todos mis milagros y que los obr\u00e1is por una virtud que os comuniqu\u00e9, \u00bfpens\u00e1is de m\u00ed como el vulgo? <\/p>\n<p><span class=\"st1\">La confesi\u00f3n de Pedro y su premio (16-20)<\/span> <\/p>\n<p>Pedro previene la respuesta de los dem\u00e1s, quiz\u00e1s porque los vio vacilantes en su juicio sobre Jes\u00fas. Es la gracia de Dios la que ilumina su mente; y su natural impetuoso, ayudado de la misma gracia, le hace ser el primero en la confesi\u00f3n; ya otra vez hab\u00eda sido \u00e9l solo quien hab\u00eda hablado altamente de Jes\u00fas (Ioh. 6, 69.70): Respondi\u00f3 Sim\u00f3n Pedro, y dijo&#8230; La definici\u00f3n que de Jes\u00fas da Pedro es llena, precisa, en\u00e9rgica: T\u00fa eres el Cristo, el Mes\u00edas en persona, prometido a los jud\u00edos y ardientemente por ellos esperado. Mas: T\u00fa eres el hijo de Dios, no en el sentido de una relaci\u00f3n moral de santidad o por una filiaci\u00f3n adoptiva, como as\u00ed eran llamados los santos, sino el Hijo \u00fanico de Dios seg\u00fan la naturaleza divina, la segunda persona de la Sant\u00edsima Trinidad. Si el Ap\u00f3stol no lo hubiese entendido as\u00ed, no hubiese necesitado una especial revelaci\u00f3n de Dios. Lo que imprecisamente han insinuado los Ap\u00f3stoles en otras ocasiones (Mt. 14, 33; Ioh. 1, 49), lo afirma Pedro en forma clara y rotunda. Y el Padre de Jes\u00fas es Dios vivo: vivo porque es vida esencial que esencialmente engendra de toda la eternidad un Hijo vivo; vivo por oposici\u00f3n a las divinidades muertas del paganismo. \u00bfHabl\u00f3 Pedro por cuenta propia o en nombre de sus condisc\u00edpulos? La opini\u00f3n m\u00e1s com\u00fan es que habla por s\u00ed: Pedro no conoc\u00eda el secreto de los corazones de sus compa\u00f1eros; ni habla en plural, como en Ioh 6, 69.70; Jes\u00fas habla de la revelaci\u00f3n particular en que se le han manifestado aquellas verdades; el premio es tambi\u00e9n personal.  <\/p>\n<p>Y respondiendo Jes\u00fas, le dijo, enf\u00e1ticamente, alab\u00e1ndole y felicit\u00e1ndole con efusi\u00f3n: Bienaventurado eres, Sim\u00f3n, hijo de Juan: es bienaventurado porque lo son los que conocen a Jesucristo, enviado del Padre (Ioh. 17, 3); ll\u00e1male con el nombre personal y con el patron\u00edmico para dar solemnidad a sus palabras. El motivo de la felicitaci\u00f3n de Jes\u00fas es porque no te lo revel\u00f3 la carne ni la sangre; no la prudencia, ni la raz\u00f3n humana, ni el lenguaje de los hombres, sino mi Padre, que est\u00e1 en los cielos: el mismo Dios vivo de quien me has confesado Hijo y que revela las cosas grandes a los peque\u00f1os (&#8216;Mt. 11, 25). Esta aprobaci\u00f3n solemne, por parte de Jes\u00fas, del juicio de Pedro sobre su persona, hace que derive a los dem\u00e1s la claridad y la firmeza de la fe del que es Pr\u00edncipe de ellos. As\u00ed viene a ser como la Cabeza jur\u00eddica del Colegio Apost\u00f3lico en orden a la fe, y lo ser\u00e1 en sus sucesores mientras el mundo dure. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Lecciones morales.<\/span> <\/p>\n<p>\u2014 A) v. 13 \u2014 \u00bfQui\u00e9n dicen los hombres que es el Hijo del hombre? \u2014 Pregunta Cristo a sus disc\u00edpulos, dice Or\u00edgenes, para que sepamos, por las respuestas de los Ap\u00f3stoles, que hab\u00eda entonces varias opiniones sobre Jes\u00fas, y para que atendamos siempre qu\u00e9 opini\u00f3n tengan los dem\u00e1s hombres de nosotros; a fin de que, si algo malo se dice de nosotros, cortemos la ocasi\u00f3n de ello, y si algo bueno, demos a\u00fan m\u00e1s ocasi\u00f3n de decirlo. Y deben tambi\u00e9n los disc\u00edpulos de los Obispos aprender del ejemplo de los Ap\u00f3stoles a transmitir a aqu\u00e9llos cualesquiera opiniones que de los mismos oyeren. Aunque deba andarse con mucha cautela, para no caer en adulaci\u00f3n o en pecado de maledicencia, al aplicar esta lecci\u00f3n del gran Doctor alejandrino. <\/p>\n<p>B) v. 16. \u2014Respondi\u00f3 Sim\u00f3n Pedro&#8230; \u2014 Cuando se trata de preguntar a los Ap\u00f3stoles la opini\u00f3n de la plebe sobre Jes\u00fas, responden todos, y refieren todos los errores sobre su divina persona. Cuando se trata de preguntar su personal opini\u00f3n, dice el Cris\u00f3stomo, responde uno solo. Y aunque responda Pedro en nombre propio y expresando su personal sentir, consienten los dem\u00e1s en su afirmaci\u00f3n. Para que sepamos que la verdad religiosa est\u00e1 solamente en el Colegio Apost\u00f3lico y sus sucesores y en los que con ellos viven en unidad de fe; y que fuera de Pedro y los Ap\u00f3stoles, representados hoy por el Papa y los Obispos, pululan en todas las partes los erro-res sobre Jes\u00fas. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Jes\u00fas predice su pasi\u00f3n. Necesidad de la abnegaci\u00f3n: <\/span> <\/p>\n<p>Explicaci\u00f3n. \u2014Despu\u00e9s de la estupenda confesi\u00f3n de Pedro; de la clara afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas, que se llama a s\u00ed mismo Hijo de Dios y Mes\u00edas; del anuncio de una Iglesia gloriosa, obra del mismo Jes\u00fas; del vaticinio de las magn\u00edficas prerrogativas de Pedro; y cuando humanamente eran de esperar d\u00edas brillantes para la predicaci\u00f3n del reino de Dios, s\u00fabitamente, sin transici\u00f3n, desde entonces, se\u00f1ala el Se\u00f1or la tremenda silueta de la cruz por vez primera. La predicci\u00f3n de su pasi\u00f3n y muerte va naturalmente seguida de una exhortaci\u00f3n al propio renunciamiento.  <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Jes\u00fas anuncia su Pasi\u00f3n, Muerte y Resurrecci\u00f3n (31-33)<\/span> <\/p>\n<p>Ha prohibido Jes\u00fas a los Ap\u00f3stoles anunciar que \u00e9l era el Mes\u00edas: una de las razones de ello, dada la ideolog\u00eda jud\u00eda sobre el Mes\u00edas, fue sin duda evitar el esc\u00e1ndalo y la decepci\u00f3n, cuando llegue, dentro de pocos meses, la muerte ignominiosa del Se\u00f1or. Pero los disc\u00edpulos deben estar preparados para la tremenda hora: Jes\u00fas comenz\u00f3 a declararles que conven\u00eda que \u00e9l, en propia persona, el Hijo del hombre, que acababa de ser confesado Hijo de Dios por &#8216;San Pedro, fuese a Jerusal\u00e9n y padeciese muchas cosas; esta frase es la s\u00edntesis de la pasi\u00f3n: conven\u00edan los padecimientos, porque eran la condici\u00f3n necesaria para entrar en su gloria (Lc. 24, 26). Luego especifica Jes\u00fas sus sufrimientos: tendr\u00e1n lugar en Jerusal\u00e9n; los jefes de la naci\u00f3n teocr\u00e1tica, los primeros magistrados del pueblo de Dios, que le rigen en el orden civil y religioso, que conocen y explican las profec\u00edas mesi\u00e1nicas, la repudiar\u00e1n: Y que fuese desechado por los ancianos y por los pr\u00edncipes de los sacerdotes y por los escribas. Todos estos poderes, conjurados contra Jes\u00fas, llegar\u00e1n a quitarle la vida: Y que fuese entregado a la muerte. Pero al tercer d\u00eda triunfar\u00e1 de todo, volviendo a la vida. Y que resucitase despu\u00e9s de tres d\u00edas. <\/p>\n<p>El vaticinio era tan terrible como claro: Y dec\u00eda esto claramente. Pudieron los Ap\u00f3stoles presagiar los dolores de Jes\u00fas de algunos hechos singulares: de la humanidad con que aparec\u00eda, de la muerte del Precursor, del prop\u00f3sito de sus enemigos de perderle, del anuncio de la repetici\u00f3n del milagro de Jon\u00e1s. Pero todo ello fue ineficaz para sugerir la idea de la muerte de Jes\u00fas, porque en el Mes\u00edas todo deb\u00eda ser glorioso. Ahora ya no habr\u00e1 dudas: el anuncio es categ\u00f3rico, sin ambages, ni met\u00e1foras. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Necesidad de la abnegaci\u00f3n cristiana (34-39)<\/span> <\/p>\n<p>La escena anterior se hab\u00eda desarrollado s\u00f3lo entre Jes\u00fas y los Ap\u00f3stoles; las turbas, que hab\u00edan reconocido a Jes\u00fas, seguir\u00edanle a corta distancia, y estar\u00edan retenidas por el natural respeto a una conversaci\u00f3n \u00edntima. Entonces llama Jes\u00fas a la muchedumbre, que se junta a los disc\u00edpulos: Y convocando al pueblo, con sus disc\u00edpulos&#8230;; y d\u00e1ndoles una lecci\u00f3n que brota naturalmente del anuncio de sus padecimientos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo. Seguir a Jes\u00fas es imitarle: el disc\u00edpulo debe hacer lo que el Maestro le ense\u00f1a. Negarse uno a s\u00ed mismo es desertar de s\u00ed mismo, de sus quereres, de los afectos e inclinaciones de su amor propio. Y tome su cruz: la locuci\u00f3n es figurada; por la cruz, suplicio vulgarizado ya en la Palestina por los romanos, debieron entender los oyentes de Jes\u00fas las humillaciones, las afrentas, los tormentos, la misma muerte, si as\u00ed lo exige el seguimiento de Jes\u00fas, por la cruz representados; la cruz debe tomarse siempre, cuando Dios la env\u00ede, cuando la vida cristiana lo exija, y bien sabemos que frecuent\u00edsimamente lo exige: cada d\u00eda. Y s\u00edgame: no basta llevar la cruz, porque las miserias de la vida pesan sobre todos, cristianos y paganos; se debe tomar por Cristo y con esp\u00edritu de imitaci\u00f3n de Cristo. <\/p>\n<p>Y da Jes\u00fas de ello una raz\u00f3n grav\u00edsima, que toca a la misma consecuci\u00f3n, nuestro fin \u00faltimo: Porque el que quisiere salvar su vida, la perder\u00e1; morir\u00e1 eternamente quien no est\u00e9 dispuesto a abnegarse hasta dar la vida por Cristo, si fuere necesario. En cambio, lograr\u00e1 eterna vida quien muriere, o estuviere aparejado a morir por Cristo o por su Evangelio, en su predicaci\u00f3n, en su defensa: Mas el que perdiere su vida por m\u00ed y por el Evangelio, la salvar\u00e1, la hallar\u00e1. <\/p>\n<p>Otra raz\u00f3n para abnegarse y seguir a Cristo es la insignificancia que representa el conservar la propia vida, y aun ser due\u00f1o de todo el mundo, siguiendo las naturales concupiscencias, ante la definitiva desgracia de perder el alma: Porque, \u00bfqu\u00e9 aprovechar\u00e1 al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma, si se pierde a s\u00ed mismo? Y se confirma con otra raz\u00f3n: si el hombre tuviese m\u00e1s de un alma, o pudiese rescatar la \u00fanica que tiene, en el caso de perderla, a\u00fan podr\u00eda vacilar en abnegarse por Cristo; pero no es as\u00ed o \u00bfqu\u00e9 dar\u00e1 el hombre a cambio de su alma? <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Lecciones morales.<\/span> <\/p>\n<p> \u2014 A) v. 31. Comenz\u00f3 a declararles que conven\u00eda que el Hijo del hombre padeciese muchas cosas&#8230; \u2014Se lo declara inmediatamente despu\u00e9s de haberles declarado su divinidad v de haberles dejado entrever la gloria de su reino, en la tierra y en los cielos. Para que comprendieran que el sufrimiento es ley fundamental del Cristianismo, y que para llegar a la fruici\u00f3n de la divinidad es preciso sorber antes las aguas amargas del dolor. El mismo Hijo de Dios quiso se cumpliera terriblemente en s\u00ed esta ley; no podr\u00e1n sus disc\u00edpulos escalar las alturas de la felicidad eterna sin antes salvar los dur\u00edsimos caminos que a ella conducen. <\/p>\n<p>c) v. 34. \u2014 Si alguno quiere venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo&#8230; \u2014Aun ahonda m\u00e1s Jes\u00fas en la psicolog\u00eda humana y en la vida cristiana. El dolor choca y repugna naturalmente al hombre, que le considera como un adversario; en cambio, el placer est\u00e1 como consubstanciado con nosotros, a lo menos con nuestros anhelos. Pues bien: Jes\u00fas quiere que el hombre salga, por decirlo as\u00ed, de s\u00ed mismo, y se incorpore al dolor; que se niegue, es decir, que rompa con sus propios instintos ; que se considere a s\u00ed mismo como un adversario y se reconcilie y se abrace con su natural adversario, el dolor: \u00abY tome su cruz, y s\u00edgame&#8230;\u00bb Equivale esta doctrina a la que expresa aquella otra sentencia de Jes\u00fas: \u00abSi alguien ama a su propia alma, la perder\u00e1\u00bb (Ioh. 12, 25).  <\/p>\n<p>D) v. 37.7 \u2014 \u00bfQu\u00e9 dar\u00e1 el hombre a cambio de su alma?\u2014As\u00ed como si un hombre tuviese dos vidas podr\u00eda dar una para conquistar todo el mundo si pudiese, porque con la otra podr\u00eda gozar el fruto de su conquista, as\u00ed si tuviese el hombre dos almas, podr\u00eda gozar perdiendo una, porque le quedar\u00eda otra a\u00fan para gozar o para res-catarla. Pero no es as\u00ed: si a cambio de la vida gana el hombre todo un mundo, es un infeliz, porque no puede gozarlo; de igual manera, si satisfaciendo sus inclinaciones pierde su alma, es asimismo un infeliz para siempre, porque no tiene otra para gozar, ni para rescatarse de su infelicidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>18 Una vez que Jes\u00fas estaba orando solo, lo acompa\u00f1aban sus disc\u00edpulos y les pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfQui\u00e9n dice la gente que soy yo?\u00bb. 19 Ellos contestaron: \u00abUnos, que Juan el Bautista; otros, que El\u00edas, otros dicen que ha resucitado uno de los antiguos profetas\u00bb. 20 \u00c9l les pregunt\u00f3: \u00abY vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?\u00bb. 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