{"id":41493,"date":"2016-10-07T23:34:43","date_gmt":"2016-10-08T04:34:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-10-1-12-mision-de-los-setenta-y-dos\/"},"modified":"2016-10-07T23:34:43","modified_gmt":"2016-10-08T04:34:43","slug":"lc-10-1-12-mision-de-los-setenta-y-dos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-10-1-12-mision-de-los-setenta-y-dos\/","title":{"rendered":"Lc 10, 1-12: Misi\u00f3n de los setenta y dos"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">1<\/span> Despu\u00e9s de esto, design\u00f3 el Se\u00f1or otros setenta y dos, y los mand\u00f3 delante de \u00e9l, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir \u00e9l. <span class=\"versiculo\">2<\/span> Y les dec\u00eda: \u00abLa mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al due\u00f1o de la mies que env\u00ede obreros a su mies. <span class=\"versiculo\">3<\/span> \u00a1Poneos en camino! Mirad que os env\u00edo como corderos en medio de lobos. <span class=\"versiculo\">4<\/span> No llev\u00e9is bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no salud\u00e9is a nadie por el camino. <span class=\"versiculo\">5<\/span> Cuando entr\u00e9is en una casa, decid primero: \u201cPaz a esta casa\u201d. <span class=\"versiculo\">6<\/span> Y si all\u00ed hay gente de paz, descansar\u00e1 sobre ellos vuestra paz; si no, volver\u00e1 a vosotros. <span class=\"versiculo\">7<\/span> Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No and\u00e9is cambiando de casa en casa. <span class=\"versiculo\">8<\/span> Si entr\u00e1is en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, <span class=\"versiculo\">9<\/span> curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: \u201cEl reino de Dios ha llegado a vosotros\u201d. <span class=\"versiculo\">10<\/span> Pero si entr\u00e1is en una ciudad y no os reciben, saliendo a sus plazas, decid: <span class=\"versiculo\">11<\/span> \u201cHasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado\u201d. <span class=\"versiculo\">12<\/span> Os digo que aquel d\u00eda ser\u00e1 m\u00e1s llevadero para Sodoma que para esa ciudad. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<p>Para la Catena Aurea se pueden ver esta per\u00edcopa: <a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/lc-10_01-12-y-17-20\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" title=\"Catena Aurea (temporal)\"><strong>Lc 10, 1-12.17-20<\/strong><\/a><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_papa\">San Gregorio Magno, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_El_Senor_viene_detras_de_sus_predicadores\">Homil\u00eda: El Se\u00f1or viene detr\u00e1s de sus predicadores<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda 17 sobre los evangelios, 1-3: PL 76, 1139.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLos mand\u00f3 delante de \u00e9l, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir \u00e9l\u00bb (Lc 10,1).<\/p>\n<p>Nuestro Se\u00f1or y Salvador, hermanos muy amados, nos ense\u00f1a unas veces con sus palabras, otras con sus obras. Sus hechos, en efecto, son normas de conducta, ya que con ellos nos da a entender t\u00e1citamente lo que debemos hacer. Manda a sus disc\u00edpulos a predicar de dos en dos, ya que es doble el precepto de la caridad, a saber, el amor de Dios y el del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or env\u00eda a los disc\u00edpulos a predicar de dos en dos, y con ello nos indica sin palabras que el que no tiene caridad para con los dem\u00e1s no puede aceptar, en modo alguno, el ministerio de la predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con raz\u00f3n se dice que <i>los mand\u00f3 por delante a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir \u00e9l. <\/i> En efecto, el Se\u00f1or viene detr\u00e1s de sus predicadores, ya que, habiendo precedido la predicaci\u00f3n, viene entonces el Se\u00f1or a la morada de nuestro interior, cuando \u00e9sta ha sido preparada por las palabras de exhortaci\u00f3n, que han abierto nuestro esp\u00edritu a la verdad. En este sentido, dice Isa\u00edas a los predicadores: <i>Preparadle un camino al Se\u00f1or; allanad una calzada para nuestro Dios. <\/i>Por esto, les dice tambi\u00e9n el salmista: <i> Alfombrad el camino del que sube sobre el ocaso. <\/i>Sobre el ocaso, en efecto, sube el Se\u00f1or, ya que en el declive de su pasi\u00f3n fue precisamente cuando, por su resurrecci\u00f3n, puso m\u00e1s plenamente de manifiesto su gloria. Sube sobre el ocaso, porque, con su resurrecci\u00f3n, pisote\u00f3 la muerte que hab\u00eda sufrido. Por esto, nosotros alfombramos el camino del que sube sobre el ocaso cuando os anunciamos su gloria, para que \u00e9l, viniendo a continuaci\u00f3n, os ilumine con su presencia amorosa.<\/p>\n<p>Escuchemos lo que dice el Se\u00f1or a los predicadores que env\u00eda a sus campos: <i>La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Se\u00f1or de la mies que mande trabajadores a su mies. <\/i>Por tanto, para una mies abundante son pocos los trabajadores; al escuchar esto, no podemos dejar de sentir una gran tristeza, porque hay que reconocer que, si bien hay personas que desean escuchar cosas buenas, faltan, en cambio, quienes se dediquen a anunciarlas. Mirad c\u00f3mo el mundo est\u00e1 lleno de sacerdotes, y, sin embargo, es muy dif\u00edcil encontrar un trabajador para la mies del Se\u00f1or; porque hemos recibido el ministerio sacerdotal, pero no cumplimos con los deberes de este ministerio.<\/p>\n<p>Pensad, pues, amados hermanos, pensad bien en lo que dice el Evangelio: <i>Rogad al Se\u00f1or de la mies que mande trabajadores a su mies. <\/i>Rogad tambi\u00e9n por nosotros, para que nuestro trabajo en bien vuestro sea fructuoso y para que nuestra voz no deje nunca de exhortaros, no sea que, despu\u00e9s de haber recibido el ministerio de la predicaci\u00f3n, seamos acusados ante el justo Juez por nuestro silencio.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo\">San Agust\u00edn, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Envio_Cristo_a_los_segadores_con_la_hoz_del_evangelio\">Serm\u00f3n: Envi\u00f3 Cristo a los segadores con la hoz del evangelio.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 101, 1.2.3.11 : PL 38, 605.606.607.610.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLa mies es abundante y los obreros pocos\u00bb (Lc 10,2).<\/p>\n<p>En la lectura evang\u00e9lica que acaba de proclam\u00e1rsenos, se nos invita a indagar cu\u00e1l sea la mies de la que dice el Se\u00f1or: <i>La mies es abundante y los obreros pocos: rogad, pues, al due\u00f1o de la mies que mande obreros a su mies. <\/i>Entonces agreg\u00f3 a sus doce disc\u00edpulos \u2014a quienes nombr\u00f3 ap\u00f3stoles\u2014 otros setenta y dos y los mand\u00f3 a todos \u2014como se deduce de sus palabras\u2014 a la mies ya en saz\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l era, pues, aquella mies? Esa mies no hay que buscarla ciertamente entre los gentiles, donde nada se hab\u00eda sembrado. No queda otra alternativa que entenderla de la mies que hab\u00eda en el pueblo jud\u00edo. A esta mies vino el due\u00f1o de la mies, a esta mies mand\u00f3 a los segadores: a los gentiles no les envi\u00f3 segadores, sino sembradores. Debemos, por consiguiente, entender que la cosecha se llev\u00f3 a cabo en el pueblo jud\u00edo, y la sementera en los pueblos paganos. De entre esta mies fueron elegidos los ap\u00f3stoles, pues, al segarla, ya estaba madura, porque la hab\u00edan previamente sembrado los profetas. Es una delicia contemplar los campos de Dios y recrearse viendo sus dones y a los obreros trabajando en sus campos.<\/p>\n<p>Estad, pues, atentos y deleitaos conmigo en la contemplaci\u00f3n de los campos de Dios y, en ellos, dos clases de mies: una, ya cosechada, y otra todav\u00eda por cosechar: cosechada ya en el pueblo jud\u00edo, todav\u00eda por cosechar en los pueblos paganos. Vamos a tratar de demostrarlo. Y \u00bfc\u00f3mo hacerlo sino acudiendo a la Escritura de Dios, el due\u00f1o de la mies? Pues bien, en el presente cap\u00edtulo hallamos escrito: <i>La mies es abundante y los obreros pocos: rogad, pues, al due\u00f1o de la mies que mande obreros a su mies. <\/i>En otro lugar el Se\u00f1or dijo a sus disc\u00edpulos: <i>\u00bfNo dec\u00eds vosotros que todav\u00eda queda lejos el verano? Levantad los ojos y contemplad los campos, que est\u00e1n ya dorados para la siega. <\/i>Y a\u00f1adi\u00f3: <i>Otros sudaron y vosotros recog\u00e9is el fruto de sus sudores. <\/i>Trabajaron Abrah\u00e1n, Isaac, Jacob, Mois\u00e9s, los profetas; trabajaron sembrando y al llegar el Se\u00f1or se encontr\u00f3 con una mies ya madura. Enviados segadores con la hoz del evangelio, acarrearon las gavillas a la era del Se\u00f1or, donde hab\u00eda de ser trillado Esteban.<\/p>\n<p>En este momento aparece en escena Pablo, y es enviado a los gentiles. Y al hacer valer la gracia que \u00e9l ha recibido como un don particular y personal, no oculta este extremo. El nos dice efectivamente en sus escritos que fue enviado a predicar el evangelio all\u00ed donde el nombre de Cristo era desconocido. Y como aquella cosecha es ya una cosa hecha, fij\u00e9monos en esta mies, que somos nosotros. Sembraron los ap\u00f3stoles y los profetas. Sembr\u00f3 el mismo Se\u00f1or, ya que \u00e9l estaba presente en los ap\u00f3stoles y porque el mismo Cristo recolect\u00f3. Sin \u00e9l, en efecto, ellos no pueden hacer nada, mientras que \u00e9l es perfecto sin ellos. Por eso les dijo: <i>Porque sin m\u00ed no pod\u00e9is hacer nada. <\/i>Y una vez que Cristo se decidi\u00f3 a sembrar entre los gentiles, \u00bfqu\u00e9 es lo que dice? <i>Sali\u00f3 el sembradora sembrar. <\/i>Y all\u00ed son enviados los obreros a segar.<\/p>\n<p>Que estos ap\u00f3stoles de Cristo, predicadores del evangelio, que no se detienen a saludar a nadie por el camino, esto es, que no buscan ni hacen otra cosa que anunciar el evangelio con genuina caridad, vengan a casa y digan: <i>Paz a esta casa. <\/i>No lo dicen s\u00f3lo de boquita: escancian de lo que est\u00e1n llenos; predican la paz y poseen la paz. As\u00ed pues, el que rebosa paz y saluda: <i>Paz a esta casa, si all\u00ed hay gente de paz descansar\u00e1 sobre ellos su paz.<\/i><\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario\">Comentario:.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Comentario al evangelio de Lucas, 7, 45.49.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abos env\u00edo como corderos en medio de lobos\u00bb (Lc 10,3).<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas mand\u00f3 a los disc\u00edpulos ir a su mies, que hab\u00eda sido bien sembrada por el Verbo del Padre, pero que necesitaba ser trabajada, cultivada, cuidada con solicitud para que los p\u00e1jaros no saquearan la simiente, les dijo: \u00abMirad que os mando como corderos en medio de lobos\u00bb&#8230; El Buen Pastor no pod\u00eda temer a los lobos para su reba\u00f1o; sus disc\u00edpulos no fueron enviados para ser una presa, sino para difundir la gracia. La solicitud del Buen Pastor hace que los lobos no puedan emprender nada contra los corderos que env\u00eda; les env\u00eda para que se cumpla la profec\u00eda de Isa\u00edas: \u00abLlegar\u00e1 el d\u00eda en que lobos y corderos pacer\u00e1n juntos\u00bb (Is 65,25)&#8230; Por otra parte \u00bfno han sido enviados los disc\u00edpulos con la orden de no llevar ni tan siquiera un bast\u00f3n en la mano?&#8230;<\/p>\n<p>Lo que el humilde Se\u00f1or les ha mandado, sus disc\u00edpulo los cumplen por la pr\u00e1ctica de la humildad. Porque les env\u00eda a sembrar la fe no por obligaci\u00f3n sino por la ense\u00f1anza; no haciendo servir la fuerza de su poder, sino exaltando la doctrina de la humildad. Y juzg\u00f3 necesario unir la paciencia a la humildad, y de ah\u00ed el testimonio de Pedro en favor de Cristo: \u00abCuando lo insultaban no devolv\u00eda el insulto; cuando lo golpeaban, no devolv\u00eda los golpes\u00bb (1Pe 2,23).<\/p>\n<p>Todo eso quiere decir: \u00abSed mis imitadores: abandonad el gusto por la venganza, a los golpes arrogantes responded devolviendo el mal a trav\u00e9s de una paciencia que perdona. Que nadie imite por su propia cuenta lo que reprende de otro; la suavidad es la mejor respuesta a los insolentes\u00bb.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Agust\u00edn, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_El_dueno_de_la_casa\">Serm\u00f3n: El due\u00f1o de la casa.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 101 : PL 38, 6055.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abRogad al due\u00f1o de la mies que env\u00ede obreros a su mies\u00bb (Lc 10,2).<\/p>\n<p>El evangelio que acabamos de leer nos invita a buscar cu\u00e1l es esta cosecha que nos dice el Se\u00f1or: \u201cLa cosecha es abundante, los obreros son pocos. Pedid al due\u00f1o de la casa que mande obreros a su cosecha\u201d. Es entonces cuando envi\u00f3, adem\u00e1s de los doce disc\u00edpulos a quienes nombr\u00f3 ap\u00f3stoles (\u201cenviados\u201d), a otras setenta-y-dos  personas. Tal como se desprende de sus propias palabras, a todos los envi\u00f3 a una cosecha ya preparada. \u00bfA qu\u00e9 cosecha? Seguro que no iban a cosechar entre los paganos donde nadie hab\u00eda sembrado. Es, pues, de pensar, que la cosecha se hizo entre los jud\u00edos; es para esta cosecha que vino su propio due\u00f1o. A los otros pueblos no manda cosechadores sino sembradores. Entre los jud\u00edos, pues, la cosecha; en otras partes, la siembra. Y es, ciertamente, cosechando entre los jud\u00edos que ha escogido a los ap\u00f3stoles; era el tiempo de la cosecha, \u00e9sta estaba madura porque antes, los profetas, hab\u00edan sembrado entre ellos\u2026<\/p>\n<p>El Se\u00f1or dijo a sus disc\u00edpulos: \u201c\u00bfNo dec\u00eds vosotros que faltan todav\u00eda cuatro meses para la cosecha? Yo os digo: esto: Levantad los ojos y contemplad los campos, que est\u00e1n ya dorados para la siega\u201d (Jn 4,35): Y les dijo tambi\u00e9n: \u201cOtros sudaron y vosotros recog\u00e9is el fruto de sus sudores\u201d (v 38). Abraham, Isaac, Jacob, Mois\u00e9s y los profetas sudaron; sudaron para sembrar el grano. A su venida, el Se\u00f1or ha encontrado madura la cosecha, y ha enviado segadores con la hoz del Evangelio.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Angelus_08-07-2007_En_el_campo_de_Dios_hay_trabajo_para_todos\">\u00c1ngelus (08-07-2007): En el campo de Dios hay trabajo para todos.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Plaza de San Pedro. Domingo 8 de julio de 2007.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abDesign\u00f3 el Se\u00f1or otros setenta y dos\u00bb (Lc 10,1).<\/p>\n<p>El evangelio de hoy (cf. <i>Lc<\/i> 10, 1-12. 17-20) presenta a Jes\u00fas que env\u00eda a setenta y dos disc\u00edpulos a las aldeas a donde est\u00e1 a punto de ir, para que preparen el ambiente. Esta es una particularidad del evangelista san Lucas, el cual subraya que la misi\u00f3n no est\u00e1 reservada a los doce Ap\u00f3stoles, sino que se extiende tambi\u00e9n a otros disc\u00edpulos. <\/p>\n<p>En efecto, Jes\u00fas dice que &#8220;la mies es mucha, y los obreros pocos&#8221; (<i>Lc<\/i> 10, 2). En el campo de Dios hay trabajo para todos. Pero Cristo no se limita a enviar:\u00a0 da tambi\u00e9n a los misioneros reglas de comportamiento claras y precisas. Ante todo, los env\u00eda &#8220;de dos en dos&#8221; para que se ayuden mutuamente y den testimonio de amor fraterno. Les advierte que ser\u00e1n &#8220;como corderos en medio de lobos&#8221;, es decir, deber\u00e1n ser pac\u00edficos a pesar de todo y llevar en todas las situaciones un mensaje de paz; no llevar\u00e1n consigo ni alforja ni dinero, para vivir de lo que la Providencia les proporcione; curar\u00e1n a los enfermos, como signo de la misericordia de Dios; se ir\u00e1n de donde sean rechazados, limit\u00e1ndose a poner en guardia sobre la responsabilidad de rechazar el reino de Dios. <\/p>\n<p>San Lucas pone de relieve el entusiasmo \u00a0de \u00a0los disc\u00edpulos por los frutos de la misi\u00f3n, y cita estas hermosas palabras de Jes\u00fas:\u00a0 &#8220;No os alegr\u00e9is de que los esp\u00edritus se os sometan; alegraos, m\u00e1s bien, de que vuestros nombres est\u00e9n escritos en los cielos&#8221; (<i>Lc<\/i> 10, 20). Ojal\u00e1 que este evangelio despierte en todos los bautizados la conciencia de que son misioneros de Cristo, llamados a prepararle el camino con sus palabras y con el testimonio de su vida. <\/p>\n<p>[&#8230;] Que la Virgen Mar\u00eda nos proteja siempre, tanto en la misi\u00f3n como en el merecido descanso, para que podamos realizar con alegr\u00eda y con fruto nuestro trabajo en la vi\u00f1a del Se\u00f1or. <\/p>\n<h2><span id=\"Concilio_Vaticano_II\">Concilio Vaticano II<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Decreto_AA_Mision_de_los_doce_y_los_setenta_y_dos\">Decreto (AA) Misi\u00f3n de los doce y los setenta y dos.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Decreto Apostolicam Actuositatem, sobre el apostolado de los laicos n. 2.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLa mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al due\u00f1o de la mies que env\u00ede obreros a su mies\u00bb (Lc 10,2).<\/p>\n<p>La Iglesia ha nacido con este fin: propagar el reino de Cristo en toda la tierra para la gloria de Dios Padre, y hacer as\u00ed a todos los hombres part\u00edcipes  de la redenci\u00f3n salvadora y por medio de ellos ordenar realmente todo el universo hacia Cristo. Toda la actividad del Cuerpo m\u00edstico dirigida a este fin, recibe el nombre de apostolado, el cual la Iglesia lo ejerce a trav\u00e9s de todos sus miembros, aunque de diversas maneras. En efecto, la vocaci\u00f3n cristiana es, por su misma naturaleza, una vocaci\u00f3n tambi\u00e9n al apostolado. As\u00ed como en el conjunto de un cuerpo vivo no hay  miembros que se comportan de forma meramente pasiva, sino que todos participan en la  actividad vital del cuerpo, de igual manera, en el Cuerpo m\u00edstico de Cristo,  que es la Iglesia \u00abtodo cuerpo crece seg\u00fan la operaci\u00f3n propia  de cada uno de sus miembros\u00bb (Ef. 4,16). No s\u00f3lo esto. Es tan estrecha la conexi\u00f3n y trabaz\u00f3n de los miembros en este Cuerpo, que el miembro que no contribuye seg\u00fan su propia capacidad al aumento del cuerpo entero, debe reputarse como in\u00fatil para la Iglesia y para s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Hay en la Iglesia diversidad de ministerios pero unidad de misi\u00f3n. A  los Ap\u00f3stoles y a sus sucesores Cristo les confi\u00f3 el encargo de ense\u00f1ar, de santificar y de regir en su propio nombre y autoridad. Los seglares, por su parte, al haber recibido participaci\u00f3n en el ministerio sacerdotal, prof\u00e9tico y real de Cristo, cumplen  en la Iglesia y en el mundo, la parte que les ata\u00f1e en la misi\u00f3n total del pueblo de Dios. Ejercen, en realidad, el apostolado con su trabajo por evangelizar y santificar a los hombres y por perfeccionar y saturar de esp\u00edritu evang\u00e9lico el orden temporal,  de tal forma que su actividad en este orden d\u00e9 claro testimonio de Cristo y sirva para la salvaci\u00f3n de los hombres. Y como lo propio del estado seglar es vivir en medio del mundo y de los negocios temporales, Dios llama a los  seglares a que, con el fervor del esp\u00edritu cristiano, ejerzan su apostolado en el mundo a manera de fermento.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<p>Pr\u00f3ximamente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Despu\u00e9s de esto, design\u00f3 el Se\u00f1or otros setenta y dos, y los mand\u00f3 delante de \u00e9l, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir \u00e9l. 2 Y les dec\u00eda: \u00abLa mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al due\u00f1o de la mies que env\u00ede obreros a su &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-10-1-12-mision-de-los-setenta-y-dos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 10, 1-12: Misi\u00f3n de los setenta y dos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41493","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41493","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41493"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41493\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41493"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41493"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41493"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}