{"id":41497,"date":"2016-10-07T23:34:50","date_gmt":"2016-10-08T04:34:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-10-21-24-el-evangelio-revelado-a-los-sencillos\/"},"modified":"2016-10-07T23:34:50","modified_gmt":"2016-10-08T04:34:50","slug":"lc-10-21-24-el-evangelio-revelado-a-los-sencillos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-10-21-24-el-evangelio-revelado-a-los-sencillos\/","title":{"rendered":"Lc 10, 21-24: El Evangelio revelado a los sencillos"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">17<\/span> Los setenta y dos volvieron con alegr\u00eda, diciendo: \u00abSe\u00f1or, hasta los demonios se nos someten en tu nombre\u00bb. <span class=\"versiculo\">18<\/span> \u00c9l les dijo: \u00abEstaba viendo a Satan\u00e1s caer del cielo como un rayo. <span class=\"versiculo\">19<\/span> Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os har\u00e1 da\u00f1o alguno. <span class=\"versiculo\">20<\/span> Sin embargo, no est\u00e9is alegres porque se os someten los esp\u00edritus; estad alegres porque vuestros nombres est\u00e1n inscritos en el cielo\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">21<\/span> En aquella hora, se llen\u00f3 de alegr\u00eda en el Esp\u00edritu Santo y dijo: \u00abTe doy gracias, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los peque\u00f1os. S\u00ed, Padre, porque as\u00ed te ha parecido bien. <span class=\"versiculo\">22<\/span> Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce qui\u00e9n es el Hijo sino el Padre; ni qui\u00e9n es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar\u00bb.<br \/> <span class=\"versiculo\">23<\/span> Y, volvi\u00e9ndose a sus disc\u00edpulos, les dijo aparte: \u00ab\u00a1Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! <span class=\"versiculo\">24<\/span> Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y o\u00edr lo que vosotros o\u00eds, y no lo oyeron\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Catena_Aurea_comentarios_de_los_Padres_de_la_Iglesia_por_versiculos\">Catena Aurea: comentarios de los Padres de la Iglesia por vers\u00edculos<\/span><\/h1>\n<p>Para la Catena Aurea se pueden ver estas per\u00edcopas: <a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/lc-10_01-12-y-17-20\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" title=\"Catena Aurea (temporal)\"><strong>Lc 10, 1-12.17-20<\/strong><\/a> y tambi\u00e9n <a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/lc-10_21-24\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\" title=\"Catena Aurea (temporal)\"><strong>Lc 10, 21-24<\/strong><\/a><\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Ireneo_obispo_y_martir\">San Ireneo, obispo y m\u00e1rtir<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_Uno_es_Dios\">Tratado: Uno es Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Contra las herej\u00edas, IV, 6, 3-7.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTodo me ha sido dado por mi Padre\u00bb (Lc 10,22).<\/p>\n<p>Pero nadie puede conocer al Padre si no se lo revela el Verbo de Dios, esto es el Hijo; ni al Hijo, sin el benepl\u00e1cito del Padre. Porque el Hijo realiza el benepl\u00e1cito del Padre: ya que el Padre env\u00eda, el Hijo es enviado y viene. Y al Padre, que para nosotros es invisible e indeterminable, lo conoce su mismo Verbo; y siendo aqu\u00e9l inenarrable, \u00e9ste nos lo da a conocer. De modo semejante, s\u00f3lo el Padre conoce a su Verbo (\u2026).<\/p>\n<p>En efecto, el Verbo revela a Dios Creador por medio de la misma creaci\u00f3n, al Hacedor del mundo por medio del mundo, al artista Plasmador por medio de los seres plasmados, y por medio del Hijo al Padre que engendr\u00f3 al Hijo. Todos ellos hablan de modo parecido, pero no tienen la misma fe. As\u00ed tambi\u00e9n por medio de los profetas el Verbo se predic\u00f3 a s\u00ed mismo y al Padre. Tambi\u00e9n en este caso todos oyeron lo mismo, pero no todos creyeron igualmente. Y, finalmente, el Padre se manifest\u00f3 en su Verbo hecho visible y palpable (1Jn 1,1): todos vieron al Padre en el Hijo, aunque no todos creyeron en \u00e9l. Pues lo invisible del Hijo es el Padre, y lo visible del Padre es el Hijo (Jn 14,9). (\u2026)<\/p>\n<p>Pues el Hijo, en servicio del Padre, lleva todas las cosas a su perfecci\u00f3n, a partir de la creaci\u00f3n hasta el final, y sin \u00e9l nadie es capaz de conocer a Dios. (\u2026)Desde el principio el Hijo da asistencia a su propia creatura, revelando a todos al Padre, seg\u00fan el Padre quiere, cuando quiere y como quiere. Por ello en todo y por todo uno solo es el Padre, uno el Verbo y uno el Esp\u00edritu, as\u00ed como la salvaci\u00f3n es una sola para todos los que creen en \u00e9l.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Cirilo_de_Alejandria_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Cirilo de Alejandr\u00eda, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_La_revelacion_del_misterio_escondido_desde_antes_de_la_creacion_del_mundo\">Homil\u00eda: La revelaci\u00f3n del misterio escondido desde antes de la creaci\u00f3n del mundo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homilia 65 sobre Lucas.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abHas escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los peque\u00f1os\u00bb (Lc 10,21).<\/p>\n<p>Considerando las palabras que Jes\u00fas nos dirige cuando habla con su Padre de nosotros: &#8220;Tu has escondido todas estas cosas a los prudentes y a los sabios, y tu las has revelado a los peque\u00f1os. Si, Padre, porque as\u00ed lo has querido&#8221;.  En efecto, Dios Padre nos ha revelado el misterio escondido desde antes de la creaci\u00f3n del mundo en el silencio de Dios, el misterio de su Hijo \u00fanico hecho hombre, el misterio conocido desde antes de la creaci\u00f3n del mundo y rebelado a los hombres al final de los tiempos. San Pablo, en efecto, escribe: &#8220;A m\u00ed, el m\u00e1s  insignificante  de entre los santos, se me ha concedido la gracia de anunciar a las naciones la insondable riqueza de Cristo, y de mostrar a todos c\u00f3mo se cumple este misterioso plan escondido desde el principio de los siglos en Dios que crea el universo&#8221; (Ef. 3,8-9).<\/p>\n<p>Este grande y adorable misterio de nuestro Salvador estaba escondido en el conocimiento del Padre, desde antes de la creaci\u00f3n del mundo. Tambi\u00e9n nosotros, somos conocidos y predestinados, adoptados como hijos. As\u00ed lo ense\u00f1a San Pablo cuando dice: &#8220;Bendito sea Dios, Pare de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que nos ha bendecido por medio de Cristo con toda clase de bienes espirituales. El nos eligi\u00f3 antes de la creaci\u00f3n del mundo para que nosotros fu\u00e9ramos santos e inmaculados en su presencia; en su amor El nos ha destinado a ser adoptados como hijos suyos, por medio de Jesucristo&#8221; (Ef. 1,3-5) El Padre nos ha dado a conocer, a nosotros los peque\u00f1os, el misterio escondido de todos los tiempos&#8230;&#8221; A vosotros, dice Jes\u00fas, se os ha concedido comprender los misterios del Reino de los cielos&#8221; (Lc.8,10), a vosotros que hab\u00e9is cre\u00eddo, que hab\u00e9is conocido la Revelaci\u00f3n del Cristo, que ented\u00e9is la ley en su sentido espiritual, que est\u00e1is atentos a entender las profec\u00edas, que confesais que Cristo es Dios y Hijo de Dios, a vosotros a quien el Padre ha tenido a bien de revelar a su Hijo.<\/p>\n<h2><span id=\"Francisco_papa\">Francisco, papa.<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_23-04-2013_Alegria_del_evangelizador\">Homil\u00eda (23-04-2013): Alegr\u00eda del evangelizador.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda del 23-04-2013.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLos setenta y dos disc\u00edpulos a los que Jes\u00fas hab\u00eda enviado, volvieron muy alegres\u00bb (Lc 10,17).<\/p>\n<p>\u201cY una multitud considerable se adhiri\u00f3 al Se\u00f1or\u201d (Hch 11,24) \u2014, cuando vio aquella multitud, se alegr\u00f3. \u201cAl llegar y ver la acci\u00f3n de la gracia de Dios, se alegr\u00f3\u201d (Hch 11,23). Es la alegr\u00eda propia del evangelizador. Es, como dec\u00eda Pablo VI, \u201cla dulce y consoladora alegr\u00eda de evangelizar\u201d (cf. Exort. Ap. Evangelii nuntiandi, 80). Y esta alegr\u00eda comienza con una persecuci\u00f3n, con una gran tristeza, y termina con alegr\u00eda. Y as\u00ed, la Iglesia va adelante, como dice un santo, entre las persecuciones del mundo y los consuelos del Se\u00f1or (cf. San Agust\u00edn, De civitate Dei, 18,51,2: PL 41,614). As\u00ed es la vida de la Iglesia. Si queremos ir por la senda de la mundanidad, negociando con el mundo \u2014como se quiso hacer con los Macabeos, tentados en aquel tiempo\u2014, nunca tendremos el consuelo del Se\u00f1or. Y si buscamos \u00fanicamente el consuelo, ser\u00e1 un consuelo superficial, no el del Se\u00f1or, ser\u00e1 un consuelo humano. La Iglesia est\u00e1 siempre entre la Cruz y la Resurrecci\u00f3n, entre las persecuciones y los consuelos del Se\u00f1or. Y este es el camino: quien va por \u00e9l no se equivoca.<\/p>\n<p>Pensemos hoy en la pujanza misionera de la Iglesia: en estos disc\u00edpulos que salieron de s\u00ed mismos para ponerse en camino, y tambi\u00e9n en los que tuvieron la valent\u00eda de anunciar a Jes\u00fas a los griegos&#8230; Pensemos en la Iglesia Madre que crece, que crece con nuevos hijos, a los que da la identidad de la fe, porque no se puede creer en Jes\u00fas sin la Iglesia\u2026 Y pidamos al Se\u00f1or esa libertad de esp\u00edritu, ese fervor apost\u00f3lico que nos impulse a seguir adelante, como hermanos, todos nosotros:\u00a1adelante!<\/p>\n<h2><span id=\"San_Francisco_de_Asis_fundador_de_los_Hermanos_menores\">San Francisco de As\u00eds, fundador de los Hermanos menores<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Regla_Restituir_a_Dios_los_bienes\">Regla: Restituir a Dios los bienes.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Regla Primera, n. 17.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTe alabo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra\u00bb (Lc 10,21).<\/p>\n<p>Por lo que, en la caridad que es Dios (cf. Jn 4,16), ruego a todos mis hermanos, predicadores, orantes, trabajadores, tanto cl\u00e9rigos como laicos, que procuren humillarse en todo, no gloriarse ni gozarse en s\u00ed mismos, ni exaltarse interiormente de las palabras y obras buenas, m\u00e1s a\u00fan, de ning\u00fan bien que Dios hace o dice y obra alguna vez en ellos y por ellos, seg\u00fan lo que dice el Se\u00f1or: Pero no os alegr\u00e9is de que los esp\u00edritus os est\u00e9n sometidos (Lc 10,20).<\/p>\n<p>Y tengamos la firme convicci\u00f3n de que a nosotros no nos pertenecen sino los vicios y pecados&#8230;El esp\u00edritu del Se\u00f1or, en cambio, quiere que la carne sea mortificada y despreciada, tenida por vil y abyecta. Y se afana por la humildad y la paciencia, y la pura, y simple, y verdadera paz del esp\u00edritu&#8230; Y restituyamos todos los bienes al Se\u00f1or Dios alt\u00edsimo y sumo, y reconozcamos que todos son suyos, y d\u00e9mosle gracias por todos ellos, ya que todo bien de El procede. Y el mismo alt\u00edsimo y sumo, solo Dios verdadero, posea, a El se le tributen y El reciba todos los honores y reverencias, todas las alabanzas y bendiciones, todas las acciones de gracias y la gloria, suyo es todo bien; s\u00f3lo El es bueno (cf. Lc 8,19).<\/p>\n<p>Y, si vemos u o\u00edmos decir o hacer mal o blasfemar contra Dios, nosotros bendigamos, hagamos bien y alabemos a Dios (cf. Rom 11,21), que es bendito por los siglos (Rom 1,25).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Crisostomo_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Juan Cris\u00f3stomo, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Alegria_en_medio_de_la_prueba\">Homil\u00eda: Alegr\u00eda en medio de la prueba.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda I sobre la 1\u00aa carta a los Tesalonicenses.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abJes\u00fas exulta de gozo, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo\u00bb (cf. Lc 10,21).<\/p>\n<p>\u00abVosotros hab\u00e9is llegado a ser los imitadores del divino Maestro\u00bb dice Pablo. \u00bfC\u00f3mo es esto? \u00abRecibiendo la palabra junto con las pruebas, en la alegr\u00eda de el Esp\u00edritu Santo\u00bb (1T 1,6)&#8230; La prueba afecta a la parte material de nuestro ser; la alegr\u00eda brilla en la parte espiritual. Me explico: los acontecimientos de la vida son tristes y dolorosos, pero los resultados son gozosos, el Esp\u00edritu lo quiere as\u00ed. Es pues posible, que no se acoja con gozo cuando se sufre, si se sufre por los propios pecados, pero se dejar\u00e1 flagelar con regocijo si es por Cristo (cf. Hch 5,41).<\/p>\n<p>Esto es lo que el ap\u00f3stol llama el \u00abgozo del Esp\u00edritu\u00bb; se respira en lo que la naturaleza rechaza con horror. Donde hab\u00e9is suscitado mil penas, dice, hab\u00e9is sufrido la persecuci\u00f3n, pero el Esp\u00edritu no os ha abandonado en estas pruebas.<\/p>\n<p>Como los tres j\u00f3venes fueron rodeados de un suave roc\u00edo en el horno (Dn 3), vosotros lo est\u00e1is tambi\u00e9n en la prueba. Sin duda esto no depend\u00eda de la naturaleza del fuego y no pod\u00eda tener otra causa, que el soplo del Esp\u00edritu. No entra en la naturaleza de la prueba, dar alegr\u00eda, y esta alegr\u00eda no puede venir m\u00e1s que de un sufrimiento pasado anteriormente por Cristo y del divino roc\u00edo del Esp\u00edritu, que transforma en lugar de descanso, el horno de las pruebas. \u00abCon alegr\u00eda\u00bb dice, y no con una alegr\u00eda cualquiera, sino con una alegr\u00eda inagotable; es esto lo que es necesario entender, en cuanto que el Esp\u00edritu Santo es el autor.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo\">San Agust\u00edn, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_La_reprension_tuya_es_alabanza_de_Dios\">Serm\u00f3n: La reprensi\u00f3n tuya es alabanza de Dios.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 67.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTe doy gracias, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los peque\u00f1os\u00bb (Lc 10,21).<\/p>\n<p>Al leer el santo evangelio hemos o\u00eddo que el Se\u00f1or Jes\u00fas exult\u00f3 en el esp\u00edritu y dijo: <i> Te confieso, Padre, Se\u00f1or de cielo y tierra, porque escondiste esto a los sabios y prudentes y lo revelaste a los peque\u00f1uelos (Mt <\/i>11,25). Consideremos piadosamente y con esmero, como se merece, las primeras palabras. Vemos, ante todo, que cuando la Escritura emplea el t\u00e9rmino \u00abconfesi\u00f3n\u00bb no siempre debemos suponer la voz de un pecador. Era de la mayor importancia decir esto y avisar a vuestra caridad. Porque en cuanto la palabra son\u00f3 en la boca del lector, se sigui\u00f3 el rumor de los golpes de vuestro pecho; es decir, nada m\u00e1s o\u00edr lo que dijo el Se\u00f1or: <i>Te confieso, Padre. <\/i>En cuanto o\u00edsteis la palabra \u00abconfieso\u00bb os golpeasteis el pecho. \u00bfY qu\u00e9 es golpear el pecho, sino indicar que el pecado late en \u00e9l y que hay que castigar al oculto con un golpe visible? \u00bfPor qu\u00e9 hicisteis eso, sino porque o\u00edsteis <i>Te confieso, Padre? <\/i>Hab\u00e9is o\u00eddo <i>Confieso <\/i>pero no hab\u00e9is reparado en qui\u00e9n confiesa. Reparad, pues, ahora. Si Cristo dijo <i>Confieso <\/i>y est\u00e1 lejos de \u00e9l todo pecado, tal palabra no es exclusiva del pecador, sino que pertenece tambi\u00e9n al que alaba. Confesamos, pues, ya cuando alabamos a Dios, ya cuando nos acusamos a nosotros mismos. Piadosas son ambas confesiones, ya cuando te reprendes t\u00fa que no est\u00e1s sin pecado, ya cuando alabas a aquel que no puede tener pecado.<\/p>\n<p>Si pensamos bien, la reprensi\u00f3n tuya es alabanza suya. Pues, \u00bfpor qu\u00e9 confiesas ya en la acusaci\u00f3n de tu pecado? \u00bfPor qu\u00e9 confiesas al acusarte a ti mismo, sino porque estabas muerto y est\u00e1s vivo? As\u00ed dice la Escritura: <i>Perece la confesi\u00f3n en el muerto, como si no existiera <\/i>(Eclo 17,26). Si la confesi\u00f3n perece en el muerto, quien confiesa vive y, si confiesa el pecado, sin duda revivi\u00f3 de la muerte. Y si el confesor del pecado revivi\u00f3 de la muerte, .qui\u00e9n le resucit\u00f3? Ning\u00fan muerto se resucita a s\u00ed mismo. S\u00f3lo pudo resucitarse quien no muri\u00f3 al morir su carne. As\u00ed resucit\u00f3 lo que hab\u00eda muerto. Se resucit\u00f3, pues, aquel que viv\u00eda en s\u00ed mismo y hab\u00eda muerto en su carne para resucitarla&#8230;<\/p>\n<p>Ya nos acusemos, ya alabemos a Dios, doblemente le alabamos. Sin duda alabamos a Dios cuando nos acusamos piadosamente. Cuando alabamos a Dios le proclamamos carente de pecado y cuando nos acusamos a nosotros mismos, damos gloria a aquel que nos ha resucitado. Si esto hicieres, el enemigo no hallar\u00e1 ocasi\u00f3n alguna para arrastrarte ante el juez, pues si t\u00fa eres tu propio acusador y Dios tu libertador, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 aqu\u00e9l sino calumniador? Por eso, con raz\u00f3n Pablo se procur\u00f3 tutela contra los enemigos, no los manifiestos, la carne y la sangre, dignas m\u00e1s bien de compasi\u00f3n que de defensa, sino contra aquellos otros frente a los cuales nos manda armarnos: <i>Nuestra pelea no es contra la carne y la sangre, <\/i>esto es, contra los hombres que abiertamente se ensa\u00f1an contra nosotros. Son vasos utilizados por otro; son instrumentos manejados por otro. As\u00ed dice: <i>Se introdujo el diablo en el coraz\u00f3n de Judas para que entregara al Se\u00f1or <\/i>(Jn 13,2). Y dir\u00e1 alguno: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hice yo entonces?\u00bb Escucha al Ap\u00f3stol: <i>No deis lugar al diablo <\/i>(Ef 4,27). Con tu mala voluntad le diste cabida; entr\u00f3, te posey\u00f3, te manipula. Si no le dieras cabida, no te poseer\u00eda. Por eso nos amonesta diciendo: <i>Nuestra pelea no es contra la carne y la sangre, sino contra los pr\u00edncipes <\/i>y <i>potestades&#8230;<\/i><\/p>\n<p>Escucha, pues al Se\u00f1or que hace su confesi\u00f3n: <i>Te confieso, Padre, Se\u00f1or de cielo y tierra. Te confieso, <\/i>te alabo. Te alabo a ti, no me acuso a m\u00ed. En lo que toca a la asunci\u00f3n del hombre por el Verbo, hay gracia total, gracia singular, gracia perfecta. \u00bfQu\u00e9 mereci\u00f3 aquel hombre que es Cristo, si quitas la gracia, y una gracia tal como corresponde a ese \u00fanico Cristo, para que sea ese hombre que conocemos? Quita esa gracia y \u00bfqu\u00e9 es Cristo, sino un hombre? \u00bfQu\u00e9 es sino lo mismo que t\u00fa? Tom\u00f3 el alma, tom\u00f3 el cuerpo, tom\u00f3 el hombre entero, lo asume y el Se\u00f1or constituye con el siervo una sola persona. \u00a1Cu\u00e1n grande es esa gracia! Cristo en el cielo, Cristo en la tierra, Cristo a la vez en el cielo y en la tierra. Cristo con el Padre, Cristo en el seno de la Virgen, Cristo en la cruz, Cristo en los infiernos para socorrer a algunos, y en el mismo d\u00eda, Cristo en el para\u00edso con el ladr\u00f3n confesor. \u00bfY c\u00f3mo lo mereci\u00f3 el ladr\u00f3n, sino porque retuvo aquel camino en que se manifest\u00f3 su salvaci\u00f3n? No apartes t\u00fa los pies de ese camino, pues el ladr\u00f3n, al acusarse, alab\u00f3 a Dios e hizo feliz su vida&#8230;<\/p>\n<p>Escucha, pues, al Se\u00f1or, que confiesa: <i>Te confieso, Padre, Se\u00f1or de cielo y tierra. <\/i>Y \u00bfque confieso? \u00bfEn qu\u00e9 te alabo? Como he dicho, esta confesi\u00f3n implica alabanza. <i>Porque escondiste esto a los sabios y prudentes y lo revelaste a los peque\u00f1os (Mt <\/i>11,25). \u00bfQu\u00e9 significa esto, hermanos? Entended el sentido de esta oposici\u00f3n. <i>Lo escondiste, <\/i>dice, <i>a los sabios y prudentes; <\/i>pero no dice: y lo revelaste a los necios e imprudentes. Lo que dijo fue esto: <i>Lo escondiste a los sabios y prudentes y lo revelaste a los peque\u00f1os. <\/i>A los rid\u00edculos sabios y prudentes, a los arrogantes, en apariencia grandes y en realidad hinchados, opuso no los incipientes, no los imprudentes, sino los peque\u00f1os. \u00bfQui\u00e9nes son estos peque\u00f1os? Los humildes. Por tanto, <i>lo escondiste a los sabios y prudentes. <\/i>\u00c9l mismo explic\u00f3 que bajo el nombre de sabios y prudentes hab\u00eda que entender a los soberbios al decir: <i> Lo revelaste a los peque\u00f1os. <\/i>Luego lo escondiste a los no peque\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa no peque\u00f1os? No humildes \u00bfY qu\u00e9 significa no humildes, sino soberbios? ;Oh camino del Se\u00f1or! O no exist\u00eda o estaba oculto para revel\u00e1rsenos a nosotros. \u00bfY por qu\u00e9 exultaba el Se\u00f1or? Porque el camino fue revelado a los peque\u00f1os.<\/p>\n<p>Debemos ser peque\u00f1os; pues si pretendemos ser grandes, como sabios y prudentes, no se nos revelar\u00e1 ese camino. \u00bfQui\u00e9nes son grandes? los sabios y prudentes. <i>Diciendo que eran sabios se hicieron necios <\/i>(Rom 1,22. Pero tienes el remedio por contraste. Si diciendo que eres sabio, te haces necio, di que eres necio y te har\u00e1s sabio. Pero dilo, y dilo interiormente. Porque es as\u00ed como lo dices. Si lo dices, no lo proclames ante los hombres y lo calles ante Dios. En cuanto se trata de ti y de tus cosas, eres tenebroso. \u00bfQu\u00e9 significa ser necio, sino tenebroso en el coraz\u00f3n? Y de \u00e9stos dijo: <i>Se entenebreci\u00f3 su insipiente coraz\u00f3n <\/i>(Rom 22,21). Di que no eres luz para ti mismo. Como mucho, eres ojo, no luz. \u00bfQu\u00e9 aprovecha un ojo abierto y sano si no hay luz? Di, pues, que no eres luz para ti mismo y proclama lo que est\u00e1 escrito: <i>T\u00fa dar\u00e1s luz a mi l\u00e1mpara, Se\u00f1or. <\/i>Con tu luz, <i>Se\u00f1or, iluminar\u00e1s mis tinieblas <\/i>(Sal 17,29). Nada tengo, sino tinieblas; pero t\u00fa eres la luz que disipa las tinieblas al iluminarme. La luz que tengo no viene de m\u00ed, sino que es luz participada de ti&#8230; Juan Bautista era una l\u00e1mpara, esto es, una realidad iluminada, encendida para dar luz. Y lo que puede encenderse, puede asimismo apagarse. Para que no se extinga, que no le d\u00e9 el viento de la soberbia.<\/p>\n<p>Por eso, <i>Te confieso, Padre, Se\u00f1or de cielo y tierra, porque escondiste esto a los sabios y prudentes (Mt <\/i>11,25), a los que se cre\u00edan luz v eran tinieblas. Como eran tinieblas v se cre\u00edan luz no pod\u00edan ser iluminados. En cambio, los que eran tinieblas, pero confesaban serlo, eran peque\u00f1os, no grandes; humildes, no soberbios. Dec\u00edan con motivo: <i>T\u00fa iluminar\u00e1s mi l\u00e1mpara, Se\u00f1or <\/i>(Sal 17,29). Se conoc\u00edan a s\u00ed mismos, no se apartaban del camino salvador.<\/p>\n<h2><span id=\"El_Pastor_de_Hermas\">El Pastor de Hermas<\/span><\/h2>\n<p class=\"refHomilia\">Obra cristiana del Siglo II: El Pastor, 10\u00ba precepto.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abJes\u00fas exult\u00f3 de gozo bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo&#8230; No pong\u00e1is triste al Esp\u00edritu Santo. Dios os ha marcado con \u00e9l\u00bb (Ef 4,30).<\/p>\n<p>Cuando el hombre indeciso fracasa en cualquier empresa, la tristeza invade su alma, aflige al Esp\u00edritu Santo y le echa fuera\u2026 aleja, pues, de tu coraz\u00f3n la tristeza y no ahogues al Esp\u00edritu Santo que habita en ti. (1Tes 5,19), por miedo a que llame a dios contra ti y te deje. Porque el Esp\u00edritu de Dios, que te ha sido dado en tu carne, no soporta ni la tristeza ni incomodidad.<\/p>\n<p>Rev\u00edstete de alegr\u00eda y haz de ella tu delicia. Eso es lo que agrada a Dios; eso es lo que \u00e9l acoge favorablemente. Porque todo el que est\u00e1 lleno de gozo obra bien, piensa bien y pone a la tristeza debajo de sus pies. Por el contrario, el hombre triste obra siempre mal; primeramente, hace mal contristando al Esp\u00edritu Santo que con gozo ha sido dado al hombre; seguidamente comete una falta de piedad no orando ni alabando al Se\u00f1or. Porque la oraci\u00f3n del hombre triste no tiene jam\u00e1s la fuerza necesaria para subir al altar de Dios\u2026 As\u00ed como el vinagre mezclado con el vino hace perder el buen sabor a \u00e9ste, de la misma manera la tristeza, mezclada con el Esp\u00edritu Santo, debilita la eficacia de la oraci\u00f3n. Purifica, pues, tu coraz\u00f3n de esta tristeza perniciosa, y vivir\u00e1s para Dios, igual que todos los que se habr\u00e1n despojado de la tristeza y revestido de gozo.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Enciclica_Teofania_trinitaria\">Enc\u00edclica: Teofan\u00eda trinitaria.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Carta Enc\u00edclica \u00abDominum et vivificantem\u00bb, nn. 20-21.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abTe doy gracias, Padre&#8230; has revelado estas cosas a los m\u00e1s peque\u00f1os\u00bb (Lc 10,21).<\/p>\n<p>\u00abJes\u00fas, lleno de gozo y bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo exclam\u00f3: \u2018Te bendigo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios e inteligentes, y las has revelado a los m\u00e1s peque\u00f1os. S\u00ed, Padre, porque este ha sido tu deseo\u2019\u00bb. Jes\u00fas exulta de gozo por la paternidad divina; exulta de gozo porque puede revelar esta paternidad; exulta, en fin, porque en los \u00abm\u00e1s peque\u00f1os\u00bb se revela un esplendor particular de la paternidad divina. Y el evangelista Lucas califica todo ello de \u00abgozo desbordante en el Esp\u00edritu Santo\u00bb\u2026<\/p>\n<p>Eso que, durante la teofan\u00eda trinitaria junto al Jord\u00e1n (Lc 3,22) ha venido, por decirlo de alguna manera, \u00abdel exterior\u00bb, de lo alto, proviene aqu\u00ed \u00abdel interior\u00bb, es decir, de lo m\u00e1s profundo de lo que Jes\u00fas es. Es otra revelaci\u00f3n del Padre y del Hijo, unidos en el Esp\u00edritu Santo. Jes\u00fas habla solamente de la paternidad de Dios y de su propia filiaci\u00f3n; no habla, expl\u00edcitamente, del Esp\u00edritu que es Amor y, por tanto, uni\u00f3n del Padre y del Hijo. Y, sin embargo, lo que dice del Padre y de s\u00ed mismo como Hijo viene de la plenitud del Esp\u00edritu que est\u00e1 en \u00e9l, que llena completamente su coraz\u00f3n, penetra su propio yo, inspira y vivifica su acci\u00f3n en toda su profundidad. De ah\u00ed proviene ese desbordamiento de gozo en el Esp\u00edritu Santo. La uni\u00f3n de Cristo con el Esp\u00edritu Santo, de la cual Jes\u00fas tiene perfecta conciencia,  se expresa en este desbordamiento de gozo, el cual, en un sentido, hace perceptible la fuente secreta que reside en \u00e9l.  De ello  proviene una manifestaci\u00f3n y una particular exhaltaci\u00f3n propias del Hijo del hombre, de Cristo el Mes\u00edas, cuya humanidad pertenece  a la persona del Hijo de Dios, sustancialmente uno con el Esp\u00edritu Santo en su divinidad.<\/p>\n<p>En esta magn\u00edfica confesi\u00f3n de la paternidad de Dios, Jes\u00fas de Nazaret, se manifiesta, pues, a s\u00ed mismo, manifiesta su \u00abyo\u00bb divino : en efecto, \u00e9l es el Hijo \u00abde la misma substancia\u00bb (Credo), y por eso, \u00abnadie conoce al Hijo sino es el Padre, ni nadie conoce al Padre sino es el Hijo\u00bb, este Hijo que \u00abpor nosotros y por nuestra salvaci\u00f3n\u00bb (Credo) se hace hombre por obra del Esp\u00edritu Santo y naci\u00f3 de una virgen cuyo nombre era Mar\u00eda.<\/p>\n<h2><span id=\"Beato_Pablo_VI_papa\">Beato Pablo VI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Exhortacion_Participar_del_gozo_de_Cristo\">Exhortaci\u00f3n: Participar del gozo de Cristo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u00abGaudete in Domino\u00bb sobre el gozo cristiano <\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEn aquel momento, Jes\u00fas se llen\u00f3 de alegr\u00eda\u00bb (Lc 10,21).<\/p>\n<p>Por su misma esencia, el gozo cristiano es la participaci\u00f3n espiritual en el gozo insondable, conjuntamente divino y humano, que est\u00e1 en el coraz\u00f3n de Jesucristo glorificado&#8230;Contempl\u00e9mosle a lo largo de su vida terrestre; en su humanidad hizo experiencia de nuestros gozos. Jes\u00fas, manifiestamente ha conocido, apreciado, celebrado toda una gama de gozos humanos, de estos gozos simples y cotidianos, al alcance de todos. La profundidad de su vida interior no ha debilitado lo concreto de su mirada, ni su sensibilidad. Admira los p\u00e1jaros y los lirios del campo. De buenas a primeras une en su mirar, la mirada de Dios sobre la creaci\u00f3n al amanecer de la historia. Gustosamente exalta el gozo del sembrador y del segador, el del hombre que encuentra un tesoro escondido, el del pastor que recupera su oveja o el de la mujer que encuentra la moneda perdida, el gozo de los invitados a la fiesta, el gozo de las bodas. El del padre que acoge a su hijo el regresar de una vida de pr\u00f3digo y el de la mujer que acaba de dar a luz a un hijo.<\/p>\n<p>Estos gozos  humanos tienen para Jes\u00fas tanta consistencia que para \u00e9l son signos de los gozos espirituales del Reino de Dios: gozo de los hombres que entran en este Reino, que vuelven a \u00e9l o trabajan en \u00e9l, gozo del Padre que los acoge. Por su parte, Jes\u00fas mismo manifiesta su satisfacci\u00f3n y su ternura cuando encuentra a unos ni\u00f1os que desean acerc\u00e1rsele, a un hombre rico, fiel y preocupado de hacer todo de su parte, amigos que le abren la puerta de su casa como Marta, Mar\u00eda, L\u00e1zaro. Su dicha se encuentra sobre todo al ver acogida la  Palabra, liberados los posesos, convertirse a una mujer pecadora o un publicano como Zaqueo, una viuda que coge de su propia indigencia para dar. Exulta igualmente de gozo cuando constata que la revelaci\u00f3n del Reino, que permanece escondida a los sabios y entendidos, se da a los m\u00e1s peque\u00f1os. S\u00ed, puesto que Cristo vivi\u00f3 nuestra condici\u00f3n humana y fue \u00abprobado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado\u00bb (Heb 4,15) acogi\u00f3 y experiment\u00f3 los gozos afectivos y espirituales como un don de Dios. Y no ces\u00f3 en su empe\u00f1o hasta que no hubo \u00abanunciado a los pobres la Buena Noticia, y a los afligidos el gozo\u00bb (cfr. Lc 4,10).<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Enciclica_El_ultimo_puesto_esta_en_la_cruz\">Enc\u00edclica: El \u00faltimo puesto est\u00e1 en la cruz.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Enc\u00edclica \u00abDeus caritas est\u00bb, n. 35.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abNo est\u00e9is alegres porque se os someten los esp\u00edritus; estad alegres porque vuestros nombres est\u00e1n inscritos en el cielo\u00bb (Lc 10,20).<\/p>\n<p>\u00c9ste es un modo de servir que hace humilde al que sirve. No adopta una posici\u00f3n de superioridad ante el otro, por miserable que sea moment\u00e1neamente su situaci\u00f3n. Cristo ocup\u00f3 el \u00faltimo puesto en el mundo \u2014la cruz\u2014, y precisamente con esta humildad radical nos ha redimido y nos ayuda constantemente. Quien es capaz de ayudar reconoce que, precisamente de este modo, tambi\u00e9n \u00e9l es ayudado; el poder ayudar no es m\u00e9rito suyo ni motivo de orgullo. Esto es gracia.<\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s se esfuerza uno por los dem\u00e1s, mejor comprender\u00e1 y har\u00e1 suya la palabra de Cristo: \u00ab Somos unos pobres siervos \u00bb (Lc 17,10). En efecto, reconoce que no act\u00faa fund\u00e1ndose en una superioridad o mayor capacidad personal, sino porque el Se\u00f1or le concede este don. A veces, el exceso de necesidades y lo limitado de sus propias actuaciones le har\u00e1n sentir la tentaci\u00f3n del desaliento. Pero, precisamente entonces, le aliviar\u00e1 saber que, en definitiva, \u00e9l no es m\u00e1s que un instrumento en manos del Se\u00f1or; se liberar\u00e1 as\u00ed de la presunci\u00f3n de tener que mejorar el mundo \u2014algo siempre necesario\u2014 en primera persona y por s\u00ed solo. Har\u00e1 con humildad lo que le es posible y, con humildad, confiar\u00e1 el resto al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Quien gobierna el mundo es Dios, no nosotros. Nosotros le ofrecemos nuestro servicio s\u00f3lo en lo que podemos y hasta que \u00c9l nos d\u00e9 fuerzas. Sin embargo, hacer todo lo que est\u00e1 en nuestras manos con las capacidades que tenemos, es la tarea que mantiene siempre activo al siervo bueno de Jesucristo: \u00ab Nos apremia el amor de Cristo \u00bb (2Co 5, 14).<\/p>\n<h2><span id=\"Beato_John_Henry_Newman\">Beato John Henry Newman<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Escritos_Aun_sabemos_poco_de_Jesus\">Escritos: A\u00fan sabemos poco de Jes\u00fas.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Meditaciones y Devociones : Part III, 2, 2 \u00abOur Lord refuses sympathy\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abMuchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros\u00bb (Lc 10,24).<\/p>\n<p>El compartir profundamente los sentimientos se puede ser llamar una ley eterna, porque ello viene significado, o m\u00e1s bien se cumple y de manera primordial, en el amor mutuo e indecible de la Trinidad. Dios, infinitamente uno, siempre ha sido tres. Desde siempre, se goza en su Hijo y en su Esp\u00edritu, y ellos en \u00e9l&#8230; Cuando el Hijo tom\u00f3 carne, vivi\u00f3 durante treinta a\u00f1os con Mar\u00eda y Jos\u00e9, formando as\u00ed una imagen de la Trinidad en la tierra&#8230;<\/p>\n<p>Pero conven\u00eda que aqu\u00e9l que deb\u00eda ser el verdadero Sumo Sacerdote y ejercer su ministerio para toda la raza humana estuviera libre de los lazos de unos sentimientos. As\u00ed, en otro tiempo, se dijo que Melquisedec no ten\u00eda ni padre ni madre (Heb 7,3)&#8230; Dejar a su madre, tal como Jes\u00fas lo da a entender en Can\u00e1 (Jn 2,4), es pues el primer paso solemne para llevar a t\u00e9rmino la salvaci\u00f3n del mundo&#8230; Jes\u00fas renunci\u00f3 no s\u00f3lo a Mar\u00eda y a Jos\u00e9, sino tambi\u00e9n a sus amigos secretos. Cuando lleg\u00f3 su tiempo, \u00e9l debi\u00f3 de renunciar a ellos.<\/p>\n<p>Pero podemos muy bien suponer que Jes\u00fas estaba en comuni\u00f3n con los santos patriarcas que hab\u00edan preparado y profetizado su venida. En una ocasi\u00f3n solemne se le vio conversar con Mois\u00e9s y El\u00edas sobre su Pasi\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 campo inmenso de pensamiento se nos abre sobre la persona de Jes\u00fas de quien sabemos tan poca cosa! Cuando pasaba noches enteras en oraci\u00f3n&#8230; \u00bfqui\u00e9n mejor que ellos pod\u00edan sostener al Se\u00f1or y darle fuerzas sino la \u00abadmirable f\u00f3rmula\u00bb de los profetas de quienes \u00e9l era modelo y cumplimiento? As\u00ed pod\u00eda conversar con Abrah\u00e1n \u00abque hab\u00eda visto su d\u00eda\u00bb (Jn 8, 56), y con Mois\u00e9s&#8230;, o con David y Jerem\u00edas, que lo hab\u00edan prefigurado de manera eminente, o con aquellos que m\u00e1s hab\u00edan hablado de \u00e9l, como Isa\u00edas y Daniel. All\u00ed encontraba \u00e9l un fondo de gran simpat\u00eda. Cuando subi\u00f3 a Jerusal\u00e9n para padecer, todos los santos sacerdotes de la antigua alianza debieron ir a su encuentro, precisamente ellos que hab\u00edan ofrecido sacrificios prefigurando el suyo.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<p>Pr\u00f3ximamente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>17 Los setenta y dos volvieron con alegr\u00eda, diciendo: \u00abSe\u00f1or, hasta los demonios se nos someten en tu nombre\u00bb. 18 \u00c9l les dijo: \u00abEstaba viendo a Satan\u00e1s caer del cielo como un rayo. 19 Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os har\u00e1 da\u00f1o &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-10-21-24-el-evangelio-revelado-a-los-sencillos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 10, 21-24: El Evangelio revelado a los sencillos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41497","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41497","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41497"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41497\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41497"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41497"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41497"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}