{"id":41489,"date":"2016-10-07T23:34:37","date_gmt":"2016-10-08T04:34:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-9-46-50-sobre-quien-es-el-mas-importante-y-el-exorcista-extrano\/"},"modified":"2016-10-07T23:34:37","modified_gmt":"2016-10-08T04:34:37","slug":"lc-9-46-50-sobre-quien-es-el-mas-importante-y-el-exorcista-extrano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-9-46-50-sobre-quien-es-el-mas-importante-y-el-exorcista-extrano\/","title":{"rendered":"Lc 9, 46-50: Sobre quien es el m\u00e1s importante y el exorcista extra\u00f1o"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">46<\/span> Se suscit\u00f3 entre ellos una discusi\u00f3n sobre qui\u00e9n ser\u00eda el m\u00e1s importante. <span class=\"versiculo\">47<\/span> Entonces Jes\u00fas, conociendo los pensamientos de sus corazones, tom\u00f3 de la mano a un ni\u00f1o, lo puso a su lado <span class=\"versiculo\">48<\/span> y les dijo: \u00abEl que acoge a este ni\u00f1o en mi nombre, me acoge a m\u00ed; y el que me acoge a m\u00ed, acoge al que me ha enviado. Pues el m\u00e1s peque\u00f1o de vosotros es el m\u00e1s importante\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">49<\/span> Entonces Juan tom\u00f3 la palabra y dijo: \u00abMaestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no anda con nosotros\u00bb. <span class=\"versiculo\">50<\/span> Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abNo se lo impid\u00e1is: el que no est\u00e1 contra vosotros, est\u00e1 a favor vuestro\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Clemente_de_Alejandria\">San Clemente de Alejandr\u00eda<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Pequenos_a_imagen_de_Cristo\">Obras: Peque\u00f1os a imagen de Cristo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">El Pedagogo, I, 21-24.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abQuien acoge a uno de estos peque\u00f1os en mi nombre, me acoge a mi\u00bb (Lc 9,48).<\/p>\n<p>\u201cLlevar\u00e1n en brazos, dice la Escritura, a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciar\u00e1n; como a un ni\u00f1o a quien su madre consuela, as\u00ed os consolar\u00e9 yo\u201d (Is 66 12-13). La madre atrae hacia s\u00ed a sus hijos peque\u00f1os y nosotros buscamos a nuestra madre, la Iglesia. Todo ser d\u00e9bil y tierno, cuya debilidad tiene necesidad de ayuda, es gracioso, atrayente, hermosos; Dios no rechaza su ayuda a un ser tan joven. Los padres dedican una ternura especial a sus peque\u00f1os\u2026De la misma manera, el Padre de toda la creaci\u00f3n, acoge a los que se refugian en \u00e9l, los regenera por el Esp\u00edritu  y los adopta como hijos; conoce cuan dulces son y a ellos solos ama, ayuda, protege; y por ello les llama sus hijos peque\u00f1os (cf Jn 13, 33)\u2026<\/p>\n<p>El Santo Esp\u00edritu, por boca de Isa\u00edas, aplica al mismo Se\u00f1or el t\u00e9rmino hijo peque\u00f1o: \u201cUn ni\u00f1o nos ha nacido, un hijo se nos ha dado\u2026\u201d (Is 9,5). \u00bfQui\u00e9n es este hijo peque\u00f1o, este reci\u00e9n nacido, a imagen del cual somos hijos peque\u00f1os? Por el mismo profeta, el Esp\u00edritu nos describe su grandeza: \u201cMaravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Pr\u00edncipe de la paz\u201d (v. 6).<\/p>\n<p>\u00a1Oh el gran Dios! \u00a1Oh el ni\u00f1o perfecto! El Hijo est\u00e1 en el Padre y el Padre est\u00e1 en el Hijo \u00bfPodr\u00eda no ser perfecta la instrucci\u00f3n que nos da este ni\u00f1o peque\u00f1o? Ella nos engloba a todos para guiarnos a nosotros, sus hijos peque\u00f1os. Ha extendido sus manos sobre nosotros y en ellas hemos puesto toda nuestra confianza. Es de este hijo peque\u00f1o de quien Juan Bautista da testimonio: \u201cHe aqu\u00ed, dice, el cordero de Dios\u201d (Jn 1,29). Puesto que la Escritura nombra corderos a los hijos peque\u00f1os, llama \u201ccordero de Dios\u201d al Verbo de Dios que se ha hecho hombre por nosotros y ha querido ser, en todo, semejante a nosotros, \u00e9l, el Hijo de Dios, el hijito del Padre.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Enciclica_Ecumenismo\">Enc\u00edclica: Ecumenismo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Enc\u00edclica &#8220;Ut unum sint\u201d, 14-15.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abQuisimos imped\u00edrselo, porque no est\u00e1 con nosotros para seguirte\u00bb (Lc 9,49).<\/p>\n<p>El ecumenismo trata precisamente de hacer crecer la comuni\u00f3n parcial existente entre los cristianos hacia la comuni\u00f3n plena en la verdad y en la caridad. Pasando de los principios, del imperativo de la conciencia cristiana, a la realizaci\u00f3n del camino ecum\u00e9nico hacia la unidad, el Concilio Vaticano II pone sobre todo de relieve la necesidad de conversi\u00f3n interior. El anuncio mesi\u00e1nico \u201cel tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios est\u00e1 cerca\u201d y la llamada consiguiente \u201cconvert\u00edos y creed en la Buena Nueva\u201d (Mc 1, 15), con la que Jes\u00fas inaugura su misi\u00f3n, indican el elemento esencial que debe caracterizar todo nuevo inicio: la necesidad fundamental de la evangelizaci\u00f3n en cada etapa del camino salv\u00edfico de la Iglesia. Esto se refiere, de modo particular, al proceso iniciado por el Concilio Vaticano II, incluyendo en la renovaci\u00f3n la tarea ecum\u00e9nica de unir a los cristianos divididos entre s\u00ed. \u201cNo hay verdadero ecumenismo sin conversi\u00f3n interior\u201d (Unitatis redintegratio, 7). (&#8230;)<\/p>\n<p>Cada uno debe pues convertirse m\u00e1s radicalmente al Evangelio y, sin perder nunca de vista el designio de Dios, debe cambiar su mirada. Con el ecumenismo la contemplaci\u00f3n de las \u201cmaravillas de Dios\u201d (mirabilia Dei) se ha enriquecido de nuevos espacios, en los que el Dios Trinitario suscita la acci\u00f3n de gracias: la percepci\u00f3n de que el Esp\u00edritu act\u00faa en las otras Comunidades cristianas, el descubrimiento de ejemplos de santidad, la experiencia de las riquezas ilimitadas de la comuni\u00f3n de los santos, el contacto con aspectos impensables del compromiso cristiano.<\/p>\n<p>Por otro lado, se ha difundido tambi\u00e9n la necesidad de penitencia: el ser conscientes de ciertas exclusiones que hieren la caridad fraterna, de ciertos rechazos que deben ser perdonados, de un cierto orgullo, de aquella obstinaci\u00f3n no evang\u00e9lica en la condena de los \u00ab otros \u00bb, de un desprecio derivado de una presunci\u00f3n nociva. As\u00ed la vida entera de los cristianos queda marcada por la preocupaci\u00f3n ecum\u00e9nica y est\u00e1n llamados a asumirla.<\/p>\n<h2><span id=\"Concilio_Vaticano_II\">Concilio Vaticano II<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Declaracion_NA_La_discriminacion_es_contraria_al_espiritu_de_Cristo\">Declaraci\u00f3n (NA): La discriminaci\u00f3n es contraria al esp\u00edritu de Cristo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Declaraci\u00f3n sobre las relaciones de la iglesia con las religiones no cristianas \u201cNostra Aetate\u201d , 5<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTratamos de imped\u00edrselo, porque no es de los nuestros\u00bb (Lc 9,49).<\/p>\n<p>No podemos invocar a Dios, Padre de todos, si nos negamos a conducirnos fraternalmente con algunos hombres, creados a imagen de Dios (Gn 1, 27). La relaci\u00f3n del hombre para con Dios Padre y con los dem\u00e1s hombres sus hermanos est\u00e1n de tal forma unidas que, como dice la Escritura: &#8220;el que no ama, no ha conocido a Dios&#8221; (1 Jn 4,8).<\/p>\n<p>As\u00ed se elimina el fundamento de toda teor\u00eda o pr\u00e1ctica que introduce discriminaci\u00f3n entre los hombres y entre los pueblos, en lo que toca a la dignidad humana y a los derechos que de ella dimanan.<\/p>\n<p>La Iglesia, por consiguiente, reprueba como ajena al esp\u00edritu de Cristo cualquier discriminaci\u00f3n o vejaci\u00f3n realizada por motivos de raza o color, de condici\u00f3n o religi\u00f3n. Por esto, el sagrado Concilio, siguiendo las huellas de los santos Ap\u00f3stoles Pedro y Pablo, ruega ardientemente a los fieles que, &#8220;observando en medio de las naciones una conducta ejemplar&#8221; (1 P 2, 12), si es posible, en cuanto de ellos depende (Rm 12, 18), tengan paz con todos los hombres, para que sean verdaderamente hijos del Padre que est\u00e1 en los cielos (Mt 5, 45).<\/p>\n<h2><\/h2>\n<h3><span id=\"Constitucion_GS_Vinculo_de_la_caridad\">Constituci\u00f3n (GS): V\u00ednculo de la caridad.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Constituci\u00f3n sobre la Iglesia en el mundo actual  \u00abGaudium et spes\u00bb, 92<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl que no est\u00e1 contra vosotros, est\u00e1 con vosotros\u00bb (Lc 9,50).<\/p>\n<p>La Iglesia, en virtud de la misi\u00f3n que tiene de iluminar a todo el orbe con el mensaje evang\u00e9lico y de reunir en un solo Esp\u00edritu a todos los hombres de cualquier naci\u00f3n, raza o cultura, se convierte en se\u00f1al de la fraternidad que permite y consolida el di\u00e1logo sincero.<\/p>\n<p>Lo cual requiere, en primer lugar, que se promueva en el seno de la Iglesia la mutua estima, respeto y concordia, reconociendo todas las leg\u00edtimas diversidades, para abrir, con fecundidad siempre creciente, el di\u00e1logo entre todos los que integran el \u00fanico Pueblo de Dios, tanto los pastores como los dem\u00e1s fieles. Los lazos de uni\u00f3n de los fieles son mucho m\u00e1s fuertes que los motivos de divisi\u00f3n entre ellos. Haya unidad en lo necesario, libertad en lo dudoso, caridad en todo.<\/p>\n<p>Nuestro esp\u00edritu abraza al mismo tiempo a los hermanos que todav\u00eda no viven unidos a nosotros en la plenitud de comuni\u00f3n y abraza tambi\u00e9n a sus comunidades. Con todos ellos nos sentimos unidos por la confesi\u00f3n del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo y por el v\u00ednculo de la caridad, conscientes de que la unidad de los cristianos es objeto de esperanzas y de deseos hoy incluso por muchos que no creen en Cristo. Los avances que esta unidad realice en la verdad y en la caridad bajo la poderosa virtud y la paz para el universo mundo. Por ello, con uni\u00f3n de energ\u00edas y en formas cada vez m\u00e1s adecuadas para lograr hoy con eficacia este importante prop\u00f3sito, procuremos que, ajust\u00e1ndonos cada vez m\u00e1s al Evangelio, cooperemos fraternalmente para servir a la familia humana, que est\u00e1 llamada en Cristo Jes\u00fas a ser la familia de los hijos de Dios.<\/p>\n<p>Nos dirigimos tambi\u00e9n por la misma raz\u00f3n a todos los que creen en Dios y conservan en el legado de sus tradiciones preciados elementos religiosos y humanos, deseando que el coloquio abierto nos mueva a todos a recibir fielmente los impulsos del Esp\u00edritu y a ejecutarlos con \u00e1nimo alegre.<\/p>\n<p>El deseo de este coloquio, que se siente movido hacia la verdad por impulso exclusivo de la caridad, salvando siempre la necesaria prudencia, no excluye a nadie por parte nuestra, ni siquiera a los que cultivan los bienes esclarecidos del esp\u00edritu humano, pero no reconocen todav\u00eda al Autor de todos ellos. Ni tampoco excluye a aquellos que se oponen a la Iglesia y la persiguen de varias maneras. Dios Padre es el principio y el fin de todos. Por ello, todos estamos llamados a ser hermanos. En consecuencia, con esta com\u00fan vocaci\u00f3n humana y divina, podemos y debemos cooperar, sin violencias, sin enga\u00f1os, en verdadera paz, a la edificaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Casiano_abad\">San Juan Casiano, abad<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Conferencia_El_legado_de_Cristo\">Conferencia: El legado de Cristo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Conferencias, n. 15, 6-7<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl m\u00e1s peque\u00f1o de vosotros es el m\u00e1s importante\u00bb (Lc 9,48).<\/p>\n<p>\u00abVenid, dice Cristo a sus disc\u00edpulos, y aprended de m\u00ed\u00bb,  ciertamente que no a echar demonios por el poder del cielo, ni a curar leprosos, ni a devolver la vista a los ciegos, ni a resucitar muertos&#8230;; sino, dice \u00e9l: \u00abAprended de m\u00ed que soy manso y humilde de coraz\u00f3n\u00bb (Mt 11,28-29). En efecto, esto es lo que todos podemos aprender y practicar. Hacer signos y milagros no siempre es necesario, ni tan s\u00f3lo ventajoso para todos, ni tampoco se concede a todos.<\/p>\n<p>Es, pues, la humildad la maestra de todas las virtudes, fundamento inquebrantable de todo el edificio, don magn\u00edfico y propio del Se\u00f1or. El que la posea podr\u00e1 hacer, sin peligro de envanecerse, todos los milagros que Cristo obr\u00f3 porque busca imitar al manso Se\u00f1or, no en la sublimidad de sus prodigios sino en las virtudes de la paciencia y la humildad. Por el contrario, el que est\u00e1 deseoso de mandar a los esp\u00edritus impuros, de devolver la salud a los enfermos, de mostrar a las multitudes cualquier signo maravilloso, podr\u00e1 invocar el nombre de Cristo en medio de toda su ostentaci\u00f3n, pero es extra\u00f1o a Cristo porque su alma orgullosa no sigue al maestro de humildad.<\/p>\n<p>Este es el legado que el Se\u00f1or hizo a sus disc\u00edpulos poco antes de volver a su Padre: \u00abOs doy un mandamiento nuevo: amaos los unos a los otros; como yo os he amado amaos unos a otros\u00bb; e inmediatamente a\u00f1ade: \u00abEn esto conocer\u00e1n que sois mis disc\u00edpulos: si os am\u00e1is los unos a los otros\u00bb (Jn 13,34-35). Y es cierto que el que no es manso y humilde no podr\u00e1 amar as\u00ed.<\/p>\n<p>Los grandes en la fe de ninguna manera se vanagloriaban del poder que ten\u00edan de obrar maravillas. Confesaban que no eran sus propios m\u00e9ritos los que actuaban sino que era la misericordia del Se\u00f1or la que lo hab\u00eda hecho todo. Si alguien se admiraba de sus milagros, rechazaban la gloria humana con estas palabras tomadas de los ap\u00f3stoles: \u00abHermanos, \u00bfpor qu\u00e9 os admir\u00e1is de esto, o por qu\u00e9 nos mir\u00e1is fijamente, como si por nuestro poder o piedad hubi\u00e9ramos hecho caminar a \u00e9ste?\u00bb (Hch 3,12). Nadie, a su juicio, deb\u00eda se alabado por los dones y maravillas que s\u00f3lo son propias de Dios&#8230;<\/p>\n<p>Pero sucede, a veces, que hombres inclinados al mal, reprobables por lo que se refiere a la fe, echan demonios y obran prodigios en nombre del Se\u00f1or. Es de esto que un d\u00eda los ap\u00f3stoles se quejaron al Se\u00f1or: \u00abMaestro, dec\u00edan, hemos visto un hombre que echa a los demonios en tu nombre, y se lo hemos prohibido porque no es de los nuestros\u00bb. Inmediatamente Cristo respondi\u00f3: \u00abNo se lo impid\u00e1is, porque el que no est\u00e1 contra vosotros est\u00e1 con vosotros\u00bb. Pero cuando al final de los tiempos esta gente dir\u00e1: \u00abSe\u00f1or, Se\u00f1or, \u00bfno es en tu nombre que hemos profetizado? \u00bfNo hemos echado demonios en tu nombre? \u00bfY en tu nombre hemos hecho muchos milagros?\u00bb \u00e9l asegura que replicar\u00e1: \u00abNunca os he conocido; alejaos de m\u00ed, malvados\u00bb. (Mt 7,22s).<\/p>\n<p>A los que ha concedido la gloria de los signos y milagros, el Se\u00f1or les advierte de no creerse mejores a causa de ello: \u00abNo os alegr\u00e9is de que los esp\u00edritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres est\u00e9n escritos en los cielos\u00bb (Lc 10,20). El autor de todos los signos y milagros llama a sus disc\u00edpulos a recoger su doctrina: \u00abVenid, les dice; y aprended de m\u00ed\u00bb \u2013no a echar a los demonios por el poder del cielo, ni a curar leprosos, ni a devolver la vista a los ciegos, ni a resucitar a los muertos, sino que dice: \u00abAprended de m\u00ed que soy manso y humilde de coraz\u00f3n\u00bb (Mt 11,28-29).<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<p>Pr\u00f3ximamente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>46 Se suscit\u00f3 entre ellos una discusi\u00f3n sobre qui\u00e9n ser\u00eda el m\u00e1s importante. 47 Entonces Jes\u00fas, conociendo los pensamientos de sus corazones, tom\u00f3 de la mano a un ni\u00f1o, lo puso a su lado 48 y les dijo: \u00abEl que acoge a este ni\u00f1o en mi nombre, me acoge a m\u00ed; y el que me &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-9-46-50-sobre-quien-es-el-mas-importante-y-el-exorcista-extrano\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 9, 46-50: Sobre quien es el m\u00e1s importante y el exorcista extra\u00f1o\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41489","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41489","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41489"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41489\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41489"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41489"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41489"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}