{"id":41492,"date":"2016-10-07T23:34:42","date_gmt":"2016-10-08T04:34:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-9-57-62-disposiciones-para-el-seguimiento\/"},"modified":"2016-10-07T23:34:42","modified_gmt":"2016-10-08T04:34:42","slug":"lc-9-57-62-disposiciones-para-el-seguimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-9-57-62-disposiciones-para-el-seguimiento\/","title":{"rendered":"Lc 9, 57-62: Disposiciones para el seguimiento"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">57<\/span> Mientras iban de camino, le dijo uno: \u00abTe seguir\u00e9 adondequiera que vayas\u00bb. <span class=\"versiculo\">58<\/span> Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abLas zorras tienen madrigueras, y los p\u00e1jaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza\u00bb. <span class=\"versiculo\">59<\/span> A otro le dijo: \u00abS\u00edgueme\u00bb. \u00c9l respondi\u00f3: \u00abSe\u00f1or, d\u00e9jame primero ir a enterrar a mi padre\u00bb. <span class=\"versiculo\">60<\/span> Le contest\u00f3: \u00abDeja que los muertos entierren a sus muertos; t\u00fa vete a anunciar el reino de Dios\u00bb. <span class=\"versiculo\">61<\/span> Otro le dijo: \u00abTe seguir\u00e9, Se\u00f1or. Pero d\u00e9jame primero despedirme de los de mi casa\u00bb. <span class=\"versiculo\">62<\/span> Jes\u00fas le contest\u00f3: \u00abNadie que pone la mano en el arado y mira hacia atr\u00e1s vale para el reino de Dios\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Cirilo\">San Cirilo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">57-58.<\/span> Aun cuando el Se\u00f1or de todos es altamente generoso, no concede sus gracias simple e imprudentemente a cualquiera, sino s\u00f3lo a aquellos que son dignos de recibirlas, esto es, a aquellos que apartan su alma de las manchas del pecado. Esto es lo que nos ense\u00f1a la palabra evang\u00e9lica, cuando dice: <span class=\"ct\">\u00abMientras iban caminando, uno le dijo: &#8220;Te seguir\u00e9 adondequiera que vayas.&#8221;\u00bb<\/span>. Primeramente se acerca con mucha tibieza. Despu\u00e9s se manifiesta que estaba lleno de pretensi\u00f3n, pues no pide simplemente seguir a Cristo, como otros muchos del pueblo, sino que aspiraba a las dignidades apost\u00f3licas. Y sobre esto dice San Pablo: &#8220;Ninguno tome para s\u00ed este honor, sino el que es llamado por Dios&#8221; (Heb 5,4).<\/p>\n<p>No sin raz\u00f3n le hace tambi\u00e9n recusable de este modo; pues deb\u00edan tomar su cruz para seguir al Se\u00f1or y renunciar a todas las afecciones de esta vida, y esto es lo que el Se\u00f1or reprendi\u00f3 en \u00e9l, no censur\u00e1ndolo, sino corrigi\u00e9ndolo.<\/p>\n<p>Prosigue: <span class=\"ct\">\u00abJes\u00fas le dijo: &#8220;Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.&#8221;\u00bb<\/span> En sentido m\u00edstico, llama zorras y aves del cielo a las astutas y malas potestades de los demonios. Como diciendo: Cuando las aves y las zorras encuentran habitaci\u00f3n en tu alma, \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1 Cristo descansar en ti? \u00bfQu\u00e9 hay de com\u00fan entre la luz y las tinieblas?<\/p>\n<p><span class=\"cv\">59-60.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abA otro dijo: &#8220;S\u00edgueme.&#8221; El respondi\u00f3: &#8220;D\u00e9jame ir primero a enterrar a mi padre.&#8221;\u00bb<\/span> El padre ya era anciano, y cre\u00eda que har\u00eda algo laudable proponi\u00e9ndose observar con \u00e9l la debida piedad, seg\u00fan aquellas palabras: &#8220;Honra a tu padre y a tu madre&#8221; (Ex 20,12). Por lo que, al ser llamado al ministerio evang\u00e9lico, dici\u00e9ndole el Se\u00f1or: &#8220;S\u00edgueme&#8221;, buscaba una tregua que fuese bastante para sostener a su padre decr\u00e9pito. Por lo que dice: <span class=\"ct\">\u00abD\u00e9jame ir primero a enterrar a mi padre.\u00bb<\/span>. No porque rogase enterrar a su difunto padre, ni Cristo, queriendo hacer esto, se lo hubiese impedido, sino que dijo sepultar, esto es, sustentar en la vejez hasta la muerte. Pero el Se\u00f1or le dijo: <span class=\"ct\">\u00abDeja que los muertos entierren a sus muertos\u00bb<\/span>. Es decir, hab\u00eda otros en su familia que podr\u00edan desempe\u00f1ar estos deberes; pero me parece que muertos, porque no hab\u00edan cre\u00eddo aun en Cristo. Aprende de ah\u00ed que la piedad para con Dios debe ser preferida al amor de los padres, a quienes reverenciamos, porque por ellos hemos sido engendrados. Pero Dios nos ha dado la existencia a todos cuando no \u00e9ramos todav\u00eda, mientras que nuestros padres s\u00f3lo son los instrumentos de nuestra entrada a la vida.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">61-62.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abTambi\u00e9n otro le dijo: &#8220;Te seguir\u00e9, Se\u00f1or; pero d\u00e9jame antes despedirme de los de mi casa.&#8221;\u00bb<\/span> Esta oferta es admirable y digna de alabanza; sin embargo, querer despedirse de los que estaban en su casa, para renunciar a ellos, muestra que uno est\u00e1 dividido en el servicio de Dios, hasta que se decida firmemente a la renuncia. Porque el querer consultar a sus parientes, que no han de consentir con este prop\u00f3sito, es mostrarse vacilante. Por esto el Se\u00f1or desaprueba su ofrecimiento.<\/p>\n<p>Y prosigue: <span class=\"ct\">\u00abLe dijo Jes\u00fas: &#8220;Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atr\u00e1s es apto para el Reino de Dios.&#8221;\u00bb<\/span>. Pone la mano en el arado quien se encuentra dispuesto a seguir al Se\u00f1or; pero mira hacia atr\u00e1s el que pide tiempo para encontrar ocasi\u00f3n de volver a casa y conversar con sus parientes.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Atanasio\">San Atanasio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">57.<\/span> Se atrevi\u00f3 a compararse con el poder inconcebible de Dios, cuando dice: <span class=\"ct\">\u00abTe seguir\u00e9 adondequiera que vayas\u00bb<\/span>&#8220;. Porque seguir sencillamente para o\u00edr su doctrina le es posible a la propiedad de la naturaleza humana; la cual es realizada en frente de los hombres, pero no es posible concurrir con El donde quiera que exista, porque es incomprensible y no est\u00e1 circunscrito a lugar.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">58.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abJes\u00fas le dijo: &#8220;Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.&#8221;\u00bb<\/span> En esto nos dio a entender el Se\u00f1or la magnificencia de sus dones; como diciendo: Todas las criaturas pueden concretarse a un solo lugar, pero el Verbo de Dios es de un poder incomprensible; por tanto no digas: &#8220;Te seguir\u00e9 a donde quiera que fueses&#8221;. Mas si quieres ser mi disc\u00edpulo, abandona las cosas irracionales, porque es imposible que quien vive en la irracionalidad sea disc\u00edpulo del Verbo.<\/p>\n<h2><span id=\"Beda\">Beda<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">58.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abJes\u00fas le dijo: &#8220;Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.&#8221;\u00bb<\/span> Por lo cual se le dice: \u00bfC\u00f3mo deseas seguirme por la avaricia de ganar riquezas de esta vida, siendo as\u00ed que soy tan pobre, que ni a\u00fan donde vivir tengo ni techo donde cobijarme?<\/p>\n<p>No es que desprecia el honor de ser disc\u00edpulo, sino que, despu\u00e9s de cumplir los deberes de buen hijo, desea poder obrar con m\u00e1s libertad.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">62.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abLe dijo Jes\u00fas: &#8220;Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atr\u00e1s es apto para el Reino de Dios.&#8221;\u00bb<\/span> Poner la mano en el arado (como cierto instrumento de penitencia), es quebrantar la dureza del coraz\u00f3n con el le\u00f1o y el hierro de la pasi\u00f3n del Se\u00f1or y abrirle para que produzca frutos de buenas obras. Si alguno empieza a hacerlo y a semejanza de la mujer de Lot se deleita mirando lo que ha dejado, se priva ya de la recompensa del reino futuro.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">62.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abLe dijo Jes\u00fas: &#8220;Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atr\u00e1s es apto para el Reino de Dios.&#8221;\u00bb<\/span> Si, pues, el disc\u00edpulo que iba a seguir al Se\u00f1or, es reprendido porque quiere dar cuenta de ello en su casa, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 de aqu\u00e9llos que, sin utilidad alguna, visitan las casas de los que dejaron en el mundo?<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio\">San Ambrosio<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">58.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abJes\u00fas le dijo: &#8220;Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.&#8221;\u00bb<\/span> Compara las zorras a los herejes, porque este animal enga\u00f1oso, siempre ocupado en emboscadas, ejerce la rapi\u00f1a del enga\u00f1o; nada hay seguro, nada puede estar quieto, nada permite que est\u00e9 protegido; porque busca la presa dentro de la misma morada de los hombres. Adem\u00e1s, la zorra (animal astuto) se prepara una cueva y desea estar oculta en ella. As\u00ed son los herejes, que saben prepararse una casa (el sofisma) e intentan seducir a otros con sus argumentos. Este animal ni se amansa nunca, ni es para el uso. Por lo que dice el Ap\u00f3stol: &#8220;Evita el trato con el hereje despu\u00e9s de la primera y segunda correcci\u00f3n&#8221; (Tit 3,10). Las aves del cielo, que se toman frecuentemente para significar la malicia espiritual, hacen nidos, por decirlo as\u00ed, en el coraz\u00f3n de los malos; y por tanto, dominando la maldad en los afectos de cada uno, no puede haber posesi\u00f3n de Dios. Mas cuando halla un alma inocente, reclina, por decirlo as\u00ed, sobre ella la plenitud de su majestad, porque derrama con profusi\u00f3n la gracia en el coraz\u00f3n de los buenos. As\u00ed, pues, no parece razonable considerar sencillo y fiel a aquel hombre que el Se\u00f1or juzg\u00f3 digno de repulsi\u00f3n, cuando promet\u00eda seguirle con celo infatigable. Pero el Se\u00f1or no se fija en la clase de servicios, sino en la rectitud de la intenci\u00f3n, ni recibe los servicios de aqu\u00e9l cuya buena intenci\u00f3n no est\u00e1 bien probada. La hospitalidad de la fe debe ser circunspecta; no sea que, abriendo a los infieles el interior de nuestra casa, caigamos en la perfidia ajena por una credulidad imprevisora. Y tambi\u00e9n el Se\u00f1or actu\u00f3 as\u00ed para que adviertas que Dios no desprecia los servicios que se le hacen, sino las falsedades, puesto que rechaza al falso y acepta al inocente.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">59-60.<\/span> Prosigue, pues: <span class=\"ct\">\u00abA otro dijo: &#8220;S\u00edgueme.&#8221;\u00bb<\/span>. Dec\u00eda esto a aquel cuyo padre sab\u00eda que se hab\u00eda muerto. Por lo que sigue: <span class=\"ct\">\u00abEl respondi\u00f3: &#8220;D\u00e9jame ir primero a enterrar a mi padre.&#8221;\u00bb<\/span>.<\/p>\n<p>Pero el Se\u00f1or tiene buen cuidado de llamar a los que quiere. Por lo que prosigue: <span class=\"ct\">\u00abLe respondi\u00f3: &#8220;Deja que los muertos entierren a sus muertos; t\u00fa vete a anunciar el Reino de Dios.&#8221;\u00bb<\/span>. Cuando se nos impone el religioso cargo de enterrar a los cad\u00e1veres de nuestros semejantes, \u00bfc\u00f3mo es que se prohibe a \u00e9ste que entierre a su padre, sino para dar a conocer que las cosas de Dios deben ser preferidas a las de los hombres? Bueno es el deseo, pero mayor es el impedimento. Porque quien divide el celo, disminuye el afecto; y quien divide el cuidado, difiere el provecho. Por tanto, debe darse la preferencia a las cosas de mayor importancia. As\u00ed los ap\u00f3stoles, para no ser absorbidos por el cuidado de los pobres, ordenaron ministros que hiciesen sus veces.<\/p>\n<p>No es que se proh\u00edba enterrar al padre, sino que se da la preferencia a la vida de fe sobre las exigencias de la naturaleza. Aquello se deja a los que a\u00fan no siguen a Cristo; esto se manda a los disc\u00edpulos. Mas \u00bfc\u00f3mo pueden los muertos enterrar a los muertos, si no entiendes aqu\u00ed dos muertes: una de la naturaleza y otra de la culpa? Hay tambi\u00e9n una tercera muerte, con la que morimos al pecado y vivimos para Dios.<\/p>\n<p>Podemos decir tambi\u00e9n que, como la boca de los imp\u00edos es un sepulcro abierto, se manda olvidar su memoria porque su importancia concluye con su vida. De esta manera no se aparta al hijo de la piedad filial, sino que se separa al fiel de la comuni\u00f3n del infiel. No es que haya prohibici\u00f3n de sepultar, pero nuestra comuni\u00f3n no ser\u00e1 con gente muerta.<\/p>\n<h2><span id=\"Crisostomo\">Cris\u00f3stomo<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">58.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abJes\u00fas le dijo: &#8220;Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.&#8221;\u00bb<\/span> Observa c\u00f3mo el Se\u00f1or practica la pobreza que hab\u00eda ense\u00f1ado; no ten\u00eda mesa, ni candelero, ni casa, ni nada que se le parezca.<\/p>\n<p><span class=\"cv\">60.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abLe respondi\u00f3: &#8220;Deja que los muertos entierren a sus muertos; t\u00fa vete a anunciar el Reino de Dios.&#8221;\u00bb<\/span> \u00bfQu\u00e9 cosa m\u00e1s necesaria que enterrar a su propio padre? \u00bfQu\u00e9 cosa m\u00e1s f\u00e1cil? Pues en esto no hab\u00eda que gastar mucho tiempo. Luego se nos ense\u00f1a por ello que no conviene pasar en vano ni un instante de tiempo (aunque mil cosas nos obliguen a ello), sino que m\u00e1s bien debemos preferir las cosas espirituales, aun a las m\u00e1s necesarias. El demonio, que siempre vigila, insiste deseando encontrar alguna ocasi\u00f3n, y si sorprende una peque\u00f1a negligencia, produce en nosotros una gran pusilanimidad (in Mat. hom. 34).<\/p>\n<p>Habiendo dicho: <span class=\"ct\">\u00abSus muertos\u00bb<\/span>, demuestra que aquel muerto no era de El, sin duda porque hab\u00eda muerto en la infidelidad (in Mat. hom. 28).<\/p>\n<h2><span id=\"Teofilacto\">Teofilacto<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">58.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abJes\u00fas le dijo: &#8220;Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.&#8221;\u00bb<\/span> Como ve\u00eda que el Se\u00f1or llevaba tras s\u00ed mucha concurrencia, esperaba que obtendr\u00eda alguna subvenci\u00f3n y que, si le segu\u00eda, podr\u00eda reunir alg\u00fan dinero.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin\">San Agust\u00edn<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">62.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abLe dijo Jes\u00fas: &#8220;Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atr\u00e1s es apto para el Reino de Dios.&#8221;\u00bb<\/span> Como dici\u00e9ndole: Te llama el Oriente y t\u00fa miras al Occidente (de verb. dom. serm 7).<\/p>\n<h2><span id=\"Griego\">Griego<\/span><\/h2>\n<p><span class=\"cv\">62.<\/span> <span class=\"ct\">\u00abLe dijo Jes\u00fas: &#8220;Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atr\u00e1s es apto para el Reino de Dios.&#8221;\u00bb<\/span> La repetida mirada a aquello que hemos dejado nos vuelve a la costumbre abandonada. Siempre es violento dejar lo que se ha pose\u00eddo por mucho tiempo. \u00bfAcaso el h\u00e1bito no nace del uso y la naturaleza del h\u00e1bito? Dif\u00edcil es quitar o alterar la naturaleza; porque, aunque ceda algo por violencia, vuelve velozmente a s\u00ed misma.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Atanasio_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Obras_Seguir_a_Cristo_por_el_camino_recto\">Obras: Seguir a Cristo por el camino recto.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Vida de san Antonio, 19-20.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abNadie que pone la mano en el arado y mira hacia atr\u00e1s vale para el reino de Dios\u00bb (Lc  9,62).<\/p>\n<p>Un d\u00eda vinieron todos los monjes a ver a Antonio y le rogaron les dijera una palabra. Les dijo:\u2026 Hemos comenzado, nos hemos comprometido a seguir el camino de la virtud. Ahora, march\u00e9monos con el deseo de proseguir el camino hasta alcanzar el fin (Flp 3,14). Que nadie mire atr\u00e1s, como la mujer de Lot (Gn 19,26), porque el Se\u00f1or ha dicho: \u201cel que pone la mano en el arado y mira atr\u00e1s no es apto para el Reino de los cielos\u201d. Mirar hacia atr\u00e1s no es otra cosa que cambiar su prop\u00f3sito y volver a gustar las cosas de este mundo. No tem\u00e1is cuando oig\u00e1is hablar de virtud y no os extra\u00f1\u00e9is de esta palabra. Porque la virtud no est\u00e1 lejos de nosotros: no nace fuera de nosotros; es asunto nuestro y la cosa m\u00e1s simple con tal que lo queramos.<\/p>\n<p>Los paganos abandonan su pa\u00eds y atraviesan el mar para estudiar. Nosotros, no tenemos ninguna necesidad de abandonar nuestro pa\u00eds para llegar al Reino de los cielos, ni cruzar el mar para adquirir la virtud. Porque el Se\u00f1or ha dicho: \u201cEl Reino de los cielos est\u00e1 dentro de vosotros\u201d (Lc 17,21). La virtud, pues, no tiene necesidad m\u00e1s que de nuestro querer, puesto que est\u00e1 en nosotros y nace de nosotros. Si el alma conserva su inteligencia natural, la virtud nace en nosotros. El alma se encuentra en su estado natural cuando permanece tal como ha sido creada; ha sido creada muy bella y muy recta. Por eso Josu\u00e9, hijo de Nun, dec\u00eda al pueblo exhort\u00e1ndolo: \u201cQue vuestro coraz\u00f3n sea recto ante el Se\u00f1or, el Dios de Israel\u201d (Jos 24,23). Y Juan Bautista: \u201cAllanad vuestros senderos\u201d (Mt 3,3). El alma recta es la que conserva su inteligencia tal como ha sido creada. Por el contrario, cuando se desv\u00eda y abandona su estado natural, es entonces que se habla de vicios en el alma. La cos, pues, no es dif\u00edcil\u2026 Si tuvi\u00e9ramos que buscar la cosa fuera de nosotros, eso ser\u00eda lo verdaderamente dif\u00edcil, pero, puesto que est\u00e1 en nosotros, guard\u00e9monos de pensamientos impuros y conservemos nuestra alma s\u00f3lo para el Se\u00f1or, como si hubi\u00e9ramos recibido un dep\u00f3sito, de manera que el Se\u00f1or pueda reconocer su obra al encontrar nuestra alma tal como \u00e9l la ha hecho.<\/p>\n<h2><span id=\"Un_companero_de_San_Francisco_de_Asis_siglo_XIII\">Un compa\u00f1ero de San Francisco de As\u00eds (siglo XIII)<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escrito_Escogio_a_los_pobres\">Escrito: Escogi\u00f3 a los pobres.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Sacrum commercium, 19 y 20 . Alianza de San Francisco con la dama Pobreza. (Trad: Salvador Biain, o.f.m.- BAC 399- Madrid, 1998, 7\u00aa edici\u00f3n \u2013reimpresi\u00f3n-).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl Hijo del hombre, no tiene d\u00f3nde reposar la cabeza\u00bb (Lc  9,58).<\/p>\n<p>Enamorado de tu belleza, el hijo del alt\u00edsimo Padre se uni\u00f3 solamente contigo en el mundo y te hall\u00f3 fidel\u00edsima en todo. En efecto, antes de que \u00c9l descendiera a la tierra procedente de la patria luminosa, ya le ten\u00edas dispuesto un lugar adecuado, un trono donde sentarse y un lecho en que descansar: la Virgen pobr\u00edsima de la que naci\u00f3, iluminando este mundo. Cierto es que saliste fielmente al encuentro del reci\u00e9n nacido, de suerte que en ti y no entre delicias hallara \u00c9l su morada preferida. Fue puesto -dice el evangelista- en un pesebre, porque no hab\u00eda sitio para \u00c9l en la posada. Y lo acompa\u00f1aste siempre, sin separarte jam\u00e1s de \u00c9l durante toda su vida, de modo que -cuando apareci\u00f3 en la tierra y vivi\u00f3 entre los hombres-, mientras las zorras ten\u00edan madrigueras y las aves del cielo nidos, \u00c9l, en cambio, no tuvo d\u00f3nde reclinar la cabeza. Despu\u00e9s, cuando abri\u00f3 su boca para ense\u00f1ar -\u00c9l que en otro tiempo hab\u00eda despegado los labios de los profetas-, de entre las muchas cosas que habl\u00f3, fuiste t\u00fa la primera a quien alab\u00f3, la primera a quien enalteci\u00f3 al decir: Dichosos los pobres en el esp\u00edritu, porque de ellos es el reino de los cielos (Mt 5,3).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en el momento de elegir a algunos testigos fidedignos de su santa predicaci\u00f3n y gloriosa vida para la salvaci\u00f3n del g\u00e9nero humano, no escogi\u00f3, ciertamente, a unos ricos mercaderes, sino a pobres pescadores, dando a entender con semejante predilecci\u00f3n c\u00f3mo deber\u00edas t\u00fa ser estimada de todos. Finalmente, para que se hiciera patente a todos tu bondad, tu magnificencia, tu fortaleza y dignidad; para dejar en claro que t\u00fa aventajas a todas las virtudes, que sin ti no puede haber ninguna y que tu reino no es de este mundo, sino del cielo, fuiste t\u00fa la \u00fanica que permaneciste unida al Rey de la gloria cuando todos sus elegidos y personas queridas lo abandonaron cobardemente.<\/p>\n<p>Pero t\u00fa, como fidel\u00edsima esposa y tiern\u00edsima amante, no te separaste ni un solo instante de su compa\u00f1\u00eda; incluso te manten\u00edas m\u00e1s firmemente unida a \u00e9l cuando ve\u00edas que era m\u00e1s despreciado de todos. Y en verdad que, si t\u00fa no lo hubieras acompa\u00f1ado, nunca habr\u00eda podido recibir \u00c9l un menosprecio tan universal. S\u00f3lo t\u00fa le consolabas. No lo abandonaste hasta la muerte, y una muerte de cruz. Y en la misma cruz -desnudo ya el cuerpo, extendidos los brazos y elevadas las manos y los pies- sufr\u00edas juntamente con \u00c9l, de suerte que en el Crucificado nada aparec\u00eda m\u00e1s glorioso que t\u00fa.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ignacio_de_Loyola_fundador_de_la_Compania_de_Jesus\">San Ignacio de Loyola, fundador de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Ejercicios_La_humildad_es_necesaria_para_la_salvacion\">Ejercicios: La humildad es necesaria para la salvaci\u00f3n.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Ejercicios espirituales, 2\u00aa semana, d\u00eda 12\u00ba<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abS\u00edgueme\u00bb (Lc  9,59).<\/p>\n<p>Las tres clases de humildad: La primera clase de humildad es necesaria para la salvaci\u00f3n eterna. Consiste en abajarme y humillarme tanto cuanto me sea posible para que obedezca en todo la Ley de Dios nuestro Se\u00f1or. De manera que, aunque hicieran de mi el amo de todas las cosas creadas en este mundo o bien si en ello estuviera en juego mi propia vida temporal, nunca planear\u00eda transgredir un mandamiento, tanto divino como humano&#8230;<\/p>\n<p>La segunda clase de humildad es una humildad m\u00e1s perfecta que la primera. Consiste en esto: me encuentro en un punto tal que no quiero ni me inclino m\u00e1s a la riqueza que a la pobreza, a querer antes honor que deshonor, a desear larga vida que vida corta, siendo ello igual para el servicio de Dios nuestro Se\u00f1or y la salvaci\u00f3n de mi alma&#8230;<\/p>\n<p>La tercera clase de humildad es la m\u00e1s perfecta humildad: es cuando, incluidas la primera y la segunda, siendo igualmente alabanza y la gloria de su divina majestad, para imitar a Cristo nuestro Se\u00f1or y asemejarme a \u00e9l de manera m\u00e1s eficaz, quiero y escojo la pobreza con Cristo pobre antes que la riqueza, los oprobios con Cristo cubierto de oprobios antes que los honores; y que deseo m\u00e1s ser tenido por insensato y loco por Cristo, \u00e9l que fue el primero en ser tenido por tal, antes que \u00absabio y prudente\u00bb en el mundo (Mt 11,25).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Leon_Magno_papa_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Le\u00f3n Magno, papa y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_La_promesas_de_Dios_han_comenzado_a_cumplirse\">Serm\u00f3n: La promesas de Dios han comenzado a cumplirse.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 71, para la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or : PL 54, 388<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl que echa mano al arado y sigue mirando atr\u00e1s, no vale para el Reino de Dios\u00bb (Lc  9,62).<\/p>\n<p>Amados m\u00edos, Pablo, el ap\u00f3stol de los paganos no contradice en nada nuestra fe cuando dice: \u00abAunque alguna vez hayamos conocido a Cristo seg\u00fan la carne, ahora ya no es as\u00ed\u00bb (2C 5,16). La resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or no ha puesto fin a su carne, sino que la ha transformado. El aumento de su poder no ha destruido su sustancia; la calidad ha cambiado; la naturaleza no ha sido anonadada. Clavaron su cuerpo en la cruz: se volvi\u00f3 inaccesible al sufrimiento. Fue condenado a muerte: se volvi\u00f3 eterno. Lo mataron: se volvi\u00f3 incorruptible. Y se puede muy bien decir que la carne de Cristo ya no es la misma que conocimos; porque ya no queda en ella ning\u00fan rastro de sufrimiento o debilidad. Permanece la misma en su sustancia, pero ya no es la misma desde el punto de vista de la gloria. \u00bfPor qu\u00e9 sorprenderse, por otra parte, de que san Pablo se exprese as\u00ed a prop\u00f3sito del cuerpo de Jesucristo cuando, hablando a todos los cristianos que viven seg\u00fan el esp\u00edritu, les dice: \u00abDesde ahora ya no conocemos a nadie seg\u00fan la carne\u00bb?<\/p>\n<p>Con ello quiere decir que nuestra resurrecci\u00f3n ha comenzado en Jesucristo. En \u00e9l, que muri\u00f3 por todos, nuestra esperanza ha adquirido consistencia. Ninguna duda ni reticencia en nosotros, ninguna decepci\u00f3n en la espera: las promesas se han comenzado a cumplir ya, y con los ojos de la fe, vemos las gracias de las que ma\u00f1ana seremos saciados. Nuestra naturaleza ha sido elevada; entonces, con gozo, poseemos ya el objeto de nuestra fe&#8230;<\/p>\n<p>Que el pueblo de Dios tome conciencia que es \u00abuna nueva creaci\u00f3n en Cristo\u00bb (2C 5,17). Que comprenda bien qui\u00e9n le ha escogido, y a qui\u00e9n el mismo ha escogido. Que el ser renovado no vuelva a la inestabilidad de su antiguo estado. Que el que \u00abha  echado mano al arado\u00bb no cese de trabajar, que vele sobre el grano que ha sembrado, y que no se gire a mirar lo que ha abandonado. Este es el camino de salvaci\u00f3n; esta es la manera de imitar la resurrecci\u00f3n en Cristo.<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Teresa-Benedicta_de_la_Cruz_Edith_Stein\">Santa Teresa-Benedicta de la Cruz [Edith Stein]<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Meditacion_Cristo_nos_precede\">Meditaci\u00f3n: Cristo nos precede.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Fiesta de la Exaltaci\u00f3n de la Santa Cruz<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abS\u00edgueme\u00bb (Lc 9, 59)<\/p>\n<p>El Salvador nos ha precedido en el camino de la pobreza. A \u00c9l le pertenecen todos los bienes del cielo y de la tierra. Para \u00c9l no presentaban ning\u00fan peligro; pod\u00eda usar de ellos al mismo tiempo que conservaba su coraz\u00f3n enteramente libre. Pero sab\u00eda muy bien que es casi imposible al ser humano poseer bienes sin subordinarse a ellos y hacerse su esclavo. Por esta raz\u00f3n lo abandon\u00f3 todo, y con su ejemplo nos ha ense\u00f1ado, a\u00fan m\u00e1s que con sus palabras, que s\u00f3lo lo posee todo el que no posee nada. Su nacimiento en un establo y su hu\u00edda a Egipto nos hacen comprender ya, que el Hijo del hombre no tendr\u00eda un lugar donde reposar la cabeza. El que quiera seguirle debe saber que nosotros no tenemos aqu\u00ed abajo una morada permanente. Cuanto m\u00e1s vivamente tomemos conciencia de ello, m\u00e1s ardientemente tenderemos hacia nuestra morada futura y exultaremos s\u00f3lo de pensar que tenemos derecho de ciudadan\u00eda en el cielo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_XXIII_papa\">San Juan XXIII, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Diario_del_alma_La_voluntad_de_Dios_es_mi_paz\">Diario del alma: La voluntad de Dios es mi paz.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Junio 1957 (antes de su elecci\u00f3n al Papado)<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTe seguir\u00e9 adondequiera que vayas\u00bb (Lc 9, 57).<\/p>\n<p>\u201cEn el atardecer, danos tu luz, Se\u00f1or.\u201d Estamos en el atardecer. Estoy en los  sesenta-y-seis a\u00f1os de mi vida que es un don magn\u00edfico del Padre celestial. Las dos  terceras partes de mis contempor\u00e1neos han pasado ya a la otra vida. As\u00ed que yo  tambi\u00e9n me tengo que preparar para el gran momento. El pensamiento de la  muerte no me produce inquietud&#8230; Mi salud es excelente y todav\u00eda robusta, pero no  me tengo que fiar. Me quiero preparar a poder responder: \u201cAqu\u00ed estoy\u201d, a la  llamada, tal vez inesperada. La vejez \u2013que es otro gran don del Se\u00f1or- tiene que  ser para m\u00ed motivo de callada alegr\u00eda interior y de abandono diario al Se\u00f1or mismo,  al que me dirijo como un ni\u00f1o hacia los brazos abiertos de su padre.<\/p>\n<p>Mi ya larga y humilde vida se ha ido devanando como una madeja bajo el signo de  la simplicidad y de la pureza. No me cuesta nada reconocer y repetir que no soy  m\u00e1s ni valgo m\u00e1s que un pobre pordiosero. El Se\u00f1or me hizo nacer en el seno de  una familia pobre. El ha pensado en todo. Yo le he dejado hacer&#8230; Es verdad que  \u201cla voluntad de Dios es mi paz.\u201d Y mi esperanza est\u00e1 puesta totalmente en la  misericordia de Jes\u00fas&#8230;<\/p>\n<p>Pienso que el Se\u00f1or me tiene reservado, para mi completa mortificaci\u00f3n y  purificaci\u00f3n, para admitirme en su gozo eterno, alguna gran aflicci\u00f3n o pena, del  cuerpo y del esp\u00edritu antes de que me muera. Bien, pues, lo acepto de todo  coraz\u00f3n, que sirva todo para su mayor gloria y el bien de mi alma y de mis  queridos hijos espirituales. Temo la debilidad de mi resistencia y le pido que me  ayude ya que no tengo casi ninguna confianza en m\u00ed mismo, pero una total  confianza en el Se\u00f1or Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Hay dos puertas que dan al para\u00edso: la inocencia y la penitencia. \u00bfQui\u00e9n puede  pretender, oh hombre fr\u00e1gil, encontrar la primera abierta de par en par? Pero la  segunda es acceso seguro. Jes\u00fas pas\u00f3 por ella con su cruz cargado, expiando  nuestros pecados. El nos invita a seguirlo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Francisco_Javier\">San Francisco Javier<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_Los_peligros_en_el_camino\">Carta: Los peligros en el camino.<\/span><\/h3>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTe seguir\u00e9 adonde vayas\u00bb (Lc 9, 57)<\/p>\n<p>En esta misi\u00f3n existen peligros m\u00e1s grandes que el veneno y que la muerte  violenta&#8230; En primer lugar la p\u00e9rdida de la esperanza y de la confianza en Dios,  siendo as\u00ed que es por su amor y servicio que queremos dar a conocer su Ley, y a  Jesucristo, su Hijo, nuestro Redentor y Se\u00f1or, como muy buen sabe. Puesto que es  por su gran misericordia que nos ha comunicado estos deseos, y viendo los peligros  que nos pueden llegar por su servicio, es un peligro incomparablemente superior a  los males que nos pueden causar todos los enemigos de Dios, el que ahora nos  falte la confianza en su misericordia y su poder. Si es importante para su m\u00e1s  grande servicio, Dios nos guardar\u00e1 de todos los peligros de esta vida, y sin su  permiso y su autorizaci\u00f3n, los demonios y sus ministros ning\u00fan mal nos pueden  hacer. Por eso nuestra  seguridad reside en la palabra del Se\u00f1or: \u00abEl que ame su  vida, seg\u00fan este mundo, la perder\u00e1, y el que la pierda por Dios, la  encontrar\u00e1\u00bb (Jn  12,25). Y en esta otra semejante : \u00abEl que mete la mano en el arado y mira hacia  atr\u00e1s, no es apto para el Reino de Dios\u00bb.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Catequesis_28-10-1987_Quien_es_ese_que_llama\">Catequesis (28-10-1987): \u00bfQui\u00e9n es ese que llama?.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Audiencia General<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abS\u00edgueme\u00bb (Lc 9, 59)<\/p>\n<p>[&#8230;] 3. Jes\u00fas llama a seguirle personalmente. Podemos decir que esta llamada <i>est\u00e1 en el centro mismo del Evangelio<\/i>. Por una parte Jes\u00fas lanza esta llamada; por otra o\u00edmos hablar a los Evangelistas de hombres que lo siguen, y a\u00fan m\u00e1s, de algunos de ellos que lo dejan todo para seguirlo.<\/p>\n<p>Pensemos en todas las llamadas de las que nos han dejado noticia los Evangelistas: \u201cUn disc\u00edpulo le dijo: Se\u00f1or, perm\u00edteme ir primero a sepultar a mi padre; pero Jes\u00fas le respondi\u00f3:<i>S\u00edgueme<\/i> y deja a los muertos sepultar a sus muertos\u201d (<i>Mt<\/i> 8, 21-22): forma dr\u00e1stica de decir: d\u00e9jalo todo inmediatamente por M\u00ed. Esta es la redacci\u00f3n de Mateo. Lucas a\u00f1ade la connotaci\u00f3n apost\u00f3lica de esta vocaci\u00f3n: \u201cT\u00fa vete y anuncia el reino de Dios\u201d (<i>Lc<\/i> 9, 60). En otra ocasi\u00f3n, al pasar junto a la mesa de los impuestos, dijo y casi impuso a Mateo, quien nos atestigua el hecho: \u201cS\u00edgueme. Y \u00e9l, levant\u00e1ndose lo sigui\u00f3\u201d (<i>Mt<\/i> 9, 9; cf. <i>Mc<\/i> 2, 13-14).<\/p>\n<p>Seguir a Jes\u00fas significa muchas veces no s\u00f3lo dejar las ocupaciones y romper los lazos que hay en el mundo, sino tambi\u00e9n distanciarse de la agitaci\u00f3n en que se encuentra e incluso dar los propios bienes a los pobres. No todos son capaces de hacer ese desgarr\u00f3n radical: no lo fue el joven rico, a pesar de que desde ni\u00f1o hab\u00eda observado la ley y quiz\u00e1 hab\u00eda buscado seriamente un camino de perfecci\u00f3n, pero \u201cal o\u00edr esto (es decir, la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas), se fue triste, porque ten\u00eda muchos bienes\u201d (<i>Mt <\/i>19, 22; <i>Mc<\/i> 10, 22). Sin embargo, otros no s\u00f3lo aceptan el \u201cS\u00edgueme\u201d, sino que, como Felipe de Betsaida, sienten la necesidad de comunicar a los dem\u00e1s su convicci\u00f3n de haber encontrado al Mes\u00edas (cf. <i>Jn <\/i>1, 43 ss.). Al mismo Sim\u00f3n es capaz de decirle desde el primer encuentro: \u201cT\u00fa ser\u00e1s llamado Cefas (que quiere decir, Pedro)\u201d (<i>Jn<\/i> 1, 42). El Evangelista Juan hace notar que Jes\u00fas \u201cfij\u00f3 la vista en \u00e9l\u201d: en esa mirada intensa estaba el \u201cS\u00edgueme\u201d m\u00e1s fuerte y cautivador que nunca. Pero parece que Jes\u00fas, dada la vocaci\u00f3n totalmente especial de Pedro (y quiz\u00e1 tambi\u00e9n su temperamento natural), quiera hacer madurar poco a poco su capacidad de valorar y aceptar esa invitaci\u00f3n. En efecto, el \u201cS\u00edgueme\u201d literal llegar\u00e1 para Pedro despu\u00e9s del lavatorio de los pies, durante la \u00faltima Cena (cf. <i>Jn <\/i>13, 36), y luego, de modo definitivo, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, a la orilla del lago de Tiber\u00edades (cf. <i>Jn <\/i>21, 19).<\/p>\n<p>4. No cabe duda que Pedro y los Ap\u00f3stoles \u2014excepto Judas\u2014 comprenden y aceptan la llamada a seguir a Jes\u00fas como una donaci\u00f3n total de s\u00ed y de sus cosas para la causa del anuncio del reino de Dios. Ellos mismos recordar\u00e1n a Jes\u00fas por boca de Pedro: \u201cPues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido\u201d (<i>Mt<\/i> 19, 27). Lucas a\u00f1ade: \u201ctodo lo que ten\u00edamos\u201d (<i>Lc <\/i>18, 28). Y el mismo Jes\u00fas parece que quiere precisar de \u201cqu\u00e9\u201d se trata al responder a Pedro. \u201cEn verdad os digo que ninguno que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres e hijos por amor al reino de Dios dejar\u00e1 de recibir mucho m\u00e1s en este siglo, y la vida eterna en el venidero\u201d (<i>Lc<\/i> 18, 29-30).<\/p>\n<p>[&#8230;]\u00a0Y nosotros nos preguntamos una vez m\u00e1s: \u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste que llama con autoridad a seguirlo, predice odio, insultos y persecuciones de todo g\u00e9nero (cf<i>. Lc<\/i> 6, 22), y promete \u201crecompensa en los cielos\u201d? S\u00f3lo un Hijo del hombre que ten\u00eda la conciencia de ser Hijo de Dios pod\u00eda hablar as\u00ed. En este sentido lo entendieron los Ap\u00f3stoles y los disc\u00edpulos, que nos transmitieron su revelaci\u00f3n y su mensaje. En este sentido queremos entenderlo nosotros tambi\u00e9n, dici\u00e9ndole de nuevo con el Ap\u00f3stol Tom\u00e1s: \u201cSe\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo\u201d.<\/p>\n<h3><span id=\"Homilia_05-07-1986_Llamada_que_abarca_toda_la_existencia\">Homil\u00eda (05-07-1986): Llamada que abarca toda la existencia<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Misa de Ordenaci\u00f3n Sacerdotal. Medell\u00edn, Colombia. 28 de octubre de 1987.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abS\u00edgueme\u00bb (Lc 9, 59).<\/p>\n<p>[S\u00edgueme&#8230;] Se trata, bien es verdad, de un seguimiento sacrificado, que excluye toda forma de instalaci\u00f3n exigiendo la mayor disponibilidad, como es debido a quien no tiene donde reclinar la cabeza (Cf. <i>Lc<\/i> 9, 57-62).\u00a0 Es un compromiso que abarca la existencia toda, sin aplazamientos, sin componendas, tal como lo exige el Mes\u00edas, el Hijo de Dios, por cuya palabra la tempestad se serena, los enfermos son curados, son evangelizados los pobres, expulsados los demonios, reconciliada la humanidad y regenerada la vida. Exige el pleno sometimiento a la voluntad del Padre, lo cual os puede llevar, como a Pedro, a donde no hubiereis querido ir (cf. <i>Jn<\/i> 21,18).\u00a0 Pero El siempre va delante, llevando amorosamente la misma cruz que pone sobre nuestras espaldas y que El hace m\u00e1s llevadera. En efecto, dice el Se\u00f1or: \u201cMi yugo es suave y mi carga ligera (<i>Mt<\/i> 11,30)\u201d.<\/p>\n<p>La vida que corresponde a estas exigencias, la vida en el nombre de este amor, abre delante de nosotros, al mismo tiempo, la <i>perspectiva del gozo divino<\/i>. \u201cOs he dicho esto, para que mi gozo est\u00e9 en vosotros, y vuestro gozo sea colmado\u201d (<i>Jn<\/i> 15, 11).\u00a0 Es el \u201cverdadero gozo pascual\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_presbyterorum-ordinis_sp.html\">Presbyterorum Ordinis<\/a><\/i>, 11),\u00a0 como caracter\u00edstica de la identidad sacerdotal y como preludio al florecimiento de vocaciones sacerdotales.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed <i>la vocaci\u00f3n sacerdotal<\/i> y el servicio o ministerio sacerdotal en el Pueblo de Dios.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_17-02-1988_Pobreza_de_Cristo\">Catequesis (17-02-1988): Pobreza de Cristo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Audiencia General<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abSe despoj\u00f3 de s\u00ed mismo\u00bb<\/p>\n<p>[&#8230;] 3. En este contexto, el <i>hacerse semejante a los hombres<\/i> comport\u00f3<i> una renuncia voluntaria <\/i>[de Cristo], que se extendi\u00f3 incluso a los &#8220;privilegios&#8221; que \u00c9l habr\u00eda podido gozar como hombre. Efectivamente, asumi\u00f3 &#8220;la condici\u00f3n de siervo&#8221;. No <i>quiso pertenecer a las categor\u00edas de los poderosos<\/i>, quiso ser como el que sirve: pues, &#8220;el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir&#8221; (<i>Mc<\/i> 10, 45).<\/p>\n<p>4. De hecho, vemos en los Evangelios que<i> la vida<\/i> terrena <i>de Cristo<\/i> estuvo marcada desde el comienzo con<i> el sello de la pobreza<\/i>. Esto se pone de relieve ya en la narraci\u00f3n del nacimiento, cuando el Evangelista Lucas hace notar que &#8220;no ten\u00edan sitio (Mar\u00eda y Jos\u00e9) en el alojamiento&#8221; y que Jes\u00fas fue dado a luz en un establo y <i>acostado en un pesebre<\/i> (cf. <i>Lc<\/i> 2, 7). Por Mateo sabemos que ya en los primeros meses de su vida <i>experiment\u00f3 la suerte del pr\u00f3fugo<\/i> (cf. <i>Mt <\/i>2, 13-15). La vida escondida en Nazaret se desarroll\u00f3 en condiciones extremadamente modestas, las de una familia cuyo jefe era un carpintero (cf. <i>Mt<\/i> 13, 55), y en el mismo oficio trabajaba Jes\u00fas con su padre putativo (cf.<i> Mc<\/i> 6, 3). Cuando comenz\u00f3 su ense\u00f1anza, <i>una extrema pobreza<\/i> sigui\u00f3 acompa\u00f1\u00e1ndolo, como atestigua de alg\u00fan modo \u00c9l mismo refiri\u00e9ndose a la precariedad de sus condiciones de vida, impuestas por su ministerio de evangelizaci\u00f3n. &#8220;Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene d\u00f3nde reclinar la cabeza&#8221; (<i>Lc <\/i>9, 58).<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_21-07-1993_Pobreza_del_clero\">Catequesis (21-07-1993): Pobreza del clero.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Audiencia General<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl presb\u00edtero y los bienes terrenos\u00bb<\/p>\n<p>[&#8230;] 5. Concluiremos esta catequesis dirigi\u00e9ndonos una vez m\u00e1s a la figura de Jesucristo, sumo Sacerdote, buen Pastor y arquetipo supremo de los sacerdotes. \u00e9l es el modelo del desprendimiento de los bienes terrenos para el presb\u00edtero que quiere conformarse con la exigencia de la pobreza evang\u00e9lica. En efecto, Jes\u00fas naci\u00f3 y vivi\u00f3 en pobreza. Amonestaba san Pablo: &#8220;Siendo rico, por vosotros se hizo pobre&#8221; (<i>2 Co<\/i> 8, 9). A una persona que quer\u00eda seguirlo, Jes\u00fas le dijo de s\u00ed mismo: &#8220;Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene d\u00f3nde reclinar la cabeza&#8221; (<i>Lc<\/i> 9,58). Esas palabras manifiestan un desasimiento completo de todas las comodidades terrenas. Con todo, no hay que deducir de ello que Jes\u00fas viviese en la miseria. Otros pasajes de los evangelios nos relatan que recib\u00eda y aceptaba invitaciones a casa de gente rica (cf. <i>Mt<\/i> 9, 10.11; <i>Mc<\/i> 2, 15.16;<i>Lc<\/i> 5,29; 7, 36; 19, 5.6), ten\u00eda colaboradores que lo ayudaban en sus necesidades econ\u00f3micas (cf. <i>Lc<\/i> 8, 2.3; <i>Mt<\/i> 27, 55; <i>Mc<\/i> 15, 40; <i>Lc<\/i> 23, 55.56) y pod\u00eda dar limosna a los pobres (cf. <i>Jn<\/i> 13, 29). Sea como fuere, no cabe la menor duda de la vida y el esp\u00edritu de pobreza que lo caracterizaban.<\/p>\n<p>El mismo esp\u00edritu de pobreza deber\u00e1 animar el comportamiento del sacerdote, caracterizando su actitud, su vida y su misma figura de pastor y hombre de Dios. Se traducir\u00e1 en desinter\u00e9s y desprendimiento del dinero, en la renuncia a toda avidez avidez de posesi\u00f3n de bienes terrenos, en un estilo de vida sencillo, en la elecci\u00f3n de una morada modesta, a la que todos tengan acceso, en el rechazo de todo lo que es o, incluso, a lo que s\u00f3lo parece lujoso, y en una tendencia creciente a la gratuidad de la entrega al servicio de Dios y de los fieles.<\/p>\n<p>6. Por \u00faltimo, a\u00f1adimos que estando llamados por Jes\u00fas, y seg\u00fan su ejemplo, a &#8220;evangelizar a los pobres&#8221;, &#8220;eviten los presb\u00edteros, y tambi\u00e9n los obispos, todo aquello que de alg\u00fan modo pudiera alejar a los pobres&#8221; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_presbyterorum-ordinis_sp.html\">Presbyterorum ordinis<\/a><\/i>, 17). Por el contrario, al alimentar en s\u00ed mismos el esp\u00edritu evang\u00e9lico de pobreza, podr\u00e1n mostrar su opci\u00f3n preferencial por los pobres, traduci\u00e9ndola en participaci\u00f3n y en obras personales y comunitarias de ayuda incluso material a los necesitados. Es un testimonio de Cristo pobre quedan hoy tantos sacerdotes, pobres y amigos de los pobres. Es una gran llama de amor encendida en la vida del clero y de la Iglesia. Si alguna vez el clero figur\u00f3 en algunos lugares entre las categor\u00edas de los ricos, hoy se siente honrado, con toda la Iglesia, de estar en primera fila entre los nuevos pobres. Es un gran progreso en el seguimiento de Cristo por el camino del Evangelio.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_12-10-1994_La_llamada\">Catequesis (12-10-1994): La llamada.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Audiencia General<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abS\u00edgueme\u00bb (Lc 9, 59)<\/p>\n<p>[&#8230;] La expresi\u00f3n m\u00e1s caracter\u00edstica de la llamada es la palabra: \u00abS\u00edgueme\u00bb (<i>Mt<\/i>8, 22; 9, 9; 19, 21; <i>Mc<\/i> 2, 14, 10, 21; <i>Lc<\/i> 9, 59; 18, 22; <i>Jn<\/i> 1, 43; 21, 19). Esa palabra manifiesta la iniciativa de Jes\u00fas. Con anterioridad, quienes deseaban seguir la ense\u00f1anza de un maestro, eleg\u00edan a la persona de la que quer\u00edan convertirse en disc\u00edpulos. Por el contrario, Jes\u00fas, con esa palabra: \u00abS\u00edgueme\u00bb, muestra que es \u00e9l quien elige a los que quiere tener como compa\u00f1eros y disc\u00edpulos. En efecto, m\u00e1s tarde dir\u00e1 a los Ap\u00f3stoles: \u00abNo me hab\u00e9is elegido vosotros a m\u00ed, sino que yo os he elegido a vosotros\u00bb (<i>Jn<\/i> 15, 16).<\/p>\n<p>En esta iniciativa de Jes\u00fas aparece una voluntad soberana, pero tambi\u00e9n un amor intenso. El relato de la llamada dirigida al joven rico permite vislumbrar ese amor. All\u00ed se lee que, cuando el joven afirma haber cumplido los mandamientos de la ley desde su juventud, Jes\u00fas, \u00abfijando en \u00e9l su mirada, le am\u00f3\u00bb (<i>Mc<\/i> 10, 21). Esa mirada penetrante, llena de amor, acompa\u00f1a su invitaci\u00f3n: \u00abAnda, vende cuanto tienes y d\u00e1selo a los pobres y tendr\u00e1s un tesoro en el cielo; luego, ven y s\u00edgueme\u00bb (<i>Mc<\/i> 10, 21). Este amor divino y humano de Jes\u00fas, tan ardiente que en un testigo de la escena qued\u00f3 muy grabado, es el mismo que se repite en toda llamada a la entrega total de s\u00ed en la vida consagrada. Como he escrito en la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031984_redemptionis-donum_sp.html\">Redemptionis donum<\/a><\/i>: \u00abEn \u00e9l se refleja <i>el eterno amor del Padre<\/i>, que \u201ctanto am\u00f3&#8230; al mundo, que le dio su unig\u00e9nito Hijo, para que todo el que crea en \u00e9l no perezca, sino que tenga la vida eterna\u201d (<i>Jn<\/i> 3, 16)\u00bb (n. 3).<\/p>\n<p>3. Tambi\u00e9n seg\u00fan el testimonio del evangelio, la llamada a seguir a Jes\u00fas implica exigencias muy amplias: el relato de la invitaci\u00f3n al joven rico destaca la renuncia a los bienes materiales; en otros casos se subraya de modo m\u00e1s expl\u00edcito la renuncia a la familia (cf., por ejemplo, <i>Lc<\/i> 9, 59-60). Por lo general, seguir a Jes\u00fas significa renunciar a todo para unirse a \u00e9l y acompa\u00f1arlo por los caminos de su misi\u00f3n. Se trata de la renuncia que aceptaron los Ap\u00f3stoles, como afirma Pedro: \u00abYa lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido\u00bb (<i>Mt<\/i> 19, 27). Precisamente al responder a Pedro Jes\u00fas indica la renuncia a los bienes humanos como elemento fundamental de su seguimiento (cf. <i>Mt<\/i> 19, 29). El Antiguo Testamento nos muestra que Dios ped\u00eda a su pueblo que lo siguiera mediante el cumplimiento de los mandamientos, pero sin formular exigencias tan radicales. Por el contrario, Jes\u00fas manifiesta su soberan\u00eda divina exigiendo una entrega absoluta a su persona, hasta el desapego total de los bienes y de los afectos terrenos.<\/p>\n<p>4. Sin embargo, conviene notar que, a\u00fan formulando las nuevas exigencias que implicaba la llamada a seguirlo, Jes\u00fas deja a los llamados la libertad de elegirlas. No son mandamientos, sino invitaciones o <i>consejos<\/i>. El amor con que Jes\u00fas llama al joven rico, no quita a \u00e9ste el poder de decidir libremente, como lo muestra el hecho de que no quiere seguirlo, por preferir los bienes que posee. El evangelista Marcos comenta que el joven \u00abse march\u00f3 entristecido, porque ten\u00eda muchos bienes\u00bb (<i>Mc<\/i> 10, 22). Jes\u00fas no lo condena por eso. Pero, a su vez, observa con cierta aflicci\u00f3n que a los ricos les resulta dif\u00edcil entrar en el reino de los cielos, y que s\u00f3lo Dios puede llevar a cabo ciertos desapegos, ciertas liberaciones interiores, que permitan responder a su llamada (cf. <i>Mc<\/i> 10, 23-27).<\/p>\n<p>5. Por otra parte, Jes\u00fas asegura que las renuncias que exige la llamada a seguirlo obtienen su recompensa, un \u00abtesoro en los cielos\u00bb, o sea, una abundancia de bienes espirituales. Promete incluso la vida eterna en el futuro, y el ciento por uno en esta vida (cf. <i>Mt<\/i> 19, 29). Ese ciento por uno se refiere a una calidad de vida superior, a una felicidad m\u00e1s alta. La experiencia nos ense\u00f1a que la vida consagrada, seg\u00fan el designio de Jes\u00fas, es una vida profundamente feliz. Esa felicidad se mide en relaci\u00f3n con la fidelidad al designio de Jes\u00fas, a pesar de que, seg\u00fan la alusi\u00f3n que hace Marcos en el mismo episodio a las persecuciones (cf. <i>Mc<\/i> 10, 10), el\u00a0<i>ciento por uno<\/i> no elimina la necesidad de asociarse a la cruz de Cristo.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_30-11-1994_Sentido_de_la_pobreza_evangelica\">Catequesis (30-11-1994): Sentido de la pobreza evang\u00e9lica.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Audiencia General<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">La pobreza evang\u00e9lica condici\u00f3n esencial de la vida consagrada<\/p>\n<p>3. Si contemplamos a este Maestro, aprendemos de \u00e9l el verdadero sentido de la pobreza evang\u00e9lica y la grandeza de la vocaci\u00f3n a seguirlo por el camino de esa pobreza. Y, ante todo, vemos que Jes\u00fas vivi\u00f3 verdaderamente como pobre. Seg\u00fan san Pablo, \u00e9l, Hijo de Dios, abraz\u00f3 la condici\u00f3n humana como una condici\u00f3n de pobreza, y en esta condici\u00f3n humana sigui\u00f3 una vida de pobreza. Su nacimiento fue el de un pobre, como indica el establo donde naci\u00f3 y el pesebre donde lo puso su madre. Durante treinta a\u00f1os vivi\u00f3 en una familia en la que Jos\u00e9 se ganaba el pan diario con su trabajo de carpintero, trabajo que despu\u00e9s \u00e9l mismo comparti\u00f3 (cf. <i>Mt<\/i> 13, 55; <i>Mc<\/i> 6, 3). En su vida p\u00fablica pudo decir de s\u00ed: \u00abEl Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza\u00bb (<i>Lc<\/i> 9, 58), para indicar su entrega total a la misi\u00f3n mesi\u00e1nica en condiciones de pobreza. Y muri\u00f3 como esclavo y pobre, despojado literalmente de todo, en la cruz. Hab\u00eda elegido ser pobre hasta el fondo.<\/p>\n<p>4. Jes\u00fas proclam\u00f3 las bienaventuranzas de los pobres: \u00abBienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios\u00bb (<i>Lc<\/i> 6, 20). A este respecto, hay que recordar que ya en el antiguo Testamento se hab\u00eda hablado de los \u00abpobres del Se\u00f1or\u00bb (cf. <i>Sal<\/i> 74, 19; 149, 4 s), objeto de la benevolencia divina (cf. <i>Is<\/i> 49, 13; 66, 2). No se trataba simplemente de personas que se hallaban en un estado de indigencia, sino m\u00e1s bien de personas humildes que buscaban a Dios y se pon\u00edan con confianza bajo su protecci\u00f3n. Estas disposiciones de humildad y confianza aclaran la expresi\u00f3n que emplea el evangelista Mateo en la versi\u00f3n de las bienaventuranzas: \u00abBienaventurados los pobres de esp\u00edritu\u00bb (<i>Mt<\/i> 5, 3). Son <i>pobres de esp\u00edritu<\/i>todos los que no ponen su confianza en el dinero o en los bienes materiales, sino que, por el contrario, se abren al reino de Dios. Pero es precisamente \u00e9ste el valor de la pobreza que Jes\u00fas alaba y aconseja como opci\u00f3n de vida, que puede incluir una renuncia voluntaria a los bienes, y precisamente en favor de los pobres. Es un <i>privilegio de algunos<\/i> ser elegidos y llamados por \u00e9l para seguir este camino.<\/p>\n<h3><span id=\"Catequesis_07-12-1994_Obediencia\">Catequesis (07-12-1994): Obediencia.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Audiencia General<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">S\u00edgueme<\/p>\n<p>1. Cuando Jes\u00fas llam\u00f3 a los disc\u00edpulos a seguirlo, les inculc\u00f3 la necesidad de <i>una obediencia a su persona<\/i>. No se trataba s\u00f3lo de la observancia com\u00fan de la ley divina y de los dictados de la conciencia humana recta y veraz, sino de un compromiso mucho mayor. Seguir a Cristo significaba aceptar cumplir lo que \u00e9l en persona mandaba y ponerse bajo su direcci\u00f3n al servicio del Evangelio, para la llegada del reino de Dios (cf. <i>Lc<\/i> 9, 60. 62).<\/p>\n<p>Por ello, adem\u00e1s de los compromisos del celibato y la pobreza, con su <i>s\u00edgueme<\/i> Jes\u00fas ped\u00eda tambi\u00e9n el de una obediencia que constitu\u00eda la extensi\u00f3n a los disc\u00edpulos de su obediencia al Padre, en su condici\u00f3n de Verbo encarnado, convertido en Siervo de Yahveh\u00bb (cf. <i>Is<\/i> 42, 1; 52, 13-53, 12; <i>Flp<\/i> 2, 7). Al igual que la pobreza y la castidad, tambi\u00e9n la obediencia caracterizaba el cumplimiento de la misi\u00f3n de Jes\u00fas; m\u00e1s a\u00fan, era su principio fundamental, traducido en el sentimiento viv\u00edsimo que lo impulsaba a decir: \u00abMi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra\u00bb (<i>Jn<\/i> 4, 34; cf. <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031984_redemptionis-donum_sp.html\">Redemptionis donum<\/a><\/i>, 13). El Evangelio atestigua que en virtud de esta actitud Jes\u00fas llega con plena entrega al sacrificio de la cruz, cuando \u2015como escribe san Pablo\u2015 \u00e9l, que era de naturaleza divina, \u00abse humill\u00f3 a s\u00ed mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz\u00bb (<i>Flp<\/i> 2, 8). <i>La carta a los Hebreos subraya<\/i> que Jesucristo \u00aba\u00fan siendo Hijo, con lo que padeci\u00f3 experiment\u00f3 la obediencia\u00bb (<i>Hb<\/i> 5, 8).<\/p>\n<p>Jes\u00fas mismo revel\u00f3 que su esp\u00edritu tend\u00eda a la oblaci\u00f3n total de s\u00ed, casi por un misterioso<i>pondus crucis<\/i>, una especie de ley de gravedad de la vida inmolada, que tendr\u00eda su manifestaci\u00f3n suprema en la oraci\u00f3n de Getseman\u00ed: \u00ab\u00a1Abb\u00e1, Padre!; todo es posible para ti; aparta de m\u00ed esta copa; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras t\u00fa\u00bb (<i>Mc<\/i> 14, 36).<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Angelus_27-06-2010_Trabajar_con_Cristo\">\u00c1ngelus (27-06-2010): Trabajar con Cristo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">27 de junio de 2010.<\/p>\n<p>[&#8230;]\u00a0El evangelista san Lucas nos presenta a Jes\u00fas que, mientras va de camino a Jerusal\u00e9n, se encuentra con algunos hombres, probablemente j\u00f3venes, que prometen seguirlo dondequiera que vaya. Con ellos se muestra muy exigente, advirti\u00e9ndoles que \u00abel Hijo del hombre \u2014es decir \u00e9l, el Mes\u00edas\u2014 no tiene donde reclinar su cabeza\u00bb, es decir, no tiene una morada estable, y que quien elige trabajar con \u00e9l en el campo de Dios ya no puede dar marcha atr\u00e1s (cf. <em>Lc<\/em> 9, 57-58.61-62). A otro en cambio Cristo mismo le dice: \u00abS\u00edgueme\u00bb, pidi\u00e9ndole un corte radical con los v\u00ednculos familiares (cf. <em>Lc<\/em> 9, 59-60). Estas exigencias pueden parecer demasiado duras, pero en realidad expresan la novedad y la prioridad absoluta del reino de Dios, que se hace presente en la Persona misma de Jesucristo. En \u00faltima instancia, se trata de la radicalidad debida al Amor de Dios, al cual Jes\u00fas mismo es el primero en obedecer. Quien renuncia a todo, incluso a s\u00ed mismo, para seguir a Jes\u00fas, entra en una nueva dimensi\u00f3n de la libertad, que san Pablo define como \u00abcaminar seg\u00fan el Esp\u00edritu\u00bb (cf. <em>Ga<\/em> 5, 16). \u00abPara ser libres nos libert\u00f3 Cristo\u00bb \u2014escribe el Ap\u00f3stol\u2014 y explica que esta nueva forma de libertad que Cristo nos consigui\u00f3 consiste en estar \u00ablos unos al servicio de los otros\u00bb (<em>Ga<\/em> 5, 1.13). Libertad y amor coinciden. Por el contrario, obedecer al propio ego\u00edsmo conduce a rivalidades y conflictos.<\/p>\n<p>[Queridos amigos, est\u00e1 llegando a su fin el mes de junio, caracterizado por la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n de Cristo. Precisamente en la fiesta del Sagrado Coraz\u00f3n renovamos con los sacerdotes del mundo entero nuestro compromiso de santificaci\u00f3n. Hoy quiero invitar a todos a contemplar el misterio del Coraz\u00f3n divino-humano del Se\u00f1or Jes\u00fas, para beber de la fuente misma del Amor de Dios. Quien fija su mirada en ese Coraz\u00f3n atravesado y siempre abierto por amor a nosotros, siente la verdad de esta invocaci\u00f3n: \u00abS\u00e9 t\u00fa, Se\u00f1or, mi \u00fanico bien\u00bb (Salmo responsorial), y est\u00e1 dispuesto a dejarlo todo para seguir al Se\u00f1or. \u00a1Oh Mar\u00eda, que correspondiste sin reservas a la llamada divina, ruega por nosotros!]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>57 Mientras iban de camino, le dijo uno: \u00abTe seguir\u00e9 adondequiera que vayas\u00bb. 58 Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abLas zorras tienen madrigueras, y los p\u00e1jaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza\u00bb. 59 A otro le dijo: \u00abS\u00edgueme\u00bb. \u00c9l respondi\u00f3: \u00abSe\u00f1or, d\u00e9jame primero ir a enterrar a mi padre\u00bb. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-9-57-62-disposiciones-para-el-seguimiento\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 9, 57-62: Disposiciones para el seguimiento\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41492","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41492","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41492"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41492\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41492"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41492"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41492"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}