{"id":41499,"date":"2016-10-07T23:34:59","date_gmt":"2016-10-08T04:34:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-10-38-42-marta-y-maria\/"},"modified":"2016-10-07T23:34:59","modified_gmt":"2016-10-08T04:34:59","slug":"lc-10-38-42-marta-y-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-10-38-42-marta-y-maria\/","title":{"rendered":"Lc 10, 38-42 Marta y Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<div class=\"textoBiblia\">\n<p><span class=\"versiculo\">38<\/span> Yendo ellos de camino, entr\u00f3 Jes\u00fas en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibi\u00f3 en su casa. <span class=\"versiculo\">39<\/span> Esta ten\u00eda una hermana llamada Mar\u00eda, que, sentada junto a los pies del Se\u00f1or, escuchaba su palabra. <span class=\"versiculo\">40<\/span> Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acerc\u00e1ndose, dijo: \u00abSe\u00f1or, \u00bfno te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano\u00bb. <span class=\"versiculo\">41<\/span> Respondiendo, le dijo el Se\u00f1or: \u00abMarta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; <span class=\"versiculo\">42<\/span> solo una es necesaria. Mar\u00eda, pues, ha escogido la parte mejor, y no le ser\u00e1 quitada\u00bb. <\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: right; margin-right:25px; font-size: 0.8em;\"><a href=\"http:\/\/www.deiverbum.org\/biblias.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">Sagrada Biblia<\/a>, Versi\u00f3n oficial de la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola (2012)<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\">\n<h1><span id=\"Homilias_comentarios_meditaciones_desde_la_Tradicion_de_la_Iglesia\">Homil\u00edas, comentarios, meditaciones desde la Tradici\u00f3n de la Iglesia<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"San_Ambrosio_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_Marta_y_Maria_en_el_unico_cuerpo_de_Cristo\">Tratado: Marta y Mar\u00eda en el \u00fanico cuerpo de Cristo.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Tratado sobre el evangelio de san Lucas, 7, 85-86.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abMar\u00eda ha escogido la parte mejor, y no se la quitar\u00e1n\u00bb (Lc 10,42).<\/p>\n<p>En la par\u00e1bola del buen Samaritano se ha tratado de la misericordia, pero no hay una sola manera de ser virtuoso. A rengl\u00f3n seguido viene el ejemplo de Marta y de Mar\u00eda; vemos a una entreg\u00e1ndose a la acci\u00f3n, la otra, religiosamente atenta a la palabra de Dios. Si esta atenci\u00f3n va de acuerdo con la fe, es preferible incluso a las obras, seg\u00fan lo que est\u00e1 escrito: \u00abMar\u00eda ha escogido la parte mejor, y no se la quitar\u00e1n\u00bb. Esforc\u00e9monos tambi\u00e9n nosotros a poseer eso que nadie nos podr\u00e1 quitar, pongamos nuestro o\u00eddo atento, no distra\u00eddo&#8230; Seamos como Mar\u00eda a quien animaba el deseo de la sabidur\u00eda: esta es una obra mayor, m\u00e1s perfecta que las otras&#8230; As\u00ed pues, no critiques, no juzgues como perezosos a aquellos que tienen deseo de esta sabidur\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>Marta, sin embargo, no es criticada por sus buenas tareas, incluso si Mar\u00eda ha escogido la mejor parte. En efecto, Jes\u00fas tiene m\u00faltiples riquezas y hace m\u00faltiples dones&#8230; Tampoco los ap\u00f3stoles han juzgado que era mejor descuidar la palabra de Dios para ocuparse de la administraci\u00f3n (Hch 6, 2) sino que las dos cosas son obras de la sabidur\u00eda. Por su parte, Esteban, lleno de sabidur\u00eda, ha sido escogido como servidor. As\u00ed pues, que el que sirve obedezca al que ense\u00f1a, y el que ense\u00f1a anime al que sirve. El cuerpo de la Iglesia es uno aunque los miembros sean diversos: el uno tiene necesidad del otro. \u00abEl ojo no puede decir a la mano: No tengo necesidad de ti, ni la cabeza puede decirlo a los pies\u00bb (1Co 12,14s) La oreja no puede decir que no es parte del cuerpo. Hay unos \u00f3rganos m\u00e1s importantes que otros; sin embargo, todos son necesarios.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Elredo_de_Rievaulx_monje_cisterciense\">San Elredo de Rievaulx, monje cisterciense<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Somos_Marta_y_somos_Maria\">Serm\u00f3n: Somos Marta y somos Mar\u00eda.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n en la Asunci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00ab&#8230;lo recibi\u00f3 en su casa\u00bb (cf. Lc 10,38).<\/p>\n<p>\u201cUna mujer llamada Marta lo recibi\u00f3 en su casa. Ten\u00eda Marta una hermana llamada Mar\u00eda.\u201d Si nuestro coraz\u00f3n es el lugar donde reside Dios, es justo que estas dos mujeres tambi\u00e9n est\u00e9n all\u00ed: una, sentada a los pies de Jes\u00fas para escucharlo, la otra ocupada en darle de comer. Mientras Cristo est\u00e9 en la tierra, pobre, hambriento, sediento, tentado, ser\u00e1 necesario que estas dos mujeres habiten en la misma casa, que en un mismo coraz\u00f3n residan estas dos actividades&#8230;<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, durante esta vida de miseria y trabajos es necesario que Marta habite en vuestra casa&#8230; Mientras tengamos necesidad de comer y de beber, tendremos tambi\u00e9n necesidad de dominar nuestras pasiones, nuestro cuerpo por los desvelos, del ayuno y del trabajo. Esta es la parte de Marta. Pero tambi\u00e9n hace falte que est\u00e9 presente en nosotros Mar\u00eda, la actividad espiritual, ya que no nos debemos entregar sin cesar a los ejercicios corporales, tambi\u00e9n nos hace falta descansar, gustar cu\u00e1n bueno y cu\u00e1n suave es el Se\u00f1or, sentarnos alos pies de Jes\u00fas y escuchar su Palabra.<\/p>\n<h2><span id=\"Santa_Isabel_de_la_Trinidad_carmelita_descalza\">Santa Isabel de la Trinidad, carmelita descalza<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Retiro_Unirse_a_Dios_a_traves_del_silencio\">Retiro: Unirse a Dios a trav\u00e9s del silencio.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Ultimo retiro.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abMar\u00eda, sentada a los pies del Se\u00f1or, escuchaba su palabra\u00bb (Lc 10,39).<\/p>\n<p>\u201cVuestra fuerza est\u00e1 en el silencio\u201d (cf Is 30,15)\u2026 Mantener la fuerza en el Se\u00f1or, es hacer la unidad en todo su ser a trav\u00e9s del silencio interior, es recoger todas sus fuerzas para ocuparlas \u00fanicamente en el ejercicio de amar; es tener esa mirada simple que permite que la luz se derrame (Mt, 6,22). Un alma que entra en discusi\u00f3n con su yo, que est\u00e1 ocupada en sus sensibilidades, que discurre  pensamientos in\u00fatiles, un deseo sin importancia, esta alma dispersa sus fuerzas, no est\u00e1 del todo ordenada a Dios\u2026 Todav\u00eda hay en ella cosas demasiado humanas, hay una disonancia.<\/p>\n<p>El alma que todav\u00eda guarda en su reino interior alguna cosa, que todas sus fuerzas no est\u00e1n \u201cconcentradas\u201d en Dios, no puede ser una perfecta \u201calabanza de gloria\u201d (Ef 1,14); no est\u00e1 en estado de cantar sin cesar el \u201cc\u00e1ntico nuevo\u201d, el gran c\u00e1ntico del que habla san Pablo, porque la unidad todav\u00eda no reina en ella; y, en lugar de continuar su alabanza a trav\u00e9s de todas las cosas con sencillez, precisa, sin cesar, reunir las cuerdas de su instrumento un poco desperdigadas por todos lados.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1n indispensable es para el alma que quiere vivir ya aqu\u00ed la vida de los bienaventurados, es decir, de los seres simples, de los esp\u00edritus, esta bella unidad interior! Me parece que el Maestro se refer\u00eda a esta mirada cuando hablaba a Mar\u00eda Magdalena de lo \u201c\u00fanico necesario\u201d. \u00a1C\u00f3mo lo comprendi\u00f3 la gran santa! La mirada de su alma iluminada por la luz de la fe, hab\u00eda reconocido a su Dios bajo el velo de la humanidad, y, en el silencio, con sus fuerzas unidas, \u201cescuchaba la palabra que \u00c9l le dec\u00eda\u201d\u2026 S\u00ed, no sab\u00eda nada fuera de \u00c9l.<\/p>\n<p>Para que nada me saque de este hermoso silencio interior hay que guardar siempre las mismas condiciones, el mismo aislamiento, la misma separaci\u00f3n, el mismo despojo. Si mis deseos, mis temores, mis alegr\u00edas, y mis dolores, si todos los movimientos provenientes de estas \u00abcuatro pasiones\u00bb no est\u00e1n perfectamente ordenados a Dios, no ser\u00e9 un alma solitaria, y habr\u00e1 en m\u00ed ruido. Es necesario, pues, el sosiego, el \u00absue\u00f1o de las potencias\u00bb, la unidad del ser. \u00abEscucha, hija m\u00eda, inclina el o\u00eddo, olvida a tu pueblo y la casa paterna, y el Rey ser\u00e1 cautivo de tu belleza\u00bb (Sal. 44, 12 13)&#8230; \u00abOlvidar su pueblo\u00bb me parece que es m\u00e1s dif\u00edcil; porque este pueblo es todo este mundo, que hace, por decirlo as\u00ed, parte de nosotros mismos: la sensibilidad, los recuerdos, las impresiones, etc&#8230; Y cuando el alma ha hecho esta ruptura, cuando est\u00e1 libre de todo esto, el Rey ser\u00e1 cautivo de su belleza&#8230;<\/p>\n<p>El Creador, viendo el hermoso silencio que reina en su criatura, consider\u00e1ndola toda recogida en su unidad interior&#8230; la hace pasar a esta soledad inmensa, infinita, a este \u00ablugar espacioso\u00bb cantado por el profeta (sal 17,20) y que no es otro que El mismo&#8230; \u00abLa llevar\u00e9 a la soledad y le hablar\u00e9 al coraz\u00f3n\u00bb (Os. 2, 14). \u00a1He aqu\u00ed a esta alma entrada en esta vasta soledad donde Dios se har\u00e1 o\u00edr! \u00abSu palabra, dice San Pablo, es viva y eficaz, m\u00e1s penetrante que una espada de doble filo; llega hasta la divisi\u00f3n del alma y del esp\u00edritu y hasta las coyunturas y la m\u00e9dula\u00bb (Heb. 4, 12). Es, pues, ella directamente la que acabar\u00e1 el trabajo de despojo en el alma&#8230;<\/p>\n<p>Pero no basta con escuchar esta palabra, \u00a1hay que guardarla! (Jn. 14, 23). Y es guard\u00e1ndola como el alma ser\u00e1 \u00absantificada en la verdad\u00bb, seg\u00fan el deseo del Maestro&#8230; Al que observa su palabra \u00bfno ha hecho El la promesa: \u00abMi Padre le amar\u00e1, y vendremos a \u00e9l, y haremos morada en \u00e9l\u00bb? (Jn. 14, 23). \u00a1Toda la Trinidad habita en el alma que la ama de verdad, es decir, observando su palabra!&#8230;<\/p>\n<h2><span id=\"Odon_de_Canterbury_monje_benedictino\">Od\u00f3n de Canterbury, monje, benedictino<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Marta_y_Maria_unidas\">Serm\u00f3n: Marta y Mar\u00eda unidas.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n para la solemnidad de la Asunci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abMar\u00eda escuchaba su palabra&#8230; Marta andaba afanada con los muchos servicios\u00bb (cf. Lc 10,39s).<\/p>\n<p>En el Evangelio, se describe a Jes\u00fas como siendo acogido por dos hermanas, de las cuales una le serv\u00eda, y la otra se entregaba a la escucha de su palabra. Esto se aplica tambi\u00e9n a la bienaventurada Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<p>En estas dos mujeres de quienes habla la Escritura, es corriente ver el s\u00edmbolo de dos estilos de vida en la Iglesia: Marta representaba la vida activa, y Mar\u00eda la vida contemplativa. Marta trabajaba en obras de misericordia; Mar\u00eda reposaba contemplando. El activo se entrega al amor al pr\u00f3jimo, el contemplativo al amor de Dios. Por tanto, Cristo es Dios y hombre. Y ha sido rodeado del amor \u00fanico de la bienaventurada Virgen Mar\u00eda, cuando serv\u00eda a la vez a su humanidad y cuando estaba atenta a la contemplaci\u00f3n de su divinidad&#8230;<\/p>\n<p>Otros sirven a los miembros del cuerpo del Cristo; la Virgen Mar\u00eda serv\u00eda a Cristo en persona&#8230; y no s\u00f3lo por acciones exteriores, sino por su propia sustancia: le ofreci\u00f3 la hospitalidad de su seno. En su infancia, ayud\u00f3 a la debilidad de su humanidad, acarici\u00e1ndolo, ba\u00f1\u00e1ndolo, cur\u00e1ndolo; se lo llev\u00f3 y regres\u00f3 de Egipto para evitar la persecuci\u00f3n de Herodes; y despu\u00e9s de m\u00faltiples servicios, se mantuvo a su lado mientras mor\u00eda en la cruz, y asisti\u00f3 a su amortajamiento&#8230; \u00bfNo fue as\u00ed como se comport\u00f3 Marta, y por tanto la igual\u00f3 en el servicio?<\/p>\n<p>En la contemplaci\u00f3n tambi\u00e9n, en la parte de Mar\u00eda, es superior a todos. \u00a1En verdad, qu\u00e9 contemplativa no deb\u00eda ser, la que hab\u00eda llevado en su seno a la misma divinidad, unida en su carne a la persona del Hijo de Dios! Por tanto, lo escuch\u00f3, convers\u00f3 con \u00e9l, goz\u00f3 de \u00e9l, lo contempl\u00f3. &#8220;En el Cristo est\u00e1n escondidos todos los tesoros de la sabidur\u00eda y del conocimiento &#8221; (Col. 2,3)&#8230; As\u00ed fue Mar\u00eda contemplativa, ella que, en el Hijo \u00fanico de Dios al que hab\u00eda engendrado de su carne, contemplaba la gloria de toda la Trinidad.<\/p>\n<h2><span id=\"Santo_Tomas_Moro_teologo_y_martir\">Santo Tom\u00e1s Moro, te\u00f3logo y m\u00e1rtir<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Tratado_Se_recibe_al_Senor_en_la_Eucaristia\">Tratado: Se recibe al Se\u00f1or en la Eucarist\u00eda.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Tratado para recibir el Cuerpo del Se\u00f1or.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abMarta lo recibe en su casa; Mar\u00eda escucha su palabra\u00bb (Lc 10,39-40).<\/p>\n<p>Habiendo recibido a Nuestro Se\u00f1or en la Eucarist\u00eda, teni\u00e9ndolo presente en nuestro cuerpo,  no vayamos a dejarlo completamente solo, para ocuparnos de otra cosa, sin hacerle m\u00e1s caso&#8230;: que \u00e9l sea nuestra \u00fanica ocupaci\u00f3n. Dirij\u00e1monos a \u00e9l con una oraci\u00f3n ferviente; entreteng\u00e1monos  con \u00e9l con entusiastas meditaciones. Digamos con el profeta: \u00abEscuchar\u00e9 las palabras que el Se\u00f1or me dice en lo m\u00e1s \u00edntimo de mi coraz\u00f3n\u00bb (Sal. 84,9). Ya que, si&#8230; le prestamos toda nuestra atenci\u00f3n, no dejar\u00e1 de pronunciar en nuestro interior, bajo forma de inspiraciones, tal o cual palabra destinada a aportarnos un gran consuelo espiritual y de provecho para nuestra alma.<\/p>\n<p>Seamos pues a la vez Marta y Mar\u00eda. Con Marta, procuremos que toda nuestra actividad exterior sea en beneficio de \u00c9l, consiste en hacerle buen recibimiento, a \u00c9l primero, y tambi\u00e9n por amor a \u00c9l, a todos los que le acompa\u00f1an, es decir, a los pobres de los que \u00c9l mismo tiene a  cada uno, no s\u00f3lo por su disc\u00edpulo, sino por s\u00ed mismo: \u00abLo que hac\u00e9is al m\u00e1s peque\u00f1o de mis hermanos, a m\u00ed mismo me lo hac\u00e9is\u00bb (Mt 25,40)&#8230; Esforc\u00e9monos en retener a nuestro hu\u00e9sped. Dig\u00e1mosle con los dos disc\u00edpulos de Ema\u00fas: \u00abQu\u00e9date con nosotros, Se\u00f1or\u00bb (Lc 24,29). Y entonces, estemos seguros, de que no se alejar\u00e1 de nosotros, a menos que nosotros mismos le alejemos por nuestra ingratitud.<\/p>\n<h2><span id=\"San_Agustin_obispo_y_doctor_de_la_Iglesia\">San Agust\u00edn, obispo y doctor de la Iglesia<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"Sermon_Dos_mujeres_dos_imagenes_de_nuestra_vida\">Serm\u00f3n: Dos mujeres, dos im\u00e1genes de nuestra vida.<\/span><\/h3>\n<p class=\"refHomilia\">Serm\u00f3n 104 : PL 38, 616.<\/p>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abUna cosa es necesaria\u00bb (Lc 10,42).<\/p>\n<p>Creo que comprend\u00e9is que estas dos mujeres, las dos amadas por el Se\u00f1or, las dos dignas de su amor, las dos disc\u00edpulas suyas&#8230;, estas dos mujeres, pues, son imagen de dos formas de vida: la vida de este mundo y la vida del mundo futuro, la vida de trabajo y la vida de descanso, la vida llena de preocupaciones y la vida en la bienaventuranza, la vida en el tiempo y la vida eterna.<\/p>\n<p>Dos vidas: meditemos sobre ellas m\u00e1s largamente. Considerad qu\u00e9 compone la vida de aqu\u00ed abajo: no digo que sea una vida reprensible&#8230;, una vida de desenfreno e imp\u00eda; no, hablo de una vida de trabajo, cargada de pruebas, angustias y tentaciones, de esta vida que no tiene nada reprochable como era la de Marta&#8230; El mal no hab\u00eda entrado en esta casa, tanto en Marta como en Mar\u00eda; si hubiera entrado, la llegada del Se\u00f1or lo habr\u00eda disipado todo. Dos mujeres, pues, han vivido en ella, las dos han recibido al Se\u00f1or, dos vidas amables, rectas, una hecha de trabajo, la otra de descanso&#8230; Una, vida de trabajo pero exenta de compromisos, escollo de una vida dada a la acci\u00f3n; la otra, una vida exenta de ocio, escollo de vida de recreo. Hab\u00eda all\u00ed dos vidas, y la misma fuente de vida&#8230;<\/p>\n<p>La vida de Marta, es nuestro mundo; la vida de Mar\u00eda, es el mundo que esperamos. Vivamos la de aqu\u00ed con rectitud para obtener plenamente la otra. \u00bfQu\u00e9 es lo que ya poseemos de \u00e9sta vida?&#8230; Precisamente, ya en este momento llevamos un poco esta vida: lejos de los negocios, fuera de las preocupaciones familiares, os hab\u00e9is reunido aqu\u00ed para escuchar. Con este comportamiento os asemej\u00e1is a Mar\u00eda. Y os es m\u00e1s f\u00e1cil que a mi que debo hablaros. Sin embargo, lo que voy a decir, lo tomo de Cristo, y este alimento es el de Cristo. Porque \u00e9l es el pan com\u00fan a todos, y es por ello que yo vivo en comuni\u00f3n con vosotros.<\/p>\n<h2><span id=\"Maestro_Eckart_teologo_dominico\">Maestro Eckart, te\u00f3logo dominico<\/span><\/h2>\n<p class=\"subTitulo\">\u00abMar\u00eda escuchaba su palabra\u00bb (Lc 10,39).<\/p>\n<p>Mar\u00eda ten\u00eda que llegar a ser Marta antes que llegar a ser realmente Mar\u00eda. Porque mientras estuvo sentada a los pies de nuestro Se\u00f1or, no lo era todav\u00eda: lo era por su nombre, pero no todav\u00eda por su realizaci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>Alguna personas empujan las cosas tan lejos cuanto quieren liberarse de todas sus obras. \u00a1Yo digo que esto no va! No es sino despu\u00e9s del tiempo en que han recibido el Santo Esp\u00edritu que los disc\u00edpulos comienzan a hacer alguna cosa s\u00f3lida. Tambi\u00e9n Mar\u00eda, mientras estuvo sentada a los pies de nuestro Se\u00f1or, estaba aprendiendo; tan s\u00f3lo acababa de entrar en la escuela; aprend\u00eda a vivir. Pero m\u00e1s adelante, cuando Cristo subi\u00f3 al cielo y Mar\u00eda recibi\u00f3 el Santo Esp\u00edritu, fue entonces cuando ella comenz\u00f3 a servir. Atraves\u00f3 el mar, predic\u00f3 y ense\u00f1o y lleg\u00f3 a ser una colaboradora de los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>Desde el primer instante en que Dios se hizo hombre y el hombre Dios, tambi\u00e9n Cristo se puso a trabajar para nuestra dicha, y esto lo hizo hasta el fin, cuando muri\u00f3 sobre la cruz. No hay ning\u00fan miembro de su cuerpo que no participe en esta gran obra.<\/p>\n<hr class=\"cambio-seccion\" \/>\n<h1><span id=\"Comentarios_exegeticos\">Comentarios exeg\u00e9ticos<\/span><\/h1>\n<h2><span id=\"Cardenal_Isidro_Goma_y_Tomas\">Cardenal Isidro Gom\u00e1 y Tom\u00e1s<\/span><\/h2>\n<h3><span id=\"El_Evangelio_explicado\">El Evangelio explicado<\/span><\/h3>\n<p class=\"rh\">Tomo II, Ed. Acervo, Barcelona, 1967, 109-112<\/p>\n<p><span class=\"st1\">Marta y Mar\u00eda<\/span> <\/p>\n<p>Y aconteci\u00f3 que, como fuesen de camino, entr\u00f3 Jes\u00fas en una aldea; y una mujer que se llamaba Marta lo recibi\u00f3 en su casa. Y \u00e9sta ten\u00eda una hermana llamada Mar\u00eda, la cual, tambi\u00e9n sentada a los pies del Se\u00f1or, o\u00eda su palabra. Mientras que Marta estaba muy afanada en los quehaceres de la casa; la cual se present\u00f3 y dijo: Se\u00f1or, \u00bfno reparas en que mi hermana me ha dejado sola para servir? Dile, pues, que me ayude. Y el Se\u00f1or le respondi\u00f3, y dijo: Marta, Marta, muy cuidadosa est\u00e1s, y por muchas cosas te acongojas. En verdad, una sola cosa es necesaria. Mar\u00eda ha escogido la mejor parte, que no le ser\u00e1 quitada. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Explicaci\u00f3n.-<\/span><\/p>\n<p> J\u00fantase admirablemente esta lecci\u00f3n con la anterior; en aqu\u00e9lla se resuelve en tesis cu\u00e1l sea la manera de lograr la vida eterna, a saber, amando a Dios y al pr\u00f3jimo; en \u00e9sta se nos ofrece, en las dos hermanas, un admirable ejemplo de lo uno y de lo otro; Marta es el modelo de amor al pr\u00f3jimo; Mar\u00eda lo es del amor a Dios. El hecho tiene lugar en Betania, en la Judea (Ioh. 11,1), a tres kil\u00f3metros escasos de Jerusal\u00e9n, adonde se dirig\u00eda Jes\u00fas para la fiesta de la Dedicaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Y aconteci\u00f3 que como fuesen de camino, entr\u00f3 Jes\u00fas en una aldea: Juan la llama castillo o granja; Y una mujer que se llamaba marta lo recibi\u00f3 en su casa: la franqueza con que tratan a Jes\u00fas las dos hermanas hace suponer que no era \u00e9sta la primera vez que se hospedaba en la casa; Marta se presenta aqu\u00ed como la hermana mayor y due\u00f1a de la casa. Y \u00e9sta ten\u00eda una hermana llamada Mar\u00eda, la cual, tambi\u00e9n sentada a los pies del Se\u00f1or, o\u00eda su palabra: le escuchaba sentada como disc\u00edpula, \u00e1vida de absorber espiritualmente la celestial doctrina de Jes\u00fas; y estaba \u201ctambi\u00e9n\u201d sentada, porque quiz\u00e1 la acompa\u00f1aban otras mujeres, o cuidaba d la casa y acud\u00eda cuando pod\u00eda a los pies de Jes\u00fas, o \u201ctambi\u00e9n\u201d acog\u00eda al divino hu\u00e9sped, aunque a su manera. Marta, en cambio, agit\u00e1base de aqu\u00ed para all\u00e1, atra\u00edda por toda suerte de cuidados con que honrar debidamente a Jes\u00fas, especialmente en disponer la cena para \u00e9l y sus disc\u00edpulos: Mientras que Marta estaba muy afanada en los quehaceres de la casa. <\/p>\n<p>El temor de que no pudiese atender a todo en sus cuidados, la hizo pararse bruscamente delante de Jes\u00fas, par quejarse ante \u00e9l lo que cre\u00eda desidia de su hermana: La cual se present\u00f3, y dijo: Se\u00f1or, \u00bfno reparas en que mi hermana me ha dejado sola para servir? La queja va contra la hermana; la apelaci\u00f3n, al hu\u00e9sped: si no se lo manda Jes\u00fas, Mar\u00eda no se mover\u00e1 de sus pies: Dile, pues, que me ayude. La descripci\u00f3n de la psicolog\u00eda de las dos hermanas est\u00e1 tratada de mano maestra: es breve, delicada, luminosa. <\/p>\n<p>Y el Se\u00f1or le respondi\u00f3, con una frase que encierra todo un programa de vida y que es la concreci\u00f3n del sumo equilibrio del Cristianismo en el orden del obrar, y dijo: Marta, Marta&#8230;; la repetici\u00f3n del nombre es signo de afecto y admonici\u00f3n sobre un punto grave: muy cuidadosa est\u00e1s, y por muchas cosas te acongojas: es la preocupaci\u00f3n del esp\u00edritu y la agitaci\u00f3n exterior por la multitud y nimiedad de los detalles en la preparaci\u00f3n del hospedaje. Hac\u00eda Marta cosa laudable en s\u00ed, pero se exced\u00eda en el modo. Jes\u00fas la llama al justo medio, contraponiendo a la de Marta la conducta de su hermana: En verdad, una sola cosa es necesaria: no hay absoluta precisi\u00f3n m\u00e1s que de un solo objetivo. Cu\u00e1l sea \u00e9ste, lo indica Jes\u00fas: Mar\u00eda ha escogido la mejor parte: debemos cuidar de las cosas de la vida, pero antes que todo, de la vida del esp\u00edritu, de nutrir el alma con la buena doctrina, fundamento del bien vivir. T\u00fa has obrado bien, aunque te has excedido en lo exterior; Mar\u00eda ha elegido lo mejor, porque con toda su alma se ha adherido a m\u00ed, y ha bebido a sorbos la ciencia del esp\u00edritu; esto durar\u00e1 siempre, que no le ser\u00e1 quitada esta parte o suerte de vida que ha escogido, porque la vida bienaventurada es vida completamente de esp\u00edritu, de contemplaci\u00f3n y de amor. Estas palabras de Jes\u00fas han producido en su Iglesia estas dos grandes manifestaciones de la vida: la contemplaci\u00f3n y la acci\u00f3n; aquella es superior a \u00e9sta. <\/p>\n<p><span class=\"st1\">Lecciones morales.<\/span><\/p>\n<p>A) v. 38.- Marta lo recibi\u00f3 en su casa.- Le recibi\u00f3, dice San Agust\u00edn, como suelen recibirse los peregrinos: pero aqu\u00ed era la sierva, que recib\u00eda al Se\u00f1or; la enferma, al Salvador; la criatura al Creador. Ni digamos: \u201cFelices los que pudieron hospedar en su propia casa a Cristo\u201d; no nos lamentemos por ello, cuando \u00e9l mismo nos dice: \u201cLo que hiciereis a uno de estos peque\u00f1os, a m\u00ed lo hab\u00e9is hecho\u201d (Mt. 5, 40). Y \u00bfpor ventura no tenemos la dicha de poder recibirle cuando queramos personalmente, como Marta, en la Sagrada Comuni\u00f3n, en la prop\u00edsima casa de nuestro pecho? <\/p>\n<p>B) v. 39.- Mar\u00eda&#8230;, sentada a los pies del Se\u00f1or, o\u00eda su palabra. No estaba sentada solamente cerca de Jes\u00fas, sino a los mismos pies del Se\u00f1or, dice el Cris\u00f3stomo; con lo se significa la diligencia, la asiduidad, la atenci\u00f3n a lo que dice, y la profunda reverencia que tiene para con el Se\u00f1or. Porque, dice San Agust\u00edn, cuanto m\u00e1s humildemente se sentaba a los pies de Jes\u00fas, tanto m\u00e1s se empapaba su alma de la doctrina del divino Maestro: como las aguas, que no se detienen en los montes y collados, sino que ba\u00f1an y fecundan la humildad de las llanuras. <\/p>\n<p>C) v. 41.-Por muchas cosas te acongojas.- \u00a1Cu\u00e1ntos son los hombres que se acongojan por demasiadas cosas! Se cuida de lo que tiene; se sufre por aquello que se carece; se busca con af\u00e1n p\u00e1bulo para todas las potencias, objetivo para todas las direcciones de la vida. Y \u00e9sta se distiende: y vienen las inquietudes y las congojas. Es que la mayor parte de las vidas tienen poco nervio espiritual: un pensamiento y una voluntad es lo que da fijeza, estabilidad, descanso a la vida, que gira toda con regularidad alrededor de un solo \u00e1rbol maestro. Cuando, por el contrario, hay en nuestra vida lo que podr\u00edamos llamar multiplicidad de centros perif\u00e9ricos, cada uno reclama una porci\u00f3n de las energ\u00edas de la vida, lo que engendra la agitaci\u00f3n est\u00e9ril, el cansancio, el desasosiego. \u00a1Abundan m\u00e1s las Martas que las Mar\u00edas; y a\u00fan ojal\u00e1 que los simbolizados por Marta se ocupasen, como ella, en \u00fatiles y santos ministerios! <\/p>\n<p>D) v. 42.-Mar\u00eda ha escogido la mejor parte&#8230;- \u00bfQuerr\u00e1 esto decir que debemos ser todos unos contemplativos, abism\u00e1ndonos en el estudio de las cosas de Dios, olvidados del mundo que nos rodea? No: Jes\u00fas, dice San Agust\u00edn, no reprende a Marta; s\u00f3lo se\u00f1ala diferencia de ministerios. Hay vocaciones a un estado superior de contemplaci\u00f3n. Que no digan los activos que los que contemplan no trabajan; trabajan mejor que ellos, si contemplan mejor. De aqu\u00ed la importancia suma que a la vida contemplativa dio siempre la Iglesia. Pero cuando debe prevalecer la acci\u00f3n, entonces la misma Iglesia es la que orienta la actividad de sus hijos en este sentido. Este criterio ha hecho que surgieran en el campo de la Iglesia, en d\u00edas de lucha con el enemigo, esta pl\u00e9yade de hombres, de instituciones, que tienen por lema unir la acci\u00f3n a la contemplaci\u00f3n. Hacen a la vez la obra de Marta y Mar\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>38 Yendo ellos de camino, entr\u00f3 Jes\u00fas en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibi\u00f3 en su casa. 39 Esta ten\u00eda una hermana llamada Mar\u00eda, que, sentada junto a los pies del Se\u00f1or, escuchaba su palabra. 40 Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acerc\u00e1ndose, dijo: \u00abSe\u00f1or, \u00bfno &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/lc-10-38-42-marta-y-maria\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLc 10, 38-42 Marta y Mar\u00eda\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41499","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41499","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41499"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41499\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41499"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41499"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41499"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}