{"id":41495,"date":"2016-10-07T23:34:47","date_gmt":"2016-10-08T04:34:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-10-13-16-subida-a-jerusalen-ciudades-impenitentes\/"},"modified":"2016-10-07T23:34:47","modified_gmt":"2016-10-08T04:34:47","slug":"lc-10-13-16-subida-a-jerusalen-ciudades-impenitentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-10-13-16-subida-a-jerusalen-ciudades-impenitentes\/","title":{"rendered":"Lc 10, 13-16 \u2013 Subida a Jerusal\u00e9n: Ciudades impenitentes"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">13<\/span> \u00a1Ay de ti, Coroza\u00edn; ay de ti, Betsaida! Pues si en Tiro y en Sid\u00f3n se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habr\u00edan convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza. <span class=\"versiculo\">14<\/span> Por eso el juicio les ser\u00e1 m\u00e1s llevadero a Tiro y a Sid\u00f3n que a vosotras. <span class=\"versiculo\">15<\/span> Y t\u00fa, Cafarna\u00fan, \u00bfpiensas escalar el cielo? Bajar\u00e1s al abismo. <span class=\"versiculo\">16<\/span> Quien a vosotros escucha, a m\u00ed me escucha; quien a vosotros rechaza, a m\u00ed me rechaza; y quien me rechaza a m\u00ed, rechaza al que me ha enviado\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_y_meditaciones_desde_la_tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios y meditaciones desde la tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Catalina_de_Genova\"> Catalina de G\u00e9nova<\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"El_libre_albedrio_Consentir_en_la_conversion\"> El libre albedr\u00edo: Consentir en la conversi\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abQuien a vosotros escucha a m\u00ed me escucha\u00bb (Lc 10,16)<br \/>[fr] <\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><p>Dios incita al hombre a levantarse del pecado. Luego, con la luz de la fe le ilumina la inteligencia; m\u00e1s tarde, gracias a un gusto y una cierta dulzura le enciende la voluntad. Todo esto lo hace Dios en un instante, aunque nosotros tengamos que expresarlo por muchas palabras e introduciendo un intervalo de tiempo. <\/p>\n<p> Dios obra todo esto en el hombre seg\u00fan el fruto que prev\u00e9. A cada uno se le otorga gracia y luz suficiente para que, haciendo lo que est\u00e1 a su alcance, pueda salvarse, s\u00f3lo dando su consentimiento a la obra de Dios. Este consentimiento se realiza de la manera siguiente: Cuando Dios ha hecho su obra, basta al hombre con decirle: \u00abEstoy contento, Se\u00f1or, haz de m\u00ed lo que quisieres, me decido a no pecar m\u00e1s y dejar todas las cosas del mundo por tu amor.\u00bb <\/p>\n<p> Este consentimiento y este movimiento de la voluntad se realizan con tanta rapidez que el hombre se une a Dios sin que se d\u00e9 cuenta de ello, ya que se realiza en el silencio. El hombre no ve el consentimiento pero le queda una impresi\u00f3n interior que le empuja a seguir en \u00e9l. En esta operaci\u00f3n se encuentra inflamado y aturdido, estupefacto, sin saber qu\u00e9 hacer y a d\u00f3nde volverse. Por esta uni\u00f3n espiritual el hombre queda ligado a Dios por un lazo casi indisoluble, porque Dios hace casi todo, habiendo consentimiento por parte del hombre. Si \u00e9ste se deja conducir, Dios lo conduce y lo encamina a la perfecci\u00f3n que le tiene destinada.<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"ir-arriba\">\n<h2><span id=\"Francisco_de_Sales\"> Francisco de Sales<a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/padres.php?id=32\" title=\"Ver biograf\u00eda y todos los comentarios de  Francisco de Sales\" alt=\"Vida Padres de la Iglesia\"><br \/>\n <i class=\"fa fa-user-plus fa-lg\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/a><\/span><\/h2>\n<\/div>\n<h3><span id=\"Sermon_La_fuente_de_la_incredulidad\"> Serm\u00f3n: La fuente de la incredulidad<\/span><\/h3>\n<p><span class=\"rh\"><span class=\"rh\">\u00abQuien a vosotros rechaza a m\u00ed me rechaza\u00bb (Lc 10,10)<br \/>IX, 312 y X, 408<\/span><br \/><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/colecciones.php?id=\"><\/a><\/span><\/p>\n<p><p>\u00abSi en Tiro y en Sid\u00f3n hubieran sido hechos los milagros que en vosotros se han hecho, tiempo ha que hubieran hecho penitencia.\u00bb Lc 10, 13 <\/p>\n<p>La gran fuente de incredulidad son el orgullo y la vanidad. Es propio del orgullo arrastrar a las almas a toda clase de males, pero sobre todo a aquellos que nos hacen aferrarnos de tal modo al propio juicio, que nos obstinamos en no someterlo a nadie, por autoridad que pueda tener sobre nosotros. <\/p>\n<p>Esta vanidad de estimar tanto el propio juicio, lleva a la incredulidad y a desestimar el juicio de los dem\u00e1s y nos hace razonar as\u00ed: \u00bfPor qu\u00e9 he de sujetarme a creer que lo que me dicen es cierto? \u00bfEs que yo no entiendo y no s\u00e9 como los dem\u00e1s? <\/p>\n<p>\u00a1Dios m\u00edo, en qu\u00e9 peligro est\u00e1n las almas que se dejan llevar as\u00ed por su propio juicio estim\u00e1ndolo tan alto! Porque la pasi\u00f3n nos lleva hasta la obstinaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Es cierto que nuestra fe no es palpable y que no depende de los sentidos. Es un don de Dios que \u00c9l infunde en el alma humilde, porque la fe no habita en quien est\u00e1 lleno de orgullo. Hay que tener humildad para recibir ese rayo de luz divina, que es don puramente gratuito. <\/p>\n<p>Escuchad c\u00f3mo hablaba el Salvador a los fariseos: \u00ab\u00bfC\u00f3mo vais a poder creer vosotros que est\u00e1is hinchados de vanagloria y de propia estima?.\u00bb Es un gran mal el dejarse arrastrar de esa forma, porque los te\u00f3logos ense\u00f1an que cuando cedemos a las pasiones, ellas nos conducen hasta el pecado. Tener las pasiones agitadas no es pecado, pero es cosa muy diferente seguir los sentimientos de ellas. Por ejemplo, despecharse y obstinarse despu\u00e9s: eso s\u00ed que es pecado. <\/p>\n<p>Y es as\u00ed; \u00bfpor qu\u00e9?, para que as\u00ed veamos la infinita misericordia de Dios, compar\u00e1ndola con la miseria del pecador. En efecto, dice la Escritura: \u00abQue Dios hace su trono de nuestra miseria.\u00bb (Salmos 92 y 137).<\/p>\n<\/p>\n<p><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n<h1><span id=\"Uso_Liturgico_de_este_texto_Homilias\">Uso Lit\u00fargico de este texto (Homil\u00edas)<\/span><\/h1>\n<p><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\"><a href=\"http:\/\/deiverbum.org\/homilias_semana-26_tiempo-ordinario_dia-06-viernes_par\">Tiempo Ordinario: Viernes XXVI (Par o A\u00f1o II) <\/a><br \/><\/span><span class=\"uso-liturgico\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/-qD7pWXb6Ohg\/Vq1ntFkei_I\/AAAAAAAAFgA\/6318BQ6-iik\/s800-Ic42\/right-arrow-green_12x12.png\">Tiempo Ordinario: Viernes XXVI (Impar o A\u00f1o I) <br \/><\/span><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>13 \u00a1Ay de ti, Coroza\u00edn; ay de ti, Betsaida! Pues si en Tiro y en Sid\u00f3n se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habr\u00edan convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza. 14 Por eso el juicio les ser\u00e1 m\u00e1s llevadero a Tiro y a Sid\u00f3n que a vosotras. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-10-13-16-subida-a-jerusalen-ciudades-impenitentes\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 10, 13-16 \u2013 Subida a Jerusal\u00e9n: Ciudades impenitentes\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41495","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41495","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41495"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41495\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41495"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41495"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41495"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}