{"id":41488,"date":"2016-10-07T23:34:35","date_gmt":"2016-10-08T04:34:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-9-43b-45-segundo-anuncio-de-la-muerte-de-jesus\/"},"modified":"2016-10-07T23:34:35","modified_gmt":"2016-10-08T04:34:35","slug":"lc-9-43b-45-segundo-anuncio-de-la-muerte-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-9-43b-45-segundo-anuncio-de-la-muerte-de-jesus\/","title":{"rendered":"Lc 9, 43b-45: Segundo anuncio de la muerte de Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">43<\/span> Y todos quedaban estupefactos ante la grandeza de Dios.<br \/>\nEntre la admiraci\u00f3n general por lo que hac\u00eda, dijo a sus disc\u00edpulos: <span class=\"versiculo\">44<\/span> \u00abMeteos bien en los o\u00eddos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres\u00bb. <span class=\"versiculo\">45<\/span> Pero ellos no entend\u00edan este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no captaban el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Pedro_Crisologo_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Pedro Cris\u00f3logo, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_La_cruz_fue_mortal_para_la_muerte\">Homil\u00eda: La cruz fue mortal para la muerte.<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLos disc\u00edpulos no comprend\u00edan sus palabras\u00bb (Lc 9,45).<\/p>\n<p>Escuchad lo que pide el Se\u00f1or: &#8220;Reconoced en m\u00ed vuestro cuerpo, vuestros miembros, v\u00edsceras, huesos y sangre\u00bb (cf. Lc 24,39). Y si lo que pertenece a Dios os causa  temor, \u00bfser\u00e1 que no os gusta lo que es vuestro? &#8230; Tal vez, la enormidad de mi Pasi\u00f3n, de la que sois los autores, \u00bfos causa verg\u00fcenza? No teng\u00e1is miedo. Esta cruz no fue mortal para m\u00ed, sino para la muerte. Estos clavos no me penetran de dolores, sino de un amor m\u00e1s profundo hacia vosotros. Estas heridas no causan mis gemidos, sino que os permiten entrar m\u00e1s hondo en mi coraz\u00f3n. El acuartelamiento de mi cuerpo os abre los brazos, no aumenta mi tormento. Mi sangre no se ha perdido para m\u00ed, ha sido vertida para vuestro rescate (Mc 10, 45).<\/p>\n<p>&#8220;Venid, pues, volved a m\u00ed y reconoced a vuestro Padre, al ver que os da bien a cambio de mal,  amor a cambio de ultrajes y mucha caridad a cambio de grandes heridas.<\/p>\n<h2><span id=\"Santo_Tomas_de_Aquino_presbitero_y_doctor_de_la_Iglesia\">Santo Tom\u00e1s de Aquino, presb\u00edtero y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_El_Hijo_del_hombre_se_vanagloria_en_su_cruz\">Comentario: El Hijo del hombre se vanagloria en su cruz.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Comentario a la Ep\u00edstola de los G\u00e1latas, cap. 6.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres\u00bb (Lc 9,44).<\/p>\n<p>Algunos se vanaglorian de su saber; pero el ap\u00f3stol Pablo encuentra el conocimiento supremo en la cruz. &#8220;Nunca entre vosotros me preci\u00e9 de saber cosa alguna, sino a Jesucristo y este crucificado\u201d 1Co 2,2). \u00bfLa cruz no es el cumplimiento de toda la ley, y todo el arte de vivir bien? A los que se vanaglorian de su poder, Pablo puede responder que la cruz tiene un poder sin igual: &#8220;el lenguaje de la cruz es necedad para los que se pierden, pero para los que se salvan, para nosotros, es fuerza de Dios&#8221; (1Co 1,18). \u00bfOs vanaglori\u00e1is de la libertad que hab\u00e9is adquirido? Es de la cruz de lo que Pablo tiene la sabidur\u00eda: &#8220;sabiendo que nuestro hombre viejo fue crucificado con Cristo, para que fuera destruido el cuerpo de pecado y de este modo, nosotros dej\u00e1ramos de servir al pecado\u201d (Rm 6,6).<\/p>\n<p>Otras personas tambi\u00e9n se vanaglorian de ser elegidos miembros de alg\u00fan grupo ilustre; pero nosotros por la cruz de Cristo somos convidados a la asamblea de los cielos. &#8220;Y por \u00e9l y para \u00e9l quiso reconciliar todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz\u201d (Col 1,20). Algunos se vanaglorian por fin de las condecoraciones del triunfo concedidas a los victoriosos; la cruz es el estandarte triunfal de la victoria de Cristo sobre los demonios: &#8220;despojando a los Pr\u00edncipes y Poderosos los exhibi\u00f3 en espect\u00e1culo p\u00fablico y los llev\u00f3 cautivos en su cortejo\u201d (Col 2,15). [\u2026]<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 quiere el ap\u00f3stol Pablo vanagloriarse ante todo? De lo que puede unirlo con Cristo; lo que desea, es ser uno con Cristo. \u201cMira, dice San Agust\u00edn, ah\u00ed donde el sabio de este mundo pens\u00f3 encontrar la verg\u00fcenza, el ap\u00f3stol Pablo descubre un tesoro.\u201d Lo que a los otros les parec\u00eda una locura se convirti\u00f3 para \u00e9l en sabidur\u00eda y causa de gloria (cf 1Cor 1,17ss).<\/p>\n<p>Cada uno considera glorioso lo que le hace grande ante sus propios ojos. Si uno se cree un gran hombre porque es rico, se glor\u00eda de su riqueza. El que no ve grandeza m\u00e1s que en Jesucristo, se glor\u00eda s\u00f3lo de \u00e9l. As\u00ed era San Pablo: \u201cVivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en m\u00ed.\u201d (Gal 2,20) As\u00ed s\u00f3lo se glor\u00eda en Cristo, y ante todo en la cruz de Cristo. En ella se encierran todos los motivos que uno puede tener para gloriarse.<\/p>\n<p>Hay gente que se glor\u00eda de la amistad con gente rica e importante. Pablo no tiene necesidad m\u00e1s que de la cruz de Cristo para descubrir el signo m\u00e1s evidente de la amistad de Dios. \u201cLa prueba que Dios nos ama es que Cristo, cuando a\u00fan \u00e9ramos pecadores, muri\u00f3 por nosotros.\u201d (Rm 5,8) No, no hay nada que manifieste m\u00e1s el amor de Dios para con nosotros que la muerte de Cristo. \u201cOh testimonio inestimable del amor, exclam\u00f3 San Gregorio, para rescatar al esclavo entregaste al Hijo.\u201d<\/p>\n<h2><span id=\"Origenes_presbitero_y_teologo\">Or\u00edgenes, presb\u00edtero y te\u00f3logo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_Sabiduria_sublime\">Tratado: Sabidur\u00eda sublime.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Tratado de los Principios, II,  6,2 ; PG 11, 210.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEllos no entend\u00edan estas palabras\u00bb (Lc 9,45).<\/p>\n<p>Entre las cosas sublimes y las maravillas que se pueden decir de Cristo hay una que sobresale de todas las dem\u00e1s y excede absolutamente la capacidad de admiraci\u00f3n del hombre y la fragilidad de nuestra inteligencia mortal no es capaz de comprender ni imaginar. Y es que la omnipotencia de la majestad divina, la Palabra misma del Padre, la misma Sabidur\u00eda de Dios, por la que todas las cosas fueron creadas \u2013lo visible y lo invisible\u2014(cf Col 1,16) se deja contener en los l\u00edmites de este hombre que se manifest\u00f3 en Judea. Esta es nuestra fe.<\/p>\n<p>Pero todav\u00eda hay m\u00e1s. Creemos que la sabidur\u00eda de Dios se ha encerrado en el seno de una mujer, que ha nacido entre llantos y gemidos comunes a todos los reci\u00e9n nacidos. Y sabemos que despu\u00e9s de todo esto, Cristo ha conocido la angustia ante la muerte hasta el punto de exclamar: \u201cSiento una tristeza mortal.\u201d (Mt 26,38) Fue arrastrado hacia una muerte ignominiosa&#8230;aunque sabemos que el tercer d\u00eda resucit\u00f3&#8230;<\/p>\n<p>Realmente, dar a entender estas verdades a los o\u00eddos humanos, intentar expresarlas con palabras, excede la capacidad del lenguaje humano&#8230; y probablemente el de los \u00e1ngeles.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_15-02-2012_En_el_altar_de_la_cruz_entrega_al_Padre_su_espiritu\">Catequesis (15-02-2012): En el altar de la cruz entrega al Padre su esp\u00edritu.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Audiencia General. Mi\u00e9rcoles 15 de febrero de 2012. Sala Pablo VI.<\/p>\n<p>Las palabras pronunciadas por Jes\u00fas despu\u00e9s de la invocaci\u00f3n \u00abPadre\u00bb retoman una expresi\u00f3n del Salmo 31: \u00abA tus manos encomiendo mi esp\u00edritu\u00bb (Sal 31, 6). Estas palabras, sin embargo, no son una simple cita, sino que m\u00e1s bien manifiestan una decisi\u00f3n firme: Jes\u00fas se \u00abentrega\u00bb al Padre en un acto de total abandono. Estas palabras son una oraci\u00f3n de \u00ababandono\u00bb, llena de confianza en el amor de Dios. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas ante la muerte es dram\u00e1tica como lo es para todo hombre, pero, al mismo tiempo, est\u00e1 impregnada de esa calma profunda que nace de la confianza en el Padre y de la voluntad de entregarse totalmente a \u00e9l. En Getseman\u00ed, cuando hab\u00eda entrado en el combate final y en la oraci\u00f3n m\u00e1s intensa y estaba a punto de ser \u00abentregado en manos de los hombres\u00bb (Lc 9, 44), \u00able entr\u00f3 un sudor que ca\u00eda hasta el suelo como si fueran gotas espesas de sangre\u00bb (Lc 22, 44). Pero su coraz\u00f3n era plenamente obediente a la voluntad del Padre, y por ello \u00abun \u00e1ngel del cielo\u00bb vino a confortarlo (cf. Lc 22, 42-43). Ahora, en los \u00faltimos momentos, Jes\u00fas se dirige al Padre diciendo cu\u00e1les son realmente las manos a las que \u00e9l entrega toda su existencia. Antes de partir en viaje hacia Jerusal\u00e9n, Jes\u00fas hab\u00eda insistido con sus disc\u00edpulos: \u00abMeteos bien en los o\u00eddos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres\u00bb (Lc 9, 44). Ahora que su muerte es inminente, \u00e9l sella en la oraci\u00f3n su \u00faltima decisi\u00f3n: Jes\u00fas se dej\u00f3 entregar \u00aben manos de los hombres\u00bb, pero su esp\u00edritu lo pone en las manos del Padre; as\u00ed \u2014como afirma el evangelista san Juan\u2014 todo se cumpli\u00f3, el supremo acto de amor se cumpli\u00f3 hasta el final, al l\u00edmite y m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, las palabras de Jes\u00fas en la cruz en los \u00faltimos instantes de su vida terrena ofrecen indicaciones comprometedoras a nuestra oraci\u00f3n, pero la abren tambi\u00e9n a una serena confianza y a una firme esperanza. Jes\u00fas, que pide al Padre que perdone a los que lo est\u00e1n crucificando, nos invita al dif\u00edcil gesto de rezar incluso por aquellos que nos han hecho mal, nos han perjudicado, sabiendo perdonar siempre, a fin de que la luz de Dios ilumine su coraz\u00f3n; y nos invita a vivir, en nuestra oraci\u00f3n, la misma actitud de misericordia y de amor que Dios tiene para con nosotros: \u00abperdona nuestras ofensas como tambi\u00e9n nosotros perdonamos a los que nos ofenden\u00bb, decimos cada d\u00eda en el \u00abPadrenuestro\u00bb. Al mismo tiempo, Jes\u00fas, que en el momento extremo de la muerte se abandona totalmente en las manos de Dios Padre, nos comunica la certeza de que, por m\u00e1s duras que sean las pruebas, dif\u00edciles los problemas y pesado el sufrimiento, nunca caeremos fuera de las manos de Dios, esas manos que nos han creado, nos sostienen y nos acompa\u00f1an en el camino de la vida, porque las gu\u00eda un amor infinito y fiel.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<p>Pr\u00f3ximamente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>43 Y todos quedaban estupefactos ante la grandeza de Dios. 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