{"id":41498,"date":"2016-10-07T23:34:57","date_gmt":"2016-10-08T04:34:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-10-25-37-el-mandamiento-mayor-parabola-del-buen-samaritano\/"},"modified":"2016-10-07T23:34:57","modified_gmt":"2016-10-08T04:34:57","slug":"lc-10-25-37-el-mandamiento-mayor-parabola-del-buen-samaritano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-10-25-37-el-mandamiento-mayor-parabola-del-buen-samaritano\/","title":{"rendered":"Lc 10, 25-37: El mandamiento mayor (Par\u00e1bola del buen samaritano)"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">25<\/span> En esto se levant\u00f3 un maestro de la ley y le pregunt\u00f3 para ponerlo a prueba: \u00abMaestro, \u00bfqu\u00e9 tengo que hacer para heredar la vida eterna?\u00bb. <span class=\"versiculo\">26<\/span> \u00c9l le dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 escrito en la ley? \u00bfQu\u00e9 lees en ella?\u00bb. <span class=\"versiculo\">27<\/span> \u00c9l respondi\u00f3: <i>\u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma y con toda tu fuerza<\/i> y con toda tu mente. Y <i>a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb<\/i>. <span class=\"versiculo\">28<\/span> \u00c9l le dijo: \u00abHas respondido correctamente. Haz esto y tendr\u00e1s la vida\u00bb. <span class=\"versiculo\">29<\/span> Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jes\u00fas: \u00ab\u00bfY qui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo?\u00bb. <span class=\"versiculo\">30<\/span> Respondi\u00f3 Jes\u00fas diciendo: \u00abUn hombre bajaba de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3, cay\u00f3 en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dej\u00e1ndolo medio muerto. <span class=\"versiculo\">31<\/span> Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pas\u00f3 de largo. <span class=\"versiculo\">32<\/span> Y lo mismo hizo un levita que lleg\u00f3 a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pas\u00f3 de largo. <span class=\"versiculo\">33<\/span> Pero un samaritano que iba de viaje lleg\u00f3 adonde estaba \u00e9l y, al verlo, se compadeci\u00f3, <span class=\"versiculo\">34<\/span> y acerc\u00e1ndose, le vend\u00f3 las heridas, ech\u00e1ndoles aceite y vino, y, mont\u00e1ndolo en su propia cabalgadura, lo llev\u00f3 a una posada y lo cuid\u00f3. <span class=\"versiculo\">35<\/span> Al d\u00eda siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: \u201cCuida de \u00e9l, y lo que gastes de m\u00e1s yo te lo pagar\u00e9 cuando vuelva\u201d. <span class=\"versiculo\">36<\/span> \u00bfCu\u00e1l de estos tres te parece que ha sido pr\u00f3jimo del que cay\u00f3 en manos de los bandidos?\u00bb. <span class=\"versiculo\">37<\/span> \u00c9l dijo: \u00abEl que practic\u00f3 la misericordia con \u00e9l\u00bb. Jes\u00fas le dijo: \u00abAnda y haz t\u00fa lo mismo\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Agust\u00edn, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Un_Dios_cercano\">Homil\u00eda: Un Dios cercano.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda 171, sobre la carta a los Filipenses (Liturgia de las Horas, 26 de mayo).<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bfCu\u00e1l te parece que se port\u00f3 como pr\u00f3jimo del hombre asaltado por los ladrones?\u00bb (cf. Lc 10,36).<\/p>\n<p>El que est\u00e1 en todas partes, \u00bfen d\u00f3nde no est\u00e1? (\u2026) \u201cEl Se\u00f1or est\u00e1 cerca; nada os preocupe.\u201d (Flp 4,5-6) Gran cosa es \u00e9sta: el mismo que asciende sobre todos los cielos est\u00e1 cercano a quienes se encuentran en la tierra. \u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste, lejano y pr\u00f3ximo, sino aquel que por su benignidad se ha hecho pr\u00f3ximo a nosotros?<\/p>\n<p>Aquel hombre que cay\u00f3 en manos de unos bandidos, que fue abandonado medio muerto, que fue desatendido por el sacerdote y el levita y que fue recogido, curado y atendido por un samaritano que iba de paso, representa a todo el g\u00e9nero humano. As\u00ed, pues, como el Justo e Inmortal estuviese lejos de nosotros, los pecadores y mortales, baj\u00f3 hasta nosotros para hacerse cercano quien estaba lejos.<\/p>\n<p>\u201cNo nos trata como merecen nuestros pecados.\u201d (Sal 102,10) pues somos hijos. \u00bfC\u00f3mo lo probamos? El Hijo unig\u00e9nito muri\u00f3 por nosotros para no ser el \u00fanico hijo. No quiso ser \u00fanico quien, \u00fanico, muri\u00f3 por todos. El Hijo \u00fanico de Dios ha hecho muchos hijos de Dios. Compr\u00f3 a sus hermanos con su sangre, quiso ser reprobado para acoger a los r\u00e9probos, vendido para redimirnos, deshonrado para honrarnos, muerto para vivificarnos. (\u2026 ) Alegraos de tal forma que sea cual sea la situaci\u00f3n en la que os encontr\u00e9is (Cf. Flp 4,4), teng\u00e1is presente que \u201cel Se\u00f1or est\u00e1 cerca; nada os preocupe.\u201d<\/p>\n<h2><span id=\"Origenes_presbitero\">Or\u00edgenes, presb\u00edtero<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Imitemos_a_Cristo_con_hechos\">Homil\u00eda: Imitemos a Cristo con hechos.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00edas sobre el evangelio de Lucas 34, 3.7-9 : GCS 9, 201-202.204-205.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abCristo, el buen Samaritano\u00bb (Lc 10,29-37).<\/p>\n<p>Seg\u00fan  un antiguo que quiso interpretar la par\u00e1bola del buen Samaritano, el hombre que descend\u00eda de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3 representa a Ad\u00e1n, Jerusal\u00e9n el para\u00edso, Jeric\u00f3 el mundo, los ladrones las fuerzas hostiles, el sacerdote la Ley, el levita los profetas, el Samaritano Cristo. Por otro lado, las heridas simbolizan la desobediencia, la montura el propio cuerpo del Se\u00f1or&#8230;.Y la promesa de volver, hecha por el samaritano, figura, seg\u00fan este interprete, la segunda venida del Se\u00f1or&#8230;<\/p>\n<p>Este Samaritano \u201clleva nuestros pecados\u201d (Mt 8,17) y sufre por nosotros. El lleva al moribundo y lo conduce a un albergue, es decir dentro de la Iglesia. . Ella est\u00e1 abierta a todos, no niega sus auxilios a ninguna persona de todos y todos est\u00e1n invitados por Jes\u00fas. \u201cVenid a m\u00ed todos los que est\u00e1is fatigados y cansados, y yo os aliviar\u00e9\u201d (Mt 11,28)  Despu\u00e9s que hubo curado sus heridas, el Samaritano no se march\u00f3 enseguida, se qued\u00f3 toda la jornada en el hostal cerca del moribundo.  El curo sus heridas no solamente en el d\u00eda , tambi\u00e9n por la noche, lo rodeo de toda su diligente solicitud&#8230;.Verdaderamente este guardi\u00e1n de las almas se muestra m\u00e1s cercano de los hombres que la Ley y los Profetas \u201c haciendo prueba de bondad\u201d lo contrario de \u201cque cayo en manos de los bandidos\u201d\u201d el se muestra su \u201cpr\u00f3jimo\u201d tanto en palabras y  en hechos.<\/p>\n<p>As\u00ed nos lo hace posible, escuchando esta palabra\u201d \u201cSed imitadores m\u00edos como yo lo soy de Cristo\u201d (1Co 11,1), de imitar a Cristo y de tener piedad de aquellos que \u201ccaen en las manos de los bandidos\u201d, nos acercamos a ellos, derramamos el vino y el aceite sobre sus heridas y se las vendamos, despu\u00e9s los cargamos sobre nuestra propia montura y llevaremos su carga. Tambi\u00e9n, nos exhorta, el Hijo de Dios dirigi\u00e9ndose a todos nosotros, mas que a los doctores de la Ley: \u201cVe, y procede t\u00fa de la misma manera\u201d.<\/p>\n<h3><span id=\"Comentario_Cristo_no_paso_de_largo_ante_nosotros\">Comentario: Cristo no pas\u00f3 de largo ante nosotros.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Comentario al Cantar de los Cantares, pr\u00f3logo 2, 26-31.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abAnda, haz t\u00fa lo mismo\u00bb (Lc 10,37).<\/p>\n<p>Est\u00e1 escrito: \u00abAm\u00e9monos unos a otros, ya que el amor es de Dios\u00bb (1Jn 4-7) y poco despu\u00e9s \u00abDios es amor\u00bb (v.8). Aqu\u00ed se nos ense\u00f1a que al mismo tiempo que Dios mismo es amor, el que es de Dios es amor. Ahora bien \u00bfqui\u00e9n es de Dios sino el que dice: \u00abSal\u00ed del Padre y he venido al mundo\u00bb? (Jn 16,28). Si Dios Padre es amor, el Hijo es tambi\u00e9n amor&#8230;; el Padre y el Hijo son uno y no difieren en nada. Por eso es con todo derecho que Cristo, por la misma raz\u00f3n que es Sabidur\u00eda, Poder, Justicia, Verbo, y Verdad es llamado tambi\u00e9n Amor&#8230; <\/p>\n<p>Y porque Dios es amor y el que es Hijo de Dios es amor, esta verdad exige que en nosotros haya algo que nos haga semejantes a \u00e9l, de manera que, por este amor, esta caridad que est\u00e1 en Cristo Jes\u00fas&#8230;, estemos unidos a \u00e9l por una especie de parentesco gracias, a ese nombre. Como dice san Pablo, que estaba unido a \u00e9l: \u00ab\u00bfQui\u00e9n nos separar\u00e1 del amor de Dios manifestado en Cristo Jes\u00fas, Se\u00f1or nuestro?\u00bb (Rm 8,39).<\/p>\n<p>Ahora bien, este amor de caridad nos hace valorar el hecho que todo hombre es nuestro pr\u00f3jimo. Es por esta raz\u00f3n que el Salvador corrigi\u00f3 a un hombre que cre\u00eda que el justo no tiene que observar, para con todos, las leyes que tratan de la condici\u00f3n de pr\u00f3jimo &#8230; Y compuso la par\u00e1bola que dice: \u00abUn hombre cay\u00f3 en manos de bandidos cuando bajaba de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3\u00bb. Censura al sacerdote y al levita que, vi\u00e9ndole medio muerto, pasaron de largo, pero ensalza al Samaritano que practic\u00f3 la misericordia con el herido. Y a trav\u00e9s de la respuesta que dio el mismo que hizo la pregunta, confirma que el samaritano fue el pr\u00f3jimo del herido, y le dice: \u00abVes y haz t\u00fa lo mismo\u00bb. En efecto, por naturaleza todos somos pr\u00f3jimos los unos de los otros, pero por las obras de caridad, el que puede hacer el bien se hace el pr\u00f3jimo del que no puede. Por eso nuestro Salvador se hace nuestro pr\u00f3jimo y no pasa de largo delante de nosotros cuando yacemos \u00abmedio muertos\u00bb como consecuencia de las \u00abheridas infligidas por los bandidos\u00bb.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_de_Nisa_monje_y_obispo\">San Gregorio de Nisa, monje y obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Cristo_tomo_nuestro_cuerpo\">Homil\u00eda: Cristo tom\u00f3 nuestro cuerpo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda 15 sobre el Cantar de los Cantares : PG 44, 1085-1087.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abEl buen Samaritano\u00bb (Lc 10,29-37).<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed es mi amado, mi amigo, muchachas de Jerusal\u00e9n.\u201d (Cant 5,16) La Esposa del Cantar se\u00f1ala a aquel que busca cuando dice: \u201c\u00c9ste es el que yo busco, aquel que para hacerse hermano nuestro subi\u00f3 de Jud\u00e1. Se hizo amigo de aquel que cay\u00f3 en manos de los bandoleros,  cur\u00f3 sus heridas con  aceite y vino y las vend\u00f3. Luego lo mont\u00f3 en su cabalgadura, lo llev\u00f3 al mes\u00f3n y cuid\u00f3 de \u00e9l. Dio dos denarios al mesonero, prometi\u00f3 pagar a su vuelta lo que hiciera falta&#8221;. Todos estos detalles tienen su significado.<\/p>\n<p>El doctor de la Ley tent\u00f3 al Se\u00f1or queriendo estar por encima de los dem\u00e1s. En su orgullo hace caso omiso de toda igualdad con los dem\u00e1s, diciendo: \u201c\u00bfQui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo?\u201d El Verbo le expone luego en forma de narraci\u00f3n toda la historia santa de la misericordia: cuenta como baja el hombre a Jeric\u00f3, la emboscada de los bandoleros, el despojo del vestido de la incorruptibilidad, las heridas del pecado, la amenaza de la muerte para la mitad de nuestra naturaleza (pues nuestra alma sigue inmortal), el paso in\u00fatil por la Ley (pues ni el sacerdote ni el levita se cuidaron de las heridas de aquel que hab\u00eda ca\u00eddo en manos de los bandoleros).<\/p>\n<p>Era realmente imposible que la sangre de toros y de machos cabr\u00edos expiase el pecado (Hb 9,13). S\u00f3lo lo pod\u00eda hacer aquel que se ha revestido de toda la naturaleza humana \u2014de los jud\u00edos, los samaritanos, los griegos\u2014, en una palabra, de toda la humanidad. Con su cuerpo, que es la montura, se fue al lugar de la miseria humana. Ha curado las heridas de la humanidad, se la ha cargado sobre su montura e hizo de su misericordia un hostal para ella, para que todos aquellos que gimen bajo el peso de infortunios encuentren descanso (cf Mt 11,28).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Efren_diacono_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Efr\u00e9n, di\u00e1cono y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_Mandamiento_que_libra_de_la_muerte\">Comentario: Mandamiento que libra de la muerte.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Comentario al Diat\u00e9saron, cap.16, 9\/23 : SC 121.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abCristo viene en ayuda de la humanidad herida\u00bb (cf. Lc 10,29-37).<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfCu\u00e1l es el grande y primer mandamiento de la Ley?\u00bb Jes\u00fas le responde: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios, y a tu pr\u00f3ximo como ti mismo\u00bb (Mt 22,36-39). El amor de Dios nos libera de la muerte, y el amor del hombre del pecado, ya que nadie peca contra el que ama. Pero \u00bfqu\u00e9 coraz\u00f3n puede poseer en plenitud el amor a su pr\u00f3jimo? \u00bfQu\u00e9 alma puede hacer fructificar en ella, con respeto a todo el mundo, el amor sembrado en ella por este precepto: \u00abAma a tu pr\u00f3ximo como ti mismo\u00bb? Nosotros somos incapaces por s\u00ed solos, somos los instrumentos de esta voluntad r\u00e1pida y rica de Dios: es suficiente el fruto de la caridad sembrado por Dios mismo.<\/p>\n<p>Dios puede, debido a su naturaleza, realizar todo lo que \u00c9l quiere; ahora bien, quiere dar la vida a los hombres. Los \u00e1ngeles, los reyes y profetas&#8230; pasaron, pero los hombres no han sido salvados, hasta que desciende de los cielos el que nos tiene cogidos de la mano y nos resucita.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Comentario_Aceptando_sufrir_con_nosotros_se_hizo_nuestro_projimo\">Comentario: Aceptando sufrir con nosotros se hizo nuestro pr\u00f3jimo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Comentario al evangelio de Lucas, 7, 74s.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abUn Samaritano&#8230; lleg\u00f3 donde estaba \u00e9l, y al verlo sinti\u00f3 compasi\u00f3n\u00bb (Lc 10,33).<\/p>\n<p>Un hombre baja de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3.. En efecto, Jeric\u00f3 es figura de este mundo, a la cual descendi\u00f3 Ad\u00e1n arrojado del para\u00edso, es decir, de aquella Jerusal\u00e9n celeste, por su prevaricadora ca\u00edda, pasando de la vida a la muerte; destierro este de su naturaleza que le ocasion\u00f3 un cambio, no ciertamente de lugar, pero s\u00ed de costumbres. Y as\u00ed qued\u00f3 un Ad\u00e1n bien distinto de aquel primero que gozaba de una felicidad sin ocaso, pero que tan pronto como se lanz\u00f3 a los pecados de este mundo, cay\u00f3 en manos de los ladrones, a los que no habr\u00eda venido a parar si no se hubiese apartado del mandato divino. \u00bfQui\u00e9nes son estos ladrones sino los \u00e1ngeles de la noche y de las tinieblas, que se transforma a veces en \u00e1ngeles de luz (2 Cor. 11,14), aunque es un hecho que no puedan permanecer mucho tiempo en ese estado? Estos primero se despojan del vestido de la gracia espiritual que recibimos, y as\u00ed es como de ordinario logran sus primeros impactos; pero, si guardamos intactos los vestidos recibidos, no sentiremos los golpes de los ladrones. Ten, pues, cuidado para no ser despojado, como lo fue Ad\u00e1n, de la protecci\u00f3n del precepto celestial y privado del vestido de la fe, ya que a eso se debi\u00f3 que \u00e9l fuera herido moralmente, herida mortal que se habr\u00eda contagiado a todo el g\u00e9nero humano si aquel Buen Samaritano, bajando del cielo, no hubiese curado esas peligrosas llagas. <\/p>\n<p>Y no es un samaritano cualquiera este que no despreci\u00f3 a aquel que hab\u00eda sido preterido por el sacerdote y el levita. No desprecies a aquel que lleva el nombre de una secta vocablo cuyo significado te va a admirar; en efecto, el vocablo \u201csamaritano\u201d significa guardi\u00e1n Demos ahora una interpretaci\u00f3n a todo esto. En verdad, \u00bfqui\u00e9n es un custodio verdadero, sino aquel de quien se ha escrito: el Se\u00f1or guarda a los peque\u00f1os? (Ps. 114,6) Pues el mismo modo que hay un jud\u00edo tambi\u00e9n se da una manera de ser samaritano que se ve y otra que yace oculta. Mientras bajaba, pues, este samaritano- \u00bfqui\u00e9n es este que baj\u00f3 del cielo, sino el que sube al cielo, el Hijo de Dios que est\u00e1 en el cielo? (Io 3,13), habiendo visto a un hombre medio muerto, al que nadie hab\u00eda querido curar, se lleg\u00f3 a \u00e9l, es decir, compadecido de nuestra miseria, se hizo \u00edntimo y pr\u00f3jimo nuestro para ejercitar su misericordia con nosotros. <\/p>\n<p>Y vend\u00f3 sus heridas unt\u00e1ndolas con aceite y vino. Este m\u00e9dico tiene infinidad de remedios, mediante los cuales lleva a cabo, de ordinario, sus curaciones. Medicamento es su palabra; \u00e9sta, unas veces, venda las heridas; otras sirven de aceite, y otras act\u00faa como vino; venda las heridas; Otra sirve de aceite; y otras act\u00faa como vino; venda las heridas cuando expresa un mandato de una dificultad m\u00e1s que regular; suaviza perdonando los pecados, y act\u00faa como el vino anunciado el juicio. <\/p>\n<p>Y lo puso-contin\u00faa el texto- sobre su cabalgadura. Observa c\u00f3mo realiza esto contigo: \u00c9l tom\u00f3 sobre s \u00ed nuestros pecados y carg\u00f3 con nuestros dolores (Is 53, 4) Otra confirmaci\u00f3n es la del Buen Pastor, que puso sobre sus hombros a la oveja cansada (Lc 15,5). En efecto, el hombre se ha convertido en un ser semejante a un jumento. (Ps 48, 13), pero \u00c9l nos ha colocado sobre su cabalgadura para que no fu\u00e9semos como el caballo y el mulo (Ps. 31,9) y ha tomado nuestro mismo cuerpo para suprimir las debilidades de nuestra carne. <\/p>\n<p>Y, al fin, a nosotros, que \u00e9ramos como jumentos, nos conduce a una posada. Una posada, como se sabe, no es m\u00e1s que un lugar donde suelen descansar los que se encuentran desfallecidos por un largo camino. Y por eso, el Se\u00f1or, que es el que levanta del polvo al pobre, y alza del esti\u00e9rcol al desvalido (Ps 112,7), nos ha llevado a un mes\u00f3n. <\/p>\n<p>Y se preocupa con cuidado de \u00e9l para que ese enfermo pueda observar los mandatos que hab\u00eda recibido. Pero ese enfermo pueda observar los mandatos que hab\u00eda recibido. Pero este samaritano no ten\u00eda tiempo de hacer una permanencia larga en la tierra; deb\u00eda volver al lugar de donde hab\u00eda bajado. <\/p>\n<p>Y al d\u00eda siguiente- pero, \u00bfcu\u00e1l es este otro d\u00eda, sino el domingo de resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, del que fue dicho; Este es el d\u00eda que hizo el Se\u00f1or? (Ps 117, 24)- tom\u00f3 dos denarios y se los dio al mesonero, dici\u00e9ndole: cu\u00eddale. <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significan estos dos denarios sino los dos testamentos que llevan impresa la efigie del eterno Rey y con los que nuestras heridas obtienen su curaci\u00f3n? Porque hemos sido redimidos a precio de sangre (1 Pe. 1, 19) para no ser v\u00edctimas de las heridas de la \u00faltima muerte. <\/p>\n<p>El mesonero recibi\u00f3 dos denarios&#8230; \u00bfQui\u00e9nes son estos hosteleros? Son esos hombres a los que se ha dicho: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura, y el que creyere y se bautizare ser\u00e1 salvo. (Mc 15, 16) salvo verdaderamente de la muerte y salvo de las heridas que le pudieran infligir los ladrones. <\/p>\n<p>\u00a1Bienaventurado ese mesonero que puede curar las heridas del pr\u00f3jimo!, Y \u00a1Bienaventurado aquel a quien dice Jes\u00fas: Lo que gastes de m\u00e1s te lo dar\u00e9 a mi vuelta! El buen dispensador da siempre en demas\u00eda. Buen dispensador fue Pablo, cuyos sermones y ep\u00edstolas son como algo que rebosa a lo que hab\u00eda recibido, cumpliendo el mandato expl\u00edcito del Se\u00f1or de trabajar sin descanso corporal ni espiritual, a fin de obtener, por medio de la predicaci\u00f3n de su palabra, el perseverar a muchos de la grave flaqueza de esp\u00edritu. He aqu\u00ed el due\u00f1o del mes\u00f3n en el que el asno conoci\u00f3 el pesebre de su amo (Is 1,3) y en el cual hay un lugar seguro para los reba\u00f1os de ovejas, con el fin de que, a esos lobos rapaces que braman alrededor de los apriscos, no les resulte f\u00e1cil llevar a cabo sus ataques a las ovejas. <\/p>\n<p>Pero \u00c9l adem\u00e1s, promete una recompensa. Y \u00bfcu\u00e1ndo vas a venir, Se\u00f1or, a darla sino en el d\u00eda del juicio? Porque, aunque T\u00fa est\u00e9s siempre y en todo lugar y vivas entre nosotros, si bien no te vemos, con todo, llegar\u00e1 un momento en el que todo hombre te ver\u00e1 volver. Paga, pues lo que debes. \u00a1Bienaventurados aquellos hombres a los que debe Dios! \u00a1Ojal\u00e1 que nosotros pudi\u00e9semos ser deudores dignos para poder pagar todo lo que hemos recibido, sin que nos ensoberbezca el don del sacerdocio o del ministerio! \u00bfC\u00f3mo pagas T\u00fa, Se\u00f1or Jes\u00fas? Prometiste que a los buenos les dar\u00edas un premio abundante en el cielo, y lo cumples cando dices: Muy bien, siervo bueno y fiel, porque has sido fiel en lo poco, te constituir\u00e9 sobre lo mucho, entra en gozo de tu Se\u00f1or (Mt 25, 21). <\/p>\n<p>Por tanto, puesto que nadie es tan verdaderamente nuestro pr\u00f3jimo como el que ha curado nuestras heridas, am\u00e9mosle, viendo en \u00e9l a nuestro Se\u00f1or, y quer\u00e1mosle como a nuestro pr\u00f3jimo; pues nada hay tan pr\u00f3ximo a los miembros como la cabeza.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Severo_de_Antioquia_obispo\">San Severo de Antioquia, obispo<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Homilia_Cristo_se_hace_samaritano_y_nos_visita\">Homil\u00eda: Cristo se hace samaritano y nos visita.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Homil\u00eda 89.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abCristo cura la humanidad herida\u00bb (cf. Lc 10,29-37).<\/p>\n<p>Al fin pas\u00f3 un samaritano\u2026 Cristo se da adrede el nombre de samaritano\u2026, \u00e9l, de quien se hab\u00eda dicho, para ultrajarle: \u201cEres un samaritano y est\u00e1s pose\u00eddo de un demonio\u201d (Jn 8,48)\u2026 El samaritano viajero, que era Cristo \u2013porque verdaderamente viajaba &#8211; vio a la humanidad que yac\u00eda en tierra. Y no hizo caso omiso, porque el fin de su viaje era \u201cvisitarnos\u201d (Lc  1,68.78) a nosotros por quienes baj\u00f3 a la tierra y se aloj\u00f3 en ella. Porque no solamente \u201capareci\u00f3, sino que convers\u00f3 con los hombres\u201d en verdad (Ba 3,38)\u2026<\/p>\n<p>Sobre nuestras llagas derram\u00f3 vino, el vino de la Palabra, y como la gravedad de las heridas no soportaba toda su fuerza, lo mezcl\u00f3 con el aceite de su dulzura y su \u201camor por los hombres\u201d (Tt 3,4)\u2026 Seguidamente condujo al hombre al hostal. Da a la Iglesia este nombre de hostal, por llegar a ser el lugar donde habitan y se refugian todos los pueblos\u2026 Y, una vez llegados al hostal, el buen samaritano mostr\u00f3 al que hab\u00eda salvado una solicitud todav\u00eda mayor: Cristo mismo estaba en la Iglesia, concediendo toda gracia\u2026 Y al jefe del hostal, s\u00edmbolo de los ap\u00f3stoles, y pastores y doctores que le han sucedido, les da al marchar, es decir, al subir al cielo, dos monedas de plata para que tengan gran cuidado del enfermo. Podemos entender que estas dos monedas son los dos Testamentos, el Antiguo y el Nuevo, el de la Ley y los profetas, y el que nos ha sido dado con los evangelios y los escritos de los ap\u00f3stoles. Los dos son del mismo Dios y llevan en s\u00ed la \u00fanica imagen del \u00fanico Dios de lo alto, igual que las monedas de plata llevan la imagen del rey, e imprimen en nuestros corazones, por medio de sus santas palabras, la misma imagen del rey, puesto que es uno s\u00f3lo y el mismo Esp\u00edritu el que las ha pronunciado\u2026 Son las dos monedas de un solo rey, dadas por Cristo al mismo tiempo y con el mismo t\u00edtulo al jefe del hostal\u2026<\/p>\n<p>En el \u00faltimo d\u00eda, los pastores de las santas iglesias dir\u00e1n al Amo del hostal, a su regreso: \u201cSe\u00f1or, me diste dos monedas de plata, he aqu\u00ed que, emple\u00e1ndolas, he ganado otras dos\u201d con las que he engrandecido el reba\u00f1o. Y el Se\u00f1or responder\u00e1: \u201cMuy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te dar\u00e9 un cargo importante. Pasa al banquete de tu Se\u00f1or\u201d (Mt 25, 21).<\/p>\n<h2><span id=\"San_Gregorio_Magno_papa_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Exposicion_Caes_de_lo_alto_a_nuestra_bajeza\">Exposici\u00f3n: Caes de lo alto a nuestra bajeza.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Exposici\u00f3n sobre los 7 salmos penitenciales, PL 79, 581.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abLe vio y se compadeci\u00f3 de \u00e9l\u00bb (Lc 10,33).<\/p>\n<p>Oh, Se\u00f1or Jes\u00fas, ten la bondad de acercarte a m\u00ed, movido por la compasi\u00f3n. Bajando de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3 , caes desde lo alto hasta nuestros bajos fondos, desde un lugar donde los seres est\u00e1n llenos de vida, a un pa\u00eds de enfermos. Mira: he ca\u00eddo en manos de los \u00e1ngeles de las tinieblas y no s\u00f3lo me han quitado el vestido de la gracia, sino que despu\u00e9s de haberme molido a palos, me han dejado medio muerto. Cura las llagas de mis pecados, despu\u00e9s de haberme dado la esperanza de volver a encontrar la salud; por miedo a que empeoraran llegu\u00e9 a perder la esperanza de curar. \u00a1Si pudieras ungirme con el \u00f3leo de tu perd\u00f3n y derramar sobre mi el vino de la compunci\u00f3n! \u00a1Si me cargaras sobre tu misma cabalgadura, entonces \u00ablevantar\u00edas de la tierra al desvalido\u00bb, \u00absacar\u00edas al pobre de la basura\u00bb! <\/p>\n<h2><span id=\"San_Juan_Pablo_II_papa\">San Juan Pablo II, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Carta_apostolica_Salvifici_Doloris\">Carta apost\u00f3lica Salvifici Doloris<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">nn. 28-30<\/p>\n<p>28. Pertenece tambi\u00e9n al Evangelio del sufrimiento \u0097y de modo  org\u00e1nico\u0097 la par\u00e1bola del buen Samaritano. Mediante esta par\u00e1bola  Cristo quiso responder a la pregunta \u00ab \u00bfY qui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo?  \u00bb.(90) En efecto, entra los tres que viajaban a lo largo de la carretera de  Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3, donde estaba tendido en tierra medio muerto un  hombre robado y herido por los ladrones, precisamente el Samaritano demostr\u00f3  ser <i>verdaderamente<\/i> el \u00ab <i>pr\u00f3jimo \u00bb<\/i> para aquel  infeliz. \u00ab Pr\u00f3jimo \u00bb quiere decir tambi\u00e9n aqu\u00e9l  que cumpli\u00f3 el mandamiento del amor al pr\u00f3jimo. Otros dos hombres  recorr\u00edan el mismo camino; uno era sacerdote y el otro levita, pero cada  uno \u00ab lo vio y pas\u00f3 de largo \u00bb. En cambio, el Samaritano  \u00ab lo vio y tuvo compasi\u00f3n&#8230; Acerc\u00f3se, le vend\u00f3 las  heridas \u00bb, a continuaci\u00f3n \u00ab le condujo al mes\u00f3n y cuid\u00f3  de \u00e9l \u00bb.(91) y al momento de partir confi\u00f3 el cuidado del  hombre herido al mesonero, comprometi\u00e9ndose a abonar los gastos  correspondientes.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola del buen Samaritano pertenece al Evangelio del sufrimiento. Indica, en efecto, cu\u00e1l debe ser la relaci\u00f3n de cada  uno de nosotros con el pr\u00f3jimo que sufre. No nos est\u00e1 permitido \u00ab pasar de largo \u00bb, con indiferencia, sino que debemos \u00ab pararnos \u00bb  junto a \u00e9l. Buen Samaritano es <i>todo hombre, que se para junto al sufrimiento de otro hombre<\/i> de cualquier g\u00e9nero que \u00e9se sea. Esta parada no significa curiosidad, sino m\u00e1s bien disponibilidad. Es  como el abrirse de una determinada disposici\u00f3n interior del coraz\u00f3n,  que tiene tambi\u00e9n su expresi\u00f3n emotiva. Buen Samaritano es <i>todo  hombre sensible al sufrimiento ajeno,<\/i> el hombre que \u00ab se conmueve \u00bb  ante la desgracia del pr\u00f3jimo. Si Cristo, conocedor del interior del  hombre, subraya esta conmoci\u00f3n, quiere decir que es importante para toda nuestra actitud frente al sufrimiento ajeno. Por lo tanto, es necesario cultivar  en s\u00ed mismo esta sensibilidad del coraz\u00f3n, que testimonia la <i>compasi\u00f3n<\/i> hacia el que sufre. A veces esta compasi\u00f3n es la \u00fanica o  principal manifestaci\u00f3n de nuestro amor y de nuestra solidaridad hacia el  hombre que sufre.<\/p>\n<p>Sin embargo, el buen Samaritano de la par\u00e1bola de Cristo no se queda  en la mera conmoci\u00f3n y compasi\u00f3n. Estas se convierten para \u00e9l  en est\u00edmulo a la acci\u00f3n que tiende a ayudar al hombre herido. Por  consiguiente, es en definitiva buen Samaritano <i>el que ofrece ayuda en el  sufrimiento,<\/i> de cualquier clase que sea. Ayuda, dentro de lo posible,  eficaz. En ella pone todo su coraz\u00f3n y no ahorra ni siquiera medios materiales. Se puede afirmar que se da a s\u00ed mismo, su propio \u00ab yo \u00bb,  abriendo este \u00ab yo \u00bb al otro. Tocamos aqu\u00ed uno de los puntos  clave de toda la antropolog\u00eda cristiana. El hombre no puede \u00ab encontrar su  propia plenitud si no es en la entrega sincera de s\u00ed mismo a los dem\u00e1s \u00bb,(92) Buen Samaritano es <i>el hombre capaz <\/i> precisamente de <i>ese don de s\u00ed mismo.<\/i> <\/p>\n<p>29. Siguiendo la par\u00e1bola evang\u00e9lica, se podr\u00eda decir que el  sufrimiento, que bajo tantas formas diversas est\u00e1 presente en el mundo  humano, est\u00e1 tambi\u00e9n presente para irradiar el amor al hombre,  precisamente ese desinteresado don del propio \u00ab yo \u00bb en favor de los  dem\u00e1s hombres, de los hombres que sufren. Podr\u00eda decirse que el  mundo del sufrimiento humano invoca sin pausa otro mundo: el del amor humano; y  aquel amor desinteresado, que brota en su coraz\u00f3n y en sus obras, el  hombre lo debe de alg\u00fan modo al sufrimiento. No puede el hombre \u00ab pr\u00f3jimo \u00bb pasar con desinter\u00e9s ante el sufrimiento ajeno, en nombre de la  fundamental solidaridad humana; y mucho menos en nombre del amor al pr\u00f3jimo. Debe \u00ab pararse \u00bb, \u00ab conmoverse \u00bb, actuando como el  Samaritano de la par\u00e1bola evang\u00e9lica. La par\u00e1bola en s\u00ed expresa <i>una verdad profundamente cristiana,<\/i> pero a la vez tan universalmente humana. No sin raz\u00f3n, aun en el lenguaje habitual se llama  obra \u00ab de buen samaritano \u00bb toda actividad en favor de los hombres que sufren y de todos los necesitados de ayuda.<\/p>\n<p>Esta <i>actividad<\/i> asume, en el transcurso de los siglos, <i>formas  institucionales<\/i> organizadas y constituye un terreno de trabajo en las  respectivas <i>profesiones.<\/i> \u00a1Cu\u00e1nto tiene \u00ab de buen  samaritano \u00bb la profesi\u00f3n del m\u00e9dico, de la enfermera, u  otras similares! Por raz\u00f3n del contenido \u00ab evang\u00e9lico \u00bb,  encerrado en ella, nos inclinamos a pensar m\u00e1s bien en una vocaci\u00f3n  que en una profesi\u00f3n. Y las instituciones que, a lo largo de las  generaciones, han realizado un servicio \u00ab de samaritano \u00bb se han  desarrollado y especializado todav\u00eda m\u00e1s en nuestros d\u00edas.  Esto prueba indudablemente que el hombre de hoy se para con cada vez mayor  atenci\u00f3n y perspicacia junto a los sufrimientos del pr\u00f3jimo,  intenta comprenderlos y prevenirlos cada vez con mayor precisi\u00f3n. Posee  una capacidad y especializaci\u00f3n cada vez mayores en este sector. Viendo  todo esto, podemos decir que la par\u00e1bola del Samaritano del Evangelio se  ha convertido en <i>uno de los elementos esenciales de la cultura moral y de la  civilizaci\u00f3n universalmente humana.<\/i> Y pensando en todos los hombres,  que con su ciencia y capacidad prestan tantos servicios al pr\u00f3jimo que  sufre, no podemos menos de dirigirles unas palabras de aprecio y gratitud. <\/p>\n<p>Estas se extienden a todos los que ejercen de manera desinteresada el propio  servicio al pr\u00f3jimo que sufre, <i>empe\u00f1\u00e1ndose voluntariamente en  la ayuda \u00ab<\/i> como buenos samaritanos \u00bb, y destinando a esta causa  todo el tiempo y las fuerzas que tienen a su disposici\u00f3n fuera del  trabajo profesional. Esta espont\u00e1nea actividad \u00ab de buen samaritano \u00bb  o caritativa, puede llamarse actividad social, puede tambi\u00e9n definirse  como <i>apostolado,<\/i> siempre que se emprende por motivos aut\u00e9nticamente  evang\u00e9licos, sobre todo si esto ocurre en uni\u00f3n con la Iglesia o  con otra Comunidad cristiana. La actividad voluntaria \u00ab de buen samaritano \u00bb  se realiza a trav\u00e9s de <i>instituciones<\/i> adecuadas o tambi\u00e9n  por medio de  <i>organizaciones<\/i> creadas para esta finalidad. Actuar de esta manera tiene  una gran importancia, especialmente si se trata de asumir tareas m\u00e1s  amplias, que exigen la cooperaci\u00f3n y el uso de medios t\u00e9cnicos. No  es menos preciosa tambi\u00e9n la actividad individual, especialmente por  parte de las personas que est\u00e1n mejor preparadas para ella, teniendo en  cuenta las diversas clases de sufrimiento humano a las que la ayuda no puede ser  llevada sino individual o personalmente. Ayuda <i>familiar,<\/i> por su parte,  significa tanto los actos de amor al pr\u00f3jimo hechos a las personas pertenecientes a la misma familia, como la ayuda rec\u00edproca entra las familias.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil enumerar aqu\u00ed todos los tipos y \u00e1mbitos de  la actividad \u00ab como samaritano \u00bb que existen en la Iglesia y en la  sociedad. Hay que reconocer que son muy numerosos, y expresar tambi\u00e9n  alegr\u00eda porque, gracias a ellos, los <i>valores morales fundamentales, <\/i> como el valor de la solidaridad humana, el valor del amor cristiano al pr\u00f3jimo,  forman el marco de la vida social y de las relaciones interpersonales,  combatiendo en este frente las diversas formas de odio, violencia, crueldad,  desprecio por el hombre, o las de la mera \u00ab insensibilidad \u00bb, o sea la  indiferencia hacia el pr\u00f3jimo y sus sufrimientos.<\/p>\n<p>Es enorme <i>el significado de las actitudes oportunas que deben emplearse  en la educaci\u00f3n.<\/i> La familia, la escuela, las dem\u00e1s  instituciones educativas, aunque s\u00f3lo sea por motivos humanitarios, deben  trabajar con perseverancia para despertar y afinar esa sensibilidad hacia el pr\u00f3jimo  y su sufrimiento, del que es un simbolo la figura del Samaritano evang\u00e9lico. La  Iglesia obviamente debe hacer lo mismo, profundizando a\u00fan m\u00e1s  intensamente \u0097dentro de lo posible\u0097 en los motivos que Cristo ha  recogido en su par\u00e1bola y en todo el Evangelio. La elocuencia de la par\u00e1bola  del buen Samaritano, como tambi\u00e9n la de todo el Evangelio, es  concretamente \u00e9sta: el hombre debe sentirse <i>llamado personalmente <\/i> a testimoniar el amor en el sufrimiento. Las instituciones son muy  importantes e indispensables; sin embargo, ninguna instituci\u00f3n puede de  suyo sustituir el coraz\u00f3n humano, la compasi\u00f3n humana, el amor  humano, la iniciativa humana, cuando se trata de salir al encuentro del  sufrimiento ajeno. Esto se refiere a los sufrimientos f\u00edsicos, pero vale  todav\u00eda m\u00e1s si se trata de los m\u00faltiples sufrimientos  morales, y cuando la que sufre es ante todo el alma.<\/p>\n<p>30. La par\u00e1bola del buen Samaritano, que \u0097como hemos dicho\u0097  pertenece al Evangelio del sufrimiento, camina con \u00e9l a lo largo de la  historia de la Iglesia y del cristianismo, a lo largo de la historia del hombre  y de la humanidad. Testimonia que la revelaci\u00f3n por parte de Cristo del  sentido salv\u00edfico del sufrimiento no <i>se identifica de ning\u00fan  modo con una actitud de pasividad.<\/i> Es todo lo contrario. El Evangelio es la  negaci\u00f3n de la pasividad ante el sufrimiento. El mismo Cristo, en este  aspecto, es sobre todo activo. De este modo realiza el programa mesi\u00e1nico  de su misi\u00f3n, seg\u00fan las palabras del profeta: \u00ab El Esp\u00edritu  del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque me ungi\u00f3 para  evangelizar a los pobres; me envi\u00f3 a predicar a los cautivos la libertad,  a los ciegos la recuperaci\u00f3n de la vista; para poner en libertad a los  oprimidos, para anunciar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or \u00bb.(93)  Cristo realiza con sobreabundancia este <i>programa mesi\u00e1nico<\/i> de su  misi\u00f3n: \u00c9l pasa \u00ab haciendo el bien \u00bb,(94) y el bien de sus obras  destaca sobre todo ante el sufrimiento humano. La par\u00e1bola del buen  Samaritano est\u00e1 en profunda armon\u00eda con el comportamiento de  Cristo mismo.<\/p>\n<p>Esta par\u00e1bola entrar\u00e1, finalmente, por su contenido esencial,  en aquellas desconcertantes palabras sobre el juicio final, que Mateo ha  recogido en su Evangelio: \u00ab Venid, benditos de mi Padre, tomad posesi\u00f3n  del reino preparado para vosotros desde la creaci\u00f3n del mundo. Porque  tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; preso, y vinisteis a verme \u00bb.(95) A los justos que pregunten cu\u00e1ndo han hecho  precisamente esto, el Hijo del Hombre responder\u00e1: \u00ab En verdad os digo <i>que cuantas veces hicisteis eso a uno de estos mis hermanos menores, a  m\u00ed me lo hicisteis \u00bb.<\/i>(96) La sentencia contraria tocar\u00e1 a  los que se comportaron diversamente: \u00ab En verdad os diga que cuando  dejasteis de hacer eso con uno de estos peque\u00f1uelos, conmigo dejasteis de  hacerlo \u00bb.(97)<\/p>\n<p>Se podr\u00eda ciertamente alargar la lista de los sufrimientos que han  encontrado la sensibilidad humana, la compasi\u00f3n, la ayuda, o que no las  han encontrado. La primera y la segunda parte de la declaraci\u00f3n de Cristo  sobre el juicio final indican sin ambig\u00fcedad cu\u00e1n esencial es, en la perspectiva de la vida eterna de cada hombre, el \u00ab pararse \u00bb, como  hizo el buen Samaritano, junto al sufrimiento de su pr\u00f3jimo, el tener \u00ab  compasi\u00f3n \u00bb, y finalmente el dar ayuda. En el programa mesi\u00e1nico  de Cristo, que es a la vez el programa <i>del reino de Dios,<\/i> el sufrimiento est\u00e1 presente en el mundo para provocar amor, para hacer nacer obras de amor al pr\u00f3jimo, para transformar toda la civilizaci\u00f3n humana en la \u00ab civilizaci\u00f3n del amor \u00bb. En este amor el significado salv\u00edfico del sufrimiento se realiza totalmente y alcanza su dimensi\u00f3n definitiva. Las palabras de Cristo sobre el juicio final permiten comprender esto con toda la sencillez y claridad evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>Estas palabras sobre el amor, sobre los actos de amor relacionados con el  sufrimiento humano, nos permiten una vez m\u00e1s descubrir, en la ra\u00edz  de todos <i>los sufrimientos humanos, el mismo sufrimiento redentor de Cristo.<\/i> Cristo dice: \u00ab A m\u00ed me lo hicisteis \u00bb. \u00c9l mismo es el que  en cada uno experimenta el amor; \u00c9l mismo es el que recibe ayuda, cuando esto se  hace a cada uno que sufre sin excepci\u00f3n. \u00c9l mismo est\u00e1 presente en quien sufre, porque su sufrimiento salv\u00edfico se ha abierto de una vez  para siempre a todo sufrimiento humano. Y todos los que sufren han sido llamados de una vez para siempre a ser part\u00edcipes \u00ab de los sufrimientos de Cristo \u00bb.(98) As\u00ed como todos son llamados a \u00ab completar \u00bb con el propio sufrimiento \u00ab lo que falta a los padecimientos de Cristo \u00bb.(99) Cristo al mismo tiempo ha ense\u00f1ado al hombre <i>a hacer bien con el sufrimiento y a hacer bien a quien sufre.<\/i> Bajo este doble aspecto ha manifestado cabalmente el sentido del sufrimiento.<\/p>\n<h2><span id=\"Benedicto_XVI_papa\">Benedicto XVI, papa<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Enciclica_Shema_amor_a_Dios_y_al_projimo\">Enc\u00edclica: Shem\u00e1, amor a Dios y al pr\u00f3jimo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Enc\u00edclica \u201cDeus caritas est\u201d, n. 15.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab\u00bfCu\u00e1l de los tres\u2026 ha sido el pr\u00f3jimo del hombre que cay\u00f3 en manos de los bandidos?\u00bb (Lc 10,36).<\/p>\n<p>La par\u00e1bola del buen Samaritano (cf. Lc 10, 25-37) nos lleva sobre todo a dos aclaraciones importantes. Mientras el concepto de \u201cpr\u00f3jimo\u201d hasta entonces se refer\u00eda esencialmente a los conciudadanos y a los extranjeros que se establec\u00edan en la tierra de Israel, y por tanto a la comunidad compacta de un pa\u00eds o de un pueblo, ahora este l\u00edmite desaparece. Mi pr\u00f3jimo es cualquiera que tenga necesidad de m\u00ed y que yo pueda ayudar. Se universaliza el concepto de pr\u00f3jimo, pero permaneciendo concreto. Aunque se extienda a todos los hombres, el amor al pr\u00f3jimo no se reduce a una actitud gen\u00e9rica y abstracta, poco exigente en s\u00ed misma, sino que requiere mi compromiso pr\u00e1ctico aqu\u00ed y ahora. La Iglesia tiene siempre el deber de interpretar cada vez esta relaci\u00f3n entre lejan\u00eda y proximidad, con vistas a la vida pr\u00e1ctica de sus miembros. <\/p>\n<p>En fin, se ha de recordar de modo particular la gran par\u00e1bola del Juicio final (cf. Mt 25, 31-46), en el cual el amor se convierte en el criterio para la decisi\u00f3n definitiva sobre la valoraci\u00f3n positiva o negativa de una vida humana. Jes\u00fas se identifica con los pobres: los hambrientos y sedientos, los forasteros, los desnudos, enfermos o encarcelados. \u201cCada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis\u201d (Mt 25, 40). Amor a Dios y amor al pr\u00f3jimo se funden entre s\u00ed: en el m\u00e1s humilde, encontramos a Jes\u00fas mismo y en Jes\u00fas encontramos a Dios.<\/p>\n<h2><span id=\"Cardenal_Paul_Poupard\">Cardenal Paul Poupard<\/span><\/h2>\n<p><b>\u00abUn hombre bajaba de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3\u00bb<\/b> <i>(Lc. 10, 30)<\/i><\/p>\n<p><b>Introducci\u00f3n<\/b> <\/p>\n<p>La par\u00e1bola del Buen Samaritano es una par\u00e1bola especialmente vigorosa, personal, pastoral y pr\u00e1tica. Es una par\u00e1bola <i>vigorosa<\/i>, porque nos habla de la fuerza del amor, que trasciende todo credo y cultura, para <i>\u00abhacer\u00bb<\/i> un pr\u00f3jimo de aqu\u00e9l que es completamente extranjero. Es una par\u00e1bola <i>personal<\/i>, porque describe con profunda sencillez el germinar de una relaci\u00f3n humana, incluso desde el punto de vista f\u00edsico; tiene un toque personal, el de una persona que, trascendiendo los tab\u00faes y sociales, le venda a otro sus heridas.  <\/p>\n<p>Es una par\u00e1bola<i> pastoral<\/i>, porque est\u00e1 llena de ese misterio que supone la atenci\u00f3n la asistencia al pr\u00f3jimo, y que constituye de la cultura humana, su elemento m\u00e1s valioso, y que se trasluce cuando el Buen Samaritano se acerca a servir al pr\u00f3jimo necesitado que acaba de encontrar. Es una par\u00e1bola que es ante todo <i>pr\u00e1ctica<\/i>, porque nos desaf\u00eda a superar todas las barreras culturales y comunitarias para ir tambi\u00e9n nosotros y <i>hacer<\/i> lo mismo. <\/p>\n<p>La profundidad, unida a la sencillez, de esta par\u00e1bola del Buen Samaritano, nos conmueve cada vez que la leemos y meditamos sobre ella. Nos habla directamente al coraz\u00f3n. Nos porduce incluso una cierta turbaci\u00f3n de conciencia. En esta par\u00e1bola se cumple de forma convincente aquello de que \u00abla palabra de Dios es viva y eficaz, m\u00e1s tajante que espada de doble filo\u00bb (<i>Heb.<\/i> 4, 12). Y es significativo que escuchando el juramento hipocr\u00e1tico, se experimentan sentimientos semejantes a estos. <\/p>\n<p>Aunque entre el juramento hipocr\u00e1tico y la par\u00e1bola del Buen Samaritano hay un intervalo de siglos, existe entre ambos un nexo de uni\u00f3n. Los dos dan cauce a una preocupaci\u00f3n com\u00fan, la defensa de lo que podemos llamar el \u00abEvangelio de la vida\u00bb, una defensa que brota de un inter\u00e9s y un respeto profundos por la persona humana. <\/p>\n<p>\u00abCada persona, precisamente en virtud del misterio del Verbo de Dios hecho carne (cf. <i>Jn<\/i>. 1, 14), es confiada a la solicitud materna de la Iglesia. Por eso, toda amenaza a la dignidad y a la vida del hombre repercute en el coraz\u00f3n mismo de la Iglesia,afecta al n\u00facleo de su fe en la encarnaci\u00f3n redentora del Hijo de Dios, la compromete en su misi\u00f3n de anunciar el <i>evangelio de la vida<\/i> por el mundo entero y a toda criatura (cf. <i>Mc<\/i>. 16, 15)\u00bb [1]. Este compromiso, esta preocupaci\u00f3n, ser\u00e1 precisamente el centro de nuestras reflexiones compartidas a lo largo de los tres d\u00edas de la X Conferencia Internacional organizada por el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Agentes Sanitarios. Examinando el programa de la Conferencia, he podido comprobar que los temas asignados a los distintos ponentes tratar\u00e1n de iluminar, desde la diversidad de un enfoque interdisciplinar, el lema: \u00abDe Hip\u00f3crates al Buen Samaritano\u00bb. Entre los temas a tratar destacan: el sufrimiento; la atenci\u00f3n a los enfermos; la curaci\u00f3n de las heridas; el m\u00e9dico, un hombre para los dem\u00e1s; medicina y moralidad; la mujer en la historia de la asistencia a los enfermos. Por mi parte, como Presidente del Consejo Pontificio de la Cultura, me propongo ofreceros una meditaci\u00f3n orante &#8211; pero pr\u00e1ctica &#8211; sobre la Par\u00e1bola del Buen Samaritano. <\/p>\n<p> Un hombre bajaba de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3. Jerusal\u00e9n es la ciudad santa, la ciudad del Templo, escogida por Yahv\u00e9h como lugar de su morada. Jerusal\u00e9n simboliza lo divino y lo sagrado. En cambio, en la Escritura Jeric\u00f3 representa con frecuencia el mundo. Seg\u00fan Or\u00edgenes, \u00abaquel hombre de que nos habla el Evangelio, que bajaba de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3 y que cay\u00f3 en manos de unos ladrones, sin duda era un s\u00edmbolo de Ad\u00e1n, que fue arrojado del para\u00edso al destierro de este mundo. Y aquellos ciegos de Jeric\u00f3, a los que vino Cristo para hacer que vieran, simbolizaban a todos aquellos que en este mundo estaban angustiados por la ceguera de la ignorancia, a los cuales vino el Hijo de Dios\u00bb [2]. En cierto sentido Jeric\u00f3 simboliza la <i>cultura secular.<\/i> Y el Hombre que baja de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3 representa a toda la Humanidad, a todos nosotros. Como \u00e9l, somos viajeros, somos peregrinos que caminamos juntos. En un momento dado del camino, sufrimos una emboscada, el robo, el despojo, que nos priva de lo mejor que tenemos, la sagrada centella divina. <\/p>\n<p>La religi\u00f3n expresi\u00f3n de nuestra relaci\u00f3n con Dios &#8211; y lo sagrado pertenecen al coraz\u00f3n mismo de la cultura. Pero, como hac\u00eda notar el Papa Pablo VI, \u00abla ruptura entre Evangelio y cultura es, sin duda alguna, el drama de nuestro tiempo, como lo fue tambi\u00e9n en otras \u00e9pocas\u00bb [3]. Cu\u00e1l es la respuesta que damos, como Iglesia, ante este \u00abcuerpo\u00bb de la humanidad, que yace herido y asaltado a la vera del camino? No tendr\u00edamos que cuidarlo, hasta que recobre su salud y su gloria primeras? En nuestra exposici\u00f3n trataremos esta gran par\u00e1bola desde tres perspectivas: como invitaci\u00f3n a la compasi\u00f3n, como desaf\u00edo a asumir el <i>compromiso<\/i>, y, finalmente, como experiencia del gozo de la <i>comuni\u00f3n<\/i>. <\/p>\n<p><b>1.   La llamada a la compasi\u00f3n<\/b> <\/p>\n<p>Hay un abismo entre la mera l\u00e1stima y la compasi\u00f3n. El <i>sentimiento de l\u00e1stima<\/i> empieza y termina en uno mismo. La l\u00e1stima por el que sufre nos da sentimentos, pero permanece como encerrada en uno mismo, y no da fruto, no lleva a la acci\u00f3n. Como m\u00e1ximo, la l\u00e1stima termina con un suspiro o con un encogerse de hombros. En cambio, la <i>compasi\u00f3n<\/i> nos impulsa a salir de nostros mismos, porque no nos da un mero <i>sentimiento<\/i>, sino que nos hace sentir con el que sufre. Tener compasi\u00f3n es sufrir con el herido, con el que sufre, compartir su dolor y su agon\u00eda. <\/p>\n<p>Es verdad que nunca podremos <i>penetrar del todo en el dolor del pr\u00f3jimo<\/i>. Con frecuencia tenemos que resignarnos a ser meros espectadores silenciosos de la agon\u00eda ajena. Pero la compasi\u00f3n nos ayuda de alg\u00fan modo, no s\u00f3lo a sentir, sino a <i>sentir con<\/i> la persona que sufre. Es as\u00ed como sent\u00eda compasi\u00f3n el mismo Jes\u00fas, el Buen Samaritano por excelencia. <i>Sufr\u00eda con &#8211; y en<\/i> &#8211; las personas a las que serv\u00eda. Sent\u00eda su misma hambre y su misma pena, comprend\u00eda su dolor, mostraba su amistad y su simpat\u00eda a los pecadores, posaba su mano sobre los condenados al ostracismo. Jes\u00fas asumi\u00f3 una humanidad para poder cargar sobre sus espaldas el dolor de la flagelaci\u00f3n. \u00abPues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino que fue probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado\u00bb (<i>Heb.<\/i> 4, 15). Siglos antes de su nacimiento, ya hab\u00eda profetizado Isa\u00edas: \u00ab\u00a1Y sin embargo eran nuestras dolencias las que \u00e9l llevaba, y nuestros los dolores que \u00e9l soportaba! [&#8230;] \u00c9l ha sido herido por nuestras rebeld\u00edas, molido por nuestras culpas. \u00c9l soport\u00f3 el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados\u00bb (<i>Is<\/i> 53, 4-5). <\/p>\n<p>La verdadera compasi\u00f3n no nos deja indiferentes o insensibles ante  el dolor ajeno, sino que nos impele a ser solidarios con el que sufre. La solidaridad \u00abno es, pues, un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas. Ala contrario, es la<b><\/b><i>determinaci\u00f3n firme y perseverante<\/i> de empe\u00f1arse por el <i>bien com\u00fan;<\/i> es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables <i>de todos<\/i>\u00bb [4]. A veces podemos ser como el sacerdote o el escriba que, viendo al herido, pasaron de largo dando un rodeo. Podemos ser espectadores silenciosos, temerosos de comprometernos por no mancharnos las manos. <\/p>\n<p>Es f\u00e1cil encontrar analog\u00edas en la cultura contempor\u00e1nea. Los medios audiovisuales nos traen a la intimidad del hogar escenas horripilantes de guerra y de violencia, de hambre y de necesidad, de enfermedad y dolencia, y de desastres naturales como las inundaciones o terremotos. Corremos el riesgo de embotarnos en una cultura que contempla de modo pasivo sin hacer nada. En vez de actuar, acabamos siendo meros espectadores. Pero la compasi\u00f3n nos impele a <i>salir de nosotros mismos<\/i>, a tender la mano a los necesitados. Nos hace salir de la c\u00f3moda cris\u00e1lida de nuestro ensimismamiento para tender una mano amorosa y servicial a todos los que tienen necesidad de nuestra ayuda. <\/p>\n<p>En este sentido, no conviene restringir el concepto de <i>\u00absalud\u00bb<\/i> hasta el punto de que s\u00f3lo haga referencia al simple bienestar corporal o f\u00edsico. En su sentido simb\u00f3lico, la <i>\u00absalud\u00bb<\/i> adquiere una gama de significados mucho m\u00e1s amplia. Hay sociedades y culturas enteras que est\u00e1n <i>\u00aben la cuneta\u00bb<\/i>, que han sufrido una <i>\u00abemboscada\u00bb<\/i>, y a causa de los antivalores del consumismo y del materialismo yacen <i>\u00abheridas\u00bb<\/i>, despojadas de lo m\u00e1s valioso y m\u00e1s hermoso de la cultura humana, porque, cayendo en una actitud hostil o hasta indiferente, se ven privadas de Dios. Estamos tan deshumanizados desde el punto de vista cultural, que hemos llegado a perder el sentido de Dios. Y, con el paso de los a\u00f1os, hemos dado un paso m\u00e1s, hemos alimentado una increencia que ha desembocado en la indiferencia religiosa. La indiferencia es a\u00fan peor que la hostilidad militante. El que es hostil, al menos reconoce la presencia del otro, aunque reaccione violentamente contra \u00e9l; en cambio, el indiferente ignora al otro, y le trata como si no existiera. \u00c9sta es la indiferencia y la insensibilidad del que hacen gala el sacerdote y el levita, cuando pasan de largo dando un rodeo, y dejan al pobre herido desangr\u00e1ndose en la cuneta. \u00c9sta es la indiferencia que pervive en la anticultura de hoy, una anticultura del aislamiento mutuo y de la trivializaci\u00f3n de todo. <\/p>\n<p>Pero el colmo de nuestra depravaci\u00f3n est\u00e1 en la p\u00e9rdida del sentido de Dios. Y si llegamos a perder el sentido de la Paternidad de Dios, perdemos necesariamente, en el mismo proceso, el sentido de fraternidad con todos los hombres. Pero, a pesar de esta negaci\u00f3n de Dios, a pesar de nuestra indiferencia hacia \u00c9l, nos llena de esperanza y optimismo la consideraci\u00f3n de que el Dios cristiano es un Dios que resucita a los muertos, un Dios que devuelve la vida, que la renueva, que devuelve la esperanza, resucitando glorioso como un ave f\u00e9nix de sus cenizas. Por ello, la Iglesia tiene que llegar a las culturas que han perdido a Dios cayendo en la indiferencia, tiene que llegar a las culturas que han ca\u00eddo en el sue\u00f1o de la muerte, siendo como una prolongaci\u00f3n en el espacio y en el tiempo de Jesucristo, el Buen Samaritano, con su servicio, ofreciendo la Buena Noticia del Evangelio. Estas culturas nos piden con su silencio que actuemos, que nos comprometamos. Y cuando la Iglesia y la fe cristiana penetran en la carne de una cultura, se repite el misterio de la Encarnaci\u00f3n. <\/p>\n<p>La Palabra se hace carne y habita entre nosotros. Se hace semejante  a nosotros en todo menos en el pecado. \u00abSin la Encarnaci\u00f3n no hay salvaci\u00f3n: Cristo no naci\u00f3 en el vac\u00edo. Tom\u00f3 carne en el seno de Mar\u00eda, y toda su vida est\u00e1 entretejida con la realidad sociocultural de su tiempo. Siendo Palabra de Dios habl\u00f3 con un lenguaje humano, en una lengua espec\u00edfica, con una herencia cultural muy determinada. Las culturas se pueden comparar de modo an\u00e1logo a la humanidad de Cristo. Por el misterio de la Encarnaci\u00f3n. Cristo entra en la cultura desde dentro, la purifica, y la reorienta hacia Dios, el Dios que quiere ser adorado en esp\u00edritu y en verdad\u00bb [5]. La Iglesia tiene que ser como el Buen Samaritano, que se preocup\u00f3 por la situaci\u00f3n del hombre que estaba medio muerto a la vera del camino, y le ayud\u00f3; la Iglesia tiene que entrar en estas culturas, heridas o enfermas, y revitalizarlas, ofreci\u00e9ndoles el Evangelio de la vida.<\/p>\n<p><b>2. El desaf\u00edo de asumir el compromiso<\/b> <\/p>\n<p>La palabra que quiz\u00e1s exprese mejor la actitud y la obra del Buen Samaritano es la de <i>compromiso<\/i>. El samaritano pod\u00eda haber hecho lo mismo que el sacerdote y que el levita, y pasar de largo dando un rodeo. Pod\u00eda haber cerrado sus entra\u00f1as, neg\u00e1ndose a dar una respuesta ante esta necesitad vital. Pero se detiene. Se detiene para inclinarse ante el necesitado, para gan\u00e1rselo. Y en el mismo instante en que se detiene para asistir a este desconocido que hab\u00eda ca\u00eddo en manos de bandidos, en ese momento nace un pr\u00f3jimo. La compasi\u00f3n que nace del amor es creadora: \u00a1crea un pr\u00f3jimo! \u00abPodr\u00edamos incluso hablar de un sacramento, de un sacramento del amor: cuando alguien pone a disposici\u00f3n del pr\u00f3jimo su mismo ser vivo, su coraz\u00f3n, su fuerza, sus energ\u00edas, entonces Dios hace entrar en juego su fuerza creadora, y surge el milagro de la relaci\u00f3n con el hermano\u00bb [6]. <\/p>\n<p>Nuestro mundo es en verdad un mundo constantemente amenazado por una insensibilidad creciente de cara al sufrimiento. Nos hemos acostumbrado tanto al sufrimiento, a la enfermedad y al hambre, que somos capaces de pasar junto a las situaciones m\u00e1s horripilantes sin tan siquiera pesta\u00f1ear. Nos hemos acostumbrado a ver c\u00f3mo se levantan los rascacielos, imponentes, sobre el tel\u00f3n de fondo de barrios mugrientos. Ante uno de los genocidios m\u00e1s masivos de la historia, la comunidad internacional contempl\u00f3 en silencio el grotesco espect\u00e1culo de la eliminaci\u00f3n de miles y miles de personas. La vida se ha vuelto tan precaria, que hemos llegado a inventar expresiones eufem\u00edsticas para acallar nuestros remordimientos de conciencia. As\u00ed, hablamos de <i>\u00abinterrupci\u00f3n del embarazo\u00bb<\/i> y de <i>\u00abeutanasia\u00bb<\/i>, como si fuera posible desligar estas expresiones de la dignidad sagrada de una persona humana que es ejecutada sin piedad. <\/p>\n<p>La Iglesia, cual Buen Samaritano, est\u00e1 comprometida con la salud y la vida. En el caso del Buen Samaritano, llama la atenci\u00f3n que se acerque a asistir a un jud\u00edo, a pesar de que los jud\u00edos no se trataban con los samaritanos. Pero gracias a este acercamiento amoroso, entre dos personas que hasta entonces no hab\u00edan tenido relaci\u00f3n empieza una relaci\u00f3n movida por el amor, y \u00a1nace un nuevo pr\u00f3jimo! No es precisamente el amor el que llama al pr\u00f3jimo a la existencia? <\/p>\n<p>El texto evang\u00e9lico del cap\u00edtulo 10 de Lucas habla simplemente de \u00abun hombre que bajaba de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3\u00bb. Un hombre an\u00f3nimo que puede ser representante de cualquier naci\u00f3n, cultura o comunidad, incluso de cualquier raza o religi\u00f3n. Un hombre cualquiera, cualquier hombre necesitado. Toda persona necesitada es mi pr\u00f3jimo.  \u00abEs un necesitado cualquiera que se cruza en mi camino, no importa cu\u00e1l sea su nombre, raza o religi\u00f3n. No perdamos tiempo intentando saber los detalles; lo importante es no pasar dando un rodeo. S\u00f3lo una cosa debe importarnos: que este pobre hombre me necesita, \u00a1y su nombre es Jes\u00fas!\u00bb [7].<\/p>\n<p><b>3.  El gozo de la comuni\u00f3n<\/b> <\/p>\n<p>El mundo en que vivimos es un mar de sufrimientos. Pienso ahora en los millones de personas que sufren f\u00edsicamente en los hospitales, en los asilos, y en las cl\u00ednicas para enfermos en fase terminal. Me vienen a la mente tantos ni\u00f1os, demasiado peque\u00f1os para comprender el misterio del sufrimiento, pero ya maduros para experimentarlo. Me acuerdo de los chicos j\u00f3venes que en su lozan\u00eda lloran de dolor ante sufrimientos insoportables, y tambi\u00e9n  de los ancianos, d\u00e9biles y fatigados, luchando y jadeando por un aliento m\u00e1s de vida. Pienso en el sufrimiento espiritual de tanta gente: la soledad de los esposos separados; el aislamiento de los hu\u00e9rfanos que nunca han conocido el calor de un hogar o una caricia de sus padres; la agon\u00eda de los drogadictos; la angustia de los que sufren la muerte de un ser querido; la pena de los que sufren en soledad la distancia de aquellos a quienes aman. En verdad, el sufrimiento es nuestro patrimonio com\u00fan. Tiene un sentido este sufrimiento? Cu\u00e1l es el sentido humano del sufrimiento? Como dec\u00eda sucintamente Paul Claudel,\u00abDios no vino a eliminar el sufrimiento, sino a llenarlo con su presencia\u00bb. Jes\u00fas no suprime el sufrimiento, sino que lo eleva. <\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l ha de ser nuestra actitud ante el sufrimiento? \u00abLa par\u00e1bola del buen Samaritano pertenece al Evangelio del sufrimiento. Indica, en efecto, cu\u00e1l debe ser la relaci\u00f3n de cada uno de nosotros con el pr\u00f3jimo que sufre. No nos est\u00e1 permitido &#8220;pasar de largo&#8221;, con indiferencia, sino que debemos &#8220;pararnos&#8221; junto a \u00e9l. Buen Samaritano es <i>todo hombre que se para junto al sufrimiento de otro hombre,<\/i> de cualquier g\u00e9nero que \u00e9se sea. Esta parada no significa curiosidad, sino m\u00e1s bien disponibilidad\u00bb [8]. La compasi\u00f3n por el que sufre, que nos impulsa a asumir el compromiso de la acci\u00f3n saliendo al encuentro de su dolor, desemboca en una comuni\u00f3n por la que todo hombre o mujer que sufre se convierte en mi hermano o hermana. <\/p>\n<p>Es una verdad extra\u00f1a, pero el sufrimiento une. Nos acerca a los que sufren, y quiz\u00e1s nos acerca incluso a nosotros mismos. Cuando nos sentimos abajados, d\u00e9biles e indefensos, no s\u00f3lo experimentamos de modo agudo nuestra creaturalidad ante Dios, sino tambi\u00e9n nuestra solidaridad con el resto de la humanidad. Quiz\u00e1s podamos olvidarnos de aquellos con los que hemos re\u00eddo juntos; pero nunca olvidaremos a aquellos con los que hemos llorado. Es \u00e9ste el v\u00ednculo que lleva a la comuni\u00f3n. \u00abEl amor se asemeja algo al clarividente, tiene esa capacidad de ver a trav\u00e9s de lo oculto, de comprender lo que todav\u00eda no ha sido presentado, de discernir lo que a\u00fan tiene que acontecer\u00bb [9]. Pero a\u00fan hay otra Persona con la que entramos en comuni\u00f3n cada vez que alargamos la mano para servir al enfermo y al necesitado. Esa Persona no es otra que el mismo Jesucristo. \u00c9l mismo nos lo dice en t\u00e9rminos inequ\u00edvocos: \u00abEn verdad os digo: cuanto hicisteis a uno de estos, mis hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, a m\u00ed me lo hicisteis\u00bb (<i>Mt<\/i> 25,40). La grandeza o la peque\u00f1ez de nuestro amor y de nuestro servicio a Dios no es otra que la del amor y del servicio a nuestro pr\u00f3jimo necesitado. En \u00faltimo an\u00e1lisis, es el amor lo \u00fanico que cuenta. Es lo que San Juan de la Cruz supo resumir tan maravillosamente cuando dijo: \u00abEn el atardecer de la vida, nos  examinar\u00e1n en el amor\u00bb. <\/p>\n<p>El mensaje de la par\u00e1bola del Buen Samaritano se puede resumir en tres palabras: compasi\u00f3n, compromiso y comuni\u00f3n. La compasi\u00f3n nos hace sentir con -y en los que sufren; este sentir con el pr\u00f3jimo nos lleva a un compromiso de amor y servicio para con los necesitados; y este compromiso desemboca en una comuni\u00f3n amorosa, comuni\u00f3n con aquellos necesitados a los que servimos, y comuni\u00f3n tambi\u00e9n con el mismo Dios.<\/p>\n<p><b>Conclusi\u00f3n<\/b> <\/p>\n<p>Quisiera terminar esta meditaci\u00f3n con una peque\u00f1a an\u00e9cdota. En cierta ocasi\u00f3n un rabino estaba instruyendo a sus disc\u00edpulos. En el curso de su lecci\u00f3n, les pregunt\u00f3: \u00bfCu\u00e1ndo comienza el d\u00eda?\u00bb. Uno le contest\u00f3: \u00abCuando se alza el Sol y sus blandos rayos besan la Tierra que reverbera como el oro, entonces comienza el d\u00eda\u00bb. Pero su respuesta no complaci\u00f3 al rabino. Entonces otro disc\u00edpulo apunt\u00f3: \u00abCuando los pajarillos empiezan a cantar a coro, y la naturaleza misma despierta a la vida despu\u00e9s del sue\u00f1o nocturno, entonces comienza el d\u00eda\u00bb. Pero tampoco esta respuesta gust\u00f3 al rabino. Y as\u00ed, uno tras otro, todos los disc\u00edpulos fueron dando sus respuestas. Pero ninguna de ellas agradada al rabino. Por \u00faltimo, se rindieron todos, y le preguntaron excitados: \u00abAhora,\u00a1d\u00edganos <i>usted<\/i><b> <\/b>mismo la respuesta correcta! Cuando<i>comienza<\/i> el d\u00eda?\u00bb Y el rabino contest\u00f3 sin alterarse: \u00abCuando ves a un extra\u00f1o en la oscuridad, y reconoces en \u00e9l a tu Hermano, entonces despunta el d\u00eda! Si no reconoces en el extra\u00f1o a tu hermano o hermana, ya puede alzarse el Sol, ya pueden cantar los p\u00e1jaros, ya puede despertar a la vida la misma naturaleza, que en tu coraz\u00f3n sigue siendo noche y oscuridad\u00bb. <\/p>\n<p>Es el amor el que nos da ojos para ver, coraz\u00f3n para sentir, y manos para asistir. \u00abLa vocaci\u00f3n del cristiano es la de derramar generosamente la alegr\u00eda por los nuevos caminos de los hombres de nuestro tiempo, a menudo in\u00e9ditos, a menudo peligrosos, pero siempre abiertos al hombre de la calle,<b> <\/b><i>homo viator<\/i>, desde el tiempo a la eternidad, en busca de la felicidad, feliz de encontrar a Jes\u00fas, compa\u00f1ero de Ema\u00fas\u00bb [10]. Pido a Dios en esta ma\u00f1ana en que vamos a empezar nuestras deliberaciones, que nos llene a todos con la luz del amor, que nos mueva a salir de nosotros mismos para asistir a los necesitados, igual que el Buen Samaritano con el hombre que bajaba de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3, con este hombre que representa a toda la humanidad, en su peregrinar terreno, que est\u00e1 herido y desangr\u00e1ndose, despojado de lo m\u00e1s profundo que hay en su cultura, y en el que hay que infundir la novedad de la esperanza, de la salud y de la felicidad, impregn\u00e1ndolo de lo divino, de lo sagrado, para restaurar en \u00e9l su gloria primera. Es lo que dijo San Ireneo: \u00abLa gloria de Dios, es el hombre viviente, y la vida del hombre, es la visi\u00f3n de Dios\u00bb [11]. Entonces la par\u00e1bola del Buen Samaritano se har\u00e1 viva y nos hablar\u00e1 al coraz\u00f3n, porque entonces sabremos qui\u00e9n es nuestro pr\u00f3jimo, y cumpliremos el mandato que Jes\u00fas dio al escriba del Evangelio: \u00abVe, y haz t\u00fa lo mismo\u00bb. Se nos invita a algo que va m\u00e1s all\u00e1 de toda ley. Cristo nos desaf\u00eda a abrirnos al compromiso y a la comuni\u00f3n de su mandamiento nuevo.<\/p>\n<p><b>Cardenal Paul Poupard <\/p>\n<p><\/b>Presidente del Consejo Pontificio de la Cultura<\/p>\n<p><b>Notas<\/b> <\/p>\n<p>1 JUAN PABLO II, Carta enc\u00edclica <i>Evangelium vitae<\/i>, 1995, n.3. <\/p>\n<p>2 OR\u00edGENES, <i>Homil\u00edas<\/i> 6,4, tomado de la segunda lectura del Oficio de lectura del jueves X del tiempo ordinario. <\/p>\n<p>3 PABLO VI, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <i>Evangelii nuntiandi<\/i>, 1975, n.20. <\/p>\n<p>4 JUAN PABLO II, Carta enc\u00edclica <i>Sollicitudo rei socialis<\/i>, 1987, n.38. <\/p>\n<p>5 <i>Rooted in Cultures &#8230; Fruitful in Christ<\/i>, Office of Education and Student Chaplaincy, F.A.B.C., Manila, 1995, p. 16. <\/p>\n<p>6 ROMANO GUARDINI, <i>Volont\u00e1 e Verit\u00e0<\/i>, Morcelliana, 1978, p. 149. <\/p>\n<p>7 EDUARDO CARDENAL PIRONIO, \u00abHomo quidam\u00bb, <i>Dolentium hominum<\/i>,1986, n.1, p. 8. <\/p>\n<p>8 JUAN PABLO II, Carta apost\u00f3lica<i> Salvifici doloris<\/i>, 1984, n.28. <\/p>\n<p>9 ROMANO GUARDINI, <i>op. cit.<\/i>, p. 150. <\/p>\n<p>10 CARDENAL PAUL POUPARD, <i>Felicidad y fe cristiana<\/i>, Barcelona, Horder, 1992, p. 163- 164. <\/p>\n<p>11  SANT&#8217;IRENEO,<i> Adversus Haereses,<\/i> IV, 20, 7.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<p>Pr\u00f3ximamente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>25 En esto se levant\u00f3 un maestro de la ley y le pregunt\u00f3 para ponerlo a prueba: \u00abMaestro, \u00bfqu\u00e9 tengo que hacer para heredar la vida eterna?\u00bb. 26 \u00c9l le dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 escrito en la ley? \u00bfQu\u00e9 lees en ella?\u00bb. 27 \u00c9l respondi\u00f3: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n y con &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-10-25-37-el-mandamiento-mayor-parabola-del-buen-samaritano\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 10, 25-37: El mandamiento mayor (Par\u00e1bola del buen samaritano)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41498","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41498","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41498"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41498\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41498"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41498"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41498"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}